jueves, abril 11, 2024

El estancamiento de la industria turística cubana. Emilio Morales: Los competidores del turismo rn el Caribe rompen récords mientras Cuba se estanca pues en Cuba el turismo ruso no cubre el desplome del turismo europeo


La industria turística cubana, empantanada en la continuidad

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Los pobres resultados alcanzados por la industria turística cubana en los primeros tres meses del año auguran otro año de estancamiento en el sector, que lo mantiene a la zaga en la región del Caribe.

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Por Emilio Morales

Miami

10  de abril  2024 

Los pobres resultados alcanzados por la industria turística cubana en los primeros tres meses del año auguran otro año de estancamiento en el sector que lo mantiene a la zaga en la región del Caribe. La llegada de 808.678 turistas al cierre de marzo es un 45% menor que la alcanzada en 2019, año previo a la pandemia, cuando visitaron el país 1.470.196 viajeros.

De mantenerse esta tendencia será muy difícil que lleguen a los tres millones de turistas en 2024, lo cual significa que por tercer año consecutivo volverán a incumplir los planes trasados por el Gobierno. La industria turística cubana se enfrenta a la peor crisis de su historia. La mediocridad manifiesta de las autoridades cubanas en el manejo de la crisis multisistémica que presenta el país ha puesto en crisis al sector que se le ha dedicado la mayor suma de inversión en los últimos 15 años.

Esta situación ha generado una drástica reducción de vuelos al país por parte de varias líneas aéreas de Europa, así como el cierre de operaciones por parte de otras de EEUU, debido a una disminución considerable de la demanda producto, de los problemas estructurales de la infraestructura hotelera del país, el mal servicio y las escasas opciones existentes en el mercado para satisfacer el ocio y el entretenimiento de los visitantes, lo cual hace que las operaciones sean incosteables.

En este sentido, a la estampida de líneas aéreas que se han marchado de Cuba en los últimos meses hay que sumar la más reciente, ejecutada por el operador alemán Touristik Union International (TUI), gigante del turismo europeo. Dicha compañía ha suspendido sus vuelos de Amsterdam a Varadero a partir del próximo mes de mayo por escasez de clientes. Hay que señalar que este es el único servicio aéreo que actualmente une a Cuba con Países Bajos.

En términos económicos la industria turística cubana, que se supone es la locomotora de la economía cubana, presenta unos indicadores que dejan mucho que desear. El gasto per cápita por turista no llega a los 500 dólares. La ocupación hotelera apenas alcanza un 15%. Miles de trabajadores con experiencia que trabajaban en la industria turística se han marchado del país. Actualmente tres de cada cuatro habitaciones de hotel permanecen vacías en la Isla.

Esta realidad contrasta con la terquedad del Gobierno de seguir invirtiendo desproporcionadamente los escasos ingresos del país en una industria que no levanta cabeza. Hay que recordar que, a pesar de los pobres resultados, el régimen cubano ha invertido más de 24.000 millones de dólares en los últimos 15 años, abandonando a su suerte otros sectores de la economía como la matriz energética, la agricultura, la industria azucarera, la infraestructura de servicios de salud y la producción de medicamentos. Esto sucede en medio de una profunda crisis energética que ha traído de vuelta los maratónicos apagones de más de 16 horas, una crisis alimentaria que ha generado que miles de familias cubanas tengan solo una comida al día, y una crisis en los servicios de salud, donde la escasez de medicamentos en farmacias y hospitales es crónica.

Los competidores del Caribe rompen récords mientras Cuba se estanca

En contraste con esta realidad, es notable el salto que han dado los competidores que tiene la Isla en la región del Caribe, quienes en la etapa postpandemia han roto récords de arribo de turistas en comparación con la etapa prepandemia. Estos resultados no son casuales y denotan la acertada estrategia que han tenido estos competidores en el manejo de sus respectivas industrias turísticas, los aciertos que han tenido en la definición y la diversidad de ofertas de sus respectivos productos turísticos, los cuales están en constante renovación ofreciendo siempre nuevas y atractivas experiencias a los clientes en un amplio espectro de posibilidades que van desde el ámbito cultural, comercial, hasta el entretenimiento, experiencias culinarias y hasta servicios de salud.

A esto hay que sumar el manejo acertado que han tenido en la planificación y la ejecución de las inversiones y la libertad empresarial que existe en la comercialización de estas industrias en estos mercados, donde no existe la centralización del Gobierno, ni monopolio estatal y en donde el sector privado y el emprendimiento constituyen el motor laboral que garantiza el éxito de la industria. Estos pilares contrastan con el inmovilismo y las erradas estrategias implementadas por las autoridades de la Isla.

La industria turística dominicana y la del estado de Quintana Roo en México son dos ejemplos que visualizan esta realidad de manejo exitoso de la industria versus el manejo deficiente de la industria, como lo han hecho las autoridades cubanas.

