miércoles, junio 29, 2022

Javier Prada desde Cuba: Estupidez y pillaje: los dos carriles de la política cubana

 
Tomado de https://www.cubanet.org/

Estupidez y pillaje: los dos carriles de la política cubana

*******

Díaz-Canel planifica en base al dinero que no tiene, tal como lo hizo en abril pasado el primer ministro, Manuel Marrero, cuando exhortó a darle vida a Varadero más allá de sus hoteles

*******

Por Javier Prada 

29 de junio, 2022 

LA HABANA, Cuba.- La producción azucarera en Cuba ha muerto. No dejará de existir dentro de dos años como pronosticó el gobernante Miguel Díaz-Canel. Es un hecho. No vale la pena hablar de proyecciones a corto o mediano plazo. Ni siquiera es posible imaginar cómo será Cuba en 2024; pero al menos sabemos que su deuda externa crecerá en 100 millones de euros, puesto que de la nada, India ha decidido ocupar el lugar de los acreedores tontos, al abrir una línea de crédito para un país que le debe fortunas a medio mundo.

Según la nota publicada por Prensa Latina a propósito del acuerdo, los 100 millones podrían ser destinados a sectores como las fuentes renovables de energía, la agricultura o la biotecnología; pero no se precisa cómo ni cuándo serán invertidos. Lo más probable es que este capital termine donde mismo lo hizo el crédito ruso de 1200 millones de euros aprobado en 2016 para incrementar la generación eléctrica en Cuba entre 2022 y 2024. Basta observar la situación energética actual para comprender que aquella enorme cantidad de dinero fue destinada a fines oscuros, y que la suma aportada ahora por India no hará ninguna diferencia en la calidad de vida de un pueblo que ve aumentar la inflación y con ella el hambre, avivada por el martirio de los apagones.

El régimen sigue estrechando manos y estampando firmas sin dar explicaciones a los “electores”. Díaz-Canel reconoce el desastre de la industria azucarera y a la vez exhorta a utilizar la biomasa cañera para impulsar la generación de energía eléctrica, como si fuera una novedad y una solución factible a corto plazo. Pero ni una cosa, ni la otra.

En el año 2000 la generación de electricidad en los centrales azucareros a partir de esta fuente orgánica llegó a cubrir el 6.1% de la generación del sistema energético nacional. Han transcurrido más de veinte años, se han deteriorado tanto los centrales como las plantaciones de caña, y durante ese tiempo el sistema energético se hizo dependiente del combustible que llegaba gratuito y a borbotones desde Venezuela.

Sin materia prima, tecnología y mano de obra suficiente, no será posible resucitar lo que fue una industria próspera por más de tres siglos. Cualquier “enfoque” que proponga Díaz-Canel chocará con la verdad que el Partido Comunista se niega a admitir en toda su fatídica dimensión: no hay dinero para rescatar la industria que nos hizo país.

Entre 2002 y 2004 cerraron 100 centrales azucareros de los 156 existentes. Los que quedaron en pie continuaron operando en pésimas condiciones, rindiendo cada vez menos hasta el colapso actual, con la peor zafra en más de cien años, en la cual intervinieron 35 centrales y solo tres cumplieron su plan de producción.

No es posible que ahora la gran meta sea generar electricidad a partir de biomasa cañera, no habiendo siquiera caña que moler. Primero habría que recuperar miles de hectáreas de tierra, contratar abundante mano de obra y remunerarla con salarios acordes a la debacle ocasionada por Murillo. Habría que optimizar los centrales capaces de moler grandes volúmenes del cultivo, garantizar transporte y distribución (entiéndase cantidades ingentes de combustible), y disponer de una infraestructura tecnológica eficiente para transformar la materia orgánica en energía.

Esa hipotética recuperación estaría en manos del mismo régimen inepto y derrochador que lleva meses remendando antiguas termoeléctricas para “garantizar el verano”. Un gobierno que se rehusó a gastar en equipamiento moderno para evitar la crítica situación energética en que se halla el país, pero justo ahora, en plena bancarrota, propone una solución que demanda inversiones millonarias en tecnología, si realmente se quiere salir del atolladero.

Díaz-Canel planifica en base al dinero que no tiene, tal como lo hizo en abril pasado el primer ministro, Manuel Marrero, cuando exhortó a darle vida a Varadero más allá de sus hoteles; a embellecer sus espacios urbanos y sostener las ofertas gastronómicas. Y lo dijo como si sus anhelos fueran realizables con un golpe de varita mágica, porque en eso consiste la política económica cubana: traficar con fantasías.

Mientras se destruye el patrimonio agrícola del país, los verdaderos dueños del chiringuito multiplican las inversiones en la construcción de hoteles, las telecomunicaciones y las importaciones destinadas a los mercados online, donde se exprime a la emigración cubana. El resto no cuenta, pues mientras haya un “ñongo” de pollo o una salchicha por los cuales hacer cola, el pueblo seguirá sin prestarle atención al trasiego de millones entre gobiernos que son o se fingen idiotas y las arcas del castrismo, dueño de un país donde no hay nada que administrar, salvo el hambre de sus ciudadanos.

Díaz-Canel firma el acta de defunción de la industria azucarera, y López-Calleja presume el imponente hotel Be Live Collection La Habana, que abrirá sus puertas en agosto próximo, a despecho de la galopante miseria que se extiende por el país. Y después hay que leer en el diario Tribuna que un grupo de militares se interesa por “generar espiritualidad positiva en el pueblo”.

Esos son los “cuadros” que cobran miles de pesos por sentarse en una oficina con aire acondicionado para repetir las mismas sandeces, garabatear algo en sus agendas y engordar tres o cuatro libras más. A esos inútiles, entre los que figura Díaz-Canel, se les ha ordenado reconocer públicamente que la cosa está mala; mientras los pillos de verde olivo y guayabera la ponen peor sin dar la cara, ni dejar de engrosar sus cuentas en paraísos fiscales.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

viernes, junio 10, 2022

Roberto Álvarez Quiñones: Cuba produjo este año menos azúcar que cuando la Guerra de los Diez Años

 
Tomado de https://diariodecuba.com

Cuba produjo este año menos azúcar que cuando la Guerra de los Diez Años

*******

Igual que con los resultados del tabaco y el níquel, este es uno de los 'logros de la revolución'.

*******

Por Roberto Álvarez Quiñones

Los Ángeles

10 junio 2022

Los "logros de la revolución" castrista no cesan y son cada vez mayores. En la recién finalizada zafra se produjo menos azúcar que la que se obtenía durante la Guerra de los Diez Años, iniciada en 1868.

En esta campaña de ahora (2021-2022) se produjeron 473.000 toneladas de azúcar, y en la convulsa década de la primera gesta independentista los ingenios de la entonces colonia producían entre 720.250 y 553.364 toneladas de azúcar anuales, según refiere el historiador Julio Le Riverend en su obra Historia económica de Cuba.

Y terminada la guerra, luego del Pacto del Zanjón, la zafra de 1879 fue de 608.364 toneladas. En esta última zafra "revolucionaria" ni siquiera se llegó a las 502.000 toneladas producidas en 1864, cuatro años antes de que Carlos Manuel de Céspedes se alzara en armas en La Demajagua contra el colonialismo español.

Hay más, en 1894, un año antes del desembarco de José Martí y Máximo Gómez en Oriente para comenzar la segunda y definitiva Guerra de Independencia, la zafra en Cuba fue de 1,1 millones de toneladas, más del doble de lo logrado hoy, en la tercera década del siglo XXI.

Sin duda este ha sido el mayor desastre azucarero que ha tenido nunca Cuba. La producción se desplomó en un solo año a la mitad, desde las 816.000 toneladas de 2021. Se incumplió el plan en un 48%, algo jamás ocurrido, que se sepa, en ningún otro país productor de azúcar no afectado por fuertes embates de la naturaleza, plagas, etc.

En esta ocasión el funcionario designado para dar la cara a la prensa, Dionis Pérez, burócrata del monopolio AZCUBA, dijo a Granma que únicamente tres de los 35 centrales que molieron caña en esta zafra cumplieron el plan:  el "Melanio Hernández", de Sancti Spíritus; el "14 de Julio", de Cienfuegos, y el "Boris Luis Santa Coloma", de Mayabeque.

El plan nacional era de 911.000 toneladas de azúcar para destinar 500.000 toneladas al consumo nacional y 411.000 toneladas a la exportación, de las cuales enviar 400.000 toneladas a China para cumplir un acuerdo permanente con Pekín.

Cumplir con China y con la 'libreta'

Con un consumo nacional de aproximadamente 700.000 toneladas está claro que Cuba no solo no podrá exportar azúcar, sino que tendrá forzosamente que importarla para poder cubrir el consumo doméstico y cumplir con China. Si a algún cubano en los años 50 le hubiesen dicho que Cuba tendría que importar de azúcar se habría reído de buena gana con la broma.

Dionis afirmó que "está garantizado el azúcar crudo de la canasta familiar normada (…) Los cubanos pueden estar tranquilos, porque el producto no faltará en las bodegas".

Falso. Eso sería posible si Raúl Castro contrata a un brujo o un mago, pues se produjeron 227.000 toneladas por debajo del consumo total de la nación.

Solo para cubrir las cuotas de la bodega por la "libreta" se necesitan unas 250.000 toneladas, según datos oficiales. Súmese a eso el consumo de hoteles, restaurantes, hospitales, escuelas, centros de trabajo, cuentapropistas, etc. Y luego las 400.000 toneladas para China. 

En fin, es imposible cumplir a la vez con China, con la "libreta", y cubrir el resto del consumo nacional completo. La cuenta no cuadra, y el Estado no tiene, ni en broma, los 2.704 millones de dólares que costaría la importación de 627.000 toneladas de azúcar para satisfacer la demanda interna completa, suponiendo un precio de 431.22  dólares la tonelada de azúcar crudo, como el registrado el 6 de junio (19.56 centavos la libra) en el mercado de Nueva York.

Es cuestión matemática. Para cumplir con Pekín y abastecer todo el consumo cubano se requieren 1,1 millones de toneladas. De manera que, o el régimen deja plantado a su socio chino e importa 227.000 toneladas para cubrir todo el consumo nacional; o no importa ese tonelaje, cumple solo en parte con China, y garantiza la "libreta", pero reduce drásticamente el resto del consumo del país (¿y el turismo?).

Puede haber otras alternativas, pero en cualquier caso habría que importar mucha azúcar y no hay dinero suficiente. El régimen no dispondrá de las 650.000 o 700.000 toneladas del consumo doméstico sin afectar a Pekín. Ni cubrirá totalmente la "libreta" sin afectar al resto del consumo nacional. Como dice la frase criolla: "O te peinas o te haces papelillos".  

Por supuesto, Dionis culpó del desastre al "bloqueo" y repitió las excusas de siempre. De las verdaderas causas no dijo nada. Solo de pasada mencionó que en la mitad de las plantaciones cañeras del país la productividad agrícola fue de 30 toneladas de caña por hectárea. Algo inaudito.

Según la FAO,  Perú logra hasta 128 toneladas de caña por hectárea; Guatemala, 95 toneladas; y la vecina República Dominicana, 80 toneladas. Y muchas naciones africanas pobres también superan con mucho a Cuba: Senegal obtiene 117 toneladas de caña por hectárea; Malawi, 107; Zambia, 104; Chad, 102; Burkina Faso, 101; y Etiopía, 99.

Y algo clave adicional. Este desplome azucarero no se debe a que el Gobierno ha reducido la producción de azúcar para dedicar las tierras cañeras a producir más alimentos para los cubanos, o producir etanol para la exportación, o para otros fines agroindustriales. Nada de eso, el azúcar sigue siendo uno de los cuatro principales bienes cubanos exportables, junto con el tabaco, el níquel y el ron.

Con el derrumbe del azúcar caerán las exportaciones de ron

Obviamente se va a desplomar la producción y exportación de ron, porque esa bebida alcohólica se obtiene del jugo de la caña, ya sea por fermentación o por destilación.

Según el director de mercadeo de la empresa mixta Havana Club Internacional, Sergio Valdés, esa entidad vendió más de 4,4 millones de cajas de ron en el año fiscal que culminó en junio de 2020, de las cuales 1,7 millones fueron vendidas en Cuba y las 2,7 millones de cajas fueron exportadas a Alemania, Francia, España, Reino Unido, Bélgica, Rusia, China, y otros países.

Havana Club Internacional, creada en 1993, la integran la compañía gigante francesa Pernod Picard, y el monopolio estatal castrista Ron Cuba, y de acuerdo con el presidente de esa empresa, Juan González, el ron Havana Club se vende a 36 dólares la caja con nueve botellas, y es producido en la que dijo es la mayor planta de procesamiento de ron del mundo, ubicada en la provincia de Mayabeque.

Pero ahora estos dos burócratas castristas tendrán que ver qué excusa dan —o ya han dado— a su socio Pernod Picard por la disminución tan grande de materia prima para obtener el ron.

Porque si con el volumen de caña para producir 1,1 millones de toneladas de azúcar en 2020 se vendieron 4,4 millones de cajas, ahora con la caña molida en esta última zafra la exportación de Havana Club se va a caer. "Elemental, Watson", como diría Sherlok Holmes.  

Adicionalmente, resulta que otro pilar de las exportaciones cubanas, el tabaco, también va a descender. El monopolio Tabacuba admitió que en 2022 la cosecha de tabaco será inferior a 30.000 toneladas, y será la peor de los últimos 41 años. Para tener una idea, en el año 2000 se produjeron 53.396 toneladas de tabaco. Pero para la cosecha de 2022 la siembra de tabaco cayó en un 10% nacionalmente. Y hay más (o menos): Cuba no puede aprovechar los altos precios del níquel porque en la Isla la producción de ese preciado mineral, en vez de aumentar, disminuye.

A no dudarlo, todos estos son grandes "logros de la revolución".

***********


Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

viernes, enero 21, 2022

Dimas Castellanos desde Cuba: La ideología como remedio y el fallecimiento de la industria azucarera en Cuba

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

La ideología como remedio y el fallecimiento de la industria azucarera en Cuba

*******

La historia clínica de la producción de azúcar en los últimos años revela que la enfermedad emergió con el monopolio estatal de la propiedad.

*******

Por Dimas Castellanos

La Habana

21 enero 2022 

La industria del azúcar, símbolo de la historia y la cultura de Cuba, ha entrado en terapia intensiva. Su salvación depende de un medicamento de última generación: la ideología.

El pasado mes de diciembre el III Pleno del Comité Central del Partido Comunista (PCC), fiel a la continuidad, aprobó la propuesta de salvación. Para ese fin se creó el grupo temporal de trabajo integrado por 18 científicos y expertos y un sistema de aseguramiento político que cuenta entre sus herramientas con "la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista, el Plan Nacional de desarrollo Económico y Social hasta el 2030, los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución para el período 2021-2026, y la estrategia Económica y Social" (Granma, 18 de diciembre de 2021).

La historia clínica de un paciente es el primer paso para diagnosticar su enfermedad. Resulta que en la Colonia, en 1892, ya Cuba producía un millón de toneladas de azúcar. Luego en la República se arribó a 2,5 millones en 1913; rebasó los tres millones en 1916; los cuatro millones en 1919; fabricó 5,3 millones en 1925; sobrepasó los seis millones en 1948 y rompió su récord en 1952 cuando elaboró algo más de 7,2 millones. Después de 1959, con un esfuerzo colosal que dejó al país extenuado, se produjeron 8,5 millones en 1970, para descender gradualmente hasta 3,8 millones de toneladas de azúcar en 1999.

Para revertir el retroceso, soslayando a José Martí, quien en 1894 escribió al general Máximo Gómez: "un pueblo no se funda, general, como se manda un campamento", en 2001 se designó, precisamente, a un general de división al frente del Ministerio del Azúcar (MINAZ)y se anunciaron dos proyectos: 1- la Reestructuración de la Industria Azucarera, dirigida a lograr un rendimiento industrial del 11%, y 2- la Tarea Álvaro Reynoso, para alcanzar en la agricultura 54 toneladas de caña por hectárea. El pronóstico con ambas tareas, se consideró tan exitoso que se aseguró una recuperación tan rápida, que en ese mismo año se alcanzarían los cinco millones de toneladas de azúcar producidos en 1925.

Para que el éxito fuera mayor se cerraron 100 de los 156 ingenios existentes y se pasaron a otros cultivos más del 60% de las tierras cañeras; pero el enfermó no reaccionó al tratamiento y entre 2001 y 2010 la producción continuó su descenso hasta 1,1 millón de toneladas de azúcar.

Ante el empeoramiento de la enfermedad, el MINAZ y el general de división fueron sustituidos por el Grupo Empresarial de la Agroindustria Azucarera (AZCUBA) y se proyectó un crecimiento anual del 15% hasta el año 2016.

La zafra de 2011 quedó por debajo de 1,3 millones de toneladas; la del 2012 incumplió el plan de 1,45 millones de toneladas; la de 2013 de 1,7 no pudo rebasar 1,6 millones. A pesar de que esas manifestaciones indicaban que la enfermedad seguía avanzando, se anunció que la zafra de 2014 sería "la mejor cosecha de la década". Y que según Machado Ventura —galeno de profesión—, planteó: "esta zafra tiene que ser mejor que la anterior, porque el país lo necesita...". Sin embargo, el 28 de febrero hubo que reprogramar el plan y en marzo, el vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Salvador Valdés Mesa, tuvo que pedir a los azucareros de Cienfuegos: un esfuerzo extra, pues "se registran complicaciones técnicas en el extremo oriental del país" (Granma, 18 de marzo de 2019). Así, año tras año, se llegó al mayor descalabro de esa industria en la historia de Cuba: en 2021, de 1.200.000 toneladas planificadas no se pudo rebasar la cifra de 816.000; una cantidad casi similar a las 807.000 producidas en 1891.

En resumen, el cambios de dirigentes, la Reestructuración de la Industria Azucarera, la Tarea Álvaro Reynoso, el cierre de unas 100 fábricas de azúcar, la redistribución para otros cultivos de un alto por ciento de las tierras destinadas a las plantaciones de caña, la sustitución del MINAZ por AZCUBA y un variado paquete de medidas económicas y estructurales, y otros medicamentos no han logrado alcanzar la cantidad de caña por hectárea ni el rendimiento industrial planificados.

Una lectura atenta a la historia clínica revela que la enfermedad emergió con el monopolio estatal de la propiedad, los salarios insuficientes la pérdida de interés de los productores, y se agravó con la eliminación del colonato: una institución que surgió, resultado de la competencia entre ingenios, en la segunda mitad del siglo XIX, en la que los más pequeños al arruinarse se convirtieron en colonos que entregaban sus cañas al ingenio vecino por una parte del dulce. De ahí en adelante la materia prima para la producción de azúcar quedó garantizada para producir, incluso, hasta más de siete millones de toneladas, como ocurrió en 1952 sin llamamientos ideológicos, recorridos por los ingenios ni "sistema de aseguramiento político".

Entonces no es difícil arribar a la certeza que la enfermedad, devenida crónica, la causó la estructura de la propiedad y el sistema de planificación de la economía implantados. Por tanto, aunque el enfermo se encuentra en fase terminal, el único tratamiento que pudiera salvarle la vida es un cambio radical en el tratamiento: la restitución de los mecanismos e instituciones erradicados por la Revolución.

No se trata pues, de una caída provocada por factores externos o coyunturales, ni tampoco por las causas esgrimidas año tras año: roturas, interrupciones industriales, dificultades en el suministro de la caña, molidas inestables, envejecimiento de la materia prima, ausencia de frío, humedad del suelo por la lluvia, retraso en la llegada de piezas de repuesto y neumáticos, falta de combustible o Covid-19.

Aunque el presidente Miguel Díaz-Canel, planteó "no hacer lo mismo que hasta ahora se ha hecho" (Granma, 18 de diciembre de 2021), lo determinado por el VIII Congreso del PCC, en abril de 2021, fue que la empresa estatal y el sistema de planificación socialista seguirían siendo la forma principal para la dirección de la economía nacional.

Al cierre de 2021, según publicó el diario Granma el 24 de diciembre de ese año, se sembró menos del 70% de la caña de azúcar prevista, para una producción que parece competirá con la alcanzada en 1865: 547.364 toneladas. Por tanto, lo que resta es la noticia del fallecimiento.

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

martes, noviembre 30, 2021

Sí, Cuba es un Estado fallido. Dimas Castellanos desde Cuba: El oficialismo se empeña en denunciar que es EEUU quien pretende presentar a Cuba como un Estado fallido.

 Tomado de https://diariodecuba.com/

Sí, Cuba es un Estado fallido

*******

El oficialismo se empeña en denunciar que es EEUU quien pretende presentar a Cuba como un Estado fallido.

*******

Por Dimas Castellanos

La Habana

28 noviembre 2021

"El libreto que sigue el Gobierno de EEUU es el de tratar de mostrar a Cuba como un Estado fallido", expresó el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, el pasado miércoles 10 de noviembre, en su comparecencia ante el cuerpo diplomático acreditado en Cuba.

Entre los elementos definitorios que caracterizan a un Estado fallido, los derivados de la economía son fundamentales.

El 19 de febrero de 1959, seis días después de asumir el cargo de primer ministro, Fidel Castro anunció un programa de gobierno. "Aumentaría notablemente la producción agrícola, se duplicaría la capacidad de consumo de la población campesina y Cuba borraría su pavorosa cifra de desempleo crónico, logrando para el pueblo un nivel de vida superior al de cualquier otra nación", dijo. Para lograrlo se expropiaron las empresas extranjeras y las cubanas. Transcurridos tres años, en marzo de 1962, la ineficiencia resultante obligó a implantar la libreta de racionamiento.

En marzo de 1968, con la llamada Ofensiva Revolucionaria, la estatización alcanzó a las 55.000 micros y pequeñas empresas que habían sobrevivido; lo cual agudizó la ineficiencia en la producción y los servicios. Una situación que empeoró con el intento de producir diez millones de toneladas de azúcar en 1970, que dislocó toda la economía, sin lograr el resultado esperado. La promesa de febrero de 1959 continuó en lista de espera.

Las subvenciones soviéticas —65.000 millones de dólares en 30 años—, tres veces más de lo que recibió toda América Latina de la Alianza para el Progreso de EEUU y los millones prestados por el Club de París y países capitalistas, cayeron en saco roto.

Las reformas introducidas después de la implosión del socialismo en Europa Oriental y a partir del año 2008, no lograron reanimar la eficiencia productiva. Hoy, a 62 años de la promesa de aquel febrero de 1959, los renglones económicos en los que Cuba se había destacado hasta 1958, retrocedieron a límites impensables.

La producción de azúcar disminuyó progresivamente hasta igualar las cifras producidas en la época de la Colonia. El café descendió de 60.000 a 6.105 toneladas entre 1960 y 2014, una cifra insuficiente para cubrir la demanda, lo cual obligó a comprar café en el mercado exterior para completar el consumo nacional. Y las medidas tomadas para producir 24.000 toneladas de café en el año 2020 no dieron resultado.

La producción de carne, leche y derivados del ganado vacuno descendió al punto que desaparecieron de la dieta de los cubanos. Mientras que la disminuida oferta de carne de cerdo y sus derivados elevó los precios hasta tornarse resultado de la espiral inflacionaria.

El déficit habitacional, que según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, hasta 1959 era de más de 700.000 casas, se intentó resolver con la "batalla por la vivienda". El primer plan, de 1959 a 1970, de 32.000 viviendas anuales, promedió solo unas 11.000. Durante el segundo plan, de 1971 a 1980, de 38.000 viviendas anuales, el promedio anual fue inferior a las 17.000 viviendas. Y en 1980, con una población superior a los diez millones de habitantes, se planificó construir hasta 100.000  viviendas anuales, pero no se rebasaron las 40.000.

En 2005 se anunció que se iban a "construir y terminar no menos de 100.000 viviendas nuevas por año a partir del 2006". Este plan corrió la misma suerte de los anteriores. En 2008 se construyeron cerca de 45.000. En 2009 la cifra descendió hasta unas 34.000. En 2013 quedó por debajo de 26.000 viviendas. En 2015 se terminaron unas 30.000 y para 2016, según el informe presentado por Marino Murillo en diciembre de 2015, se preveía concluir el año con 27.480 viviendas. En lugar de su solución, el déficit habitacional se ha agudizado.

Hasta 1958 Cuba se caracterizó por la inmigración. Entre 1959 y 1965 la fuga de cubanos, por vías legales e ilegales, generó la primera gran ola migratoria por el puerto matancero de Camarioca. Cuando los viajes por mar se interrumpieron, los miles de cubanos pendientes por salir, lo hicieron mediante los llamados "vuelos de la amistad", fletados por EEUU desde el aeropuerto de Varadero. En abril de 1973, al concluir el puente aéreo, 260.000 cubanos habían abandonado el país. En 1980, en una segunda oleada masiva, emigraron otros 125.000 cubanos. En agosto de 1994, miles de habaneros escenificaron el llamado Maleconazo, dando lugar a una tercera ola migratoria que lanzó fuera de la Isla aproximadamente a 33.000.

En los últimos años, a través de los países centroamericanos, de Rusia y de cualquier país que no exija visa de entrada, otros miles de cubanos, a pesar de los grandes riesgos que enfrentan, continúan abandonando Cuba. Esa estampida comenzó antes de que EEUU promulgara la Ley de Ajuste Cubano, la política de "pies secos pies mojados" y el programa de parole para médicos cubanos. Si esas oleadas ocurrieron antes y después de esas medidas, significa que las principales causas están en otra parte.

Como colofón, según el propio Gobierno, en 2021 más de 500 empresas estatales arrojan pérdidas; los cubanos pasan la mayor parte del tiempo aglomerados en interminables colas para adquirir, a precios elevadísimos, productos básicos como alimentos, aseo y medicinas; se presentan dificultades para garantizar la leche normada para los menores de siete años; la mayoría de la familias, al reiniciarse el curso escolar, no pueden comprar un par de zapatos nuevos a sus hijos para asistir a la escuela; y en medio de la pandemia, países que ante de 1959, en la mayoría de los renglones estaban por debajo de Cuba, han donado ayuda humanitaria para paliar nuestra crisis.

Las contradicciones debidas a la falta de libertades, que durante décadas arrojaron a la cárcel y al exilio a miles de cubanos, han resurgido en las nuevas generaciones con mayor fuerza en la época de las nuevas tecnologías de la información y de las redes sociales. Esas generaciones han ido, gradualmente, tomando conciencia de la imposibilidad de seguir viviendo como hasta ahora. De las manifestaciones de protestas por cosas puntuales, se produjo un salto cualitativo con el reclamo de libertades para participar en los destinos de la nación. El Movimiento San Isidro, la concentración frente al Ministerio de Cultura, las manifestaciones del 11J y el llamamiento de la Plataforma Archipiélago para una marcha pacífica confirman una conducta cívica, en espiral, que reclama cambios profundos.

La causa: la promesa incumplida de febrero de 1959, debido a la incapacidad del modelo implantado. Los cubanos, que en su gran mayoría apoyaron el proceso revolucionario en sus inicios, hoy reclaman un nuevo consenso. Resulta imposible conservar el modelo y salvar la nación, pues el modelo, por su naturaleza, es irreformable y por tanto, insalvable.

Ese resultado, tan tétrico como real, no tiene otra calificación que la de Estado fallido.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

sábado, mayo 15, 2021

Dimas Castellanos desde Cuba: Sin azúcar no hay país, ¿y entonces?. Acaba de producirse la peor zafra de la industria azucarera en toda la historia de Cuba.

 
Tomado de https://diariodecuba.com

Sin azúcar no hay país, ¿y entonces?

*******

Acaba de producirse la peor zafra de la industria azucarera en toda la historia de Cuba.

*******

Por Dimas Castellanos

La Habana

14 Mayo 202

No por esperado deja de ser sorpresa. El descalabro de la producción de azúcar en la recién concluida zafra, además de ser el mayor descalabro sufrido por esa industria en la historia de Cuba, constituye una prueba definitiva de la incapacidad del modelo totalitario implantado después de 1959.

De las 1,2 millones de toneladas planificadas la zafra 2020-2021 —después de seis meses de molienda— no pudo rebasar la cifra de 816.000 toneladas; una cantidad casi similar a las 807.000 producidas en 1891.

No se trata de una caída provocada por factores coyunturales —embargo estadounidense, combustible, roturas, humedad del suelo o Covid-19—, sino de un declive sostenido durante décadas, cuya primer señal la emitió la monumental campaña voluntarista para producir diez millones de toneladas en 1970. La consigna pomposa de "Ni una libra menos" terminó con un millón y medio de toneladas menos, y con la economía y la sociedad dislocadas. Y, a pesar de que las metas se redujeron año tras año, lo planificado nunca se cumplió. En el año 2001 el volumen de azúcar producido se redujo a 3,5 millones de toneladas, una cantidad que ya se producía en Cuba en 1918.

La respuesta del Gobierno, imbuida en la cultura militar, designó en 2001 a un general de división al frente del ramo, quien puso en marcha una operación conocida como "Nueva arquitectura del azúcar", integrada por dos frentes: "Reestructuración de la industria azucarera" y "Tarea Álvaro Reynoso", con el objetivo de alcanzar seis millones de toneladas de azúcar, que era la cifra que se producía en los años 50 del pasado siglo.

Una vez puesta en marcha la operación, con el argumento de la baja de los precios en el mercado internacional, haciendo uso de ese otro enemigo de la economía que es el voluntarismo, el Gobierno decidió cerrar 71 de los 156 ingenios existentes y redistribuir el 60% de las tierras cañeras para otros cultivos. Lo que trastornó aún más la deprimida economía.

La zafra de 2003 produjo 2,1 millones de toneladas, lo que puso al Gobierno ante la disyuntiva de importar azúcar para el consumo interno o incumplir los compromisos exteriores. La zafra de 2005 descendió hasta 1,3 millones de toneladas: la menor de los últimos cien años.

El resultado demostró la diferencia entre la dirección de tropas, donde las voluntades individuales no cuentan, y la labor económica, en la que el interés individual constituye un factor determinante; lo que confirmó aquel pronunciamiento de José Martí, dirigido al general Máximo Gómez: "un pueblo no se funda, general, como se manda un campamento".

En 2008, ante la crisis —calificada por el presidente del Consejo de Estado como asunto de máxima seguridad nacional—, nuevamente se buscó la solución donde no estaba. Se crearon las Delegaciones Municipales de Agricultura para controlar más cerca de la base productiva, ignorando que los controles desde el Estado "papá" a los productores "niños" en medio del desequilibrio entre salario y costo de la vida generan corrupción. Agrónomos, pecuarios y veterinarios fueron convertidos en especialistas integrales, dotados de transporte y combustible para controlar informes y fiscalizar a los productores. El resultado: la zafra de 2010 descendió hasta 1,1 millón de toneladas; inferior al 1.230.000 que se produjo en 1905 durante el Gobierno de Tomás Estrada Palma.

La búsqueda de la solución en cualquier parte menos en la ineficiente propiedad estatal y en la planificación centralizada, condujo a los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados en el VI Congreso del PCC en 2011, donde se reafirmó esa línea. Para detener el declive e incrementar los derivados de la caña de azúcar, se sustituyó el Ministerio del Azúcar por el grupo AZCUBA; se  anunció que la zafra 2013-2014, planificada para producir 1,8 millones de toneladas sería la mejor de la última década. Para mayor garantía, el entonces segundo secretario del PCC, José Ramón Machado Ventura, recorrió una buena parte de los centrales azucareros apelando a la conciencia. Y, sin embargo, la mejor zafra de la última década volvió a incumplir.

A solo dos meses de iniciada la presente zafra (2020-2021), la noticia oficial de que estaba asegurada la cantidad de azúcar para abastecer la canasta familiar normada correspondiente a los meses de enero y febrero indicaba que algo andaba muy mal. Era la señal de una vez más se incumpliría el plan. No era sorpresa, de los 44-45 centrales que molieron en las últimas zafras, en esta sólo lo hicieron 38, de los cuales 14 comenzaron tarde.

Desde que se creó AZCUBA hace diez años, aún no ha cumplido uno solo de sus planes, y el año anterior fue tan desastroso, que por vez primera no se informó la cantidad de azúcar producida.

Cuba fue la principal productora y exportadora de azúcar del mundo. En 1894 ya producía un millón de toneladas. En 1925 produjo 5,16 millones, y en 1952 estableció el récord de 7,13 millones.

La conversión del mayor complejo azucarero del mundo en uno de los productores menos eficientes es la más irrefutable prueba de la incapacidad del modelo, implantado en Cuba después de 1959. A pesar de ello, el pasado mes de abril el VIII Congreso del PCC determinó que la empresa estatal y el sistema de planificación socialistas seguirían siendo la forma principal para la dirección de la economía nacional.

La industria azucarera, símbolo de la historia y la cultura de la nación cubana desde el siglo XIX, dejó de serlo. Un símbolo que la sabiduría condensó en una frase definitoria de nuestra identidad: "Sin azúcar no hay país". ¿Y entonces, si nos estamos quedando sin azúcar?


Etiquetas: , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

lunes, julio 13, 2020

Germán M. González desde Cuba: Falleció la zafra 2019-2020. Luego de ¡203! días de angustiosas molidas se dio por terminada la zafra cubana



Falleció la zafra 2019-2020

********
Luego de ¡203! días de angustiosas molidas se dio por terminada la zafra cubana
********

Por Germán M. González
Bauta, Artemisa
13/07/2020 

Lo anuncia un artículo en el diario Granma (26 de junio de 2020) con el eufemístico título de «Pendientes y aportes de una campaña insuficiente» con la firma de Gladys Leydis Ramos López del cual, pese a su opacidad, se pueden extraer varias conclusiones al describir verdaderos desastres en la que otrora fuera nuestra principal industria, primera exportadora mundial del dulce.

En los años cincuenta del Siglo XX, todos los analistas, cubanos y extranjeros, consideraban que Cuba debía diversificar su economía, y todos coincidían conque eso debía ser a partir de diversificar la agroindustria azucarera, aprovechando la inmensa estructura productiva existente, con cuatro millones de ha cultivadas, sistema de transporte desarrollado, capacidad industrial instalada, un ejército de personal capacitado, etc.

La caña de azúcar posee tales cualidades, produce tan diversos renglones, que el azúcar sale gratuita de aprovecharse la materia prima para la obtención de alimento animal, combustible energético, electricidad, alcoholes para todos los usos incluyendo biocombustibles, papel, madera artificial, y muchos más.

Al estatalizarse la industria y participar Cuba en el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), correspondió al País en la división internacional del trabajo dictada producir azúcar, abandonándose por tanto todo el incipiente desarrollo alcanzado durante la República en el aprovechamiento del resto de las producciones posibles, mal llamados sub productos y derivados.

Así al desmerengarse el campo socialista europeo la industria azucarera cubana estaba anacrónica, con décadas de atraso respecto al desarrollo alcanzado en otros países azucareros, por ejemplo, Brasil. Luego de anunciar al mundo que Cuba no producirá jamás combustibles a partir de alimentos Fidel Castro ordenó cerrar 120 centrales azucareros de los 165 existentes en ese momento y vale la pregunta: qué era más humanitario cerrar la agroindustria o dedicar parte de la producción a elaborar biocombustibles, tomando en cuenta que el azúcar es un alimento esencial, sobre todo en los países más pobres.

A la decisión, que condenó a un eterno tiempo muerto, como se llamaba en Cuba a los períodos entre zafras, a cientos de miles de trabajadores y habitantes de miles de bateyes —poblados— cañeros y azucareros se suma la ineficiencia crónica para causar que las zafras cubanas sean, año por año, cada vez más desastrosas.

Una ojeada al Anuario Estadístico Cubano, www.onei.cu, permite apreciar indicadores e índices productivos ridículos en relación con los logrados por Cuba históricamente así como comparados con los mundiales actualmente: rendimiento azúcar por ha cosechada menores de 3,5 t/ha de nunca menos de siete; rendimiento industrial de azúcar/caña molida inferior a 10 % contra mínimos del 12 %; rendimientos agrícolas inferiores a 40 t/ha y pérdida de tiempo industrial del 40 %.

Añada a estos indicadores el subdesarrollo de la industria con relación a la obtención de otras producciones posibles y se llega a la conclusión que la cubana es una agroindustria insostenible e incosteable pues depende excesivamente del azúcar y ésta es producida con bajos rendimientos agrícolas e industriales, es decir, menos ingresos por pesos o dólares de costos y gastos. Cada índice o indicador de eficiencia por debajo de lo normal representa inversión de recursos no recobrada en forma de ingresos por la producción obtenida.

Siempre que hablan los funcionarios de la agroindustria mencionan problemas de financiamiento para la importación de insumos productivos por lo que éstos llegan tarde o no llegan. Al respecto Raúl León Torras[1], una autoridad nacional e internacional en el mundo azucarero señala en un trabajo recogido en la Antología publicada por la editorial de Ciencias Sociales, 1988, que Cuba importaba en 1959 el 5 % de los insumos utilizados en la agroindustria, produciendo el 95 % de éstos, hoy estos números se invierten a causa de la desindustrialización del País. Cabe señalar que si el los años pasados el azúcar significaba el 75-80 % de las exportaciones cubanas, solo constituía el 25 % de su Producto Interno Bruto [PIB] anual (Pericás, L. B. Che Guevara y el debate económico en Cuba, Casa de las Américas, 2014).

La zafra recién terminada ratifica la tendencia hacia resultados negativos. Comienza y termina en centrales no previstos y se demora su terminación del 2 de mayo al siete de junio, es decir, 35 días más de duración, lo cual significó adentrarse en el período de lluvias, algo funesto para el desarrollo de la cosecha. Solo molieron 44 centrales y 24 de ellos retrasaron la arrancada lo que deja unos diez sin moler, se supone que por falta de caña o no alistamiento de la industria, falta de transporte u otros factores.

Como es tradicional desde las zafras posteriores a 1970, cuando Fidel Castro proclamó la «discreción azucarera», en el artículo no se mencionan cifras de producción, plan y real, pero podemos deducirlas con cierto grado de exactitud. Tomando en cuenta que las zafras de los años anteriores has rondado el millón y medio de toneladas de azúcar, el plan para esta campaña debe haberse aproximado a los dos millones. Como se dice en el artículo que se molió el 83 % de la caña planificada y el rendimiento —inferior al plan en el 2,4 %— fue de un discretísimo 9,25 toneladas de azúcar por tonelada de caña molida, podemos inferior que la zafra pudo hacer alcanzado un millón seiscientas mil toneladas, es decir, la cuarta parte de lo solía hacerse en los años cincuenta del pasado siglo, pero con indicadores de eficiencia muy inferiores.

Como suele ocurrir, la culpa del desastre se le achaca al «bloqueo» aunque se admite tímidamente problemas organizativos en la cosecha y el transporte, insuficiente fuerza de trabajo en la operación de calderas, alto por ciento de caña quemada, no reconoce que nunca se han quedado en los puertos cubanos producciones destinadas a la exportación, tanto en el azúcar como en el resto de la economía, la limitación a la exportación es el déficit productivo de la economía cubana. En cuanto a los insumos necesarios todos ellos existen en países muy cercanos, como Brasil, México, Canadá, Colombia, etc. con los cuales Cuba ha mantenido relaciones comerciales solo dificultadas al no honrar convenientemente los créditos recibidos.

Sin embargo, todo lo descrito no es lo peor, lo trágico es que en al terminar la pasada campaña, en una comparecencia ante la Asamblea Nacional de Poder Popular, el Presidente de AZCUBA confesaba que la peor limitante de la agroindustria es la falta de fuerza de trabajo calificada, algo inaudito en un País donde se decía que todos sabíamos de azúcar y de pelota. De aquella acabamos de describir su situación, de ésta mejor no hablar, duele demasiado, al decir de Padura.

[1] Trabajó como asesor de Julio Lobo, principal magnate azucarero cubano, después de 1959 continuó ligado al mundo azucarero como Presidente de la Organización Internacional del Azúcar y falleció siendo Presidente del Banco Nacional de Cuba.

© cubaencuentro.com

Etiquetas: , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...