martes, septiembre 24, 2024

Roberto Álvarez Quiñones: Cuba: ¿por qué más carros y menos pollo?

Cuba: ¿por qué más carros y menos pollo?

********

Hace meses están llegando a puertos cubanos barcos con autos procedentes de EEUU, mientras los buques con alimentos tienen que fondear afuera, en espera de que el régimen pague la carga.

********

Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

22 septiembre 2024

¿Dónde debemos invertir los recursos, en cañones o mantequilla? Esta pregunta la formuló Paul Samuelson, Premio Nobel de Economía, en su Curso de economía moderna, publicado en 1948. Utilizó una frase del exsecretario de Estado William Bryan al promulgarse en 1916 en EEUU la Ley de Defensa Nacional para incentivar la producción de armas en tiempos de guerra, y de alimentos en tiempos de paz. Bryan la llamó "Ley de Cañones o Mantequilla".

Desde entonces esa disyuntiva devino tema académico. Recuerdo que, en la Facultad de Ciencias Comerciales de la Universidad de La Habana, el doctor José Alvarez Díaz (había sido ministro de Hacienda en el Gobierno de Carlos Prío) nos insistía en que los cañones no se comen y la mantequilla nunca puede faltar.

Pues bien, si hacemos abstracción del significado exacto de las palabras, las utilizamos metafóricamente y sustituimos cañones por automóviles, y mantequilla por alimentos, tenemos hoy en Cuba una versión muy a propósito del contrapunteo clásico de cañones (autos) versus mantequilla (pollos).

Como consecuencia directa del tope de precios de alimentos, junto con la retirada de exención de impuestos y de otros estímulos que les habían otorgado, las MIPYMES han reducido, y hasta suprimido, la importación de pollo, mientras muchos de esos empresarios privados están invirtiendo millones de dólares en la importación de "carros americanos" para uso particular, o comercial.

El tope de precios lleva a importar autos en vez de alimentos

Y es que, con la reducción de los precios del pollo impuesta a los comerciantes privados, estos no obtienen una ganancia razonable o incluso pierden dinero.

Recordemos que las MIPYMES no pueden importar directamente los pollos de los granjeros de Kansas y otros estados de EEUU al precio fijado por esos exportadores, que este año han oscilado en torno a 1.16 dólares por kilogramo, según el Departamento de Agricultura de EEUU.

Aunque subió 12 centavos con respecto al de 1.04 dólares de 2023, sigue siendo el precio más bajo para Cuba. Brasil, otro proveedor de Cuba, exportó pollo al mercado mundial en agosto (2024) a 2.09 dólares el kilogramo. Y en 2023 el precio brasileño fue de 1.98 dólares el kilogramo. Además, EEUU presenta la ventaja de su gran cercanía geográfica, lo que posibilita costos de fletes más bajos.

En los primeros siete meses del año (2024) la Isla importó 146.107 toneladas de carne de pollo de EEUU, equivalentes a 5.752 contenedores repletos de pollos congelados, por valor de 170,6 millones de dólares. Esa cifra fue muy inferior a las 163.492 toneladas importadas en igual periodo en 2023, equivalentes a 6.436 contenedores de pollo.

"No vamos a comprar más pollo hasta que arreglen esa locura"

Antes del tope de precios, impuesto por el régimen cubano el 8 de julio de 2024, ya cayó en casi un 12% la importación de "pollo americano". Y en estos últimos cinco meses del año habrá descendido mucho más.

Lo peor es que, a falta de carne de cerdo, de res y de pescado, el pollo importado por las MIPYMES devino la fuente regular de proteína animal de los cubanos, y ahora hasta eso parece estar también en proceso de extinción.

Hay que tener en cuenta que en Cuba las MIPYMES no pueden importar nada directamente. Están obligadas a hacerlo mediante las empresas estatales de GAESA que monopolizan el comercio con el mundo, y que les imponen abusivos costos adicionales. Por encima del precio estadounidense les cobran a las MIPYMES una abusiva comisión por sus "servicios".  

Ah, y otro detalle clave: según datos oficiales, en los últimos cinco años las ventas del sector privado en Cuba subieron desde un 4,1% al 44,4% del total nacional, mientras que las ventas estatales cayeron desde un 95,9% al 55,6%. Eso horrorizó a Castro II y sus apandillados, y fue precisamente una de las causas por las que han declarado la guerra al sector privado.

En Holguín, un socio de una MIPYME llamado Yendry hace unos días explicó la crisis profunda que padecen con el tope de precios y afirmó categóricamente: "No vamos a comprar más pollo hasta que arreglen esa locura". Muchos otros empresarios en el país dicen lo mismo.

