lunes, enero 08, 2024

Cardenal Sarah contra Fiducia supplicans: «Una herejía que socava gravemente a la Iglesia porque es contraria a la fe y la Tradición»

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

La declaración Fiducia supplicans es sobre bendiciones a parejas irregulares. El texto completo de esa declaración pueden leerlo en español, la lengua en que fue concebida, haciendo click en https://www.religionenlibertad.com/v

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Tomado de https://infovaticana.com/

Cardenal Sarah contra Fiducia supplicans: «Una herejía que socava gravemente a la Iglesia porque es contraria a la fe y la Tradición»

Cardenal africano Robert Sarah

Por Redaccioninfovaticana

08 enero, 2024

El cardenal africano Robert Sarah se ha pronunciado, al fin, sobre la declaración Fiducia supplicans y lo ha hecho con uno de los escritos más contundentes publicados hasta la fecha.

El purpurado guineano habla abiertamente de un texto herético y aplaude la reacción de las conferencias episcopales de África que se han opuesto a la declaración de Víctor Manuel Fernández y ha hecho un llamamiento al resto de conferencias episcopales y obispos de todo el mundo para que se manifiesten en contra de esta declaración.

El ex prefecto del Dicasterio del Culto Divino señala en su escrito, difundido por Sandro Magister en su blog, que al oponerse a Fiducia supplicans «no nos oponemos al Papa Francisco, pero nos oponemos firme y radicalmente a una herejía que socava gravemente a la Iglesia, Cuerpo de Cristo, porque es contraria a la fe y la Tradición católicas».

Les ofrecemos el mensaje completo del cardenal Robert Sarah:

MENSAJE DE NAVIDAD

Por Robert Sara

Roma, 6 de enero de 2024, fiesta de la Epifanía del Señor

En Navidad, el Príncipe de la Paz se hizo hombre para nosotros. A todo hombre de buena voluntad le trae la paz que viene del Cielo. “La paz os dejo, mi paz os doy, pero no la doy a la manera del mundo” (Juan 14:27). La paz que Jesús nos trae no es una nube hueca, no es una paz mundana que muchas veces no es más que un compromiso ambiguo, negociado entre los intereses y las mentiras de cada uno. La paz de Dios es verdad. “La verdad es fuerza de paz porque revela y realiza la unidad del hombre con Dios, consigo mismo y con los demás. La verdad fortalece la paz y construye la paz”, enseñó San Juan Pablo II [1]. La Verdad hecha carne vino a habitar entre los hombres. Su luz no molesta. Su palabra no siembra confusión y desorden, sino que revela la realidad de todas las cosas. Él ES la verdad y por lo tanto es “un signo de contradicción” y “revela los pensamientos de muchos corazones” (Lucas 2:34).

La verdad es la primera de las misericordias que Jesús ofrece al pecador. ¿Podremos a su vez hacer una obra de misericordia en la verdad? El riesgo es grande para nosotros si buscamos la paz mundial, la popularidad mundana que se compra al precio de la mentira, la ambigüedad y el silencio cómplice.

Esta paz mundial es falsa y superficial. Porque la mentira, el compromiso y la confusión engendran división, sospecha y guerra entre hermanos. El Papa Francisco lo recordó recientemente: “Diablo significa “divisor”. El diablo siempre quiere crear división. » [2] El diablo divide porque “no hay verdad en él; cuando habla mentira, habla de su propio corazón, porque es mentiroso y padre de mentira” (Juan 8, 44).

Precisamente, la confusión, la falta de claridad y verdad y la división han turbado y ensombrecido la celebración navideña de este año. Algunos medios afirman que la Iglesia católica fomenta la bendición de las uniones entre personas del mismo sexo. Ellos mienten. Hacen el trabajo del divisor. Algunos obispos van en la misma dirección, siembran dudas y escándalo en las almas de fe al pretender bendecir las uniones homosexuales como si fueran legítimas, conforme a la naturaleza creada por Dios, como si pudieran conducir a la santidad y a la felicidad humana. Sólo engendran errores, escándalos, dudas y decepciones. Estos Obispos ignoran u olvidan la severa advertencia de Jesús contra quienes escandalizan a los pequeños: «Si alguno escandaliza a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar». profundidades del mar” (Mt 18,6). Una declaración reciente del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, publicada con la aprobación del Papa Francisco, no logró corregir estos errores y crear la verdad. Además, por su falta de claridad, no ha hecho más que amplificar la confusión que reina en los corazones y algunos incluso se han valido de ella para apoyar su intento de manipulación.

¿Qué podemos hacer ante la confusión que el divisor ha sembrado dentro de la Iglesia? : “¡No discutimos con el diablo! -dijo el Papa Francisco. No negociamos, no dialogamos; no se le derrota negociando con él. Derrotamos al diablo enfrentándolo con fe a la Palabra divina. Así, Jesús nos enseña a defender la unidad con Dios y entre nosotros contra los ataques del divisor. La Palabra divina es la respuesta de Jesús a la tentación del diablo. » [3] En la lógica de esta enseñanza del Papa Francisco, nosotros tampoco discutimos con el divisor. No entremos en discusión con la Declaración “Fiducia supplicans”, ni con las diversas recuperaciones que hemos visto multiplicarse. Respondamos simplemente con la Palabra de Dios y con el Magisterio y la enseñanza tradicional de la Iglesia.

Para mantener la paz y la unidad en la verdad, atrevámonos a negarnos a discutir con el divisor, atrevámonos a responder a la confusión con la palabra de Dios. Porque “vivir, en efecto, es la palabra de Dios, eficaz y más incisiva que cualquier espada de dos filos, penetra hasta dividir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, puede juzgar los sentimientos y pensamientos del corazón” (Hebreos 4:12).

Como Jesús frente a la mujer samaritana, atrevámonos a decir la verdad. “Tienes razón al decir: no tengo marido porque has tenido cinco maridos y el que tienes ahora no es tu marido. En esto dices la verdad. » (Juan 4, 18) ¿Qué deberías decirle a las personas involucradas en uniones homosexuales? Como Jesús, atrevámonos a la primera de las misericordias: la verdad objetiva de las acciones.

Por tanto, con el Catecismo de la Iglesia Católica (2357), podemos afirmar: “La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual exclusiva o predominante hacia personas del mismo sexo. Adopta formas muy variables a lo largo de los siglos y las culturas. Su génesis psicológica sigue en gran medida inexplicada. Basándose en la Sagrada Escritura, que los presenta como graves depravaciones (cf. Gn 19,1-29; Rom 1,24-27; 1 Cor 6,10; 1 Tim 1,10), la Tradición siempre ha declarado que «los actos de la homosexualidad son intrínsecamente desordenadas” (CDF, ​​decl. “Persona humana” 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No provienen de una verdadera complementariedad emocional y sexual. No pueden recibir aprobación bajo ninguna circunstancia. »

Cualquier acción pastoral que no recuerde esta verdad objetiva fracasaría en la primera obra de misericordia que es el don de la verdad. Esta objetividad de la verdad no es contraria a la atención prestada a la intención subjetiva de las personas. Pero conviene recordar aquí la magistral y definitiva enseñanza de san Juan Pablo II:

“Es apropiado considerar cuidadosamente la relación exacta que existe entre la libertad y la naturaleza humana y, en particular, el lugar del cuerpo humano desde el punto de vista del derecho natural. (…)

“La persona, comprendiendo su cuerpo, está enteramente confiada a sí misma, y ​​es en la unidad de alma y cuerpo que es sujeto de sus actos morales. Gracias a la luz de la razón y al apoyo de la virtud, la persona descubre en su cuerpo los signos de alerta, la expresión y la promesa del don de sí, conforme al sabio designio del Creador. (…)

“Una doctrina que disocia el acto moral de las dimensiones corporales de su ejercicio es contraria a las enseñanzas de la Sagrada Escritura y de la Tradición: tal doctrina revive, en nuevas formas, ciertos errores antiguos que la Iglesia siempre ha combatido, porque reducen el valor humano. persona a una libertad «espiritual» puramente formal. Esta reducción ignora el significado moral del cuerpo y los comportamientos asociados a él (cf. 1 Cor 6,19). El apóstol Pablo declara que “ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los ladrones, heredarán el Reino de Dios” (1 Cor 6 :9-10). Esta condena, expresada formalmente por el Concilio de Trento, sitúa entre los «pecados mortales» o «prácticas infames» ciertos comportamientos específicos cuya aceptación voluntaria impide a los creyentes participar en la herencia prometida. En efecto, el cuerpo y el alma son inseparables: en la persona, en el agente voluntario y en el acto deliberado, permanecen o se pierden juntos. » (“Veritatis esplendor” 48-49)

Pero un discípulo de Jesús no puede quedarse ahí. Frente a la mujer adúltera, Jesús obra el perdón en verdad: “Yo tampoco te condeno, ve y no peques más. » (Juan 8, 11) Ofrece un camino de conversión, de vida en la verdad.

La Declaración “Fiducia supplicans” escribe que la bendición está destinada, en cambio, a las personas que “piden que todo lo que es verdadero, bueno y humanamente valioso en su vida y en sus relaciones sea investido, sanado y elevado por la presencia del Espíritu Santo” ( n.31). Pero ¿qué es bueno, verdadero y humanamente válido en una relación homosexual, definida por las Sagradas Escrituras y la Tradición como una depravación grave e “intrínsecamente desordenada”? ¿Cómo puede tal escrito corresponder al Libro de la Sabiduría que dice: “Los pensamientos turbulentos alejan de Dios, y el poder, cuando se prueba, confunde a los necios”? No, la Sabiduría no entra en un alma malvada, no mora en un cuerpo dependiente del pecado. Porque el Espíritu Santo, maestro, huye del engaño» (Sab 1,3-5). Lo único que se puede pedir a las personas que están en una relación antinatural es que se conviertan y se conformen a la Palabra de Dios.

Con el Catecismo de la Iglesia Católica (2358-2359), podemos aclarar más diciendo: “Un número significativo de hombres y mujeres exhiben tendencias homosexuales fundamentales. Esta propensión, objetivamente desordenada, constituye un desafío para la mayoría de ellos. Deben ser recibidos con respeto, compasión y sensibilidad. Se evitará cualquier forma de discriminación injusta contra ellos. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en sus vidas, y si son cristianos, a unir con el sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que puedan encontrar por su condición. Los homosexuales están llamados a la castidad. Mediante las virtudes de la maestría, que educan la libertad interior, a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, mediante la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse, gradual y decididamente, a la perfección cristiana. »

Como recordó Benedicto XVI, “como seres humanos, las personas homosexuales merecen respeto (…); no deben ser rechazados por esto. El respeto al ser humano es absolutamente fundamental y decisivo. Pero eso no significa que la homosexualidad sea correcta. Sigue siendo algo radicalmente opuesto a la esencia misma de lo que Dios quería originalmente. »

La Palabra de Dios transmitida por la Sagrada Escritura y la Tradición es, por tanto, el único fundamento sólido, el único fundamento de verdad sobre el que cada Conferencia Episcopal debe poder construir una pastoral de misericordia y de verdad hacia las personas homosexuales. El Catecismo de la Iglesia Católica nos ofrece una poderosa síntesis, responde al deseo del Concilio Vaticano II “de llevar a todos los hombres, por el resplandor de la verdad del Evangelio, a buscar y recibir el amor de Cristo que está sobre todo . » [4]

Debo agradecer a las Conferencias Episcopales que ya han hecho esta obra de verdad, en particular a las de Camerún, Chad, Nigeria, etc., cuyas decisiones y firme oposición a la Declaración “Fiducia supplicans” comparto y apoyo. Debemos alentar a otras Conferencias Episcopales nacionales o regionales y a cada obispo a hacer lo mismo. Al hacerlo, no nos oponemos al Papa Francisco, pero nos oponemos firme y radicalmente a una herejía que socava gravemente a la Iglesia, Cuerpo de Cristo, porque es contraria a la fe y la Tradición católicas.

Benedicto XVI señaló que “la noción de “matrimonio homosexual” está en contradicción con todas las culturas de la humanidad que se han sucedido hasta el día de hoy y, por lo tanto, significa una revolución cultural que se opone a toda la tradición de la humanidad hasta ese día «. Creo que la Iglesia africana es muy consciente de ello. No olvida la misión esencial que le confiaron los últimos Papas. El Papa Pablo VI, dirigiéndose a los obispos africanos reunidos en Kampala en 1969, declaró: “Nova Patria Christi África: la nueva patria de Cristo es África”. El Papa Benedicto XVI ha confiado en dos ocasiones a África una enorme misión: la de ser el pulmón espiritual de la humanidad por las increíbles riquezas humanas y espirituales de sus hijos y de sus culturas. Dijo en su homilía del 4 de octubre de 2009: “África representa un inmenso “pulmón” espiritual para una humanidad que parece estar en crisis de fe y de esperanza. Pero este “pulmón” también puede enfermarse. Y, en este momento, lo atacan al menos dos patologías peligrosas: sobre todo, una enfermedad ya extendida en el mundo occidental, a saber, el materialismo práctico, asociado al pensamiento relativista y nihilista […] El llamado “primer” mundo a veces ha exportó y continúa exportando desechos espirituales tóxicos que contaminan a las poblaciones de otros continentes, incluidas las poblaciones africanas” [5].

Juan Pablo II recordó a los africanos que deben participar del sufrimiento y de la Pasión de Cristo por la salvación de la humanidad, “porque el nombre de cada africano está inscrito en las Palmas de Cristo crucificado” [6].

Su misión providencial hoy tal vez sea recordar a Occidente que el hombre no es nada sin la mujer, la mujer no es nada sin el hombre y ambos no son nada sin este tercer elemento que es el niño. San Pablo VI había subrayado “la aportación insustituible de los valores tradicionales de este continente: la visión espiritual de la vida, el respeto a la dignidad humana, el sentido de familia y de comunidad” (“Africae terrarum” 8-12). La Iglesia en África vive de esta herencia. Por causa de Cristo y por la fidelidad a su enseñanza y a su lección de vida, le resulta imposible aceptar ideologías inhumanas promovidas por un Occidente descristianizado y decadente.

África tiene una gran conciencia del necesario respeto por la naturaleza creada por Dios. No se trata de apertura de miras y progreso social como afirman los medios occidentales. Se trata de saber si nuestros cuerpos sexuales son el don de la sabiduría del Creador o una realidad sin sentido, incluso artificial. Pero aquí nuevamente Benedicto XVI nos advierte: “Cuando renunciamos a la idea de creación, renunciamos a la grandeza del hombre. » La Iglesia de África defendió con fuerza en el último sínodo la dignidad del hombre y de la mujer creados por Dios. Su voz es a menudo ignorada, despreciada o considerada excesiva por aquellos cuya única obsesión es complacer a los lobbies occidentales.

La Iglesia de África es la voz de los pobres, los sencillos y los pequeños. Pero “la necedad de Dios es más sabia que los hombres” (1 Cor 1,25). Por tanto, no sorprende que los obispos de África, en su pobreza, sean hoy heraldos de esta verdad divina frente al poder y la riqueza de ciertos episcopados de Occidente. Porque “todo lo que hay de necio en el mundo, esto es lo que Dios ha elegido para confundir a los sabios; Dios ha elegido lo débil del mundo para avergonzar a lo fuerte. Lo que en el mundo no tiene nacimiento y lo que es despreciado, esto es lo que Dios ha elegido; lo que no es, esto es lo que Dios ha escogido, para reducir a nada lo que es, para que nadie se jacte delante de Dios” (1 Cor 1, 27-28). Pero ¿nos atreveremos a escucharlos durante la próxima sesión del Sínodo sobre la sinodalidad? ¿O deberíamos creer que, a pesar de las promesas de escucha y respeto, sus advertencias serán ignoradas como vemos hoy? “Cuidado con los hombres” (Mt 10,22), dice el Señor Jesús, porque toda esta confusión, suscitada por la Declaración “Fiducia supplicans”, podría reaparecer bajo otras formulaciones más sutiles y más ocultas en la segunda sesión del Sínodo sobre la sinodalidad. , en 2024, o en el texto de quienes ayudan al Santo Padre a redactar la Exhortación Apostólica postsinodal. ¿No tentó Satanás al Señor Jesús tres veces? Habrá que estar atentos a las manipulaciones y proyectos que algunos ya están preparando para esta próxima sesión del Sínodo.

Cada sucesor de los apóstoles debe atreverse a tomar en serio las palabras de Jesús: “Que vuestra palabra sea sí si es sí, no si es no. Todo lo que se añade, procede del Mal” (Mt 5,35). El Catecismo de la Iglesia Católica nos da el ejemplo de una palabra tan clara, tajante y valiente. Cualquier otro camino sería inevitablemente truncado, ambiguo y engañoso. Actualmente escuchamos tantos discursos tan sutiles y eludidos que acaban cayendo bajo esta maldición pronunciada por Jesús: “Todo lo demás viene del Malo”. Inventamos nuevos significados para las palabras, contradecimos, falsificamos la Escritura al pretender ser fieles a ella. Terminamos por dejar de servir a la verdad.

Así que no me dejen caer en vanas objeciones sobre el significado de la palabra bendición. Es obvio que podemos orar por el pecador, es obvio que podemos pedir a Dios su conversión. Es obvio que podemos bendecir al hombre que, poco a poco, se dirige a Dios para pedir humildemente una gracia de cambio verdadero y radical en su vida. La oración de la Iglesia no es rechazada a nadie. Pero nunca se puede abusar de él para convertirlo en una legitimación del pecado, de la estructura del pecado, o incluso de la ocasión inminente del pecado. El corazón contrito y arrepentido, aunque esté todavía lejos de la santidad, debe ser bendito. Pero recordemos que, ante el rechazo de la conversión y la dureza, de boca de san Pablo no sale ninguna palabra de bendición sino esta advertencia: “Con el corazón endurecido, que no quiere convertirse, acumulas ira contra ti. para aquel día de ira, en el que se revelará el justo juicio de Dios, el cual recompensará a cada uno según sus obras” (Romanos 2:5-6).

A nosotros nos corresponde ser fieles a aquel que nos dijo: “Para esto vine al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que pertenece a la verdad escucha mi voz” (Juan 18:37). Nos corresponde a nosotros, como obispos, como sacerdotes y como bautizados, dar testimonio a nuestra vez de la verdad. Si no nos atrevemos a ser fieles a la palabra de Dios, no sólo lo traicionamos a Él, sino que también traicionamos a aquellos con quienes hablamos. La libertad que tenemos para brindar a las personas en uniones del mismo sexo radica en la verdad de la palabra de Dios. ¿Cómo atrevernos a hacerles creer que sería bueno y querido por Dios que permanecieran en la prisión de su pecado? “Si permanecéis fieles a mi palabra, sois verdaderamente mis discípulos, entonces conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Juan 8, 31-32).

Así que no tengamos miedo si el mundo no nos comprende y aprueba. Jesús nos dijo: “el mundo me aborrece, porque doy testimonio de que sus obras son malas” (Juan 7:7). Sólo aquellos que pertenecen a la verdad pueden oír su voz. No nos corresponde a nosotros ser aprobados y unánimes.

Recordemos la grave advertencia del Papa Francisco en el umbral de su pontificado: “Podemos caminar como queramos, podemos construir muchas cosas, pero si no confesamos a Jesucristo, está mal. Nos convertiremos en una ONG humanitaria, pero no en la Iglesia, Esposa del Señor… Cuando no construimos sobre las piedras, ¿qué pasa? Pasa lo que les pasa a los niños en la playa cuando hacen castillos de arena, todo se derrumba, es insustancial. Cuando no confesamos a Jesucristo, me viene la frase de Léon Bloy: “Quien no reza al Señor, reza al diablo”. Cuando no confesamos a Jesucristo, confesamos la mundanalidad del diablo, la mundanalidad del diablo” (14 de marzo de 2013).

Una palabra de Cristo nos juzgará: “El que es de Dios escucha las palabras de Dios. Y vosotros, si no escucháis, es porque no sois de Dios” (Juan 8, 47).

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[1] Juan Pablo II, Mensaje para el Día Internacional de la Paz, 1 de enero de 1980.

[2] Papa Francisco, Ángelus del 26 de febrero de 2023.

[3] Ángelus del 26 de febrero de 2023

[4] Juan Pablo II, Constitución Apostólica “Fidei depositum”.

[5] Benedicto XVI, Homilía pronunciada en la apertura de la II Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, 4 de octubre de 2009. Utilizará la misma expresión “África, pulmón espiritual de la humanidad” en “Africae munus”, n. . 13.

[6] Juan Pablo II, “Ecclesia in Africa”, n. 143.

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martes, febrero 14, 2023

En Cuba: Amor y matrimonio hasta la muerte en el marco del cladestinaje y la lucha contra la tiranía Castrista. Olga Digna Fernández y Marcial Arufe

José Feliciano - Madrigal


Rosario Flores - Te Quiero, Te Quiero 


Tom Jones - Without Love (Sin amor) español


Gloria Estefan - Con Los Años Que Me Quedan

Jose Luis Rodriguez con los Panchos-Celoso

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mado de http://cubanoticiasdisidentes.blogspot.com/



CRONICA DE MARTIRES QUE LUCHARON CONTRA EL CASTRO-COMUNISMO: Olga Digna Fernández Cañizares y Marcial Arufe Delgado




Por Tito Rodríguez Oltmans
27 de julio de 2011


Olga era empleada de la Compañía Cubana de Electricidad y él, era Director de Transporte del INRA. Ambos volvieron a comenzar la lucha por la Libertad de Cuba en 1959.

Se conocieron a finales de 1959, ya los dos estaban participando activamente en la lucha frontal contra del Régimen Castro-Comunista. En 1960 fueron fundadores del Movimiento SAC (Salva a Cuba), junto con Octavio Barroso, Pablo Palmieri, Virgilio Campaneria, Alberto Tapia Ruano, Tito Rodriguez Oltmans, y otros jóvenes más. Meses después, en Mayo de 1960, numerosos grupos de acción se funden en lo que se llamo “Unidad Revolucionaria”, y con esta unión tener más fuerza.

Olga trabajaba muchas veces en acciones directas con el Departamento de Acción de “Unidad Revolucionaria”. Marcial también lo hacia, pero su función principal era la de Coordinador o Jefe Nacional de Suministros para las acciones bélicas. Además, Marcial tenía la responsabilidad junto con Felix Peña, que era el Coordinador y contacto directo de los suministros bélicos y personal, que llegaban y salían clandestinamente por “El Tejana”, a Cuba por el “Punto Unidad” en la zona de Canasí, muy cerca del “Punto Fundora”, para el traslado de material y muchas veces de personal, entre ellos telegrafistas de la Brigada 2506 que se infiltraron antes de La Invasión de Girón.

(Olga Digna Fernández Cañizares)

El 14 de abril de 1961 Olga y Marcial eran frenéticamente buscados por el Departamento de Seguridad del Estado, el G-2. Encontrándose ambos ya en la clandestinidad, y decidiendo ambos no irse de Cuba, quisieron contraer matrimonio para no separarse jamás. Ese día, el 14 de abril de 1961, ambos fueron en la parte de atrás de un auto que manejaba Pablo Palmieri y, a su lado, Tito Rodriguez Oltmans, este último recogió al padre Lobato en la Iglesia de Monserrat en pleno corazón de La Habana, y así, dando vueltas en el auto, contrajeron matrimonio Olga y Marcial.

(Marcial Arufe Delgado)

El 21 de abril temprano en la mañana, en una casa de seguridad del Movimiento que estaba en Miramar, cerca del río Almendares, cuando iban a ser arrestados por el Departamento de Seguridad del Estado (G-2) ambos se resistieron entablándose un tiroteo, dando como resultado la muerte de ellos dos, él murió al lado de la puerta y ella, herida, corrió hacia el cuarto a buscar otra pistola y allí fue rematada por la espalda por los agentes de La Seguridad.

Ese día el amor de Olga y Marcial quedó sellado para siempre al mezclarse la sangre de ambos en suelo cubano.



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viernes, septiembre 09, 2022

En paz descanse Su Majestad Isabel II, Iconografía parcial de la Reina Isabel II

 


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Tomado de https://zoepost.com/

En paz descanse Su Majestad Isabel II

Por Zoé Valdés y Redacción ZoePost

08/09/2022

”The Queen Dies”, así anunció la Casa Real británica el fallecimiento de Su Majestad Isabel II, Reina de Inglaterra. Figura emblemática del Siglo XX y de la primera mitad del Siglo XXI, el mundo y Gran Bretaña no serán los mismos sin esta extraordinaria figura de nuestra historia contemporánea.

En paz descanse, Su Majestad.


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Pepe Forte

8 de septiembre,2022

#ReinaElizabeth #ElAticoDePepe #PepeForte

La Ultima REINA


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La Reina Isabel I  y su hija  la Princesa Isabel ¨mecaneando¨  la ambulacia que manejaba al ser Segunda Teniente del Servicio Territorial de Mujeres en el marco de la II Guerra Mundial

Las Princesas Isabel  y Margarita durante la II Guerra Mundial

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Festejando el Fin de la II Guerra Mundial

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Boda con el Príncipe Felipe y un amor para toda la vida

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La joven Reina  Isabel II

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La Reina Isabel II , el Presidente Donald J. Trump, la Primera Dama Melania, el Príncipe Carlos y su esposa Camila

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sábado, febrero 29, 2020

De Cuba: Los certificados de nacimiento, matrimonio y defunción no caducarán, aprueba la dictadura Castrista de Cuba



Los certificados de nacimiento, matrimonio y defunción no caducarán, aprueba el Gobierno

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El Ministerio de Justicia cubano dice que con esa decisión busca 'simplificar y agilizar los trámites'.
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Registro Civil cubano. MINJUS

DDC
La Habana
28 Feb 2020 

El Ministerio de Justicia (MINJUS) cubano aprobó que en lo adelante las certificaciones de nacimiento, matrimonio y defunción que emiten sus registros civiles no tendrán fecha de vencimiento.

La medida, anunciada este jueves, se debe a que en los últimos años "se ha incrementado la solicitud y expedición de certificaciones" de esa índole, que los cubanos deben presentar para un sinnúmero de gestiones, y hasta la decisión de hoy vencían en solo seis meses, reconoció el MINJUS en una nota publicada por el diario oficial Granma.

Además, tanto los certificados de nacimiento y matrimonio como los de defunción suelen ser usados por las personas al tramitar "procesos de subsanación de errores u omisiones en los asientos del Registro del Estado Civil", afirma la nota.

El MINJUS acotó también que la nueva norma "busca simplificar y agilizar los trámites de las personas jurídicas y naturales en esas unidades."

La decisión aparece recogida en la Gaceta Oficial No. 9 Extraordinaria de 2020, publicada por el Ministerio de Justicia de la República.

Asimismo, el MINJUS eliminará algunos datos que aparecen en la certificaciones de matrimonio y de defunción actuales. Entre ellas, la de defunción no consignará el lugar de nacimiento ni el estado conyugal del fallecido, y en la de matrimonio no aparecerán los apellidos de los padres de los contrayentes.

Solo se mantendrá con fecha de vencimiento la certificación de soltería, que tendrá una vigencia de seis meses. 

Los cubanos suelen quejarse debido a los extenuantes y demorados trámites legales que deben hacer para conseguir viajar, construir una vivienda, permutarla o tramitar la herencia de un familiar fallecido, entre otras gestiones.

Igualmente, denuncian muy a menudo la corrupción que implica el largo tránsito burocrático, donde a menudo los trámites solo se resuelven luego de hacer un regalo o pagar una cifra determinada a algún funcionario.


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domingo, octubre 28, 2018

La Iglesia Católica que peregrina en Cuba rechaza el superpoder del Partido Comunista de Cuba, PCC, y la puerta abierta al matrimonio gay


La Iglesia Católica rechaza el superpoder del PCC y la puerta abierta al matrimonio gay

DDC
La Habana
27 de Octubre de 2018

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) rechazó esta semana que la Constitución pueda subordinarse a partidos políticos e ideologías, defendió que el matrimonio debería quedar restringido a la unión entre un hombre y una mujer, y opinó que la reforma en marcha debería descartar la pena de muerte y el derecho al aborto.

En un mensaje pastoral publicado en la página en internet de la COCC , los obispos expresan sus consideraciones sobre el llamado proceso de "consulta" del Proyecto de Constitución y exhortan a los cubanos a participar en el referéndum programado para el próximo 24 de febrero, y "expresarse con el 'sí' o el 'no'", o la abstención.

"Como pastores comprendemos, a partir de los procesos que ha vivido nuestra nación, a quienes piensan que su opinión no cuenta. Sin embargo, queremos invitar a todos nuestros compatriotas a optar por una participación consciente y responsable", dicen los obispos y solicitan a las autoridades que "las opiniones y aportes recogidos —durante la 'consulta'— sean tenidos en cuenta".

