martes, enero 02, 2024

Julio M. Shiling: 2023: Un año de corroboración. EE.UU. está en una senda autoritaria. El islamismo y el marxismo son aliados . El Papa Francisco se distancia aún más de Cristo

 
Tomado de https://patriademarti.com/

2023: Un año de corroboración

Por Julio M. Shiling  *

31 de diciembre 2023

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Típicamente, se enfatiza el enfoque hacia lo nuevo. Esto deja al pasado, o a lo viejo, en un estado de desconexión. Nada tipifica esto mejor que el cambio de año. En el reloj histórico, 2023 debería ser venerado como un año que desenmascaró realidades de las que los movimientos e individuos que pretenden dirigir las mareas políticas preferirían que la mayoría no se percatara. El año de despedida nos ofreció pruebas concluyentes que desafían muchas postulaciones falsas que la élite hegemónica cultural ha promovido o tratado de ocultar durante décadas.

El islam no es una religión de paz y la yihad es una guerra contra el judaísmo y el cristianismo

La invasión en octubre de territorio soberano israelí por un cuasi-Estado islámico y el gobernante de facto de Gaza deja al descubierto muchas verdades. Este asalto islámico a Occidente es una guerra religiosa. Los agresores islamistas, tanto los arquitectos materiales como los intelectuales y logísticos, se atienen a los guiones coránicos. La brutalidad de las guerras de conquista y ocupación lanzadas por Mahoma y sus seguidores e impuestas sobre tierras cristianas, judías, hindúes y persas, y sus ocupantes, ha sido así desde el siglo VII. Hamás simplemente está siguiendo al detalle lo que el fundador del Islam estableció como precedente.

Occidente es el objetivo del islamismo. Siempre lo ha sido. Debe pensar y actuar con responsabilidad. Un enfoque de palo y zanahoria sería la solución más inteligente. Tender la mano y apoyar las corrientes de moderación y reforma con los seguidores del islam. La ley sharía es incompatible con una sociedad libre, la gobernanza consensuada y el Estado de derecho. La inmigración en Occidente procedente de países musulmanes debe exigir la asimilación a la cultura judeocristiana imperante, y no al revés. Los regímenes y movimientos que apoyan y patrocinan las guerras santas islámicas deben ser confrontados, no recompensados.

El islamismo y el marxismo son aliados 

El marxismo, a través de su oscura y pesada influencia en los ámbitos cultural, jurídico y político, ha mantenido una estrecha relación con el islamismo durante décadas. La guerra islámica contra Israel lo ha dejado innegablemente claro. El apoyo enamorado y militante de importantes sectores de la sociedad estadounidense a la “causa” palestina, una estratagema marxista cultural urdida, demuestra hasta qué punto han tenido éxito las teorías comunistas de la KGB, Franz Fanon y Edward Said. La Teoría Crítica Postcolonial, una rama de la Escuela de Frankfurt, es el pozo epistemológico de racionalización que insiste en conceder el estatus de identidad nacional a los residentes musulmanes y a sus herederos de la antigua zona geográfica conocida como Palestina. 2023 ha mostrado esta calamidad de forma prístina.

El nivel de desinformación y falsedades flagrantes que subyacen a toda la base de una identidad nacional palestina y, lamentablemente, la apología tácita de los crímenes contra la humanidad que los islamistas cometieron y están cometiendo es repugnante. Esto debe obligar a quienes apoyan la democracia y la libertad a examinar seriamente los peligros que ha tenido la propagación del dogma neo-marxista en los centros de enseñanza. Esto debe ser revertido en todos los niveles de escolarización y grupos de desarrollo intelectual.

EE.UU. está en una senda autoritaria

Estados Unidos no es Cuba, China, Rusia o Irán. Sin embargo, ciertamente no es el mismo país que antes del asalto de Obama a las instituciones estadounidenses. Estados Unidos es menos libre. Su sistema electoral no es tan fiable. Aunque la configuración del sistema federal ha sido fundamental para hacer frente a esta embestida, ¿Podrá sobrevivir? ¿Intervendrá el Tribunal Supremo para frenar el abuso de poder?  Se ha restringido la libertad de expresión, la persecución política es un hecho y la manipulación electoral es claramente visible. Obama convirtió en instrumentos políticos a organismos gubernamentales clave como el FBI, la CIA, el IRS (Servicio de Rentas Internas), la EPA (Agencia de Protección Ambiental) y el DOJ (Departamento de Justicia), junto con el Partido Demócrata. El objetivo declarado con precisión era transformar a USA de forma exhaustiva, pero gradual. En connivencia con poderosos elementos de los medios culturales de producción y la izquierda, el régimen Biden-Obama ha llegado muy lejos en esta hazaña.