Mercedes Benz, Tesla, BMW, Cadillac, Land Rover…

Vista ya la "mantequilla", veamos ahora los "cañones". Hace meses están llegando a puertos cubanos barcos con automóviles procedentes de EEUU. Y eso ocurre mientras otros buques con alimentos (fundamentalmente, pollo congelado) tienen que fondear afuera en espera de que el régimen les pague la carga para descargarla. Se advierte así que el régimen no tiene cash para pagar esos alimentos, y los negocios privados no quieren comprar más pollo.

Con la inhibición de las MIPYMES para importar pollo muchos empresarios privados invierten en la importación de automóviles. Si en el primer semestre de 2024 las importaciones cubanas de vehículos desde EEUU sumaron 36 millones de dólares, según el US-Cuba Trade and Economic Council  y casi se cuadruplicaron los diez millones de dólares de todo el año 2023 (cuando fueron autorizadas esas compras bajo una licencia del Departamento del Tesoro), dicha importación se estima que supere los 50 millones de dólares al finalizar 2024.

Se importan solo algunas marcas: Mercedes Benz, Tesla, BMW, Land Rover, Cadillac, Nissan, Toyota, Ford, Kia, y Chevrolet. Carros de uso, con miles de millas recorridas. Por supuesto, las cuatro primeras marcas mencionadas son autos caros y esos son los que rinden más ganancias a GAESA.

Por ejemplo, un Tesla de uso de 2020 se vende en 70.000 dólares. Un Kia Río de 2019 cuesta 26.000 dólares, y un Toyota Tacoma de uso se vende en 51.000 dólares. O sea, el régimen "clava" en grande a los compradores cubanos.

Por un carro con un precio de 20.000 dólares el Gobierno cobra 10.000 dólares por encima al comprador cubano por "logística y documentación", otros 8.000 dólares por el pago del flete del barco que llevó el vehículo a Cuba, 6.000 dólares más en impuestos. Se agregan otras coimas y el vehículo al final sale en 50.000 dólares.

Los automóviles no se comen y enriquecen a la mafia de GAESA

El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, reconoció que los precios que se cobran son muy altos y anunció que serán reducidos, pues el margen de ganancia de GAESA "será bajado de 30% a 20%".

Pero eso está por ver y, además, el ministro mintió. La ganancia es mucho mayor. Si a un vehículo con un precio de 20.000 dólares se le aplica una tasa de ganancia del 30%, eso arroja 6.000 dólares de ganancia. Pero el comprador está pagando 50.000 dólares, no 26.000 dólares.

En el mundo normal (capitalista) la ganancia promedio de las agencias de venta de automóviles, que varía según el tipo de carro, oscila entre 4% y 7%, según las fuentes especializadas. Pero en Cuba el margen de ganancia, que es tramposamente enmascarado, alcanza hasta un 150% y más. Algo único a nivel mundial.

Con este negocio de carros del "enemigo" la dictadura se embolsa millones de billetes verdes que en una medida nada despreciable vuelan graciosamente hacia las cuentas bancarias que los vividores "revolucionarios" tienen allende los mares.

Volviendo al contrapunteo metafórico entre automóviles y pollos (cañones y mantequilla), con el tope de precios y la arremetida comunista contra la propiedad privada, en la práctica el régimen está aumentando la importación de automóviles (con los cuales lucra) y desestimulando —o frenando— la importación de alimentos que hace rato es incapaz de producir. Baste decir que la "revolución" desde hace más de 40 años dejó de producir carne de pollo de engorde.

Como diría el profesor Alvarez Díaz, los vehículos no se comen. Y agreguemos ahora que enriquecen a la mafia de GAESA. Eso, en un país en el que la población pasa hambre, simplemente es un crimen. Uno más de Raúl "el Cruel" y sus compinches, todos bien alimentados y millonarios. 


Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

sábado, marzo 16, 2024

Cuba compró cifras récord de alimentos y productos agrícolas a EE.UU. en enero. Cuba aumentó un 39,4% la compra de alimentos a Estados Unidos.

 Tomado de https://www.cibercuba.com

Cuba compró cifras récord de alimentos y productos agrícolas a EE.UU. en enero

*********

Cuba aumentó un 39,4% la compra de alimentos a Estados Unidos.

*********

Redacción de CiberCuba

14/03/2024

Estados Unidos exportó a Cuba en enero pasado productos agrícolas y alimenticios por 45.168.873 dólares, un aumento de 39,4% en comparación con igual periodo de 2023.

