miércoles, mayo 20, 2026

Alberto Roteta Dorado.: LA ESPIRITUALIZACIÓN HUMANA Y EL SENTIDO DE LA IDENTIDAD CONTINENTAL EN LA OBRA DE JOSÉ MARTÍ

 

LA ESPIRITUALIZACIÓN HUMANA Y EL SENTIDO DE LA IDENTIDAD CONTINENTAL EN LA OBRA DE JOSÉ MARTÍ

A PROPÓSITO DEL 131º ANIVERSARIO DE SU MUERTE.

Por el Doctor Alberto Roteta Dorado.

19 de mayo, 2026  

“No hay descanso hasta que toda la tarea no esté cumplida, y el mundo puro hallado.”

Santa Cruz de Tenerife. España. En días como hoy, 19 de mayo, en el que evocamos la trágica muerte del héroe cubano José Martí, acudir a su evangelio viviente – la sapiencia martiana expresada en su elocuente palabra–, nos podrá ser de utilidad al tratar temas como la espiritualización humana y el sentido de la identidad. El apóstol de las Américas encabezó su más querido poemario, Ismaelillo con una dedicatoria a su hijo, en la que se encierra la genialidad de su pensamiento, su visión futurista y ese humanismo visionario que lo caracterizaron: “Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti”. En esta frase se sintetiza la esencia de la ética martiana, una ética optimista que deberá retomarse en nuestros días, en los que ciertos males nos azotan sobremanera. Tener “fe en el mejoramiento humano” debe convertirse en nuestra sentencia del presente si no queremos que la humanidad siga en su avance vertiginoso hacia su autodestrucción moral.

Con el optimismo que se encierra en la frase martiana podremos enfrentar el panorama actual de la llamada pérdida de valores para, en su lugar, anteponer la idea de la espiritualización humana. Si nos motiváramos por el estudio, o al menos, por la lectura de la obra martiana, los conceptos de la vida cambiarían de manera radical. El autor de los Versos Libres expresó en sus Cuadernos de Apuntes: “No hay descanso hasta que toda la tarea no esté cumplida, y el mundo puro hallado.” No basta con estar en la acción para el cumplimiento de un deber; sino que ese deber cumplido nos deberá conducir a una pureza de vida que logre en nosotros una verdadera transformación Para estos cambios que tendrán lugar como resultante de la necesaria evolución moral de la humanidad es necesario el sacrificio de lo transitorio e intrascendente, por aquello que alimente al espíritu humano y conduzca al hombre hacia la espiritualización. El Apóstol lo predijo, cuando escribió en otro de sus Cuadernos de Apuntes:

“En esta tierra, no hay más que una salvación: - el sacrificio. - No hay más que un bien seguro, que viene de sacrificarse: - la paz del alma. -Todas las desventuras comienzan en el instante en que, - disfrazado de razón humana, - el deseo obliga al hombre a separarse, - siquiera sea la desviación imperceptible, - del cumplimiento heroico del deber. - El martirio: he aquí la calma.”

(José Julián Martí y Pérez)

Una detenida lectura, inicialmente, y en etapas posteriores un estudio verdadero, de algunas de las obras martianas, nos pueden ofrecer la clave para la interiorización de lo que hoy llamamos valores y que en el universo martiano aparecen tratadas como virtudes. En su revista, devenida en libro, La Edad de Oro, encontraremos un conjunto de virtudes a través del ensayo, del cuento, de la poesía, o de la narración. Aparecen enseñanzas ejemplares, en las que el maestro intenta despertar dichas nobles virtudes desde la infancia. La honradez, la libertad, la verdad, la sinceridad, la nacionalidad, la identidad, la valentía, el hacer el bien, el reconocimiento de nuestros errores, el sentido de la fraternidad y de la hermandad entre todos los hombres de la tierra, entre otras virtudes, pueden hallarse en el texto.

Una aproximación a estas enseñanzas desde etapas tempranas de la vida sería conveniente; pero la enseñanza se dispersa mediante la repetición de los poemas más sencillos del texto y alguna referencia de cuentos y fábulas. Para enseñar los valores de escritos como Las ruinas indias, Tres héroes, o Un paseo por la tierra de los anamitas, se necesita ser un verdadero maestro, como fue Martí; pero, lamentablemente, son otros tiempos, y como sabéis, los “educadores” actuales que han de enseñar estas materias desconocen la grandeza de la historia de América, las virtudes del teatro vietnamita o las vidas de los grandes músicos y escritores, temas tratados con maestría por el ejemplar maestro, cuya enseñanza evocamos en este día. Las siguientes sentencias tomadas de dicha obra son ejemplos de grandes valores encaminados a realzar nobles virtudes en el hombre, en ellas se destaca la idea de la libertad, de la honradez y de la sinceridad:

“Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía” (…) “Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado”.

