miércoles, abril 05, 2023

Emilio Morales sobre la sentencia en el tribunal de Londres por la deuda de la dictadura Castrista con el CRF I

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Un titular de hoy  en Diario de Cuba es:  El régimen de Cuba apelará la sentencia en el tribunal de Londres por la deuda con CRF IEl ministro de Justicia de la Isla asegura que La Habana 'continuará defendiendo la verdad: CRF no es acreedor legítimo de ninguna de sus instituciones'.

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Tomado de https://diariodecuba.com

El verdadero buitre se sale (por el momento) con la suya en Londres

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El Gobierno cubano se ha quedado prácticamente sin líneas de créditos, reconoce una deuda de 20.000 millones y hasta sus aliados suspenden la inversión en la Isla.

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Por Emilio Morales

Miami 

05 abril 2023

En audiencia desarrollada el martes 4 de abril en la Alta Corte de Inglaterra y Gales, la jueza Sara Cockerill notificó a los abogados de las partes que desestimaba la reclamación de CRF contra el Estado cubano. La jueza reconoció que el Banco Nacional de Cuba (BNC) ya no representa al Estado cubano, papel que corresponde al Banco Central de Cuba desde su creación en 1997, pero consideró que CRF I adquirió legítimamente los derechos de dicha deuda y por lo tanto tiene capacidad para reclamar su pago a esa entidad. En este sentido, la Justicia inglesa asestó el martes un revés a La Habana al dar luz verde para proceder con un juicio que podría tener consecuencias potencialmente graves para el régimen cubano.

¿Este era un fallo esperado?

Sí. Primero que todo hay que tener en cuenta que la Constitución cubana establece que el Estado no es responsable de las deudas de sus empresas ni sus instituciones. Por tanto, nunca iba a ser posible enjuiciar el Estado cubano en la Corte de Londres.

¿Tendrá un desenlace positivo el proceso que seguirá contra el BNC?

Es muy difícil de pronosticar. El Gobierno cubano hace más de 20 años atrás jugó sus cartas para evitar que en el futuro reclamaciones como estas lo pudieran perjudicar. En este sentido, se hace necesario remontarnos a 1959 para poder entender toda esta madeja que el régimen cubano tejió en su momento para entrampar a los deudores reclamantes que surgirían en el futuro.

Antecedentes

El Banco Nacional de Cuba comienza a operar en 1950 bajo el amparo de una ley que demoró en plasmarse ocho años después que fuera aprobada la Constitución de 1940.

En 1961, dos años después del triunfo de la revolución se aprueba en el mes de febrero  la Ley 930, la cual centralizaba en el BNC las funciones de banca central, y toda la actividad de banca comercial existente entonces en el país. Un año antes se habían nacionalizado todas las entidades bancarias nacionales y extranjeras, así como todas las empresas extranjeras y un número considerable de importantes empresas cubanas, cuyas acciones fueron endosadas al BNC.  Desde entonces el BNC paso a ser el dueño de todas las propiedades confiscadas en la Isla y de todas las empresas estatales que posteriormente fueron surgiendo en el proceso revolucionario.

Este movimiento convirtió al BNC en un banco con una gran cantidad de activos de alto valor, los cuales le servían de respaldo para pedir préstamos y líneas de créditos a entidades internacionales. Durante este proceso, muchas empresas que prestaban dinero y que habitualmente daban créditos a estas compañías que fueron confiscadas en los años 60 comenzaron a endeudarse. Dicha deuda comenzó a acumularse al pasar de los años, junto a otros préstamos que fueron gestionados por el BNC utilizando como respaldo a todos esos activos que en su momento fueron confiscados. Hay que recordar que estas empresas confiscadas eran empresas activas y producían bienes. Por ejemplos: los 161 centrales azucareros que fueron confiscados al triunfo de la revolución, la industria minera en todo el país, los puertos, aeropuertos, hoteles, etc. Todos estos bienes representaban cientos de millones de dólares en activos.

Ya a finales de los años 80, la deuda externa cubana era considerablemente alta. Ante esta realidad, Fidel Castro, quien siempre fue reacio a pagar la deuda externa cubana incentivó fuertes campañas políticas internacionales cuando Cuba ocupaba la presidencia del llamado Grupo de Países no Alineados. Dichas campañas tenían el objetivo arrastrar a otros países a estas campañas políticas para no pagar la deuda a numerosos acreedores. En su cruzada, llegó a afirmar que "la deuda externa era un cáncer creado por el imperialismo". Llegó incluso a publicar un mesiánico libro titulado: Fidel Castro y la deuda externa, donde intentaba dar al mundo su visión sobre la situación de la deuda externa en los países del Tercer Mundo, desde su origen hasta la imputabilidad de esta.

A comienzos de los 90 la situación de la economía de Cuba se agravó debido al derrumbe de los países socialistas de Europa del Este y a la desintegración de la Unión Soviética, lo cual significó la pérdida del 85% de las exportaciones cubanas. También el precio del azúcar tuvo un fuerte declive en el mercado internacional, lo cual afectó a la principal industria del país. El país entró en el llamado Periodo Especial, lo cual que llevó al Gobierno a implementar una serie de medidas económicas dirigidas a revertir la grave crisis económica.

En este sentido, se implementaron varias medidas para descentralizar la economía. Entre estas medidas podemos mencionar la apertura a la inversión extranjera, al turismo internacional, la apertura a los envíos de remesas, la creación de un mercado minorista dolarizado, la libre circulación del dólar, el trabajo por cuenta propia, la creación de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) y la apertura de mercados agropecuarios, industriales y artesanales.

Esto derivó en la creación de cientos de nuevas empresas mixtas y sociedades anónimas dentro y fuera del país para dar respaldo estructural a la nueva economía que se estaba construyendo, canalizar las inversiones extranjeras en el país y conseguir nuevos créditos.

Mientras tanto, los acreedores de la deuda cubana se desgastaban infructuosamente en tratar de cobrar las respectivas deudas que el Gobierno cubano tenía con ellos.  Dado el deterioro de todas esas industrias que fueron confiscadas en los 60, este nuevo tejido empresarial surgido a finales de los 80 y en los 90 pasó a conformar los nuevos activos que tenía el BNC para gestionar sus créditos internacionales. Al mismo tiempo, comenzó a convertirse en objetivo financiero de los acreedores que no podían cobrar sus deudas.

Ante esta realidad, el régimen cubano hizo un movimiento opaco en su banca y traspasó todos los activos del BNC (propiedad confiscada y nuevas empresas creadas) al Banco Central de Cuba (BCC), el cual fue creado el 28 de mayo de 1997 por el Consejo de Estado, a través del Decreto Ley 172, con la finalidad de dividir las funciones desempeñadas hasta entonces por su antecesor, el BNC. Dicha operación tuvo el objetivo de dejar al BNC solo con la deuda y poner a resguardo y bajo custodia del BCC todos los activos que habían sido endosados con anterioridad al BNC.

De esta forma, el BNC quedaba sin activos, lo cual significaba que se convertía en una entidad sin capacidad de pago. En este sentido, toda la deuda adquirida y acumulada por el BNC al paso de los años tendría que ser gestionada a través del BCC por medio de un engorroso proceso burocrático, el cual establece que si un acreedor quiere ceder sus derechos de deuda pública está en la obligación de remitirla al Ministerio de Finanzas y Precios, y este, a su vez, al Consejo de Ministros, en su función de máximo órgano del Gobierno de la República de Cuba, para su procesamiento y aprobación. En otras palabras, ese mecanismo que se convertiría a la postre en una especie de limbo financiero del cual iba a ser muy difícil salirse, donde los acreedores quedarían atrapados en un callejón sin salida.

La deuda externa cubana crece y ahuyenta las inversiones

Uno de los principales problemas que tiene el régimen cubano para atraer la inversión extranjera es el  abultado lastre de ser mal pagador. Hoy, la deuda externa que tiene el país lo asfixia financieramente, y lo encarcela en la cárcel de la desconfianza, al convertirlo en un mercado de extremadamente alto riesgo para la inversión.

Recientemente el régimen cubano pospuso una vez más su pago de la deuda externa con el Club de París correspondiente al 2022, después de no haber pagado el 2021, el 2020 y parte del 2019. La imagen de mal pagador sigue creciendo aceleradamente. Esta realidad está ahuyentado a los pocos suicidas que todavía miran con desconfianza dónde invertir en el país. La Isla se ha convertido en el paraíso del riesgo, donde los inversionistas extranjeros hoy presentes se encuentran atrapados entre el impacto que dejó la pandemia, la inflación desatada por la Tarea Ordenamiento, el nuevo mercado cambiario y el corralito financiero que ha impuesto el Gobierno.

Las cuotas dejadas de abonar al Club de París ya superan los 200 millones de dólares de un pacto realizado en el 2015, en el cual le condonaron al régimen cubano 8.484 millones dólares de 11.084 millones que debían a dicha organización, quedando por saldar 2.600 millones a pagar por cuotas anuales hasta el 2033.  

Lo cierto es que el régimen cubano ha perdido toda credibilidad y ha desaprovechado tremendas oportunidades para poder recuperar la confianza con los acreedores. El escenario generado por el deshielo de las relaciones entre EEUU y Cuba constituyó una plataforma fértil para hacer realidad ese propósito. Sin embargo, seis años después el tema de la deuda ha vuelto prácticamente al punto de partida de cuando se comenzó la negociación con el Club de París: La Habana no paga sus cuentas.

Anterior al acuerdo alcanzado con los acreedores pertenecientes al Club de París, el Gobierno cubano había restructurado con éxito su deuda externa con acreedores comerciales de Japón, México, Rusia, China y Uruguay, logrando una reducción sustancial del 81,6%, lo que significó en su conjunto la condonación 42.089 millones de dólares. El saldo de la deuda por pagar quedaba en 9.466 millones de dólares, de los cuales 2.600 millones de dólares corresponden a los deudores agrupados en el Club de París, ya mencionados arriba.

Es importante señalar que los acuerdos de condonación de la deuda externa cubana no incluyeron la deuda con acreedores privados y con países como Venezuela y Brasil, la cual en el año 2010 se estimaba en 11.336 millones de dólares y 1.050 millones respectivamente.  En el caso de Brasil incluye los casi 700 millones de dólares de préstamo que otorgó para el proyecto de construcción del puerto y obras de infraestructura en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM). Tampoco se incluye la vieja deuda con Argentina, que es de 4.805 millones de dólares y que pudiera llegar a ser 6.800 millones de dólares si se toma en cuenta los intereses moratorios y punitorios que correspondería aplicar por el no pago de dicha deuda. También quedó fuera la deuda con el Club de Londres, la cual suma 1.400 millones de dólares.

Hoy, el Gobierno cubano se ha quedado prácticamente sin líneas de créditos, no bastó el borrón y cuenta nueva que generó el deshielo con EEUU. El régimen cubano ha vuelto a su mala práctica de no pagar. Esto le está pasando factura en estos momentos tan críticos que el país afronta una crisis sistémica. Ya ni sus aliados políticos le dan créditos. China y Rusia han tomado un fuerte distanciamiento financiero del régimen cubano.

A finales de diciembre del 2020 Rusia tenía suspendido 50 proyectos de inversión en la Isla por falta de pago. Para esa fecha la caída de las importaciones de productos chinos a la Isla mostraba un declive de 75% con respecto al 2015. Estos datos dejan dudas sobre este distanciamiento. Incluso España, el país extranjero con mayor cantidad de inversiones en la Isla también ha tomado distancia. La reciente retirada de Bankia y tres hoteles de Meliá en Cuba así lo demuestran.

En el periodo 2015-2020 las importaciones de productos chinos cayeron en un drástico 74,57%.  De 1.900 millones reportados en 2015 declinaron a 483 millones en 2020. Estos datos muestras cuán tensas se han puesto las relaciones financieras entre Pekín y la Habana.

Hoy el régimen cubano reconoce una deuda de unos 20.000 millones. Sin embargo, debe otros 26.000 a otros acreedores a los que no pretende pagarles. Al final suman 46.000 millones de dólares, unos 4.000 millones más que los que tenía hace siete años cuando un grupo de acreedores le condonó 42.000 millones a raíz del deshielo con EEUU.

Conclusiones

Cuando en 1997 el régimen cubano hizo su acto de "magia" al traspasar los activos que pertenecían al BNC para ponerlos bajo la sombrilla del Banco Central de Cuba, nadie imaginó que 26 años después de haber sembrado esta trampa, el régimen cubano en su primer encontronazo con los deudores que lo persiguen para cobrarle lo que les deben, comenzaría a recoger los frutos de este acto de mala fe. Hoy el BNC es una entidad llena de deudas y sin activos, es como una especie de cascarón vacío que no tiene ningún valor. Al cual será muy difícil cobrarle deuda alguna.

Ante esta realidad se impone hacer un descubrimiento de todos los activos que tenía el BNC al momento de adquirir la deuda que es objeto de demanda por parte de CFR I en la Corte de Londres. ¿A dónde fueron a parar esos activos? ¿Quiénes son sus nuevos dueños? ¿Es el Banco Central de Cuba o son empresas ocultas en paraísos fiscales, o están en manos de testaferros del régimen? Descubrir esa madeja es lo interesante que puede venir ahora en este juicio. Es una manera de desentrañar y desmontar el acto de mala fe que el régimen cubano practica diariamente con las ingenuas instituciones e inversionistas que les prestan dinero o que caen en la tonta tentación de invertir en la Isla.

¿Cuántos acreedores podrían estar en una situación similar a la de CFR I? ¿Cómo podrían defenderse los acreedores de la deuda cubana ante semejante truco para no pagarles? ¿Podrá el régimen cubano seguir actuando impunemente extorsionando a inversionistas y deudores? ¿Seguirá el régimen cubano consumando el mezquino acto de seguir desfalcando miles de millones de dólares a sus víctimas? ¿Podrá la jueza Sara Cockerill poner fin a estos actos de mala fe del régimen cubano?

Los próximos meses serán decisivos para el desenlace final de esta historia.

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domingo, noviembre 06, 2022

Emilio Morales sobre la búsqueda de oxigeno de la dictadura Castrista de Cuba entre los empresarios de EE.UU.

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En esta nota solamente diré que la gran reunión de la mafia en Cuba en el Gran Hotel Nacional de Cuba, entonces de propiedad norteamericana,  se efectuó el 22 de diciembre de 1946 siendo Presidente de la República el Dr. Ramón Grau San Martín  y Primer Ministro el abogado Carlos Prío Socarrás. Dicha reunión  se llevó a cabo durante la estancia de 6 meses de Lucky Luciano  en Cuba el cual, al parecer, quiso, entre otros objetivos, las posibilidades de desarrollo de salas de juegos, casinos, hoteles, etc, en Cuba. En esa reunión no asistieron Ramón Grau San Martín  o Carlos Prío Socarrás  y mucho menos Fulgencio Batista, quien había partido de Cuba en su autoexilio dadas las pocas  e insuficientes garantías que el gobierno de Grau San Martín le ofreció para conservar su integridad física...  Batista,  tras ser elegido  el 1 de noviembre de 1954 en elecciones multipartidista, y restituir la Constitución de 1940,  favoreció, mediante una ley, el desarrollo de las inversiones extranjeras  para el turismo en Cuba al  darle facilidades a aquellos que invirtieran en Cuba  con cierta cantidad. 

Al final del artículo del economista Emilio Morales amplio lo  concerniente  a esa gran reunión de mafiosos en La Habana.

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Tomado de https://diariodecuba.com

El régimen cubano busca oxígeno entre los empresarios de EEUU

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La patética escena de ver a Díaz-Canel reunido con estos empresarios recuerda la escena de 'El Padrino', cuando Batista se reunía con empresarios de EEUU.

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Fulgencio Batista reunido con empresarios estadounidenses en una escena de 'El Padrino', de Francis Ford Coppola. ALAMY

Por Emilio Morales

Miami

04 Nov 2022

La reciente celebración en el hotel Nacional de la capital cubana de un foro comercial entre empresarios norteamericanos afines al régimen de la Habana con directivos de empresas estatales cubanas y funcionarios del Gobierno muestra públicamente el desespero que tiene el régimen por tratar de encontrar nuevas vías de financiamiento. El encuentro, a primera vista, luce como un intento de obtener una bocanada de oxígeno que mantenga vivo al régimen cubano en su ya insalvable lecho de muerte y un intento oportunista de ciertos personajes que tratan de hacer fortuna a costa de la miseria que hoy sufre el pueblo.

Sin embargo, una gran interrogante viene a la mente de los cubanos ante tan desconcertante y decepcionante acontecimiento: ¿Este encuentro organizado a la carrera tiene como objetivo agitar la propaganda para incentivar un nuevo deshielo? ¿O es el resurgimiento de la estrategia de estabilización que por muchos años la espía Ana Belén Montes inoculó en el establishment norteamericano de tender una alfombra roja al régimen cubano como una "barrera de contención" ante una posible caótica crisis del sistema que generara una repentina avalancha de cientos de miles de migrantes hacia EEUU? ¿En realidad que hay detrás de todo esto?

Para entrar en materia y desentrañar esta madeja es preciso recordar que la Administración Biden en su anuncio de su cambio de política hacia Cuba dejó bien claro —o al menos así fue como lo expresó— que su nueva política estaba dirigida a empoderar al pueblo cubano en tres líneas fundamentales: 1. Estudiar cómo proveer acceso a internet a los cubanos; 2. Encontrar vías para hacer llegar las remesas sin que estas pasaran por las empresas pertenecientes a la estructura empresarial de las Fuerzas Armadas; y 3. Permitir la inversión de empresas norteamericanas junto a empresas privadas en la Isla.

De estas tres líneas solamente se ha cumplido la relativa a las remesas. La de internet no se ha tocado, quedando en la mesa el tema de permitir a empresas norteamericanas hacer inversiones con el sector privado cubano. Sin embargo, está claro que en Cuba no existe un sector privado. Entonces, la primera variable, que tiene que resolver esta ecuación, es cómo se van a crear las condiciones para que exista ese sector privado en la Isla.  

Muy sencillo, para que exista un sector privado en Cuba tiene que existir un mercado de libre empresa, bajo un Estado de derecho con separación de poderes. Eso hoy no existe. Hoy lo que existe es una mafia en el poder que controla y decide quién, dónde, cómo y en qué condiciones se puede tener una PYME o hacer una inversión en el país.

Precisamente esta mafia es la que ha organizado este foro en contubernio con estos empresarios afines al régimen. Los cuentapropistas cubanos no tienen una organización jurídica que los ampare y represente para poder realizar un foro como este. No existe un marco legal en la Isla que lo permita y lo promueva. Al régimen no le conviene, no le interesa.

Es obvio que para los cubanos de la Isla es imposible abrir empresas de manera espontánea. El sistema no está diseñado para ellos, sino para la mafia oligarca. Dichas empresas deben ser aprobadas por varias instancias gubernamentales, y es el Estado el que decide a quién se le otorga el favor, en qué sector y en qué condiciones. Los que finalmente resultan autorizados, suelen ser personas afines al Gobierno. Aun así, estas empresas no pueden importar ni exportar productos y servicios de forma directa; para ello deben utilizar empresas estatales que cobran un 20% por la gestión. Más allá, estas entidades "privadas" pueden tener cuentas en dólares, pero solo pueden disponer de ellos para hacer los pagos de los procesos de importación y exportación.

¿Bajo qué contexto se organiza el encuentro con empresarios norteamericanos?

El encuentro se produce en el escenario más vulnerable que ha tenido el régimen cubano en los últimos 63 años. Escenario que es el resultado de la decadencia del propio régimen y de las medidas implementadas por el equipo de Gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel en el sector financiero y el minorista, las cuales han sido totalmente desastrosas. Primero, las tiendas MLC, después, la implementación de la Tarea Ordenamiento, y ahora, el mercado cambiario. Las tres medidas se han convertido en un mortífero coctel que han dado la estocada de muerte a la moribunda economía cubana.

Hoy el país está ahogado en la bancarrota, con la industria del turismo estancada, con las exportaciones en declive y la muerte de la industria azucarera. La población vive agobiada por la escasez de alimentos, medicamentos, la inflación galopante que parece no tener fin (devora un salario en un par del almuerzos), y el impacto constante de los apagones debido al colapso del sistema electroenergético nacional. La deuda externa crece aceleradamente por la mala práctica del régimen de no pagar, lo cual lo ha llevado a perder sus principales líneas de crédito. Incluso sus socios políticos, China y Rusia, ya no otorgan créditos.

Esta situación de crisis ha generado cientos de protestas de miles de ciudadanos en todo el país, las cuales han sido fuertemente reprimidas. Por otra parte, hace tres años las inversiones parecen haber desaparecido del radar comercial del mercado cubano. El ambiente empresarial para las empresas extranjeras radicadas en el país es más que lúgubre. El régimen les debe cientos de millones de dólares. En estos momentos Cuba es un mercado de muy alto riesgo. La situación actual de los inversionistas extranjeros en la Isla es caótica y tensa. Muchos no saben qué hacer ante el corralito financiero que les impide repatriar capital. Los que ya tienen un contrato no se deciden a invertir ante la magnitud de la crisis multisistémica. Y los que ya están en el mercado, operan con pérdidas y tratan de producir lo mínimo posible para justificar mantenerse y no perder la inversión, esperando que ocurra un milagro o que finalmente colapse el sistema y de paso a un sistema de economía de libre mercado y de libertad ciudadana.

En este contexto, el régimen cubano trata de exacerbar el falso sueño americano de invertir en Cuba, incentivado por los anuncios hechos semanas atrás de forma independiente por parte de los gobiernos de Cuba y EEUU. Dichos anuncios sugerían que un nuevo deshielo podría estar tramitándose tras bambalinas. Si así fuera, sería una política errada de EEUU. Sobre todo, a la luz de la experiencia del deshielo implementado por la Administración Obama y que tuvo el infeliz final del freno del régimen a las reformas, el cerco al movimiento de emprendedores y los ataques sónicos a diplomáticos norteamericanos.

En su nuevo intento de atraer empresarios norteamericanos, el régimen ha entregado dádivas a aliados que por años han amansado fortunas a costa de la miseria del pueblo cubano para que cabildeen en EEUU. Tanto el régimen como estos genuflexos personajes tratan de sembrar el cliché de que ciertos sectores de la economía cubana —el turismo, la energía, la agroindustria, la producción de alimentos, el sector inmobiliario, la minería, la biotecnología…— presentan atractivas posibilidades de inversión. A su vez ese cliché es inflado con el falso argumento de que las empresas de Canadá, España, Gran Bretaña y otros países de Europa y de Asia disfrutan de ventajas por "ser los primeros", por conocer el terreno, tener las verdaderas relaciones con el poder y dominar las invisibles reglas del juego que mueven los negocios en la Isla —argumento sembrado por el lobby antiembargo—.

Sin embargo, por mucha propaganda que se utilice para agitar un nuevo intento de deshielo, al final será un ejercicio espurio e inútil, pues no va a llegar a ninguna parte. Por solo citar un aspecto significativo, basta conocer que el mercado cubano comienza con una gran desventaja en términos de libertad financiera: la Isla ocupa el lugar 172 de un listado de 184 naciones. Entre las categorías que se utilizan para evaluar a los países y conformar este ranking internacional están el derecho de propiedad, la libertad financiera, el Estado de derecho, la libertad laboral y la salud fiscal.

¿Qué viene después de esto?

Por el momento no se ha informado en detalle qué resultados se alcanzaron en dicho encuentro entre oligarcas y testaferros. Lo único que ha trascendido es el anuncio de una segunda puesta en escena de este circo para el próximo mes de noviembre, al anunciarse que empresarios cubanoamericanos asistirán a la Feria Internacional de La Habana, que se celebrará del 14 al 18 de noviembre, en la cual por primera vez en 38 ediciones de este evento tendrán un panel propio. También participarán empresas norteamericanas.

Es obvio que este primer encuentro celebrado en La Habana hace unos pocos días sirvió para cocinar lo que se va a presentar en noviembre en la ya mencionada Feria de La Habana. Sin embargo, este ficticio panorama que se trata de construir choca con la realidad pura y cruda del aumento de las protestas ciudadanas, como refleja el reciente informe publicado por el Observatorio Cubano de Conflictos (OCC), el cual muestra que se produjeron 589 protestas ciudadanas en el mes de octubre, un numero similar a las ocurridas en julio del 20211.

Figura 1. Serie de protestas ciudadanas en Cuba, septiembre 2020 - octubre 2022.

 Fuente: Observatorio Cubano de Conflictos

En la medida en que la situación de crisis continue escalando y la represión e intimidación sean las únicas respuestas del Gobierno al creciente número de protestas, las cosas se pueden salir de control. En este contexto, la irracionalidad y la brutalidad represiva enardecen la sensibilidad ciudadana y abren la puerta a una escalada de violencia entre el pueblo y las fuerzas represivas, que pudiera llevar a un levantamiento popular sin precedentes en la historia del país en los últimos 63 años.

Empresarios norteamericanos y cubanoamericanos afines al régimen de La Habana han escogido el peor momento para mostrar sus vínculos e intenciones en esa fatídica luna de miel celebrada en el hotel Nacional de la capital cubana. Dicho acontecimiento sucede mientras el país se cae a pedazos y la población desesperada trata de escapar de la miseria y la represión desatada por el régimen, que ya no puede satisfacer sus necesidades básicas de alimentación y salud.  

La patética escena de ver a Díaz-Canel reunido con estos empresarios hace recordar la escena de la película El Padrino, cuando Batista se reunía con empresarios norteamericanos para dar entender que estaba en control y que había muchas oportunidades de inversión en la Isla. El protagonista Michael Corleone vio, en su trayecto a la reunión, cómo un militante del Movimiento 26 de julio se inmolaba y hacía explotar un auto de policía. Michael entendió que las posibilidades de inversión no eran posibles, que el país pronto terminaría en la anarquía. Días después de asegurar que Cuba era un destino ideal para invertir, Batista huía del país con familiares, cargados de maletas de dinero.

Una escena como esta podría suceder en La Habana en los próximos meses. Las condiciones están dadas, solo basta que un evento cualquiera desencadene este escenario. Sucesos abominables como el que ocurrió hace unos días con el hundimiento de una lancha en las costas de Bahía Honda por parte de un barco guardafronteras podrían ser la chispa que haga arder la Isla por los cuatro puntos cardinales. La Administración Biden debería estar atenta a estos sucesos y estas circunstancias antes de dar pasos equivocados en su nueva política. Es prudente y sabio recordar que la política de empoderamiento es hacia el pueblo cubano, no para salvar al régimen de La Habana.

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Sobre la reunión de jefes mafioso en La Habana y en qué gobierno VERDADERAMENTE  se  llevó a cabo  esa reunión que en la segunda parte de  la película El Padrino, de Francis Ford Coppola,  la sitúa equivocadamente  en tiempos de Batista en los años 50s.

En el artículo:  Lucky Luciano en persona. de   Ciro Bianchi Ross, periodista oficialista de la dictadura Castrista,  se lee: 

Antes de salir de Italia dejó creada una extensa organización para pasar narcóticos por Cuba con destino a EE.UU. Se sentía seguro en la Isla, donde contaba con amigos y había gente muy poderosa interesada en que permaneciera en el país. El senador Paco Prío, hermano del Primer Ministro, estaba entre sus íntimos, como también lo estaban Pablo Suárez Aróstegui, esposo de una de las sobrinas del Presidente, e Indalecio Pertierra, dueño del hipódromo y del cabaret Montmartre. Grau, por otra parte, era renuente a expulsarlo. Alegaba el mandatario que Luciano, llegado a Cuba con pasaporte legal y visa expedida por el consulado cubano en Roma, tenía sus papeles en regla y llevaba en La Habana una vida apacible. No hay argumento legal, seguía aduciendo Grau San Martín, que lo obligue a salir del país si sigue comportándose de una manera tan digna. Estados Unidos, sin embargo, no cejaba en su empeño. Si no expulsaba a Charlie Lucky Luciano, Washington cortaría todo embarque legítimo de narcóticos y la Isla quedaría sometida a un embargo de medicamentos.

Mientras el premier Carlos Prío maniobraba en secreto para que el gobierno saliera lo mejor parado posible ante la injerencia extraña, políticos de todos los partidos y tendencias, reunidos en la casa de Neno Pertierra, buscaban una solución airosa al problema. Desde su exilio dorado de Daytona Beach, el ex presidente Batista dejaba saber su opinión. Recomendaba que Luciano se trasladara a Venezuela donde su antiguo ayudante, el comandante Jaime Mariné, regenteaba el hotel más importante de Caracas, propiedad de Batista y del propio Mariné. La otra sugerencia del mayoral de Kuquine era audaz, pero totalmente absurda e irrealizable. Si Estados Unidos suspende la venta de medicamentos a Cuba, decía Batista, Cuba suspende la venta de azúcar a Estados Unidos. Luciano, que tenía a Batista como un hombre con los pies bien puestos en la tierra, esta idea pareció demasiado peregrina. Sabía que el gobierno de Grau no se compraría una bronca como esa ni tenía pantalones para ello. Se resignó a que lo expulsaran de Cuba.

4) 


En la película  El Padrino (II) se sitúa erróneamente en los tiempos de Batista de los años 50 del siglo XX  la reunión  de muchos mafiosos  en La Habana con vistas a incrementar y  dinamizar las inversiones  en la industria del juego  en La Habana, Esa reunión  existió  pero se llevó a cabo durante la Presidencia de Ramón Grau San Martín el 22 de diciembre de 1946 por iniciativa de Lucky Luciano , el cual estaba en Cuba en ese tiempo hasta su expulsión en marzo de 1947, después de vivir 6 meses en Cuba y ver las potencialidades que existían en Cuba para el turismo y los casinos de juegos. En   el artículo Iroel Sánchez mete la pata en Twitter  se lee:

Esto propició un encuentro que tuvo lugar el 22 de diciembre de 1946 en el Hotel Nacional, y que fue la primera reunión a gran escala de los líderes estadounidenses del inframundo desde la reunión de Chicago en 1932.

