Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
martes, mayo 14, 2024
Julio M. Shiling: El marxismo más que el antisemitismo es el responsable de los disturbios universitarios
Para los analfabetos políticos, la causa palestina es fácil de vender. Conceptos como «genocidio», «ocupación», «limpieza étnica», «liberación» y «Palestina libre» se han utilizado para socavar y proselitizar a los estudiantes en el culto político que es el marxismo. Una historia de 3,000 años de antigüedad contrapuesta a una campaña ideológica de décadas de duración parecería abrumadoramente fácil como para pintar un cuadro claro de conocimiento. Pasa desapercibido el hecho de que la identidad palestina es una invención sintética y carece de base para reivindicaciones legítimas. La maniobra dialéctica de la izquierda radical por el poder político ha explotado el ataque del islamismo a Israel del 7 de octubre, más allá de la imaginación de muchos. Estamos siendo testigos de una cuasi insurrección de bajo nivel en campus universitarios estadounidenses de alto nivel donde se está desafiando el orden existente.
El clásico de Allan Bloom, The Closing of the American Mind (1987), advertía sobre los peligros de los cambios en los planes de estudio, que comenzaron en la década de 1960 y se afianzaron en la de 1970, en el sistema de educación superior de Estados Unidos. El filósofo judío estadounidense sostenía que esto suponía una amenaza para la democracia y la libertad de pensamiento y expresión. Los «cambios», señaló Bloom, procedían todos de incursiones intelectuales que se nutrían de la Teoría Crítica marxista, una serie de programas de estudios sobre el agravio con apéndices posmodernos inherentes, ha logrado casi monopolizar los cursos universitarios estadounidenses. Hay un alumnado ignorante que ha sido adoctrinado según lo previsto.
Resulta decepcionante y peligroso ver cómo el grueso de la clase política estadounidense y los comentaristas de los medios de comunicación se detienen en los síntomas y no en la causa. La reciente aprobación de la «Ley de Concienciación sobre el Antisemitismo» en la Cámara de Representantes (aún pendiente de aprobación en el Senado) es un ejemplo de esta percepción errónea. Esta legislación de «incitación al odio» es horrible, en lo que respecta a una sociedad libre. Coarta la libertad de expresión, es contraproducente para los intereses israelíes y excusa la falta de voluntad de los funcionarios públicos para hacer cumplir las leyes vigentes en materia de derechos civiles.
Los ataques virulentos a los judíos y al Estado de Israel en los campus universitarios son evidentes, al igual que la toma ilegal de espacios públicos y locales universitarios comunes. Sin embargo, la opinión de que las protestas y los ataques contra los judíos y el Estado judío se basan principalmente en el antisemitismo es simplista y errada. Pasa por alto un elemento subyacente general que está presente y fundamenta esta acción. El contexto de la causa de «liberación» palestina está en el corazón de lo que lleva a los jóvenes jacobinos universitarios al fanatismo.
Herbert Marcuse, Franz Fanon, Edward Said y Jean-Paul Sartre son más responsables de estas acciones subversivas que se están desplegando, que el odio a la Torá, el Antiguo Testamento (Biblia hebrea), el Talmud o el sionismo. La Teoría Crítica Postcolonial, una variante de la serie de Teoría Crítica inventada por la Escuela de Frankfurt de llamamientos revolucionarios a la guerra basados en dicotomías seleccionadas de opresor/oprimido, sustenta estos actos. Los mandatos británico y francés repartieron legalmente Asia Occidental y Oriente Próximo a partir de la partición del Imperio Otomano. Así surgió el Estado de Israel y los actuales Estados de Jordania, Siria, Arabia Saudí, Líbano, Irak y Egipto. Los árabes palestinos, cabe señalar, también recibieron territorio y la oportunidad de formar un Estado, pero rechazaron la oferta. La antigua Unión Soviética y la comunidad comunista internacional sacaron provecho de ello e inmediatamente se asociaron con los nacionalistas árabes vinculados a la zona geográfica de Palestina. Así comenzaron las guerras marxistas para «liberar» Palestina y la invención de la etiquetada identitaria palestina.
Los canallescos actos de subversión que tienen lugar en los campus de Estados Unidos están bien financiados y organizados. El dinero que financia a muchos de los grupos que están coordinando logísticamente el vandalismo, las protestas y las ocupaciones y destrucción de espacios públicos son donantes importantes de grupos y causas de la extrema izquierda y políticos del Partido Demócrata. Esto incluye a benefactores del presidente Joe Biden. Mega-estructuras exentas de impuestos como la Fundación Tides, el Centro Tides, la Fundación Libra, el Fondo de los Hermanos Rockefeller y la Fundación Bill y Melinda Gates han aportado, en diferentes intervalos, generosas cantidades de dinero a los movimientos de ultraizquierda más agresivos que encabezan las protestas a favor de Hamás.
Grupos como Jewish Voice for Peace, IfNotNow, Palestine Legal, Solidaire Action, Climate Justice Alliance, Black Organizing for Leadership and Dignity e Immigrant Defense Project son algunas de las milicias de campo que han encabezado los despreciables actos. Todas han recibido financiación de uno o más de los conglomerados de donantes protegidos fiscalmente mencionados anteriormente. ¿Quién dirige estas organizaciones donantes? George Soros, Nicholas y Susan Pritzker (herederos del imperio hotelero Hyatt), Bill y Melinda Gates, y David Rockefeller Jr. Conviene señalar que Soros y los Pritzker son judíos. Esto debería poner de relieve que el antisemitismo no es el principal factor instigador.
El denominador común de esta fuerza sediciosa que busca perturbar el civismo y desafiar el orden democrático estadounidense es el marxismo, epistemológicamente, en particular la Teoría Crítica, y el socialismo globalista, metodológicamente. En otras palabras, las doctrinas marxistas son los marcos intelectuales más adecuados, teniendo en cuenta su atractivo emocional. El final práctico es un orden globalizado centralizado de tipo socialista fabiano. El Estado de Israel es, para ellos, parte de la civilización occidental. Israel y los judíos no-marxistas encarnan, según esta alianza marxista-islamista, estructuras de poder supremacistas blancas, colonialistas y patriarcales. El problema interno de la apología y el activismo pro-terrorista en las universidades y ciudades estadounidenses es el marxismo.
* Julio M. Shiling es politólogo, escritor, conferenciante, comentarista y director de los foros políticos y las publicaciones digitales, Patria de Martí y The CubanAmerican Voice y columnista. Tiene una Maestría en Ciencias Políticas de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) de Miami, Florida. Es miembro de The American Political Science Association (“La Asociación Estadounidense de Ciencias Políticas”) y el PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio
Calixto Campos Corona: LA VERDAD SOBRE EL 1 DE MAYO COMO EL DÍA DE LOS TRABAJADORES. José Martí sobre los hechos sangrientos en Chicago y el proceso de los siete anarquistas condenados a muerte
PRIMERO DE MAYO: ¿FESTIVIDAD MARXISTA O DÍA DEL TRABAJO?
Por Dr. Alberto Roteta Dorado.
1 de mayo de 2020
Santa Cruz de Tenerife. España.- Los partidistas cubanos – sin que sea necesario explicar de qué partidismo se trata, toda vez que solo se reconoce un partido único de manera oficial– han de sentirse frustrados ante la suspensión de los tradicionales actos por el día primero de mayo, algo de lo que han hecho una fiesta demasiado teatralizada como para poder creer que ese “mar de trabajadores” acude a la cita por su plena voluntad, al menos así debe ser para aquellos que no han perdido la capacidad de pensar y analizar dejando a un lado la maligna influencia de aquellos encargados de manipular el pensamiento de las “masas”.
La presencia de una pandemia, cuyos males hacen estragos por doquier, sin distinción de razas y credos, culturas e ideologías, posición social y tenencias materiales, ha determinado que la mayoría de los países del mundo suspendieran las grandes concentraciones de personas por el elevado riesgo de contagiarse por un misterioso virus que en breve tiempo se ha expandido por todo el planeta.
Hubiera sido el colmo que el régimen de La Habana, en su empeño por hacer perdurar lo que ya no tiene existencia, convocara masivamente a sus trabajadores – porque sin duda, son suyos ante la total ausencia de libertades que reina en la isla caribeña desde hace más de medio siglo–, aunque como todos conocen del comunismo puede esperarse cualquier cosa por muy incoherente y absurda que sea. En todo este tiempo han dado múltiples pruebas que demuestran lo que expongo.