El Departamento de Agricultura detalló en su informe correspondiente al primer mes del año que la cifra es abultada porque las compras de pollo superaron los volúmenes de venta anteriores, con $33.012.358 dólares.

Cuba también compró soja por valor de $2.853.680 dólares; $1.283.853 en carne de cerdo; $608.106 en carne de bovino, y $302.612 en café.

El economista cubano Pedro Monreal afirmó que las toneladas de carne de pollo exportadas por EEUU a Cuba registraron en enero de 2024 el sexto mayor valor histórico mensual desde 2002.

La carne de pollo es la principal fuente de proteína animal en Cuba, recordó.

Agrega que estas exportaciones reforzaron el repunte mensual iniciado en noviembre de 2023.

"En enero de 2024 con aproximadamente el mismo gasto se compraron 13,3% más toneladas que en diciembre de 2023 gracias a una reducción del precio", explicó.

Detalla que las cifras del Departamento de Agricultura de EE.UU incluyen todas las exportaciones de carne de pollo hacia Cuba contratadas por todos los tipos de clientes finales (estatal y MIPYMES).

Según el Consejo Económico y Comercial Cuba-EEUU, en el primer mes del año también se incrementaron las compras de vehículos usados en EE.UU. por parte de personas residentes en la isla. Los valores sumaron $3.071.000 dólares.

El pasado año Estados Unidos aumentó en un 4.2 por ciento las exportaciones de alimentos a Cuba, con un total de $301,727,842 dólares.

Ese año también llamó la atención el aumento de las importaciones de café desde EE.UU., las cuales alcanzaron la cifra histórica de 5.4 millones de dólares.

También se elevaron las donaciones humanitarias de EE.UU. a Cuba a $36,563,551 en 2023; en comparación con $30.083.306,00 en 2022.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

lunes, marzo 06, 2023

Roberto Álvarez Quiñones: El régimen de Cuba obtiene una tasa de ganancia de un 717% en cada kilogramo de pollo que le compra a los granjeros de EEUU.


Tomado de https://diariodecuba.com/

¿En qué país un salario no alcanza para comprar un pollo congelado?

*******

El régimen de Cuba obtiene una tasa de ganancia de un 717% en cada kilogramo de pollo que le compra a los granjeros de EEUU.

*******

Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

04 marzo 2023

Juan, un cubano residente en Miami que percibe el salario mínimo en Florida, que actualmente es de 11 dólares la hora, o sea, 1.906 dólares mensuales si trabaja 40 horas semanales al año, entra en un supermercado, coge un pollo entero ya asado, calientico y muy bien sazonado, que pesa 5,3 libras (2,4 kilogramos) y paga 6.20 dólares en la caja registradora, equivalentes al 0,32% de su salario mensual.

Pedro, un cubano residente en La Habana, con un salario mínimo de 17 dólares mensuales (diez centavos de dólar por hora), equivalentes a 2.100 pesos cubanos, entra en una shopping, observa que hay pollos y al ver el precio se queda estupefacto: 21.70 dólares, equivalentes a 2.669 pesos cubanos. Cuesta 569 pesos más (27% más) de lo que él gana en un mes de trabajo, es decir 4.62 dólares más que su salario total en dólares si comprase los dólares en una CADECA a 123 pesos por dólar. Porque en el mercado informal el cambio está a 180x1. El pollito le saldría en 3.906 pesos, casi el doble de lo que él gana.

Veámoslo ahora de otra manera. Es como si Juan, el de Miami, se viera obligado a pagar 2.274 euros, equivalentes a 127% de su salario mensual de 1.906 dólares, por el mismo pollo de 5,3 libras, sin cocinar. Juan habría pedido prestados 514 dólares para así completar los 2.420 dólares que le costaron los euros adquiridos, a razón de 0.94 euros por dólar. Y todo eso porque la Casa Blanca decidió que en EEUU  los pollos y todo alimento no racionado se venda en euros u otras divisas extranjeras, y no se acepten dólares.

La mafia castrista lucra con el pollo importado, y no lo produce

No es este el comienzo de un cuento de ciencia ficción. Eso ocurre ahora mismo en Cuba. Y se cae de la mata una pregunta: ¿No es menos costoso y mejor para la economía cubana producir pollo que importarlo?  Claro que lo es.  Así se hizo siempre antes de caerle al país la plaga castrista-comunista. Estas importaciones de pollo congelado no se justifican económica y comercialmente, ni cubanamente hablando.

El economista cubano Pedro Monreal, residente en la Isla, mostró recientemente en las redes sociales que el precio del pollo congelado comprado por Cuba a EEUU en diciembre de 2022, tuvo un precio de 1.26 dólares el kilogramo, un precio más alto que el vigente hace un año (0.87 dólares).

Pero eso no es problema ninguno para GAESA, el monopolio transnacional GAESA (con sede en Panamá y no en La Habana) que controla todo el comercio en divisas de Cuba. Simplemente multiplica por siete el precio de importación y sube a las nubes el precio del pollo para su propio beneficio, pues esa corporación de los militares castristas, oficialmente extranjera, no rinde cuentas al Estado cubano, ni al Partido Comunista, ni a nadie en la Isla. Nadie puede auditar sus ingresos y sus ganancias. Al Capone queda como un mediocre aprendiz ante esta claque mafiosa castrista

Pero hay más: una buena tajada de esas ganancias vuela hacia bancos ubicados en paraísos fiscales, donde muchos bancos sirven para el lavado de dinero. Allí testaferros cubanos, o extranjeros, alquilan sus nombres como supuestos titulares de cuentas privadas millonarias de los generales, coroneles y otros ladrones civiles que conforman la crème de la crème del castrismo.

Se da hoy la aberración de que un país básicamente agrícola como Cuba es hoy a nivel mundial uno de los mayores importadores de carne de pollo de EEUU, actualmente la mayor fuente (por no decir la única) de proteína animal que tienen hoy las familias cubanas.

De haberse invertido en Cuba 2.663 millones, sobrarían los pollos

Por supuesto que no habría que importar ni un solo pollo "americano", mexicano, o brasileño si los 2.663 millones de dólares pagados por el régimen a los granjeros de EEUU desde 2001 por la importación de pollo se hubiesen invertidos en la agricultura cubana, en pagarles precios justos a campesinos y cooperativas cubanos, otorgarles créditos con bajos intereses a los criadores de pollos, e invertirlos en equipamiento tecnológico y la infraestructura avícola nacional.

Sin embargo, en los últimos 21 años, hasta 2022, la cúpula dictatorial ha comprado a los farmers estadounidenses (sobre todo de Kansas) más de 3,2 millones de toneladas de pollo congelado. En 2021 se importaron 307.600 toneladas a un costo de 280 millones de dólares. Y en 2022 se compraron 277.392 toneladas, que costaron a Cuba 295 millones de dólares.

Con ese enorme capital enviado a EEUU de casi 2.700 millones de dólares, que hizo más ricos a granjeros de EEUU, invertido en el sector avícola cubano hoy no le "tocaría" a cada ciudadano cuatro onzas de pollo al mes por la cartilla de racionamiento. Ni habría que comprar moneda extranjera a precios exorbitantes para adquirirlo en las shopping, o pagar precios prohibitivos en el mercado negro para comer una cantidad ridícula de pollo al mes.

El régimen le carga a la diáspora cubana su ganancia obscena

Cuando era "explotada por el imperialismo" Cuba se autoabastecía ampliamente de carne de pollo (y de res, de cerdo, pescados y mariscos, leche, huevos, viandas, hortalizas, frutas tropicales, café, y tabaco) y le sobraba, al punto de que recibía felicitaciones de la FAO por ser el país mayor exportador de alimentos de América Latina en proporción a la cantidad de habitantes.

Pero Cuba fue "liberada" y, luego de 64 años de construir el "futuro luminoso" prometido, la Isla es incapaz de producir siquiera carne de pollo, la más fácil y económica de obtener desde los tiempos de Babilonia. De las 317.000 toneladas de pollo consumidas en 2018 (no existen cifras posteriores) la agricultura cubana solo produjo 8.200 toneladas y con el sacrificio de "gallinas decrépitas" (ya muy viejas). El otro 97,5 % hubo que importarlo. Y hasta esas gallinas viejas están disminuyendo. Economistas calculan que hoy Cuba produce anualmente menos de 2.500 toneladas de carne avícola, para 11 millones de cubanos.

Y hay aquí algo muy importante que conviene destacar: los millonarios de GAESA (son los que mandan en Cuba) le pasan de hecho a los emigrados cubanos (90% radicados en EEUU) el exorbitante precio de ese pollo que se vende en el monopolio comercial minorista de su propiedad.

En el mundo normal (economía de mercado) un margen de ganancia del 10% se considera bueno, y de un 20% se considera muy bueno. Usted invierte 100 dólares y recibe 120 dólares, o sea, obtiene 20 dólares de ganancia. Pues bien, créase, o no, la tasa de ganancia de GAESA con este pollo importado supera el 700%, una de las más escandalosamente altas del mundo, si no la más. Vimos que el régimen paga 1.26 dólares por kilogramo a EEUU.  Si a ese costo de importación le sumamos, digamos, 0.40 dólares por kilogramo por la transportación, el almacenamiento refrigerado del pollo y la empleomanía de las shopping, tenemos que el costo total es de aproximadamente 1.66 dólares por kilogramo.

Pero el precio de venta a los consumidores cubanos es de 9.04  dólares el kilogramo, lo cual arroja una ganancia de 7.38 dólares por kilogramo de pollo.  O lo que es lo mismo, GAESA y el alto mando dictatorial obtienen una tasa de ganancia de un 717%, algo así como 36 veces mayor que una ganancia de un 20%.

Si la "revolución cubana" fuera tan ejemplar, generosa y altruista como la dibujan Andrés Manuel López Obrador, Lula da Silva, Alberto Fernández y Gustavo Petro, el precio al público del mismo pollo "americano" sería de 1.99 o 2.00 dólares el kilogramo y los "revolucionarios" en el poder obtendrían de todas formas una magnífica ganancia de un 20%.

Para terminar, nada mejor que lanzar al aire esta pregunta: ¿sabe alguien de algún otro país del mundo en el que un pollo de 5,3 libras sin cocinar cueste más que un salario mensual?

Si existe ese país, lo invito a que nos lo haga saber en el espacio de abajo dedicado a los comentarios.

**************




**************

Observen como el 100 % de las carnes  refrigeradas (res y pollo en particular) que consumía el pueblo cubano eran  de producción nacional. El pollo vivo también se compraba en diferentes establecimientos y luego se mataba, desplumaba, evisceraba, preparaba y cocinaba en la casa.


Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

jueves, enero 13, 2022

El totí. Waldo Acebo Meireles sobre el Embargo norteamericano a la tiranía que oprime a Cuba


Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

El totí

*******

El “bloqueo”, es el totí según el régimen cubano, al que desde hace decenas de años se le otorga la responsabilidad de todos los males que agobian a los cubanos en la Isla

*******

Por Waldo Acebo Meireles

Miami

12/01/2022

Leo las noticias sobre Cuba: “La cosecha de frijol en Cuba será limitada: la siembra decrece en 30 mil hectáreas. El gobierno culpa a EEUU por la ‘imposibilidad de adquirir insumos’ como fertilizantes y semillas de calidad para la siembra” Otra: “El pollo carísimo es la palabra que más se escucha entre los cubanos que hacen largas colas en La Habana para conseguir alimentos en estos primeros días del año. Muchos esperan desde el día anterior cerca de los mercados, duermen a la intemperie, corriendo riesgos de madrugada para alimentar a sus familias. Es la misma situación que vivieron durante 2021 y que no parece tener perspectivas de pronta mejora”.

Todas tiene algo en común: La culpa es del “bloqueo”, es el totí que desde hace decenas de años asume la responsabilidad de todos los males que agobian a los cubanos en la Isla, el problema está en una mala identificación de esa negrísima y endémica ave cubana tan endémica por su clasificación taxonómica como por sus atributos de responsable de las ineficiencias y el latrocinio de la dictadura que ha sumergido a ese pueblo en la más absoluta penuria.

Para recobrar la dignidad de esa ave cubana que en otra época contribuía a desparasitar a un ganado hoy prácticamente desaparecido veamos algunas cifras.

Las exportaciones de EEUU a Cuba comenzaron en 1992, de acuerdo a los datos del Censo de EEUU[1] y agrupándolos por quinquenios nos brinda el siguiente cuadro:

El año pasado, 2021, las exportaciones a Cuba fueron de 294 millones de dólares lo cual fue superior al promedio anual de $228,6 millones en esos 30 años de relaciones comerciales. No tenemos los datos para cómo se invirtieron 294 millones en 2021 pero si para los $286,5 de 2019[2] que estuvo también sobre el promedio.

Es de suponer que la mayor parte de los $9,1 millones fueron dedicados a satisfacer las necesidades de la plutocracia en el poder, por otra parte, las decisiones que se toman de no adquirir fertilizantes, pesticidas o las semillas de frijoles no son un problema del “bloqueo” sino de la incompetencia de la burocracia gobernante y las prioridades que ellos establecen.

El tema del pollo lo hemos abordado en ocasiones anteriores[3] pero no está de más tocarlo nuevamente[4]:

Como se refleja en la gráfica las compras de carne de aves ha crecido en cada quinquenio con un promedio anual de 53.665 TM. en el primer quinquenio; 123.314 en el segundo; 128.707 en el tercero y en el cuarto 190.168 de lo cual se deriva que si en diciembre de 2021 la compra se mantiene al promedio de enero a noviembre de ese año entonces la compra total del año pasado ha sido de 302.023 TM., lo cual supera con creces los promedios anuales anteriores. ¿Entonces cómo explicar el desabastecimiento de carne de pollo en los mercados? Sin duda que no es el totí el culpable.

Lo caro a que lo venden en las MLC tampoco es un problema del totí ya que Cuba lo importa como promedio a 40 centavos de dólar la libra, un poco por debajo del precio en que se comercializó en 2021 de alrededor de 44,84 centavos la libra[5]en EEUU[6], quizás se torne más caro por las deficiencias para su distribución, incorrecto almacenamiento, etc., pero eso no es problema del totí.

Como un último dato tomemos en cuenta que EEUU es el octavo exportador de mercancías a Cuba por encima de Canadá, Francia, Países Bajos, Argentina y otros, con un 4,04 % de las importaciones cubanas, la diferencia vital es la que a todos los demás les debe miles de millones de dólares, pero a EEUU tiene que comprarle con dinero en mano, como decimos por acá: “cash”. Y eso resulta un problema que sí es del totí.

[1]https://www.census.gov/foreign-trade/balance/c2390.html

[2] Datos tomados de: https://oec.world/en/visualize/tree_map/hs92/export/usa/cub/show/2019/

[3]https://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/el-misterio-del-pollo-335171 y https://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/nuevamente-el-asunto-de-los-pollos-335280

[4] Datos tomados de: https://www.ers.usda.gov/data-products/livestock-and-meat-international-trade-data/

[5] (FOB) Free on Board, término de envío utilizado para indicar que el vendedor no es responsable de los bienes que se dañan o destruyen durante el envío.

[6]https://www.indexmundi.com/es/precios-de-mercado/?mercancia=pollo

© cubaencuentro.com


Etiquetas: , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

jueves, enero 06, 2022

Luis Cino Álvarez desde Cuba: Diario de Año Nuevo: sin novedades en el frente

 
Tomado de https://www.cubanet.org

Diario de Año Nuevo: sin novedades en el frente

*******

Aunque legalizaran los partidos de oposición y  convocaran mañana mismo a elecciones democráticas, limpias y con supervisión internacional, nos durará varias décadas la resaca cínica de la dictadura

*******

Por Luis Cino Álvarez 

4 de enero, 2022

LA HABANA, Cuba. — Estoy encerrado en mi casa desde la noche del 31 de diciembre, cuando mi barrio, sin música ni fiestas, las calles desiertas, parecía un cementerio. Hace días que no salgo ni a comprar pan, que por demás no hay.

Mi aislamiento se debe a dos razones: primera, porque no tengo ganas de felicitar ni de que me feliciten, me parece un chiste cruel en estas circunstancias; y segunda, porque no quiero escuchar las quejas de mis vecinos acerca de “cómo está la cosa” y “lo mal que la estamos pasando”.

Mis vecinos, como casi todos los cubanos que no son de la elite gobernante, están muy disgustados por estos días. No pudieron pagar los altos precios de la carne de puerco para la cena del 31 y tuvieron que conformarse con la libra de pollo por persona que, luego de hacer una tumultuosa cola, les obsequiaron por la libreta de abastecimiento. Para beber no quedó otra cosa que el pomo de ron peleón, uno por familia, que les vendieron a 132 pesos, previa presentación del carnet de identidad.

Principalmente de quien no quiero escuchar quejas es de esas personas para nada castristas que te hacen la salvedad: “no es que yo esté en contra de la revolución, pero…”. A alguno de ellos, cuando me ha soltado que los periodistas independientes “hablan mal de Cuba”,  armándome de paciencia, he tenido que explicarle que no hablamos mal de Cuba, sino del régimen y de lo que hace mal, que es casi todo. Pero por estos días no tengo ánimo para aclararles la mente a los que confunden la patria con la dictadura o a los que les es más cómodo dejarse confundir.

He escuchado a algunos de esos vecinos expresar su antipatía por el exilio histórico, al que reprochan su odio al régimen. Como si la roñosa pandilla castrista fuera tolerante y amorosa con sus adversarios.

Dicen  que no quieren mezclarse con “la gente de los derechos humanos” —como llaman a los opositores—  porque no quieren terminar en la cárcel o botados del trabajo. Y eso lo explica todo. Su disgusto y desconfianza por la disidencia les sirve para justificar su miedo y su inacción. Prefieren largarse de Cuba a la primera oportunidad que tengan. Eso, si la suerte y el dinero los acompaña y algún país les da visa, con todas las podridas que nos han puesto a los cubanos en un mundo cada vez más ajeno a nuestra mala suerte.

Si no consiguen largarse, y no creen en “la revolución”, ni en la disidencia, ni en el exilio, si no votan en las elecciones de delegados del Poder Popular y se niegan a firmar los  proyectos opositores, si han perdido totalmente  las esperanzas… ¿Qué les  queda? ¿Cortarse las venas?

Me dan mucha pena las personas que se mueren de miedo ante la posibilidad de  luchar por sus derechos y  ayudar a recomponer la patria, a sacarla de este desastre. Pero más me deprime oírlos quejarse y luego aclarar que no es que estén “en contra de la revolución”.

Son muchos los cubanos que permanecen inertes, mudos y sordos, cuidándose hasta en las redes sociales,  haciéndose los bobos, a ver qué pasa… No se deciden a romper de una puñetera vez con este régimen abusivo. Y no quieren saber de la oposición. No quieren buscarse problemas. Y para estar bien con su amor propio —lo que les queda de amor propio, luego de tanto oprobio y pisoteo— dicen que no quieren que hablen a nombre de ellos ni el gobierno ni los disidentes.

Ojalá puedan hablar por ellos mismos, cuándo y cómo puedan, si es que alguna vez los dejan. Pero que se dejen de hipocresía, que la reserven para el régimen. Que sus críticas a los que disentimos abiertamente no les sirvan  como coartada para su miedo.

Cada vez son más los que no votan o depositan su boleta en blanco en esa farsa que son las votaciones del Poder Popular, los que no militan en las llamadas organizaciones de masas, los que no asisten a las reuniones de los CDR, los que no chivatean ni se prestan para los mítines de repudio.

Miles de personas en toda Cuba vencieron el miedo y se lanzaron a las calles a protestar los días 11 y 12 de julio de 2021. Los callaron a palos y a tiros. Con las largas penas de cárcel impuestas a centenares de los participantes en las protestas (incluso a menores de edad) el régimen ha logrado aterrorizar a los descontentos. Por ahora.

Si los mandamases no se deciden a hacer cambios de calado, habrá nuevos estallidos populares. Pero es como si con ellos no fuese. Como si siempre la represión bastara para sofocar las ansias de libertad y progreso. Para ellos, el futuro sigue siendo el partido único, la unanimidad y la planificación centralizada de la economía.

Los retranqueros del inmovilismo no permitirán que cambie absolutamente nada de todo lo mucho que se sabe —es de vida o muerte, no sólo para su régimen, también para la nación— debe ser cambiado.

Muchos piensan que los cambios sólo pueden venir “de arriba”, pero los presuntos reformistas no acaban de aparecer. Por ahora, disfrutan sus privilegios, aplauden y siempre callan. Solo quedaría esperar que cometan un error como el de Günter Schabowski, el miembro del Politburó del Partido Comunista de Alemania Oriental que con una frase mal dicha, o mal interpretada, echó abajo el Muro de Berlín en noviembre de 1989.

En cuanto a expectativas, los cubanos estamos peor que a la mitad del Período Especial. Hubo en aquella época un momento en que, con las reformas económicas, parecía que se iba a imponer un poco el sentido común. Ahora no. Hoy, los ineptos mandamases de la continuidad, con sus torpes movidas y su terquedad, parecen ballenas nadando hacia la playa, desesperadas por encallar y morir al sol.

Se respira el mal aliento del desmadre y la desbandada. Pero ni siquiera nos atrevemos a soñar. Perdimos el hábito hace tiempo. Y los sueños, de cumplirse, demorarían. Aunque legalizaran los partidos de oposición y  convocaran mañana mismo a elecciones democráticas, limpias y con supervisión internacional, nos durará varias décadas la resaca cínica de la dictadura, con todos sus vicios y aberraciones y la nostalgia de algunos por el pasado comunista.  ¿Cuántos años tendremos que vagar por el desierto para purgar esos pecados?

Otro año más de dictadura, el 63. Más de lo mismo. Peor. Que no me vengan con felicitaciones. Y que aguanten y  no se quejen más los resignados. Que me avisen cuando se les acabe  la paciencia.

Etiquetas: , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

martes, abril 06, 2021

Fernando Lavigne desde Cuba: Disparados los precios de los alimentos en el mercado informal cubano. 'La libra de arroz ronda los 50 pesos; el cartón de huevos, cuando aparece, cuesta 350; dos tubos pequeños de picadillo (de una libra cada uno) salen en 180…'.