En dos años de postpandemia Cuba ha tenido un fuerte declive de 48,50% en la cantidad de turistas que ha visitado el país.  Esto significa que en 2023 visitaron la Isla 2.295.301 turistas menos que en 2019, año previo a la pandemia. En contraposición, la República Dominicana fue visitada en 2023 por 10.306.517 turistas, para un crecimiento del 59,88%, lo cual representó la llegada de 3.860.481 turistas más que en 2019, cuando recibieron 6.446.036 turistas. Con Quintana Roo (México) ocurre otro tanto: los balnearios de la Rivera Maya, Cancún y la isla de Cozumel recibieron 21.000.046 turistas en 2023, lo cual representó un crecimiento del 25,74% en comparación con 2019, cuando recibieron la vista de 16.700.000 turistas. El aumento fue de 4.300.046 turistas. 

Si analizamos los datos del segundo año post pandemia podemos verificar cuan fuerte es la dinámica de crecimiento de los mercados de la República Dominicana y Quintana Roo en comparación con el débil crecimiento que ha tenido el mercado cubano. La República Dominicana creció en el segundo año postpandemia (2023) en 1.830.001 turistas en comparación con el primer año (2022). En Quintana Roo el incremento fue de 1.200.046 turistas. En el mercado cubano el incremento fue de 822.892 viajeros.

El estancamiento de la industria turística cubana

Los resultados alcanzados por la industria turística cubana en 2023 (2.436.979) son comparables a los obtenidos hace 15 años, cuando en 2009 registró la llegada de 2.429.809 turistas.  

Es exactamente en ese periodo que abarca desde el 2009 hasta el 2023 que el régimen cubano ha invertido 24.000 millones de dólares en la construcción de nuevos hoteles. Sin embargo, a pesar de las inversiones, la industria turística cubana presenta serios problemas estructurales y está siendo afectada por diversos factores que la hacen menos atractiva que la de los competidores de la región del Caribe.

Entre los factores internos de mayor incidencia podemos mencionar la escasez de alimentos, medicamentos y la espiral inflacionaria en la que ha caído la economía del país y ha puesto a vivir a más del 80% de la población en la pobreza, generando un creciente aumento del crimen en las calles. Esto ha traído como consecuencia que varios de los principales países emisores de turistas a Cuba hayan generado alertas de viaje a sus ciudadanos sobre la falta de alimentos y medicamentos, así como la inseguridad ciudadana, el aumento de la criminalidad y lo asaltos en las calles de la isla

Por otra parte, hay que agregar el mal servicio que se oferta en los hoteles, así como la mala calidad de la comida y el mal estado de las instalaciones hoteleras. La mala higiene en las instalaciones, expresada en las constantes quejas de los turistas refiriéndose a la suciedad y la presencia de cucarachas en las habitaciones. A esto hay que sumar la gran ola migratoria que ha sacudido al país y que ha representado la reunificación de decenas de miles de familias. En este sentido, el exilio ha priorizado el sacar del país a sus familiares por encima de invertir en viajes para visitar sus familiares en la isla.

En 2023 visitaron el país 358.480 cubanos residente en el exterior, lo cual representó un 42,55% menos que la cifra alcanzada en 2019, año previo a la pandemia. Esto representó la llegada de 265.495 viajeros menos.

En el primer trimestre de 2024 esta tendencia al declive ha aumentado. La cantidad de cubanos residentes en el exterior que visitaron la Isla fue de 75.382, lo cual representa un 46,51% menos que en igual periodo de 2019, cuando recibieron 140.938 viajeros.

En otras palabras, este declive ha crecido 3,96 puntos porcentuales, lo cual confirma la prioridad del exilio cubano de invertir en sacar a su familia de Cuba en vez de programar viajes a la Isla para visitarlos. Esta realidad constituye un duro golpe a la economía cubana, pues el segmento de cubanos residentes en el exterior es el segmento turístico que mayores ingresos per cápita genera a la industria turística cubana. La crisis multisistémica que atraviesa el país, el aumento de la represión y la falta de oportunidades para los cubanos son factores que también asfixian el proceso de recuperación de la industria turística cubana.

A esto hay que sumar los problemas de los apagones que sufren las ciudades cubanas y las dificultades con el abasto de agua. También se pueden mencionar la falta de higiene en las calles, donde se puede observar la acumulación de grandes cantidades de basura, con todas las consecuencias que esto genera: mal olor, afectación del medio ambiente y ser un foco para el brote de enfermedades y roedores.

Desde el punto de vista estructural hay que agregar la falta de una diversificada oferta extra-hotelera que sea atractiva para los turistas. Sobre todo, dirigidas al área de entretenimiento. Los turistas se quejan mucho de la falta de opciones. En Cuba no hay parques de agua, ni parques temáticos de atracciones, solo algunos delfinarios y centros de buceo. La vida nocturna en la Isla está prácticamente muerta.

Otros de los grandes problemas que presenta la industria turística cubana es la centralización estatal, marginando la participación del sector privado. Una diferencia notable en comparación con el resto de los países competidores de la región, donde el emprendimiento ciudadano es uno de los componentes principales del tejido comercial turístico.  

