viernes, enero 28, 2022

Alberto Roteta Dorado: LA USURPACIÓN DE LA IMAGEN DE JOSÉ MARTÍ POR EL CASTRISMO.

LA USURPACIÓN DE LA IMAGEN DE JOSÉ MARTÍ POR EL CASTRISMO.

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El régimen de Cuba se apodera de la imagen de José Martí para legitimar sus terroríficos postulados comunistas. 

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Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.

27 de enero 2022

Santa Cruz de Tenerife. España.- La universalidad solo la alcanzan unos pocos escogidos, cuyos méritos trascendentales sobrepasen las fronteras del tiempo y del espacio. En Cuba, sin duda, la figura que ha alcanzado esa condición de universalidad  – en toda su real dimensión– es José Martí, el hombre sinigual que con solo cuarenta y dos años de existencia terrenal nos dejó una extraordinaria obra, no tan extensa como se cree, sino de una calidad cercana a la perfección absoluta, amén de esa ejemplaridad ética y moral por las que pasó a la posteridad con distinciones como: Maestro, Apóstol, el Príncipe del castellano, el Presidente, el Héroe, el Santo de América, el más Universal de los cubanos, el hombre de Dos Ríos, el ser más puro de la raza, entre otros calificativos que nos ofrecen una medida visionaria de su excelsitud. 

Esta universalidad, lamentablemente, ha sido utilizada de manera inescrupulosa por el régimen comunista de Cuba. La posición política de José Martí ha sido siempre motivo de polémicas discusiones. Su defensa de la libertad de Cuba desde esa postura, siempre firme, de permanecer al lado de los oprimidos, de los humildes y desposeídos se ha tomado demasiado a la ligera por parte de los que pretenden interpretar y reinterpretar su obra. Esa actitud martiana respecto a situarse al lado de los oprimidos y desposeídos es asumida por el castrismo comunista para aproximarlo, de manera forzada, con premeditación y alevosía, a las tendencias izquierdistas de tipo marxistas. 

Sin embargo, no es posible suprimir de su genial ideario la idea de “con todos y para el bien de todos”, la extraordinaria frase inclusiva por excelencia que los socialistas cubanos han dejado en el olvido, al menos de manera práctica, toda vez que teóricamente la repiten sin cesar. Nada más distante de la malvada tendencia comunista de excluir a todos aquellos que no compartan sus retorcidos y aberrados postulados. El ejemplar “con todos” de José Martí merece una profunda revisión en estos tristes tiempos en que proliferan los cientos de prisioneros políticos en las cárceles cubanas.    

El castrismo, desde su instauración en el poder, lo presentó como un hombre defensor del socialismo marxista, la modalidad escogida por el dictador Fidel Castro a partir de abril de 1961 cuando declaró el carácter socialista de su revolución. La enorme censura desatada por el comunismo en la isla privó a los cubanos de conocer con certeza – y de primera mano, esto es, directamente de la palabra escrita del Maestro– la verdadera orientación política del genial hombre de Dos Ríos, bien distante de cualquier vestigio socialista.  

La marginación de Jorge Mañach, Medardo Vitier, y otros profundos estudiosos del pensamiento martiano fue decisiva para que se adulterara la enseñanza del autor de “Versos Libres”. Un Martí socialista hubiera sido el hombre ideal para un gobierno defensor acérrimo de las extravagancias de Karl Marx con su teoría absurda de los antagonismos de clases, el capitalismo monopolista de Estado, el comunismo como fase superior del socialismo o su aberrada idea de la dictadura del proletariado.  

JOSÉ MARTÍ: ANTIMARXISTA POR EXCELENCIA. 

Por suerte, el escrito que José Martí dedicó al texto “La esclavitud futura”, del antropólogo social inglés Herbert Spencer, el cual forma parte de un conjunto de ensayos que publicó en 1884 con el título: “El individuo contra el Estado”, no pudo ser desaparecido de las recopilaciones existentes en aquellos duros años iniciales de la llamada revolución cubana. En este escrito Martí hace referencia a una futura esclavitud de la humanidad para definir al socialismo como sistema sociopolítico; aunque en realidad la frase no es de Martí, como se cree y como se difunde actualmente, sino de Spencer. No obstante, Martí fue capaz de predecir con certeza acerca de las consecuencias que sufrirían aquellas naciones que abrazaran las tendencias socialistas o donde fueran impuestas. En este sentido merece destacarse dos fragmentos de la enseñanza martiana en este sentido:      

“Teme Spencer, no sin fundamento, que al llegar a ser tan varia, activa y dominante la acción del estado, habría este de imponer considerables cargas a la parte de la nación trabajadora en provecho de la parte páupera. Y es verdad que si llegare la benevolencia a tal punto que los páuperos no necesitasen trabajar para vivir, a lo cual jamás podrían llegar, se iría debilitando la acción individual, y gravando la condición de los tenedores de alguna riqueza, sin bastar por eso a acallar las necesidades y apetitos de los que no la tienen”.

Y de manera mucho más directa y precisa, en el mismo escrito, enfatizó de modo enérgico en su concepción acerca de que el hombre, en el sistema social proclamado por Marx y defendido por el castrismo, se convierte en un esclavo del estado: 

“De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del estado. De ser esclavo de los capitalistas, como se llama ahora, iría a ser esclavo de los funcionarios. Esclavo es todo aquel que trabaja para otro que tiene dominio sobre él; y en ese sistema socialista dominaría la comunidad al hombre, que a la comunidad entregaría todo su trabajo”. 

Así las cosas, cuando se publicó la edición de las “Obras Completas de José Martí” por parte de la Editorial Ciencias Sociales, en 1975, apareció el polémico escrito en el tomo XV de la colección formada por XXVI tomos. Años más tarde el régimen castrista encomendó a uno de sus fieles acólitos, el poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar, explicar acerca de la postura política de José Martí respecto a su afiliación o no al socialismo, algo que Fernández Retamar resolvió de una manera muy simple, toda vez que para el autor de “Martí en su Tercer Mundo”, el héroe cubano desconocía las doctrinas proclamadas por Marx, independientemente que su entrega absoluta a la gesta independentista cubana del final del siglo diecinueve, según él, al parecer le dejó muy poco tiempo para poder abarcar ciertos aspectos del ámbito internacional, algo que siempre me ha parecido un error garrafal originador de grandes sesgos para futuras investigaciones. 

Todos conocemos que el héroe cubano, inexplicablemente, encontró tiempo para todo. Se sabe por el testimonio de sus obras que estuvo al tanto de todo lo que acontecía a su alrededor, y la obra de Karl Marx no es una excepción. Es cierto que no fue un estudioso de Marx – Martí tenía suficientes motivaciones espirituales e intelectuales como para derrochar su escaso tiempo en profundizar en algo que jamás le simpatizó, defendió, ni compartió, a diferencia de los profundos estudios realizados del pensamiento de Hegel, Schelling, Fichte, Balmes, Descartes, Schopenhauer, y de modo muy especial de Emerson y Krause–; pero de ahí a que ignorara la enseñanza marxista va un gran trecho. 

El efímero escrito que dedicó a Karl Marx por motivo de su muerte, en 1883, a diferencia del colosal ensayo por motivo de la muerte del filósofo trascendentalista estadounidense Ralph Waldo Emerson, en 1882, constituye una prueba que demuestra la admiración de Martí por este último, amén de ser un conocedor profundo de su obra y admirador de su enseñanza; pero no prueba, en modo alguno, que desconociera la obra de Marx. De lo contrario no hubiera escrito por motivo de la muerte del pensador alemán, aunque de manera muy elemental y breve, lo siguiente: 

“Karl Marx estudió los modos de asentar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseñó el modo de echar a tierra los puntales rotos. Pero anduvo de prisa, y un tanto en la sombra, sin ver que no nacen viables, ni de seno de pueblo en la historia, ni de seno de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido gestación natural y laboriosa. Aquí están buenos amigos de Karl Marx, que no fue sólo movedor titánico de las cóleras de los trabajadores europeos, sino veedor profundo en la razón de las miserias humanas, y en los destinos de los hombres, y hombre comido del ansia de hacer bien. El veía en todo lo que en sí propio llevaba: rebeldía, camino a lo alto, lucha”. 

Con respeto – teniendo en cuenta las circunstancias sagradas de la muerte y las convicciones éticas martianas–, Martí fue capaz de señalar el lado débil de la postura marxista, esto es, haber permanecido siempre en la sombra, sin ver que “no nacen viables, ni de seno de pueblo en la historia, ni de seno de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido gestación natural y laboriosa”, con lo que sentenció las disparatadas ideas marxistas, demasiado utópicas –a pesar de que Marx criticó enérgicamente a los socialistas utópicos de su generación–, carentes de toda posible aplicabilidad en el orden práctico, amén de señalarle de manera sutil que se dedicó a describir “el mundo del trabajo” sin haber estado jamás, en el mundo del trabajo, o sea, desde la sombra; sin olvidar la idea final de la cita en relación con la rebeldía de los socialistas, lo que más tarde llegó a llamar “soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos”.

Las referencias al socialismo en la obra de José Martí son múltiples; aunque lo que más se ha difundido – con todo derecho por la agudeza de sus valoraciones críticas– es el famoso escrito dedicado a la “esclavitud futura”. Así las cosas, hace más de veinte años encontré dispersa en sus obras esta referencia poco conocida en la que Martí, siendo muy joven, cuando estudiaba Filosofía y Letras en España, hace mención a la legendaria Icaria ideal descrita por Cabet, a los estados de conciencia alcanzados por Bronson Alcott, trascendentalista como Emerson, y también se refiere a los jóvenes Hegelianos de Alemania, entre los que se encontraba por aquellos tiempos el joven Karl Marx. *  

“Socialismo.- Lo primero que hay que saber es de qué clase de socialismo se trata, si de la Icaria cristiana de Cabet, o las visiones socráticas de Alcott, o el mutualismo de Prudhomme, o el familisterio de Guisa, o el Colinsismo de Bélgica, o el de los jóvenes Hegelianos de Alemania: aunque bien puede verse ahondando un poco, que todos ellos convienen en una base general, el programa de nacionalizar la tierra y los elementos de producción”. 

Menos conocida aún es esta idea sacada de sus pocos estudiados “Cuadernos de Apuntes”. Téngase presente que, como en la cita anterior, Martí era muy joven; sin embargo ya conocía perfectamente los propósitos del socialismo como sistema sociopolítico:    

“Restaurar el eslavismo: ¿es ésta privativamente toda la idea rusa? Extender la dominación de los eslavos: ¿darán lugar a esto las descomposiciones internas del imperio? (…) No han descansado los eslavófilos (…) Tuvo gran enemigo en Tchadayef, el enérgico y sombrío oficial de húsares a quien el zar declaró loco. Dividiéronse los eslavófilos: en autoritarios ortodoxos y republicanos socialistas”.

Su conocida carta enviada a su amigo Fermín Valdés Domínguez, en 1894, a solo unos meses antes de su partida del mundo terrenal, perteneciente a una etapa de plena madurez del pensamiento político y filosófico del Héroe de Dos Ríos, constituye una prueba irrefutable de la posición de Martí respecto al socialismo: una total oposición a toda tendencia socialista, lo que demuestra que se mantuvo con firmeza durante toda su vida.  

“Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras; el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, y el de la soberbia y la rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo, empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse como frenéticos defensores de los desamparados”.

LA UNIVERSALIDAD MARTIANA EXPLOTADA POR EL CASTRISMO PARA LEGITIMAR SUS ATROCIDADES. 

Retomando la idea de la universalidad martiana, y de manera particular, como el castrismo aprovecha dicha universalidad según sus intereses, hemos de precisar que el régimen de Cuba se apodera de la imagen de José Martí para legitimar sus terroríficos postulados comunistas. Una ojeada panorámica al panfleto considerado como la última Constitución de Cuba, vigente desde el 2019, nos dará la exacta medida de conocer como se manipula su colosal pensamiento y su sagrada imagen. 

La primera contradicción se expresa en su Preámbulo, toda vez que se entremezclan las referencias a las ideas socialistas, que como precisé antes, Martí jamás compartió, con el ideario martiano. En este sentido vale citar el siguiente fragmento:

“Inspirados (…) por los que promovieron, integraron y desarrollaron las primeras organizaciones de obreros, campesinos y estudiantes; difundieron las ideas socialistas y fundaron los primeros movimientos revolucionarios, marxistas y leninistas; por los integrantes de la vanguardia de la Generación del Centenario del natalicio de Martí, que nutridos por su magisterio nos condujeron a la victoria revolucionaria popular de enero de 1959”.

Y lo peor, algo que resulta incoherente, repugnante e irreverente, que se asocie la venerada imagen del considerado Apóstol de la independencia cubana con las disparatadas ideas comunistas de Marx, Engels, Lenin y del dictador cubano Fidel Castro: 

“GUIADOS por lo más avanzado del pensamiento revolucionario, antiimperialista y marxista cubano, latinoamericano y universal, en particular por el ideario y ejemplo de Martí y Fidel y las ideas de emancipación social de Marx, Engels y Lenin (…) DECLARAMOS nuestra voluntad de que la ley de leyes de la República esté presidida por este profundo anhelo, al fin logrado, de José Martí: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

Vale precisar que si en algún lugar del mundo donde el hombre jamás alcanza su dignidad plena, ese lugar es Cuba bajo las maléficas garras del comunismo castrista. Por otro lado, es bochornoso que, el que para algunos es el Santo de América, aparezca junto a los nombres de los difusores del socialismo marxista, tendencia que fuera tan rechazada por José Martí; pero en esto consiste la utilización del pensamiento y de la imagen del noble hombre que se inmolara por la libertad, la verdadera libertad, de su patria, esto es, en tergiversar su posición política y situarlo junto a las malvadas figuras de Fidel Castro, Lenin y Marx. 

Con esto, el aberrante socialismo cubano cree que puede legitimar sus disparatados postulados y contradictorias concepciones. Para ellos la evocación de Martí se convierte en una imperiosa necesidad, por cuanto, la presencia permanente del Maestro ejerce una poderosa fuerza sobre las adoctrinadas multitudes, quienes, desconociendo el verdadero mensaje del Apóstol, aceptan por fe ciega y con el mayor servilismo cualquier planteamiento por absurdo que sea.    

Imposible concluir un trabajo en el que se haga mención al mal uso que de la sagrada imagen de José Martí hace el castrismo sin recordar quién es el principal responsable de esta imposición. A solo nueve años de la toma del poder por el dictador Fidel Castro se conmemoraba el centenario de la histórica fecha del 10 de octubre. Durante una velada efectuada en La Demajagua, Manzanillo, el mandatario pronunció un extenso discurso que considero fue el punto de partida para la tergiversación del pensamiento del Apóstol, al menos, de manera pública – ya lo había hecho durante su defensa en el juicio del Moncada–. Con su egocentrismo distintivo aprovechó la ocasión para establecer vínculos entre el 10 de octubre y su rol como líder asaltante al Cuartel Moncada. Utilizó, una vez más, la paradigmática imagen del Apóstol para ratificar su absurda idea sobre la influencia martiana en su fracasada acción terrorista: 

“Y eso no es algo que se diga hoy como de ocasión porque conmemoramos un aniversario, sino algo que se ha dicho siempre (…) y que se dijo en el Moncada. Porque allí cuando los jueces preguntaron quién era el autor intelectual del ataque al cuartel Moncada, sin vacilación nosotros respondimos: ¡Martí fue el autor intelectual del ataque al cuartel Moncada!”

Desde entonces cientos de páginas mediocres, textos absurdos y fallidos ensayos han sido escritos en defensa de la hipótesis de Fidel Castro. Los acólitos del régimen cubano tendrían que defender a capa y espada la disparatada idea del delirante dictador, siendo esta no solo la mayor ofensa que se cometió con el inmaculado héroe de Cuba, sino el comienzo de la utilización de su imagen con la maléfica intención de legitimar las terroríficas acciones de un régimen que algún día tendrá que responder por todos sus crímenes y acciones sacrílegas, entre las que se destaca sobremanera la usurpación de la santa imagen martiana.   

*El hegelianismo tuvo dos corrientes fundamentales: una conservadora, conocida como los hegelianos viejos o de derecha y otra progresista o de izquierda, llamada hegelianos jóvenes, los que veían en el método dialéctico una justificación para su crítica a las condiciones políticas y sociales existentes en el contexto de su tiempo. En este último grupo se encontraba Karl Marx siendo joven.

https://forofilo.net/index.php?blog=191;sa=topic;id=1482 .

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El filósofo  y ex comunista, Antonio Escohotado habla sobre la figura de Karl Marx



Tomado de https://webs.ucm.es/

El Capital Volumen III

CAPITULO LII (52)

(Fragmento)

LAS CLASES

[1124] La próxima pregunta a responder es ésta: ¿qué forma una clase?, y por ciento que esto se desprende de suyo de la respuesta a la otra pregunta: ¿qué hace que trabajadores asalariados, capitalistas y terratenientes formen las tres grandes clases sociales?.

A primera vista, la identidad de los réditos y de las fuentes de rédito. Son tres grandes grupos sociales, cuyos componentes, los individuos que las forman, viven respectivamente de salario, ganancia y renta de la tierra, de la valorización de su fuerza de trabajo, su capital y su propiedad de la tierra.

Pero desde este punto de vista médicos y funcionarios, por ejemplo, también formarían dos clases, pues pertenecen a dos grupos sociales diferentes, en los cuales los réditos de los miembros de cada uno de ambos fluyen de la misma fuente. Lo mismo valdría para la infinita fragmentación de los intereses y posiciones en que la división del trabajo social desdobla a los obreros como a los capitalistas y terratenientes; a los últimos, por ejemplo, en viticultores, agricultores, dueños de bosques, poseedores de minas y poseedores de pesquerías.

{Aquí se interrumpe el manuscrito.}

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Karl Marx el genocida:



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viernes, octubre 30, 2020

Videos donde se dice lo que no se enseña sobre el Socialismo . el Comunismo y de sus fundadores

 

LibertadDigital

Octubre 29, 2020

Monumental repaso de Toni Cantó en las Cortes Valencianas sobre el comunismo que defiende Podemos



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LDcultura

Septiembre 3, 2018

El filósofo ex comunista Antonio Escohotado habla sobre la figura de Karl Marx.

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Álvaro Rodríguez

Enero 31, 2017

Antonio Escohotado - Marx y Lenin señoritos, comunismo 30:: muertos hambre y frio.


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LIBERTY TV

Abril 10, 2018

YO FUI COMUNISTA | Antonio Escohotado

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Ceremonia Devolución de los Nombres frente a la que fuera sede de la KGB en Moscú


María Elena Cruz-Varela
Octubre 29, 2020

Como cada año desde 2006, velas, fotografías, silencio y un dolor antiguo que se renueva cada 29 de octubre toma la plaza en la que se erige el monumento conocido como La Piedra de Solovki, en un Moscú que, aunque no crea en lágrimas, continúa su llanto silencioso manifiesto en una ceremonia que los moscovitas bautizaron como “Devolución de los Nombres”, con la que el pueblo, obligado a callar durante décadas, rinde homenaje a las incontables víctimas de Josef Vissarionovich, alias Stalin, uno de los más grandes asesinos en serie de la historia moderna.

En el memorial de la Piedra de Solovki, ubicada justo en la Plaza Lubyanka, sede de la dolorosamente célebre KGB, entiéndase policía política del régimen y desde donde, relatan vecinos del lugar durante la era del terror estalinista, se escuchaban durante las frías noches moscovitas los gritos de los torturados y los disparos de las ejecuciones sumarias, miles de ciudadanos dedican doce horas de sus vidas a desgranar, como un largo rosario en contra del olvido, los nombres, edades, oficios, profesiones y fechas de los asesinatos de más de un millón de seres humanos.

Este ritual casi sagrado se repite en otras muchas ciudades de la vasta, hermosa y aún herida extensión de lo que fuera la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética, la antigua URSS, pero es ahí, en Moscú, frente al edificio de la KGB, emblemático símbolo del inútil martirologio humano a causa de una ideología fallida, donde la emoción de un dolor que demorará muchísimo en que pueda ser llamado antiguo por los moscovitas, donde se patentiza a través de las voces y el llanto lento de parientes y amigos, el dolor y la vergüenza de un mundo que, a pesar de todo el horror, se niega a aprender sus lecciones.


https://youtu.be/jX2IW4aqQzM

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Lenin: números, datos e imágenes de los crímenes del primer dictador comunista

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Uno de los mitos históricos más aberrantes del siglo XX es presentar a Lenin como el dictador “bueno” de la URSS, y a Stalin como el “malo”, en un intento de salvar el mandato del primero.
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@ElentirVigo
Mar 8·11·2016

AVISO: este artículo contiene imágenes que pueden herir tu sensibilidad

Las cifras de víctimas del leninismo, de noviembre 1917 a enero 1924
  •     Más de un millón de personas asesinadas por motivos políticos o religiosos.
  •     Entre 300.000 y 500.000 cosacos asesinados.
  •     Cientos de miles de trabajadores y campesinos asesinados por hacer huelgas.
  •     240.000 muertos en la represión de la rebelión de Tambov.
  •     Más de 50.000 prisioneros de guerra blancos ejecutados.
  •     Entre 3,9 millones y 7,75 millones de muertos por hambrunas entre rusos, kazajos y tártaros.
Lenin en un mitin el 18 de marzo de 1918.

Una revolución comunista que abortó la democracia en Rusia

Para desmitificar a Lenin hay primero que romper otros mitos. El más básico es que cuando estalló la Revolución bolchevique el 7 de noviembre de 1917, los comunistas no derrocaron al Zar -que ya no reinaba- sino que abortaron la incipiente democracia en Rusia, aprovechando la crisis surgida entre conservadores y socialistas. Tras el asalto violento al poder por parte de los comunistas, estalló una guerra civil que duró cinco años, y en la que -ya desde el poder- se enfrentaron los bolcheviques -que resultaron vencedores- contra todos sus rivales. Era el comienzo de una sanguinaria dictadura que duraría más de 70 años, hasta la desaparición de la URSS en 1991.

Chekistas bolcheviques asesinando a un detenido, en una obra del pintor lituano Ivan Vladimirov (1869-1947).

Lenin ya había adelantado sus planes: dictadura y represión violenta

Poco antes de esa revolución comunista, en el verano de 1917 Lenin escribió un libro, “El Estado y la Revolución”, trazando cómo sería su dictadura. Entre otras consideraciones, el futuro déspota tiraba de la demagogia más burda y arremetía contra la democracia parlamentaria:

    “Decidir una vez cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el Parlamento: he aquí la verdadera esencia del parlamentarismo burgués, no sólo en las monarquías constitucionales parlamentarias, sino en las repúblicas más democráticas.”

Lenin abogaba “por la destrucción del parlamentarismo burgués” y “por una República de los Soviets de diputados obreros y soldados, por la dictadura revolucionaria del proletariado“. Esa dictadura implicaría “una serie de restricciones impuestas a la libertad de los opresores, de los explotadores, de los capitalistas” (al final las aplicaría a todo el mundo), y añadía: “es evidente que allí donde hay represión hay violencia, no hay libertad ni democracia”. En el libro, además, ya adelantaba con absoluta franqueza y antes de llegar al poder que la violencia la usaría “tanto para aplastar la resistencia de los explotadores como para dirigir a la enorme masa de la población, a los campesinos, a la pequeña burguesía, a los semiproletarios, en la obra de “poner en marcha” la economía socialista.” Uno de los más estrechos colaboradores del dictador comunista, León Trotsky, escribiría años después las palabras de Lenin a quienes se mostraban reticentes al uso del terrorismo: “¿Creéis realmente que podemos salir victoriosos sin utilizar el terror más despiadado?”

Funcionarios de la Cheka de Uman en 1920.

En tres años Lenin multiplicó por 18 el aparato represor del zarismo

Nada más tomar el poder los comunistas, empezaron a organizar su aparato represor. Una de las primeras medidas de la dictadura bolchevique fue instaurar la Chrezvycháinaya Komíssiya (más conocida como Cheka), un cuerpo de policía política fundado el 20 de diciembre de 1917, cuando Lenin llevaba algo más de un mes ejerciendo como dictador en concepto de “Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo”. La policía secreta zarista, la temible Ojrana, había llegado a tener a unos 15.000 miembros, encargados de detener a enemigos políticos, encarcelarles, torturarles e incluso ejecutarles sin ninguna orden judicial. A finales de 1918 la Cheka ya tenía 40.000 agentes, y dos años más tarde ya eran 280.000 chekistas. En tres años los bolcheviques había multiplicado por 18 el volumen del aparato represivo del zarismo.


Mujeres asesinadas por la Cheka de Járkov, Ucrania. Aún vivas, los chekistas les cortaron los pechos y les quemaron los genitales, introduciéndoles carbones dentro.

Los perversos métodos de tortura y asesinato de la Cheka

Si la Ojrana se había caracterizado por sus métodos brutales, la Cheka comunista superó en todos los sentidos el grado de crueldad de su predecesora zarista. Entre sus métodos de tortura y de asesinato contra disidentes políticos, clérigos ortodoxos y otras personas consideradas enemigas por los bolcheviques hay que citar salvajadas como las siguientes, documentadas por el historiador ruso Alexander Nikolaevich Yakovlev y por los Archivos Estatales de la Federación Rusa, entre otras fuentes:
  •     Lapidaciones, es decir, apedrear al reo hasta quitarle la vida.
  •     Crucifixiones, un método usado contra muchos sacerdotes y religiosos.
  •     Estrangulamientos.
  •     Arrojar a los reos a calderos de brea hirviente.
  •     Ahogamiento de reos en aguas heladas.
  •     Arrancarles el cuero cabelludo a los reos. Una práctica que se hacía, por ejemplo, en la Cheka de Járkov, en Ucrania.
  •     Ahorcamiento.
  •     Obligar a los reos a ingerir plomo fundido.
  •     Empalamiento.
  •     Matar a los reos arrojándolos a altos hornos.
  •     Castraciones.
  •     Enterrar a reos vivos, práctica perpetrada en la Cheka de Kremenchuk.
  •     Desollamientos, es decir, arrancarle la piel a tiras a los reos. La Cheka de Járkov usaba la piel arrancada a los presos para elaborar guantes.
Piel arracada de las manos de detenidos en el sótano de la Cheka de Járkov, Ucrania. Los chekistas utilizaban peines metálicos y tenazas para aplicar esta horrenda tortura.
  •     Escalfar al reo, es decir, arrojarle agua hirviendo hasta matarlo.
  •     Decapitaciones.
  •     Desnudar a reos, atarles y arrojarles agua fría en pleno invierno hasta congelarles, una práctica de la Cheka de Orel, a 360 Km de Moscú.
  •     Matar a los reos tirándolos al mar o a un río maniatados (es lo que hacía periódicamente con sus prisioneros la Cheka de Kholmogory en el río Dvina).
  •     Atar a víctimas desnudas en torno a barriles rodeados de clavos, y hacerlos rodar hasta que los reos morían, una práctica de la Cheka de Voronezh.
  •     Atar jaulas con ratas a los cuerpos de los presos y atizar a los roedores con hierros candentes hasta que se abrían paso entre los intestinos de los reos, una práctica usada por la Cheka de Kiev y que años después incluiría George Orwell en su famosa novela “1984”.
Más de un millón de personas fueron asesinadas por motivos políticos o religiosos durante lo que se conoce como el Terror Rojo, entre 1918 y 1922, la época más dura de la dictadura de Lenin. Para que nos hagamos una idea, según el historiador británico Hugh Thomas, las víctimas de la represión franquista suman unas 100.000 personas, entre los asesinados durante la Guerra Civil y la represión de la postguerra. Es decir, que en poco más de seis años de dictadura Lenin asesinó a diez veces más gente de la que se atribuye a la dictadura franquista en casi 40 años. Sin embargo, muchos ultraizquierdistas españoles que llaman “genocida” a Franco no tienen reparos en proclamar su admiración por Lenin, como por ejemplo el diputado de Izquierda Unida Alberto Garzón.

Monjes ortodoxos asesinados por la Cheka en 1919.

La salvaje persecución contra los cristianos y otras religiones

Con la Revolución bolchevique de 1917 se inició una persecución religiosa sistemática que supondría, a lo largo de la historia de la URSS, el asesinato de entre 12 y 20 millones de cristianos. En 1914 la Iglesia ortodoxa rusa tenía 55.173 iglesias, 29.593 capillas, 550 monasterios y 475 conventos: los comunistas clausuraron y destruyeron la amplia mayoría de ellos. Algo parecido ocurrió con las 5.000 sinagogas judías y las 25.000 mezquitas musulmanas que había en territorio ruso en 1917. Antes de la Revolución también había 112.629 sacerdotes y diáconos y 95.259 monjes y monjas de la Iglesia ortodoxa. Los comunistas desataron contra ellos una brutal persecución. Según Yakovlev, unos 3.000 sacerdotes, religiosos y monjas fueron asesinados ya sólo en 1918 con métodos tan brutales como los antes citados. Muchos laicos fueron acosados, torturados, detenidos y asesinados. El historiador Dimitry V. Pospielovsky dio cuenta de la brutalidad de los rojos contra los sacerdotes con casos como los siguientes:
  •     Un sacerdote de 80 años llamado Amvrosi fue brutalmente golpeado a culatazos antes de ser asesinado.
  •     Otro sacerdote llamado Dimitri fue llevado a un cementerio y desnudado, y cuando trataba de santiguarse antes de ser asesinado, un bolchevique le cortó el brazo derecho.
  •     Otro viejo sacerdote que intentaba detener la ejecución de un campesino fue golpeado, asesinado y desmembrado a sablazos por los bolcheviques. Esta forma de deshacerse de los cadáveres no fue un caso aislado entre los crímenes bolcheviques contra el clero ortodoxo.
  •     En el Monasterio de San Salvador los rojos mataron al abad, de 75 años, escalfándole y decapitándole.
  •     A Hermógenes, Arzobispo de Tobolsk y Siberia, le ataron piedras a la cabeza y le arrojaron al río Tura, donde murió ahogado.
  •     En Voronezh a siete monjas las mataron hirviéndolas en un caldero de alquitrán.
  •     En Pechora, un anciano sacerdote llamado Rasputin fue atado a un poste de telégrafo, tiroteado y su cadáver entregado a los perros para que lo devorasen.
  • En mayo de 1920 Lenin ordenó la ejecución masiva de todos los sacerdotes que fuesen contrarios al comunismo: fueron asesinados entre 14.000 y 20.000.
Los granjeros I. Afanasyuk y S. Prokopovich, maniatados y desollados vivos en una Cheka en Ucrania.

La represión de los granjeros kulaks


En el verano de 1918 los bolcheviques tuvieron que hacer frente a una rebelión de los kulaks, campesinos de Ucrania y del Cáucaso que eran propietarios de sus propias tierras y que se oponían a las políticas de colectivización comunistas y a la confiscación masiva de sus producciones de grano. Lenin envió una orden escrita a los bolcheviques de Penza para que ahorcasen públicamente a por lo menos 100 renombrados kulaks, a fin de usarlos como escarmiento contra los demás, y para que tomasen rehenes para forzar a los demás a someterse a los comunistas. En otra orden Lenin fue aún más claro: “Hay que formar inmediatamente una troika dictatorial (usted mismo, Markin y otro) implantar el terror de masas, fusilar o deportar a los centenares de prostitutas que hacen beber a los soldados, a todos los antiguos oficiales, etc. No hay un minuto que perder.”

El asesinato de miles de desertores del Ejército Rojo y de sus familias

El Ejército Rojo sufrió 3 millones de deserciones en 1919 y 1920. El primer año fueron arrestados por la Cheka 500.000 desertores, y casi 800.000 el segundo. Miles de ellos fueron asesinados, y sus familias fueron tomadas a menudo como rehenes y asesinadas para chantajear a los desertores. Un reporte típico de la Cheka afirmaba lo siguiente:

    “Provincia de Yaroslavl, el 23 de junio de 1919. La sublevación de desertores en el volost de Petropavlovskaya ha sido sofocada. Las familias de los desertores han sido tomadas como rehenes. Cuando empezamos a disparar a una persona de cada familia, los Verdes comenzaron a salir de los bosques y se rindieron. Treinta y cuatro desertores fueron fusilados como ejemplo.”

Entre agosto de 1920 y junio de 1921 se produjo en Tambov una gran rebelión antibolchevique con apoyo de desertores del Ejército Rojo, provocada por las masivas requisas ordenadas por los comunistas. Los rebeldes reunieron a un ejército de unos 40.000 hombres. Los bolcheviques aplastaron la rebelión. Entre las ejecuciones masivas y los internamientos en el Gulag murieron 240.000 civiles.

La brutal represión de los cosacos

Otro grupo que sufrió la brutal represión comunista fueron los cosacos, una etnia de origen turco. Muchos de sus miembros lucharon en el Ejército blanco, junto a los zaristas, en la Guerra Civil rusa. Entre 1918 y 1919 llegaron a formar una República independiente, de carácter democrático. Los bolcheviques dirigieron contra ellos una durísima represión. El historiador Michael Kort ha estimado que entre 300.000 y 500.000 cosacos fueron asesinados en 1919 y 1920, de una población de 1,5 millones.
En primer plano, el cadáver del telegrafista Ponomarenko en la Cheka de Járkov, Ucrania. Le cortaron la mano derecha y muestra cortes profundos en la cabeza. Al fondo se ven los cadáveres de otras dos víctimas de los chekistas.

La creación por Lenin de una red de campos de concentración: el Gulag

En abril de 1919 Lenin firmó un decreto para crear un sistema de campos de concentración que copiaba la Katorga zarista, que en 1916 contada con casi 20.000 reclusos, según cifras publicadas por Stephen G. Wheatcroft. La nueva red de campos de concentración recibió el nombre de Glávnoie upravlenie ispravítelno-trudovyj lagueréi i koloni (Dirección general de campos de trabajo). Era el nacimiento del Gulag, el mayor sistema de represión soviético. El primero de esos campos se había establecido en 1918 en Solovki, en las islas Solovetsky del Mar Negro. Nuevamente las cifras de la dictadura comunista acabaron superando con creces a las del zarismo en poco tiempo: a finales de 1920 ya había 84 campos con unos 50.000 prisioneros políticos. En octubre de 1923 ya eran 315 campos con 70.000 prisioneros. Los allí detenidos eran utilizados en trabajos forzados como mano de obra esclava. Entre la población reclusa había muy altos índices de mortalidad, debido a las durísimas condiciones de estos brutales centros de reclusión, en los que a menudo los presos morían de hambre o asesinados por sus guardianes.

Lenin animó a ejecutar en masa a huelguistas

Las huelgas también fueron sofocadas de forma sanguinaria. El 16 de marzo de 1919 la Cheka asaltó la factoría de Putilov, en la que sus trabajadores se habían declarado en huelga seis días antes, acusando al gobierno bolchevique de haberse convertido en una dictadura: 900 trabajadores fueron arrestados, y 200 ejecutados sin juicio alguno. La represión violenta, los encarcelamientos, la toma de rehenes y los asesinatos en masa fueron los métodos más usados por los bolcheviques para sofocar estas huelgas, tanto en las fábricas como en el campo. El 29 de enero de 1920, ante las huelgas de los trabajadores de la región de los Urales, Lenin envió un telegrama a Vladimir Smirnov animando a utilizar el asesinato en masa contra los huelguistas: “Me sorprende que usted tome el asunto con tanta ligereza y no ejecute inmediatamente un gran número de huelguistas por el delito de sabotaje.” Incluso se recurrió a estos métodos para sofocar las protestas de trabajadores al ser obligados a trabajar en domingo, como ocurrió en Tula, un malestar que los bolcheviques atribuían, sin más, a una “conspiración contrarrevolucionaria forjada por espías polacos”. Se estima que cientos de miles de trabajadores y campesinos rebeldes fueron ejecutados entre 1918 y 1922.
Asesinados por la Cheka de Kiev, Ucrania, en 1919.

La ejecución en masa de prisioneros de guerra

A finales de 1920 el propio Lenin dio su aprobación para el asesinato en masa de 50.000 prisioneros “blancos” y civiles en Crimea, a tiros o por ahorcamiento, en una de las mayores masacres de la Guerra Civil Rusa. Las víctimas de este crimen se habían entregado, según relata Robert Gellately, tras la promesa bolchevique de que habría una amnistía para ellos si se rendían.
Los cadáveres apilados de víctimas de la hambruna rusa en Buzuluk, en la región del Volga, invierno de 1921 a 1922.

Lenin usó el hambre con fines políticos: de 3,9 millones a 7,75 millones de muertos

Uno de los episodios más dramáticos de la dictadura de Lenin fue la hambruna rusa de 1921 y 1922, que afectó a unos 27 millones de personas y mató a entre 3 y 5 millones y que fue provocada, en gran medida, por las requisas masivas de grano ordenadas por los bolcheviques, la denominada Prodrazvyorstka (copiada y ampliada por los comunistas, como otras cosas, de la Razvyorstka, la requisa de grano zarista en la Primera Guerra Mundial). El grano requisado se usaba a menudo para exportación. Este exterminio mediante el hambre no fue algo accidental o que la dictadura bolchevique tratase de evitar: se hizo de forma intencionada e incluso se buscó con ella un fin antirreligioso, como escribía Lenin en una carta de Lenin al Politburó el 19 de marzo de 1922:

    “Ahora y solo ahora, cuando las personas se consumen en áreas afectadas por la hambruna y cientos, si no miles, de cadáveres yacen en las carreteras, podemos (y por lo tanto debemos) perseguir la eliminación de propiedades de la iglesia con la energía más frenética y despiadada y no dudéis en sofocar la menor oposición. (…) Debemos perseguir la eliminación de los bienes de la iglesia por cualquier medio necesario para asegurarnos un fondo de varios cientos de millones de rublos de oro (no olvidéis la inmensa riqueza de algunos monasterios y lauras). (…) Todas las consideraciones indican que más adelante no lo haremos, porque en ningún otro momento, además del hambre desesperada, nos dará ese estado de ánimo entre la masa general de campesinos que nos garantizaría la simpatía de este grupo, o, al menos, nos aseguraría la neutralización de este grupo en el sentido de que la victoria en la lucha por la eliminación de la propiedad de la iglesia, de manera incuestionable y completa, estará de nuestro lado”.

Este uso de las hambrunas como método para conseguir objetivos políticos ya lo había adelantado Lenin en 1891, cuando se negó a colaborar con una campaña de ayuda a los hambrientos de la ciudad de Samara. Según Lenin el hambre tiene “numerosas consecuencias positivas”, pues “destruye no solamente la fe en el Zar, también en Dios” (citado por Stéphane Courtois, Nicolas Werth, Jean-Louis Panné, Andrzej Paczkowski, Karel Bartosek y Jean-Louis Margolin en “Le livre noir du communisme”, 1997).

Bolcheviques requisando grano a campesinos, en una obra del pintor lituano Ivan Vladimirov (1869-1947). Estas requisas provocaban un gran descontento y fueron, en gran medida, causantes de la letal hambruna de 1921 y 1922.

La hambruna rusa no fue la única en el territorio de la URSS durante la dictadura de Lenin. Hambrunas similares las sufrieron los kazajos (1919–1922, entre 400.000 y 750.000 muertos) y los tártaros (1921-1922, entre 500.000 y 2 millones muertos), todos ellos bajo dominio soviético. Sumando estas cifras a las de la hambruna rusa, tenemos entre 3,9 millones y 7,75 millones de muertos a causa del hambre, una situación provocada -insisto- por el propio régimen comunista.

Las hambrunas y las pésimas condiciones de vida dieron lugar a rebeliones en la URSS, hoy poco recordadas por la mayor parte del mundo. Una de las más significativas, además de la ya citada de Tambov, fue la de Kronstadt en marzo de 1921, cuando civiles, soldados y marinos de la flota soviética de Báltico se alzaron contra los bolcheviques. El Ejército Rojo sofocó la rebelión ejecutando a miles de personas. Y a día de hoy, tipos como el diputado comunista Alberto Garzón aún se atreven a ensalzar a esa dictadura criminal diciendo que representaba “Paz, Pan y Tierra”…




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jueves, septiembre 24, 2020

Videos: El filósofo ex comunista español Antonio Escohotado: El COMUNISMO es el INFIERNO en la TIERRA.

 The Right Side of the Wall

Julio 13, 2020

El famoso filósofo Antonio Escohotado, uno de los intelectuales españoles más brillantes de la historia, nos explica en una entrevista realizada en la Feria del libro de Bogotá en el año 2014, la extraordinaria superioridad del mercado frente a la planificación, Marx, las clases sociales y el igualitarismo marxista y lo que no te cuentan en la escuela, colegio o universidad acerca del comunismo. 

Antonio ESCOHOTADO: El COMUNISMO es el INFIERNO en la TIERRA


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SOCIALISMO "infierno en la tierra"


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Las Sectas Comunistas en EE UU


Antonio Escohotado Espinosa

Abril 3, 2019

Conferencia auspiciada por el Instituto de Estudios Cívicos de Montevideo y presentado por Conrado Hughes y Gerardo Sotelo. Agradecimientos a Jenny por la edición de la pieza.

Canal oficial del pensador español, quien ha publicado más de una veintena de obras sobre filosofía, sociología e historia –nunca como categorías separadas- entre las que destacan Historia general de las drogas (1989), Caos y Orden (1999) o la trilogía Los Enemigos del Comercio (con su primer volumen publicado en 2008 y el tercero en 2017).



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