sábado, agosto 05, 2023

Luis Cino desde Cuba: “Los guerrilleros en el poder”: el libro de K.S. Karol que enfureció a Fidel Castro

 


“Los guerrilleros en el poder”: el libro de K.S. Karol que enfureció a Fidel Castro

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El régimen castrista excomulgó a K.S. Karol y agregó su nombre al listado de escritores extranjeros que, por mostrarse demasiado críticos, pasaron a ser considerados como enemigos

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Por Luis Cino

2 de agosto, 2023

LA HABANA, Cuba. — En 1971, la reacción soberbia e iracunda de Fidel Castro ante los que se preocupaban por las circunstancias que rodeaban el caso del poeta Heberto Padilla provocó que un nutrido grupo de destacados escritores e intelectuales latinoamericanos y europeos que hasta entonces habían estado deslumbrados por la Revolución cubana, a la que consideraban modélica dentro del socialismo, rompieran definitivamente con ella.

El rencor contra K.S. Karol hizo que su nombre volviera a aflorar un año más tarde, el 27 de abril de 1971, en la bochornosa autoinculpación al mejor estilo estalinista a la que fue obligado Heberto Padilla ante sus colegas de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Seguramente, los oficiales de la Seguridad del Estado que trazaron las pautas de “la confesión” de Padilla se propusieron que Fidel Castro, cuando viera la filmación, quedara complacido al confirmar que Karol, por más que se mostrara como ultraizquierdista, era un peligroso agente del imperialismo.

Esa ruptura se veía venir desde 1970, cuando el libro Los guerrilleros en el poder. El itinerario político de la Revolución Cubana, del periodista y escritor polaco K.S. Karol, irritó y puso furibundo a Fidel Castro.

Fue el director del ICAIC, Alfredo Guevara, un personaje muy próximo a Fidel Castro desde que estudiaban en la Universidad de La Habana, quien lo predispuso contra Karol y su libro cuando aún no había sido publicado.

Alfredo Guevara, tras hojear apresuradamente, en el vuelo de regreso a Cuba, las pruebas de galera de Los guerrilleros en el poder…, que Karol, con gran deferencia, le había entregado en Paris, llegó a la conclusión —y se la trasmitió enseguida al Máximo Líder — de que era “el libro más hábilmente elaborado contra la Revolución Cubana”.

Hasta ese momento, Fidel Castro había estado fascinado por K.S. Karol, particularmente después que leyó su libro de 1966 China, el otro comunismo. El líder cubano quería que Karol, que era un estudioso de los regímenes comunistas, escribiera un libro sobre la Revolución cubana. Para que tuviera bastantes elementos para escribir, lo trajo varias veces a Cuba. Entre 1967 y 1969, Castro se reunió varias veces con Karol, conversaron extensamente, lo llevó a recorrer Cuba y le presentó a Celia Sánchez, al presidente Osvaldo Dorticós y a varios funcionarios de la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN).

Fidel Castro confiaba en Karol. Nada en su historial le hizo suponer que lo defraudaría. Nacido en Polonia en 1924, había estudiado en la Unión Soviética y combatido en la Segunda Guerra Mundial en las filas del Ejército Rojo. Aunque había sido víctima de las purgas estalinistas y debido a ello, al terminar la guerra, se radicó en Francia —donde moriría en 2014 —, seguía siendo comunista y simpatizaba con los movimientos armados en el Tercer Mundo.

Además, en refuerzo de sus credenciales, Karol estaba casado con Rossana Rossanda, la jefa de la Comisión Cultural del Comité Central del Partido Comunista de Italia, quien lo acompañaba en sus viajes a Cuba.

Ante la insistencia de Fidel Castro para que Karol escribiera un libro sobre su revolución, el escritor polaco le había advertido que los libros que había escrito habían disgustado a los gobernantes, como pasó con Mao, a lo que Castro le respondió que con él no pasaría eso. Según el testimonio de Rossana Rossanda, Castro le dijo a Karol: “Escriba lo que vea, critique, eso nos ayuda”.

A pesar de las seguridades que le había dado a Karol para que criticara lo que le pareciera mal del socialismo cubano, Fidel Castro, instigado por Alfredo Guevara, reaccionó virulentamente contra el libro sobre Cuba.

Los guerrilleros en el poder… era, básicamente, favorable al régimen castrista, pero a Fidel Castro lo enojaron las críticas a la creciente vinculación de Cuba con la Unión Soviética, el pobre papel del Partido Comunista y los sindicatos, y al hecho de que Verde Olivo, la revista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, hubiera desatado lo que calificaba como “una cruzada contra los intelectuales refractarios al régimen”.

En consecuencia, el régimen castrista excomulgó a K.S. Karol y agregó su nombre al index de escritores extranjeros que de solidarios compañeros de viaje, por mostrarse demasiado críticos, pasaron a ser considerados como enemigos: René Dumont, Hans Magnus Enzensberger, Oscar Lewis, Paul Huberman, Leo Sweezy, Francesco Rossi.

Contra todos ellos —y los muchos más que pronto sumaría a la lista— cargó furiosamente Fidel Castro en su discurso del 22 de abril de 1970, en un acto dedicado al centenario del nacimiento de Lenin. Sin mencionar nombres, los calificó como “miserables escritorzuelos de izquierda” y “agentes del imperialismo yanqui”.

El rencor contra K.S. Karol hizo que su nombre volviera a aflorar un año más tarde, el 27 de abril de 1971, en la bochornosa autoinculpación al mejor estilo estalinista a la que fue obligado Heberto Padilla ante sus colegas de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Seguramente, los oficiales de la Seguridad del Estado que trazaron las pautas de “la confesión” de Padilla se propusieron que Fidel Castro, cuando viera la filmación, quedara complacido al confirmar que Karol, por más que se mostrara como ultraizquierdista, era un peligroso agente del imperialismo.

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lunes, febrero 27, 2023

Video sobre la reconstrucción de la memoria histórica en Cuba y archivos secretos

 Tomado de https://diariodecuba.com

Los Puntos a las Íes: Archivos secretos y reconstrucción de la memoria histórica en Cuba

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A raíz de la publicación de imágenes inéditas del acto de autoinculpación del poeta Heberto Padilla, analizamos la reconstrucción de la memoria histórica cubana con los escritores Jorge Ferrer y Carlos Aguilera ¿Qué posibilidades hay de que existan archivos secretos y cómo sería enfrentarse a ellos?

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DDC TV

Madrid 

27 febreo 2023

El escritor y traductor Jorge Ferrer, el director del proyecto Incubadora, Carlos Aguilera, y la periodista de DIARIO DE CUBA Wendy Lazcano.


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La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas; libro de gran utilidad para  la reconstrucción  de la memoria histórica  de Cuba desde el siglo XIX.

El presente libro no tiene necesariamente que leerse de ¨cabo a rabo¨; es decir, de ¨principio a fin¨, pues está escrito como un libro de consultas. Por esta razón en algunos temas se repiten fragmentos que aparecen en otros.

En este libro solo abordo algunos episodios de la historia política de Cuba que por razones disímiles se han tergiversado o escamoteado a generaciones de estudiantes y lectores, incluso, aunque en cierta medida, cuando existía un sistema democrático en el país, pero desde que se impone la dictadura comunista esta situación se recrudece, y ya no por diferentes razones, sino por una sola: mantener el poder político de una casta y la ideología que le sirve de fachada.

La historiografía cubana anterior a 1959 se ocupaba básicamente de la historia de los hechos, o sea, de la exposición de los hechos históricos sin profundizar grandemente y de manera sistemática en las causas que los motivaron. En la historia de los hechos se entiende por lo general que el objetivo del historiador es exponer los hechos de la mejor forma y que hablen por sí sólo. El papel del historiador no era construir una historia ajustada a su propio gusto o afinidad política, aunque es cierto, que siempre se dieron excepciones. Una de ellas es la revisión de la historia cubana que apareció en la revista Masas, revista de la cual el entonces joven y comunista Carlos Rafael Rodríguez fue director; otra excepción fue el abogado e historiador Emilio Roig de Leuchsering.

Después de 1959 se dio un vuelco radical en la historiografía cubana, pues a partir de ese momento en el país se escribiría una historia de Cuba con un objetivo rector preconcebido de carácter político ideológico, donde la pregunta fundamental para ser respondida sería el porqué. La importancia de satisfacer ese objetivo preconcebido ha sido tal, que la historia de los hechos se ha visto afectada en gran medida. Se desarrolló lo que se conoce en el mundo académico como la política de la historia.

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 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Hace años oí,  o leí,  que en los primeros años después del triunfo de la Robolución Heberto Padilla fue informante del G-2 o Seguridad del Estado de la tiranía Castrista; me parece recordar que algunos miembros del semanario  Lunes de Revolución  sospechaban de él. De ser cierto eso, una manera más que tenía la Seguridad del Estado de  presionar sicológicamente a Padilla para que se autocriticara tan humillantemente  era amenazarlo con mostrar los informes o denuncias que él había escrito sobre muchas de sus amistades...

No se la razón por la cual  esa noche estábamos reunidos muchos alumnos de la carrera  en el edificio de la Universidad de La Habana donde estudiábamos.  Recuerdo que había un ambiente raro y  murmullos en los que participaban algunos de nuestros profesores franceses,  los cuales todos eran de izquierda y habían ido a Cuba creyendo  que en Cuba se estaba verdaderamente llevando a cabo la utopía socialista;  Quizás por verme despistado  se me acercó Cristy, que no estudiaba la carrera,  la cual era, o había sido, pareja  de mi amigo el cantautor Carlos Gómez y me pone al tanto de lo que estaba pasando en la UNEAC. Ese día empezó a desmoronarse el  Comité de Enlace Franco-Cubano (Liaison Committee) que tuvo en total una duración de 5 años ya que los franceses, y su valiosa ayuda,  se fueron callada y discretamente de Cuba ya que habían  chocado con  la realidad cubana; sólo quedaron las relaciones interpersonales.

Jorge Ferrer

Feb 17, 2023

El 27 de abril de 1971, el poeta cubano Heberto Padilla intervino ante un grupo de miembros de la Unión de artistas y escritores de Cuba (UNEAC) para confesar sus "actividades contrarrevoilucionarias". Su detención y esta confesión motivaron el llamado "Caso Padilla", que marcó el distanciamiento de la Revolución cubana de muchos intelectuales de izquierda que la habían apoyado hasta entonces

Video  COMPLETO de la autoinculpacion de Heberto Padilla

Primera Parte


Segunda Parte


Tercera Parte


Cuarta Cuarte

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miércoles, febrero 22, 2023

El Caso Padilla. Video íntegro de la filmación de la autoinculpación del escritor Heberto Padilla , ordenada por el tirano Fidel Castro y mantenida oculta por décadas, ha sido difundida en YouTube por Jorge Ferrer

La Autocrítica de Heberto Padilla: con Juan Manuel Cao y Andres Reynaldo


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 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Hace años oí,  o leí,  que en los primeros años después del triunfo de la Robolución Heberto Padilla fue informante del G-2 o Seguridad del Estado de la tiranía Castrista; me parece recordar que algunos miembros del semanario  Lunes de Revolución  sospechaban de él. De ser cierto eso, una manera más que tenía la Seguridad del Estado de  presionar sicológicamente a Padilla para que se autocriticara tan humillantemente  era amenazarlo con mostrar los informes o denuncias que él había escrito sobre muchas de sus amistades...

