miércoles, junio 26, 2024

Estados Unidos premia a María C. Werlau, Directora Ejecutiva de Archivo Cuba, por su lucha contra el tráfico humano del gobierno cubano

 



Tomado de https://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/reconocer-la-persistencia-y-la-valentia-344114

Reconocer la persistencia y la valentía

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Estados Unidos premia a María C. Werlau, Directora Ejecutiva de Archivo Cuba, por su lucha contra el tráfico humano del gobierno cubano

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Por Carlos Cabrera Pérez

Majadahonda

26/06/2024 

Estados Unidos distinguió a María C. Werlau, como “héroe” por su lucha contra el tráfico humano que comete el gobierno cubano, especialmente con médicos y personal sanitario. La entrega del premio tuvo lugar en una ceremonia celebrada en Washington, presidida por el Secretario de Estado Antony Blinken. La Directora Ejecutiva de Archivo Cuba es la primera cubana reconocida con la distinción anual del Departamento de Estado.

La embajadora especial de la Oficina de Vigilancia y Lucha contra la Trata de Personas, Cindy Dyer, reconoció a Werlau por “sus esfuerzos persistentes y valientes para amplificar las voces y las historias de los sobrevivientes del trabajo forzoso y la explotación en el programa de exportación de mano de obra de Cuba, incluidas sus brigadas médicas”.

(María C. Werlau y Antony Blinken.)

Werlau lleva asumiendo, y financiando con recursos propios, investigaciones anuales sobre el tráfico humano del gobierno cubano, desde 2012, cuando empezó su labor con informes verbales, directos o por videollamadas, al Departamento de Estado y, en 2019, comenzó a elaborar una memoria anual de las actividades presuntamente delictivas de La Habana, mediante el alquiler de especialistas y personal sanitario a terceros países.

En septiembre, Archivo Cuba organizó, en el Museo Americano de la Diáspora Cubana, una presentación de la investigación de Werlau sobre las brigadas médicas, a la que asistieron la embajadora estadounidense para la trata de personas y una delegación del Departamento de Estado, que luego sostuvieron un encuentro privado con cinco médicos cubanos, que relataron sus experiencias.

“Todo esto ha sido decisivo para impulsar, ante el gobierno de Estados Unidos, el tema del tráfico humano de La Habana que, cada vez, cobra mayor resonancia, ante la acumulación de evidencias”, explicó Werlau a Cubaencuentro.

En su Informe sobre la trata de personas, correspondiente a 2024, el Departamento de Estado dedica un acápite especial a los manejos del Gobierno cubano, respaldado en que, “cada año, el gobierno cubano envía decenas de miles de trabajadores a todo el mundo en virtud de acuerdos de cooperación plurianuales negociados con los países receptores. Si bien las misiones médicas siguen siendo las más frecuentes, el gobierno cubano también se benefició de otros programas de exportación de mano de obra igualmente coercitivos, incluidos los que involucran a maestros, artistas, atletas y entrenadores, ingenieros, técnicos forestales y casi 7.000 marinos mercantes en todo el mundo.”. El informe se puede ver aquí: www.state.gov/secretary-of-state-blinken-to-release-the-2024-trafficking-in-persons-report

Junto con la cubana María C. Werlau, fueron reconocidos por el gobierno estadounidense las hispanoamericanas Marcela Martínez, de Bolivia, por su liderazgo en el movimiento por protecciones legales contra la trata, y de Rosa Cendón, de España, por su papel fundamental en el diseño de políticas nacionales de protección de las víctimas en Cataluña.

© cubaencuentro.com


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miércoles, noviembre 22, 2023

Juan Antonio Blanco sobre Cuba: De 'gusanos' a 'comunitarios', ¿y ahora a 'connacionales'? Según se vaticina, los 'connacionales' podrán invertir en aquellos renglones que convengan a la elite de poder de Cuba

 Tomado de https://diariodecuba.com/

De 'gusanos' a 'comunitarios', ¿y ahora a 'connacionales'?

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Según se vaticina, los 'connacionales' podrán invertir en aquellos renglones que convengan a la elite de poder de Cuba

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Por Juan Antonio Blanco

Miami 21 Nov 2023

A los llamados gusanos, que desde 1959 hasta 1979 se opusieron a la instauración de un régimen totalitario, creyeron haberlos liquidado con el paredón, la cárcel, el exilio y el despojo total de sus propiedades y capital financiero. Aquellos que pudieron escapar de la Isla se llevaron lo más valioso en sus cabezas y libretas telefónicas: capital humano y capital social. Con ellos reconstruyeron sus vidas y alcanzaron niveles de éxito insospechados por sus perseguidores. Con sus conocimientos y relaciones sociales previas a enero de 1959 erigieron una capital alternativa en Miami y se destacaron en las ciencias, artes, letras, empresas y política en muchos países.

Irónicamente, la prohibición de tener contactos con sus familiares en Cuba, enviarles dinero o paquetes e incluso de escribirles o visitarlos, a la larga permitió a aquellas primeras olas de exiliados poder concentrarse en su propia prosperidad, al ahorrar y emprender negocios en el país de acogida.  

Así, a mediados de los años 80 y sobre todo en la década de los 90, cuando ya había caído la URSS, se transformaron de gusanos en comunitarios. Los dólares ganados con su talento en libertad ahora eran codiciados por una clase burocrática improductiva que durante décadas se había mostrado incapaz de generarlos.

Los comunitarios podían por unas pocas semanas visitar la Isla —si recibían permiso para ello, porque miles siguieron hasta hoy en las listas negras de destierro permanente— a fin de que pudieran gastarse sus ahorros en Cuba. Después de la explosión social en el Malecón habanero se descriminalizó la tenencia de dólares y se abrió la puerta para que los recién estrenados comunitarios —antes gusanos— pudieran enviar remesas mientras los burócratas buscaban nuevos mecenas extranjeros. El ascenso del chavismo al poder en Venezuela les dio un respiro, pero la dependencia del capital financiero de la diáspora también creció.

Pero 30 años después de nombrarlos amablemente comunitarios, ni ellos —aunque ahora los llamen connacionales— ni los nuevos oligarcas rusos se apresuran a invertir en la Isla.

La apertura que le ofreció el presidente Obama a Raúl Castro para que pudiera reformar estructuralmente la economía cubana la ningunearon y así terminaron en un hoyo más profundo que el que ya habitaban antes. El presidente Trump no se dejó seducir por la verborrea procedente de La Habana, ni por las de sus amigos internacionales, ni por las canciones infantiles de La Colmenita. Las concesiones de la Administración Biden resultan insuficientes para salvar el Titanic del régimen cubano, que el 11 de julio de 2021 chocó con un curioso témpano tropical: la mayor rebelión popular de toda la historia de Cuba. Desde entonces la nave sigue hundiéndose cada vez con mayor rapidez.

La oligarquía, angustiada con la crisis sistémica y multisectorial que enfrenta, así como con la volatilidad de la sociedad cubana, pivoteó hacia sus exitosos desterrados. Había llegado de nuevo la hora de vender a los gusanos/comunitarios una nueva "concesión". Podrían pasar de su categoría de comunitarios a otra supuestamente mejor: la de connacionales. Todo por un precio, claro está. 

El nuevo modelo de explotación de los "connacionales"

Los connacionales, según vaticinan, podrán invertir en aquellos renglones que convengan a la elite de poder siempre que sean autorizados, caso a caso, por el Gobierno. En nombre de las buenas costumbres humanitarias también se facilitarán las cosas para que puedan hacerse cargo de sus familiares en Cuba de manera más amplia y estable que hasta hoy.

