miércoles, noviembre 22, 2023

Juan Antonio Blanco sobre Cuba: De 'gusanos' a 'comunitarios', ¿y ahora a 'connacionales'? Según se vaticina, los 'connacionales' podrán invertir en aquellos renglones que convengan a la elite de poder de Cuba

 Tomado de https://diariodecuba.com/

De 'gusanos' a 'comunitarios', ¿y ahora a 'connacionales'?

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Según se vaticina, los 'connacionales' podrán invertir en aquellos renglones que convengan a la elite de poder de Cuba

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Por Juan Antonio Blanco

Miami 21 Nov 2023

A los llamados gusanos, que desde 1959 hasta 1979 se opusieron a la instauración de un régimen totalitario, creyeron haberlos liquidado con el paredón, la cárcel, el exilio y el despojo total de sus propiedades y capital financiero. Aquellos que pudieron escapar de la Isla se llevaron lo más valioso en sus cabezas y libretas telefónicas: capital humano y capital social. Con ellos reconstruyeron sus vidas y alcanzaron niveles de éxito insospechados por sus perseguidores. Con sus conocimientos y relaciones sociales previas a enero de 1959 erigieron una capital alternativa en Miami y se destacaron en las ciencias, artes, letras, empresas y política en muchos países.

Irónicamente, la prohibición de tener contactos con sus familiares en Cuba, enviarles dinero o paquetes e incluso de escribirles o visitarlos, a la larga permitió a aquellas primeras olas de exiliados poder concentrarse en su propia prosperidad, al ahorrar y emprender negocios en el país de acogida.  

Así, a mediados de los años 80 y sobre todo en la década de los 90, cuando ya había caído la URSS, se transformaron de gusanos en comunitarios. Los dólares ganados con su talento en libertad ahora eran codiciados por una clase burocrática improductiva que durante décadas se había mostrado incapaz de generarlos.

Los comunitarios podían por unas pocas semanas visitar la Isla —si recibían permiso para ello, porque miles siguieron hasta hoy en las listas negras de destierro permanente— a fin de que pudieran gastarse sus ahorros en Cuba. Después de la explosión social en el Malecón habanero se descriminalizó la tenencia de dólares y se abrió la puerta para que los recién estrenados comunitarios —antes gusanos— pudieran enviar remesas mientras los burócratas buscaban nuevos mecenas extranjeros. El ascenso del chavismo al poder en Venezuela les dio un respiro, pero la dependencia del capital financiero de la diáspora también creció.

Pero 30 años después de nombrarlos amablemente comunitarios, ni ellos —aunque ahora los llamen connacionales— ni los nuevos oligarcas rusos se apresuran a invertir en la Isla.

La apertura que le ofreció el presidente Obama a Raúl Castro para que pudiera reformar estructuralmente la economía cubana la ningunearon y así terminaron en un hoyo más profundo que el que ya habitaban antes. El presidente Trump no se dejó seducir por la verborrea procedente de La Habana, ni por las de sus amigos internacionales, ni por las canciones infantiles de La Colmenita. Las concesiones de la Administración Biden resultan insuficientes para salvar el Titanic del régimen cubano, que el 11 de julio de 2021 chocó con un curioso témpano tropical: la mayor rebelión popular de toda la historia de Cuba. Desde entonces la nave sigue hundiéndose cada vez con mayor rapidez.

La oligarquía, angustiada con la crisis sistémica y multisectorial que enfrenta, así como con la volatilidad de la sociedad cubana, pivoteó hacia sus exitosos desterrados. Había llegado de nuevo la hora de vender a los gusanos/comunitarios una nueva "concesión". Podrían pasar de su categoría de comunitarios a otra supuestamente mejor: la de connacionales. Todo por un precio, claro está

El nuevo modelo de explotación de los "connacionales"

Los connacionales, según vaticinan, podrán invertir en aquellos renglones que convengan a la elite de poder siempre que sean autorizados, caso a caso, por el Gobierno. En nombre de las buenas costumbres humanitarias también se facilitarán las cosas para que puedan hacerse cargo de sus familiares en Cuba de manera más amplia y estable que hasta hoy.

En lo adelante, con ahorros y salarios ganados duramente en el exterior, tendrán que garantizar alimentos e incluso asistencia médica por medio de ofertas de las recién creadas MIPYMES cercanas y/o leales al nuevo régimen oligárquico. Al final, todo el dinero gastado en tiendas de GAESA y MIPYMES o enviado como remesas irá a parar a la misma caja contadora de la oligarquía cubana.

El mercado cubano es singular. Tiene en Cuba su demanda, pero los compradores están fuera y es según el nivel de ingresos de estos (no de los que están en la Isla) que se ajustan los precios. Precios de Nueva York y Madrid impuestos en Mayabeque y Cacarajícara a productos de primera necesidad ofertados directamente por GAESA o indirectamente por medio de algunas de las nuevas MIPYMES conectadas a esa oligarquía. Para garantizar el éxito de semejante abuso cuentan con el escudo humano de una población rehén que gana menos que el nivel de ingresos que define la pobreza según el Banco Mundial, pero que tiene muchos "connacionales" que La Habana manipula sentimentalmente para que la mantenga después de darles la espalda a sus necesidades básicas.

Mientras tanto, la llave de entrada al país sigue en las manos de las autoridades que a su capricho y antojo destierran y excluyen a miles de personas (que siguen clasificando como gusanos). Las mismas que también "regulan" (bloquean) la salida al exterior de cualquier ciudadano que se les antoje peligroso.

Con esas limitaciones al Artículo 13 de la Declaración de DDHH es que seleccionaron a los invitados a la recién celebrada Conferencia de la Nación y la Emigración, y bajo esas condiciones es que aquellos aceptaron acudir al cónclave con los mismos verdugos que nunca han pedido perdón.  Los mismos que siguen presentando cada paso atrás que se han visto obligados a dar en su política anticubana como una generosa dádiva a sus víctimas. 

En las circunstancias actuales hay otro problema adicional. La nueva modalidad de someter a cada vez mayor penuria a los rehenes de la Isla y obligar a sus familiares a sostenerlos obstaculiza y ralentiza el progreso en el exterior de las más recientes olas migratorias cubanas, al dificultarse el que puedan ahorrar lo suficiente para poder invertir en sus propios negocios en el nuevo país de acogida.  

Se les impone de facto la obligación de sostener simultáneamente a sus familiares en el exterior y a las familias que quedaron atrás de rehenes de la oligarquía cubana con salarios de miseria y precios del Primer Mundo. Y a ellas, por otra parte, se les bloquea la posibilidad de prosperar por sus propios medios para no depender de sus familiares en el exterior.

