miércoles, noviembre 01, 2023

Vicente Morín Aguado: Democracia y soberanía bajo la espada tutelar de la Enmienda Platt. Pedro Pablo Arencibia sobre la ausencia de representación cubana en el Tratado de París y sobre dos perspectivas valorativas sobre la Enmienda Platt para Cuba

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Sobre  la supuesta carta inconclusa de José Martí a su amigo Manuel Mercado,  a la que el Castrismo llama el Testamento político de José Martí, hay varias hipótesis; solamente expondré dos de ellas:

1) Dado que la carta  fue supuestamenteb encontrada  en la ropa que tenía José Martí después de  ser rematado por el guía cubano Antonio Oliva, existe la hipótesis que esa carta fue  fabricada por la Inteligencia española para dividir, o aumentar la división, entre los independentistas cubanos  y el gobierno de los Estados Unidos. Ramón Blanco, en su momento Capitán General  de Cuba, intentó posteriormente  en una carta a Máximo Gómez  unir a los independentistas  con las fuerzas armádas de la Metrópoli en Cuba  para luchar contra la inminente intervención norteamericana en 1898.  Máximo Gómez tajantemente rechazó esa invitación del Capitán General.

2) Dado que el mexicano Manuel Mercado era algo así como el Jefe de Despacho del dictador mexicano Porfirio  Díaz  y que José Martí conocía las diferencias que existían ( o existen) entre México y los Estados Unidos (pese a que muchas de las armas con las que los mexicanos enfrentaron las tropas invasoras de Maximiliano las facilitó el gobierno de los EE.UU.) deseaba con esa carta ganar las simpatías para la causa independentista cubana y el consecuente apoyo material.del mencionado dictador, pues la inmensa mayoría de los gobiernos de las repúblicas iberoamericanas, al igual que en la Guerra de los Diez Años,  hacían oidos sordos ante la causa independentista de Cuba.   

No obstante, debemos tener en cuenta que José Martí era un hombre de paz y no de guerra, luego la única manera con la que se podía detener la tentación, o deseos, que tenían algunos países  de ser anexados por los  EE.UU. era implementando  en Cuba independiente  un  sistema de gobierno  mejor que el que existía en los Estados Unidos en cuanto a progreso material y democracia.

Tampoco debemos olvidar que la experiencia latinoamericana en lo relativo a las luchas intestinas y fratricidas que siguieron a la liberación del yugo español de ciertas naciones de América del Sur y la desconcertante experiencia de ver que varios de sus libertadores se convirtieron posteriormente en dictadores de sus pueblos, dejaron en Martí una impronta tal, que él prefería que Cuba siguiera siendo colonia española, antes de que cayera en manos de caudillos:

¨Y no quiero a mi patria ¡no! víctima de capataces. La prefiero esclava de los demás a verla esclava de sus hijos.¨ (citada por Pichardo, p. 189)

 Esa cita fue tomada del libro José Martí. Lecturas para niños, de la notable historiadora cubana, fallecida en Cuba, Hortesia Pichardo,  de su capítulo Mi Patria de la edición publicada en Cuba en 1990 por el Combinado Poligráfico de Guantánamo. Quizás esa cita, y otras muchas, hayan provocado que los funcionarios de la tiranía Castrista le  asignaran la misión a  Cintio Vitier de escribir  un libro para las escuelas primarias y de nivel medio de Cuba que no tuvieran esas incómodas citas martianas.

Finalmente: No se debe  estudiar la historia de Cuba quedándonos en las caricaturas de la revista La Política Cómica, mediante los cartoons de Elpidio Valdés, etc. pues, por ejemplo, no dicen que en 1899 se aprobó en el Senado de los Estados Unidos la Enmienda Foraker  (del Senador  Joseph B. Foraker)  que tenía una acción protectora y beneficiosa para Cuba y los cubanos, pues evitaba la compra de activos (tierras, etc.) con fines especulativos, ya que  la Enmienda Foraker evitaba la entrada en  Cuba  de capital norteamericano  que no estuviera totalmente justificado.



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Tomado de https://www.cubaencuentro.com

Democracia y soberanía bajo la espada tutelar de la Enmienda Platt

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Cuba en la alborada del siglo XX

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(Foto añadida por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Por Vicente Morín Aguado

Miami

31/10/2023

El 30 de marzo de 1899, apenas desembarcado en La Habana, procedente de su exilio en Tampa, Bonifacia Byrne escribe “Mi Bandera”, expresión en verso del disgusto por ver flotando juntas en la fortaleza del Morro, las insignias de Estados Unidos y Cuba.

La historia suele ser tan caprichosa como la diversidad de humanos que la conforman, un buen ejemplo es la estrofa séptima de este poema, memorizado por millones de cubanos desde la enseñanza primaria.

¿No la veis? Mi bandera es aquélla/ que no ha sido jamás mercenaria, y en la cual resplandece una estrella/ con más luz, cuanto más solitaria.

Un aventurero de origen venezolano llamado Narciso López, enarboló por vez primera la enseña nacional de Cuba, el 19 de mayo de 1850, cuando se hizo dueño de la ciudad costera de Cárdenas durante 48 horas, al frente de una expedición cuyos 600 soldados eran mayormente estadounidenses sureños, reclutados bajo la promesa de beneficios que obtendrían si la Isla era incorporada a la Unión americana como un Estado esclavista.

López, acusado de filibustero por los gobiernos americano y español, pasó a la historia con más penas que glorias. Antes de ser agarrotado en la explanada del castillo habanero de La Punta, sus últimas palabras fueron en mucho premonitorias: “Mi muerte no cambiará los destinos de Cuba”.

La primera confirmación ocurrió cuando los cubanos alzados en armas contra la monarquía española, reunidos con el objeto de establecer las instituciones y símbolos que habrían de regir sus destinos, adoptaron la bandera de Narciso López como bandera nacional —16 de febrero de 1869— al considerar que era la primera por la cual se había derramado sangre en pro de la libertad.

¿Libertad de cada cubano o libertad en calidad de nación soberana? Incorporarse a Estados Unidos significaba obtener los derechos consagrados por la constitución de ese país, sin embargo, el sacrificio sería abandonar la idea de un estado propio. Frente a esta opción anexionista, los independentistas aspiraban a lograr ambas cosas, sin que, por oposición, tuvieran que enfrentarse con el vecino norteño cada día más poderoso.

El historiador cubano Jaime Suchlicki aborda el tema citando el pensamiento de José Martí, apóstol de las libertades para los cubanos, un demócrata liberal que dedicó lo mejor de su vida a fomentar una nueva guerra contra el colonialismo español, capaz de obtener democracia y soberanía nacional.

Sin embargo, Cuba, geográficamente ubicada en la encrucijada de Las Américas, no podía sustraerse del contexto geopolítico existente. “Estamos firmemente resueltos”, dijo Martí”, a merecer, solicitar y obtener su simpatía (la de Estados Unidos), sin la cual, la independencia sería muy difícil de obtener y mantener”. (Ver: Suchlicki Jaime, Breve Historia de Cuba. ©Pureplay Press. 2006)

Una carta inconclusa de Martí, dirigida a un amigo llamado Manuel Mercado, publicada 14 años después de su muerte, ha sido citada profusamente por los antimperialistas, dígase directamente anti-Estados Unidos, enfrascados en la especulación política, afirmando que el gran pensador cubano estaba decidido a impedir los apetitos imperialistas norteamericanos.