No se la razón por la cual  esa noche estábamos reunidos muchos alumnos de la carrera  en el edificio de la Universidad de La Habana donde estudiábamos.  Recuerdo que había un ambiente raro y  murmullos en los que participaban algunos de nuestros profesores franceses,  los cuales todos eran de izquierda y habían ido a Cuba creyendo  que en Cuba se estaba verdaderamente llevando a cabo la utopía socialista;  Quizás por verme despistado  se me acercó Cristy, que no estudiaba la carrera,  la cual era, o había sido, pareja  de mi amigo el cantautor Carlos Gómez y me pone al tanto de lo que estaba pasando en la UNEAC. Ese día empezó a desmoronarse el  Comité de Enlace Franco-Cubano (Liaison Committee) que tuvo en total una duración de 5 años ya que los franceses, y su valiosa ayuda,  se fueron callada y discretamente de Cuba ya que habían  chocado con  la realidad cubana; sólo quedaron las relaciones interpersonales.

Jorge Ferrer

Feb 17, 2023

El 27 de abril de 1971, el poeta cubano Heberto Padilla intervino ante un grupo de miembros de la Unión de artistas y escritores de Cuba (UNEAC) para confesar sus "actividades contrarrevoilucionarias". Su detención y esta confesión motivaron el llamado "Caso Padilla", que marcó el distanciamiento de la Revolución cubana de muchos intelectuales de izquierda que la habían apoyado hasta entonces

Video  COMPLETO de la autoinculpacion de Heberto Padilla

Primera Parte


Segunda Parte


Tercera Parte


Cuarta Cuarte


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Tomado de https://diariodecuba.com/

Salen a la luz las imágenes originales del 'mea culpa' del poeta cubano Heberto Padilla en 1971

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La filmación, ordenada por Fidel Castro y mantenida oculta por décadas, ha sido difundida en YouTube por el escritor cubano Jorge Ferrer.

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DDC

Madrid 19 Feb 2023

El metraje con buena parte de la filmación original de la tristemente célebre autoinculpación del poeta cubano Heberto Padilla, uno de los episodios más crueles de la represión de las artes y el libre pensamiento bajo el régimen de Fidel Castro, fue difundido en YouTube.

El escritor cubano Jorge Ferrer publicó en cuatro partes la mayor parte de ese material, mantenido en secreto hasta que el cineasta Pavel Giroud lo sacó a la luz parcialmente en su documental El caso Padilla (2022).

"Los comparto, porque a ello me autorizan las manos que me los han hecho llegar", comentó Ferrer en su blog El tono de la voz. "Y porque a ello me obliga la historia compartida, que es a la vez la mía y la de todos". 

La publicación se produce después que varios cineastas, escritores y periodistas cubanos demandaran que Giroud difundiera el material que utilizó para su película, y que supone el registro casi íntegro de lo ocurrido la noche del 27 de abril de 1971 en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

La filmación estuvo a cargo de un equipo dirigido por el documentalista Santiago Álvarez y habría servido para que Fidel Castro presenciara lo ocurrido a posteriori. De ese material solo habían salido a la luz algunos fragmentos como parte de la campaña de asesinato de reputación del poeta, cuyo delito fuera escribir el libro Fuera del juego y manifestar opiniones críticas del régimen.  

Al respecto de la exigencia de liberar el material, Giroud comentó en el muro de Facebook del escritor Orlando Luis Pardo Lazo: "Lo debió haber sido desde el minuto cero. Y lo verás. Pasa que para hacer cine en serio, se firman contratos, se hacen acuerdos y se le dan garantías a quienes apuestan por un proyecto (un proyecto rechazado por todo fondo internacional al que aplicamos, ya supondrás por qué)".

"Una de las garantías que di a los pocos que aportaron el dinero de su bolsillo y sus recursos, fue que el material del que partimos se haría público después de circular la película, que también tiene pactada una ruta de compromisos y estrenos. (...) Además, te informo, que hay más copias que la que yo poseo, que está incompleta (le falta mas de media hora). Hay gente que ha visto otra", agregó.

El metraje difundido por Ferrer tiene en total 85 minutos, por lo que se correspondería con alrededor de la mitad de lo filmado y ocultado durante más de medio siglo.

Durante la sesión en la UNEAC Padilla se acusó a sí mismo, en coincidencia con otros célebres procesos de purga ocurridos en regímenes totalitarios, y además señaló a otros de sus colegas y a su propia esposa por sus dudas y críticas al régimen castrista.

El poeta había estado preso en Villa Marista, centro de tortura de la Seguridad del Estado cubana tras su detención el 20 de marzo de 1971. La policía política le ofreció liberarlo a cambio de su confesión, un método que utiliza hoy contra opositores, activistas y periodistas independientes, a quienes extorsiona y amenaza con encarcelarlos si no expresan públicamente su arrepentimiento.

El hoy conocido como "Caso Padilla" supuso el fin definitivo de la luna de miel entre la intelectualidad progresista internacional y el régimen de Fidel Castro. Tras conocerse el proceso contra Padilla, en varias cartas suscritas por figuras destacadas de las artes, entre ellos Italo Calvino, Mario Vargas Llosa, Carlos Monsiváis, Juan Goytisolo, Alberto Moravia, Pier Paolo Pasolini, Alain Resnais, Juan Rulfo, Susan Sontag y Jean-Paul Sartre, mostraron su ruptura con el castrismo.

Al conmemorarse medio siglo de esos hechos, en 2021 la oficialista Casa de las Américas publicó una "relectura" del caso en la que el exministro de Cultura y exasesor de Raúl Castro, Abel Prieto, y el escritor Jaime Gómez Triana volvieron a atacar al poeta y ofrecieron una versión en la que aseguran que la "confesión respondía a un plan preparado por el propio Padilla" y la calificaron como "gran maniobra promocional" que "contó con el apoyo entusiasta de la gran prensa y de los hinchados egos de muchos de los intelectuales extranjeros implicados".

"A esto hay que sumar las ingenuidades y torpezas de funcionarios del MININT, del Consejo Nacional de Cultura y de la UNEAC de entonces, que consideraron honesta la 'autocrítica' y creyeron que su difusión sería conveniente para la Revolución", señalaron. 

Sin embargo, en su revictimización del poeta, ambos funcionarios obvian que la polémica suscitada a raíz del fenómeno que alcanzó escala internacional sirvió de pretexto y contexto a la antes prevista sovietización de la política cultural del régimen castrista, cuyas consecuencias aún siguen vigentes.

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Tomado de https://www.facebook.com/belkis.cuzamale

Retrato del otro Heberto Padilla

AHORA QUE ACABA DE FALLECER JORGE EDWARDS, QUIZÁS ESTÉN INTERESADOS EN LEER ESTE ARTÍCULO MÍO. JORGE FUE TESTIGO EN LA  HABANA DE NUESTRA BODA, EL  25 DE ENERO DE 1971.  Y PENSÉ QUE ERA UN AMIGO SINCERO. ME EQUVOQUÉ,  COMO TANTAS VECES..

La autora responde a un artículo publicado en 'El País' por el escritor chileno Jorge Edwards.

Por Belkis Cuza Malé

Fort Worth 22 Dic 2014


Con tristeza y asombro he leído el artículo ''Disidente despistado'', de Jorge Edwards, publicado en El País. Con tristeza, porque Heberto no fue ni remotamente ese hombre que intenta mostrarnos el amigo Jorge Edwards.  Y asombro, porque su diatriba está llena de inexactitudes y tergiversaciones.

Heberto no fue funcionario de Cuba en la Unión Soviética en los años 60, sino periodista y corresponsal de Prensa Latina y como tal trabajó allí y en la publicación en español de la revista Tiempos Nuevos. Tampoco ''se hizo'' amigo de Evtushenko, como si hubiese buscado su amistad y la de esos disidentes que dice Edwards a los que se acercó. Y no se soñó dirigiendo la disidencia cubana. Tenía un carácter abierto, era espontáneo, pero no un desenfrenado, ni un despistado. Era, sin duda, un hombrre brillante, que atraía por su personalidad.  Estaba más claro que el agua, y por eso escribió todo aquello que sentía y que vio venir para Cuba, tras su temprana estancia en la Unión Soviética. Nunca, jamás, buscó encabezar vanidosamente ninguna posición. A Heberto no le interesaban ni la fama ni la gloria. De sencillo que era, prefería la conversación amena de seres que nada tenían que ver con la literatura y el arte, sino con la vida misma.  Sus poemas fueron un aldabonazo en la cabezota dura de la Revolución, y del Máximo Líder, y se anticipó a la época, aunque él negase en uno de sus versos que sería un poeta del porvenir. Pues sí que lo es.

(Heberto Padilla, muy probablemente con su primera esposa y su hija, y el poeta soviético Evtushenko en el año 1963)

Me pregunto a qué se está refiriendo Edwards cuando señala que Heberto pensaba que su presencia en La Habana lo podría ayudar. ¿Ayudar a qué?  ¿A interceder ante Fidel Castro por un poeta disidente? ¿O a que sacase por valija diplomática su novela En mi jardín pastan los héroes? ¿O estará sugiriendo que en algún momento Heberto le iba a pedir le ayudase a comprar mercancías, comida, en la tienda de los diplomáticos?  Nada de eso ocurrió, por supuesto. ¿En qué podía ayudarlo Edwards, un diplomático mal visto por la Revolución, precisamente por tratarse de un intelectual, un escritor, palabra que de por sí levantaba sospechas en las altas esferas del Gobierno, no importaba que fuese un diplomático de Salvador Allende?  ¿Despistado porque se expresara francamente con él y le comentara sobre la situación cubana?

(Heberto Padilla y Norberto Fuentes posiblemente en EE.UU.)

Recuerdo perfectamente la noche de la despedida de Edwards, a la que él hace referencia. Heberto me había pedido que, pasada una hora, lo llamase al hotel Riviera para confirmar si estaba allí, pero que lo hiciera no desde nuestro teléfono, sino que bajase a la calle y lo llamase desde uno público. La reunión sería también con Saverio Tutino y Norberto Fuentes.  Norberto no era amigo de Heberto, sino un antiguo compañero mío en el periódico Granma,  y un agente de la Seguridad del Estado, que con el pretexto de los últimos acontecimientos —tras la detención del fotógrafo francés Pierre Golendorf—,  se había pasado tres días visitándonos, conversando con él, preparando sin duda su informe sobre el poeta de Fuera del juego. Fueron los tres días que precedieron nuestra detención; que no ocurrió esa noche, como dice Edwards, sino a la mañana siguiente, el 20 de marzo de 1971.

La autocrítica de Heberto no se debió al despiste del poeta, sino a la única opción posible, para evitar consecuencias mayores, entre otras, que fuésemos acusados de agentes de la CIA, como tramaba Fidel Castro, y que se nos condenase a largos años de cárcel. Pero la idea de la autocrítica, y su imposición, fueron parte de los planes de Fidel Castro, que sin duda deseaba la humillación del poeta. Tanto Heberto como yo habíamos sido torturados en la prisión de la Seguridad del Estado, al extremo de que los últimos días de su encarcelamiento los pasó en el Hospital Militar, con problemas renales, producto de las inyecciones de pentotal que le administraban en las venas para lograr que confesara.

(Heberto Padilla y su esposa Belkis Cuza Malé)

Sin embargo, Heberto logró convertir la autocrítica en una acusación contra el régimen, como hemos visto. Cualquier persona con dos dedos de frente sabe que una declaración como aquella dejaba muy a las claras su parentesco con los procesos de Moscú. Sentados allí entre el público, los policías de la Seguridad del Estado, vestidos de civil, vigilaban atentamente la escena, mientras las cámaras del ICAIC grababan aquel degradante espectáculo, que luego iba a ser mostrado al Comandante en Jefe.

