Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
domingo, febrero 01, 2026
Alberto Roteta Dorado: JOSÉ MARTÍ, SU VOZ POR EL MUNDO. Segunda parte
Se trata de un trabajo de investigación que permite precisar la primera vez que Martí pronunció su palabra en público en cada país donde vivió,
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JOSÉ MARTÍ, SU VOZ POR EL MUNDO.
Dedicado al 173º aniversario de su nacimiento.
Segunda parte
Por Dr. Alberto Roteta Dorado
27 de enero, 2026
Santa Cruz de Tenerife. España. El dos de abril de 1877 José Martí llegó a la capital de Guatemala, procedente de Cuba, con breve escala en México. En Guatemala comenzó una intensa actividad intelectual. Es nombrado profesor de la escuela normal en la cátedra de literatura, catedrático de literatura francesa, inglesa, italiana y alemana, así como de historia de la filosofía en la universidad.
Precisar cuando habló por vez primera en este país resulta difícil por lo poco tratado que resulta el tema de la oratoria martiana en esta época. El dos de abril Martí llega a Guatemala. El 21 de abril de 1877, Toledo Sande refiere un primer discurso en saludo a Guatemala, durante un acto celebrado en la escuela normal. Otras fuentes afirman que pronunció un discurso en el mes de abril dedicado a Guatemala, dicho discurso debe ser el correspondiente al día 21 citado por Toledo Sande. Este es el discurso que debe considerarse como el primero de todos los ofrecidos en estos meses de intensa actividad; aunque, por su trascendencia, se comenta más acerca de otros.
El día 28 de abril es meritoria su participación como orador en la escuela normal, donde habló sobre poetas y escritores guatemaltecos, lo que puede confirmarse si consideramos la carta que Martí envió al director de El Progreso, donde dice haber hablado de unos “versos de Lainfiesta, medidos a la manera de Meléndez, el dulce poeta”, precisando además que fue en la escuela normal. El 26 de mayo pronunció un discurso en la velada literaria que la escuela normal dedicó a los jefes políticos de los departamentos del país donde abordó los temas de la agricultura y de la educación en nuestra América. El 25 de julio Martí pronunció un discurso en el Teatro Colón, de la capital guatemalteca en una velada solemne para celebrar el aniversario de la fundación de la ciudad.
Su éxito en esta última intervención le permitió el cargo de vicepresidente de la sociedad literaria El Porvenir. Jorge Mañach, sin mencionar la fecha, hace referencia a un discurso de Martí en el teatro Nacional, es decir, en el teatro más importante de Guatemala, que en esta época aún no se llamaba Colón y que Martí menciona en su libro Guatemala, ubicado al oriente de la plaza mayor; aunque no hace referencia a su nombre. Dicho discurso fue en ocasión de inaugurar sus actividades la sociedad El Porvenir y en el que Martí trata el tema de la oratoria. Pudiera tratarse del mismo discurso. El 16 de septiembre: participó como orador en el acto celebrado en la escuela normal para rendir homenaje a la independencia centroamericana, sin embargo, Mañach refiere un día antes su participación en uno de los actos públicos del aniversario de la patria, y no precisamente de Centroamérica, en esta ocasión el gobierno le pidió que escribiera un drama histórico.
De cualquier forma debe quedar bien precisado que, por su importancia, teniendo en cuenta el lugar, Teatro Nacional desde 1871 – desde 1892 con motivo de la celebración del cuarto centenario del descubrimiento de América pasa a ser conocido como Teatro Colón–, por la distinción hecha al apóstol de nombrarlo vicepresidente de una sociedad literaria, y por habérsele dado la oportunidad a él, siendo extranjero, de disertar en el día de la fundación de una ciudad, este discurso adquiere una mayor dimensión; pero este no fue su primer discurso en Guatemala. De su intervención en el Teatro Nacional podemos conocer los temas tratados gracias a una carta de Martí dirigida a Valero Pujol, director del Progreso, fechada el 27 de noviembre del propio año 1877, inédita hasta la edición de las obras completas de 1975, gracias a la cortesía de Néstor Carbonel, quien llegó a conocer al maestro. A continuación, cito las palabras de Martí:
“Ensalcé a la próspera Guatemala. Mi mano agradecida sabe que se sentía allí lo que yo decía. Los que la estrecharon no serán olvidados (…) yo había alentado a los jóvenes, encomiado la necesidad de la energía individual, censurado el respeto ciego, el continente sumiso, la mano floja, la mirada opaca, el habla humilde, todo eso que usted ha llamado circunstancias” (…) “Canté a la Guatemala laboriosa, alta de limpieza, virgen robustísima, pletórica de gérmenes, canté una estrofa del canto americano, que es preciso que se entone como gran canto patriótico, desde el brillante México hasta el activo Chile”(…) “Aquella noche, corrió a mi lado aire de amor”.
El tema de la oratoria no fue tratado en este discurso, como asegura Mañach, este gran discurso que impactó a sus oyentes y que mereció el elogio del director del Progreso, señor Valero Pujol, trata el tema de Latinoamérica, de la necesidad de la unidad de sus pueblos para crecerse ante el mundo. El tema de la oratoria fue tratado, según refiere el propio Martí a Valero Pujol, en la citada carta antes de esta intervención; aunque no precisa fecha, pero si podemos vislumbrar el lugar, posiblemente la escuela normal que dirigía su amigo cubano José María Izaguirre. El siguiente fragmento nos ubica en el tema tratado por Martí en su intervención del día 16 de septiembre, en un acto de la escuela normal dedicado a la independencia centroamericana, lo que el propio Martí refiere en la citada carta:
“La manera de celebrar la independencia no es, a mi juicio, engañarse sobre su significación, sino completarla”. Les hablo de lo que hablo siempre: de ese gigante desconocido, de estas tierras que balbucean, de nuestra América fabulosa”.
Un comentario publicado en el periódico El Proceso, que cita David Vela en su libro Martí en Guatemala, nos permite conocer la trascendencia de la oratoria martiana en esta nación desde sus primeras alocuciones:
“Martí con su riqueza de imaginación y sus erupciones de ideas. Este joven ya conocido entre nosotros es un alma de fuego que lleva en la cabeza todo el calor de los pensamientos más grandes, y en el corazón todos los destellos de las más hermosas flores, la energía de los sentimientos más dulces; palabra fácil, expresión poética, pero con esa poesía que combina la fluidez, la galanura, la música de la tribuna, con los ideales más puros de la verdad y del derecho.”
La Habana, Cuba
A finales de julio de 1878 Martí y su esposa se marchan de Guatemala rumbo a Cuba, con brevísima escala en Honduras. Su llegada a Cuba fue el 31 de agosto de 1878. En Cuba alternó su intensa labor política clandestina con sus múltiples presentaciones en tertulias, veladas y sesiones en casas o en instituciones como el Liceo de Guanabacoa y el naciente Liceo Artístico y Literario de Regla. La mayoría de los biógrafos coinciden en citar el discurso dedicado al poeta Alfredo Torroella como la primera presentación pública de Martí en enero de 1879. Sin embargo, la imprecisión está en relación con el momento en el que Martí se refiere al poeta cubano, es decir, en su sepelio el día 22 de enero de 1879, en el Liceo de Guanabacoa o en la velada que un mes más tarde se le dedicara, en dicho Liceo, el día 28 de febrero de 1879. Toledo Sande comenta el discurso de Martí del 27 de abril en el homenaje al violinista Rafael Díaz Albertini y luego insiste en su intervención en el banquete ofrecido en los altos del Louvre al periodista Adolfo Márquez Sterling. No creo que se trate de una omisión por olvido o imprecisión, sino que Toledo Sande decidió resaltar, por su connotación política, estos dos discursos.
Por su parte, Cintio Vitier, en la cronología que hace en su Vida y obra del apóstol menciona como primer discurso de Martí, el que dedicara al poeta Alfredo Torroella el día 22 de enero; pero dice que se trata de un homenaje póstumo y omite el del día 28 de febrero, que es el que en realidad se le dedica de forma póstuma al poeta cubano, ya que el del día precisado por Vitier en su biografía es durante su sepelio y no como homenaje posterior. Sin embargo en su capítulo dedicado a la Oratoria del Apóstol en sus Temas Martianos, este autor menciona los dos discursos: “La calidad de su palabra, en efecto, se revela en el sepelio del poeta Alfredo Torroella, consagrándose en la velada que el Liceo de Guanabacoa dedica unos días después – el 28 de febrero de 1879– a la memoria del infortunado poeta”, y luego, al referirse al contenido del segundo discurso, el que realmente lo consagra en su patria, sostiene que es el único que se conserva. Es cierto que se conserva solo este de forma íntegra; pero insisto en afirmar que existen, al menos, cuatro párrafos de la primera intervención martiana en Cuba, o sea, durante el sepelio del poeta Alfredo Torroella.
Es Jorge Mañach el biógrafo más preciso en este aspecto al afirmar en su estudio biográfico que esta “era la primera vez que Martí hablaba en Cuba frente a un público numeroso”, refiriéndose al discurso del día 22 de enero en el sepelio del poeta. Revisando en su extensa obra pude encontrar hace algunos años, en el tomo decimonoveno, dedicado a viajes, diarios, crónicas y juicios, unos fragmentos de este discurso, solo cuatro párrafos, en una breve sección titulada Notas. Sobre este primer discurso señala Mañach: “Cuando, al fin, terminó Martí con una invocación magnífica a la muerte, el público estaba electrizado. El doloroso silencio estalló en una ovación tenaz, y Martí fue arrebatado de la tribuna entre abrazos. Estaba consagrado”.
A pesar de ser el autor, al menos de los varios consultados, que resulta más preciso en este sentido, al destacar la importancia de esta primera intervención en Cuba, Mañach confunde los discursos y comenta el pronunciado por Martí un mes después en el propio Liceo, dedicado al propio Alfredo Torroella, que es el que según Vitier lo consagra en la oratoria en su patria. En los pocos fragmentos conservados de este discurso no se hace referencia a una invocación a la muerte, y si en el segundo discurso, el que se conserva completo, cuando Martí dice: “¡Muerte, muerte generosa, muerte amiga! ¡ay nunca vengas!”
A continuación, cito un fragmento del primer discurso pronunciado por nuestro apóstol en Cuba, en el sepelio del poeta Alfredo Torroella, el 22 de enero de 1879, Liceo de Guanabacoa, que es realmente su primera intervención en público como orador, si excluimos la fugaz lectura de Adúltera en una tertulia habanera en 1877.