Como sustitución de la habitual concentración de cubanos en todas las plazas, avenidas y parques, desde la capital de la isla hasta el más remoto pueblo campestre, el régimen castrista se encargó de diseñar una serie de “acciones estratégicas” utilizando las llamadas redes sociales – la principal herramienta en estos tiempos de confinamiento–. De ahí que hoy han estado muy atareados sus “acólitos”, quienes obligados a obedecerlos hasta el fin de sus días, se encargan de publicar sus obsoletas consignas, de mostrar los barrios con banderas e himnos, de repetir una vez más los considerados “logros” de una revolución que dejó de serlo hace un buen tiempo, de recordar a quienes deben absoluta obediencia que han de estar eternamente agradecidos por unas “bondades” que solo ellos pueden creer – si es que en realidad dan sentido de credibilidad a su demoníaco discurso–.
De cualquier modo, y de manera general en el mundo ya no se celebra con tanta intensidad el primero de mayo, por cuanto, muchos de los objetivos que se proponían los trabajadores en un pasado no tan distante, actualmente se suelen negociar y alcanzar sus logros y propósitos a través de acciones concretas de diálogos y legislaciones, por lo que la festividad va quedando un tanto en el olvido y su evocación resulta mucho más simbólica que práctica en muchos sitios del orbe en los que las pancartas, consignas y marchas han cedido su paso a nuevos métodos de reclamo y propuestas prácticas que puedan beneficiar no solo a proletarios obreros –como en el pasado–, sino a multitudes de hombres, incluyendo empresarios y directivos; y es justo en este punto que la teatralización de la festividad cubana no tiene límites toda vez que allí todo es “gloria y beneplácito”, sus trabajadores – unos de los más explotados, reprimidos y mal pagados del mundo– no tienen nada que reclamar; lejos de cualquier actitud de reclamo surgen consignas de alabanza a su mal llamada revolución, a las múltiples victorias, y como es de esperar, al viejo comandante, por suerte, ya no está presente en el reino de este mundo.
Esto origina una reacción de rechazo por parte de las propias multitudes que acuden tras la apariencia de una voluntariedad, que como es sabido no es real. Al final unos lo hacen de modo mecánico arrastrados por los efectos devastadores del excesivo adoctrinamiento, otros por el que dirán, otros ante el temor que reina por doquier, y si acaso una exigua minoría que aun le sigue los pasos al castrismo.
Sin embargo, el día de los trabajadores, o del trabajo, es una de las fechas más universales si consideramos que una gran cantidad de países del mundo, más allá de sus ideologías, creencias, posición política, desarrollo económico, etc., la conmemoran, reservándome el término celebración, que en realidad es correcto para una convocatoria de esta naturaleza, por lo polémico que pudiera resultar si consideramos que su origen está en relación con protestas que culminaron de manera sangrienta con la ejecución de varios líderes proletarios en 1886, en la ciudad de Chicago.
Está de más detenerme a explicar que la utilización del término proletarios* –independientemente de que los lectores lo asocien inmediatamente a las tendencias marxistas, a Karl Marx, al izquierdismo socialista, a la Internacional Comunista, o a cualquier otro elemento de esta naturaleza– es correcta, y esto no me hace simpatizante del socialismo, sino conocedor de un significado que hemos olvidado, o mejor aún, hemos estigmatizado erróneamente a partir de la posesión que el socialista alemán Carlos Marx asumió del término al vincularlo al sistema capitalista, en el cual los obreros, esto es, los proletarios, según sus concepciones teóricas, al no disponer de los medios de producción se ven forzados a vender su fuerza de trabajo a la burguesía, la clase empleadora; con lo que acuñó la idea del proletariado y su verdadera definición a la oposición entre dos clases sociales antagónicas: la burguesía y el proletariado.
Con la incursión de los preceptos marxistas la tenida del primero de mayo adquirió un matiz demasiado politizado y estigmatizado, con lo que se dejaba a un lado la evocación a Albert Parsons, Adolph Fischer, August Spies, George Engels y Oscar Neebe, quienes fueron ejecutados tras los trágicos sucesos de aquel primero de mayo de 1886 en Chicago, donde los agentes policiales arremetieron contra una multitud de hombres que reclamaban derechos laborales y entre los que además de los líderes antes mencionados se encontraban Louis Ling, quien se suicidó en prisión, y Samuel Fielden y Michael Schwab, a quienes se les conmutó la pena de muerte por cadena perpetua; conocidos más tarde como los Mártires de Chicago – a los hechos del último de los días de protesta se le recuerda como la revuelta de Haymarket–, a los que en el presente apenas se les recuerda, no solo en Cuba, la nación donde únicamente se predican los “inmensos logros” de su “socialismo sostenible”, sino de manera general en un mundo demasiado inmerso en la superficialidad y el sensacionalismo como para estar recordando a aquellos que sentaron las bases para lo que hoy conocemos como el día de los trabajadores.
No es menos cierto que los movimientos socialistas han tenido a través de los años una participación muy activa en relación con esta festividad, a la que se le seguirá asociando, al parecer inevitablemente, con las corrientes de este tipo. El hecho de que la exigencia de una jornada de trabajo no superior a las ocho horas fuera propuesta veinte años antes de los hechos de Haymarket por el Congreso de la Internacional celebrado en Ginebra en 1866, y repetido en 1889 por el Congreso Obrero de París, ha sido el elemento que con mayor fuerza permite establecer los lazos entre el día del trabajo y las demandas de los socialistas que Federico Engels se encargó de ensalzar en el prefacio de 1890 a El Manifiesto Comunista, documento en el que menciona fuerzas del proletariado, ejército de proletarios, y retoma la célebre frase “proletarios de todos los países están unidos”, (así como la he escrito literalmente) que en realidad no le pertenece ni a él, ni a Marx como se cree, sino al también alemán Karl Shapper: “Proletarier aller Länder, vereinigt euch!” **
Y así las cosas, y aunque los llamados proletarios desconozcan estos elementos que antes he expuesto, el primero de mayo, tal y como se percibe en la actualidad en aquellas naciones donde se reúnen quienes trabajan de manera tradicional, y sin mucho entusiasmo, es una celebración que huele demasiado a socialismo, a marxismo, a izquierdismo, y por qué no, al oportunismo inherente a aquellos que se empeñan en defender el diabólico engendro marxista.
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*El origen del término proletario se remonta a la antigua Roma, cuando no se habían establecido pautas socialistas, ni se había hecho referencia a esta tendencia, exceptuando la posibilidad de algunas ideas de Platón que se pudieran relacionar con esta modalidad de sistema, algo que no deja de ser una simple especulación. En Roma los proletarios, del latín proletarius, eran los integrantes de la clase social más baja, los carentes de propiedad, que solo eran vistos como gente generadora de proles, o sea, de hijos, quienes pasaban más tarde a formar el ejército imperial.
**Frase original en alemán que puede traducirse como “proletarios de todos los países uníos”, ahora como una exhortación y no como una referencia como la escribiera Engels en El Manifiesto Comunista.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
El filósofo y ex comunista, Antonio Escohotado habla sobre la figura de Karl Marx
LA VERDAD SOBRE EL 1 DE MAYO COMO EL DÍA DE LOS TRABAJADORES
Por Calixto Campos Corona
Director de la Revista LUX
28 DE MAYO DE 2016
Policías asesinados por bomba detonada por anarco-comunistas en Chicago
Uno de los fraudes más grandes del comunismo ha sido sobre la fecha del primero de mayo, el mal llamado Día de los Trabajadores.
En la ciudad de Chicago no hubo ningún trabajador muerto. El día 4 de mayo los trabajadores de una fábrica hicieron una manifestación en demanda justa de la jornada de 8 horas. La policía, al formarse disturbios –podemos pensar que un grupúsculo que pasaron a desórdenes– y la policía intervino violentamente después que un grupito lanzó una bomba por la cual murieron cuatro policía y alrededor de siete resultaron heridos. Fueron apresados por la fuerza pública cinco revoltosos, que no por casualidad eran anarquistas y comunistas. Fueron solo cinco los detenidos y semanas después condenados a la horca. Cuatro de los revoltosos eran alemanes, solo uno era norteamericano. Uno de ellos se ahorcó en la cárcel. Los restantes fueron ahorcados públicamente.
Como verán, la historia que hacen los comunistas del 1ro. de mayo es falsa, el 1ro. de mayo no pasó nada; no hubo trabajadores muertos; lo del 1ro. de mayo, como es costumbre, los comunistas falseando la verdad.
Llevamos años el Dr. Luis Conte Agüero y la Federación Eléctrica acabando con esa falsa fecha. Pero sí proponemos para la futura fecha de los trabajadores cubanos, el 18 de enero de 1961, cuando tres trabajadores eléctricos fueron fusilados por el castrismo.
Estos sí son mártires, los del 18 de enero de 1961: Willam Le Santé. Orilio Méndez y Julio Casielles.
El desfile de la firma Chanel en el Prado de La Habana, con todas sus riquezas y sus bellas vestimentas, es una afrenta al pobre pueblo cubano con sus despojos y sus pobres vestimentas. O sea, un choteo ante la miseria del pueblo.
En opinión del Wall Street Journal, la reanudación de relaciones de la administración de Obama con el régimen de los Castro, solo favorece al gobierno cubano.
Halliburton, uno de los mayores contratistas del mundo de campos petrolíferos, fue sancionado por negociar con el gobierno cubano.
Nunca nos atrevemos a opinar sobre la política de Estados Unidos, pero en esta ocasión creemos que el fenómeno Trump se debe a que el pueblo americano está cansado de sus políticos. Por eso la gran acogida al Sr. Trump.
Al principio de la revolución cubana, el dictador Castro dijo que los futuros gobernantes cubanos no permitirían que los viejos se perpetúen en el poder. No lo ha cumplido. Solo los jóvenes pueden encaminar por senderos de progreso y grandeza un país. ¡Demos paso a los jóvenes!
La vida poco «comunista» de Karl Marx: criadas, deudas y despilfarro de dinero en alcohol y burdeles
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El comportamiento del pensador que clamó contra la opresión y defendió a las clases obreras más desprotegidas fue muy poco coherente con las ideas que desarrolló
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Por I. Viana
Madrid
29/09/2019
Karl Marx es el pensador que, posiblemente, más ha influido en la historia y la política de los dos últimos siglos, imprescindible para configurar el mundo tal y como lo conocemos hoy. Su obra es la responsable del surgimiento de ideologías tan importantes como el comunismo y el socialismo, que dio lugar a regímenes dominantes y longevos como la URSS de Lenin y Stalin, la China de Mao Tse Tung, la Cuba de Fidel Castro, la Camboya de Pol Pot, la Rumanía de Ceausescu o la Yugoslavia de Tito.
Desde su muerte, obviamente, se ha hablado y escrito mucho sobre sus ideas, pero no tanto sobre si estas han sido coherentes con la propia vida de su autor. Resulta chocante pensar que el hombre que se alzó contra los obreros esclavizados e introdujo conceptos como la lucha de clases, la dictadura del proletariado y la importancia del trabajo llevara una vida de burgués y fuera, durante su juventud, un estudiante aficionado a los burdeles, las borracheras y los suspensos. Esa otra parte de su vida la recogen Malcolm Otero y Santi Giménez en «El club de los execrables» (Penguin Random House, 2018), donde cuentan el lado oscuro de otros de los personajes más idolatrados de la humanidad, como Churchill, Chaplin, Picasso, Hitchcock o Einstein.
El de Marx tiene lo suyo. No hay más que ver dónde gastó su estancia en la Universidad de Bonn, muy lejos de las aulas. Se unió al Club de la Taberna de Tréveris, una asociación de bebedores de la que llegó a ser su presidente. Allí malgastó sus primeros meses con unos compañeros de batallas que, encima, le describían como un juerguista violento e infiel, muy poco preocupado por su formación. La situación tocó fondo cuando, en el primer semestre de 1836, las autoridades universitarias lo expulsaron por «desorden nocturno en la vía pública y embriaguez».
La solución de la familia Marx, una familia de clase media acomodada, fue matricularle en Derecho por la Universidad Humboldt de Berlín y tampoco le fue muy bien. Sus estudios en leyes no le interesaron mucho (o nada), pero allí por lo menos comenzó a desarrollar su querencia hacia las ideas filosóficas de los jóvenes hegelianos. Finalmente se doctoró en la Universidad de Jena —conocida en el ámbito académico como un centro donde se conseguían títulos con relativa facilidad— con una tesis sobre el materialismo de Demócrito y Epicuro.
«Más que los jóvenes millonarios»
Marx nunca llegó a sentar la cabeza del todo. Durante su estancia en la Universidad de Berlín, donde pasó cuatro años y medio, fue encarcelado por alboroto y embriaguez y, además, fue acusado de llevar armas no permitidas. Llegó incluso a batirse en duelo y en el diploma que se le extendió la institución constaba que había sido denunciado en varias ocasiones por no saldar debidamente sus deudas económicas. En aquella época fue frecuente que su padre le llamase la atención por el mal uso que hacía del dinero que la familia le enviaba para su manutención.
(Karl Marx, junto a su mujer, en 1869 - ABC)
Prueba de ello es la carta que este le manda preguntándole por cómo era posible que, durante el primer año en la capital alemana, se gastara 700 tárelos, tres o cuatro veces más que cualquier otro estudiante de su edad. «Más que los jóvenes millonarios», le decía este. Era casi lo que ganaba un concejal del ayuntamiento de Berlín. «A veces me hago a mí mismo amargos reproches por haberte aflojado demasiado la bolsa y he aquí el resultado: corre el cuarto mes del año judicial y tú ya has gastado 280 táleros. Yo no he ganado todavía esa cantidad durante todo el invierno», añadía su padre en otra carta recogida por Antonio Cruz en « Sociología: una desmitificación» (Clie, 2002).
Después de aquello, Marx se volcó en el periodismo. Se trasladó a la ciudad de Colonia en 1842 y comenzó a escribir para el periódico radical «Gaceta Renana». Allí expresó libremente unas opiniones cada vez más socialistas sobre la política, junto a unos compañeros de trabajo que le describían como un hombre dominante, impetuoso, apasionado y con una confianza sobredimensionada en sí mismo.
Matrimonio aristócrata
El pensador alemán ya se había casado con Jenny von Westphalen, una baronesa de la clase dirigente prusiana que rompió su compromiso con un joven alférez aristocrático para estar con él. Otra cosa es que Marx le correspondiera con es debido. Lo primero que hizo este fue pedirle que pagara las deudas que había contraído de sus de juergas y afición a las prostitutas. Y ni aún así detuvo sus excesos. La dote de su esposa se esfumó rápidamente. En la misma noche de bodas perdió una buena parte del dinero que le había regalado su suegra.
Obviamente, no se habló de estas cosas cuando, en mayo, un manuscrito del pensador alemán fue vendido por 523.000 dólares en una subasta celebrada en Pekín. Más de 1.250 páginas de notas que el filósofo de Tréveris produjo en Londres, entre septiembre de 1860 y agosto de 1863, como preparación para su obra cumbre, « El Capital», base de la ideología comunista. Fue precisamente durante su estancia en la capital británica, y mientras su propia familia sufría calamidades, cuando se pulió su propia herencia a base de borracheras.
Durante esos años, Marx y su familia tuvieron que sobrevivir de las pequeñas ayudas que les brindaba su suegra millonaria y sus amigos. El propio Friedrich Engel, con quien el filósofo alemán escribió su famoso « Manifiesto comunista» en 1848, tuvo que regalarles una casa. Y a pesar de ello, no consiguió que llegara a su hogar la estabilidad económica que tanto ansiaban su mujer y sus hijos. Él mismo lo confiesa en una carta a su amigo, en la que reconoce que, a pesar de no tener que pagar ningún alquiler, sus deudas no paran de crecer. Esto no impidió que Marx veraneara en los mejores balnearios ni que mandara a sus hijas a estudiar piano, idiomas, dibujo y clases de buenas maneras con los mejores profesores de Londres. Todo ello, claro, pagado por Engels.
Un yerno de «mala» familia
Resulta sorprendente igualmente que el famoso pensador socialista, promotor de la lucha de clases, llegara a escribir otra carta en la que expresaba sus dudas sobre el marido de una de estas hijas. La razón: no tenía claro que fuera de buena familia. Una actitud no muy propia de alguien que pregonaba contra la opresión y defendía a las clases obreras más desprotegidas y desfavorecidas.
Otra dato curioso es que, a pesar de las penurias económicas que arrastró, el autor del «Manifiesto comunista» tuvo una criada trabajando en su casa durante toda su vida. Su nombre era Helene Demuth y servía a familias ricas desde los diez años. Después de pasar por varias mansiones llegó a la de la baronesa Westphalen, la suegra de Marx. Cuando la hija de esta se casó con el pensador, les regaló a su sirvienta, que tuvo que seguir al matrimonio hasta París y Londres aunque solo hablaba alemán.