En lo adelante, con ahorros y salarios ganados duramente en el exterior, tendrán que garantizar alimentos e incluso asistencia médica por medio de ofertas de las recién creadas MIPYMES cercanas y/o leales al nuevo régimen oligárquico. Al final, todo el dinero gastado en tiendas de GAESA y MIPYMES o enviado como remesas irá a parar a la misma caja contadora de la oligarquía cubana.

El mercado cubano es singular. Tiene en Cuba su demanda, pero los compradores están fuera y es según el nivel de ingresos de estos (no de los que están en la Isla) que se ajustan los precios. Precios de Nueva York y Madrid impuestos en Mayabeque y Cacarajícara a productos de primera necesidad ofertados directamente por GAESA o indirectamente por medio de algunas de las nuevas MIPYMES conectadas a esa oligarquía. Para garantizar el éxito de semejante abuso cuentan con el escudo humano de una población rehén que gana menos que el nivel de ingresos que define la pobreza según el Banco Mundial, pero que tiene muchos "connacionales" que La Habana manipula sentimentalmente para que la mantenga después de darles la espalda a sus necesidades básicas.

Mientras tanto, la llave de entrada al país sigue en las manos de las autoridades que a su capricho y antojo destierran y excluyen a miles de personas (que siguen clasificando como gusanos). Las mismas que también "regulan" (bloquean) la salida al exterior de cualquier ciudadano que se les antoje peligroso.

Con esas limitaciones al Artículo 13 de la Declaración de DDHH es que seleccionaron a los invitados a la recién celebrada Conferencia de la Nación y la Emigración, y bajo esas condiciones es que aquellos aceptaron acudir al cónclave con los mismos verdugos que nunca han pedido perdón.  Los mismos que siguen presentando cada paso atrás que se han visto obligados a dar en su política anticubana como una generosa dádiva a sus víctimas. 

En las circunstancias actuales hay otro problema adicional. La nueva modalidad de someter a cada vez mayor penuria a los rehenes de la Isla y obligar a sus familiares a sostenerlos obstaculiza y ralentiza el progreso en el exterior de las más recientes olas migratorias cubanas, al dificultarse el que puedan ahorrar lo suficiente para poder invertir en sus propios negocios en el nuevo país de acogida.  

Se les impone de facto la obligación de sostener simultáneamente a sus familiares en el exterior y a las familias que quedaron atrás de rehenes de la oligarquía cubana con salarios de miseria y precios del Primer Mundo. Y a ellas, por otra parte, se les bloquea la posibilidad de prosperar por sus propios medios para no depender de sus familiares en el exterior.

Aplicando ese modelo de explotación, las remesas y paquetes de los excluidos ayudan a financiar la estabilidad política interna porque con ello permiten a una parte considerable de la población subsistir, aunque no vivir, sin que el régimen de gobernanza tenga que ser realmente cambiado.

Los salarios de los recién llegados a duras penas alcanzan para sostener dos familias e invertir en el progreso del núcleo familiar en el nuevo país de acogida. La oligarquía cubana los nombra ahora connacionales para vampirizar sus salarios e impedir su progreso fuera de Cuba. De esa manera también procuran que no puedan incrementar su influencia política en los países de acogida.  No habrá prosperidad sino solo supervivencia para los familiares que están en Cuba y no pueden valerse por sí mismos por continuar negándoseles derechos y libertades económicas, civiles y políticas.

La única manera de liberar y hacer progresar a los cubanos dentro y fuera

A menos que se dé un vuelco radical a esa situación las nuevas generaciones de cubanos en el exterior seguirán estando irónicamente bajo el control de un Estado que los ha excluido y desterrado a su antojo. Los exprimirá a distancia y ralentizará su progreso en los países de acogida al echarles encima el fardo de sostener, casi íntegramente, a sus familiares dentro de Cuba.

Bajar la cabeza y adaptarse a las nuevas regulaciones presentadas ahora a los flamantes "connacionales" es una opción, pero no la única. Es también posible decir basta. Hoy eso es factible porque la rueda ha dado una vuelta completa. Ahora, como explicara el economista Emilio Morales "sin gusanos no hay país".

El exilio creció y se esparció por todo el mundo hasta transformarse en una genuina diáspora. Su creciente entramado de relaciones y la interdependencia entre ellas han hecho de las dos partes de la nación una sola entidad transnacional. Hoy somos un solo pueblo transnacional cuyo constante quehacer multidimensional (económico, político y cultural) sobrepasa de facto, día a día, las fronteras territoriales de jure cubanas. La nación es una sola y sus verdugos siguen siendo los mismos que la esparcieron por todo el planeta.

En el siglo XXI este pueblo sin fronteras tiene todo el capital humano, social y financiero necesarios para emprender con éxito un proyecto común de prosperidad en libertad. Solo en libertad se logrará de forma acelerada y estable un proceso de prosperidad que, en muy breve tiempo, de un vuelco a la vida cotidiana en la Isla.

La nueva Cuba del siglo XXI ha tardado en hacerse presente, pero, quizás por primera vez en más de seis décadas, su materialización no es solo una posibilidad real, sino una probabilidad creciente.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

A Cuba antes de 1959 se le llamaba la azucarera del mundo por su gran capacidad de exportar azúcar de caña dada su pequeña población; me explico:  otros paíse producían más azúcar, ya fuera de remolacha o de la caña de azúcar,  pero eran países poseían una  población de muchos  millones de habitantes y tenían que satisfacer al mercado interno con esa produción.  En ese período la agricultura cañera no era de las mejores del mundo pero sí la industria azucarera pues se llegaron a alcanzar hasta 13 de recobrado, que es el porciento (%) de azúcar que se le saca a 100 partes de la caña que llega al central.

 La caña de azúcar es un recurso renovable (el petróleo nolo es) del cual, además de azúcar, se extrae: ¨miel de purga¨ para la alimentación animal;  madera (del bagazo) para muebles;  alcohol para bebidas de consumo humano (el ingreso de la marca Bacardí es superior al PIB de la Cuba Castrista);  etanol para combustible de automóviles. El azúcar es un ingrediente fundamental para la fabricación de confituras (bombones, caramelos, africanas, galletas finas, dulces finos, etc.) y  dulces en conservas ya que el azúcar es un gran conservante. No olvidar que los centrales azucareros  contribuían a la generación de electricidad  y la aportaban  a la red nacional. Ya sabemos lo que ocurrió (por la voluntad de Fidel Castro Ruz y la sumisa cúpula Castrista)  con la mitad o la mitad del número de centrales en Cuba.

Observemos, en la siguiente slide show, por años cómo los países incrementaeon su producción de azúcar nientras que en Cuba  se reducía  alegando que los precios del mercado mundial  hacían de la industria azucarera una industria no rentable. Tomado de https://www.facebook.com

Los Países que Más Azúcar Producen en el Mundo

 

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Tomado de http://www.diariodecuba.com/

Sin azúcar y sin país



Por Roberto Álvarez Quiñones
Los Ángeles
29 de Noviembre de 2016

"Sin azúcar no hay país", decía una muy popular frase en Cuba,  atribuida al hacendado cubano José Manuel Casanova. Siempre pensé que era una exageración, un decir. Pero estaba equivocado, Fidel Castro demostró que era verdad.

