Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
sábado, abril 05, 2025
Luis Cino Álvarez desde Cuba: La institucionalización del reparto y el reparterismo
La institucionalización del reparto y el reparterismo
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Casi llegan a declarar al reparto como Música Nacional; tan nacional como la palma real, el tocororo, la flor mariposa, el son y el poeta Nicolás Guillén.
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Por Luis Cino
Marzo 31, 2025
LA HABANA.- Sobre el programa Mesa Redonda del 28 de marzo, que estuvo dedicado a la música (de algún modo hay que llamarla) conocida como reparto, comentó en las redes sociales Carlos L. Alfonso, guitarrista, cantante y director del grupo Síntesis: “No puedo creer lo que estoy viendo y escuchando en la TV”.
Sentimos lo mismo que Carlos Alfonso, muchos de los que amamos la música, quiero decir, la de verdad, sin importar el género que sea.
En el programa “Llegó el reparto”, que algunos jocosamente bautizaron como “La Mesa Repartera”, luego de años de hacerle asquitos, se oficializó la aceptación por parte del régimen del grosero engendro marginal y anti-musical conocido como “reparto”.
La periodista Arleen Rodríguez Delivet, como moderadora, junto a un panel de tres musicólogos y un funcionario del Instituto de la Música, se encargaron de buscar argumentos para legitimar y validar el reparto, llegándolo a calificar como “un salto superior del reguetón”, por mezclar el Cubatón con elementos de la timba y hacerlo una expresión musical –nunca un género, por falta de originalidad en su célula rítmica– netamente cubana.
Casi llegan a declarar al reparto, en vista de su popularidad entre todos los grupos sociales y etarios en el país, donde ya prácticamente apenas se escuchan otros géneros, como Música Nacional; tan nacional como la palma real, el tocororo, la flor mariposa, el son y el poeta Nicolás Guillén.
La renuncia al buen gusto, la capitulación ante un monótono machaqueo mecánico que convoca a la tribu al despelote y el aguaje. ¡Con tanta música buena que se hizo y todavía se hace en Cuba, a pesar de los pesares!
Esto se veía venir. En noviembre del pasado año, en el discurso de clausura del X Congreso de la UNEAC, el presidente y primer secretario del Partido Comunista, Miguel Díaz-Canel, dijo, refiriéndose al reguetón y el reparto, que “no se deben menospreciar o subestimar desde posiciones elitistas, porque estamos ante un fenómeno cultural que trasciende los gustos sedimentados durante décadas por su fuerte componente y alcance social” y porque “se están generando ideas, señales de cambio de paradigmas culturales que no podemos ignorar ni desatender”. Además, aseguró que, debido al gran impacto que tiene el reguetón en segmentos cada vez más amplios, el régimen no puede mantenerse al margen, sino que debe influir en sus creaciones y sumarlos a “la política cultural de la Revolución”.
También el pasado año, la Cuba oficial derrochó oportunismo e hipocresía con motivo del asesinato de El Taiger, un intérprete radicado en Miami, sumamente inadecuado y al que nunca pusieron en la radio y la TV cubana, pero que poco faltó para que, después de muerto, lo convirtieran en héroe nacional.
En la Mesa Redonda sobre el reparto, los panelistas, cual comisión evaluadora de esas que caprichosa e inapelablemente clasifican a los músicos cubanos en categorías A, B y C, escogieron, entre tantos reparteros como hay en Cuba y en Miami, a El Taiguer y Bebeshito como los máximos exponentes del reparto.
El régimen, contradiciendo su política cultural que dice batallar contra la banalidad y la vulgaridad para elevar el nivel cultural de los cubanos, ahora acepta y le da reconocimientos al súmmum de lo vulgar. Pero es que los mandamases quieren sacar provecho del reparto. Económico, porque evidentemente nunca conseguirán que el reparto sea “un arma de la revolución”, como lo fue el Movimiento de la Nueva Trova, ni hacer que Bebeshito y El Micha sean los equivalentes de Silvio Rodríguez y Sara González.
Escribió en su blog la musicóloga Rosa Marquetti: “Dentro del desespero por sacar de donde hace tiempo ya no hay, han llegado a creerse que tienen en el reparto una fuente inmediata y cuantiosa de ingresos. Lo primero entonces, blanquear el reparto, que tanto negro y mulato, cuestionado con problemas con la justicia, no viste bien. Mejor promover y apoyar a un blanquito dócil y bonitillo (para algunas y algunos) y políticamente correcto. ¡Ilusos ellos que creen que pueden construirse un Bad Bunny nacional!”
Cuando leí eso, enseguida me vino a la mente Bebeshito, cuyo exitoso concierto en Miami tanto alegró al régimen de La Habana, y que ahora, con la muerte de El Taiguer, queda como el más importante repartero, según los panelistas de la Mesa Redonda.
Peor que la institucionalización del reparto es que signifique también la del reparterismo, de los rasgos y conductas que emanan de canciones y videoclips: la guapería, la chabacanería, las palabrotas, la jerga presidiaria, el machismo, el sexismo, la cosificación de la mujer, y la ostentación de que hacen gala los intérpretes con sus carros y sus exageradamente gruesas cadenas de oro y plata, haciéndolos ver como triunfadores dignos de imitar por la juventud de la paupérrima sociedad cubana.
Los gobiernos no tienen por qué decidir, por razón alguna, qué música se debe escuchar y cuál no, como cuando en las décadas de 1960 y 1970 el castrismo proscribió el rock y las canciones en inglés en general, por considerarla “un instrumento de penetración ideológica”. Pero tampoco deben promover y aconsejar cómo digerir determinados tipos de música, máxime si son deformantes, embrutecedoras y socialmente nocivas, como evidentemente es el reparto.
Sin eximir de culpas a los reparteros, hay que reconocer que ellos y las letras de sus ¿canciones? son el reflejo de la sociedad de donde surgieron. Una sociedad enferma, en crisis, una jungla donde se han perdido los valores y se ha impuesto el más despiadado “sálvese el que pueda”. Coincido plenamente con Rosa Marquetti cuando afirma que “el reparto es la banda sonora de la debacle y el desbarajuste nacional”.
SILVIO RODRÍGUEZ, LA DECADENCIA DE UN TROVADOR "COMPROMETIDO" (Segunda parte)
(Los cantautores: Pablo Milanés, Vicente Feliú, Silvio Rodríguez y el tirano Fidel Castro. Fotos de archivo y comentarios del Bloguista de Baracutey Cubano)
Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-
16 de abril, 2024
Santa Cruz de Tenerife. España.- Retomemos la respuesta de Silvio Rodríguez en la que se refiere a los supuestos “logros” de la política de la enseñanza artística de Cuba:
"Promociones nuevas de egresados de las escuelas de arte forman orquestas, grupos de cámara, tocando y asombrando a cuantos pasan por aquí, ganando becas que otorgan instituciones y gentes solidarias. Piedras preciosas que relucen en nuestra pobreza, gracias a la política de enseñanza artística que inauguró la Revolución hace 60 años”.
¿A qué política de enseñanza artística promocionada por la revolución cubana hace mención Silvio Rodríguez? ¿Acaso desconoce de la existencia de múltiples academias de música, conservatorios y profesores de música, danza, actuación, pintura y escultura antes de 1959? No lo creo. Rodríguez podrá ser dogmático y simpatizante del castrismo – suponiendo que sea cierto y no por conveniencia–; pero no es un ignorante. Recordemos que en La Habana, en la década del veinte del pasado siglo, había dos orquestas sinfónicas, la Orquesta Sinfónica y la Orquesta Filarmónica, cuyos integrantes tenían la formación necesaria para asumir las más exigentes partituras de un repertorio que abarcaba desde los grandes clásicos hasta las obras contemporáneas. ¿Dónde se formaron?
La historia del ballet cubano con la emblemática bailarina Alicia Alonso no comienza con la revolución castrista del 59; sino mucho antes. La Alonso ya era una celebridad antes de que Castro tomara el poder. Téngase presente la labor de la Sociedad Pro-Arte Musical, institución que después de 1959 fue catalogada de manera despectiva por los sensores de la cultura cubana como una sociedad para la élite burguesa.
(Silvio Rodríguez como integrante de una ¨brigada cultural¨ cuando la guerra en Angola)
Figuras trascendentes del arte en Cuba alcanzaron su esplendor antes de esa política cultural de la revolución, a la que hace mención Silvio Rodríguez. Rosita Fornés, Esther Borja, Rita Montaner, Margarita Díaz, Martha Pérez, dentro del canto lírico, Ernesto Lecuona, Rodrigo Prats, Gonzalo Roig, Jorge Ankerman, Amadeo Roldán, Alejandro García Caturla, Eduardo Sánchez de Fuentes, Eliseo Grenet, entre otros, dentro de la composición y dirección musical, por solo citar algunos ejemplos concretos que demuestran la grandeza del arte cubano antes de 1959.
