domingo, noviembre 05, 2023

Dos videos con dos análisis un tanto contrapuestos sobre la mal llamada Microfracción y un artículo del lejano año 2007 con testimonios de algunos de los sancionados

HIGH BEAM / LUZ LARGA

Noviembre 3,2023

La Microfracción; un mismo evento en dos episodios. Con Cesar Reynel Aguilera.


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La Columna de Cuba

4 de noviembre, 2023

La llamada microfacción de 1968 no fue otra cosa que la lucha entre los dos bandos de comunistas cubanos pugnando por el control de la isla. El vencedor, Fidel Castro, emergió cual tirano mientras eliminaba a toda oposición y daba los pasos finales para su acercamiento definitivo al bloque soviético. 

La microfacción: Castro comiéndose a sus propios hijos.


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 40 AÑOS DEL PROCESO DE LA MICROFRACCION


Por Augusto Rodriguez
con los testimonios de:
Felix Fleitas Posada,
Francisco de Armas y
Ricardo Boffil Pages
La Nueva Cuba
Septiembre 27, 2007

Existe una pagina de la historia reciente de Cuba de la cual se conoce solo la version gubernamental.

El proximo primero de octubre se cumpliran 40 años del inicio del proceso de detencion, encarcelamiento, juicio y condenas de un grupo de hombres y mujeres quienes, mayoritariamente, habian participado del proceso revolucionario encabezado por Fidel Castro, sobre todo desde las filas del Partido Socialista Popular -PSP-.

De aquel proceso bautizado como LA MICROFRACCION solo el periodico Granma, organo oficial del gobierno de Fidel Castreo, publico una edicion especial con una tirada de un millon de ejemplares. El resto de los medios de difusion cubanos, en aquella epoca bastante numerosos y todos bajo control gubernamental, tambien dieron amplia cobertura a los argumentos oficiales.

ACUSACIONES.

En un pleno del Comite Central del Partido Comunista de Cuba celebrado en enero de 1968, el actual mandatario provisional, Raul Castro, leyo un informe en el que se calificaba a los implicados de contrarrevolucionarios, agentes enemigos vinculados a la CIA con mas de dos años de actividades contra la Revolucion, de llevar a cabo una campaña de difamacion y calumnia, de difundir documentos clandestinos contrarios a la linea del Partido Comunista de Cuba, de atacar sistematicamente los planteamientos de los dirigentes del partido y del gobierno, en especial, a las figuras de Fidel Castro y Ernesto Che Guevara; llevar a cabo tentativas para traicionar a Cuba desde el extranjero y otro sinnumero de cargos.

( Ricardo Boffil )

A pesar de que la mayoria de los hechos condenatorios enunciados en esos cargos no constituian figuras delictivas en el codigo penal vigente en esos momentos en Cuba, los encartados fueron juzgados en juicios sumarisimos y les fueron impuestas condenas de 15 años de privacion de libertad- a la que se sometio al supuesto cabecilla de la "conspiracion", Anibal Escalante- y de 12, 10, 8, 4 y 3 años a otro numeroso grupo, aparte de otra cantidad de personas afines que fueron separados de sus cargos, expulsados de sus trabajos y condenados a labores en la agricultura. Una suerte de desmantelamiento de lo que quedaba del antiguo PSP.

QUE HUBO, DE CIERTO, EN LA ACTUACION DE LOS ENCARTADOS EN EL PROCESO DE LA MICROFRACCION?


Como se sabe, muchos de los miembros del PSP se sumaron a la lucha contra la dictadura de Batista tanto en las ciudades como en la propia guerrilla de la Sierra Maestra pagando como el resto del pueblo de Cuba su cuota de encarcelados, torturados y, tambien, de sangre.

Al triunfo de la insurreccion los maximos dirigentes del partido, Blas Roca y Anibal Escalante, subordinaron la estructura de la organizacion a la autoridad de Fidel Castro, lo cual provoco el descontento y la ulterior protesta de muchos de sus militantes ya que esta decision se habia adoptado sin consultar al resto de la militancia que era lo acostumbrado por el principio del centralismo democratico que regia su funcionamiento interno. Anibal y Blas se escusaron aduciendo que eso habia sido una decision provisional como era provisional el propio gobierno revolucionario que, en esos momentos, prometia poner en vigor la Constitucion de 1940 y de celebrar elecciones generales en un plazo de 18 meses con todas las garantias democraticas.

Anibal Escalante asume como Secretario de Organizacion de las Organizaciones Revolucionarias Integradas -las llamadas ORI- y, muy pronto, acusado de "ambicionar el poder", destituido de su cargo y obligado a refugiarse por años en La Union Sovietica, a traves del proceso nombrado "critica al sectarismo" de marzo de 1962.

A partir de que Fidel Castro impone su particular forma de dirigir la nacion y ante la imposibilidad de discutir a ningun nivel las opiniones contrarias a las medidas del gobierno, se va creando, por parte de muchos de los que fueron miembros del PSP, amigos y allegados, un estado general de opinion contrario al rumbo gubernamental. En concreto se criticaban aspectos teoricos y practicos del desarrollo de la Revolucion como la inconveniencia, en ese momento del desarrollo de la economia cubana de las leyes de Reforma Agraria con las caracteristicas de las que fueron impuestas en Cuba, el desconocimiento de la ley del valor, el sistema presupuestado de financiamiento empresarial, el abuso del trabajo voluntario, la renuencia a la aplicacion del estimulo material para incentivar la produccion nacional, el voluntarismo y la improvisacion en los intentos de industrializacion del pais, la desatencion al sector de los servicios publicos, la destruccion continuada de toda la infraestructura economica de la nacion que provocaba el vertiginoso deterioro en el suministro al pueblo de alimentacion, ropas, viviendas, etcetera. En el aspecto politico se señalaban: el mando unipersonal de Fidel Castro lo cual se identifico como el "culto a la personalidad" que ya habian padecido otras dictaduras totalitarias, la "exportacion de la Revolucion" a otras naciones y la sacralizacion de la "lucha armada" para derrocar gobiernos y tomar el poder por la violencia, la militarizacion de la sociedad cubana, la conculcacion de las libertades de expresion, reunion, asociacion, asi como el resto de los derechos democraticos.

Ante tal situacion y sin ningun marco institucional a traves del cual canalizar sus criticas, un pequeño grupo inicial de antiguos integrantes del PSP entre los que se encuentran Orlando Olivera, Ricardo Lopez Castillo, Jose Caballero Campos, Felix Fleitas Posada y Francisco Perez de Armas, comienzan la labor de visitar a todos los dirigentes a los que tuvieran acceso para exponerles sus puntos de vista en relacion con el rumbo de la Revolucion. En esta etapa inicial del movimiento contestatario Anibal Escalante, a quien mas tarde se le acusa de ser el promotor y lider del grupo, se encuentra en la Union Sovietica virtualmente expulsado del pais y no tiene ningun contacto con los iniciadores.

En la visita que se le realiza a Carlos Rafael Rodriguez este, lejos de enfrentarse a los planteamientos que le realizan los criticos del grupo, se limita a ofrecer la esperanza de que "ya el agua cogeria su nivel". En el caso del encuentro con Blas Roca este se mostro aun mas solidario con las ideas que le fueron expuestas al punto de decir textualmente que "esta gente esta creando las condiciones para que surga en Cuba una segunda Hungria" refiriendose a la sublevacion suscitada en aquel pais contra el gobierno, en 1956, en la cual tuvieron que intervenir las tropas sovieticas.

Al regreso de Anibal de la Union Sovietica no era, ni mucho menos, pequeño el grupo de sus allegados que manifiesta su desengaño con el rumbo dictatorial de la Revolucion, sin embargo, aunque se identifica con muchas de las ideas que expresa el ya numeroso grupo, siempre trata de imprimir paciencia, y de que se mantenga la confianza en Fidel Castro y en su hermano Raul.

REACCION DEL GOBIERNO DE CASTRO A LAS CRITICAS.

La verdad es que muchos de los criticos del gobierno, entre los que se encontraban funcionarios de varios niveles -incluyendo el Comite Central como fueron los casos de Ramon Calcines y Jose Matar-, antiguos combatientes y miembros del PSP pensaron que la corriente de opiniones y el descontento creciente generaria la necesidad de abrir un canal en que fuera posible discutir esas discrepancias en el seno del partido o del gobierno y que se hubiera podido, a partir de esas discusiones, realizar una rectificacion y cambio de rumbo de la nacion cubana. Sin embargo, muy lejos de ello, los gobernantes comenzaron la persecucion de toda persona que manifestara cualquier critica, y a preparar un maquiavelico plan para arrancar de raiz todo vestigio de desaprobacion a sus perspectivas de omnipotencia.

Y exactamente, el primero de octubre de 1967 comenzo la caceria de las cabezas mas visibles de aquel movimiento los cuales eran arrestados a modo de secuestro y, una vez detenidos, sometidos a interrogatorios con fuertes presiones, chantaje, amenazas incluso de muerte, y en el que se les obligaba a confesar por escrito lo que los verdugos ordenaban.

