martes, noviembre 21, 2023

Roberto Álvarez Quiñones: La 'estrategia del sándwich' para acabar con el comunismo en Cuba. 'Para decirlo en términos castrista-leninistas, en Cuba están dadas las condiciones objetivas para el sándwich.'

 
Tomado de https://diariodecuba.com

La 'estrategia del sándwich' para acabar con el comunismo en Cuba

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'Para decirlo en términos castrista-leninistas, en Cuba están dadas las condiciones objetivas para el sándwich.'

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

17 noviembre 2023

Muy probablemente el mayor consenso entre los cubanos sobre la crisis del país es que los militares no van a soltar el poder si no los sacan a la fuerza. Y ahí está el detalle, de qué fuerza estamos hablando.

Porque en el mundo hay dos tipos de dictaduras y su final llega de forma diferente. Están las autocracias, llamémosle convencionales, que monopolizan los poderes del Estado, reprimen y censuran a los medios de comunicación. Por lo general sucumben con golpes de Estado, rebeliones políticas, huelgas, o el dictador renuncia, huye del país, o muere.

Las tiranías totalitarias son iconoclastas, arrasan con todo. Empleando el léxico marxista no solo se apoderan de la superestructura de la sociedad sino de la estructura económica que la sustenta. Estatizan la economía, los medios de comunicación, la educación, la cultura, modifican la psicología social, la ética, la moral, y erradican la religión.

La mejor definición del totalitarismo la hizo el ministro nazi de Propaganda, Joseph Goebbels en 1933: "Nuestro partido ha aspirado siempre al Estado totalitario (...) la meta de la revolución nacionalsocialista tiene que ser un Estado totalitario que penetre en todas las esferas de la vida pública".

Derrotar a las dictaduras totalitarias es más difícil. Ocurren mediante una intervención extranjera (contra el fascismo), o con fractura en la cúpula político-militar del régimen, que puede ser causada por presión popular interna abajo y presión externa arriba que compriman en el medio al mando militar-civil dictatorial hasta provocar su fractura y fin, pacífico o cruento. Es lo que llamo el "efecto sándwich" o "estrategia del sándwich".  

En Cuba sobra presión interna: rechazo abrumador de la población a un régimen que los hambrea y es una cárcel gigante. Está contenida por una colosal maquinaria represiva, pero la temperatura de la caldera social está al máximo y una chispa la puede hacer estallar.

Por muchos cubanos que emigren siempre habrá más en la Isla

El régimen en Cuba promueve la emigración para disminuir el número de descontentos y de bocas a alimentar, pero al mismo tiempo eso reduce el flujo de remesas, paquetes y viajes de cubanos emigrados a la Isla, pues hay menos familiares a visitar y a enviarles dinero y paquetes.

Además, por muchos cubanos que emigren siempre habrá muchísimos más en Cuba, pasando hambre y calamidades. De la Isla no se puede salir caminando hacia el extranjero. No pueden emigrar millones de ciudadanos en corto tiempo. Tampoco todos tienen familiares en el exterior que paguen los miles de dólares que cuesta emigrar.

En cuanto a la presión externa, desgraciadamente es muy débil por el dominio o influencia que tiene la izquierda en los medios de comunicación, en la ONU, y en la mayoría de los gobiernos de Occidente. Y la labor exitosa de la inteligencia castrista en América Latina, EEUU y Europa.

El Gobierno de EEUU, único que puede ejercer gran presión contra la dictadura castrista dada la enorme dependencia financiera y comercial que hoy tiene Cuba de su vecino del norte, no lo hace. Al contrario, la Administración Biden levanta sanciones que ya existían.

No se visualiza ahora una ruptura en la cúpula, pero la habrá

Así llegamos a la parte comprimible del sándwich, la cúspide militar y política castrista. No se visualiza por ahora una fractura, pero están presentes los ingredientes para que ocurra, incluso con Raúl "el “Cruel" vivo. Hay descontento entre los militares no corruptos y no enganchados a GAESA, y con mando directo de tropas.  

En las FAR y el PCC hay jerarcas conscientes de que el Ancien Régime es ya insostenible. La situación es parecida a la que llevó a Gorbachov, Boris Yeltsin, y otros miembros del Buró Político del Partido Comunista de la Unión Soviética a lanzar la perestroika.

Claro, hay dinosaurios en la crème de la crème castrista que quieren un neocastrismo híbrido ruso-chino: dictadura arriba y capitalismo abajo, pero más limitado que en Rusia y China.

