sábado, junio 03, 2023

René Gómez Manzano desde Cuba: El pueblo contra el “combo cultural” del castrismo. Los actos de rechazo a los emisarios culturales del castrismo gozan de comprensión y respaldo entre los cubanos de a pie

 
Tomado de https://www.cubanet.org

El pueblo contra el “combo cultural” del castrismo

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Los actos de rechazo a los emisarios culturales del castrismo gozan de comprensión y respaldo entre los cubanos de a pie

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Por René Gómez Manzano

2 de junio, 2023

LA HABANA, Cuba. — Una de las tareas predilectas de los castristas es la de hacer comparaciones entre la Cuba de 1958 y la de hoy. Por supuesto, al establecer tales parangones, nunca faltan la tendenciosidad ni la manipulación. Los voceros y cotorrones se cuidan muchísimo escoger sólo aquellos pocos indicadores en los que el régimen de sus amores pueda salir bien parado al hacerse el cotejo con la etapa prerrevolucionaria.

No obstante, es frecuente que las comparaciones de ese tipo resulten muy poco provechosas para los comunistas antillanos. Tomemos, por ejemplo, el área de la producción de bienes materiales. Según las obsoletas teorías del marxismo leninista, sería ese el campo en el cual se revelarían en mayor medida las ventajas que —dicen— la planificación socialista ostenta sobre la “anarquía de la producción capitalista”.

Pero los datos estadísticos, con su objetividad para ellos indeseable, echan por tierra las afirmaciones mentirosas del rojerío internacional, como la que cierra el párrafo precedente. El ejemplo obvio, en Cuba, sería un producto emblemático como el azúcar. Los castristas treparon al poder cuando nuestro país era, y por amplio margen, el mayor productor y exportador del dulce en todo el mundo. Hoy los pocos centrales destartalados que quedan apenas pueden cubrir el consumo nacional.

En un plano más general, podemos contrastar el desarrollo relativo que exhibían Cuba y algunos otros países. ¿En 1958 qué eran Taiwán o Sudcorea en comparación con nuestra Gran Antilla! ¿O incluso países del Viejo Continente, como España o Italia! A los rojillos que objeten que esas son naciones ajenas a nuestro espacio geográfico-cultural, los invitaría a hacer la comparación con —digamos— Panamá, Costa Rica o República Dominicana.

De modo que aquí viene al caso formularles una sugerencia a los plumíferos y cotorrones del régimen que padecemos: señores, por mucho que ustedes quieran defender al actual gobierno de La Habana, es preferible que renuncien a la idea de hacer comparaciones entre el desastre que hoy sufrimos y el país que teníamos en 1958. Con todo y sus deficiencias (que eran ciertas), este último siempre saldrá ganando de calle al ser parangonado con la calamidad que sufrimos hoy.

Otra de las actitudes por las que siente predilección el régimen castrista es la de adoptar poses de víctima. Ejemplos de esto los vemos en las recientes manifestaciones de rechazo sufridas en el extranjero por personas del mundo de la cultura que se han caracterizado por su apoyo incondicional a las políticas del régimen comunista. Ha sido, en días recientes, el caso del dúo Buena Fe, y también el de la poeta Nancy Morejón.

La pareja musical guantanamera, integrada por Israel Rojas y Yoel Martínez, ha sufrido en España el boicot de exiliados cubanos, quienes se han ocupado de enrostrarles su absoluta identificación con el actual régimen de nuestro país. Algunos de los autores de las denuncias dirigidas contra el dúo, aunque sin aducir otros elementos que sirvan de sostén a su dicho, han planteado “¡Basta de lavado de dinero para la dictadura militar castrista!”.

La versión de los hechos que ofrecen ambos artistas, alude a “acosos y amenazas fascistas”. La Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) planteó que lo ocurrido representaba un “atentado contra la civilidad” (el repudio a Buena Fe, claro; no los golpes que cubanos del oficialismo propinaron a los críticos del dúo). Por su parte, Indira Fajardo, presidente del Instituto Cubano de la Música (ICM) adujo que se pretendía “el ahogamiento del pueblo cubano” en el terreno cultural.

En el caso de la literata Nancy Morejón, que es más reciente, los órganos de agitación castristas han mostrado aún más actividad. Y en cierto modo es natural que así haya sucedido: mientras en el caso de Rojas-Martínez hubo una actuación física (tanto por parte de quienes protestaban como de quienes usaron la fuerza para reprimirlos), el affaire Morejón se ha limitado al terreno de las ideas.

Todo comenzó cuando los franceses que organizaban el “Mercado de la Poesía”, a celebrarse este año en París, tuvieron la peregrina idea de nombrarla “Presidente de Honor” del encuentro literario. Ni tardo ni perezoso, el destacado escritor exiliado Jacobo Machover se dirigió a los referidos señores y argumentó cuán improcedente resultaba esa nominación.

En su misiva, el autor de El libro negro del castrismo recordó que la homenajeada es directora del “órgano de la muy oficialista Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), que sólo admite en sus filas a los intelectuales allegados al poder y de la que todos los disidentes o críticos son excluidos sin piedad”. ¡Sí sabré yo de estas características de la UNEAC, cuya Asociación de Escritores me expulsó hace años por mi postura contestataria!

En sus muestras de apoyo a la que es también Premio Nacional de Poesía 2001, el referido gremio oficialista optó por aludir a “gastados lugares comunes en los ataques contra artistas e intelectuales que viven y trabajan entre nosotros”. Como resulta obvio, con una frase vaga como la recién citada, los aludidos hombres de letras se ahorran el tener que entrar al fondo de una discusión que jamás sería favorable para ellos.

Es que, en resumidas cuentas, se acusa a esos artistas itinerantes no por el solo hecho de vivir en Cuba. Las imputaciones que se les hacen tienen que ver con su plena identificación y respaldo a la dictadura que padece el país. Por ejemplo, su apoyo a las oleadas represivas de la Primavera Negra de 2003 o, en fecha más reciente, de julio de 2021.

¿O es que esos señores —y sus similares, que no faltan— piensan que pueden, con total impunidad, firmar los mamotretos que de tiempo en tiempo guisan en las cocinas del régimen para justificar las barbaridades que este perpetra! La chicharronería (“obsecuencia” en un lenguaje más clásico) tiene el rechazo abrumador del pueblo cubano, máxime ahora cuando el hambre, las carencias de todo tipo y la represión están más difundidas.

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LES DOLIÓ...

CREARTE  Ministerio de Cultura

1 junio, 2023

Denuncia desde la Unión de Escritores y Artistas de Cuba contra los ataques a Nancy Morejón



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Alberto Roteta Dorado: NO ES UNA GUERRA CULTURAL, ES LA REACCIÓN LÓGICA Y COHERENTE DE LA OPOSICIÓN CONTRA LOS REPRESENTANTES DEL CASTRISMO

 
NO ES UNA GUERRA CULTURAL, ES LA REACCIÓN LÓGICA Y COHERENTE DE LA OPOSICIÓN CONTRA LOS REPRESENTANTES DEL CASTRISMO.

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.

2 dejunio,2023

Santa Cruz de Tenerife. España.- No se trata de agredir a la cultura cubana, ni a sus artistas. La llamada guerra cultural no es más que otra de las tantas rabietas del castrismo en sus múltiples intentos por sobrevivir. En realidad se trata de no permitir que aquellos que son cómplices de la más longeva y sanguinaria dictadura del continente americano aparezcan por doquier como representantes del oficialismo castrista. 

Son acciones de carácter espontáneo que tienen lugar por parte de cubanos emigrados en cualquier parte del mundo. Es hora de dejar de culpar al Gobierno de Estados Unidos o a las múltiples organizaciones democráticas que luchan por el restablecimiento de la libertad en Cuba. Ya los tiempos del viejo comandante con sus eternos delirios, viendo a la CIA y al "Imperialismo Yanqui" por doquier, han pasado. 

Da igual que se trate de Buena fe con todo el show mediático que han armado de ambas partes  – ya es demasiado y no creo que merezca la pena seguir lloviendo sobre mojado, entre la tontería y la vulgaridad de lo mediático–, o ahora con la retirada de la presidencia de honor de un evento literario a la poetisa Nancy Morejón, buena perla del comunismo caribeño, firmante de la famosa carta de respaldo al fusilamiento de tres jóvenes cubanos que intentaron escapar del país secuestrando una lancha en La Habana, por orden del fallecido dictador Fidel Castro, amén de sus recientes declaraciones negando la represión en Cuba. 

Espero que se tenga en cuenta a ciertos personajes como Pancho Amat, el tresero que viene mucho por Canarias, o la actriz Corina Mestre (a esta no la invitan a ningún lugar) o la trovadora Martha Campos, alguien que jamás ha tenido seguidores en ninguna parte; aunque ha dicho que regresaba de España – no se quienes estarían en sus presentaciones, ni en qué lugar actuaría–. Todos han hecho declaraciones en defensa de los integrantes de Buena fe. 

Lo peor no es que defendieran o no a los "artistas" del momento, refiriéndome al dúo Buena Fe; sino que lo han hecho de manera no espontánea, esto es, organizado por el oficialismo de la isla, ya sea a través de la UNEAC, la UPEC, el Instituto de la Música o sus setecientas y tantas organizaciones gubernamentales de apoyo al régimen.  

Por estos días otros artistas como los trovadores Carlos Varela, libre de pecado, toda vez que, lejos de solidarizarse con la dictadura, se ha pronunciado enérgicamente, mediante su música, en su contra y Liuba María Hevia, muy discreta y con una postura muy conservadora, también han estado haciendo presentaciones por España. Sin embargo, no han sido "atacados" por nadie, por lo que no se trata de una guerra cultural contra los artistas que permanecen en Cuba; sino contra aquellos que son fervientes adoradores del castrismo, los que, en su mayoría, deberían estar prisioneros por sus actos delictivos. 

Apoyar a un sistema político como el comunismo, con una infausta historia con cifras descomunales de muertes bajo sus garras – mucho más que el fascismo–, es delinquir igual o peor que si hubieran cometido los actos propiamente dichos. 

Muchos artistas cubanos, lamentablemente, han estado involucrados, de una u otra manera, y en mayor o menor medida, en las más crueles acciones propuestas, de manera deliberada y con alevosía, por el régimen comunista de Cuba. Esta es la causa real del rechazo que se le les hace, algo que no es nuevo; aunque antes de la era del internet y de las redes sociales todo quedaba limitado a lo que la prensa escrita u otros pocos medios difundían. 

No hay tal guerra contra la cultura cubana, ni se trata de acciones "orquestadas" por la llamada mafia anticubana – forma despectiva que utiliza el oficialismo para referirse a los millones de opositores emigrados, especialmente los de la comunidad de Miami, en Estados Unidos–. 