Hoy en la Isla no hay azúcar, y tampoco país, pues, ya en ruinas, suelta los pedazos y es el fantasma de la otrora próspera nación que llevamos en la memoria quienes vimos al barbudo comandante entrar en La Habana en 1959.

Pretender abarcar en un solo trabajo periodístico  el devastador legado económico del Führer cubano, ya definitivamente fuera del escenario político, no es viable. Me limitaré a la industria azucarera, la espina dorsal de la economía cubana desde fines del siglo XVIII.

De entrada, Castro convirtió a nuestro país en importador de azúcar, luego de haber sido el mayor productor y exportador mundial durante más de un siglo y medio. La producción azucarera cayó al mismo nivel de 1894, cuando la Isla era colonia de España.

En 2002 Fidel tuvo una "perreta" debido a la ineficiencia azucarera y, sin convocar al Consejo de Ministros o al Buró Político del Partido, ordenó desmantelar 95 de los 156 centrales azucareros del país y reducir la superficie cañera de dos millones de hectáreas a 750.000. Luego se desmantelaron otras cinco fábricas. Quedaron en pie 56.

Y  él declaró por la televisión: "el azúcar es la ruina del país". Calificó de "disparate" la actividad azucarera. Todo ello cuando el precio mundial del azúcar comenzaba a repuntar por la escasez de oferta. Desde el 2000, antes de la rabieta de Fidel,  el precio aumentó en un 8,8% anual, y de seis centavos la libra llegó a 31 centavos en 2010, récord en 32 años. Luego ha oscilado en torno a los 20 centavos. Hace unos días, el 28 de noviembre, el azúcar se cotizó a 19,98 centavos en el mercado de Nueva York.

Parte de la cultura nacional

El azúcar se enraizó en la cultura y el paisaje cubanos por casi  200 años. Recuerdo que de niño cuando yo dibujaba un bohío de guano, alguna vaca pastando y palmeras, siempre incluía una espigada chimenea a lo lejos echando humo. Los centrales azucareros eran una constante en la imaginería infantil isleña.

El azúcar comenzó a obtenerse en forma  sólida hace 2.500 años en la India y en Persia. La caña de azúcar ya se conocía en Nueva Guinea hace 8.000 años. La palabra azúcar viene del vocablo árabe hispano "assukkar", que se origina del árabe clásico "sukkar", a su vez tomada del griego  "sakjar", derivada de la palabra persa "sakar".

(Directiva del Central Chaparra en la primera década del siglo XX. En la fila sentado y al centro  Mario García  Menocal Deop, posteriormente  Presidente de la República de Cuba (1913-1921). Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)

A España la caña la llevaron los árabes, Cristóbal Colón la introdujo en La Española en su tercer viaje, en 1498, y Diego Velázquez la llevó a Cuba en 1523. Haití, con mano de obra esclava  era ya en 1750 el mayor productor y exportador mundial de azúcar. Pero en 1791, aprovechando el caos resultante de la Revolución Francesa, estalló la insurrección liderada por Toussaint L'Ouverture y  los esclavos haitianos destruyeron los ingenios en los que eran explotados.

Ello propició una colosal expansión en Cuba, convertida en la azucarera del planeta.

Este auge lo aceleró la llegada de la Revolución Industrial a la Isla. En 1819 se introdujo en el ingenio Cambre, de Pedro Diago, en Güines, la primera máquina de vapor en el mundo que sustituyó a los bueyes para mover los molinos. En 1850 se instaló por primera vez a nivel mundial, en el ingenio Amistad, de Joaquín Ayestarán, también en Güines, la  primera centrífuga, que sustituyó el sistema de purgar el azúcar con barro.

Ya con el más alto nivel  tecnológico en materia azucarera, el 19 de noviembre de 1837 Cuba se convirtió en el primer país de Latinoamérica con ferrocarril, segundo del continente luego de EEUU (Albany, 1831),  y el séptimo en el mundo, 11 años antes que en España  (aún hay quienes dicen que el primer ferrocarril en territorio español fue el de Barcelona a Mataró, en 1848), y sólo 12 años después de estrenarse el primer tren de la historia entre Stockton y Darlington, Inglaterra.

Para que las carretas de caña tiradas por bueyes no se atascaran (muchas no llegaban al ingenio) con las lluvias, se construyó un primer "camino de hierro" de 50 kilómetros entre Güines y La Habana, cuando muchas naciones europeas aún lo no tenían, y antes que los mayores países latinoamericanos: México (en 1850), Brasil (1854) y Argentina (1857).

También los habaneros viajaban en cómodos coches "con ventanillas corredizas, el techo cubierto con cuero muy fuerte, cojines de paño en los asientos, molduras y manijas de bronce",segúnlas crónicas de la época.

(obreros del central Cunagua, Camaguey, antes de  1959)

Cuba fue la azucarera del mundo durante más de 160 años. En 1894 la Isla alcanzó el millón de toneladas métricas  (1,1 millones), un tercio de toda el azúcar producida globalmente. Con la guerra de independencia la producción cayó, pero en 1905 se produjeron 1,3 millones de toneladas métricas en 174 ingenios. Y en 1925 la zafra llegó a 5,1 millones de toneladas métricas. Una de cada cuatro libras de azúcar producidas en el mundo era cubana.

En  1940 Cuba devino el productor de azúcar de caña más eficiente mundialmente al registrar un 13,17% de rendimiento industrial: por cada 100 partes de peso verde de la caña se extrajo más de 13 partes de azúcar. Algo nunca visto. En los años 50 la Isla exportaba la mitad de toda el azúcar mundial, con una producción entre 5,3 y 7,1 millones de toneladas métricas, en 161 fábricas y un rendimiento industrial promedio de 12,7%, el mayor del planeta.

Desde 1934 hasta 1959  las exportaciones cubanas de azúcar hacia EEUU se rigieron por un sistema de cuotas de importación fijadas por Washington, que pagaba un precio superior al del mercado mundial. Era ese el Mercado Preferencial Azucarero de EEUU para Cuba y otros  países azucareros. Por entonces la Isla exportaba a EEUU más de tres millones de toneladas métricas anuales.

La plaga Castro-Guevara

Algo que la propaganda fidelista  distorsionó es que si bien en la primera mitad del siglo XX el grueso del capital invertido en la industria azucarera era estadounidense, para mediados de la centuria eso había cambiado con el avance de lo que Manuel Moreno Fraginals llamó la "sacarocracia criolla".

En 1939 eran propiedad de hacendados cubanos 56 centrales, que producían el 22% del azúcar. Pero en 1958, con 121 de los 161 centrales (36 eran de capital norteamericano y otros cuatro de otras naciones), los industriales cubanos producían el 67% del azúcar. Ese porcentaje habría seguido subiendo en los años sucesivos.

Pero llegó Castro y, asesorado por el Che Guevara, a fines de 1960 estatizó toda la industria azucarera. En solo dos años la producción se derrumbó de 6,8 millones de toneladas métricas a  3,8 millones en la zafra 1962-1963.

El "genial" dueto Castro-Guevara consideró que Cuba no podía depender más del azúcar y que había que industrializar el país. El 23 de febrero de 1961 el dictador creó el Ministerio de Industrias y puso de ministro al Che —hasta entonces presidente del Banco Nacional de Cuba—,  a cargo de  las industrias del país nacionalizadas cuatro meses antes.

Mostrando su ignorancia  olímpica en economía, Castro y el Che no advirtieron que solo exportando azúcar podrían obtener las divisas para instalar  fábricas. El ministro argentino  viajó por el mundo y  gastó cientos de millones de dólares en la compra de plantas completas , casi todas obsoletas tecnológicamente. Y se desmantelaron 130.000 hectáreas de caña.

La plaga Castro-Guevara  se propuso  realizar buena parte de la cosecha cañera con trabajo voluntario  para forjar la "conciencia revolucionaria" y crear el "hombre nuevo" comunista.

Con la consigna "Que no quede una caña en pie", desde 1961  los cañaverales fueron invadidos por  oficinistas, médicos, ingenieros, obreros, profesores, artistas, y otros profesionales  que machete en mano cortaban la gramínea cómo podían en jornadas extenuantes.

Fue implantada la "emulación socialista".  Las brigadas de macheteros —habituales o "voluntarios"—, compulsadas a ganar la banderita  de la emulación (los estímulos monetarios estaban prohibidos), arrojaban resultados desastrosos. Al cortar las cañas dejaban unos tronquitos de hasta tres pulgadas en la parte baja, que es la más rica en sacarosa. Esa azúcar se perdía y obligaba a emplear equipos pesados para arrasar los campos y sembrar caña nueva para la siguiente cosecha, lo cual elevaba los costos.

También el corte inadecuado arriba dejaba caña en el cogollo (parte verde de donde salen las hojas y que no contiene azúcar), o quedaba cogollo en la caña que iba para el central. Eso bajaba el rendimiento industrial.

Costaba más transportar, albergar, avituallar y alimentar a aquellos improvisados macheteros citadinos  —que seguían cobrando su salario normal— que el dinero que generaban con su trabajo. Los costos por libra de azúcar superaban el precio en el mercado mundial.

"Los diez millones van"

La zafra solo se recuperó a fines de los años 60 cuando la Unión Soviética, interesada en tener en Cuba una "cabeza de playa" político-ideológica para expandirse hacia Latinoamérica, comenzó a subsidiar las zafras, incluyendo los camiones, equipos, fertilizantes, pesticidas, etc.

La URSS enviaba el algodón que en Ariguanabo y otras textileras se transformaba en tela dura para ropa de trabajo. Las camisas y pantalones "de salir" casi desaparecieron y la industria del calzado casi solo producía botas y zapatos "de trabajo". De paso, Castro prohibió celebrar la Nochebuena, Navidad, Fin de Año, Año Nuevo y el Día de Reyes, porque interferían con la zafra.

En el delirium tremens de su megalomanía, el caudillo quiso realizar en 1970 la mayor producción azucarera lograda jamás en la historia universal: 10 millones de toneladas métricas.  Fueron virtualmente paralizadas las restantes industrias al compás de la febril  consigna "Los diez millones van". El músico Juan Formell se lo creyó y creó la orquesta de Los Van Van.

Ni había caña suficiente, ni capacidad industrial para ello. El ministro del ramo, Orlando Borrego, se lo dijo a Fidel  y fue destituido al instante. Además, una gran producción derrumbaría el precio del azúcar, pues Moscú  compraría solo 3,5 o cuatro millones de toneladas métricas y el resto aumentaría la sobreoferta que ya había internacionalmente. Se produjeron 8,5 millones de toneladas métricas a un costo tan alto que el país entró en una recesión de varios años.

Durante 30 años, hasta su desintegración en 1991, la URSS gastó miles de millones de dólares para mantener y ampliar la producción azucarera cubana (que alcanzó nuevamente ocho millones en 1990), y  construyó seis grandes fábricas. Y pagaba a Castro 45 centavos por libra de azúcar cubana, mientras en el mercado mundial estaba a cinco centavos o menos. Un subsidio fabuloso que se multiplicaba con la reexportación de parte del petróleo soviético gratis  "asignado" por Moscú. Al desintegrarse la URSS la zafra se hundió, hasta el día de hoy.

Logro fidelista: importar azúcar

Si a Julio Lobo, Pepe Gómez Mena, los Falla Gutiérrez o los Fanjul (los productores cubanos de azúcar más poderosos en los años 50) les hubiesen dicho que Cuba tendría que importar azúcar para cubrir el consumo y cumplir sus compromisos de exportación (que ahora prácticamente se reducen a 400.000 toneladas métricas destinadas a China), se habrían desternillado de la risa.

Pero lo absurdo devino realidad. A fines de 2001 los cubanos vieron sorprendidos que procedían de Brasil las cinco libras mensuales de azúcar sin refinar que les entregaban mediante la "libreta".  Según el Gobierno brasileño, entre 2001 y 2006 esa nación exportó a Cuba 384.204 toneladas métricas de azúcar. Y Colombia le exportó 425.609 toneladas métricas de azúcar refino entre 2002 y 2006. En 2005 Bielorrusia exportó a Cuba 50.000 toneladas métricas de azúcar de remolacha. Y también de República Dominicana y hasta de EEUU (el colmo) Cuba ha importado azúcar.

Por otra parte, desde 1967 los rendimientos cubanos de caña por hectárea son los más bajos de las Américas y probablemente del mundo.  Luego de 1960 nunca los cañaverales cubanos han llegado siquiera a las 69-72 toneladas de caña por hectárea del promedio mundial. Según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), desde 2002 el promedio cubano ha oscilado entre 24 y 41 toneladas por hectárea.

En Perú, Guatemala y Colombia obtienen entre 93 y 120 toneladas; Brasil entre 80 y 90; El Salvador, 82; Honduras, 70; México 75-85 toneladas. Antes del castrismo  ninguna nación latinoamericana superaba a Cuba en rendimientos cañeros. Y en la industria, la dictadura  admite que la eficiencia  hoy apenas supera el 10% de obtención de azúcar por cada 100 partes de caña verde.

Sin azúcar, ni etanol

En la última zafra, la de 2015-2016,  la producción azucarera no llegó a los 1,6 millones de toneladas métricas, de las cuales unas 700.000 corresponden al consumo nacional. O sea este año se produjo tres veces menos que en 1925.

Y ello ocurre cuando  el precio mundial del  azúcar ha subido a su mayor nivel en los últimos cuatro años. La Organización Internacional del Azúcar (OIA) prevé un déficit de azúcar de 6,7 millones de toneladas métricas y que no habrá azúcar suficiente para cubrir la demanda global a corto plazo. Y cualquier precio superior a los 20 centavos la libra supera los costos de producción y da ganancia,  según los expertos.

Si Fidel no hubiese destruido la industria azucarera y Cuba en 2016 hubiese producido seis millones de toneladas, la Isla habría podido exportar 5,3 millones de toneladas, por valor de 2.332 millones de dólares, tres veces más que los ingresos netos por el turismo.

Además, Cuba podría ser un importante exportador de biocombustibles. Con un millón de hectáreas de caña (la mitad de las que había en 2002) destinadas a producir solamente etanol, con un rendimiento como el de Brasil, de 7.500 litros por hectárea, la Isla podría producir 7.500 millones de litros de etanol, que a 1,60 dólares el litro habrían significado probablemente unos 12.000 millones de dólares, seis veces el ingreso por turismo.

Pero el comandante calificó de "monstruosidad" producir biocombustibles con alimentos como la caña y el maíz.

Cuba  podría también desarrollar una gran industria de derivados de la caña para producir y exportar papel, madera de bagazo para la construcción y  muebles, electricidad, fertilizantes, medicamentos y alimento animal. Una sólida industria de la caña podría generar hasta 13.000 millones de dólares anuales.

Hoy los cubanos que viven en la Isla no tienen idea de que los hermanos Fanjul, industriales azucareros cubanos despojados de todos sus bienes por Fidel Castro, producen actualmente más de siete millones de toneladas de azúcar en sus fábricas de EEUU, México, República Dominicana, Canadá, Gran Bretaña y Portugal.

La  catástrofe azucarera es solo un capítulo dentro del cataclismo causado a Cuba por el dictador que más tiempo ha gobernado en la historia moderna. Pero solo por haber destrozado el ancestral "sueldo" de Cuba, lejos de ser absuelto por la historia el dictador mayor fue ya condenado y enviado por los cubanos al noveno círculo del infierno, ese que Dante Alighieri reservó para los peores tiranos.

Para expresar el cataclismo económico causado por Fidel Castro  le doy la palabra, con tristeza,  a Luis de Góngora: "ayer maravilla fui/ y hoy sombra de mí  no soy".



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viernes, noviembre 12, 2021

15N: por un capitalismo de verdad, no el de GAESA. Roberto Álvarez Quiñones: El régimen acusa a los organizadores del 15N de restaurar el capitalismo, mientras ellos convocan al capitalismo foráneo.


Tomado de https://diariodecuba.com/

15N: por un capitalismo de verdad, no el de GAESA

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El régimen acusa a los organizadores del 15N de restaurar el capitalismo, mientras ellos convocan al capitalismo foráneo.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Los Ángeles

11 noviembre 2021

  El argumento principal que usa la dictadura de Raúl Castro para impedir la marcha pacífica popular convocada para el 15 de noviembre es que sus promotores quieren "restaurar el capitalismo". Al mismo tiempo, ese régimen ofrece "503 oportunidades" por un monto de 12.000 millones de dólares en "pequeños emprendimientos" a un centenar de capitalistas de 41 países invitados al II Foro Empresarial Cuba, entre el 29 de noviembre y el 2 de diciembre, que será virtual debido a la pandemia.

El foro incluirá un panel para capitalistas cubanos residentes en el exterior, que ahora la Agencia Cubana de Noticias del régimen ya no llama "mafia de Miami", sino "compatriotas que viven en otros países", para proponerles invertir en pequeños negocios previamente escogidos por la mafia militar.

Porque el evento lo organizan el Ministerio del Comercio Exterior e Inversión Extranjera, la Cámara de Comercio, la Zona Especial del Mariel, y el Grupo Empresarial de Comercio Exterior, organismos todos controlados, mangoneados y saqueados por GAESA.

O sea, la mafia militar implora al capitalismo extranjero, pero impide el criollo. Porque quiere asociarse al capital foráneo para expandir su modelo de economía corporativa de capitalismo militar de Estado (de corte fascista) y por eso no quiere un sector privado pujante, un capitalismo cubano normal, que beneficiaría a todo el pueblo.  A esa aberración antinacional Díaz-Canel le llama "revolución socialista".  

Es sorprendente cómo el ministro Rodrigo Malmierca, encargado del foro, y sus jefes de GAESA, creen que como esos capitalistas no estarán físicamente en Cuba no podrán constatar el nefasto ambiente que hay para los negocios en el país. Malmierca, al anunciar la convocatoria, destacó "las excepcionales condiciones de Cuba para negocios con capital foráneo, en particular su estabilidad".

Invertir en Cuba hoy, una locura o un espaldarazo a la tiranía

Pero los verdaderos empresarios e inversores de todo el mundo no se chupan el dedo. Saben, vía cibernética, el desmedido riesgo que es invertir en Cuba; que la Isla padece la peor crisis económico-financiera en muchas décadas, 30 años, y está convulsionada por la mayor tensión sociopolítica y la más brutal represión contra la ciudadanía desde la guerra civil de los años 60.

Además, el foro irónicamente tendrá lugar en una nación cuya Carta Magna prohíbe que los ciudadanos nacionales residentes en la Isla acumulen capital, lo inviertan y crezcan. Al prohibir a los cubanos crear riquezas la revolución "tan cubana como las palmas", como la calificaba Fidel Castro (y me acuerdo bien de eso), es lo más anticubano habido nunca en la historia de la República.

Hasta Lenin advirtió que con la apertura al capital nacional privado era que se pondría fin a la hambruna que diezmaba al pueblo ruso y la pobreza extrema. Y en 1921 lanzó la Nueva Política Económica (NEP), que autorizó la producción libre de los campesinos y el surgimiento de empresas privadas en todas las ramas industriales del país, incluyendo la siderurgia y la energética. Se acabó el hambre y el país avanzó industrialmente. Pero Stalin en 1928 lanzó una especie de Ofensiva Revolucionaria. Puso fin a la NEP y en los siguientes nueve años murieron de hambre 12 millones de personas.

Hoy en Cuba se limita al débil sector privado a prestar servicios primarios ya existentes antes de que Cervantes escribiese El Quijote. A los emprendedores se les prohíbe participar en la producción industrial, que es monopolio exclusivo del Estado. Algunos cuentapropistas producen artesanalmente zapatos u otros bienes, pero siempre en muy pequeña escala. En su abrumadora mayoría se dedican a prestar servicios con poco valor agregado, que aportan muy poco al Producto Interno Bruto (PIB).

Y quien tiene mucho éxito como emprendedor privado va a la cárcel, por "enriquecimiento ilícito". Hoy están en prisión, o ya cumplieron su condena, entre otros, los mayores productores de carne de res y de cerdo, embutidos, y queso, de las provincias de Las Tunas, Holguín, Cienfuegos y Artemisa.

Es un crimen de lesa humanidad que la dictadura suplique la inversión extranjera para beneficiar a una mafia ya millonaria, al tiempo que impide que los propios cubanos creen riquezas.

La dictadura ha venido invirtiendo para beneficio del capital extranjero más de 300 millones de dólares anuales en infraestructura y equipos en la Zona de Desarrollo del Mariel. Pero no ha invertido casi nada en el resto del país en infraestructura y equipamiento, que dan pena, ya en puras ruinas. El dinero se dedica básicamente a construir hoteles para los militares que controlan el turismo.

El capital no tiene ideología, exige condiciones que Cuba no tiene

Pero lo que más garantiza el fracaso del foro mencionado es que el capital es apolítico. No tiene ideología. Va a donde se cumplen al menos tres condiciones:  1) garantías legales a la propiedad y la operatividad de la compañía; 2) seguridad de que obtendrá un rápido retorno en ingresos que cubran el monto de la inversión realizada; y 3) la existencia de un mercado, interno o externo, que garanticen buenas ganancias. Y la dictadura castrista no ofrece ninguna de ellas.

Cuba no tiene un mercado interno propiamente. La moneda nacional se devalúa a diario, vapuleada por una inflación exasperante. A los consumidores no les alcanzan sus salarios para cubrir la canasta básica familiar. Y la masa de dólares en circulación no es suficiente como para constituirse en demanda efectiva de lo que pudiesen producir los empresarios extranjeros.

Pongamos un ejemplo hipotético. Si un capitalista argentino produjese naranjas en Cuba solo obtendría ganancias suficientes si las exporta, pero no lo podría hacer libremente por su cuenta, dado el monopolio estatal del comercio exterior, hoy a cargo de la mafia militar.