Para decirlo en términos castrista-leninistas, en Cuba están dadas las condiciones objetivas para el sándwich. Si no se liberan las fuerzas productivas rurales y urbanas habrá una crisis humanitaria y el país prácticamente se volvería ingobernable.

Ni Rusia ni China podrán evitar ya el fin del desastre castrista

Solo un tonto puede creer que inversiones de Rusia y China salvarán al castrismo. Ni Rusia es la URSS, ni China regala nada. Tampoco Cuba cuenta ya con infraestructura ni fuerza de trabajo calificada para asimilar capital y tecnología extranjeros. Tendría que ser invadida por obreros calificados e ingenieros rusos y chinos, ¿Quién las va a pagar sus salarios en divisas?

Así las cosas, en Cuba podría funcionar un sándwich antitotalitario de nuevo tipo, inédito: una gruesa rebanada de pan aplastante en este caso encima (presión interna), y otra delgadita, o ninguna, abajo (presión externa). Pero la clave para que funcione correctamente es que la sociedad civil cubana esté organizada y sea también protagonista en cualquier escenario posible.

La maquinaria represiva castrista es apabullante, pero, ojo, de producirse una crisis humanitaria con una hambruna, parcial o total, todo se desbordaría. Y la Policía o tropas regulares del Ejército (integradas por reclutas que también pasan hambre), muy difícilmente dispararían contra manifestantes civiles desarmados en las calles. ¿Para salvaguardar al régimen que los hambrea?

Por eso resulta útil echarle un vistazo a cómo fue desmantelado el comunismo en Europa. Como dije en mi artículo anterior, salvando las diferencias culturales, históricas, sociales, de idiosincrasia, desarrollo económico, represión, etc.

Tomemos el caso de Checoslovaquia, conscientes de que la realidad cubana es muchísimo peor que la checoslovaca en 1989, y que el dictador Gustav Husak no era un matarife mafioso como Raúl Castro.

Allí el detonador fue el aire renovador llegado con la perestroika soviética. Los días 16 y 17 de noviembre de 1989 comenzaron las protestas callejeras, violentamente reprimidas, mientras el régimen advertía por la TV que "el marxismo es la única opción para Checoslovaquia".

Esa presión popular activa causó un enfrentamiento entre los inmovilistas encabezados por Husak, y los reformistas lidereados por Ladislav Adamec, quien recibió a los líderes opositores y les prometió incluir a no comunistas en el Gobierno.

El rumor de que la Policía había matado (no era cierto) a un manifestante, provocó la "Revolución de Terciopelo": marchas masivas en las calles, y huelgas en teatros y cines el 18 y 19 de noviembre, atacadas por la Policía.

El propio 19 de noviembre se creó el Foro Cívico, en la casa del disidente Vaclav Havel, quien fue elegido como su presidente. Aglutinó a 14 partidos y movimientos políticos y cívicos de diferentes y hasta opuestas ideologías, que se unieron tácticamente sin perder su identidad partidista particular para unidos acabar con el comunismo.

Hubo una huelga general de dos horas el 27 de noviembre que prácticamente paralizó al país. La situación para el régimen se iba haciendo insostenible, y el 10 de diciembre de 1989 renunció Husak. Días después, el 29 de diciembre, Vaclav Havel se convertía en el primer presidente de la Checoslovaquia postcomunista.

En Hungría ocurrió lo mismo, protagonizado por un frente unitario opositor que se llamó Mesa Nacional, con iguales características que el Foro Cívico. En Polonia el Sindicato Solidaridad llegó a agrupar a casi todo el pueblo polaco. En Bulgaria el frente nacional opositor se denominó Unión de las Fuerzas Democráticas y contó con 16 organizaciones contrarias al comunismo.

Excepto en la Alemania Oriental, donde los berlineses derrumbaron físicamente el muro que los cercaba, y el final sangriento en Rumanía (sin frente opositor unitario), en el colapso del comunismo europeo fue decisiva la unificación de fuerzas de la sociedad civil.

Si bien todo ocurrió como efecto dominó al influjo de las reformas en la URSS, de no haberse unido las fuerzas opositoras el epílogo habría sido muy diferente, o traumático. Los aparatchick comunistas en el poder con reformas superfluas, o solo económicas, habrían podido reacomodarse y continuar gobernando no se sabe por cuánto tiempo.

En Rusia no hubo ningún frente político unitario como alternativa de poder y el régimen soviético mutó a otra dictadura, y a otro tipo de imperialismo, igualmente neocolonialista y enemigo de la democracia occidental.

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martes, septiembre 13, 2022

Una Cuba libre no debe pagar deudas 'repugnantes'. Rafaela Cruz desde Cuba: El castrismo es una maquinaria de destrucción y empobrecimiento. Cualquier financiamiento que le ha sido otorgado ha contribuido a dilatar su existencia y azote.


Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Los datos de la deuda que yo tengo son estos:



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 Tomado de https://diariodecuba.com/

Una Cuba libre no debe pagar deudas 'repugnantes'

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El castrismo es una maquinaria de destrucción y empobrecimiento. Cualquier financiamiento que le ha sido otorgado ha contribuido a dilatar su existencia y azote.

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Firma del Tratado de París el 10 de diciembre de 1898

Por Rafaela Cruz

La Habana

12 sepriembre 2022

En 2011, China perdonó a Cuba 6.000 millones de dólares en deuda; en 2013, México la eximió de pagar 487 millones; en 2014, Rusia hizo lo mismo con 35.000 millones y, en 2015, el Club de París condonó 8.500 millones de un total de 11.100 millones que adeudaba la Isla.

Aun después de tanta clemencia, en 2017, último reporte oficial de deuda externa, el Gobierno cubano reconocía seguir debiendo a entidades extranjeras 17.800 millones de dólares, monto que, con toda certeza, ha aumentado en los últimos años, en parte por nuevos préstamos, en parte por acumulación de intereses y principales impagados.

Hasta aquí hemos hablado de "deuda de Cuba" porque así se trata habitualmente el tema, quizás con demasiada ligereza pues ¿es Cuba —término abstracto que engloba a su población— quien debe ese dinero o es el Gobierno?

En un país donde, mediante mecanismos más o menos efectivos y aceptados por mayoría cualificada, el pueblo elije a sus representantes, no cabría diferenciar, de cara a compromisos financieros, entre nación y Gobierno, pero ¿qué pasa cuando los "representantes" se autoimponen y actúan sin el consentimiento ciudadano?

Casualmente, en este tópico Cuba hizo su primera y única aportación a la jerga técnico-económica mundial. Allá por 1898, cuando el Gobierno interventor norteamericano se hizo con el control de la Isla heredó, además, la deuda externa creada por las autoridades españolas.

El pueblo cubano, extraoficialmente representado por Horatio Rubens y Gonzalo de Quesada, exigió a los yankees no asumir tales obligaciones financieras, alegando que habían sido contraídas sin consentimiento ciudadano. Popularmente se le llamó a aquel compromiso "deuda repugnante", término que la academia económica internacional aceptó y usó.

Lamentablemente, el sonoro término "repugnante" made in Cuba está en desuso; ahora se admite más el finolis "deuda odiosa" para designar aquellos compromisos teóricamente nacionales que son creados por dictadores y sátrapas con la mucha complicidad y alguna ingenuidad de instituciones y empresarios foráneos.

Pero la cuestión no termina en la adjetivación de la deuda. Con el objetivo de que quien financie dictaduras sepa que no podrá cobrar cuando estas caigan, y así dificultarle el acceso a crédito a tan deleznables gobiernos, el Nobel de Economía Michael Kremer —probablemente el mayor teórico de este campo— propuso la creación de un organismo internacional que dictaminase cuáles gobiernos eran "repugnantes", para que las deudas contraídas se cancelasen automáticamente cuando cambiase el régimen. Tal organismo no se ha concretado, pero es una idea que la oposición cubana debe valorar cuidadosamente.

Es importante también saber que, para que una deuda sea considerada repugnante, no basta con que la contraiga un tirano, pues hasta estos pueden hacer inversiones socialmente fructíferas. Debe, por tanto, demostrarse que fue utilizada contra los intereses ciudadanos.

Entonces, para que la deuda externa nacional, total o parcial, pueda ser declarada repugnante, no bastaría probar ante una corte internacional que el castrismo es tiránico; es necesario, adicionalmente, demostrar que la deuda se usó en perjuicio de los cubanos.

Aunque ya eso conllevaría una fundamentación jurídica que excede la competencia de este artículo, los tiros podrían ir por demostrar que el castrismo es una maquinaria de destrucción y empobrecimiento —algo no tan difícil de probar—. Así, podría alegarse que cualquier financiamiento otorgado al castrismo contribuyó a dilatar su existencia y azote, lo que debe considerarse perjudicial para los ciudadanos.