 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En el mercado informal en La Habana el dólar estadounidense está por encima de los 50 pesos cubanos ordinarios o CUP; en las provincias del interior está muy por encima de esa cifra.

***********

Tomado de https://diariodecuba.com/

Disparados los precios de los alimentos en el mercado informal cubano

*******

'La libra de arroz ronda los 50 pesos; el cartón de huevos, cuando aparece, cuesta 350; dos tubos pequeños de picadillo (de una libra cada uno) salen en 180…'.

*******

Por Fernando Lavigne

La Habana

06 abril 2021

Los precios de los alimentos mantienen su tendencia al alza en Cuba, alcanzando ya en algunos casos un valor cuatro o cinco veces mayor que el que tenían antes del llamado "ordenamiento monetario".

El desabastecimiento de las tiendas estatales, así como de otras fuentes alternativas como agromercados y puntos de venta privados, ha generado una fuerte inflación y con ello la carestía de los pocos productos que aún se venden en el mercado informal.

Para muchos, la incertidumbre alimentaria de hoy es un signo claro de la hambruna que se avecina y, más allá de los esporádicos estallidos sociales que se vienen dando, de un vuelco definitivo del pueblo a las calles.

"Aquí, en 10 de Octubre, el paquete de pollo de un kilo está a 250 pesos; el picadillo, a 75 o 125 pesos, en dependencia del tamaño; un paquete de perritos cuesta 60 pesos; la libra de frijol 45 y, si son colorados, 50", dice una vecina de ese municipio.

Muchos de los productos que se venden en el mercado informal provienes de las carnicerías, bodegas, almacenes, hoteles, centros de trabajo y comedores sociales estatales. La otra fuente de suministro son los revendedores, que adquieren estos y otros productos en las tiendas en MLC, donde ya son caros, y los ofrecen al doble o el triple de su valor.

Los precios se mueven bajo un estándar similar, con ligeras oscilaciones, según el lugar y la escasez que se atraviese.

"En Centro Habana, la libra de arroz ronda los 50 pesos; el cartón de huevos, cuando aparece, cuesta 350; dos tubos pequeños de picadillo (de una libra cada uno) salen en 180; mientras que la leche en polvo se mueve entre 350 y 400 pesos, dependiendo de si es amarilla o blanca (entera y descremada). Por un paquete de perritos te pueden pedir hasta 80 pesos", dijo el periodista de DIARIO DE CUBA Jorge Enrique Rodríguez.

En provincias como Santiago de Cuba, donde el poder adquisitivo promedio es muy inferior al que existe en la capital, el desabastecimiento es más acentuado, provocando una mayor distancia entre el mercado informal y los bolsillos de la población.

"Por una libra de arroz están pidiendo entre 80 y 120 pesos. Por un cartón de huevos, 300 pesos. El paquete de picadillo (de una libra) entre 90 y 120 pesos. La libra de pollo está en 90, la de frijoles en 30 y la de leche en polvo en 125", enumeró Josué, profesor de Español residente en esa provincia.

Estos precios en moneda nacional son, sin embargo, reflejo de una economía dolarizada, en la cual el Gobierno paga los salarios en pesos y vende los productos más necesarios en tiendas en divisas, donde los cubanos están obligados a comprar con tarjetas magnéticas. Paralelamente, el Estado, con serios problemas de liquidez, no vende dólares a la población, lo que ha provocado que el valor de la moneda estadounidense se haya duplicado "en la calle".

A los precios en metálico, habría que sumar el riesgo que implica participar en el mercado informal.

"La fiana (Policía) aminoró la marcha al pasarme por el lado. Yo tragué en seco e intenté no mostrar nerviosismo. Si me cogían con la mochila me metían preso o al menos salía con una multa. Por suerte, siguieron de largo", dijo Lázaro, un padre de familia residente en Habana del Este.

En la mochila, llevaba diez libras de picadillo de pollo y un cartón de huevos, comprados ilegalmente.

El artículo 338.1 del Código Penal Cubano contempla penas de entre tres meses y un año de cárcel, multa de 100 a 300 cuotas, o ambas sanciones, por el delito de "receptación".

Por "malversación", delito contemplado en el artículo 336.1 del propio instrumento legal, se prevé privación de libertad de entre tres y ocho años.

El mercado informal cubano, con sus riesgos y precios por las nubes, promete perpetuarse, en tanto el ordenamiento monetario sea un paliativo financiero para las necesidades del Gobierno y no un cuerpo de medidas encaminado a resolver la situación. La escasez y la inflación actuales así lo garantizan.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...