El turismo ruso no cubre el desplome del turismo europeo

Uno de los errores estratégicos más graves cometido por el régimen cubano ha sido el apoyo a Rusia en la guerra a Ucrania. Esta apuesta ha borrado prácticamente el turismo europeo de la Isla. La llegada de viajeros de los principales cinco emisores de turistas de Europa a Cuba (Italia, Francia, Alemania, España e Inglaterra) han tenido un profundo declive en los últimos tres años. Si comparamos el primer trimestre de 2019 con el de 2024 vamos a constatar un declive de 67,45%. De 260.266 turistas recibidos en el primer trimestre de 2019 pasó a ser de 84.713 en igual periodo de 2024. Esto significa que han viajado 175.553 turistas menos de estos mercados.

La apuesta al turismo ruso ha sido un fracaso. Aunque la llegada de turistas rusos ha experimentado un crecimiento del 41,66%, la cantidad de turistas rusos llegados al país (66.887) no compensa la caída del turismo de los principales cinco mercados emisores europeos a Cuba. 

Aun con esta realidad, las autoridades cubanas en vez de trazar estrategias para tratar de recuperar el tradicional turismo europeo se empeñan en impulsar el turismo ruso. En este sentido, como parte de la política de apoyo a Rusia en su invasión militar a Ucrania, las autoridades cubanas están tratando de obtener a cambio inversiones rusas en el sector turístico cubano. Algo que carece de sentido cuando tienen una planta hotelera que solo está siendo ocupada en un 15%.

Según el ministro cubano de Turismo, Juan Carlos García Granda, las autoridades cubanas han estado negociando por dos años inversiones rusas en la infraestructura turística cubana. La intención es atraer capitales de inversionistas rusos al turismo cubano, en particular para la construcción de complejos hoteleros, instalaciones de red de varias categorías, con estacionamiento de yates y otros proyectos. Sin embargo, los oligarcas rusos hasta el momento no han abierto la billetera.

Conclusiones

El declive de la industria turística cubana es un hecho. El modelo de continuidad implementado por el sucesor Miguel Díaz-Canel ha hecho retroceder la industria del ocio en Cuba por más de 15 años. Las malas estrategias implementadas por el Gobierno han arruinado a la industria que se supone era la locomotora económica del país, en la cual han invertido más de 24.000 millones de dólares en los últimos 15 años y hoy apenas presenta un 15% de ocupación.

Los magros resultados alcanzados en los últimos tres años muestran un profundo declive de varios de los principales segmentos turísticos: el turismo europeo y los cubanos residentes en el exterior, que han caído 67,45% y 46,51% respectivamente. A lo que se suma la caída del turismo norteamericano en 74,29% debido a las sanciones que fueron derivadas de los ataques sónicos a los diplomáticos norteamericanos y que pusieron fin al deshielo entre Cuba y EEUU y que no ha podido recuperarse a pesar de la reanudación de los vuelos comerciales de EEUU a Cuba por parte de la Administración Biden. La crisis multisistémica que presenta el país, el deterioro social, la estampida migratoria, el aumento de la represión, la escasez de alimentos y medicamentos, el alto costo de la vida debido a la espiral inflacionaria, el alto nivel de pobreza que se percibe (88% de la población), han hecho caer estrepitosamente el atractivo turístico que años atrás tenía el país.

Las malas estrategias gubernamentales en el manejo de las inversiones hoteleras, en la distribución de las inversiones en los sectores estratégicos de la economía cubana, más los errores en el manejo de la política de restructuración económica interna y externa, y el desastroso manejo de la política exterior han sido factores claves que han impactado negativamente en el desempeño de la industria turística cubana. Estos hechos hoy se reflejan en la abrumadora superioridad que presentan los mercados competidores en la región del Caribe, que imponen récords de arribo de turistas y de ingresos mientras en Cuba ocurre todo lo contrario.

Esta involución de la industria turística cubana es el resultado de la involución del propio régimen cubano y su incapacidad de remodelarse al menos económicamente. La principal industria del país, el sector donde más se ha invertido en los últimos 15 años, hoy es una industria en decadencia, un espejo fiel de lo que es el régimen cubano.

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miércoles, mayo 31, 2023

Video. En informe de la ONG Prisoners Defenders: 'Cuba es un campo de concentración de 64 años' y presenta su Primer Estudio Integral sobre la Tortura en la Isla, 'incompatible con la visita de Josep Borrell'.

 
Prisoners Defenders

30 de mayo, 2023

La Tortura en Cuba - Presentación del Primer Estudio Integral

Hemos presentado el Primer Estudio Integral sobre la Tortura en Cuba, el informe más completo sobre la temática realizado hasta la fecha. Iniciado en 2022 con 101 casos y completado ahora tras la investigación cuantitativa y cualitativa de 15 patrones de tortura sobre 181 víctimas, entre los que destacan colectivos civiles representados como los menores de edad (niños y niñas), los jóvenes (⋜21 años, de ambos sexos) y las mujeres (menores incluídas), que han servido de muestra aleatoria y estádísticamente representativa de un colectivo de 1.277 presos políticos civiles torturados en las cárceles cubanas en los últimos 12 meses.