“El pudor del dolor es el silencio. Ante la tumba de los poetas, no deben bautizarse los oradores, pero lo que no sabe mi pobre voz de peregrino levantar dignamente hasta la tumba, te lo dicen en tono solemnísimo ese rumor del pueblo agradecido, esos niños que miran medrosos tu cadáver, esos ojos de mujeres cubanas que te lloran” (…) “Si aún vive en ti algo de aquella alma pura de paloma que supo trocarse en alma de águila para cantar los males de la patria”. (…) “Si aún queda en ti algo de aquella anima amantísima que te hizo buscar con mano trémula en tu hora de agonía las manos de tus hijos y la cabeza honrada de tu padre, conmueve tu humana vestidura, surge de tu flaca carne, asoma a tus ojos algo de aquella vívida mirada que tantas veces te hizo resplandecer radiante de entusiasmo, hermoso de pasión, bello de cólera, mira a tu alrededor esos niños que aprenderán mañana tus versos, esas mujeres que los guardan en el corazón, esos hombres que no los olvidarán jamás”.
El siguiente fragmento corresponde al discurso que pronunció Martí el 28 de febrero de 1879, en el Liceo de Guanabacoa, dedicado a la memoria del poeta Alfredo Torroella, el cual se suele confundir e interpretarse como el primero, durante su sepelio:
“¡Muerte!¡Muerte generosa!¡Muerte amiga! Seno colosal donde todos los sublimes misterios se elaboran; miedo de los débiles, placer de los valerosos, satisfacción de mis deseos, paso oscuro a los restantes lances de la vida; madre inmensa, a cuyas plantas nos tendemos a cobrar fuerzas nuevas para la vía desconocida donde el cielo es más ancho, vasto el límite, polvo los pies innobles, verdad al fin, las alas; simpático misterio, quebrantador de hierros poderosos, nuncio de libertad … te hemos robado un hijo…¡Digno era de ti; pero nos hace falta…¡Caliéntanos su fuego, anímanos sus cantos, suavízanos su amor, fuerza nos da su indómita energía. Búscalo si lo quieres, en el hogar de los desnudos, junto al lecho de los enfermos, en el corazón de los honrados, en la grave memoria de los hombres, en las pálidas almas de las vírgenes. ¡Pero si tanto has de arrancarnos para llevarlo a tu hondo seno, ¡ay! Nunca vengas que las vírgenes y los honrados nos hacen mucha falta¡¡Muerte, muerte generosa, muerte amiga!¡ay!¡nunca vengas!”
Nueva York. Estados Unidos de América
El 20 de diciembre Martí embarca desde Francia para Nueva York, llegando el 3 de enero de 1880. El día 24 del propio mes, a solo veintiún días de su llegada, ofrece su Lectura en Steck Hall, que días después apareció como Asuntos cubanos, siendo este su primer discurso en este territorio, aunque en realidad se trata de la lectura de un documento. Los biógrafos consultados coinciden todos en declarar que esta es su primera intervención pública y por tanto la primera vez que se escuchaba su voz en los Estados Unidos. Un público cubano muy heterogéneo llenó Steck Hall para escuchar al ya orador consagrado. Para algunos estudiosos, se trata de un ensayo meditado. Martí hace un balance de la guerra de los diez años y el proyecto de diseño de la próxima gesta. Este documento que, a diferencia de lo habitual en Martí, que era pronunciar un discurso propiamente dicho, constituye su primera intervención relevante, al menos, desde el punto de vista político. Se trata de una primera configuración política con un enfoque filosófico y analítico del hecho revolucionario martiano, algo que se materializaría de manera más objetiva en el Manifiesto de Montecristi. De este primer documento leído por Martí públicamente en los Estados Unidos cito a continuación el siguiente fragmento:
“No a hacer destemplada gala de entusiasmo y consecuencia personales vengo, sino a animar con la buena nueva la fe de los creyentes, a exaltar con el seguro raciocinio la vacilante energía de los que dudan, a despertar con voces de amor a los que – perezosos o cansados– duermen, a llamar al honor severamente a los que han desertado su bandera. Y no cuido del aliño de mi obra, breve y raquítica muestra de la que intento en beneficio de la patria. Porque no tiene derecho a los refinamientos de la calma un lenguaje que no ha sabido conquistar aún para su pueblo la calma honrada y libre; ni debe el buen guerrero, en la hora del combate, curar de su belleza sino de ofrecer el pecho ancho, como escudo del patrio pabellón, a las espadas enemigas. Por más que este enemigo a quien ahora combatimos, luche, más que con espadas, con puñales”.
Caracas. Venezuela.
En enero de 1881 llega a Caracas, y el 21 de marzo del mismo año da un discurso en el Club del Comercio, donde trata el tema de Venezuela y América. En su Martí: el Apóstol, Mañach precisa que el discurso en el Club del Comercio tuvo repercusión en el ámbito literario y Sande comenta acerca de la acogida que tuvo por la intelectualidad y el ambiente social caraqueños. La voz del apóstol se dejó escuchar en Venezuela con este discurso, del que se conservan fragmentos, casi el documento íntegro, que podemos encontrar en el tomo séptimo de sus obras completas, y del que cito a continuación, un fragmento que nos ofrece la medida de la espiritualidad del intérprete de América:
“Días de fiesta me parecieron, aunque eran días de trabajo los primeros que pasé en Caracas, a bien que para mí los días de trabajo son los verdaderos días de fiesta. No sabía yo, a poco andar cuales eran más claros, si los cielos o las almas. Ni sabía al irme por las perfumadas noches a verter mi alma, – el alma sola de un desconocido– en el alma universal que en todas partes flota, besa y corona, ni sabía que estrellas brillaban más, si las del cielo o las de la tierra”.
Así las cosas, la voz del Apóstol y Maestro, el más simbólico y universal de los cubanos, se dejó escuchar en el mundo, siendo estas intervenciones, citadas en este trabajo, las primeras que hiciera en público en varias naciones en las que vivió temporalmente. Su grandeza y trascendencia están dadas por su enorme labor política, pero también, por su extraordinaria labor intelectual, siendo la oratoria impecable su mayor atributo. En un día como hoy, 28 de enero, donde evocamos su nacimiento, acudir al mensaje martiano a través de su palabra, elocuente y precisa, es la mejor manera de honrarlo.
Se trata de un trabajo de investigación que permite precisar la primera vez que Martí pronunció su palabra en público en cada país donde vivió,
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JOSÉ MARTÍ, SU VOZ POR EL MUNDO.
Dedicado al 173º aniversario de su nacimiento.
Primera parte.
Por Dr. Alberto Roteta Dorado
Santa Cruz de Tenerife. España. La universalidad de José Martí es un hecho innegable. Esta universalidad está determinada, no solo por su trascendente labor política, sin la cual, la segunda gesta independentista hubiera sido infructuosa, sino por sus cualidades de escritor extraordinario, la grandeza de su pensamiento filosófico, la vastedad de su cultura y, ante todo, el don de la elocuencia, demostrado a través de sus innumerables discursos. El contexto histórico en el que le tocó vivir a Martí se caracterizó, entre otras cosas, por un extraordinario auge del desarrollo de la oratoria, hecho que se popularizó, tanto en Europa, donde nuestro héroe vivió transitoriamente en países como España, como en América, donde vivió, igualmente, en varias naciones como México, Estados Unidos de América, Guatemala y Venezuela. Ese don de la elocuencia le permitió ganarse la admiración y el respeto de todos los que le escucharon, toda vez que Martí ofreció pláticas, alocuciones y, sobre todo, grandes discursos. De ahí que algunos investigadores profundos de su pensamiento lo definieran como un orador extraordinario.
Este tema de la oratoria martiana ha sido tratado con sumo cuidado y gran profundidad por estudiosos de la obra del apóstol de la independencia cubana. Merecen ser citados Isidro Méndez, Medardo Vitier, Jorge Mañach y Luis Álvarez, por solo acudir a algunos de los grandes que han abordado desde posturas diferentes dicho tema; aunque siempre coincidiendo en una misma idea: la grandeza de su oratoria y ese peculiar estilo que lo define como uno de los grandes, amén de resaltar esa vastedad de conocimientos y exquisita cultura. Estos investigadores han aportado elementos conceptuales acerca del estilo y el lenguaje, tanto desde el punto de vista literario, como filosófico, político o de la oratoria propiamente dicha.
(José Martí, junio de 1869)
Han sido revisados reiteradamente, con la finalidad de ser estudiados en este sentido sus conocidísimos discursos revolucionarios, entre los que se destacan todos los dedicados al diez de octubre, entre 1887 y 1891, en Masonic Temple y Hardman Hall, en Nueva York, así como los famosos “Con todos y para el bien de todos” y “Los pinos nuevos” de Tampa y Cayo Hueso. Sin embargo, con frecuencia se omite en cronologías y estudios biográficos sobre la vida del apóstol la primera vez que habló en público, la trascendencia de sus primeras intervenciones como orador, los temas tratados, si se conserva el documento, o al menos partes de él, así como la valoración crítica de la prensa de la época.
El presente trabajo tiene como objeto hacer referencia a la primera intervención pública de Martí en diversos países en los que dejó escuchar su voz, así como destacar las valoraciones acerca de su oratoria hechas en el contexto de su tiempo. Haré mención de sus discursos en España, a pesar de no conservarse de manera escrita, a su reconocida intervención por primera vez en México en el liceo Hidalgo. Trataré de precisar cual fue realmente su primer discurso en Guatemala y en Cuba, además de insistir en su lectura en Steck Hall en los Estados Unidos y su elocuente discurso en el Club del Comercio de Venezuela. Estos discursos martianos no son necesariamente los más importantes, ni los que lo consagran dentro de la oratoria; pero si los primeros que ofreció en estos países.
Madrid y Zaragoza, España
Entre los años 1871 y 1874 José Martí permaneció en España al ser deportado de su patria por las autoridades del gobierno español. Aquí estudió y se graduó de licenciado en derecho civil y canónico y de licenciado en filosofía y letras. Publicó sus primeros ensayos: El presidio político en Cuba y La República española ante la revolución cubana, además de escribir su drama Adúltera. Fue en tierra española donde el joven cubano habló por vez primera en público.
El veintisiete de noviembre de 1872, José Martí, con solo diecinueve años habló para un grupo de personas reunidas en la casa de Carlos Sauvalle, en Madrid, después de haber participado en la iglesia Caballero de Gracia, en las honras fúnebres a los estudiantes de medicina fusilados en Cuba un año atrás por el gobierno español. El ensayista y crítico Jorge Mañach recrea el hecho en su biografía Martí el apóstol, cuando describe este momento y expone las ideas presentadas por Martí en su discurso. Esta primera intervención de Martí, sin embargo, no fue en un lugar público y solo fue escuchado por un grupo íntimo de amigos y compañeros. No obstante, hemos de considerar este acontecimiento como la primera vez que Martí dejó escuchar su voz en el mundo. Según Mañach:
“Evocó la tragedia. Los rostros sonreídos fueron tornándose graves. Narró con la precisión de un testigo de vista, los tres días increíbles de furia y de angustia. Brillaban ya los ojos de sus oyentes (…). Pintó la amargura de las vidas frustradas, el vacío de las amistades truncas, el dolor sin medida de las madres despojadas (…) y como ese dolor materno, más grande que él, era el dolor de la gran madre de todos: la patria”.
Sus primeras disertaciones en una institución tuvieron lugar en la logia masónica Armonía N.º 52 de Madrid, en la que se cree que desempeñara el cargo de orador, lo que sugiere su afiliación a este movimiento, a pesar de su extrema juventud. Desde la logia masónica de Madrid, según Toledo Sande, en su estudio biográfico Cesto de Llamas: “alentaba el espíritu independentista” y “auxiliaba a niños pobres”. Esto pudiera ser, tal vez, su propósito dentro de la masonería, cuyas ideas y doctrinas estuvieron siempre vinculados a las luchas emancipadoras. Recordemos que muchos de nuestros próceres fueron honorables masones. En el caso de José Martí, considero que más que un motivo puramente filosófico, devocional o de interés particular por estas asociaciones, hubo una aproximación en la búsqueda de los ideales independentistas que tanto se proclamaban en los templos masónicos. Lamentablemente, no se conservan escritos de las palabras del héroe cubano de esta época. Mañach refiere en su estudio biográfico:
“Los republicanos del jurado federal le habían conquistado para la masonería, pensando acaso que esta se encargaría a su vez de conquistarlo para la república española. Martí probablemente tenía sus propios cálculos. En la Logia Armonía, a la que se afilió, otros cubanos fraternizaban solemnemente con españoles de varía jerarquía y condición. Martí llevó a ella, con sus disertaciones románticas sobre el amor universal, la protesta velada contra el odio y la iniquidad que una terca ceguera mantenía en Cuba”.
Dos años más tarde nos encontramos a Martí en Zaragoza, en territorio español aragonés. En el mes de enero, el joven cubano participó en una velada por los caídos en la defensa de la república. Según Mañach: “Era la primera vez que Zaragoza le solicitaba para un servicio público, pensando acaso que ninguna voz como la del joven insurrecto, a pesar de su modestia, para entonar con la necesaria prudencia la elegía de su libertad (…) Martí compuso un poema heroico-filosófico que habría de leer el actor Leonardo Burón y preparó con todos los frenos del caso, un discurso acerca de la muerte, la caridad, y el amor. Pero ya en el escenario, se olvidó completamente del discurso, e improvisó un fulgurante epinicio a la rebeldía cívica”.
Ciudad México
En 1875 Martí llegó a México procedente de Nueva York. En este país estuvo desde el ocho de febrero de 1875 hasta el dos de enero de 1877. Por estos meses el Liceo Hidalgo ofrecía una serie de conferencias sobre la influencia del espiritismo en el estudio de las ciencias en general y confió al recién llegado cubano una de sus intervenciones, la inicial, el día 5 de abril de 1875, previa aprobación, el mes anterior, de su postulación para miembro de dicha institución. Así las cosas, la primera vez que nuestro apóstol dejó escuchar su voz en México, fue en la afamada institución, teniendo gran aceptación por los visitantes y elogios de la prensa de la época. En este sentido, algunos estudiosos del pensamiento martiano hacen referencia a la polémica que sostuvo Martí en defensa del espiritualismo contra el positivismo defendido por Gustavo Baz; pero no comentan acerca de su primera intervención como orador. He podido precisar que las polémicas en torno a estos temas de naturaleza espiritual se desarrollaron en sesiones posteriores a la que dio inicio al ciclo y en la cual participó Martí. Varias fuentes biográficas destacan que Martí participó en los debates sobre materialismo y espiritismo en esta institución, además de que se conservan testimonios del efecto de su intervención en este debate sobre espiritismo y positivismo, testimonios que el biógrafo Jorge Mañach, describe en su biografía antes citada al hacer referencia a la crónica de El Eco de Ambos Mundos que se publicó entonces:
“Este joven será terrible en la plaza pública a la hora de una conmoción popular; podrá arrancar lágrimas al borde de un sepulcro; será el orador favorito de las mujeres, de los niños y de los creyentes; pero nunca, y esto depende de su sistema nervioso, de su imaginación viva y arrebatada, nunca convencerá en un Parlamento, ni se sobrepondrá en medio de las discusiones frías y serenas de la ciencia.”
Dicha crónica tiene una visión profética, en cierta medida. Martí se convierte en el orador favorito de todos. Sus grandes discursos posteriores así lo demuestran. Su lectura en Steck Hall, en Estados Unidos, conmovió a los emigrados revolucionarios cubanos, sus intervenciones en Tampa y Cayo Hueso contribuyeron a su universalidad a través de los famosos discursos Los pinos nuevos y Con todos y para el bien de todos, amén de sus históricas alocuciones en el Templo Masónico de Nueva York, dedicadas al diez de Octubre, y por derecho propio, su huella trascendental en su patria con su discurso dedicado al poeta Alfredo Torroella y al violinista Díaz Albertini, por solo citar algunas de sus más conocidas, y a la vez, trascendentes intervenciones públicas.
Mañach precisa en su biografía del apóstol que en el periódico El Federalista apareció el siguiente comentario: “Una cascada, un torrente de ideas vertidas de la manera más galana y florida fue su alocución”. Además, refiere que en La Revista se hizo referencia al acontecimiento como “un triunfo envidiable”. Martí publicó un artículo en la Revista Universal, en México, con fecha del 11 de mayo de 1875, en el que hace referencia al liceo Hidalgo, y menciona una discusión sobre temas abstractos, que, al parecer, son las polémicas en torno al tema del espiritualismo abordado solo un mes antes.
El propio Mañach resume el hecho haciendo una profunda valoración crítica del pensamiento filosófico martiano al expresar: “Martí escuchó las voces sin Dios e hizo examen de conciencia. Como siempre que miraba dentro de sí mismo, halló dos hombres dispares en él, un sentimental, para quien la vida no tenía sentido sino como empresa del espíritu, y el racionalista que las lecturas y el siglo habían ido superponiéndole. Pero los años españoles acababan de impregnarle también del idealismo krausista y de vagas esencias orientales, dejándole un turbio poso de convicciones sobre la armonía universal, la inmortalidad del alma y su depuración migratoria por – antevidas y post-vidas–. Aliadas al impulso romántico, estas ideas se le revelaban ahora contra la negión de lo espiritual, pero sin arrastrarle demasiado”. ac
La Habana, Cuba.
En Cuba, el 18 de febrero de 1877, durante una tertulia organizada por Fermín Valdés Domínguez en su casa, Martí leyó su drama Adúltera. Así se escuchó por vez primera, en su patria, la voz martiana, no con un discurso, como lo hizo en España, ni con una disertación de materias espirituales, como ocurrió en México, sino a través de una simple lectura de una de sus obras, en una casa privada; pero donde se sabe que había un grupo de invitados en una tertulia, algo muy usual dentro de la intelectualidad habanera del siglo XIX. Sobre esta tertulia, la aceptación o no de la lectura de su obra, u otro detalle de este momento, no hay referencias, excepto un breve comentario de Toledo Sande en su biografía martiana Cesto de llamas. Mañach que suele ahondar en los acontecimientos de esta naturaleza solo señala durante esta breve estancia en Cuba la impresión que provocó en Martí el ambiente político de la isla y en especial en la Habana. Diversas cronologías de la vida y obra del apóstol hacen referencia a su estancia en la Habana sin precisar esta visita a la casa de Valdés Domínguez; aunque publicaciones relativamente recientes, enero de 2012, ya incluyen este acontecimiento de la vida de Martí. Recordemos que su estancia en La Habana fue breve y con una identificación que solo recogía su segundo nombre y apellido: Julián Pérez, con la intención de no hacerse notar por las autoridades españolas.
Artículo del relevante investigador histórico César Reynel Aguilera sobre Jacobo Arbenz, la CIA y la Inteligencia soviética en el que responde a unas palabras de Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura
El periodista Salvador Díaz Versón quién había ocupado un alto cargo policial en uno de los gobiernos auténticos tenía en su poder los expedientes de la Liga Anticomunista donde estaban depositados muchos años de investigación sobre los comunistas en Cuba y fuera de Cuba. El expediente A-943 correspondía a Fidel Castro Ruz y en él se reflejaba que Fidel Castro había comenzado a trabajar para la Unión Soviética en 1943 y que en su reclutamiento y entrenamiento había desempeñado un importante papel un diplomático supuestamente llamado Gomer Bashirov, En el expediente también habían fotos y documentos que que evidenciaban su conexión con Moscú. Después del triunfo de la Revolución y concretamente tan cercano como el 23 de enero de 1959 se requisaron los archivos que estaban, si mal no recuerdo haber leido, en la casa de Salvador Díaz Versón en Cojimar. También creo recordar que esa casa fue la primera casa oficial de Fidel Castro la cual era compartida con una habitación del Hotel Havana Hilton, Una carta de Fidel Castro dirigida a Abelardo Adán en Praga que fue interceptada por Salvador Díaz Versón decía: ¨ Nuestro amigo me dijo que me mantiene reservado para mayores esfuerzos y que no debo quemarme viajando ahora. Ellos tienen un plan en el cual yo seré el eje que se implementara muypronto. Es posible que entonces volvamos a vernos sin temor al imperialismo yanqui¨. La información de casi todo lo que está en este párrafo están en las páginas 777 y 778 del excelente libro (aunque no coincido en algunas interpretaciones que aparecen en él) titulado La Verdadera República de Cuba , del Dr.Andrés Cao Mendiguren.
El Soviet Caribeño. La otra Historia de la Revolución Cubana. Autor: César Reynel Aguilera
César Reynel en el programa El Espejo promocionando su libro
De izquierda a derecha, Ramón Nicolau, Flavio Bravo, Carlos Rafael Rodríguez, Juan Marinello, Blas Roca y Lázaro Peña
Ramón Nicolau
En dos entrevistas recientes, a raíz de la publicación de su novela “Tiempos recios”, Mario Vargas Llosa ha expresado un par de ideas que ilustran, a la perfección, la asimetría de los análisis históricos en Hispanoamérica.
En una de esas entrevistas asegura el novelista peruano que la operación de la CIA, para derrocar al gobierno de Jacobo Arbenz, fue una operación orquestada de “fake news” maravillosamente hecha por un publicista, que aparece ahí [en “Tiempos recios”], que además era sobrino carnal de Freud, Bernays.
En otra entrevista también asegura Vargas Llosa que quizás “sin el golpe de la CIA en Guatemala, Fidel [Castro] no se habría radicalizado”.
Esas dos ideas nos llegan sostenidas por el prestigio, el rigor intelectual y el compromiso para con la democracia y la libertad del autor de “Lituma en los Andes”.
Eso implica que en buena lid deberíamos aceptarlas sin muchos reparos; pero hay un problema con ellas, y es que están basadas en una fracción de la Historia.
La irónica paradoja es que esas dos ideas descansan en un sesgo que fue creado e impuesto por una maquinaria de “fake news” que ya para el momento de la llegada de Jacobo Arbenz al poder, en marzo de 1951, llevaba al menos tres décadas trabajando sin descanso para el comunismo internacional.
Por decirlo con nombres y genealogías de ideas: Lenin fue el padre de Willi Münzenberg, quien fue a su vez el genial creador de eso que hoy conocemos como “fake news” y el maestro o inspirador de (entre otros) Benito Mussolini y Joseph Goebbels.
(Mario Vargas Llosa)
Desde esa perspectiva, Edward Bernays es, aunque nos cueste trabajo reconocerlo, una descendencia diluida y controlada de algo mucho más antiguo y brutal que él. Es el producto de una línea germinal que empezó con ese golpe de estado que hoy (gracias al trabajo de esa maquinaria de noticias falsas) conocemos como “Revolución de Octubre”.
La otra limitación que impone ese sesgo histórico es la imposibilidad de reconocer que el gobierno de Jacobo Arbenz sí estuvo bajo la influencia de la Inteligencia soviética, y que iba en camino de un proceso de radicalización muy similar, salvando las distancias y los tiempos, al que sufrió décadas después el gobierno democráticamente electo de Hugo Chávez en Venezuela.
Para poder aceptar eso tenemos que partir de reconocer dos cosas.
La primera es que los Partido Comunistas no eran, para nada, partidos políticos en el sentido tradicional del término. Eran, como bien lo describió Philip Selznick en su libro “El arma organizativa” [The organizational weapon] organizaciones de combate solo comparables en sus estructuras, objetivos, y funcionamientos, a los ejércitos modernos.
La segunda es que una buena parte esos Partidos Comunistas tuvieron, como todos los ejércitos, un aparato de Inteligencia que fue creado, instruido y siempre controlado de una forma férrea por la Inteligencia soviética.
(Jacobo Arbenz)
En el momento de la llegada al poder de Jacobo Arbenz, los comunistas en Guatemala estaban desperdigados en varios grupos y organizaciones, su unidad era muy débil y carecían, por tanto, de un aparato de Inteligencia propiamente dicho.
Como consecuencia de eso se decidió, allá en Moscú, que el Partido Comunista de Cuba, conocido en la época como PSP o Partido Socialista Popular, se encargaría de asesorar a los guatemaltecos en su organización, y en su trabajo de radicalización del gobierno de Jacobo Arbenz.
Para esa época, el aparato de Inteligencia del PSP cubano tenía, a grandes rasgos, la siguiente estructura:
Su jefe y fundador era el comunista polaco, y agente de la Inteligencia soviética, Fabio Grobart. El segundo al mando era Ramón Nicolau, quien tenía de ayudante al también polaco Jaime Novomodny y de delfín designado a Osvaldo Sánchez.
Por debajo de Nicolau, conocido como Monguito, estaban Víctor Pina Cardoso y Flavio Bravo. Este último fue el reclutador, a finales de los años cuarenta, de Fidel Castro, y era el hombre señalado para sustituir a Grobart cuando llegara el momento. Su delfín designado siempre fue Jorge Risquet.
Para que se tenga una idea de los poderosos vínculos de esos cuadros con la Inteligencia soviética basta decir que Nicolau y Bravo fueron los únicos latinoamericanos que alcanzaron a matricular en la famosa Academia Frunze, el equivalente soviético de West Point.
(Víctor Pina)
Nicolau no pudo graduarse porque tuvo que regresar a Cuba de urgencia, pero Bravo sí lo hizo. Jorge Risquet, por su lado, fue entrenado en Hungría, Checoslovaquia y la URSS entre 1951 y 1954, y siempre estuvo bajo la supervisión directa de Alexander Shelepin, el futuro jefe de la KGB.
A Guatemala, y como siempre sucedía, el primer comunista cubano que llegó fue un cuadro del ala política de la organización llamado Severo Aguirre del Cristo. Un excelente organizador que se encargó de fusionar a los grupos y organizaciones comunistas del país en un solo Partido (el Partido Guatemalteco del Trabajo o PGT) y que pudo, también, imponer a José Manuel Fortuny como Secretario General de esa organización.
José Manuel Fortuny, además de ser comunista, fue amigo personal de Jacobo Arbenz y terminó convertido en una especie de asesor del presidente guatemalteco para esas políticas sociales que Guatemala tanto necesitaba, y que los comunistas siempre usaban (todavía hoy lo hacen) para hacer avanzar sus planes de penetración y desestabilización.
Si aceptamos que detrás de Fortuny estaban los cubanos, y que detrás de estos estaba la Inteligencia soviética, ya podemos imaginar quiénes cantaban las jugadas.
Es por eso que ya para marzo de 1952, fecha del segundo golpe de estado de Fulgencio Batista en Cuba, la embajada de Guatemala en la Habana se había convertido en uno de los centros de operaciones del aparato de Inteligencia de los comunistas cubanos. En esa embajada empezaron a conspirar, a partir de esa fecha, Mario Morales Mesa, Antonio “Ñico” López y Juan Manuel Márquez.
Fidel Castro en New York junto a Juan Manuel Márquez el 28 de octubre de 1955 recogiendo dólares
El primero fue un agente de los comunistas cubanos que hasta ese momento había estado infiltrado dentro de la Policía Judicial de Cuba. Los otros dos fueron cripto comunistas que estuvieron entre los fundadores de la llamada “Generación del Centenario” (creada por Flavio Bravo) y que fueron, además, elementos esenciales en la organización de la acción armada que daría inicio al castrismo. Me refiero a los ataques a los cuarteles de Santiago de Cuba y Bayamo, el 26 de julio de 1953.
(Osvaldo Sánchez al lado de Camilo Cienfuegos, Osvaldo Sánchez se reunió dos veces con Fidel Castro en México cuando se gestaba la expedición del yate Granma. Posteriormente subió a la Sierra Maestra en varias ocasiones para entrevistarse con Fidel Castro para coordinar las acciones del Partido Socialista Popular, PSP, y las tropas del Ejñercito Rebelde en la lucha contra el gobierno de Batista. Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)
Todo esto quiere decir que ya para 1953 los hombres de Fabio Grobart, que desde 1952 estaba exiliado en Praga, controlaban los elementos esenciales de la radicalización del gobierno de Arbenz en Guatemala, y del surgimiento del castrismo en Cuba.
Desde esa perspectiva no es casual, entonces, que el gobierno de Arbenz decidiera comprarles a los checos el famoso barco de armas; o que Raúl Castro, ya convertido al comunismo, pasara por Praga después de haber participado en una reunión de jóvenes comunistas que tuvo lugar en Budapest.
Tampoco es casual que, después de su paso por Praga, Raúl Castro regresara a Cuba acompañado por dos jóvenes guatemaltecos y por un ruso, llamado Nikolai Leonov, que trabajaba para la Inteligencia soviética.
Hoy se puede asegurar que antes de la caída del gobierno de Jacobo Arbenz, en 1954, pasaron por Guatemala una enorme cantidad de comunistas cubanos que estuvieron vinculados, directa o indirectamente, al aparato de Inteligencia de esa organización.
(La persona de la extrema derecha es Salvador García Agüero)
En unos escasos años pasaron por ese país, por solo mencionar algunos nombres, cuadros de la importancia de Osvaldo Sánchez, Víctor Pina, Jorge Risquet, Raúl Valdés Vivó, Lionel Soto, Salvador García Agüero y Ñico López. A esos cubanos se sumaron, también, otros comunistas y aventureros latinoamericanos como Edelberto Torres Espinosa y Ernesto Che Guevara.
Nikolai Leonov al centro y al lado de su brazo izquierdo Raúl Castro Ruz en el barco Gruzia
De más está decir que la Inteligencia estadounidense siempre estuvo al tanto de todo eso y de mucho más. Supieron, por ejemplo, de la compra de armas en Checoslovaquia, de la intención de usarlas para crear un contrapeso al ejército guatemalteco y de los planes para radicalizar el proceso hasta los límites que fueran necesarios. La reacción, claro está, no se hizo esperar y Arbenz fue derrocado.
Una prueba de la profunda penetración de los comunistas cubanos en Guatemala es que después de la caída de Arbenz Osvaldo Sánchez se quedó en ese país, de forma clandestina, para garantizar que los cuantiosos fondos del Partido Guatemalteco del Trabajo, acumulados durante tres años de contubernio con el gobierno, fueran contrabandeados hacia El Salvador.
Esos fondos fueron después llevados hacia Cuba por Víctor Pina, quien aprovechó su cobertura, como alto funcionario de la aviación civil del gobierno de Batista, para ir hasta El Salvador, disfrazarse de campesino salvadoreño, hacerse de los fondos y sacarlos por avión hacia el aeropuerto de Camagüey.
(Días del supuesto triunfo de la Revolución en enero de 1959; Detrás de Fidel Castro se encuentra el ¿capitán? Víctor Pina)
Arbenz, ya sabemos, terminó exiliado en la misma Checoslovaquia en la que estaba Fabio Grobart y, todavía hoy, cuando se cuenta su historia, se omite una buena parte de la misma. Una omisión que no deja de ser irónica si recordamos que una de las autoridades sobre su derrocamiento es nada más y nada menos que el profesor Piero Gleijeses, un asiduo visitante de La Habana y, hasta hace poco tiempo, un amigo personal de Jorge Risquet.
Víctor Drake, Fidel Castro, Ernesto ¨Che¨Guevara y quizás Víctor Pina, el cual ocupó responsabilidades de carácter político e ideológico dentro del Ejército Rebelde muy por encima de su grado militar
Esa amistad entre Risquet y Gleijeses existió, entre otras cosas, para recordarnos que la verdadera maquinaria de noticias falsas, la original y aplastante, todavía goza de muy buena salud y siguió funcionando, sin interrupción alguna, después de la caída de Arbenz.
Raúl Castro, Vilma Espín y Jorge Risquet y otra persona que no reconozco.
Un funcionamiento que en el caso de Cuba ha permitido esconderle al mundo, y a Mario Vargas Llosa, durante más de sesenta años, que Fidel Castro ya se había radicalizado, y estaba bajo el control de los comunistas cubanos, desde mucho antes de 1954.
No he leído “Tiempos recios”, pero estoy seguro de que será, como nos tiene acostumbrado su autor, una excelente novela. También estoy seguro, a partir de las declaraciones hechas por Mario Vargas Llosa, de que se trata de una novela basada en una fracción de la Historia.
Ese es un derecho que él tiene como escritor y como ser humano. A fin de cuentas, nadie tiene la obligación que saberlo todo sobre un tema, y mucho menos si una buena parte de las informaciones sobre el mismo han sido activamente escondidas, y distorsionadas, por una poderosa maquinaria de noticias falsas que ya lleva más de un siglo funcionando.
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Foto de excombatientes de la Guerra Civil española. Cuba, el país con más voluntarios en la Guerra Civil española, según un estudio. La Habana.- Cuba fue el país que más voluntarios envió a la Guerra Civil española (1936-1939( -1.225 internacionalistas- para apoyar a los republicanos, según una investigación divulgada hoy por el diario oficial Juventud Rebelde.Apr 23, 2011.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
Pocos años después de la Revolución de Octubre de 1917 Cuba se convirtió en un objetivo del comunismo ruso y soviético para desde la isla de Cuba expandirlo hacia otros país de América Latina. El Partido Comunista de Cuba fundado en 1925 por el agente Abraham Simjovitch de la OGPEU soviética cuyo nombre real era Abraham Grobart (nacido en Bialystok, Polonia el 30 de agosto de 1905 y fallecido el 22 de octubre de 1994) más conocido en Cuba con el seudónimo Fabio Grobart, junto a también otros seudónimos por él utilizados: Abraham Simjovitch, Yunger Semiovich y Antonio Blanco, quien había llegado a Cuba en 1920 después de ser sentenciado a muerte en Polonia por sus actividades terroristas y varios asesinatos; fue rescatado de la prisión por agentes soviéticos y enviado a Cuba.
En determinada época del siglo XX anterior al triunfo de la revolución de enero de 1959, el Partido Comunista de Cuba tenía subordinados o bajo su jurisdicción a varios partidos comunistas de América Latina.
Fabio grobart en varias etapas de su vida
Fabio Grobart, la cabeza detrás del reclutamiento de combatientes para luchar en el bando republicano en la Guerra Civil Española, ya que la República fue provocada y apoyada por el dictador totalitario comunista conocido como Iosef Stalin al ordenar, mediante la Internacional Comunista, la creación de los Frentes Populares en diferentes países para los comunistas alcanzar el poder político. A su derecha de Fabio Grobart se encuentran: Mario Morales y Víctor Pina sucesores de Ramón Nicolau, en el reclutamiento de los internacionalistas para la Guerra Civil Española; Ramón Nicolau fue el responsable del reclutamiento y presencia de los voluntarios que partían desde Cuba y posteriormente fue el responsable del Instituto de Historia de Cuba..Según pesquisas de la investigadora Maria Sánchez Dotres, en el conflicto -de 1931 a1939- participaron del lado republicano mil 412 cubanos, la mayor presencia proporcionalmente con la población entre los 54 países que aportaron combatientes a esa guerra civil.
Lo contó el diario El País de Madrid. Mario Vargas Llosa opinó, públicamente, que Fidel Castro acaso no se hubiera radicalizado si la CIA, en contubernio con la United Fruit, no hubieran derrocado al coronel Jacobo Árbenz mediante un golpe de Estado en 1954.
Fidel Castro, nos recuerda Vargas Llosa, suscribía entonces un programa socialdemócrata. Esto sucedió en la rueda de prensa en la que nuestro Nobel de Literatura presentaba su última novela, Tiempos recios, en la que cuenta la historia de aquel coup de´État, a juicio suyo punto de partida de la rebelión de muchos jóvenes e intelectuales contra Estados Unidos.
Supongo que, en general, es cierta la apreciación de Vargas Llosa, pero no estoy seguro de que el antiyanquismo latinoamericano se origine en este episodio. El Kremlin empleaba enormes recursos en estimular esta conducta por medio de los “Congresos por la Paz”, a lo que se agregaba la atmósfera de la Guerra Fría. Árbenz fue derrocado como consecuencia de este episodio.
No entro en el tema de la novela porque todavía no la he leído. Calculo que será espléndida, como las otras 18 que ha publicado el autor de Conversación en la catedral, unas más y otras menos, pero todas buenas. El hecho de que tenga 83 años de edad no le resta méritos al libro. Es al revés. Con el tiempo la prosa mejora (menos en el caso de Carlos Fuentes, que se fue haciendo ilegible año tras año).
En lo que discrepamos es en el momento en que Fidel Castro se radicalizó, algo que tiene cierta importancia lateral. No fue en junio de 1954, mes en el que Árbenz renunció a la presidencia tras los bombardeos aéreos secretamente organizados por la CIA. Sucedió algo antes, a fines de los años cuarenta, cuando Fidel estudiaba Derecho en la Universidad de La Habana.
Eso, al menos, es lo que dijera José Ignacio Rasco (Fidel lo llamaba “Rasquito”), su condiscípulo desde el bachillerato en el Colegio Belén, y luego en la Universidad. Para José Ignacio, y me lo contó personalmente, no había la menor duda: “fue seducido por las tesis leninistas; recitaba de memoria páginas enteras de ¿Qué hacer?, el ensayo en el que el ruso describe la toma del poder”. Incluso, el propio Fidel, tras estar seguro de que el gobierno no podía escaparse de sus manos, llegó a decir que “era marxista-leninista y lo sería siempre”.
Pero hay otros testigos directos. El abogado Rolando Amador, compañero, amigo de Fidel Castro y primer expediente de su curso, solía relatarlo con lujo de detalles tras abandonar Cuba a principios de la revolución.
En 1950 Fidel, para poder graduarse, le pidió que le repasara algunas asignaturas que llevaba por libre. Fidel era inteligente y tenía una gran memoria, pero había descuidado los estudios. De manera que ambos se recluyeron en un hotel para esos fines. Mientras estudiaban, llegó una delegación del Partido Socialista Popular (PSP), el grupo de los comunistas, formada por Flavio Bravo y Luis Mas Martín. Venían a informarle a Fidel que había sido aceptado en el Partido.
Había tres formas de militar en el Partido. La “abierta”, la del “acompañante” que generalmente “entraba” en otra formación política o institución del Estado para informar e influir, y la que recibía adiestramiento y órdenes directamente de los servicios de inteligencia soviéticos. Flavio Bravo y Mas Martín estaban en esa tercera categoría que dirigía en la sombra Osvaldo Sánchez. No puede olvidarse que la función de los Partidos Comunistas de todo el mundo era proteger y ayudar a la URSS. Por eso el Kremlin los financiaba.
Fidel era un “acompañante”. Su función era “entrar” en el Partido Ortodoxo, del que llegó a ser candidato a congresista, una formación socialdemócrata (y anticomunista), como sucedió con Eduardo Corona o Martha Frayde, y radicalizarlo desde dentro. La idea de que Fidel era demasiado “fidelista” para someterse a una disciplina partidista olvida la circunstancia de que Stalin era, ante todo, “stalinista”, y Mao “maoísta”, líderes destacados que al principio parecían dóciles, hasta que pudieron manifestarse tal cual eran y mostrar su verdadero caudillismo.
Fidel no se hizo antiyanqui por la mala conducta de Estados Unidos en Guatemala. Se lo contó en una carta a su amante y amiga Celia Sánchez escrita en la Sierra Maestra en 1958: pelear con sus vecinos gringos era su destino. Como en el cuento del alacrán: “era su carácter”. No podía evitarlo.
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RELEVANTES PRUEBAS E INDICIOS DE QUE FIDEL CASTRO Y RAÚL CASTRO RUZ ESTABAN VINCULADOS AL COMUNISMO INTERNACIONAL ANTES DEL 26 DE JULIO DE 1953, DÍA DEL ASALTO AL CUARTEL MONCADA
Salvador Díaz Versón
El periodista Salvador Díaz Versón quién había ocupado un alto cargo policial en uno de los gobiernos auténticos tenía en su poder los expedientes de la Liga Anticomunista donde estaban depositados muchos años de investigación sobre los comunistas en Cuba y fuera de Cuba.El expediente A-943 correspondía a Fidel Castro Ruz y en él se reflejaba que Fidel Castro había comenzado a trabajar para la Unión Soviética en 1943 y que en su reclutamiento y entrenamiento había desempeñado un importante papel un diplomático supuestamente llamado Gomer Bashirov, En el expediente también habían fotos y documentos que que evidenciaban su conexión con Moscú. Después del triunfo de la Revolución y concretamente tan cercano como el 23 de enero de 1959 se requisaron los archivos que estaban, si mal no recuerdo haber leido, en la casa de Salvador Díaz Versón en Cojimar. También creo recordar que esa casa fue la primera casa oficial de Fidel Castro la cual era compartida con una habitación del Hotel Havana Hilton, Una carta de Fidel Castro dirigida a Abelardo Adán en Praga que fue interceptada por Salvador Díaz Versón decía: ¨ Nuestro amigo me dijo que me mantiene reservado para mayores esfuerzos y que no debo quemarme viajando ahora. Ellos tienen un plan en el cual yo seré el eje que se implementara muypronto. Es posible que entonces volvamos a vernos sin temor al imperialismo yanqui¨. La información de casi todo lo que está en este párrafo están en las páginas 777 y 778 del excelente libro (aunque no coincido en algunas interpretaciones que aparecen en él) titulado La Verdadera República de Cuba , del Dr.Andrés Cao Mendiguren.
César Reynel Aguilera autor del libro El Soviet Caribeño describe la historia de la Revolución Cubana a partir de las relaciones ocultas, y durante mucho tiempo subestimadas, entre los hermanos Castro y el Partido Comunista de Cuba- Partido Socialista Popular (PCC-PSP)
Parte I
Parte II
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Sobre la biografía del dictador Raúl Castro Ruz escrita por Nikolai Leonov
Por Pedro Pablo Arencibia
30 de julio de 2015
Nikolai Leonov sirviendo de traductor entre Nikita Jrushov, Leonid Brezhnev y Fidel Castro cuando Fidel Castro fue de visita a la URSS después de la Crisis de Octubre para limar asperezas. URSS 1963.
En este mes de julio de 2015 se presentó en sesión especial de la Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba un libro biográfico titulado Raúl Castro, un hombre en Revolución, escrito por Nikolai Leonov, ex espía y posteriormente un muy alto oficial de la KGB soviética, pues llegó a ser el segundo hombre de la KGB. Vladimir Putin no sólo fue su subordinado, Leonov fue su mentor.
No me he leido el libro, pero supongo que en él no se responden algunas preguntas sobre Raúl Castro, Fidel Castro y la participación o involucramiento, o no, de organismos de la Unión Soviética, URSS, en el ataque al Cuartel Moncada, el entrenamiento de los futuros expedicionarios del yate Granma y/o la compra de ese yate así como la ayuda, de cualquier tipo, a las fuerzas comandadas por Fidel Castro y Raúl Castro, respectivamente, en la Sierra Maestra y en el II Frente Oriental ¨Frank País¨, frente guerrillero cuya comandancia se encontraba en la Sierra Cristal.
¨El libro Raúl Castro, un hombre en Revolución, del investigador ruso Nikolai Leonov, tuvo su primera presentación en Cuba, durante una sesión especial de la Asamblea Nacional del Poder Popular, ante los diputados de todo el país que conocieron detalles de la que constituye la primera biografía del presidente cubano.
(Eusebio) Leal realizó un minucioso repaso de la génesis de la obra, desde el encuentro de Leonov con Raúl, cuando en 1953 ambos viajaron, desde Génova hasta Latinoamérica —hacía México, el ruso, y hacia Cuba, Raúl—, en el barco Andrea Gritti, donde nació una amistad que aun se mantiene.¨
(Fidel Benitez Domenech, Nikolai Leonov y Raúl Castro en el buque Andrea Gritti)
El presentador comentó las actividades revolucionarias que ya en esa época llevaba a cabo Raúl, quien cumplió 22 años a bordo de ese propio barco. Coincidencias históricas hicieron que los dos amigos se encontraran y que Leonov pudiera conocer más adelante a Ernesto Che Guevara y a Fidel Castro, ahondando el acercamiento ideológico y personal que había comenzado con Raúl.¨
(Nikolai Leonov como alto oficial del KGB)
Sin embargo, hay personas calificadas que plantean que hubo, además de amistad, otras relaciones entre Leonov y Raúl Castro en los comienzos de esa amistad ; una de esas personas es el ex Teniente General (de dos estrellas; es decir: General de División) de los servicios de Inteligencia y Contrainteligencia rumanos Ion Mihail Pacepa, quien desertó a EE.UU. en 1978, siendo el más alto oficiaL del entonces campo socialista que haya desertado.
(Ion Mihail Pacepa en una ceremonia militar en la Rumanía del dictador comunista Nicolae Ceausescu)
¨Kruschev soñaba con pasar a la historia como el lider sovietico que habia instalado el comunismo en el continente americano y estaba dispuesto a hacer todo lo que fuera necesario para hacer su sueño realidad. Pero Kruschev no tenia confianza en Fidel, creia que no tenia nada que ver con el marxismo Los lideres del partido comunista cubano estaban convencidos de que Fidel era un peligroso aventurero y la burocracia del partido sovietico tambien estaba renuente a apoyarlo. Pero Kuruschov si tenia confianza en Raul. Segun Sakharovsky, que habia traido secretamente a Raul a Moscu a mediados de los años 50, fue un amor a primera vista. Nikita y Raul amaban el vodka. Ambos estaban fascinados por el marxismo. Ambos odiaban la escuela, la religion y la disciplina. Ambos se consideraban expertos militares. Ambos estaban obsesionados con el espionaje y el contraespionaje. Y a los dos les gustaba dormir con las botas puestas. Sakharovsky consideraba que la 'calida relacion' entre los dos hombres habia convencido a Kuruschev de apoyar decididamente a la revolucion cubana.
(Ion Mihail Pacepa)
Por ordenes de Kruschev, Sakharovsky le habia dado a Raul un asesor de inteligencia: Nicolai Leonov, el experto en America Latina del PGU. Leonov (hoy un retirado general de la KGB y miembro de la Duma), le dio a Raul inteligencia sobre las fuerzas militares del dictador Fulgencio Batista, y lo ayudo con su guerra de guerrillas. En junio de 1957, Leonov le dio documentos y fotografias mostrando que Washington estaba dando armas a apoyo logistico a Batista, y sugirio que Raul tomara unos cuantos rehenes americanos para obligar a Eisenhower a retirarse del conflicto. Raul lo hizo. El 26 de junio de 1958, sus guerrilleros secuestraron a 50 militares y civiles americanos y canadienses que estaban trabajando en Cuba. Por temor a la vida de los rehenes, Batista declaro un ceso al fuego. Eso le permitio a los sovieticos traer nuevas armas a Cuba. El curso de la revolucion cubana cambio para siempre. Habia empezado la era de los secuestros politicos. El 31 de diciembre de 1958, Batista huyo de Cuba, y los hermanos Castro tomaron la direccion del pais. Durante los proximos meses, Raul organizo la ejecucion de cientos de oficiales de la policia y el ejercito de Batista. Los cadaveres eran enterrados en tumbas colectivas en la afueras de Santiago de Cuba.
(Ion Mihail Pacepa y el dictador comunista rumano Nicolae Ceausescu)
Un año despues, el viceprimer ministro sovietico Anastas Mikoyan aterrizo en La Habana. Fue recibido por Fidel, Raul y el nuevo asesor de la KGB, Alexander Shitov. La tarea de este ultimo era ayudar a Raul a crear una KGB cubana y un ejercito estilo sovietico. En 1962, Kruschev dio el extraordinario paso de nombrar a Shitov como embajador en Cuba. Pronto, Moscu empezo a construir secretamente bases de cohetes en Cuba. Kruschev, Raul y Shitov - no Fidel - pusieron el mundo al borde la guerra nuclear.¨
Este bloguista de Baracutey Cubano señala que el espía Alexander Ivanovich Shitov había estado en América del Sur con fachada de periodista de la agencia soviética TASS con el nombre de Alexander Alexeiev; fue embajador de la URSS en Cuba, con ese nombre falso, en los primeros años del Castrismo en Cuba.
En una síntesis biográfica de Raúl Modesto Castro Ruz de un sitio de biografías de Internet se lee algo que puede avalar o lo planteado por Pacepa, basado en lo que expresó Sakharovsky (General de la KGB, jefe de la Primera Dirección; the organization responsible for foreign operations and intelligence collection activities by the training and management of the covert agents, intelligence collection management, and the collection of political, scientific and technical intelligence) pero haciendo las observaciones que la expresión ¨mediados de los años 50s¨ se refiere a 1953 y que la información de Inteligencia a Raúl sobre las fuerzas militares de Batista y los documentos sobre las armas y apoyo logístico de EE.UU. a Batista le fueron enviadas por Leonov a Raúl y no dadas. Algo perfectamente posible pues, por ejemplo, José ¨Pepe¨ Ramírez Cruz (posteriormente y durante décadas Presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, ANAP) que ocupó en la ¨estructura civil¨ del II Frente Oriental una posición dirigente dentro de los campesinos, era un experimentado cuadro del Partido Socialista Popular o PSP (nombre del Partido Comunista en esa época) que fue enviado por la dirección nacional de dicho partido (por cierto: José Ramírez Cruz no era campesino ni vivía en la zona del II Frente Oriental) y recordemos que los Partidos Comunistas estaban subordinados a la dirección de la Tercera Internacional o KOMINTERN (supuestamente eliminada en 1943) y Raúl Castro ya había ingresado, o estaba en proceso de ingresar, públicamente a la organización juvenil de dicho partido. El PSP tenía militantes no públicos en sus filas y en las filas de su organización juvenil.
¨Estudió en los colegios de los jesuitas, primero en Santiago de Cuba y luego en La Habana, en cuya universidad empezó una diplomatura en ciencias sociales que no terminó debido a sus actividades políticas. Su compromiso ideológico marxista es anterior al de su hermano Fidel. Afiliado a la Juventud Socialista, organización del Partido Socialista Popular (PSP, de orientación comunista), en febrero de 1953 participó, en Viena, en el Congreso Mundial de la Juventud y visitó varias capitales del bloque soviético.
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Tras su liberación, se trasladó a México, donde ayudó a su hermano a captar adeptos y a organizar el movimiento insurreccional. Allí restableció sus relaciones con el agente soviético Nikolai Leonov, quien ejerció gran influencia sobre la incipiente guerrilla. A fines de 1956, Fidel, Raúl y ochenta camaradas zarparon de México en el yate Granma y desembarcaron en la provincia de Oriente. La mayoría de los insurgentes resultaron muertos o fueron capturados por las tropas de Batista, pero los hermanos Castro y doce compañeros lograron huir y refugiarse en la Sierra Maestra para comenzar la lucha que les conduciría a la toma del poder.¨
Se plantea por algunas personas que Fidel y Raúl Castro ya estaban vinculados al Comunismo internacional desde antes del asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y que, mediante el oficial de la KGB Nikolai Leonov, el comunismo soviético le brindo en México ciertos recursos a la preparación y expedición del yate Granma.
En el artículo Los secretos del general Nikolai Leonov donde el autor Víctor Carrato entremezcla fragmentos del mencionado libro de Nikolai Leonov con observaciones suyas se lee:
¨En el verano de 1956 me encontré por casualidad con Raúl Castro en México. Fue muy emocionante… Fui el primer soviético que conoció al renombrado compañero “Che”. Le prestó ayuda médica a Raúl y otros compañeros enfermos. Cuando los aspirantes a revolucionarios fueron arrestados en México, en 1956, Guevara fue el único que admitió que era comunista y que estaba estudiando ruso. (Habló abiertamente de su relación con Nikolai Leonov, de la Embajada Soviética).
¿Cuánto hubo de suerte y cuánto de planificación en su trabajo y en su amistad con los cubanos, incluido Raúl Castro?
Yo mantenía en secreto mis encuentros con los revolucionarios cubanos. El Che Guevara me pidió que le buscara unos libros en español. Esos libros eran Chapaev, de Furmanov; Un hombre de verdad, de Boris Polevói, y Así se templó el acero, de Nikolai Ostrovski. Los hallé en nuestra Embajada. Mantuve amistad con el Che Guevara hasta su viaje a Bolivia, donde murió.Leonov tuvo que salir de México después de que los rebeldes fueron detenidos por la Policía mexicana y se descubrió una tarjeta de presentación de Leonov en un libro que leía Guevara.¨
(Una digresión: el bloguista de Baracutey Cubano se pregunta si el Che Guevara era, supuestamente, médico ¿ Cuál fue esa ayuda médica a Raúl y a otros compañeros enfermos?)
No obstante, lo verificable, hasta ahora, es lo siguiente, lo cual se extrajo del ensayo Razones de Angola IX, de César Reynel:
¨La inteligencia checa, que desde 1948 era incapaz de tomar una sola decisión sin consultar con Moscú, pidió asesoramiento de los soviéticos y recibió respuesta a través de la decisión del Presidium de Comité Central que hoy puede ser consultada en el Archivo del Presidente de la Federación Rusa (Extracto del Protocolo 198, reunión del Presídium de diciembre 27, 1958, folio 3, lista 65, Fichero 871). En esa resolución (que ya está desclasificada y es pública), el PCUS aprobó “la intención de los amigos checos de ayudar al movimiento de liberación en Cuba”, y dio instrucciones precisas de no dejar ningún rastro escrito diciendo que la armas eran para Cuba, que verificaran exhaustivamente la seriedad de las intenciones de la compañía (léase contacto), y que no enviaran ningún arma que pudiera ser rastreada como perteneciente al bloque soviético.
(Fidel Castro, Nikita Jrushov y Emilio Aragonés Navarro en la URSS. 1963)
En el libro¨One hell of a Gamble (The Secret History of the Cuban Missile Crisis) de los investigadores Aleksander Fursenko Timothy Naftali que desde febrero de 1959, según los archivos abiertos de la KGB y la GPU soviéticas, comenzaron los acercamientos a la Unión Soviética iniciados no por Jorge Risquet, que es la versión oficial trasladándolos a fecha posterior, sino por Emilio Aragonés en México. Para el que no tenga ese libro, puede leer el artículo ¨La crisis de octubre y la verdadera historia del año 1959 a la luz de los archivos secretos de la URSS y de los Estados Unidos ¨ de Miguel Ángel Sánchez en la Revista Encuentro número 10 de otoño 1998, donde se analiza en detalles la más relevante información que da el mencionado libro. No olvidemos que los que abrieron, como excepción y por muy breve tiempo, los archivos de la KGB y la GPU para esos dos periodistas norteamericanos no son nada ingenuos y no mostraron ni desclasificaron todo lo que hay en esos archivos.
Tampoco olvidemos que los primeros especialistas extranjeros en Inteligencia y Contrainteligencia que asesoraron a los incipientes órganos de la Seguridad del Estado después del triunfo de la Revolución fueron los checoslovacos, hispanosoviéticos y ex combatientes de la Guerra Civil española. Uno de ellos fue Angel Martínez Riosola, ¨Angelito¨, cuyo verdadero nombre era Francisco Ciutat de Miguel quien llegó a Cuba el 4 de marzo de 1960; su avión procedía de Venezuela pero antes había recorrido varios países europeos como Checoslovaquia y Bélgica. Era graduado de la prestigiosa Academia Voroshilov, de la Unión Soviética, donde también ejerció como profesor. En el 40 aniversario de la invasión de Bahía de Cochinos, recuerdo, aunque ha pasado mucho tiempo, a Fidel Castro decir en la televisión que si la invasión hubiera sido por Trinidad, no tenía ninguna probabilidad de éxito, pues ¨Angelito¨ había hecho fortalecer dicha zona con fuerte artillería y tropas. Se afirma que participó en combatir a los alzados antiCastristas de la Sierra del Escambray y hasta que fue herido; quizás este ¨asesor¨haya formado parte del grupo operativo especial ¨Molino¨. Posteriormente ofreció asesoramiento militar en Vietnam y en Argelia . En Vietnam fue un importante apoyo del General Võ Nguyên Giáp.
Mucho de lo anterior no escapaba a los órganos de Inteligencia de los EE.UU., los cuales tenían informado al Presidente Dwight D. Eisenhower, el cual el 17 de marzo de 1960 aprobó el documento titulado “Un programa de acción encubierta contra el régimen de Castro”,con el objetivo de derrocar a la amenaza que se establecía a 90 millas de las costas de EE.UU. pese a que su gobierno de manera extraordinariamente rápida había reconocido la llegada al poder del nuevo régimen en Cuba. No olvidemos que ¨el gobierno de los 100 días¨ (realmente fueron 127 días) de Ramón Grau San Martín no fue nunca reconocido por los EE.UU. pues Grau se negó a jurar ante el Tribunal Supremo de Justicia y sobre la Constitución de 1901 argumentando que dicha constitución contenía la Enmienda Platt.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
En el artículo El hombre que tuvo tres nombres, se lee que fue el comunista Flavio Bravo (era miembro del Partido Socialista Popular o PSP que era en ese momento el nombre que tenía el primer partido comunista en Cuba) la persona que recibió el 4 de marzo de 1960 al importante estratega militar hispano soviético Francisco Ciutat de Miguel, también conocido como Pavel Pablovich Stepanov, o Ángel Martínez Riosola ¨Angelito¨, quien además de ser teniente coronel durante la Guerra Civil en España (1936-1939) había estudiado y posteriormente enseñado en la academia militar más importante de la Unión Soviética.
(De izquierda a derecha: ¨Angelito¨, Sergio del Valle, Raúl Castro y Raúl Menéndez Tomassevich)
Pero Angelito no fue el único asesor militar que llegó de la URSS en ese momento. En ese artículo el autor cita una entrevista suya con la viuda del ¨Comandante Angelito¨ en la que se lee:
—¿Cree de verdad que Paco se parecía al padre de Fidel?
—Yo pienso que esa fue una galantería de su parte, para distinguirlo entre unos diez españoles que integraban este grupo de militares de academia llegado a Cuba como asesores. Lo cierto: Paco y Fidel establecieron muy buenos lazos, tal vez por esa forma de tratar con la gente que tenía mi marido que, aunque nada bien parecido, poseía unos ojos azules magnéticos, preciosos, incapaces de reflejar ira, odio u otro sentimiento parecido.
Uno de esos asesores hispano soviéticos fue el General Enrique Líster Forján quién fue el que le sugirió a Fidel Castro crear los Comité de Defensa de la Revolución o CDR y dirigió la implantación de la Libreta de (des)Abastecimiento:
Del libro Fidel Castro: Escupiré sobre su Tumba cuyo autor es Alejandro Prieto Blanco.
¿Alguien cree todavía, por ejemplo, que las órdenes de Fidel Castro cuando sucedió el bombardeo de preludio de la invasión de Bahía de Cochinos así como durante las batallas que hubo en esa invasión salieron de la cabeza de Fidel Castro?¿Alguien cree que las exitosas estrategias de la Seguridad del Estado en contra de las organizaciones antiCastristas de las ciudades y de los campos cubanos fueron diseñadas por los cubanos que pertenecían a la Seguridad del Estado sin cooperación alguna de los asesores del campo socialista? En uno de los libros titulados Las reglas del juego, libro escrito por la Comisión de Historia de los Órganos de la Seguridad del Estado y la Dirección Política Central del Ministerio del Interior por los 30 años de la Seguridad del Estado se lee:
Por César Reynel Aguilera
Montreal
Diciembre 22 de 2010
Amor a primera sombra.
Si aceptamos que en el Moscú de 1958 nada sabían de Fidel Castro estamos aceptando, entonces, que la velocidad del noviazgo entre la revolución cubana y la Unión Soviética es equivalente, en términos de política real, a enamorarse de una persona desconocida antes de que doble la esquina.
Si algo caracterizó las relaciones del PCUS y la KGB con los mal llamados líderes del Tercer Mundo fue precisamente la cautela. No existe un sólo caso, en la geopolítica soviética, en que las relaciones con un “movimiento de liberación nacional”, en el poder, hayan ocurrido con la rapidez y profundidad que tuvo el compromiso soviético con el castrismo. En menos de diez y ocho meses los ‘bolos’, que es como los llamamos en Cuba, lograron controlar económica y militarmente una plaza que en las claves de su inteligencia pasó a tener el nombre código de “Cabeza de Playa” (Avanpost).
La explicación de esa penetración tan rápida, profunda e inusual es que los soviéticos sí sabían de la Revolución cubana —mucho más de lo que le conviene reconocer a la versión oficial del castrismo. Ya en octubre de 1958 Nikita Jruschov habló de la “heroica y desigual lucha del pueblo cubano contra la opresión imperialista”. Ese mismo año, en el mes de diciembre, el Presidium del Comité Central del PCUS tomó una decisión en la que es importante detenerse.
Unas semanas antes la embajada Checa en la Ciudad de México recibió la visita de un supuesto representante de la Armería Polini, radicada en San José, Costa Rica. Esa persona, todavía no identificada hoy, solicitó a los checos el abastecimiento de armas, morteros y municiones para las columnas rebeldes de Fidel Castro. Una vez más es importante recordar, y recalcar, que esos contactos no ocurren, ni pueden ocurrir, sin la existencia de vías (caminos) que garanticen la legitimidad de la persona que contacta y minimicen, en lo posible, la posibilidad de una provocación o de un engaño. En Cuba esas vías siempre pasaron, directa o indirectamente, a través del PSP. En 1958, recordemos, ya Fabio Grobart llevaba una década viviendo en Praga y trabajando para la Federación Sindical Mundial, una organización que ya hoy se sabe que fue (al igual que la FMJD) una las fachadas que utilizó la KGB para su trabajo en el exterior.
La inteligencia checa, que desde 1948 era incapaz de tomar una sola decisión sin consultar con Moscú, pidió asesoramiento de los soviéticos y recibió respuesta a través de la decisión del Presidium de Comité Central que hoy puede ser consultada en el Archivo del Presidente de la Federación Rusa (Extracto del Protocolo 198, reunión del Presídium de diciembre 27, 1958, folio 3, lista 65, Fichero 871). En esa resolución (que ya está desclasificada y es pública), el PCUS aprobó “la intención de los amigos checos de ayudar al movimiento de liberación en Cuba”, y dio instrucciones precisas de no dejar ningún rastro escrito diciendo que la armas eran para Cuba, que verificaran exhaustivamente la seriedad de las intenciones de la compañía (léase contacto), y que no enviaran ningún arma que pudiera ser rastreada como perteneciente al bloque soviético.