A Felix Fleitas Posada le propusieron que se hiciera pasar por infiltrado en el grupo y que traicionara a sus compañeros declarando en su contra en la farsa de juicio a cambio de su inmediata libertad y de los grados de Capitan de la Seguridad del Estado. Fleitas se nego, como tambien se nego a aceptar los cargos, a redactar ni hacer confesiones, y por su rechazo fue confinado, durante cinco meses, a una celda tapiada, aislado completamente y sin ningun derecho.

Francisco Perez de Armas, lejos de redactar el "mea culpa" que le exigian los oficiales, lo que hizo fue reiterar en un escrito todos sus argumentos criticos al gobierno reiterando su derecho, incluso la obligacion moral que lo asistia, a hacerlo por lo cual fue tambien severamente castigado.

Arnaldo Escalona Almeida, abogado de profesion, solicito al tribunal su derecho a asumir su propia defensa -derecho que asistio al mismo Fidel Castro para realizar su defensa en el juicio por los hechos del Moncada- y le fue rotundamente negado.

El abogado de oficio nombrado por el gobierno no se entrevisto con ninguno de los detenidos y, durante el juicio, se limito a argumentar en supuesta defensa de los encartados que ya, durante el proceso preliminar, estos habian recibido la sancion moral, y que faltaba la penal.

Durante los interrogatorios y juicios se suicidaron Euripides Nuñez y Carlos Renteria, y tambien fallecio en sospechosas circunstancias el profesor Varona. Estas muertes jamas fueron publicamente dadas a conocer.

En el proceso de la microfraccion fueron detenidos, procesados y llevados a tribunales 36 hombres y 3 mujeres.

EL CASO DE ANIBAL ESCALANTE.

Fidel Castro siempre manifesto animadversion por la figura de Anibal Escalante. Irradiaba autoridad y respeto, y eso molestaba el ego del dictador.

Por eso fue, primero, el destierro a la Union Sovietica producto de la "critica al sectarismo", y despues fue "la cabeza de turco" en el proceso de la microfraccion, siempre acusado de "ambicionar el poder".

Todos los oficiales interrogadores involucrados en estos hechos obligaban a los acusados a aceptar los cargos y a mentir acusando a Anibal de ser el centro de la supuesta "organizacion contrarrevolucionaria unida por un cordon umbilical al imperialismo norteamericano", y asi lo hicieron publico a la opinion publica nacional e internacional.

El propio proceso de su interrogatorio fue intenso y cruel, obligandole a asumir toda la responsabilidad por los hechos, y tambien por el encarcelamiento de sus compañeros. Los oficiales lo engañaron asegurandole que, si cooperaba, todo quedaria como un asunto interno del partido y no habria proceso penal contra el, ni contra los demas detenidos.

Lo persuadieron de que redactara una carta a Fidel Castro ofreciendo sus puntos de vista de la situacion, asi como los detalles del movimiento critico a lo cual accedio confiadamente ofreciendo disculpa por sus "errores", tratando de liberar de responsabidad a sus compañeros y proponiendo su propia sancion cuyo contenido fue modificado en varios aspectos a sugerencia de los propios oficiales y, mas tarde, el documento fue divulgado por todos los medios y utilizado como evidencia ante los tribunales.

Asi, el hombre que se habia puesto el y la organizacion que dirigia a la disposicion incondicional de Fidel Castro era recompensado con la traicion, el engaño, y la realizacion de un proceso acusatorio amañado cuyo resultado fue el publico descredito, la sepultura politica y, por demas, una sancion de 15 años de privacion de libertad.

Anibal Escalante fallecio pocos años despues por la muy extraña complicacion de una sencilla operacion intestinal.

RESUMEN.

La llamada microfraccion comienza con un grupo de inconformes con el rumbo de la Revolucion. No fue un movimiento organizado, ni secreto, ni violento sino siempre un movimiento pacifico que actuo dentro del campo de la confrontacion de ideas que no pudo ser soportada por el gobierno de Fidel Castro, y en particular por su propia egolatria. Por ello organiza un proceso stalinista para aplastar estrepitosamente la critica y, de paso, salir de la figura de Anibal Escalante que tanto incomodaba al tirano de Cuba.

Contradictoriamente, muchas de las ideas y propuestas de las que eran portadores los miembros de la microfraccion fueron revisadas y reivindicadas por el propio Partido Comunista de Cuba, en un intento de institucionalizacion que se llevo a cabo a partir de su primer congreso sin, por supuesto, hacer alusion a que eran las mismas condenadas por el gobierno en aquel proceso.

Un numeroso grupo de los procesados en la causa de la microfraccion encabezados por Ricardo Boffil Pages formaron las primeras organizaciones de derechos humanos y de abierta oposicion politica en esta ultima etapa de la lucha del pueblo cubano contra la dictadura castrista.

SANCIONADOS EN EL PROCESO DE LA MICROFRACCION.

Fueron condenados a privacion de libertad por:

15 años: Anibal Escalante Dellunde.

12 años: Octavio Fernandez Bonnis.
Inaudis Kindelan Reyes.
Ramiro Puerta Quiroga.
Edmigio Lopez Castillo.
Luciano Arguelles Botello.
Emilio de Quesada Ramirez.
Ricardo Boffil Pages.
Felix Fleitas Posada.

10 años: Orlando Olivera Sardiñas.
Francisco Perez de Armas.
Orestes Valdes Perez.
Hugo Vazquez Medina.
Ricardo Lopez Castillo.
Higinio Casuso Gonzalez.
Angel Gutierrez Paz.
Jose Caballero Campos.

8 años: Manuel Ramirez Nodarse.
Francisco Brito Rodriguez.
Renay Hernandez Rodriguez.
Raul Fajardo Escalona.
Alfredo Batista Sanchez.
Arnaldo Escalona Almeida.

4 años: Inocente Martinez Bravo.
Hildo Madam Real.
Ramon Chavez Fornaris.
Manuel Martin Lavado.
Luis M. Martinez Saenz.

3 años: Reynaldo Puig Verdeja.
Arturo Garcia Gonzalez.
Miguel Machado D' Wolf.
Leovigildo Duiago Reyes.
Giraldo Victoria Suarez.
Lazaro Suarez Suero.

2 años de reclusion domiciliaria: Marcelino Menendez Menendez.

A disposicion de la Jurisdiccion Militar: Angel M. Perez de Armas.
Orlando Arrastia Fundora.

Fueron posteriormente procesados por esta misma causa Rafael Gutierrez y otro involucrado de apellido Collazos.

SOLICITAMOS A LOS MEDIOS LA DIVULGACION DE ESTOS ACONTECIMIENTOS HISTORICOS.

Si desean profundizar en el tema pueden comunicarse con nosotros:

Felix Fleitas Posada 305-538-8650 Ricardo Boffil Pages 305-856-8987
Francisco de Armas 305-820-8464 Augusto Rodriguez 786-344-4402

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domingo, abril 16, 2023

Jorge Hernández Fonseca: Cuba: La isla de los sueños traicionados. César Reynel Aguilera sobre su libro: El Soviet Caribeño. La Verdadera Historia de la Revolución Cubana


 Cuba: La isla de los sueños traicionados

Por Jorge Hernández Fonseca

16 de Abril de 2023

Existe en la Cuba castrista actual una decisión firme: cambiar su régimen económicamente socialista y estatista, a un régimen capitalista mafioso estilo ruso. Será capitalista porque se regirá mayoritaria (y parcialmente) por las leyes del mercado privado, no estatal. Será mafioso porque los dueños de las empresas de la economía no serán aquellos emprendedores que crean nuevas fuentes de trabajo, simplemente serán los antiguos militantes del partido único, que ahora son “administradores” de un bien estatal, que pasará a ser privado y regalado a estos incondicionales del poder. Será estilo ruso porque ya hay un convenio entre la cúpula castrista y la Rusia de Putin, para implantar su “sistema” en la isla. Ya se le entregó a los rusos el central Uruguay, antes Jatibonico, uno de los mayores de la región, para que sean dueños y señores.

La realidad actual configura una traición a la mal llamada “revolución cubana”. Ni José Antonio Echevarría, ni Frank País murieron para crear en la isla un capitalismo mafioso. Ni siquiera Fidel Castro, llamado el “máximo líder de la revolución cubana”, luchó para implantar un capitalismo mafioso. Como todos saben, Fidel Castro había traicionado su palabra de implantar una revolución democrática e implantó un socialismo/comunismo marxista leninista, pero jamás un capitalismo de cualquier color o tendencia, como ahora, en que los detentores del poder en la isla deciden repartirse todas las propiedades entre los jefazos y sus familias, y “aquí no ha pasado nada” en los últimos sesenta y tantos años de penurias vicisitudes y fusilamientos.