Consulte y descargue aquí el informe en español, inglés, francés, portugués, italiano y checo: 

https://www.prisonersdefenders.org/

Han intervenido en el evento: Dita Charanzová, Vicepresidenta del Parlamento Europeo; Javier Nart, Miembro del Parlamento Europeo y Vicepresidente de DCAM; Juan Salafranca, Secretario General Adjunto del PPE y Director de Política Exterior; Leopoldo López Gil, Miembro del Parlamento Europeo y del AFET, DROI y DLAT; Javier Larrondo, Presidente de Prisoners Defenders; Fernando Almeyda, Coordinador Jurídico Internacional de Prisoners Defenders y Carlos Sánchez Berzain, Director Interamerican Institute for Democracy.

En el evento también hemos compartido 10 informes realizados por Prisoners Defenders y sometidos ante Naciones Unidas, y ya recepcionados por ésta, con el apoyo de una veintena de organizaciones de derechos humanos en Cuba de cara al Cuarto Ciclo del Examen Periódico Universal de Cuba.

En estos 10 informes abarcamos la tortura generalizada a los presos políticos, las violaciones a los derechos laborales, la violación legislada del debido proceso penal, la violación de múltiples derechos y libertades fundamentales como la libertad de pensamiento, de expresión, de reunión y asociación, de movimiento, la libertad religiosa, entre otras, y otros aspectos como la impunidad legislada y practicada para los abusos de las autoridades, los más de 11.000 condenados por peligrosidad social predelictiva (sin delito), las detenciones arbitrarias, la desaparición forzada, la prisión provisional, la carencia legal de abogados defensores y la prisión política en Cuba.

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Tomado de https://diariodecuba.com/derechos-humanos/1685469680_47508.html

Prisoners Defenders: 'Cuba es un campo de concentración de 64 años'

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La ONG presenta su Primer Estudio Integral sobre la Tortura en la Isla, 'incompatible con la visita de Josep Borrell'.

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DDC

Madrid

30 Mayo 2023

Privación de alimentos, de líquidos y de atención médica, así como de ver a sus familiares; abusos físicos, y trabajos forzados son algunos de los métodos de tortura empleados en las cárceles cubanas contra los presos políticos. Las mencionadas se emplean incluso contra jóvenes entre 17 y 21 años. Los adultos, además, sufren confinamiento en celdas de castigo, entre otros suplicios.

Estas son apenas algunos de los tormentos contenidos en el Primer Estudio Integral sobre la Tortura en Cuba elaborado por Prisoners Defenders y presentado en la tarde de este 30 de mayo, en un evento en el que recibió duras críticas el alto representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, quien visitó La Habana recientemente.

El director de la ONG radicada en Madrid, Javier Larrondo, explicó que el estudio se basó en 181 casos; de estos 164 fueron tomados al hacer y el resto fueron analizados exprofeso. La conclusión fue que "en Cuba se tortura vilmente a todos los presos políticos".

La muestra es representativa de los 1.277 cubanos que están o estuvieron presos durante los 12 meses que abarcó el estudio.

Contra las prisioneras, se emplean distintos tipos de humillaciones, se les amenaza con provocarles daños a sus familiares. Pero no están exentas de recibir los maltratos físicos que reciben los varones, como el uso de la temperatura para torturar, además de golpizas como las propinadas a las hermanas Angélica y María Cristina Garrido tras ser arrestadas en julio de 2021, por participar en las manifestaciones antigubernamentales conocidas como protestas del 11J.

Javier Larrondo también citó el caso de Gabriela Zequeira, de 17 años en aquel momento, a quien "le introdujeron un dedo en la vagina estando de cuclillas".

Zequeira es una de las cuatro personas menores de 21 años identificadas como víctimas de tortura en el informe. Se suman Jonathan Torres Farrat, Brandon David Becerra Curbelo y Cristian Enrique Salgado Vivar.

Otro preso político a cuya situación se refirió Larrondo fue José Daniel Ferrer, obligado a permanecer en ropa interior dentro de la celda, sometido a ataque sónicos y mantenido con la bombilla encendida durante las 24 horas, y envenenamiento del agua.

Fernando Almeida, coordinador jurídico de la organización, describió a Cuba como "un campo de concentración de 64 años", donde el Departamento de la Seguridad del Estado tiene la función de recabar información "para torturar a los disidentes y a sus familias para sembrar el terror".

También recalcó que los casos de torturas en las prisiones no son aislados ni producto de errores, sino de un diseño creado para garantizar la impunidad de los torturadores y no para proteger a las víctimas.

La presentación del informe de Prisoners Defenders se produjo tres días después de que Josep Borrell concluyera una visita a Cuba, en la que no tocó el tema de los presos políticos, ni se reunió con familiares de estos ni con representantes de la sociedad civil cubana.

Los participantes en la presentación cuestionaron la visita de Borrell a la Isla, que calificaron de "incompatible" con las torturas contra los presos descritas en el estudio de Prisoners Defenders. Estas violaciones de derechos humanos constituyen base suficiente para revisar el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre el régimen cubano y la UE, y suspender la ayuda económica proporcionada por esta última, sostuvo Leopoldo López Gil, miembro del Parlamento Europeo.

El eurodiputado por español por el Partido Popular Juan Salafranca anunció que el Parlamento Europeo intentará hacer comparecer lo antes posible a Borrell para que explique su proceder.

Dita Charanzová, vicepresidenta del Parlamento Europeo señaló que el régimen cubano, además de torturar a los prisioneros —pese a haber firmado la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura— se ha puesto "del lado del criminal de guerra (Vladimir) Putin". Para la eurodiputada checa esa es "la gota que colmó el vaso".