Una lectura ingenua de esa resolución podría ser que los soviéticos, o la KGB, ante la inminencia del triunfo castrista, decidieron sumarse a la Revolución. La realidad, sin embargo, es que en Cuba, en diciembre de 1958, ni los más optimistas soñaban con la fuga batistiana. Al mismo tiempo, esas operaciones de contacto y solicitud de ayuda no se preparan de un día para otro; lleva meses hacerlo de una forma adecuada y segura. Por último, el hecho de que esa solicitud haya alcanzado el conocimiento del Presidium no significa que otras operaciones similares, y anteriores, no hayan podido suceder sin el conocimiento y la autorización de la política soviética. Si algo enseña la historia de la KGB, después del XX Congreso del PCUS, es que su condición de poder, dentro del poder, le dio un alto margen de libertad a la hora de decidir qué informar y qué no informar.
Con la fuga batistiana el cortejo entre cubanos y soviéticos fue tan intenso, y tan rápido, que no puede ser explicado bajo la ingenua idea del guiño y el tanteo. Tuvo todas las características de un noviazgo ya pactado. En fecha tan temprana como enero de 1959, Alexander Alexeiev, antiguo jefe de la estación de la KGB en Buenos Aires, y funcionario especialista en América Latina de la Comisión de Asuntos Culturales del Comité Central del PCUS, pidió ser enviado a La Habana y su solicitud, a recomendación de Alexander Shelepin, jefe de la KGB, fue aceptada por el Comité Central (Archivo del Presidente de la Federación Rusa: A. Shelepin al Comité Central, Sept. 15, 1959, Folio 3, Lista 65, Fichero 891, p. 1).
Para muchos analistas esta solicitud, y su aceptación, es prueba de la necesidad que tenían los soviéticos de llenar ese supuesto vacío de inteligencia, e información. Desde el punto de vista operativo, sin embargo, ese nombramiento indica exactamente lo contrario. Alexeiev era un cuadro de inteligencia demasiado importante para enviarlo a una situación desconocida. La KGB nunca trabajó así. Alexeiev fue a Cuba porque, entre otras cosas, la inteligencia soviética sabía que a pesar de la situación convulsa, y de las incógnitas que rodeaban la figura de Fidel Castro, existían un grupo mínimo de condiciones que garantizaban la seguridad de su enviado, la discreción de su trabajo y el posible éxito de la misión encomendada. Y así fue; los cubanos tardaron varios meses en extender la visa al enviado de Moscú, pero cuando Alexeiev llegó a La Habana tuvo una seguridad personal garantizada por el aparato de inteligencia del PSP, logró acceso inmediato a Fidel Castro y, sin muchos preámbulos, empezó a despachar sobre la visita de Anastas Mikoyan, la venta de armas y unos convenios de colaboración que incluían millones de toneladas de azúcar y barriles de petróleo.
Cuando Alexeiev llegó a La Habana, el 1 de octubre de 1959, lo hizo muy bien informado; ya el 26 de febrero de ese mismo año se había reunido con Severo Aguirre en Moscú (Centro de almacenamiento de la documentación contemporánea. Reunión de Alexander Alexeiev con el miembro de PSP Severo Aguirre: Feb. 26, 1959, Folio 5, lista 50, fichero 174, pág. 7). De esa reunión la alta jerarquía soviética supo, por boca de un representante del círculo político del PSP, que el Partido merecía ser reconocido por el triunfo de la revolución, sobre todo por su trabajo para controlar las acciones de Fidel Castro, quien había empleado “el terror individualista desde el comienzo de su lucha contra la tiranía en las montañas”, algo que, según las propias palabras de Aguirre, “interfería con el trabajo del PSP”. “Nosotros hicimos todo lo posible —recalcó Aguirre— para que Fidel Castro abandonara esos métodos”.
Otro rastro documental de la visita a Moscú de ese representante del PSP ilustra, de forma muy clara y temprana, la esencia de la estrategia que los soviéticos escogieron para darle al castrismo una ayuda militar, ideológica, y económica, que ya estaba prácticamente decidida. Cuando Severo Aguirre solicitó al editor del periódico Pravda (miembro activo de la KGB), el respaldo a la revolución cubana de los órganos de propaganda soviéticos, la respuesta que obtuvo fue la siguiente: “Las cosas van bien, y el imperialismo americano podría usar esos artículos de Pravda como justificación para sus futuros ataques a las estructuras democráticas de Cuba. Si las cosas empiezan a deteriorarse en Cuba, entonces Pravda brindará más información y publicará sus expresiones de solidaridad”. (Centro de almacenamiento de la documentación contemporánea: Carta de Severo Aguirre al Comité Central. Marzo 1, 1959, Folio 3, Lista 50, Fichero 174, pág. 11).
En marzo de 1959 (aproximadamente) un representante del PSP, todavía hoy no identificado, se reunió con el Mariscal Vasili Sokolovsky, jefe del estado mayor del Ejército Rojo, para discutir la ayuda militar soviética al triunfante Ejército Rebelde. Antes de esa importante reunión, el representante del PSP escribió un informe titulado: “Las fuerzas armadas tradicionales y actuales en Cuba” (Centro de almacenamiento de la documentación contemporánea. Archivo del secretariado del Comité Central: Reporte anónimo de un representante del PSP, con sumario de la reunión sobre este tema entre el autor del reporte y el Mariscal Sokolovsky. Sin fecha, por el contexto, alrededor del primero de marzo de 1959. Folio 5, lista 50, fichero 174, págs. 35-52).
Ese encuentro tuvo dos consecuencias importantes, la primera: dio lugar a la resolución del Presidium del Comité Central de enviar a Cuba diez asesores hispano-soviéticos, con la misión de reorganizar y convertir al Ejército Rebelde en una fuerza militar moderna. Uno de eso asesores, que llegó a La Habana en marzo de 1960, y fue conocido por los cubanos como Ángel Martínez Riosola (su verdadero nombre fue Francisco Ciutat de Miguel, y los soviéticos lo bautizaron como Pavel Pablovich Stepanov), es recordado, según las palabras del comandante Belarmino Castilla, como el hombre “que llevó a las FAR la organización y la estrategia militar modernas”. La segunda consecuencia fue la oferta, “inesperada”, del Mariscal Sokolovsky, de entrenar pilotos de combate cubanos. La fecha es, recordemos, marzo de 1959; el día cinco de ese mes, allá en La Habana, varias decenas de pilotos, fueron acusados falsamente de ser batistianos y condenados, en un segundo juicio, a penas que oscilaron entre veinte y treinta años de prisión. El castrismo necesitaba pilotos.
Un mes más tarde, en abril de 1959, Raúl Castro envió a Lázaro Peña, a Moscú, con la solicitud de asistencia soviética para las fuerzas armadas cubanas. Raúl Castro pidió la asistencia de unos cuantos comunistas españoles que fueran graduados de las academias militares del Ejército Rojo. En esa visita Lázaro Peña también hizo llegar un mensaje de Blas Roca, invitando a los soviéticos a “desarrollar relaciones económicas con Cuba, comprar azúcar cubana y abastecer al país con maquinarias agrícolas y equipamiento industrial” (Archivo del Presidente de la Federación Rusa: Boris Ponomarev al Comité Central, Abril 15, 1959, Folio 3, lista 65, fichero 874).
Esos tres contactos —bien tempranos y de alguna forma redundantes y contradictorios—, de tres miembros distintos del PSP, dos que han sido identificados (Severo Aguirre y Lázaro Peña) y uno que todavía hoy permanece bajo el anonimato, ilustran la existencia de una organización, como la del PSP, estructurada en círculos concéntrico, con un alto nivel de compartimentación y con acceso a escalones muy diferentes dentro de la jerarquía soviética. Mientras Aguirre y Peña tuvieron que contentarse con anfitriones de niveles intermedio, el misterioso enviado anónimo del Partido tuvo acceso a un Mariscal del Ejército Rojo que era, además, el jefe de su Estado Mayor.
¿Quién pudo haber sido ese enviado? Es difícil saberlo con certeza. Lo único que podemos saber, por el momento, es el grupo que requisitos que tuvo que reunir para que ambas partes, la soviética y la cubana, lo consideraran como la persona idónea para un contacto del más alto nivel y, por tanto, de la más alta discreción y confiabilidad. Tiene que haber sido un cubano, de preferencia que hablara ruso, que tuviera conocimientos militares, que fuera bien conocido y confiable para los estrictos estándares de seguridad de la KGB y de la inteligencia militar soviética. Al mismo tiempo, tiene que haber sido alguien con acceso a la más alta jerarquía del movimiento castrista, y depositario de un respeto y una confianza que Fidel Castro sólo tuvo para con unos pocos miembros del PSP.
Flavio Bravo encaja perfectamente con ese perfil. Fue el hombre que se ganó la confianza de Fidel Castro desde sus años en la Universidad de La Habana. Fue el comunista que avaló la membrecía Raúl Castro en el PSP. Estuvo exiliado en Moscú desde 1952, hablaba ruso y se sabe que estudió en alguna de las academias militares soviéticas. En 1961 fue jefe de operaciones del Estado Mayor General de las FAR, cargo que conservó hasta después de la Crisis de Octubre. En 1963 fue jefe (operativo y real) de la misión cubana en Argelia; y a partir de ahí su nombre aparece vinculado, de una forma u otra, a casi todas las operaciones “cubanas” en África, incluida la reunión con Agostino Neto en mayo de 1975, en Brazzaville.
Hay dos detalles que apuntan hacia la posibilidad de que haya sido Flavio Bravo quien se entrevisto con el Mariscal Sokolovsky. El primero es que a la llegada de Ángel Martínez Riosola a La Habana fue precisamente “Julio” (nombre de guerra de Flavio) el contacto que lo estaba esperando en el aeropuerto “José Martí” y lo guió con todos los cuidados y rigores de una operación de inteligencia. Al mismo tiempo, el Mariscal Sokolovsky es el creador de la famosa doctrina que lleva su nombre y que tiene, entre uno de sus puntos principales, el carácter decisivo, sobre el destino de una guerra general, de la fase más temprana de la misma. Esa doctrina, que puede ser traducida al cubano con el famoso dicho de que “el que da primero da doble”, fue esencial en el diseño de la estrategia nuclear soviética y se convirtió, por tanto, en una de las razones del emplazamiento de misiles nucleares en Cuba. Cuando eso sucedió, casualmente, el jefe de operaciones del Estado Mayor General de las FAR eraun hombre en el que los soviéticos siempre tuvieron una gran confianza.
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz