lunes, enero 29, 2024

Dimas Castellanos sobre pedagogía de José Martí donde afirma que Cuba requiere de un nuevo proyecto nacional conformado con la participación de todos, lo que implica desarrollar en las nuevas condiciones el proyecto educativo de José Martí

 
Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En la carta de José Martí a su gran amigo  Fermín Valdés Domínguez de mayo de 1894 (Tomo 3, p. 168)  Martí afirma:

José Martí, Obras Completas (Tomo 3, Editorial de Ciencias Sociales, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1975

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Tomado de https://diariodecuba.com

La pedagogía de José Martí

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Cuba requiere de un nuevo proyecto nacional conformado con la participación de todos, lo que implica desarrollar en las nuevas condiciones el proyecto educativo de José Martí.'

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Por Dimas Castellanos

Lleida, España

28 enero 2024

Cubano de talante excepcional en su fecunda trayectoria, hondo pensamiento, penetrante sensibilidad e intensa vocación de servicio, José Julián Martí Pérez (1853-1895) fue, además de político, poeta periodista, traductor y diplomático de brillante desempeño, un gran pedagogo.

Reconocido por los cubanos como Apóstol, Héroe Nacional, Maestro, fue formado en las enseñanzas del primer ideólogo independentista de Cuba: el padre Félix Varela. El proceso educativo, según Varela, consistía en que el hombre llegara a comprender su época y se invistiera del dinamismo y la creatividad necesarios para no ser aplastado por las circunstancias ni quedar neutralizados por el medio social. Proceso que en José Martí acrisoló y cobró sustancia en su expresión más acabada, al convertirse en la figura cimera de nuestra cultura nacional, pero no únicamente: su proyecto emancipador y antihegemónico, de profunda eticidad, inauguró cauces en la historia y cultura americana y universal.

Iniciador, en la prosa y el verso, del movimiento modernista, sus textos han sido traducidos y publicados en el mundo entero. Hacedor de una nueva forma de periodismo y, finalmente, gestor de una revolución heredada del legado de nuestros padres fundadores y de las luchas que le precedieron —cuyos principios esenciales conservan hoy indiscutible validez–, Martí retomó el inconcluso proceso de conformación de la nación cubana para conducirla hasta una república moderna, concebida como igualdad de derecho de todo el nacido en Cuba, espacio de libertad para la expresión del pensamiento y de una economía diversificada en manos de muchos pequeños propietarios. Para que cada cubano fuera hombre político enteramente libre.

A su vez, percibía la patria como "dicha de todos, dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie". Propósito y definiciones que remató en noviembre de 1891 en su discurso "Con todos y para el bien de todos", con aquel ideal tan lejano aún: "Yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre".

Con ese fin analizó las causas del fracaso de la Guerra de los Diez Años, que a pesar de los sacrificios y de la sangre derramada, no logró su objetivo. Del análisis extrajo un sistema de principios con los que amalgamó su teoría de la revolución: el concepto de guerra necesaria y el papel del partido como institución organizadora; eslabones mediadores para arribar a la república moderna: un magno proyecto que incluía la formación de un pueblo capaz de autogobernarse a través de cuerpos representativos electos democráticamente. Es decir, un propósito estrechamente vinculado a la enseñanza, que se resume en los siguientes seis puntos de su ideario pedagógico:

  • "Cerrémosle el paso a la república que no venga preparada por medios dignos del decoro del hombre, para el bien y la prosperidad de todos los cubanos"
  • "Quien quiera nación viva, ayude a establecer las cosas de su patria de manera que cada hombre pueda labrarse en un trabajo activo y aplicable una situación personal independiente"
  • "Educar es depositar en cada hombre el resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive: es ponerlo a nivel de su tiempo, para que flote sobre él, y no dejarlo bajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote; es preparar el hombre para la vida"
  • "La felicidad general de un pueblo descansa en la independencia individual de sus habitantes. Una nación libre es el resultado de sus pobladores libres"
  • "Un pueblo instruido será siempre fuerte y libre (…): toda nación será infeliz en tanto que no eduque a todos sus hijos. Un pueblo de hombres educados será siempre un pueblo de hombres libres"
  • "Si los pobres se habitúan a pedirlo todo al Estado, cesarán a poco de hacer esfuerzo alguno por su subsistencia (…) De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del Estado. De ser esclavo de los capitalistas, como se llama ahora, irá a ser esclavo de los funcionarios"

Como vemos, Martí concibió la educación como función social transformadora de las condiciones socioculturales y económicas; como puente de oportunidades para el desarrollo integral del cubano, preparado a participar en la política de su país. De ahí lo antinatural del monopartidismo, cuya implantación implica la destrucción de los demás partidos políticos, tal como ha ocurrido en Cuba con la instauración del modelo más perfecto y terminado de régimen totalitario, que ha llevado a Cuba al estancamiento y el fracaso.

La pedagogía martiana aboga por la enseñanza para la vida y su carácter práctico. Son ideas humanistas relacionadas con la sensibilidad, el amor, el respeto y la dignidad humana. A partir de ellas como maestro, desarrolló una práctica pedagógica con cubanos y puertorriqueños, desde 1891 en La Liga, en Nueva York, donde todos los lunes reunía a familias para impartirle clases de distintas materias.

José Martí es una rara simbiosis de amor, intuición, pasión, magnetismo, armonía y profundidad, sin la cual habría sido imposible enfrentar, en las condiciones de Cuba, la obra de preparar un pueblo y organizar una guerra que condujera a una sociedad de paz, armonía y justicia.

La guerra necesaria organizada por Martí condujo a la República de 1902 con independencia incompleta y soberanía limitada. Aunque las constituciones de 1901 y 1940 sentaron las bases para el fomento de una sociedad democrática, nuestra carencia cívica desembocó en la ingobernabilidad que llevo al golpe militar de 1952, y seguidamente a la respuesta insurreccional que triunfó en 1959 y que nos ha retrotraído a una situación peor a la existente en la época colonial.

Fracasado el totalitarismo, ajeno a la naturaleza humana, ante la ineludible necesidad de cambiar, las autoridades cubanas han optado por copiar el modelo oligárquico de Rusia, impropio de nuestras necesidades e idiosincrasia. Pasado más de un siglo de la caída en combate de José Martí,  la república con todos y para el bien de todos, por la que vivió y murió el Maestro, continúa pendiente.

Cuba requiere de un nuevo proyecto nacional conformado con la participación de todos, lo que implica desarrollar en las nuevas condiciones el proyecto educativo de José Martí. Para que los cubanos puedan desempeñar el papel activo y determinante que les corresponde en los destinos nacionales, junto a la necesaria restitución de las libertades suprimidas, se impone retomar la labor formadora que inició el padre Varela y continuaron eminentes cubanos, entre ellos José Martí. 

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Martí, en una carta rimada del 21 de octubre de 1889 (Tomo 16, 354-358), dirigida a un antiguo compañero y colaborador, el anexionista Néstor Ponce de León, expuso sus convicciones antianexionistas pero a la vez el respeto a las ideas de los demás.

A mi Señor
Néstor Ponce de León:

Viene a decirme Capriles
Que alguien dijo en Broadway,
Que en mi discurso exclamé:
“¡Los anexionistas viles! ”

¡Bien y con mucha razón
Me mandó usted el recado
De tenerme preparado
El espinudo bastón!

Miente como un zascandil
El que diga que me oyó
Por no pensar como yo
Llamar a un cubano “vil”.
.....................................
Donde no nos puedan ver
Diré a mi hermano sincero:
“¿Quieres en lecho extranjero
A tu Patria, a tu mujer? ”

Pero enfrente del tirano
Y del extranjero enfrente,
Al que lo injurie: “Detente”
Le he de gritar: “¡Es mi hermano!”

En la Patria de mi amor
Quisiera yo ver nacer
El pueblo que puede ser,
Sin odios y sin color.

Quisiera, en el juego franco
Del pensamiento sin tasa,
Ver fabricando la casa
Rico y pobre; negro y blanco.

Y cuando todas las manos
Son pocas para el afán,
¡Oh, patria, las usarán
En herirse los hermanos!

Algo en el alma decide,
En su cólera indignada,
Que es más vil que el que degrada
A un pueblo, el que lo divide.

¿Quién con injurias convence?
¿Quién con epítetos labra?
Vence el amor. La palabra
Sólo cuando justa, vence.

Si es en uno el honor, los modos
Varios se habrán de juntar:
¡Con todos se ha de fundar,
para el bienestar de todos!

Su Martí
N.Y. 21 de octubre de 1889

El Mártir de Dos Ríos nunca sintió odio o rencor contra los anexionistas o contra cualquier otra persona. Es bueno aclarar que solamente en su pequeña obra ¨Abdala¨, escrita a los 16 años, es donde habla positivamente del odio o rencor al definir el amor a la patria como ¨…el odio invencible a quien la oprime; es el rencor eterno a quien la ataca¨ (Tomo 18, p. 19). Después de la experiencia del presidio político desterró a esas palabras de su corazón y cuando llamó a la Guerra Necesaria, no recurrió al odio al enemigo para hacer de los combatientes revolucionarios frías y eficientes máquinas de matar. En su obra sobre el presidio político en Cuba escribió:

«La venganza y el odio son dos fábulas que en horas malditas se esparcieron por la tierra»

Años más tarde y siendo coherente con su doctrina de amor, sentenció:

¨En pueblos, sólo edifican los que perdonan y aman. Se ha de amar al adversario mismo a quien se está derribando en tierra. Los odiadores debieran ser declarados traidores a la república. El odio no construye¨ (Tomo 14,  p. 496)


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sábado, julio 10, 2021

Dr. Alberto Roteta Dorado: SOS, AYUDA HUMANITARIA PARA CUBA

 Diario de Cuba
Julio 7, 2021

Esta es la versión oficial del Castrismo sobre el colapso hospitalario por el aumento de casos de Covid-19 en Matanzas



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SOS, AYUDA HUMANITARIA PARA CUBA

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El SOS de las redes sociales pidiendo ayuda humanitaria para cuba no es solo un símbolo de los buenos deseos e intenciones de millones de cubanos del mundo dispuestos a colaborar. Lamentablemente, la crisis de cuba sobrepasó los límites, y por desgracia, la ayuda humanitaria, de ser posible, solo será un paliativo transitorio.

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Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.

10 de julio, 2021

 Santa Cruz de Tenerife. España.- La población cubana pudiera estar vacunada contra el coronavirus, al menos cerca de un 30% con las dos dosis requeridas, y tal vez un porciento mayor con una de las dos dosis que exigen los esquemas de las vacunas más universales. Sin embargo, no es así. Sus orgullosos gobernantes decidieron no acogerse a los beneficios de la COVAX, organismo internacional facilitador de distribución de vacunas a los países pobres del tercer mundo o en vías de desarrollo. 

Para los  mandatarios de la isla resulta demasiado chocante tener que admitir, después de tanta propaganda a favor de un desarrollo imaginado pero jamás concretado en el orden práctico, que dirigen una de las naciones más empobrecidas del mundo, amén de ese orgullo heredado del delirante y anquilosado dictador Fidel Castro, quien, como todos saben, vivió en un mundo idílico, entre sus delirios de grandeza, de poderío desenfrenado y de maldad extrema.

Lejos de una aceptación de la propuesta de la COVAX, determinaron crear y producir sus propias vacunas, las que aún no se han oficializado como vacunas propiamente dichas, sino como candidatos vacunales, que aunque se parezca, no es para nada igual. Recordemos que para la validación y autentificación de cualquier fármaco, incluidas vacunas, se debe obtener resultados concretos demostrables de manera objetiva mediante la investigación científica, y dichos resultados deben aparecer no en cualquier panfleto local, espacios noticiosos fraudulentos, o dudosos sitios informativos, sino en revistas especializadas de reputación internacional, algo que les ha faltado a las "famosas" candidatas a vacunas producidas en Cuba.

La crítica situación sanitaria de la autodenominada potencia médica mundial no es más que el resultado del orgullo de sus mandatarios, independientemente de que la oleada de casos positivos a la infección por coronavirus, lamentablemente, es un fenómeno de carácter universal que ha causado sus embates lo mismo en naciones muy desarrolladas que en las más empobrecidas; solo que en estas últimas los recursos materiales y los sistemas de salud ineficaces hacen mucho más crítica la crisis epidemiológica propiamente dicha. 

Por otra parte, la difícil situación económica de la nación cubana impide el cumplimiento de las medidas de aislamiento, el distanciamiento entre las personas, el uso de mascarillas accesorias para la protección de las vías respiratorias, etc. No es posible mantener distancias prudenciales entre personas que se reúnen de manera masiva durante muchas horas que  permanecen en interminables colas para poder adquirir lo poco que aparece en los mercados. Ya se sabe que la mayoría de los cubanos tienen formas de supervivencia mediante las cuales logran sobrevivir. Millones de familias solo pueden hacer una deficiente comida al día, en la que suele faltar los alimentos que aportan proteínas, vitaminas y minerales.

También deberán permanecer en la calle, dejando a un lado la idea del confinamiento y el distanciamiento social, toda vez que la carencia de medicamentos básicos es otro de los graves problemas que actualmente golpean a la isla. Téngase presente que además de la infección asintomática causada por el coronavirus y de la enfermedad desarrollada a partir de dicha infección, los cubanos se enfrentan a otras enfermedades infecciosas como las infecciones del tracto respiratorio, de los sistemas urinario y digestivo, la sarna o escabiosis, los parasitismos intestinales, amén de las enfermedades crónicas como la hipertensión arterial, la diabetes, los trastornos reumatológicos, etc., las que requieren el uso sistemático o permanente de fármacos que actualmente no existen en las farmacias ni en los hospitales.  

SOS, ayuda humanitaria para Cuba

Unos mensajes de “SOS, ayuda humanitaria para Cuba” aparecen por estos días en las redes sociales. Es la súplica de muchos que desde la diáspora temen por la vida de sus familiares, amigos o colegas que se encuentran en Cuba, y también la de muchos de los que viven allí, y que ante la dramática situación sanitaria actual temen por el contagio inminente y cuasi inevitable. 

El régimen castrista no va a permitir la entrada de ninguna ayuda humanitaria, toda vez que no reconoce y no admite que se encuentran al límite. Las recientes declaraciones de Miguel Díaz Canel respecto a la saturación de los servicios médicos en la provincia de Matanzas son un ejemplo en este sentido. El mandatario castrista niega la existencia de un colapso de las instalaciones sanitarias de dicha provincia. 

Tal vez hagan la excepción siempre que las ayudas procedan de los chinos o los iraníes, los pocos aliados que le  quedan al régimen. Venezuela y Nicaragua están para recibir ayudas humanitarias y no para ofrecerlas. Recordemos que hace unos meses el régimen de La Habana rechazó un cargamento con medicinas, utensilios médicos y alimentos reunidos por muchos de los cubanos que se encuentran en La Florida, Estados Unidos, cuyo contenido aún no se sabe a dónde fue a parar. Como es habitual, la dictadura cubana guardó total silencio del destino final de lo enviado. También debemos considerar que si por el orgullo comunista el pueblo cubano no ha recibido una adecuada vacunación anticovid por no aceptar las garantías de la COVAX, una ayuda humanitaria a partir de un llamado de SOS por las redes sociales también será rechazada.

Y así las cosas, y en medio de una terrible situación sanitaria y de la peor crisis económica de la triste historia de la otrora (antes de 1959) próspera nación, no se sabe cual podrá ser el desenlace de algo que no es para “coyuntural”. el coronavirus llegó para quedarse, las “goticas milagrosas” repartidas por integrantes de la atención primaria de salud en coordinación con los residuos que quedan de los comités de defensa de la revolución, CDR, no funcionaron, los protocolos establecidos por las autoridades sanitarias son ineficaces y disparatados, las “candidatas vacunales” siguen en la espera: mucha propaganda y nada en el orden práctico, las endebles instituciones sanitarias han colapsado, aunque, como es de esperar, el régimen de la habana no lo admite. 

La triste realidad del momento. El coronavirus se propaga por la isla. 

Las alarmantes cifras de casos infectados por el coronavirus son preocupantes. En las últimas jornadas en Cuba se diagnosticaron 3. 819 personas con COVID-19 (dato correspondiente al reporte del día 8 de julio), y 6.422 casos (dato correspondiente a hoy, 9 de julio), de los cuales más de 3.500 son de la provincia de Matanzas. Vale destacar además la cantidad de pacientes en edades pediátricas, incluidos menores de un año (ayer se reportó un fallecido).

Al final no tienen ni las vacunas oficiales más difundidas (Pfizer, Moderna, Astrazeneca) que se hubieran obtenido mediante la intervención de la COVAX, ni han logrado inmunizar con sus candidatos vacunales pendientes de demostrar su eficacia, aunque las fuentes del oficialismo difunde resultados en relación con su posible eficacia. 

En los territorios de riesgo, incluida la capital, se realiza un estudio de intervención sanitaria con Abdala y Soberana 02. Ambas fórmulas han esperado la autorización de uso de emergencia de la entidad reguladora cubana de medicamentos tras mostrar una eficacia del ¿92,2 %?(Abdala) y del ¿62 %? (Soberana 02) en la última fase de ensayos clínicos, según las autoridades sanitarias locales; aunque el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, CECMED, acaba de aprobar el uso de emergencia de la Abdala, vacuna que solo tiene concluidas las fases I y II de ensayos clínicos, y aún en ejecución la fase III. 

El SOS de las redes sociales pidiendo ayuda humanitaria para Cuba no es solo un símbolo de los buenos deseos e intenciones de millones de cubanos del mundo dispuestos a colaborar. Lamentablemente, la crisis de Cuba sobrepasó los límites, y por desgracia, la ayuda humanitaria, de ser posible, solo será un paliativo transitorio. 

Una dimisión del “presidente” cubano con la disolución del terrorista Partido Comunista de Cuba es la única solución para una nación, cuyos habitantes han logrado sobrevivir en medio de un caos que se ha extendido por más de seis décadas.  

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CiberCuba
9 de julio, 2021

Corredor humanitario para Cuba.


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Karlitomadrid
9 de junio, 2019

CRISIS SANITARIA EN CUBA 🚨 Se derrumba el mito de la potencia médica cubana



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sábado, abril 03, 2021

Dr. Alberto Roteta Dorado: VACUNAS CUBANAS ANTICOVID Y EL VERDADERO PROPÓSITO DEL CASTRISMO




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VACUNAS CUBANAS ANTICOVID Y EL VERDADERO PROPÓSITO DEL CASTRISMO

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.

3 de abril de 2021

Santa Cruz de Tenerife. España.- Los defensores del castrismo pretenden que se difunda la idea de la creación de varias vacunas cubanas contra el coronavirus, y como es lógico, que esto se haga con una fuerte dosis de politiquería comunista, esto es, presentar la posible invención vacunal como “un logro más de la revolución”. El castrismo en su agonía definitiva intenta reemerger, y para lograrlo se apoya de todo lo que le sirva de soporte; aunque para esto tenga que acudir a los más ruines planes macabros. 

Todo parece indicar que es cierto lo de la invención de varias vacunas cubanas – debe ser demostrada su eficacia–. Al fin de cuentas, en aquella nación quedan científicos, y científicos al servicio del régimen. Los que no son leales al castrismo quedan excluidos de cualquier posible acción experimental. Esto es determinante para poder comprender el fenómeno en torno al “invento” cubano. 

Los científicos creadores de las llamadas Soberana, Abdala, Mambisa, etc. se supone que, independientemente de haber vendido el alma al diabólico régimen comunista de la isla, conserven ciertos principios éticos, entre los que debe prevalecer en todo momento el principio de la beneficencia-no maleficencia, esto es, hacer siempre el bien para el enfermo o el paciente; principio que predicó en lejanos tiempos Hipócrates, considerado padre de la medicina, al menos para el mundo occidental. 

Sin embargo, y de esto nadie debe dudar, con el tema de las vacunas no sucede igual para los que se han encargado de regir los designios de la nación cubana, quienes actúan contrariamente a los preceptos hipocráticos respecto al deber de hacer el bien. Como todos saben, cualquier movimiento de todos y cada uno de los habitantes de la isla – sin exagerar–  es vigilado y controlado por el malévolo sistema político impuesto en la otrora próspera nación hace ya más de sesenta años; lo que presupone que los posibles avances en el campo de la ciencia estén controlados por los agentes de la Seguridad del Estado, y que, como es lógico, detrás del posible éxito científico se teje un enramado bien difícil de entender para aquellos que desde la distancia tienen alguna referencia de la situación social y política de Cuba. 

No dudo de la capacidad de los creadores de las vacunas, aunque insisto, debe validarse en el orden práctico su efectividad, lo que hasta el presente no se ha concretado. No obstante, hemos de denunciar el verdadero rostro que oculta el régimen cubano, esto es, en primer lugar intentar vender su producto, aunque sea a un grupúsculo de países pobres cuyos gobiernos no pueden asumir el costo de las vacunas más comercializadas en el mundo, dentro de las que se destacan la Pfizer-BioNTech y la Moderna COVID-19, por solo poner como ejemplos a las más aceptadas, difundidas, y tal vez, las mejores, amén de estar probadas desde el punto de vista científico, y también en el orden práctico.  

Una vez lanzado el producto cubano – se estima que la producción recién comenzó en asociación con el régimen terrorista de Irán, toda vez que Cuba está inmersa en la peor crisis económica de su triste historia–  se exportará a precios menos costosos que el resto de las vacunas que ya se comercializan en el mundo, con lo que algunos gobiernos en su empeño de frenar el desarrollo de la pandemia originada por el coronavirus terminarán adquiriendo las vacunas creadas en la isla, aunque producidas en territorio iraní. Recordemos que las primeras 100 000 dosis para comenzar un ensayo clínico fase III de la Soberana 02, en convenio con el Instituto Pasteur de esta nación islámica ya fueron enviadas recientemente, y de poder validarse los resultados la producción se pondrá en marcha en Irán.

Pero además de lo que podrá aportar la venta de las vacunas para nutrir las arcas del castrismo, y jamás para beneficiar al pueblo que sobrevive en medio de la hambruna, las calamidades, las enfermedades, la carencia de medicamentos, y sobre todo, de una criminal represión, está la maquiavélica idea de aparecer ante el mundo como baluartes de una fraternidad y altruismo inexistentes, toda vez que la dictadura castrista solo actúa con intereses por ganancias materiales, y lo peor, para mostrarse, aunque solo desde la apariencia, como una nación próspera – se supone que si se logra crear una vacuna, solo una, y no cuatro o cinco como dicen, no pueda ser cierto la existencia de una crisis en grado superlativo–. 

Al final , cuando todo este proceso de producción iraní de las vacunas cubanas termine, cuando una exigua minoría de países pobres las adquieran, cuando las almacenen esperando las ventas imaginarias – se supone que las naciones, cuyos gobiernos han sido capaces de iniciar con mayor o menor éxito el plan de vacunación generalizada de sus poblaciones, no se prestarán para adquirir un producto que recién comienza a probarse, mientras que las clásicas Pfizer-BioNTech, Moderna COVID-19, y hasta la controversial Astrazeneca, ya han sido más que probadas en grandes sectores poblacionales–, entonces con lo que quede se comenzará la vacunación de un país que cada día aumenta su número de contagios (77, 353 diagnosticados y 429 muertes)*, y cuyo desgobierno permanece indiferente en la espera del milagro de la invención nacional.** 

Esto último es lo que debe difundirse en todas partes, esto es, que en Cuba, a diferencia del resto de los países de América, no se ha iniciado la vacunación contra el coronavirus –lo que se ha informado como inicio de la vacunación en sí es un ensayo experimental*** en el que participa el personal de la salud–, y esto no solo es vergonzoso; sino que constituye una grave amenaza para una población que se lanza a las calles continuamente en la búsqueda de lo poco que logran encontrar para resistir en medio de la hambruna generalizada, que no tienen medicamentos, que no cuentan con medios de protección adecuados (las mascarillas, que allí llaman nasobucos, son de confección artesanal), y que permanecen en la inseguridad y la incertidumbre respecto a una prometida vacunación que recién empieza a aplicarse de manera experimental.  

El rumbo hacia la inmunidad global frente al coronavirus ya ha comenzado en gran parte del mundo. Más de 337 millones de personas ya han recibido al menos una primera dosis de la vacuna. En total, y según los datos recogidos por Our World in Data, se han administrado más 595 millones de inyecciones en más de 163 territorios y países, entre los que no figura Cuba, cuyo régimen sigue haciendo una campaña mediática con la creación de varias vacunas, aunque sin mostrar resultado alguno. Aún en muchos países de África, específicamente en 27 territorios, se ha comenzado la campaña de vacunación. En Asia son 39 las regiones que han comenzado a vacunar a su población.

Mientras que en América son 38, casi todos grandes países: Estados Unidos (población con pauta completada 11,5%, población con una dosis 21,3%) Canadá (población con pauta completada 1,6%, población con una dosis 6,8%), México (pauta completada 0,5%, una dosis 2,9%), Brasil (con pauta completada 1,4%, población con una dosis 4,2%), Chile (pauta completada 10.7%, una dosis 25,9%), Perú (población con pauta completada 0,4%,  población con una dosis 1,2%), Argentina (pauta completada 1%, población con una dosis 4,3%), Costa Rica (pauta completada 1,1%, primera dosis 3,7), Ecuador (población con pauta completada 0,1% población con una dosis 0,7), Bolivia (población con pauta completada 0,1%, población con una dosis 1,1%), Colombia (pauta completada 0,1%, primera dosis 1,5%).****

Las cifras demuestran que la vacunación resulta insuficiente en la mayoría de las naciones, cuyos gobiernos han asumido la vacunación con el objetivo de llegar de forma masiva a todos. No obstante, resulta patente el empeño de los gobiernos de cada país, aún de naciones muy pobres como Bolivia y Ecuador, que a diferencia de Cuba, sus respectivos gobiernos asumen la responsabilidad de inmunizar a la población con inmediatez. 

Y así las cosas, en medio de una campaña mediática para parecer como héroes ante el mundo, y de manera muy particular, para vender su producto “maravilloso” – aún no probado–, lo cierto es que no se puede afirmar nada en concreto respecto al inicio de un verdadero plan de vacunación nacional. 

Mucha propaganda comunista y muy poco en el orden práctico.   

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*Cifras obtenidas el 2 de abril de 2021. Suponiendo que fuera cierto, ante la omisión de datos o los reajustes de las defunciones por otras causas que no sean COVID-19. 

**Recién se comenzó una vacunación experimental con la participación de 124 000 cubanos, de entre 19 y 80 años, "con elevado riesgo" de contraer el coronavirus, participarán en el estudio de intervención con Abdala, candidato vacunal que inició hace una semana su fase tres de ensayos clínicos en las ciudades de Santiago de Cuba, Guantánamo y Bayamo, todas orientales, con 48 000 “voluntarios”.

***Los resultados de estos ensayos clínicos no se han publicado en revistas especializadas revisadas por pares, por lo que expertos que no están involucrados en estos estudios piden cautela. La Organización Panamericana de la Salud, por su parte, se ha mostrado optimista, pero advierte que las candidatas deben superar todas las pruebas.

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Datos del 1 de abril de 2021. 

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HIGH BEAM / LUZ LARGA

Mar 12, 2021

ENFOQUE CIUDADANO MARZO 12


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martes, marzo 09, 2021

Francisco Almagro Domínguez: ¿Por qué no ha comprado Cuba la vacuna Sputnik?

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

¿Por qué no ha comprado Cuba la vacuna Sputnik?

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Ojalá veamos a los dirigentes comunistas cubanos, sin trucos ni artificios, ser los primeros en aplicarse las vacunas nacionales.

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Por Francisco Almagro Domínguez

Miami

 08 Mar 2021

Una de las leyes de Murphy reza que lo que empieza mal lo más probable es que continúe mal. Desde el inicio de la pandemia el Gobierno cubano negó las altas cifras de contagio en el país, cargó las culpas de la propagación a los turistas —una vez eliminados los chivos expiatorios solo queda el cabruno nativo— y dijo que tenía el control de la enfermedad. En el colmo de la irresponsabilidad se invitaba a los extranjeros a escapar hacia el soleado Caribe, allí donde la cepa china se ahogaría entre mojitos, calores y otros servicios innombrables.

Fueron muchos los artículos "gusanos" que se escribieron no solo para alertar sobre la gravedad de la Covid-19 y la precariedad actual del sistema de salud cubano. También se dijo que una vez más la política y la sobrevivencia del régimen estaban por encima de cualquier cosa. Las experiencias de las epidemias de dengue, cólera, chikunguña y otras enfermedades alertaban sobre un probable manejo político y no completamente transparente, clínico, del coronavirus.

En cambio, la prensa involucionaria se volcó a criticar cómo se hacían las cosas en Estados Unidos, algo que el propio país admitía sin rodeos. Los dirigentes comunistas cubanos proclamaban, como tantas veces en más de medio siglo, que el "neoliberalismo", palabreja mal empleada y poco sensata, estaba en sus peores momentos: el sistema capitalista mostraba debilidad, insolvencia, desidia al descuidar la vida de sus ciudadanos.

Más allá de que la ausencia casi total de ética es un contravalor específico de las sociedades totalitarias debido a que no hay periodismo sino propaganda —"agitación y propaganda" leninista— la percepción inducida en la población de un supuesto control de la epidemia sembró en la mente de los cubanos que lo peor había pasado. El país contaba con todos los recursos, humanos y materiales, para lograr lo que sociedades cientos de veces más ricas y preparadas no habían podido conseguir.