Es la reacción lógica y coherente de la oposición contra aquellos que durante décadas han respaldado al régimen comunista de Cuba.

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Pepe Forte

¿Palabras A los intelectuales? ¡No, palabras CONTRA los intelectuales! Esta directa de EL ATICO DE PEPE, con su conductor PEPE FORTE, hace una nueva inmersión en uno de los episodios políticos de la entonces naciente revolución maledictiana, cuando Fidel Castro se reúne en la Biblioteca Nacional con escritores, pintores y artistas cubanos en general, y habla de "libertad de creación", mas en realidad lo que entroniza y establece es la censura, al pronunciar la lapidaria sentencia de "CON LA REVOLUCIÓN TODO, CONTRA LA REVOLUCIÓN, NADA". Este Atico de Pepe, en la cuenta personal de PEPE FORTE en YouTube, explica cómo aquel discurso es la consecuencia de una ola de protesta de artistas cubanos que se quejaron por la censura de un documental titulado "PM", que reflejó la vida nocturna de La Habana, en un modo que no se avenía a los presupuestos ideológicos de la Revolución. Otro abordaje de la historia, necesario sobre todo para las más jóvenes generaciones de cubanos, tanto exiliados, como dentro de Cuba.

 PALABRAS a los INTELECTUALES 






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viernes, abril 28, 2023

El cineasta cubano Fernando Pérez: 'La censura no impedirá que el pensamiento siga siendo empecinadamente libre'; se pronuncia contra la prohibición de proyectar las obras más recientes de Fernando Fraguela, Ricardo Figueredo y Juan Pin Vilar.

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En sus fueros internos:  Benito Mussolini se identificaba con El Estado; Fidel Castro Ruz  con la Revolución. El Estado y hasta con el Pueblo cubano.

 Benito Mussolini expresó: ¨ 

¨El pueblo es el cuerpo del Estado y el Estado es el espíritu del pueblo. En la doctrina fascista, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo. Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado¨

Fidel Castro expresó: 

¨Esto significa que dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada. Contra la Revolución nada, porque la Revolución tiene también sus derechos; y el primer derecho de la Revolución es el derecho a existir. Y frente al derecho de la Revolución de ser y de existir, nadie  por cuanto la Revolución comprende los intereses del pueblo, por cuanto la Revolución significa los intereses de la nación entera, nadie puede alegar con razón un derecho contra ella. Creo que esto es bien claro. ¿Cuáles son los derechos de los escritores y de los artistas, revolucionarios o no revolucionarios? Dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, ningún derecho.¨

Los acólitos  que han sobrevivido a Fidel Castro  continúan con la práctica de censura que él impuso siguiendo los lineamientos de los viejos comunistas vinculados a la Inteligencia  soviética.

Observación relacionada

Tomado de https://lyd.org/opinion/2021/09/letat-cest-moi/

La frase 'El Estado soy yo', ('État c'est moi) atribuida a Luis XIV, posiblemente es apócrifa, pero es una excelente metáfora para describir el régimen político absolutista, en el cual el Estado —todas las instituciones, el territorio y la nación— son gobernados por un monarca que no está sometido a ninguna restricción institucional ni sujeto a la ley humana y, por lo tanto, ejerce, al menos teóricamente, la totalidad del poder. Ello ilustra la identificación indisoluble entre el Estado y quien lo administra y gobierna. Los contrapesos a la autoridad monárquica fueron gradualmente erosionados y los 'cuerpos intermedios', que hoy llamaríamos sociedad civil, fueron debilitados o desaparecidos. En suma, no existía una separación entre las esferas públicas y privadas y todos los ámbitos de la vida, la familia, el matrimonio, la economía, la religión, la diversión, la cultura, la lectura y el ocio estaban sometidos al poder del Estado y de quien ejercía el poder político.

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Tomado de https://diariodecuba.com/

Fernando Pérez: 'La censura no impedirá que el pensamiento siga siendo empecinadamente libre'

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El cineasta cubano se pronuncia contra la prohibición de proyectar las obras más recientes de Fernando Fraguela, Ricardo Figueredo y Juan Pin Vilar.

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DDC

Madrid

28 abril 2023

El cineasta Fernando Pérez se pronunció este jueves contra la censura de tres audiovisuales de realizadores cubanos que formaban parte de una jornada de proyecciones anunciada en la sede de El Ciervo Encantado. 

"Una vez liquidada (no encuentro otra palabra) la Muestra de Cine Joven pensé que otros espacios alternativos comenzarían a suplir las confrontaciones y difusión del nuevo cine que es hoy y será mañana el rostro del audiovisual cubano más dinámico y renovador. El Ciervo Encantado dirigido por esa gran artista que es Nelda Castillo comenzó a hacerlo", dijo Pérez en una declaración publicada por varios artistas cubanos, a petición del director.

(Fernando Pérez)

"Hoy me entero de que nuevamente la censura impide la proyección de las obras más recientes de Fernando Fraguela, Ricardo Figueredo y Juanpin (Juan Pin Vilar) demostrando que el espacio cultural en Cuba sigue empecinadamente cerrado a la diversidad, a la divergencia y al pensamiento complejizador de nuestra realidad", lamentó el Premio Nacional de Cine 2007.

En opinión de Pérez, "una vez más la censura no impedirá que el pensamiento siga siendo empecinadamente libre y que, como afirma en el documental de Juanpin ese otro gran artista que es Fito Páez, el arte y la vida sigan expresando su derecho a la duda frente a las verdades absolutas".

Muchos recuerdan y agradecen a Fernando Pérez su presencia en la protesta frente al Ministerio de Cultura de Cuba el 27 de noviembre de 2020.

Director de películas icónicas en el cine cubano como Clandestinos (1988), José Martí, el ojo del canario (2010) o Suite Habana (2003), explicó en una entrevista en noviembre de 2022 sobre el trato a su obra por parte de las instituciones cubanas: "Me decepcionó que Últimos días en La Habana (2016) se estrenó en los cines y luego no se puso más, que es una manera de silenciarla. Sin embargo, justo después que ocurrió el 11 de julio la transmitieron en la televisión. Eso, en vez de llenarme de orgullo, me decepcionó, porque no fue auténtico. ¿Por qué hay que esperar a que la gente se tire a la calle para reconocer que los problemas existen?", reflexionó.

El miércoles, Nelda Castillo informó que las proyecciones que programó para los días sábado 29 y domingo 30 (la docuficción El encargado, de Ricardo Figueredo; el documental La Habana de Fito, de Juan Pin Vilar; y el documental Existen, de Fernando Fraguela y Yulier Rodríguez), fueron "canceladas por desaprobación del Ministerio de Cultura".

"Estamos en total desacuerdo con esta decisión y expresamos con firmeza nuestra inconformidad con este acto de censura sin explicaciones hacia artistas cuyas obras dignifican y conforman la cultura cubana", subrayó Castillo, quien agregó que la exhibición de cortos de estudiantes de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA) programada para el viernes 29 sí se mantiene.

Apenas horas antes, El Ciervo Encantado había anunciado la programación de las obras luego censuradas, bajo el título de Jam Audiovisual, en su sede ubicada en la Calle 18 e/ Línea y 11, Vedado, La Habana, a partir del viernes a las 7:00PM.

Yulier Rodríguez, codirector de Existen, una de las piezas vetadas, dijo a DIARIO DE CUBA que el anuncio fue sorpresivo, puesto que él tenía entendido que el "evento de audiovisuales de esta semana estaba aprobado por el Consejo de las Artes Escénicas. Se había publicado ya el programa, había un cartel".

Por su lado, Fernando Fraguela lamentó que "cada vez hay menos espacios luego de la clausura de la Muestra Joven, por no decir ninguno, para los cineastas independientes en Cuba. Los cines nunca han sido nuestros, y los teatros, que siempre habían tenido vida en Cuba, ahora cada vez tienen menos".

En redes la reacción fue inmediata. Ricardo Figueredo, director de otro de los cortos censurados, señaló en su muro de Facebook: "Son chapuceros y puedo discutirlo con cualquiera. Cada día seguirán restando y no sumando. De verdad dan pena. Gracias al Ciervo Encantado, tan atento y pendiente de diversificar la cultura tan 'jodía' que tenemos".



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domingo, agosto 28, 2022

Descolonizar Cuba. José Gabriel Barrenechea desde Cuba: La única descolonización realista pasa por admitirnos como lo que somos: pueblo europeo trasplantado a un archipiélago en la cara atlántica de Las Américas

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Buen artículo de José Gabriel Barrenechea pero no debe reducir todo a lo propiamente genético; no se debe obviar lo cultural. Por ejemplo: el sabio Fernando Ortiz  en su conferencia, posteriormente convertida en el artículo titulado Los factores humanos de la cubanidad, habla  de la impronta que la cultura anglosajona y los EE.UU.  han tenido  en la cubanidad: ...La vecindad de esta poderosa cultura es uno de los más activos factores de la cultura nuestra; positivos o negativos, pero innegables..

 La cual, en mi opinión ha aumentado aún más significativamente  tras el fatídico 1 de enero de 1959.

Mucho más  en el  punto o item 3.28 El factor norteamericano en la cubanidad. El consejo de un sabio, el cual comienza en la página 135 de mi libro  titulado La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas, el cual se puede adquirir en Amazon.

Por otra parte:  a  finales del siglo XIX y principios del siglo XX estuvo el boga el Panhispanismo. Fernando Ortiz también  escribió   desechando  esa corriente en su libro La Reconquista de América: Reflexiones Sobre el Panhispanismo, publicado en 1911. Pueden también bajar a pdf el artículo  Fernando Ortiz y la polémica del panhispanismo y el panamericanismo en los albores del siglo XX en Cuba / Mely del Rosario González Aróstegui.

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Descolonizar Cuba

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La única descolonización realista pasa por admitirnos como lo que somos: pueblo europeo trasplantado a un archipiélago en la cara atlántica de Las Américas

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Por José Gabriel Barrenechea

Santa Clara

26/08/2022

Aquí no entiendo descolonización en el sentido original de independencia política de las antiguas metrópolis, europeas en lo fundamental, ocurrido tras la Segunda Guerra Mundial en África, Asia, y el Caribe. En este trabajo me refiero al proceso propuesto por los críticos de Occidente, mediante el cual las nuevas naciones independientes, u otras ya independizadas de mucho antes, pero de modo incompleto, a criterio de los mencionados críticos, deben buscar en su pasado anterior a la colonización, o en todo caso en los grupos que en propiedad no cabe identificar como colonizadores, los elementos para crearse, o recrearse, una cultura autónoma. Proceso cuya meta es proporcionarles a esas naciones independizadas el marco cultural suficiente para liberarse del eurocentrismo, y alcanzar una “verdadera independencia” del Centro europeo y norteamericano del Sistema Mundo actual.

