domingo, enero 25, 2026

Videos: del canal ErnestoMiami: ¿Listos para la guerra o para el apagón? La gran farsa del castrismo. CUBA: ¿El Año del Derrumbe Final? (Venezuela, Rusia) Noticias.


Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

Dos parrafos tomados de dos articulos de Wikipedia

Francisco Javier García Gaztelu (12 de febrero de 1966), alias "Txapote", es un terrorista separatista vasco responsable del asesinato de varios políticos vascos. También es conocido por los alias Perretxiko, Jon, Xabier y Otsagi,[1][2] entre otros. Formó parte del ala dura de ETA y nunca mostró arrepentimiento por sus actos ni condenó los del grupo.

«¡Que te vote Txapote!», cuya versión completa es «¡Que te vote Txapote, Sánchez!»,[1]​[2]​ es un eslogan político popular entre la derecha política en España.[3]​ Se comenzó a emplear a principios de 2023 contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez,[4]​ y hace mención al terrorista de ETA Txapote (apodo de Francisco Javier García Gaztelu).

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COMENTARIOS DEL AUTOR DE LOS VIDEOS SIGUIENTES

Cuba vive una crisis energética brutal y responde con fantasías de guerra. Mientras el país se apaga, el régimen enciende consignas viejas luego de las amenazas de Trump y la caída de Nicolás Maduro. 

El discurso oficial cubano insiste en la "Guerra de Todo el Pueblo", una doctrina anacrónica que hoy, en plena parálisis económica, suena más a delirio que a estrategia. En este video analizamos por qué el ejército cubano, en 2026, carece de condiciones reales para enfrentar una guerra convencional, y cómo el régimen usa esta narrativa como herramienta de control interno, violando además principios fundamentales del Derecho Internacional Humanitario.

Desde el colapso del sistema eléctrico hasta el agotamiento de su legitimidad política, exploramos cómo el castrismo ha convertido a su población en rehén de un proyecto militarizado sin recursos, sin apoyo popular y sin futuro. ¿Tiene sentido hablar de defensa nacional cuando la gente sueña con huir, no con resistir?

Aquí no hablamos solo de tanques oxidados, sino de una élite militar convertida en clase empresarial, mientras el pueblo sobrevive con apagones, represión y chantajes emocionales.

¿La verdadera defensa? La lucidez civil ante un sistema que solo ofrece muerte simbólica o literal.

 ¿Listos para la guerra o para el apagón? La gran farsa del castrismo



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Cuba vive su momento más oscuro mientras la dictadur se desmorona y el espejismo venezolano se desvanece. El régimen ya no oculta su fragilidad: la represión, la propaganda y el hambre son su única respuesta.

En este análisis urgente, abordamos cómo la caída del chavismo ha dejado al descubierto la dependencia total del castrismo y su colapso inminente. Desde la macabra manipulación de los funerales militares hasta la condena por cacerolazos, todo apunta a un sistema que sobrevive a base de miedo. La falta de alimentos, medicinas y servicios básicos revela una realidad que ni la retórica más rancia puede tapar.

Mientras el pueblo es forzado al silencio, y los "regalitos" sustituyen al sistema de salud, la dictadura transforma el dolor en propaganda. Cuba no es una nación: es una cárcel a cielo abierto. Pero hay quienes resisten. Y de ellos depende que esta historia no sea escrita por el poder, sino por quienes se atreven a decir basta.

CUBA: ¿El Año del Derrumbe Final? (Venezuela, Rusia) Noticias.



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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

CUBA SIGLO XIX. EL PADRE FÉLIX VARELA ANTE UNA INVASIÓN MEXICANA COLOMBIANA. ¿ HASTA DÓNDE JOSÉ ANTONIO SACO ESTABA EN CONTRA DE LA ANEXIÓN DE CUBA A EE.UU.?


( Muy breve fragmento de mi ensayo Ecos de Una Extraña Petición, Mención del Concurso Vitral 2000, concurso de la revista del mismo nombre de la Diócesis de Pinar del Río; el premio quedó desierto ...por las bases del concurso de haber recibido el premio se tenía que publicar )

Por Pedro Pablo Arencibia



FÉLIX VARELA



En las primeras décadas del siglo XIX el Padre Félix Varela, futuro primer ideólogo del independentismo cubano, tomó una posición reformista al asistir a las Cortes Constituyentes españolas; esto se debió en buena medida por el voto sacerdotal cristiano de obediencia a su Obispo.

Sobre la evolución política de Varela, Sergio Aguirre en su artículo De Nacionalidad a Nación en Cuba escribe:

El presbítero Varela ha recorrido un camino ascendente antes de abrazar el independentismo en 1824. De profesor de filosofía en el Seminario de San Carlos, discípulo de José Agustín Caballero y apolítico aparentemente, ha pasado allí mismo a ser profesor de constitución, o sea, exponente ante sus alumnos de la constitución española de 1812. Es su primer paso hacia la contienda política: definirse en la política española como enemigo de los absolutistas, como partidario de los constitucionalistas. Con vertiginosa rapidez surge su segundo paso: definirse como reformista o´reillino en la política cubana contra los recalcitrantes piñerinos. Por eso está en la península de 1822 a 1823, ocupando un escaño de diputado a cortes por la isla, y tiene oportunidad de perder en la madre patria todas sus ilusiones reformistas...47

Pero Philip S. Foner, al hablar sobre la evolución política de Varela, la describe de una manera un tanto diferente a la descrita arriba por Aguirre:

Aunque Varela había mostrado poco interés por la política cuando entró a desempeñar la cátedra de filosofía en 1811, comenzó a tomar esa dirección al encargarse nueve años después de la cátedra de Constitución. Entonces, en firme defensa de la Constitución de 1812, fomentó en sus discípulos la admiración por el liberalismo en el gobierno y el odio al absolutismo reaccionario de Fernando VII. Si bien Varela no abandonó hasta varios años después sus ideas reformistas, lo impresionó profundamente un folleto publicado en España por el sacerdote José Mariano Méndez, donde se abogaba por la independencia de Cuba y Puerto Rico. Varela trató abiertamente de ese manifiesto en sus clases, haciendo ver a sus alumnos las ilusiones del reformismo ...48

Varela, según apunta Aguirre en su artículo, veía la libertad de Cuba como una empresa continental, y su independentismo se alimentó con una concepción errónea: Cuba iba a ser liberada de España de todos modos, sin contar con su voluntad o contando con ella. Varela estaba convencido que Colombia o México, o ambos, enviarían expediciones a Cuba para independizarla de España. Sobre esto último Varela, en el número 2 de “ El Habanero“, publica Tranquilidad de la isla de Cuba, en donde se lee:

.... Si por desgracia se diere lugar a la invasión de tropas colombianas o mexicanas, es menester unirse a ellas; no tomar la defensa de un gobierno que solo pide sacrificios inútiles; cambiar el orden de cosas, y despedir prontamente los huéspedes con las indemnizaciones que fueren justas y con las pruebas de la mas sincera amistad y gratitud. Cualquier otro partido que se tome, es inútil, es absurdo, y es destructor del país. 49

Y para no dejar lugar a duda que no deseaba la unión a ningún otro gobierno, escribió en el número 3 de El Habanero:

No hay que alucinarse. Yo soy el primero que estoy contra la unión de la isla a ningún gobierno, y desearía verla tan isla en política como lo es en la naturaleza ....

Foner al hablar de los últimos momentos de la actividad política de Varela escribió:

... Vives llegó hasta enviar a Filadelfia un asesino para que matara a Varela. El intento fracasó, pero al poco tiempo Varela, temiendo que sus incitaciones a la independencia pudieran lanzar a temerarias e inútiles rebeliones a la juventud cubana, que lo veneraba, y convencido, ya, además, de que los magnates agrícolas cubanos, resueltos a conservar sus esclavos, no se unirían a un movimiento revolucionario, dejó de publicar El Habanero en 1826, y se apartó de toda actividad política.51

¿ GASPAR BETANCOURT CISNEROS Vs JOSE ANTONIO SACO ?

Con el anexionismo, y también con el reformismo, se esperaba que se le diera solución a toda una serie de problemas sociales, políticos y económicos existentes en el país sin tener que jugar la carta de una impredecible revolución.

(Gaspar Betancourt Cisneros)

Gaspar Betancourt Cisneros (1803-1866), patricio anexionista conocido por El Lugareño, en su polémica con José Antonio Saco (1797-1879), reformista, planteaba:

Cuba anexada adquiriría riquezas sólidas, sin escrúpulos, zozobras ni peligros. Los 500 000 advenedizos como te place llamarlos, no serían por cierto 500 000 salvajes africanos, malayos, e indios, que es la gente que los Cubanos pueden esperar que les permita traer el gobierno de España para cruzar y perfeccionar su noble raza; sino que será 500 000 yankees, Alemanes, Franceses, Suizos, Belgas, Diablos y Demonios, pero Diablos y Demonios blancos, inteligentes, industriosos y además con máquinas, instrumentos, industrias, métodos, capitales y cuanto más poseen y emplean los hombres libres en la producción de la riqueza.52

Para Saco la anexión era sinónima de asimilación; o sea, pérdida de la nacionalidad cubana. Sin embargo, y paradójicamente, para Saco la no independencia de un país no negaba la existencia de un pueblo que posee su nacionalidad:

¿ se afirmará que solo existen cuando tienen una condición independiente ? Ahí está la historia de los pueblos para desmentir error tan capital.53

Debo aclarar que para Saco, la nacionalidad cubana era solamente aquella que poseía el menos de medio millón de blancos que habitaba la isla en ese momento histórico.

No obstante para conocer la real posición de Saco frente al anexionismo, es necesario leer el siguiente fragmento extraído del tomo III de Papeles sobre Cuba , citado por Aguirre:

... Si Cuba contase hoy cuatro o cinco millones de blancos, ¡con cuanto gusto no la vería yo pasar a los brazos de nuestros vecinos ! Entonces, por grande que fuese su inmigración, nosotros nos los absorberíamos a ellos, y creciendo y prosperando con asombro de la tierra, Cuba seria siempre cubana.54

(José Antonio Saco)

pues anteriormente había escrito:

Contemplando lo que Cuba es bajo el gobierno español, y lo que sería incorporada en Estados Unidos, parece que todo cubano debiera desear ardientemente la anexión...55

Saco ponía como única objeción el que esta anexión se tuviera que producir por la vía bélica con España y la ya comentada pérdida de la nacionalidad cubana por la numerosa migración norteamericana que se establecería en el país.

Es necesario profundizar en la figura de Saco y del reformismo para comprenderlos y calibrar mejor. Saco definía así su estrategia política cómo reformista:

No me avengo en política con la máxima todo o nada; guíome por la contraria, si no todo, algo; y cogiendo lo que me dan, sigo pidiendo para coger más.56

Samuel Huntington, destacado ensayista de nuestros tiempos, al comparar al reformista con el revolucionario plantea:

Los problemas del reformista son más complicados que los del revolucionario, en tres aspectos. En primer lugar, entabla por fuerza una guerra en dos frentes: contra los conservadores y contra los revolucionarios. Para triunfar es posible que tenga que luchar en muchos frentes con muchos participantes, y que sus enemigos en uno de tales frentes sean sus aliados en otro. El revolucionario tiene por objetivo polarizar la política, por lo cual intenta simplificar, dramatizar y amalgamar los problemas políticos en una sola dicotomía definida entre las fuerzas del ‘ progreso ‘ y las de la ‘ reacción ‘ . Trata de acumular divisiones, en tanto que el reformador tiene que diversificarlas y disociarlas. El revolucionario estimula la rigidez en política; el reformador, la fluidez y adaptabilidad. Aquél tiene que poder dicotomizar las fuerzas sociales, éste debe estar en condiciones de manipularlas. Necesita, pues, un tipo mucho más elevado de habilidad política que el revolucionario ... No sólo debe ser más diestro que el revolucionario en la manipulación de las fuerzas sociales, sino, además, poseer más refinamiento en lo referente al dominio del cambio social. Apunta hacia algún cambio, pero no un cambio total, sino gradual y no convulsivo ... Por consiguiente el reformador tiene que equilibrar los cambios de la estructura socioeconómica con los que realice en el sistema político, y hacerlos coincidir de tal manera, que ninguno de ellos resulte perjudicado.57




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sábado, febrero 15, 2020

El actor y humorista cubano Alexis Valdés: “Lo que se derrumba en Cuba es la moral y las esperanzas”



Alexis Valdés: “Lo que se derrumba en Cuba es la moral y las esperanzas”

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El actor y humorista cubano reflexiona sobre la realidad cubana
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Alexis Valdés: “lo que se derrumba en Cuba es la moral y las esperanzas”. (INSTAGRAM)

Por Periódico Cubano
5 febrero, 2020

El último en sumarse a los comentarios sobre los derrumbes de La Habana a propósito de las tres niñas fallecidas la semana pasada ha sido el actor y humorista cubano Alexis Valdés, que ha ido más allá en su reflexión al comentar que en Cuba lo que se derrumba es “la esperanza y la moral”.

Un extenso post compartido en su perfil de Instagram acompañado por una ilustrativa foto de una edificación en ruinas, el conductor del programa “El Show de Alexis Valdés” afirma que “el mayor derrumbe de La Habana no es en sus edificios”, sino en la gente y en la moral y esperanza de los cubanos.

Valdés arremetió contra los “artistas, escritores, pensadores, personas públicas y muchos beneficiados de la nomenclatura” que hacen de oídos sordos y vista gorda ante la realidad cubana para no perder sus “privilegios”.


“El derrumbe va por dentro. Ese derrumbe catastrófico y real, es solo la cara de un derrumbe moral como sociedad. Es el derrumbe de la esperanza. Y la edificación sistemática de la apatía y el oportunismo. Ver como artistas, escritores, pensadores, personas públicas y muchos beneficiados de la nomenclatura, no dicen nada porque sus casas y sus finanzas están en buen estado, y callan el dolor de las víctimas para no perder sus privilegios, sus goces de capitalismo, de ese capitalismo que niegan con la boca y abrazan con el alma, es el mayor derrumbe de La Habana y de Cuba. Es el derrumbe corrosivo de la mentira. El derrumbe cómplice del silencio”, zanjó el cubano.


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domingo, febrero 09, 2020

Ana León desde Cuba: Los rosados están en todas partes. Si Eduardo del Llano no puede ver la debacle es porque llega un momento en que los que viven bien en Cuba no quieren saber de la miseria ajena



Los rosados están en todas partes

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Si Eduardo del Llano no puede ver la debacle es porque llega un momento en que los que viven bien en Cuba no quieren saber de la miseria ajena
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Por Ana León 
6 de febrero, 2020

LA HABANA, Cuba. – Eduardo del Llano anda en llamas por estos días. Su inopinada salida en favor del régimen, minimizando la tragedia de las tres niñas cubanas aplastadas por un balcón el pasado 27 de enero, ha provocado que en las redes sociales lo estén cociendo vivo. Para muchos no hay nada nuevo en su exabrupto, pues a pesar de los cortos que le han ganado fama de controvertido, la saga de Nicanor O´Donnell no pasa de recrear, con ligereza, la tensa relación entre los artistas “políticamente conflictivos” y los agentes de la Seguridad del Estado.

Del Llano parece subversivo, pero su postura es similar a la de otros artistas reconocidos por el oficialismo en Cuba. Aunque se ha servido del crowdfunding para financiar algunas de sus producciones, también se ha plegado al circuito estatal para moverse con libertad en esa zona de tolerancia donde conviven creadores e intelectuales asentados en una ambigüedad política que les permite caer de pie sobre cualquier terreno.

De clase media y normalidad habló Eduardo del Llano en una perorata que fue, cuando menos, insensible y carente de objetividad. No se sabe cuál crítica contra el régimen le agotó la paciencia; pero es obvio que alguien lo sacó de su zona de confort, porque intentar mitigar la muerte de tres niñas por negligencia gubernamental apelando a la universalidad de las fatalidades, es de lo más torpe que pudiera decir un cubano que habita y camina en esta Habana de postguerra.

(Eduardo del Llano)

Sucede que cuando del Llano hace referencia a “normalidad” e “inmensa clase media”, piensa en sí mismo y en las personas que frecuenta. Otra cosa son los residentes de barrios marginales como Jesús María, San Leopoldo o el Canal del Cerro, para quienes lo normal son viviendas precarias, hacinamiento, derrumbes, mala alimentación, falta de agua potable, insalubridad, alcoholismo, violencia social y un largo etcétera de factores que atentan contra la calidad de vida de un ser humano.

La excluyente visión de Eduardo del Llano comprende a quienes viven en zonas privilegiadas, con edificios y casas de construcción capitalista donde habitan artistas e intelectuales de prestigio, dueños de negocios que prosperan a pesar de la crisis, militares retirados y acomodados en su rol de empresarios; en fin, una clase media-alta que ha alcanzado su rango, en muchísimos casos, gracias al dinero de los emigrados o las prebendas que el régimen reparte entre sus fieles.

Ese tipo de gente no se ve nunca por los barrios pobres, salvo en alguna incursión con amigos extranjeros que quieren apreciar los contrastes y darse un chapuzón de folclor al margen de los itinerarios establecidos. Imagino que cuando del Llano habla de clase media se refiere a quienes tienen acceso directo y rápido a las atenciones de un médico especialista, los que pueden balancear su dieta, comprarle zapatos a sus hijos sin inquietarse por el precio, irse de vacaciones a Varadero, frecuentar bares caros, trasladarse en moto eléctrica o carrito modesto, acometer arreglos en su vivienda sin tener que privarse de todo lo anterior, y viajar.

Imagino que en su normalidad clasista vea como algo natural que en las escuelas primarias de Miramar el regalo más barato que se le haga a un maestro en su día sea una olla reina; pero además ropa de marca, buenos perfumes, carteras y hasta fines de semana en hoteles con todo incluido. En las escuelas primarias de esos barrios marginales que abundan en toda La Habana, cada 22 de diciembre los maestros regresan a sus casas con flores y regalos sencillos que les dedican sus alumnos a cuenta de padres muy sacrificados.

Es mentira que en Cuba haya una inmensa clase media. Lo único inmenso e insondable aquí son la corrupción, la represión y la ausencia de oportunidades. Las brechas sociales son reales, pero la existencia de un sector próspero no supera, mucho menos invisibiliza, la de otro que apenas sobrevive y constituye, por mucho, la mayoría.

 Si Eduardo del Llano no puede ver la debacle de su propio país es porque llega un momento en que los que viven bien en Cuba no quieren saber de la miseria ajena, ni que mueren niñas entre los escombros. Por el contrario, es más sencillo tranquilizar sus conciencias concluyendo que derrumbes, corrupción y malos gobiernos hay en todas partes.

Penoso es reconocerlo, pero artistas como él conforman, con su hipocresía y descaro olímpicos, esa élite cultural e intelectual cubana que se cuida de criticar frontalmente al régimen, aunque mantenga un discurso ambivalente, adaptable a las circunstancias. Es una medida de protección en un contexto en el que ser “rojo” ha pasado de moda y puede atraer atención no deseada.

Pero los “rosados” están en todas partes. Son el rostro de la decadencia y el oportunismo, siempre ajustados al guion para evitar que el compañero que los atiende les advierta que hasta ahí. Y cuando los regañan se van, ofuscados, a pasar un tiempo en el extranjero para “refrescar” de tanta censura y hablar de Cuba con fingido pesar de patriota desterrado, degustando la bebida del enemigo, en cuyo fondo invariablemente se ahoga la rebeldía y renace la mansa oveja, lista para volver al redil.
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La recalcitrante Midiala arremete contra el comunista Eduardo del Llano


Eduardo del Llano  sobre la supuesta vida  normal en  Cuba




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Andrés Reynaldo sobre los derrumbes en Cuba: : A todos ustedes, por el derrumbe. 'Entonces, ¿cuál sería nuestro papel? ¿Asegurar las remesas? ¿Aplaudir a los artistas que horas antes estaban montados en la Tribuna Antimperialista? ¿Dejarnos jinetear al descaro?'


A todos ustedes, por el derrumbe

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'Entonces, ¿cuál sería nuestro papel? ¿Asegurar las remesas? ¿Aplaudir a los artistas que horas antes estaban montados en la Tribuna Antimperialista? ¿Dejarnos jinetear al descaro?'
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Por Andrés Reynaldo
Miami
08 Feb 2020

A mí, ustedes ya me acabaron las ganas de comprender. Novelistas, pintores, cantantes con residencia en la Isla, perseguidos y censurados en la exacta medida que les permite apelar a la credibilidad cuando omiten y disimulan la causa única de la persecución y la censura.

Yo entiendo que tengan miedo. Porque yo tuve miedo. Yo entiendo que no se rebelen. Porque yo no me rebelé. Yo entiendo que no quieran irse de Cuba. Porque irse duele más, mucho más, de lo que uno puede imaginar antes de irse. Yo entiendo que no entiendan lo que es vivir en libertad. Porque la experiencia de la libertad es tan profunda, caleidoscópica, regenerativa y peligrosa, como es de uniforme, castradora y conformista la experiencia de la servidumbre.

Otra cosa es quedarme como si nada cuando los veo lavándole la cara a la dictadura. Como ahora veo al cineasta Eduardo del Llano dándole agua y jabón a la condena que se ha levantado desde el exilio tras la muerte de tres niñas aplastadas por un derrumbe en La Habana Vieja. Un enjuague mezquino, que comienza por exigir a los exiliados que tengamos la misma disposición condenatoria cuando ocurre un derrumbe en Nueva York.

(Derrumbe en la esquina de  Revillagigedo y Vives, en el barrio de Jesús María, en La Habana y en el que murieron  tres preadolescentes femeninas)

En esto, lo admito, me asalta la vergüenza ajena frente a la reducción infantil de una persona adulta. Como si no estuviera claro que un derrumbe en Nueva York es una infrecuente tragedia local y un derrumbe en Cuba es otro capítulo de una larga tragedia nacional. Con esa torcida lógica de un derrumbe por otro se busca mitigar el punto de escándalo que afecta a la dictadura: la indefensión del ciudadano frente al  continuado y cínico abandono de unas autoridades ilegítimas e impunes.

Todavía no se ha asentado el polvo del hipotético derrumbe neoyorquino cuando las víctimas ya están llorando su indignación en los noticieros, sus abogados ya están en el papeleo de las demandas, los dueños del inmueble ya están identificados como consumados villanos y las autoridades ya están bajo el asedio de la opinión pública. Porque aquí la irresponsabilidad paga su precio moral, político y económico. En menos de lo que canta Silvio.

Luego, viene el habitual libreto contra el exilio. Que si somos intolerantes, que si al enfrentar la dictadura nos parecemos a la dictadura, si tenemos en la cabeza un puto chicle, si para criticar a Cuba hay que vivir en Cuba. Entonces, ¿cuál sería nuestro papel? ¿Asegurar las remesas? ¿Aplaudir a los artistas que horas antes estaban montados en la Tribuna Antimperialista? ¿Dejarnos jinetear al descaro? ¿Mordernos la lengua frente al culipandeo, la ambigüedad y, en obvias circunstancias, el colaboracionismo de todos ustedes?

(fotos de las tres preadolescentes que murieron. Fotos y comentarios añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Pues no. Por mucho que recuerdo el miedo que tuve. Por mucho que les envidio poder caminar por las calles donde todavía camino en sueños. Por mucho que considero el trabajo que pasan para comerse algo parecido al bisté que a nosotros se nos echa a perder en el refri, sobrepasados por la oferta y distraídos en la demanda. Por mucho que lamento verlos tan huérfanos, tan triviales, tan atrapados en sus compensatorias poses, tan pacotilleros, en tan mal estado de piel, dientes y encías, tan cutres.

Porque ustedes son el patético testimonio de cómo una dictadura totalitaria degrada hasta la parodia el talento, el lenguaje, la razón de un país, dejándolo en el puro hueso de la mediocridad. En ustedes, el castrismo ha forjado una casta de pomposos energúmenos y vedetes mediáticas con una cultura de remiendos (dos retazos de Hemingway, tres de García Márquez, muchos botoncitos de idiosincrasia y ni una puntada de sustancia) para exhibirlos como el "sector independiente" que confirma, en tramitada antítesis, la narrativa oficialista.

A Miami, además, debían entrar todos de puntillas y con las chancletas en la mano, no sea que estén durmiendo los señores, y no con esa aura de arrogancia que les queda muy fuera de carácter a filósofos embriagados por un cóctel de prólogos, poetas (¡coño, cómo hay poetas!) incapaces de diferenciar un soneto de una tostadora, pintores que ocultan en una estridente improvisación la falta de oficio para ser figurativos y la falta de seso para ser abstractos, actrices y actores salidos de una escuela de pedregosa dicción y ampulosa gestualidad que diluye a cualquier personaje en el molde del asere del barrio, novelistas con una prosa derivativa, espesa y municipal, sin gracia ni tensión, que juegan con la cadena el juego que le conviene al mono.

Porque Miami es la que paga la cuenta. La espléndida Cuba del otro lado del mar donde a ustedes, a todos ustedes, se les ha recibido siempre con generosidad y respeto, como si fueran lo que no son.


Varias fotos d derrumbes y ruinas de  La Habana
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Cuba Antes del 1959: Un país desarrollado


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La Habana antes de 1959



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La Cuba de Ayer  (película completa)


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domingo, febrero 02, 2020

Tres niñas asesinadas. Zoé Valdés: Una muerte bajo un desplome no es una muerte en la que no existan culpables. Y los auténticos culpables son los mandamases de ese país comunista.

Felix M. Valdés Díaz, padre de la  niña asesinada Lisnavy Valdés Rodríguez

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Tres niñas asesinadas

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Una muerte bajo un desplome no es una muerte en la que no existan culpables. Y los auténticos culpables son los mandamases de ese país comunista.
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Por Zoé Valdés
2020-01-31

La cantidad de niños asesinados a manos del castrismo se supone que alcanza ya cifras insoportables. Sin embargo, a ningún experto en criminalidad perpetrada por regímenes totalitarios comunistas le ha dado por sacar la cuenta y exponer claramente la cifra real, que no cesa de aumentar.

Sabido es que la totalidad de los crímenes del castrismo son una enormidad. Desgraciadamente los niños forman parte de sus víctimas predilectas. Conocemos el frío asesinato cometido contra los niños del Remolcador Trece de Marzo, hundiéndolos a manguerazo limpio a ellos y a su familiares en el mar, más los de la masacre del Río Canímar. Sin embargo, se suelen ignorar, puesto que no existe precisamente una lista o un censo al que se le pueda poner rostros y nombres; sencillamente debido a la dejadez e insensibilidad inhumanas que se impone con Cuba. La misma UNICEF, para vergüenza de esa organización, no cesa de publicar mentiras relacionadas con la infancia en la isla. Dan verdadero asco.

Recientemente, otro derrumbe en la destruida y abandonada ciudad de La Habana, que en noviembre cumplió 500 años en el estado más deplorable que se pueda imaginar la capital que otrora fue perla entre perlas, y a cuyo festín ‘gubern-ornamental’ envió Pedro Sánchez a los Reyes de España, mató a tres niñas que se dirigían a la escuela.

Obligatoriamente esas niñas debían pasar por la esquina en peligro de derrumbe, como ya lo han explicado sus familiares y hasta la maestra de la escuela. Murieron aplastadas por un balcón el día en que se cumplía un aniversario más del Natalicio de José Martí, el autor de uno de los libros (editado originalmente en forma de revista) más bellos dedicados a los niños de todo el mundo: La Edad de Oro.

Ustedes me dirán que exagero cuando insisto desde hace tiempo en que un derrumbe es un asesinato perpetrado por la tiranía castrista. Respondería como siempre lo hago: que hasta la fecha no existen balcones asesinos, pero sí responsabilidades de quienes debieron impedir que esos innobles accidentes, cada vez más continuados, sucedan, sin que nadie pague por la culpa. Lo digo con conocimiento de causa porque con diez años y medio sufrí la experiencia de uno de esos derrumbes donde varias familias lo perdimos todo; menos mal que quedamos con vida para, los que hemos podido, contarlo.

Tal como ha manifestado, con el habla entrecortada por las lágrimas, el primo de una de esas inocentes colegialas (mediante un vídeo), las hijas de Miguel Díaz-Canel, el presidente puesto a dedo, nunca irían a pasar por ahí, como tampoco ninguna nieta de Raúl Castro. Esas mucho menos, esas andaban hasta hace poco por las avenidas más concurridas de Nueva York luciendo relojes y bolsos de lujo y de marca.

Sabido es que toda esta nomenklatura comunista, sus hijos y nietos, no viven en la miseria en la que sobreviven la mayoría de los cubanos. No sienten ni padecen los pesares cotidianos con sus respectivas carencias, ni tienen que desenvolver su vida diaria entre ruinas. Familias enteras habitan entre el desmoronamiento real de un país, cada vez más bombardeado por el bloqueo interior del castro-comunismo: el único bloqueo que de verdad ha paralizado el desarrollo normal de mi país durante más de medio siglo, y la desidia.

Hace poco también fallecieron un recién nacido en los brazos de su madre en un solar que se desplomó tras un ciclón, que desde hacía un montón de años había sido declarado inhabitable por las mismas autoridades que no fueron capaces de ni siquiera enviarlos a un albergue decente.

Una muerte bajo un desplome no puede ser considerada una muerte normal, no es una muerte en la que no existan culpables. Y los auténticos culpables son los mandamases de ese país comunista. Los asesinos son ellos y no los escombros ni los balcones. Los asesinos poseen identidades, nombres y apellidos: Raúl Castro y sus esbirros, Miguel Díaz-Canel, Mariela Castro, Alejandro Castro-Espín, Eusebio Leal.

Eusebio Leal es uno de los que más se ha enriquecido con el ‘negocete’ de La Habana. Lo que le ha sacado en ganancias Eusebio Leal a esa ciudad ha significado casi el equivalente de un verdadero Potosí. Con el oro exprimido a cada ladrillo o china pelona, él y sus hijos construyeron un emporio que se extiende de La Habana a Barcelona y Miami, proveniente de cada una de sus lloraderas internacionales en las que prometía y promete que restaurará una ciudad para sus habitantes, cuando en verdad sólo ha remozado trozos de esa Habana para los ricos y para los millonarios de la nomenklatura, para extranjeros, entre los que se encuentran varios socialistas de Hollywood y norteamericanos del Partido Demócrata.

Mientras un edificio se hundía en La Habana y otros muchos amenazan con caer en las cabezas de niños y ancianos, Eusebio Leal ofrecía en la Plaza de la Catedral un banquete por fin de año, celebraba con pompas el nuevo año junto a la flor y la nata de la nueva clase castrista. Cada cubierto costó más de mil dólares. A juzgar por las fotos aquello se llenó hasta la bandera. Cerraron la plaza, como cuando clausuraron La Habana Vieja y Centro Habana para el desfile Chanel. Al pueblo lo dejaron fuera, expuesto a que los pedruscos de un derrumbe les parta la vida. ¿A dónde fue a parar el dinero de esa cena monumental? A los bolsillos de los jerarcas, a sus cuentas en el extranjero. Ese dinero sirvió para aumentar sus riquezas y patrimonios individuales, para que Eusebio Leal siga luciéndose como un príncipe en medio de toda aquella espantosa miseria y sus descendientes continúen haciendo negocios en Miami y en Barcelona, se compren apartamentos de lujo y hasta los remocen con el esfuerzo de los exiliados. Que hasta se ría a carcajadas, y se enorgullezca de ello.

Un amigo me cuenta que el hijo menor de Eusebio Leal llamaba hace poco desde Miami al padre para consultarle algunas decisiones sobre un apartamento que había comprado en la ciudad de la "mafia del exilio cubano" y el que andaba remodelando con todos los lujos posibles. Unos auténticos criminales, sin distinción, todos.

Los Castro se hicieron con el poder a base de puro terrorismo, bombas en los cines con espectadores dentro, en las tiendas abarrotadas, en los portales de concurridas calles, en cualquier restaurante a los que el pueblo tenía libre acceso… Más tarde exportaron su guerra de guerrillas y su terrorismo hacia Sudamérica y hacia la misma Francia y España: movimientos guerrilleros y narco-guerrilleros, Carlos el Chacal, ETA, etcétera. Es un régimen fomentado a base de la destrucción y de la muerte. No han cesado nunca de destrozar y asesinar.

Cada derrumbe en La Habana supone el mismo resultado que una bomba, que un acto terrorista. No ha habido más actos terroristas cometidos contra su propio pueblo que los que han cometido los Castro. No me hablen más de Luis Posada Carriles, no lo definan más como terrorista, para mí es un héroe. Los verdaderos terroristas son los Castro y sus secuaces.

Tres niñas asesinadas, y Miguel Díaz-Canel entretanto enviando condolencias a la familia de Kobe Bryant. Demoró casi una semana en acordarse de las familias de esas niñas. Luego se llena la boca en Twitter para mentir y afirmar de manera cínica que el mejor país del mundo para la infancia es Cuba.

No, infame asesino, el peor país del mundo para la infancia es Cuba; si lo comparamos con Haití ahora mismo y hasta con cualquier país africano, y si observamos la gran historia y desarrollo económico que tuvo ese mismo país, en la que ningún niño en épocas de Batista "el malo" se iba a la escuela sin un vaso de leche. Desde hace casi seis décadas el vaso de leche desapareció de la mesa del desayuno, a partir de la edad de siete años. Sin embargo, los hijos de estos criminales siguieron bebiendo toda la leche que quisieron.

Nadie dice nada, todos callan. El mundo calla. La UNICEF calla cómplice. Cómplices, y por tanto culpables.

En nombre de María Karla Fuentes, Lisvany Valdés Rodríguez, ambas de doce años, y Rocío García Nápoles, de once años, y de tantos otros niños asesinados a manos de los militares castristas y hasta a manos de turistas extranjeros (italianos más específicamente, porque hablan del turista italiano que murió según ellos en un atentado en un hotel, pero no de los italianos que drogaron, violaron y quemaron viva a una adolescente cubana), violados en las escuelas al campo, obligados a prostituirse… En nombre de los niños víctimas del castrismo: yo Zoé Valdés, reclamo al gobierno estadounidense una invasión quirúrgica y ‘ciblé’, sin daños colaterales, como hicieron en la época del narcotraficante Manuel Noriega en Panamá, con el objetivo de acabar con ese régimen de una vez y por todas.

Un dron por cada niña asesinada el 28 de enero del 2020 resolvería de un golpe el monumental problema de toda índole que arrastra Cuba desde más de seis décadas, en el que sus principales responsables han embarcado también a Venezuela, a Nicaragua, y a tantos otros países invadidos por su nefasta ideología totalitaria y criminal.

zoevaldes.net

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