jueves, enero 06, 2022

Luis Cino Álvarez desde Cuba: Diario de Año Nuevo: sin novedades en el frente

 
Tomado de https://www.cubanet.org

Diario de Año Nuevo: sin novedades en el frente

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Aunque legalizaran los partidos de oposición y  convocaran mañana mismo a elecciones democráticas, limpias y con supervisión internacional, nos durará varias décadas la resaca cínica de la dictadura

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Por Luis Cino Álvarez 

4 de enero, 2022

LA HABANA, Cuba. — Estoy encerrado en mi casa desde la noche del 31 de diciembre, cuando mi barrio, sin música ni fiestas, las calles desiertas, parecía un cementerio. Hace días que no salgo ni a comprar pan, que por demás no hay.

Mi aislamiento se debe a dos razones: primera, porque no tengo ganas de felicitar ni de que me feliciten, me parece un chiste cruel en estas circunstancias; y segunda, porque no quiero escuchar las quejas de mis vecinos acerca de “cómo está la cosa” y “lo mal que la estamos pasando”.

Mis vecinos, como casi todos los cubanos que no son de la elite gobernante, están muy disgustados por estos días. No pudieron pagar los altos precios de la carne de puerco para la cena del 31 y tuvieron que conformarse con la libra de pollo por persona que, luego de hacer una tumultuosa cola, les obsequiaron por la libreta de abastecimiento. Para beber no quedó otra cosa que el pomo de ron peleón, uno por familia, que les vendieron a 132 pesos, previa presentación del carnet de identidad.

Principalmente de quien no quiero escuchar quejas es de esas personas para nada castristas que te hacen la salvedad: “no es que yo esté en contra de la revolución, pero…”. A alguno de ellos, cuando me ha soltado que los periodistas independientes “hablan mal de Cuba”,  armándome de paciencia, he tenido que explicarle que no hablamos mal de Cuba, sino del régimen y de lo que hace mal, que es casi todo. Pero por estos días no tengo ánimo para aclararles la mente a los que confunden la patria con la dictadura o a los que les es más cómodo dejarse confundir.

He escuchado a algunos de esos vecinos expresar su antipatía por el exilio histórico, al que reprochan su odio al régimen. Como si la roñosa pandilla castrista fuera tolerante y amorosa con sus adversarios.

Dicen  que no quieren mezclarse con “la gente de los derechos humanos” —como llaman a los opositores—  porque no quieren terminar en la cárcel o botados del trabajo. Y eso lo explica todo. Su disgusto y desconfianza por la disidencia les sirve para justificar su miedo y su inacción. Prefieren largarse de Cuba a la primera oportunidad que tengan. Eso, si la suerte y el dinero los acompaña y algún país les da visa, con todas las podridas que nos han puesto a los cubanos en un mundo cada vez más ajeno a nuestra mala suerte.

Si no consiguen largarse, y no creen en “la revolución”, ni en la disidencia, ni en el exilio, si no votan en las elecciones de delegados del Poder Popular y se niegan a firmar los  proyectos opositores, si han perdido totalmente  las esperanzas… ¿Qué les  queda? ¿Cortarse las venas?

Me dan mucha pena las personas que se mueren de miedo ante la posibilidad de  luchar por sus derechos y  ayudar a recomponer la patria, a sacarla de este desastre. Pero más me deprime oírlos quejarse y luego aclarar que no es que estén “en contra de la revolución”.

Son muchos los cubanos que permanecen inertes, mudos y sordos, cuidándose hasta en las redes sociales,  haciéndose los bobos, a ver qué pasa… No se deciden a romper de una puñetera vez con este régimen abusivo. Y no quieren saber de la oposición. No quieren buscarse problemas. Y para estar bien con su amor propio —lo que les queda de amor propio, luego de tanto oprobio y pisoteo— dicen que no quieren que hablen a nombre de ellos ni el gobierno ni los disidentes.

Ojalá puedan hablar por ellos mismos, cuándo y cómo puedan, si es que alguna vez los dejan. Pero que se dejen de hipocresía, que la reserven para el régimen. Que sus críticas a los que disentimos abiertamente no les sirvan  como coartada para su miedo.

Cada vez son más los que no votan o depositan su boleta en blanco en esa farsa que son las votaciones del Poder Popular, los que no militan en las llamadas organizaciones de masas, los que no asisten a las reuniones de los CDR, los que no chivatean ni se prestan para los mítines de repudio.

