viernes, abril 17, 2026

Videos del DESEMBARCO Y COMBATES de la Brigada de Asalto 2506 a Bahía de Cochinos que la tiranía castro comunista de Cuba ha censurado y manipulados por 65 años

 

ErnestoMiami

22 abril, 2026

Bahía de Cochinos: ¿Traición política o error estratégico?


wenceslao cruz blanco

18 de abril, 2026

Bay of Pigs Museum Grand Opening / Inauguración del Museo de Bahía de Cochinos


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Tomado de https://thecuban.org/

(Traducción automática usando ChatGPT)

JAMÁS ABANDONAREMOS NUESTRA PATRIA"

Por  Victor Andres Triay, Ph.D.

El 1 de enero de 1959, el dictador militar Fulgencio Batista huyó de Cuba, su régimen derrocado por una Revolución compuesta por múltiples organizaciones democráticas. Fidel Castro, jefe del Movimiento 26 de Julio, el grupo más grande de la Revolución, asumió el poder político poco después. Aunque había prometido restaurar la democracia y el orden constitucional en la isla, antes de que terminara el año se hizo evidente que utilizaría su poder para establecer en su lugar una despiadada dictadura comunista. Los cubanos pro-democracia, decididos a poner fin a los designios totalitarios del nuevo líder, comenzaron de inmediato a organizar una resistencia. Con todas las vías pacíficas de disenso cerradas por el emergente estado policial de Castro, la lucha armada pronto se convirtió en su única opción.

Manuel Artime, un activista católico democrático y ex rebelde anti-Batista, estaba entre quienes se opusieron a la adopción del comunismo por parte de Castro. Tras renunciar al gobierno, ayudó a establecer un grupo clandestino democrático en Cuba (el Movimiento de Recuperación Revolucionaria, o MRR) y salió secretamente hacia los Estados Unidos en diciembre de 1959. En nombre de la resistencia pro-democracia y con la promesa de asistencia de los Estados Unidos, comenzó a sentar las bases para la creación de una fuerza militar que regresaría a Cuba y la liberaría del dominio comunista. En la primavera de 1960, él y otros destacados líderes cubanos en el exilio formaron el Frente Revolucionario Democrático, una coalición de organizaciones pro-democracia que constituiría el brazo político de la operación y proporcionaría la base para el futuro orden constitucional en Cuba. Poco después, los primeros sesenta y seis reclutas del ejército de liberación, compuestos en gran parte por activistas estudiantiles católicos reclutados por el MRR y jóvenes ex oficiales militares del Ejército Constitucional de Cuba sin conexiones políticas previas con el régimen de Batista, fueron reunidos en la isla Useppa, frente a la costa suroeste de Florida, para su evaluación y selección. Ese verano, se establecieron campamentos de entrenamiento para el ejército de liberación y la fuerza aérea en Centroamérica, y hombres de la creciente comunidad de exiliados cubanos en los Estados Unidos se alistaron durante los meses siguientes. Representando un amplio sector de la sociedad cubana, los miembros de la fuerza totalmente voluntaria estaban unidos por el objetivo único de derrocar a Fidel Castro y restaurar el orden democrático y constitucional en su patria. El plan inicial para el ejército de exiliados, posteriormente denominado “Brigada 2506”, era lanzar una guerra de guerrillas en Cuba. En el otoño de 1960, estos planes fueron descartados en favor de un desembarco en la ciudad costera de Trinidad, la cual las fuerzas aéreas y terrestres de la Brigada, incluidos paracaidistas, debían tomar y aislar para proteger un gobierno provisional democrático que se establecería allí. Debido a que los aviones de combate de la Brigada eran bombarderos B-26, y dado que estaban destinados a operar desde la zona de combate para cortar el acceso del enemigo a la ciudad, el éxito de la estrategia dependía completamente de la destrucción de los aviones de combate de Fidel Castro en tierra antes de los desembarcos en Cuba.

Cuando John F. Kennedy asumió como presidente de los Estados Unidos en enero de 1961, su administración, en un intento equivocado de reforzar la “negación plausible” de la participación estadounidense, comenzó a realizar cambios desastrosos al plan. Los desembarcos fueron trasladados desde Trinidad, un sitio ideal, a la desolada y pantanosa Bahía de Cochinos. Días antes de la invasión del 17 de abril de 1961, los primeros ataques aéreos diseñados para eliminar la fuerza aérea de Castro fueron reducidos y los ataques aéreos posteriores planificados fueron cancelados. Como resultado, en lugar de desembarcar bajo el “paraguas de protección” prometido, la Brigada 2506 se encontró con cielos dominados por cazas enemigos atacantes poco después de aterrizar en Cuba. Más rápidos y mucho más maniobrables que los B-26 de la Brigada, los cazas enemigos derribaron varios aviones de la Brigada, haciendo imposible que cumplieran su misión de ayudar a aislar la cabeza de playa desde el aire.

Los barcos de la Brigada, mientras tanto, después de haber desembarcado sus tropas terrestres pero aún transportando la mayor parte de sus municiones y equipos, fueron hundidos, encallados o forzados a retirarse a aguas internacionales debido a los cazas de Castro. Así, las unidades terrestres de la Brigada 2506 enfrentaron la maquinaria de guerra de Castro prácticamente solas con aproximadamente un día de municiones y suministros. Impulsados por un profundo patriotismo, un compromiso con la democracia y una fe inquebrantable en su aliado estadounidense, la Brigada luchó ferozmente durante tres días completos contra probabilidades abrumadoras. Cesaron el combate solo después de quedarse sin municiones. La Brigada 2506 nunca se rindió. Más de cien miembros de la Brigada 2506 perdieron la vida como resultado de la invasión, incluidos cuatro miembros de la Guardia Nacional Aérea de Alabama y nueve miembros de la Brigada que fueron ejecutados por el régimen de Castro (cuatro de los cuales eran miembros de las unidades de infiltración enviadas a Cuba clandestinamente en las semanas previas a la invasión).

En los días posteriores al colapso, los soldados de la Brigada fueron capturados por las fuerzas de Castro en los pantanos que rodean la Bahía de Cochinos. Posteriormente fueron detenidos en condiciones inhumanas, sometidos a un juicio espectáculo y condenados a largas penas de prisión. Gracias a los esfuerzos del Comité de Familias de la Brigada, encabezado en La Habana por la madre de la Brigada Berta Barreto y asistido por el destacado abogado neoyorquino James Donovan, la mayoría de los aproximadamente 1,200 hombres encarcelados fueron liberados en diciembre de 1962 y regresaron a los Estados Unidos. Castro negó la liberación de nueve de los prisioneros de la Brigada; de ellos, el último fue liberado en 1986. Ocho miembros de las unidades de infiltración de la Brigada, que habían sido capturados, juzgados y encarcelados por separado, también recibieron condenas de décadas de prisión. Durante sesenta años, el esfuerzo de la Brigada 2506 por llevar la libertad a la patria cubana ha sido honrado por todas las generaciones de cubanoamericanos. Los valientes e idealistas hombres de la Brigada, desde los primeros días de la lucha, han ostentado el honor de ser los héroes indiscutibles de la democracia cubana. El amor y respeto que La Brigada ha ganado en el exilio sin duda algún día será compartido por futuras generaciones que vivan en una Cuba libre. Victor Andres Triay, Ph.D.

