miércoles, agosto 17, 2022

Roberto Álvarez Quiñones: Del Fidel Castro desconocido en Cuba: el fascista y admirador de Hitler

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

Del Fidel Castro desconocido en Cuba: el fascista y admirador de Hitler

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Según José Ignacio Rasco, al llegar a la Escuela de Derecho Fidel Castro se sabía el 'Mein Kampf'de Hitler casi de memoria.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

13 agosto 2022

La crisis que asfixia hoy a Cuba es la más grave que ha sufrido desde que se izó la bandera nacional en el castillo del Morro. ¿Quién fue y sigue siendo es el principal responsable de ello? El tercer hijo que tuvo Lina Ruz con el dueño de la casa en la que era empleada doméstica: Fidel Hipólito.

Por eso, al cumplirse hoy 96 años de su arribo al mundo que él por poco pulveriza en 1962 (cuando propuso a Nikita Jruschov lanzar un ataque nuclear a EEUU), no importa lo chocante que resulte pronunciar su nombre, no cabe aquello de "En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…", la celebérrima frase con la que comienza Cervantes su Don Quijote.

No es posible sepultar en el olvido al hombre que asesinó a miles de cubanos, hizo emigrar a más de dos millones y, de hecho, acabó con Cuba. Como no es posible ignorar históricamente a Calígula, Iván el Terrible o Adolf Hitler.

Y precisamente el parecido de Fidel Castro con Hitler, y el tuétano fascista del caribeño es oportuno abordarlo hoy como un inicial vistazo al verdadero comandante en jefe, el que el pueblo en la Isla no conoció realmente.

Fidel advirtió, con Hitler, que dramatizando podría hipnotizar a las “masas”

Muy pocos saben hoy en Cuba que Castro admiraba a Hitler y que lo estudió a fondo. El sacerdote jesuita español Armando Llorente, profesor, mentor y amigo de Fidel en el Colegio de Belén, hace años contó que Castro pidió en la biblioteca del colegio el libro Mein Kampf, de Hitler, y que "lo impresionó mucho".

Y agregó Llorente: "(Fidel) estudiaba y leía mucho, con especial predilección libros sobre los conquistadores españoles y escritos de los líderes del nazismo y del fascismo, como Hitler, Mussolini y José Antonio Primo de Rivera". Y destacó con énfasis: "(Fidel) cantó conmigo el 'Cara al sol' (himno de la Falange Española) veinte mil veces y con el brazo en alto".

Según José Ignacio Rasco, amigo y colega de estudios de Fidel en el Colegio de Belén y en la Universidad de La Habana, Castro al llegar a la Escuela de Derecho se sabía Mein Kampf casi de memoria. Y recitaba fragmentos de discursos de Mussolini y de José Antonio Primo de Rivera, el fundador de la Falange Española, el partido fascista de España.

Sin duda, Castro quedó marcado por la pasión enajenante que despertaba Hitler en la gente con sus encendidos discursos. No tanto con las "apayasadas" alocuciones de Mussolini. En la Alemania de los años 30 muchas mujeres se desmayaban de la emoción al escuchar a Hitler.

El avispado ególatra cubano se dio cuenta de que aprovechando su talento oratorio e histriónico, él podría igualmente hipnotizar a los cubanos con dramatizados y grandilocuentes discursos y convencerlos de que lo negro era blanco, y viceversa.

En documentales de la época se aprecia cómo Castro se parece asombrosamente a Hitler en sus encendidos discursos. Ambos adoptan las mismas poses histéricas y hollywoodenses en sus alocuciones ante las multitudes. Ni Stalin, Brézhnev, ni ningún otro dictador comunista hizo nunca algo parecido para convencer a nadie de nada.

La historia dirá la última palabra y nos "glorificará"

En noviembre de 1923, Hitler atacó con un grupo de adeptos el Ministerio de Defensa en Múnich, Baviera, para iniciar una rebelión nacional y tomar el poder. El ataque fracasó, Hitler huyó, se escondió, fue descubierto y enviado a prisión. En el juicio dijo al tribunal: "Aun cuando los jueces de este Estado puedan condenar nuestra acción, la historia, diosa de la verdad y de la ley, habrá de sonreír cuando anule el veredicto de este juicio y me declare libre de culpas". Cumplió 18 meses de cárcel, donde escribió Mein Kampf, el programa político e ideológico del nazismo.

Fidel Castro asaltó el cuartel Moncada, fracasó, huyó, lo descubrieron y lo arrestaron. En el juicio dijo al tribunal: "El silencio de hoy no importa. La historia definitivamente lo dirá todo". Así lo publicó la periodista Marta Rojas (quien cubrió el juicio) en la revista Bohemia, el 27 de diciembre de 1953 en la sección "En Cuba". La reportera no escribió entonces "Condenadme, no importa, la historia me absolverá", pues eso no fue lo que dijo el acusado en el juicio.

Fue después, ya preso (22 meses), que el caudillo le dio un final más breve y lírico a su alegato (algunos dicen que por sugerencia del escritor Jorge Mañach, posiblemente para hacer más difícil que se descubriera el plagio de la frase hitleriana), el único programa político que hizo en toda su vida, y lo tituló La historia me absolverá.

Y fue también después de 1959 que Marta Rojas, por razones políticas y de amistad personal con Castro, se desdijo y afirmó que sí, que Fidel dijo "Condenadme, no importa…" Al respecto Juan Juan Almeida, hijo del comandante “histórico” de igual nombre, reveló en un artículo en octubre de 2014 publicado en varios medios, que Melba Hernández, "heroína del Moncada", le contó que Fidel escribió en la prisión de Isla de Pinos la versión de su alegato, rodeado de libros, sin acceso a las notas que escribió Marta Rojas durante el juicio, ni a las transcripciones del letrado.

Las "camisas azules", las brigadas de esbirros y los CDR

Adolf Hitler organizó sus milicias "camisas pardas" (copiadas de las "camisas negras" de Mussolini, fundador del fascismo).  Fidel Castro, sus "camisas azules", las Milicias Nacionales Revolucionarias, con las que militarizó el país y se consolidó en el poder. Luego inventó las Brigadas de Respuesta Rápida, netamente fascistas, para aplastar a golpes las protestas públicas y sembrar el terror en la población. Y sin uniforme para hacerlas pasar por ciudadanos "revolucionarios".

Hitler creó comités de delatores regionales, que hacían las listas para enviar a ciudadanos no fascistas, o judíos, a los campos de concentración nazis. Fidel inventó los CDR, no regionales, sino uno en cada cuadra, que vigilaban y vigilan a sus propios vecinos, e hicieron las listas para enviar a jóvenes no "revolucionarios" a los campos de concentración de las UMAP. En esos campos un gran letrero decía: "El trabajo los hará hombres". En el campo nazi de Auschwitz (territorio de Polonia ocupado) una consigna rezaba "Arbeit macht frei" ("El trabajo los hará libres").

Hitler llamaba "gusanos" a los judíos para presentarlos como gente inferior a la que se podía borrar de la faz de la Tierra. Millones de ellos murieron en las cámaras de gas o de hambre.  Fidel denominó "gusanos" a quienes no estaban de acuerdo con él. Los presentaba como escoria y "enemigos" que se podían expulsar del trabajo, despojar de sus propiedades, encarcelar o fusilar.

Aferrarse a ideas fijas desconectadas de la realidad y dar órdenes disparatadas y desastrosas es otro fortísimo rasgo común entre ambos, así como el poder omnímodo como tirano, que gobernaron dando fuertes puñetazos en la mesa, a capricho, sin jamás rendir cuentas a nadie, como emperadores romanos, por encima del bien y del mal.

Por último hay tres "coincidencias" más: 1) los colores de la bandera del Movimiento 26 de Julio fueron el rojo y el negro, los mismos escogidos por el Partido Nazi para su bandera con la swástica; 2) la radio alemana transmitía los discursos de Hitler en los hogares, las fábricas, en las calles a través de altavoces. ¿Y en Cuba los discursos del comandante en jefe no?; y 3) a Fidel Castro le encantaba que le llamasen "Jefe", que en alemán se dice “Führer”.

En fin, el psicópata nazi devino el tirano más letal en la historia europea moderna, y el psicópata cubano el peor habido nunca en las Américas.

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viernes, julio 01, 2022

Roberto Álvarez Quiñones: La 'revolución' siempre tuvo tufo fascistoide y hoy lo tiene mucho más fuerte, con el nuevo Código Penal.

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

La 'revolución cubana' es hoy más fascista que nunca

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La 'revolución' siempre tuvo tufo fascistoide y hoy lo tiene mucho más fuerte, con el nuevo Código Penal.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Los Ángeles

30 junio 2022

Cuando Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel y otros vividores de la cúpula dictatorial cubana tildan de fascistas a opositores políticos, o al Gobierno de EEUU, hacen lo mismo que el ladrón que grita "¡Al ladrón!". Y a la vez muestran una supina ignorancia.

Porque la "revolución cubana" siempre tuvo tufo fascistoide y hoy lo tiene mucho más fuerte aún, sobre todo con el nuevo Código Penal, ya vigente. De inspiración mussolinista, aumentó de 19 a 23 los delitos que implican la pena de muerte, y en diez más los de cadena perpetua. Criminaliza el periodismo no estatal, algo único en todo Occidente, y castiga toda protesta popular con penas de hasta 25 y 30 años de prisión, incluyendo a menores de edad.

Aberraciones jurídicas similares a las que aplicaba Hitler

Nunca un académico de derecha ha realizado un paralelismo entre la dictadura castrista y los regímenes fascistas. Y mucho menos lo ha hecho uno de izquierda, ni lo hará.

Pero sí que las hay y uno se asombra al echarles un vistazo. El nuevo Código Penal plasma aberraciones jurídicas que eran aplicadas por Adolf Hitler. En los años 30 los nazis fabricaron el concepto jurídico de "enemigo", aplicado a ciudadanos no fascistas. Y en 1941, luego del decreto Nacht und Nebel (Noche y Niebla), se detenía sin explicación a cualquier persona, hasta por reírse con un chiste antifascista.

En Cuba se hace lo mismo. Hasta turistas extranjeros son arrestados por la policía en plena calle por tomar fotos o videos que no gustan a la dictadura. Hay cada vez menos diferencias entre castrismo y fascismo. Y si de diferencias se trata hay dos en las que el castrismo sale peor:

El fascismo se afinca en una ideología sublimada al grado de cuasi dogma religioso, y en Cuba ya no hay ya ideología, ni discurso político, desaparecieron junto con el encantador de serpientes Fidel Castro.

El modelo castrista es económicamente inviable, incapaz de alimentar al pueblo, y ha hundido al país en una dramática pobreza y atraso, cosa que no causó el fascismo en Europa.

Entre las semejanzas sobresale la fascistización de la represión en Cuba, y la militarización del país, incluyendo la economía. El modelo raulista se basa en la propiedad corporativa capitalista de Estado de las Fuerzas Armadas, y en la represión. Ese protagonismo militar en la sociedad es un rasgo fascista.

En la Alemania hitleriana la propiedad privada capitalista era legal, pero puramente formal. Era el Gobierno fascista el que decidía qué se producía y a quién se distribuía, los precios y los salarios que se pagaban.

Había en la época nazi un llamado Betriebsführer, quen fungía como líder o dueño de la fábrica o comercio, y también los Gefolgschaft, que representaban la masa obrera, pero subordinados al principio del Führerprinzip, que establecía principios jerárquicos típicamente militares de obediencia absoluta.

Además, la obsesión de Castro II por la represión es patológicamente fascista. Incluso conmina a los sindicatos a firmar un documento en que se comprometen a reprimir con palos cualquier manifestación antidictatorial.

En Cuba se dan ya solo palos, no más zanahorias comunistas

En los países socialistas el Estado sometía cual esclavos a los ciudadanos, pero les daba algo a cambio. Se aplicaba la táctica del palo y la zanahoria (para que un burro camine se le cuelga una zanahoria delante del hocico y se le da con un palo en el lomo), que fue aplicada también en Cuba cuando era subsidiada por la URSS.

Pero Raúl Castro solo da palos, sin zanahorias. La gente incluso sufre de desnutrición (el 70% de las embarazadas en Maternidad Obrera de La Habana tiene anemia,) no hay medicinas, ni transporte, hay apagones diarios, el sistema de Salud Pública y el de Educación se derrumbaron, y la Seguridad Social prácticamente desapareció.

Y algo clave a precisar en esto, el fascismo en rigor no es una ideología de extrema derecha, como generalmente es identificado. Nació en 1919 en la izquierda italiana y por su naturaleza anticapitalista, antidemocrática, antiliberal y totalitaria, está mucho más a la izquierda que a la derecha procapitalista.

Eso lo precisó su fundador, Benito Mussolini, quien dijo a una periodista extranjera: "Durante toda mi vida yo fui socialista internacionalista. Cuando estalló la Gran Guerra vi que todos nuestros partidos, que eran internacionalistas, se convirtieron en socialistas nacionalistas. Eso me pasó a mí y eso es el fascismo".

Efectivamente, Mussolini se inició en la política como agitador marxista de puño cerrado. Arengaba a los trabajadores contra la "explotación capitalista", idolatraba a Marx y a Lenin (quien a su vez elogiaba a Mussolini).

O sea, el fascismo es un socialismo nacionalista, no internacionalista como el comunismo, con algunas aberraciones que sobrepasan a las comunistas, como la exaltación fanática de la patria y de la raza, la xenofobia, la paranoia política, y otras. Pero son hermanos gemelos, como mostró la politóloga alemana Hannah Arendt, en Los orígenes del totalitarismo (1951).

El fascismo plantea el colectivismo (representado por el Estado) por encima del individuo; rechaza la democracia occidental, el libre mercado, la competencia capitalista. Y se afinca en un régimen de partido único para construir una “sociedad perfecta”.

Hitler, en su obra genésica Mein Kampf, consideraba a Marx como una herramienta del judaísmo internacional capitalista, pero a la vez proclamaba que el fascismo alemán debía atraer a todos los simpatizantes de la extrema izquierda, que era su público natural y objetivo.

Al estallar la Segunda Guerra Mundial, el Estado más interventor del mundo luego de la Unión Soviética, era el de la Italia fascista. Y había en Berlín un partido-Estado, como lo había en Moscú.  El partido nazi desde los años 20 adoptó la bandera roja, declaró feriado el Primero de Mayo y exigía que sus miembros se llamaran "camaradas" (Genossen). En 1936 se creó la Oficina del Comisario para la Formación de Precios y se suspendió el mecanismo capitalista regulador del mercado.

La manifestación más completa del anticapitalismo socialista

El economista y sociólogo austríaco Ludwig von Mises en su obra El socialismo (1947) mostró científicamente que en la Alemania nazi había un Estado socialista que era "la manifestación más pura y completa del espíritu anticapitalista y socialista de nuestro tiempo".

La palabra nazismo es la contracción de Nationalsozialismus, vocablo alemán que significa nacionalsocialismo. Hitler no creía en el individuo, y consideraba que lo colectivo debía estar siempre por encima de lo individual, un principio básico del marxismo y el leninismo.

Hitler no creía en el individuo, y consideraba que lo colectivo debía estar siempre por encima de lo individual, un principio básico del más puro marxismo.

En los años 20 el sociólogo italiano Luigi Sturzo mostró que el fascismo era "comunismo negro" (por las camisas negras de Mussolini) y el comunismo "fascismo rojo". En los años 40 y 50, Friedrich Hayek (discípulo de Von Mises) y Zbigniew Brzezinski (luego asesor de los presidentes Johnson y Carter) demostraron la simetría ideológica, política e institucional de dichos sistemas.

El programa del partido nazi, "Principio Político-Económico de la Economía Comunitaria" (Volkwirtschaft), se oponía a que hubiera una rentabilidad cada vez más alta para los capitalistas. El régimen fascista italiano promovía programas anticapitalistas en favor de los trabajadores y los sindicatos.  

Discursos aparatosos para hipnotizar a las masas, origen fascista

Al igual que el fascismo, el castrismo, hoy con más ensañamiento y brutalidad que nunca, exige la obediencia ciega y enajenante de las masas. Y las adoctrina. Los medios de comunicación son instrumentos de propaganda y siembran el odio a un enemigo imaginario, interno o externo, para alentar el patriotismo chovinista nacionalista. Distorsionan la realidad, exaltan al "líder supremo" cual dios pagano: el Führer (Hitler), el Duce (Mussolini, el Caudillo (Francisco Franco), y en Cuba el Comandante en Jefe (Fidel Castro), y ahora  Raúl.

La costumbre de Castro I de pronunciar aparatosos discursos dramatizados en las plazas públicas para hipnotizar a las masas y guiarlas a capricho eran típicas de Mussolini y Hitler. Ni Stalin, ni Brézhnev, ni ningún otro dictador comunista hizo eso para "convencer" a nadie, hablaban en sitios cerrados y bien protegidos.

Documentales de la época muestran cómo el Führer y el Duce hipnotizaban con su verborrea a multitudes impresionantes, mayores que las reunidas por Fidel en La Habana. En Berlín las mujeres lloraban y se desmayaban de la emoción al escuchar a Hitler.

Ya lo dijo el mariscal Herman Goering en el juicio de Nuremberg: "Con voz o sin ella, al pueblo siempre se le puede llevar hasta el punto que sus dirigentes quieran. Eso es fácil".

Fue lo que hizo siempre Fidel Castro, con voz, y lo que, ahora sin voz, siguen haciendo su hermano menor y sus secuaces.

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miércoles, junio 24, 2020

Roberto Álvarez Quiñones: Cuba: el régimen le está inyectando vapor a la caldera social



Cuba: el régimen le está inyectando vapor a la caldera social

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Más decretos leyes y represión en el país con más presos per cápita del mundo. En lugar de tomar urgentes medidas aperturistas que solucionen la crisis, Raúl Castro y su cúpula refuerzan el capitalismo militar de Estado.
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Por Roberto Álvarez  Quiñones
Los Ángeles
23 Jun 2020 

El general Raúl Castro y la cúpula dictatorial que él encabeza, en vez de tomar urgentes medidas aperturistas para solucionar o aliviar la gravísima crisis socioeconómica que asfixia a los cubanos, solo se preocupan por afianzar el modelo de capitalismo militar de Estado, corporativo y de tintes facistoides, para afincar el neocastrismo que quieren dejar instalado antes de que los "históricos" salgan de escena por razones biológicas.

Para ello dan pasos de tipo institucional y constitucional, como el Decreto Ley 370 para controlar el "potro salvaje" de internet —según la definición de Ramiro Valdés—, así como el Decreto Ley 349 o Ley Mordaza, y otros ya vigentes, o que vendrán hasta llegar a 27 en total, según ya han anunciado.

Hace poco, el 8 de junio de 2020, activistas en la Isla presentaron una solicitud ante la Asamblea Nacional, el Consejo de Estado, el Tribunal Supremo, la Fiscalía General y Miguel Díaz-Canel, para que sea declarado inconstitucional ese Decreto Ley (de julio 2019) conocido popularmente como Ley Azote. Días después, cerca de 60 organizaciones internacionales y medios de comunicación, en representación de más de 500 residentes en Cuba y de 3.100 personas de 84 nacionalidades, apoyaron esa justa petición.

Una semana más tarde, Cuban Prisoners Defenders (CPD) presentó ante el Alto Comisionado de la ONU una denuncia  de dicho decreto ley, al que calificó de plan "para perpetuar  la dictadura 20 años más" y de "legitimación institucional  para cercenar el campo que se les estaba escapando desde el año 2000: internet y las comunicaciones electrónicas".  

Esta Ley Azote en su Artículo 1 dice ya sin disimulo alguno: "El Estado promueve el desarrollo y utilización de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, con el objetivo de que constituyan una fuerza política". O sea, que en Cuba no puede haber acceso libre a internet y las comunicaciones, y punto.

También permite fabricar "delitos cibernéticos", supuestamente contra el "interés social", "la moral" y "las buenas costumbres". Puros pretextos para prohibir el uso libre de internet y las comunicaciones fuera del control del Estado.

De esta forma los cubanos quedan desconectados de la quinta revolución tecnológica de la historia: internet (luego de la agricultura, la rueda, la imprenta, y la Revolución Industrial inglesa, en mi opinión). Se les impide insertarse de lleno en el siglo XXI y la modernidad. Condena a Cuba al atraso.  

Protagonismo militar, un claro rasgo fascista

Y algo muy importante, en el mundo normal un decreto ley es siempre excepcional. Emana del Poder Ejecutivo, no del Poder Legislativo, en circunstancias de suma urgencia que no permiten esperar a que el Parlamento redacte, debata y apruebe una ley. Son instrumentos técnicamente legales pero no democráticos. Por eso son típicos de las dictaduras militares, especialmente de los regímenes fascistas. Solo en 1938 Benito Mussolini firmó seis, tres de ellos para "legitimar" su posición racista contra los judíos.

Detrás del Decreto Ley 370, y de todos los demás, están los militares y su emporio empresarial GAESA, en su afán por militarizarlo todo, incluida la economía, la política y la cultura (sobre todo los medios). Tal protagonismo abrumador de las fuerzas armadas es un claro rasgo fascista.

En la Italia del fasci di combattimento toda la sociedad estaba controlada  por los militares, con particular protagonismo de las "camisas negras", de Mussolini, cuyo nombre era Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional. Venían siendo el equivalente de la Seguridad del Estado y las Brigadas de Respuesta Rápida castristas.

También el Decreto Ley 349, de julio de 2018, conocido como Ley Mordaza, tiene olor neofascista. Restringe la creación artística y cultural. Ahora en Cuba ser músico, actor, pintor, escritor, periodista, bailarín o escultor fuera del Estado es un delito.

Imaginémonos que Beny Moré, René Portocarrero, Enrique Santisteban, Eladio Secades o Lezama Lima, hubiesen sido inhabilitados o encarcelados  por no trabajar bajo contrato del Gobierno de Prío o de Batista.

El régimen arguye que es para cumplir mejor la política cultural trazada por Fidel Castro en 1961, acuñada como "Palabras a los intelectuales". Claro, la dictadura jamás admitirá que la frase "Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada"  no fue más fue la adaptación que hizo Castro I de una de Mussolini, quien para caracterizar al fascismo repetía: "Todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado".

El castrismo, se parece al "franquismo más rancio"

El "Duce" (jefe) italiano sostenía que el fascismo era un socialismo nacionalista. Antes de la Segunda Guerra Mundial el Estado más interventor del mundo, luego de la Unión Soviética, era el de la Italia fascista. Y a propósito de fascismo, hace unos días Javier Nart, dirigente del Parlamento Europeo, declaró que el Decreto Ley 370 castrista le recuerda "al franquismo más rancio de los años 40 y 50".

La Constitución de 2019 fue también un paso institucional para afincar el capitalismo militar de Estado corporativo, típicamente fascistoide. Entre otras cosas prohíbe a los cuentapropistas que crezcan en sus negocios y acumulen capital. Impide que un sector privado pujante le haga competencia a los militares y entorpezca sus planes.

La ofensiva contra la propiedad privada se evidenció ya en 2017 y 2018 con el tope de precios, la confiscación de equipos y mercancía, la no entrega de nuevas licencias de cuentapropistas, la imposición de más impuestos exorbitantes, la limitación de las licencias a una sola actividad por persona y la reducción de los oficios autorizados de 201 a 123.

Esta ola represiva incluye la utilización de la pandemia del Covid-19 como pretexto para aplastar cualquier muestra de descontento de la población, y también la criminalización de actividades comerciales que son legales en cualquier parte del planeta.  

Desde hace tres meses en la Isla se realizan "juicios ejemplarizantes", más que para proteger a la población del coronavirus, para intimidar o encarcelar a quienes protestan públicamente. Quien grita en una cola que tiene hambre, o que no tiene agua ni jabón para combatir la pandemia, va preso.

Yamila Peña, fiscal general de Cuba, informó que desde que llegó la pandemia al país, hasta el 16 de junio, se efectuaron 2.629 juicios sumarios y 1.914 ciudadanos fueron condenados a prisión o recibieron multas de hasta 3.000 pesos (tres veces el salario promedio), y que hay 1.204 acusados pendientes de juicio, 482 de ellos en prisión provisional.

Cuba, el país con más presos per cápita en todo el mundo

Miles de personas son arrestadas y encarceladas por motivos políticos o sociales, pero con cargos de delitos comunes fabricados por la policía y aceptados sumisamente por los tribunales, como "desorden público",  "peligrosidad  social  predelictiva", "desacato", "atentado", o "resistencia".  

Es de tal magnitud la represión que CPD reveló recientemente en Madrid que Cuba es hoy el país con más presos per cápita en todo el mundo. Hay 794 reclusos por cada 100.000 habitantes, con unos 90.000 presos tras las rejas, un 35% por encima de los 57.336 reclusos de 2012, cuando había 510 por cada 100.000 habitantes. Y peor aún, hay otros 37.000 condenados que cumplen sentencias no carcelarias, para un total de 127.000 personas privadas de libertad, una cifra asombrosa para un país con 11,3 millones de habitantes

Del Gulag castrista el CPD precisó que al comenzar este mes de junio había en la Isla 134 presos políticos, pero que esos son solo los miembros de organizaciones opositoras o periodistas independientes identificados como presos de conciencia, pues hay al menos otros 10.000 presos políticos que están registrados como presos comunes.

En fin, en Cuba acecha el hambre, crece la desesperación de la gente ante el agravamiento de una crisis existencial que ya percibe como terminal, y Castro II y su claque mafiosa gobernante solo se interesan por seguir viviendo opulentamente en sus mansiones, y en perpetuar manu militari la sexagenaria tiranía, ahora con aires neofascistas.

Pero ojo, el tiro podría salirles por la culata. Le están inyectando tanto vapor a la caldera social que esta puede estallar.

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