Participaron también en la presentación Carlos Sánchez Berzain, director del Instituto Interamericano para la Democracia, y Javier Nart, miembro del Parlamento Europeo, cuya intervención fue transmitida en video.

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domingo, agosto 28, 2022

Descolonizar Cuba. José Gabriel Barrenechea desde Cuba: La única descolonización realista pasa por admitirnos como lo que somos: pueblo europeo trasplantado a un archipiélago en la cara atlántica de Las Américas

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Buen artículo de José Gabriel Barrenechea pero no debe reducir todo a lo propiamente genético; no se debe obviar lo cultural. Por ejemplo: el sabio Fernando Ortiz  en su conferencia, posteriormente convertida en el artículo titulado Los factores humanos de la cubanidad, habla  de la impronta que la cultura anglosajona y los EE.UU.  han tenido  en la cubanidad: ...La vecindad de esta poderosa cultura es uno de los más activos factores de la cultura nuestra; positivos o negativos, pero innegables..

 La cual, en mi opinión ha aumentado aún más significativamente  tras el fatídico 1 de enero de 1959.

Mucho más  en el  punto o item 3.28 El factor norteamericano en la cubanidad. El consejo de un sabio, el cual comienza en la página 135 de mi libro  titulado La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas, el cual se puede adquirir en Amazon.

Por otra parte:  a  finales del siglo XIX y principios del siglo XX estuvo el boga el Panhispanismo. Fernando Ortiz también  escribió   desechando  esa corriente en su libro La Reconquista de América: Reflexiones Sobre el Panhispanismo, publicado en 1911. Pueden también bajar a pdf el artículo  Fernando Ortiz y la polémica del panhispanismo y el panamericanismo en los albores del siglo XX en Cuba / Mely del Rosario González Aróstegui.

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Descolonizar Cuba

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La única descolonización realista pasa por admitirnos como lo que somos: pueblo europeo trasplantado a un archipiélago en la cara atlántica de Las Américas

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Por José Gabriel Barrenechea

Santa Clara

26/08/2022

Aquí no entiendo descolonización en el sentido original de independencia política de las antiguas metrópolis, europeas en lo fundamental, ocurrido tras la Segunda Guerra Mundial en África, Asia, y el Caribe. En este trabajo me refiero al proceso propuesto por los críticos de Occidente, mediante el cual las nuevas naciones independientes, u otras ya independizadas de mucho antes, pero de modo incompleto, a criterio de los mencionados críticos, deben buscar en su pasado anterior a la colonización, o en todo caso en los grupos que en propiedad no cabe identificar como colonizadores, los elementos para crearse, o recrearse, una cultura autónoma. Proceso cuya meta es proporcionarles a esas naciones independizadas el marco cultural suficiente para liberarse del eurocentrismo, y alcanzar una “verdadera independencia” del Centro europeo y norteamericano del Sistema Mundo actual.

Esta visión de la descolonización, presentada en un inicio por las escuelas poscoloniales y decoloniales, alimentadas en o por la academia europea o norteamericana, ha tenido un gran incremento en los últimos años con la multiplicación por todo el mundo de movimientos autoritarios regionalistas, enfrentados al proceso de globalización y a los valores liberales. En el caso cubano puede incluso afirmarse que la Revolución de 1959 fue una de las grandes inspiradoras de esta visión radicalizada del concepto, a nivel global. En Cuba el poder político revolucionario, heredero del nacionalismo romántico decimonónico, hizo suya esta visión de la descolonización casi desde el mismo 1959, y aquí ha encontrado su expresión teórica máxima en obras como Calibán, de Roberto Fernández Retamar.

Sin embargo, la realidad es que en Cuba la idea de descolonizarla, desde este enfoque cultural en su versión más radical, aquella que apuesta a buscar las bases de una cultura autónoma, des-europeizada, en el pasado pre-colonial, solo podría significar despoblar al Archipiélago Cubano, ya que es evidente que a diferencia de otros pueblos, en el nuestro los habitantes y la cultura “originaria”, anterior a los colonizadores y quienes con ellos vinieron, no existen desde hace mucho. No en balde en verdad Cuba se despuebla al presente, a un ritmo de retroceso poblacional que nos sitúa entre los diez casos más graves del mundo actual, gracias a un régimen político que ha hecho de esa descolonización cultural, de esa “des-europeización”, un punto esencial de su propuesta a la Nación.

Partamos de que es problemático intentar definir cuál fue esa población y cultura “originaria”, ya que a los habitantes que encontró Colón en su primer viaje, los taínos, los había precedido al menos otras gentes y otra cultura, paleolítica, la cual subsistía al oeste de la isla mayor, y probablemente tan al levante como en algunos de los cayos adyacentes a la actual provincia de Camagüey.