La utilización de los tribunales y la manipulación de teorías legales en sedes judiciales selectivas para eliminar a los oponentes políticos han producido presos políticos, algo básicamente ajeno y raro en la historia estadounidense. El Departamento de Justicia de Biden dictó penas de cárcel de entre una y dos décadas para personas que entraron ilegalmente o conspiraron para entrar en un edificio federal (la violación del Capitolio el 6 de enero) en un solo día. Sin embargo, más del 95% de los saboteadores, alborotadores e incendiarios que llevaron a cabo un levantamiento de inspiración marxista, coordinado por Black Lives Matter y Antifa durante casi cuatro meses recibieron, en su mayor parte, impunidad total por sus crímenes. Esto refleja algo más que un mero sistema judicial de dos niveles. Es la punta del hielo en términos de persecución política flagrante y de manipulación electoral.

En un lapso de cinco meses en 2023, el presidente Donald Trump fue acusado en cuatro casos. Con una sustancia jurídica endeble, pero mucha convicción política, la guerra para hacer desaparecer a Trump ha alcanzado nuevas cotas. Además de tratarse de una clásica caza de brujas, el hecho de que sea el favorito de los republicanos en las elecciones presidenciales de 2024 hace de esto una guerra legal y una clara interferencia electoral. Estas tácticas emulan lo que Vladimir Putin, Nicolás Maduro y Daniel Ortega hacen a quienes efectivamente se les oponen. Con dos estados que, en el momento de escribir estas líneas, han privado de sus derechos a los votantes estadounidenses y han anulado la capacidad de Trump para competir por los votos, lo inimaginable está sucediendo.

El Papa Francisco se distancia aún más de Cristo

Para el Papa Francisco, 2023, fue testigo de mucha actividad en su misión de deconstruir el cristianismo. El paganismo fue alegremente destacado por el obispo de Roma en su divinización del planeta. En la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada en octubre, se dio preferencia a preceptos neo-marxistas sobre la ortodoxia católica y las posiciones conservadoras. Se llevó a cabo una persecución sin precedentes de puntos de vista y expresiones opuestas dentro del catolicismo. La destitución del obispo Joseph Strickland de Texas es solamente un ejemplo.

Conclusión

Lo que más llama la atención en 2023 ha sido cuántas pretensiones se desenmascararon durante el año. Las dictaduras socialistas del hemisferio occidental han encontrado un socio tácito en Biden. Estados Unidos y Cuba han seguido manteniendo conversaciones amistosas de alto nivel sin que el régimen comunista haya liberado a ninguno de los más de 1.000 presos políticos. La liberación de sancionados, junto a criminales convictos, para desmayar a la dictadura venezolana a cambio de petróleo no hace, sino, envalentonar a la tiranía. La izquierda es consciente de que tiene un amigo en Washington.

Una mayor claridad siempre es bienvenida. 2023 desveló muchos mitos y mentiras. Puso fin a la etiqueta de “teórico de la conspiración” para las nociones de persecución política, la aplicación de la ley y la manipulación del sistema electoral en EE. UU. El islamismo, históricamente, ha estado y sigue estando en una guerra “santa” contra Occidente. El socialismo y el islam político siempre han compartido denominadores comunes. Ahora el marxismo, a través de sus adagios culturales, ha cooptado tangiblemente a los islamistas. Está a la vista de todos. Los retos para 2024 son muchos. 2023 debería servir como punto de referencia importante.

© Patria de Martí. Todos los derechos reservados .

*Julio M. Shiling es politólogo, escritor, conferenciante, comentarista y director de los foros políticos y las publicaciones digitales, Patria de Martí y The CubanAmerican Voice y columnista. Tiene una Maestría en Ciencias Políticas de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) de Miami, Florida. Es miembro de The American Political Science Association (“La Asociación Estadounidense de Ciencias Políticas”) y el PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio.

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martes, noviembre 21, 2023

Roberto Álvarez Quiñones: La 'estrategia del sándwich' para acabar con el comunismo en Cuba. 'Para decirlo en términos castrista-leninistas, en Cuba están dadas las condiciones objetivas para el sándwich.'