El inversionista foráneo tendría que firmar un contrato con alguna de las 37 empresas de GAESA designadas para realizar las exportaciones e importaciones del sector privado, y de hecho serían esas empresas las que decidirían a quién exportar y a qué precio. Luego le descontarían al incauto argentino no menos de un 20% de sus ingresos por los "servicios prestados". Y las ganancias y los ingresos restantes quedarían cautivos en las cuentas bancarias del inversor "por falta de liquidez". Es decir, hasta que el banco estatal tenga divisas disponibles, nunca se sabe cuándo.

Vender las naranjas al Estado no sería buena idea, pues no tiene divisas suficientes. Tampoco podría venderlas en el mercado doméstico, pues recibirá pesos cubanos que no valen nada y no se pueden convertir en dólares.

A esto agréguese que la dictadura periódicamente deja de pagar sus deudas y compromisos comerciales con los empresarios que radican en Cuba, también por "falta de liquidez". La Habana no paga al Club de París los plazos ya acordados de su deuda, ni a Rusia, ni a nadie. El país está quebrado financieramente.

Además, cualquier capitalista despistado asentado en Cuba tendría que explicar a su casa matriz y a los accionistas los absurdos de la burocracia castrista y la posibilidad de ir a la cárcel o que le empresa sea expropiada por el Estado. Y que no puede contratar a los trabajadores, sino aceptar los que envía el Gobierno para que, además de empleados, sean espías de la dictadura.

Por mucho que el régimen se esfuerce por mostrar las "ventajas" de invertir en Cuba, no lo va a lograr. Y luego del 15 de noviembre menos podrán dibujar un paraíso de estabilidad sociopolítica, y un paraíso de garantías al capital extranjero. El agudo olfato natural que tienen los inversores legítimos para no "irse con la de trapo" ya hace fracasar al foro por adelantado.

Para lo que sí será valioso será para mostrar que no solo será justo, sino patriótico, que el 15 de noviembre los cubanos exijan un cambio que incluya la restauración de todas las libertades ciudadanas, entre ellas la de un capitalismo de verdad, como en el resto del mundo, y no el que solo beneficia a la oligarquía en el poder.


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martes, junio 09, 2020

De los 10.700 dólares que paga como promedio el Gobierno mexicano sólo son 220 dólares al mes, lo que reciben los médicos cubanos en México



220 dólares al mes, lo que reciben los médicos cubanos en México

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Con eso pueden comprar, vigilados, en el barrio más peligroso de la capital mexicana.
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DDC
Ciudad de México
09 Jun 2020

De los 10.700 dólares  que paga como promedio el Gobierno mexicano por cada uno de los 585 médicos y enfermeros cubanos   que prestan servicio en la capital del país, La Habana solo les ha dado 660 dólares para tres meses (220 dólares por mes), revelaron a DIARIO DE CUBA una fuente de la brigada médica y otra cercana a esos profesionales.

La duración del contrato entre La Habana, el Instituto mexicano de Salud para el Bienestar (INSABI, nacional) y las secretarías de Salud y de Administración y Finanzas del Gobierno de la Ciudad de México no ha sido revelado. En una entrevista realizada  el pasado 3 de junio, DIARIO DE CUBA solicitó una copia a la secretaria de Salud de la capital mexicana, Oliva López Arellano, pero aún no ha obtenido respuesta.

La funcionaria reveló que el contrato tiene un monto total de 6.255.792 dólares, pagados por el INSABI.

Ese dinero paga el trabajo de los médicos en hospitales que atienden a pacientes de Covid-19, pero también "capacitación, especialización (…) asesoría, investigación conjunta", afirmó.

El hospedaje no entra en los gastos, pues de eso se encargan empresarios hoteleros mexicanos que han hecho "donaciones" para colaborar en la lucha contra la pandemia.

A los profesionales cubanos se les ha dicho que los 220 dólares que reciben son "para comida".

De compras por un barrio peligroso

Las fuentes de DIARIO DE CUBA dijeron que los profesionales de la salud cubanos fueron llevados el pasado domingo, bajo vigilancia, a Tepito, un barrio con un alto índice delictivo conocido por su violencia, pero también por sus calles llenas de "tianguis" (mercadillos) donde se pueden adquirir todo tipo de artículos a bajo precio.

Tepito es una de las pocas zonas de Ciudad de México donde es posible comprar en medio de la pandemia y el peligro de contagio.

La exportación de servicios profesionales, fundamentalmente médicos, es una de las principales fuentes de ingreso del Gobierno cubano, que se queda con al menos el 75% de lo que pagan los países de destino en concepto de salarios. En 2018 esta actividad generó ingresos por 6.400 millones de dólares a La Habana, muy por encima del turismo.

Además de tener que entregar como mínimo las tres cuartas partes de sus salarios, los profesionales de la salud cubanos enviados a misiones en el exterior son sometidos a una fuerte vigilancia y restricción de libertades fundamentales.

Estas condiciones han sido denunciadas por organizaciones defensoras de derechos humanos y la ONU ha advertido que podrían constituir formas de "trabajo forzoso" y "exclavitud moderna".

A una pregunta sobre este tema, la secretaria de Salud de Ciudad de México contestó que los médicos cubanos están realizando "un trabajo voluntario".

"Hay un reconocimiento del personal de salud en el mundo a estas brigadas que contribuyen a enfrentar epidemias y situaciones críticas en los países", dijo López Arellano.

"Es un trabajo voluntario, es un trabajo profesional", insistió.

El Gobierno cubano, por su parte, recibe el equivalente a 10.693 dólares por médico.

Aunque ha dado cobertura al trabajo de los médicos de la Isla en otros países, la prensa oficial cubana ha hablado poco sobre los médicos y enfermeros que comenzaron a ser enviados a México en abril pasado.

Además de los 585 profesionales que están en Ciudad de México, hay otros 180 en Veracruz, también por contrato con el Gobierno local.

Entretanto, en la Isla, el Gobierno cubano dio este lunes un recibimiento de héroes —con caravana por calles de La Habana incluida— a los profesionales de la salud que regresaron de Lombardía, Italia, uno de los lugares más golpeados por la pandemia en Europa.

La prensa oficial dedicó grandes espacios al regreso de esos 36 médicos, 15 enfermeros y un gerente de logística. Sin embargo, no ha preguntado cuánto ingresó el Gobierno con esta operación —además del rédito político— y cuánto llegó a los profesionales.

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lunes, junio 08, 2020

10.700 dólares: esto es lo que paga la Ciudad de México por cada médico contratado a la dictadura Castro comunista de Cuba. PERO LA VERSIÓN OFICIALISTA MEXICANA ES OTRA: TRABAJO VOLUNTARIO




10.700 dólares: esto es lo que paga la Ciudad de México por cada médico contratado al Gobierno cubano

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DIARIO DE CUBA revela detalles del acuerdo entre el Instituto mexicano de Salud para el Bienestar y la Ciudad de México con las autoridades de la Isla.
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DDC
Ciudad de México
08 Jun 2020

Un total de 6.255.792 dólares han pagado el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI, nacional) y el Gobierno de la Ciudad de México por el trabajo de 585 médicos y enfermeros cubanos enviados por La Habana para enfrentar la pandemia de Covid-19.

DIARIO DE CUBA obtuvo detalles del contrato, firmado por el Gobierno de la Isla, el INSABI y las autoridades de la capital mexicana, para que la misión de profesionales de la salud cubanos atienda la emergencia suscitada por la pandemia en varios hospitales de Ciudad de México.

