domingo, febrero 01, 2026

Alberto Roteta Dorado: JOSÉ MARTÍ, SU VOZ POR EL MUNDO. Segunda parte

 Nota:

Se trata de un trabajo de investigación que permite precisar la primera vez que Martí pronunció su palabra en público en cada país donde vivió,

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JOSÉ MARTÍ, SU VOZ POR EL MUNDO.

Dedicado al 173º aniversario de su nacimiento.

Segunda parte

Por Dr. Alberto Roteta Dorado

27 de enero, 2026

Santa Cruz de Tenerife. España. El dos de abril de 1877 José Martí llegó a la capital de Guatemala, procedente de Cuba, con breve escala en México. En Guatemala comenzó una intensa actividad intelectual. Es nombrado profesor de la escuela normal en la cátedra de literatura, catedrático de literatura francesa, inglesa, italiana y alemana, así como de historia de la filosofía en la universidad.

Precisar cuando habló por vez primera en este país resulta difícil por lo poco tratado que resulta el tema de la oratoria martiana en esta época. El dos de abril Martí llega a Guatemala. El 21 de abril de 1877, Toledo Sande refiere un primer discurso en saludo a Guatemala, durante un acto celebrado en la escuela normal. Otras fuentes afirman que pronunció un discurso en el mes de abril dedicado a Guatemala, dicho discurso debe ser el correspondiente al día 21 citado por Toledo Sande. Este es el discurso que debe considerarse como el primero de todos los ofrecidos en estos meses de intensa actividad; aunque, por su trascendencia, se comenta más acerca de otros. 

El día 28 de abril es meritoria su participación como orador en la escuela normal, donde habló sobre poetas y escritores guatemaltecos, lo que puede confirmarse si consideramos la carta que Martí envió al director de El Progreso, donde dice haber hablado de unos “versos de Lainfiesta, medidos a la manera de Meléndez, el dulce poeta”, precisando además que fue en la escuela normal. El 26 de mayo pronunció un discurso en la velada literaria que la escuela normal dedicó a los jefes políticos de los departamentos del país donde abordó los temas de la agricultura y de la educación en nuestra América. El 25 de julio Martí pronunció un discurso en el Teatro Colón, de la capital guatemalteca en una velada solemne para celebrar el aniversario de la fundación de la ciudad. 

Su éxito en esta última intervención le permitió el cargo de vicepresidente de la sociedad literaria El Porvenir. Jorge Mañach, sin mencionar la fecha, hace referencia a un discurso de Martí en el teatro Nacional, es decir, en el teatro más importante de Guatemala, que en esta época aún no se llamaba Colón y que Martí menciona en su libro Guatemala, ubicado al oriente de la plaza mayor; aunque no hace referencia a su nombre. Dicho discurso fue en ocasión de inaugurar sus actividades la sociedad El Porvenir y en el que Martí trata el tema de la oratoria. Pudiera tratarse del mismo discurso. El 16 de septiembre: participó como orador en el acto celebrado en la escuela normal para rendir homenaje a la independencia centroamericana, sin embargo, Mañach refiere un día antes su participación en uno de los actos públicos del aniversario de la patria, y no precisamente de Centroamérica, en esta ocasión el gobierno le pidió que escribiera un drama histórico.

De cualquier forma debe quedar bien precisado que, por su importancia, teniendo en cuenta el lugar, Teatro Nacional desde 1871 – desde 1892 con motivo de la celebración del cuarto centenario del descubrimiento de América pasa a ser conocido como Teatro Colón–, por la distinción hecha al apóstol de nombrarlo vicepresidente de una sociedad literaria, y por habérsele dado la  oportunidad a él, siendo extranjero, de disertar en el día de la fundación de una ciudad, este discurso adquiere una mayor dimensión; pero este no fue su primer discurso en Guatemala. De su intervención en el Teatro Nacional podemos conocer los temas tratados gracias a una carta de Martí dirigida a Valero Pujol, director del Progreso, fechada el 27 de noviembre del propio año 1877, inédita hasta la edición de las obras completas de 1975, gracias a la cortesía de Néstor Carbonel, quien llegó a conocer al maestro. A continuación, cito las palabras de Martí:

“Ensalcé a la próspera Guatemala. Mi mano agradecida sabe que se sentía allí lo que yo decía. Los que la estrecharon no serán olvidados (…) yo había alentado a los jóvenes, encomiado la necesidad de la energía individual, censurado el respeto ciego, el continente sumiso, la mano floja, la mirada opaca, el habla humilde, todo eso que usted ha llamado circunstancias” (…) “Canté a la Guatemala laboriosa, alta de limpieza, virgen robustísima, pletórica de gérmenes, canté una estrofa del canto americano, que es preciso que se entone como gran canto patriótico, desde el brillante México hasta el activo Chile”(…) “Aquella noche, corrió a mi lado aire de amor”.

El tema de la oratoria no fue tratado en este discurso, como asegura Mañach, este gran discurso que impactó a sus oyentes y que mereció el elogio del director del Progreso, señor Valero Pujol, trata el tema de Latinoamérica, de la necesidad de la unidad de sus pueblos para crecerse ante el mundo. El tema de la oratoria fue tratado, según refiere el propio Martí a Valero Pujol, en la citada carta antes de esta intervención; aunque no precisa fecha, pero si podemos vislumbrar el lugar, posiblemente la escuela normal que dirigía su amigo cubano José María Izaguirre. El siguiente fragmento nos ubica en el tema tratado por Martí en su intervención del día 16 de septiembre, en un acto de la escuela normal dedicado a la independencia centroamericana, lo que el propio Martí refiere en la citada carta:  

“La manera de celebrar la independencia no es, a mi juicio, engañarse sobre su significación, sino completarla”. Les hablo de lo que hablo siempre: de ese gigante desconocido, de estas tierras que balbucean, de nuestra América fabulosa”. 

Un comentario publicado en el periódico El Proceso, que cita David Vela en su libro Martí en Guatemala, nos permite conocer la trascendencia de la oratoria martiana en esta nación desde sus primeras alocuciones:

“Martí con su riqueza de imaginación y sus erupciones de ideas. Este joven ya conocido entre nosotros es un alma de fuego que lleva en la cabeza todo el calor de los pensamientos más grandes, y en el corazón todos los destellos de las más hermosas flores, la energía de los sentimientos más dulces; palabra fácil, expresión poética, pero con esa poesía que combina la fluidez, la galanura, la música de la tribuna, con los ideales más puros de la verdad y del derecho.” 

La Habana, Cuba

A finales de julio de 1878 Martí y su esposa se marchan de Guatemala rumbo a Cuba, con brevísima escala en Honduras. Su llegada a Cuba fue el 31 de agosto de 1878. En Cuba alternó su intensa labor política clandestina con sus múltiples presentaciones en tertulias, veladas y sesiones en casas o en instituciones como el Liceo de Guanabacoa y el naciente Liceo Artístico y Literario de Regla. La mayoría de los biógrafos coinciden en citar el discurso dedicado al poeta Alfredo Torroella como la primera presentación pública de Martí en enero de 1879. Sin embargo, la imprecisión está en relación con el momento en el que Martí se refiere al poeta cubano, es decir, en su sepelio el día 22 de enero de 1879, en el Liceo de Guanabacoa o en la velada que un mes más tarde se le dedicara, en dicho Liceo, el día 28 de febrero de 1879. Toledo Sande comenta el discurso de Martí del 27 de abril en el homenaje al violinista Rafael Díaz Albertini y luego insiste en su intervención en el banquete ofrecido en los altos del Louvre al periodista Adolfo Márquez Sterling. No creo que se trate de una omisión por olvido o imprecisión, sino que Toledo Sande decidió resaltar, por su connotación política, estos dos discursos.

Por su parte, Cintio Vitier, en la cronología que hace en su Vida y obra del apóstol menciona como primer discurso de Martí, el que dedicara al poeta Alfredo Torroella el día 22 de enero; pero dice que se trata de un homenaje póstumo y omite el del día 28 de febrero, que es el que en realidad se le dedica de forma póstuma al poeta cubano, ya que el del día precisado por Vitier en su biografía es durante su sepelio y no como homenaje posterior. Sin embargo en su capítulo dedicado a la Oratoria del Apóstol en sus Temas Martianos, este autor menciona los dos discursos: “La calidad  de su palabra, en efecto, se revela en el sepelio del poeta Alfredo Torroella, consagrándose en la velada que el Liceo de Guanabacoa dedica unos días después – el 28 de febrero de 1879– a la memoria del infortunado poeta”, y luego, al referirse al contenido del segundo discurso, el que realmente lo consagra en su patria, sostiene que es el único que se conserva. Es cierto que se conserva solo este de forma íntegra; pero insisto en afirmar que existen, al menos, cuatro párrafos de la primera intervención martiana en Cuba, o sea, durante el sepelio del poeta Alfredo Torroella.

Es Jorge Mañach el biógrafo más preciso en este aspecto al afirmar en su estudio biográfico que esta “era la primera vez que Martí hablaba en Cuba frente a un público numeroso”, refiriéndose al discurso del día 22 de enero en el sepelio del poeta. Revisando en su extensa obra pude encontrar hace algunos años, en el tomo decimonoveno, dedicado a viajes, diarios, crónicas y juicios, unos fragmentos de este discurso, solo cuatro párrafos, en una breve sección titulada Notas. Sobre este primer discurso señala Mañach: “Cuando, al fin, terminó Martí con una invocación magnífica a la muerte, el público estaba electrizado. El doloroso silencio estalló en una ovación tenaz, y Martí fue arrebatado de la tribuna entre abrazos. Estaba consagrado”.

A pesar de ser el autor, al menos de los varios consultados, que resulta más preciso en este sentido, al destacar la importancia de esta primera intervención en Cuba, Mañach confunde los discursos y comenta el pronunciado por Martí un mes después en el propio Liceo, dedicado al propio Alfredo Torroella, que es el que según Vitier lo consagra en la oratoria en su patria. En los pocos fragmentos conservados de este discurso no se hace referencia a una invocación a la muerte, y si en el segundo discurso, el que se conserva completo, cuando Martí dice: “¡Muerte, muerte generosa, muerte amiga! ¡ay nunca vengas!”

A continuación, cito un fragmento del primer discurso pronunciado por nuestro apóstol en Cuba, en el sepelio del poeta Alfredo Torroella, el 22 de enero de 1879, Liceo de Guanabacoa, que es realmente su primera intervención en público como orador, si excluimos la fugaz lectura de Adúltera en una tertulia habanera en 1877. 

“El pudor del dolor es el silencio. Ante la tumba de los poetas, no deben bautizarse los oradores, pero lo que no sabe mi pobre voz de peregrino levantar dignamente hasta la tumba, te lo dicen en tono solemnísimo ese rumor del pueblo agradecido, esos niños que miran medrosos tu cadáver, esos ojos de mujeres cubanas que te lloran” (…) “Si aún vive en ti algo de aquella alma pura de paloma que supo trocarse en alma de águila para cantar los males de la patria”. (…) “Si aún queda en ti algo de aquella anima amantísima que te hizo buscar con mano trémula en tu hora de agonía las manos de tus hijos y la cabeza honrada de tu padre, conmueve tu humana vestidura, surge de tu flaca carne, asoma a tus ojos algo de aquella vívida mirada que tantas veces  te hizo resplandecer radiante de entusiasmo, hermoso de pasión, bello de cólera, mira a tu alrededor esos niños que aprenderán mañana tus versos, esas mujeres que los guardan en el corazón, esos hombres que no los olvidarán jamás”.

El siguiente fragmento corresponde al discurso que pronunció Martí el 28 de febrero de 1879, en el Liceo de Guanabacoa, dedicado a la memoria del poeta Alfredo Torroella, el cual se suele confundir e interpretarse como el primero, durante su sepelio:

“¡Muerte!¡Muerte generosa!¡Muerte amiga! Seno colosal donde todos los sublimes misterios se elaboran; miedo de los débiles, placer de los valerosos, satisfacción de mis deseos, paso oscuro a los  restantes lances de la vida; madre inmensa, a cuyas plantas nos tendemos a cobrar fuerzas nuevas para la vía desconocida donde el cielo es más ancho, vasto el límite, polvo los pies innobles, verdad al fin,  las alas; simpático misterio, quebrantador de hierros poderosos, nuncio de libertad … te hemos robado un  hijo…¡Digno era de ti; pero nos hace falta…¡Caliéntanos su fuego, anímanos sus cantos, suavízanos su amor, fuerza nos da su indómita energía. Búscalo si lo quieres, en el hogar de los desnudos, junto al lecho de los enfermos, en el corazón de los honrados, en la grave memoria de los hombres, en las pálidas almas de las vírgenes. ¡Pero si tanto has de arrancarnos para llevarlo a tu hondo seno, ¡ay! Nunca vengas que las vírgenes y los honrados nos hacen mucha falta¡¡Muerte, muerte generosa, muerte amiga!¡ay!¡nunca vengas!” 

                     Nueva York. Estados Unidos de América

El 20 de diciembre Martí embarca desde Francia para Nueva York, llegando el 3 de enero de 1880. El día 24 del propio mes, a solo veintiún días de su llegada, ofrece su Lectura en Steck Hall, que días después apareció como Asuntos cubanos, siendo este su primer discurso en este territorio, aunque en realidad se trata de la lectura de un documento. Los biógrafos consultados   coinciden todos en declarar que esta es su primera intervención pública y por tanto la primera vez que se escuchaba su voz en los Estados Unidos. Un público cubano muy heterogéneo llenó Steck Hall para escuchar al ya orador consagrado. Para algunos estudiosos, se trata de un ensayo meditado. Martí hace un balance de la guerra de los diez años y el proyecto de diseño de la próxima gesta. Este documento que, a diferencia de lo habitual en Martí, que era pronunciar un discurso propiamente dicho, constituye su primera intervención relevante, al menos, desde el punto de vista político. Se trata de una primera configuración política con un enfoque filosófico y analítico del hecho revolucionario martiano, algo que se materializaría de manera más objetiva en el Manifiesto de Montecristi. De este primer documento leído por Martí públicamente en los Estados Unidos cito a continuación el siguiente fragmento: 

“No a hacer destemplada gala de entusiasmo y consecuencia personales vengo, sino a animar con la buena nueva la fe de los creyentes, a exaltar con el seguro raciocinio la vacilante energía de los que dudan, a despertar con voces de amor a los que – perezosos o cansados– duermen, a llamar al honor severamente a los que han desertado su bandera. Y no cuido del aliño de mi obra, breve y raquítica muestra de la que intento en beneficio de la patria. Porque no tiene derecho a los refinamientos de la calma un lenguaje que no ha sabido conquistar aún para su pueblo la calma honrada y libre; ni debe el buen guerrero, en la hora del combate, curar de su belleza sino de ofrecer el pecho ancho, como escudo del patrio pabellón, a las espadas enemigas. Por más que este enemigo a quien ahora combatimos, luche, más que con espadas, con puñales”. 

 Caracas. Venezuela.

En enero de 1881 llega a Caracas, y el 21 de marzo del mismo año da un discurso en el Club del Comercio, donde trata el tema de Venezuela y América. En su Martí: el Apóstol, Mañach precisa que el discurso en el Club del Comercio tuvo repercusión en el ámbito literario y Sande comenta acerca de la acogida que tuvo por la intelectualidad y el ambiente social caraqueños.  La voz del apóstol se dejó escuchar en Venezuela con este discurso, del que se conservan fragmentos, casi el documento íntegro, que podemos encontrar en el tomo séptimo de sus obras completas, y del que cito a continuación, un fragmento que nos ofrece la medida de la espiritualidad del intérprete de América: 

“Días de fiesta me parecieron, aunque eran días de trabajo los primeros que pasé en Caracas, a bien que para mí los días de trabajo son los verdaderos días de fiesta. No sabía yo, a poco andar cuales eran más claros, si los cielos o las almas. Ni sabía al irme por las perfumadas noches a verter mi alma, – el alma sola de un desconocido– en el alma universal que en todas partes flota, besa y corona, ni sabía que estrellas brillaban más, si las del cielo o las de la tierra”. 

Así las cosas, la voz del Apóstol y Maestro, el más simbólico y universal de los cubanos, se dejó escuchar en el mundo, siendo estas intervenciones, citadas en este trabajo, las primeras que hiciera en público en varias naciones en las que vivió temporalmente. Su grandeza y trascendencia están dadas por su enorme labor política, pero también, por su extraordinaria labor intelectual, siendo la oratoria impecable su mayor atributo. En un día como hoy, 28 de enero, donde evocamos su nacimiento, acudir al mensaje martiano a través de su palabra, elocuente y precisa, es la mejor manera de honrarlo.  

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ErnestoMiami

Abril 15, 2026

El peligro del socialismo según José Martí



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miércoles, enero 28, 2026

Alberto Roteta Dorado: JOSÉ MARTÍ, SU VOZ POR EL MUNDO. Primera parte. .

 Nota:

Se trata de un trabajo de investigación que permite precisar la primera vez que Martí pronunció su palabra en público en cada país donde vivió,

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JOSÉ MARTÍ, SU VOZ POR EL MUNDO.

Dedicado al 173º aniversario de su nacimiento.

Primera parte. 


Por Dr. Alberto Roteta Dorado

Santa Cruz de Tenerife. España. La universalidad de José Martí es un hecho innegable. Esta universalidad está determinada, no solo por su trascendente labor política, sin la cual, la segunda gesta independentista hubiera sido infructuosa, sino por sus cualidades de escritor extraordinario, la grandeza de su pensamiento filosófico, la vastedad de su cultura y, ante todo, el don de la elocuencia, demostrado a través de sus innumerables discursos. El contexto histórico en el que le tocó vivir a Martí se caracterizó, entre otras cosas, por un extraordinario auge del desarrollo de la oratoria, hecho que se popularizó, tanto en Europa, donde nuestro héroe vivió transitoriamente en países como España, como en América, donde vivió, igualmente, en varias naciones como México, Estados Unidos de América, Guatemala y Venezuela. Ese don de la elocuencia le permitió ganarse la admiración y el respeto de todos los que le escucharon, toda vez que Martí ofreció pláticas, alocuciones y, sobre todo, grandes discursos. De ahí que algunos investigadores profundos de su pensamiento lo definieran como un orador extraordinario. 

Este tema de la oratoria martiana ha sido tratado con sumo cuidado y gran profundidad por estudiosos de la obra del apóstol de la independencia cubana. Merecen ser citados Isidro Méndez, Medardo Vitier, Jorge Mañach y Luis Álvarez, por solo acudir a algunos de los grandes que han abordado desde posturas diferentes dicho tema; aunque siempre coincidiendo en una misma idea: la grandeza de su oratoria y ese peculiar estilo que lo define como uno de los grandes, amén de resaltar esa vastedad de conocimientos y exquisita cultura. Estos investigadores han aportado elementos conceptuales acerca del estilo y el lenguaje, tanto desde el punto de vista literario, como filosófico, político o de la oratoria propiamente dicha. 

(José Martí, junio de 1869)

Han sido revisados reiteradamente, con la finalidad de ser estudiados en este sentido sus conocidísimos discursos revolucionarios, entre los que se destacan todos los dedicados al diez de octubre, entre 1887 y 1891, en Masonic Temple y Hardman Hall, en Nueva York, así como los famosos “Con todos y para el bien de todos” y “Los pinos nuevos” de Tampa y Cayo Hueso. Sin embargo, con frecuencia se omite en cronologías y estudios biográficos sobre la vida del apóstol la primera vez que habló en público, la trascendencia de sus primeras intervenciones como orador, los temas tratados, si se conserva el documento, o al menos partes de él, así como la valoración crítica de la prensa de la época. 

El presente trabajo tiene como objeto hacer referencia a la primera intervención pública de Martí en diversos países en los que dejó escuchar su voz, así como destacar las valoraciones acerca de su oratoria hechas en el contexto de su tiempo. Haré mención de sus discursos en España, a pesar de no conservarse de manera escrita, a su reconocida intervención por primera vez en México en el liceo Hidalgo. Trataré de precisar cual fue realmente su primer discurso en Guatemala y en Cuba, además de insistir en su lectura en Steck Hall en los Estados Unidos y su elocuente discurso en el Club del Comercio de Venezuela. Estos discursos martianos no son necesariamente los más importantes, ni los que lo consagran dentro de la oratoria; pero si los primeros que ofreció en estos países.     

 Madrid y Zaragoza, España

Entre los años 1871 y 1874 José Martí permaneció en España al ser deportado de su patria por las autoridades del gobierno español. Aquí estudió y se graduó de licenciado en derecho civil y canónico y de licenciado en filosofía y letras. Publicó sus primeros ensayos: El presidio político en Cuba y La República española ante la revolución cubana, además de escribir su drama Adúltera. Fue en tierra española donde el joven cubano habló por vez primera en público.

El veintisiete de noviembre de 1872, José Martí, con solo diecinueve años habló para un grupo de personas reunidas en la casa de Carlos Sauvalle, en Madrid, después de haber participado en la iglesia Caballero de Gracia, en las honras fúnebres a los estudiantes de medicina fusilados en Cuba un año atrás por el gobierno español. El ensayista y crítico Jorge Mañach recrea el hecho en su biografía Martí el apóstol, cuando describe este momento y expone las ideas presentadas por Martí en su discurso. Esta primera intervención de Martí, sin embargo, no fue en un lugar público y solo fue escuchado por un grupo íntimo de amigos y compañeros. No obstante, hemos de considerar este acontecimiento como la primera vez que Martí dejó escuchar su voz en el mundo. Según Mañach: 

“Evocó la tragedia. Los rostros sonreídos fueron tornándose graves. Narró con la precisión de un testigo de vista, los tres días increíbles de furia y de angustia. Brillaban ya los ojos de sus oyentes (…). Pintó la amargura de las vidas frustradas, el vacío de las amistades truncas, el dolor sin medida de las madres despojadas (…) y como ese dolor materno, más grande que él, era el dolor de la gran madre de todos: la patria”.

Sus primeras disertaciones en una institución tuvieron lugar en la logia masónica Armonía N.º 52 de Madrid, en la que se cree que desempeñara el cargo de orador, lo que sugiere su afiliación a este movimiento, a pesar de su extrema juventud. Desde la logia masónica de Madrid, según Toledo Sande, en su estudio biográfico Cesto de Llamas: “alentaba el espíritu independentista” y “auxiliaba a niños pobres”. Esto pudiera ser, tal vez, su propósito dentro de la masonería, cuyas ideas y doctrinas estuvieron siempre vinculados a las luchas emancipadoras. Recordemos que muchos de nuestros próceres fueron honorables masones. En el caso de José Martí, considero que más que un motivo puramente filosófico, devocional o de interés particular por estas asociaciones, hubo una aproximación en la búsqueda de los ideales independentistas que tanto se proclamaban en los templos masónicos. Lamentablemente, no se conservan escritos de las palabras del héroe cubano de esta época. Mañach refiere en su estudio biográfico:  

“Los republicanos del jurado federal le habían conquistado para la masonería, pensando acaso que esta se encargaría a su vez de conquistarlo para la república española. Martí probablemente tenía sus propios cálculos. En la Logia Armonía, a la que se afilió, otros cubanos fraternizaban solemnemente con españoles de varía jerarquía y condición. Martí llevó a ella, con sus disertaciones románticas sobre el amor universal, la protesta velada contra el odio y la iniquidad que una terca ceguera mantenía en Cuba”. 

Dos años más tarde nos encontramos a Martí en Zaragoza, en territorio español aragonés. En el mes de enero, el joven cubano participó en una velada por los caídos en la defensa de la república. Según Mañach: “Era la primera vez que Zaragoza le solicitaba para un servicio público, pensando acaso que ninguna voz como la del joven insurrecto, a pesar de su modestia, para entonar con la necesaria prudencia la elegía de su libertad (…) Martí compuso un poema heroico-filosófico que habría de leer el actor Leonardo Burón y preparó con todos los frenos del caso, un discurso acerca de la muerte, la caridad, y el amor. Pero ya en el escenario, se olvidó completamente del discurso, e improvisó un fulgurante epinicio a la rebeldía cívica”. 

Ciudad México

En 1875 Martí llegó a México procedente de Nueva York. En este país estuvo desde el ocho de febrero de 1875 hasta el dos de enero de 1877. Por estos meses el Liceo Hidalgo ofrecía una serie de conferencias sobre la influencia del espiritismo en el estudio de las ciencias en general y confió al recién llegado cubano una de sus intervenciones, la inicial, el día 5 de abril de 1875, previa aprobación, el mes anterior, de su postulación para miembro de dicha institución. Así las cosas, la primera vez que nuestro apóstol dejó escuchar su voz en México, fue en la afamada institución, teniendo gran aceptación por los visitantes y elogios de la prensa de la época. En este sentido, algunos estudiosos del pensamiento martiano hacen referencia a la polémica que sostuvo Martí en defensa del espiritualismo contra el positivismo defendido por Gustavo Baz; pero no comentan acerca de su primera intervención como orador. He podido precisar que las polémicas en torno a estos temas de naturaleza espiritual se desarrollaron en sesiones posteriores a la que dio inicio al ciclo y en la cual participó Martí. Varias fuentes biográficas destacan que Martí participó en los debates sobre materialismo y espiritismo en esta institución, además de que se conservan testimonios del efecto de su intervención en este debate sobre espiritismo y positivismo, testimonios que el biógrafo Jorge Mañach, describe en su biografía antes citada al hacer referencia a la crónica de El Eco de Ambos Mundos que se publicó entonces:

“Este joven será terrible en la plaza pública a la hora de una conmoción popular; podrá arrancar lágrimas al borde de un sepulcro; será el orador favorito de las mujeres, de los niños y de los creyentes; pero nunca, y esto depende de su sistema nervioso, de su imaginación viva y arrebatada, nunca convencerá en un Parlamento, ni se sobrepondrá en medio de las discusiones frías y serenas de la ciencia.” 

Dicha crónica tiene una visión profética, en cierta medida. Martí se convierte en el orador favorito de todos. Sus grandes discursos posteriores así lo demuestran. Su lectura en Steck Hall, en Estados Unidos, conmovió a los emigrados revolucionarios cubanos, sus intervenciones en Tampa y Cayo Hueso contribuyeron a su universalidad a través de los famosos discursos Los pinos nuevos y Con todos y para el bien de todos, amén de sus históricas alocuciones en el Templo Masónico de Nueva York, dedicadas al diez de Octubre, y por derecho propio, su huella trascendental en su patria con su discurso dedicado al poeta Alfredo Torroella y al violinista Díaz Albertini, por solo citar algunas de sus más conocidas, y a la vez, trascendentes intervenciones públicas. 

Mañach precisa en su biografía del apóstol que en el periódico El Federalista apareció el siguiente comentario: “Una cascada, un torrente de ideas vertidas de la manera más galana y florida fue su alocución”. Además, refiere que en La Revista se hizo referencia al acontecimiento como “un triunfo envidiable”. Martí publicó un artículo en la Revista Universal, en México, con fecha del 11 de mayo de 1875, en el que hace referencia al liceo Hidalgo, y menciona una discusión sobre temas abstractos, que, al parecer, son las polémicas en torno al tema del espiritualismo abordado solo un mes antes.

El propio Mañach resume el hecho haciendo una profunda valoración crítica del pensamiento filosófico martiano al expresar: “Martí escuchó las voces sin Dios e hizo examen de conciencia. Como siempre que miraba dentro de sí mismo, halló dos hombres dispares en él, un sentimental, para quien la vida no tenía sentido sino como empresa del espíritu, y el racionalista que las lecturas y el siglo habían ido superponiéndole. Pero los años españoles acababan de impregnarle también del idealismo krausista y de vagas esencias orientales, dejándole un turbio poso de convicciones sobre la armonía universal, la inmortalidad del alma y su depuración migratoria por – antevidas y post-vidas–. Aliadas al impulso romántico, estas ideas se le revelaban ahora contra la negión de lo espiritual, pero sin arrastrarle demasiado”. ac

 La Habana, Cuba. 

En Cuba, el 18 de febrero de 1877, durante una tertulia organizada por Fermín Valdés Domínguez en su casa, Martí leyó su drama Adúltera. Así se escuchó por vez primera, en su patria, la voz martiana, no con un discurso, como lo hizo en España, ni con una disertación de materias espirituales, como ocurrió en México, sino a través de una simple lectura de una de sus obras, en una casa privada; pero donde se sabe que había un grupo de invitados en una tertulia, algo muy usual dentro de la intelectualidad habanera del siglo XIX.  Sobre esta tertulia, la aceptación o no de la lectura de su obra, u otro detalle de este momento, no hay referencias, excepto un breve comentario de Toledo Sande en su biografía martiana Cesto de llamas. Mañach que suele ahondar en los acontecimientos de esta naturaleza solo señala durante esta breve estancia en Cuba la impresión que provocó en Martí el ambiente político de la isla y en especial en la Habana. Diversas cronologías de la vida y obra del apóstol hacen referencia a su estancia en la Habana sin precisar esta visita a la casa de Valdés Domínguez; aunque publicaciones relativamente recientes, enero de 2012, ya incluyen este acontecimiento de la vida de Martí. Recordemos que su estancia en La Habana fue breve y con una identificación que solo recogía su segundo nombre y apellido: Julián Pérez, con la intención de no hacerse notar por las autoridades españolas. 

 Continuará….

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ErnestoMiami

Abril 15, 2026

El peligro del socialismo según José Martí

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viernes, enero 24, 2025

Alberto Roteta Dorado: DONALD TRUMP, EL HOMBRE QUE NECESITA AMÉRICA. Videos de participación de Donald Trump y de Javier Milei en el Foro de Davos 2025

 DONALD TRUMP, EL HOMBRE QUE NECESITA AMÉRICA.

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Trump de manera enérgica y sin rodeos hizo lo que tenía que hacer, esto es, volver a poner a Cuba en el lugar que le corresponde, en la lista de naciones patrocinadoras del terrorismo.

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Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.

22 de enero, 2025

Santa Cruz de Tenerife. España. Les guste o no, les convenga o no, simpaticen o no con él, Donald Trump, el actual presidente de los Estados Unidos de América, fue elegido de manera democrática por los estadounidenses propiamente dichos y por aquellos que, sin ser directamente nacidos en esta nación han obtenido de manera legal la ciudadanía con su derecho al voto. 

Esto es importante que se tenga en cuenta, toda vez que dicho mandatario no dio un golpe de estado, ni usurpó el poder mediante acciones fraudulentas, ni estableció pactos con organizaciones políticas criminales para lograr conformar un gobierno. Donald Trump obtuvo una mayoría suficiente, mucho más de lo esperado, esto es, fue el vencedor absoluto por voto popular, amén de lo establecido constitucionalmente en relación con el voto de los diferentes estados de la enorme nación. 

Los norteamericanos no están desorientados, ni confundidos, ni están inmersos en un analfabetismo político. Sencillamente lo eligieron antes de que la gran nación callera en manos de una mujer demócrata, autollamada progresista, con ideas estrafalarias – como toda progresista– respecto a la ideología de género, el feminismo y toda la carroña de la pseudocultura Woke. 

A solo unas horas de la toma de posesión como presidente de Estados Unidos de América, Donald Trump ha optado por ser enérgico al retomar su estilo y sus métodos aplicables a la política. En primer lugar, vale mencionar la retirada de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud. La gran nación americana es el principal socio financiero de esta organización, con una contribución de 1.284 millones de dólares (aproximadamente el 18 % del presupuesto total de la agencia) en 2022-2023, por encima de los 856 millones de dólares de Alemania y los 468 millones de la Unión Europea, que completan el top 3, lo que, sin duda, es un duro golpe para la OMS; pero no para los estadounidenses cansados de pagar elevados impuestos para sostener instituciones que con frecuencia no pasan de ser simbólicas. 

En segundo lugar, he de destacar la retirada del llamado Acuerdo de París. En su primer día como presidente, Donald Trump firmó una serie de órdenes ejecutivas para sacar a EE. UU. de dicho acuerdo, lo que presupone frenar las ayudas a coches eléctricos, limitar la energía eólica, fomentar la producción de combustibles fósiles y revocar más de una decena de mandatos ambientales y climáticos del mandato de Joe Biden.

Este segundo aspecto ha generado mucho más polémica que el relacionado con la OMS. El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó que Estados Unidos debe seguir siendo "líder en asuntos ambientales", al propio tiempo que pidió a ciudades, estados y empresas de Estados Unidos a que se mantengan "demostrando visión y liderazgo".

Mucho más espectacular es el titular de un breve comentario de un medio independiente español: "El portazo de Trump al Acuerdo de París, una decisión que costará vidas". Los fanáticos del clima ya han empezado a divagar con sus ideas no demostrables acerca del calentamiento global y los daños ambientales, algo que presentan como un perturbador caos apocalíptico. Lo que no mencionan los "amigos" del clima es la cantidad de personas parásitas que están viviendo de toda esta propaganda carente de sentido. 

Por su parte Radio y Televisión españolas, actualmente dominadas por la izquierda de esta nación, destaca un rimbombante titular: "La salida de Trump del Acuerdo de París, una "mala noticia" que no frenará el avance "imparable" de las renovables. El progre Álvaro Caballero se refiere a una propuesta de política "suicida" que descolgará a EE.UU. de la carrera renovable. 

Otro de los aspectos significativos de las medidas recientes adoptadas por la nueva administración es el relacionado con las políticas de género. Ya lo ha expresado el mandatario, solo se reconocen dos géneros: masculino y femenino. Téngase presente que en aquellas naciones donde proliferan estos temas se invierten millones de euros para la propaganda relacionada con las llamadas ideologías de géneros. Hay ministerios de Igualdad con una multitud de asesores a los que se les paga para imponer sus absurdas y aberradas ideas sobre el tema. Lo peor en todo este álgido asunto es que en los colegios se implementan políticas para "educar" en toda esta carroña de la igualdad, la gordofobia, la homofobia, los trans, entre otras tantas aberraciones. 

Finalmente, y no por esto menos importante, vale destacar dos cosas en relación con la política exterior de la nueva administración estadounidense. Me refiero a la reincorporación de Cuba dentro de las naciones patrocinadoras del terrorismo, algo que dejó el anterior presidente como regalo a los comunistas de la isla caribeña, toda vez que fue capaz de sacar a dicha nación de la corta lista de naciones promotoras del terrorismo. Trump de manera enérgica y sin rodeos hizo lo que tenía que hacer, esto es, volver a poner a Cuba en el lugar que le corresponde. 

Al propio tiempo ha insistido en la necesidad de deportaciones masivas de personas indocumentadas, entre las que se pueden encontrar criminales, prófugos, narcotraficantes, etc., independientemente de retomar el tema del necesario muro de la frontera con México, país del que entran cada día miles de personas de manera irregular procedentes de varios países de Hispanoamérica y El Caribe. 

Así las cosas, los fanáticos del sexo, del clima, de las organizaciones "altruistas" y los defensores del crimen organizado y el narcotráfico, están haciendo de las suyas. Los fuertes ataques hacia quien fue elegido democráticamente en la nación símbolo de la libertad y de la democracia, no se han hecho esperar. 

No pierdan su tiempo porque no habrá retroceso. Se acaba de iniciar una nueva etapa que promete ser demoledora contra las barbaridades de la izquierda "progresista" mundial. 

¡Arriba Trump! Hemos de aplastar a esta gentuza enajenada que pretende vivir como lo que son: unos verdaderos parásitos.

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El Debate

23 de enero, 2025

Trump estrena su cargo de presidente e interviene en el Foro Económico Mundial de Davos

(A partir  del instante 7: 38 comienza la traducción  al idioma español)


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Estado de Alarma Oficial

23 de enero, 2025

El discurso ANTI 'WOKE' de Javier Milei en el FORO de DAVOS


«Próximos 4 años de Trump serán decisivos para acabar con la tiranía de Cuba» así lo analiza Héctor Caraballo en entrevista con Pedro Corzo en el canal 17 el 29 de diciembre de 2024

TRUMP será decisivo para lograr la LIBERTAD de CUBA



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martes, enero 30, 2024

Alberto Roteta Dorado: JOSÉ MARTÍ Y EL EXILIO.

 
JOSÉ MARTÍ Y EL EXILIO.

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El sentido del deber patrio, en el genial hombre que evocamos este 28 de enero, adquirió un significado sacramental.

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Por: Dr. Alberto Roteta Dorado

27 de enero, 2024

Santa Cruz de Tenerife. España.- Fueron muchos los exiliados políticos cubanos durante la segunda mitad del siglo XIX. El fracaso de la guerra de los diez años (1868-1878), con la consiguiente persecución de los cubanos con ideas independentistas, fue un elemento clave que determinó ese éxodo necesario que obligó a cientos de luchadores independentistas a establecerse en otros territorios, destacándose en este sentido la diáspora en los Estados Unidos de América. 

Dentro de este numeroso grupo de cubanos exiliados se sobresalió sobremanera José Martí, cuya permanencia en territorio estadounidense fue decisiva para lograr la unidad de los cubanos, tanto de los que se encontraban en dicha condición de exiliados, como los que permanecieron en Cuba. 

Por estos días, cercanos a la conmemoración del aniversario 170 de su natalicio, el destacado politólogo Julio M. Shiling, director de Patria de Martí, convocó a un simposio con el título que he utilizado para este escrito. Esta nueva propuesta, además de evocar a la figura cimera de la independencia de Cuba, pretende ser una reafirmación a la idea de Shiling, con la que me uno a la propuesta de Patria de Martí, tratando de seguir la misma idea de abordar el significado del prolongado exilio del más extraordinario de los cubanos de todos los tiempos. 

José Martí solo vivió cuarenta y dos años. Su prematura muerte en el campo de batalla, aquel infausto 19 de mayo de 1895, puso fin a una prometedora carrera política e intelectual – mucho más extensa, intensa y prolífica, toda vez que en el momento de su partida ya se había consolidado su labor política y nos dejaba una obra literaria perfecta–. De esos cuarenta y dos años solo vivió en Cuba, su patria, los primeros dieciocho, exceptuando su breve estancia en Valencia entre los cuatro y los seis años, así como su permanencia durante algo más de un año, entre 1878 y 1879 en La Habana. El resto de su vida permaneció en condición de exiliado político. Naciones como España, Guatemala, México, Venezuela y principalmente Estados Unidos, donde pasó la mayor parte de su corta vida, lo acogieron.  

Recordemos que con solo dieciocho años sufre su primera deportación hacia España, en 1871, permaneciendo en este país hasta 1874. Su segunda deportación tuvo lugar en 1879 luego de una estancia de solo un año en La Habana. Esto nos permite afirmar que, si alguien sufrió como nadie el exilio político, ese fue, sin duda, José Martí; pero lo más significativo no es su extensa permanencia en dicha condición, sino su notable labor en pos de la independencia de Cuba desde el exilio, algo que no se limitó a su misión de reunificar a los diversos grupos de cubanos para el inicio de guerra de 1895, sino a su extensa, y a la vez profunda, labor intelectual a través de más de un centenar de discursos patrióticos, ensayos políticos, publicaciones en numerosos medios de prensa de varias naciones de América, así como la formulación de las Bases del Partido Revolucionario Cubano, el documento clave para el fundamento teórico de la necesaria gesta independentista del final del siglo XIX.  

Estando en España, durante su primera deportación, publicó sus primeros ensayos: El presidio político en Cuba y La República española ante la revolución cubana, ambos de contenido político, lo que asumió con una profundidad poco habitual para un joven menor de veinte años. El veintisiete de noviembre de 1872, José Martí, con solo diecinueve años habló para un grupo de personas reunidas en la casa de Carlos Sauvalle, en Madrid, después de haber participado en las honras fúnebres a los estudiantes de medicina, fusilados en Cuba un año atrás por el gobierno español, en la iglesia Caballero de Gracia.

Estos hechos demuestran la lealtad y firmeza de José Martí desde los primeros años de su vida. En territorio español fue capaz de continuar su labor política, independientemente de sus obligaciones como estudiante de dos carreras universitarias que cursó al unísono.* Estas primeras publicaciones políticas dentro del género ensayo, así como varios discursos y alocuciones que, lamentablemente, no se conservan en su totalidad, lo demuestran. 

No obstante, es durante su larga permanencia en los Estados Unidos de América que su labor política adquiere dimensiones colosales. Sus discursos revolucionarios, entre los que se destacan los dedicados al diez de octubre, entre 1887 y 1892, en Masonic Temple y Hardman Hall, en Nueva York, así como los famosos Con todos y para el bien de todos y Los pinos nuevos, pronunciados en Tampa, amén de su memorable escrito ensayístico – no es un discurso propiamente dicho como algunos creen y afirman– Lectura en Steck Hall. 

El autor de Versos Libres con su sabia palabra y su visión profética protagonizó las grandes reuniones, devenidas en sagrado culto para la evocación de aquellos que emprendieron el camino liberador, y al propio tiempo, para incentivar en los cientos de cubanos exiliados el espíritu de rebeldía para retomar la gesta independentista. 

Un 10 de octubre de 1888, a solo veinte años del heroico gesto de Carlos Manuel de Céspedes, José Martí se dirigió a los cubanos emigrados en Nueva York y se refirió al “ardor inevitable del corazón” y a “las pasiones evocadas por el recuerdo y la presencia de nuestros héroes”. Para José Martí, la gesta independentista de 1868, a pesar de su fracasado fin, tuvo una connotación trascendente, y el gesto inicial de la contienda que protagonizara Céspedes, un significado real y a la vez simbólico. Esas “pasiones evocadas por el recuerdo y la presencia de nuestros héroes” adquirieron un trascendental sentido, no solo  cada 10 de octubre en las reuniones convocadas, sino para siempre. 

Las múltiples tenidas protagonizadas por el héroe de Dos Ríos no solo eran motivo para la evocación del histórico día que marcó el inicio de la lucha revolucionaria de 1868 protagonizada por Céspedes, sino para ese coloquial llamado – como solo pudo hacerlo Martí con su sapiencia, su sentido visionario, su elocuencia y ese carisma envidiable que atraía a las multitudes y lo comprendían a pesar de su difícil prosa, muchas veces solo para eruditos– que sirvió para la reunificación de todos los cubanos con ansias libertadoras, algo que se concretó con el reinicio de la guerra necesaria de 1895. 

José Martí, en el citado discurso, es capaz de convocar a los cubanos de su tiempo al expresar: “Miente a sabiendas, o yerra por ignorancia o por poco conocimiento en la ciencia de los pueblos, o por flaqueza de la voluntad incapaz de las resoluciones que imponen a los ánimos viriles los casos extremos, el que propale que la revolución es algo más que una de las formas de la evolución, que llega a ser indispensable en las horas de hostilidad esencial, para que en el choque súbito se depuren y acomoden en condiciones definitivas de vida los factores opuestos que se desenvuelven en común”, lo que demuestra ese sentido del deber patrio, que en el genial hombre que evocamos este 28 de enero, adquirió un significado sacramental. Sus reiteradas intervenciones durante varios años en los Estados Unidos de América para recordar el 10 de octubre, son una prueba irrefutable de lo que afirmo, y una demostración innegable de su gigantesca labor política desde el exilio.   

Su histórico discurso de 1887, un año antes de la citada tenida, también evocando el 10 de octubre, en el Masonic Temple de Nueva York, constituye otro símbolo inspirador, no solo para la evocación del padre de la patria y el comienzo de la lucha emancipadora, sino para la reunificación de los cubanos en pos de reiniciar la lucha y alcanzar la independencia. Con elocuente palabra el Apóstol realza el gesto de Céspedes al afirmar: “Los misterios más puros del alma se cumplieron en aquella mañana de la Demajagua, cuando los ricos desembarazándose de su fortuna, salieron a pelear, sin odios a nadie, por el decoro, que vale más que ella: cuando los dueños de hombres, al ir naciendo el día, dijeron a sus esclavos: ¡Ya sois libres!”

Un análisis detenido de este discurso, pronunciado por José Martí en el Masonic Temple de Nueva York, nos permitirá adentrarnos en su profundo pensamiento político, amén de comprender a plenitud el significado que para el héroe de Dos Ríos tuvo la necesidad de retomar la lucha emancipadora en aras de alcanzar la libertad. Las siguientes palabras, también pertenecientes a este discurso así lo demuestran:

 “¿Por qué estamos aquí? ¿Qué nos alienta, a más de nuestra gratitud, para reunirnos a conmemorar a nuestros padres? ¿Qué pasa en nuestras huestes que el dolor las aumenta y se robustecen con los años? ¿Será que, equivocando los deseos con la realidad, desconociendo por la fuerza de la ilusión o de nuestra propia virtud las leyes de naturaleza que alejan al hombre de la muerte y el sacrificio, queramos infundir con este acto nuestro, con este ímpetu, con este anuncio esperanzas que sin culpas cuando puedan costar la vida al que las concibe, y el que las pregona no puede realizarlas?” 

En estos citados discursos martianos resulta patente ese sacramental sentido del deber que en Martí adquiere inusitadas dimensiones, así como las concepciones filosóficas del sacrificio martiano, sacrificio asumido como ley: “queremos a aquellas criaturas que el decoro levantó de un rayo hasta la sublimidad, y cayeron, por la ley del sacrificio, para publicar al mundo indiferente aun a nuestro clamor”,** independientemente de su palabra, siempre sabia y elocuente, de la perfección en el estilo – que el propio Martí llamó esencia–, de sus mensajes de amplio contenido filosófico: “salieron a pelear, sin odios a nadie, por el decoro”, sin olvidar su capacidad para la reunificación definitiva de los emigrados dispersos. 

Lamentablemente, los discursos de esta etapa son menos estudiados, citados y evocados; aunque no olvidados para los verdaderos investigadores del pensamiento político y de la oratoria martiana. En cambio, los pronunciados en el Liceo Cubano, en Tampa, los días 26 y 27 de noviembre de 1891, los cuales han pasado a la posteridad como Con todos y para el bien de todos y Los Pinos Nuevos, respectivamente, son mucho más conocidos y también motivo para las especulaciones y tergiversaciones de su ideario, toda vez que el régimen comunista de Cuba los utiliza como pretexto para sus estrafalarias comparaciones con la actual decadente política cubana. Encuentros, simposios, conferencias, tesis de maestrías y de grados, etc. en los que la idea martiana de “con todos y para el bien de todos”, sacada de su contexto, es utilizada de manera distorsionada y adaptada a los caprichos de los autoproclamados teóricos del pensamiento martiano.    

Nada más distante de la verdadera pretensión del más universal de los cubanos. En ellos, José Martí, hace un especial llamado para lograr la unión definitiva de los diversos grupos de cubanos dispersos y con objetivos y líneas de trabajo muy diferentes entre sí, a pesar del común objetivo emancipador. El resultado concreto de esta notable labor de Martí fue la creación del Partido Revolucionario Cubano, el 10 de abril de 1892, organización política que serviría de basamento teórico para la gesta independentista de 1895. Dicho partido, no solo tenía como propósito la organización de la independencia cubana, sino auxiliar, además y en lo posible, la de Puerto Rico, dos de las últimas provincias españolas en ultramar en América. 

Del discurso conocido como Con todos y para el bien de todos he tomado el siguiente fragmento, por su profundidad y por ser aplicable a la terrible situación política y social actual de Cuba. En el, Martí hace mención a la idea de “seguir a ciegas, en nombre de la libertad” y a aquellos despiadados que utilizan a las multitudes anhelantes de libertad “para desviarla en beneficio propio”. La siguiente cita martiana de dicho discurso nos da la medida de la grandeza del hombre de Dos Ríos, y no solo esa grandeza de su ideario político al que me he estado refiriendo en este escrito; sino de su altura como orador y de su sagrada elocuencia, elementos que fueron definitorios en su labor de reunificación de los emigrados cubanos. 

“Se me hincha el pecho de orgullo, y amo aún más a mi patria desde ahora, y creo aún más desde ahora en su porvenir ordenado y sereno, en el porvenir, redimido del peligro grave de seguir a ciegas, en nombre de la libertad, a los que se valen del anhelo de ella para desviarla en beneficio propio; creo aún más en la república de ojos abiertos, ni insensata ni tímida, ni togada ni descuellada, ni sobreculta ni inculta, desde que veo, por los avisos sagrados del corazón, juntos en esta noche de fuerza y pensamiento, juntos para ahora y para después, juntos para mientras impere el patriotismo, a los cubanos que ponen su opinión franca y libre por sobre todas las cosas, -y a un cubano que se las respeta”.

Al siguiente día de haber pronunciado este monumental discurso, José Martí hace otra intervención en el Liceo Cubano de Tampa. Se trata del discurso que ha trascendido con el nombre de Los Pinos Nuevos. En esta ocasión Martí afirma que “los pueblos viven de la levadura heroica”, lo que constituye una evocación a la guerra de los diez años y a todos los que asumieron con valor su rol en esta lucha emancipadora.  En este discurso, como en el anterior, demuestra, una vez más, la grandeza de su elocuencia y la profundidad de su conocimiento de la oratoria, amén de ser un canto inspirador al evocar ese definitivo triunfo de la vida, lo que resulta aplicable al triunfo inevitable de los cubanos en su fin de alcanzar la independencia: “Otros lamenten la muerte necesaria: yo creo en ella como la almohada, y la levadura, y el triunfo de la vida”. El siguiente fragmento merece ser leído y estudiado detenidamente para comprender la esencia de su pensamiento político:

 “¡Ni es de cubanos, ni lo será jamás, meterse en la sangre hasta la cintura, y avivar con un haz de niños muertos, los crímenes del mundo: ni es de cubanos vivir, como el chacal en la jaula, dándole vueltas al odio! Lo que anhelamos es decir aquí con qué amor entrañable, un amor como purificado y angélico, queremos a aquellas criaturas que el decoro levantó de un rayo hasta la sublimidad, y cayeron, por la ley del sacrificio, para publicar al mundo indiferente aun a nuestro clamor, la justicia absoluta con que se irguió la tierra contra sus dueños: lo que queremos es saludar con inefable gratitud, como misterioso símbolo de la pujanza patria, del oculto y seguro poder del alma criolla, a los que, a la primer voz de la muerte, subieron sonriendo, del apego y cobardía de la vida común, al heroísmo ejemplar”.      

Imposible concluir este trabajo sin hacer mención a su trascendental ensayo Asuntos cubanos. El 24 de enero de 1880, a solo veintiún días de su llegada a los Estados Unidos de América, Martí hace su primera intervención pública en este país. En esta ocasión no pronuncia un discurso, sino que realiza la lectura textual de su extraordinario ensayo político conocido como Lectura en Steck Hall, documento que días después apareció con el título Asuntos cubanos. Como ya expliqué al inicio de este escrito, no se trata de un discurso propiamente dicho, como muchas veces se cree, sino de un ensayo. Los biógrafos de Martí coinciden en declarar que esta es su primera intervención pública y por tanto la primera vez que se escuchó su voz en los Estados Unidos. 

José Martí llegó “a animar con la buena nueva la fe de los creyentes”, pero no precisamente de los creyentes en el sentido religioso del término, ni fe cristiana, como se pudiera creer – independientemente que la religiosidad siempre estuvo presente en el ideario martiano y en los luchadores de las guerras independentistas cubanas–, sino a animar a los exiliados políticos desde esta, su primera intervención pública de los Estados Unidos. Martí se refiere a la fe en el triunfo definitivo, una vez retomada la lucha por la liberación de Cuba. Martí llegó “a exaltar con el seguro raciocinio la vacilante energía de los que dudan, a despertar con voces de amor a los que –perezosos o cansados– duermen, a llamar al honor severamente a los que han desertado su bandera”.  

Este es el primer documento martiano de gran relevancia, toda vez que constituye un resumen colosal de la guerra de los diez años, a al propio tiempo, lo que se pudiera considerar como el proyecto de diseño teórico para la próxima guerra. Las causas y objetivos de guerra que se prepara quedan definidos en este escrito, lo que luego se sintetiza en las Bases del Partido Revolucionario Cubano, también de la autoría de José Martí. De la Lectura en Steck Hall es el siguiente fragmento con el que concluyo este trabajo dedicado a destacar la titánica labor de José Martí desde el exilio:   

“Esta no es sólo la revolución de la cólera. Es la revolución de la reflexión. Es la conversión prudente a un objeto útil y honroso, de elementos inextinguibles, inquietos y activos que, de ser desatendidos, nos llevarían de seguro a grave desasosiego permanente, y a soluciones cuajadas de amenazas. Es la única vía por que podemos atender a tiempo a intereses que están a punto de morir, que son nuestro único elemento de prosperidad económica, y que nada tienen que esperar de intereses absolutamente contrarios. Y en este instante en que los mares amenazan de uno y otro lado del continente salirse de quicio, para llevar sobre su espalda corva y móvil a los pueblos amarillos la artística riqueza de los pueblos blancos; en este punto de la historia humana en que, por faena que pasma, parece que la tierra se va abriendo a una era de comunión y de mayor ventura, estamos en gravísimo riesgo los cubanos de perder para siempre el más cómodo, sencillo y provechoso medio de levantar la maltratada patria a inesperada altura de fuerza y de opulencia”.

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* José Martí inició sus estudios en Madrid; pero se graduó en Zaragoza.  Estudió y se graduó de Licenciado en derecho civil y canónico y de Licenciado en Filosofía y Letras.

**Esta cita en realidad no corresponde a los discursos que analizamos en esta parte del escrito, esto es, los pronunciados en el Masonic Temple de Nueva York en 1887 y 1888. Se trata del discurso que ha trascendido con el nombre de Los Pinos Nuevos y que fuera pronunciado en el Liceo Cubano de Tampa, en 1891.

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viernes, junio 23, 2023

Víctor Manuel Domínguez desde Cuba: “Soberanía” en Cuba: la fórmula del castrismo para mantenerse el poder

 

“Soberanía” en Cuba: la fórmula del castrismo para mantenerse el poder

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A los jefazos castristas les da lo mismo quien sea el que les dé, siempre que les ayude a mantenerse en el poder. La soberanía queda para los discursos.

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Por Víctor Manuel Domínguez

22 de junio, 2023

LA HABANA, Cuba. — Recientemente, el vicepresidente del régimen cubano, Salvador Valdés Mesa, mientras patojeaba por las tierras baldías —no las de T.S Elliot, sino la de los campos cubanos— clamando por una mayor producción de alimentos, en medio de su perorata, se respondió a sí mismo la pregunta que había hecho y que ninguno de sus aburridos oyentes le supo responder: ¿Ustedes saben qué es soberanía?

“Soberanía es no depender de nadie”, dijo el alto funcionario, que aspira —cual si estuviera al doblar de la esquina y sin cambiar los métodos— a la soberanía alimentaria de un país que se ve obligado a comprar en otros lares el 80 % de los alimentos que consume su población.

Los de la camarilla gobernante no deben saber qué es la soberanía. Y si lo saben, si tienen una vaga noción, les importa poco.

Para empezar, en Cuba el soberano no es el pueblo, sino el Partido Comunista, el partido gobernante y único permitido, que está por encima de la propia Constitución y de todas las leyes, humanas y divinas.

Durante cinco décadas, el soberano, tan absoluto como Luis XV, fue Fidel Castro. Y luego lo sustituyó su hermano Raúl al frente de la monarquía, y todavía, nonagenario, se consulta todo con él.

Así que de soberanía popular nada. De la otra soberanía, la soberanía nacional —esa de la que, asociándola a la independencia, tanto hablan los jefes castristas cuando les da por ponerse patrióticos, porque alguien en el exterior los criticó—, tampoco.

Deja mucho que desear que hablen de soberanía cuando los chinos presuntamente operan una base de espionaje electrónico en Bejucal y a los rusos les ceden tierras por 30 años para quién sabe qué…

Si a eso le añadimos que los ayatolas iraníes sueñan con levantar mezquitas en El Cobre y El Rincón e islamizarnos al modo chiita, y que tenemos patanas turcas que nos abastecen de energía y culebrones turcos de medio pelo como Marasli en la televisión, no hay dudas de que el sancocho soberano sabe muy mal.

Es verdad que, malapagas como son, les deben millonarias sumas a las once mil vírgenes del santoral católico y ahora también a unas cuantas huríes, pero no se debe correr a los brazos del osito Misha, de Confucio, Buda y Mahoma dejando a un lado a Cristo, Changó y Yemayá.

Tanto es el desespero de los castristas que han “tocado el tres” con los Estados Unidos, que son presentados por ellos como “el enemigo histórico de la  nación cubana”, y le han sacado fiestas a los yanquis, olvidados de la soberanía, con tal de ver si consiguen créditos, inversiones y turismo.

No olvidemos que en cuanto Obama inició el deshielo aplaudieron a rabiar la llegada de los cruceros turísticos, la filmación en La Habana de escenas  de Fast & furious, colgaron letreros de fast food en las paladares, el Up and Down parecía que estaba en Miami y a los gastronómicos les encasquetaron gorritos de Santa Claus. Si el Comandante no manda a parar, poco faltaba para que nos volviéramos un estado socialista de la Unión.

A los jefazos castristas les da lo mismo quien sea el que les dé, siempre que les ayude a mantenerse en el poder. La soberanía queda para los discursos. Dirán, como decía de las elecciones su guía e inspirador, el Máximo Líder: ¿Soberanía para qué?

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martes, junio 02, 2020

Orlando Freire Santana desde Cuba: El bloqueo interno y la desactualización de los cubanos



El bloqueo interno y la desactualización de los cubanos

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Ni la música de los Beatles ni las obras de destacados economistas fueron en su momento divulgadas en Cuba
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Por Orlando Freire Santana
2 de junio, 2020 

LA HABANA, Cuba.- En días recientes la vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ana María Mari Machado, participó en un conversatorio virtual que reunió a dirigentes parlamentarios de América Latina y el Caribe. En esta ocasión el tema central del evento fue el enfrentamiento a la pandemia del coronavirus.

Como era de esperar, la funcionaria castrista no desaprovechó la oportunidad y arremetió contra el embargo económico impuesto por Estados Unidos al gobierno cubano. Tras aseverar que para Cuba el desafío ha sido descomunal, la señora Mari Machado afirmó que “Mucho antes de la pandemia el país ya afrontaba la intensificación del bloqueo norteamericano, y que aún en estos tiempos esa política unilateral limita el acceso a equipos, medicamentos, dispositivos médicos y tecnologías relacionadas con el diagnóstico y tratamiento de la COVID-19”.

Es decir, que la segunda al mando del Parlamento cubano estima que es el “bloqueo” el culpable de que Cuba no cuente con los medicamentos indicados para tratar la pandemia, y que solo la “voluntad política de la dirección del país” ha logrado combatir la enfermedad.  Y, por carambola, es fácil comprender que el castrismo asocie todas sus penurias y desactualizaciones a la citada política de Washington.

Tal vez Mari Machado —una mujer relativamente joven— no esté muy al tanto de sucesos acaecidos en los años 60 y 70 de la pasada centuria, y por tanto valdría la pena traerlos a colación.

Por ejemplo, cuando hacia la segunda mitad de los sesenta los Beatles eran venerados en la inmensa mayoría de las naciones del planeta, había que aguantar que un jefe de campamento de la escuela al campo en una localidad rural de la provincia de La Habana criticara en un matutino la música de “esos desgraciados Beatles que van a pervertir a nuestra juventud”.  Y que, por supuesto, las emisoras de radio y los canales de televisión de Cuba ignoraran a los inquietos muchachos de Liverpool.  El resultado: la desactualización musical de los cubanos.

Una década después, el keynesianismo económico que dominó las academias y las estrategias gubernamentales de buena parte del planeta tras la Segunda Guerra Mundial, ya daba señales de agotamiento. O sea, atrás quedarían los tiempos de gloria de la intervención estatal en la economía, y sobrevendría la estrategia del Estado mínimo y la primacía de las leyes del mercado.

En ese contexto esos años 70 fueron un verdadero festín para los partidarios de la economía de libre mercado. Dos prestigiosos economistas que defendían esas ideas fueron galardonados con el Premio Nobel de Economía. En 1974 obtuvo el galardón el austríaco Friedrich von Hayek, representante de la Escuela de Austria; mientras que en 1976 el pergamino recaía en el estadounidense Milton Friedman, fundador de la Escuela de Chicago.

Por otra parte, un político, seguramente con la vivencia del desastre que la planificación estatal centralizada le había ocasionado a su país, y tal vez estimulado también por los aires de libre mercado que soplaban a nivel internacional, decidió emprender el camino de las reformas económicas hacia 1978. Claro que nos referimos a Deng Xiaoping en China.

Bueno, ¿y qué sucedía en Cuba por esos tiempos?  Pues a los estudiantes de la carrera de Economía en las universidades de la Isla no se les mencionaba para nada el nombre y la obra de los galardonados con el Nobel. Sencillamente se les impartía El Capital, de Carlos Marx. Por supuesto, muchísimo más obsoleta a esas alturas que el entonces agotado keynesianismo.

Hemos relacionado tan solo dos ejemplos, en la música y la economía —pero puede haber muchos más—, en los que esa especie de bloqueo interno impuesto por los gobernantes agudizó el desfase que padecían los cubanos con respecto a las personas de otras naciones.
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Otaola: ¿Y el bloqueo? EEUU aclara que está permitida la exportación de alimentos y medicinas a Cuba


Un ejemplo que muestra que desde hace décadas se puede exportar  comercialmente alimentos y medicinas de EE.UU. para Cuba:


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Una vez más sobre el «bloqueo»

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Toda la propaganda contra el embargo/bloqueo ha estado determinada por las circunstancias internas del régimen castrista
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Por Waldo Acebo Meireles
Miami
09/09/2019 
“Y así, muchas veces se le echaba toda la culpa
al imperialismo y se le echaba toda la culpa
al bloqueo imperialista.”
Fidel Castro (31 de octubre de 1964)

Hace  casi una treintena de años, en uno de los espaciosos corredores del vetusto y algo deteriorado, pero aún hermoso Palacio Aldama, donde radicaba, aun radica, el Instituto de Historia de Cuba, se me acercó una amiga y me hizo una proposición. Después de oírla comencé a pensar que no era tal amiga sino quizás una provocadora, pues su propuesta consistía en integrarme a un nuevo departamento que se dedicaría a estudiar el pensamiento de Fidel Castro. Se lo agradecí del modo más humilde que pude y le di una complicada explicación para rehusar, le dije, “el honor que me ofrecía”.

No podía imaginarme en aquellos momentos, ni mucho después, que yo me propondría hacer un estudio, aunque muy limitado y concreto, de temas claves de ese pensamiento para lo cual he tenido que hurgar en un gran número de los discursos maratónicos del tirano. ¿Qué me llevó a semejante sacrificio, y que tema escogí?

La respuesta es este trabajo, porque desde hace mucho tiempo he tenido el criterio de que toda la propaganda contra el embargo/bloqueo ha estado determinada por las circunstancias internas y no por el embargo/bloqueo en sí mismo, por las etapas críticas no derivadas de ese fenómeno sino por los problemas económicos propios del sistema[1], y por tanto el “bloqueo” fue y es utilizado como una herramienta propagandística con una relativa efectividad interna.

Esa fue mi hipótesis de partida en la investigación que me propuse. Para ello, al no tener acceso a la prensa diaria de todos esos años, decidí que una fuente de información más que equivalente, determinante, serían los discursos de la cabeza rectora del sistema impuesto en Cuba[2] y a partir de una tabulación del uso del término “bloqueo” realicé un análisis diacrónico de su utilización.

El análisis estadístico de los resultados me llevó a considerar dos categorías; la frecuencia es decir la cantidad de discursos en que el término “bloqueo” aparece en relación a la totalidad de los discursos para un determinado período de tiempo, que aparece expresada en por cientos, y la intensidad, criterio empleado para determinar el número de veces que el término es empleado en la totalidad de discursos de un período y su relación con ese total, es decir su promedio, expresado como un índice.

En la tabulación el término “bloqueo” solo fue considerado cuando hacía referencia a Cuba y no a otros países como, por ejemplo: URSS, Corea, China, Panamá, Nicaragua, etc. La “población”, estadísticamente hablando, fue idéntica a la muestra: un total de 839 discursos, de ellos 182, un 22 %, corresponden a realizados fuera del territorio cubano[3]. Los discursos analizados cubren desde el primer discurso del 4 de febrero de 1962 —al día siguiente de establecido el “bloqueo”— hasta el último discurso de fecha 26 de julio de 2006, y solo se consideró en los resultados los realizados en Cuba ya que eran los que estaban dirigidos a influir en la opinión de los cubanos.

Como datos de interés, ya que, como hemos mencionado, los discursos fuera de Cuba no fueron considerados para llegar a los resultados que demostrarán o negarán mi hipótesis, daremos a continuación algunos de los resultados sobre esos discursos en el extranjero[4]:

El país donde Fidel Castro hizo más discursos fue Chile, con 27 —de ellos 25 en la primera visita que se extendió por poco más de dos semanas— y que algunos consideran maliciosamente que ello contribuyó a que se acelerara el golpe de Estado contra Allende;
El segundo fue la URSS con 22 en 6 visitas;
Y el tercer lugar lo comparten Brasil y Guinea con 9 cada uno.
Pasemos a lo fundamental, analicemos los datos:
El primer período y el segundo podemos decir que fueron los años felices, se inicia el “bloqueo” pero el régimen compra autobuses en Inglaterra y España; camiones en España y Francia y en esta última puede adquirir equipos y tractores pesados, y en Canadá se obtienen sementales y ganado de razas puras, lo que irá generando así una deuda externa cuantiosa. En enero de 1977 se produce la primera reunión del CAME en La Habana, en la que se garantizaba el mercado para el azúcar y otros productos cubanos y la adquisición de maquinaria y plantas industriales, obsoletas e ineficientes pero compradas con préstamos a muy bajo interés, y lo que era fundamental: petróleo.

Castro decía entonces cosas como estas:

“La batalla contra el imperialismo la estamos ganando; su bloqueo económico está hecho polvo; sus intentos de arruinar nuestra economía se traducen en una economía que empieza a crecer seriamente, se traducen en una economía que avanza.” [19 de abril de 1965]

“Es posible que si nosotros no hubiéramos tenido ese bloqueo imperialista, no hubiéramos estado haciendo hoy las cosas que estamos haciendo”. [27 de julio de 1967]

“…están ya en vísperas de ver un bloqueo hecho trizas!… El bloqueo ya nos da ganas de reír.” [2 de enero de 1969]

“Si el bloqueo se prolonga 10 años no importa, si el bloqueo se prolonga 50 años no importa, no importa”. [24 de diciembre de 1977]

Eran los años de los Cordones de La Habana; los planes arroceros, de naranjas, etc.; las Escuelas en el Campo; la creación de una raza de ganado única en el mundo; la flota pesquera con los barcos más grandes y modernos del planeta y demás proyectos faraónicos y destinados al más rotundo fracaso.

Pero ya para los años 80 el peso de la deuda externa es considerable y ha puesto en tensión las pocas capacidades productivas del país; en 1985 se inicia la desgastante campaña contra la deuda externa que se presenta como una defensa de los pueblos latinoamericanos que se han hundido en las deudas generadas por los gobiernos corruptos aupados por el imperialismo yanqui. Entre julio y setiembre se efectúan una decena de reuniones con diferentes representantes y en ocasiones con grupos que no representan nada ni a nadie, pero Castro les endilga en esos meses cuatro largos discursos[5] proponiendo fórmulas para que las potencias capitalistas condonen las deudas impagables, pero nada de eso ocurrió.

En abril de 1989 Mijail Gorvachov visita La Habana, y es recibido diplomáticamente pero ya la fisura se comienza a abrir, se han prohibido las publicaciones soviéticas que los cubanos buscan y se arrebatan como pan caliente, la glasnost y la perestroika no encajan de ninguna forma en el pensamiento autocrático que rige en Cuba, Castro lo deja bien claro:

“…están diciendo tantas cosas malas de él (del socialismo); los mismos socialistas están diciendo tantas cosas, que pareciera que todo lo que han hecho fue una basura completa. No lo creo, ni tampoco entiendo bien por qué lo dicen. Yo no pienso así, realmente, estoy muy lejos de pensar así…”. [30 de noviembre de 1989]

El 9 de noviembre había caído el Muro de Berlín; en el discurso del 7 de diciembre de ese año, el dictador lanzará la nueva consigna que sustituirá al Patria o Muerte, ahora será ¡Socialismo o Muerte!

Veamos más claramente en una gráfica como toda esta nueva e inesperada situación se reflejará en el uso del tema del “bloqueo”:
A esta nueva etapa Fidel Castro le pondrá nombre en el discurso del 7 de marzo de 1990 quedando bautizada como “período especial en tiempo de paz” pero comúnmente se recortará tan largo patronímico. El momento máximo de inflexión se alcanzará en el discurso del 25 de noviembre de 1994, el primero que hace después del “maleconazo” en el que se refiere al “bloqueo” ¡34 veces!, (al año siguiente en un discurso con fecha 6 de agosto lo hará 19 veces). Por otra parte, el total de discursos de esa etapa casi alcanza el de los años 62-69 cuando engañaba constantemente al pueblo con planes irrealizables con los que se obtendrían grandes logros en muy pocos años.

Resulta de interés ver como se comportó esa década fatal de los años 90:
Se evidencia que, a lo largo de toda la década, año tras año, tanto el índice de intensidad como el % de frecuencia se mantuvieron muy por encima de lo que se reflejó en las etapas anteriores, fue una constante el tema del “bloqueo” en este período.

Al resultar que las intervenciones de Castro en el extranjero en esta etapa representaron una anomalía estadística en el conjunto de los discursos fuera de Cuba decidimos incluir la siguiente tabla, aunque con ello nos alejamos del objetivo central de este trabajo:
Evidentemente los resultados de la totalidad de discursos lo acercan a los resultados de la etapa 1970-1979 la cual se caracterizó como de poca incidencia del término “bloqueo” pero la etapa 1990-1999 rompe por completo ese esquema de los discursos dirigidos a extranjeros, en esta etapa efectuó discursos en 21 países más la ONU. Nos detenemos en este aspecto ya que esas intervenciones en el extranjero afectan los datos para los años 1990-1999, por ejemplo, en 1995 de los 21 países señalados más arriba Castro fue a seis más la ONU y efectuó 12 discursos y en 8 de ellos se refirió al “bloqueo” y lo hizo 58 veces en esos discursos para un índice de intensidad de 4.462.

También cabe notar que la cifra de 21 países representa casi la mitad del total de países donde efectuó por lo menos un discurso, lo que nos puede indicar que esas visitas estuvieron relacionadas de alguna forma con la búsqueda de soluciones a la situación económica de Cuba y esos discursos no tuvieron simplemente fines propagandísticos o ideológicos.

El 19 de mayo de 1998 en un discurso pronunciado en la Sesión Conmemorativa del 50 Aniversario de la creación del Sistema Multilateral de Comercio, efectuada en el Palacio de las Naciones, Ginebra, Suiza, mencionará por primera vez lo que le ha costado a Cuba el “bloqueo”: 60 mil millones de dólares. Hay una referencia anterior, pero menos concreta, cuando el 17 de julio de 1968 señaló: “con los cientos de millones de pesos que nos han obligado a gastar de más al tener que adquirir los artículos en diversos mercados, transportarlos desde distancias mayores, tener que comprar en condiciones difíciles”.

La nostalgia por los tiempos pasados queda plasmada aquí:

“Si nosotros tuviéramos el petróleo, el gas, las materias primas, los recursos enormes que ya había acumulado ese país, que hasta había llegado al espacio, que había alcanzado adelantos fabulosos en la tecnología, en las investigaciones, aquí no habría que hablar de ningún período especial ni cosa que se pareciera, y podríamos estar muertos de risa del bloqueo famoso que se ha mencionado tanto, simplemente utilizando de manera adecuada esos recursos…” [28 de noviembre de 1997]

Como Hugo Chávez entró en la escena en 1999 el período siguiente marcó un retorno relativo a la normalidad antes del “periodo especial”, ya para 2004 el índice de intensidad en el uso del término bloqueo solo alcanza 0,857 mientras que en 1994 alcanzó un tope de 5.450. A pesar de la “fraterna ayuda de los hermanos venezolanos” que casi llevan a crear una nueva nación “Cubazuela”, el 30 de marzo del 2002 Castro señalaba: “Aun en período especial, bajo el bloqueo”. En realidad, nadie en Cuba todavía puede decir si el “período especial” terminó, o no, pero la información, los relatos y las imágenes que recibo me llevan a concluir que no, que no ha terminado.

Considero que mi hipótesis de que toda la propaganda contra el embargo/bloqueo ha estado determinada por las circunstancias internas del régimen castrista, ha quedado validada con suficientes datos de la fuente principal de propaganda: “el máximo líder”, pero es casi seguro que habrá algunos que no estén de acuerdo, eso siempre pasa.

NOTA: Desde el pueblo de Cambre, en la Coruña, Antonio Arencibia revisó la primera versión de este trabajo y me hizo varias sugerencias que acepté con agradecimientos.

[1] Siempre me llamó la atención que esperaran hasta 16 de agosto de 1991 para presentar en la ONU la solicitud de incorporar al 46avo Período de Sesiones el tema sobre el bloqueo.

[2] Utilicé: “Discursos e intervenciones del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba” que se pueden consultar en http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/

[3] Lo cual es una cifra más que considerable.

[4] Castro realizó discursos en 43 países más la ONU, en New York, donde estuvo en tres ocasiones: 1979, 1995 y 2000 con un total de cinco discursos.

[5] En una de sus intervenciones cometió la pifia de decirles a los mexicanos que aprovecharan el terremoto del 19 de setiembre de ese año que dejó más de 10 mil muertos para no pagar la deuda, esto le cayó muy mal a los mexicanos.


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