 
Tomado de https://diariodecuba.com

La 'estrategia del sándwich' para acabar con el comunismo en Cuba

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'Para decirlo en términos castrista-leninistas, en Cuba están dadas las condiciones objetivas para el sándwich.'

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

17 noviembre 2023

Muy probablemente el mayor consenso entre los cubanos sobre la crisis del país es que los militares no van a soltar el poder si no los sacan a la fuerza. Y ahí está el detalle, de qué fuerza estamos hablando.

Porque en el mundo hay dos tipos de dictaduras y su final llega de forma diferente. Están las autocracias, llamémosle convencionales, que monopolizan los poderes del Estado, reprimen y censuran a los medios de comunicación. Por lo general sucumben con golpes de Estado, rebeliones políticas, huelgas, o el dictador renuncia, huye del país, o muere.

Las tiranías totalitarias son iconoclastas, arrasan con todo. Empleando el léxico marxista no solo se apoderan de la superestructura de la sociedad sino de la estructura económica que la sustenta. Estatizan la economía, los medios de comunicación, la educación, la cultura, modifican la psicología social, la ética, la moral, y erradican la religión.

La mejor definición del totalitarismo la hizo el ministro nazi de Propaganda, Joseph Goebbels en 1933: "Nuestro partido ha aspirado siempre al Estado totalitario (...) la meta de la revolución nacionalsocialista tiene que ser un Estado totalitario que penetre en todas las esferas de la vida pública".

Derrotar a las dictaduras totalitarias es más difícil. Ocurren mediante una intervención extranjera (contra el fascismo), o con fractura en la cúpula político-militar del régimen, que puede ser causada por presión popular interna abajo y presión externa arriba que compriman en el medio al mando militar-civil dictatorial hasta provocar su fractura y fin, pacífico o cruento. Es lo que llamo el "efecto sándwich" o "estrategia del sándwich".  

En Cuba sobra presión interna: rechazo abrumador de la población a un régimen que los hambrea y es una cárcel gigante. Está contenida por una colosal maquinaria represiva, pero la temperatura de la caldera social está al máximo y una chispa la puede hacer estallar.

Por muchos cubanos que emigren siempre habrá más en la Isla

El régimen en Cuba promueve la emigración para disminuir el número de descontentos y de bocas a alimentar, pero al mismo tiempo eso reduce el flujo de remesas, paquetes y viajes de cubanos emigrados a la Isla, pues hay menos familiares a visitar y a enviarles dinero y paquetes.

Además, por muchos cubanos que emigren siempre habrá muchísimos más en Cuba, pasando hambre y calamidades. De la Isla no se puede salir caminando hacia el extranjero. No pueden emigrar millones de ciudadanos en corto tiempo. Tampoco todos tienen familiares en el exterior que paguen los miles de dólares que cuesta emigrar.

En cuanto a la presión externa, desgraciadamente es muy débil por el dominio o influencia que tiene la izquierda en los medios de comunicación, en la ONU, y en la mayoría de los gobiernos de Occidente. Y la labor exitosa de la inteligencia castrista en América Latina, EEUU y Europa.

El Gobierno de EEUU, único que puede ejercer gran presión contra la dictadura castrista dada la enorme dependencia financiera y comercial que hoy tiene Cuba de su vecino del norte, no lo hace. Al contrario, la Administración Biden levanta sanciones que ya existían.

No se visualiza ahora una ruptura en la cúpula, pero la habrá

Así llegamos a la parte comprimible del sándwich, la cúspide militar y política castrista. No se visualiza por ahora una fractura, pero están presentes los ingredientes para que ocurra, incluso con Raúl "el “Cruel" vivo. Hay descontento entre los militares no corruptos y no enganchados a GAESA, y con mando directo de tropas.  

En las FAR y el PCC hay jerarcas conscientes de que el Ancien Régime es ya insostenible. La situación es parecida a la que llevó a Gorbachov, Boris Yeltsin, y otros miembros del Buró Político del Partido Comunista de la Unión Soviética a lanzar la perestroika.

Claro, hay dinosaurios en la crème de la crème castrista que quieren un neocastrismo híbrido ruso-chino: dictadura arriba y capitalismo abajo, pero más limitado que en Rusia y China.

Para decirlo en términos castrista-leninistas, en Cuba están dadas las condiciones objetivas para el sándwich. Si no se liberan las fuerzas productivas rurales y urbanas habrá una crisis humanitaria y el país prácticamente se volvería ingobernable.

Ni Rusia ni China podrán evitar ya el fin del desastre castrista

Solo un tonto puede creer que inversiones de Rusia y China salvarán al castrismo. Ni Rusia es la URSS, ni China regala nada. Tampoco Cuba cuenta ya con infraestructura ni fuerza de trabajo calificada para asimilar capital y tecnología extranjeros. Tendría que ser invadida por obreros calificados e ingenieros rusos y chinos, ¿Quién las va a pagar sus salarios en divisas?

Así las cosas, en Cuba podría funcionar un sándwich antitotalitario de nuevo tipo, inédito: una gruesa rebanada de pan aplastante en este caso encima (presión interna), y otra delgadita, o ninguna, abajo (presión externa). Pero la clave para que funcione correctamente es que la sociedad civil cubana esté organizada y sea también protagonista en cualquier escenario posible.

La maquinaria represiva castrista es apabullante, pero, ojo, de producirse una crisis humanitaria con una hambruna, parcial o total, todo se desbordaría. Y la Policía o tropas regulares del Ejército (integradas por reclutas que también pasan hambre), muy difícilmente dispararían contra manifestantes civiles desarmados en las calles. ¿Para salvaguardar al régimen que los hambrea?

Por eso resulta útil echarle un vistazo a cómo fue desmantelado el comunismo en Europa. Como dije en mi artículo anterior, salvando las diferencias culturales, históricas, sociales, de idiosincrasia, desarrollo económico, represión, etc.

Tomemos el caso de Checoslovaquia, conscientes de que la realidad cubana es muchísimo peor que la checoslovaca en 1989, y que el dictador Gustav Husak no era un matarife mafioso como Raúl Castro.

Allí el detonador fue el aire renovador llegado con la perestroika soviética. Los días 16 y 17 de noviembre de 1989 comenzaron las protestas callejeras, violentamente reprimidas, mientras el régimen advertía por la TV que "el marxismo es la única opción para Checoslovaquia".

Esa presión popular activa causó un enfrentamiento entre los inmovilistas encabezados por Husak, y los reformistas lidereados por Ladislav Adamec, quien recibió a los líderes opositores y les prometió incluir a no comunistas en el Gobierno.

El rumor de que la Policía había matado (no era cierto) a un manifestante, provocó la "Revolución de Terciopelo": marchas masivas en las calles, y huelgas en teatros y cines el 18 y 19 de noviembre, atacadas por la Policía.

El propio 19 de noviembre se creó el Foro Cívico, en la casa del disidente Vaclav Havel, quien fue elegido como su presidente. Aglutinó a 14 partidos y movimientos políticos y cívicos de diferentes y hasta opuestas ideologías, que se unieron tácticamente sin perder su identidad partidista particular para unidos acabar con el comunismo.

Hubo una huelga general de dos horas el 27 de noviembre que prácticamente paralizó al país. La situación para el régimen se iba haciendo insostenible, y el 10 de diciembre de 1989 renunció Husak. Días después, el 29 de diciembre, Vaclav Havel se convertía en el primer presidente de la Checoslovaquia postcomunista.

En Hungría ocurrió lo mismo, protagonizado por un frente unitario opositor que se llamó Mesa Nacional, con iguales características que el Foro Cívico. En Polonia el Sindicato Solidaridad llegó a agrupar a casi todo el pueblo polaco. En Bulgaria el frente nacional opositor se denominó Unión de las Fuerzas Democráticas y contó con 16 organizaciones contrarias al comunismo.

Excepto en la Alemania Oriental, donde los berlineses derrumbaron físicamente el muro que los cercaba, y el final sangriento en Rumanía (sin frente opositor unitario), en el colapso del comunismo europeo fue decisiva la unificación de fuerzas de la sociedad civil.

Si bien todo ocurrió como efecto dominó al influjo de las reformas en la URSS, de no haberse unido las fuerzas opositoras el epílogo habría sido muy diferente, o traumático. Los aparatchick comunistas en el poder con reformas superfluas, o solo económicas, habrían podido reacomodarse y continuar gobernando no se sabe por cuánto tiempo.

En Rusia no hubo ningún frente político unitario como alternativa de poder y el régimen soviético mutó a otra dictadura, y a otro tipo de imperialismo, igualmente neocolonialista y enemigo de la democracia occidental.

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martes, abril 20, 2021

Dimas Castellanos desde y sobre Cuba: La conceptualización del modelo: una camisa de fuerza

 








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Tomado de https://diariodecuba.com/

La conceptualización del modelo: una camisa de fuerza

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Ninguna conceptualización que no parta del reconocimiento del fracaso y de los cambios que requiere la sociedad en Cuba podrá obtener resultados positivos.

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Por Dimas Castellanos

La Habana

19 Abr 2021

Aún conservo fresca en mi mente aquella declaración que aseguraba: "ahora sí vamos a construir el socialismo", y aquella otra acerca de que: "nadie sabía cómo se construía el socialismo".

Después de una secuencia sostenida de fracasos durante décadas, el VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) aprobó en el día de ayer la resolución que actualiza las bases teóricas y conceptuales del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista.

Esta resolución modifica una parte sustancial de los 342 párrafos del documento anterior, expone las pautas en que se sustentan las principales relaciones económicas y sociales de la construcción del socialismo, y plantea la elevación del nivel y calidad de vida como un objetivo prioritario permanente, con énfasis en la seguridad alimentaria y energética, la educación y la salud, entre otros.

Lo contradictorio con el objetivo declarado consiste en aspirar a esos propósitos con los mismos principios que condujeron a la actual crisis. Me refiero a la existencia de un solo partido político, el PCC; la consolidación de la propiedad estatal, con el apellido de "todo el pueblo" como forma principal; el perfeccionamiento del Sistema de Dirección Planificada del Desarrollo Económico y Social para la dirección de la economía nacional; y la prohibición de no permitir "la concentración de la propiedad y la riqueza en personas naturales o jurídicas no estatales" —olvidando aquella máxima martiana de que una nación rica es imposible si sus habitantes no pueden ser ricos también.

A lo anterior se une el daño antropológico ocasionado por el modelo totalitario, que constituye hoy como mecanismo de freno. El deterioro ético sufrido por los cubanos sumidos en la sobrevivencia en tan largo período de tiempo, se refleja en indisciplinas, incumplimientos, deficiente control interno, ilegalidades y desinterés por los resultados productivos.

Para salir de ese estado, una vez más se omite lo determinante: la liberación de la economía de las trabas burocráticas e ideológicas dirigidas a impedir la formación de una clase media y la implementación de los derechos y libertades para que los cubanos puedan desarrollar su iniciativa creadora y asociarse libremente.

En las sociedades modernas, desarrolladas económicamente, las empresas pequeñas y medianas han mostrado ser más eficientes y satisfactorias y son un antídoto contra la excesiva centralización y concentración de los grandes monopolios. En Cuba, por el contrario, en lugar de permitir que coexistan las diversas formas de propiedad en condiciones de igualdad para que se imponga la más eficiente, se insiste en el fortalecimiento del papel de la empresa estatal y la conservación del sistema de planificación socialista como vías principales para la dirección de la economía; y a la vez, limita al sector privado nacional y al cooperativo a actividades secundarias. Por ello la conceptualización pasará a engrosar la abultada lista de fracasos.

El resto de las medidas contenidas en la resolución aprobada, como la descentralización de facultades a los niveles territoriales con énfasis en el municipio; la regulación para lograr un adecuado funcionamiento del mercado; impedir que los productores o comercializadores impongan la especulación y condiciones contrarias a los intereses y principios de la sociedad; y asegurar que el trabajo y la laboriosidad constituyan valores morales cardinales, resultan imposibles sin la implementación de la economía de mercado y los derechos y libertades citados.

La subordinación de la sociedad al Estado es contraproducente con el desarrollo, con la experiencia histórica y con los cambios en la arena internacional. Ninguna conceptualización que no parta del reconocimiento del fracaso y de los cambios que la sociedad cubana requiere, podrá obtener resultados positivos.

Países con regímenes similares de partido único, como son los casos de China y Vietnam, hasta tanto no rompieron con el predominio de la propiedad estatal y permitieron a los nacionales participar como agentes activos de la economía, no pudieron salir de las hambrunas. En Cuba caminamos en dirección contraria: hacia la hambruna.

Lo que podría haber hecho del VIII Congreso del PCC un evento trascendente para el país era reconocer el camino errado que se inició con la estatización de la economía desde 1959 y que no se detuvo hasta que en 1968, con la llamada Ofensiva Revolucionaria, barrió las más de 55.000 pequeñas empresas en manos cubanas que habían logrado sobrevivir. Y en consecuencia, implementar las libertades suprimidas para que los cubanos se conviertan en empresarios y trabajadores libres en su país. Y no lo que ha ocurrido: convertir la Conceptualización del Modelo en una nueva camisa de fuerza.


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