Por su trabajo, Karl Marx no la pagaba ni un solo céntimo, a pesar que se encargaba de las tareas domésticas, de cuidar a sus siete hijos y de administrar los pocos recursos de la familia. Y por si no fuera poco, el filósofo mantuvo con ella una relación extramatrimonial. En 1850 dejó embarazada a su mujer y, aprovechando un viaje de esta a Holanda para conseguir fondos para la causa marxista, también a su criada. Él no lo reconoció, hasta el mundo de que le dijo a esposa que el padre era su amigo Engels. Hasta le puso el nombre de su colaborador. (Marx, en 1875 - ABC)
A causa de esto, la mujer de Marx no podía ver a Engels. Marx mantuvo la mentira durante un tiempo, pidiéndole a su esposa que no le recriminara nada a su amigo, que no solo le regaló un piso, sino que asumió una paternidad que no le correspondía. Y cuando la señora von Westphalen por fin conoció la verdad, aquello se convirtió en una especie de herida familiar silenciada para los restos. «No se hablaba del asunto, en parte porque el hecho les parecía escandaloso a la luz de la moral burguesa imperante en la época, y en parte porque no se ajustaba a los rasgos heroicos e idílicos propios de un ídolo de las masas. Se borraron, pues, todas las huellas de ese hijo y, sólo la casualidad, preservó de la destrucción una carta que aclaraba el asunto», escribió el filósofo alemán Hans Blumenberg, en «Karl Marx en documentos propios y testimonios gráficos» (Salvat 1984).
Pero ahí no acabaron las andanzas del fundador del comunismo. Además de su afición por los prostíbulos londinenses, cuentan Otero y Giménez que, mientras su mujer estaba convaleciente con varicela, intentó abusar de su sobrina. Todo ello mientras su familia sufría un revés tras otro. De sus siete hijos, solo consiguieron sobrevivir tres hijas. Y de estas, una murió de cáncer a los 38 años y las otras dos se suicidaron. Una de ellas, Laura, lo hizo junto con a su marido, Paul Lafargue, uno de los introductores del marxismo en España y autor del famoso «El derecho a la pereza». Habían pactado hace años ya que se quitarían la vida cuando su salud no les permitiera mantener su independencia vital y lo cumplieron pasados los 60 años. La otra, Eleanor, se envenenó a los 43 al descubrir que su compañero, el socialista Edward Aveling, se había casado en secreto con una amante.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
José Martí en esta carta al Director del diario argentino La Nación, para el cual en esa época escribía frecuentemente y muy bien remunerado, escribe sobre los hechos ocurridos en Chicago, pero un año después, Noviembre 13, 1887, escribe también para La Nación algo muy diferente y mucho más largo sobre la ejecución de los supuestos mártires de Chicago, el cual pueden leer haciendo cliclAQUÍ.
El proceso de los siete anarquistas de Chicago
Terroristas de Chicago
Nueva York, septiembre 2 de 1886 Señor Director de La Nación
Aquellos anarquistas que en la huelga de la primavera lanzaron sobre los policías de Chicago una bomba que mató a siete de ellos, y huyeron luego a las casas donde fabrican sus aparatos mortíferos, a los túneles donde enseñan a sus afiliados a manejar las armas, y a untar de ácido prúsico, para que maten más seguramente, los puñales de hoja acanalada; aquellos que construyeron la bomba, que convocaron a los trabajadores a las armas, que llevaron cargado el proyectil a la junta pública, que excitaron a la matanza y el saqueo, que acercaron el fósforo encendido a la mecha de la bomba, que la arrojaron con sus manos sobre los policías, y sacaron luego a la ventana de su imprenta una bandera roja; aquellos siete alemanes, meras bocas por donde ha venido a vaciarse sobre América el odio febril acumulado durante siglos europeos en la gente obrera; aquellos míseros, incapaces de llevar sobre su razón floja el peso peligroso y enorme de la justicia, que en sus horas de ira enciende siempre a la vez, según la fuerza de las almas en que arraiga, apóstoles y criminales; aquéllos han sido condenados, en Chicago, a muerte en la horca.
Tres de ellos ni entendían siquiera la lengua en que los condenaban. El que hizo la bomba, no llevaba más que unos nueve meses de pisar esta tierra que quería ver en ruinas.
Uno solo de los siete casado con una mulata que no llora, es norteamericano, y hermano de un general de ejército: los demás han traído de Alemania cargado el pecho de odio.
Desde que llegaron, se pusieron a preparar la manera mejor de destruir. Reunían pequeñas sumas de dinero; alquilaban casas para hacer experimentos; rellenaban de fulmicoton trozos pequeños de cañería de gas: iban de noche con sus novias y mujeres por los lugares abandonados de la costa a ver cómo volaban con esta bomba cómoda los cascos de barco: imprimían libros en que se enseña la manera fácil de hacer en la casa propia los proyectiles de matar: se atraían con sus discursos ardientes la voluntad de los miembros más malignos, adoloridos y obtusos de los gremios de trabajadores: “pudrían,–dice el abogado,–como el vómito del buitre, todo aquello a que alcanzaba su sombra”.
Aconsejaban los bárbaros remedios imaginados en los países donde los que padecen no tienen palabra ni voto, aquí, donde el más infeliz tiene en la boca la palabra libre que denuncia la maldad, y en la mano el voto que hace la ley que ha de volcarla: al favor de su lengua extranjera, y de las leyes mismas que desatendían ciegamente, llegaron a tener masas de afiliados en las ciudades que emplean mucha gente alemana: en Nueva York, en Milwaukee, en Chicago.
Alberto Roteta Dorado y Manuel A. Saeta Quintana: KARL MARX, UN PERSONAJE INFLUYENTE, PERO JAMÁS EL FILÓSOFO MÁS INFLUYENTE DE TODOS LOS TIEMPOS (-II-)
KARL MARX, UN PERSONAJE INFLUYENTE, PERO JAMÁS EL FILÓSOFO MÁS INFLUYENTE DE TODOS LOS TIEMPOS (-II-)
Por Doctor Alberto Roteta Dorado
y
Historiador Manuel A. Saeta Quintana
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Donde quiera que ha existido un pequeño toque de marxismo ha aparecido de manera insidiosa, cual malévolo cáncer invasor, la destrucción de las economías de aquellas naciones en las que se les ha impuesto, y aún más, tiene lugar la aniquilación de los valores éticos y morales de las sociedades, así como la total pérdida del sentido de la individualidad y de la libertad humana
Ser influyente no significa ser grande, este es el caso de Marx.
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Retomando la hipótesis del viejo amigo marxista en relación con la idea de que Karl Marx (1818-1883) es el filósofo más influyente de todos los tiempos, vale la pena precisar que el hecho de ser influyente no lleva implícita la idea de la grandeza, la genialidad, las bondades y la inteligencia, entre otras tantas virtudes. Marx, por desgracia, sigue siendo un personaje influyente. Las multitudes que aún permanecen en el mundo aferrados a las propuestas socialistas enunciadas por el autor de “La miseria de la Filosofía” hace más de un siglo, así como las continuas re-ediciones de sus obras y los centenares de ensayos analíticos, escritos biográficos y propuestas de coloquios y seminarios para evocar su enseñanza, constituyen pruebas suficientes para demostrar lo que pretendo exponer.
En este sentido nuestro amigo marxista no está del todo errado: Marx, nos guste o no, es un personaje influyente, pero vale la pena recordarle al amigo marxista que para influenciar en grandes sectores poblacionales de diversas partes del mundo no es requisito que el poder influenciador esté dado por acciones o pensamientos positivos o ciertos. Se puede influenciar siendo un santo, pero también siendo un malvado. La idea del bien y el mal, que a modo de perfecto leitmotiv, se reitera a través de los siglos en todas las obras de la bibliografía religiosa y filosófica nos demuestra la existencia de seres que se hicieron célebres por ser hombres de bien, pero al propio tiempo nos enseñan que el mal no está excluido, y que quienes practican el mal también pueden ejercer una influencia, aunque negativa, sobre los hombres.
(Karl Marx, seudónimo)
Nadie puede negar que Adolfo Hitler (1889-1945) ejerciera una notable influencia en la Alemania de su tiempo. Los miles de seguidores que tuvo durante años demuestran que, efectivamente, independientemente de su pensamiento distorsionado y de su perverso accionar, fue sobremanera influyente. En este caso se trata de un personaje que, a pesar de su crueldad y de sus ideas estrafalarias, ejerció una fuerte impronta en las masas dentro de un determinado contexto geográfico e histórico. La proliferación de diversos movimientos y organizaciones pro-fascistas, en nuestros días, a casi un siglo del esplendor hitleriano, son un hecho innegable del poder que puede ejercer un ser diabólico sobre las multitudes.
Todos los seres humanos tienen como base de su conducta un conjunto de creencias estereotipadas, las cuales mueven a las masas, independientemente de que se trate de creencias reales o irreales, o que tengan su basamento en la realidad. Muchas de las creencias o fes, de las ideologías políticas, etc. tienen un efecto poderoso que hace movilizar a grandes grupos humanos, aún cuando estas puedan carecer de fundamento y estar totalmente erradas desde el punto de vista conceptual. La popularidad que logran alcanzar ciertas sectas de tendencias protestantes dentro del cristianismo no puede negarse; sin embargo, los que dirigen – con frecuencia se han autoproclamado pastores sin haber tenido formación académica– dichos movimientos pseudoreligiosos son, en su mayoría, estafadores e impostores que manipulan a sus seguidores para enriquecerse. He aquí un ejemplo del poder influenciador de líderes negativos en el ámbito de la religión, algo que resulta aplicable a todas las esferas del desempeño humano. Las constantes teorías conspiratorias que niegan hechos demostrados científicamente, como por ejemplo, la utilidad y efectividad de las vacunas para la prevención y erradicación de enfermedades infecciosas en el hombre es otro ejemplo muy preciso en este sentido, esta vez aplicado al campo de la ciencia y de la salud humana.
Karl Marx, al igual que Adolph Hitler (1889-1945), Mao Zedong (1893-1976), Fidel Castro (1926-2016), entre otros políticos y líderes de diversas sectas y movimientos “religiosos”, fue capaz de ejercer una notable influencia en su tiempo, y lamentablemente, lo sigue haciendo en el nuestro. El alto índice porcentual de simpatizantes de la izquierda socialista – inspirados en los postulados e ideales del comunismo marxista– en varios países de Europa y de América, así como la constante re-edición de sus obras, de manera particular “El Capital” y “El Manifiesto Comunista”, son pruebas irrefutables de lo que afirmo.
El hipnotismo que provoca el marxismo como ideología impide que sus seguidores puedan percibir los graves errores teóricos sobre los que se sustenta esta modalidad de pensamiento. Estas lagunas en lo teórico hacen inaplicable el modelo propuesto por Marx. Según la sabia palabra del escritor de origen cubano, Carlos Alberto Montaner: “Las ideas de Marx han fracasado en todas las latitudes y en todas las culturas donde las han tratado de implementar”. Esta es la realidad del socialismo marxista. Aún así muchos siguen aferrados a la idea de imponer las premisas socialistas. Todo parece indicar que no han interiorizado que la miseria atrae la miseria, y que donde quiera que ha existido un pequeño toque de marxismo ha aparecido de manera insidiosa, cual malévolo cáncer invasor, la destrucción de sus economías. El atraso al que llegaron las naciones de Europa Oriental, a las que se les impuso el sistema socialista – basado en los fundamentos teóricos de Marx–, es un ejemplo más que evidente para demostrar la ineficacia e inaplicabilidad del modelo socialista propuesto teóricamente por el autor de “Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel”.
Más allá de la destrucción de las economías de todos los países a donde ha llegado el socialismo, está la aniquilación de los valores éticos y morales de las sociedades, así como la total pérdida del sentido de la individualidad y de la libertad humana. En los sistemas comunistas la clase dominante – porque sigue existiendo una clase dominante y opresora versus otra sumisa y oprimida, esto es, jamás desaparecen las clases sociales, a diferencia de lo que teóricamente presentase Marx en sus utópicas premisas expuestas en “El Manifiesto Comunista”– no solo se apropia de los bienes materiales de los más desposeídos, sino del pensamiento de los hombres hasta convertirlos en entes estáticos capaces de reaccionar como autómatas, y movidos por instintos rudimentarios como si hubieran regresado a un pasado animal, lo que hace comprensible esa desmedida pasión que muchos aun experimentan hacia un sistema que les ha arrebatado lo más preciado del hombre: su capacidad de pensar, y de pensar con libertad.
(Friedrich Wilhelm Joseph Schelling )
Concluyo dejándome llevar por la pasión, como hizo el amigo marxista. Si de verdaderos filósofos influyentes se trata, en primer lugar pongo a los grandes del idealismo alemán. Además del ya citado Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831), sin duda, el más grande – al que dediqué varios comentarios en la primera parte de este ensayo–, hay que reconocer a Immanuel Kant (1724-1804), el precursor del Idealismo Alemán; Fichte (1762-1814), uno de los padres del Idealismo, amén de ser una de las figuras más influyentes del pensamiento occidental; Schelling (1775-1854) y Krause (1781-1832), el creador del llamado Krausismo, movimiento de gran auge en la España del siglo XIX.*
Immanuel Kant
(Karl Christian Friedrich Krause)
Pero muchos siglos atrás, en Éfeso, ciudad de Jonia, en la costa occidental del Asia Menor, se destacó sobremanera Heráclito (540 a. C-480 a.C.), uno de los precursores del pensamiento filosófico de todos los tiempos. Heráclito de Éfeso con su teoría del devenir sentó las bases de la especulación filosófica más profunda, independientemente de su colosal definición del Logos (λóγος) – retomado luego como Demiurgo por platón–, el primero en utilizar el término, y no solo en asumirlo, sino en definirlo con una colosal profundidad que ha prevalecido en nuestros días como la más exacta de las conceptualizaciones de esta gran abstracción filosófica. Según la enseñanza de Heráclito, el λóγος expresa, tanto la ley universal que rige el mundo y hace posible el orden y la justicia, como también el propio pensamiento humano. De esta manera establece una unión entre el ser y el λóγος, como reunión de lo ente y el ser. Dicha unión se manifiesta también en el pensamiento humano que concibe lo ente en relación a su ser y lo revela a través del lenguaje: la palabra, el verbo, el λóγος.
(Ralph W. Emerson )
Y así las cosas, le recuerdo al amigo marxista que cuando murieron Marx y Emerson nuestro José Martí, contemporáneo de ambos, hizo referencia a sus vidas y obras. Recordemos que Martí ejercía el periodismo y era publicado en varias revistas y diarios de su tiempo. Cuando murió Ralph W. Emerson (1803-1882) dedicó uno de los más colosales ensayos que se han escrito en las letras hispanoamericanas, escrito que se publicó el 19 de mayo de 1882, en La Opinión Nacional, en Caracas, Venezuela, y que el propio Martí, en su testamento literario, recomendó a Gonzalo de Quesada, que se incluyera en el tomo dedicado a los norteamericanos en el proyecto de edición de sus obras. Este ensayo, además de ser perfecto desde el punto de vista estilístico, es extenso y profundo.
Sin embargo, al morir Karl Marx solo redacta unas brevísimas líneas que publicó en las páginas del diario “La Nación”, el 29 de marzo de 1883. Es en este escrito que lo llamó "alemán de alma sedosa y mano férrea"; pero también afirmó que “anduvo de prisa, y un tanto en la sombra, sin ver que no nacen viables, ni de seno de pueblo en la historia, ni de seno de mujer en el hogar, los hijos que no han tenido gestión natural y laboriosa”, lo que demuestra el desacuerdo de nuestro héroe de Dos Ríos con los postulados marxistas, independientemente de la brevedad y sencillez de este escrito – en realidad una simple nota necrológica –. Marx había muerto, y nos guste o no, fue un personaje con cierta trascendencia en la contextualidad del proletariado europeo de las últimas décadas del siglo XIX. Un periodista de la altura de Martí no podía pasar por alto este suceso, de ahí las breves palabras dedicadas al autor de “La miseria de la filosofía”; pero de una nota necrológica al profundo y extenso ensayo dedicado a Ralph W. Emerson va un buen trecho.
Si aún así el amigo marxista pone en duda lo que expongo, le remito a la nota martiana antes citada donde Martí expresó: "pero no hace bien el que señala el daño y arde en ansias generosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blando al daño". Marx es un personaje influyente, nadie lo pone en duda; pero jamás el filósofo más influyente de todos los tiempos.
(Final)
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* El Krausismo español es un movimiento intelectual y filosófico limitado a España, desarrollado a partir de las ideas de Krause presentadas en este país por su discípulo, el jurista y profesor universitario Julián Sanz del Río (1814-1869). El Krausismo, si bien, no tuvo una gran influencia en Alemania, la patria de Karl Krause, en tierra española tuvo una gran resonancia. El movimiento contribuyó a cambios radicales que renovaron la enseñanza y las teorías pedagógicas. El Krausismo se basaba en la interpretación de las obras de Krause, que defendía el panteísmo inspirado en el idealismo alemán y en Spinoza. Krause logró sintetizar desde el punto de vista metafísico la moral de los ideales humanitarios y las matizó del misticismo.
¿Cuándo y con quién llegó el comunismo a Cuba? La actitud de muchos cubanos, y de otros países, ante las alertas del peligro del Comunismo. La manera en que se subvierte un país
FRAGMENTOS DE UN ESCRITO DE SALVADOR DÍAZ VERSÓN, DE 1963
Nadie creía en Cuba que el comunismo constituía un peligro para la nación, y cuando nuestras voces se alzaban en la prensa, en la radio, en la tribuna pública o en los centros culturales, todos, absolutamente todos, nos miraban con la misma compasión con que se mira a un orate presa de fantástica obsesión. Sin embrago, el comunismo llegó y destruyó a Cuba, tal como lo habíamos vaticinado, y hoy aún hay miles y miles de cubanos que nada saben del comunismo, como nada quieren aprender de nuestra lección los demás pueblos del Hemisferio Occidental.
En el año 1822, cuatro años después de haber nacido Carlos Marx, vino al mundo, también en Alemania, Georg Weerth, quien en plena juventud, conoció a Carlos Marx, uniéndose a sus ideas, para continuar dentro de ellas todo el resto de su existencia.
Ligado a Marx y Engels por las mismas corrientes políticas, Weerth, se dedicó a la literatura y la poesía, aplicando a ellas las destructoras doctrinas de Marx, lo que lo llevó a prisiones y al destierro, partiendo para la isla de Cuba, donde vivió hasta el 30 de julio de 1856, que falleció después de haber permanecido allí largos años explicando cladestinamente las teorías de Marx y de Engels, y escribiendo poemas, en uno de los cuales expresó “En Cuba se habrá de iniciar el viraje social de toda América.”
(Salvador Díaz Versón en la extrema derecha de la foto. Otras personas en la foto y en la fila delante, de izquierda a derecha, son Humberto Medrano, Sergio Carbó y Ulises Carbó)
Georg Weerth, aureolado por su título de poeta, tenía siempre a su alrededor a un grupo de jóvenes y muchachos que le profesaban respeto. Y entre estos adolescentes se encontraba Pablo Lafergue, quien a pesar de llevar apellido francés, había nacido en Santiago de Cuba y pertenecía a una holgada familia residente en esa ciudad.
Las explicaciones del poeta alemán sobre las teorías de Marx, se grabaron profundamente en el pensamiento del joven cubano Pablo Lafergue, quien al ser enviado por sus familiares a estudiar a Francia, tuvo fijo en su mente el propósito de conocer y unirse a Carlos Marx, de quien tanto le había hablado el poeta Weerth, y lo consiguió.
Lafergue se puso en contacto personal con Marx; se convirtió en su secretario particular, y más tarde se casó con Laura Marx, la hija predilecta del escritor enemigo de la civilización.
(Georg Weerth)
Por medio de correspondencia con la isla de Cuba, Lafergue mantuvo cordiales relaciones de amistad con Carlos Baliño, a quien designó delegado en Cuba, del naciente marxismo; y cuando el nuevo militante de las doctrinas disociadoras de Marx, salió al exilio , junto a los que laboraban por la independencia de la isla en los centros conspirativos de Key West y Tampa, llevó la semilla del veneno socialista, que fue impugnada por José Martí, en hermoso alegato de fe democrática y de amor a la libertad.
A la voz de Carlos Baliño se unió en el destierro la voz de otro poeta: Diego Vicente Tejera, y ambos, Baliño y Tejera, propusieron y lucharon porque al triunfar la revolución libertadora y se estableciera la república, esta fuese “la primera nación socialista del Continente americano”.
Cuando en el año 1917, Lenin se apoderó de Rusia e implantó el comunismo, ya habían dentro de Cuba, elementos propicios o inclinados a establecer agencias de Moscú, y así fue que en distintos pueblos, surgieron pequeños partidos comunistas que actuaban independientemente, hasta que el 16 de agosto de 1925, un delegado de la III Internacional, reunió a estas agencias autónomas en La Habana y las unificó en lo que se llamó “Partido Comunista de Cuba”.
Durante muchos años los comunistas estuvieron en Cuba, dedicados a publicar revistas, periódicos, libros y folletos, sin que las rectorías sociales, políticas, económicas y religiosas del país, les dieran importancia alguna a esa propaganda, como hoy tampoco se le da en otros pueblos de América.
(Pablo Lafargue)
El hecho de que Fidel Castro hubiera podido encontrar calor en su criminal destrucción de Cuba por algunos grupos de cubanos se debe única y exclusivamente, a dos factores determinantes” el adoctrinamiento marxista de unos y la ignorancia política de los demás. La maldad se unió a la estupidez, y el marxismo pudo apoderarse de una nación próspera, y rica, destruyéndola totalmente. Y así ha de ocurrir en el resto de América, si antes no despiertan los dormidos y sacuden a los traidores.
En Cuba, el comunismo no llegó en 1917, ni en 1959 con Castro. Las raíces de estos males hay que buscarlas y encontrarlas en el siglo pasado, con las prédicas de ese poeta marxista; con las gestiones de Pablo Lafergue, de Diego Vicente Tejera, de Carlos Baliño. Enrique Roig y otros; y el abono que sirvió para que estas ignominias fructificaran es necesario encontrarlo en la dejadez de los ricos, de los intelectuales, de los políticos, de los clérigos, y de los profesionales cubanos, que nunca quisieron creer ni ver la gravedad e importancia del comunismo dentro de nuestro país; y que reían ante nuestras denuncias y daban dinero y apoyo a los comunistas, sosteniendo imbécilmente, que los “comunistas cubanos eran distintosa los comunistas rusos” y han resultado iguales o peores en muchos casos.
La hierba mala estaba sobre nuestra tierra, pero nadie la quería ver y esto que hoy sufrimos es el resultado de ese abandono de muchos años de apatía e indiferencia.
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Salvador Díaz Versón
El periodista Salvador Díaz Versón quién había ocupado un alto cargo policial en uno de los gobiernos auténticos (Jefe de la Inteligencia Militar durante el gobierno del Presidente Dr. Carlos Prío Socarrás) tenía en su poder los expedientes de la Liga Anticomunista donde estaban depositados muchos años de investigación sobre los comunistas en Cuba y fuera de Cuba.El expediente A-943 correspondía a Fidel Castro Ruz y en él se reflejaba que Fidel Castro había comenzado a trabajar para la Unión Soviética en 1943 y que en su reclutamiento y entrenamiento había desempeñado un importante papel un diplomático supuestamente llamado Gomer Bashirov, En el expediente también habían fotos y documentos que que evidenciaban su conexión con Moscú. Después del triunfo de la Revolución y concretamente tan cercano como el 23 de enero de 1959 se requisaron los archivos que estaban, si mal no recuerdo haber leido, en la casa de Salvador Díaz Versón en Cojimar. En ese expediente había una carta de Fidel Castro dirigida a Abelardo Adán en Praga que fue interceptada por Salvador Díaz Versón decía: ¨ Nuestro amigo me dijo que me mantiene reservado para mayores esfuerzos y que no debo quemarme viajando ahora. Ellos tienen un plan en el cual yo seré el eje que se implementara muypronto. Es posible que entonces volvamos a vernos sin temor al imperialismo yanqui¨. La información de casi todo lo que está en este párrafo están en las páginas 777 y 778 del excelente libro (aunque no coincido en algunas interpretaciones que aparecen en él) titulado La Verdadera República de Cuba , del Dr.Andrés Cao Mendiguren.
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Videos de Yuri Bezmenov quien desertó del KGB soviético donde explica las técnicas para subvertir y crear desafección en una sociedad. En sus palabras encontraremos la explicación de algunos fenómenos del pasado reciente y actuales en nuestros países incluyendo los EE.UU.
Áreas deaplicación de la subversión:
Religión
Educación
Vida social
Estructura de Poder
Relaciones laborales
La Ley yel Orden
Yuri Bezmenov habla de la Desmoralización y la subversión ideológica de Occidente
Sobre la subversión ideológica: cómo se ha fabricado nuestro mundo
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Dos décadas atrás un antiguo agente de los servicios soviéticos contó la forma en que se había llevado a cabo una de las mayores operaciones de éstos. Tanto que hasta hubo sorpresas.
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Por Eduardo Arroyo
España
1 de enero de 2010
Al hilo de lo expuesto en esta misma columna la semana anterior acerca de la manera en que se subvierte un país, me viene a la memoria una entrevista realizada por un antiguo oficial del KGB soviético, que se hizo famoso allá por los años 80 hablando de la "subversión ideológica". El mencionado oficial atendía por el nombre de Yuri Bezmenov pero su verdadero nombre era Thomas David Schuman y nació en la URSS en 1939. Su trabajo en la agencia de noticias comunista Novosti le permitía dedicarse a sus tareas como espía de la URSS en los EEUU. La cuestión no es que espiara sino que, como contó a Ed Griffin en 1984, su tarea no tenía nada que ver con el espionaje. La "subversión ideológica" era algo mucho más complejo que, en su opinión, de acuerdo con la información aportada por otros espías del KGB de su mismo calibre, también desertores en Occidente, acaparaba más del 80% de los recursos del KGB, algo muy distante de las tareas de inteligencia a lo James Bond.
¿En qué consistía la "subversión ideológica"? Se trataba de un proceso lento consistente en "transformar la percepción de la realidad de cada norteamericano de modo que, prescindiendo de la abundancia de información, nadie fuera capaz de alcanzar conclusiones significativas interesantes para la defensa de sí mismos, sus familias, su comunidad y su país". Schuman añadía que se trataba de "un gran lavado de cerebro que procede lentamente y que se divide en cuatro fases". La primera de ellas es la "desmoralización", que dura entre 15 y 20 años porque este lapso de tiempo es el mínimo requerido para educar a una generación de estudiantes en el territorio enemigo, de manera que la "ideología marxista leninista es insuflada en el interior de los maleables cerebros (soft heads) de por lo menos tres generaciones de estudiantes… sin que sea contrarrestada por los valores americanos básicos".
(Yuri Bezmenov)
El resultado es una generación de intelectuales que "están programados para pensar y reaccionar a ciertos estímulos de acuerdo con un cierto patrón. No puedes cambiar su mentalidad incluso si les presentas información auténtica. Incluso cuando les demuestras que el blanco es blanco y el negro es negro, tampoco puedes cambiar la percepción básica y la lógica del comportamiento". Para una persona sometida al proceso "desmoralizador", "la exposición a información auténtica ya no importa" porque por que el sujeto "es incapaz de valorar la información verdadera… los hechos no significan nada para él incluso si recibiera una ducha de información con pruebas auténticas, con documentales y fotos… él rehusará creerlo. Esta es la tragedia de la situación de desmoralización".
Llegados a este punto el proceso de "desmoralización es irreversible" y se necesitan otros 15 o 20 años para educar a otra generación en un sentido opuesto. Según Schuman (a) Bezmenov, el proceso de desmoralización había finalizado a mediados de los años 80 en los EEUU y había alcanzado, gracias a la "perdida de estándares morales", esferas que ni siquiera el por entonces director del KGB Yuri Andropov y sus expertos hubieran podido sospechar.
El paso siguiente es la "desestabilización", otro proceso de entre 2 y 5 años de duración, que afecta básicamente a la economía, las relaciones exteriores y la defensa. Bezmenov o Schuman, como se quiera, se asombra de la enorme influencia que alcanzaban por aquél entonces las ideas marxistas en los EEUU y es aquí donde su profecía verdaderamente truena: "La mayoría de los políticos americanos, periodistas y educadores enseñan a otra generación de gente que creen que viven una época de paz. Falso. Los EEUU se hallan en estado de guerra, una guerra no declarada y total contra los principios básicos y fundadores de su sistema. Y el que ha iniciado esta guerra no es el camarada Andropov, por supuesto, sino el sistema".
Finalmente, en la fase siguiente de "crisis", que se prolonga por un período de unos 2 o 3 meses, se alteran de manera crítica la concepción y la propia situación de relaciones económicas, de política exterior o de defensa. En opinión del experto soviético, puede llevar el tiempo señalado conducir a un país a la "crisis", pero ésta desemboca finalmente en la última fase de "normalización", un cínico concepto acuñado por la propaganda comunista cuando el aplastamiento de Checoslovaquia por los tanques, que puede durar indefinidamente y que hace que una situación que violenta radicalmente los intereses y la propia supervivencia de un país se enquiste como si fuera algo "normal".
Es posible que el entrevistador de Schuman-Bezmenov fuera una persona controvertida e incluso dudosa. G. Edward Griffin era miembro de la John Birch Society, una organización de "extrema derecha" a la que se culpó del mismísimo asesinato de JFK, pero ese tipo de descalificación es irrelevante para un espíritu crítico sensato porque lo que de verdad importa es si lo expuesto por
Schuman era o no cierto y si el KGB llegó a poner a punto técnicas para actuar a largo plazo, sobre generaciones enteras.
(Yuri Bezmenov)
A nuestro juicio no es de extrañar. Quienes vimos por aquellas fechas la propaganda "pacifista" que solicitaba abiertamente el "desarme unilateral" de Occidente y pedía el desmantelamiento de los misiles Pershing mientras Europa era apuntada por infinidad de misiles balísticos SS-20, no podemos dejar de pensar que Schuman tenía razón. Además, observe ahora el lector crítico e inteligente –o sea, los que no leen prensa- y desmenuce este proceso tetrafásico para intentar explicar cómo se ha transformado la realidad española a golpe de "desmoralización" y subsiguientes. ¿Es que hay un agente del KGB debajo de la cama? Sin duda no. Pero sí que existen varias generaciones de personas educadas por la propaganda prosoviética y marxista en los 60 y 70 que ocupan ahora cargos respetables, sin rendir en absoluto cuentas de su pasado oscuro. Además, posiblemente este proceso de "desmoralización" sea el mejor que pueda idearse para transformar la mentalidad de una sociedad al punto de que llegue a aplaudir todo lo que le envenena, mina y reconcome hasta su destrucción.
Es posible que los plazos aquí expuestos deban modificarse y matizarse pero sin duda cuestiones como el invierno demográfico, la inmigración masiva, el aborto, el capitalismo global, la desmoralización absoluta o todo lo que fomenta el odio al propio país han llegado por medio de estrategias muy parecidas a las que aquí describe Bezmenov. La "memoria histérica" o la "educación para la majadería" que propone el gobierno son ejemplos paradigmáticos de técnicas soviéticas de educación de la población general. Sirva este modesto artículo para poner en guardia a nuestros compatriotas de qué es lo que realmente nuestro país enfrenta.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
Es importante puntualizar que en Cuba antes del triunfo de la revolución de 1959 había educación gratuita desde la escuela primaria hasta la universitaria. En los años 50 del pasado siglo más del 20% de la matrícula de la Universidad de La Habana eran matrícula gratis pese a que la carrera más costosa era la de Medicina con un costo de 70 pesos cubanos anuales (incluyendo 5 pesos por el uso del estadiun universitario) y el pago se podía hacer en tres cuotas. También existía educación privada. El Estado cubano en esa época era uno de los Estados de América Latina que dedicaba, de su presupuesto anual, el mayor porciento a la Educación de sus habitantes.
La influencia de Antonio Gramsci: Educacion y Socialismo
Por Alberto Benegas Lynch (h)
Estimo que nada ha influido más sobre el corazón del mundo moderno que los escritos y la consiguiente estrategia gramsciana. Desafortunadamente muchos son los que se quejan de los sucesos del momento pero muy pocos los que contribuyen a revertir la situación estudiando y difundiendo los principios y valores sobre los que descansa una sociedad abierta.
En la colección de sus escritos bajo el título de La ciudad futura Gramsci apunta que “Algunos lloriquean compasivamente, otros maldicen obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: si yo hubiera cumplido con mi deber, si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, mis ideas ¿hubiera ocurrido lo que pasó? […] Odio a los indiferentes porque me molesta su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas de cada uno de ellos por como ha desempeñado el papel que la vida le ha dado y le da todos los días, por lo que ha hecho y, sobre todo, por lo que no ha hecho”.
(Antonio Gramsci)
Desde la perspectiva liberal (y desde muchas otras) todo ser humano está interesado en que se lo respete, ergo, todos (cada uno) tenemos la responsabilidad ineludible e indelegable de contribuir a explicarnos y a explicar los fundamentos de una sociedad en la que prevalezca el respeto recíproco. Es irrelevante a que nos dediquemos en la vida, esta faena no es tarea solo de filósofos sino también de quienes se dedican a la danza, la pintura, el derecho, la economía, la mecánica o la literatura. Todos necesitamos para sobrevivir el cuidado y la garantía a nuestras autonomías individuales.
Antonio Gramsci era marxista, por ende, no consideraba el resguardo de la propiedad de cada cual como parte del respeto recíproco (Marx y Engels consignaron que “pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta expresión: abolición de la propiedad privada”), pero el pensamiento citado más arriba ilustra los esfuerzos realizados en pos de un ideal, el ideal del colectivismo que ha desembocado en los atropellos más brutales a los derechos de las personas. Debido a las enseñanzas gramscianas, estas ideas son las que de un tiempo a esta parte han tenido mayor éxito en el llamado mundo libre. El eje central de Gramsci puede resumirse en su frase: “Tomen la educación y la cultura y el resto se dará por añadidura”. Es a esto a lo que se refiere el premio Nobel en economía Friedrich Hayek cuando escribe en Intellectuals and Socialism que los liberales deben tomar como ejemplo las permanentes y persistentes tareas educativas de los socialistas. Ese fue el sentido de la insistente proclama de los Padres Fundadores en Estados Unidos en cuanto a que “el precio de la libertad estriba en su eterna vigilancia”.
Los apurados de siempre pretenden buscar atajos y coartadas que no existen y, para no proceder en consecuencia, se escudan en el lugar común de sostener que “la educación es a largo plazo” sin percatarse que se han dejado vencer infinidad de plazos y que como ha dicho Mao Tsé-Tung “la marcha más larga comienza con el primer paso”. El asunto no es endosar la responsabilidad a otros, se trate de la llamada oposición o de políticos en el Ejecutivo, sino de preguntarse que hace uno todos los días para contribuir con un granito de arena a despejar telarañas mentales.
Gramsci sugiere el establecimiento de una contra-hegemonía cultural que nazca del proletariado (cosa en la que Lenin descreía y que los hechos le dieron una y otra vez la razón) al efecto de arremeter contra la educación burguesa (una intelligentsia “orgánica” para oponerse a la tradicional). En otros términos influir sobre la cultura (“guerra de posición”) para tomar el poder (“guerra de momento”), lo cual no significaba adherir a todo lo dicho por Marx, por ejemplo, en “La Revolución contra Das Kapital”, Gramsci sostenía que la sublevación de octubre demostró que no es necesario esperar la maduración del capitalismo para establecer el socialismo.
En la selección de trabajos de Gramsci publicados bajo el título de Los intelectuales y la organización de la cultura el autor se detiene a considerar en detalle las estrategias de penetración en revistas, periódicos, centros de estudio, bibliotecas populares, escuelas, universidades y academias en el contexto de referencias históricas y del análisis de diferentes tipos de audiencias y lectores para concluir que lo que existe refleja “cementerios de la cultura” y que “el objetivo es obtener una centralización de la cultura y un impulso de la cultura nacional”. Y en los ensayos recopilados en Antología, Gramsci -la mayor parte escritos desde la cárcel fascista y muchas veces entre vómitos de sangre debido a su precaria salud- alienta a los revolucionarios de todos las épocas al manifestar que “Es en verdad admirable la lucha que lleva la humanidad desde tiempos inmemoriales, lucha incesante con la que se esfuerza por arrancar y desgarrar todas las ataduras”.
La mayor parte de mis amigos que han abandonado el socialismo para abrazar el liberalismo confiesan que uno de sus autores favoritos era precisamente Antonio Gramsci puesto que sin bombas ni metralletas aconsejaba el recorrido cultural y educativo como el arma más potente para implementar el socialismo. Paradójicamente, las recetas de quien sufriera las persecuciones y encierros de Mussolini se han convertido de facto en políticas fascistas por doquier. Esto es, en lugar de seguir el camino más directo de expropiar la propiedad de modo completo se opta por permitir el registro a nombre de particulares pero el aparato estatal usa y dispone del flujo de fondos.
La misma paradoja se presenta en el ahora célebre panfleto de Stéphane Hessel que sirve de base a los “indignados” del mundo: el autor fue apresado por los criminales de la Gestapo y escapó milagrosamente de Buchenwald y, sin embargo, aconseja el programa económico de sus captores nacional-socialistas, léase el férreo control y administración de las empresas más relevantes por parte de los gobiernos. Es a raíz de influencias de este tipo que los “indignados” piden más de lo mismo a pesar de que un Leviatán elefantiásico les succiona el fruto de sus trabajos, el cual se endeuda de modo astronómico, establece presiones tributarias crecientes, impone regulaciones asfixiantes, revela déficit alarmantes, alienta sistemas bancarios insolventes, promueve legislación que expulsa del mercado a los que más necesitan trabajar y, como si esto fuera poco, financia a manos llenas con recursos de otros a empresarios irresponsables, ineptos o las dos cosas al mismo tiempo.
Ya escribí antes en estas mismas columnas un extenso artículo donde mostraba el íntimo parentesco entre “derechas” e “izquierdas” y su común odio al liberalismo (y no digo “neoliberalismo” puesto que se trata de una etiqueta que ningún intelectual serio de esta época asume). Tal vez el meollo de la cuestión resida en la incomprensión respecto a las causas de las condiciones de vida de la gente. Se trata de contar con marcos institucionales civilizados, es decir respetuosos del derecho de todos, lo cual significa descartar los discursos de pretendidos brujos que compiten desde los más variados flancos para manejar a su antojo las vidas y las haciendas de los demás. Por esto es que Juan Bautista Alberdi al referirse a nuestra Constitución fundadora subrayaba que “no bastaba reconocer la propiedad como derecho inviolable. Ella puede ser respetada en su principio y desconocida y atacada en lo que tiene de más precioso: en el uso y disponibilidad de sus ventajas […] El ladrón privado es el más débil de los enemigos que la propiedad reconozca. Ella puede ser atacada por el Estado en nombre de la utilidad pública”.
Esos marcos institucionales permiten atraer inversiones que hacen de apoyo logístico al trabajador para elevar su productividad. No es lo mismo arar con las uñas que hacerlo con un tractor y no es lo mismo pescar a cascotazos que hacerlo con una red para tal fin. Los salarios no son más altos en Canadá que en Angola debido a la generosidad de los empleadores canadienses sino que están obligados a pagar sumas mayores como consecuencia de las mayores tasas de capitalización.
Por último, y sin pretender que con esta nota periodística se agoten los innumerables temas respecto al debate socialismo-liberalismo, es de interés destacar que, en un mercado abierto, la tendencia al igualitarismo crematístico atenta contra el nivel de vida de los más necesitados puesto que los factores de producción se asignan allí donde se atiende mejor la demanda. En esta línea argumental, el que da en la tecla obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos. Este cuadro de situación queda por completo distorsionado cuando los amigos del poder hacen negocios en los despachos oficiales, en cuyo caso los patrimonios resultantes son fruto de una gravísima explotación a los consumidores.
DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE FIDEL CASTRO RUZ, EN LA CONCENTRACIÓN PARA CELEBRAR EL IV ANIVERSARIO DE LA INTEGRACIÓN DEL MOVIMIENTO JUVENIL CUBANO, EN LA CIUDAD ESCOLAR “ABEL SANTAMARÍA”, SANTA CLARA, EL 21 DE OCTUBRE DE 1964.
Pero no es solo un problema de educación política, no es solo un problema de educación económica, es también un problema de educación moral. Todos los hombres no se comportan siempre igual. En un grupo de diez hombres, en cualquier grupo de diez hombres, siempre se encontrarán un hombre que es el primero y siempre se encontrarán un hombre que es el último; en todo grupo de diez hombres siempre se encontrarán uno que es el más generoso de todos, uno que es el mejor compañero de todos, uno que es el más sacrificado de todos, y siempre se encontrarán otro que es el menos generoso de todos, que es el menos sacrificado de todos, que es el más egoísta de todos. Y eso es lógico, la naturaleza humana no produce a todos los hombres exactamente iguales. Hay solo una cosa que puede hacer a todos los hombres más o menos iguales, hay solo un medio de hacer que todos los hombres se semejen, y ese medio es la educación.
La educación es el único medio capaz de ir creando en el hombre, desde que empieza a tener uso de razón, una conducta social, una conducta moral; la educación es lo único capaz de hacer que los hombres sean mejores, es lo único capaz de hacer que los hombres puedan variar una inclinación del mal hacia el bien.
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Libro de Pedro Pablo Arencibia: Paradigmas Psicopedagogicos y caminos de la Investigacion Matematica en la Ensenanza de la Matematica Universitaria y Media
OPINIÓN SOBRE EL LIBRO:
Lo he ojeado, aqui y alla; es conmovedor. humano. Tardare en leerlo de tapa a tapa. Comprendo que es holistico, lo que me parece admirable, meritorio, politica, experiencia humana, Matematicas, Ciencias, y tambien ¨very scholar. Una combinacion unica. Gracias. B.M.
“Marco Rubio a Donald Trump: Te diré lo que es un buen acuerdo: que Cuba sea libre
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz