viernes, febrero 10, 2023

Dimas Castellanos desde Cuba: 'Elecciones' en la crisis más profunda que vive Cuba. En las 'elecciones' municipales de 2022, el voto de castigo se elevó hasta el 38,90% del electorado, y en La Habana aproximadamente al 50%.

 


Tomado de https://diariodecuba.com

'Elecciones' en la crisis más profunda que vive Cuba

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En las 'elecciones' municipales de 2022, el voto de castigo se elevó hasta el 38,90% del electorado, y en La Habana aproximadamente al 50%.

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Por Dimas Castellanos

La Habana

10 febrero, 2023

El Consejo de Estado de Cuba convocó a "elecciones generales" para designar los 470 diputados que a partir del 26 de marzo de 2023 conformarán la X Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP).

Para que el lector entienda lo que tal convocatoria significa, enumeraré siete aspectos relacionados con el mismo.

  • - Las elecciones son procesos en el que los electores designan, entre una pluralidad de candidatos con programas diversos, a los que ocuparán los cargos públicos. Se trata de un ejercicio que en las sociedades democráticas constituye una de las formas legítimas en que los ciudadanos participan activamente en la vida pública.
  • - La pluralidad de candidatos es sinónimo de pluralidad de opciones. En Cuba, donde constitucionalmente existe un solo partido político, la opción se reduce a elegir entre personas, no entre programas, lo cual explica que los aspirantes se presenten ante el elector mediante una síntesis biográfica sobre los estudios o trabajos realizados, su pertenencia a alguna de las organizaciones permitidas y el cumplimiento de las tareas que les fueron asignadas.
  • - Las elecciones son una manifestación de la voluntad popular en el quehacer político que abren, al ciudadano, el acceso al poder institucional y a su ejercicio. En Cuba la Constitución declara que el Partido Comunista, "organiza y orienta los esfuerzos comunes en la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista". Sin embargo, a pesar de que ese proyecto ha conducido a la pobreza material y espiritual de los cubanos, el que no comparta ese principio ideológico, queda excluido.
  • - La igualdad de oportunidades de elegir y ser elegidos, de formar sus preferencias y expresarlas públicamente —un requisito para que la participación ciudadana sea efectiva—, resulta imposible cuando los derechos y libertades solo se pueden emplear para apoyar y defender al sistema político establecido; sistema, que constitucionalmente está declarado "irrevocable". Como si la historia de Cuba hubiera terminado.
  • - Las últimas elecciones libres competitivas se celebraron en Cuba en 1948. (Las elecciones de 1954 y 1958, por las condiciones en que se celebraron, aunque fueron multipartidistas, no se pueden calificar como libres y democráticas.) Como para participar en ellas se exigía haber cumplido los 20 años de edad, los que votaron en esa oportunidad fueron los nacidos antes de 1928. Por tanto hoy, solo los mayores de 95 años, si es que conservan la memoria, tienen una experiencia sobre elecciones.
  • - El 8 de enero de 1959 el líder de la revolución aseguró que se iba a convocar a elecciones en "el más breve plazo de tiempo posible". Sin embargo, al mes siguiente, el 7 de febrero, la Constitución de 1940 fue sustituida por la Ley Fundamental del Estado Cubano, con la cual la promesa se convirtió en aquella consigna: "Elecciones para qué".
  • - Las elecciones son una manifestación de la soberanía popular; un concepto que Rousseau, en El Contrato Social o Principios del Derecho Político (1762), definió así: "de la unión de las personas para defender y proteger sus bienes emana una voluntad general que convierte a los contratantes en un cuerpo colectivo político. Al ejercicio de esa voluntad general, devenida poder, se le denomina soberanía y al sujeto que la ejerce, es decir, al pueblo, soberano". "Precisamente –expresó Fidel Castro en su defensa durante el juicio por el asalto al cuartel Moncada– en esta filosofía se alimentó nuestro pensamiento político y constitucional que fue desarrollándose desde la primera Constitución de Guáimaro hasta la de 1940".

Esos siete aspectos, históricos y conceptuales, indican que lo que ocurrirá el 26 de marzo, no califica como elecciones.

El procedimiento

La Constitución vigente establece que la soberanía reside en el pueblo, pero que la misma es ejercida "por medio de las Asambleas del Poder Popular y demás órganos del Estado que de ella se derivan". Es decir, la soberanía se desplaza del pueblo a instituciones, cuyo funcionamiento es tan sencillo como engañoso.

En las reuniones de vecinos a mano alzada se eligen los candidatos a delegados de circunscripción. De ellos los que resultan ratificados conforman las Asambleas Municipales del Poder Popular (AMPP), donde  termina la supuesta soberanía del pueblo.

Los plenos de las organizaciones de masas —Central de Trabajadores de Cuba (CTC), Comités de Defensa de la Revolución (CDR), Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM)— están facultados por la Ley electoral para proponer los precandidatos a la ANPP. En este paso, según el diario Granma del pasado 20 de diciembre, la CTC hizo 920 proposiciones, los CDR 342, la FEU unos 300, la FEEM 200 y así sucesivamente. Lo interesante es que esas propuestas no tienen que haber sido elegidas previamente por el pueblo.

Las Comisiones de Candidaturas —integradas por las mismas organizaciones de masas—son la que conforman las candidaturas finales, con potestad para incluir en ellas hasta la mitad de los candidatos sin necesidad de que hayan sido electos por el pueblo. Se trata pues, de un sistema diseñado para aparentar elecciones y garantizar la continuidad, pues los plenos de las organizaciones de masas y las Comisiones de Candidatura responden al poder establecido. Por tanto, las figuras que ocupan los cargos determinantes no tienen que provenir de los elegidos a nivel de circunscripción, pues las Comisiones de Candidaturas garantizan su presencia.

Finalmente los aspirantes al Parlamento son distribuidos por los 169 municipios, donde los "electores" en cada uno de ellos eligen a los candidatos a diputados que luego integrarán los órganos centrales del poder y sus más altos cargos. Por ejemplo, un candidato "elegido" por el municipio de Santa Clara puede ser el Presidente del país, con sólo el 0,21 del total de  cubanos con derecho al voto. Así de sencillo es la peculiaridad del sistema electoral cubano.

"Elecciones" en medio de la crisis más profunda

Las "elecciones" del 26 de marzo tendrán lugar en medio de la crisis más profunda de la historia de Cuba, con un pueblo inmerso en una pobreza creciente, permanentes protestas públicas y un éxodo masivo, lo que ha puesto a la orden del día la merma de gobernabilidad y el debate de que si Cuba es o no un Estado fallido. Una de las manifestaciones de tal estado de cosas fueron las "elecciones" municipales del 27 de noviembre de 2022, cuando el voto de castigo se elevó hasta el 38,90% del electorado, y en la capital del país a la mitad de los cubanos aproximadamente.

Por lo anterior el Gobierno, para realmente legitimarse está obligado a cambiar el sistema electoral y, con él, al modelo totalitario impuesto. Pero en su lugar, en ausencia de voluntad política, ha optado por transitar al modelo oligárquico de Rusia como única forma de conservar el poder y sus privilegios.

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viernes, abril 23, 2021

Jorge Hernández Fonseca: El octavo congreso (el último) de los comunistas cubanos y sus consecuencias


El octavo congreso (el último) de los comunistas cubanos y sus consecuencias

Por Jorge Hernández Fonseca

22 de Abril de 2021

Concluido el octavo congreso del partido comunista de Fidel y Raúl, pasemos al análisis de sus probables consecuencias. El hecho más importante fue el retiro del último hermano Castro y con él, la desaparición de los “históricos” más importantes y tenebrosos, Machado Ventura y Ramiro Valdés. No menos importante fue la designación --finalmente-- de Díaz Canel al frente del gobierno y del partido. Todo esto no es poca cosa y me sorprendo cuando se quiere restar importancia a estos cambios de renovación. Aunque no se dijo, se escenificó el principio del fin.

Parto de la tesis de que “el castrismo contiene, como todo régimen comunista, el germen de su propia autodestrucción”. Del Reino Unido nos llegan noticias de la predicción sobre la muerte de Raúl este año y en España se publica, confirmándolo, la enfermedad terminal del general. La desaparición de Raúl será el disparo de salida. El periódico que púbico las enfermedades del retirado general, acaba de publicar también la disputa interna entre Alejandro Castro Espín y López Callejas. Esta disputa y, otros diferendos internos no publicados, pondrán fin al régimen.

La oposición política cubana está teniendo sus momentos de gloria en este período pre y post congreso. El Grupo San Isidro, José Daniel Ferrer, el Movimiento 27N, dentro de la isla y algunas organizaciones opositoras del exilio, han brillado. La situación interna es desesperada y el salvavidas desde EUA, esperado por la dictadura, no acaba de llegar y muy probablemente contenga condiciones difíciles de ser cumplidas por la flamante nomenclatura, que mientras viva el general, no se atreverá a actuar en lo político y muchos menos en lo ideológico/económico.

El objetivo de los asesores económicos de Raúl era ir a un esquema chino-vietnamita: dictadura comunista en la política y economía de mercado en la economía. Raúl lo impidió. Muy probablemente Díaz Canel está convencido de esta solución y tratará de implementarla cuando desaparezca el general del mundo de los vivos. Sin embargo, las pugnas internas, comenzando por el diferendo López Callejas/Alejando Castro y terminando por un grupo de otras pugnas ahora no visibles, pero no por ello menos importantes. Fui testigo personal, cuando vivía en Cuba, de varias diferencias al máximo nivel, que sólo Fidel o Raúl las podían controlar. Faltando  los dos Castros, no habrá quien detenga estos encontronazos, que desboronarán la dictadura.

Por muy aguerrida que consideramos --y que es-- la actual oposición política interna y externa, no cuenta con la fuerza suficiente como para derrumbar la dictadura. No obstante, de la misma manera que nosotros observamos esa pujanza opositora y, como sus razones son cada vez más claras y asociadas a los reclamos de la mayoría de los cubanos, los altos cargos comunistas desengañados también observan ese patriotismo. El ejemplo va calando hondo en las conciencias de parte de la nomenclatura, que cuando sobrevenga el enfrentamiento en la cúpula producto de las diferencias, una de las partes negociará con EUA y/o se unirá a los opositores actuales con la fuerza que ahora les falta, para “parir” el cambio político definitivo.

Raúl Castro pudo haberle posibilitado una sobrevida de la dictadura yendo al esquema chino, dándole al pueblo desayuno, almuerzo y comida. No lo hizo, y cuando muera, todo acabará.

Artículos de este autor pueden ser consultados en http://www.cubalibredigital.com .

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lunes, mayo 18, 2020

Alberto Roteta Dorado: JOSÉ MARTÍ, EL SER MAS MANIPULADO POR EL CASTRISMO


JOSÉ MARTÍ, EL SER MAS MANIPULADO POR EL CASTRISMO


Por Dr. Alberto Roteta Dorado.
18 de mayo de 2020

Santa Cruz de Tenerife. España.- José Martí, cuya muerte evocamos este 19 de mayo, es, sin duda, la figura más representativa, y también la más genuina, universal y simbólica de la historia de la nación cubana. Nadie podrá hasta el presente, y dudo que en un futuro también, superar la inmensidad de un hombre que sacrificó todo, incluyendo su propia vida por el bien de su patria y el porvenir de los cubanos. 

De ahí que continuamente se acuda a la imagen del hombre colosal, cual arquetipo ideal de la virtud, la bondad y la nobleza, en su honor. Sin embargo, la grandeza de este ser ha sido desvirtuada a partir de la inescrupulosa manipulación que desde 1959 se ha hecho por parte de los líderes de la llamada revolución cubana, de sus serviles intelectuales y artistas, y de sus acólitos historiadores. 

Todos, de una u otra forma, en mayor o menor medida, han utilizado al considerado Apóstol de la nación cubana como un estandarte paradigmático que garantice afianzarse en el poderío de un régimen totalitario, y por lo tanto, antidemocrático y dictatorial, todo lo contrario a los ideales liberales y democráticos del excelso hombre de Dos Ríos.

Trataré de demostrar este planteamiento, aunque limitándome a unos pocos apuntes toda vez que sería interminable un trabajo de este tipo si me detengo en tratar de ilustrar las tantas formas en que se ha tergiversado su pensamiento político, humanista y filosófico.  

Según la Constitución de la República de Cuba, en su Preámbulo: Nosotros el pueblo de Cuba, se expresa: 
Por los que promovieron, integraron y desarrollaron las primeras organizaciones de obreros, campesinos y estudiantes; difundieron las ideas socialistas y fundaron los primeros movimientos revolucionarios, marxistas y leninistas; por los integrantes de la vanguardia de la Generación del Centenario del natalicio de Martí, que nutridos por su magisterio nos condujeron a la victoria revolucionaria popular de enero de 1959”. 

Este fragmento constituye solo un ejemplo de la manera tan despiadada con que pretenden adueñarse de la heroica figura del maestro. En lo adelante José Martí es utilizado a conveniencia de manera reiterada en el más reciente panfleto ideado por los comunistas cubanos. Es absurdo mezclar a aquellos que supuestamente difundieron ideas socialistas con un hombre que jamás simpatizó con el socialismo, y no porque no lo conociera con profundidad como ha defendido inútilmente el Dr. Roberto Fernández Retamar, para justificar la no afiliación, o al menos la no simpatía, de José Martí con el socialismo; sino y de forma contraria a la hipótesis del también poeta y figura defensora del castrismo, porque lo conoció demasiado como para percibir con su exquisito sentido visionario que en el socialismo: 
Todo el poder que iría teniendo la casta de funcionarios, ligados por la necesidad de mantenerse en una ocupación privilegiada y pingüe, lo irá perdiendo el pueblo, que no tiene las mismas razones de complicidad en esperanzas y provechos, para hacer frente a los funcionarios enlazados por interese comunes”.   

Creo que cualquier comentario de quien redacta estas líneas quedará siempre en desventaja ante la profética percepción del maestro. Basta enfatizar en lo que ha ocurrido en dos naciones prósperas de Latinoamérica, Cuba y Venezuela, para comprender el mensaje martiano. En ambas naciones el pueblo ha perdido todo, incluyendo su posibilidad de pensar y expresarse libremente, a diferencia de la casta dominante y usurpadora del poder, cuya aspiración de mantener su poderío a toda costa los conduce a esa “necesidad” tan bien expresada por el Apóstol.  

Pero si es un error conceptual, y una manipulación premeditada y con alevosía vincularlo al socialismo, es un verdadero sacrilegio que aparezca unido a aquellos que fundaron movimientos revolucionarios de tipo marxistas, y peor aún, leninistas. José Martí fue contemporáneo de Marx y estuvo al tanto de su quehacer. No por gusto lo llamó “el pensador más poderoso del mundo del trabajo”, y también con todo el respeto, según su acostumbrado estilo aristocrático, le señaló sus puntos débiles: 
No hace bien el que señala el daño, y arde en ansias generosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blando al daño. Espanta la tarea de echar a los hombres sobre los hombres (…) anduvo de prisa, y un tanto en la sombra, sin ver que no nacen viables, ni de seno de pueblo en la historia, ni de seno de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido gestación natural y laboriosa”.   

Lo que demuestra que José Martí no fue socialista, ni marxista, y ni siquiera puede afirmare que simpatizó con el fundador de las doctrinas marxistas, a quien solo dedica un par de cuartillas – entre algunas frases de respeto y de aparente exaltación a su figura, le hace sutiles, pero enérgicas críticas acerca de sus concepciones de la llamada dictadura del proletariado–  por el motivo de su muerte, ocurrida en 1883, a diferencia del extenso y extraordinario ensayo que le dedicó al filósofo trascendentalista estadounidense Ralph Waldo Emerson, también por motivo de su muerte, en 1882. 

Del absurdo de asociarlo con el socialismo y del sacrilegio de relacionarlo con el marxismo pasamos ahora a la burla, toda vez que los redactores de la nueva Constitución cubana lo vinculan a “los integrantes de la vanguardia de la Generación del Centenario del natalicio de Martí”, y advierten que “nutridos por su magisterio nos condujeron a la victoria revolucionaria popular de enero de 1959”, y esta es la peor ofensa que se pueda cometer con el sagrado héroe de Dos Ríos, tan solo comparable a la aberración castrista de la autoría intelectual del asalto al Cuartel Moncada, maléfica idea del dictador Fidel Casto, también defendida, aunque sin capa ni espada, por el ensayista oficialista Roberto Fernández Retamar, quien perdió lamentablemente su tiempo al dedicar sendas páginas en su malogrado ensayo “Martí en su (tercer) mundo”. 

Imposible que el magisterio martiano pudiera nutrir a unos asaltantes revoltosos que de manera despiadada llevaron a efecto cientos de acciones terroristas como preámbulo a la definitiva toma del poder por Fidel Castro en 1959. Las propias palabras del Apóstol citadas antes, al referirme a su opinión sobre Marx, demuestran lo contrario: “Espanta la tarea de echar a los hombres sobre los hombres”. Tampoco pudo el pensamiento del más grande de los cubanos haber inspirado a aquellos que asesinaron por placer durante los convulsos años iniciales de la llamada revolución cubana, días en los que cientos de hombres fueron fusilados por el hecho de oponerse al nuevo orden impuesto por la naciente dictadura castrista, o por haber estado vinculados al ejército del gobierno anterior. 

El Preámbulo de la Constitución de la República de Cuba no es solamente la única parte donde se utiliza intencionalmente la figura del líder de la gesta independentista cubana de 1895. En el capítulo I Principios Fundamentales Artículo 1, se expresa

Cuba es un Estado socialista de derecho y justicia social, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad, el humanismo y la ética de sus ciudadanos para el disfrute de la libertad, la equidad, la igualdad, la solidaridad, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva”.

Donde es patente la idea recurrente de asociar a José Martí con el socialismo y con un supuesto “Estado socialista de derecho y justicia social”, Estado bien distante de las nobles aspiraciones del excelso héroe. Aquí, como en el Preámbulo analizado antes, se apoderan de su pensamiento, ahora de manera mucho más deliberada al utilizar sus palabras correspondientes a uno de sus más conocidos discursos: “Con todos y para el bien de todos”, inmortal frase martiana que pronunciada o escrita por los maléficos dictadores cubanos constituye un indecoroso acto por el que tendrán que pagar. Según el jurista Miguel Iturria Medina en su investigación “Soberanía, legitimidad del poder político y procesos electorales en Cuba”: 


No existe verdadera soberanía popular ni legitimidad política en un Estado, donde solo hay cabida para un grupo, un individuo o una ideología que excluye, denigra e incluso criminaliza a los sectores sociales que se le opongan. Este, lamentablemente, es en Cuba y ello puede constatarse en la propia Constitución de la República que establece una ideología oficial y sistema de un solo partido político como única asociación política. El Partido Comunista. En el proyecto de constitución, a pesar de que se enuncia el ¨disfrute de la libertad política¨, la afirmación de que ¨la soberanía reside en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado¨, así como que todos tienen derecho a participar en la dirección del Estado, tanto directamente como a través de representantes (artículos 1,3 y 204, respectivamente); niega todos estos presupuestos en su artículo 5: ¨El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, sustentado en su carácter democrático y la permanente vinculación con el pueblo, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado…”

Se le ha atribuido también a José Martí la idea de que como fue creador de un partido único, el Partido Comunista sea el único partido con reconocimiento oficial en Cuba. Téngase presente que es lógico que Martí fundara un solo partido, el Partido Revolucionario Cubano, justo el que se necesitaba en ese momento histórico y en ese contexto social. Dicho partido tuvo como propósito servir como organismo impulsor en la lucha insurreccional de 1895, de ahí la idea de un partido único, pero único para dichos propósitos, lo que no quiere decir que José Martí se opusiera al pluripartidismo como pretenden imponer por la fuerza los comunistas cubanos.

En este Artículo 5 de la Constitución se comete el peor de los crímenes teóricos del castrismo toda vez que lo vinculan de modo forzado, además de al marxismo-leninismo, como en el Preámbulo, al fidelismo, con lo que pretenden legitimar – dada la trascendencia indiscutible y la universalidad de Martí– el nuevo panfleto que rige los designios de un pueblo, por desgracia, bien distante del ideal martiano de “Con todos y para el bien de todos”. 
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El filósofo  y ex comunista, Antonio Escohotado habla sobre la figura de Karl Marx




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