Luego la entrevista alcanza su clímax cuando el periodista le precisa: ¿Qué piensa de la ola de derecha reaccionaria que triunfa actualmente en América? Es una corriente mundial, pero tenemos los fenómenos de masas de Bukele, Milei, puede que Trump en unos meses…
¿”En América? ¿Y qué me dice de Europa"? Responde Silvio utilizando como recurso la mayéutica socrática. De nuevo el trovador se escuda en la idea de la pandemia (Covid-19, declaración de estado de emergencia en enero de 2020, declaración de pandemia en marzo del propio año, fin de la pandemia en mayo de 2023) y de las dos guerras (Rusia-Ucrania e Israel-Palestina), lo que, según su opinión, provocó un retroceso económico en todas partes, y que ahora, se agrava por las dos guerras. No obstante, carga contra la derecha – ya el periodista le había dado el "pie forzado" al referirse a la derecha como una ola reaccionaria– al responsabilizarla de culpar a los gobiernos “progresistas” ante la debacle económica. "Por eso levanta cabeza un neofascismo", afirma Rodríguez para estar a tono con el disparate periodístico de la ola de derecha reaccionaria en América Latina.
La situación sociopolítica en América Latina se comporta de una manera oscilante, como si siguiera ciertas leyes divinas relacionadas con los grandes ciclos de alternancia que tienen lugar en el universo. En una misma nación sale victorioso un candidato de derecha y para el siguiente mandato se posesiona uno de izquierda. La persistencia de regímenes totalitarios de extrema izquierda como los que se mantienen en Cuba, Nicaragua y Venezuela, o como los que existieron en Argentina, Ecuador, Brasil, Bolivia y Chile han dañado sobremanera la imagen de la región.
(Silvio Rodríguez con, el posteriormente General, Nelson Domínguez)
No es que la pandemia y las guerras desaten la pobreza y la extrema pobreza en estas naciones. La pobreza ha estado presente per se y los latinoamericanos inmersos en su ignorancia, fanatismo e incultura política eligen mal. El reciente caso del retroceso de Brasil al socialismo con la toma del poder por Lula da Silva, un expresidiario y acérrimo defensor de las ideas socialistas, es un ejemplo en este sentido, sin olvidar la mala elección de los colombianos para entregar el país a un ser como Gustavo Petro con un amplio historial criminal en sus espaldas.
Este eterno fracaso latinoamericano no es nada nuevo. Desde los lejanos tiempos de Simón Bolívar ya se hace referencia, con un pesimismo sinigual, a esta imposibilidad de progreso en la región. En carta a Juan José Flores, el famoso político venezolano que llegó a ser primer presidente de la República del Ecuador, Simón Bolívar expresó:
"Usted sabe que yo he mandado veinte años y de ellos no he sacado más que pocos resultados ciertos: 1º) La América es ingobernable para nosotros. 2º) El que sirve una revolución ara en el mar. 3º) La única cosa que se puede hacer en América es emigrar. 4º) Este país caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles, de todos colores y razas. 5º) devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán conquistarnos. 6º) Si fuera posible que una parte del mundo volviera al caos primitivo, éste sería el último periodo de la América… (Latina)”.
Ya muchas de las naciones eran extremadamente pobres antes de la pandemia y de las guerras. No se trata de culpar los grandes sucesos de relieve mundial, sino de ahondar en la verdadera causa de los males del continente. En este sentido merecen ser citadas las palabras del Nobel de literatura Mario Vargas Llosa, para quien “los problemas de América Latina tienen solución”, aunque sea difícil ante las malas elecciones de los latinoamericanos:
"Creo que todos ellos tienen una solución siempre y cuando la mayoría de los latinoamericanos acepte una realidad, una realidad que en el campo político significa quehay un sólo modelo de desarrollo, que no hay varios modelos como ocurría cuando yo era niño, hay uno sólo que es el que tiene éxito, que es el de los países que han prosperado y todos los otros han fallado tanto que han sido enterrados, salvo quizás en América Latina” (...) “todavía hablamos de una revolución socialista, todavía hay la idea de que una revolución puede resolver problemas en América Latina, como si los ejemplos en Cuba, en Venezuela, en Nicaragua no fueran lo suficientemente claros”.
Sin embargo, para Rodríguez, fiel al castrismo con sus continuidades y creatividades, la idea es bien diferente. Prefiere, como los mandatarios de la isla, ver en el fantasma del enemigo imperial la causa de todos los males del mundo, y de manera particular, los de la región, y como es lógico, los de una nación destruida, no por pandemias ni guerras, sino por la ineficacia de un modelo económico que jamás ha funcionado en ninguna parte del mundo, lo que lamentablemente, no es percibido por muchas naciones, incluidas algunas de Europa, que se empeñan en revivir el socialismo, independientemente de que resulte demostrable su condición de sistema fallido para el desarrollo de cualquier país.
El autor de Canción del elegido sigue divagando sin reconocer la causa real del desastre de la economía cubana. Para esto retoma la idea de la dominación imperial: "Pero es obvio que hay una guerra mundial por la dominación económica. Los viejos imperios sienten su decadencia y se están batiendo con todo lo que tienen: la industria armamentística y la propaganda a todo trapo. Cero espacio para China y para Rusia; el mercado y la mente del mundo seguirán siendo nuestros o no serán de nadie. Es decir, la primitiva lucha por la supremacía: la ley del más fuerte”.
Y cuando crees que ya has visto, leído o escuchado todo, afirma que admira a Pablo Iglesias por su "lucidez radical". Para aquellos que no están familiarizados con la política española, es conveniente precisar que Pablo Iglesias, fue, por desgracia, vicepresidente durante la mayor parte del mandato anterior de Pedro Sánchez, quien se mantiene aún en el poder. Pablo Iglesias procede de un movimiento político llamado Unidas Podemos, conocido de manera más simplificada como Podemos, partido de extrema izquierda con el que tuvo que pactar Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español, PSOE, para formar gobierno durante el mandato anterior.
Actualmente la formación morada, como también se le conoce ha quedado reducido a la nada: "se fue prácticamente al carajo" según afirmó el periodista – los españoles como siempre tan "refinados" en su expresión–. Los planes ambiciosos de la Ministra de Trabajo, la comunista Yolanda Díaz, contribuyeron, con la presencia de SUMAR, donde se reúne lo más "ejemplar" de la escoria de la izquierda española, al debilitamiento y desmembramiento de Podemos.
Así las cosas, entre comunistas criminales se entienden y se desentienden. Tal vez por esto, y por otras cosas, Silvio Rodríguez es capaz de admirar esa "lucidez radical" de Pablo Iglesias, cuya lucidez lo ha llevado a administrar un bar en Madrid después de dar unas cuantas vueltas, una vez que renunciara a la vicepresidencia del Gobierno.
Silvio Rodríguez es la personificación de una decadencia que experimenta la otrora próspera nación cubana, decadencia que se manifiesta no solo por su terrible situación económica – de las peores del continente americano y del mundo–; sino en lo ético, lo moral y lo social.
Debe ser triste tener que presentarse guitarra en mano ante los pobladores pobres e ignorantes de los barrios marginales de algunos suburbios habaneros, o cantar para prisioneros de las cárceles cubanas después de haber tenido una exitosa etapa en la que llenaba los grandes escenarios de países como Chile, Argentina, México o Brasil. Esta es la realidad de este personaje por el que aún algún periodista de España aún se interesa.
Atrás quedaron los coros de las multitudes que entonaron "ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan, para que no las puedas convertir en cristal, Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo". También quedaron atrás esos "ideales" de una época en la que algunos sintieron admiración por supuestos líderes del mal llamado progresismo y que el viejo trovador, ahora en el olvido, pretende despertar para una generación que sabe con certeza que no quiere nada que se parezca al comunismo.
Su última presentación en España, en WiZink Center, en octubre de 2021, "con el pabellón lleno y las entradas agotadas", fue organizada por movimientos de izquierda de este país. Lo de las entradas agotadas no debe sorprendernos si tenemos en cuenta que en España la izquierda se propaga, cual maléfica plaga, independientemente que dichas organizaciones se encargaran de asumir el pago de centenares de entradas al famoso Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, en el barrio de Goya (distrito Salamanca) de la ciudad española de Madrid.
De ahí que la prensa por aquellos días afirmara que "los asistentes participaron desde el inicio con gritos de Viva Cuba o Abajo el bloqueo, algo muy sui generis entre los aberrados simpatizantes del comunismo. En la calle se reunieron otros cientos de personas con pancartas que decían "Cuba pide democracia y libertad" y con consignas de: "Madrid, en Cuba el arte se censura", “Viva Cuba Libre” o "Patria y Vida".
Así las cosas, y como ya dijo el propio autor de Unicornio: "yo no podría vivir de otra forma". De modo que seguirá aferrado a esos "ideales" que ya muchos perdieron, cantando entre prisioneros y marginados. Se lo merece.
Pablo Milanés: "El reggaeton no es música: es recitar cosas groseras"
Por Iñako Díaz-Guerra Madrid 24 ene. 2019
Pablo Milanés. Bayamo, Cuba, 1943. Cantautor. Hoy toca en el Inverfest 2019 de Madrid, patrocinado por Hyundai. En los 60 lideró, junto a Silvio Rodríguez, la Nueva trova cubana y 50 años después aún tiene energía para sacar cuatro discos en un año. Eso sí, la música y la política actuales le ponen malo.
¿Qué relación mantiene un artista con canciones con las que lleva conviviendo décadas? ¿Aún las quiere? ¿Le aburren? ¿Se convierten en rutina?
Las quiero, las quiero. A unas más y a otras menos, pero a todas. Antes de dar a conocer una canción, tú ya has hecho una selección. Has escrito y roto papeles una y otra vez, hasta que das con lo que querías. Esa selección previa ya significa que la canción te complace. Todas las canciones publicadas, en definitiva, son preferidas tuyas.