Puede hablarse de descolonizar Perú, México, Congo o la India, porque el grupo étnico sino originario, por lo menos en control en el instante inmediato anterior a la llegada de los europeos, aún existe allí, y sin duda buena parte de su cultura ancestral pre-moderna. En esos casos se puede incluso fantasear con refundar una sociedad bastante parecida a la azteca, maya, inca, hindú o congoleña, por más que de seguro ello no ayudaría a que las dichas sociedades superarán las dificultades que han encontrado tras las independencias. En el caso de Cuba, cuando de los taínos, “siboneyes” y “guanajatabeyes” que encontraron las huestes de Don Diego Velázquez solo quedan rastros de ADN mitocondrial, definitivamente no.

La doctora Beatriz Marcheco Teruelo, directora entonces del Centro de Genética Médica, al presentar la hasta ahora más completa investigación sobre la composición genética de la población cubana, la cual incluyó personas de ambos sexos, mayores de 18 años, de todas las provincias del país y del 81 % de los municipios, declaró: “un 70 % de la información genética proviene de ancestros europeos, alrededor de un 20% proviene de esclavos africanos que fueron traídos a Cuba, o sea, de nuestros ancestros africanos, un 8% viene de nuestros aborígenes, de nuestros primeros habitantes de la Isla, y cerca de un 2% de los chinos, de los asiáticos que fueron traídos a Cuba ya fundamentalmente en el siglo XIX…” (https://www.cubaahora.cu/ciencia-y-tecnología/de-donde-venimos-los-cubanos-segun-estudios-de-adn).

De lo dicho queda claro que tampoco en el balance poblacional, el cual cabe suponer proporcional al genético, hay mucho fundamento para buscarnos una identidad autónoma, des-europeizada, en el principal grupo llegado en el periodo colonial, pero no como colonizador propiamente dicho: los africanos transportados a la fuerza a este lado del Atlántico, para ser usados como mano de obra esclava. Ello con más razón si nos damos cuenta del considerable peso genético africano que heredamos directamente desde España, de los norafricanos sobre todo en el sur ibérico, de dónde procedía en lo esencial el núcleo colonizador, e incluso de los subsaharianos llevados a Al-Ándalus por el primer comercio esclavista, controlado por el mundo musulmán. Porque en un final el asunto aquí no es genético, sino cultural, y sin duda esos genes africanos que llegaron a nuestro balance genético desde España, representan a una población culturalmente más europea propiamente dicha que africana. Lo cual nos permite afirmar que el aporte poblacional europeo a Cuba es varias veces superior al africano, y que ese 20% mencionado en el estudio no pertenece solo a la herencia dejada por los esclavos traídos desde África a América, como afirma la doctora Marcheco, sino que incluye también a una parte de individuos propiamente europeos, no africanos.

La sociedad transnacional cubana es por tanto hoy, incluso en la Isla, donde la presencia europea ha disminuido con las sucesivas oleadas emigratorias posteriores a la Revolución, mayoritariamente compuestas por “blancos”, una nación genéticamente descendiente de individuos procedentes de Europa, caucásicos o no. Por lo tanto, poblacional y culturalmente somos también en esencia descendientes de Europa, lo cual queda claro si nos damos cuenta de que nos expresamos todos en una lengua europea —somos la única nación hispanohablante en que todos nos usamos el español como lengua principal—, o que en lo esencial las imágenes usadas por nosotros en la comunicación son las mismas que utiliza cualquier europeo contemporáneo —se da el caso que por nuestra influencia cultural rusa, somos los latinoamericanos que mejor nos entendemos con un europeo oriental, su literatura o su cine.

El predominio de la influencia europea en la formación de nuestra cultura puede apreciarse mejor si tenemos en cuenta que, por ejemplo, en el devenir colonizador los que llegaban no tuvieron la necesidad de adoptar las experiencias de los que ya vivían acá. Tomemos el caso de las diferencias climáticas a enfrentar por el núcleo colonizador principal, en lo fundamental andaluz: nunca fueron tan grandes como para que se viesen obligados a preferir las costumbres y experiencias de los aborígenes ante el calor, a las propias. Ello explica, por ejemplo, por qué las técnicas constructivas, y los materiales de los habitantes anteriores a la colonización, no trascendieron más allá de la etapa inicial o de las construcciones precarias, ya que para enfrentar el calor excesivo los recién llegados habían creado en su región mediterránea de procedencia, con sus propios materiales, también presentes acá, una arquitectura ideal. El que ciudades separadas por todo un océano, como Cádiz y La Habana, resultaran casi la misma ciudad a fines del siglo XVIII, se explica en el pronto abandono del bohío circular por los colonizadores –en propiedad, el bohío del guajiro cubano de 1830, descrito por Anselmo Romero Suarez, le debe más a las técnicas del Viejo Mundo, que a las de los taínos.

Y es que los pueblos como el cubano son en esencia sociedades europeas trasplantadas a otro clima, otra latitud y longitud, con una importantísima influencia china, en nuestro caso particular, pero por sobre todo africana. Influencia cultural esta última que sin embargo no cabe magnificar, hasta el punto de pretender igualarla, o hasta suponerla más importante que la europea. Partamos de que algo así no encuentra justificación en el aporte biológico africano, significativamente menor al europeo, como hemos visto más arriba, y mucho menos dada la situación de subordinación y exclusión a que eran sometidos los negros llegados desde África, en la sociedad colonial cubana.

Tengamos en cuenta que los africanos, incluso antes de llegar a Cuba, eran sometidos por la Trata a un salvaje proceso de aculturación, en el cual se los separaba de la gente de su tribu, y se los encerraba con multitud de africanos de otras procedencias en las bodegas de los barcos negreros. Este proceso de mezcla se repetía luego a conciencia en la plantación cubana, para hacer más manejables a las dotaciones. En consecuencia, ello daba lugar al surgimiento casi inmediato de un ajiaco cultural “africano”, el cual, sin embargo, no podría haberse formado sin la intermediación de la cultura de las clases bajas europeas. Clases con las cuales los cautivos entraban en contacto a veces desde antes de su captura, y con las cuales convivía durante los largos meses del viaje oceánico, antes de llegar a Cuba. Clases cuyo idioma, e imágenes, estaba obligado a dominar, ya no solo para comunicarse con los blancos pobres a su alrededor, sino incluso para conseguirlo con los cautivos africanos de otras tribus o naciones que conformaban la dotación del ingenio, o del cafetal.

En el caso cubano, además de esa presencia constante de los blancos pobres europeos durante toda su vida, desde que eran capturados en África, o nacían de este lado del Atlántico, hasta su muerte, tanto en el caso de los esclavos de las explotaciones agrícolas, como en el de los negros, libres o no, de ciudad, se daba también la significativa presencia de los negros transculturados ya en España. Entre los cuales cabe destacar a los llamados negros curros. Un grupo muy influyente en la particular subcultura del negro cubano urbano, a los cuales en esencia no cabe calificar de africanos propiamente dichos, sino de déclassés de las ciudades andaluzas. Gente a la que no se encuentra cómo incluir en una historia típica del folclore africano pre-colonial, pero que sin embargo encaja de maravillas en un relato picaresco del Siglo de Oro, o mejor, en una noveleta de Cervantes.

No en balde estudiosos americanos del jazz, para nada supremacistas blancos, señalan al presente la presencia en este de una mayor influencia de las músicas gitanas, hebreas, y en general de las clases bajas europeas, que de las de la Costa de Marfil, o Costa de Oro. No sorprende tampoco que para quienes han estudiado las respectivas religiosidades, y sobre todo para los mismos religiosos cubanos que han tenido ocasión de viajar a aquellas regiones, resulte evidente que en la afrocubana hay más elementos procedentes de las religiosidades mediterránea, del Próximo Oriente, o de las incontables “brujerías” europeas, que de la de las más arriba señaladas regiones africanas.

El hecho es que en la mayor parte de Las Américas, y sobre todo en Cuba, la influencia africana ya de por sí tuvo que reinterpretarse a través del prisma transculturador de la cultura popular europea, para alcanzar a influir. Sin haber usado ese medio cultural para condensarse, en Cuba hablaríamos hoy de dos culturas separadas: una cultura de los “blancos”, y una caótica y mal amalgamada cultura de los negros. Lo cual, de manera evidente, no es nuestro caso, por más diferencias que puedan identificarse todavía entre ambos grupos: en Cuba, por ejemplo, es raro el negro cubano actual que recuerda su nación de origen en África, considerándose todos simplemente cubanos, o en todo caso, afrocubanos.

No nos engañemos, la única descolonización posible en Cuba pasa por el abandono de esa idea de nosotros mismos que nos han impuesto las academias occidentales, y sobre todo académicos e intelectuales cubanos “descolonizados”, quienes a la brava han querido meternos en una horma que no es exactamente la nuestra.

La única descolonización realista pasa por admitirnos como lo que somos: pueblo europeo trasplantado a un archipiélago en la cara atlántica de Las Américas. En el cual, como en cualquier dependencia colonial secundaria, o incluso unidad política alejada del centro en la propia metrópoli, la herencia dejada por las clases altas europeas, y sobre todo por la alta cultura europea, ha sido mínima, hasta muy tarde en nuestro proceso formativo. Téngase en cuenta que todo parece indicar que en Cuba no tuvimos imprenta hasta el siglo XVIII, siglos después que las hubiera en Nueva España, o el Virreinato del Perú; o que la calidad de todo lo escrito en Cuba, previo a la generación de Francisco de Arango y Parreño y José Agustín Caballero, es muy menor, solo apreciable por la información que brindan sobre el devenir colonial.

En Cuba, en resumen, cabe hablar de un ajiaco de culturas europeas de clase baja (lo cual incluye a lo andaluz, o sea, a lo islámico: porque lo islámico no es ajeno a Europa), como elemento central y núcleo de lo que somos, al cual se le ha agregado mucho quimbombó y algo de salsa china. Caldo de diversidad global el cual comenzamos a cocinar, a partir de cierto momento a mediados del siglo XIX, en una olla de presión hecha en los suburbios de Boston o Connecticut. Ya que de ninguna manera debe menoscabarse la influencia americana en lo que somos, y sobre todo en lo que hemos sido a partir del momento en el cual nos propusimos independizarnos de España.