Una vez más, pero ahora con trágicas consecuencias, la necesidad de mantener el poder político se ha impuesto sobre la salud, la economía, la vida del simple ciudadano. Así fue, así es, y así será. Los comunistas no acaban de comprender que la salud, la economía y otras ciencias son solo eso, ciencias. Tienen reglas de obligatorio cumplimiento. Violarlas, como ha hecho el socialismo en cualquier rincón de la tierra, solo ha traído miseria, infelicidad, emigración y muerte. Tal vez no lo entienden porque es como una psicosis. Son mentes irreductibles por los hechos, por la razón, por las evidencias más pedestres. Sienten no tener que pedir disculpas por nada ni por nadie. 

Cuando comenzó la pandemia, los expertos del mundo entero coincidían en que la única solución era la vacuna. Rápidamente los laboratorios más avanzados del mundo desempolvaron algunas técnicas novedosas, y así surgieron las vacunas de Pfizer y Moderna, verdaderos hitos dentro del campo médico. En la Isla apenas se escribió sobre esto, como es costumbre. Para contrarrestar el efecto positivo de la noticia —el amartizaje de la NASA ha tenido solo algunas líneas en la prensa cubana—, comenzaron a propagandizarse las vacunas nacionales, llamadas Soberana I y II, Abdala y Mambisa.

La idea por cultivar en la mente de los compatriotas —tarea fácil pues no hay como contrastar la información— es que los candidatos vacunales cubanos están casi listos para ser usados. En realidad, escasamente comienzan el largo proceso de fase III. Esta etapa es complicada, y debe ser monitoreada de cerca. Los títulos de anticuerpos y otras evidencias de su inmunidad llevarían numerosos recursos materiales y humanos y meses de ensayo.

Nunca debemos dudar de la capacidad intelectual, técnica y del sacrificio de los investigadores cubanos. Ni de esta época ni de ninguna. No dimos un Carlos J. Finlay y un Joaquín Albarrán por casualidad. Los institutos científicos de la Isla, en época de la ayuda soviética y un poco después, podían codearse con los mejores del mundo. Solo hay que mirar la enorme cantidad de profesionales de la salud y las ciencias que se han insertado exitosamente en el competitivo mercado laboral norteamericano. La involución les puso un "bistec" porque convenía económica y políticamente. Ellos no desaprovecharon la "fibra".

La contrariedad con las soberanas, la mambisa y cualquier otra vacuna patriótica no es si son o no buenas, efectivas. Es muy probable que lo sean. El problema es cuando el poder presiona a la ciencia para mercadearlas lo antes posible, hacer de ellas otra propaganda política, la de ser el único país en el área que la produce, y ser medicamento universal, curalotodo. Como cualquier remedio, siempre habrá buenos y malos resultados. Pero nadie se entera de lo malo, solo de lo bueno. Ha pasado con el Interferón alfa 2-b, la Melagenina Plus, el veneno de alacrán (Lifescozul) y la pócima de mango (Vimang).

Tampoco casi nadie en la Isla sabe que en el país del "neoliberalismo fracasado" hay casi 50 millones de personas vacunadas; que las cifras de contagios y muertes han disminuido drásticamente. En América Latina avanzan las inmunizaciones. En la colonia venezolana, sin mucho para comer, se adquirieron vacunas rusas. Y China, con su espíritu neocolonizador, envía lotes de su vacuna Sinovac a México y otros países del área.

¿Por qué en Cuba hay que esperar? ¿Por qué no se ha comprado la vacuna Sputnik? Los rusos suelen ser muy buenos, generosos, serios investigadores. ¿No hay dinero para comprar la vacuna, o la deuda con el "amigo entrañable" está en la entraña que no se puede pagar? La vacuna china, ¿es segura? ¿Por qué no empezar con la inmunización, china y rusa, y después, cuando la insurrección soberana alcance autonomía, proseguir con ella?

Son muchas las preguntas que los periodistas no hacen, no pueden o no quieren hacer. Lo que comenzó mal parece seguir mal: Covid-19 y pesos cubanos, no dólares ni CUC, por todas partes. Confiemos que nadie en el Palacio de la Revolución, a pesar de sus avanzadas edades, se haya vacunado con Pfizer, Moderna o Johnson and Johnson. Tampoco con las variantes china y rusa. Ojalá veamos a los dirigentes comunistas, sin trucos ni artificios, ser los primeros en aplicarse las soberanas y la mambisa. No sería solo un acto de patriotismo. Sería un acto de coherencia y respeto al pueblo que dicen representar.

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