Esta visión de la descolonización, presentada en un inicio por las escuelas poscoloniales y decoloniales, alimentadas en o por la academia europea o norteamericana, ha tenido un gran incremento en los últimos años con la multiplicación por todo el mundo de movimientos autoritarios regionalistas, enfrentados al proceso de globalización y a los valores liberales. En el caso cubano puede incluso afirmarse que la Revolución de 1959 fue una de las grandes inspiradoras de esta visión radicalizada del concepto, a nivel global. En Cuba el poder político revolucionario, heredero del nacionalismo romántico decimonónico, hizo suya esta visión de la descolonización casi desde el mismo 1959, y aquí ha encontrado su expresión teórica máxima en obras como Calibán, de Roberto Fernández Retamar.

Sin embargo, la realidad es que en Cuba la idea de descolonizarla, desde este enfoque cultural en su versión más radical, aquella que apuesta a buscar las bases de una cultura autónoma, des-europeizada, en el pasado pre-colonial, solo podría significar despoblar al Archipiélago Cubano, ya que es evidente que a diferencia de otros pueblos, en el nuestro los habitantes y la cultura “originaria”, anterior a los colonizadores y quienes con ellos vinieron, no existen desde hace mucho. No en balde en verdad Cuba se despuebla al presente, a un ritmo de retroceso poblacional que nos sitúa entre los diez casos más graves del mundo actual, gracias a un régimen político que ha hecho de esa descolonización cultural, de esa “des-europeización”, un punto esencial de su propuesta a la Nación.

Partamos de que es problemático intentar definir cuál fue esa población y cultura “originaria”, ya que a los habitantes que encontró Colón en su primer viaje, los taínos, los había precedido al menos otras gentes y otra cultura, paleolítica, la cual subsistía al oeste de la isla mayor, y probablemente tan al levante como en algunos de los cayos adyacentes a la actual provincia de Camagüey.

Puede hablarse de descolonizar Perú, México, Congo o la India, porque el grupo étnico sino originario, por lo menos en control en el instante inmediato anterior a la llegada de los europeos, aún existe allí, y sin duda buena parte de su cultura ancestral pre-moderna. En esos casos se puede incluso fantasear con refundar una sociedad bastante parecida a la azteca, maya, inca, hindú o congoleña, por más que de seguro ello no ayudaría a que las dichas sociedades superarán las dificultades que han encontrado tras las independencias. En el caso de Cuba, cuando de los taínos, “siboneyes” y “guanajatabeyes” que encontraron las huestes de Don Diego Velázquez solo quedan rastros de ADN mitocondrial, definitivamente no.

La doctora Beatriz Marcheco Teruelo, directora entonces del Centro de Genética Médica, al presentar la hasta ahora más completa investigación sobre la composición genética de la población cubana, la cual incluyó personas de ambos sexos, mayores de 18 años, de todas las provincias del país y del 81 % de los municipios, declaró: “un 70 % de la información genética proviene de ancestros europeos, alrededor de un 20% proviene de esclavos africanos que fueron traídos a Cuba, o sea, de nuestros ancestros africanos, un 8% viene de nuestros aborígenes, de nuestros primeros habitantes de la Isla, y cerca de un 2% de los chinos, de los asiáticos que fueron traídos a Cuba ya fundamentalmente en el siglo XIX…” (https://www.cubaahora.cu/ciencia-y-tecnología/de-donde-venimos-los-cubanos-segun-estudios-de-adn).

De lo dicho queda claro que tampoco en el balance poblacional, el cual cabe suponer proporcional al genético, hay mucho fundamento para buscarnos una identidad autónoma, des-europeizada, en el principal grupo llegado en el periodo colonial, pero no como colonizador propiamente dicho: los africanos transportados a la fuerza a este lado del Atlántico, para ser usados como mano de obra esclava. Ello con más razón si nos damos cuenta del considerable peso genético africano que heredamos directamente desde España, de los norafricanos sobre todo en el sur ibérico, de dónde procedía en lo esencial el núcleo colonizador, e incluso de los subsaharianos llevados a Al-Ándalus por el primer comercio esclavista, controlado por el mundo musulmán. Porque en un final el asunto aquí no es genético, sino cultural, y sin duda esos genes africanos que llegaron a nuestro balance genético desde España, representan a una población culturalmente más europea propiamente dicha que africana. Lo cual nos permite afirmar que el aporte poblacional europeo a Cuba es varias veces superior al africano, y que ese 20% mencionado en el estudio no pertenece solo a la herencia dejada por los esclavos traídos desde África a América, como afirma la doctora Marcheco, sino que incluye también a una parte de individuos propiamente europeos, no africanos.

La sociedad transnacional cubana es por tanto hoy, incluso en la Isla, donde la presencia europea ha disminuido con las sucesivas oleadas emigratorias posteriores a la Revolución, mayoritariamente compuestas por “blancos”, una nación genéticamente descendiente de individuos procedentes de Europa, caucásicos o no. Por lo tanto, poblacional y culturalmente somos también en esencia descendientes de Europa, lo cual queda claro si nos damos cuenta de que nos expresamos todos en una lengua europea —somos la única nación hispanohablante en que todos nos usamos el español como lengua principal—, o que en lo esencial las imágenes usadas por nosotros en la comunicación son las mismas que utiliza cualquier europeo contemporáneo —se da el caso que por nuestra influencia cultural rusa, somos los latinoamericanos que mejor nos entendemos con un europeo oriental, su literatura o su cine.

El predominio de la influencia europea en la formación de nuestra cultura puede apreciarse mejor si tenemos en cuenta que, por ejemplo, en el devenir colonizador los que llegaban no tuvieron la necesidad de adoptar las experiencias de los que ya vivían acá. Tomemos el caso de las diferencias climáticas a enfrentar por el núcleo colonizador principal, en lo fundamental andaluz: nunca fueron tan grandes como para que se viesen obligados a preferir las costumbres y experiencias de los aborígenes ante el calor, a las propias. Ello explica, por ejemplo, por qué las técnicas constructivas, y los materiales de los habitantes anteriores a la colonización, no trascendieron más allá de la etapa inicial o de las construcciones precarias, ya que para enfrentar el calor excesivo los recién llegados habían creado en su región mediterránea de procedencia, con sus propios materiales, también presentes acá, una arquitectura ideal. El que ciudades separadas por todo un océano, como Cádiz y La Habana, resultaran casi la misma ciudad a fines del siglo XVIII, se explica en el pronto abandono del bohío circular por los colonizadores –en propiedad, el bohío del guajiro cubano de 1830, descrito por Anselmo Romero Suarez, le debe más a las técnicas del Viejo Mundo, que a las de los taínos.

Y es que los pueblos como el cubano son en esencia sociedades europeas trasplantadas a otro clima, otra latitud y longitud, con una importantísima influencia china, en nuestro caso particular, pero por sobre todo africana. Influencia cultural esta última que sin embargo no cabe magnificar, hasta el punto de pretender igualarla, o hasta suponerla más importante que la europea. Partamos de que algo así no encuentra justificación en el aporte biológico africano, significativamente menor al europeo, como hemos visto más arriba, y mucho menos dada la situación de subordinación y exclusión a que eran sometidos los negros llegados desde África, en la sociedad colonial cubana.

Tengamos en cuenta que los africanos, incluso antes de llegar a Cuba, eran sometidos por la Trata a un salvaje proceso de aculturación, en el cual se los separaba de la gente de su tribu, y se los encerraba con multitud de africanos de otras procedencias en las bodegas de los barcos negreros. Este proceso de mezcla se repetía luego a conciencia en la plantación cubana, para hacer más manejables a las dotaciones. En consecuencia, ello daba lugar al surgimiento casi inmediato de un ajiaco cultural “africano”, el cual, sin embargo, no podría haberse formado sin la intermediación de la cultura de las clases bajas europeas. Clases con las cuales los cautivos entraban en contacto a veces desde antes de su captura, y con las cuales convivía durante los largos meses del viaje oceánico, antes de llegar a Cuba. Clases cuyo idioma, e imágenes, estaba obligado a dominar, ya no solo para comunicarse con los blancos pobres a su alrededor, sino incluso para conseguirlo con los cautivos africanos de otras tribus o naciones que conformaban la dotación del ingenio, o del cafetal.

En el caso cubano, además de esa presencia constante de los blancos pobres europeos durante toda su vida, desde que eran capturados en África, o nacían de este lado del Atlántico, hasta su muerte, tanto en el caso de los esclavos de las explotaciones agrícolas, como en el de los negros, libres o no, de ciudad, se daba también la significativa presencia de los negros transculturados ya en España. Entre los cuales cabe destacar a los llamados negros curros. Un grupo muy influyente en la particular subcultura del negro cubano urbano, a los cuales en esencia no cabe calificar de africanos propiamente dichos, sino de déclassés de las ciudades andaluzas. Gente a la que no se encuentra cómo incluir en una historia típica del folclore africano pre-colonial, pero que sin embargo encaja de maravillas en un relato picaresco del Siglo de Oro, o mejor, en una noveleta de Cervantes.

No en balde estudiosos americanos del jazz, para nada supremacistas blancos, señalan al presente la presencia en este de una mayor influencia de las músicas gitanas, hebreas, y en general de las clases bajas europeas, que de las de la Costa de Marfil, o Costa de Oro. No sorprende tampoco que para quienes han estudiado las respectivas religiosidades, y sobre todo para los mismos religiosos cubanos que han tenido ocasión de viajar a aquellas regiones, resulte evidente que en la afrocubana hay más elementos procedentes de las religiosidades mediterránea, del Próximo Oriente, o de las incontables “brujerías” europeas, que de la de las más arriba señaladas regiones africanas.

El hecho es que en la mayor parte de Las Américas, y sobre todo en Cuba, la influencia africana ya de por sí tuvo que reinterpretarse a través del prisma transculturador de la cultura popular europea, para alcanzar a influir. Sin haber usado ese medio cultural para condensarse, en Cuba hablaríamos hoy de dos culturas separadas: una cultura de los “blancos”, y una caótica y mal amalgamada cultura de los negros. Lo cual, de manera evidente, no es nuestro caso, por más diferencias que puedan identificarse todavía entre ambos grupos: en Cuba, por ejemplo, es raro el negro cubano actual que recuerda su nación de origen en África, considerándose todos simplemente cubanos, o en todo caso, afrocubanos.

No nos engañemos, la única descolonización posible en Cuba pasa por el abandono de esa idea de nosotros mismos que nos han impuesto las academias occidentales, y sobre todo académicos e intelectuales cubanos “descolonizados”, quienes a la brava han querido meternos en una horma que no es exactamente la nuestra.

La única descolonización realista pasa por admitirnos como lo que somos: pueblo europeo trasplantado a un archipiélago en la cara atlántica de Las Américas. En el cual, como en cualquier dependencia colonial secundaria, o incluso unidad política alejada del centro en la propia metrópoli, la herencia dejada por las clases altas europeas, y sobre todo por la alta cultura europea, ha sido mínima, hasta muy tarde en nuestro proceso formativo. Téngase en cuenta que todo parece indicar que en Cuba no tuvimos imprenta hasta el siglo XVIII, siglos después que las hubiera en Nueva España, o el Virreinato del Perú; o que la calidad de todo lo escrito en Cuba, previo a la generación de Francisco de Arango y Parreño y José Agustín Caballero, es muy menor, solo apreciable por la información que brindan sobre el devenir colonial.

En Cuba, en resumen, cabe hablar de un ajiaco de culturas europeas de clase baja (lo cual incluye a lo andaluz, o sea, a lo islámico: porque lo islámico no es ajeno a Europa), como elemento central y núcleo de lo que somos, al cual se le ha agregado mucho quimbombó y algo de salsa china. Caldo de diversidad global el cual comenzamos a cocinar, a partir de cierto momento a mediados del siglo XIX, en una olla de presión hecha en los suburbios de Boston o Connecticut. Ya que de ninguna manera debe menoscabarse la influencia americana en lo que somos, y sobre todo en lo que hemos sido a partir del momento en el cual nos propusimos independizarnos de España.

Somos, en fin, descendientes genéticos de españoles y africanos, en ese orden; culturales y caracterológicos de españoles de los del montón, pero muy influidos en lo material por la mentalidad de nuestros vecinos del Norte. Porque como hemos intentado exponer aquí, lo que nos ha dejado el África Subsahariana ha sido reinterpretado, desde un inicio, a través del prisma transculturador del núcleo cultural ibérico; y en cuanto a la herencia de los pueblos originarios, neolíticos, ya hace mucho ha desaparecido.

Entender esto en un mundo que ha entrado de a lleno en una crisis climática, y en una nueva Guerra Fría, en que la racionalidad económica y las necesidades de defensa obligan al abandono de los pequeños nacionalismos de municipio con manías de grandeza, para en su lugar sustituirlos por federaciones o confederaciones regionales, de dimensiones incluso supra-continentales, es vital para saber hacia dónde debemos mirar los cubanos en lo que nos queda de siglo, y más allá…

© cubaencuentro.com

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Fernando Ortiz en dos etapas de su vida

Leamos a Fernando Ortiz en un fragmento de su conferencia Los factores humanos de la cubanidad a los estudiantes de la fraternidad “Iota-Eta,” en la Universidad de La Habana, el día 28 de noviembre de 1939  la cual posteriormente publicó como artículo en la Revista Bimestre Cubana, vol. V, XLV, no. 2, 1940: 161-86.


Pocos lustros después de la conquista y poblamiento de Cuba por los mediterráneos, ya la visitan y sacuden las franceses y luego los ingleses y los holandeses, con sus corsos y saqueos y sus tráficos comerciales. Ya es la cultura blanca de la Europa ultrapirenaica. A aquéllos se debió el régimen internacional del comercio intérlope sostenido por una sorprendente estructura de bucaneros, filibusteros y pechelingues, superpuesta a la armazón oficial española; y todos aquí hicieron contrabando, los gobernadores, los obispos, los hacendados, los mercaderes, los letrados y los plebeyos; contrabando de corambres, de azúcares, de tabacos, de tejidos, de joyas, de lujos, de esclavos, de armas y de libros. Sin el régimen comercial filibustero, más organizado y poderoso que el gubernativo, no puede ser explicada la historia de Cuba, toda ella contrabandeada. Los ingleses en 1762 conquistan La Habana, abren el puerto y muestran las ventajas del comercio libre, que tendrá que ir concediendo España. Muchos oficiales de los que tomaron la Habana pronto lo fueron también de las tropas separatistas de Jorge Washington. Las colonias angloamericanas fueron Estados Unidos de América y desde entonces el mundo anglosajón ha venido influyendo extaordinariamente en nosotros por razón de su proximidad, por sus instituciones democráticas, por su libertad religiosa, por su maravilloso progresismo técnico y por el peso grave de su imperial economía. A esa cultura angloamericana debemos a lo largo del siglo XIX la máquina de vapor, que transformó la producción azucarera. En Cuba tuvimos ferrocarriles antes que España y otras naciones de Europa. La máquina de vapor nos trajo el gran capitalismo industrial, cuando todavía el régimen del trabajo era la esclavitud. ¡Esclavos, máquinas, tierra virgen y capitales! ¡Todo en grande y a una, todo actuando en conjunto! Fue la opulencia más sibarítica, unida a la miseria más abyecta.

 A la misma civilización anglosajona debemos la pronta e intensa movilización de nuestras riquezas naturales, el consiguiente incremento  rapidísimo de la población, que en treinta años se triplica, y la afortunada mundialización de muchas costumbres nuestras que una generación atrás eran míseramente provincianas. La vecindad de esta poderosa cultura es uno de los más activos factores de la cultura nuestra; positivos o negativos, pero innegables. No nos ciegue el resquemor que en nosotros ha sido latente por sus invariables egoísmos, por sus frecuentes torpezas, a veces por sus maldades y a menudo por sus desprecios. No es un problema de gratitud, sino de objetividad. Según el péndulo de nuestra historia, el cubano se aleja o se acerca emotivamente al gran foco vecino. Ahora está otra vez candente el contacto con el norteamericano. Hay quien por la mañana es anexionista y por la tarde abomina del Tío, según suba o baje la cotización del azúcar, que es termómetro del patriotismo para los espíritus en almíbar. Sabemos del vecindaje su historia, sus hábitos, sus petulancias, sus prepotencias, mi sequedad fría y desdeñosa, su absorbente imperialismo... Sabemos que esa poderosísima industria sacarífera, que nos domina y es dominada por el anónimo extranjero, a pesar de haber ganado en una sola zafra unas utilidades mayores que el valor de todo el capital invertido en ella, no ha regalado a Cuba ni una modesta fundación benéfica o educativa que testimoniase al pueblo cubano la realidad de algún don espiritual del industrial forastero que se llevó nuestra dulzura. Pese a todo, de ese poderosísimo Niágara de fuerzas que es la civilización norteamericana nos llegan corrientes que nos arrastran pero que nos elevan a la espuma, corrientes que nos llevan lejos, en zozobras, pero sin hundirnos. ¿Será verdad que Cuba es una isla de corcho? ¿Acaso lo que en nosotros perdura de los antepasados desnudos nos capacita para sortear los oleajes, saltos, remolinos, escollos, recodos, rápidos y fangales de nuestra historia? El porvenir estará en aprovechar la corriente pero sin sumergirse en ella.
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sábado, noviembre 14, 2020

La Fundación Disenso analiza los resultados provisionales en EEUU: la derrota cultural del Partido Demócrata

 
Tomado de https://gaceta.es/

La Fundación Disenso analiza los resultados provisionales en EEUU: la derrota cultural del Partido Demócrata

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LA AGENDA DE TRUMP HA LLEGADO PARA QUEDARSE

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Por Agustín Benito

12 noviembre 2020 

La Fundación Disenso ha publicado un estudio sobre las últimas elecciones de Estados Unidos en el que analiza la derrota no proclamada de Donald Trump y el comportamiento de los votantes en unos comicios cuyos resultados han evidenciado “el gran fracaso del proyecto cultural del Partido Demócrata basado en las políticas de identidad y colectivización” y han consolidado “la gran fractura entre las élites y el pueblo”.

El informe ha sido elaborado con los datos provisionales, que ya suponen un fracaso para Joe Biden aunque llegara a confirmarse la victoria que hoy le otorgan los medios de comunicación, y antes de que se resuelvan los litigios judiciales en los estados clave por las sospechas de fraude por parte de los demócratas, una batalla que podría prolongarse durante semanas, dar la reelección a Trump y dotar de doble validez a la investigación.

La derrota de las políticas de identidad

El centro de pensamiento afirma que el discurso en torno a las políticas de identidad, “uno de los grandes dogmas de la corrección política que colectiviza a los ciudadanos en función de su origen étnico, sexo u orientación sexual”, ha quedado en evidencia, “ya que Donald Trump, que durante su mandato ha cuestionado firmemente estas políticas, ha visto cómo su apoyo se ha incrementado entre todos estos segmentos de población”:

-LGTBI: aumento de apoyo del 14% en 2016 al 28% en 2020.

-Hispanos: aumento de apoyo del 29% en 2016 al 32% en 2020.

-Afroamericanos: aumento de apoyo del 8% en 2016 al 12% en 2020.

-Asiáticos: aumento de apoyo del 29% al 31% en 2020.

-Mujeres. aumento de apoyo del 41% en 2016 al 43% en 2020.

El creciente distanciamiento entra la opinión pública (pueblo) y la opinión publicada (élites)

Asimismo, considera en su documento que “las empresas encuestadoras, los editorialistas y los opinadores han confundido sus deseos con la realidad del pueblo estadounidense”. Así, “la demonización del presidente Trump y la caricaturización de sus seguidores no ha mermado la confianza de estos en el primero”. En el estudio, añade, se demuestra cómo “la valoración ciudadana de la institución de la Presidencia ha aumentado durante el mandato de Trump, a diferencia de otras instituciones como el Congreso o los medios de comunicación, que cada vez generan menos confianza por parte de los ciudadanos”.

La agenda de Donald Trump ha llegado para quedarse

El think tank concluye que “los apretados resultados electorales del Partido Demócrata son la constatación de la derrota cultural de su programa”. Donald Trump no ha sido un “accidente” como “la izquierda ha tratado de presentar, sino que su agenda política y cultural va a estar plenamente vigente en la política de EEUU, limitando la acción de los demócratas”.

Dar la batalla cultural funciona (y se traduce en votos)

Por otra parte, recuerda que Donald Trump ha sido el candidato republicano más votado de la historia de Estados Unidos: “Ha sido capaz de ampliar su base electoral en diez millones de votantes con respecto a 2016 sin abandonar ni uno de los principios que le auparon a la Casa Blanca”.

Y finaliza asegurando que “dar la batalla cultural no es solo una obligación moral para los líderes políticos sino que también se traduce en votos”.

Puede descargar el informe en el siguiente enlace.

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