martes, mayo 14, 2024

Julio M. Shiling: El marxismo más que el antisemitismo es el responsable de los disturbios universitarios

 
Tomado de https://patriademarti.com/

El marxismo más que el antisemitismo es el responsable de los disturbios universitarios

Por Julio M. Shiling *

08 de mayo 2024

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Para los analfabetos políticos, la causa palestina es fácil de vender. Conceptos como «genocidio», «ocupación», «limpieza étnica», «liberación» y «Palestina libre» se han utilizado para socavar y proselitizar a los estudiantes en el culto político que es el marxismo. Una historia de 3,000 años de antigüedad contrapuesta a una campaña ideológica de décadas de duración parecería abrumadoramente fácil como para pintar un cuadro claro de conocimiento. Pasa desapercibido el hecho de que la identidad palestina es una invención sintética y carece de base para reivindicaciones legítimas. La maniobra dialéctica de la izquierda radical por el poder político ha explotado el ataque del islamismo a Israel del 7 de octubre, más allá de la imaginación de muchos. Estamos siendo testigos de una cuasi insurrección de bajo nivel en campus universitarios estadounidenses de alto nivel donde se está desafiando el orden existente.

El clásico de Allan Bloom, The Closing of the American Mind (1987), advertía sobre los peligros de los cambios en los planes de estudio, que comenzaron en la década de 1960 y se afianzaron en la de 1970, en el sistema de educación superior de Estados Unidos. El filósofo judío estadounidense sostenía que esto suponía una amenaza para la democracia y la libertad de pensamiento y expresión. Los «cambios», señaló Bloom, procedían todos de incursiones intelectuales que se nutrían de la Teoría Crítica marxista, una serie de programas de estudios sobre el agravio con apéndices posmodernos inherentes, ha logrado casi monopolizar los cursos universitarios estadounidenses. Hay un alumnado ignorante que ha sido adoctrinado según lo previsto.

Resulta decepcionante y peligroso ver cómo el grueso de la clase política estadounidense y los comentaristas de los medios de comunicación se detienen en los síntomas y no en la causa. La reciente aprobación de la «Ley de Concienciación sobre el Antisemitismo» en la Cámara de Representantes (aún pendiente de aprobación en el Senado) es un ejemplo de esta percepción errónea. Esta legislación de «incitación al odio» es horrible, en lo que respecta a una sociedad libre. Coarta la libertad de expresión, es contraproducente para los intereses israelíes y excusa la falta de voluntad de los funcionarios públicos para hacer cumplir las leyes vigentes en materia de derechos civiles. 

Los ataques virulentos a los judíos y al Estado de Israel en los campus universitarios son evidentes, al igual que la toma ilegal de espacios públicos y locales universitarios comunes. Sin embargo, la opinión de que las protestas y los ataques contra los judíos y el Estado judío se basan principalmente en el antisemitismo es simplista y errada. Pasa por alto un elemento subyacente general que está presente y fundamenta esta acción. El contexto de la causa de «liberación» palestina está en el corazón de lo que lleva a los jóvenes jacobinos universitarios al fanatismo.

Herbert Marcuse, Franz Fanon, Edward Said y Jean-Paul Sartre son más responsables de estas acciones subversivas que se están desplegando, que el odio a la Torá, el Antiguo Testamento (Biblia hebrea), el Talmud o el sionismo. La Teoría Crítica Postcolonial, una variante de la serie de Teoría Crítica inventada por la Escuela de Frankfurt de llamamientos revolucionarios a la guerra basados en dicotomías seleccionadas de opresor/oprimido, sustenta estos actos. Los mandatos británico y francés repartieron legalmente Asia Occidental y Oriente Próximo a partir de la partición del Imperio Otomano. Así surgió el Estado de Israel y los actuales Estados de Jordania, Siria, Arabia Saudí, Líbano, Irak y Egipto. Los árabes palestinos, cabe señalar, también recibieron territorio y la oportunidad de formar un Estado, pero rechazaron la oferta. La antigua Unión Soviética y la comunidad comunista internacional sacaron provecho de ello e inmediatamente se asociaron con los nacionalistas árabes vinculados a la zona geográfica de Palestina. Así comenzaron las guerras marxistas para «liberar» Palestina y la invención de la etiquetada identitaria palestina. 