Miles de personas en toda Cuba vencieron el miedo y se lanzaron a las calles a protestar los días 11 y 12 de julio de 2021. Los callaron a palos y a tiros. Con las largas penas de cárcel impuestas a centenares de los participantes en las protestas (incluso a menores de edad) el régimen ha logrado aterrorizar a los descontentos. Por ahora.

Si los mandamases no se deciden a hacer cambios de calado, habrá nuevos estallidos populares. Pero es como si con ellos no fuese. Como si siempre la represión bastara para sofocar las ansias de libertad y progreso. Para ellos, el futuro sigue siendo el partido único, la unanimidad y la planificación centralizada de la economía.

Los retranqueros del inmovilismo no permitirán que cambie absolutamente nada de todo lo mucho que se sabe —es de vida o muerte, no sólo para su régimen, también para la nación— debe ser cambiado.

Muchos piensan que los cambios sólo pueden venir “de arriba”, pero los presuntos reformistas no acaban de aparecer. Por ahora, disfrutan sus privilegios, aplauden y siempre callan. Solo quedaría esperar que cometan un error como el de Günter Schabowski, el miembro del Politburó del Partido Comunista de Alemania Oriental que con una frase mal dicha, o mal interpretada, echó abajo el Muro de Berlín en noviembre de 1989.

En cuanto a expectativas, los cubanos estamos peor que a la mitad del Período Especial. Hubo en aquella época un momento en que, con las reformas económicas, parecía que se iba a imponer un poco el sentido común. Ahora no. Hoy, los ineptos mandamases de la continuidad, con sus torpes movidas y su terquedad, parecen ballenas nadando hacia la playa, desesperadas por encallar y morir al sol.

Se respira el mal aliento del desmadre y la desbandada. Pero ni siquiera nos atrevemos a soñar. Perdimos el hábito hace tiempo. Y los sueños, de cumplirse, demorarían. Aunque legalizaran los partidos de oposición y  convocaran mañana mismo a elecciones democráticas, limpias y con supervisión internacional, nos durará varias décadas la resaca cínica de la dictadura, con todos sus vicios y aberraciones y la nostalgia de algunos por el pasado comunista.  ¿Cuántos años tendremos que vagar por el desierto para purgar esos pecados?

Otro año más de dictadura, el 63. Más de lo mismo. Peor. Que no me vengan con felicitaciones. Y que aguanten y  no se quejen más los resignados. Que me avisen cuando se les acabe  la paciencia.

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viernes, diciembre 31, 2021

EL BLOG BARACUTEY CUBANO LES DESEA MUCHAS FELICIDADES Y PROSPERIDAD EN EL AÑO 2022 Y EL REGALO DE UNA CUBA LIBRE Y DEMOCRÁTICA

 #Findeaño #ElAticoDePepe #PepeForte

Programa del Atico de FIN DE AÑO | Feliz 2022



Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Las protestas  o levantamiento popular se llevaron a cabo en aproximadamente 50 poblaciones de Cuba.

VIDEO DEL AÑO: QUE PASO EL 11 DE JULIO EN SAN ANTONIO DE LOS BAÑOS(VIDEO COMPLETO)


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AÑO VIEJO Y AÑO NUEVO
(actualizado)

Por Robert J. Tamasy

¡Felicitaciones! En menos de un día, habrá quedado atrás otro año del calendario. ¿Está listo para que comience 2022? ¿Cuáles son sus pensamientos sobre el año que está a punto de concluir? ¿Fue uno de sus mejores años, quizás incluso el mejor año que ha experimentado? ¿O fue un año que preferiría olvidar y se alegra de que haya terminado?

Siendo realistas, pasar del 31 de diciembre al 1 de enero es simplemente el transcurrir otras 24 horas. Sin embargo, para muchos de nosotros significa mucho más que eso. Para algunos, existe la esperanza de que el impulso positivo del año pasado continúe y se incorpore al nuevo año calendario. Para otros, representa un momento para un nuevo comienzo, nuevos comienzos, tal vez incluso un «rehacer». En cualquier caso, ver el último número en el año aumentar en un dígito, típicamente ofrece una esperanza renovada, junto con las expectativas de cosas buenas en el futuro.

Para muchos, esta transición significa tanto un tiempo para volver a evaluar lo que sucedió en los últimos 365 días y un momento para anticipar qué oportunidades, desafíos y sorpresas pueden tener por delante en los próximos 12 meses. Me hago preguntas como: ¿Qué salió bien? ¿Qué podría haber hecho mejor? ¿Cómo puedo aprender del pasado para obtener mejores resultados en el futuro?

Lamentablemente, en muchos casos, pasar de un año a otro exige mucho más que dar vuelta la página en un calendario. A veces implica sentimientos de arrepentimiento, incluso remordimiento. Algunos estarían de acuerdo con el autor William Faulkner, quien dijo: «El pasado nunca está muerto. Ni siquiera es pasado». Entonces, ¿cómo esperar que vengan cosas buenas?, ¿cómo lidiar con hechos o circunstancias que deseamos poder deshacer, o al menos eliminar de nuestra memoria? La Biblia ofrece algunos principios útiles a considerar:

No permita que el pasado tenga el control. Al darnos cuenta de que aún no hemos «llegado», de que todavía tenemos sueños que perseguir y objetivos que alcanzar, no podemos seguir adelante al continuar concentrándonos en el pasado. El apóstol Pablo escribió: «No quiero decir que ya haya logrado estas cosas ni que ya haya alcanzado la perfección; pero sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección para la cual Cristo Jesús primeramente me hizo suyo. No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro únicamente en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús»(Filipenses 3:12-14 NTV).

Reconocer que el futuro no necesita duplicar el pasado. Podemos obtener valiosas lecciones del pasado, incluidos nuestros fracasos, pero luego debemos evitar «estancarnos» al darles un enfoque indebido. «Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados.» (Isaías 43:18-19 NVI).

Recuerde que Dios tiene poder para transformarle. «Nuevo y mejorado» es una promesa popular para muchos productos. A veces eso es lo que deseamos para nosotros mismos, no solo un pequeño retoque o pequeños ajustes, sino poder prescindir del viejo yo y convertirnos en un «yo» totalmente nuevo y notablemente transformado. Para los seguidores de Jesucristo, esta es la promesa que Dios ofrece: «Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!» (2 Corintios 5:17 NTV). «…así como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva» (Romanos 6:4 TLA). 

© 2017.Robert J. Tamasy es vicepresidente de comunicaciones para el Legado de los Líderes, Inc., una corporación no lucrativa en Atlanta, Georgia, E.E.U.U. 
Bob ha escrito en su máxima expresión: La sabiduría intemporal de Proverbios para el lugar de trabajo de hoy; Los legados; y coautor con David A. Stoddard, El corazón de mentor.

CBMC INTERNACIONAL: Jim Firnstahl, presidente 
2850 N. Swan Road, Suite 160▪ Tucson, Arizona 85712 ▪ U.S.A.

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viernes, enero 01, 2021

Video: Hoy hemos llegado al final de otro año y para esta ocasión le traemos un compilado de videos con los temas más destacados de este 2020.


 Tomado de https://www.youtube.com/watch?v=BgcQHQypA8o

The Epoch Times en español

31 de diciembre, 2020

#TheEpochTimes #noticias #Elecciones

Noticias de hoy, 31 de diciembre de 2020 en Al Descubierto

Hoy hemos llegado al final de otro año y para esta ocasión le traemos un compilado de videos con los temas más destacados de este 2020.

2020: Un año de encubrimiento del virus del PCCh; Elecciones EEUU; China y el mundo 



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sábado, diciembre 19, 2020

¿QUÉ RECUERDAS DE LA NOCHEBUENA EN CUBA?_Primera Parte



Juan F. Benemelis, Eugenio Yañez y Antonio Arencibia

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¿QUÉ RECUERDAS DE LA NOCHEBUENA EN CUBA?

Artículo escrito a sugerencia de nuestro amigo  Dr. Eugenio Yáñez, patriota ya fallecido,  que fue uno de los tres fundadores de la  excelente página web  Cubanálisis.com. Los otros fundadores fueron  Juan Benemelis y Antonio Arencibia.

Antonio Arencibia, A Coruña, España

Hoy recuerdo dos momentos, el primero es de mi lejana niñez hace casi ochenta años. La II Guerra Mundial llegaba a su fin. Había por lo tanto escasez, y además éramos pobres. Mi padre trabajaba de peón de albañil, y los domingos salíamos con mi madre a ver vidrieras y soñar con lo que no podíamos tener (todavía).