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El Tesoro del Presidente

17 de abril, 2026

La verdad oculta detrás de Nemesia y los “zapaticos blancos” // Giron


Excelente video !.  No obstante en el análisis  me hubiera gustado  que se puntualizara  que  tropas de la  dictadura castrista   usaron vwhículos de transporte público (guaguas u omnibús)  para  transportarse en las zonas de combate;  Además: Era usual que organismos  civiles usaaan camiones  GAZ-51  pintados con pintura verde olivo, que era el color de los vehículos y armas del ejército de la tiranía. Finalmente: en el ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953,  los asaltantes, incluido Fdel Castro,  asaltaron y combatieron vistiendo uniformes del ejército de la República de Cuba, sin ser ellos militares para crear sorpresa y confusión...

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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

 

El discurso  de Fidel Castro ha sido siempre contradictorio sobre  las causas  que motivaron a los brigadistas  a enrolarse en la  Brigada  de  Asalto 2506. En  ocasiones decía que eran  mercenarios pagados por el imperialismo  y en otras ocasiones que eran ¨siquitrillados¨  que venían a recuperar sus propiedades en Cuba.  Se dice que Ángel Castro,  el padre de los Cástro, se alistó por dinero en  el Ejército español, que combatía en 1897 a los  luchadores  independentistas en Cuba, a cambio de dinero  para ir a Cuba en lugar del hijo de una persona de dinero de cerca de la localidad de Láncara, Galicia, España;  quizás  ser hijos de un mercenario los haya impulsado a usar  tanto esa palabra proyectando sus complejos psicológicos   en otras personas.

Antes de la invasión  de la Brigada  de Asalto 2506 el 17 de abril de 1961 (compuesta en casi su totalidad por cubanos)  por Bahía de Cochinos  ya la dictadura Castrista había llevado a cabo  al menos 7 invasiones a otros países latinoamericanos, independientemente que en esos países estuvieran ejerciendo gobiernos legitimamente elegidos o dictaduras. Esas invasiones (integradas en parte por tropas regulares y/o financiadas,  entrenadas y logísticamente avitualladas y transportadas por la dictadura Castrista)  comenzaron con la invasión a Panamá tan temprano como abril de 1959. Para conocer sobre algunas de las invasiones e injerencias Castristas antes del 17 de abril de 1959 pueden hacer click AQUÍ.

El Castrismo se guarda de decir que violando las reglas de la guerra, usó vehículos civiles (oómnibus o guaguas) para transportar tropas a  zonas de combate y a camiones pintados con  el color de los vehículos militares (Gaz-51) para transportar a civiles, los cuales  fueron  tiroteados por aviones de la Brigada 2506 y presentar a las víctimas civiles como víctimas, cuando en realidad era la vieja estrategia del Castrismo  de provocar la muerte de mártires para usarlos en su propaganda. 
 El Castrismo ha llevado  a cabo una gran  propaganda  en contra del coraje de los brigadistas de la 2506, omitiendo que los brigadistas se quedaron sin  los pertrechos necesarios en armas, municiones, alimentos, etc., para continuar la batalla. La mayor parte de los pertrechos militares y de la logística en general de la Brigada de Asalto 2506 no se pudieron desembar en Bahía de Cochinos ya que los barcos que las tenía fueron hundidos o neutralizados por la aviación Castrista. En documentales de la tiranía y en los diarios como¨Revolución¨ mostraron imágenes de armas y municiones de la mencionada Brigada capturados para falsamente mostrar que los brigadistas se rindieron teniendo armas y municiones. En el libro pro Castrista más serio que me he leido sobre la expedición a Bahía de Cochinos que es el libro de Juan Carlos Rodríguez llamado ¨La Batalla Inevitable¨ se expone como ese armamento fue traido por un avión de la brigada que aterrizó a última hora y que por pocos minutos no fue capturado por el avance de las tropas Castristas que ya habían llegado a esa pista. De no haberse desembarcado rápidamente el armamento y el avión levantado vuelo urgentemente, el avión hubiera sido capturado; ese fue el único avión de la brigada que aterrizó durante las acciones bélicas. No se si en el libro "Girón, una batalla inevitable". también del cubano Juan Carlos Rodríguez, de la editorial Capitán San Luis (marzo de 2012, 394 pgs.) aparezca  ese pasaje, pues en la primera edición del libro  ¨Todo es secreto hasta un día¨  del entonces periodista y oficial del Departamento de Seguridad del Estado de la tiranía Castrista conocido como Juan Carlos Fernández,  aparecen cartas con contenido patriótico de algunos alzados en el Escambray contra el Castrismo; cartas que fueron eliminadas en la segunda edición de dicho libro. Muchos años después Juan Carlos Fernández llega a Miami y muere.
 Es aún secreto de Estado el  papel desempeñado  en contra de esa invasión  por  Angel Martínez Riosola,   ¨Angelito¨, cuyo verdadero  nombre  era  Francisco  Ciutat de Miguel  quien llegó a Cuba el 4 de  marzo de 1960;  su avión procedía de Venezuela pero antes había recorrido varios países europeos como Checoslovaquia y Bélgica. Era graduado de la prestigiosa Academia  Voroshilov, de la Unión Soviética,  donde también ejerció como profesor; quizás ese secreto sea para no  afectar  la figura del ¨Comandante en Jefe¨, su fabricada fama de estratega militar y la  procedencia de las órdenes que impartió siempre bien lejos del fragor de la batalla.

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Bahía de Cochinos: la invasión que pudo evitar más de cinco décadas de dictadura en Cuba

Veteranos de la operación de 1961 cuentan a ABC cómo fracasó por la falta de convicción de Kennedy en la batalla



De izquierda a derecha y de arriba abajo: Jorge Gutiérrez Izaguirre, Esteban Bovo, Jorge Infiesta, Aurelio Pérez Lugones, Emilio Martínez Venegas, Vicente Blanco Capote, Félix Rodríguez Mendigaría y Luis González Lalondry - ABC

Por MANUEL TRILLO
@manueltrillo
Corresponsal En Miami
17/04/2016

El 17 de abril de 1961 pudo haber cambiado la historia de Cuba. Ese día se produjo el desembarco en la bahía de Cochinos, en la costa sur de la isla, de la Brigada de Asalto 2506, integrada por 1.500 cubanos entrenados y financiados por Estados Unidos, que pretendía poner fin al régimen comunista que había implantado Fidel Castro poco más de dos años antes.

Pero la falta de convicción del demócrata John F. Kennedy en una operación que había sido impulsada por su antecesor republicano, Dwight D. Eisenhower, le privó del respaldo necesario y frustró sus posibilidades de éxito.

De haber triunfado, «nos habríamos ahorrado 55 años de dictadura oprobiosa, tiranía, muerte, sangre y destrucción», asegura Luis González Lalondry, hoy de 82 años y que con 27 fue jefe de Comunicaciones de uno de los batallones que combatió aquel día.

Lalondry y otros veteranos de lo que él llama un «desembarco patriótico» recuerdan para ABC desde su largo exilio en Miami lo que vivieron aquel episodio en el que trataron de frenar la dictadura comunista en la isla.

(Brigadistas capturados. Foto y comentario del Bloguista de Baracutey Cubano)

El respaldo de Estados Unidos

Desde principios de 1960, las autoridades norteamericanas habían dado luz verde al adiestramiento de hombres con vistas a futuras operaciones contra el régimen de Fidel Castro. El origen de la Brigada 2506 que finalmente se encargaría del intento de invasión fue un grupo de jóvenes estudiantes y ex militares rebeldes de Cuba que se empezaron a concentrar de la mano de la CIA en una isla frente a la costa occidental de Florida, en el golfo de México, desde donde se les envió a formarse en países centroamericanos como Panamá y Guatemala, donde se fueron incorporando otros nuevos reclutas.