(Fotografía de Ángel Navarrete)
¿Suele coincidir con el gusto del público a la hora de valorar sus canciones?
Desgraciadamente, siempre hay una o dos canciones en cada disco que son las que gustan al público y otras 10 que quedan en el anonimato y a mí me encantan. Al final esas canciones las escribes para ti mismo.
Hay artistas que acaban odiando cantar sus grandes éxitos. ¿Es su caso?
No, no. Mis canciones más conocidas me gustan mucho. Es increíble, porque no sé los miles de veces que la habré tocado, pero aún disfruto al cantar Yolanda. Disfruto de verdad. Lo que pasa es que uno siente también dolor por aquellas que son desconocidas y sigo intentando cantarlas en mis recitales, aunque sea correr cierto riesgo. El público merece conocer cosas que no ha oído nunca y yo no quiero acomodarme, que es un posibilidad a estas alturas de carrera.
Vivimos un 'boom' de la música latina a nivel mundial, pero, obviamente, son estilos que nada tienen que ver con lo que ustedes popularizaron hace 40 años. ¿Le interesa el fenómeno del reggaeton y derivados?
No. Si acaso, me interesa en el sentido de analizarlo y criticarlo. La música de hoy se ha comercializado tan absolutamente que ya no es música. Diría que el reggaeton es un recitativo de cosas, a menudo, groseras. Ya no tiene nada que ver con la música. Lo que están haciendo son monólogos. Cabe más dentro del teatro que dentro de la música... si es que el teatro los admite.
Para quien, principalmente, cantó al amor y a la revolución, ¿resulta frustrante cómo se tratan ahora estos temas en la música?
No se tratan, los evitan. La vida es la misma y la situación social y cultural del mundo es la misma. Sigue habiendo cosas para expresar que generen un sentimiento de amor y de lealtad al ser humano. Todo eso se está traicionando. Ahora hablan de cosas que nada tienen que ver con eso, que son superficiales y groseras. Evaden todas las razones de la existencia del ser humano. Me parece lamentable y me parece más lamentable aún que haya compañías internacionales que estén apoyando eso, que estén inventando a diario pseudoestrellas que se desinflan rápido, pero da igual porque inventan otra, otra y otra. Así el mercado no se agota, porque hay una cadena de artistas, emisoras, televisiones y compañías que no cesan de especular.
Cuatro de sus hijas se han dedicado a la música...
Más, más. Tengo otro mayor y otro pequeño que también. Ha sido espontáneo, porque ninguno tomo consciencia de quién yo era y lo que hacía hasta los 12 años.
¿Y ninguno ha elegido estos estilos que no le gustan?
¡Cómo que no! Un hijo mío hace rap. Antonio, de 18 años. Tiene una formación clásica, pero le dio por el rap. Y yo no me opongo a eso, siempre que sus textos sean admisibles. Está creando una serie de melodías alrededor del rap que, para mí, son algo innovador. En fin, yo hubiese querido otra cosa, pero ¿qué le voy a hacer? Son los tiempos y las influencias y contra eso no se puede hacer nada.
Usted fue durante muchísimo tiempo un gran defensor de la Revolución cubana y del castrismo, aunque tuvo sus más y sus menos en los últimos años. ¿En qué punto está su relación con Cuba?
Yo soy residente y ciudadano cubano. Vivo allí con mi familia, aunque como mi mujer es española venimos a menudo. Amo a mi país y, por favor, no caigamos en una conversación política porque no quiero hablar de eso.
¿Por qué alguien que siempre ha hablado abiertamente de política ya no quiere tratar el tema?
Me he cansado. Actualmente considero a los políticos lo contrario de lo que es un revolucionario. No me cuesta hablar de Pepe Mujica, de Nelson Mandela... Pero, fuera de ellos, no encuentro nadie al que se le pueda incluir en lo que debería ser un político y es un revolucionario.
¿Tampoco a Fidel Castro?
Él fue un hombre, nada más.
¿Y usted?
Yo soy un revolucionario. No soy otra cosa. Un hombre de izquierdas revolucionario y creo que ya me muero así. Los revolucionarios no cambian. Esa es la esencia. Y cuando un revolucionario se convierte en un político y hace concesiones, se traiciona a sí mismo. Ya no es revolucionario.
Dijo en una ocasión que desconfía de los dirigentes que superan los 75 años. Usted va a cumplir 76. ¿Nos podemos fiar de los músicos de esa edad?
Sí, claro. Al menos mientras tenga facultades, que es el problema. Yo considero que aún las tengo y cantaré hasta que, por lealtad a mí mismo, vea que ya no puedo más.
¿Se vuelve uno perezoso con los años? ¿Alguna vez piensa que para qué se va a poner a trabajar y componer, si cantando Yolanda ya lo tiene hecho?
¡Qué va, qué va! En 2018 hice cuatro discos: uno de salsa, otro de canciones tradicionales cubanas, otro con un pianista con el que trabajo hace años y otro en inglés. Imagina tú si me quedan fuerzas y voluntad para seguir trabajando. Todo eso aparte de los conciertos, que voy a cualquier pueblo del mundo donde me inviten. Aún me queda energía
El fundador de la Nueva Trova habla de sus años en los campos de trabajo El artista comienza la próxima semana una gira por España para presentar 'Renacimiento'
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Por Mauricio Vicent
Madrid - 14 FEB 2015
En esta entrevista concedida a EL PAÍS, mitad por vía telefónica, mitad de forma presencial, Pablo Milanés (Bayamo, 1943) habla en profundidad de los años que pasó en las UMAP, los campos de trabajo tristemente célebres donde en los sesenta fueron recluidos homosexuales, religiosos y todos aquellos que en Cuba no se adecuaban a los “parámetros revolucionarios”.
Sobre el anuncio del restablecimiento de relaciones entre Cuba y EE UU, el cantante y compositor dice que no ve verdadera disposición a “ceder” en ninguna de las dos partes y considera “un maquillaje” las reformas realizadas hasta ahora en su país. Sin embargo, sigue sintiéndose revolucionario y pone como ejemplo a seguir al expresidente de Uruguay, José Mujica.
Este viernes por la noche acompañó a Víctor Manuel en su concierto 50 años no es nada y la semana próxima comenzará una gira por España para presentar Renacimiento, trabajo que llega siete años después de su último álbum y en el que Milanés rescata ritmos tradicionales de Cuba como el guaguancó, el son o el changüí, poco habituales en su repertorio. El año pasado el cantautor se sometió en España a un trasplante de riñón donado por su esposa, Nancy, y ahora parece rejuvenecido. Acaba de terminar un disco con José María Vitier y trabaja en dos nuevos proyectos, uno de ellos con su hija Haydee.
Pregunta. En el reciente Festival de Cine de La Habana se hizo un homenaje a García Márquez. Allí usted cantó Días de Gloria (1999), una de las canciones que más gustaban al escritor y que en su estrofa final lamenta: “Qué es lo que me queda/ de aquella mañana/ de esos dulces años/ si en ira y desengaño/ los días de gloria/ los dejamos ir”. ¿Era un desengaño compartido? ¿Por qué tanta gente arrepentida?
Respuesta.Nunca hablé con Gabo de por qué le gustaba esa canción, pero la escuchó, le gustó y la elogió muchísimo… debió comprenderla perfectamente. Arrepentido no es precisamente la palabra. Estoy más bien, y creo que los que piensan como yo también, defraudado por unos dirigentes que prometieron un mañana mejor, con felicidad, con libertades y con una prosperidad que nunca llegó en 50 años.
P. ¿Por qué Renacimiento?
R. Este trabajo se llamó así por dos motivos: porque es un renacer en mi obra después de varios años sin publicar un disco, y porque la base fundamental de casi todos los temas es la música renacentista y barroca, esencial en mi obra. A partir de esos pilares exploro distintos géneros cubanos menos conocidos e incluso algunos más olvidados como el changüí, que es una variante específica del oriente cubano y con raíces más profundas en Europa y África. En muchos de los temas se combinan dos estilos musicales, transitando desde una primera parte clásica a un género más contemporáneo o esencialmente cubano en la segunda parte de la composición.
P. En las letras también hay cargas de profundidad. En Canto a La Habana dice: “La Habana siempre es mi guía/ Limpia y bonita como fue ayer/ mustia y marchita como está hoy”.
R. La Habana es una de las ciudades más mágicas del mundo aun cuando se está cayendo. Es una canción de alabanza, pero al mismo tiempo contiene la tristeza por el hecho de cómo la han dejado caer en la “miseria y la soledad”, como digo en la canción.
P. En Dulces recuerdos se recrea el día en que se legalizó el Partido Comunista de España. “El recuerdo no marchita tu belleza de esa noche,/ pero el tiempo se ha encargado de matar otros anhelos/ y me lleva hasta París 68, cuando juntos contemplábamos un cartel que nos decía: ‘Marx ha muerto, Dios no existe...”. ¿Vale también para Cuba?
R. Aquel día estaba en Madrid y sentí la euforia de aquella cantidad de gente que corría hacia la Cibeles a celebrarlo. Yo también lo celebré hasta la madrugada. Por mucha universalidad que tengan mis canciones, es raro que no incluya a Cuba, y naturalmente Cuba también está ahí y forma parte del fracaso del socialismo real, del que hablo en ese tema.
P. Recientemente recibió un trasplante de riñón, que donó tu esposa Nancy. ¿Cómo le ha cambiado la vida?
R. Me siento extraordinariamente bien, me hago exámenes mensuales desde el trasplante y todos los parámetros están cerca de la perfección. Naturalmente me ha cambiado la vida, y eso implica el sacrificio de un cambio radical de costumbres.
P. Ese acto de amor de Nancy…
R. Efectivamente, fue un acto de amor inconmensurable. Cuando Nancy decidió donarme su riñón lo expresó ante mis hijos, mis amigos y los que me querían, con una convicción que no tuvo reproches de parte de nadie; demostró a todos que ese acto de amor era intocable.
P. ¿Cómo valora el anuncio del restablecimiento de relaciones entre Cuba y EE UU?
R. En primer lugar, me llenó de regocijo el regreso de los presos cubanos, porque aquí siempre existió la convicción de que el juicio en EE UU estuvo amañado. Luego viene el restablecimiento de las relaciones, que para los cubanos del interior y del exterior, sin duda, es conveniente por la unificación definitiva de muchas familias. Ahora, tras 18 meses de conversaciones secretas, donde se supone que llegaron a acuerdos, las declaraciones de los gobiernos de ambos países me dejan desconcertado. Cuba no cederá un ápice en su posición y EE UU penetrará en todos los ámbitos que pueda para el supuesto desarrollo de la nación cubana. Siguen enrocados. ¿A qué acuerdos llegaron los dos si ahora se contradicen? Esa es mi duda: que ninguno ceda y que otra vez el pueblo cubano siga en su agonía sin salida, como está hace 50 años.
P.¿Las medidas aperturistas en Cuba han tenido efectos positivos, o sólo han incrementado las desigualdades?
R. Ni una cosa ni la otra. Siempre he dicho que esas aparentes aperturas han sido un simple maquillaje. Hay que ir al fondo, al pueblo de a pie para ver que nada ha cambiado.
P. En recientes entrevistas se ha referido a su paso por los “campos estalinistas” de la UMAP y a cómo este hecho interrumpió su carrera. Hasta ahora nunca ha ahondado en lo que pasó. Puede contarlo hoy..
R. Nunca me han preguntado tan directamente sobre las UMAP (irónicamente Unidades Militares de Ayuda a la Producción). La prensa cubana no se atreve y la extranjera desconoce la nefasta trascendencia que tuvo aquella medida represora de corte puramente estalinista. Allí estuvimos, entre 1965 y finales de 1967, más de 40.000 personas en campos de concentración aislados en la provincia de Camagüey, con trabajos forzados desde las cinco de la madrugada hasta el anochecer sin ninguna justificación ni explicaciones, y mucho menos el perdón que estoy esperando que pida el Gobierno cubano. Yo tenía 23 años, me fugué de mi campamento —me siguieron 280 compañeros presos más de mi territorio— y fui a La Habana a denunciar la injusticia que estaban cometiendo. El resultado fue que me enviaron preso durante dos meses a la fortaleza de La Cabaña, y luego estuve en un campamento de castigo peor que las UMAP, donde permanecí hasta que se disolvieron por lo escandaloso que resultó ante la opinión internacional.
De allí, después de leerme Un día en la vida de Ivan Denisovich, de Aleksander Solzhenitsyn, que me envió un amigo, me di cuenta de que las ideas de un revolucionario no se desvían por los errores que cometen los dirigentes. De allí salí más revolucionario. La UMAP no fue un hecho aislado. Antes de 1966, Cuba se alineó definitivamente a la política soviética, incluyendo procedimientos estalinistas que perjudicaron a intelectuales, artistas, músicos. Según la historia, en 1970 comenzó lo que se llamó el quinquenio gris, y yo digo que realmente comenzó en 1965 y fueron varios quinquenios.
P. ¿Y por qué después de todo esto siguió considerándose revolucionario y defendiendo la revolución?
R. El origen está en lo que significó Cuba en el año 59 para el mundo. Yo tenía entonces 15 años, y cuando profundicé en la realidad social de América Latina me convertí en un revolucionario. Esas ideas no solo cuajaron en mí, sino en todos los países latinoamericanos. Los ideales que profesábamos eran los más puros que se podían tener en aquella época. Otra cosa hubiera sido traicionar mi pensamiento, así que, aunque se cometieran errores, vi que había que defender la idea original... y todavía la defiendo. Yo asumo el pasado, y tengo claro lo que pienso. Apoyo la revolución ciudadana de Correa en Ecuador y la de Evo Morales. Y para mí el ejemplo más grande de revolucionario en América es José Mujica, encarcelado durante 14 años y después un hombre sin rencor, capaz de crear un Estado libre, soberano, no dependiente y próspero.
SILVIO RODRÍGUEZ, LA DECADENCIA DE UN TROVADOR "COMPROMETIDO"
(Primera parte)
(Silvio Rodríguez, Noel Nicola y Pablo Milanés, 18 de febrero de 1968)
Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-
16 de abril, 2024
Santa Cruz de Tenerife. España.- Recientemente se le ocurrió a un periodista madrileño entrevistar al compositor cubano Silvio Rodríguez, un personaje que en su momento – que ya pasó y no creo que lo recuperará jamás– gozó de una inmensa popularidad en varios países de América Latina. Autor de canciones inolvidables como Ojalá, La era está pariendo un corazón, Por quien merece amor, Unicornio y Canción del elegido, entre otras tantas, las que, independientemente que nos simpatice o no dicho personaje, son de una calidad extraordinaria, ya sea desde el punto de vista musical o por la belleza y profundidad de sus letras: un verdadero poeta, algo muy poco común dentro de la llamada música popular.
La entrevista se publicó en Diario de Avisos, un medio de prensa de la isla de Tenerife, Islas Canarias. Se precisa en la introducción que en realidad lo que tuvo lugar fue un encuentro desde la distancia, toda vez que desde Madrid se le hicieron una serie de preguntas que Silvio Rodríguez respondió desde La Habana por correo electrónico. Durante el "encuentro" se abordó el tema de la política de Cuba y las concepciones que en este sentido tiene el autor de Unicornio, más que la propia obra del legendario compositor.
Cuando se le preguntó acerca de los difíciles momentos por los que pasan los cubanos desde el punto de vista económico, amén de la secuencia de manifestaciones pacíficas asumidas por la población cubana en los últimos tiempos, Rodríguez respondió con el habitual discurso pleno del dogmatismo acérrimo de los comunistas de su generación, la de los años setenta y ochenta del pasado siglo.
Para Silvio Rodríguez la situación económica de la isla, la peor de la historia desde 1959 hasta el presente, es producto de "la recesión de la pandemia, agravada por dos guerras"; y enfatizó en la idea de lo que definió como "sanciones imperiales muy injustas". Sería conveniente que una figura como el entrevistado modificara su aberrante oratoria carente de sentido. Recordemos que el mal llamado bloqueo tuvo su origen a partir de las expropiaciones masivas que el régimen castrista ejecutó contra aquellos dueños de pequeñas y medianas empresas a partir de 1960, o sea, desde los mismos comienzos del nuevo régimen impulsado por Fidel Castro que asumió la nacionalización como estandarte de su política totalitaria.
Cuando se tiene una visión parcializada de la realidad de un contexto histórico se ofrece opiniones que distorsionan el verdadero motivo de las sanciones aplicadas por parte del gobierno estadounidense. No se trata de una "inducción del descontento a través de la asfixia económica”, como se atreve afirmar el trovador cubano. El pueblo cubano está descontento de manera cuasi generalizada ante la hambruna, la carencia de medicinas, de insumos, de ropa, de calzado, entre otras tantas cosas; pero también están muy descontentos por la prolongación de una agonía que parece prolongarse por la eternidad. Existe un despertar de conciencias, no como un hecho aislado, como pretende presentar la dictadura cubana en sus medios oficialistas, siempre serviles al régimen; sino como un despertar de carácter nacional.
Es cierto que las más recientes protestas no fueron masivas como las del 2021, fenómeno que tiene su comportamiento sui generis producto de las acciones represivas de la policía y de los miles de agentes encubiertos del gobierno encargados de golpear e impedir las marchas, las que en realidad pudieran ser multitudinarias en otro contexto sociopolítico.
Luego de algunas preguntas relacionadas con la estancia del entonces joven Silvio, etapa junto a pescadores y marineros de donde surgieron temas como Playa Girón, Sueño con serpientes, En el claro de la luna, entre otras, incluidas en su primer trabajo discográfico en solitario, el periodista español le da el motivo para que intervenga en relación con el fenómeno migratorio cubano, siendo preciso con la siguiente sentencia: "Parece que a los jóvenes no les concierne tanto la Revolución".
A lo que responde Rodríguez: “Yo comprendo a los jóvenes que se van. La vida es una sola y la situación en Cuba es bastante difícil". No obstante, retomó la arcaica retórica de los "logros" de la revolución cubana a través de dos de sus variantes más polémicas en la actualidad: la educación y la salud, aspectos de los que el régimen se mostraba orgulloso en otros tiempos; aunque en el presente se le vino todo abajo, toda vez que nadie cree en los supuestos "logros" de una nación destruida.
Según Silvio, las escuelas y los hospitales funcionan aunque con menos personal y recursos. En esto miente sobremanera. Dicho de otro modo, oculta una parte de la verdad al ofrecer una respuesta sesgada y parcializada de la real situación de devastación generalizada que sufre el país. Se sabe que la calidad de la educación es pésima, algo que no se limita a la instrucción primaria y secundaria, sino a la enseñanza media y superior. Los profesores y maestros han asumido el éxodo casi generalizado, entre tanto, otros se han ido de este tipo de profesión en busca de poder sobrevivir en medio de las carencias materiales.
Por otra parte, la salud cubana, esa de la que el régimen se sintió orgulloso, y al propio tiempo, utilizó el slogan castrista de la potencia médica mundial para obtener ganancias a través de la explotación de los médicos y otros profesionales de la salud en distintos países del mundo, está en un estado de deterioro total debido a la carencia de personal, medicinas e insumos, independientemente del terrible estado en que se encuentran todas sus infraestructuras, exceptuando las que pertenecen a los militares de la alta jerarquía.
(En la foto: ntegrantes de una brigada cultural en Angola dos de los cuales son ya fallecidos: un mago de cuyo nombre no me acuerdo, el pésimo cantautor Vicente Feliú, hermano mayor del buen cantautor, tempranamente fallecido, Santiago Feliú; y Silvio Rodríguez. ¿ Qué hubiera dicho la tiranía Castrista si los alzados de la UNITA hubieran matado a estos miembros de la ¨brigada cultural¨. Fotos y comentarios añadidos al artículo por el bloguista de Baracutey Cubano.)
El fenómeno migratorio no solo afecta áreas como la salud y la educación. También la cultura ha experimentado un retroceso determinado, en gran medida, por el éxodo de muchos artistas de la plástica, de la literatura, del teatro, la radio y la televisión, el cine, etc., independientemente del freno a la libertad de expresión, lo que se reafirma en cada consejo de la directiva de instituciones como la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, la Asociación Hermanos Saíz, AHS, entre otras, todas al servicio de la dictadura.
Recordemos la terrorífica frase del dictador Fidel Castro: "Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada", esa que le provocó el espanto al poeta y narrador cubano Virgilio Piñera, y que el maníaco y delirante comandante pronunciara en los inicios de la llamada revolución cubana. Sin embargo el viejo trovador es capaz de atenuar la realidad con su obsoleta palabra:
"Promociones nuevas de egresados de las escuelas de arte forman orquestas, grupos de cámara, tocando y asombrando a cuantos pasan por aquí, ganando becas que otorgan instituciones y gentes solidarias. Piedras preciosas que relucen en nuestra pobreza, gracias a la política de enseñanza artística que inauguró la Revolución hace 60 años”.
También se sabe que muchos de los que salen por asuntos de trabajo artístico no regresan jamás a Cuba. Basta hacer mención, en este sentido, a la cantidad de cantantes del Coro EntreVoces y otros tantos bailarines de la compañía de Ballet de Camagüey que no regresaron al país durante recientes presentaciones por España.
Ya en el curso 1967-1968 existía lo que posteriormente (o ya en ese entonces) se conoció como Movimiento de la Nueva Trova. Recuerdo que en ese curso dicho cantautor y este que escribe (habíamos matriculado la misma carrera) nos llevaron ¨voluntariamente¨ junto a toda la escuela a trabajar por varias semanas en la agricultura en la limpia y cosecha del plátano ¿en Alquizar? . Después de varios días de estar trabajando y disfrutando de las descargas musicales nocturnas de Carlos en el comedor del campamento, éste pidió permiso (mostrando para ello una carta que le había llegado) para ausentarse por unos días de esas labores con el objetivo de una importante reunión de trovadores en la ciudad de La Habana a la que lo habían citado o invitado. La jefatura del campamento no le dió el permiso para ausentarse esos días, pero Carlos decididamente se fue para dicha reunión y no regresó, ya que se le valoró de mala la actitud de ausentarse sin permiso. Carlos dejó posteriormente la carrera.
En el siguiente video mi amigo Carlos Gómez, en el minuto 11 aproximadamente, testimonia que en 1967 se vincula al Movimiento de la Nueva Trova. Me consta que en esos años ya Carlos repudiaba a la dictadura Castrista.
Entrevista en Miami a dúo Carlos Gomez y Marta Ramirez por Eloy Cepero
50 años de la Nueva Trova: la canción de autor al servicio del poder
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Las ataduras a la maquinaria estatal, que limitó el talento de muchos artistas y los convirtió en comisarios-burócratas, terminaron por asfixiar a la Nueva Trova y provocar su derrumbe
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Por Luis Cino Álvarez
La Habana
2 de dicembre 2022
LA HABANA, Cuba. — Hace 50 años, el 2 de diciembre de 1972, se fundó en Manzanillo el Movimiento de la Nueva Trova, que significó la institucionalización y definitiva puesta al servicio del régimen castrista del grupo de intérpretes que se dedicaban a la canción de autor.
La plena adhesión al castrismo de los cantautores quedó demostrada en la fecha escogida para crear el Movimiento: la del aniversario del desembarco del yate Granma, en el que en 1956, Fidel Castro, al frente de un grupo armado de 82 hombres, regresó a Cuba para iniciar la insurrección contra el régimen de Batista.
Para reforzar aún más el simbolismo, antes de la reunión en que quedó constituido el Movimiento, luego de la lectura de una pomposa declaración que proclamaba que “la canción es un arma de la revolución”, sus integrantes habían realizado una kilométrica caminata desde Playa Las Coloradas, en Niquero, sitio del desembarco, hasta Manzanillo.
Debido a los prejuicios y aprensiones de los comisarios con la ambigüedad de los textos de algunas canciones, las melenas, la vestimenta y las inclinaciones por la música extranjera de muchos de los cantautores, con la Nueva Trova ocurrió como solía pasar antaño en el campo con muchos niños, principalmente los bastardos: fue reconocida tarde e inscrita oficialmente con años de retraso.
Los que integraron el Movimiento de la Nueva Trova, quedando uncidos a la coyunda oficial, llevaban más de cinco años cantando y componiendo lo que entonces era conocido como “canción protesta” (Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola habían tenido su primera presentación el 18 de febrero de 1968, en la Casa de las Américas).
El surgimiento de estos cantautores en Cuba respondía a un fenómeno mundial. Mucho antes de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, ya existía la canción política y social abordada de modo poético y filosófico en muchos otros países.
En Estados Unidos, luego de Woody Guthrie y Pete Seeger, en los primeros años de la década de 1960, surgió el folk con intérpretes como Bob Dylan, Joan Baez, The Kingston Trio y Peter, Paul and Mary.
También existían este tipo de cantautores en España (Paco Ibáñez, Joan Manuel Serrat y la Nova Cançó catalana), Argentina (Atahualpa Yupanqui y la Nueva Canción de Armando Tejada Gómez y Tito Francia), Chile (Violeta Parra), Uruguay (Alfredo Zitarrosa y Daniel Viglietti) y hasta en la Unión Soviética (Vladimir Vysotsky).
Lo extraordinario de la Nueva Trova es que, a diferencia de los cantores de otras partes del mundo, que eran críticos y rebeldes frente a los gobiernos de sus países, los de Cuba servían de voceros y propagandistas del régimen.
Los cantautores de la Nueva Trova, pese a las intenciones que declaraban, no estaban tan estrechamente vinculados al folklore como sus colegas de otros países. Solo Pablo Milanés evidenciaba sus influencias del son, la trova tradicional, el bolero, la guajira y el feeling. Silvio Rodríguez estaba más influido por los Beatles y Bob Dylan que por Sindo Garay, Violeta Parra o Atahualpa Yupanqui, como alegaría posteriormente.
Las inquietantes y muchas veces crípticas primeras canciones de Silvio Rodríguez encarnaron el sentir de una generación de jóvenes cubanos para los que la vida cambiaba vertiginosamente sin que las consignas que repetían bastaran para explicar aquellas transformaciones traumáticas, el sacrificio de su individualidad y la conversión del país en un campamento de trabajo forzado.
Vapuleados por la censura y la intolerancia oficial, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés llegarían a estar tan censurados como el rock. Pablo fue enviado a las UMAP, y Silvio, luego del cierre del programa televisivo “Mientras tanto” y de su intempestiva interpretación de “Resumen de noticias” en el Festival de Varadero 70, fue a parar al barco pesquero Playa Girón, para que expiara sus pecados ideológicos.
Ambos cantautores emergieron rehabilitados del castigo, como revolucionarios incomprendidos que reclamaban su turno en la construcción de la sociedad socialista, con sentimiento de culpa y una patética autocompasión a cuestas por “no estar a la altura del momento histórico”.
En 1969, asignar a Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola al Grupo de Experimentación Sonora, para que hicieran música para películas y documentales, fue el modo que hallaron Haydée Santamaría y Alfredo Guevara, directores de la Casa de las Américas y el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC), respectivamente, de usar sus poderes e influencias para protegerlos de los vientos inquisitoriales que corrían en vísperas del inicio del Decenio Gris.
El Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC fungiría como reformatorio, academia musical, taller experimental y escuela de instrucción política. Cuando se desintegró, ya los cantautores habían probado su incondicionalidad al régimen. Convertidos en los cantores de la Revolución de Fidel Castro, como antes fue Carlos Puebla, en las décadas de 1970 y 1980 fueron ensalzados por la cultura oficial. Así, el espacio dedicado a Silvio Rodríguez en el Diccionario de la Música Cubana fue mayor que el concedido a Ernesto Lecuona.
Durante el Período Especial, los multitudinarios conciertos de la Nueva Trova en la Plaza de la Revolución o la escalinata de la Universidad de La Habana tenían el objetivo de potabilizar para los jóvenes un discurso que ya mostraba señales irreversibles de desgaste. Aquellos conciertos constituyeron el canto de cisne del Movimiento.
Por aquellos días, cantautores como Carlos Varela empezaban a mostrarse agudamente críticos del sistema. En sus abarrotados conciertos, los jóvenes coreaban las canciones y gritaban y aplaudían a la menor alusión a la situación nacional.
La ambigüedad en los textos de las canciones de la llamada Generación de los Topos o los Novísimos era ya lo único en común con sus antecesores. Pero eran más irónicos, nihilistas y cínicos. Se había producido una ruptura con la Nueva Trova y sus implicaciones estéticas y políticas.
Las ataduras a la maquinaria estatal, que limitó el talento de muchos artistas y los convirtió en comisarios-burócratas, terminaron por asfixiar a la Nueva Trova y provocar su derrumbe.
De los fundadores de la Nueva Trova solo sobrevive Silvio Rodríguez, que, aunque sigue apoyando al régimen, en su blog Segunda Cita suele evidenciar que ha empezado a distanciarse. Aunque no tanto como Pablo Milanés, quien murió hace unos días en España, y hacía más de 25 años que se mostraba contrario al castrismo.
De la Nueva Trova quedaron muchas buenas canciones. Y también muchas otras cansonas y panfletarias, como las de Sara González y Vicente Feliú, que hoy sólo se escuchan en las ceremonias oficiales, como parte de la liturgia castrista. Es la música obligada en las fechas luctuosas. La melancólica banda sonora para “un viejo gobierno de difuntos y flores”.
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Silvio Rodríguez canta Resumen de noticias en el Festival de Varadero 1970 después de mostrarse petulante ante la presentación que le hizo Consuelito Vidal para ¨embarajar¨su tardía presentación. si mal no recuerdo.
Un poco de aire fresco con el Festival Internacional de Canciones Varadero 70
Varadero 70 (doc.)(Festival Internacional de Varadero 1970)
No iré a deshojar la margarita de quién entre los dos es mejor cantautor, tampoco dedicaré demasiado tiempo a analizar sus obras y trayectorias artísticas respectivas.
Nadie dudará a estas alturas de que para gustos se han hecho colores, y que el público juzgó hace mucho tiempo situándolos en sus peanas individuales.
Pero… Ha muerto Pablo Milanés, Silvio Rodríguez vive todavía, y en las redes sociales las comparaciones han sido inevitables. En esas equiparaciones han primado, como es natural, dado el suceso, las emociones a la razón; en diversos puntos el desconocimiento ha aportado desinformación nauseabunda del lado de los justos para encumbrar a los injustos.
A modo particular, pues los conocí a ambos, admitiré que cada uno en su estilo y con su carácter, me fueron cercanos como a la mayoría de los cubanos, por ausencia de elección. No había nada más. Nos prohibieron a los artistas de antes de 1959, también a los artistas extranjeros de habla inglesa (el problema no era sólo que algunos géneros musicales molestaban, también el idioma inglés fue considerado “idioma del enemigo”). La ‘vieja trova’ fue amargamente tildada de decadente, como el resto de la música tradicional cubana, entonces surgió la Nueva Trova con un plan detrás que, aunque revindicaba a su manera a los patriarcas de la ‘vieja trova’ hicieron lo posible por teñir de profundos tintes políticos inclusive los temas de amor más profundamente líricos.
Pablo Milanés provenía del ‘filing’, un estilo musical perteneciente a la noche habanera de los años ’50, que contó en sus filas a los mejores exponentes creativos de aquella maravillosa época, quienes se producían en clubes emblemáticos como ‘El Gato Tuerto’ y ‘El Pico Blanco’; sitios ubicados en el corazón de la burguesa barriada del Vedado, que no dejó de ser aburguesada con el advenimiento de los barbudos castristas, sino que los antiguos burgueses propietarios, al ser expulsados del país por esos churrosos abundantes de pelos y cochambre, fueron sustituidos por éstos, que pasaron a ser en muy breve tiempo los aburguesados revolucionarios dueños de todo y, que que una vez en el poder, se olvidaron de aquellas pavorosas melenas que lucieron al descender de las montañas de la Sierra Maestra, y se dieron a la tarea de rapar las cabezas de jóvenes que intentaron imitar a los melenudos del rock and roll, la música que detestaban los Castro; aunque Fidel Castro, confesado por él mismo, sólo amaba los himnos, y ni bailar sabía.
Silvio Rodríguez proviene del poblado de San Antonio de los Baños, su madre apreciaba cantar, y él empezó más bien como un autor de lo que en Francia se llama ‘varietés’, dentro de este estilo más bien en la ‘chanson’ romanticona ligera, bastante poco interesante. Debió de aprender a tocar la guitarra con Leo Brower cuando a los dirigentes revolucionarios comunistas Alfredo Guevara y Haydée Santamaría se les ocurrió inventar el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC (Instituto de Arte e Industria Cinematográficos) con la intención de vincular el cine con una pretendida música protesta y poner a ambas artes en función del marxismo cultural y de la política de ese régimen elitista, aunque afirmaban que del poder del proletariado.
Silvio creció como artista, Pablo, después de ser enviado a los campos de concentración de las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción) cuyas eufemísticas siglas ocultaban el horror de la persecución contra homosexuales, religiosos, y desviados ideológicos, que desataron los guerrilleros en aquella isla, enquistó su obra en melosas letras, algunas muy sensibles y contundentes. Sin embargo, en breve tiempo, tanto Pablo como Silvio devinieron símbolos de esa emoción castradora que las ideologías de ultraizquierda imponen. Fueron y siguen siendo armas sumamente convincentes para un objetivo muy claro de los Castro: exportar su producto de marketing más eficaz, la revolución castro-comunista a Sudamérica mediante un arte llamado protesta, que permitía protestar contra todas las supuestas injusticias que a sus ojos ocurrían en el resto del mundo, menos contra las que de verdad sucedían en Cuba.
De modo que los trovadores cubanos de la canción protesta no sólo no podían protestar contra absolutamente ninguna de las numerosas fechorías cometidas por el régimen de su país, sino que también, y por el contrario, debían callarse, y en cambio cantar loas al sistema que oprimía al pueblo que le admiraba cada vez más, porque no había otra opción, porque no tenía dónde escoger.
La fama de ambos trascendió y con ellos arrastraron a artistas sudamericanos y españoles de renombre. Pero, al resto de Europa jamás pudieron acceder exitosamente con su música, y no solamente debido al idioma español, sino porque Europa se bebía los tempos musicales por las melodías norteamericana e inglesa. Ningún artista francés dedicó sus tímpanos a la Nueva Trova cubana, los tenía demasiado ocupados con los Beatles, Los Rolling Stones, entre otros, ni siquiera tanto, fíjense ustedes, en Bob Dylan. Debió llegar Compay Segundo, descubierto por un norteamericano, después de una larga traversée du désert, para que los franceses se decidieran a dar sus cómicos saltitos (ellos lo consideran baile) en las fiestas navideñas al son de Buena Vista Social Club, lo que recordarán enfureció bastante a Silvio. A Pablo no, Pablo se sintió identificado, aunque al inicio de lejos.
Hablando de Silvio y de Bob Dylan, en cuanto Fidel Castro dio la orden tardía, ya a una edad avanzada, de que los cubanos podían dejar de aprender el ruso para meterse de a lleno en el inglés, tras el derrumbe del bloque comunista de los países europeos del Este, turismo oblige, a Silvio se le ocurrió autoproclamarse el ‘Bob Dylan’ cubano, al parecer queriendo imitar a Dylan, no sólo con su voz rajada y a veces chillona, sino además especulando quizás con el improbable hecho (o probable por simpatía ideológica) de recibir un Nobel literario.
Silvio siempre ha sido más racional, Pablo más sentimental. Los Estudios de Grabación Abdala creados por Rodríguez fueron autorizados por Fidel Castro y según dicen se hicieron en buena medida con el dinero del estado, que no es más que el dinero del pueblo cubano. Silvio les dio el enfoque y prestigio internacional, aunque limitado, o sea se dedicó a producir artistas internacionales reconocidos, que no sólo le dieran dinero a él, además al castrismo, eso le permitía y le permite su supervivencia. Una de esas artistas fue la caboverdiana Cesaria Évora.
La Fundación PM creada por Pablo Milanés constituyó una institución que de cierto modo y tal vez sin proponérselo competía con el Ministerio de Cultura, al atender a artistas del patio, ahí se jodió; pues para colmo, en lugar de proveer sumas astronómicas contrajo sustanciales pérdidas. Se comentó entonces que sólo en llamadas telefónicas desde un teléfono con línea internacional autorizado, colocado en el vestíbulo, y donde media Habana iba a robar llamadas hacia el resto del mundo, aquel proyecto se montó en el doble de su inversión original, subrayo: sólo en gastos telefónicos. La inversión corrió a cargo del propio Pablo Milanés, aunque la Fundación fue liderada por Nancy Morejón, poeta negra muy cercana al poeta y presidente de la UNEAC, el mulato Nicolás Guillén, al que Pablo Neruda llamó en sus memorias ‘Guillén el malo’ frente a ‘Guillén el bueno’, refiriéndose al poeta español Jorge Guillén.
El suceso de su muerte, en el origen de este artículo, contradice y traiciona el mensaje político de Milanés dirigido a los pueblos que lo amaron y veneraron. Pablo Milanés no se quedó con “todas aquellas cosas”, como presume en su canción contra los Marielitos compuesta en 1980, vivió más en España que en Cuba debido a su enfermedad, una de las tantas que padeció, atendido por la sanidad de un hospital español, y no por la “potencia médica” de mediocre calidad que tanto predica el castrismo. Murió, sin embargo “revolucionario”, tal como él pretendía en una de sus últimas entrevistas en El Mundo, aunque inhibido, porque según cantaba “pisar tierra firme me inhibe”. Dedicó canciones sensibleras y vergonzosas al tirano Fidel Castro y al carnicero de La Cabaña, el Che Guevara; sin embargo, aunque se lo pidieron jamás dedicó una palabra a los presos políticos cubanos, ni a la libertad real de Cuba, mucho menos a los jóvenes manifestantes pacíficos del 11J del 2021 condenados injustamente a largas penas de prisión, ni a sus madres, ni a las Damas de Blanco… Con la edad devino crítico del sistema, aunque por arribita, hasta donde se consideraba permitido.
Existe una diferencia entre Pablo y Silvio, esa distinción reside en una canción, mejor dicho, en dos. Pablo no tiene una canción tan contestataria como ‘Resumen de Noticias’ pues, aunque su propio autor niegue para quiénes fue escrita, la evidencia de la letra delata lo opuesto. De otro lado, Silvio no cuenta con una canción como ‘Yolanda’, porque esa peculiar Yolanda no existió jamás en la vida de Silvio.
Como sé lo que es perder a un padre, verlo morir en el exilio, tengo un pensamiento para sus hijos, en especial para Haydée Milanés. Aunque seguramente ellos no lo tuvieron cuando murió el mío, ni lo tendrán cuando morirán otros padres de tantos exiliados cubanos, que nadie sabe cómo, -yo no me lo explico debido a la falta de coherencia- han logrado apartar el tema político para homenajear al artista. No he podido, no podré. Dios no ha obrado todavía ese milagro en mí. Haré lo imposible para que no lo obre. A estas alturas, en el único milagro en el que creo es el que permita que ese pueblo deje de ser tan patéticamente pasional y consiga convertirse en una poderosa máquina de ideas y acciones con un único fin: derrumbar esa tiranía.
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Pablo Milanés (Documental)
El Pablo Milanés que no conocí. (Documental)
Diario de Cuba
24 noviembre 2022
Último adiós a Pablo Milanés en la Casa de América en Madrid
Nadie puede detener la Aurora. Ella llegará con gritos de libertad que caerán sobre tu espalda ya que a su voz no se le olvidará tu nombre ni la sumisión cómplice que has tenido con estos viejos ¨gobiernos¨ de difuntos y flores hasta el punto que desearas que te lleve la muerte o que pase algo que te borre de pronto de la memoria de un pueblo que en un principio, de manera equivocada, creyó oir en tus canciones la protesta de toda una generación a un sangriento e impuesto orden totalitario...
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OJALÁ PASE ALGO QUE TE BORRE DE PRONTO.
Por el Doctor Alberto Roteta Dorado.
10 de agosto, 2021
Santa Cruz de Tenerife. España.- Por estos convulsos días de pandemia, protestas y marchas pacíficas, arrestos arbitrarios, desapariciones, heridos y muertos en Cuba, una "buena nueva" se suma al gran listado de calamidades y penurias. El cantautor Silvio Rodríguez, fundador del Movimiento de la Nueva Trova y defensor acérrimo de la dictadura castrista, ofrecerá un concierto en Madrid.
El sugerente título de "La espera terminó" ofrece la oportunidad para un comienzo, a modo de obertura operática, por todo lo alto; y es que este señor de más de sesenta años en los últimos tiempos ha permanecido en un silencio cuasi sepulcral. Sus presentaciones en Cuba, país donde nació y ha vivido siempre, se han limitado a unas giras por barrios populares habaneros, sin olvidar sus intervenciones en algunas cárceles. Todo parece indicar que a las generaciones actuales no les interesa absolutamente nada las historias de unicornios, de óleos de mujeres con o sin sombreros, de sueños oníricos con serpientes, de canciones urgentes a Nicaragua, y mucho menos las de Playa Girón (Playa Girón y Girón preludio); mientras que sus contemporáneos entre decepciones y desánimos perdieron esa loca pasión que otrora los hizo tararear: "Ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta..."
Lo cierto es que actualmente cuando se hace mención al autor de Unicornio es para referirse a sus controvertidas declaraciones relacionadas con la política actual de Cuba y no a su música, la cual, independientemente de su disparatada postura política como defensor del castrismo, hay que reconocer que es algo superior y que trascenderá al tiempo, como sucedió con Sindo Garay, Manuel Corona y Portillo de la Luz.
Recordemos que Silvio Rodríguez tiene una trayectoria comprometida con el llamado proceso revolucionario cubano por más de 50 años (en activo desde 1964). Su música es utilizada en todos los actos comunistas, marchas y concentraciones a favor de la revolución comunista de la isla. No obstante, en ocasiones ha hecho declaraciones en las que critica sutilmente al régimen y se ha pronunciado a favor de unos pocos artistas que han sido castigados por los anquilosados funcionarios del Ministerio de Cultura.
(Los cantautores Silvio Rodríguez, Vicente Feliú y el ya fallecido ¨Mago Ayra¨ en Angola como integrantes de una ¨brigada cultural¨ durante la guerra en Angola pese a estar armados y con uniforme militar. Si hubieran muertos en dicha guerra la propaganda Castrista probablemente los hubiera presentados como artistas civiles asesinados. Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)
Ahora el polémico compositor y guitarrista, aunque jamás cantante, está cansado de esperar – haciendo alusión al título de su futuro concierto– y decidió finalizar su larga espera. Vale cuestionarnos entonces: ¿Qué significa terminar con la espera? ¿Qué ha estado esperando el autor de Óleo de una mujer con sombrero en estos últimos tiempos de silencio? Ya se sabe como suelen ser los literatos y artistas con sus imágenes simbólicas y sus frases entredichas destinadas a ser interpretadas por cada cual a su manera. De cualquier modo, no creo que esa espera guarde relación directa con los necesarios y urgentes cambios que deben ocurrir en Cuba respecto a su errada y anquilosada política, su anacrónico e ineficaz modelo económico, o con esa imprescindible metamorfosis perceptiva por parte de quienes aún se empeñan en ser continuidad o de ir por más.
Sin duda, Rodríguez se refiere, con el sugerente título de su concierto en Madrid, a la culminación de esa etapa misantrópica de su vida, a ese prolongado letargo creativo o a su agonía como intérprete. Asumir a estas alturas de su vida, con casi 75 años, una presentación en uno de los sitios más emblemáticos de Madrid con capacidad para miles de espectadores es todo un reto; algo que, al parecer, asumirá como lo hizo en aquellos ya lejanos tiempos en que llenaba enormes coliseos de Latinoamérica.
España, la nación escogida por Rodríguez para finalizar su larga espera, es un verdadero enigma. Los fuertes lazos entre la Madre Patria y la otrora perla del Caribe son innegables. La influencia española en la antigua colonia fue más allá de una escueta impronta. En el campo de la música, por solo hacer mención a una de las tantas aristas donde es patente la presencia de España, dicha influencia resulta patente al escuchar muchas de las emblemáticas composiciones pianísticas de Ernesto Lecuona, al detenernos en los aires melódicos de la música campesina o al adentrarnos en las complejas romanzas y salidas de las zarzuelas cubanas, género español que se arraigó en Cuba como en ningún otro país de América.
Cuba es hija de España más que de África, les guste o no a los investigadores e historiadores que, arrastrados por emociones políticas más que por el pensamiento analítico, prefirieron sobredimensionar la influencia africana más que la española. Como hija de la Madre Patria, Cuba, cual endeble crisálida, penetró en lo más profundo de su seno, en el misterio de sus entrañas, y fue capaz de quedarse con lo mejor de su esencia.
Pero el enigma de España al que hago referencia no es precisamente el de los fuertes lazos históricos y culturales; sino a esa idiosincrasia devenida como resultado de una dura y prolongada etapa que los golpeó demasiado como para poder desprenderse de una vez y por todas de un pasado que aterra a los españoles y los hace ver espectrales sombras de vestigios franquistas por doquier. Esto los hizo simpatizantes de las tendencias de izquierda, y aunque pretendan convencer con el erróneo concepto de que no todas las izquierdas son iguales, no hacen otra cosa que hundirse en el abismo de la decadencia. La existencia de un gobierno de tipo socialista en la Unión Europea en pleno siglo XXI no solo es escandaloso, sino una colosal amenaza para el país.
Esto podría justificar la presencia de multitudes en el afamado WiZink* Center de Madrid el próximo octubre. Los españoles son masoquistas. La votación favorecedora para el arribo al poder del Partido Socialista Obrero de España (PSOE) es la mayor prueba de lo que afirmo; y aún, después del desastre de los últimos años con un gobierno en el clímax de una crisis política, y la decepción de millones de españoles, el PSOE mantiene su popularidad a pesar de los grandes avances del Partido Popular (PP), que actualmente lo aventaja en aceptación y simpatizantes, y de VOX, la tercera fuerza política del país en la actualidad, ambas formaciones de derecha, según las encuestas que continuamente se publican por los medios de prensa.
De cualquier modo, no podemos adelantarnos a los acontecimientos. Siempre habrá lunáticos en el mundo capaces de pagar más de 200 euros por ver a un hippie, ya viejo y gordo, con su vocecilla de castrati, y aquellos textos que ya nada dicen a los más jóvenes y pudieran aborrecer a los medio tiempo o más entrados en años.
Allí estarán muy entusiastas las enfermizas feministas – sin saber absolutamente nada de la obra del polémico artista cubano, aunque defendiéndolo a capa y espada por el hecho de ser un “progresista”–, los simpatizantes de los carroñeros de Unidas Podemos (UP) ensimismados en su total ignorancia, los extremistas de la izquierda radical que por desgracia invaden el mundo, y también los "necios" que sin conocimiento de causa repetirán sin cesar: "Ojalá pase algo que te borre de pronto".
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*El Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid —WiZink Center por motivos de patrocinio—3 es un pabellón multiusos situado en el barrio de Goya (distrito Salamanca) de la ciudad española de Madrid. Posee una capacidad que varía en función de la actividad que albergue, pudiendo ampliar su aforo desde los 10 000 espectadores en competiciones atléticas hasta los 13 109 en los encuentros de baloncesto,4 o un máximo 17 400 en conciertos de formato 360 grados (es decir, con el escenario en medio de la pista y ocupando todas las gradas).5 Entre sus actividades, además de las dos citadas, se encuentran las de acoger eventos de atletismo, o partidos de balonmano, siendo el recinto deportivo de Madrid que más posibilidades ofrece. Actualmente es el escenario donde el Real Madrid de Baloncesto y el Club Baloncesto Estudiantes disputan sus encuentros como locales.
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Amaury Gutierrez le canta a Silvio Rodriguez
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MENTIRA! Silvio Rodríguez niega haber apoyado los fusilamientos de 2003 en Cuba
Cuando los intelectuales apoyaron "el terror del castrismo": A 17 años del “Mensaje desde La Habana..."
Algunos de los intelectuales firmantes del "Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos”, 2003.
Por Yolanda Huerga
Abril 19, 2020
Han pasado 17 años desde aquel 19 de abril en que un grupo de artistas y escritores cubanos firmara una carta respaldando el encarcelamiento de 75 disidentes, el fusilamiento de tres jóvenes y las sentencias a cadena perpetua de otros cuatro por haber secuestrado una lancha con la intención de llegar a Estados Unidos.
La carta divulgada como “Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos” respondía a otro documento suscrito por decenas de intelectuales del mundo entero, incluyendo tradicionales amigos de la Revolución, en el que condenaban la represión por delitos de opinión en Cuba y ponían en entredicho la legalidad y la “justicia revolucionaria
Radio Televisión Martí buscó opiniones sobre el tenebroso ambiente de aquellos días de Primavera Negra y del fusilamiento de tres jóvenes que estuvieron encarcelados tan solo diez días.
“El 2003 fue un año definitivo, no sólo para la política sino también para la cultura y la sociedad cubana. Fue el año de aquel vergonzoso acto represor conocido como Primavera Negra que daría inicio al más importante de los movimientos de resistencia social de la oposición, las Damas de Blanco, y fue el año en que tres jóvenes que intentaron huir de Cuba en una lancha, fueron engañados prometiéndoles un juicio justo, y al final, en un proceso absolutamente ilegal e inhumano, fueron fusilados”, destacó Amir Valle, establecido en Berlín, Alemania.
Ya en 1961 Fidel Castro había resumido en una frase su política cultural: “Dentro de la Revolución, todo. Contra la Revolución, nada”. No Había alternativas. Los creadores, tuvieron que plegarse a tal mandato porque de ello dependía su supervivencia.
“Todos los que conocía, de todos los estratos de la cultura cubana, todos, pensaban que aquello era una aberración, lo comentaban en los corrillos no oficiales pero jamás levantaron sus voces y fueron muchos los que aceptaron esa afrenta que fue la carta en la cual personalidades como Alicia Alonso, Silvio Rodríguez, Miguel Barnet, entre otros, no sólo defendieron los fusilamientos sino que también tuvieron la indecencia de intentar que pensadores de otros países se sumaron a ese apoyo vergonzante”, apuntó el autor de “Los desnudos de Dios”.
A la carta inicial rubricada por 27 figuras destacadas de la cultura nacional y publicada en el diario oficial Granma, le siguió un llamamiento a todos los miembros de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), de la Asociación Hermanos Saiz (AHS) y de las instituciones culturales y universidades de todo el país para que avalaran la decisión tomada por Fidel Castro.
En las semanas siguientes, Granma publicó periódicamente las listas de los firmantes que se sumaban a lo largo del país.
Al respecto, el escritor y activista Ángel Santisteban dijo desde la capital cubana: “Cuando se abrió la convocatoria, como mi apartamento está muy cerca de la sede de la UNEAC, muchos llegaban a mi casa a saludarme, y puedo asegurar que hasta los más fervorosos defensores del régimen me confesaron en aquella oportunidad no estar de acuerdo con el encarcelamiento de los 75, pero sobre todo, les indignaba el fusilamiento de esos muchachos”.
El gobierno cubano afirmaba que había una “agresión en ciernes”, que Estados Unidos pretendía invadir Cuba.
“La mayoría justificaba haber signado el “Mensaje” con el hecho de que no estaban de acuerdo con la invasión”, lamentó Santisteban, quien ya en 1995 había recibido el premio UNEAC por su libro de cuentos “Sueño de un día de verano”.
El ensayista Carlos Aguilera, radicado en la ciudad alemana de Frankfurt, recalcó que “aquella carta fue una infamia. Por una parte, un Estado despótico encarcelando, asesinando, reprimiendo. Y por otra, un grupo de cortesanos apuntalando todo el terror del castrismo. Cuando un día se puedan hacer preguntas y llevar a juicio a culpables, habrá que exigirle a la claque intelectual cubana no solo por haber firmado la proclama, sino por haber contribuido al crimen y haber favorecido el desmantelamiento de toda posición crítica, todo espacio de reflexión y discrepancia”.
Sin embargo, más que las contundentes declaraciones de figuras como Günter Grass, Mario Vargas Llosa y Jorge Edwards, tuvo un impacto mucho mayor en la intelectualidad nacional que artistas y escritores, abiertamente de izquierda, como Pedro Almodóvar, Joan Manuel Serrat, Fernando Trueba, Joaquín Sabina, Caetano Veloso, José Saramago o Eduardo Galeano hicieran duras críticas al régimen. Hasta Noam Chomsky pidió en el 2008 la libertad de los detenidos en la Primavera Negra.
“De pronto había una unidad manifiesta entre colegas de la izquierda y la derecha a nivel mundial. Fue una semilla pequeña que se sembró en la cabeza de muchos de nosotros y que floreció unos años después en la rebelión intelectual que se conoció como “Pavongate o Guerrita de los emails” en 2007”, señaló Valle.
“Por eso pienso que el 2003 marca un antes y un después, porque no sólo pasaron los hechos y no sólo la sociedad se conmovió sino que hubo cambios muy profundos en lo político, lo cultural y lo social en Cuba”, agregó.
“Nadie debería estar a favor de la pena de muerte, la vida humana es sagrada, en mi opinión", indicó el escritor Gabriel Barrenechea, natural de Encrucijada, Villa Clara. “Y me parece totalmente incongruente que un escritor o un artista apoye procesos contra la libertad de expresión; negarla es negar nuestra esencia como creadores”.
A través del Blog Segunda Cita, Radio Televisión Martí contactó con Silvio Rodríguez, a quien preguntó: “En abril de 2003, usted firmó el Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos. Diecisiete años después, ¿sigue apoyando las ejecuciones?”
A lo que el cantautor respondió: “Nunca apoyé aquellas ejecuciones. Y estoy seguro de que ninguno de los firmantes de aquella carta lo hacía”.
17 años después, Silvio Rodríguez afirma que no apoyó las ejecuciones con la firma de la carta.
“Firmamos la carta cerrando filas con el derecho de Cuba a ser soberana”.
“Era 2003, cuando Bush se lanzaba contra Irak e inspirado en lo peor de la Florida le dijo a Collin Powell: 'Primero Irak y después Cuba'. Después tuvo que decir que lo había dicho en broma”.
“Jamás renunciaré a defender a mi país de los abusadores y de los amigos de los abusadores”, dijo Silvio Rodríguez.
En una entrevista concedida al diario español El Periódico en 2008, el trovador Pablo Milanés dijo que, a diferencia de otras personas, se negó "a firmar una carta de apoyo a los fusilamientos decretados en abril de 2003 y las penas de largos años de prisión a 75 disidentes.
A la pregunta de si se trató de "puro oportunismo" por parte de esos intelectuales firmantes de la carta, Milanés respondió que "sí, y de pura cobardía".
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz