viernes, julio 01, 2022

Cuba: Falleció el General de División Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, Presidente Ejecutivo de GAESA, miembro del Buró Político del PCC, yerno, o ex yerno, del tirano Raúl Castro Ruz al haber estado casado con Deborah Castro

AmericaTeVeCanal41


El Régimen Cubano anuncia la muerte del general de división Luis Alberto Rodríguez López Calleja





AmericaTeVeCanal41


Análisis: ¿Qué significa la muerte de López-Calleja para el futuro de la dictadura cubana?



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Tomado de http://www.cubadebate.cu/

Falleció el General de División Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, miembro del Buró Político del PCC

1 julio 2022 

Nota informativa

Con profundo pesar informamos a nuestro pueblo que en las primeras horas de la mañana de este viernes 1 de julio, como resultado de un paro cardiorrespiratorio, falleció el General de División Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, presidente ejecutivo del Grupo de Administración Empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

(General de División Luis Alberto Rodríguez López-Calleja. Presidente Ejecutivo  del Grupo de Administración Empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (GAESA) )

El general Luis Alberto, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido y diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, atesora una brillante hoja de servicios a la Patria y a la Revolución Cubana.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

El movimiento de cambiar a GAESA del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias  para el Consejo de Estado responde fundamentalmente (que no quiere decir que sea la única causa)  a las sanciones que en los EE.UU.  se han tomado en contra de empresas subordinadas al poder militar de la dictadura castro comunista cuya esencia fundamental es una dictadura militar con un fuerte  carácter dinástico  que como toda monárquiá  tiene a su corte de  cortesanos... y cortesanas en los dos sentidos que esta última palabra posee.


Digan la verdad, Luis Alberto falleció resultado del cancer de prostata



Carlos Calvo
1 de julio 2022

#carloscalvo #C40 #SOSCUBA
Muere López-Calleja | Carlos Calvo

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AmericaTeVeCanal41
Julio 1, 2022

¿Quién era López-Calleja el ex yerno de Raúl Castro y uno de los hombres más poderosos de Cuba ?


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sábado, enero 22, 2022

Video del programa Cuba y su Historia sobre el libro El Soviet Caribeño (Traición de Fidel Castro) [16-01-2022]. Invitado César Reynel Aguilera

 

Ramón Nikolau


Ramón Nikolau, Flavio Bravo , ¿Carlos Rafael Rodríguez?, Juan Marinello, Blas Roca y quizás Lázaro Peña



Salvador García Aguero  en la extrema derecha de la foto.


Wenceslao Cruz

Enero 16, 2022

Cuba y su Historia - El Soviet Caribeño (Traición de Fidel Castro) [16-01-2022]

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EL SOVIET CARIBEÑO, autor César Reynel Aguilera

Fragmento
A manera de prólogo
(sobre la historia de un gran engaño)

Por Juan Bautista Yofre

Hace poco menos de un lustro, cuando decidí escribir Fue Cuba como una forma de explicar a los lectores la desgracia argentina de los años 60 y 70, me sumergí en innumerables textos de autores muy reconocidos internacionalmente y con gran respaldo económico. Otros libros eran testimonios de diplomáticos sobre sus pasos por La Habana o simples observaciones sobre gestiones de personajes de la época pre y post dictadura de Fulgencio Batista Zaldívar. En la lista de libros observados tampoco faltaron los de varios que reflejaron un clima de época no del todo completo sobre la inevitabilidad de la llegada de Fidel Castro Ruz y el clandestino Partido Comunista al poder en Cuba (conocido como Partido Socialista Popular). También consulté los testimonios de algunos de los que acompañaron a Fidel Castro durante los días de la Sierra Maestra y más tarde, cuando vieron la luz de la verdad, lo abandonaron y fueron encarcelados por años o partieron al exilio. En escasas palabras, y sin ningún atisbo de vanidad, puedo decir que leí más de lo conveniente. Hasta de aquellos a los que considero cómplices de la tiranía castrista porque no contaron certeramente la verdad de la génesis del pensamiento de la revolución cubana, buscando un éxito editorial que en general nunca les faltó. Son los surfistas del progresismo, muchas veces acompañados por editoriales capitalistas. Fue cuando recordé a Eric Hobsbawn, que nos decía: “La historia tergiversada no es historia inofensiva. Es peligrosa”. A todos estos libros agregué los archivos secretos de la Inteligencia checoslovaca.

Fue en ese tiempo de gestación de mi libro sobre la responsabilidad cubana en la tragedia argentina (y latinoamericana) que comencé a prestar atención a detalles que venían del más allá, a miles de kilómetros de Buenos Aires, de Canadá, que me decían que en mi damero narrativo faltaban elementos informativos muy importantes y que, por lo general, nadie se atrevía a señalar y poner en su justo lugar. Observaciones que la Inteligencia estadounidense no tuvo en cuenta por simple estupidez o irresponsabilidad absoluta y que sí ilustraban el archivo de la Inteligencia checoslovaca en mi poder.

Esa voz que me venía de Canadá a través de relatos aislados —por el momento— sobre El soviet caribeño era la de César Reynel Aguilera, un joven médico y escritor cubano que nació cuando yo atravesaba los 17 años de mi existencia y faltaba un año (1964) para que una columna guerrillera entrara a la Argentina por el Norte para desafiar a los poderes constitucionales. La encabezaba un argentino amigo de Ernesto “Che” Guevara y contaba en su dotación con hombres forjados en la Sierra Maestra, algunos de los cuales llegarían a altos cargos en el gobierno cubano y el Partido Comunista de Cuba.

Con el paso de los días y las semanas, César Reynel Aguilera se convirtió en mi sherpa. Fue él quien me enseñó la importancia de personajes clave en la operación de apoderamiento comunista de la nación cubana, mientras muchos se distraían con los sones de Benny Moré. Al respecto, no faltó la ironía atribuida a Ernesto Guevara —y aceptada por Carlos Franqui— al decir que era “una revolución con pachanga”. Lastimosamente, cuando la pachanga —que es la expresión de la alegría— se apagó, Cuba cayó en la tristeza de la penumbra y llegaron los sonidos de las balalaikas.

(César Reynel Aguilera)

Es de los pocos autores que pusieron su lupa sobre la personalidad y el trabajo en las sombras del polaco comunista Fabio Grobart en Cuba. Así se llega a saber que Fidel Castro Ruz ya era comunista antes de entrar en La Habana el 8 de enero de 1959. No lo digo yo, lo afirmó el propio Castro a los dos años de estar en el poder y tras haber ahogado en el silencio todo atisbo de oposición en Cuba. Fue el 22 de diciembre de 1961 cuando se sacó la máscara y declaró al diario Revolución: “Desde luego, si nosotros nos paramos en el pico Turquino cuando éramos ‘cuatro gatos’ y decimos: somos marxistas-leninistas, desde el pico Turquino, posiblemente no hubiéramos podido bajar al llano. Así que nosotros nos denominábamos de otra manera, no abordábamos ese tema...”.1

Acentúo el desafío-franqueza de Castro porque es bueno que se sepa que los funcionarios del Departamento de Estado de los Estados Unidos, hasta ese momento, vivían en Babia: “No encontramos evidencia creíble que indicara que Castro tenía lazos con el Partido Comunista o, incluso, que sintiera mucha simpatía por ese partido”, dijo el secretario de Embajada en Cuba Wayne Smith años más tarde. Era el encargado de cerrar la embajada estadounidense en La Habana en 1960 y partió para asesorar a la Casa Blanca como especialista en cuestiones cubano-americanas y miembro del Buró de Inteligencia de Foggy Bottom. En los peores años de la década del 70, Smith fungió en Buenos Aires de consejero político de los embajadores John Davis Lodge y Robert Hill.

Todo el recorrido del relato de Reynel Aguilera es una revelación tras otra que él pudo tomar en su casa paterna (su padre fue un importante miembro del PSP) y del propio conocimiento de sus años de observación y estudio. Para aquellos que trabajan en la investigación periodística, su capítulo “El quinto mártir” es un espejo donde reflejarse.

No soy proclive a escribir prólogos, pero estimé necesario hacerlo en este caso por dos razones. La primera, porque el lector va a conocer de primera mano y con certezas absolutas cómo el comunismo se apoderó de Cuba ante la sorpresa generalizada de su sociedad. Luego, por una cuestión de reconocimiento —y agradecimiento—, porque sin César Reynel Aguilera no hubiera llegado a profundizar los pliegues de la gran estafa castrista que lleva más de medio siglo en el poder.

Con El soviet caribeño el lector habrá de sumergirse en un mundo secreto, impreciso, cargado de hipocresías y mentiras; un universo de miradas de hombres de buena fe que confiaron en el discurso público de Castro mientras se maceraba ya en el poder, a través de un gobierno en las sombras, la tragedia cubana que se pretendería, más tarde, llevar o exportar a toda América Latina. Es un libro necesario para comprender lo que sucedió en Cuba y lo que puede ocurrir cuando lo que se dice no es lo que se piensa.

1. El pico Turquino es el más alto de Cuba y está enclavado en la Sierra Maestra.
Capítulo I
Diamantes para el hombre nuevo

El cubano es un pueblo condenado a observar cómo otros cuentan su historia reciente. Poco importa si el tema es la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista, la Crisis de Octubre, la muerte del “Che” Guevara o la guerra en Angola; en cada uno de ellos nos espera una lista de expertos extranjeros y de instituciones que yacen en las antípodas de nuestra cultura.

Cada vez que leo a alguno de esos sabedores de la historia de Cuba no puedo evitar el recuerdo de una frase de Isaiah Berlin en su ensayo Las ciencias y las humanidades: “¿Qué saben hoy los grandes estudiosos de Roma que no fuera del conocimiento de la criada de Cicerón? ¿Qué pueden añadir esos señores al acervo de esa muchacha?”.2

Por razones familiares crecí en una casa que, si bien nunca llegó a ser tan importante como la de Cicerón, sí fue un sitio de visita y tertulia por el que pasaron muchas de las ideas, y algunas de las personas, que conformaron la historia reciente de Cuba.

Soy hijo de dos militantes del viejo Partido Comunista de Cuba (PCC). Mi padre, César Antonio Gómez Pérez de Medina, fue desde inicios de 1957 hasta enero de 1959, el secretario general de la Juventud Comunista en la Universidad de La Habana; una institución que por su importancia estratégica era considerada por el PCC como la séptima provincia de Cuba.3 Mi madre, Thais Orquídea Aguilera Baqués, fue una de las pocas personas capaces de mostrar una doble militancia al triunfo de la revolución: en las células de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio (M26-7) y en la Juventud Comunista.

El comentario sobre la valentía física de mi madre fue lo primero que me acostumbré a escuchar cada vez que alguien, amigo o enemigo, me reconocía como hijo de ella. A pesar de esos elogios, ella siempre tuvo a bien reconocer que llegó viva al 1 de enero de 1959 gracias a la astucia conspirativa de mi padre. Creo que fue esa combinación de belleza y coraje físico, por el lado materno, y astucia e ideología, por el paterno, la que hizo de mi casa un sitio tan atractivo para el paso de los más disímiles personajes de la historia reciente de Cuba.

Llegaban, pedían café y se lanzaban a despachar sobre los temas más candentes de una política que creían conocer al dedillo. Los niños podíamos asistir, siempre que nos mantuviéramos callados. Y así crecimos, entre ideas y análisis que no solo estaban mucho más allá de los que expresaban las páginas del periódico Granma, sino que permitían entender una buena parte de lo que ese libelo insinuaba entrelíneas. Fue escuchando aquellas tertulias, o recordándolas después —gracias a mi hermana mayor y a mis tíos—, que pude descubrir algo que todavía hoy, cuando leo a la mayoría de los cubanólogos, me hace preguntarme si están hablando del país donde nací.

La inmensa mayoría de esos expertos describen la historia de la revolución cubana a partir de la figura de Fidel Castro y analizan esa historia como una cadena de hechos que se consideran aislados. Esas dos limitaciones son imprescindibles para crear el legado histórico que el castrismo pretende dejarle al mundo. Un cuento de hadas que reza más o menos así: un líder carismático y nacionalista desató una revuelta agraria, engañó a la alta burguesía y a los estadounidenses, derrotó militarmente al ejército regular de Batista, tomó el poder y se lo entregó, por razones de sobrevivencia económica, a unos viejitos comunistas y cobardes que siempre le estuvieron eternamente agradecidos.

La versión que yo crecí escuchando siempre incluyó esa mitología de profetas barbados y aguas partidas, pero le añadió un nivel de complejidad mucho más cercano a la realidad. Es una narrativa que parte de reconocer que a partir del año 1925 no hay un solo evento de .......

 Salvador Díaz Versón

El periodista Salvador Díaz Versón quién había ocupado un alto cargo policial en uno de los gobiernos auténticos  tenía en su poder los expedientes de la Liga Anticomunista donde  estaban depositados muchos años de  investigación  sobre los comunistas en Cuba y fuera de Cuba. El expediente A-943 correspondía a Fidel Castro Ruz y en él se reflejaba que Fidel  Castro había comenzado a trabajar para la Unión Soviética  en 1943 y que en su reclutamiento y entrenamiento había desempeñado un importante  papel un diplomático supuestamente llamado Gomer Bashirov, En el expediente también habían fotos y documentos que  que evidenciaban su conexión con Moscú. Después del triunfo de la Revolución y concretamente tan cercano como el 23 de enero de 1959  se requisaron los archivos que estaban, si mal no recuerdo haber leido, en la casa de Salvador Díaz Versón en Cojimar.  Una carta de Fidel Castro dirigida  a Abelardo Adán en Praga que fue interceptada por Salvador Díaz Versón decía: ¨ Nuestro amigo me dijo que me mantiene reservado para mayores esfuerzos  y que no debo quemarme  viajando ahora. Ellos tienen  un plan  en el cual yo seré  el eje que  se implementara muypronto. Es posible  que entonces volvamos a vernos sin temor al imperialismo yanqui¨.  La información de casi todo lo que está en este párrafo están en las páginas 777 y 778 del excelente libro (aunque no coincido en algunas interpretaciones que aparecen en él)  titulado La Verdadera República de Cuba , del Dr.Andrés Cao Mendiguren.

El gobierno de los EE.UU. ha  tenido infiltración comunista  en su Departamento de Estado  al menos desde finales de  los años 20 del siglo pasado. Eso se ha conocido sin duda alguna después de la caida  del  comunismo en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; llamada más brevemente en español  cómo la  URSS. Uno de esos agentes, que tempranamente  fue  identificado como comunista  por Rolando Masferrer,  ya que había pertenecido a la tropa  a la que pertenecía también Masferrer en la Guerra Civil Española,  fue  William Arthur Wieland (en Cuba Guillermo Arturo Montenegro Wieland) del cual se habla en este breve video  ya que  como jefe del Buró del Caribe del Departamento de Estado  contribuyó grandemente  en la ascensión del Fidel Castro y del comunismo en Cuba  recomendando múltiples sanciones al régimen de Fulgencio Batista; una de ellas fue el embargo de armas en plena insurrección armada contra Batista.

Coronel Roger Rojas Lavernia: Fidel Castro y el Comunismo Internacional



Para ampliar ciertos aspectos  del la historia del Partido Comunista en Cuba sugiero leer  un  libro  clásico e ineludible para conocerlos:    Historia del Partido Comunista Cubano  de Antonio Alonso Ávila y  Jorge García Montes, testigos de muchos de los hechos. Haciendo click en el títuo del libro en amarillo  pueden llegar a Amazon donde se vende;  identicamente para la versión Kindle del libro de  César Reynel Aguilera .


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sábado, junio 19, 2021

Roberto Álvarez Quiñones: El PCC está en la fase final de su crisis general. La dirigencia del partido único de Cuba se pregunta por qué los jóvenes no desean ingresar en sus filas.

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

El PCC está en la fase final de su crisis general

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La dirigencia del partido único de Cuba se pregunta por qué los jóvenes no desean ingresar en sus filas.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Los Ángeles

19 junio 2021

Según los manuales soviéticos de marxismo-leninismo tan estudiados en Cuba durante décadas, como los de Konstantinov, Afanásiev (director de Pravda), Nikitín, y de otros académicos rusos y de Europa del Este, luego de surgir en Rusia el primer Estado comunista se inició la crisis general del capitalismo como sistema y era cosa de poco tiempo contemplar sus funerales.

Pero los funerales fueron los del "socialismo real" diseñado por Marx y Lenin, y no los del capitalismo, que con su revolución tecnológica ha puesto a seres humanos a caminar por la Luna y envía artefactos a Marte.

Y el socialismo no falleció víctima de una guerra lanzada por las "potencias imperialistas", sino de muerte natural, luego de matar de hambre o fusilar  por razones política a 100 millones de humanos.

El llamado del "Che" Guevara a "crear dos, tres, muchos Vietnam" para incendiar al mundo y acabar con el "imperialismo en su fase final" pasó a la historia como el gran ridículo de un misántropo que jamás entendió las leyes de la naturaleza, ni las de la condición humana.

Lo asombroso es que la mafia militar que usurpa el poder en Cuba mantenga insepulto el cadáver del socialismo. Y no por razones político- ideológicas, sino para seguir enriqueciéndose mientras hace pasar hambre y la pobreza extrema a los cubanos.

Sin duda el socialismo-castrismo está tan muerto como el que fue enterrado en las murallas del Kremlin hace 30 años. Algo que lo expresa  claramente es la descomposición del propio Partido Comunista de Cuba (PCC). Su membresía disminuye sin parar. Los jóvenes, el "relevo histórico de la revolución" que cacareaba Fidel Castro, se indignan cuando les hablan de ingresar en el PCC.

La dictadura no da cifras porque son "contrarrevolucionarias", pero se ha filtrado que la membresía del PCC cayó de 700.000 militantes hace unos siete u ocho años a unos 600.000 o un poco más en la actualidad. Un descenso de un 15%, y todo parece indicar que esa caída se está acelerando sin remedio.

La dirigencia partidista, alarmada, realiza reuniones para analizar el problema. Y la pregunta es siempre la misma: ¿por qué los jóvenes no quieren ingresar en el PCC? Ya la propia interrogante indica que los dirigentes partidistas tienen las neuronas dormidas u oxidadas por no usarlas, o sufren de daño antropológico a causa de la propaganda que ellos mismos inventan y se llegan a creer, como postulaba Goebbels.

 ¿Hasta cuándo tanta idiotez?

En una reciente reunión en Artemisa, presidida por el flamante primer secretario nacional del PCC, Miguel Díaz-Canel, la jefa del PCC en esa provincia, Gladys Martínez, dijo: "Debemos detenernos a analizar por qué algunos jóvenes no desean sumarse, pues el Partido no es solo su militancia, sino el pueblo entero, y necesitamos una organización con la frescura de la juventud". Alguien debió preguntarle a Gladys hasta cuándo tanta idiotez.

La presidenta provincial de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Nancy Wong, se quejó: "Tenemos muchas dificultades para integrar a las muchachas a nuestras filas e insertarlas en las acciones realizadas, y en eso influye la capacidad de los cuadros para realizar convocatorias". O sea, las jóvenes cubanas ya ni siquiera quieren ser "federadas". ¿Qué puede esperar entonces el PCC de ellas?

Al finalizar la reunión, Díaz-Canel aportó su sabiduría y en su estilo cantinflesco destacó que hace falta "un impulso para enfrentar adversidades y seguir, en todo momento, aportándole victorias a la Patria". ¿Qué dijo en concreto?  Nadie lo sabe todavía. Ya antes había dado una "solución" salomónica  en otra reunión: "Hay que lograr un partido más democrático, con la participación de todos los cubanos y cubanas".

De entrada, a Díaz-Canel hay que aclararle que solo hay democracia cuando existen distintos partidos políticos con diferentes programas de gobierno y el pueblo decide en las urnas cuál de ellos será Gobierno. Habría que aclararle que no hay nada más antidemocrático que el monopolio de un solo partido que usurpa el poder y gobierna como las monarquías europeas antes de la Revolución Francesa.  

Claro, Díaz-Canel se basa en el novedoso concepto de democracia de la comunista Federica Mogherini, exjefa de la diplomacia de la Unión Europea, quien sostuvo que en Cuba "hay una democracia de partido único".   

Una maquinaria para meter miedo

A una pregunta de la periodista independiente Tania Díaz Castro a unos jóvenes en Santa Fe, La Habana, acerca de su aversión por el PCC, el consenso fue que ellos luchan por emigrar, buscar un futuro mejor. "¿Ingresar en el Partido para qué, para escuchar discursos sobre una sociedad próspera que nunca se ha visto en Cuba a lo largo de más de seis décadas?", dijo uno de ellos.

Resulta inaudito que a estas alturas de la catástrofe causada precisamente por el PCC alguien con un mínimo de sentido común se pregunte por qué los jóvenes no quieren saber nada del PCC y su membresía disminuye en vez de aumentar.

La elite raulista ya no logra engañar a nadie. Cada vez más cubanos son conscientes de que el PCC es solo un cruel aparato represivo y paramilitar para meter miedo y someter a la ciudadanía. No por gusto al partido solo ingresan personas escogidas entre las más sumisas a la dictadura. Y son esas dúctiles personas las que ya casi no hay en el país.

Por su propia naturaleza antidemocrática, el PCC no puede ser un partido "de todos los cubanos" como dice su primer secretario. Nunca lo fue, y menos lo será ya en sus crisis terminal.

Cuba tiene 11,3 millones de habitantes y hay 600.000 militantes del PCC, de un total de 8,9 millones de adultos. Solo pertenece al PCC el 7,6% de los cubanos adultos. El otro 92,4% —8,3 millones de personas— no son comunistas en un país que se dice comunista.

Los jóvenes en particular saben muy bien que la única función del PCC es atemorizar a la gente y mantenerla bajo un férreo control que incluye hasta la vida privada de cada ciudadano, restringir o prohibir libertades individuales y asfixiar la libre expresión en las artes, algo que anhela toda juventud en este mundo.

El PCC políticamente ya está muerto, solo falta el funeral

Hoy el PCC es erosionado por la realidad misma que erigió. Lo más significativo es que los propios militantes de a pie, que no gozan de privilegios de cantinas con comida caliente como las que llevan a las casas de los miembros del Comité Central, ni de vacaciones pagadas en Varadero, saben que el socialismo y el marxismo son la mayor estafa que ha tenido nunca el pueblo cubano.

Ellos y sus familias sufren a diario la escasez de todo, las colas interminables, la falta de alimentos y medicinas. No reclaman liberar las fuerzas productivas por miedo a las represalias, o por conveniencia personal y familiar. O por el daño antropológico cerebral sufrido, que los convirtió en papagayos repetidores de consignas que ya no saben distinguir entre lo blanco y lo negro.

A estas alturas del desastre castrista son más los miembros del PCC que no creen en él, que los creyentes. Y nadie duda que si se producen cambios profundos en Cuba, casi sin excepción creyentes y no creyentes  romperán sus carnets o los quemarán en ceremonias públicas sin problema alguno de conciencia, como ocurrió en Europa Oriental.

Raúl Castro y sus apandillados deben metabolizar de una vez que estamos en el siglo XXI, que los jóvenes cubanos están conectados cibernéticamente con el mundo de "afuera". Saben cómo viven sus iguales en otros países y aspiran a lo mismo.  

Conclusión: el PCC agoniza políticamente. Junto con el castrismo en su conjunto está atrapado en la fase final de su crisis general, la misma que les salió por la culata a Konstantinov y sus sesudos colegas.

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lunes, mayo 17, 2021

Orlando Márquez desde Cuba sobre un COMPAÑERO CURA EN UNA REUNIÖN DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

 
Tomado de https://www.otrapalabra.com/

EL COMPAÑERO CURA

Por Orlando Márquez

La Habana

15 de mayo de 2021

Él había pedido que le avisaran cuándo sería la próxima reunión de la directiva del Partido Comunista en el municipio 10 de Octubre. Y, en efecto, recibió el dato. Llegó al lugar del encuentro y esperó fuera, un tanto alejado, mientras los convocados hacían su entrada. Cuando pensó que todos habían entrado lo hizo él. Se sentó en la última fila y esperó. Sabía por qué estaba allí y experimentaba una sensación extraña, como la del intruso que teme y quiere ser descubierto. 

La persona que presidía el encuentro pidió silencio y comenzó con las palabras de siempre, las inevitables para fijar el contexto: “Bien compañeros…” Sugirió se fueran presentando todos mientras otro anotaba sus nombres y responsabilidad en el Partido. Cuando todos los convocados habían terminado de presentarse, el intruso permaneció en silencio, sentado al final del salón y un tanto a la sombra, quizás esperando para conocer más sobre el tema del día. No tuvo el privilegio. 

“El compañero que está allá en el fondo… Preséntese compañero y acérquese”, gritó por falta de micrófono quien presidía la reunión. Entonces se oyó al fin la voz pausada, algo nasal y modulada con aquel acento ibérico tan singular que, a no pocos, nos hacía recordar la voz del personaje Don Cetáceo de las historias animadas de Elpidio Valdés: “Buenas tardes. Pues mire usted, yo no soy un compañero del Partido. Mi nombre es Jesús María Lusarreta, y soy el cura párroco de la iglesia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, de Santos Suárez…”. Mientras hablaba se desató un murmullo creciente, las cabezas se giraban para verlo y después se miraban entre sí para compartir el asombro y volvían a mirarle nuevamente. Esperó que se calmara el desasosiego para continuar, pero le interrumpió el jefe: “¡Oiga, pero usted…! ¿Usted que hace aquí? ¡Usted no puede estar aquí!”. Entonces retomó el discurso donde lo había dejado: “Pues mire no se preocupe que ya casi me retiro. Solo quería decir lo siguiente: como ustedes van a la iglesia a escuchar al cura cuando quieren, se sientan al final y se quedan allí sin moverse aunque yo les invite a acercarse y se retiran sin hablar, pues yo quería presentarme ante ustedes para decirles que allí me tienen. Si en algo los puedo ayudar pueden contar conmigo. Buenas tardes”. Dicho y hecho.

El padre Lusarreta, religioso de la Congregación de la Misión de San Vicente de Paúl, había llegado a Cuba en 1993, en el apogeo de la crisis general que azotó el país en la última década del siglo XX y que aún coletea. Como misionero que no perdía tiempo para misionar, adquirió rápida fama en el barrio de Santos Suárez y hasta en las oficinas del Comité Central del PCC. Su metodología y filosofía pastoral eran resultado de aquel ver, juzgar y actuar que tanto ayudó a la Iglesia y le permitió trazar un plan de acción que, a fuerza de empuje quijotesco, no solo peleó contra molinos, también venció unos cuantos y supo evadir otros. Fuera por su condición de inmigrante con una perspectiva menos marcada y lastrada por las prohibiciones, o por su capacidad de ver siempre lo posible en medio de lo imposible, logró resultados no vistos antes de su llegada. Pienso que también le fue útil aquel principio que el cardenal y arzobispo de La Habana, Jaime Ortega, supo poner en práctica y trasmitir a otros agentes pastorales: “Aquí es mejor pedir perdón que pedir permiso. Si pedimos permiso nunca podremos hacer nada”.

“Que yo no me he inventado nada”, me dijo un día el padre Lusarreta. “Todo está en el Documento Final del ENEC que ha preparado la Iglesia en Cuba: crear la Comunidad desde las comunidades. Esas son las casas-misión y para mí es muy sencillo: si en cada cuadra hay un Comité de Defensa de la Revolución, en cada cuadra debe haber una casa-misión, y eso hacemos”.

Con las casas-misión fue conociendo las duras realidades del barrio. Logró censar a todos los parroquianos tanto de Santos Suárez como del Canal de Cerro y Luyanó en su territorio parroquial. Conoció a los ancianos que tenían hambre de compañía y de comida, los niños que más carecían y también a quienes estaban dispuestos a servir a los demás. Repartió contenedores de zapatos, importó ambulancia y ómnibus para transportar a los abuelos, creó un programa para personas con síndrome Down, puso techos y buscó asistencia a los ancianos que vivían solos y con limitaciones. Conoció a las maestras y directoras de escuelas y, obviamente, a los compañeros del municipio. Con todos creó amistad y buenas relaciones humanas.

Creció la comunidad y creció el Hogar de Ancianos “La Milagrosa” que creó, donde llegaron a acudir diariamente más de doscientos ancianos para recibir alimentos, medicinas, terapias y lavado de ropas. Todo ello gracias a su misión permanente, incluida una carta a Fidel Castro en 1997 pidiendo facilidades para sostener la obra y por la cual logró, tres años después, una asignación de ciertos alimentos básicos similar a la de cualquier otro hogar de ancianos gubernamental o administrado por religiosas en aquella época. Inaudito. Después alguien le dijo que fue por error, pero afortunadamente para los ancianos, el error no fue enmendado.

Con la salud deshecha, y tras veinticinco años de sudado servicio en Cuba, falleció en La Habana el 14 de julio de 2017. Su cadáver fue expuesto en aquella misma parroquia donde ofreció la carne y el espíritu. Allí le despidieron todos. Sus cenizas fueron trasladadas a su tierra nata, en Navarra, España.

Lo he recordado hace unos días tras conocer el nombramiento, como obispo auxiliar de Holguín, de un misionero argentino bien querido en aquella zona, Marcos Pirán Gómez, finalmente mitrado el pasado sábado 15 de mayo. Aunque me sorprendió su elección, pienso que su nombramiento es una muestra de la universalidad de la Iglesia y de la urgencia pastoral del país como tierra de misión.

Innumerables misioneros se han desgastado en Cuba durante decenios, y han dejado huellas hondas en la Iglesia y en muchos católicos. Solo una profunda vocación de servicio percibida a la luz de la fe permite comprender semejantes opciones de vida que los lleva a renunciar a sus vínculos naturales, o incluso optar por “dejar sus huesos en Cuba”, como decía, y cumplió, el salesiano Rafael Giordano y tantos otros. O el mismo padre Lusarreta, el compañero cura que alborotó con su acción pastoral el barrio habanero de Santos Suárez y las mismísimas oficinas del Comité Central de Partido Comunista de Cuba, para ejercer la caridad que, según sus propias palabras, “es mucho más misionera que la palabra”.


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miércoles, agosto 26, 2020

Tania Díaz Castro desde Cuba: A casi un siglo de la fundación el primer partido comunista cubano, se sabe que la organización no posee una historia digna de contar. La verdad sobre la expulsión de Julio Antonio Mella del Partido Comunista de Cuba

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

El médico, investigador y escritor César Reynel Aguilera  expresa: ¨Existió un partido comunista cubano, creado en 1919, que estuvo afiliado al Comintern. Fue una organización creada por Marcelo Salinas que no llegó a nada porque Salinas, que era anarquista, se desencantó del Bolchevismo cuando empezó a escuchar las noticias que llegaban desde Rusia sobre la forma en que los bolcheviques trataban a los anarquistas

Tengamos en cuenta que  el primer gobierno constitucional de Fulgencio Batista (1940-1944)  que es cuando Carlos Rafael Rodríguez y Juan Marinello fueron ministros sin carteras ( uno sustituyó al otro; no fueron ambos simultáneamente)  se llevó a cabo  durante la II Guerra Mundial donde hasta los EE.UU. se aliaron  a la comunista  Unión de Repúblicas Socialistas  Soviéticas  en la que mandaba el dictador genocida  José Stalin, para derrotar al eje Berlín-Roma-Tokyo.

El ¨palmacristi¨ (una sustancia que se ingería para evacuar los intestinos; es decir: un purgante) se usó como castigo  en muy contadas ocasiones durante los años de la década del 30 en que Batista, ayudado por José Eleuterio Pedraza,  era el ¨hombre fuerte¨,  pero no el Presidente de Cuba. En este blog pueden consultar todos los ejemplares de la revista Bohemia desde 1910 hasta el añp 2013 y comprobarán que en la anterior República (1902-1958) los periodistas tuvieron libertad de prensa salvo en muy contadas ocasiones y por muy breves períodos, después de los cuales podían publicar lo que  antes no se les había permitido publicar.

En entrevista a César Reynel Aguilera (CRA), autor del libro  El Soviet Caribeño. La otra historia de la Revolución Cubana,  por el periodista Felipe Lázaro (FL) se lee: 

FL:  Es curioso que ese intento de ocupación de ambos establecimientos militares fuese tachado por la alta dirigencia del PSP (casualmente reunida en Santiago de Cuba durante la acción fidelista) como una acción  del más puro blanquismo y  de pequeño burgués a su autor…  Aunque, después del estrepitoso fracaso militar, Fidel se rinde y. por suerte o destino, es apresado por el Teniente Sarría (militante del PSP)  que se niega a entregarlo a la soldadesca del oficial batistiano Chaviano y lo ingresa públicamente en el Cuartel, con lo cual le salva la vida. ¿Fue esta  dura condena pública del PSP, a la primera intentona militar castrista, una forma de desinformar a Batista y, a sus servicios de inteligencia, además de  negar toda participación en esa acción insurreccional?

CRAClaro que eso fue una maniobra de desinformación que, además, no les funcionó tan bien como ellos hubieran querido.

A mí me resulta muy difícil entender por qué hay tanta gente que acepta el contenido de esa declaración como una  prueba fehaciente de que los comunistas no estuvieron detrás de Fidel Castro. Estamos hablando de la misma organización que expulsó a Mella en 1926 y después se pasó décadas negándolo; del mismo Partido que en 1933 llamó a una huelga contra Machado y después se sentó a negociar con él; de los mismos comunistas que llamaron a Guiteras asesino y después colaboraron con él cuando se enfrentó a Batista; de los mismos ideólogos que en 1935 llamaron a Batista asesino y después, en 1938, hicieron alianza con él, de los mismos fanáticos que en 1939 celebraron el pacto Ribbentrop-Molotov y se opusieron a la guerra contra Alemania; pero que después, en 1941, llamaron a luchar en esa misma guerra para defender a ka URSS. La pura verdad es que, dado el historial de esa organización diciendo una cosa y haciendo otra, la famosa declaración contra Fidel Castro bien pudo haber sido lógicamente interpretada (o al menos debería serlo hoy) como codificante de algo que es exactamente contrario al enunciado.

Lo interesante del caso es que Batista, como buen conocedor que era de los comunistas, así lo hizo, y decidió ilegalizar al Partido, meter preso a unos cuantos militantes, cerrar el periódico Hoy, y deportar a una buena parte de la plana mayor de la organización. Es por eso que al final la maniobra de desinformación no les salió bien como ellos hubieran querido.

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Tomado de https://www.cubanet.org/

Casi un siglo de comunismo cubano

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A casi un siglo de la fundación el primer partido comunista cubano, se sabe que la organización no posee una historia digna de contar

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Por Tania Díaz Castro

25 de agosto, 2020

LA HABANA, Cuba. – El 15 de agosto pasado, vaya noticia, salieron cinco parrafitos sin firma http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2020-08-15/el-primer-partido-comunista-de-cuba-relevo-y-continuidad-1 en el periódico Juventud Rebelde. En esa nota, que recordaba la fundación del primer partido comunista de Cuba hace casi un siglo, el 16 de agosto de 1925, el nombre de Fidel Castro brillaba por su ausencia.

A este paso, es lógico pensar que, dentro de unos años más, aparezcan solo dos parrafitos recordándonos lo mismo, puesto que todo lo concerniente a aquella fecha tan controversial se ha olvidado. Recordemos que en 1925 ya se conocía la intransigencia de Stalin con su política de oportunismo, los conflictos internos de su partido, sus campos de concentración y sus millones de muertos.

Lo primero que descubrimos en esta nota de Juventud Rebelde son errores. El señor José Miguel Pérez y Pérez no fue el secretario general de aquel primer partido, sino un miembro más del grupo. Tampoco fue un partido que tuviera relación con el que fundara a finales del siglo XIX José Martí, que de comunista no tenía nada.

Otra falsedad en la que cae la nota es decir que el líder comunista Julio A. Mella había sido orientado por la dirección de su Partido a marcharse de Cuba y refugiarse en México, por temor a ser asesinado a manos de Machado. En realidad Mella marchó porque había sido separado del Partido, tras una huelga de hambre que hizo por iniciativa suya. Ya en México, según versiones más creíbles, fueron los propios comunistas de otros países, siempre en pugnas internas, quienes asesinaron a Mella.

A los pocos días de constituido, este primer partido comunista cubano comenzó a vivir en la más absoluta clandestinidad. Miguel Pérez fue considerado como “extranjero indeseable” y detenido por orden de Gerardo Machado, quien fue electo presidente por esos días y se mantuvo como enemigo de ideologías extranjerizantes. Luego, fue expulsado de Cuba hacia España, su país natal. Su historia terminó mal: acusado de organizar la resistencia contra el fascismo, fue condenado a muerte y ejecutado en 1936.

El partido comunista cubano no posee una historia digna de contar. Cuando los Estados Unidos le dan un ultimátum a Machado para que se marche de la Isla, el dictador, desesperado, les ofrece a los comunistas legalizar el partido a cambio de su apoyo, y los comunistas cometen el grave error de ceder, aun cuando la mayoría del pueblo quería la renuncia de Machado. El dictador huyó el 12 de agosto de 1933.

Durante el primer gobierno de Fulgencio Batista, en el cual este se pronunciaba por “una revolución verdadera” y los periodistas de la prensa libre eran reprimidos con aceite de ricino, el periódico Hoy de los comunistas fue legalizado, así como su Partido.

Es de destacar que, mientras Finlandia era invadida por la URSS, los comunistas Juan Marinello y Carlos R. Rodríguez se desempeñaban como ministros de Batista y Blas Roca estaba fundando la Revista Fundamentos. Por esa época aumenta el salario mínimo a 45 pesos cubanos al mes, Cuba compra oro por 22 millones de dólares para garantizar la moneda nacional, Batista establece relaciones diplomáticas con la URSS y es agasajado en Estados Unidos por el presidente Roosevelt.

Por último, bajo el triunfo revolucionario del castrismo, por los años 60 del siglo pasado, con sus miles de fusilados y presos políticos y una economía destruida, prácticamente desaparecieron los comunistas uno a uno en la llamada “microfracción”. Muchos de ellos salvaron sus vidas porque se exiliaron en Estados Unidos.

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Tomado de
http://www.desdecuba.com/articulos/9_01.shtml

Textos imborrables: El caso Mella

Nota de la redacción:
En la dirección de Internet www.cuba-urss.cult.cu investigadores cubanos han colocado 15 documentos relativos al caso en que Julio Antonio Mella fuera expulsado del Partido Comunista de Cuba a finales de 1925, tras la controvertida huelga de hambre que protagonizó al ser encarcelado. Hemos seleccionado para publicar en nuestra sección Textos Imborrables, la sentencia, una carta del Partido Comunista de Cuba dirigida al Partido Comunista de México, la Resolución sobre Cuba del Secretariado Político de la Internacional Comunista y la carta del PCC a la Internacional Comunista readmitiendo a Mella en el partido. Al final de esta selección indicamos los títulos de otros documentos que aparecen en este expediente, pero que no reproducimos aquí para no extendernos demasiado.

Documento Nr. 3: La Sentencia, En: RGASPI,
Fondo 495-105-2, folio 22

(enero 26)
(3-15 secr. i.p)

Los miembros del Jurado que firman abajo, proponemos al CCE del PCC la siguiente sentencia, en vista de los descargos hechos por el compañero Mella y habiendo investigado la verosimilitud de los extremos no probados plenamente en el acto del juicio, la siguiente

SENTENCIA

El compañero Julio Antonio Mella, miembro efectivo del Partido Comunista de Cuba y Secretario de Agitación y Propaganda en el CCE ha cometido faltas de: 1. indisciplina; 2. insubordinación a los acuerdos del CCE; 3. equivocación de las tácticas, nocivas a los intereses del Partido; 4. nexo personal con la burguesía y contra el proletariado y 5. falta de firme sentimiento de solidaridad.

El Jurado del Partido, designado por el CCE propone la siguiente pena, teniendo en cuenta para atenuarla, lo joven que es el compañero Mella en el Partido y la clase a que pertenece:

1. Separación total de toda actividad pública, por tres meses.

2. Separación de las actividades del PC por dos años, a contar ambas penas de la notificación oficial del CC al compañero.

3. Reconvención privada y pública. Ésta en la prensa del Partido y después de ser firme [sic] por las instancias superiores esta sentencia.

De lo cual damos veracidad:

Presidente del Jurado: A. Ruiz
Vocal: V. Felix
Vocal: J. Pedrín
Vocal: Rosky
Secretario del Jurado: Lucas Chacheiro

El Comité Central Ejecutivo aprobó la anterior sentencia en sus partes 2) y 3) reformándola en lo que se refiere a la primera en la siguiente forma: 1) Separación total de toda actividad pública por dos meses.
De todo lo anterior doy fe,
Por el Comité Central Ejecutivo del Partido Comunista de Cuba,
Francisco Pérez Escudero, Secretario General.


Documento Nr. 5: Carta del PCC a Rafael Carillo, secretario general del PCM del 23.03.1926 En: RGASPI, Fondo 495-105-2, folio 23

Rafael Carillo
Apartado 613
México

Habana, 23 de Marzo de 1926

Camarada Secretario del CC del Partido Comunista de México

Estimado camarada:

El CC del PC de Cuba, en junta celebrada ha considerado en todo su valor y consecuencia para el prestigio y auge de los ideales comunistas en Cuba, la labor que viene realizando desde vuestro país el Sr. Mella, expulsado de este P. En nombre de los deberes internacionales por que están vinculados los P. de la IC, pedimos a vosotros no olviden que el referido ex-militante es un perfecto y descarado saboteador de los ideales comunistas, a quien le tenéis que negar toda relación, y mucho menos ofrecerle tareas como si fuera un comunista acreedor a servir los ideales de los cuales ha renegado en Cuba vergonzosamente.

Nosotros estimamos y así lo hacemos comprender a los camaradas de México, que un PC por joven que sea y por modestos que resulten sus efectivos, ha de merecer siempre la atención, y sus comunicados han de considerarse que revisten toda la seriedad, cuya verdad y la honradez en los hechos, no deben ponerse en duda, y oír a un P. antes que la opinión de un líder extraviado que no descansa en sabotear, por infinitos medios, nuestra heroica labor; esto no quiere decir que neguemos a vosotros, apreciables camaradas, sus esperadas y sabias apreciaciones referentes al enojoso asunto; pero en la forma que se manifiesta el Sr. Mella, y de la que hace alarde como desautorizando nuestro legítimo y ineludible prodecer, parece a la vista de él y de sus amigos, que para desgracia del comunismo en Cuba, que vosotros apoyáis esa infame labor con el propósito de utilizar algunos miembros de este P., haciendo ver que es una cuestión personal, lo que a las claras se deduce que es un caso bien definido de tácticas y doctrina comunista, apareciendo también entre ellos, individuos que nada tienen de proletarios ni de comunistas, "que no han roto el puente aún“, que no sólo tratáis de desautorizar a dignos militantes, sino que con vuestra acogida cordial a un renegado comunista, hábil simulador, estáis despreciando internacionalmente a un PC digno de que se le enseñe y oriente en cuantos le sean necesarios; pero no merecedor a que lo obliguen hacer un ridículo papel ante las masas trabajadoras, inutilizándolo para crear un poderoso sector de combatientes disciplinados, ganando la confianza y la dirección del proletariado de este país.

El Sr. Mella se viene dedicando a solicitar de algunos organismos obreros que nada tiene de conciencia ni de espíritu de clase, ni son capaces de apreciar lo hecho por él, que le remitan copias de certificados que le acrediten que no es "traidor“, por lo que se ve, es una pregunta capciosa con que sorprende con su confusionismo, pretendiendo lograr de los Comités de Organizaciones indiferentes y enemigas del comunismo la patente de que no es "traidor", siendo nuestra acusación de oportunista y desertor y ahora, después del juicio del P., de un traidor de nuestras ideales, cuyas pruebas han de conocer por las cartas insultantes que nos ha remitido, negando suficiencia y honradez para juzgarlo, burlándose del P. para quien no tuvo valor de enaltecer con la rebeldía de un conciente revolucionario.

Además se dedica a escribir a individuos pretendiendo crear un núcleo mellista para inclinarlo contra el P., comenzando ya a verse los fatales intentos, así que, su labor es negativamente comunista.
También nos extraña como el Secretario del CC del PC de M. haya entregado al Sr. Mella el secreto confidencial de nuestra dirección, pues dicho individuo escribe a dicho lugar, siendo ustedes los únicos conocedores de la tal secreta dirección.

Así que, a reserva de enviarle copias de los documentos que acreditan al Sr. Mella como un perfecto y condenable renegado de nuestros ideales, el CC del PC de C., en nombre de los deberes internacionales, reitera a ustedes que consideren a Mella como un expulsado de nuestro P., a quien hay que tratar como tal, contribuyendo, con vuestra benévola acogida a que los individuos oportunistas no burlen de las tácticas y principios, base de nuestros Partidos y fundamento, de solidez internacional a que todos aspiramos. Quedando gustos y con deseos de oír vuestros oportunos consejos.

Fraternalmente,
Por el CC Ejecutivo
Secretario General


Documento Nr. 9: Fragmentos de la „Cuban Resolution” del Secretariado Político de la Internacional Comunista (Traducción al español) del 28 de enero de 1927.
En: RGASPI, Fondo 495-105-5, folios 14-21

Resolución sobre Cuba

(…)

4. El gobierno cubano, agente servil y ejecutor de las órdenes del imperialismo norteamericano, no puede permitir el desarrollo de un movimiento obrero revolucionario y de una organización anti-imperialista. Ha intervenido brutalmente contra organizaciones que han existido sólo unas pocas semanas, disolviendo a aquellas a las que no pudo corromper, deportando a los líderes, expulsando a revolucionarios extranjeros e ilegalizando al partido comunista. Las organizaciones obreras eran muy jóvenes y estaban poco preparadas como para resistir esta oleada de la reacción. El partido comunista se reorganizó a sí mismo en la ilegalidad, pero perdió contacto con las masas. Sólo la Liga Antiimperialista mostró signos de vitalidad al comienzo del período de represión, cuando tuvo éxito en realizar en torno a uno de sus líderes, Mella, que se declaró en huelga de hambre en la prisión, un vasto movimiento de protesta de las masas anti-imperialistas.

5. En el curso de este período de represión, se cometieron errores que pueden explicarse por la falta de preparación y la juventud del partido comunista y de la Liga Anti-imperialista. El individualismo era un peligro para el Partido Comunista de Cuba, debido al hecho de que tenía un origen doble en el partido: 1) la tradición de anarco-sindicalismo que se encuentra en los movimientos obreros de todos los países latinos, especialmente en los países que poseen una lengua y cultura española o portuguesa, y 2) la mentalidad de los intelectuales, especialmente de los estudiantes. Entre este último elemento, que ha jugado un importante papel en la Liga Anti-imperialista de Cuba, Mella se unió al Partido Comunista sin entender la necesidad de una disciplina colectiva estricta, especialmente en momentos en que las persecuciones policiales obligaban al partido a organizarse en la ilegalidad.

Por el otro lado, el Comité Central del Partido, con una visión correcta de contrarrestar el individualismo que, bajo las circunstancias existentes en el partido, podría conllevar el peligro de disolución, aplicó una disciplina estricta y a menudo mecánica, sin comprender suficientemente bien que en un partido joven, bajo las circunstancias que existen en Cuba, su papel era el de aplicar la disciplina con el objetivo de agitar a los miembros, y no de purificar al partido con una expulsión que le diera al partido un carácter sectario y que involucrara a un cierto número de elementos fuera del partido. El caso de Mella es característico de este doble error de los elementos intelectuales que se inclinan al individualismo, y del comité central del partido que, como reacción, se ha deslizado hacia el sectarismo.
No hay ninguna duda de que Mella actuó individualmente, y sin tomar en consideración al partido, el cual tuvo una tendencia a subordinarse a su personalidad, y que careció del espíritu de disciplina que deben tener todos los miembros del partido comunista. Pero la sanción de expulsión del partido no guarda relación ni con la importancia de su infracción de la disciplina, ni con las exigencias de la situación política, pues la tarea del partido comunista en ese momento no era sólo el protegerse a sí mismo contra el individualismo y establecer una firme disciplina interna, sino también, y sobre todo, la de mantener el contacto con las masas que habían sido movilizadas para la defensa de Mella, utilizar este vasto movimiento popular para el partido comunista, para su defensa y para su Liga Anti-imperialista. Si el partido hubiera reconocido estas tareas políticas esenciales, habría tratado este caso de infracción de la disciplina y de individualismo de Mella con más elasticidad, sin disminuir de ninguna manera su autoridad.

La rígida política seguida por el Comité Central tuvo una repercusión política contraria a aquello que el partido quería alcanzar. Lejos de hacer que Mella y sus amigos intelectuales de la Liga Anti-imperialista entendieran y aceptaran la disciplina, la expulsión de Mella dio lugar a manifestaciones repetidas de individualismo de parte de los elementos intelectuales en la Liga, y creó una situación de malas relaciones entre el partido comunista y la Liga Anti-imperialista, que Mella y sus amigos han intentado convertir en una organización rival del partido. También condujo a un aislamiento del partido comunista respecto de las masas populares pequeño-burguesas que apoyaban a la Liga Anti-imperialista e incluso de ciertas organizaciones sindicales que Mella logró exitosamente movilizar en su defensa. La política seguida en el momento actual por Mella y sus amigos, de convertir a la Liga en una organización rival del partido, es un nuevo error que pervierte el carácter que la Liga tiene que tener: una organización de masas anti-imperialistas, y que es dañina tanto para el desarrollo del movimiento comunista y el movimiento anti-imperialista, los cuales en los países de América Latina deben trabajar mano a mano, y no en organizaciones competidoras y rivales.

6. Pese a estos errores tácticos cometidos por el CC del PCC en este período, la Internacional Comunista enfatiza el hecho de que, bajo difíciles circunstancias, y sin conexión directa con ello, el PCC se ha empeñado en desarrollar una actividad comunista revolucionaria y en seguir las instrucciones de la Internacional. El ejecutivo de la Internacional Comunista reconoce que la causa del PCC con la IC no tuvo relación con sus intenciones, y después de oír a los representantes del PCC, el ejecutivo ha decidido admitir al PCC como una sección de la Internacional Comunista.

(…)

8. Como uno de los primeros pasos en su actividad, debe plantearse el problema del desarrollo de la Liga Antiimperialista en una organización de masas que incluya a obreros, campesinos, intelectuales y a la pequeña burguesía rural y urbana. Es absolutamente esencial reestablecer la relación normal entre el partido comunista y la Liga Antiimperialista, y resolver el caso de Mella y sus seguidores, tomando en consideración los requerimientos de nuestra política general en América Central en el momento actual. El CC permitirá su readmisión en el partido bajo la condición de que se someta a la disciplina.

(…)

Documento Nr. 10: Carta del PCC al EKKI: Comunicación sobre la readmisión de Mella en el Partido, del 29.05.1927. En: RGASPI, Fonds 495-105-8, folio 3

Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista

Copias: Secretariado Latino-Americano de la IC
Comité Central del PC de México,
c. Julio Antonio Mella

La Habana, 29 de Mayo de 1927

Compañero:

Hemos recibido la resolución de la Internacional recaída en la cuestión cubana, en la que se soluciona el "caso Mella". Se nos ordena reconsiderar nuestro dictamen confirmatorio de la sentencia impuesta por el juicio del Partido de fecha 10-13 enero de 1926.

El Comité Ejecutivo ha estudiado de nuevo el asunto y CONSIDERANDO: Que habiendo guiado al CCE del Partido Comunista de Cuba, en todo lo relacionado con la actitud del c. Julio A. Mella, un solo motivo y un solo fin: mantener el prestigio y la disciplina del entonces naciente Partido de Cuba, y estando ambos garantizados por nuestra afiliación a un organismo superior – la IC – que no permitiría se repitieran actos de igual o parecida índole a los cometidos por Mella, y pareciendo, asimismo, que el citado compañero, ha rectificado, por lo menos en el extremo de la disciplina, su manera de pensar y proceder, y no olvidando, desde luego, que debemos acatamiento a las instancias superiores del Partido.

RESUELVE: Dar entrada de nuevo en el Partido Comunista de Cuba, Sección de la Internacional Comunista, al c. Julio A. Mella, restableciéndolo en todos sus derechos y deberes de afiliado; haciendo constar que cada vez que se repitan las mismas condiciones con cualquier compañero, este CCE aplicará los fueros disciplinarios que le conceden los estatutos, las resoluciones y los precedentes de la IC de los Partidos hermanos.

Por el Comité Central Ejecutivo

G. Cortina
Secretario General

Otros documentos que aparecen en el expediente:

Documento Nr. 1: Dos cartas de Mella, que envió en diciembre de 1925 al CC del PCC y a uno de sus miembros.
En: RGASPI, Fondo 495-105-2, folio 34
Documento Nr. 2: Protocolo del juicio del PCC a Julio A. Mella.
En: RGASPI, Fondo 495-105-2, folios 13-22
Documento Nr. 4: Comunicación a la Internacional Comunista sobre la expulsión de Mella del partido.
En: RGASPI, Fondo 495-105-2, folio 48
Documento Nr. 6: Carta del PCC a los miembros del Comité Central del PCM del 31.05.1926 En: RGASPI, Fondo 495-105-2, folios 44-47
Documento Nr. 7: Carta del secretario general del Partido Comunista de los EE UU, Ruthenberg, al PCC del 15.07.1926
En: RGASPI, Fondo 515-1-635, folios 66-68
Documento Nr. 8: Fragmentos del Informe sobre el PCC del camarada Automayor, delegado del PCC en Moscú, del 31.12.1926
,En: RGASPI, Fondo 495-105-1, folios: 39-55
Documento Nr. 11: Carta de Mella a Willi Münzenberg del 06.05.1927.
En: RGASPI, Fondo 534-2-108/542-1-18, folio 19
Documento Nr. 12: Cartas de Victorio Codovilla al Secretariado Latinoamericano de la Komintern del 21.08.1928. Tema: el “Caso Mella”.
En: RGASPI, Fondo 503-1-19, folios 29, 32-33, 34
Documento 13: Carta del Partido Comunista de México, Sección Mexicana de la Internacional Comunista, Comité Central Ejecutivo, Secretaría, dirigida al Secretariado Latino de la Comintern, Moscú, URSS, del 14.06.1928
En: CEMOS, Fondo PCM, Caja 3, Exp. 17 y RGASPI, Fondo 495-108-84, folio 42
Documento 14: Tren Blindado, Nr. 1, editado por la Asociación de Estudiantes Proletarios, México D.F.
Documento 15: Circular No. 295. Urgente. Reservada. Al Comité Central del PCM. Dado en Moscú, 8 de julio de 1928
En: Archivo General de la Nación (México D.F.) AGN, Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales. Secretaria de Gobernación. Departamento Confidencial. Año 1928/Julio. Tomo I. (III. Internacional).


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