Wikipedia dice que allí estuvieron presentes “figuras como Joe Adonis, Albert ‘The Mad Hatter’ Anastasia, Frank Costello, Joseph ‘Joe Bananas’ Bonanno, Vito Genovese, Moe Dalitz Thomas Luchese, de Nueva York; Santo Trafficante Jr. de Tampa; Carlos Marcello de Nueva Orleans y Stefano Magaddino, primo de Bonanno de Buffalo; además de los Accardo y los hermanos Fischetti, ‘Trigger-Happy’ Charlie y Rocco, de Chicago; y, en representación del interés judío, Lansky, Dalitz y ‘Dandy’ Phil Kastel de Florida.


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domingo, septiembre 18, 2022

Invertir en Cuba: suicidio seguro. Emilio Morales: ¿Qué hay detrás de los anuncios de permitir la inversión privada en la Isla?



Tomado de https://diariodecuba.com/


Invertir en Cuba: suicidio seguro

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¿Qué hay detrás de los anuncios de permitir la inversión privada en la Isla?

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Por Emilio Morales

Miami

16 septiembre 2022

En su desesperado intento por sobrevivir a la crisis multisistémica que está a punto de liquidarlo, el régimen cubano ha dado una serie de pasos que, más que estrategia, parecen acrobacia. Su nuevo plan no contempla lo primero que ha de ponerse en práctica en el ámbito económico: una ruta de reformas que reestructuren el modelo a base de libre empresa y libre mercado.

Sí, el régimen ha anunciado que permitirá inversiones en el sector privado. Y también lo ha hecho la Administración Biden, en su política de empoderamiento al pueblo cubano a través de permitir la inversión de empresas norteamericanas junto a empresas privadas de la Isla. Sin embargo, es ingenuo pensar que en Cuba existe un verdadero sector privado.

Para los cubanos de la Isla es imposible abrir empresas de manera espontánea. El sistema no lo permite ni lo promueve. Dichas empresas deben ser aprobadas por varias instancias gubernamentales, y es el Estado el que decide a quién se le otorga el favor, en qué sector y bajo qué condiciones. Los que finalmente resultan autorizados, suelen ser personas afines al Gobierno. Aun así, estas empresas no pueden importar ni exportar productos y servicios de forma directa; para ello deben utilizar empresas estatales que cobran un 20% por la gestión. Más allá, estas entidades "privadas" pueden tener cuentas en dólares, pero solo disponer de ellos para los pagos de los procesos de importación y exportación.

En el sentido inverso, para los cubanos radicados en el exterior, y tras casi 60 años negándoles invertir en el país, el régimen también ha lanzado una fórmula para atraerlos, creando una cartera de oportunidades de unos escasos 60 proyectos que, considera, pueden ser atractivos a la diáspora. Dichos proyectos son patrocinados por los Gobiernos provinciales, y los montos de inversión no superan los 500.000 dólares. Fuera de esto, para los cubanos de la diáspora no hay opción de inversión en el país. De esta manera, pretender atraer a aquellos que en la comunidad empresarial cubanoamericana sueñan y se dejan seducir por quienes los expropiaron, expulsaron o persiguieron políticamente, es una maniobra que fracasará, por mucho que se apoye en la ignorancia, el oportunismo, la bajeza moral, la complicidad o la avaricia de algunos.

El falso sueño americano de invertir en Cuba

Los recientes anuncios hechos por los gobiernos de Cuba y EEUU sobre las opciones de inversión en la Isla sugieren que un nuevo deshielo podría estar tramitándose tras bambalinas. Si así fuera, sería una política errada de EEUU. Sobre todo, a la luz de la experiencia del deshielo anterior y el infeliz final de freno a las reformas, cerco al movimiento de emprendedores y ataques sónicos a diplomáticos. El cliché de que ciertos sectores de la economía cubana —el turismo, la energía, la agroindustria, la producción de alimentos, el sector inmobiliario, la minería, la biotecnología…— presentan atractivas posibilidades de inversión, no es más que eso, un cliché.

Además, los empresarios norteamericanos deben saber que el argumento de que las empresas de Canadá, España, Gran Bretaña, otros países de Europa y de Asia disfrutan de ventajas por "ser los primeros", por conocer el terreno, tener las verdaderas relaciones con el poder y dominar las invisibles reglas del juego que mueven los negocios en la Isla —argumento sembrado por el lobby antiembargo— es otra zanahoria que les hará perder tiempo y capital.

Al hacer una inversión, es obligatorio realizar una valoración exhaustiva del mercado, que permita determinar el nivel de riesgo y, sobre todo, el tiempo de retorno del capital. En el caso de Cuba, las consideraciones a tener en cuenta son obviamente de un grado mayor de dificultad que las que se deben hacer en cualquier otro país, dadas las prohibiciones del embargo y las limitaciones legales que impone la propia dictadura. En este punto, el mercado cubano comienza con una gran desventaja en la dura carrera de atraer inversiones. En términos de libertad financiera, la Isla ocupa el lugar 172 de un listado de 184 naciones. Entre las categorías que se utilizan para evaluar a los países y conformar este ranking internacional están el derecho de propiedad, la libertad financiera, el estado de derecho, la libertad laboral y la salud fiscal.

A esto hay que sumar el deteriorado estado de la infraestructura del país. La matriz energética está colapsada, mas del 70% de la estructura inmobiliaria se encuentra entre regular y mal estado, el transporte público y privado es casi nulo y el que funciona está en ruinas. El país se halla inmerso en una profunda crisis de liquidez, su deuda externa ya casi es la misma que la que tenía cuando logró condonarla en 2015 con varios de sus acreedores más importantes a raíz del deshielo con EEUU, y la economía está sumida en una volátil crisis inflacionaria.

Economistas oficialistas no se esconden para criticar al Gobierno por su mala gestión. El tema de la deuda ha sido manejado como un problema marginal y poco importante. La condonación de 42.089,9 millones de dólares en el 2015 por varios acreedores, entre los que destacan Rusia (29.000 millones), México (340.9 millones), Japón (1.400 millones), China (2.830 millones), Uruguay (35 millones) y el Club de Paris (8.484 millones) fue una oportunidad perdida5. Al respecto, el economista Juan Triana ha expresado: "Lamentablemente fue mal aprovechado, y hemos vuelto a caer en una situación insostenible. La deuda eleva el riesgo país, daña las finanzas y enturbia el ambiente de negocios, eleva el costo financiero de cualquier operación mercantil".

Bajo estas condiciones, lejos de ser un mercado atractivo, Cuba es un mercado de muy alto riesgo. La situación actual de los inversionistas extranjeros en la Isla es caótica y tensa. Muchos no saben qué hacer ante el corralito financiero que les impide repatriar capital. Los que ya tienen un contrato no se deciden a invertir ante la magnitud de la crisis multisistémica. Y los que ya están en el mercado, operan con pérdidas y tratan de producir lo mínimo posible para justificar mantenerse y no perder la inversión.

Conclusiones

La Isla no es ninguna fruta prohibida en términos de oportunidad-inversiones. Esto es solo un mito alimentado por décadas para atraer la inversión extranjera, algo que no ha dado resultado.

Al final del día, cualquier inversión por parte de un empresario norteamericano, aun con el anuncio de la Administración Biden de permitir inversiones en el sector privado (un sector que en la práctica no existe), tendrá que ser escrutado bajo las reglas que determinan el costo de oportunidad. Y el resultado será evidente. Invertir en una dictadura, donde el capitalismo y las leyes que soportan el libre mercado y la libre empresa están ausentes, no es comparable a invertir en una nación democrática, incluso imperfecta, donde exista un sistema de libre mercado, con libertad de precios y separación de poderes. En Centroamérica y el Caribe existen mercados donde sobran las oportunidades con bajo riesgo. República Dominicana, Guatemala, México, Costa Rica, Panamá o Jamaica, entre otros países, presentan posibilidades de inversión en infraestructura, logística, IT, manufactura, producción de alimentos, transporte, turismo, etc.

En cambio, podríamos afirmar que el empresario que quiera ir a suicidarse financieramente a Cuba, tendrá un éxito 100% garantizado. La única forma de invertir en la Isla de manera exitosa y segura será cuando en La Habana exista un Gobierno democrático que promulgue leyes que permitan el libre mercado, la libre empresa y la libertad ciudadana.

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martes, junio 21, 2022

Roberto Álvarez Quiñones sobre: Más 'conciencia' castrista, pero con MIPYMES para engañar a Biden

 
Tomado de https://diariodecuba.com

Más 'conciencia' castrista, pero con MIPYMES para engañar a Biden

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Lo que busca el régimen de Cuba con las MIPYMES es captar capital de EEUU, al amparo de la Ley Helms-Burton.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Los Ángeles

20 junio 2022 

Cuando pasen muchos años y el castrismo sea solo materia de estudio de Historia de Cuba, los historiadores, al llegar al periodo final del régimen, recibirán probablemente la primera impresión de que los dirigentes de la cúpula dictatorial eran retardados mentales incapaces de darse cuenta de que el sistema económico comunista no funcionaba y que repetían una y otra vez las mismas cosas esperando tener resultados diferentes y magníficos.

Es casi seguro que así será, no sabemos cuándo. Pero en el presente los cubanos saben, por trágica experiencia, que esos gobernantes "revolucionarios" no son estúpidos, sino malas personas, crueles, que conforman una cofradía mafiosa que se ha hecho millonaria a costa de la explotación de la población, y engañando a media humanidad.

No obstante, la pregunta de los académicos del futuro es válida hoy también: ¿qué esperan los militares que usurpan el poder para hacer lo que de todas maneras habrá que hacer en Cuba, sea quien sea el relevo del dictador nonagenario, para acabar con el hambre y la miseria?

Porque lo más asombroso para los historiadores será cómo Castro II y sus compinches se empecinaron en ignorar que de los 35 países que "construían el socialismo" en el siglo XX, 33 de ellos (todos menos Cuba y Corea del Norte), lo tiraron a la basura por inservible. Y cómo en la propia cuna del comunismo, la Unión Soviética, un reformista (Gorbachov) quiso mejorar el sistema y lo que logró fue desmantelarlo y darle sepultura, pues no tiene arreglo posible. Y que en China tan pronto murió Mao Tse Tung adoptaron "la mano invisible" de Adam Smith, con parches estatales, pero capitalismo al fin.

Elevar la "conciencia" para que haya gran abundancia de todo

¿Y en Cuba qué? A elevar la "conciencia revolucionaria" para que haya abundancia de todo. Crease o no, así es, cual deja vu demencial. Hace unos días en La Habana tuvo lugar la II Jornada Económico-Productiva, Y allí, con el país en ruinas y la gente pasando hambre, sin transporte ni medicinas, apagones interminables, la ministra de Comunicaciones, Mayra Arevich, aseguró que lo que hay que hacer es mejorar las formas de gestión estatales para "garantizar el desarrollo y bienestar de los cubanos".

¿Y cómo hacer para garantizar el bienestar de los cubanos? La fórmula inédita, novedosa, genial, la dio el vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía, Alejandro Gil: exhortó a conquistar un "alto grado de conciencia" revolucionaria en los directores, trabajadores, funcionarios estatales para que haya abundancia de todo.

Poco antes había admitido en la Asamblea Nacional que en 2021 más de 500 empresas estatales tuvieron pérdidas en cada mes del año. Y que en enero y febrero de 2022 ya unas 480 empresas estaban reportando pérdidas por 3.238 millones de pesos (135 millones de dólares). Para lo cual es necesario elevar la "conciencia revolucionaria", y asunto resuelto.

Pero al mismo tiempo que la mafia gobernante se burla de los cubanos, se apura en crear "empresas privadas" de mentiritas, y se vanaglorian de las más de 3.300 pequeñas y medianas empresas y cooperativas no agropecuarias, denominadas MIPYMES, que se han creado. Falso, es toda una gran tomadura de pelo, pues en rigor no son propiedad privada. Están acogotadas y férreamente controladas por el Gobierno. No tienen autonomía, ni libertad de acción, ni la capacidad para generar y acumular riqueza.

Se trata de una maqueta bien montada, no tanto para engañar a los cubanos, que no se tragan ese cuento, sino a la Administración del flojo presidente Joe Biden y sus asesores y funcionarios escorados a babor (izquierda) y hasta procastristas.

Sin duda las MIPYMES fueron creadas por la dictadura castrista con un doble objetivo: 1) desplazar y arruinar al cuentapropismo y a los pequeños negocios, de manera que no se pueda conformar en la Isla un gran sector privado pujante e independiente que le haga competencia al entramado empresarial transnacional militar GAESA; y 2) como disfraz de empresas privadas capitalistas independientes para engañar al Gobierno de Joe Biden, sobre todo a la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC).

"Tumbarle la plata" a EEUU

Lejos de posibilitar el crecimiento, empuje y éxito de los emprendedores cubanos, lo que busca la dictadura con las MIPYMES es captar la inversión de capital estadounidense en Cuba, al amparo de la propia Ley Helms-Burton que permite esas inversiones de EEUU en el sector privado de Cuba. Dicho en otras palabras, Castro II se propone con las MIPYMES "tumbarle la plata" a EEUU.

Y ya de entrada se anotó el primer gol. En mayo la OFAC autorizó por primera vez en 61 años una inversión en un "negocio privado" en Cuba, a cargo del empresario John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial EEUU-Cuba, quien se ha negado a dar detalles de la inversión ni qué MIPYME será la receptora del codiciado (por GAESA) dinero fresco estadounidense.

Kavulich solo ha dicho que no es pura casualidad que a él le aprobaron hacer su inversión el 10 de mayo de 2022, y seis días después el Gobierno de Biden  anunció un relajamiento de las limitaciones a las remesas y de los vuelos a Cuba. "Si uno más uno es igual a dos, en este caso no cabe duda de que no es una coincidencia", aseguró el hombre de negocios estadounidense.

Parece que con Biden en la Casa Blanca es muy fácil engañar a la OFAC, le entidad oficial encargada de aplicar las sanciones a otros países. Y el equipo mafioso dirigido por el general López-Callejas y su ayudante Díaz-Canel está creando supuestas empresas privadas independientes que en realidad son estatales, o negocios de familiares e incondicionales de la cúpula dictatorial.

Burlarse de la Ley Helms-Burton, ese es el propósito primario del régimen, incluso por encima de aplastar al sector privado cubano. Y por eso arma lo que en inglés se conoce como decoys (muñecos) disfrazados de MIPYMES privadas, que en verdad son estatales o propiedad de la crápula que tiraniza a los cubanos desde mediados del siglo XX.

Hay que aclarar que en Occidente no hay MIPYMES estatales, por cuanto se trata de un concepto empresarial típicamente capitalista y liberal para ayudar al crecimiento económico y el bienestar social. Son todos negocios pequeños o medianos que todos los estados apoyan, y no al revés para utilizarlos como comodín para llenar huecos, competir con él y asfixiarlo con impuestos, enriquecer a los gobernantes, o suprimirlos con un simple decreto.

Además, las MIPYMES no pueden aumentar el PIB cubano si no hay una multimillonaria inversión de capital extranjero. Y ahí está el detalle. La descapitalizada Cuba necesita desesperadamente miles de millones de dólares de inversión extranjera, incluyendo tecnología, maquinaria, infraestructura, y know-how. Y nada mejor que engañar a la Administración Biden con señuelos capitalistas y obtener inversiones y créditos bancarios de EEUU.

Volviendo al principio, en el futuro los historiadores luego de creer inicialmente de que quienes dirigían la economía castrista eran idiotas, pronto se percatarán de no lo eran, sino que conformaban una cofradía de vividores militares y civiles abusadores, corruptos, criminales y mafiosos que odiaban a los cubanos y se hacían multimillonarios a costa de la pobreza y el hambre del pueblo.

Y en el dramático presente, a los cubanos de a pie lo que les importa es que el modelo socialista los hambrea y empobrece cada vez más y que, en vez de ser desmantelado de raíz, el dictador Castro II llega al colmo de disfrazarlo ahora de reformista, con falsas empresas capitalistas, a la vez que para consumo interno de la plebe explotada, repite las mismas comunistas arengas idiotas que lanzaba el dueto Fidel Castro-Che Guevara hace 61 años: elevar la "conciencia revolucionaria". Le zumba el mango.

¿Resucitarán también la "emulación socialista" y el "hombre nuevo", al tiempo que se enriquecen descaradamente con el "enemigo imperialista"?

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miércoles, mayo 25, 2022

La misión de Joe Biden: ¿salvar el comunismo cubano?. Julio M. Shiling: Los cambios de política que se han promulgado constituyen un paquete de ayuda financiera de facto para el castrismo

 
Tomado de https://elamerican.com/

La misión de Biden: ¿salvar el comunismo cubano?

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Los cambios de política que se han promulgado constituyen un paquete de ayuda financiera de facto para el castrismo

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Por Julio M. Shiling

05.23.22

[Read in English]

El presidente Joe Biden ha comenzado su misión de salvar el comunismo cubano. Este curso político, anunciado durante la campaña presidencial de 2020, ha dejado de ser sigiloso. Las inconsistencias éticas y metodológicas que impregnan las decisiones de la actual administración, revelan un programa de política exterior que no tiene brújula moral. En lo que respecta a Ucrania, a pesar de un comienzo lento y tambaleante, Estados Unidos ha logrado ayudar al país europeo lo suficiente como para mantenerse libre y soberano de la agresión rusa. Esto es digno de aplauso. ¿Por qué las sanciones son aceptables para un enemigo como el régimen de Putin, pero no para la dictadura de Castro? ¿Por qué un doble rasero con Cuba?

Entre el 10 y el 16 de mayo, Biden anunció un reinicio de la política americana hacia Cuba comunista. Se le concederá al régimen castrista gran parte de lo que ha estado presionando desde que Donald Trump dejó la Casa Blanca. Los cambios propuestos situarían el pacto Obama-Castro en una escala mayor. Estas acciones, si se implementan, abrirán las puertas del dinero a las arcas del castrocomunismo. 

Descaradamente, Biden afirma que estas medidas “se centrarán en primer lugar en el apoyo al pueblo cubano, incluyendo sus derechos humanos y su bienestar político y económico”. Esto es un disparate. La actual administración confunde al pueblo de Cuba con el régimen marxista-leninista en el poder. Biden ha dado la espalda a la causa de la libertad de Cuba y ha traicionado los valores americanos fundamentales de la solidaridad democrática. 

Los cambios de política que se han promulgado constituyen un paquete de ayuda financiera de facto para el castrismo. La ayuda americana al régimen marxista vendrá en los campos de la inversión directa de capital, el turismo, la transferencia de riqueza y el trato preferencial en la inmigración. Lo más inquietante del paquete de ayuda de Biden a la tiranía cubana es el uso de dólares capitalistas americanos para apuntalar el capitalismo de Estado castrista, corrupto y concesionario. Esto parece violar directamente la ley americana.

El 10 de mayo, la Oficina de Control de Activos Extranjeros, una agencia dentro del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, emitió una licencia que autoriza a una empresa de capital americano a iniciar una inversión extranjera directa (IED) en una empresa cubana. Esto no se ha hecho desde 1960. Hay serios problemas con esta propuesta específica de Biden. Uno es legal y el otro son los falsos supuestos subyacentes en los que se basa la autoridad para la IED hacia Cuba comunista.

El embargo americano contra la dictadura socialista de La Habana prohíbe la inversión directa de Estados Unidos en una empresa cubana. El esquema de IED de Biden claramente logra esto. Además, la Ley de Libertad y Solidaridad Democrática de Cuba (1996) modificó el embargo en muchos aspectos. Si bien permite la venta de productos agrícolas y otros productos americanos a la isla, las compras por parte del régimen de Castro deben hacerse en efectivo, pagando por adelantado. No se permite ninguna financiación, ni pública ni privada.

Las inversiones extranjeras directas permiten la transferencia de capital a empresas extranjeras sin la adquisición de acciones. La participación en el “capital” que la empresa americana construirá, puede interpretarse fácilmente como un préstamo o un acuerdo indirecto de empresa conjunta. Esto es algo que el castrocomunismo ha estado haciendo con las empresas occidentales desde principios de la década de 1990.    

Un programa de IED americano para el comunismo cubano debería ser impugnado en la Corte. Tal vez, esto es lo que Biden, y los apologistas del comercio con Cuba, quieren. No sería la primera vez que los casos judiciales se preparan deliberadamente para realizar maniobras legales estratégicas con el fin de avanzar, en dominios jurisdiccionales ideológicamente amigables, el tema del embargo en general. A la izquierda le encanta utilizar los tribunales para anular leyes. La ilegalidad de la licencia de IED no es la única deficiencia grave.

Cuba no tiene sociedad civil, ni sector privado. El propio régimen castrista se refiere a lo que algunos comentaristas llaman erróneamente “privado”, como el sector no estatal. Esto es precisamente lo que es. Es una porción insignificantemente minúscula del PIB de Cuba. El sector no estatal en Cuba existe para confundir al mundo libre con ilusiones ópticas. El 75 % de la economía cubana está impulsada por las empresas estatales del régimen comunista, dirigidas por las fuerzas armadas. En el sector turístico, el dominio de las empresas estatales es del 90 %. ¿En quién van a invertir las empresas de capital americanas, si no es en las entidades capitalistas estatales comunistas cubanas?

La caída del comunismo soviético fue testigo de diferentes caminos hacia la democratización (supuestamente). Rusia llevó a cabo el mayor plan de “privatización” de la historia. Lo que terminó sucediendo fue que los gerentes de las empresas estatales rusas “compraron” esas empresas estatales, en su totalidad o en partes. Se hizo con financiación estatal subvencionada. Los productos se compraron a precios subsidiados para el consumo interno. 

En consecuencia, la nueva clase oligarca recibió licencias para exportarlas a precios de mercado. De la noche a la mañana, la antigua nomenklatura soviética se hizo millonaria y multimillonaria. Al no existir un Estado de derecho, ni protección de los derechos de propiedad, ni instituciones independientes que salvaguardaran el sistema político, Rusia se convirtió en una cleptocracia. Occidente lo aprobó. Se hizo con la fachada de potenciar el sector “privado”. ¿Es esto lo que Biden, la izquierda y los publicistas castristas tienen en mente para Cuba?  


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viernes, noviembre 12, 2021

15N: por un capitalismo de verdad, no el de GAESA. Roberto Álvarez Quiñones: El régimen acusa a los organizadores del 15N de restaurar el capitalismo, mientras ellos convocan al capitalismo foráneo.


Tomado de https://diariodecuba.com/

15N: por un capitalismo de verdad, no el de GAESA

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El régimen acusa a los organizadores del 15N de restaurar el capitalismo, mientras ellos convocan al capitalismo foráneo.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Los Ángeles

11 noviembre 2021

  El argumento principal que usa la dictadura de Raúl Castro para impedir la marcha pacífica popular convocada para el 15 de noviembre es que sus promotores quieren "restaurar el capitalismo". Al mismo tiempo, ese régimen ofrece "503 oportunidades" por un monto de 12.000 millones de dólares en "pequeños emprendimientos" a un centenar de capitalistas de 41 países invitados al II Foro Empresarial Cuba, entre el 29 de noviembre y el 2 de diciembre, que será virtual debido a la pandemia.

El foro incluirá un panel para capitalistas cubanos residentes en el exterior, que ahora la Agencia Cubana de Noticias del régimen ya no llama "mafia de Miami", sino "compatriotas que viven en otros países", para proponerles invertir en pequeños negocios previamente escogidos por la mafia militar.

Porque el evento lo organizan el Ministerio del Comercio Exterior e Inversión Extranjera, la Cámara de Comercio, la Zona Especial del Mariel, y el Grupo Empresarial de Comercio Exterior, organismos todos controlados, mangoneados y saqueados por GAESA.

O sea, la mafia militar implora al capitalismo extranjero, pero impide el criollo. Porque quiere asociarse al capital foráneo para expandir su modelo de economía corporativa de capitalismo militar de Estado (de corte fascista) y por eso no quiere un sector privado pujante, un capitalismo cubano normal, que beneficiaría a todo el pueblo.  A esa aberración antinacional Díaz-Canel le llama "revolución socialista".  

Es sorprendente cómo el ministro Rodrigo Malmierca, encargado del foro, y sus jefes de GAESA, creen que como esos capitalistas no estarán físicamente en Cuba no podrán constatar el nefasto ambiente que hay para los negocios en el país. Malmierca, al anunciar la convocatoria, destacó "las excepcionales condiciones de Cuba para negocios con capital foráneo, en particular su estabilidad".

Invertir en Cuba hoy, una locura o un espaldarazo a la tiranía

Pero los verdaderos empresarios e inversores de todo el mundo no se chupan el dedo. Saben, vía cibernética, el desmedido riesgo que es invertir en Cuba; que la Isla padece la peor crisis económico-financiera en muchas décadas, 30 años, y está convulsionada por la mayor tensión sociopolítica y la más brutal represión contra la ciudadanía desde la guerra civil de los años 60.

Además, el foro irónicamente tendrá lugar en una nación cuya Carta Magna prohíbe que los ciudadanos nacionales residentes en la Isla acumulen capital, lo inviertan y crezcan. Al prohibir a los cubanos crear riquezas la revolución "tan cubana como las palmas", como la calificaba Fidel Castro (y me acuerdo bien de eso), es lo más anticubano habido nunca en la historia de la República.

Hasta Lenin advirtió que con la apertura al capital nacional privado era que se pondría fin a la hambruna que diezmaba al pueblo ruso y la pobreza extrema. Y en 1921 lanzó la Nueva Política Económica (NEP), que autorizó la producción libre de los campesinos y el surgimiento de empresas privadas en todas las ramas industriales del país, incluyendo la siderurgia y la energética. Se acabó el hambre y el país avanzó industrialmente. Pero Stalin en 1928 lanzó una especie de Ofensiva Revolucionaria. Puso fin a la NEP y en los siguientes nueve años murieron de hambre 12 millones de personas.

Hoy en Cuba se limita al débil sector privado a prestar servicios primarios ya existentes antes de que Cervantes escribiese El Quijote. A los emprendedores se les prohíbe participar en la producción industrial, que es monopolio exclusivo del Estado. Algunos cuentapropistas producen artesanalmente zapatos u otros bienes, pero siempre en muy pequeña escala. En su abrumadora mayoría se dedican a prestar servicios con poco valor agregado, que aportan muy poco al Producto Interno Bruto (PIB).

Y quien tiene mucho éxito como emprendedor privado va a la cárcel, por "enriquecimiento ilícito". Hoy están en prisión, o ya cumplieron su condena, entre otros, los mayores productores de carne de res y de cerdo, embutidos, y queso, de las provincias de Las Tunas, Holguín, Cienfuegos y Artemisa.

Es un crimen de lesa humanidad que la dictadura suplique la inversión extranjera para beneficiar a una mafia ya millonaria, al tiempo que impide que los propios cubanos creen riquezas.

La dictadura ha venido invirtiendo para beneficio del capital extranjero más de 300 millones de dólares anuales en infraestructura y equipos en la Zona de Desarrollo del Mariel. Pero no ha invertido casi nada en el resto del país en infraestructura y equipamiento, que dan pena, ya en puras ruinas. El dinero se dedica básicamente a construir hoteles para los militares que controlan el turismo.

El capital no tiene ideología, exige condiciones que Cuba no tiene

Pero lo que más garantiza el fracaso del foro mencionado es que el capital es apolítico. No tiene ideología. Va a donde se cumplen al menos tres condiciones:  1) garantías legales a la propiedad y la operatividad de la compañía; 2) seguridad de que obtendrá un rápido retorno en ingresos que cubran el monto de la inversión realizada; y 3) la existencia de un mercado, interno o externo, que garanticen buenas ganancias. Y la dictadura castrista no ofrece ninguna de ellas.

Cuba no tiene un mercado interno propiamente. La moneda nacional se devalúa a diario, vapuleada por una inflación exasperante. A los consumidores no les alcanzan sus salarios para cubrir la canasta básica familiar. Y la masa de dólares en circulación no es suficiente como para constituirse en demanda efectiva de lo que pudiesen producir los empresarios extranjeros.

Pongamos un ejemplo hipotético. Si un capitalista argentino produjese naranjas en Cuba solo obtendría ganancias suficientes si las exporta, pero no lo podría hacer libremente por su cuenta, dado el monopolio estatal del comercio exterior, hoy a cargo de la mafia militar.

El inversionista foráneo tendría que firmar un contrato con alguna de las 37 empresas de GAESA designadas para realizar las exportaciones e importaciones del sector privado, y de hecho serían esas empresas las que decidirían a quién exportar y a qué precio. Luego le descontarían al incauto argentino no menos de un 20% de sus ingresos por los "servicios prestados". Y las ganancias y los ingresos restantes quedarían cautivos en las cuentas bancarias del inversor "por falta de liquidez". Es decir, hasta que el banco estatal tenga divisas disponibles, nunca se sabe cuándo.

Vender las naranjas al Estado no sería buena idea, pues no tiene divisas suficientes. Tampoco podría venderlas en el mercado doméstico, pues recibirá pesos cubanos que no valen nada y no se pueden convertir en dólares.

A esto agréguese que la dictadura periódicamente deja de pagar sus deudas y compromisos comerciales con los empresarios que radican en Cuba, también por "falta de liquidez". La Habana no paga al Club de París los plazos ya acordados de su deuda, ni a Rusia, ni a nadie. El país está quebrado financieramente.

Además, cualquier capitalista despistado asentado en Cuba tendría que explicar a su casa matriz y a los accionistas los absurdos de la burocracia castrista y la posibilidad de ir a la cárcel o que le empresa sea expropiada por el Estado. Y que no puede contratar a los trabajadores, sino aceptar los que envía el Gobierno para que, además de empleados, sean espías de la dictadura.

Por mucho que el régimen se esfuerce por mostrar las "ventajas" de invertir en Cuba, no lo va a lograr. Y luego del 15 de noviembre menos podrán dibujar un paraíso de estabilidad sociopolítica, y un paraíso de garantías al capital extranjero. El agudo olfato natural que tienen los inversores legítimos para no "irse con la de trapo" ya hace fracasar al foro por adelantado.

Para lo que sí será valioso será para mostrar que no solo será justo, sino patriótico, que el 15 de noviembre los cubanos exijan un cambio que incluya la restauración de todas las libertades ciudadanas, entre ellas la de un capitalismo de verdad, como en el resto del mundo, y no el que solo beneficia a la oligarquía en el poder.


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