Aplicando ese modelo de explotación, las remesas y paquetes de los excluidos ayudan a financiar la estabilidad política interna porque con ello permiten a una parte considerable de la población subsistir, aunque no vivir, sin que el régimen de gobernanza tenga que ser realmente cambiado.

Los salarios de los recién llegados a duras penas alcanzan para sostener dos familias e invertir en el progreso del núcleo familiar en el nuevo país de acogida. La oligarquía cubana los nombra ahora connacionales para vampirizar sus salarios e impedir su progreso fuera de Cuba. De esa manera también procuran que no puedan incrementar su influencia política en los países de acogida.  No habrá prosperidad sino solo supervivencia para los familiares que están en Cuba y no pueden valerse por sí mismos por continuar negándoseles derechos y libertades económicas, civiles y políticas.

La única manera de liberar y hacer progresar a los cubanos dentro y fuera

A menos que se dé un vuelco radical a esa situación las nuevas generaciones de cubanos en el exterior seguirán estando irónicamente bajo el control de un Estado que los ha excluido y desterrado a su antojo. Los exprimirá a distancia y ralentizará su progreso en los países de acogida al echarles encima el fardo de sostener, casi íntegramente, a sus familiares dentro de Cuba.

Bajar la cabeza y adaptarse a las nuevas regulaciones presentadas ahora a los flamantes "connacionales" es una opción, pero no la única. Es también posible decir basta. Hoy eso es factible porque la rueda ha dado una vuelta completa. Ahora, como explicara el economista Emilio Morales "sin gusanos no hay país".

El exilio creció y se esparció por todo el mundo hasta transformarse en una genuina diáspora. Su creciente entramado de relaciones y la interdependencia entre ellas han hecho de las dos partes de la nación una sola entidad transnacional. Hoy somos un solo pueblo transnacional cuyo constante quehacer multidimensional (económico, político y cultural) sobrepasa de facto, día a día, las fronteras territoriales de jure cubanas. La nación es una sola y sus verdugos siguen siendo los mismos que la esparcieron por todo el planeta.

En el siglo XXI este pueblo sin fronteras tiene todo el capital humano, social y financiero necesarios para emprender con éxito un proyecto común de prosperidad en libertad. Solo en libertad se logrará de forma acelerada y estable un proceso de prosperidad que, en muy breve tiempo, de un vuelco a la vida cotidiana en la Isla.

La nueva Cuba del siglo XXI ha tardado en hacerse presente, pero, quizás por primera vez en más de seis décadas, su materialización no es solo una posibilidad real, sino una probabilidad creciente.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

A Cuba antes de 1959 se le llamaba la azucarera del mundo por su gran capacidad de exportar azúcar de caña dada su pequeña población; me explico:  otros paíse producían más azúcar, ya fuera de remolacha o de la caña de azúcar,  pero eran países poseían una  población de muchos  millones de habitantes y tenían que satisfacer al mercado interno con esa produción.  En ese período la agricultura cañera no era de las mejores del mundo pero sí la industria azucarera pues se llegaron a alcanzar hasta 13 de recobrado, que es el porciento (%) de azúcar que se le saca a 100 partes de la caña que llega al central.

 La caña de azúcar es un recurso renovable (el petróleo nolo es) del cual, además de azúcar, se extrae: ¨miel de purga¨ para la alimentación animal;  madera (del bagazo) para muebles;  alcohol para bebidas de consumo humano (el ingreso de la marca Bacardí es superior al PIB de la Cuba Castrista);  etanol para combustible de automóviles. El azúcar es un ingrediente fundamental para la fabricación de confituras (bombones, caramelos, africanas, galletas finas, dulces finos, etc.) y  dulces en conservas ya que el azúcar es un gran conservante. No olvidar que los centrales azucareros  contribuían a la generación de electricidad  y la aportaban  a la red nacional. Ya sabemos lo que ocurrió (por la voluntad de Fidel Castro Ruz y la sumisa cúpula Castrista)  con la mitad o la mitad del número de centrales en Cuba.

Observemos, en la siguiente slide show, por años cómo los países incrementaeon su producción de azúcar nientras que en Cuba  se reducía  alegando que los precios del mercado mundial  hacían de la industria azucarera una industria no rentable. Tomado de https://www.facebook.com

Los Países que Más Azúcar Producen en el Mundo

 

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Tomado de http://www.diariodecuba.com/

Sin azúcar y sin país



Por Roberto Álvarez Quiñones
Los Ángeles
29 de Noviembre de 2016

"Sin azúcar no hay país", decía una muy popular frase en Cuba,  atribuida al hacendado cubano José Manuel Casanova. Siempre pensé que era una exageración, un decir. Pero estaba equivocado, Fidel Castro demostró que era verdad.

Hoy en la Isla no hay azúcar, y tampoco país, pues, ya en ruinas, suelta los pedazos y es el fantasma de la otrora próspera nación que llevamos en la memoria quienes vimos al barbudo comandante entrar en La Habana en 1959.

Pretender abarcar en un solo trabajo periodístico  el devastador legado económico del Führer cubano, ya definitivamente fuera del escenario político, no es viable. Me limitaré a la industria azucarera, la espina dorsal de la economía cubana desde fines del siglo XVIII.

De entrada, Castro convirtió a nuestro país en importador de azúcar, luego de haber sido el mayor productor y exportador mundial durante más de un siglo y medio. La producción azucarera cayó al mismo nivel de 1894, cuando la Isla era colonia de España.

En 2002 Fidel tuvo una "perreta" debido a la ineficiencia azucarera y, sin convocar al Consejo de Ministros o al Buró Político del Partido, ordenó desmantelar 95 de los 156 centrales azucareros del país y reducir la superficie cañera de dos millones de hectáreas a 750.000. Luego se desmantelaron otras cinco fábricas. Quedaron en pie 56.

Y  él declaró por la televisión: "el azúcar es la ruina del país". Calificó de "disparate" la actividad azucarera. Todo ello cuando el precio mundial del azúcar comenzaba a repuntar por la escasez de oferta. Desde el 2000, antes de la rabieta de Fidel,  el precio aumentó en un 8,8% anual, y de seis centavos la libra llegó a 31 centavos en 2010, récord en 32 años. Luego ha oscilado en torno a los 20 centavos. Hace unos días, el 28 de noviembre, el azúcar se cotizó a 19,98 centavos en el mercado de Nueva York.

Parte de la cultura nacional

El azúcar se enraizó en la cultura y el paisaje cubanos por casi  200 años. Recuerdo que de niño cuando yo dibujaba un bohío de guano, alguna vaca pastando y palmeras, siempre incluía una espigada chimenea a lo lejos echando humo. Los centrales azucareros eran una constante en la imaginería infantil isleña.

El azúcar comenzó a obtenerse en forma  sólida hace 2.500 años en la India y en Persia. La caña de azúcar ya se conocía en Nueva Guinea hace 8.000 años. La palabra azúcar viene del vocablo árabe hispano "assukkar", que se origina del árabe clásico "sukkar", a su vez tomada del griego  "sakjar", derivada de la palabra persa "sakar".

(Directiva del Central Chaparra en la primera década del siglo XX. En la fila sentado y al centro  Mario García  Menocal Deop, posteriormente  Presidente de la República de Cuba (1913-1921). Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)

A España la caña la llevaron los árabes, Cristóbal Colón la introdujo en La Española en su tercer viaje, en 1498, y Diego Velázquez la llevó a Cuba en 1523. Haití, con mano de obra esclava  era ya en 1750 el mayor productor y exportador mundial de azúcar. Pero en 1791, aprovechando el caos resultante de la Revolución Francesa, estalló la insurrección liderada por Toussaint L'Ouverture y  los esclavos haitianos destruyeron los ingenios en los que eran explotados.

Ello propició una colosal expansión en Cuba, convertida en la azucarera del planeta.

Este auge lo aceleró la llegada de la Revolución Industrial a la Isla. En 1819 se introdujo en el ingenio Cambre, de Pedro Diago, en Güines, la primera máquina de vapor en el mundo que sustituyó a los bueyes para mover los molinos. En 1850 se instaló por primera vez a nivel mundial, en el ingenio Amistad, de Joaquín Ayestarán, también en Güines, la  primera centrífuga, que sustituyó el sistema de purgar el azúcar con barro.

Ya con el más alto nivel  tecnológico en materia azucarera, el 19 de noviembre de 1837 Cuba se convirtió en el primer país de Latinoamérica con ferrocarril, segundo del continente luego de EEUU (Albany, 1831),  y el séptimo en el mundo, 11 años antes que en España  (aún hay quienes dicen que el primer ferrocarril en territorio español fue el de Barcelona a Mataró, en 1848), y sólo 12 años después de estrenarse el primer tren de la historia entre Stockton y Darlington, Inglaterra.

Para que las carretas de caña tiradas por bueyes no se atascaran (muchas no llegaban al ingenio) con las lluvias, se construyó un primer "camino de hierro" de 50 kilómetros entre Güines y La Habana, cuando muchas naciones europeas aún lo no tenían, y antes que los mayores países latinoamericanos: México (en 1850), Brasil (1854) y Argentina (1857).

También los habaneros viajaban en cómodos coches "con ventanillas corredizas, el techo cubierto con cuero muy fuerte, cojines de paño en los asientos, molduras y manijas de bronce",segúnlas crónicas de la época.

(obreros del central Cunagua, Camaguey, antes de  1959)

Cuba fue la azucarera del mundo durante más de 160 años. En 1894 la Isla alcanzó el millón de toneladas métricas  (1,1 millones), un tercio de toda el azúcar producida globalmente. Con la guerra de independencia la producción cayó, pero en 1905 se produjeron 1,3 millones de toneladas métricas en 174 ingenios. Y en 1925 la zafra llegó a 5,1 millones de toneladas métricas. Una de cada cuatro libras de azúcar producidas en el mundo era cubana.

En  1940 Cuba devino el productor de azúcar de caña más eficiente mundialmente al registrar un 13,17% de rendimiento industrial: por cada 100 partes de peso verde de la caña se extrajo más de 13 partes de azúcar. Algo nunca visto. En los años 50 la Isla exportaba la mitad de toda el azúcar mundial, con una producción entre 5,3 y 7,1 millones de toneladas métricas, en 161 fábricas y un rendimiento industrial promedio de 12,7%, el mayor del planeta.

Desde 1934 hasta 1959  las exportaciones cubanas de azúcar hacia EEUU se rigieron por un sistema de cuotas de importación fijadas por Washington, que pagaba un precio superior al del mercado mundial. Era ese el Mercado Preferencial Azucarero de EEUU para Cuba y otros  países azucareros. Por entonces la Isla exportaba a EEUU más de tres millones de toneladas métricas anuales.

La plaga Castro-Guevara

Algo que la propaganda fidelista  distorsionó es que si bien en la primera mitad del siglo XX el grueso del capital invertido en la industria azucarera era estadounidense, para mediados de la centuria eso había cambiado con el avance de lo que Manuel Moreno Fraginals llamó la "sacarocracia criolla".

En 1939 eran propiedad de hacendados cubanos 56 centrales, que producían el 22% del azúcar. Pero en 1958, con 121 de los 161 centrales (36 eran de capital norteamericano y otros cuatro de otras naciones), los industriales cubanos producían el 67% del azúcar. Ese porcentaje habría seguido subiendo en los años sucesivos.

Pero llegó Castro y, asesorado por el Che Guevara, a fines de 1960 estatizó toda la industria azucarera. En solo dos años la producción se derrumbó de 6,8 millones de toneladas métricas a  3,8 millones en la zafra 1962-1963.

El "genial" dueto Castro-Guevara consideró que Cuba no podía depender más del azúcar y que había que industrializar el país. El 23 de febrero de 1961 el dictador creó el Ministerio de Industrias y puso de ministro al Che —hasta entonces presidente del Banco Nacional de Cuba—,  a cargo de  las industrias del país nacionalizadas cuatro meses antes.

Mostrando su ignorancia  olímpica en economía, Castro y el Che no advirtieron que solo exportando azúcar podrían obtener las divisas para instalar  fábricas. El ministro argentino  viajó por el mundo y  gastó cientos de millones de dólares en la compra de plantas completas , casi todas obsoletas tecnológicamente. Y se desmantelaron 130.000 hectáreas de caña.

La plaga Castro-Guevara  se propuso  realizar buena parte de la cosecha cañera con trabajo voluntario  para forjar la "conciencia revolucionaria" y crear el "hombre nuevo" comunista.

Con la consigna "Que no quede una caña en pie", desde 1961  los cañaverales fueron invadidos por  oficinistas, médicos, ingenieros, obreros, profesores, artistas, y otros profesionales  que machete en mano cortaban la gramínea cómo podían en jornadas extenuantes.

Fue implantada la "emulación socialista".  Las brigadas de macheteros —habituales o "voluntarios"—, compulsadas a ganar la banderita  de la emulación (los estímulos monetarios estaban prohibidos), arrojaban resultados desastrosos. Al cortar las cañas dejaban unos tronquitos de hasta tres pulgadas en la parte baja, que es la más rica en sacarosa. Esa azúcar se perdía y obligaba a emplear equipos pesados para arrasar los campos y sembrar caña nueva para la siguiente cosecha, lo cual elevaba los costos.

También el corte inadecuado arriba dejaba caña en el cogollo (parte verde de donde salen las hojas y que no contiene azúcar), o quedaba cogollo en la caña que iba para el central. Eso bajaba el rendimiento industrial.

Costaba más transportar, albergar, avituallar y alimentar a aquellos improvisados macheteros citadinos  —que seguían cobrando su salario normal— que el dinero que generaban con su trabajo. Los costos por libra de azúcar superaban el precio en el mercado mundial.

"Los diez millones van"

La zafra solo se recuperó a fines de los años 60 cuando la Unión Soviética, interesada en tener en Cuba una "cabeza de playa" político-ideológica para expandirse hacia Latinoamérica, comenzó a subsidiar las zafras, incluyendo los camiones, equipos, fertilizantes, pesticidas, etc.

La URSS enviaba el algodón que en Ariguanabo y otras textileras se transformaba en tela dura para ropa de trabajo. Las camisas y pantalones "de salir" casi desaparecieron y la industria del calzado casi solo producía botas y zapatos "de trabajo". De paso, Castro prohibió celebrar la Nochebuena, Navidad, Fin de Año, Año Nuevo y el Día de Reyes, porque interferían con la zafra.

En el delirium tremens de su megalomanía, el caudillo quiso realizar en 1970 la mayor producción azucarera lograda jamás en la historia universal: 10 millones de toneladas métricas.  Fueron virtualmente paralizadas las restantes industrias al compás de la febril  consigna "Los diez millones van". El músico Juan Formell se lo creyó y creó la orquesta de Los Van Van.

Ni había caña suficiente, ni capacidad industrial para ello. El ministro del ramo, Orlando Borrego, se lo dijo a Fidel  y fue destituido al instante. Además, una gran producción derrumbaría el precio del azúcar, pues Moscú  compraría solo 3,5 o cuatro millones de toneladas métricas y el resto aumentaría la sobreoferta que ya había internacionalmente. Se produjeron 8,5 millones de toneladas métricas a un costo tan alto que el país entró en una recesión de varios años.

Durante 30 años, hasta su desintegración en 1991, la URSS gastó miles de millones de dólares para mantener y ampliar la producción azucarera cubana (que alcanzó nuevamente ocho millones en 1990), y  construyó seis grandes fábricas. Y pagaba a Castro 45 centavos por libra de azúcar cubana, mientras en el mercado mundial estaba a cinco centavos o menos. Un subsidio fabuloso que se multiplicaba con la reexportación de parte del petróleo soviético gratis  "asignado" por Moscú. Al desintegrarse la URSS la zafra se hundió, hasta el día de hoy.

Logro fidelista: importar azúcar

Si a Julio Lobo, Pepe Gómez Mena, los Falla Gutiérrez o los Fanjul (los productores cubanos de azúcar más poderosos en los años 50) les hubiesen dicho que Cuba tendría que importar azúcar para cubrir el consumo y cumplir sus compromisos de exportación (que ahora prácticamente se reducen a 400.000 toneladas métricas destinadas a China), se habrían desternillado de la risa.

Pero lo absurdo devino realidad. A fines de 2001 los cubanos vieron sorprendidos que procedían de Brasil las cinco libras mensuales de azúcar sin refinar que les entregaban mediante la "libreta".  Según el Gobierno brasileño, entre 2001 y 2006 esa nación exportó a Cuba 384.204 toneladas métricas de azúcar. Y Colombia le exportó 425.609 toneladas métricas de azúcar refino entre 2002 y 2006. En 2005 Bielorrusia exportó a Cuba 50.000 toneladas métricas de azúcar de remolacha. Y también de República Dominicana y hasta de EEUU (el colmo) Cuba ha importado azúcar.

Por otra parte, desde 1967 los rendimientos cubanos de caña por hectárea son los más bajos de las Américas y probablemente del mundo.  Luego de 1960 nunca los cañaverales cubanos han llegado siquiera a las 69-72 toneladas de caña por hectárea del promedio mundial. Según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), desde 2002 el promedio cubano ha oscilado entre 24 y 41 toneladas por hectárea.

En Perú, Guatemala y Colombia obtienen entre 93 y 120 toneladas; Brasil entre 80 y 90; El Salvador, 82; Honduras, 70; México 75-85 toneladas. Antes del castrismo  ninguna nación latinoamericana superaba a Cuba en rendimientos cañeros. Y en la industria, la dictadura  admite que la eficiencia  hoy apenas supera el 10% de obtención de azúcar por cada 100 partes de caña verde.

Sin azúcar, ni etanol

En la última zafra, la de 2015-2016,  la producción azucarera no llegó a los 1,6 millones de toneladas métricas, de las cuales unas 700.000 corresponden al consumo nacional. O sea este año se produjo tres veces menos que en 1925.

Y ello ocurre cuando  el precio mundial del  azúcar ha subido a su mayor nivel en los últimos cuatro años. La Organización Internacional del Azúcar (OIA) prevé un déficit de azúcar de 6,7 millones de toneladas métricas y que no habrá azúcar suficiente para cubrir la demanda global a corto plazo. Y cualquier precio superior a los 20 centavos la libra supera los costos de producción y da ganancia,  según los expertos.

Si Fidel no hubiese destruido la industria azucarera y Cuba en 2016 hubiese producido seis millones de toneladas, la Isla habría podido exportar 5,3 millones de toneladas, por valor de 2.332 millones de dólares, tres veces más que los ingresos netos por el turismo.

Además, Cuba podría ser un importante exportador de biocombustibles. Con un millón de hectáreas de caña (la mitad de las que había en 2002) destinadas a producir solamente etanol, con un rendimiento como el de Brasil, de 7.500 litros por hectárea, la Isla podría producir 7.500 millones de litros de etanol, que a 1,60 dólares el litro habrían significado probablemente unos 12.000 millones de dólares, seis veces el ingreso por turismo.

Pero el comandante calificó de "monstruosidad" producir biocombustibles con alimentos como la caña y el maíz.

Cuba  podría también desarrollar una gran industria de derivados de la caña para producir y exportar papel, madera de bagazo para la construcción y  muebles, electricidad, fertilizantes, medicamentos y alimento animal. Una sólida industria de la caña podría generar hasta 13.000 millones de dólares anuales.

Hoy los cubanos que viven en la Isla no tienen idea de que los hermanos Fanjul, industriales azucareros cubanos despojados de todos sus bienes por Fidel Castro, producen actualmente más de siete millones de toneladas de azúcar en sus fábricas de EEUU, México, República Dominicana, Canadá, Gran Bretaña y Portugal.

La  catástrofe azucarera es solo un capítulo dentro del cataclismo causado a Cuba por el dictador que más tiempo ha gobernado en la historia moderna. Pero solo por haber destrozado el ancestral "sueldo" de Cuba, lejos de ser absuelto por la historia el dictador mayor fue ya condenado y enviado por los cubanos al noveno círculo del infierno, ese que Dante Alighieri reservó para los peores tiranos.

Para expresar el cataclismo económico causado por Fidel Castro  le doy la palabra, con tristeza,  a Luis de Góngora: "ayer maravilla fui/ y hoy sombra de mí  no soy".



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viernes, octubre 23, 2020

Frank Calzón en carta a Dora Amador : ¿Por qué no odiar menos y rezar un poco más?

 Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

Una carta de Frank Calzón donde confiesa su error

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¿Por qué no odiar menos y rezar un poco más?, escribe Frank Calzón

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Por Frank Calzón

Arlington (Virginia)

22/10/2020

Querida Dora:

Le escribo después de haber leído su respuesta a mi artículo De los gusanos de Fidel Castro a las cucarachas de Dora Amador  . Nunca cuestioné su derecho, ni el de nadie, a pensar diferente. Como tampoco cuestiono el derecho de cualquiera a votar por el partido o el candidato de su predilección.

Me acusa usted de haber “omitido, tergiversado y mentido acerca de lo que [usted] expresó en el Versailles”. Basé mi artículo en lo que usted escribió, así que su disgusto no es conmigo, sino con usted misma, cuando dijo de los cubanos: “me repugnan… Son como una cucaracha agonizante boca arriba expulsando ese líquido oscuro que sueltan dando pataletas. Pero no los veo morir. Siguen retorciéndose destilando odio”.

Usted añade que “no se refiere a [todos] los cubanos, sino “a los cubanos del exilio que aplauden con sus patas de cucarachas al presidente Trump”.

La deshumanización del adversario es un método común de marxistas y fascistas. Los lectores pueden llegar a su propia conclusión. En su respuesta, dedica usted cuatro párrafos a demostrar mi ignorancia o que no dije la verdad, cuando la identifiqué como “monja”. Me explica que las monjas viven enclaustradas y usted para lo que estudió fue para “religiosa”. O sea, esa parte del clero que cumple responsabilidades fuera del convento. Como, por ejemplo, evangelizar. Me declaro culpable del error y le agradezco la aclaración.

Permítame informarle que mi interés en la contienda electoral se debe más que nada a las consecuencias para Cuba de una administración Biden-Harris. Usted critica a los que así pensamos, a los que actuamos en base a un solo tema. No obstante, en materia de ideología política, hay otros que actúan también en base a un solo tema. Por ejemplo, los católicos, para quienes los miles de abortos que se practican a diario en Estados Unidos son más importantes que los exabruptos y la mala educación del gobernante de turno.

(Dora Amador)

Además, mi perspectiva sobre el asunto tiene algo que ver con mi especialización en las Ciencias Políticas. Aparentemente usted cree que yo, al pensar diferente, votaré por Donald Trump. En este caso la que está mal informada es usted, porque no votaré por ninguno de los dos. No soy ciudadano norteamericano.

En cuanto al rencor evidente en su artículo “contra Miami”, un análisis más desapasionado no llegaría a las mismas conclusiones. No creo que es descabellado asumir que los servicios de inteligencia castristas hayan sido responsables por algunos de los asesinatos de exiliados cubanos que aún no se han resuelto. Hace años le presenté a un senador una lista de esos crímenes y le pedí que tratara de lograr una investigación. Sobre uno de los casos que usted menciona, tengo alguna información. Conocí a Emilio Milián en Cuba cuando era un adolecente. Después, en Miami, compartí con él varias veces y estuve en su programa. Me reuní con él después que le pusieron las prótesis que reemplazaron las piernas que perdió en la explosión. Milián era valiente, un verdadero demócrata, y denunciaba con frecuencia el terrorismo. Sabía del terror revolucionario que predicaba el Che Guevara, y no tenía ilusiones sobre Fidel, que había declarado públicamente que no renunciaba al terrorismo. Le recomiendo Dora, que lea los discursos del dictador. He aquí la amenaza de Fidel:

“Si el estado cubano se dedicase al terrorismo, y a responder con terrorismo a los terroristas, creemos que realmente seríamos eficaces. Que nadie se imagine otra cosa. Si nos dedicamos al terrorismo, con toda seguridad que seríamos eficientes. Pero el hecho de que la Revolución cubana nunca haya aplicado el terrorismo no quiere decir que renunciemos a ello. Lo advertimos”. (Teatro Karl Marx, 6 de junio de 1976)

Veinte años después, en un acto terrorista en espacio aéreo internacional, aviones de guerra castristas asesinaron a los pilotos de Hermanos al Rescate. En este caso, como en el atentado contra Emilio Milián, la Seguridad del Estado cubana utilizó el mismo modus operandi. Un “desertor” castrista que había infiltrado la organización y participó en la planificación del crimen, regresó rápidamente a la Isla después de haber cumplido su misión. En el atentado contra Milián, las autoridades explicaron que el presunto responsable, residente en una casa de huéspedes en Miami, había regresado a Cuba después del crimen.

Usted insiste en adjudicarse el papel de víctima, afirmando que en el restaurant Versailles hubo un acto de repudio porque alguien le gritó. Me parece que su obsesión antitrumpista le ciega la razón.

El fanatismo es siempre malo y nunca se justifica. Las turbas que golpeaban a los que querían irse de Cuba durante el episodio del Mariel en 1980, pudieran alegar que solo escupían y golpeaban a los traidores y a la escoria. Usted misma reconoce que llama “cucarachas que deberían morirse” a los partidarios de Donald Trump.

Su entrenamiento de religiosa cristiana debe guiarla a perdonar a los que la han ofendido y, a la vez, pedirle perdón a los compatriotas que fueron objeto de su animadversión. No fue una turba que irrumpió en su conversación. Fue usted la que escribió que eran gente de Trump y ya sabemos cómo usted los califica.

¿Por qué no odiar menos y rezar un poco más? No será necesario reunirnos para darnos la mano. Ya yo la he incluido a usted en más de una oración.

© cubaencuentro.com

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Tal parece que Dora Amador  en su carta a Frank Calzón esgrimió   el rigorismo contra el destinatario    para intentar  desviar la atención  del gran pecado de odio  que reflejó claramente en su lamentable artículo Mi acto de repudio en El Versailles .  En general el pueblo cubano a la mujer que ha sentido la llamada a vivir en una abadía, un monasterio o un convento, como religiosa contemplativa le llama ¨monja de clausura¨ y a aquellas otras mujeres  que profesan públicamente los votos de pobreza, castidad y obediencia, el pueblo les llama monja, aunque el nombre correcto sea el de religiosa. 

Tomado de https://www.loyolapress.com/

¿Por qué hay diferentes clases de sacerdotes y monjas?

(fragmento)

Existen muchas comunidades religiosas porque existen muchas maneras de responder a la llamada de Dios. Los fundadores de las comunidades religiosas se dieron cuenta de una necesidad y decidieron, inspirados por el Espíritu Santo, actuar. Más tarde otras personas se sienten atraídas por la visión de los fundadores y deciden unirse a ellos. Con el tiempo una comunidad busca la aprobación de la diócesis o del Vaticano para ser reconocida formalmente como comunidad religiosa.

Los miembros de las comunidades religiosas se comprometen de por vida a una vida en comunidad, profesando públicamente los votos de pobreza, castidad y obediencia. La diferencia entre las comunidades radica en el tipo de ministerio al que el Espíritu las llama. El carisma, o la llamada a realizar un tipo de trabajo y forma de llevarlo a cabo (enseñando en escuelas, sirviendo a los pobres, etc.) , distingue a cada comunidad. Un carisma es un don del Espíritu Santo, la inspiración que dio vida a la congregación, su espiritualidad y su forma de vida. Nuestros fundadores y nuestro dinámico carisma nos forma y nos sostiene hasta estos días.

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Tomado de https://es.aleteia.org/

Hermanas, monjas, aspirantes, postulantes, novicias: ¿qué significan estos términos?

(fragmento)

Por Elizabeth Scalia

17/07/16

Resumiendo, una “monja” es una mujer que ha sentido la llamada a vivir en una abadía, un monasterio o un convento, como religiosa contemplativa.

Normalmente, esto conlleva vivir y trabajar dentro de un espacio designado cerrado, vedado a todo el mundo excepto a los sacerdotes, al personal médico y al personal trabajador, de forma que las moradoras sólo abandonan la clausura para asuntos médicos o para actividades relacionadas con el monasterio.

Al igual que con los monjes, el “trabajo” de una monja, además del que requiere la ayuda para el sustento material de la casa, es la oración, que continúa a lo largo de todo el día por el bien de la Iglesia y del mundo.

Una “hermana” es una mujer religiosa cuyo carisma apostólico se considera “activo”, es decir, que aunque tanto ella como su comunidad rezan, también ayudan a la Iglesia por otros medios, entre otros trabajo social, educación, enfermería, asistencia pastoral y en retiros, obra misionera, trabajo con medios de comunicación, cuidado de mayores, etc. Básicamente, ayudan donde sienten que las necesitan.

Alguien más rigorista podría argumentar largo y tendido sobre la diferencia entre las dos, pero la mayoría de las hermanas se refieren a sí mismas como “monjas” y la mayoría de las monjas se llaman “hermanas” entre ellas, así que, aunque hay diferencias, a la mayoría de las religiosas no les importa el término.

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miércoles, octubre 14, 2020

Frank Calzón: De los gusanos de Fidel Castro a las cucarachas de Dora Amador

 Tomado de https://www.cubaencuentro.com

De los gusanos de Fidel Castro a las cucarachas de Dora Amador

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No fue un acto de repudio, afirma Calzón: Dora Amador a estas alturas debe saber la diferencia, para no caer en paralelismos patéticos entre la dictadura castrista y un exilio democrático

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Por Frank Calzón

Arlington (Virginia)

13/10/2020

Al leer el título de la crónica de Dora Amador sobre “un acto de repudio” en el restaurante Versailles, recordé inmediatamente los testimonios y entrevistas que recopiló Elena Mederos, con la ayuda de los voluntarios de la organización Of Human Rights, sobre esos bochornosos incidentes que todavía hoy ocurren en la Cuba castrista.

¿Qué es un acto de repudio, quiénes lo hacen, y qué les sucede a las víctimas?

Los actos de repudios castristas son una versión de los pogroms que sufrieron los judíos en Rusia y en la Europa Comunista, y también una versión de las turbas sandinistas en Nicaragua. Estos actos de inconcebible crueldad y cobardía se remontan al principio mismo del régimen revolucionario. Más tarde, se usaron para insultar, escupir y golpear a los cubanos que, después de haberse asilado en la Embajada de Perú en 1980, confiaron en la promesa de Fidel Castro de que nada les sucedería si regresaban a sus casas, mientras esperaban los trámites para salir del país.

Recuerdo vivamente el relato de Roberto Valero y su hermano adolescente que perdió el conocimiento debido a una paliza propinada con total impunidad. Recuerdo, además, las fotos de la casa en el municipio El Cerro donde vivía Oswaldo Payá y su familia, con la fachada llena de letreros injuriosos pintados por las llamadas “brigadas de respuesta rápida”, después de que la turba se cansó de tirar huevos, piedras, y heces fecales, mientras aquella familia en la oscuridad del hogar al que le habían cortado la electricidad, se abrazaba junto al cromo de Jesucristo en la pared, esperando que cesase la tormenta totalitaria.

Recuerdo también el caso de la poetisa María Elena Cruz Varela a finales de 1991, a la que durante un acto de repudio le metieron a la fuerza en la boca varias hojas con sus escritos, obligándola a tragárselos. Y para los que crean que describo cosas ocurridas hace demasiados años, les sugiero que lean la historia de la familia cristiana de Holguín que acaba de ser víctima de un acto de repudio organizado por la Seguridad del Estado. Esta familia incluye a dos niños que estaban en su casa cuando llegaron los fanáticos de corte fascista (en este caso, comunistas, una y otra las dos tendencias socialistas más criminales del siglo XX), los que rompieron puertas, muebles, ventanas, y le dieron fuego a la cocina. La familia, sabiendo de la golpiza que les esperaba y temiendo por sus vidas, escaparon por la azotea y se escondieron en la casa de un vecino. Después, huyeron a buscar refugio en el portal del Obispo de Holguín, declarándose en huelga de hambre, y ahora se encuentran escondidos en otro lugar. El vecino que los escondió durante el acto de repudio, cuando se supo lo ocurrido, corrió la misma suerte. En este momento, la familia sigue escondida en Cuba, sus niños están muy alterados y, temiendo por sus vidas, están pidiendo asilo en cualquier país que los acoja.

/Dora Amador)

Dora Amador, en su época de monja, cuando no era una activista política pero sí muy cuidadosa en sus declaraciones, ahora lamentablemente acusa a los cubanos de ser cucarachas en su escrito, y sabe Dios qué otros adjetivos del vocabulario castrista habrán gritado en el restaurant Versailles. De su artículo se desprende que, más que objetar a la respuesta que le dieron cuando se inmiscuyó en una conversación entre otras personas, lo que realmente causa su ira es que aquellos cubanos eran “gente de Trump.”

Es triste que alguien con una educación religiosa no se dé cuenta de la infamia que es juzgar a toda una comunidad, en la forma que ella lo ha hecho, por las supuestas ofensas que recibió en una escena particular en determinado tiempo y lugar. Lo que le sucedió a Dora Amador en el restaurant Versailles, según se desprende de sus propias palabras, pudo haber sido una discusión acalorada, incluso incivil, pero tal como ella reconoce no hubo ni trazas de violencia física o amenazas de tal cosa, y de haberse oído malas palabras ella misma lo hubiera reportado en su crónica del resentimiento.

Su malentendido no fue un acto de repudio y Dora Amador a estas alturas debe saber la diferencia, para no caer en paralelismos patéticos entre la dictadura castrista y un exilio democrático. De haber sido un acto de repudio, se hubiera llamado a la policía, por supuesto, y Dora Amador, con la ayuda de un buen abogado, en vez de embellecer su historia en CUBAENCUENTRO, simplemente hubiera debido comparecer ante un juez para que esas “cucarachas agonizantes” (los cubanos que Fidel Castro tildara de gusanos y que Dora Amador lapida kafkianamente desde su primera línea) pudieran cuestionar su versión de los hechos cara a cara, con plena dignidad humana, y respetando las normas norteamericanas del debido proceso.

* Frank Calzón está retirado después de 20 años de director ejecutivo del Center for a Free Cuba, pero se mantiene siempre interesado en el tema de Cuba.

© cubaencuentro.com

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TERRORISMO DE ESTADO CONTRA FAMILIA MIRANDA LEYVA.



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jueves, febrero 13, 2020

Iván García desde Cuba escribe sobre los miles de millones de dólares que recauda la tiranía Castrista que oprime a Cuba gracias a los antiguos "gusanos"




Régimen castrista recauda miles de millones de dólares gracias a los antiguos "gusanos"

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Las remesas son una prioridad para la autocracia verde olivo. Empresas militares recaudan miles de millones de dólares que por ese concepto entran al país
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Por Iván García
12 de febrero de 2020

Mientras Agustín, empresario cubano radicado hace 40 años en Estados Unidos, en la terraza del Hotel Packard fuma un tabaco Cohiba y toma una copa de vino tinto español, la tarde va cayendo en La Habana. Fotos del atardecer, de las olas del Océano Atlántico estrellándose contra el muro del Malecón, la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña y el Castillo de los Tres Reyes del Morro, entre otras, han quedado plasmadas en su iPhone 11 dorado.

Una semana atrás, Agustín llegó de Miami con las maletas a reventar de electrodomésticos y regalos para sus parientes, a los cuales, además, invitó a cenar en uno de los tres restaurantes del Packard, hotel cinco estrellas plus sito en Prado y Cárcel. Antes, repartió dinero, recargó cuentas telefónicas y escuchó historias recurrentes de ex vecinos y amigos, quienes a pesar de haberlo intentado, nunca pudieron prosperar y quedaron atrapados en un sistema diabólico.

En mayo de 1980, Agustín y dos amigos del barrio decidieron marcharse a Estados Unidos, aprovechando la estampida migratoria por el puerto del Mariel. La decisión dividió a sus familiares, algunos dejaron de hablarle. "Cuando fui a la unidad de policía y me preguntaron los motivos, dije que no me adaptaba al sistema. El oficial me miró con desprecio y me dijo: 'A los maricones no los queremos aquí. Algún día vendrás pidiendo perdón por abandonar la patria y la revolución. Que no se te olvide mi cara, porque seré el que te dé la bienvenida'. Imagínate, tenía 20 años y tuve que soportar ese mensaje de odio y también un acto de repudio con gritos de Gusano, Abajo la escoria y Lechuza te vendes por un pitusa", recuerda Agustín y añade:

(Una de las vistas de La Habana desde la terraza del Hotel Packard)

"Estudié, trabajé duro y triunfé en el mejor país del mundo. Es la segunda vez que vengo a La Habana y ahora la encontré más abandonada y ruinosa. El problema no es la ciudad destruida que asemeja un escenario de guerra. Lo peor es que la gente perdió la fe. Se subvirtieron los valores. No funcionan los servicios públicos. Cuba es un país en bancarrota. El gobierno, en vez de impulsar los pequeños y medianos negocios e insertar mecanismos que aumenten la productividad, se ha enroscado en una estrategia de sanguijuela, intentando recaudar la mayor cantidad de dólares posibles de la emigración. Es un sistema enfermo que se sostiene de ordeñar, sacarle dinero a otros".

Eusebio, economista, considera que es una irresponsabilidad del Estado no implementar cambios profundos que reactiven una economía a la deriva. "Mientras más demoren las reformas económicas que el país necesita, más se descapitalizarán las empresas, crecerá la ineficiencia y seguirá cayendo la productividad. A las acciones de presión del gobierno estadounidense y las malas políticas del régimen, hay que sumar la disminución de la liquidez monetaria y el aumento de la emigración, sobre todo jóvenes y profesionales. Y como las cubanas no quieren tener hijos en Cuba, el envejecimiento de la población se acelerará".

En su opinión, el país está en números rojos, anda en reversa. "De seguir así, en cualquier momento la situación va a implosionar. Apostar por recaudar dólares abriendo tiendas en divisas y vendiendo carros, es una decisión peligrosa, irracional y estúpida. Una cortina de humo que acrecienta el descontento social. Un obrero se pregunta en qué lo beneficiarán esas medidas, pues con su salario, a diferencia de una sociedad normal, no puede ahorrar y poderse comprar un televisor inteligente y necesitaría siete vidas para adquirir un Peugeot 508", expresa Eusebio.

En la calle, las nuevas medidas estatales para recaudar dólares han provocado críticas y burlas por igual. Pero sobre todo mucho malestar. La gente se da cuenta que al régimen no le interesa mejorarle la vida a los cubanos con menos recursos, sin acceso a divisas y forman parte de ese porcentaje de la población que vive en la pobreza.

Joel, empleado de una agencia automovilística situada en Vía Blanca y Primelles, Cerro, afirma que es un chiste de mal gusto del gobierno decir que el dinero recaudado por las ventas de autos se utilizará para mejorar el transporte público. "De 2014 a la fecha no se han vendido más de 200 vehículos y motos. Si el gobierno pretende solucionar la problemática del transporte con ese dinero, está diciendo por lo claro que no moverá un dedo para mejorarlo. ¿Quién va a comprar un auto de segunda mano en 80 mil dólares o un Peugeot nuevo en más 200 mil dólares, cuando en cualquier nación no pasa de 40 mil? Además sin otorgar créditos, pagando al contado. La apertura de esas tiendas dolarizadas es un disparate. Beneficia a menos del uno por ciento de la ciudadanía, el 99 por ciento restante solo las ve a través de las vitrinas. Se supone que los gobernantes deben legislar para beneficiar a la mayoría, no a la minoría".

Irma, maestra, cree que el gobierno debería implementar medidas que acrecienten el poder adquisitivo de la clase trabajadora. "Se tiene que acabar esa distorsión disparatada, de que el Estado te paga en una moneda inservible y para comprar bienes de calidad debes pagar en otra moneda que no recibes como salario. En vez de buscar sacarle el dinero del bolsillo a los cubanos emigrados con remesas y recargas telefónicas, el Estado debiera propulsar que el sector laboral sea competitivo y el consumo interno aumente por la productividad, no con dinero ajeno".

Las remesas son una prioridad para la autocracia verde olivo. Han diseñado un esquema, administrado por empresas militares que recauda los miles de millones de dólares que por ese concepto entran al país. Según The Havana Consulting Group, con sede en Miami, en 2018 Cuba recibió unos 6.600 millones de dólares en forma de remesas en efectivo y mercancías. El 90 por ciento de las remesas fue enviado desde Estados Unidos.

Un exoficial de la Inteligencia señala que aunque públicamente no aparezcan estadísticas, "las remesas son la segunda industria de Cuba, detrás de la exportación de servicios médicos. Y a mediano plazo podría ser la primera. El entramado de empresas militares es dueño de gasolineras, mercados, cafeterías y otros centros de servicios en divisas. Una parte significativa de ese dinero no se invierte en salud pública, educación y obras sociales. Tampoco en reprimir a la oposición, como equivocadamente piensan algunos cubanólogos. Se reinvierte en la construcción de hoteles. Casi 20 mil millones de dólares ha gastado GAESA construyendo hoteles en toda la isla. Y para administrarlos contratan firmas españolas, suizas o francesas, pero ellos son los dueños. Han creado un emporio hotelero, que va camino de ser uno de los mayores del mundo. Y con dinero de los antiguos gusanos".

Kendry, chofer de taxi colectivo, considera que el mercado de compra y venta y de automóviles en Cuba está distorsionado. "Al no existir agencias de compra y venta, encuentras que un Lada de hace treinta años cuesta 30 mil dólares y un Chevrolet reformado de la década de 1950 ronda los 40 mil. Pero la tapa al pomo la pone el gobierno, que dobla esos precios vendiendo autos de segunda mano con un millón de kilómetros recorridos. Si de verdad dejaran importar automóviles, sin la intervención de empresas estatales, llegarían al país miles de vehículos nuevos o de segunda mano comprados a mucho menor precio en Miami. Pero el Estado no permite esa opción".

En una cola para comprar pollo, Susana, jubilada, comenta sobre las nuevas tiendas en moneda dura. "Son unos descarados (se refiere a los gobernantes). No se puede ser más cínico. Hay bloqueo para comprar pollo, medicinas y detergente, ¿pero de dónde sacan los dólares para comprar las mercancías que luego revenden en esas tiendas? Sabes lo que pasa, que esas tiendas forman parte de un negocio que han encontrado para recoger dólares fácilmente. Y con los impuestos a las ventas ganan un montón de dinero. Pero como la comida que compran para vender por pesos a la población les reporta pérdidas, prefieren seguir con el tumbao de las tiendas por dólares. Los dirigentes cubanos han perdido la dignidad, solo piensan en sus beneficios. No veo la hora que toda esa crápula se largue".

Sentado en una tumbona de la piscina del hotel Packard, Agustín contempla La Habana de noche. El faro del Morro, de manera intermitente, lanza destellos de luz sobre el mar. Dirigiéndose a los parientes que después de cenar le acompañan, pregunta: "¿Qué será de la vida de aquel policía que me dijo que yo regresaría pidiendo perdón por querer marcharme de Cuba?". Nadie responde. El tiempo ha demostrado quién estaba equivocado.



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viernes, marzo 08, 2019

Video de Alex Otaola: Para la cantante Haila Maria Mompié vuelve a burlar y reírse de los cubanos de Miami. y dice que son unos gusanos y tienen que tolerarla en la ciudad.


Para Haila los cubanos de Miami son unos gusanos y tienen que tolerarla en la ciudad


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Nuevamente la cantante castrista Haila María Mompié se vuelve a burlar y reírse de los cubanos de Miami.
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La “periodista” de CubaDebate entre tantos comentario negativos contra Haila y Paulito FG “casualmente” leyó uno denigrante contra los cubanos de Miami llamándolos “gusanos”


Lo que llaman la atención es que un “gobierno” cubano que vive criticando las vulgaridades y violencia de los medios internacionales, permita que una de sus periodistas lea un comentario racista y despectivo contra los cubanos de Miami y peor aún, que Haila se ría y diga que ella es ciudadana del mundo y tiene el derecho de visitar cualquier parte sin que nadie se lo prohíba.
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Cubanos por el Mundo
Published on Jan 31, 2018

Alex Otaola: "Haila Mompié, estás comprometida públicamente con un sistema totalitario"




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Cubanos por el Mundo
Published on Feb 8, 2019

Las víctimas del tornado en La Habana arremeten contra Haila por "donarle" ropa y zapatos rotos


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