Edwards no entendió nunca a Heberto, como se puede ver por la forma en que escribió sobre él en su Persona non grata. Y es triste que al cabo de 14 años de su fallecimiento quiera seguir mostrándolo como un enloquecido, o un tonto, cuando fue sin duda uno de los intelectuales cubanos más lúcidos de los últimos 50 años, y con una cultura política superior a muchos que se consideran especialistas en la materia.

En su autobiografía La mala memoria (que escribió a regañadientes, pues el tema le producía náuseas) no quiso ahondar en detalles, y prefirió enfocarla desde la experiencia más bien literaria del que se mira a sí mismo como si se tratase de otro. De ahi que en inglés el título se acerque más a su intención:  Self-Portrait of the Other (Autorretrato del otro). Pasados los años, y como soy la otra parte del llamado ''Caso Padilla'', he escrito mi propia versión de los hechos (ya en proceso final), de todo lo que vivimos y padecimos juntos, y la he titulado La buena memoria, porque es hora de que se sepa toda la verdad sobre Heberto Padilla y esos años de enfrentamiento contra el régimen totalitario de Cuba.

Lástima que el amigo Edwards haya contribuido a mostrar un Heberto Padilla muy diferente al que realmente existió, al gran poeta de El justo tiempo humano, Fuera del juego y otros.  Lástima, repito, que se opaque su figura de hombre honesto, sincero e inteligente, que no buscó nunca la fama, aunque para algunos, entre ellos Edwards, haya quedado en la historia por su ''mala fama'', no por su talento y su disidencia.


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domingo, septiembre 01, 2019

Antonio José Ponte: Norberto Fuentes, cariño a Villa Marista desde Miami


Norberto Fuentes, cariño a Villa Marista desde Miami

Por Antonio José Ponte
Madrid
1 de Septiembre de 2019


Tres  años después de la muerte en vuelo del general y presidente panameño Omar Torrijos, Graham Greene  publicó las memorias de su amistad: Getting to Know the General. The Story of An Involvement (The Bodley Head, Londres, 1984). Magnicidio o accidente, aquella muerte constituyó un gran golpe para Greene. "¿Cómo podría alguien no querer a este hombre?", tuvo que preguntarse en uno de sus encuentros.

Conversaban los dos junto a la jaula de un periquito australiano, y Greene le hizo notar que, sin compañía, aquel pájaro no iba a cantar nunca. El general se fue a otra habitación, volvió con un casete, y escucharon entonces el gorjeo de un periquito australiano grabado por él con tal de hacer cantar a su pájaro solitario. Que enseguida se puso a trinar. También Greene soltó su trino: la pregunta de cómo podía existir alguien que no amara a aquel hombre.

El episodio describe a la perfección la lógica del populismo político. En lugar de otros pájaros en la jaula y que canten a placer, una grabación que haga trinar al pájaro únicamente a un teclazo del jefe.

Otro novelista que trinaba junto a un militar, Gabriel García Márquez , no alcanzó a publicar el libro sobre Fidel Castro que se esperaba de él. No consiguió sobrevivirlo. Su prólogo a Habla Fidel (Mondadori, Madrid, 1988), de Gianni Mina, reveló el hambre de helado del comandante en jefe: "Un domingo sin frenos, después de un almuerzo en forma, se tomó dieciocho bolas de helado".


(Fidel Castro y Omar Torrijos, Juventud Rebelde)

En otra ocasión, en medio de uno de vainilla, le regaló una frase para cerrar su prólogo: "Una noche, mientras tomaba en cucharaditas lentas un helado de vainilla, lo vi tan abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, tan lejano de sí mismo, que por un instante me pareció distinto del que había sido siempre. Entonces le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: 'Pararme en una esquina'".

Norberto Fuentes ha deseado ser Gabriel García Márquez o Graham Greene, no por las virtudes literarias de cualquiera de los dos, sino por esa clase de cercanía. Tomar helado juntos, oír cómo un periquito australiano contestaba a una grabadora, esas y tantas cosas le habría gustado compartir con alguien como Fidel Castro.

Sin embargo, tropezó con un par de obstáculos insalvables. Porque general y comandante habían elegido a Greene y García Márquez por ser famosos y extranjeros, mientras que él era cubano y poca cosa. De este desencuentro, de este desaire del destino, sale la mayor parte de su literatura. Y, ya que no llegó a interlocutor privilegiado del comandante, se ha puesto a imaginar lo bueno que habría sido sufrir su encarnizada persecución.


(Norberto Fuentes)

Norberto Fuentes publica un volumen de medio millar de páginas con el fin de restarle importancia al Caso Padilla y convencer a sus lectores de que por esos mismos años existió un Caso Fuentes, mucho más decisivo. Plaza sitiada (Cuarteles de Invierno, Miami, 2018) combate la versión tan extendida de que él sirvió a la policía política en el entorno de Heberto Padilla. Constituye su apuesta para pasar de agente a caso.

Medio millar de páginas para llenarlas de frases narcisistas y ridículas. Para confundir disidencia con despecho. Para autotitularse único disidente entre los escritores cubanos. Para alardear de haber sido el primero, contra la prohibición oficial, en publicar sus obras en el extranjero. No importa que, unas páginas más adelante, reconozca que tuvo un predecesor: Reinaldo Arenas.

Otro habría eliminado este alarde en falso, él no. Desde hace varios libros da la impresión de que no revisa lo que escribe. Nada más sobrepasar la extensión del cuento, Norberto Fuentes resulta informe.