Fechada el 18 de mayo de 1895, en Cuba, la enseñanza escolar, junto a otros medios de difusión de ideas, han difundido profusamente la siguiente aseveración martiana:

“…ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber- puesto que lo entiendo y tengo fuerzas con qué realizarlo- de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

Más adelante en la correspondencia que nunca llegó a firmar, el también llamado por antonomasia Maestro, perfila sus ideas, mencionando una entrevista que había sostenido días atrás con el corresponsal del Herald de Nueva York, Eugene Bryson:

“Bryson me contó su conversación con Martínez Campos, al fin de la cual le dio a entender este que, sin duda, llegada la hora, España preferiría entenderse con los Estados Unidos a rendir la Isla a los cubanos”.

No hay dudas de que, quien moriría a la mañana siguiente, estaba conjurando demonios de la política muy difíciles de ahuyentar. Así le comenta a Mercado, una persona de su total confianza:

“La guerra de Cuba, realidad superior a los vagos y dispersos deseos de los cubanos y españoles anexionistas, a que solo daría relativo poder su alianza con el gobierno de España, ha venido a su hora en América, para evitar, aun contra el empleo franco de todas esas fuerzas, la anexión de Cuba a los Estados Unidos, que jamás la aceptarán de un país en guerra, ni pueden contraer, puesto que la guerra no aceptará la anexión, el compromiso odioso y absurdo de abatir por su cuenta y con sus armas una guerra de independencia americana”.

Pasaron tres años, los cubanos en armas llegaron inclusive a solicitar la intervención norteamericana según le escribiera al presidente Glover Cleveland en abril de 1897, el general en Jefe del ejército libertador, Máximo Gómez. Por su parte, vísperas de hacer realidad el hecho, el Congreso norteamericano rechazó la anexión al aprobar la Enmienda Teller —18 abril de 1898— que exigía a España su inmediata retirada de Cuba, reconociendo explícitamente el derecho del pueblo de Cuba a ser libre e independiente.

Contrariando en buena medida los propósitos de Martí, Estados Unidos decidió hacer lo que el autor de la carta había considerado “el compromiso odioso y absurdo de abatir por su cuenta y con sus armas una guerra de independencia americana”.

El resultado posterior sería la ocupación de Cuba y su epílogo, la Enmienda Platt.

Votada en febrero de 1901 en el capitolio de Washington, el documento regulaba en siete precisos artículos las relaciones de una república que aún no había sido proclamada, con Estados Unidos.

De su escueto articulado, destaca el # 3, al concederle Cuba a Estados Unidos el derecho a la intervención:

“…el Gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos pueden ejercitar el derecho de intervenir para la conservación de la independencia cubana, el mantenimiento de un gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual y para cumplir las obligaciones que, con respecto a Cuba, han sido impuestas a los EE. UU. por el Tratado de París y que deben ahora ser asumidas y cumplidas por el Gobierno de Cuba”.

No es ocioso recordar que los cubanos no tuvieron representación en el Tratado de París. La potencia vencedora asumió la completa responsabilidad sobre el destino de Cuba, considerando la promesa solemne antes fijada por la Enmienda Teller, conocida como Resolución Conjunta.

En lo que respecta al texto presentado al Congreso por el senador Orville Platt, si bien era inaceptable para los genuinos independentistas, porque convertía a la naciente república en un protectorado bajo la tutela de La Casa Blanca, un aspecto que tal vez no previeron los autores del documento era el alcance de las prescripciones, nada agradables para los antimperialistas de inspiración doctrinaria, marxistas leninistas.

El Partido Revolucionario Cubano, fundado por José Martí en Estados Unidos durante la primavera de 1892, dado su carácter unitario y democrático, enfocado en la guerra de independencia, aceptaba en sus filas a todos los cubanos, sin importar sus inclinaciones ideológicas. Los había claramente simpatizantes del marxismo, entre ellos Carlos Baliño, posteriormente fundador del primer Partido Comunista de Cuba en 1925.

Fidel Castro en persona ha citado a Baliño como puente entre las ideas martianas y las socialistas, justificando una continuidad política fuera de contexto. La verdad es que para los comunistas era un obstáculo mayor que los cubanos contaran con la garantía de una fuerza superior, la del poderoso vecino del Norte, capaz de impedir la abolición del Estado de derecho y consiguientemente, de la propiedad privada en Cuba.

Veamos cómo explica el desaparecido Comandante en Jefe este asunto:

“La Enmienda Platt con su cláusula constitucional impuesta, que daba derechos legales a Estados Unidos a intervenir militarmente en Cuba frente a cualquier alteración del orden estatuido, gravitó terriblemente en el ánimo de los patriotas cubanos. Este riesgo de perder totalmente la independencia tenía que ejercer un efecto paralizante en la acción de los revolucionarios”. (Ver Castro Ruz Fidel: Informe Central al Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba. 1975)

La Enmienda Platt fue aprobada por los constitucionalistas cubanos el 12 de junio de 1901, con 16 votos a favor y 11 en contra, luego de extensas y amargas discusiones. Estados Unidos impuso el texto sin modificaciones, bajo el “argumento” de que se prolongaría indefinidamente su ocupación militar.

La república emergía en el universo de las naciones con una carta magna liberal, en mucho copia de la norteamericana, incluso en algunos aspectos más avanzada, por ejemplo, lo referido al sufragio universal y la igualdad racial. Finalmente, no tuvieron otra opción que adoptar la postura pragmática expresada entonces por el delegado Manuel Sanguily: “La independencia, con algunas restricciones, es mejor que un régimen militar”.

Nació una república democrática con soberanía limitada. Tocaba a los sucesivos gobiernos lidiar en los hechos con lo estipulado en los documentos. Es una historia que merece ser contada fuera de enjuiciamientos ideológicos o sentimentales.

Jaime Suchlicki, al cerrar el capítulo de su Breve Historia de Cuba, titulado “La Colonia se rebela”, recuerda a José Martí, quien había advertido:

“Una vez que Estados Unidos esté en Cuba, ¿quién lo sacará?”

Dos verdades pueden afirmarse: primero, los norteamericanos estaban en Cuba mucho antes de su intervención en la guerra contra España y, segundo, su presencia no era por sí misma perjudicial para el relativamente pequeño país antillano.

© cubaencuentro.com

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Manuel Márques - Sterling, Embajador de Cuba en EE.UU., firma el nuevo tratado de las relaciones entre Cuba y EE.UU.  y con ello la derogación de la Enmienda Platt. En la foto se ve  detrás  a Cordell Hull, Secretario de Estado de los EE.UU.; por la parte norteamericana el nuevo tratado lo firmó el Embajador Sumner Welles.























Fragmento del artículo Enmienda Platt y República, escrito por Pedro Pablo Arencibia, Bloguista del blog  Baracutey Cubano,  y publicado en Cuba en el año 2002 en  el número 48 de la revista Vitral del Centro de Formación Cívica y Religiosa de  la Diócesis de  Pinar del Río cuando el autor aún vivía en Cuba:


Balance controversial de la Enmienda Platt

El balance de la Enmienda Platt es muy controversial. Considero que sus consecuencias deben analizarse desde al menos dos perspectivas o ángulos diferentes. Una primera perspectiva nos dice que la mencionada enmienda:

1)
 Propició el aumento significativo de las inversiones extranjeras en un país totalmente destruido necesitado de las mismas. La mencionada enmienda garantizaba, en cierto medida, el ambiente de paz necesario para el desarrollo de las inversiones en el país.

2) Contribuyó grandemente para que no sucedieran en Cuba, largas y sangrientas guerras fratricidas similares a la ocurrida durante y después de la independencia en muchas repúblicas hispanoamericanas y en Haití, o como la ocurrida en los propios Estados Unidos con la guerra de Secesión.

3) Limitó significativamente la posibilidad de una agresión extracontinental por parte de las potencias europeas como la efectuada por Alemania, con la ayuda de Inglaterra, a Venezuela en 1901 mediante los bombardeos a La Guaira, Maracaibo y Puerto Cabello, por ésta no pagar las deudas adquiridas con un poderoso consorcio alemán. Anteriormente, en 1897, la marina alemana ya había realizado demostraciones de fuerza en Haití.