Lo anterior implica una radical y cualitativamente distinta falsedad de la dictadura cubana. Si bien antes tenían el subterfugio de seguir un rutero marcado por el marxismo leninismo, de “mantener el poder político para evitar el regreso del capitalismo”, ahora ellos implantarán un capitalismo mafioso, sin desmantelar la dictadura. Nada tan insensato. Es mandatorio abrir políticamente el sistema. No pueden ser los mismos gobernantes, porque el sistema socialista que defendían ha fracasado y es necesario dar paso a nuevos aires. No es ya porque durante sesenta y tantos años no pudieron dar comida y otros bienes a los cubanos, como tampoco es porque implantaron un sistema opresivo que ha llevado a las tres cuartas partes de los cubanos a emigrar en busca de un futuro. Es por todo eso y porque cambiar al capitalismo con dirigentes socialistas dará en un sistema, no sólo injusto, como ineficiente y abusivo, no “revolucionario”. 

Artículos de este autor pueden ser encontrados en http://www.cubalibredigital.com

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  Salvador Díaz Versón


El periodista Salvador Díaz Versón quién había ocupado un alto cargo policial en uno de los gobiernos auténticos  tenía en su poder los expedientes de la Liga Anticomunista donde  estaban depositados muchos años de  investigación  sobre los comunistas en Cuba y fuera de Cuba. El expediente A-943 correspondía a Fidel Castro Ruz y en él se reflejaba que Fidel  Castro había comenzado a trabajar para la Unión Soviética  en 1943 y que en su reclutamiento y entrenamiento había desempeñado un importante  papel un diplomático supuestamente llamado Gomer Bashirov, En el expediente también habían fotos y documentos que  que evidenciaban su conexión con Moscú. Después del triunfo de la Revolución y concretamente tan cercano como el 23 de enero de 1959  se requisaron los archivos que estaban, si mal no recuerdo haber leido, en la casa de Salvador Díaz Versón en Cojimar.  En ese expediente había una carta de Fidel Castro dirigida  a Abelardo Adán en Praga que fue interceptada por Salvador Díaz Versón decía: ¨ Nuestro amigo me dijo que me mantiene reservado para mayores esfuerzos  y que no debo quemarme  viajando ahora. Ellos tienen  un plan  en el cual yo seré  el eje que  se implementara muypronto. Es posible  que entonces volvamos a vernos sin temor al imperialismo yanqui¨.  La información de casi todo lo que está en este párrafo están en las páginas 777 y 778 del excelente libro (aunque no coincido en algunas interpretaciones que aparecen en él)  titulado La Verdadera República de Cuba , del Dr.Andrés Cao Mendiguren.
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Communist Threat to the United States Through the Caribbean
U.S. Senate Subcommittee to Investigate the Administration of the Internal Security Act and Other Internal Security Laws, of the Committee on the Judiciary.

Tuesday, May 6, 1960

Testimony of Salvador Díaz-Versón
(Through an interpreter)

Senator DODD. Will you take the chair and give your name and address?

Mr. SOURWINE. What is your full name?

Mr. DIAZ-VERSON. Salvador Diaz-Verson y Rodriguez.

Mr. SOURWINE. What is your business or profession?

Mr. DIAZ-VERSON. Newspaperman and writer.

Mr. SOURWINE. Were you ever in the army?

Mr. DIAZ-VERSON. I was Chief of Military Intelligence from the year of 1948 until March 10, 1952.

Mr. SOURWINE. Were you ever Chief of Criminal Investigations and the investigation of communism in Cuba?

Mr. DIAZ-VERSON. Yes, sir; in the year of 1933 for the first time, and in 1948 until 1952 in an official capacity, although since the year of 1928 I have dedicated myself to study to investigate Communist activities in America.

Senator KEATING. Since what year?

Mr. DIAZ-VERSON. 1928 on.

Mr. SOURWINE. Were you a supporter of Batista?

Mr. DIAZ-VERSON. Since the 10th of March of 1952 when Batista had the coup d'etat, I lived for 2 years in Miami as an exile.

Mr. SOURWINE. During Batista's regime?

Mr. DIAZ-VERSON. Yes, Sir.

Mr. SOURWINE. Were, you ever a supporter of the Castro movement?

Mr. DIAZ-VERSON. Never. I was a member of the Carlos Prio movement, and I also refused to participate in any meeting with Fidel Castro.

Mr. SOURWINE. Is it true that the Castro regime destroyed files on Cuban Communists?

Senator KEATING. Just one minute before you answer that.

You have never been at any time a supported of Batista, is that correct?

Mr. DIAZ-VERSON. Yes, sir.

In 1933, when Batista took the power, a group of revolutionaries that had join, we joined the 4th of September movement, of which movement Batista was a member. But that reunion did not last but 5 months and 22 days. We immediately opposed him.

Senator Keating. And what was in that year?

Mr. DIAZ-VERSON. 1934.

Senator KEATING. And you have ever since 1934 opposed Batista; is that correct?

Mr. DIAZ-VERSON. When Batista first established his first connection with the Communists in 1934, I opposed him.

Senator KEATING. Have you always since that time opposed him?

Mr. DIAZ-VERSON. Yes, sir, affirmatively.

Senator KEATING. And you think- that any efforts of his to return to Cuba would not be in the interest of the Cuban people; is that correct?

Mr. DIAZ-VERSON. You make reference to the present time?

Senator KEATING. Yes.

Mr. DIAZ-VERSON. Negatively. The Cuban people would never support the Batista regime again.

Senator KEATING. And you personally would never support it again?

Mr. DIAZ-VERSON. No, Sir.

Senator KEATING. I want to make a comment.

I think that we should make it very clear at the outset of testimony that we do not want, to call any witness who is a supporter of Batista or who feels that his return to Cuba would be of interest to the Cuban people.

One or two of the other witnesses have been rather equivocal in that matter. I think we should avoid calling witnesses in this proceeding that are not ready to testify under oath unequivocally that they are opposed to the, Batista regime.

We have plenty of evidence, I believe, without calling such witnesses -- I do not think that they add anything to the proceedings, because they could well be shown to have a bias. And I think the testimony of this witness has been made considerably more weighty by his unequivocal testimony that lie is opposed to the return of Batista in any shape or form.

Proceed.

Mr. SOURWINE. Is it true that the Castro forces destroyed files on Cuban Communists?

Mr. DIAZ-VERSON. Yes, sir.

Mr. SOURWINE. How many such files?

Mr. DIAZ-VERSON. I had privately an archive which comprised 250,000 cards of Latin American Communists and 943 personal records. This was the result of my trips all over Latin America visiting country by country, what were the conditions of communism, and what numbers of Communists there were in each plaice. That archive was stolen and destroyed by the Communists on January 26, 1959.

Senator KEATING. When you say stolen and destroyed by the Communists, can you be more specific?

Mr. DIAZ-VERSON. Do you want the name of the persons that, went there, the ones that did it?

Senator KEATING. Were you there at the time?

Mr. DIAZ-VERSON. No; I was not present at that moment. I had an employee who took care of the archives. A group of four men armed with machineguns arrived.

Senator KEATING. When was this?

Mr. DIAZ-VERSON. January 26, 1959. They gagged the employee, they destroyed the furniture, and they took what was inside the metal files. The neighbors, because, it was an apartment house, saw from the balconies that it was a truck of the 7th military regiment. They testified, and it was published in the newspapers of January 27 of 1959 in Havana.

Senator KEATING. Where were you then?

Mr. DIAZ-VERSON. I was working at that time in the newspaper Excelsior, where I was in charge of redaction, of writing.

Senator KEATING. When did you come to this country?

Mr. DIAZ-VERSON. The 19th of March of 1959.

Mr. SOURWINE. I show you a list of names which you gave the committee, and I ask if you can, of your of knowledge, state that each of the individuals here listed has been indicated in the official files as Communists?

Mr. DIAZ-VERSON. Yes, Sir; all of those names represent persons well known by me to be Communists with a long history, but I wish to request permission of the Senators to state that from this date that I gave this report to the present time, the situation in Cuba has changed extraordinarily, and that new situations have been created.

If you will permit me briefly, I will make an explanation.

We, the investigators of social problems of the Communists, have already established that Cuba is now a socialistic Soviet republic. And we haven't established that this capriciously, but because the Communists have a bible, which is a book entitled "Leninismo," written by Stalin, which is a consulting book to all the Communists in the world to establish socialist regimes. It appears here that there are two types of revolutions, a bourgeois revolution and a socialist revolution, and Stalin stated perfectly which one was one type and which is the other type.

In accordance with those studies, through investigations which are not mistaken, because they are laboratory studies, a professional group, as specialists in this study of communism, we have arrived at the total conclusion that in Cuba, there now exists a regime socialist Soviet. And I have written, compiled a booklet of sociology that I am mailing to all the universities in Latin America where, after I have explained the technical studies of the Communists, I explain in sketches how the Soviet regime operates now in Cuba. I can leave the Senators a copy. It is written in Spanish.

Mr. SOURWINE. Mr. Chairman, I ask that this be received, subject to the ruling that its printing be withheld subject to the committee's determination.

Senator DODD. Yes.

(Booklet referred to was placed in the subcommittee files for reference.)

Mr. SOURWINE. In regard to this list, at the time you gave it to the committee, it was secret and we accepted it with that classification.

Mr. DIAZ-VERSON. I can repeat it publicly -- I can repeat them now if you so desire, Senators.

Mr. SOURWINE. I don't think it is necessary for the witness to repeat them. I just want to know if the witness has any reason why the list should not be printed in the public press?

Mr. DIAZ-VERSON. I have not. I will be satisfied if it is published.

Mr. SOURWINE. I ask that this list go in the record, then.

Senator DODD. It may go in.

(The list referred to with the explanation made by the witness at the time, is as follows:)

MÁS EN :
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Tomado de http://www.diariodecuba.com


El soviet caribeño o una lección de equitación



Fidel Castro, Nikita Jrushov, Antonio Núñez Jiménez y Ramiro Valdés. (AP/INFOBAE)

Por Francisco García González
Montreal
28 de Abril de 2018

César Reynel Aguilera ha escrito un libro. Un libro apasionante, polémico y brillante en exactas dosis.

El grupo editorial Penguin Random House recién lo ha publicado con el sugestivo título de El soviet caribeño. La otra historia de la Revolución cubana.

Si a usted, lector, de izquierda o derecha lo mismo da, que tiene un conocimiento rudimentario, leve o profundo de la historia de Cuba del siglo XX, incluyendo la etapa revolucionaria como plato fuerte, hasta más o menos la actualidad, usted, qué pensaría si le dijeran:

(César Reynel Aguilera )

Que antes de la fundación del Partido Comunista de Cuba en 1925 hubo una sección comunista en La Habana, a la que le fue rechazada su solicitud de ingreso a la Tercera Internacional o Comintern en 1919. Y que el milagro no sucedió hasta 1925, gracias no a un cubano, sino a un polaco agente del Comintern, de muchos nombres, pero que en Cuba desembarcó usando un nombre romano junto a un apellido polaco, Fabio Grobart; hecho que relega los nombres de Julio Antonio Mella y Carlos Baliño, auténticos protagonistas de la fundación del Partido Comunista de Cuba según la narrativa que recogen todos los libros de textos, desde preescolar a sexto, de séptimo al preuniversitario y a la universidad.

Que Mella jamás llegó a nado al buque soviético Vastlav Vorovski, anclado en la bahía de Cárdenas —como tampoco dicen que Fidel Castro atravesó a nado la bahía de Nipe cuando el fracasado affaire de la expedición de Cayo Confite. ¡Esa pasión de los revolucionarios de acción por los deportes!—. Para la travesía de marras hasta el barco ruso, Mella y sus compañeros simplemente hicieron lo que cualquier ser humano hubiese hecho: alquilar un bote. Y si era de motor mejor. Del resto se encargaría una vez más la narrativa oficial. A fin de cuentas, las revoluciones también necesitan de la frivolidad de pasajes que parecen salidos de una novela de aventuras, seguro, eso engancha a los niños con el plot nacional.

Que el "tipo duro", alma del Núcleo Central de Inteligencia Soviética (NCIS) —y esto sí no es frívolo—, en el periodo histórico antes mencionado, no es Fidel Castro, sino el polaco antes aludido, Fabio Grobart
, Quo Vadis Fabio, suerte de demiurgo o gran arquitecto y hacedor de la voluntad del Kremlin en estos lares, y quien por supuesto no se llamaba así, pero a los revolucionarios de acción aparte de los deportes, según el autor de El soviet caribeño…, también le gustaban los nombre romanos hasta la adicción.

(Fabio Grobart; seudónimo)

Que el Partido Comunista de Cuba operaba a través de una estructura de diferentes niveles que iban desde las organizaciones de base, sociales y sindicales, hasta su entramado financiero, y que pasaban por la comisión militar y el aparato de inteligencia y espionaje, hasta llegar al alma y razón de ser del partido, que simplemente era una pantalla para encubrir su NCIS, destinado a defender los intereses de la URSS por encima de cualquier otra razón o evento.

Que el Partido Comunista de Cuba ejercía una política de penetración en todas las organizaciones, partido e instituciones de cualquier tipo siempre en interés del mencionado NCIS. A esta penetración o infiltración, que no discriminaba ninguna tendencia, no escaparon ni la policía, ni el BRAC, ni el ejército, ni partidos como el PAU de Batista, el Ortodoxo de Chibás, el Auténtico, el Directorio Revolucionario, el Movimiento 26 de Julio, sin dejar de mencionar a iglesias, logias masónicas, la radio, la televisión, orquestas de música bailable, el mundo de los guateques campesinos...

Que la histórica y cruenta invasión de las columnas del Che y Camilo hasta Las Villas, en lugar de una suerte de Anábasis a la cubana, fue poco menos que una romería gracias a una operación a gran escala del partido organizada por agentes del NCIS como el inefable Osvaldo Sánchez, apodado por el autor como el delfín de Fabio Grobart.

(Osvaldo Sánchez al lado del Comandante Camilo Cienfuegos)

Que el tristemente célebre juicio de Marquitos no fue más que un ajuste de cuentas de lo más rancio y secreto del NCIS a otros comunistas, léase Joaquín Ordoqui y Edith García Buchaca, léase una ofrenda al NCIS, además de fusilar de paso al caído en desgracia y martirizado militante. 

Y así sucesivamente.

El soviet caribeño… es sin dudas un libro sorprendente en ese sentido revisionista, ¿refabulador?, especie de cuento al revés, en cuyas páginas el lector que sea (imaginemos que no se trate de un miembro del Instituto de Historia para evitarle el retortijón o el mal rato) se enterará que su autor ni es historiador, ni académico, ni cubanólogo, y ni siquiera estudió la carrera de Historia.

Un libro donde pesa el testimonio

César Reynel es no obstante alguien que proviene del mundo de las ciencias. A nuestra pregunta de cómo y de qué formas su background le permitió la concepción y escritura de El soviet caribeño…, el autor responde:

Es muy difícil de saber, dado que el libro, más que un descubrimiento, es el análisis crítico de algo que yo escuché desde joven. Lo que sí te puedo decir es que en casi todos los cursos de doctorado en ciencias de este mundo una de las asignaturas obligatorias consiste en aprender a hacer una lectura crítica de los artículos científicos (…) Te enseñan a leer los artículos de una forma específica. Primero las conclusiones, después los materiales y métodos, seguido de los resultados y por último, si hace falta, el resto (…) El objetivo es averiguar qué reclaman los autores del artículo, ver si los materiales y métodos permiten demostrar ese reclamo y si los resultados lo sustentan.

Otro elemento que pudo haberme ayudado es el concepto de Modelo Científico, que en esencia no es más que una narrativa que intenta explicar, de una forma coherente, hechos que en apariencia no están relacionados o que han sido pobremente explicados con anterioridad.

A lo explicado anteriormente, el autor agrega el peso que para la escritura del libro tuvo la búsqueda de pequeñas informaciones que, en muchas ocasiones, parecen insignificantes, pero que "encajan con otras pequeñas informaciones".

Lo que citábamos al comienzo a modo de publicidad pudiera resumirse en lo que sin dudas es la tesis fundamental del texto de César Reynel, o sea, el rol protagónico del Partido Comunista de Cuba en el citado periodo histórico, ya que "no hay un solo evento de la historia de Cuba —incluida la guerra de Angola— que pueda ser explicado sin tener en cuenta a la organización política más importante del país (...), el viejo Partido Comunista de Cuba, (…) organización fundada en 1925 y que en 1944 —siguiendo órdenes de Stalin— cambió su nombre por el de Partido Socialista Popular". Y para redondear dicha tesis, el autor insiste en que, cuando se habla de eventos, debe contemplarse el más crucial de todos: la capacidad intelectual y organizativa capaz de capitalizar una revolución social y enyuntar los destinos de la Isla a los de la URSS, todo gracias al NCIS dentro del Partido. 

También es importante señalar el peso que tiene el testimonio en el libro, algo que se redondea y se enriquece con su experiencia científica. César Reynel es, según sus propias palabras, "hijo de dos militantes del viejo Partido Comunista de Cuba". Su padre César Antonio Gómez fue secretario de la Juventud Comunista de la Universidad de La Habana desde 1957 hasta 1959; y su madre, Thais Orquídea Aguilera, "fue una de las pocas personas capaces de mostrar una doble militancia al triunfo de la revolución: en las células de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio y en la Juventud Comunista".