El segundo recuerdo es de hace más de sesenta años. Yo era un joven que terminaba el bachillerato y el “viejo mío”, como decimos, ya era maestro de obras. A puro pulmón había construido nuestra casa en el Reparto Martí. Yo iba por estas fechas con él a comprar un buen guanajo detrás del Mercado Único, porque el plato estrella de la víspera de la Navidad era el pavo relleno que hacía mi madre. Todo aquello se perdió allá y también se perdió la Nochebuena. Pero junto a esa pena tenemos que estar satisfechos de haber reconstruido casa y tradiciones fuera de Cuba. ¡Feliz Navidad!

Waldo Acebo Meireles, Hialeah, Estados Unidos

La fiesta de Nochebuena comenzaba unas semanas antes, cuando salíamos a buscar el árbol de navidad que en una especie de bosque de frondosos e inusitados pinos -llegados del Canadá o EE.UU.- ocupaban las anchas aceras de la calle Monte [Máximo Gómez] en La Habana. Decorar el árbol y armar el Nacimiento era todo un jolgorio, preámbulo imprescindible a la cena del 24.

Me gustaba cuando el lechón se mataba y preparaba en el patio de la casa, no por el sangriento fin del animal sacrificado, sino porque al ser abierto en canal yo identificaba los distintos órganos, tan similares en forma y tamaño a los de un ser humano que había aprendido en las clases de Ciencias de la Naturaleza. También me resultaba agradable el acompañar a mi padre a la calle Arroyo que desembocaba en la Plaza [Mercado Único] donde se compraban estos animales dispuestos para el  sacrificio al dios de la gula. De paso contaba cuantas gallinas guineas se habían escapado y  se mantenían incólumes posadas en el tope de los postes eléctricos.

La cena pantagruélica incluía no solo el puerco, que había sido asado en la panadería más cercana, sino un guanajo, varias gallinas, y algún que otro guineo, que era mi preferido por sus carnes magras y oscuras, además estaba el congrí, o los frijoles negros y el arroz blanco, a gusto del comensal, plátanos verdes a puñetazos, y una variada ensalada. ¡Los dulces, ah, los dulces! Turrones jijonas, alicantes y de yema de Monerris Planelles que venían en cajitas de madera que días después desarmábamos para hacer avioncitos, barquitos y todo lo que la imaginación infantil generaba. Además estaban las fuentes con queso patagrás, membrillo y también la conserva de guayaba en la que se insertaba una tira de jalea; los dátiles y los higos y finalmente las nueces y avellanas. Y no he mencionado los buñuelos. Todo un portento de delicias navideñas que nada tenían que ver con el nacimiento de Jesús.

Pero también recuerdo que en una ocasión mi padre me señaló, una fría noche de diciembre, a una familia de indigentes que a pocos metros de mi casa pernoctaban en un portal, ellos, incluyendo a sus hijos, se estaban comiendo ‘a pulso’ una barras de mantequilla que en la bodega más cercana habían desechado por estar rancias, faltaban pocos días para la Navidad. 

P.D.

¡Ahora me percato que olvidé las yucas con mojo!

Huber Matos Araluce, San José, Costa Rica

¿Aquellas navidades? Más que recuerdos son imágenes, a veces intensas, a veces furtivas.

(Huber Matos Benitez y su esposa; padres de Huber Matos Araluce)

Mi madre, mi padre, mis hermanos. Yara, siempre Yara, un pueblito de gente humilde, amable y feliz.  Donde el buen humor estaba siempre a flor de piel y se desbordaba en los días de Nochebuena y los anteriores a la celebración de los Reyes Magos.  Adornando la antesala deslumbraba una mata de café pintada de plateado de la que colgaban como  frutos del paraíso unas esferas  fascinantes y frágiles, guirnaldas multicolores y luces exóticas. Otra creación de ella, que había nacido con la magia de dar belleza a cuanto tocaba. Las mismas manos con las que luego adornaría con perlas y encajes los vestidos de novia durante los años de un largo exilio de lucha y lealtad, en que en menos felices navidades, esperó siempre a su príncipe encadenado.

Un hombre de sonrisa encantada, personalidad noble y voz agradable que con sus ojos, a veces grises a veces verdes, nos expresó siempre su amor y nos enseñó a entender el mundo, maravillarnos de sus creaciones, amar el estudio, el trabajo y la patria, decir siempre la verdad y no flaquear ante las dificultades. 

Aquel mundo un día desapareció.  No hubo ni llantos ni lamentos. Habíamos sido educados para crecer en la adversidad. Nuestra madre y Carmela, Lucy, Roger yo, cada uno tuvo que tomar su rumbo. Aquellas imágenes siguen viviendo en nosotros, nadie las pudo amargar ni destruir. Renacen en estos tiempos con más intensidad y con el deseo convertido en pasión de que un día como nosotros, otros niños cubanos con sus padres podrán vivirlas sin temor y en libertad. “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad”. Lucas 2:14

Jorge A Sanguinetty, Miami, Estados Unidos

Mis recuerdos son de La Habana, encadenados desde antes de la Nochebuena con la expectativa de los juguetes desde "santiclós", el arbolito y la llegada de los Reyes Magos. Pero la Nochebuena era el eje de las fiestas con la reunión de la familia y sobre todo de los niños. También recuerdo cuando nos dejamos que la expropiaran y la borraran de nuestra cultura por tantos años.




Armando Navarro Vega, Toledo, España

Un día con una luz especial, al margen de la climatología. Bullicio desde las primeras horas. Gente comprando en todas partes, trasiego en las calles de bandejas con puercos asados en las panaderías, carteros pidiendo el aguinaldo. Bodegas derrochando al mediodía cervezas Hatuey, Cristal y Polar en sus mostradores de caoba, en medio de partidas de cubilete con su particular jerga de negritos, gallegos, mujeres y cundangos. Victrolas a todo volumen. Vecinos felicitándose, amigos celebrando la amistad.

La cocina de mi casa olía a frijoles negros, a puerco asado y a aceite de oliva. Ya en la noche mis abuelos y tíos llegando a la reunión, elegantemente vestidos. Para mí una increíble sensación de seguridad y de paz al verlos a todos allí reunidos. En la mesa todo dispuesto, la mejor vajilla, turrones españoles Monerris Planelles, membrillo, guayaba y quesos. Ensalada de lechuga, tomate y rabanitos. Tostones, yucas y arroz blanco. Vinos tintos de diversas denominaciones. Villancicos en el tocadiscos.

Al finalizar la comilona tocaba abrir los regalos depositados debajo del arbolito natural, comprado por mí muy probablemente en el Jardín Milagros o en la Florería Carballo quizás cuatro días antes. Las calles del barrio tranquilas y las luces de las casas encendidas. La mejor fiesta del año.

Un vacío enorme cuando prohibieron la Nochebuena y la Navidad. Las últimas, ya muy descoloridas por las múltiples carencias y con demasiadas sillas vacías en todos los hogares, se celebraron en 1966, declarado “Año de la Solidaridad” en homenaje a las delegaciones que visitaron Cuba y la apoyaron para convertirse en el  primer país socialista y primer territorio libre de América Latina.

José Azel, Montana - Miami , Estados Unidos

Tenía diez años de edad en agosto 1958 cuando mi madre perdió su batalla frente al cáncer. Esa Navidad fue muy triste en mi familia. Y resultaría mi última antes de la toma del poder por Castro pocos días después. Mis recuerdos son infantiles, triviales y vagos, quizás reprimidos por la aplastante serie de acontecimientos.

Nuestra tradición navideña familiar incluía viajar de La Habana, donde vivíamos, a Santa Clara, a la casa de mi abuela paterna. Era una libanesa, devota cristiana maronita. El viaje, unos 300 kilómetros (unas 170 millas) tomaba cerca de seis horas, con múltiples paradas de descanso, y requería extensas preparaciones, incluyendo un previo chequeo mecánico del carro de mi padre. Mis memorias infantiles son mayormente jugando con los adornos navideños que adornaban la sala de la casa de mi abuela. Era una bella casa colonial con un gran patio interior. Décadas después, cuando construía mi casa en Weston, Florida, intenté recrear ese sentimiento infantil sobre el patio interior de casa de mi abuela.

Repetimos nuestro viaje ritual a Santa Clara hasta 1960, pero para entonces nuestro mundo sociopolítico había cambiado. Mi padre no sabía que su hijo, entonces de doce años de edad, estaba activo en el movimiento clandestino anticastrista. Eso se hizo evidente después de la invasión de Bahía de Cochinos en abril 1961, y tuve que salir de Cuba en un buque de carga en julio de ese año como un Pedro Pan no acompañado. Las líneas iniciales de un poema que escribí en mis primeros años de exilio capturan ese sentimiento:

No tuve primavera me la robó un tirano

entré súbitamente en un afanoso verano

Abracé un puñado de recuerdos para cubrir la desnudez

de un niño que se quedó sin niñez.

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ivecloptv

2013

Grabación (probablemente de la década de 1950) de villancicos españoles, cubanos e internacionales por un coro de madrigalistas de Cuba y el entonces famoso cantante Fernando Albuerne. 

Uso de esta música sin fines de lucro y con pleno reconocimiento de los correspondientes derechos de autor.

Navidad: villancicos cubanos (década de los años 1950)



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martes, diciembre 31, 2019

Videos e imágenes: Adios año viejo 2019 Bienvenido año nuevo 2020





AÑO VIEJO Y AÑO NUEVO
(actualizado)

Por Robert J. Tamasy

¡Felicitaciones! En menos de un día, habrá quedado atrás otro año del calendario. ¿Está listo para que comience 2020? ¿Cuáles son sus pensamientos sobre el año que está a punto de concluir? ¿Fue uno de sus mejores años, quizás incluso el mejor año que ha experimentado? ¿O fue un año que preferiría olvidar y se alegra de que haya terminado?

Siendo realistas, pasar del 31 de diciembre al 1 de enero es simplemente el transcurrir otras 24 horas. Sin embargo, para muchos de nosotros significa mucho más que eso. Para algunos, existe la esperanza de que el impulso positivo del año pasado continúe y se incorpore al nuevo año calendario. Para otros, representa un momento para un nuevo comienzo, nuevos comienzos, tal vez incluso un «rehacer». En cualquier caso, ver el último número en el año aumentar en un dígito, típicamente ofrece una esperanza renovada, junto con las expectativas de cosas buenas en el futuro.

Para muchos, esta transición significa tanto un tiempo para volver a evaluar lo que sucedió en los últimos 365 días y un momento para anticipar qué oportunidades, desafíos y sorpresas pueden tener por delante en los próximos 12 meses. Me hago preguntas como: ¿Qué salió bien? ¿Qué podría haber hecho mejor? ¿Cómo puedo aprender del pasado para obtener mejores resultados en el futuro?

Lamentablemente, en muchos casos, pasar de un año a otro exige mucho más que dar vuelta la página en un calendario. A veces implica sentimientos de arrepentimiento, incluso remordimiento. Algunos estarían de acuerdo con el autor William Faulkner, quien dijo: «El pasado nunca está muerto. Ni siquiera es pasado». Entonces, ¿cómo esperar que vengan cosas buenas?, ¿cómo lidiar con hechos o circunstancias que deseamos poder deshacer, o al menos eliminar de nuestra memoria? La Biblia ofrece algunos principios útiles a considerar:

No permita que el pasado tenga el control. Al darnos cuenta de que aún no hemos «llegado», de que todavía tenemos sueños que perseguir y objetivos que alcanzar, no podemos seguir adelante al continuar concentrándonos en el pasado. El apóstol Pablo escribió: «No quiero decir que ya haya logrado estas cosas ni que ya haya alcanzado la perfección; pero sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección para la cual Cristo Jesús primeramente me hizo suyo. No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro únicamente en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús»(Filipenses 3:12-14 NTV).

Reconocer que el futuro no necesita duplicar el pasado. Podemos obtener valiosas lecciones del pasado, incluidos nuestros fracasos, pero luego debemos evitar «estancarnos» al darles un enfoque indebido. «Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados.» (Isaías 43:18-19 NVI).

Recuerde que Dios tiene poder para transformarle. «Nuevo y mejorado» es una promesa popular para muchos productos. A veces eso es lo que deseamos para nosotros mismos, no solo un pequeño retoque o pequeños ajustes, sino poder prescindir del viejo yo y convertirnos en un «yo» totalmente nuevo y notablemente transformado. Para los seguidores de Jesucristo, esta es la promesa que Dios ofrece: «Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!» (2 Corintios 5:17 NTV). «…así como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva» (Romanos 6:4 TLA). 

© 2017.Robert J. Tamasy es vicepresidente de comunicaciones para el Legado de los Líderes, Inc., una corporación no lucrativa en Atlanta, Georgia, E.E.U.U. 
Bob ha escrito en su máxima expresión: La sabiduría intemporal de Proverbios para el lugar de trabajo de hoy; Los legados; y coautor con David A. Stoddard, El corazón de mentor.

CBMC INTERNACIONAL: Jim Firnstahl, presidente 
2850 N. Swan Road, Suite 160▪ Tucson, Arizona 85712 ▪ U.S.A.

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Adios año viejo 2019 Bienvenido año nuevo 2020



Adiós Año Viejo



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