Una segunda perspectiva de la Enmienda Platt nos dice que:

1) 
Limitó en cierta medida, en cuanto a principios se refiere, la soberanía de Cuba, otorgándole a la república desde un punto de vista formal, una independencia restringida.

2) Creó una mentalidad de Patronato en ciertos segmentos del pueblo cubano mediante la cual, se esperaba que los norteamericanos fueran los que resolvieran nuestros problemas políticos. En otros segmentos de la población cubana, creó o acentuó un sentimiento nacionalista antinorteamericano.

La enmienda Platt nos privó de gozar de una independencia y soberanía total, pero también nos evitó grandes desastres y sufrimientos.

Manuel Sanguily como Ministro de Estado (responsabilidad que corresponde a la de Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores en nuestros días) del gobierno de José Miguel Gómez, en su discurso en el teatro Polyteama, a poco más de una década de la imposición de la Enmienda Platt, expresó:
"Mantendrá el Gobierno las relaciones más cordiales en el orden diplomático y de los negocios, con las naciones amigas entre nosotros dignamente representadas, y sobre todo cultivará los grandes y vitales intereses que en franca y afectuosa correspondencia nos ligan a los Estados Unidos, no ya solo en consideración a las ventajas que deriva de ellos nuestra economía, sino por los incomparables servicios que el pueblo y el Gobierno americanos han prestado a la causa de la justicia, de la civilización y de nuestra nacional soberanía.
Y no os sorprenda esta sincera manifestación de quien siempre ha vivido inquieto y receloso en el temor de los grandes y los fuertes. Dos veces -una, por la ceguedad de nuestra vieja y orgullosa Metrópoli; otra por la ceguedad de enconos fratricidas-, vinieron aquí los americanos traídos por su fortuna o llamados por nuestras discordias, y siempre se retiraron de nuestro territorio, haciéndonos el doble beneficio de construir dos veces la república, y dejándonos en el corazón atribulado, desengaños y escarmientos; más en ambas ocasiones, motivos superiores de admiración y de gratitud por esa magnánima conducta que jamás en la historia habían observado los pueblos fuertes y triunfantes con los débiles, conturbados y decaídos" (
Ibarra, 312)

He escogido esas palabras de Manuel Sanguily en el teatro Polyteama, y no las de otro cualquier patriota o ciudadano, por la posición vertical que siempre mantuvo Sanguily en su quehacer político:

Sanguily se opuso en un primer momento, como ya expresamos, a la imposición de la Enmienda Platt. Posteriormente, y ya en la República como miembro del Senado cubano, se opuso a la venta de tierras cubanas a capital norteamericano. En ese cargo de Secretario de Estado del Gobierno de José Miguel Gómez, se opuso de palabra y de hecho a la injerencia norteamericana en Méjico cuando el derrocamiento del presidente Francisco I. Madero y su sustitución por Victoriano Huerta, actitud que suscitó desavenencias con el gobierno norteamericano. Sanguily fue en su momento, él más fuerte y decidido opositor en el Senado cubano a la aprobación en 1903 del Tratado de Reciprocidad Comercial con los Estados Unidos (TRC). La verticalidad de Sanguily llegó hasta el punto de acusar públicamente de corrupto al gobierno de José Miguel Gómez (1909-1913), pese a pertenecer a su gabinete como Secretario de Estado.

El fundamento de la preocupación norteamericana por nuestra estabilidad republicana iba desde los más excelsos y enaltecedores sentimientos humanos de solidaridad, hasta la más fría y calculada preocupación por sus inversiones económicas y su seguridad nacional. En ese amplio espectro, es donde debemos situar los móviles que tuvieron las numerosas personalidades norteamericanas que intervinieron en la confección, aprobación y aplicación de la Enmienda Platt.

Un caso concreto de la aplicación de la Enmienda Platt

Por otra parte, debemos admitir que en general, en el caso cubano, los gobiernos norteamericanos no se inclinaron en hacer un uso indiscriminado o exagerado de la prerrogativa que les daba la Enmienda Platt. El proceder del presidente Teodoro Roosevelt durante "la guerrita de agosto" de 1906 así lo atestigua, pues tanto el presidente Estrada Palma como los alzados contra él, pidieron la intervención norteamericana y fue el presidente Roosevelt el que trató de que la misma no se produjera. La carta de Roosevelt al embajador cubano Gonzalo de Quesada del 14 de septiembre de 1906 y su telegrama a Estrada Palma del 25 de septiembre de ese mismo año así lo muestran. Algunos fragmentos de la mencionada carta son:

" Solemnemente conjuro a todos los patriotas cubanos a unirse estrechamente para que olviden sus diferencias, todas sus ambiciones personales, y recuerden que el único medio de conservar la independencia de su república es evitar, a todo trance, que surja la necesidad de una intervención exterior para salvarla de la anarquía y de la guerra civil.
Espero ardientemente que estas palabras de apelación, pronunciadas en nombre del pueblo americano, por el amigo más firme de Cuba y el mejor intencionado hacia ella que pueda existir en el Mundo, serán interpretadas rectamente, meditadas seriamente y que se procederá de acuerdo con ellas, en la seguridad de que, si así se hiciere, la independencia permanente de Cuba y su éxito como República se asegurarán.
" (Pichardo, 283)

En el telegrama de Roosevelt a Estrada Palma del 25 de septiembre, éste le escribe en un tono invocatorio y suplicante:

" Bajo su gobierno y durante cuatro años, ha sido Cuba República independiente. Yo le conjuro, en bien de su propia fama de justo, a que no se conduzca de tal suerte que la responsabilidad por la muerte de la República, si tal cosa sucediere, pueda ser arrojada sobre su nombre. Le suplico proceda de manera tal, que aparezca que Ud. por lo menos, se ha sacrificado por su país y que lo deja aún libre cuando abandone su cargo." (Pichardo, 285)

Estrada Palma permaneció intransigente y convocó al Congreso para renunciar pese a que los sublevados no pedían su renuncia. Se creó una comisión para convencerlo que retirara la renuncia pero el resultado fue negativo. No pudieron obtener arreglo alguno con Estrada Palma, el cual, para colmo, le pidió al Vicepresidente que también renunciara, dejando así acéfala a la república.

El país quedó sin presidente y con una sublevación en sus entrañas que deseaba también la intervención extranjera. La intervención se produjo y como la anterior intervención militar, no hubo oposición armada a la misma.

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SOBRE LA AUSENCIA DE REPRESENTACIÓN  CUBANA EN LAS CONVERSACIONES Y TRATADO DE PARIS EN 1898  ENTRE EE.UU. Y  ESPAÑA TRAS LA GUERRA HISPANO CUBANO NORTEAMERICANA
 
(publicado originalmente el 21 de marzo de 2016)
 
 
Por Pedro Pablo Arencibia
20 de marzo de 2016
 
Al amigo  Dagoberto Valdés y a Juan Manuel Cao  periodista de la televisión de Miami 
 
A finales del año 1898 se reunieron en la ciudad de París las delegaciones de los gobiernos de  Estados Unidos y España para negociar  las  condiciones de paz entre ambos países. Es muy frecuente  en Cuba resaltar el hecho de que Cuba no estuvo representada en esa reunión. Sobre esto deseo plantear lo siguiente:

En primer lugar diré que soy del criterio que debió existir una representación cubana; pero también, soy del criterio, que debió   existir una representación de cada uno del resto de los países  cuya suerte se estaba definiendo (Puerto Rico, Filipinas, etc.); aunque reconozco  la existencia de  motivos que engendrarían  objeciones  de  Estados Unidos y España  en aceptar  delegaciones  de estos  últimos países, y la particular situación cubana (en cuanto a los  antecedentes de las luchas separatistas) con relación a la llevada por esos países.

Sobre la ausencia de la representación cubana a esas negociaciones diré, que España  era la más interesada  en que no existiera una delegación cubana en esas conversaciones.  La razón fundamental que movía a esa actitud española era económica: que los Estados Unidos le pagaran  a España  La Deuda de Cuba, la cual ascendía a aproximadamente $500 millones (Leuchsenring, 1960, p. 68). La Deuda de Cuba era, entre otras cosas, el monto de lo que le había costado a España la guerra de Cuba y las de otros países desde décadas atrás. Con una representación cubana en esas negociaciones, era evidente para España que los Estados Unidos no asumirían el  pago de  esa deuda, y mucho menos, lo haría, la representación cubana. El resentimiento español hacia los cubanos, por éstos combatirlos durante años,  también fue otro factor que movió al gobierno español a  no admitir una representación cubana. Por otra parte, los Estados Unidos ya habían decidido mediante  una resolución congresional: La Resolución Conjunta o Joint Resolution , cual iba ser el destino de Cuba;

¨Que los Estados Uidos por la presente  declaran  que no tienen  deseo  ni intención  de ejercer soberanía, jurisdicción o dominio sobr dicha Isla, excepto para su pacificación, y afirman su determinación, cuando ésta se  hay  conseguido, de dejar  el gobierno  y dominio de la Isla a su pueblo.¨ (Artículo cuarto de la Joint  Resolution o Resolución Conjunta  o Enmienda  Teller, Pichardo, 1976, Tomo I p. 510)

Quiero señalar además, que en caso de que España hubiera aceptado la participación  de una representación cubana a esas negociaciones, se hubiera presentado un gran problema: ¿Quiénes conformarían esa representación?

La representación cubana debía representar, valga  la redundancia,  todos los segmentos del pueblo cubano. El pueblo cubano estaba conformado, sin caer en posiciones sectarias o idílicas,  por independentistas, integristas, autonomistas, pacíficos, anexionistas, etc.

(John Hay, Secretario de Estado de EE.UU., firmando la ratificación del Tratado de París)

Ha sido una característica de la historiografía cubana  el asumir implícitamente que la inmensa mayoría de los cubanos eran independentistas.

El historiador español Benavent, refiriéndose a un  período anterior y mediato a 1898, plantea:

El liberalismo autonomista constituía la opción política mayoritaria de las clases medias cubanas; pero era una opción  que no podía expresarse por las perversiones del sistema electoral y por el bloqueo político que la tupida red de unionistas, voluntarios del orden, integristas y conservadores, imponían¨. (Prieto. 1998, p. 107-108)

Pero es que aun dentro de las filas de tendencia independentista, existían serias discrepancias que dificultarían en gran medida la composición de una representación cubana formada por elementos de esta tendencia, o la elección de algunos representantes de esta tendencia para la conformación de una comisión mixta, donde las diferentes tendencias estuvieran representadas. Un ejemplo de lo anterior fueron las  serias desavenencias que se manifestaron entre el Consejo de Gobierno cubano  y el mando militar mambí durante la guerra, y las que después de terminada la guerra protagonizaron La Asamblea del Cerro y el Generalísimo Máximo Gómez  y los seguidores  de ambos. Debo señalar que la actitud del Generalísimo Máximo Gómez de desconocer la autoridad jurídica de la Asamblea, al entablar conversaciones con el enviado especial de McKinley, Robert P. Porter, sobre el asunto del empréstito para  la disolución del Ejército Libertador, fue compatible con la decisión del gobierno de los Estados Unidos  de desconocer toda agrupación cubana  particular como representación del pueblo cubano, pues E.U. podía ser acusado de apoyar una u otra facción (fundamentalmente por las potencias europeas). Hasta que no se hicieran elecciones generales y libres, los Estados Unidos no reconocerían ninguna agrupación o institución como la legítima representación del pueblo cubano. Debo aclarar que la Asamblea ya había iniciado contactos sobre un empréstito con el señor Cohen, quien en representación de entidades bancarias norteamericanas ofreció un empréstito suficiente para el licenciamiento del Ejército Libertador (Costa, 1950, p. 66-67).

El historiador Rolando Rodríguez escribe lo siguiente sobre lo que expresó Calixto García en su carta  del primero de mayo de 1898 a Méndez Capote, integrante del  Consejo de Gobierno presidido por Bartolomé Masó, y en la  dirigida a  Tomás Estrada Palma, Delegado del Partido Revolucionario Cubano,  del 27 de junio de 1898:

¨en la cual planteaba que la falta de reconocimiento de Washington  a ese órgano se debía a su carencia  de condiciones como  gobierno real, o la dirigida  a Estrada Palma, el 27 de junio, en la cual manifestaba que el gobierno de Estados Unidos  no podía reconocer al gobierno cubano que resultaba antidemocrático¨.(Rodríguez, 1998,Tomo II p. 613)

En la carta de Calixto García del 27 de junio de 1898 a Tomás Estrada Palm, texto tomado de Historia de la Nación Cubana (Tomo VI  p. 425), se lee:

¨Sé que el Gobierno americano es un Gobierno eminentemente práctico y observador, a quien no podía escapar de modo alguno que la forma en que había nacido en nuestra Revolución la más alta  representación del Estado era viciosa, informe, impropia de un pueblo que derramaba su sangre por conseguir su independencia y las  libertades a que tenía derecho. Que con esa institución, lejos de ganarse libertades  se establecían principios oligárquicos, que ningún gobierno libre verdaderamente podía ayudar a consagrar, y de aquí que la política  del gobierno de Washington  haya sido constante en esa dirección, desde que estalló la actual guerra

El 13 de agosto de 1898 el Consejo destituyó de su cargo de Lugarteniente General  a  Calixto  García por haber desconocido las decisiones  del gobierno  y disponer  que el mando militar designara  a los funcionarios  de las ciudades  evacuadas  por las autoridades  españolas  entre otros argumentos (Rodríguez, 1998,Tomo II p. 613)

Por otra parte, en esa monumental obra  Historia de la Nación Cubana (Tomo VI   p. 425) aparece la carta del 1 de mayo de 1898 de Méndez Capote (miembro del Consejo de Gobierno presidido por el General Bartolomé  Masó) a Don Tomás Estrada Palama donde expresa  las ventajas que tendrían los autonomistas respecto a los independentistas  si los EE.UU.   desearan tomar  a una facción política del pueblo cubano para formar un gobierno cubano que representara al pueblo cubano:

¨Esa gente del gobierno y Cámara autonomistas han venido rectificándose  constantemente y son capaces de decir  en un momento dado a los Estados Unidos: aceptamos la independencia, secundamos a los americanos para  formar un gobierno ´fuerte y libre´, y los americanos se encontrarían con un Gobierno y una Cámara ´constituida´ , organizada más o menos bien, mientras que nosotros sólo tenemos un gobierno deficientísimo,con todos los poderes comprendidos en  una sola mano, la del Consejo de Gobierno, sin tener siquiera el país una administración de Justicia, ya que sólo ésta se ejerce malamente por los los Consejos de Guerra

Sobre la fuerza que había tomado el autonomismo aún  dentro del Ejército Mambí, un cercano amigo y colaborador de José Martí, el intelectual, militar y político Enrique Collazo, escribió en su libro  Los americanos en Cuba:

¨ En el campo insurrecto, la noticia  del establecimiento de la autonomía produjo  gran  excitación y alarma, que dieron lugar a que por el gobierno de la república se dictaran órdenes severísimas  para evitar los efectos de la novedad implantada y que contuvieran a los débiles o a los cansados de la guerra (que no escaseaban)  y que al saber que los españoles  no mataban, buscaron en la presentación el término  de los riesgos y miserias de campaña.
En el extranjero provocó  por parte del elemento oficial de la revolución y de los exaltados, serias y continuadas protestas, y a muchos les dio facilidades para dejar de comer el negro pan de la emigración cambiándolo con mucho placer por el turrón autonomista que lograron conseguir al llegar a Cuba.
El gobierno de la revolución  pasó circulares recordando a todas las autoridades de la república, tanto civiles como militares,  que estaba en todo vigor y fuerza  el antiguo decreto Spotorno, y que los correos, prácticos y portadores  de proposiciones  que no estuvieran basadas  en la independencia, serían considerados  como traidores, juzgados en consejo de guerra verbal y condenados a muerte, y que en la misma falta incurriría cualquiera  que las recibiera  y no procediera  inmediatamente  a dar cumplimiento a lo ordenado.
La aplicación de este decreto  fue causa de la muerte  de dos emisarios  en Oriente y de la del teniente coronel Ruiz del ejército español, en el territorio de La Habana.
La severidad de las medidas tomadas da idea clara del  temor que el planteamiento de la autonomía causaba al elemento revolucionario.
¨

El gobierno norteamericano fue lo suficiente sabio o sensato de no seleccionar una facción política y dejar que en su momento el pueblo cubano tomara  esa decisión, aunque el Presidente William McKinley  y Leonardo Wood deseaban, de manera  personal, que el pueblo cubano se decidiera por la anexión; ambos respetaron la decisión  que tomó años después el pueblo cubano.

Es evidente que todo lo anterior dificultaría el comienzo y la terminación de unas conversaciones  cuyo objetivo inmediato era la firma de  un tratado que diera un fin oficial y definitivo a la conflagración. 
 
 Por cierto, el favorito en los círculos norteamericanos para que  fuera Presidente de Cuba era Calixto García, por lo del ¨mensaje a García¨que llevó el Teniente Rowan,  y no Don Tomás Estrada Palma por su carácter.  Leonardo Wood, que era doctor en medicina y tenía a la esposa de McKinley como paciente, era el favorito de su partido para las elecciones presidenciales en EE.UU. en 1920, pero, si mal no recuerdo haber leido Al estar desempeñando  en Puerto Rico un alto cargo, un mal manejo de carácter logístico (¿alimentos en mal estado?)  afectó de tal manera a la tropa  que se convirtió en un escándalo que lo privó de la candidatura para la Presidencia.

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El libro de Rolando Rodríguez es Cuba: La forja de una nación (3 tomos) de la Editorial de Ciencias Sociales
Pichardo, H. (1976). Documentos para la Historia de Cuba (Tomos I y II). La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.
Roig de Leuchsenring, E. (1960. Cuba no debe su independencia a los Estados Unidos. La Habana: Ediciones La Tertulia.
Prieto, J. (1998). El Liberalismo cubano en el siglo XIX. Revista Hispano Cubana, No. 1. Madrid: Editorial FHC. 


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Mucho más en mi libro:

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sábado, julio 23, 2022

Versión oficial castrista de la muy cuestionada muerte del opositor pacífico Oswaldo Payá cuyo certificado de la autopsia no se le ha entregado a la familia después de 10 años de dicha muerte



El legado de Oswaldo Paya Sardiñas, Premio Sajarov 2002 del Parlamento Europeo,  fundador y lider del Movimiento Cristiano Liberacion asesinado junto al activista Harold Cepero por sicarios de la tirania de Castro en Cuba. Un legado humano y liberador. En el video  Oswaldo alerta del gran peligro del  Cambio - Fraude que planea la dictadura Castrista.


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De los archivos de Baracutey Cubano:

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La Habana, 1 de agosto del 2012

Comunicado de la familia de Oswaldo Payá Sardiñas


 
Rosa María Payá Acevedo y Ofelia Acevedo Maura. Hija y esposa respectivamente de Oswaldo J. Payá Sardiñas


Hace hoy 10 días del suceso en que perdieron la vida mi esposo, Oswaldo Paya Sardiñas; coordinador Nacional del Movimiento Cristiano Liberación y del joven Harold Cepero Escalante; miembro de dicho movimiento.

El suceso es explicado por la Televisión Nacional en Cuba, algo inusual ya que accidentes de tránsito fatales ocurren todos los días y nunca le han dado esta cobertura televisiva.

No voy a  entrar en detalles acerca del análisis técnico del hecho según la versión oficial, no soy una experta, aunque no hace falta serlo para cuestionarlo. Quiero aclarar que me enteré por la televisión del cómo ocurrió el suceso ya que solo tuve una muy breve versión verbal del hecho dada por un oficial de criminalística, Mayor Sánchez, cuando me entregó el cadáver de mi esposo. A él  le expresé que no creía en esa versión y que necesitaba entrevistarme con los testigos sobrevivientes. Nunca me fue comunicado por ninguna autoridad el fallecimiento de mi esposo. Ayer día 31 de Julio a las 8 y 45 de la noche, a 10 días de la muerte de Oswaldo y Harold, fui visitada por dos oficiales del Centro de Investigación Criminal y Operaciones con una citación a mi nombre para hoy a las 11am, con el fin de “ventilar asuntos relacionados con la responsabilidad civil derivada del accidente”.

Yo como esposa de Oswaldo Payá Sardiñas en representación de la familia  que vive dentro y fuera de Cuba, quiero declarar.

No aceptamos la explicación del hecho transmitida por  la televisión porque:

1. La presenta los mismos órganos de la Seguridad del Estado del gobierno que lo han amenazado con matarlo múltiples veces a través de sus agentes  durante todos estos años, en que  han difamado, ofendido, vigilado, desacreditado con campañas televisivas dentro y fuera de Cuba, los mismos que han colocado micrófonos sobre nuestra cama en cajas telefónicas, los mismos que, sabiendo que su madre tenía cáncer la visitaron para intimidarla cobardemente, y no permitieron que sus hijos, que viven fuera de Cuba, pudieran visitarla,  que prohibieron a mi hijo mayor, un estudiante de 24 años ir a visitar a su tía durante sus vacaciones el año pasado a España, no dejan salir ni entrar a Cuba a nadie de nuestra familia, son los mismos que intimidan a nuestros vecinos, a los  compañeros de trabajo de mi esposo, a mis hermanos de la comunidad cristiana, a aquellas personas que necesito contratar para realizar reparaciones en mi casa, que van a los centros de estudio de mis hijos a alertar a sus compañeros para evitar que se relacionen con ellos, son los mismos que irrumpen en los hospitales, intimidan a los médicos cada vez que mis hijos tienen algún problema de salud, son los mismos que han atacado mi casa con turbas que traen de otros lugares y pintado mi fachada con letreros ofensivos, han manchado mi puerta con pintura roja simulando sangre, han rodeado de letreros los muros del vecindario con frases llenas de amenazas y odio. Son los mismos que en varias ocasiones han aflojado las tuercas  de las ruedas de nuestro carro estando estacionado y sabiendo que viajábamos toda la familia y hasta amigos. Solo el día 2 de junio pasado mientras él y yo viajábamos en nuestro coche (comby VW del año 1964), hacia casa de mi madre en La Lisa transitando por la calzada del Cerro y habiendo prácticamente rebasado la intersección de la avenida de Rancho Boyeros fuimos impactados por un carro americano antiguo por la rueda derecha trasera de nuestro vehículo, con tal fuerza que nuestro carro se balanceó, mi esposo no pudo controlarlo y después de deslizarnos con solo las dos ruedas del lado izquierdo se volcó sobre la senda contraria quedando atrapados dentro y cubiertos de vidrio del parabrisas roto. Oswaldo resultó herido en el brazo izquierdo por el codo y a mí no me ocurrió nada.

Son los mismos que han intimidado,  y amenazado de muerte a los miembros del Movimiento y a sus familiares, los que hoy tienen preso al joven Yosvany Melchor, hijo de Rosa María Rodríguez, miembro del Movimiento, cumpliendo doce años de prisión  por un delito que no cometió. Todo con el fin de que abandonen el Movimiento Cristiano Liberación.

No creo en la versión oficial porque:

  •    1.  Porque mi esposo Oswaldo Payá se distinguía por su sentido sin límite de la responsabilidad  hacia todas las personas, en especial aquellos que se relacionaban con él,  jamás permitiría que el chófer del auto que los conducía viajara a exceso de velocidad. Sus amigos y quienes lo conocen saben que digo verdad cuando afirmo esto. El sabía el riesgo que  corría su vida cada día en Cuba.
  •    2. Porque recibí la noticia de Madrid del supuesto accidente del carro en que viajaba mi esposo, a las  tres y dieciocho  de la tarde del domingo 22 de julio donde me comunicaron: “viajaban cuatro personas, solo tres en el hospital, uno no se sabe. Dos amigos, uno de ellos sin conocimiento. Fueron embestidos y sacados de la carretera. ¿Saben quiénes eran los otros dos? Uno de ellos no se sabe dónde está.”
  •     3. Porque no me permitieron entrevistarme con el muchacho sueco  y aun no me han permitido hacerlo con el español que fueron  los sobrevivientes del hecho.
  •     4. Por todos estos antecedentes y las informaciones que nos han hecho llegar sobre lo ocurrido en Granma, mi familia pide a las instituciones internacionales una investigación independiente del gobierno cubano sobre los hechos.
  •     5. Quiero decir, que estoy muy  orgullosa  de haber compartido 26 años de la vida   con un hombre extraordinario y  de la familia que fundamos.  EL tenía el pesar de no haberle podido dedicar a su familia todo el tiempo que el deseaba, pero su vocación de servicio  lo llevo siempre a trabajar por  el bien común. Toda su inteligencia,  capacidad intelectual

Fue una búsqueda constante de caminos para que el pueblo ascendiera a los derechos, él decía: Ni el estado ni el mercado pueden dominar la sociedad, ni estar por encima de las decisiones del pueblo, ni de la libertad y la dignidad de las personas.

Ahora tenemos que tratar de  encaminar nuestra vida, sin la presencia física de Oswaldo será muy duro, pero para los que vivimos de la fe sabemos que el continuará protegiéndonos, que siempre estará en medio nuestro.

Gracias por escucharnos.
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 Tomado de http://www.penultimosdias.com



Accidente de Oswaldo Payá: la versión oficial

VERSIÓN OFICIAL




jul 27, 2012

Como informó el diario Granma, el pasado 22 de julio a las 13:50 horas, un auto Hyundai Accent matrícula de turismo T31402, se salió de la vía y se impactó contra un árbol en un tramo de la carretera Las Tunas-Bayamo, en la localidad de Las Gabinas, provincia Granma. En este lamentable accidente fallecieron los ciudadanos Oswaldo José Payá Sardiñas y Harold Cepero Escalante; mientras que resultaron lesionados leves los extranjeros Ángel Francisco Carromero Barrios y Jens Aron Modig, de ciudadanías española y sueca, respectivamente.

Durante el proceso investigativo, se precisó que el vehículo salió de La Habana sobre las 06:00 horas de ese día, conducido por Ángel Carromero, y se dirigió a Santiago de Cuba. Jens Aron viajaba en el asiento delantero derecho; Oswaldo Payá en el asiento trasero izquierdo y a su lado Harold Cepero. Estos dos últimos no llevaban puesto el cinturón de seguridad.

El tramo de la carretera en que ocurrió el accidente está en reparación y por espacio de unos dos kilómetros no se encuentra pavimentada la superficie de rodamiento, lo cual lo convierte en una especie de terraplén con abundante gravilla; por tanto, muy resbaladizo. El análisis pericial arrojó que el lugar es una vía recta que cuenta con buena visibilidad y había una señal que indicaba la existencia de hombres trabajando en su mantenimiento, precedida de otras similares que alertan a los conductores de los tramos en reparación.

Al respecto, el apartado dos del artículo 127 de la Ley 109, de seguridad vial, establece que “no se debe conducir un automóvil a una velocidad mayor de 60 kilómetros por hora en camino de tierra o terraplén”; y en el 128 que “Sin perjuicio de lo dispuesto en los artículos anteriores, en relación con el límite general de velocidad, el que guíe un vehículo o animal por la vía debe tener pleno dominio de su movimiento y está obligado a moderar la marcha y si es preciso detenerla siempre que la circulación, estado de la vía o la visibilidad lo imponga”, en especial, “cuando la superficie está resbaladiza por agua, grasa, arena, lodo u otras sustancias o éstas puedan proyectarse hacia los vehículos y peatones”.

El dictamen pericial y las declaraciones de tres testigos presenciales del accidente: José Antonio Duque de Estrada Pérez, Lázaro Miguel Parra Arjona y Wilber Rondón Barrero, permitieron establecer que el auto irrumpió al terraplén a exceso de velocidad. Al respecto, el Capitán Jorge Fonseca Mendoza, perito del lugar del hecho (12 años de experiencia), apuntó que el conductor aplicó los frenos de una manera abrupta, ochenta metros después de haber entrado al terraplén, perdió el control del vehículo y el carro giró del costado izquierdo por espacio de 63 metros, con el frente hacia la cuneta y el maletero hacia el centro de la vía, hasta impactar con un árbol en el borde derecho de la carretera, lo cual confirma la extrema velocidad con que era conducido.

José Antonio Duque de Estrada, trabajador del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), quien reside en el municipio granmense de Río Cauto y transitaba por el lugar del hecho en una bicicleta, declaró al Órgano de Instrucción:

“El carro me pasó a alta velocidad por al lado, con seguridad iba a más de 100 kilómetros por hora. Rebasó a un tractor que también iba en la misma dirección y después vi una tremenda polvareda, cuando entró a un tramo que está en mal estado. Al aproximarme, ya con menos polvareda, vi al carro impactado contra un árbol en la cuneta. A mi modo de entender, la razón más clara que yo veo del accidente es el exceso de velocidad. Al caer en el terraplén no es lo mismo que en el pavimento, no hay freno que valga, el carro no se sujeta, se desliza y se impactó contra el árbol”.

Por su parte, Lázaro Miguel Parra Arjona, tractorista del INRH y vecino de La Sal, en el municipio Yara, confirmó esta versión: “El carro me adelantó a gran velocidad; luego vi la nube de polvo fuerte y cuando bajó el polvo pude ver el auto impactado en el árbol que está en la cuneta”.

Tanto José Antonio como Lázaro conducían en la misma dirección del auto accidentado, pero Wilber Rondón Barrero, campesino de Río Cauto, venía en dirección contraria, a unos cien metros de distancia del sitio donde ocurrió el siniestro. “Cuando me acercaba vi que el carro perdía el control y se impactaba contra un árbol de la cuneta”, declaró.

Un equipo de la Dirección de CriminaIística integrado por: Teniente Coronel Misael Fontes Pérez, oficial de la Sección de Averías, Explosiones e Incendios (19 años de experiencia como perito); Teniente Coronel Inardi Reyes Uriarte, Jefe de la Sección Provincial de Criminalística de Granma (11 años de experiencia como perito); y el Capitán Jorge Fonseca;de conjuntocon Fidel Núñez Guevara, Jefe de Ingeniería del Tránsito en la provincia Granma (9 años de experiencia como perito), concluyó categóricamente que el conductor manejaba a exceso de velocidad y que el vehículo presentaba una abolladura de 67 centímetros de ancho con 45 centímetros de profundidad en el lateral izquierdo trasero, perpendicular al eje longitudinal del auto (lugar donde viajaban los fallecidos), como consecuencia de un fuerte golpe que deformó sustancialmente el monochasis y el techo, cuyas características y dimensiones se corresponden con el tronco del árbol referido.

El dictamen médico forense indica que Oswaldo Payá falleció instantáneamente a consecuencia de un traumatismo craneoencefálico como resultado del fuerte impacto recibido; mientras que Harold Cepero murió en el hospital clínico quirúrgico Carlos Manuel de Céspedes, de la ciudad de Bayamo, debido a una insuficiencia respiratoria aguda por tromboembolismo pulmonar graso del lóbulo superior del pulmón izquierdo, derivada de la fractura fragmentada del fémur izquierdo.

Ángel Carromero declaró al Órgano de Instrucción que no recordaba haber visto la señalización que alerta sobre el estado en que se halla la vía. Añadió que irrumpió al terraplén a una velocidad que no puede precisar, debido a que no iba observando el cuentamillas y al percatarse de que transitaba sobre grava, intentó disminuir la velocidad mediante un frenazo brusco y el auto comenzó a resbalar de lado hasta impactarse contra el árbol. Jens Aron declaró que él estaba dormitando cuando sintió el frenazo y el desplazamiento lateral del vehículo; luego perdió la conciencia.

A partir del análisis lógico del tiempo de viaje (cerca de ochocientos kilómetros en menos de ocho horas, con tres paradas intermedias), las declaraciones de los testigos y el estudio pericial del lugar del hecho y el vehículo, el equipo investigativo evaluó que Ángel Francisco Carromero Barrios debió conducir a una velocidad promedio superior a los 120 kilómetros por hora y que fueron su falta de atención al control del vehículo, el exceso de velocidad y la incorrecta decisión de aplicar los frenos de manera abrupta en una superficie resbaladiza, las causas que determinaron este trágico accidente que costó la vida a dos seres humanos.

Continúa el proceso investigativo y de instrucción penal, en correspondencia con las leyes cubanas.

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Nota del Bloguista


No somos  de mente calenturientas,  exagerados  ni malpensados; sólo conocemos  de lo que es capaz la tiranía. No hablaré en abstracto,  aunque daré  un solo ejemplo aunque muy ilustrativo y fácil de verificar:  el hundimiento del remolcador 13 de Marzo el 13 de julio de 1994 en aguas muy cercanas a costas cubanas. Dicho hundimiento en el que hubo casi cuatro  decenas de muertos,   no se  llevó  a juicio y el propio Raúl Castro declaró de que había sido un accidente, pese a lque decenas de testigos  afirmaron y afirman  que fue una masacre totalmente intencional por parte de  personal paramilitar de la tiranía que usaron la premeditación, la nocturnidad y la alevosía (fueron posteriormente condecorado, en particular el tal ¨Jesusito¨), pues conocían del posible hurto de una embarcación para irse del país. Solamente 4 ó 5 sobrevientes del hundimiento declararon que había sido un accidente, y eso  después de estar varios días a toda presión  en Villa Marista, cuartel general de operaciones y de  detención nacional de la Seguridad del Estado,  .Llevar a juicio ese hundimiento ¨ era demasiado riegoso para la dictadura totalitaria, pues se le podía escapar de las manos,  ya que habían más de tres decenas de testigos (cuyos familiares, incluyendo niños, fueron brutalmente despachados hacia la muerte) que  no cedieron a las amenazas ni a ninguna otra presión.y algunas de esas personas habían declarado de manera   detallada y emotiva sus vivencias de  la tragedia a valientes periodistas independientes que rápidamente las hicieron llegar al exterior. Hoy  Ángel Francisco Carromero Barrios y Jens Aron Modig están hoy  sujetos a los chantajes y presiones de la Seguridad del Estado para que declaren y callen lo que respectivamente le conviene y no le conviene a la tiranía de los Castro. Ángel Francisco Carromero Barrios está detenido por  ser el que manejaba el vehículo en el momento del accidente y eso se entiende, pero no existe  razón alguna para tener retenido y aislado a   Jens Aron Modig. Es posible que a ambos se les esté sometiendo a presiones  aludiendo a que  no estaban haciendo la labor que declararon al entrar como turistas a Cuba,  ya que se  vincularon con la oposición.pacífica cubana, y que por eso pueden ser condenados a largas penas de prisión. Esa receta de ablandamiento a los detenidos  le ha dado mucho resultado a la tiranía todos estos años, aunque en ocasiones se han encontrado con personas que se resistieron a todas esas presiones de ablandamiento. Veamos cómo son en ese sentido Ángel Francisco Carromero Barrios y Jens Aron Modig.

Independientemente de lo que digan  Carromero Barrios  y  Aron Modig existen las llamadas y los mensajes de textos donde alguno de ellos, supongo  que del que no estaba manejando,  que hablan de las acciones agresivas de otro vehículo para sacarlos de la carretera.  La Seguridad de Estado monitorea y graba las conversaciones telefónicas de los opositores cubanos y muy en particular de aquellos más relevantes y Payá lo era; luego es muy fácil  investigar si hubo tal llamada. Las compañías de diferentes países que han sufrido el azote del terrorismo, como EE.UU. y España, también las graban por dos años y hasta por más, luego también alguna de esas compañías  podría tener grabada esa conversación.

Un mes antes de morir Payá,  él,  su esposa y su hijo,  tuvieron un  extraño accidente en Calzada del Cerro y la Avenida de Rancho Boyeros; el auto que le impacto (  ¨un botero¨ ) se  dió a la fuga y el minibus VW de Payá quedó volcado lateralente. Todos los habaneros  sabemos que muchos ¨boteros¨  tienen sus avenidas y calles específicas para botear y que una de ella es a lo largo de  la avenida de Boyeros. Luego las autoridades con poco esfuerzo podían haberlo localizado si fuera un verdadero botero.

Ofelia Acevedo Maura, viuda de Oswaldo Payá, plantea que Payá era cuidadoso manejando y que le exigía eso a los que manejaban en los carros en que el viajaba; Acevedo Maura  también expreso que la cámara de video de Oswaldo Payá no se le entregó y pudiera tener información valiosa como, por ejemplo,  el haber  filmado al vehículo que supuestamente estaba impactando el vehículo en que viajaban. Sobre la posibilidad de que eso haya sucedido se puede avalar mediante  un video  filmado este año por el propio Oswaldo Payá dondese puede ver el chequeo que dos individuos le tenían a su casa y cómo los mismos individuos lo siguen en una moto después que  él salió y   conduce un vehículo por La Habana; muy probablemete el seguimiento o ¨chequeo¨  era  para saber  hacia donde se dirigía el destacado líder opositor.

La Seguridad del Estado es muy posible que le haya aplicado  ¨chequeo¨ con  ¨ técnica de escucha¨  al auto en que viajaban Payá y acompañantes, así como un localizador del  vehículo;  por tanto,  quizás  por esa vía la Seguridad del Estado tenga conocimiento, al menos,  de lo que estaba pasando.
 La caja negra del automovil que se impactó contra el árbol contiene información que pudiera ser valiosa.

Quizás esos choques, en caso de que hayan existido, estuvieran dirigidos precisamente  a que el auto de Payá y acompañantes hayan aumentando la velocidad  en un tramo que los perseguidores sabían que era peligroso. En otras palabras: que el aumento de la velocidad  y la pérdida del control hayan sido INDUCIDOS por el vehículo perseguidor.

Sobre los móviles actuales de la tiranía  para deshacerse de Oswaldo Payá ya he escrito anteriormente y se puede resumir de la siguiente manera: No quiso  ¨cuadrar la caja ¨   y participar en esa farsa que se está cocinando y que se  llama Castrismo ¨light¨. 
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Oswaldo J. Payá Sardiñas y Harold Cepero
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Testamento político de Payá Sardiñas: "El miedo nos hace perder más"

Redacción Radio Televisión Martí
Julio 22, 2019

“El miedo nos hace perder más que lo que perderíamos si enfrentáramos a quien nos está metiendo miedo constantemente para mantenernos en esta situación de sumisión y en esta situación de inmovilismo”, dijo el 18 de junio de 2012 el líder de la oposición pacífica cubana Oswaldo Payá Sardiñas en la que sería su última entrevista con Radio Martí.

Es muy legítimo luchar por tu vida, por tu familia, por tu sustento, por tu progreso, declaró entonces el presidente del Movimiento Cristiano Liberación a Omar López Montenegro, copresentador del programa Cuba al Día con Tomás Cardoso.

“Pero también darte cuenta de que eso no se realiza si no luchamos por los derechos de todos”, subrayó Payá Sardiñas.
 


En Cuba no hay justicia social porque los cubanos no tienen derechos políticos, aseguró. Y decir que los cambios económicos traen los derechos políticos es falso, “ese es el cuento chino”.

A modo de homenaje, y para subrayar el valor de su testamento político y de su legado, transcribimos aquí las palabras de Payá Sardinas en el diálogo con López Montenegro.

PARA QUE LOS CUBANOS PARTICIPEN, ELIJAN Y DECIDAN

El Movimiento Cristiano Liberación vive con el pueblo de Cuba, y vive sus esperanzas y vive sus sufrimientos, y también vive una persecución que quizás no la vivan todos los cubanos de la misma manera, por esta opción por la libertad, por los derechos de los ciudadanos.

Entonces, cuando hablamos del Movimiento, todos los que nos escuchan deben saber que estamos hablando de personas que tienen un rostro, un alma, un corazón, una familia; que sufren por esta opción. Y al mismo tiempo nuestro Movimiento es parte, una humilde parte, pero también entrañable, del gran –digo gran no por petulancia-- [de] el gran movimiento cívico, el gran movimiento democrático cubano.

Es muy grande espiritualmente, y creo que es quien lleva la bandera, la vanguardia de la reivindicación y de la voz de los cambios que quieren todos los cubanos, aunque no lo digan. Y esto creo que es justo señalarlo.

Nuestro Movimiento, en este tiempo, está impulsando junto con otros cubanos, con muchos cubanos motivados, organizados o no en la disidencia dentro y fuera de Cuba, esta estrategia –estrategia no es una mala palabra, está dicho con toda transparencia--, esta visión, esta hoja de ruta llamada El Camino del Pueblo.

Es lo fundamental, porque El Camino del Pueblo señala que en estos momentos en Cuba deben producirse los cambios políticos. Pero no me voy a adelantar en un discurso ni a decirlo todo tras una pregunta. Solo decir cambios políticos: significa derechos para que los ciudadanos participen, elijan y decidan. ¿Por qué no?

LA DOCTRINA DE LA SUMISION

Yo pienso que a nadie como al pueblo de Cuba se le han relativizado tanto sus derechos. (…) A los cubanos siempre les quieren hacer el cuento chino. Y yo les pongo este ejemplo: durante la otra dictadura, la de Batista, se podían comprar y vender autos, había propiedad privada, había quien tenía puestos de fritas, había restaurantes –lo que hoy serían los paladares de lujo que están en las residencias de lujo--, ¿bien?

Y, sin embargo, el pueblo de Cuba quería cambios políticos, quería derechos, porque había una dictadura que no respetaba los derechos de los ciudadanos, y al no respetar los derechos de los ciudadanos se producían muchas injusticias en el plano social. Pero además, le negaba eso --que no tenemos por qué explicar-- que se llama libertad, que también los cubanos la queremos.

Entonces surgen estas nuevas doctrinas, esta doctrina de la sumisión, de decir: “Bueno, los cubanos quizás lo que quieran es cambios económicos”. Eso es un insulto, eso es un ultraje a nuestra dignidad. Es como decir que los cubanos no queremos los derechos civiles, políticos; no queremos la libertad.

Eso me lo dijo un hombre, un norteamericano de izquierda que no voy a mencionar, hace mucho tiempo. Y yo le dije: “¿Usted me está hablando en un plano racista? ¿Usted está diciendo que para nosotros los cubanitos con tener la educación y la salud gratis está bueno? ¿Que los derechos políticos y civiles son para personas de otras latitudes y personas de otra raza?”

Yo estoy diciendo esto porque estoy pensando, estamos meditando y hablando en alta voz junto con ustedes. Hay algo que quiero señalar. No hay justicia social, es decir: los pobres son más pobres, los trabajadores han quedado postergados en este país, y han vivido con tanta carencia y estamos viviendo ahora con carencia y sin perspectiva, precisamente porque no hay derechos políticos.

Eso es un engaño: decir que los cambios económicos traen los derechos políticos es falso, ese es el cuento chino. Y por eso vamos a seguir hablando, vamos a profundizar en esto, Omar, y vamos a comprometernos --y esto va con todos los ciudadanos, no solo con la oposición-- en reclamar el espacio del pueblo, en reclamar esa democracia, tal como lo hicimos con el Proyecto Varela, pacíficamente, cívicamente, ahora hay que hacerlo y hay que decir: queremos la libertad de viajar, queremos la libertad de expresión, no permiso para hablar; queremos el derecho a fundar partidos y sindicatos; queremos elecciones libres.

Esto es para ahora. Y sí estamos preparados para eso. Como no vamos a estar preparados para ser libres.

LA SIMULACION NOS HA HECHO PERDER MAS

La cultura del miedo es [un] obstáculo, pero los obstáculos se vencen. Quizás un obstáculo que llevamos metido dentro, todos sentimos y hemos sentido miedo, pero precisamente tenemos que decir, los que somos menos jóvenes, […], los medios tiempos, y ya más que eso-- tenemos que decir, y esto lo digo con mucha seriedad y mucho respeto, porque soy parte de este pueblo y no una persona especial: el miedo que puede sentir cada cubano y que ha sentido cada uno que está escuchando, yo lo he sentido también, pero el miedo es superable.

Y tenemos que decir: la simulación, los mecanismos de defensa, nos han hecho perder más en la vida que lo que temíamos perder. Es decir, a veces el miedo nos hace perder más que lo que perderíamos si enfrentáramos a quien nos está metiendo miedo constantemente para mantenernos en esta situación de sumisión y en esta situación de inmovilismo.

Yo creo que eso se va superando, que cada vez hay más voces, que cada cual vive su proceso de liberación, pero el proceso de liberación, hermano, pasa por el de la solidaridad. Nadie se libera solo en una sociedad: hay que pensar en el prójimo.

Es muy legítimo luchar por tu vida, por tu familia, por tu sustento, por tu progreso, pero también darte cuenta que eso no se realiza si no luchamos también por los derechos de todos. Y eso, con mucha serenidad, ese es nuestro llamado, y ese es El Camino del Pueblo. Y ese sí es un proyecto, y que no venga nadie con pedantería a decir que se las sabe todas.

Porque sí hay una sabiduría popular, sí hay una sabiduría en la oposición, una sabiduría que se ha construido a partir de su entrega por el pueblo, de su lucha, de su heroísmo. No estoy hablando de mí, estoy hablando de tantas hermanas y hermanos nuestros que en Cuba durante estas décadas hemos estado luchando por los derechos de los cubanos.

Por lo tanto, sí hay esperanza, sí se pueden vencer los obstáculos, sí hay un proyecto, y ese proyecto se llama libertad.
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