Plaza sitiada cuenta cómo llegó a ser leído por Fidel Castro: "hoy por fin he alcanzado la atención del hombre más grande del siglo XX". Narra la leyenda de su libro de cuentos Condenados de Condado (Casa de las Américas, La Habana, 1968): "Una veintena de comandantes alrededor de una mesa leyendo el libro y debatiéndolo".

Infla el Premio Casa de las Américas, ganado con aquel libro suyo, hasta equipararlo con el Pulitzer estadounidense. Y se inventa cómplices para su delectación por un centro de torturas: "Villa, como el común de los cubanos llama, de cierto modo cariñosamente, al centro de instrucción de la Seguridad del Estado instalado en lo que fuese Villa Marista, una escuela para varones de los Hermanos Maristas".

A Norberto Fuentes le gusta más Villa Marista que a Fidel Castro el helado. ¿Cómo no iban a querer los cubanos a Villa Marista si allá adentro hacían cantar a los periquitos sin necesidad de casete?

En un universo donde el Pulitzer y el Casa de las Américas gozan de pareja importancia, donde el hombre más grande del siglo es un dictador caribeño que lo lee a él, donde el cubano de a pie está encariñado con sus represores, y donde todo un estado mayor se reúne en club de lectura para debatir un libro suyo, claro que Norberto Fuentes puede creerse único disidente o cualquier otro héroe que le pase por la cabeza. ¿Quién va a discutirle el derecho a ser inquilino de su propia imaginación?

Ni odiado ni amado por el poder hasta el grado que habría necesitado para constituirse en leyenda, en Miami ha terminado por convertirse en un escritor nostálgico del mismo dictador del que huyó. Algo de esa nostalgia suya habrá aplacado en los dos tomos de La autobiografía de Fidel Castro (Destino, Barcelona, 2004 y 2007). Así como lo habrá atormentado comprobar que el objeto de su amor moría lejos, dejándolo solo en el mundo.

Plaza sitiada tiene toda la pinta de ser un libro autoeditado, pero nadie aguarde queja de su autor por tener que publicarse a sí mismo. Por el contrario: Norberto Fuentes intentará convencernos de que él es tan, pero tan disidente, que tuvo que huir a Miami para publicarse en samizdat. Y, de todos los escritores cubanos, fue sin dudas el primero en hacerlo.

Norberto Fuentes, Plaza sitiada (Cuarteles de Invierno, Miami, 2018).

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Fotos  de Norberto Fuentes  compartiendo con las más altas figuras del Poder en Cuba:










Con Carlos Aldana

Con Carlos Lage y el General Patricio de la Guardia

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jueves, agosto 16, 2018

Rui Ferreira: El Caso Padilla: la verdadera historia. Norberto Fuentes publica un libro sobre lo ocurrido durante la autocrítica del poeta Heberto Padilla en la UNEAC

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


 El periodista y escritor  Norberto Fuentes  Cobas estuvo muy cerca del Poder en la Cuba Castrista y conoce muchas interioridades,  pero  sucede que:
  •   Lo que Norberto Fuentes no conoció de primera mano lo ¨fabula¨
  • Su comprometimiento directo con el proceso revolucionario así como la  historia de algunos familiares y la admiración que tuvo (¿tiene?)  por Fidel Castro Ruz
 (Belkys Cuza Malé y  su entonces esposo  Heberto Padilla)

Pueden  hacer que su testimonio  (Norberto Fuentes estaba entre las personas presentes en la UNEAC y hasta se autocriticó en dicha reunión si mal no recuerdo haber oido) no sea fidedigno en algunos momentos, luego  su importante narrativa debe tenerse muy en cuenta pero  siempre contrastándola  con otras fuentes cercanas a ese proceso como es, por  sólo citar una de esas fuentes,  a Belkys Cuza Malé, la entonces esposa de Heberto Padilla  quién también fue personalmente represaliada y a personas del aparato represivo Castrista que hoy viven en libertad.


 
 Norberto Fuentes ¨corresponsal de guerra¨ en el Escambray pero portando armas, algo prohibido para los corresponsales de guerra.







 


 Norberto Fuentes junto a Carlos Lage  y uno de los hermanos La Guardia, que tal parece ser el General de Brigada  Patricio de La Guardia Font ya que los grados de su charretera  son de General y  su fusilado hermano Antonio de La Guardia Font era Coronel; este último era áun más cercano a Norberto que Patricio.
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El Caso Padilla: la verdadera historia

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Norberto Fuentes publica un libro sobre lo ocurrido durante la autocrítica del poeta Heberto Padilla en la UNEAC
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Por Rui Ferreira
Lisboa
15/08/2018

Casi 47 años tuvimos que esperar para saber realmente lo que sucedió aquella noche del martes 27 de abril de 1971, en que Heberto Padilla decidió hacer una autocrítica en el local de la Unión de Escritores en La Habana. Y digo decidió porque, como queda claro en Plaza Sitiada, el nuevo libro de Norberto Fuentes, ha sido —¿fue?— un monólogo inicial que él, Padilla, presentó como voluntario y nunca tuvo el valor de admitir públicamente que fue presionado, seguido de un desastroso diálogo donde los voluntarismos (y lo digo por el imperante ambiente de “sálvense quien pueda”) lo transformaron en un intercambio en el cual Padilla dejó establecida una dudosa incertidumbre bajo el capote de militante intelectual; y que no fue más que un episodio llano, sobre el cual muchos de mis viejos amigos en la capital cubana todavía miran con cierta vergüenza revolucionaria, pero también con incredulidad. Hay cosas en la vida que no se dicen jamás, ni aún bajo la presión leninista.

(Norberto Fuentes Cobas)

Todas estas interioridades vienen de la mano del mayor de ellos: Norberto Fuentes. Aunque en el exilio, (y yo sé que hubiera deseado haberlo escrito adentro) en el libro Plaza Sitiada, “Norber” deja sentado que todo el proceso de la autocrítica de Padilla no fue más que el “mayor acto público de cobardía que registre la historia de Cuba”. ¡Y qué se levante el primer cubano que se considere un cobarde! Aquí o allá.

Es cierto. Nadie. Y de buen ánimo o voluntad, no se puede decir que la revolución cubana ha sido cobarde o temerosa. Equivocados o no, lo cierto es que sus dirigentes, en particular Fidel Castro, lograron llegar a donde quisieron y ningún intelectual pudo colocarlos a la defensiva, porque la revolución siempre supo estar un paso más allá. Lo admite el propio Padilla en la carta que le escribió a Fidel Castro, el 5 de abril de 1971, desde “Villa”.

“Yo no quería, incluso, que mi verdad fuera lo que realmente era. Yo prefería mi disfraz, mi apariencia, mis justificaciones, mis evasivas. Yo me había habituado a vivir en un juego engañoso y astuto. Yo no me atrevía a confesar lo innoble, la injusticia, lo indigna que era mi posición. Me faltaba realmente valor para hacerlo, pero al fin logré sobreponerme y puedo exponer con absoluta crudeza los verdaderos móviles de mi conducta, la falsedad de mis alardes críticos y de mi propia vida en la Revolución”.

Este nuevo libro de Norberto Fuentes tiene esa particularidad de contarnos lo que realmente pasó, sin que realmente le importe lo que piensan de él. (Me refiero al autor).

Lo importante es que habla de un incidente, bien puntual, de la revolución, que estuvo por décadas rodeado de misterio, pero que ahora acaba de resurgirnos como algo tan sencillo que muchos de nosotros, seguramente, nos preguntamos cómo no se nos ocurrió antes.

Norberto ha logrado con Plaza Sitiada, y no me propongo aquí hacer una crítica literaria, (aunque debo subrayar la forma en que describe el ambiente intelectual en esa época y que condujo al llamado “Proceso Padilla”) sino llamarlos a que lo lean, y constatar cómo logra dar el paso de periodista a historiador, sin dejar perfectamente establecida su postura de protagonista.

Lo importante: no se disculpa ni tiene porqué hacerlo. Estaríamos todos muy jodidos si le pidiéramos eso.

Pero como sabe de lo que habla, es duro. “No hay mejor desmentido a las memorias de Padilla (se refiere al libro de Heberto titulado La Mala Memoria) que la autocrítica de Padilla. Memorias que a su vez pretendieron ser el desmentido (aunque diferido) de su autocrítica. La clásica fórmula literaria de la serpiente que se muerde su cola, y en este caso, se autodevora”, enfatiza Fuentes en Plaza Sitiada.

Lo bueno del libro es que su autor no reniega de su pasado de protagonista, de sus momentos. Lo otro, aún mejor, es que deja establecida su verdad que, por décadas, la han vilipendiado por no escucharlo. Porque esa noche en la Unión de Escritores lo cierto es que fue el único que se asumió como revolucionario en medio de una pléyade de mudos y balbucientes. Todos terriblemente asustados.

Para los que están en Miami, el libro Plaza Sitiada puede adquirirse en la librería Altamira, situada en Miracle Mile, Coral Gables.

Los demás pueden conseguirlo a través de Amazon.com.

Portada del libro Plaza Sitiada, de Norberto Fuentes.
© cubaencuentro.com
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 Tomado de http://www.nuevoaccion.com



¿QUIEN ES LA FAMILIA FUENTES COBAS- MANNERUD? CONÓCELA


Por José Soler

Hoy en que el incendio de la agencia de viajes a Cuba, Airline Brokers, propiedad de Vivian Mannerud , está en la primera plana de muchos medios informativos, sería también muy apropiado que conozcamos más de ella y sus orígenes familiares, algo que no han hecho dichos medios, principalmente El Nuevo Herald, que ocultó en su reportaje todos estos detalles.

Según el respetado historiador Dr. Antonio "Tony" de la Cova, el agente castrista y padre de Vivian Mannerud, Fernando Fuentes Cobas nació en la Habana el 21 de junio de 1928.

El 4 de septiembre de 1948 se casó en esa misma ciudad con la camagüeyana Bertha Reveldia Lage, una costurera, nacida el 25 de octubre de 1923. Bertha residía en Brooklyn desde el 20 de julio de 1945 y era residente legal de Estados Unidos. 

Fuentes Cobas era pintor desempleado cuando emigró a Nueva York el 21 de diciembre de 1950 en el vuelo 250 de la Línea Aeropostal Venezolana. Su esposa llegó al día siguiente en un vuelo de la Pan American. Residieron en 135 Prospect Park West, Brooklyn. Por eso Vivian nació en Brooklyn el 22 de febrero de 1954 y su hermana Vilama nació en Brooklyn el 28 de marzo de 1957. 
(Vivian Mannerud)

Fuentes Cobas se hizo ciudadano norteamericano el 29 de julio de 1969. Su esposa se naturalizó estadounidense el 23 de marzo de 1959.

En julio de 1959, Fuentes Cobas traicionó a Rafael del Pino Siero, quien acompañó a Fidel Castro durante "el Bogotazo", al acompañarlo en un vuelo a Cuba, le tendió una trampa al llegar. Rafael del Pino fue apresado y mas tarde "suicidado" en prision.

Fuentes Coba huyó a Cuba a principios de los 80, al ser denunciadas sus actividades en Miami, por el Reverendo Manuel Espinosa.

Fuentes Coba, convertido en prófugo de la justicia estadounidense, finalmente falleció en ese país caribeño y está sepultado en en Panteón de las FAR, por los servicios prestados a la tirania castrista. 
(Raúl Castro, Norberto Fuentes Cobas y Fidel Castro. Foto añadida por el editor de BC)

La hija, Vivian Mannerud, propietaria y presidenta ejecutiva de Airline Brokers, el negocio de viajes a Cuba, siniestrado este pasado viernes en Miami, ha resultado ser, tan tramposa y mercenaria como el padre. El Miami Herald jamás ha reportado la procedencia de esta "destacadisima" familia... ¿Por qué será?

(tomado del blog Amanecer en la Habana

NOTA DE N.A.- El escritor Norberto Fuentes Cobas, (foto de la izquierda con el tirano mayor) es hermano de Fernando y por ende tio de Vivian. Como diría un muy conocido cómico mexicano de la televisión: “¡Que bonita familia, Lupita, que bonita familia!”.
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( publicado en Baracutey Cubano el 18 de octubre de 2007)
Nota del Blogguista

Durante muchos años se dijo que Fidel Castro había asesinado a Manolo Castro, una persona que estuvo muy vinculada al liderato estudiantil en Universidad de La Habana, a las bandas de gansterismo político de la época y a la estructura política de la República. En estos tiempos de hoy, está aceptado por muchas personas de quien fue realmente el asesino de Manolo Castro y parece ser que Fidel Castro no disparó contra Manolo Castro, aunque sí estuvo en un lugar cercano cumpliendo otra misión relacionada con ese asesinato. El presunto asesino de Manolo Castro, Fidel y otros individuos pertenecían a la organización gansteril conocida por sus siglas UIR y Manolo Castro a otra.

Sobre Rafael del Pino Siero y su muerte, posteamos dos videos de un testigo que nos habla de como ocurrió.

Para conocer más sobre las actividades gansteriles del joven Fidel Castro puede consultarse:

http://aguadadepasajeros.bravepages.com/cubahistoria/fidel_castro_historia.htm

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Tomado de http://launidadcubana.com/v-delpino.htm
Rafael del Pino Siero

Otro que fue allegado del Tirano, y lo ahorcan en una Prisión de La Habana (1977). Rafael del Pino Siero, compañero del Dictador en el Bogotazo (1948), y ......, .....
Breve historia.

Rafael del Pino era un joven de los años 40s, de espíritu aventurero, revolucionario; fue uno de los cubanos que se inscribió voluntario para participar como soldado del ejercito de los Estados Unidos en la II Guerra Mundial.

Al finalizar la II Guerra regresa a La Habana. En la Capital de Cuba, por medio de un amigo entabla una cerrada amistad con el futuro Tirano de Cuba.

( En la foto aparece al centro Fidel Castro y Rafael del Pino, primero a la derecha de la foto entre otros )

En esa época el actual Déspota ya había ingresado en la Universidad de La Habana, era una etapa muy activa, tiempos catalogados como sus primeros pasos serios en acciones mafiosas, gangsteriles, y él y Del Pino participan en varios atentados. Uno de estos atentados fue el perpetrado contra su enemigo Rolando Masferrer, desavenencia que se acentuó desde la fracasada acción de "Cayo Confite" (la Invasión a Santo Domingo, 1947). Cuando Masferrer viaja en su automóvil por La Habana, le hicieron varios disparos de los cuales salió ileso, y pudo identificar a sus agresores.

Otro de los caso fue el asesinato de Manolo Castro (Presidente de la Federación Estudiantil Universitaria), en el que fueron señalados como parte de la conspiración.

En ese convulsionado año de 1948, Del Pino en unión del futuro Tirano, el presidente de la Federación Estudiantil Enrique Ovares, y el miembro del Partido Comunista Cubano Alfredo Guevara (nada que ver con el siniestro Che), viajan a Santa Fe de Bogotá, Colombia, para debido a la Novena Conferencia Panamericana, hacerle propaganda al Simposio Anticolonialista que iba a efectuar Juan Domingo Perón en la Argentina.

Encontrándose esta delegación de jóvenes cubanos en Bogotá, se produce el asesinato de Gaitán (9 Abril 1948), el cual deriva en lo que se dio en llamar el Bogotazo, y según testigos, Del Pino y el Déspota participan, aunque no en forma protagonista.

De regreso a Cuba continúan los atentados, esta vez caía baleado el sargento de la policía Oscar Fernández Cabral (julio 1948), quien había acusado al actual Tirano de Cuba, de ser el responsable del asesinato de Manolo Castro.

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En septiembre de 1959 (año del triunfo de la revolución), Del Pino hacia tiempo que había roto su amistad con el Dictador, y ya siendo ciudadano naturalizado de los EE.UU. tenía su residencia en la Ciudad de Miami, Fl. En dicho mes, Rafael del Pino aborda una avioneta para recoger a un compañero de contiendas (la data de la persona no se expone por carecer de confirmación), y aterriza en la carretera La Vía Blanca, a pocos kilómetros de la ciudad de Matanzas.

Tan pronto la avioneta paró su correr por la carretera, una patrulla de milicianos que se encontraban apostados en la cuneta, le salió al paso. Del Pino al percatarse de la situación, no obstante venia un automóvil en sentido contrario, aceleró el motor de la nave para despegar, pero los milicianos que ya se encontraban a unos 40 metros de él, comenzaron a disparar sus armas. Una lluvia de balas cayó sobre la avioneta, de las cuales Del Pino no pudo escapar, pues dos plomos le habían impactado en el cuerpo, aunque no ocasionándole heridas de gravedad.

Del Pino al ser capturado fue conducido a La Habana, y en el juicio estilo marxista que le celebraron, lo condenaron a 30 años de Prisión Política.

El lunes 8 de Agosto de 1977 al amanecer, apareció ahorcado en su celda de la Prisión Combinado del Este en La Habana. Según el gobierno comunista, Del Pino había utilizado sus calcetines para quitarse la vida.
La pregunta que se desprende de este hecho: ¿Por que después de estar 17 años preso, la dictadura le quita la vida?; puesto que aquí, a nuestro entender, no existe el beneficio de la duda de que fue asesinado. Solamente la tiranía conoce la razón.

http://www.aguadadepasajeros.bravepages.com/historias/delpino.htm

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