Somos, en fin, descendientes genéticos de españoles y africanos, en ese orden; culturales y caracterológicos de españoles de los del montón, pero muy influidos en lo material por la mentalidad de nuestros vecinos del Norte. Porque como hemos intentado exponer aquí, lo que nos ha dejado el África Subsahariana ha sido reinterpretado, desde un inicio, a través del prisma transculturador del núcleo cultural ibérico; y en cuanto a la herencia de los pueblos originarios, neolíticos, ya hace mucho ha desaparecido.

Entender esto en un mundo que ha entrado de a lleno en una crisis climática, y en una nueva Guerra Fría, en que la racionalidad económica y las necesidades de defensa obligan al abandono de los pequeños nacionalismos de municipio con manías de grandeza, para en su lugar sustituirlos por federaciones o confederaciones regionales, de dimensiones incluso supra-continentales, es vital para saber hacia dónde debemos mirar los cubanos en lo que nos queda de siglo, y más allá…

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Fernando Ortiz en dos etapas de su vida

Leamos a Fernando Ortiz en un fragmento de su conferencia Los factores humanos de la cubanidad a los estudiantes de la fraternidad “Iota-Eta,” en la Universidad de La Habana, el día 28 de noviembre de 1939  la cual posteriormente publicó como artículo en la Revista Bimestre Cubana, vol. V, XLV, no. 2, 1940: 161-86.


Pocos lustros después de la conquista y poblamiento de Cuba por los mediterráneos, ya la visitan y sacuden las franceses y luego los ingleses y los holandeses, con sus corsos y saqueos y sus tráficos comerciales. Ya es la cultura blanca de la Europa ultrapirenaica. A aquéllos se debió el régimen internacional del comercio intérlope sostenido por una sorprendente estructura de bucaneros, filibusteros y pechelingues, superpuesta a la armazón oficial española; y todos aquí hicieron contrabando, los gobernadores, los obispos, los hacendados, los mercaderes, los letrados y los plebeyos; contrabando de corambres, de azúcares, de tabacos, de tejidos, de joyas, de lujos, de esclavos, de armas y de libros. Sin el régimen comercial filibustero, más organizado y poderoso que el gubernativo, no puede ser explicada la historia de Cuba, toda ella contrabandeada. Los ingleses en 1762 conquistan La Habana, abren el puerto y muestran las ventajas del comercio libre, que tendrá que ir concediendo España. Muchos oficiales de los que tomaron la Habana pronto lo fueron también de las tropas separatistas de Jorge Washington. Las colonias angloamericanas fueron Estados Unidos de América y desde entonces el mundo anglosajón ha venido influyendo extaordinariamente en nosotros por razón de su proximidad, por sus instituciones democráticas, por su libertad religiosa, por su maravilloso progresismo técnico y por el peso grave de su imperial economía. A esa cultura angloamericana debemos a lo largo del siglo XIX la máquina de vapor, que transformó la producción azucarera. En Cuba tuvimos ferrocarriles antes que España y otras naciones de Europa. La máquina de vapor nos trajo el gran capitalismo industrial, cuando todavía el régimen del trabajo era la esclavitud. ¡Esclavos, máquinas, tierra virgen y capitales! ¡Todo en grande y a una, todo actuando en conjunto! Fue la opulencia más sibarítica, unida a la miseria más abyecta.

 A la misma civilización anglosajona debemos la pronta e intensa movilización de nuestras riquezas naturales, el consiguiente incremento  rapidísimo de la población, que en treinta años se triplica, y la afortunada mundialización de muchas costumbres nuestras que una generación atrás eran míseramente provincianas. La vecindad de esta poderosa cultura es uno de los más activos factores de la cultura nuestra; positivos o negativos, pero innegables. No nos ciegue el resquemor que en nosotros ha sido latente por sus invariables egoísmos, por sus frecuentes torpezas, a veces por sus maldades y a menudo por sus desprecios. No es un problema de gratitud, sino de objetividad. Según el péndulo de nuestra historia, el cubano se aleja o se acerca emotivamente al gran foco vecino. Ahora está otra vez candente el contacto con el norteamericano. Hay quien por la mañana es anexionista y por la tarde abomina del Tío, según suba o baje la cotización del azúcar, que es termómetro del patriotismo para los espíritus en almíbar. Sabemos del vecindaje su historia, sus hábitos, sus petulancias, sus prepotencias, mi sequedad fría y desdeñosa, su absorbente imperialismo... Sabemos que esa poderosísima industria sacarífera, que nos domina y es dominada por el anónimo extranjero, a pesar de haber ganado en una sola zafra unas utilidades mayores que el valor de todo el capital invertido en ella, no ha regalado a Cuba ni una modesta fundación benéfica o educativa que testimoniase al pueblo cubano la realidad de algún don espiritual del industrial forastero que se llevó nuestra dulzura. Pese a todo, de ese poderosísimo Niágara de fuerzas que es la civilización norteamericana nos llegan corrientes que nos arrastran pero que nos elevan a la espuma, corrientes que nos llevan lejos, en zozobras, pero sin hundirnos. ¿Será verdad que Cuba es una isla de corcho? ¿Acaso lo que en nosotros perdura de los antepasados desnudos nos capacita para sortear los oleajes, saltos, remolinos, escollos, recodos, rápidos y fangales de nuestra historia? El porvenir estará en aprovechar la corriente pero sin sumergirse en ella.
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