Si hay un escritor cubano que se destaca sobremanera al abordar el tema de la identidad nacional ese es José Martí, algo que he tratado reiteradamente. De ahí que para este escrito prefiera asumir el tema de la identidad con un sentido más cercano a lo universal. Me refiero a la identidad continental, al hecho de sentirnos hispanoamericanos en esta patria grande que el Apóstol delimitó, con acierto, desde el Bravo hasta Magallanes. Desde su tiempo, que es también el nuestro, hizo un llamado para que “los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos”.

“También nuestra América, con el Sol en la frente, surge sobre los desiertos coronada de ciudades”.

Esta idea y sentido de la identidad ocupa un lugar preferencial en la amplia obra del Apóstol de las Américas. Identidad expresada desde el orden patrio hasta el continental, lo que no significa que el maestro rechace los valores universales resultantes del desarrollo de cualquier nación o continente, lo que se aprecia en discursos trascendentales en los que expresó: “la admiración justa y el estudio útil y sincero de lo ajeno, el estudio sin cristales de présbita ni de miope, no nos debilita el amor ardiente, salvador, y santo de lo propio”; pero siempre le dio una mayor dimensión a todo lo relacionado con su América, con Nuestra América, y con su Patria, nuestra patria.

Su ejemplar ensayo Nuestra América, publicado en 1891, constituye una lección de lo que es el sentido de una identidad verdadera, exenta de adornos y concepciones superficiales de una pseudoamericanización. La enseñanza de Nuestra América va más allá de lo que somos capaces de asimilar, toda vez que Martí se nos muestra en toda su plenitud de escritor y analista, cual verdadera apoteosis de emanación creadora, y acude a todos los recursos expresivos, no solo en el contexto del análisis político y social de un continente, sino desde el punto de vista formal, al explotar al máximo las concepciones estilísticas del ensayo como género. Desde el llamado inicial para conocernos con prontitud: “Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos”, hasta la célebre frase tan difundida y, por desgracia, tergiversada por el régimen castrista: “trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”, utilizada de manera premeditada y sacada del contexto de su tiempo por “oradores” incapaces, se vislumbra esa percepción, cuasi mística, de una necesidad de unión continental y de un despertar de conciencia unitaria.

Nuestra América, ensayo devenido en símbolo de identidad continental, es el texto emblemático dentro de la obra martiana dedicada a este concepto, texto en el que, se reafirma la originalidad – esencia–, de sus tierras. Y nos advierte con esa visión profética que de todos los peligros se irán salvando sus pueblos, los pueblos de Nuestra América, y nos conduce a esta proverbial interrogante:

“¿En qué patria puede tener un hombre más orgullo que en nuestras repúblicas dolorosas de América, levantadas entre las masas mudas de indios, al ruido de pelea del libro con el cirial, sobre los brazos sangrientos de un centenar de apóstoles?”

Ya nos había advertido acerca de la utilidad de la preparación intelectual necesaria para todo proceso revolucionario: “No hay proa que taje una nube de ideas. Una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados”. Pero no solo en su magno ensayo, realizado en plena madurez intelectual y espiritual, nos da conceptos definitorios en torno a nuestro sentido de la identidad; sino que ya en 1883, en su artículo Respeto a nuestra América, había abordado con profundidad dicho concepto:

“Lo que acontece en la América española no pude verse como un hecho aislado, sino como una enérgica, madura y casi simultánea decisión de entrar de una vez con brío en ese magnífico concierto de pueblos triunfantes y trabajadores, en que empieza a parecer menos velado el cielo y viles los ociosos. Se está en un alba, y como en los umbrales de una vida luminosa. Se esparce tal claridad por sobre la Tierra, que parece que van todos los hombres coronados de astros”.

También el héroe de Dos Ríos nos alertó, desde hace más de un siglo, de un despertar, algo que fue capaz de vislumbrar en su tiempo. Años más tarde, en la velada que la Sociedad Literaria Hispanoamericana ofrecía a los representantes de Hispanoamérica durante la Conferencia Internacional Americana, celebrada en Washington, en 1889-90, José Martí fue escogido para pronunciar un discurso que ha trascendido como Madre América – no debe confundirse con el ensayo Nuestra América, antes citado, ni con su escrito Respeto por nuestra América– , haciendo referencia a su frase final: “¡Madre América, allí encontramos hermanos!¡ Madre América, allí tienes hijos!”. En dicho discurso se realza nuevamente el concepto de identidad continental que nos ocupa en este segmento del escrito:

“Por eso vivimos aquí, orgullosos de nuestra América, para servirla y honrarla. (…) con la determinación y la capacidad de contribuir a que se le estime por sus méritos, y se la respete por sus sacrificios; porque las mismas guerras que de pura ignorancia le echan en cara los que no la conocen, son el timbre de honor de nuestros pueblos, que no han vacilado en acelerar con el abono de su sangre el camino del progreso, y pueden ostentaren la frente sus guerras como una corona”.

Sus ensayos dedicados a figuras históricas de nuestra América Española, “la América en que nació Juárez” y no “la América en que nació Lincoln”, es otra muestra de esa constante preocupación por la idea de lo hispanoamericano. Una aproximación a ciertos ensayos y artículos como: La ruinas indias, perteneciente a La Edad de Oro, nos permitirá apreciar la descripción que hace el autor de Versos Libres, con respeto y admiración, de las historias, fábulas, leyendas, tradiciones, construcciones, templos y ceremonias de los diferentes pueblos americanos, lo que sin duda, despertará en los lectores el interés porconocer las raíces del continente americano, y por lo tanto, ese sentido de la identidad continental al que me he referido y que Martí, el “hombre continental e intérprete de América”, según Alejo Carpentier, como ningún otro escritor de su tiempo pudo y supo apreciar. Martí va estableciendo en este ensayo un paralelo entre las características de los grandes héroes o reyes americanos y los europeos. Así, se compara al rey Netzahualpilli con el líder romano Bruto, ambos dejaron matar a sus hijos por haber violado la ley; a Xicoténcatl con Demóstenes, porque ambos suplicaron llorando a sus pueblos que no dejaran entrar al enemigo; elogió la sabiduría del monarca Netzahualcóyotl y lo comparó a Salomón, por haber levantado grandes templos a los Dioses; se refirió comparativamente a los sacrificios americanos en relación con los antiguos griegos.

Este paralelo demuestra el respeto de Martí hacia los valores universales del viejo continente; pero la necesidad de que los americanos conozcamos nuestra historia, que nos identifiquemos con nuestras tradiciones y costumbres y que seamos capaces de valorar que la historia de nuestro continente es similar y tan grande y rica como la de Europa, lo que se resume en la siguiente sentencia: “No habría poema más triste y hermoso que el que se puede sacar de la historia americana”. Otro de los ensayos que deben ser destacados es Tres héroes, perteneciente también a La Edad de Oro, en el que Martí se refiere a los tres héroes de América, a los que considera sagrados: Bolívar, de Venezuela; San Martín, del Río de la Plata, e Hidalgo de México. Esta valoración de los grandes líderes de la independencia emancipadora de América, sin duda, está en relación con su ideal político y con su sentido de la praxis Latinoamericana, idea que recrea nuevamente en su magistral discurso conocido como Madre América, al describirnos a San Martín “envuelto en su capa de batalla, cruzando los Andes”, y a Bolívar, “con su cohorte de astros, sacudiendo los flancos con estruendo”.

Así las cosas, acudir a la enseñanza de un ser, que no en vano fue considerado un apóstol, para la comprensión de lo que representa la espiritualización humana a partir de las virtudes, así como de la identidad continental, es un deber de todo aquel que comprenda y asimile la sentencia martiana de tener fe en el mejoramiento humano, en la vida futura y en la utilidad de la virtud.


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sábado, mayo 06, 2023

Ernesto Pérez Chang desde Cuba: Nos han convertido en bestias. La apatía, la falta de humanismo se han ido estableciendo como actitudes y prácticas habituales entre nosotros, en toda circunstancia

 
Tomado de https://www.cubanet.org

Nos han convertido en bestias

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La apatía, la falta de humanismo se han ido estableciendo como actitudes y prácticas habituales entre nosotros, en toda circunstancia

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Por Ernesto Pérez Chang

5 de mayo, 2023 

LA HABANA, Cuba. – Un anciano se desmaya en una calle de Holguín. Por el deterioro físico que se observa en las imágenes, es evidente que esa persona no se alimenta bien y que, peor que por un accidente, la caída es el desplome de un cuerpo que colapsa por la falta de atenciones, por el abandono y el hambre sistemáticos. 