Una semblanza de Thais Aguilera como combatiente aparece recogida detalladamente en el libro La autobiografía de Fidel Castro, del escritor Norberto Fuentes. Este marco familiar le permitió a César Reynel conocer muchos testimonios e historias de muchísimos personajes, protagonistas en más de una ocasión, que casi a diario frecuentaban su casa. Todo un lujo sin dudas. Por eso son frecuentes los "una vez escuché" o los "en cierta ocasión alguien contó", recursos impensables para un historiador y ni que se diga de un académico, pero que le dan a El soviet caribeño… una curiosa cualidad heterodoxa que se integra de manera coherente. Gracias al estilo del autor y a las dotes de investigador, el resultado de la combinación de ambas cosas ha sido la creación de un texto de sumo interés.

Algo que merece atención en El soviet caribeño… es el rol protagónico, desde los mismos comienzos de la Revolución, de los hombres del partido que trabajaban para el NCIS y que actuaban desde las sombras, detrás de figurones de dudosa o escasa valía intelectual para realizar las grandes tareas organizativas, represivas, de difusión y exportación a gran escala de los logros revolucionarios. Al respecto Cesar Reynel nos informa en el capítulo XI, titulado "Amor a primera sombra": la escolta de Fidel Castro estaba a cargo de Florentino Aspillaga, padre, desde los primeros momentos del triunfo revolucionario, además de tener a Flavio Bravo, Aníbal Escalante y Carlos Rafael Rodríguez en calidad de consejeros.

(Víctor Pina detrás de Fidel Castro, enero de 1959 )

Ramón Nicolau fungía como segundo al mando de la fortaleza de La Cabaña, regenteada por el Che Guevara. Antonio Núñez Jiménez operaba en Columbia detrás de Camilo Cienfuegos. A Díaz Lanz, jefe de la Fuerza Aérea, Víctor Pina no le perdía ni pies ni pisada. "Al iletrado Ramiro Valdés lo nombraron al frente de la Seguridad del Estado, pero era Osvaldo Sánchez quien sabía exactamente lo que debía hacerse, y cuándo y cómo había que hacerlo." Andrés González Lines era encargado de la Oficina Nacional de Asuntos Marítimos. Marcos Behemaras dirigía la Televisión Cubana. Mientras que Alfredo Guevara, Oscar Pinos y Núñez Jiménez prepararon el programa de la Reforma Agraria y de las expropiaciones a las empresas norteamericanas en la Isl
a.

Es, afirma César Reynel, gracias a estos hombres, y a otros, miembros todos del NCIS, que se "conjura el matrimonio secreto del castrismo con la URSS". A la vez que nada de esto sale de la nada, lo que demuestra la presencia del comunismo en los genomas del castrismo. 

Respecto a las relaciones de Fidel Castro con el viejo Partido Comunista, el libro es sumamente profuso. El autor dedica páginas y páginas del capítulo VIII, titulado "El Caballo", a este baile de máscaras repleto de mutuas ofrendas, que casi siempre son cabezas de tronados o triste vodevil con taquilla garantizada en el Kremlin y en Washington, sobre quién usó a quién para sus fines.

Para Cesar Reynel es asunto es claro: es el Partido —el NCIS o los hombres de Fabio Grobart, para ser más exactos—, quien doma y monta a "El Caballo". Pero también reconoce que dicho proceso de doma y monta fue algo complejo, un perfecto ejemplo de "estrategia fabiana", que pasa por una figura, también de nombre romano, Flavio Bravo, otro obrero de las tinieblas. No cabe duda de que el Partido conocía las limitaciones intelectuales de Fidel Castro, su escasa capacidad organizativa que no iban más allá de manejar a una partida de facinerosos, y supiera cómo hacer uso de ellas en su propio beneficio que no eran otros que velar por los intereses de Moscú en su recién adquirida geografía.

Ahora, creer a ciegas en la doma y monta absolutas le resta, a nuestro modo de ver, voluntad y capacidad operativa al Líder Máximo o Guajiro Mínimo, según César Reynel. No obstante, el capítulo constituye uno de los más apasionantes del libro por la cantidad de información y por el talento del autor para llevarnos a través del pacto tácito lector-escritor hacia su firme convencimiento: luego de una paciente labor de domesticación, el NCIS iba a lomo del invencible comandante. 

Los lectores podrían estar de acuerdo o no con muchos de los presupuestos y aseveraciones de El soviet caribeño… Podrían tildar al autor de poseer una mente perversamente policiaca o de ferviente lector de novelas de detectives y manuales de química, para arreglárselas en las zonas en la que no alcanza el dato investigativo. Pero, las palabras finales del libro son de una dureza visceral a la hora de valorar el quehacer de la ya sabida organización política cubana más importante y exitosa de todos los tiempos:

Uno no puede menos que sentir una especie de triste admiración por esas mujeres y esos hombres que le dedicaron su vida a una causa perdida. Es una lástima que no les hubiera dado por desarrollar a Cuba económicamente. Una verdadera pena que nunca alcanzaran a entender que la esencia del marxismo es un criterio objetivo, llamado desarrollo de las fuerzas productivas, y no las tonterías semirreligiosas de la justicia social, del futuro luminoso y el hombre nuevo.

Creemos finalmente que estamos ante un libro sufrido y digno —mucho más que digno— de tomarse en cuenta más allá de cualquier etiqueta: reescritura o refabulación de lo que sabíamos o pensábamos que sabíamos o sospechábamos. Su gran virtud es el aporte de un nuevo ángulo para comprender el periodo histórico que nos ha conducido al laberinto dentro del que hoy se debate la nación.

César Reynel Aguilera, El soviet caribeño. La otra historia de la Revolución cubana   (Penguin Random House, 2018)
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HIGH BEAM / LUZ LARGA

Mayo 16, 2020

Sobre el libro El Soviet Caribeño. La otra historia de la Revolución Cubana

 Entrevista de Andrés  Alburquerque a César Reynel Aguilera

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sábado, marzo 18, 2023

Video: La Robolución cubana no fue un fenómeno autóctono, fue producto de la penetración soviética. Participan: César Reynel Aguilera, Guillermo ¨Coco¨ Fariñas; modera: Andrés Alburquerque

 
HIGH BEAM / LUZ LARGA

17 de marzo de 2023

La Robolucion cubana no fue un fenómeno autóctono, fue producto de la penetración soviética

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Los  primeros especialistas extranjeros en Inteligencia y Contrainteligencia  que asesoraron a los incipientes órganos de la Seguridad del Estado  después del triunfo de la Revolución fueron los checoslovacos, hispanosoviéticos y ex combatientes  de la Guerra Civil española. Uno de ellos fue Angel Martínez Riosola,   ¨Angelito¨, cuyo verdadero  nombre  era  Francisco  Ciutat de Miguel  quien llegó a Cuba el 4 de  marzo de 1960;  su avión procedía de Venezuela pero antes había recorrido varios países europeos como Checoslovaquia y Bélgica. Era graduado de la prestigiosa Academia  Voroshilov, de la Unión Soviética,  donde también ejerció como profesor. En el 40 aniversario de la invasión de Bahía de Cochinos, recuerdo, aunque ha pasado mucho tiempo,  a Fidel Castro decir en la televisión que  si la invasión hubiera sido por Trinidad,  no tenía ninguna probabilidad de éxito, pues ¨Angelito¨ había hecho fortalecer dicha zona con fuerte artillería y tropas. Se  afirma que participó en combatir a los alzados antiCastristas de la Sierra del Escambray y hasta que fue herido; quizás este ¨asesor¨haya formado parte del grupo operativo especial  ¨Molino¨. Posteriormente ofreció  asesoramiento militar en Vietnam y en Argelia . En Vietnam fue un importante apoyo del General Võ Nguyên Giáp.

Las tempranas  relaciones políticas, militares,  de Inteligencia y Contrainteligencia con la Unión Soviética y otros países en el marco de la mal llamada Guerra Fría, las invasiones Castristas que partieron tempranamente de Cuba (desde marzo-abril de 1959, a Panamá, Nicaragua, Santo Domingo, Haití, etc.) y otras acciones subversivas  no escapaban a los órganos de Inteligencia de los EE.UU., los cuales tenían informado al Presidente Dwight D. Eisenhower, el cual el 17 de marzo de 1960 aprobó  el documento titulado “Un programa de acción encubierta contra el régimen de Castro”,con el objetivo de derrocar a la amenaza que se establecía a 90 millas de las costas de EE.UU. pese a que su gobierno de manera extraordinariamente rápida había reconocido  la llegada al poder del nuevo régimen en Cuba.

Fotos de Francisco Ciutat de Miguel (1909-1986) conocido como ¨Angelito¨, Ángel Martínez Riosola y Pavel Pablovich Stepanov

¨Angelito¨,  Sergio del Valle, Raúl Castro Ruz y Raúl Menéndez Tomassevich

¨Angelito¨ recibiendo un reconocimiento de  Fidel y Raúl Castro Ruz

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Tomado de http://www.diariodecuba.com

El soviet caribeño o una lección de equitación



Fidel Castro, Nikita Jrushov, Antonio Núñez Jiménez y Ramiro Valdés. (AP/INFOBAE)

Por Francisco García González
Montreal
28 de Abril de 2018

César Reynel Aguilera ha escrito un libro. Un libro apasionante, polémico y brillante en exactas dosis.

El grupo editorial Penguin Random House recién lo ha publicado con el sugestivo título de El soviet caribeño. La otra historia de la Revolución cubana.

Si a usted, lector, de izquierda o derecha lo mismo da, que tiene un conocimiento rudimentario, leve o profundo de la historia de Cuba del siglo XX, incluyendo la etapa revolucionaria como plato fuerte, hasta más o menos la actualidad, usted, qué pensaría si le dijeran:

(César Reynel Aguilera )

Que antes de la fundación del Partido Comunista de Cuba en 1925 hubo una sección comunista en La Habana, a la que le fue rechazada su solicitud de ingreso a la Tercera Internacional o Comintern en 1919. Y que el milagro no sucedió hasta 1925, gracias no a un cubano, sino a un polaco agente del Comintern, de muchos nombres, pero que en Cuba desembarcó usando un nombre romano junto a un apellido polaco, Fabio Grobart; hecho que relega los nombres de Julio Antonio Mella y Carlos Baliño, auténticos protagonistas de la fundación del Partido Comunista de Cuba según la narrativa que recogen todos los libros de textos, desde preescolar a sexto, de séptimo al preuniversitario y a la universidad.

Que Mella jamás llegó a nado al buque soviético Vastlav Vorovski, anclado en la bahía de Cárdenas —como tampoco dicen que Fidel Castro atravesó a nado la bahía de Nipe cuando el fracasado affaire de la expedición de Cayo Confite. ¡Esa pasión de los revolucionarios de acción por los deportes!—. Para la travesía de marras hasta el barco ruso, Mella y sus compañeros simplemente hicieron lo que cualquier ser humano hubiese hecho: alquilar un bote. Y si era de motor mejor. Del resto se encargaría una vez más la narrativa oficial. A fin de cuentas, las revoluciones también necesitan de la frivolidad de pasajes que parecen salidos de una novela de aventuras, seguro, eso engancha a los niños con el plot nacional.

Que el "tipo duro", alma del Núcleo Central de Inteligencia Soviética (NCIS) —y esto sí no es frívolo—, en el periodo histórico antes mencionado, no es Fidel Castro, sino el polaco antes aludido, Fabio Grobart
, Quo Vadis Fabio, suerte de demiurgo o gran arquitecto y hacedor de la voluntad del Kremlin en estos lares, y quien por supuesto no se llamaba así, pero a los revolucionarios de acción aparte de los deportes, según el autor de El soviet caribeño…, también le gustaban los nombre romanos hasta la adicción.

(Fabio Grobart)

Que el Partido Comunista de Cuba operaba a través de una estructura de diferentes niveles que iban desde las organizaciones de base, sociales y sindicales, hasta su entramado financiero, y que pasaban por la comisión militar y el aparato de inteligencia y espionaje, hasta llegar al alma y razón de ser del partido, que simplemente era una pantalla para encubrir su NCIS, destinado a defender los intereses de la URSS por encima de cualquier otra razón o evento.

Que el Partido Comunista de Cuba ejercía una política de penetración en todas las organizaciones, partido e instituciones de cualquier tipo siempre en interés del mencionado NCIS. A esta penetración o infiltración, que no discriminaba ninguna tendencia, no escaparon ni la policía, ni el BRAC, ni el ejército, ni partidos como el PAU de Batista, el Ortodoxo de Chibás, el Auténtico, el Directorio Revolucionario, el Movimiento 26 de Julio, sin dejar de mencionar a iglesias, logias masónicas, la radio, la televisión, orquestas de música bailable, el mundo de los guateques campesinos...

Que la histórica y cruenta invasión de las columnas del Che y Camilo hasta Las Villas, en lugar de una suerte de Anábasis a la cubana, fue poco menos que una romería gracias a una operación a gran escala del partido organizada por agentes del NCIS como el inefable Osvaldo Sánchez, apodado por el autor como el delfín de Fabio Grobart.

(Osvaldo Sánchez al lado del Comandante Camilo Cienfuegos)

Que el tristemente célebre juicio de Marquitos no fue más que un ajuste de cuentas de lo más rancio y secreto del NCIS a otros comunistas, léase Joaquín Ordoqui y Edith García Buchaca, léase una ofrenda al NCIS, además de fusilar de paso al caído en desgracia y martirizado militante. 

Y así sucesivamente.

El soviet caribeño… es sin dudas un libro sorprendente en ese sentido revisionista, ¿refabulador?, especie de cuento al revés, en cuyas páginas el lector que sea (imaginemos que no se trate de un miembro del Instituto de Historia para evitarle el retortijón o el mal rato) se enterará que su autor ni es historiador, ni académico, ni cubanólogo, y ni siquiera estudió la carrera de Historia.

Un libro donde pesa el testimonio

César Reynel es no obstante alguien que proviene del mundo de las ciencias. A nuestra pregunta de cómo y de qué formas su background le permitió la concepción y escritura de El soviet caribeño…, el autor responde:

Es muy difícil de saber, dado que el libro, más que un descubrimiento, es el análisis crítico de algo que yo escuché desde joven. Lo que sí te puedo decir es que en casi todos los cursos de doctorado en ciencias de este mundo una de las asignaturas obligatorias consiste en aprender a hacer una lectura crítica de los artículos científicos (…) Te enseñan a leer los artículos de una forma específica. Primero las conclusiones, después los materiales y métodos, seguido de los resultados y por último, si hace falta, el resto (…) El objetivo es averiguar qué reclaman los autores del artículo, ver si los materiales y métodos permiten demostrar ese reclamo y si los resultados lo sustentan.

Otro elemento que pudo haberme ayudado es el concepto de Modelo Científico, que en esencia no es más que una narrativa que intenta explicar, de una forma coherente, hechos que en apariencia no están relacionados o que han sido pobremente explicados con anterioridad.

A lo explicado anteriormente, el autor agrega el peso que para la escritura del libro tuvo la búsqueda de pequeñas informaciones que, en muchas ocasiones, parecen insignificantes, pero que "encajan con otras pequeñas informaciones".

Lo que citábamos al comienzo a modo de publicidad pudiera resumirse en lo que sin dudas es la tesis fundamental del texto de César Reynel, o sea, el rol protagónico del Partido Comunista de Cuba en el citado periodo histórico, ya que "no hay un solo evento de la historia de Cuba —incluida la guerra de Angola— que pueda ser explicado sin tener en cuenta a la organización política más importante del país (...), el viejo Partido Comunista de Cuba, (…) organización fundada en 1925 y que en 1944 —siguiendo órdenes de Stalin— cambió su nombre por el de Partido Socialista Popular". Y para redondear dicha tesis, el autor insiste en que, cuando se habla de eventos, debe contemplarse el más crucial de todos: la capacidad intelectual y organizativa capaz de capitalizar una revolución social y enyuntar los destinos de la Isla a los de la URSS, todo gracias al NCIS dentro del Partido. 

También es importante señalar el peso que tiene el testimonio en el libro, algo que se redondea y se enriquece con su experiencia científica. César Reynel es, según sus propias palabras, "hijo de dos militantes del viejo Partido Comunista de Cuba". Su padre César Antonio Gómez fue secretario de la Juventud Comunista de la Universidad de La Habana desde 1957 hasta 1959; y su madre, Thais Orquídea Aguilera, "fue una de las pocas personas capaces de mostrar una doble militancia al triunfo de la revolución: en las células de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio y en la Juventud Comunista".

Una semblanza de Thais Aguilera como combatiente aparece recogida detalladamente en el libro La autobiografía de Fidel Castro, del escritor Norberto Fuentes. Este marco familiar le permitió a César Reynel conocer muchos testimonios e historias de muchísimos personajes, protagonistas en más de una ocasión, que casi a diario frecuentaban su casa. Todo un lujo sin dudas. Por eso son frecuentes los "una vez escuché" o los "en cierta ocasión alguien contó", recursos impensables para un historiador y ni que se diga de un académico, pero que le dan a El soviet caribeño… una curiosa cualidad heterodoxa que se integra de manera coherente. Gracias al estilo del autor y a las dotes de investigador, el resultado de la combinación de ambas cosas ha sido la creación de un texto de sumo interés.

Algo que merece atención en El soviet caribeño… es el rol protagónico, desde los mismos comienzos de la Revolución, de los hombres del partido que trabajaban para el NCIS y que actuaban desde las sombras, detrás de figurones de dudosa o escasa valía intelectual para realizar las grandes tareas organizativas, represivas, de difusión y exportación a gran escala de los logros revolucionarios. Al respecto Cesar Reynel nos informa en el capítulo XI, titulado "Amor a primera sombra": la escolta de Fidel Castro estaba a cargo de Florentino Aspillaga, padre, desde los primeros momentos del triunfo revolucionario, además de tener a Flavio Bravo, Aníbal Escalante y Carlos Rafael Rodríguez en calidad de consejeros.

(Víctor Pina detrás de Fidel Castro, enero de 1959 )

Ramón Nicolau fungía como segundo al mando de la fortaleza de La Cabaña, regenteada por el Che Guevara. Antonio Núñez Jiménez operaba en Columbia detrás de Camilo Cienfuegos. A Díaz Lanz, jefe de la Fuerza Aérea, Víctor Pina no le perdía ni pies ni pisada. "Al iletrado Ramiro Valdés lo nombraron al frente de la Seguridad del Estado, pero era Osvaldo Sánchez quien sabía exactamente lo que debía hacerse, y cuándo y cómo había que hacerlo." Andrés González Lines era encargado de la Oficina Nacional de Asuntos Marítimos. Marcos Behemaras dirigía la Televisión Cubana. Mientras que Alfredo Guevara, Oscar Pinos y Núñez Jiménez prepararon el programa de la Reforma Agraria y de las expropiaciones a las empresas norteamericanas en la Isl
a.

Es, afirma César Reynel, gracias a estos hombres, y a otros, miembros todos del NCIS, que se "conjura el matrimonio secreto del castrismo con la URSS". A la vez que nada de esto sale de la nada, lo que demuestra la presencia del comunismo en los genomas del castrismo. 

Respecto a las relaciones de Fidel Castro con el viejo Partido Comunista, el libro es sumamente profuso. El autor dedica páginas y páginas del capítulo VIII, titulado "El Caballo", a este baile de máscaras repleto de mutuas ofrendas, que casi siempre son cabezas de tronados o triste vodevil con taquilla garantizada en el Kremlin y en Washington, sobre quién usó a quién para sus fines.

Para Cesar Reynel es asunto es claro: es el Partido —el NCIS o los hombres de Fabio Grobart, para ser más exactos—, quien doma y monta a "El Caballo". Pero también reconoce que dicho proceso de doma y monta fue algo complejo, un perfecto ejemplo de "estrategia fabiana", que pasa por una figura, también de nombre romano, Flavio Bravo, otro obrero de las tinieblas. No cabe duda de que el Partido conocía las limitaciones intelectuales de Fidel Castro, su escasa capacidad organizativa que no iban más allá de manejar a una partida de facinerosos, y supiera cómo hacer uso de ellas en su propio beneficio que no eran otros que velar por los intereses de Moscú en su recién adquirida geografía.

Ahora, creer a ciegas en la doma y monta absolutas le resta, a nuestro modo de ver, voluntad y capacidad operativa al Líder Máximo o Guajiro Mínimo, según César Reynel. No obstante, el capítulo constituye uno de los más apasionantes del libro por la cantidad de información y por el talento del autor para llevarnos a través del pacto tácito lector-escritor hacia su firme convencimiento: luego de una paciente labor de domesticación, el NCIS iba a lomo del invencible comandante. 

Los lectores podrían estar de acuerdo o no con muchos de los presupuestos y aseveraciones de El soviet caribeño… Podrían tildar al autor de poseer una mente perversamente policiaca o de ferviente lector de novelas de detectives y manuales de química, para arreglárselas en las zonas en la que no alcanza el dato investigativo. Pero, las palabras finales del libro son de una dureza visceral a la hora de valorar el quehacer de la ya sabida organización política cubana más importante y exitosa de todos los tiempos:

Uno no puede menos que sentir una especie de triste admiración por esas mujeres y esos hombres que le dedicaron su vida a una causa perdida. Es una lástima que no les hubiera dado por desarrollar a Cuba económicamente. Una verdadera pena que nunca alcanzaran a entender que la esencia del marxismo es un criterio objetivo, llamado desarrollo de las fuerzas productivas, y no las tonterías semirreligiosas de la justicia social, del futuro luminoso y el hombre nuevo.

Creemos finalmente que estamos ante un libro sufrido y digno —mucho más que digno— de tomarse en cuenta más allá de cualquier etiqueta: reescritura o refabulación de lo que sabíamos o pensábamos que sabíamos o sospechábamos. Su gran virtud es el aporte de un nuevo ángulo para comprender el periodo histórico que nos ha conducido al laberinto dentro del que hoy se debate la nación.

César Reynel Aguilera, El soviet caribeño. La otra historia de la Revolución cubana   (Penguin Random House, 2018)

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sábado, enero 22, 2022

Video del programa Cuba y su Historia sobre el libro El Soviet Caribeño (Traición de Fidel Castro) [16-01-2022]. Invitado César Reynel Aguilera

 

Ramón Nikolau


Ramón Nikolau, Flavio Bravo , ¿Carlos Rafael Rodríguez?, Juan Marinello, Blas Roca y quizás Lázaro Peña



Salvador García Aguero  en la extrema derecha de la foto.


Wenceslao Cruz

Enero 16, 2022

Cuba y su Historia - El Soviet Caribeño (Traición de Fidel Castro) [16-01-2022]

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EL SOVIET CARIBEÑO, autor César Reynel Aguilera

Fragmento
A manera de prólogo
(sobre la historia de un gran engaño)

Por Juan Bautista Yofre

Hace poco menos de un lustro, cuando decidí escribir Fue Cuba como una forma de explicar a los lectores la desgracia argentina de los años 60 y 70, me sumergí en innumerables textos de autores muy reconocidos internacionalmente y con gran respaldo económico. Otros libros eran testimonios de diplomáticos sobre sus pasos por La Habana o simples observaciones sobre gestiones de personajes de la época pre y post dictadura de Fulgencio Batista Zaldívar. En la lista de libros observados tampoco faltaron los de varios que reflejaron un clima de época no del todo completo sobre la inevitabilidad de la llegada de Fidel Castro Ruz y el clandestino Partido Comunista al poder en Cuba (conocido como Partido Socialista Popular). También consulté los testimonios de algunos de los que acompañaron a Fidel Castro durante los días de la Sierra Maestra y más tarde, cuando vieron la luz de la verdad, lo abandonaron y fueron encarcelados por años o partieron al exilio. En escasas palabras, y sin ningún atisbo de vanidad, puedo decir que leí más de lo conveniente. Hasta de aquellos a los que considero cómplices de la tiranía castrista porque no contaron certeramente la verdad de la génesis del pensamiento de la revolución cubana, buscando un éxito editorial que en general nunca les faltó. Son los surfistas del progresismo, muchas veces acompañados por editoriales capitalistas. Fue cuando recordé a Eric Hobsbawn, que nos decía: “La historia tergiversada no es historia inofensiva. Es peligrosa”. A todos estos libros agregué los archivos secretos de la Inteligencia checoslovaca.

Fue en ese tiempo de gestación de mi libro sobre la responsabilidad cubana en la tragedia argentina (y latinoamericana) que comencé a prestar atención a detalles que venían del más allá, a miles de kilómetros de Buenos Aires, de Canadá, que me decían que en mi damero narrativo faltaban elementos informativos muy importantes y que, por lo general, nadie se atrevía a señalar y poner en su justo lugar. Observaciones que la Inteligencia estadounidense no tuvo en cuenta por simple estupidez o irresponsabilidad absoluta y que sí ilustraban el archivo de la Inteligencia checoslovaca en mi poder.

Esa voz que me venía de Canadá a través de relatos aislados —por el momento— sobre El soviet caribeño era la de César Reynel Aguilera, un joven médico y escritor cubano que nació cuando yo atravesaba los 17 años de mi existencia y faltaba un año (1964) para que una columna guerrillera entrara a la Argentina por el Norte para desafiar a los poderes constitucionales. La encabezaba un argentino amigo de Ernesto “Che” Guevara y contaba en su dotación con hombres forjados en la Sierra Maestra, algunos de los cuales llegarían a altos cargos en el gobierno cubano y el Partido Comunista de Cuba.

Con el paso de los días y las semanas, César Reynel Aguilera se convirtió en mi sherpa. Fue él quien me enseñó la importancia de personajes clave en la operación de apoderamiento comunista de la nación cubana, mientras muchos se distraían con los sones de Benny Moré. Al respecto, no faltó la ironía atribuida a Ernesto Guevara —y aceptada por Carlos Franqui— al decir que era “una revolución con pachanga”. Lastimosamente, cuando la pachanga —que es la expresión de la alegría— se apagó, Cuba cayó en la tristeza de la penumbra y llegaron los sonidos de las balalaikas.