Los canallescos actos de subversión que tienen lugar en los campus de Estados Unidos están bien financiados y organizados. El dinero que financia a muchos de los grupos que están coordinando logísticamente el vandalismo, las protestas y las ocupaciones y destrucción de espacios públicos son donantes importantes de grupos y causas de la extrema izquierda y políticos del Partido Demócrata. Esto incluye a benefactores del presidente Joe Biden. Mega-estructuras exentas de impuestos como la Fundación Tides, el Centro Tides, la Fundación Libra, el Fondo de los Hermanos Rockefeller y la Fundación Bill y Melinda Gates han aportado, en diferentes intervalos, generosas cantidades de dinero a los movimientos de ultraizquierda más agresivos que encabezan las protestas a favor de Hamás. 

Grupos como Jewish Voice for Peace, IfNotNow, Palestine Legal, Solidaire Action, Climate Justice Alliance, Black Organizing for Leadership and Dignity e Immigrant Defense Project son algunas de las milicias de campo que han encabezado los despreciables actos. Todas han recibido financiación de uno o más de los conglomerados de donantes protegidos fiscalmente mencionados anteriormente. ¿Quién dirige estas organizaciones donantes? George Soros, Nicholas y Susan Pritzker (herederos del imperio hotelero Hyatt), Bill y Melinda Gates, y David Rockefeller Jr. Conviene señalar que Soros y los Pritzker son judíos. Esto debería poner de relieve que el antisemitismo no es el principal factor instigador.

El denominador común de esta fuerza sediciosa que busca perturbar el civismo y desafiar el orden democrático estadounidense es el marxismo, epistemológicamente, en particular la Teoría Crítica, y el socialismo globalista, metodológicamente. En otras palabras, las doctrinas marxistas son los marcos intelectuales más adecuados, teniendo en cuenta su atractivo emocional. El final práctico es un orden globalizado centralizado de tipo socialista fabiano. El Estado de Israel es, para ellos, parte de la civilización occidental. Israel y los judíos no-marxistas encarnan, según esta alianza marxista-islamista, estructuras de poder supremacistas blancas, colonialistas y patriarcales. El problema interno de la apología y el activismo pro-terrorista en las universidades y ciudades estadounidenses es el marxismo.

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* Julio M. Shiling es politólogo, escritor, conferenciante, comentarista y director de los foros políticos y las publicaciones digitales, Patria de Martí y The CubanAmerican Voice y columnista. Tiene una Maestría en Ciencias Políticas de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) de Miami, Florida. Es miembro de The American Political Science Association (“La Asociación Estadounidense de Ciencias Políticas”) y el PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio

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Source:https://patriademarti.com/articulos-julio-m-shiling/4528-el-marxismo-mas-que-el-antisemitismo-es-el-responsable-de-los-disturbios-universitarios


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jueves, febrero 11, 2021

Desde Cuba: Arquitectos, cineastas, escritores e intelectuales critican el listado de actividades prohibidas para el sector privado en la Isla.

 



Tomado de https://diariodecuba.com/

'Acaban de destruir el sueño de todos los profesionales de Cuba'

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Arquitectos, cineastas, escritores e intelectuales critican el listado de actividades prohibidas para el sector privado en la Isla.

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DDC

La Habana 

11 Feb. 2021

"Acaban de darnos donde más nos duele. No es en el bolsillo, no es en la comida; acaban de destruir con un documento oficial el sueño de todos los profesionales (...) de Cuba", escribió en sus redes sociales la arquitecta cubana Lilie Suarez, resumiendo el sentir de numerosos ciudadanos tras la publicación del listado de actividades prohibidas para el sector privado.

"Toda actividad profesional en Cuba de manera independiente acaba de decretarse prohibida. Lo siento, no voy a hacer eco desde el silencio, no voy a permitir ni de palabra ni de opinión que aplasten de semejante manera, una vez más, la idea de poder crecer de manera independiente el trabajo de nuestra profesión", agregó la joven.

"El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de Cuba publicó hoy una lista en la que la arquitectura es una de las 124 actividades que quedan prohibidas para el sector privado. Esta noticia afecta directamente a nuestro estudio y a los demás arquitectos que trabajan de manera independiente en el país", publicó también en las redes sociales Infraestudio, una oficina independiente fundada por jóvenes arquitectos.

Otros estudios independientes, como Ad Urbis, Apropia Estudio y Albor Arquitectos, criticaron asimismo la noticia. La restauradora cubana Salomé García Bacalla preguntó si las autoridades "comenzarán a perseguir a los arquitectos cubanos que la misma élite contrata para proyectar sus casas sabiendo que esa actividad está prohibida".

Sobre la prohibición de la edición y maquetación de libros, folletos y revistas se pronunció el investigador Hamlet López, quien afirmó que "muchos editores y editoras con largos años de labor se sentirán aludidos y pensarán que a partir de ahora estará prohibido aceptar contratos para editar textos de otras editoriales".

"Cuando las condiciones económicas se estabilicen, y aparezca en el horizonte la posibilidad de reactivar la vida editorial de la nación, e incluso crecer en la cantidad de títulos, esa posibilidad no estará. Y será una pena", agregó López.

La curadora Solveig Font, miembro del 27N, afirmó que continúa sin la posibilidad de tener un espacio legalizado para exponer obras de arte. "Sigo siendo clandestina. Lo dijimos desde el primer momento (…). Esta es la confirmación, Fernando Rojas, de que el Decreto 349 sí se está instaurando", escribió.

Para la artista Tania Bruguera la prohibición del arte y el periodismo fuera de las instituciones estatales no es más que "la talibanización de la Revolución cubana".

"La lista de actividades prohibidas como trabajo por cuenta propia parece redactada por la Inquisición. No periodismo, no libros, no galerías, no cine, no audiovisuales. Avanzamos al Medioevo a pasos agigantados", escribió la crítica de arte Janet Batet.

El activista y periodista independiente Boris González Arenas insistió en que, "al prohibir la producción cinematográfica privada, no se prohíbe un oficio, sino cientos de ellos. Quien quiera tener una idea, que mire los créditos finales de cualquier película americana, y sabrá de qué se trata esta nueva treta de la 'Lista de oficios prohibidos'. El bloqueo es comunista".

La académica cubana María Antonia Cabrera Arús, por su parte, afirmó que "las nuevas prohibiciones para el trabajo independiente, del que mayoritariamente se excluye (por tanto, ilegaliza) el trabajo intelectual y artístico, no dejan otra opción que la emigración a quienes no desean trabajar para el Estado".

"No creo que esa sea una consecuencia no deseada, sino el propósito de la nueva ley: cerrarle la llave a los artistas e intelectuales conflictivos para que se vayan del país. Una actualización del “no los queremos, no los necesitamos", más o menos como "si no nos sirven, para qué los queremos", agregó.

La jurista Laritza Diversent, directora de Cubalex, insistió en que la mayoría de las actividades de la lista están en plural, por lo cual, señaló, "por cada una de ellas pueden prohibir otras a discreción de la Administración".

El economista Mauricio de Miranda fue tajante al afirmar que en Cuba "sigue imperando la lógica de no hacer reformas estructurales profundas que conduzcan a una senda de crecimiento económico y de mejoramiento del bienestar de la población, sino de ir abriendo poco a poco algunas cosas y apretando el control sobre otras, aparentando que hacen cambios importantes cuando en realidad son solo cambios cosméticos y en algunos casos, franco retroceso".

El listado de 124 actividades no permitidas para el sector privado, publicado en la tarde del miércoles por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, impide el ejercicio fuera de las instituciones estatales del periodismo, la abogacía, la contabilidad, la arquitectura, la ingeniería y "otras actividades profesionales científicas y técnicas, con excepción de los traductores de documentos y traductores e intérprete certificado, actividades de diseño y fotografía".

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