Uno de aquellos primeros jóvenes era Jorge Gutiérrez Izaguirre, alias «El Sheriff», un alumno de Derecho en la Universidad de La Habana que se instruyó como radiotelegrafista y que fue designado como segundo jefe de un grupo de infiltración que debía tomar contacto con los guerrilleros anticastristas que estaban operando en la isla.

A sus 80 años, Izaguirre recuerda como si fuera hoy que a las siete de la mañana del 19 de marzo de 1961, unas semanas antes del desembarco en Bahía de Cochinos y habiendo contactado ya con la resistencia anticastrista, el pequeño grupo con el que se encontraba amaneció rodeado por unos 1.500 soldados del régimen en la provincia de Matanzas.

Tras formarse una «balacera», trató de cruzar una explanada y una bala de un fusil belga Fal le atravesó desde la paleta hasta el esternón, perforándole el pulmón derecho, mientras otros compañeros caían fulminados a su lado, rememora mostrando el agujero que el balazo le ha dejado de por vida en el pecho. Cuando intentaba reincorporarse con una granada en la mano, un oficial se dispuso a terminar con su vida. «Hijo de puta, te voy a rematar», le anunció. Sin embargo, cuando apretó el gatillo el arma se le había encasquillado y pudo sobrevivir, explica este antiguo combatiente en las instalaciones de la llamada Casa de la Brigada 2506 en Miami.

Izaguirre estuvo después a punto de ser fusilado, pero volvió a esquivar la muerte al suspender Fidel Castro la ejecución de prisioneros. En cambio, acabó cumpliendo 18 años de prisión con trabajos forzados.
La aviación castrista, intacta

Una de las claves del fracaso de la operación de Bahía de Cochinos fue que no se pudo acabar con la aviación castrista. Esteban Bovo Carás pilotaba una de las ocho naves que volaron desde Nicaragua el 15 de abril para bombardear la fuerza aérea del régimen.

Por una parte, se habían retirado las torretas de ametralladoras traseras para reducir el peso de las naves y aumentar la autonomía de vuelo, lo que les impidió defenderse como habrían podido hacerlo con todas sus armas cuando un enemigo se situaba a su cola. «El primer día, perdimos la mitad del escuadrón», se lamenta Bovo.

Por otro lado, tras las primeras protestas de Cuba ante Naciones Unidas, Kennedy ordenó suspender los vuelos de los días siguientes, con lo que buena parte de los aviones castristas quedaron intactos para hacer frente al desembarco. «Eso fue suficiente para acabar con nosotros», recuerda el antiguo piloto de un B-26.

El día del desembarco, el 17 de abril, Luis González Lalondry se encontraba a bordo del «Houston» con el Batallón 5, listo para desembarcar con explosivos y las armas para distribuir entre los cubanos que se sumaran a la invasión. Pero a las 9.15 de la mañana, el buque recibió el impacto de un cohete lanzado por un T-33 y el capitán del barco lo lanzó contra la costa para encallarlo y evitar que se hundiera del todo, aunque no pudo impedir que parte de los hombres murieran ahogados o alcanzados por la artillería en la cubierta. Los que llegaron a la orilla, trataron de alcanzar Playa Larga, que fue donde «se combatió más duro», señala. A su juicio, la de la Brigada 2506 fue «una misión heroica».

Otro de los barcos, el Río Escondido fue alcanzado de lleno por los bombardeos enemigos, provocando una explosión «gigantesca», rememora Aurelio Pérez Lugones, que ejerció como segundo en el Servicio de Inteligencia.

«La idea era que, una vez asegurada la cabeza de playa, aterrizaran los aviones y se surtieran con lo que llevábamos en los barcos y comenzaran a operar desde este aeropuerto», explica señalando sobre un mapa unas pistas próximas a la bahía.

Para Pedro Corzo, presidente del Instituto para la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo, «la política primó sobre las consideraciones militares de los encargados de planificar la operación». «Indudablemente el presidente no estaba convencido del todo de la necesidad de ese tipo de acción militar.», señala Corzo, ya que «Kennedy había heredado el plan de su predecesor y lo enmendó, convirtiendo lo que en principio iba a ser una guerra irregular en una de tipo convencional, sin facilitar los recursos que tal tipo de contienda demanda».
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Testimonio de Jacques Lagas, Héroe de Playa Girón, donde se relata sobre quienes fueron verdaderamente los que ordenaron y bombardearon al pueblo de Playa Girón, Cuba, cuando el desembarco de la Brigada 2506 en abril de 1961

Por Jacques Lagas
Chileno
Capitán del Ejército Rebelde
Piloto de Combate de las FAR cubanas
Héroe de Playa Girón


El 19 de abril de 1961, vuelo mi avión de combate sobre el pueblo de Playa Girón. Había despegado por tercera vez en ese día a las 16:50 horas. Recuerdo las instrucciones que he recibido antes de elevarme: "el enemigo se hace fuerte en el mismo pueblo de Playa Girón, y hay que liquidar esa batalla antes de que caiga la noche; de los contrario pueden reembarcar o recibir respuestos al amparo de la oscuridad".

Llamo a mi bombardero: "mire Cuadrado, tome nota tranquilamente. Vamos a bombardear a 6,000 pies de altura. De sur a norte, con una velocidad de 250 millas por hora; el viento es del norte de 15 nudos. No hay deriva. ¿entendido bien? -Sí Capitán, copiado todo correcto- Recuerde- agrego- o pone las cuatro bombas en el pueblo, o le parto la siquitrilla llegando a la base... Cuadrado, lo que ve directamente adelante y pegado a la costa es Girón. Desde aquí ya se puede apreciar el pueblo, la pista y el camino, ¿ lo ve?- Si jefe.......Por el intercomunicador me llega la voz tensa de Cuadrado: "-cuatro bombas fuera, capitán, Cayeron medio a medio en el pueblo-agrega a media voz, a lo mejoer sintiendo lo que habíamos hecho.

Miro hacia Girón.El pueblo no se ve; está envuelto en una inmensa nube blanca que se eleva a más de dos mil pies de altura. Las cuatro bombas de 500 libras cada una hicieron blanco directo. Son las 17:35 horas del miércoles 19 de abril de 1961. Según supe después el enemigo se rindió incondicionalmente a las 17:40 horas de ese mismo día. Exactamente cinco minutos después del bombardeo.

(Pueblo de Playa Girón bombardeado por Jacques Lagas por orden del alto mando Castrista y que después la prensa oficialista se lo adjudicó a los aviones de la Brigada Expedicionaria y de Asalto 2506; mentira que la incipiente tiranía trató de mantener. Comentario del bloguista de Baracutey Cubano)

El 19 de abril de 1962 y a pesar de que ya estaba curado de espanto, casi me caigo del asiento en la cafetería Marakas, al ver las fotografías de los destrozos que yo había ocasionado en Playa Girón, cuando bombardée dicho pueblo por órden de Fidel, el miércoles 19 de abril de 1961, a las 17:35 horas, como producidos por efectos del "brutal bombardeo del imperialismo yanqui". Aparecían las fotografías acompañadas de grandes titulares de la Revista Verde Olivo, en los periódicos Revolución y Hoy. Miraba atónito, incrédulo y asombrado las fotografías. No podía dar crédito a los que estaba viendo. Engañar y mentir de esa manera caía ya en lo ridículo. Miles de hombres habían sido testigos de aquellos trágicos y sangrientos bombardeos.

De repente vino a mi mente la conversación sostenida con el camarada César Escalante, cuando insinuó insistentemente que cortara la parte de mi libro en la cual yo relataba ese hecho. Ahí estaba por fin el verdadero motivo por el cual mi libro había sido censurado totalmente (Nota de Nuevo Acción: Lagas se refiere a su libro "Memorias de un Capitán Rebelde").

Nuevamente la mentira, el engaño y la burla cruel que se hacía al pueblo de Cuba, al permitir que viudas, huérfanos y adoloridas madres, depositaran ofrendas florales en esos falsos monumentos, productos de nuestras propias bombas y que se atribuían al imperialismo yanqui, para exasperar a los pueblos del mundo. El asco y la repugnancia que tal procedimiento me produjo, se transformó en complejo de culpabilidad y complicidad. Decidí de ese instante, hacer lo inhumanamente posible para abandonar Cuba y contar al mundo LA VERDAD HISTÓRICA. (Publicado en la edición del martes 10 de octubre del 2006)

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Héroes de la Fuerza Aérea de la Brigada 2506

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La verdad de lo ocurrido en Playa Girón durante el desembarco de la Brigada de Asalto 2506 el 17 de abril de 1961. Algunos de los testimoniantes ya han fallecido.

(video de archivo con Oscar Haza)





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Publicado el 04-12-2011


Girón: Las conclusiones de la Comisión Taylor

Por Enrique Ros


En abril 21, a los dos días del colapso del desembarco en Bahía de Cochinos, el General Maxwell Taylor, que había sido Jefe del Ejército de los Estados Unidos de 1955 a 1959 y ya estaba retirado, recibió la encomienda del Presidente Kennedy de realizar una investigación sobre la causa de ese fracaso.

De acuerdo a su testimonio, el General Taylor iba a conducir la investigación por sí mismo. No pudo hacerlo. En el transcurso de la conversación con el presidente éste sugirió una comisión presidida por Taylor y compuesta por Bob Kennedy, Alex Dulles y el Almirante Arleigh Burke. Bob Kennedy representando los intereses del presidente, Burke los del Estado Mayor Conjunto y Dulles representando a la Agencia Central de Inteligencia. Las tres instituciones más íntimamente envueltas en la operación.

La integridad del General Taylor nadie la ha puesto, jamás, en duda pues todos coincidían en su honorabilidad como militar y funcionario público.

La designación de una comisión investigadora compuesta por personas que representaban las instituciones más íntimamente comprometidas con las trágicas decisiones que condujeron a la derrota de Girón obedecía a dos propósitos:

a) Calmar a la prensa y a la opinión pública con la investigación que se iniciaba.

b) Ocultar luego por muchos años –como secreto militar- el resultado de la investigación. Tan es así que Bob Kennedy suprimió un informe secreto preparado por Roger Hilsman, del Departamento de Estado.

En la comisión era el General Taylor el único miembro que no tenía responsabilidades que apañar. Fue siempre interés de la Casa Blanca ocultar las torpes decisiones que condujeron al mayor desastre sufrido por los Estados Unidos en lo que iba de siglo.

( General Maxwell Taylor)

El primer paso de la Comisión Taylor fue recoger el testimonio de cerca de 50 testigos o participantes que fueron entrevistados en el transcurso de 21 reuniones. Este grupo de testificantes incluyó los entrenadores norteamericanos en Centroamérica, funcionarios de todos los niveles en la Secretaría de Estado, la Secretaría de Defensa, el Estado Mayor Conjunto y la CIA. Comprendió a varios cubanos que participaron en la preparación de la acción, pero, por supuesto, no incluyó –por el momento en que se realizaba la investigación-, a los brigadistas que se encontraban en ese tiempo en las cárceles de Castro.

El equipo investigador presentó un estudio preliminar al Presidente Kennedy en mayo 15 y el informe definitivo le fue entregado el 13 de junio considerándosele en aquel momento como “estrictamente secreto” que vino a ser parcialmente desclasificado en mayo de 1977.

A cuatro conclusiones llegó la Comisión Taylor:

1) La inadecuada cobertura aérea del desembarco.

2) El fallo de la brigada, al ser derrotada en las playas, en convertirse en fuerza guerrillera.

3) La responsabilidad del Estado Mayor Conjunto por las deficiencias militares.

4) La falta de comprensión e incorrecta actitud de los altos funcionarios envueltos en la operación.
Algunos distinguidos historiadores manifestaban que “Bahía de Cochinos falló porque Kennedy y Bissell fallaron”, pero la más precisa conclusión la expresó un distinguido combatiente, el Comandante José P. San Román: “Playa Girón no hubiese fracasado si el presidente hubiera cumplido”.

Todos los militares que testificaron ante la Comisión Taylor coincidieron en calificar de grave error los incompletos ataques aéreos realizados dos días antes del desembarco y el General David W. Gray, del EMC, condenó enérgicamente el que se modificase el plan aprobado originalmente de continuos e ininterrumpidos ataques del día de la invasión. Lo afirmaba también el General Lemnitzer: “Los bombardeos de dos días antes se agregaron por razones no militares. Los aprobaron para darle credibilidad a la historia que los ataques del día de la invasión se realizaban desde Cuba”; esto lo afirmaba el General Lemnitzer en la reunión Número Doce de la Comisión Taylor.

La decisión del Presidente Kennedy de suspender los ataques aéreos programados para el mismo día 17 de abril fue condenada por todos los militares que testificaron. El Jefe del Estado Mayor Conjunto afirmaba en la Reunión 17 de la Comisión Taylor que los ataques aéreos del día 17 estaban considerados esenciales. Todos coincidieron en calificar de motivaciones políticas –no militares- las razones que condujeron a la aprobación de los ataques aéreos parciales dos días antes del 17 de abril.

El General Thomas White, Jefe de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, también discrepó de aquella súbita modificación. Afirmó en la Reunión 12 de la Comisión: “La mejor operación hubiera sido lanzar un fuerte ataque aéreo sobre los aeropuertos el mismo día de los desembarcos. El problema fue que hubo cambios en el último minuto de los cuales nosotros no conocíamos. Me refiero, entre otros, a la cancelación del último minuto de los ataques aéreos” y concluía aquel militar que dirigía la fuerza aérea de esta nación con esta durísima afirmación: “Yo creo que se hicieron cosas a niveles superiores al Estado Mayor Conjunto sobre las que no fuimos completamente informados”.

El Presidente de la Comisión, el General Maxwell Taylor al terminar su cometido hizo un paralelo entre dos presidentes norteamericanos: Trumann y Kennedy:

“Trumann demostró que un presidente con poca popularidad pero gran coraje puede lidiar con un héroe militar que se ha excedido. En contraste, al cancelar un importante ataque aéreo en Bahía de Cochinos, el Presidente Kennedy demostró que un presidente puede intervenir personalmente en la conducción de una operación militar pero tendrá que vivir lamentándolo”.

Desafortunadamente no solo lo lamentaría el ya difunto Presidente Kennedy sino aún, todavía, el pueblo cubano en la isla y en el exilio.


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jueves, abril 25, 2024

El Comandante Higinio “Nino” Díaz, quien fuera Jefe del Batallón Especial de la Brigada 2506, testimonia sobre algunos de los asesinatos de Raúl Castro Ruz en el II Frente Oriental Frank País. Pedro Roig Esq sobre EL BATALLÓN ESPECIAL DE LA BRIGADA 2506

 


Páginas 66 y 67 del libro  Memorias de un Combatiente Nacionalista Cubano



Páginas 147 a la 151



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Tomado de http://www.lanuevanacion.com/

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https://cubastrategicstudies.com/

EL BATALLÓN ESPECIAL DE LA BRIGADA 2506

Por Pedro Roig Esq.

23 abril 2024

 ¿Por qué escribo sobre este tema? Recientemente amigos santiagueros, me sugirieron documentar una monografía sobre el Batallón Especial en el contexto estratégico de la Brigada 2506. De forma que les presento esta síntesis histórica con datos inéditos sobre la Operación Marte, nombre que la CIA le dió a la mission militar de nuestro batallón.

Han pasado 61 años desde que junto a queridos hermanos de lucha, integramos el Batallón Especial de la Brigada 2506, que tuvo como misión de combate, desembarcar por el sur de Oriente tres días antes de Bahía de Cochinos. El factor esencial del plan era la presencia del Grupo de Recepción para identificar, mediante contraseñas, la pequeña playa. Luego del desembarco serían los guías del batallón, hasta el campamento.

EL COMIENZO Y LA MISIÓN

El plan tenía como meta estratégica, desembarcar una fuerza de combate, por el diminuto surgidero del río Macambo, entre Guantánamo y Baracoa. El Batallón Especial incluía numerosos veteranos en acciones de guerrilla.  Al frente estaba el comandante Higinio “Nino” Díaz. El propósito era establecer en las montañas, bases de operaciones para hacer frecuentes ataques a objetivos de oportunidad como puentes, infraestructura ferroviaria y  sistema de energía eléctrica, creando confusión en los mandos enemigos tres días antes del desembarco principal por Bahía de Cochinos. Yo tuve el privilegio de formar parte  del Batallón Especial.

El Batallón Especial (para guerra de guerrilla) fue entrenado en el campamento Beauregard, instalación militar del ejército de los Estados Unidos en Louisiana. La base tiene una enorme extensión de tierra y fue utilizada en numerosas ocasiones durante las dos guerras mundiales, para ejercicios de grandes unidades de combate incluyendo tanques y artillería de alto calibre.

(¨hombres ranas¨ de la Brigada 2506)

El área reservada para preparar las unidades de exiliados cubanos estaba perfectamente aislada. Allí se entrenaron los “Hombres Ranas”, que con enorme riesgo, marcaron en medio de la noche, las playas por donde desembarcaron en Bahía de Cochinos, los batallones de la Brigada. También se entrenaron miembros de los grupos de infiltración, el Batallón Especial y hombres que fueron trasladados a Guatemala donde formaron parte del Quinto Batallón de la Brigada.

ENTRENAMIENTO

Para los que integramos el Batallón Especial de la Brigada, el punto de partida para la base de entrenamiento en Louisiana fue el aeropuerto de Opa-Locka en Miami.  El vuelo duró varias horas. En la base nos montaron en camiones militares que tenían la vista al exterior cerrada con lonas.  Después de un buen rato llegamos a lo que sería nuestra base de entrenamiento.  En el campamento tuve la enorme alegría de poder abrazar a queridos amigos de mi infancia y juventud en Santiago de Cuba.

Nos recibieron los instructores de la CIA, y nos acomodaron en las viejas instalaciones del campamento. El entrenamiento físico fue intenso, aplicado a fortalecer la resistencia muscular, el sistema cardiovascular, y la velocidad.  Claramente diseñado para pelear en las montañas como fuerza de guerrilla.

La tropa se entrenó en el manejo de varios tipos de armas, incontables y largas marchas, camuflaje de posiciones defensivas y tácticas de combate. El tiempo era limitado y los instructores se empeñaron en hacer un buen trabajo.  Uno de los entrenamientos más efectivos para preparar psicológicamente al batallón guerrillero fue arrastrarse una distancia de 100 metros, pasando por debajo de alambres de púa, colocados a un pie del suelo, con ametralladoras calibre 30 mm, disparando sobre la cabeza de la tropa, mientras hacían detonar en los alrededores cargas de explosivos para hacer el efecto de un violento combate.

El hecho de que la tropa estaba en su mayoría integrada por jóvenes estudiantes, profesionales y militares, contribuyó a acelerar el entrenamiento físico y adquirir los conocimientos y el manejo de las armas.  El batallón se estructuró en tres compañías de fusileros, una compañía de armas pesadas y una compañía de jefatura, más el grupo de recepción en Cuba.

JEFATURA

Jefe del Batallón: Higinio “Nino” Díaz

S1 – Jefe de Personal: Mariano Regalado Acosta

S2 – Jefe de Inteligencia: Rodrigo Portuondo Taquechel

S4 – Jefe de Logística: Ernesto Alomá Sabas

S5 – Jefe de Orden Cívico-Militar: Sergio Rojas Santamarina

Juez: Osvaldo Soto

Médico: Guillermo (Willy) Salazar Hernandez

Oficial Ejecutivo: Eduardo Fernandez Uriarte

JEFES DE COMPAÑÍAS

Compañía 1: Antonio Crespi Larralde

Compañía 2: Ramón Corona Villar

Compañía 3: Ramón Cubenas Conde.

Compañía de Armas: Emilio Posada Gómez

Integraban el vital grupo de recepción: Ramón Machado, Rodolfo Hernández Herrera (Seafury), José Betancourt López, Enrique Márquez Suárez, Pedro Lozano, Rubén C. Hernández y Félix Ruiz.

Más de un tercio de los miembros del batallón eran “santiagueros” con estrechos vínculos de amistad y familia.  Entre los que señalamos a Jorge Más Canosa, Antonio Calatayud, Jose A. Ortiz y yo, que juntos forjamos  fuertes vínculos de lucha por el resto de nuestras vidas.

INFORMACIÓN SOBRE LA CAPACIDAD MILITAR DEL ENEMIGO EN ORIENTE

De acuerdo con informes de inteligencia de la CIA, las fuerzas armadas enemigas, estaban a las órdenes de Raúl Castro, con su cuartel general en Palma Soriano.

AVIACIÓN

El aeropuerto Antonio Maceo, en Santiago de Cuba, es el campo de aterrizaje principal en la zona. Este aeropuerto sirve de base para tres aviones de combate, incluyendo un T-33, dos C-47, un C-45, y dos helicópteros.

Patrullas regulares emprenden vuelo desde el Cabo Cruz (cerca de Niquero), dirigiéndose al Cabo Maisí, la vigilancia termina al anochecer.  No se han recibido informes de que tengan  capacidad  para vuelos nocturnos.

MARINA DE GUERRA

Santiago es el cuartel general para el distrito naval oriental.  Estaciones navales menores están situadas en Manzanillo, Caimanera, Baracoa, Gibara, y Puerto Padre.

Los buques normalmente estacionados en Santiago incluyen la fragata Antonio Maceo (F-302), los buques guardacostas GC-34 y GC-13, y las lanchas patrulleras.

FUERZAS TERRESTRES

La Fuerza Táctica de Combate de Oriente tiene 7,000 elementos en la provincia, integrados en 7 batallones de infantería, 2 de artillería, y 1 de tanques. Dos batallones de infantería están destacados en Guantánamo. El batallón de tanques queda en Palma Soriano.

LA MILICIA

Hay entre 40,000 y 80,000 milicianos en la provincia de Oriente dependiendo del grado de movilización y entrenamiento.

De ellos hay entre 5,000 y 10,000 milicianos en la zona de Guantánamo. Pequeñas unidades de la milicia local están destacadas entre el poblado de Imías al este del surgidero del río Macambo y San Antonio del Sur, al oeste.  Estos poblados se comunican por un estrecho camino que corre entre la costa y las montañas.

FUERZAS AMIGAS EN ORIENTE.

En las montañas entre Guantánamo-Mayarí y Baracoa se han identificado cuatro pequeños grupos de guerrillas (entre 50 y 100 hombres) muy activos en combates con fuerzas de la milicia de Castro pobremente entrenados.

Informes de jefes de la Resistencia en Oriente indican que el comandante “Nino” Díaz es muy respetado en la zona de Guantánamo, donde por muchos años su familia tuvo cafetales y “Nino” Diaz peleó en estas montañas en la lucha guerrillera contra Batista.

RUMBO A CUBA

Al atardecer del día 11 de abril, se nos informó que había llegado la hora y que saldríamos esa noche para embarcar rumbo a Cuba.  Emoción y alegría se dejó ver en el grupo que promediaba 24 años de edad. Se nos dió una deliciosa cena.  Armando Ramos Serrano, con su chispa oportuna comentó: “Espero que se repita”. Jorge Más Canosa, Osvaldo Soto, Dionisio Suárez y Antonio “Tony” Calatayud improvisaron palabras cargadas de emoción patriótica.

Camiones cerrados con lona, nos llevaron a la pista junto a los aviones que volaron a la base naval de Cayo Hueso y directo al muelle donde alrededor de la media noche embarcamos en el Santa Ana.   Un oficial naval escribe en su Diario abordo: “Abril 12 – 1 AM. La tropa se instala en la bodega de proa, los hombres lucen cansados del viaje del campo de entrenamiento al barco pero alegres y confiados… A las 3 PM la tropa hizo prácticas de tiro de fusil y ametralladora”.

En los primeros días con agua y alimentos disponibles, se hacían ejercicios y algunos optimistas trataban de correr por la cubierta. Luego de 60 años recuerdo en esas encomiables faenas a “Guille” Fernández Mascaró, “Raulin” Gramatges, José  “Pepín” Mustelier, Pepín Bacardí, Paco Torres de Navarra, “Willy” Salazar, Gustavo Carol, Alfredo Oliva, Alberto de Cárdenas y Oscar Mestre.

PLAN DE DESEMBARCO Y EL GRUPO DE RECEPCIÓN

El reporte de la CIA señala: Aproximadamente a 5 millas al oeste del pueblo de Baitiquirí (060545) se encuentran 11 hombres bastante bien armados que penetrarán la zona del surgidero de Macambo (201569) y erigirán obstrucciones en las carreteras en los puntos (183584) y (222573) antes del desembarco del Batallón, deteniendo de esta forma todo el tráfico.

El grupo mantiene comunicaciones radiotelegráficas con la Base de Apoyo de Retaguardia y otros grupos en la zona. Cuando se haya realizado el desembarco los hombres del grupo de recepción servirán de guías y dirigirán al Batallón desde la playa de desembarco a las colinas al norte de la misma, en donde el Batallón puede establecer su Cuartel General inicialmente.

El 9 de abril el grupo de recepción sufrió un grave accidente con explosivos y su jefe se debatía entre la vida y la muerte en un hospital en la Base Naval de Guantánamo.

CONTRASEÑAS  VISUALES ASIGNADAS POR LA CIA

Desde la Playa.    Entre las horas 2200R y 2400R del 14 de abril, el Grupo de Recepción emitirá la siguiente contraseña o bien con una linterna eléctrica de bolsillo o con una lámpara de petróleo cada 15 minutos: GUIÓN  PUNTO  GUIÓN. El guión será de 3 segundos de duración y el punto de un segundo.

Desde el Navío: Se acusa recepción de esta contraseña consistiendo de un GUIÓN emitido por una linterna eléctrica de bolsillo en el puente de navío. El GUIÓN será de 3 segundos de duración.

Si la operación falla el 14 de abril debido al mal tiempo o por falta de presencia por parte del destacamento de recepción en tierra, se realizará la operación nuevamente en la noche del 15 de abril. En el caso que la operación aborte el 15 de abril la Nave procederá a una posición pre-designada, el navío se comunicará con la base de apoyo de retaguardia y aguardará instrucciones.

OBSERVACIÓN: Cada lancha remolca dos balsas en cada viaje entre la playa y el navío, y viceversa. Las lanchas “Power Kat” con motores silenciosos.: la idea era hacer el menor ruido posible para no alertar al enemigo.

LA NOCHE DEL 14 DE ABRIL

Al atardecer del día señalado para el desembarco, el Santa Ana se aproxima a la costa. A las 8 pm se sitúa en el punto indicado para iniciar la operación. Pero el Grupo de Recepción estaba herido y fuera de combate. En el Santa Ana nadie fue informado que no habría recepción.

Por lo tanto las contraseñas acordadas no fueron recibidas. Ante esta difícil situación, Renato Díaz, jefe naval de la operación, “Nino” Díaz, y los Jefes de Compañía deciden buscar el surgidero del río Macambo en las pequeñas lanchas a bordo.

En la Santa Ana, la tropa ocupó las áreas asignadas en cubierta para facilitar el momento de abordar las pequeñas lanchas  y las balsas. De repente se escuchó  un enorme y prolongado  ruido. Provenía de la grúa de abordo  que levantaba la lancha para colocarla junto al Santa Ana. El estruendo  estremeció el silencio de la noche.

“Sandy” Rousseau, el más joven del batallón y ayudante del mortero de 60mm, con su natural picardía dijo: “Señores, creo que despertamos a medio Guantánamo”, a lo que Roberto del Rosal, operador del mortero, con sabia precisión dijo: “Pero por Dios, ¿no lo pudieron engrasar?”.

Así las cosas, una lancha con motor silencioso salió a buscar la desembocadura del pequeño río. Motivados por la urgencia de encontrar el sitio, otra lancha se incorporó a la búsqueda. Los hombres de las lanchas hicieron un extraordinario esfuerzo, pero sin señales de tierra la misión fue infructuosa.

El Diario de abordo señala; “Por fin a las 12:20AM regresa una de las lanchas que ha recorrido más de 2 kms de costa del este y oeste y no han encontrado la playa, solo hay acantilados en todo el litoral.  Cinco minutos más tarde regresa la otra lancha.  Tampoco había encontrado la playa”.  Se decidió alejarse de la costa y regresar la noche del 15, para encontrar el surgidero del río y desembarcar la tropa.

Tomando rumbo sur, Renato Díaz ordenó subir las lanchas y las balsas que estaban amarradas al costado de la nave.  En el proceso se zafaron 2 balsas que no se pudieron recoger. Durante la larga espera la tropa demostró sólida moral y disciplina.

El Diario de abordo dice: “La tropa está rendida de sueños por tres días de navegación, confinada a la bodega, mal alimentada y con mucho sueño”.  A las 9AM el Padre José González Rubio, capellán del Batallón, ofreció una misa. A las 2:45, “Nino” Diaz desde el Puente de mando, anuncia que al amanecer del día 15, aviones de la Fuerza Aérea de Liberación, habían bombardeado los aeropuertos de Santiago de Cuba, San Antonio y Columbia.  El entusiasmo de la tropa y los marineros fue extraordinario.

LA NOCHE DEL 15 DE ABRIL

Continúa el Diario de abordo: “A las 2:55 pm (dia 15) se escucha a un vigía que grita “Avión a popa”.  Era un avión de reconocimiento, voló muy bajo. Era el avión No 208 de la F.A.R que pudo haberlo visto todo pero no hubo reacción del enemigo. Al menos no lo supimos nosotros.” Nino Díaz y los jefes de  Compañías dan la orden de desembarcar  la noche del 15. “Nino” que es un  patriota tenaz y valiente, se muestra  activo en su puesto de mando, mientras “Moncito” Corona, recorre la cubierta alentando a todos con su sereno coraje.  Sus raíces mambisas tomaron presencia en aquel llamado de heroísmo para la desigual pelea.

El batallón sabía que se había perdido  el factor sorpresa, que el enemigo nos estaría esperando. Nadie dudaba del enorme peligro. Los más experimentados aconsejaban llevar en las mochilas lo esencial: peines de balas, comida seca y agua.  Alrededor de las 7 pm, con las armas  de combate, fuimos a las áreas designadas para desplazarnos a las lanchas de desembarco. El Batallón estaba listo. Aquella noche de  trepidante incertidumbre sentimos  el infinito orgullo de ser soldados de la libertad y en compañía de  entrañables amigos, enfrentar  la insondable cita con el destino.  

Diario de abordo: “6:30 p.m. Ya estamos cerca de nuestro punto. Tenemos la impresión de que habrá buques de guerra comunistas esperándonos.

“Por fin a las 9:45 p.m., se arrió una lancha con Moreno al frente de la patrulla de reconocimiento.  A bordo va Maximino Torres, el último alcalde de Santiago de Cuba, quien tiene más de 15 años de experiencia de navegación en las costas de Oriente. El barco está a 8 millas de la costa.

“A las 10:35 p.m., recibimos el primer mensaje de la lancha que informó la presencia de un guardacosta de Castro. Moreno maniobra y lo evade. A las 11:00 p.m. Moreno nos dice que al acercarse a tierra la corriente lo tiró contra el coral y rompió la propela. A las 12:00 salió la otra lancha en busca de la playa y la lancha de Moreno.

“La segunda lancha llegó a la orilla (del Macambo), informando que habían visto perfectamente el movimiento de tropas enemigas en la zona de desembarco. De regreso, se encuentra con la lancha de Moreno, que remolca hasta la Santa Ana.

“Ante el inminente peligro “Nino” Díaz y el Capitán Renato Diaz deciden alejarse mar afuera.. A la 1:30 am (16 de Abril) salimos del lugar con rumbo Sur”. Al amanecer se da la impresión de que regresamos a Cayo Hueso.

Es obvio que la Jefatura de Retaguardia de la CIA no tenía un plan alterno para el Batallón Especial y que este desembarco, desde que fue concebido, no era viable.  En primer término el río Macambo era un pésimo sitio para una operación anfibia y el  gravísimo accidente con la explosión de una caja de detonadores, que hirió a los miembros del Grupo de Recepción incluyendo a su jefe Ramón Machado, ocurrió el 9 de abril, cuando el batallón aún estaba en la base de entrenamiento. ¿Por qué después del accidente, con  bajísimo margen de éxito, no se canceló el desembarco?

El excelente investigador histórico, Vicente Blanco Capote, veterano de la Brigada 2506,  me facilitó una entrevista con Ramón Machado, que además disfruta, con  sus 80 años (como casi todos los que quedamos en pié) de una prodigiosa memoria y capacidad de análisis.

Machado, que estuvo entre la vida y la muerte, me precisó la gravedad del accidente y lo muy difícil que sería el desembarco por el pequeño surgidero del río  Macambo. El valeroso combatiente  publicó un libro titulado “Cuba: My (twice) Betrayed Generation”, con documentos sobre este y otros temas sobre la heroica generación que enfrentó la tiranía marxista-leninista de Fidel Castro.

Al amanecer del 17 de abril se ordenó al Santa Ana, regresar al Sur de Cuba.  El Diario de abordo dice: “Ya habíamos navegado muchas horas  hacía Stock Island (Cayo Hueso) y nos encontramos bastante al norte de la provincia de Oriente,”

¿Por qué este cambio de 180 grados,  navegando de nuevo por donde habíamos estado unas horas antes? Esta sería la tercera vez que pasamos frente a Baracoa y a la Punta de Maisí.  En  realidad había un extendido  y profundo descontento en la tropa. Más tarde oímos por radio la noticia de un desembarco por la costa del sur de Cuba que resultó ser la Bahía de Cochinos.

¿UN VIEJO BARCO CON SUERTE?

Cerca de Guantánamo, un DC3 de la FAR, se nos acerca y muy próximo al Santa Ana, nos da dos vueltas y se aleja rumbo Oeste. Se sabe que Raúl Castro ordenó al T33 que sobrevivió en Santiago de Cuba  al ataque aéreo de abril 15, para que destruyera al barco identificado como enemigo. A los pocos minutos el T 33 estalló en pleno vuelo, pereciendo su piloto Orestes Acosta. ¿Por qué el avión destinado a destruirnos, repleto de explosivos, se desintegró en el mar? El régimen lo atribuye a fallas mecánicas. Lo cierto es que la Santa Ana comenzaba a dar señales de ser un viejo barco  con suerte.

El Diario de abordo del día 18 dice: “A la 1:29  de la tarde  nos acercamos a varios buques que navegan en un convoy”. Pensamos equivocadamente, que era una segunda expedición que se dirigia a Cuba. En efecto eran los barcos de transporte, Caribe y Atlántico, que habían recibido órdenes de abandonar Bahía de Cochinos. (adónde nunca regresaron). En el área navegaba el Blagar (LCI), buque artillado de la brigada, al mando de mi viejo amigo, el capitán Juan Cosculluela.

En ese momento nos dimos cuenta que se había creado una peligrosa crisis de identidad. ¿Quiénes eran esos hombres armados, con uniforme verde olivo que se aproximaban a los barcos de transporte?  El Blagar se nos acercó con actitud hostil. El LCI, Barbara J, nos había visto minutos antes y reportado la presencia de un navío desconocido en el área. Los mandos de Retaguardia no habían informado que el Santa Ana, repleto de armas y explosivos tenía órdenes de ir a Girón. La confusión se tornó muy peligrosa.  Minutos antes de un posible desenlace trágico, miembros de la tripulación del Blagar, reconocieron a marineros y amigos en la Santa Ana.

Así fue como, gracias a un golpe de suerte, otro problema, que pudo haber sido fatal, quedó resuelto. Esa noche una barcaza nos pudo dar petróleo, agua y alimentos (incluyendo docenas de latas de ravioli). También nos informaron que la aviación de Castro tenía absoluto control del espacio aéreo sobre Bahía de Cochinos. El desastre de la invasión era inevitable.

En nuestra tropa el daño emocional fue desbastador. Estrechos vínculos de familia y amistad nos unen con los que luchaban y morían traicionados. Aquella fue una noche infinitamente dolorosa y triste. Tres días después, el 22 de abril, nos transbordan a dos destructores de la marina de EE.UU. Noventa hombres a bordo del 931 y sesenta y ocho a borde del 757. Nos llevaron a la Base Naval de Vieques en Puerto Rico desde donde, días después, regresamos a Miami en aviones de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Fin de la historia.


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jueves, marzo 23, 2023

El bar cubano. Alejandro Armengol: Fines de semana en La Habana, viajes de ida y vuelta en un mismo día

 
Nota del Bloguista: de Baracutey Cubano

 Creo recordar que ese fragmento que toma Armengol como la mejor definición del daiquirí, es de la novela de Ernest Heminway (quien fuera el agente ¨Argos¨ de la Inteligencia soviética según se dice  a partir  del instante 1: 07:48 de  este  video)  titulada Islas en el Golfo, la cual fue  publicada póstumamente.  

(En la foto la perona que está entre Spencer Tracy (el actor principal en el film El Viejo y el Mar) y la mujer no se me parece al actor Errol Flynn ni en la cara ni en el tipo de bigote)

Por cierto: en una  carta a su hijo Patrick (al que llamaba ¨Mouse¨) fechada el 24 de diciembre de 1958 escribió sobre la entonces  situación cubana

"Cuba está ahora mala de verdad, muchacho. Yo no soy de los que se acoquinan ante el peligro, pero estoy harto de vivir en un país donde nadie sabe con certeza --las dos partes son atroces-- las dificultades y muertes violentas que vendrán cuando entren los nuevos, viendo los abusos de los que están en el poder ahora. Aquí somos siempre tratados bien, como en todos los países, y tenemos muy buenos amigos. Pero las cosas no andan bien y lo que nos viene encima es el crimen. Esto es totalmente confidencial. Más vale tomar precauciones. El futuro se vislumbra muy malo y no ha habido pesquería en el Golfo...".

En el original:

uba is really bad now, Mouse. I am not a big fear danger pussy but living in a country where no one is right --both sides atrocious-- knowing what sort of stuff and murder will go on when the new ones come in --seeing the abuses of those in now-- I am fed on it. We are always treated OK as in all countries and have fine good friends. But things aren't good and the overhead is murder. This is confidential completely. Might pull out of there. Future looks very bad and there has been no fishing in Gulf....¨ 

Ernest Hemingway con sus hijos Patrick y Gregory

Más  sobre Ernest Hemingway  AQUÍ.. 

El nombre de daiquirí para el trago  y su relación con la Guerra Hispamo Cubana Norteamericana  es por el nombre de  la playa  del Oriente de Cuba por donde desembarcó gran parte de las tropas norteamericanas en un casi caótico desembarco, pero ese es un tema aparte...

El daiquirí tradicionalmente se presentaba en un tipo de  copa específica (las del brindis de los recién casados  en su boda) y no en un vaso. No soy bebedor, pero sí lo tomé varias veces  en Cuba en mi juventud, que era  en los mismos tiempos de la juventud de Armengol.

 Armengol  escribe: ¨... Nadie se responsabiliza de una invención que fue el medio ideal —explosivo y seguro— de llevar una mujer a la cama en La Habana durante las décadas de los años cincuenta y sesenta...¨ No se las experiencias de Armengol en esos años pero de la bebida que se hablaba entonces  que tenía ese efecto era la llamada menta ... Tampoco nos olvidemos que  en  un gran numero de ocasiones, ellas son las que nos llevan a la cama haciéndonos creer  lo contrario  :-)

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Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

El bar cubano

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Fines de semana en La Habana, viajes de ida y vuelta en un mismo día

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(Los tres tragos cubanos más famosos en que se utiliza ron: Cuba libre, mojito y daiquirí.)

Por Alejandro Armengol

Miami

17/03/2023

Al menos dos cócteles del limitado bar cubano deben su origen —o su nombre— a la Guerra Hispano-Americana. Nada mal récord cuando se suma un tercero.

Uno adquiere su definición mejor con Hemingway: “Hudson estaba bebiendo otro daiquirí helado sin azúcar y al levantarlo, pesado y con la copa bordeada de escarcha, miró la parte clara debajo del tope frappé y le recordó el mar. La parte frappé era como la estela del barco y la parte clara como se veía el agua cuando la cortaba la proa, navegando en aguas poco profundas, sobre fondo de greda. Era casi el color exacto”.

El segundo es tan simple de preparar que no ha merecido descripción literaria. Tiene también una apariencia ingenua y un nombre exaltado.

Por lo general se define como una mezcla de ron y Coca-Cola. En su elaboración a veces se omite el medio limón, indispensable para personalizar el trago. También se pasa por alto su carácter engañoso —hasta traicionero—, que lo convierte en arma de conquista. Recurso clásico es adulterar la mezcla para debilitar al contrario —pareja, acompañante, alguien conocido en la esquina—, desde un exceso de alcohol hasta cualquier droga. Nada es más peligroso que un cuba libre —salvo una Cuba libre. Suele citarse con énfasis fuera del país, pero en éste se limita a una bebida de adolescentes y mujeres.

Los dos tragos han soportado el desdén de quienes nacen hombres en la Isla: uno porque se le considera propio de turistas, el otro por su tendencia femenina. Nacionalismo y machismo conspiran a la par en este caso.

Ambos fueron creados por visitantes. El daiquirí por el ingeniero de minas Jennings S. Cox y el cuba libre por un capitán del Cuerpo de Señales de Estados Unidos estacionado en La Habana.

El nombre del capitán se limita a un “Mr. X”. Nadie se responsabiliza de una invención que fue el medio ideal —explosivo y seguro— de llevar una mujer a la cama en La Habana durante las décadas de los años cincuenta y sesenta. Los dos surgen de la necesidad de evadir el calor que impera casi todo el año en la isla caribeña. El que le recuerda el mar al escritor norteamericano no es más que una añoranza de la nieve y el frío. El segundo pretende aludir a una reafirmación patriótica y es tan engañoso como la política. Necesita de un producto extranjero (el refresco en la isla, la soda en Miami) para existir. Una Cuba que no es libre sin la presencia del Norte.

El más cubano de los tres es el tercero. El único que depende de la cultura y de la naturaleza del país.

Aunque la publicidad ahora lo asocia con Hemingway, no se encuentra en su literatura. Sí en la de un cubano.

Yerbabuena machacada, una media cucharada de azúcar y el zumo de medio limón. Agregue dos onzas de ron Carta Blanca, el hielo suficiente, y tiene en un vaso la combinación nacional perfecta.

“Pedí un mojito y me entretuve contemplando, jugando, teniendo en las manos aquella metáfora de Cuba. Agua, vegetación, azúcar (prieta), ron y frío artificial”, escribe Guillermo Cabrera Infante en Tres Tristes Tigres.

El ron es el ingrediente indispensable de los tres —además del hielo, que es el disfraz necesario para adaptarlos al clima— y no se define con un nombre sino por el apellido: Bacardí.

Ningún producto ejemplifica mejor las esperanzas y frustraciones de una nación que comienza con un siglo. No hay familia más representativa. Un español que en 1862 adquiere una destilería en Santiago de Cuba, que sobrevive a la Guerra de los Diez Años y crea una bebida que gana la principal medalla en la Feria de Madrid de 1877. Un primogénito que se destaca como historiador y cronista. Otro heredero que lleva el negocio a la capital, logra que la firma gane fama mundial después de la intervención norteamericana y funda un establecimiento que sirve bebidas gratis a turistas y empresarios norteamericanos.

Fines de semana en La Habana, viajes de ida y vuelta en un mismo día, mañanas dedicadas a reuniones de negocios, recorridos de compra, tardes de tragos en el edificio Bacardí, noches de Tropicana si hay tiempo para un día más.

El regreso en el ferri rumbo a Cayo Hueso o en el último vuelo hacia Miami, al concluir la visita a la ciudad que para ellos era una feria y cuyo encanto los perseguirá durante los días siguientes e incluso por meses y años si son afortunados. Viajeros que vuelven a sus hogares cargados de botellas, con la ilusión de apresar en ellas el recuerdo del fin de la aventura.

(Publicado originalmente el 23 de diciembre de 2006 en Cuaderno de Cuba.)

© cubaencuentro.com

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VIDEO. Ferry de La Florida a La Habana "Antes de 1959


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CABARET TROPICANA

Pequeño show en el avión. La pareja de baile eran Ana Gloria y Rolando

PARA QUE NO LES HAGAN CUENTOS: OBSERVEN  EL BAJO PRECIO DEL CABARET  TROPICANA. EN LA SALA DE JUEGO DEL CASINO ERA DONDE ESTABA LA GANANCIA

EL TENOR PEDRO VARGAS CON  AGUSTÍN LARA EN LA MESA DE MARTÍN FOX, DUEÑO DE TROPICANA JUNTO CON SU HERMANO ¿PEDRO?

EL CANTANTE TONY MARTIN


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