(César Reynel Aguilera)

Es de los pocos autores que pusieron su lupa sobre la personalidad y el trabajo en las sombras del polaco comunista Fabio Grobart en Cuba. Así se llega a saber que Fidel Castro Ruz ya era comunista antes de entrar en La Habana el 8 de enero de 1959. No lo digo yo, lo afirmó el propio Castro a los dos años de estar en el poder y tras haber ahogado en el silencio todo atisbo de oposición en Cuba. Fue el 22 de diciembre de 1961 cuando se sacó la máscara y declaró al diario Revolución: “Desde luego, si nosotros nos paramos en el pico Turquino cuando éramos ‘cuatro gatos’ y decimos: somos marxistas-leninistas, desde el pico Turquino, posiblemente no hubiéramos podido bajar al llano. Así que nosotros nos denominábamos de otra manera, no abordábamos ese tema...”.1

Acentúo el desafío-franqueza de Castro porque es bueno que se sepa que los funcionarios del Departamento de Estado de los Estados Unidos, hasta ese momento, vivían en Babia: “No encontramos evidencia creíble que indicara que Castro tenía lazos con el Partido Comunista o, incluso, que sintiera mucha simpatía por ese partido”, dijo el secretario de Embajada en Cuba Wayne Smith años más tarde. Era el encargado de cerrar la embajada estadounidense en La Habana en 1960 y partió para asesorar a la Casa Blanca como especialista en cuestiones cubano-americanas y miembro del Buró de Inteligencia de Foggy Bottom. En los peores años de la década del 70, Smith fungió en Buenos Aires de consejero político de los embajadores John Davis Lodge y Robert Hill.

Todo el recorrido del relato de Reynel Aguilera es una revelación tras otra que él pudo tomar en su casa paterna (su padre fue un importante miembro del PSP) y del propio conocimiento de sus años de observación y estudio. Para aquellos que trabajan en la investigación periodística, su capítulo “El quinto mártir” es un espejo donde reflejarse.

No soy proclive a escribir prólogos, pero estimé necesario hacerlo en este caso por dos razones. La primera, porque el lector va a conocer de primera mano y con certezas absolutas cómo el comunismo se apoderó de Cuba ante la sorpresa generalizada de su sociedad. Luego, por una cuestión de reconocimiento —y agradecimiento—, porque sin César Reynel Aguilera no hubiera llegado a profundizar los pliegues de la gran estafa castrista que lleva más de medio siglo en el poder.

Con El soviet caribeño el lector habrá de sumergirse en un mundo secreto, impreciso, cargado de hipocresías y mentiras; un universo de miradas de hombres de buena fe que confiaron en el discurso público de Castro mientras se maceraba ya en el poder, a través de un gobierno en las sombras, la tragedia cubana que se pretendería, más tarde, llevar o exportar a toda América Latina. Es un libro necesario para comprender lo que sucedió en Cuba y lo que puede ocurrir cuando lo que se dice no es lo que se piensa.

1. El pico Turquino es el más alto de Cuba y está enclavado en la Sierra Maestra.
Capítulo I
Diamantes para el hombre nuevo

El cubano es un pueblo condenado a observar cómo otros cuentan su historia reciente. Poco importa si el tema es la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista, la Crisis de Octubre, la muerte del “Che” Guevara o la guerra en Angola; en cada uno de ellos nos espera una lista de expertos extranjeros y de instituciones que yacen en las antípodas de nuestra cultura.

Cada vez que leo a alguno de esos sabedores de la historia de Cuba no puedo evitar el recuerdo de una frase de Isaiah Berlin en su ensayo Las ciencias y las humanidades: “¿Qué saben hoy los grandes estudiosos de Roma que no fuera del conocimiento de la criada de Cicerón? ¿Qué pueden añadir esos señores al acervo de esa muchacha?”.2

Por razones familiares crecí en una casa que, si bien nunca llegó a ser tan importante como la de Cicerón, sí fue un sitio de visita y tertulia por el que pasaron muchas de las ideas, y algunas de las personas, que conformaron la historia reciente de Cuba.

Soy hijo de dos militantes del viejo Partido Comunista de Cuba (PCC). Mi padre, César Antonio Gómez Pérez de Medina, fue desde inicios de 1957 hasta enero de 1959, el secretario general de la Juventud Comunista en la Universidad de La Habana; una institución que por su importancia estratégica era considerada por el PCC como la séptima provincia de Cuba.3 Mi madre, Thais Orquídea Aguilera Baqués, fue una de las pocas personas capaces de mostrar una doble militancia al triunfo de la revolución: en las células de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio (M26-7) y en la Juventud Comunista.

El comentario sobre la valentía física de mi madre fue lo primero que me acostumbré a escuchar cada vez que alguien, amigo o enemigo, me reconocía como hijo de ella. A pesar de esos elogios, ella siempre tuvo a bien reconocer que llegó viva al 1 de enero de 1959 gracias a la astucia conspirativa de mi padre. Creo que fue esa combinación de belleza y coraje físico, por el lado materno, y astucia e ideología, por el paterno, la que hizo de mi casa un sitio tan atractivo para el paso de los más disímiles personajes de la historia reciente de Cuba.

Llegaban, pedían café y se lanzaban a despachar sobre los temas más candentes de una política que creían conocer al dedillo. Los niños podíamos asistir, siempre que nos mantuviéramos callados. Y así crecimos, entre ideas y análisis que no solo estaban mucho más allá de los que expresaban las páginas del periódico Granma, sino que permitían entender una buena parte de lo que ese libelo insinuaba entrelíneas. Fue escuchando aquellas tertulias, o recordándolas después —gracias a mi hermana mayor y a mis tíos—, que pude descubrir algo que todavía hoy, cuando leo a la mayoría de los cubanólogos, me hace preguntarme si están hablando del país donde nací.

La inmensa mayoría de esos expertos describen la historia de la revolución cubana a partir de la figura de Fidel Castro y analizan esa historia como una cadena de hechos que se consideran aislados. Esas dos limitaciones son imprescindibles para crear el legado histórico que el castrismo pretende dejarle al mundo. Un cuento de hadas que reza más o menos así: un líder carismático y nacionalista desató una revuelta agraria, engañó a la alta burguesía y a los estadounidenses, derrotó militarmente al ejército regular de Batista, tomó el poder y se lo entregó, por razones de sobrevivencia económica, a unos viejitos comunistas y cobardes que siempre le estuvieron eternamente agradecidos.

La versión que yo crecí escuchando siempre incluyó esa mitología de profetas barbados y aguas partidas, pero le añadió un nivel de complejidad mucho más cercano a la realidad. Es una narrativa que parte de reconocer que a partir del año 1925 no hay un solo evento de .......

 Salvador Díaz Versón

El periodista Salvador Díaz Versón quién había ocupado un alto cargo policial en uno de los gobiernos auténticos  tenía en su poder los expedientes de la Liga Anticomunista donde  estaban depositados muchos años de  investigación  sobre los comunistas en Cuba y fuera de Cuba. El expediente A-943 correspondía a Fidel Castro Ruz y en él se reflejaba que Fidel  Castro había comenzado a trabajar para la Unión Soviética  en 1943 y que en su reclutamiento y entrenamiento había desempeñado un importante  papel un diplomático supuestamente llamado Gomer Bashirov, En el expediente también habían fotos y documentos que  que evidenciaban su conexión con Moscú. Después del triunfo de la Revolución y concretamente tan cercano como el 23 de enero de 1959  se requisaron los archivos que estaban, si mal no recuerdo haber leido, en la casa de Salvador Díaz Versón en Cojimar.  Una carta de Fidel Castro dirigida  a Abelardo Adán en Praga que fue interceptada por Salvador Díaz Versón decía: ¨ Nuestro amigo me dijo que me mantiene reservado para mayores esfuerzos  y que no debo quemarme  viajando ahora. Ellos tienen  un plan  en el cual yo seré  el eje que  se implementara muypronto. Es posible  que entonces volvamos a vernos sin temor al imperialismo yanqui¨.  La información de casi todo lo que está en este párrafo están en las páginas 777 y 778 del excelente libro (aunque no coincido en algunas interpretaciones que aparecen en él)  titulado La Verdadera República de Cuba , del Dr.Andrés Cao Mendiguren.

El gobierno de los EE.UU. ha  tenido infiltración comunista  en su Departamento de Estado  al menos desde finales de  los años 20 del siglo pasado. Eso se ha conocido sin duda alguna después de la caida  del  comunismo en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; llamada más brevemente en español  cómo la  URSS. Uno de esos agentes, que tempranamente  fue  identificado como comunista  por Rolando Masferrer,  ya que había pertenecido a la tropa  a la que pertenecía también Masferrer en la Guerra Civil Española,  fue  William Arthur Wieland (en Cuba Guillermo Arturo Montenegro Wieland) del cual se habla en este breve video  ya que  como jefe del Buró del Caribe del Departamento de Estado  contribuyó grandemente  en la ascensión del Fidel Castro y del comunismo en Cuba  recomendando múltiples sanciones al régimen de Fulgencio Batista; una de ellas fue el embargo de armas en plena insurrección armada contra Batista.

Coronel Roger Rojas Lavernia: Fidel Castro y el Comunismo Internacional



Para ampliar ciertos aspectos  del la historia del Partido Comunista en Cuba sugiero leer  un  libro  clásico e ineludible para conocerlos:    Historia del Partido Comunista Cubano  de Antonio Alonso Ávila y  Jorge García Montes, testigos de muchos de los hechos. Haciendo click en el títuo del libro en amarillo  pueden llegar a Amazon donde se vende;  identicamente para la versión Kindle del libro de  César Reynel Aguilera .


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