Los médicos y enfermeros cubanos comenzaron a llegar a la capital mexicana en abril. Como promedio, las autoridades locales y el INSABI han pagado a La Habana 10.693 dólares por cada uno de ellos, reveló a DDC una fuente del Gobierno de la Ciudad de México.

Entre los profesionales cubanos hay especialistas en Medicina General Integral (médicos de la familia), biomédicos, expecialistas en medicina crítica y medicina interna, además de epidemiólogos y enfermeros.

Según la fuente consultada, el contrato con La Habana —cuya duración no se ha revelado— dice que el personal médico cubano realiza en Ciudad de México actividades como atención directa a pacientes de Covid-19, apoyo en territorio y monitoreo epidemiológico.

Las autoridades de la capital mexicana sostienen, no obstante, que el dinero del contrato paga también actividades como capacitación, especialización, asesoría e investigación conjunta. Asimismo, afirman que los cubanos no pagan alojamiento y que de este se encargan empresarios hoteleros locales.

La "capacitación" y la "especialización" son elementos ya utilizados por el Gobierno cubano en su acuerdo con el Gobierno brasileño de la expresidenta Dilma Rousseff para la participación masiva de profesionales de la Isla en el programa Más Médicos, del país sudamericano.

En ese caso, la inclusión de la capacitación en los contratos servía para evitar una mayor fiscalización por parte del Congreso brasileño y para "justificar" la apropiación de la mayor parte del salario de los médicos. Ese acuerdo fue desmantelado con la llegada de Jair Bolsonaro al poder y la decisión de La Habana de retirar a sus médicos de Brasil.

La exportación de servicios profesionales, fundamentalmente médicos, es una de las principales fuentes de ingreso del Gobierno cubano, que se queda con al menos el 75% de lo que pagan los países de destino en concepto de salarios. En 2018 esta actividad generó ingresos de 6.400 millones de dólares a La Habana, muy por encima del turismo.

Además de tener que entregar como mínimo las tres cuartas partes de sus salarios, los profesionales de la salud cubanos enviados a misiones en el exterior son sometidos a una fuerte vigilancia y restricción de libertades fudamentales.

Estas condiciones han sido denunciadas por organizaciones defensoras de derechos humanos y la ONU ha advertido que podrían constituir formas de "trabajo forzoso" y "exclavitud moderna".

Este fin de semana DIARIO DE CUBA pudo confirmar que al menos una doctora, residente en Mayarí, Holguín, ha escapado de la misión en Ciudad de México.

A los destinados a la capital mexicana se suman otros 108 profesionales de la salud de la Isla que se encuentran desde el 21 de mayo en Veracruz como parte de un contrato diferente.

Proponer contratos a gobiernos locales parece ser la nueva estrategia del Gobierno cubano para vender los servicios de los médicos. Lo ha hecho ya en Perú, en la región italiana de Lombardía, e intentó hacerlo con comunidades autónomas españolas como las de Valencia y Cataluña.

La prensa oficial cubana ha dado amplio destaque al trabajo de los médicos en Lombardía y en el principado de Andorra. Sin embargo, pese a las dimensiones de la brigada enviada a México (casi 700 profesionales entre la capital y Veracruz), la cobertura en este caso ha sido escasa.
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PERO LA VERSIÓN OFICIALISTA MEXICANA ES OTRA:

Tomado de https://diariodecuba.com/cuba/1591631554_22952.html

Trabajo 'voluntario': eso hacen los médicos cubanos en Ciudad de México, según el Gobierno local

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DIARIO DE CUBA habla con la secretaria de Salud de la capital mexicana sobre las condiciones del contrato con las autoridades de la Isla.
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Por Francisco Sandoval Aaracón
Ciudad de México
08 Jun 2020

El trabajo que realizan unos 585 médicos y enfermeros enviados por el Gobierno cubano a Ciudad de México es "voluntario", declaró a DIARIO DE CUBA la secretaria de Salud de la capital mexicana, Oliva López Arellano, en una entrevista.

El convenio fue firmado por el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI, federal) y las secretarías de Salud y de Administración y Finanzas de Ciudad de México con el Gobierno cubano, para que los profesionales de la Isla presten servicio en diferentes hospitales durante la pandemia de Covid-19. No se ha revelado su duración.

El convenio es por 6.255.792 dólares y, según la secretaria López Arellano, incluye el sueldo de los médicos y enfermeras cubanos, pero también paga capacitación, especialización, asesoría e investigación conjunta. Como promedio, México estaría pagando 10.693 dólares por cada profesional de la Isla.

En la entrevista, López Arellano, médico, epidemióloga y académica, minimizó los señalamientos hechos al Gobierno cubano por organizaciones de derechos humanos y relatorías de la ONU, debido a las condiciones en que La Habana suele enviar a los trabajadores de la salud a las misiones en el exterior.

Estas condiciones, que abarcan la retirada de al menos el 75% del salario, una fuerte vigilancia y la limitación de libertades fundamentales, han sido consideradas "trabajo forzoso" y "una forma contemporánea de esclavitud".

A la pregunta sobre este tema, López Arellano respondió que el trabajo de los médicos cubanos en Ciudad de México es "voluntario" y "profesional".

Además, aseguró que el costo del hospedaje de esos profesionales —parte de los cuales se encuentra en el Hotel Benidorm, de la colonia Roma— no está incluido en el convenio, y es pagado con donaciones de hoteleros de la capital.

¿Cuántos médicos cubanos están trabajando en la Ciudad de México y cuándo llegaron?

Es importante enmarcar este trabajo en el combate a la pandemia y en el necesario refuerzo de muchas áreas del sistema de salud en la ciudad (…).

En particular, este caso se desprende de un convenio general de INSABI, la Secretaría de Administración y Finanzas y la Secretaría de Salud (de la Ciudad de México), para apoyar distintas acciones de respuesta del sistema público para hacer frente a la emergencia.

A partir de ahí, se hace una acuerdo de cooperación en específico donde se incorpora esta presencia de los especialistas de Cuba con cooperación técnica, científica, académica, e intercambio de protocolos para fortalecer la estrategia de enfrentamiento de la pandemia en el territorio.

Ellos [los cubanos] tienen mucha experiencia en territorio, en la parte epidemiológica comunitaria, en el refuerzo de las actividades hospitalarias, y también, como decía, en asesoría, capacitación, y apoyo en diversos componentes de la estrategia.

Por ejemplo, uno que es importante es lo que tiene que ver con el fortalecimiento del equipamiento biomédico.

Ellos llegan por grupos el 27 de abril, en total son 585 trabajadores de la salud que se incorporan a distintas tareas.

¿La Secretaría de Finanzas de la CDMX es la que paga este acuerdo?

INSABI (Instituto nacional de Salud para el Bienestar) transfiere los recursos para poder apoyar. Así es como hemos venido trabajando.

¿A cuánto asciende este convenio con el Gobierno cubano?

Es importante señalar que este apoyo del INSABI, que lo transfiere vía Secretaría de Administración y Finanzas a la Secretaría de Salud, es para varias actividades. No podría decirse que es solo para una contratación de los médicos, sino para diversas actividades que tienen que ver con capacitación, especialización, con atención directa, asesoría, investigación conjunta (…).

¿Este convenio es público, cualquier ciudadano puede acceder a él en línea?

Yo creo que no está subido, pero como todos los convenios, sí se puede conocer.

¿Me podría proporcionar una copia?

Déjame consultarlo… porque tiene una cláusula de confidencialidad, pero es más por los protocolos, la investigación, la información que se genere, porque mucha es información médica, sanitaria, epidemiológica, que tiene protección de datos personales

*Esta entrevista se hizo el miércoles 3 de junio y hasta el domingo 7 de junio la Secretaría de Salud de Ciudad de México no había proporcionado el convenio, a pesar de la insistencia del reportero.

¿Qué labores específicas están realizando los médicos cubanos y qué especialidades tienen?

Viene un grupo importante de médicos especialistas en medicina familiar integral, viene un grupo de biomédicos, un grupo también de médicos especializados en medicina crítica y atención para medicina interna, vienen enfermeras y enfermeros especializados en pacientes que requieren cuidados críticos y epidemiólogos.

Tienen esa diversidad y están en distintas tareas; en atención directa, en capacitación, en apoyo en territorio, en monitoreo epidemiológico.

¿En cuántos hospitales están?

Están en los hospitales Covid y también en algunos híbridos, como es el Hospital Balbuena (…). Los estamos moviendo dependiendo de la necesidad.

¿Los médicos cubanos tienen libertad de movilidad en el país o existe algún tipo de restricción, como retirarles el pasaporte?

Nosotros tenemos una coordinación con la jefa de la brigada, con las personas que son responsables. [Los médicos] están básicamente concentrados en esa tarea y, dada la exposición importante de riesgo que tienen, van a sus espacios de trabajo y regresan al descanso.

No tienen, digamos, margen de maniobra, como cualquier médico o médica, enfermero o enfermera que está ahorita atendiendo la pandemia. Toda la gente está así porque el riesgo de contagio es importante.

La relatora de la ONU para Formas Contemporáneas de Esclavitud y la relatora sobre Trata de Personas demandaron explicaciones al Gobierno cubano sobre el trabajo que realizan sus médicos en el exterior, advirtiendo que podría constituir "trabajo forzoso". ¿El Gobierno cubano ha dado alguna explicación sobre los médicos enviados a Ciudad de México? ¿Qué opinión tiene usted sobre los señalamientos de las relatoras?

Es un trabajo voluntario. Ellos ya han venido en otros momentos, como en el sismo de septiembre de 2017. Hay un reconocimiento del personal de salud en el mundo a estas brigadas que contribuyen a enfrentar epidemias y situaciones críticas en los países.

Es un trabajo voluntario, es un trabajo profesional que se suma a reforzar los grupos de trabajo que ya existen en la Ciudad de México.

Hay comentarios de (al menos) dos médicos mexicanos del Hospital Balbuena que opinan que hay que capacitar [a los médicos cubanos], por los conocimientos tecnológicos y por el trato. ¿Hay algún tipo de capacitación previa para estos médicos antes de entrar a laborar?

Sí, pero es para todo el personal de salud.

Todo el personal de salud tiene que estar en un proceso continuo de capacitación y recapacitación, porque es una enfermedad contagiosa, que produce defunciones y, entonces, todo nuestro personal para entrar a los centros Covid tuvo que pasar por capacitación.

Capacitación que tiene que ver con el manejo del paciente Covid, del equipo de protección (…); estos médicos, al igual que todo el personal, recibe capacitación (…). Tal vez lo que se comenta de alguna familiaridad con ciertos equipos, eso sí puede ser más específico (…), ciertas marcas de ventiladores o ciertas marcas de monitores, que sean un poco distintas.

¿De manera oficial, hay señalamientos de los directivos de estos hospitales o de los supervisores a estos médicos cubanos?

No. En general, como están en brigadas en distintos espacios, tenemos un reporte de buen funcionamiento (…). Puede haber, a lo mejor, alguna molestia, incomodidad o llamada de atención de alguno en particular, pero digamos que la generalidad está incorporada correctamente.

A Veracruz se envió a otro grupo de médicos cubanos. ¿Son parte de este mismo convenio con INSABI?

Supongo que INSABI hizo otro convenio con el Gobierno de Veracruz.

¿El costo del hospedaje de los médicos cubanos ya está incluido en el convenio con INSABI?

Son donaciones, pero quienes lo tienen más claro son la Secretaría de Turismo y la Secretaría de Desarrollo Económico (de la Ciudad de México) porque a ellos se acercaron los distintos hoteleros para ofrecer este servicio, que incluye no solo al personal que proviene de otras entidades, sino también a nuestros propios médicos que necesitan descansar.

Algunos, que aceptaron, están alojados cerca de sus áreas de trabajo. Pero esas son donaciones solidarias de estos consorcios hoteleros.

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viernes, diciembre 21, 2018

EE.UU.: Legisladores cubano-americanos Mario Diaz-Balart y Rubio critican acuerdo entre las Grandes Ligas (MLB) y la tiranía Castrista de Cuba sobre peloteros cubanos



Legisladores Diaz-Balart y Rubio critican acuerdo sobre peloteros cubanos

Twitter, Washington Post
Diciembre 20, 2018

Dos legisladores cubanoamericanos criticaron este jueves el anunciado acuerdo entre las Grandes Ligas (MLB) y el régimen cubano, señalando que institucionaliza la explotación y el tráfico de peloteros.

El representante republicano por la Florida, Mario Diaz-Balart, calificó de “desgracia” la noticia de que el MLB “consideraría asociarse al régimen cubano para explotar a los peloteros cubanos”.

“Sería inmoral para una organización de Estados Unidos participar en el tráfico humano que enriquece al régimen que oprime al pueblo cubano”, subrayó Diaz-Balart en Twitter.


También dijo que “por suerte, el presidente Donald Trump apoya al pueblo cubano en la lucha contra la tiranía, y no daría su respaldo a una explotación tan obvia que beneficia a una dictadura malévola y antiamericana".

El congresista añadió que los jugadores cubanos deberían tener la libertad de negociar sus propios contratos. “La propuesta del MLB de ceder los derechos de los peloteros al régimen cubano, que se beneficia del trabajo de los peloteros, sería institucionalizar su explotación”.

El senador Marco Rubio, también republicano de la Florida, confirmó vía Twitter que ha solicitado al Departamento de Estado y la Casa Blanca revisar el acuerdo.

En virtud del acuerdo, los cubanos podrán firmar con clubes estadounidenses siguiendo las mismas reglas que los japoneses, sudcoreanos y taiwaneses.

Rubio dijo que bajo los anunciados arreglos, el régimen cubano estaría llevando a cabo una operación oficial de "tráfico de peloteros".

Afirmó, además, que la situación con los jugadores de Japón y México es diferente, ya que son países libres, mientras que el régimen cubano “controla el deporte” en la isla.

“El Departamento de Estado debe tomar una decisión al respecto”, dijo el senador republicano y excandidato presidencial.

Entretanto, un alto funcionario del gobierno estadounidense dijo al diario The Washington Post que podría haber problemas con el acuerdo, porque una "entidad cubana estaría obteniendo un porcentaje de los ingresos de atletas que están intentando vivir y competir en una sociedad libre".

No obstante, el MLB ha confirmado que su licencia con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos sigue siendo vigente. Obtuvo dicha licencia en el 2016, por medio de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) para poder comerciar con la Federación Cubana de Béisbol.

The Washington Post también informa que representantes de las Ligas Mayores estuvieron en contacto con el gobierno federal en el transcurso de las negociaciones del mencionado acuerdo.

(Twitter, Washington Post)

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