En todo caso, las deudas repugnantes no siempre desaparecen. Tan atrás como en 1917, el jurista ruso Aleksandr Naumovich estableció que "si un poder despótico incurre en deuda no por las necesidades o los intereses del Estado, sino para otorgar mayor fuerza a su régimen despótico, para reprimir a la población que se le enfrenta, etc., esta deuda es odiosa para la población de todo el Estado. Esta deuda no es una obligación para la nación; es una deuda del régimen, una deuda personal del poder que la ha tomado".

La deuda, entonces, de mantenerse tras un cambio de régimen en Cuba, podría muy bien recaer sobre quienes representaron y se beneficiaron directamente de la dictadura; con lo que los extranjeros que están enriqueciéndose en la tranquila Isla comunista de barata y dócil mano de obra, mientras comparten yates y juegos de golf con los jeques del Partido Comunista, mañana tendrán que exigirle a esos mismos camaradas, y solo a ellos, si quieren cobrar sus inversiones. ¡Cuba libre no pagará deudas repugnantes!

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SOBRE LA AUSENCIA DE REPRESENTACIÓN  CUBANA EN LAS CONVERSACIONES Y TRATADO DE PARIS EN 1898  ENTRE EE.UU. Y  ESPAÑA TRAS LA GUERRA HISPANO CUBANO NORTEAMERICANA
 
(publicado originalmente el 21 de marzo de 2016)
 
 
Por Pedro Pablo Arencibia
20 de marzo de 2016
 
Al amigo  Dagoberto Valdés y a Juan Manuel Cao  periodista de la televisión de Miami 
 
A finales del año 1898 se reunieron en la ciudad de París las delegaciones de los gobiernos de  Estados Unidos y España para negociar  las  condiciones de paz entre ambos países. Es muy frecuente  en Cuba resaltar el hecho de que Cuba no estuvo representada en esa reunión. Sobre esto deseo plantear lo siguiente:

En primer lugar diré que soy del criterio que debió existir una representación cubana; pero también, soy del criterio, que debió   existir una representación de cada uno del resto de los países  cuya suerte se estaba definiendo (Puerto Rico, Filipinas, etc.); aunque reconozco  la existencia de  motivos que engendrarían  objeciones  de  Estados Unidos y España  en aceptar  delegaciones  de estos  últimos países, y la particular situación cubana (en cuanto a los  antecedentes de las luchas separatistas) con relación a la llevada por esos países.

Sobre la ausencia de la representación cubana a esas negociaciones diré, que España  era la más interesada  en que no existiera una delegación cubana en esas conversaciones.  La razón fundamental que movía a esa actitud española era económica: que los Estados Unidos le pagaran  a España  La Deuda de Cuba, la cual ascendía a aproximadamente $500 millones (Leuchsenring, 1960, p. 68). La Deuda de Cuba era, entre otras cosas, el monto de lo que le había costado a España la guerra de Cuba y las de otros países desde décadas atrás. Con una representación cubana en esas negociaciones, era evidente para España que los Estados Unidos no asumirían el  pago de  esa deuda, y mucho menos, lo haría, la representación cubana. El resentimiento español hacia los cubanos, por éstos combatirlos durante años,  también fue otro factor que movió al gobierno español a  no admitir una representación cubana. Por otra parte, los Estados Unidos ya habían decidido mediante  una resolución congresional: La Resolución Conjunta o Joint Resolution , cual iba ser el destino de Cuba;

¨Que los Estados Uidos por la presente  declaran  que no tienen  deseo  ni intención  de ejercer soberanía, jurisdicción o dominio sobr dicha Isla, excepto para su pacificación, y afirman su determinación, cuando ésta se  hay  conseguido, de dejar  el gobierno  y dominio de la Isla a su pueblo.¨ (Artículo cuarto de la Joint  Resolution o Resolución Conjunta  o Enmienda  Teller, Pichardo, 1976, Tomo I p. 510)

Quiero señalar además, que en caso de que España hubiera aceptado la participación  de una representación cubana a esas negociaciones, se hubiera presentado un gran problema: ¿Quiénes conformarían esa representación?

La representación cubana debía representar, valga  la redundancia,  todos los segmentos del pueblo cubano. El pueblo cubano estaba conformado, sin caer en posiciones sectarias o idílicas,  por independentistas, integristas, autonomistas, pacíficos, anexionistas, etc.

(John Hay, Secretario de Estado de EE.UU., firmando la ratificación del Tratado de París)

Ha sido una característica de la historiografía cubana  el asumir implícitamente que la inmensa mayoría de los cubanos eran independentistas.
El historiador español Benavent, refiriéndose a un  período anterior y mediato a 1898, plantea:

El liberalismo autonomista constituía la opción política mayoritaria de las clases medias cubanas; pero era una opción  que no podía expresarse por las perversiones del sistema electoral y por el bloqueo político que la tupida red de unionistas, voluntarios del orden, integristas y conservadores, imponían¨. (Prieto. 1998, p. 107-108)

Pero es que aun dentro de las filas de tendencia independentista, existían serias discrepancias que dificultarían en gran medida la composición de una representación cubana formada por elementos de esta tendencia, o la elección de algunos representantes de esta tendencia para la conformación de una comisión mixta, donde las diferentes tendencias estuvieran representadas. Un ejemplo de lo anterior fueron las  serias desavenencias que se manifestaron entre el Consejo de Gobierno cubano  y el mando militar mambí durante la guerra, y las que después de terminada la guerra protagonizaron La Asamblea del Cerro y el Generalísimo Máximo Gómez  y los seguidores  de ambos. Debo señalar que la actitud del Generalísimo Máximo Gómez de desconocer la autoridad jurídica de la Asamblea, al entablar conversaciones con el enviado especial de McKinley, Robert P. Porter, sobre el asunto del empréstito para  la disolución del Ejército Libertador, fue compatible con la decisión del gobierno de los Estados Unidos  de desconocer toda agrupación cubana  particular como representación del pueblo cubano, pues E.U. podía ser acusado de apoyar una u otra facción (fundamentalmente por las potencias europeas). Hasta que no se hicieran elecciones generales y libres, los Estados Unidos no reconocerían ninguna agrupación o institución como la legítima representación del pueblo cubano. Debo aclarar que la Asamblea ya había iniciado contactos sobre un empréstito con el señor Cohen, quien en representación de entidades bancarias norteamericanas ofreció un empréstito suficiente para el licenciamiento del Ejército Libertador (Costa, 1950, p. 66-67).

El historiador Rolando Rodríguez escribe lo siguiente sobre lo que expresó Calixto García en su carta  del primero de mayo de 1898 a Méndez Capote, integrante del  Consejo de Gobierno presidido por Bartolomé Masó, y en la  dirigida a  Tomás Estrada Palma, Delegado del Partido Revolucionario Cubano,  del 27 de junio de 1898:

¨en la cual planteaba que la falta de reconocimiento de Washington  a ese órgano se debía a su carencia  de condiciones como  gobierno real, o la dirigida  a Estrada Palma, el 27 de junio, en la cual manifestaba que el gobierno de Estados Unidos  no podía reconocer al gobierno cubano que resultaba antidemocrático¨.(Rodríguez, 1998,Tomo II p. 613)

En la carta de Calixto García del 27 de junio de 1898 a Tomás Estrada Palm, texto tomado de Historia de la Nación Cubana (Tomo VI  p. 425), se lee:

¨Sé que el Gobierno americano es un Gobierno eminentemente práctico y observador, a quien no podía escapar de modo alguno que la forma en que había nacido en nuestra Revolución la más alta  representación del Estado era viciosa, informe, impropia de un pueblo que derramaba su sangre por conseguir su independencia y las  libertades a que tenía derecho. Que con esa institución, lejos de ganarse libertades  se establecían principios oligárquicos, que ningún gobierno libre verdaderamente podía ayudar a consagrar, y de aquí que la política  del gobierno de Washington  haya sido constante en esa dirección, desde que estalló la actual guerra

El 13 de agosto de 1898 el Consejo destituyó de su cargo de Lugarteniente General  a  Calixto  García por haber desconocido las decisiones  del gobierno  y disponer  que el mando militar designara  a los funcionarios  de las ciudades  evacuadas  por las autoridades  españolas  entre otros argumentos (Rodríguez, 1998,Tomo II p. 613)
Por otra parte, en esa monumental obra  Historia de la Nación Cubana (Tomo VI   p. 425) aparece la carta del 1 de mayo de 1898 de Méndez Capote (miembro del Consejo de Gobierno presidido por el General Bartolomé  Masó) a Don Tomás Estrada Palama donde expresa  las ventajas que tendrían los autonomistas respecto a los independentistas  si los EE.UU.   desearan tomar  a una facción política del pueblo cubano para formar un gobierno cubano que representara al pueblo cubano:

¨Esa gente del gobierno y Cámara autonomistas han venido rectificándose  constantemente y son capaces de decir  en un momento dado a los Estados Unidos: aceptamos la independencia, secundamos a los americanos para  formar un gobierno ´fuerte y libre´, y los americanos se encontrarían con un Gobierno y una Cámara ´constituida´ , organizada más o menos bien, mientras que nosotros sólo tenemos un gobierno deficientísimo,con todos los poderes comprendidos en  una sola mano, la del Consejo de Gobierno, sin tener siquiera el país una administración de Justicia, ya que sólo ésta se ejerce malamente por los los Consejos de Guerra

Sobre la fuerza que había tomado el autonomismo aún  dentro del Ejército Mambí, un cercano amigo y colaborador de José Martí, el intelectual, militar y político Enrique Collazo, escribió en su libro  Los americanos en Cuba:

¨ En el campo insurrecto, la noticia  del establecimiento de la autonomía produjo  gran  excitación y alarma, que dieron lugar a que por el gobierno de la república se dictaran órdenes severísimas  para evitar los efectos de la novedad implantada y que contuvieran a los débiles o a los cansados de la guerra (que no escaseaban)  y que al saber que los españoles  no mataban, buscaron en la presentación el término  de los riesgos y miserias de campaña.
En el extranjero provocó  por parte del elemento oficial de la revolución y de los exaltados, serias y continuadas protestas, y a muchos les dio facilidades para dejar de comer el negro pan de la emigración cambiándolo con mucho placer por el turrón autonomista que lograron conseguir al llegar a Cuba.
El gobierno de la revolución  pasó circulares recordando a todas las autoridades de la república, tanto civiles como militares,  que estaba en todo vigor y fuerza  el antiguo decreto Spotorno, y que los correos, prácticos y portadores  de proposiciones  que no estuvieran basadas  en la independencia, serían considerados  como traidores, juzgados en consejo de guerra verbal y condenados a muerte, y que en la misma falta incurriría cualquiera  que las recibiera  y no procediera  inmediatamente  a dar cumplimiento a lo ordenado.
La aplicación de este decreto  fue causa de la muerte  de dos emisarios  en Oriente y de la del teniente coronel Ruiz del ejército español, en el territorio de La Habana.
La severidad de las medidas tomadas da idea clara del  temor que el planteamiento de la autonomía causaba al elemento revolucionario.
¨

El gobierno norteamericano fue lo suficiente sabio o sensato de no seleccionar una facción política y dejar que en su momento el pueblo cubano tomara  esa decisión, aunque el Presidente William McKinley  y Leonardo Wood deseaban, de manera  personal, que el pueblo cubano se decidiera por la anexión; ambos respetaron la decisión  que tomó años después el pueblo cubano.

Es evidente que todo lo anterior dificultaría el comienzo y la terminación de unas conversaciones  cuyo objetivo inmediato era la firma de  un tratado que diera un fin oficial y definitivo a la conflagración. 
 
 Por cierto, el favorito en los círculos norteamericanos para que  fuera Presidente de Cuba era Calixto García, por lo del ¨mensaje a García¨que llevó el Teniente Rowan,  y no Don Tomás Estrada Palma por su carácter.  Leonardo Wood, que era doctor en medicina y tenía a la esposa de McKinley como paciente, era el favorito de su partido para las elecciones presidenciales en EE.UU. en 1920, pero, si mal no recuerdo haber leido Al estar desempeñando  en Puerto Rico un alto cargo, un mal manejo de carácter logístico (¿alimentos en mal estado?)  afectó de tal manera a la tropa  que se convirtió en un escándalo que lo privó de la candidatura para la Presidencia.

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El libro de Rolando Rodríguez es Cuba: La forja de una nación (3 tomos) de la Editorial de Ciencias Sociales
Pichardo, H. (1976). Documentos para la Historia de Cuba (Tomos I y II). La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.
Roig de Leuchsenring, E. (1960. Cuba no debe su independencia a los Estados Unidos. La Habana: Ediciones La Tertulia.
Prieto, J. (1998). El Liberalismo cubano en el siglo XIX. Revista Hispano Cubana, No. 1. Madrid: Editorial FHC.  

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