Es una escena funesta, sin dudas, pero no solo porque un “viejito” cae vencido por la insoportable pobreza que quizás esté sufriendo, en un país donde alimentarse es una proeza, incluso para quienes trabajan, sino por la indolencia de quienes no acuden en su auxilio y observan la escena sin mostrar compasión. Solo una anciana que evidentemente no tiene fuerzas para alzarlo del suelo clama por ayuda, pero apenas, pasado un buen tiempo, acuden un par de hombres a tomarlo de los brazos pero no para levantarlo sino solo para arrastrarlo malamente hasta la acera (como quien aparta un saco de basuras para que no estorbe) y dejarlo tirado. 

De hecho, pasa un señor que identifica al anciano como vecino suyo pero solo se limita a recostarlo a una pared y pedirle que aguarde un rato así, hasta que se recupere, aun cuando es evidente que necesita ayuda especializada y que lo más prudente sería llevarlo a un hospital para que sea atendido, pero ninguno de los hombres y mujeres que observan la escena en las cercanías, mientras van camino a sus casas o simplemente se entretienen con el espectáculo, ni siquiera se molestan en sacar el móvil o gritar en reclamo de atención a las instituciones estatales que deberían hacerse cargo de la situación.

Quizás ni se molestan en llamar, conociendo la respuesta que recibirán sobre la falta de ambulancias, si es que alguien se dignara a atender las llamadas del otro lado de la línea de “urgencias” o si es que, con alguna grosería, les dejaran saber que “están en Cuba” y que, por tanto, solo extranjeros y dirigentes son prioridad para un sistema de salud “pública” que todo el mundo ya sabe cuán privada, exclusiva y selectiva es.

Pero renunciando al auxilio de una ambulancia que no hay, en el video se observa que pasan algún que otro auto estatal o privado, motos, triciclos, carros eléctricos que sirven en la transportación urbana pero ninguno se detiene a auxiliar al señor que evidentemente lo necesita con urgencia. Ni del Banco ni de la tienda —ambos igual estatales— que hay en las esquinas, según se aprecia en el video publicado por CubaNet, nadie sale a preguntar en qué pudieran ayudar, quizás poniendo al anciano en un lugar mucho más cómodo que la acera sucia, brindándole agua y algo de aliento en unos momentos que hasta pudieran ser los últimos de su vida.

(Imágenes pueden herir lasensibilidad)

   

Cero empatía y demasiada gente miserable, nada de compasión y mucho desprecio por la vida es lo que observo con rabia en ese video, así como en otros que ya van acumulándose por centenares, con escenas iguales a esa por la falta de empatía, como la que muestra a un joven siendo violentado por la policía aun cuando no hacía resistencia al arresto, y mientras los que observaban no hacían nada, solo murmurar, desde la cobardía más aborrecible, que era un abuso de la policía, pero nada más. 

Algo menos grave, en cualquier otro lugar del planeta, hubiera sido suficiente para hacer estallar una rebelión, o al menos para que alguien diera la cara pidiendo disculpas públicamente pero en Cuba, al parecer, como decían nuestros abuelos, tenemos “sangre de horchata”  

Porque la violencia, el abuso, el hambre, la pobreza no son males exclusivos de la sociedad cubana, sino que afectan a las demás sociedades y sistemas en mayor o menor proporción. Son la apatía y la ausencia de compasión —resultado de nuestra paulatina transformación en bestias—, las actitudes que más preocupación me causan, más cuando estas dos escenas no se tratan de hechos aislados, en tanto vemos cosas parecidas a diario en las calles de la Isla, y en tanto muchos tenemos bien identificada la fuente de esas actitudes, precisamente en un régimen que por tal de perpetuarse en el poder y no renunciar a sus privilegios de casta aún en situaciones de crisis, despliega políticas de “sálvese el que pueda”, mediante paquetazos económicos que solo profundizan cada día más la pobreza

En consecuencia, la apatía, la falta de humanismo se han ido estableciendo como actitudes y prácticas habituales entre nosotros, en toda circunstancia. Y si a tanta carencia, descontento y desesperanza en grado supremo se agregan la represión y el terror contra todo el que no se deje someter, la estrategia ideológica de una falsa unidad (que en realidad solo es el capítulo más cruel del viejo “divide y vencerás”), más la complicidad de quienes, tanto aquí como de lejos, lucran con nuestros infortunios o se solazan confundiendo miseria con “color local”, el resultado es un país convertido en granja de bestias donde cualquiera se va a los puños con otro por un paquete de pollo o donde el vecino “te echa pa’lante”, te “chivatea” por “gusano” para que la policía le permita seguir traficando con lo que roba en una empresa estatal y hasta en una casa ajena.

Me preocupa y me aterra lo que he visto precisamente porque es la indolencia y al mismo tiempo la violencia —en buena parte aún contenida— que estamos observando y sufriendo a diario, y probablemente sean dos de los peores “ingredientes” de algo peor que ya se anuncia como futuro para este país donde solo irá quedando esa “minoría” que después se constituirá en “mayoría”, compuesta por ancianos y personas vulnerables, sin dudas, pero todos a merced de los que no se pueden ir porque no tienen recursos para hacerlo (y como consecuencia harán lo que sea para lograr su objetivo o para sobrevivir en esta jungla), los que han encontrado el modo miserable de acomodarse con la miseria (y lucrar con ella) y los que aceptan (desde el oportunismo o desde el convencimiento) las reglas de estos  “juegos del hambre”. 

Porque la gente de bien que desea impulsar un cambio desde aquí —demasiado poca nos ha ido quedando—, en cuanto se percata de que la indolencia no todas las veces se aniquila con “conciencia”, y que es el sistema el que produce la bestia con total mala intención, termina marchándose, o tomando distancia, o aceptando derrotas, o resignándose a pelear como lobo solitario, como “bocón” incorregible.

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martes, septiembre 20, 2022

Roberto Álvarez Quiñones: Cuba, 1958: ¿Una revolución social o que se fuera Batista?

 Nota del Bloguista de Baracutwey Cubano

Fulgencio Batista y Zaldivar  dejaría de ser Presidente de la República  de Cuba el 24 de febrero de 1959, pues se cumplían los 4 años de  haber sido electo en las elecciones multipartidistas del 1 de noviembre de 1954. La Constitución de 1940 no permitía la reeleción y ella había sido ya restaurada al llamar a esas elecciones generales. Batista quiso empezar su mandato sin presos políticos y por eso planteó en el Congreso de la República  que se discutiera una posible Amnistía,General,  lo cual no era. singularmente extraordinario, pues esa amnistía fue la número 118  que se dió en la República de Cuba; veamos: 

Los gobiernos de la República de Cuba anteriores a 1959 se caracterizaron por ser gobiernos donde la clemencia y la generosidad estuvieron frecuentemente  presentes; tal es así que sumaron 118 las amnistías que se otorgaron desde el 20 de mayo de 1902 (fecha de la fundación de la República de Cuba) hasta el 8 de mayo de 1955La Amnistía General para todos los presos políticos, en la que se incluyeron a todos los asaltantes al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y demás presos políticos pues fue de carácter general fue la número 118. En  el artículo  118 Amnistías en medio siglo de Cuba Republicana  de la autoría de René Ruiz, publicado en la revista Bohemia del 8 de mayo de 1955 se aborda la clemencia y generosidad de esos gobiernos y se muestra la siguiente estadística:


En este post del blog Baracutey Cubano añado una captura de pantalla del antes mencionado artículo de René Ruiz.

Sobre  esa amnistía de 1953  diré que el Presidente electo Fulgencio  Batista (electo en las elecciones multipartidista del 1 de noviembre de 1954) quería  empezar su  gobierno constitucional sin presos políticos y le sugirió al Congreso que estudiaran la posibilidad de otorgar una Amnistía General para los presos políticos. El Congreso, electo por el voto popular en esas elecciones, estaba conformado  en su gran mayoría por partidarios  de Batista pues el Partido Ortodoxo no quiso participar (se fue al llamado retraimiento) en esas elecciones y el Partido Auténtico, encabezado por el Dr. Ramón Grau San Martín, estaba en las boletas  pero al irse Ramón Grau al retraimiento dos días antes de las elecciones, muchos auténticos y simpatizantes de ese partido no fueron a votar,  no obstante los auténticos eligieron a 18 senadores y  16 concejales. Según algunas personas el Congreso votó casi unánimemente a favor de la Amnistía General salvo las excepciones de Rafael Díaz - Balart en la Cámara Baja y la de  Santiago Rey Pernas  en la Cámara Alta o Senado; otras personas dicen que no hubo excepciones pues en el libro del Congreso concerniente a esas fechas no aparece ningún discurso de Rafael Díaz -Balart Gutiérrez  en contra.

En el siguiente video Manuel Márquz - Sterling (eminente historiador cubano y Profesor Emérito de una universidad norteamericana recientemente fallecido y cuyo padre fue un adversario político de Batista ) afirma que con las elecciones del 1 de noviembre de 1954  Batista restituía la Constitución de 1940. 

En el texto El Imperio de la Ley en Cuba de la Comisión Internacional de Juristas, Ginebra, escrito en 1962 se lee:

«La ley constitucional de 1952 disponía en su Art. 256, de acuerdo con la modificación que se le hiciera por Decreto Ley No. 1133, del 30 de octubre de 1953 (G.O. 6 noviembre de 1953, Edic. Extr. No. 90) que la Constitución de 1940 sería restablecida a partir de la fecha en que tomara posesión del mando el presidente electo. Las elecciones presidenciales se celebraron el día 3 de noviembre de 1954, resultando electo Fulgencio Batista...Automáticamente, en virtud de la citada cláusula de tránsito constitucional, comenzó a regir nuevamente la Constitución de 1940». (ICJ, 1962, p. 92)). Andrés Domingo y Morales del Castillo había sustituido a Batista como mandatario para que Batista participara en las elecciones de noviembre de 1954.

En el artículo del Dr. Alberto Luzárraga (abogado y banquero cubano-americano) titulado El Tribunal Constitucional y su organización: una propuesta de reforma, se lee:

«Aunque sin duda hubo buenas sentencias, aparentemente el tema constitucional no cobró suficiente importancia en la conciencia popular ni en el Tribunal en sí. Este efecto se palpó a raíz del 10 de Marzo cuando por una votación de 10 contra 5 el Tribunal de Garantías (por sentencia #127 de 17 de Agosto de 1953) desestimó el recurso interpuesto por 25 ciudadanos contra los Estatutos Constitucionales promulgados por Batista; sin que esta decisión conllevase el mismo grado de censura popular que el golpe del 10 de Marzo y sin que se resintiese el funcionamiento del tribunal que siguió operando como si no hubiese faltado a su razón esencial de ser.

Es justo sin embargo reconocer que el voto de la minoría declaró que la Ley Constitucional de 4 de Abril de 1952 “es inconstitucional y no podrá aplicarse en ningún caso ni forma, debiendo ser derogada....por quebrantar los principios de soberanía popular innatos en el pueblo cubano....violar el contenido total de la Constitución de 1940 que no ha sido derogada, su articulado, su esencia, sus principios y razón de ser, y en suma por no provenir de órgano legitimado para hacerlo». (Luzárraga, 2014, p. 3)

Hago la observación de que los miembros de ese tribunal no estaban supeditados a Batista ni habían sido nombrados por Batista para ejercer esa responsabilidad; en general la rama Judicial fue independiente durante los gobiernos de Fulgencio Batista. Sería interesante conocer los argumentos de los que votaron a favor de desestimar el recurso. Tampoco he conocido de que Batista haya tomado represalias contra los 5 magistrados que votaron en contra de sus Estatutos.

 Después del 1 de enero de 1959 NUNCA se ha otorgado una amnistía por la dictadura castro comunista que oprime a Cuba desde esa fecha donde el odio y el resentimiento se disfrazaron de justicia en dolorosas y sangrientas parodias donde las sentencias prácticamente ya estaba dadas y, en ocasiones, hasta los ataúdes estaban presentes en las salas donde se estaban efectuando los ¨juicios¨. 


Nota aclaratoria sobre la definición de Amnistía 

La amnistía es la eliminación de la responsabilidad penal de un delito. Esta acción jurídica suele ser desarrollada por el Poder Legislativo y afectar a diversas personas que, anteriormente, habían sido consideradas culpables de una violación de la ley.

ALa amnistía es la eliminación de la responsabilidad penal de un delito. Esta acción jurídica suele ser desarrollada por el Poder Legislativo y afectar a diversas personas que, anteriormente, habían sido consideradas culpables de una violación de la ley.

Es importante distinguir entre la amnistía y el indulto. El indulto también es un recurso que extingue la responsabilidad penal, pero el autor del delito sigue siendo considerado como culpable. Es decir, el indulto sólo perdona el cumplimiento de la pena.

La amnistía, en cambio, se aplica sobre el propio delito (se perdona el delito, no la pena). Esto significa que la amnistía logra la extinción de la responsabilidad civil o penal y borra los antecedentes. La amnistía también puede generar consecuencias retroactivas.

Por otra parte:

Según se lee en el libro oficialista En el último año de aquella República, del autor Ramiro J. Abreu (ex oficial del MININT y funcionario del Departamento América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba en los años ochenta del pasado siglo XX, años en que fue publicado dicho libro en Cuba), Batista hizo ciertos cambios en su gabinete, compulsado por ciertas fuerzas políticas nacionales y extranjeras y hasta por el propio Nuncio, Monseñor Luigi Centoz, que conllevó a una nueva imagen de su régimen y a una posible solución no violenta a la situación política del país. Leemos en sus páginas 81 y 82:

¨… Ya, desde antes, permitió la reestructuración de los partidos políticos de ´oposición´, restableció ´la libertad de prensa ´ y las garantías constitucionales´, y el 10 de marzo dio el indulto a 40 personas. Con el mismo propósito, Batista se deshizo de su Premier, Jorge García Montes, y nombró en ese cargo a su Embajador en Estados Unidos, Emilio Núñez Portuondo, De esta forma, dio paso al llamado gabinete de la concordia, con el cual procuró tener una apariencia de Gobierno flexible con ribetes liberales …¨

En ese libro también se lee, en sus páginas 99 y 100, que Batista en marzo de 1958 le propuso al Movimiento 26 de Julio que participara como un partido político en las próximas elecciones junto a los otros partidos. Fidel Castro se negó alegando que esa proposición era una trampa de Batista. Los que hemos padecido la tiranía de Fidel Castro  casi por  medio siglo, sabemos que la verdadera razón de la negativa de Fidel Castro era que no quería Poder, sino todo el Poder; solamente dejó oficialmente el Poder, a regañadientes y poco a poco, cuando estaba al borde de la muerte, designando a su hermano y cómplice Raúl Castro como su sucesor.




Acto de desagravio a Batista por el asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957. El acto se efectuó en los primeros días de Abril y asistieron más de 200 000 personas.

Inauguración del túnel de la Bahía de La Habana,. Batista al centro vestido de blanco, el 31 de mayo de 1958

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Tomado de https://diariodecuba.com/

Cuba, 1958: ¿Una revolución social o que se fuera Batista?

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Ante la interrogante del título, la respuesta sobre qué querían los cubanos habría sido evidente.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Los Ángeles

19 septiembre 2022

A Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel, Ramiro Valdés y demás mandamases del régimen habría que preguntarles, cuando hablan de "continuidad", si a fines de 1958 los cubanos querían una revolución social, a lo bolchevique, o que Batista se fuera y se aplicase la progresista Constitución de 1940.

Si la interrogante mencionada arriba hubiera sido formulada en una encuesta nacional, probablemente más del 90% de los entrevistados habría respondido que se fuera Batista.

¿De qué continuidad habla el régimen entonces? ¿Hacía falta una revolución social en Cuba?

Uno de los tres países con mayor nivel de vida en Latinoamérica

¿Se necesitaba una revolución transformadora de la sociedad en un país que junto a Uruguay y Argentina registraba el más alto nivel de vida en América Latina, según datos de la ONU, y cuyo ingreso per cápita duplicaba al de España y se acercaba al de Italia? Precisamente en 1958 había en la Embajada de Cuba en Roma 12.000 solicitudes de italianos deseosos de emigrar a la Isla.

¿Se imaginó alguien en enero de 1959 que Cuba sería un país comunista y que 63 años después esa dictadura aún insistiría en su continuidad?

Ahora, atando cabos, uno no se sorprende con lo sucedido. Al organizar el criminal asalto al cuartel Moncada, Fidel Castro ya repetía la palabrita "revolución", cuando el pueblo lo que quería era restablecer la democracia y un Estado de derecho, sin tocar para nada el sistema de economía de mercado.

Las revoluciones sociales son iconoclastas, arrasan con todo

Sin embargo, una vez consolidado en el poder, Castro I fabricó tal vez el más exitoso de sus mitos: que en Cuba era necesaria una revolución porque éramos un país atrasado económica y socialmente, muy pobre, con pésimos servicios de Salud y Educación debido a la "explotación imperialista" y al capitalismo criollo.

Los cubanos, por su parte, no pensaban en eso. No se lanzaron a las calles las masas hambrientas y los sans culottes (gente pobre y marginada) que, en el París de la Bastilla, en julio de 1789, iniciaron la liberal Revolución Francesa. Es importante diferenciar entre rebelión o revolución política, y una revolución social. Las rebeliones políticas triunfantes modifican el estatus político, o incluso el Estado, pero no la estructura socioeconómica de la nación y de toda la sociedad.

Una revolución social arrasa con todo. No hay nada más iconoclasta, antidemocrático y arbitrario en el mundo. Cambia las relaciones de propiedad, producción, distribución, y los medios de comunicación. Transforma la política, la economía, la cultura, la educación, las costumbres, la ética, la moral, la filosofía. Lo coloca todo patas arriba con la promesa de "un futuro luminoso", frase que tanto gustaba a Lenin, Mussolini, Hitler… y Fidel Castro.

Pero lo del megalómano Castro I era atornillarse en el poder per secula seculorum (frase latina que aprendió en el Colegio de Belén, y le encantó), y la única forma de lograrlo era convirtiendo la rebelión política triunfante en dictadura comunista con fuertes rasgos fascistas, subvencionada convenientemente por Moscú, para disponer en Cuba de una cabeza de playa soviética en las narices de EEUU.

Para apuntalar su revolución, Castro mintió sin pudor alguno. Hablaba del malvivir en la Cuba previa. Pero la Isla, entre otras cosas, era el mayor exportador de productos agrícolas de Latinoamérica en proporción al tamaño de su población, según la FAO.

Cuba era el sexto país del mundo en automóviles por habitantes

En 1958 la Isla se autoabastecía de carne de res, cerdo, pollo, pescados y mariscos, leche, huevos, viandas, hortalizas, frutas tropicales, café y tabaco. Además, exportaba los excedentes tras cubrir el mercado nacional. Había entonces 6.6 millones de cabezas de bovinos, una por cada habitante. El consumo de carne de res en 1958 fue el tercero más alto de Latinoamérica tras Uruguay y Argentina, y uno de los más altos del mundo: 81 libras por persona, según el Statistical Year Book de la ONU y un informe del Ministerio de Hacienda de Cuba.

Además, Cuba poseía la mejor ganadería tropical del mundo, y ya había desplazado a Estados Unidos en la exportación hacia Latinoamérica de sementales de la raza cebú, unos 1.000 toros anuales. En 1958 se produjeron 960 millones de litros de leche, equivalentes a 2.6 millones de litros diarios, casi medio litro por persona.

En 1958, Cuba era el sexto país del mundo en automóviles por habitantes, solo superado por EEUU, Canadá, Gran Bretaña, Venezuela y Alemania Occidental. Había 156.000 automóviles, según la Dirección General de Impuestos. Cuba fue el segundo país del mundo (tras EEUU) en tener una red nacional de televisión. Era la nación de América Latina con más periódicos, revistas y aparatos de TV per cápita. Y con un millón de radiorreceptores, era el octavo país del planeta per cápita.

País avanzado en Salud Pública y Educación

Por otra parte, en 1958 Cuba tenía un médico por cada 980 habitantes, tercer lugar en Latinoamérica, por detrás de Argentina (uno por cada 760 habitantes) y Uruguay (uno por cada 860). Había 35.000 camas de hospitales, una cama por cada 190 habitantes, cifra superior a la de los países del Primer Mundo, con una cama por cada 200 habitantes.

A fines de los años 50 Cuba era el segundo país del continente con más baja mortalidad infantil, con 33 por cada mil nacidos vivos. Italia, en 1958, tenía una tasa de 50 por cada mil; Francia, 34 por mil, y Japón, 40 por mil, según la OMS. Sin revolución social, Cuba los superaba a los tres.

En 1956, Cuba fue reconocida por la ONU como uno de los países con menos iletrados en Iberoamérica y el mundo (23%). La mayoría de las naciones latinoamericanas, y España, rondaban el 50% de analfabetismo. En 1958, era el país que dedicaba mayor porcentaje del gasto público a la educación, con el 23%, según la UNESCO. El bachillerato cubano figuraba entre los mejores de Iberoamérica.

Imponer la revolución comunista, un crimen de lesa humanidad

Hoy casi nadie en Cuba sabe que, en la Universidad de La Habana, una de las más prestigiosas de América Latina, la matrícula anual costaba solo 60 pesos —60 dólares—, a pagar en tres plazos. Un joven podía graduarse de médico, ingeniero, abogado, arquitecto, contador público, físico-matemático, o en carreras de letras y pedagogía, con el pago de cinco pesos mensuales por las clases y las prácticas de laboratorio.

Todos los estudiantes de la Universidad de La Habana tenían atención médica y recibían hospitalización gratuita en la Clínica del Estudiante, en el séptimo piso del actual Hospital Fajardo en La Habana.

Y contaban con el Balneario Universitario en la Playa de Miramar (al final de la calle 42), con una piscina olímpica, cafeterías, salones para bailes y actividades diversas, canchas de voleibol, botes para remar y una playa con arena. Cada estudiante tenía además derecho a llevar un invitado. ¿Qué revolución podía anhelar un estudiante universitario en aquella Cuba tan "explotada" por el capitalismo?

La imposición del totalitarismo comunista (y fascistoide) en Cuba, ubicada en el corazón del mundo y la cultura occidentales, fue un crimen de lesa humanidad por el que Fidel Castro no pagó, pero que debe pagar su cómplice de origen y heredero en el trono.

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