En su mensaje, los obispos defienden que "la Constitución no se puede subordinar a leyes, decretos, resoluciones, partidos políticos, ideologías, disposiciones o sentencias judiciales, ya que una Carta Magna prevalece por encima de todos ellos".

Asimismo, lamentan "la ausencia del reconocimiento a la diversidad de opinión política" en el proyecto sometido a "debate".

El Proyecto de Constitución descarta el pluripartidismo y mantiene el control de la Partido Comunista sobre el resto de los poderes del Estado. Durante el análisis de la reforma en la última sesión de la Asamblea Nacional, el castrismo dejó claro que el partido no se subordinará a la Carta Magna.

En su mensaje pastoral, los obispos consideran además necesario que la nueva Constitución "disponga la creación de un Tribunal de Garantías Constitucionales con la finalidad de salvaguardar los derechos que en ella se refrendan".

Asimismo, señalan que el texto debería proteger "el derecho a la vida (…) desde el momento de la concepción del individuo —en rechazo al aborto, legal en la Isla— hasta la muerte natural". También, "sería de desear que abarque la exclusión de la pena de muerte", añaden.

Por otra parte, los obispos opinan que la inclusión como sujetos de derecho de las categorías "género, orientación sexual e identidad de género" es "innecesaria".

Estas especificaciones "provienen de una evidente influencia de la llamada 'ideología de género'", dijeron los prelados. A su juicio "bastaría con la categoría 'sexo' para que queden comprendidos todos los miembros de la sociedad".

"El sexo viene dado por la naturaleza y no es una construcción cultural adquirida, como propone equivocadamente la referida ideología de género, que se caracteriza por un fuerte subjetivismo, que lleva al individuo a decidir por sí mismo lo que es bueno y lo que es malo. De tal manera que, dicha ideología, sostiene entre sus postulados principales que cada persona elige su propia identidad sexual", critican los miembros de la COCC.

La inclusión en el Proyecto de Constitución de elementos que abrirían la puerta a la aprobación del matrimonio homosexual en Cuba es el aspecto que más polémica ha causado en la Isla. Además de la Iglesia Católica, se han opuesto abiertamente a esa posibilidad las iglesias evangélicas, que incluso han realizado una campaña pública en contra, permitida por las autoridades.

"Los obispos consideramos mal fundado y erróneo que aparezca en el proyecto constitucional (…) una definición del matrimonio como 'la unión de dos personas con aptitud para ello, a fin de hacer vida común'", dicen al respecto los integrantes de la COCC y niegan que su posición implique "discriminación".

"La enseñanza de la Iglesia siempre ha sido clara: el amor recíproco y complementario entre el hombre y la mujer fundamenta la vocación al matrimonio y a la familia, estableciendo una unidad que no puede equipararse a ninguna otra", dicen.

Por otra parte, provechan el reconocimiento en el proyecto constitucional del derecho a profesar y practicar creencias religiosas para reiterar viejos reclamos de la Iglesia Católica.

"En nuestro caso concreto, esta libertad (religiosa) implica (…) el reconocimiento jurídico de la Iglesia y de su identidad y misión propias, lo que incluye la posibilidad de dar a conocer su enseñanza moral de acuerdo al Evangelio, de acceder de modo sistemático a los medios de comunicación, la libertad de enseñanza y de evangelización, de construir edificios y de adquirir y poseer bienes adecuados para su actividad; y la libertad de asociarse para fines no solo estrictamente religiosos sino también educativos, culturales, de salud y caritativos", enumeran.

Como la Constitución y el Estado, la "libertad religiosa" está sujeta al control del Partido Comunista, que permite la actividad solo de aquellas denominaciones autorizadas por su Oficina de Asuntos Religiosos.

La COCC critica además que el proyecto constitucional establezca que "la enseñanza es función del Estado" y mencione la contribución atribuida a la familia "en último lugar".

"Ni el Estado ni ninguna otra institución deben apropiarse esta delicada misión", dicen los obispos.

En cuanto a los derechos de la familia, afirman que para que esta pueda "alcanzar su pleno desarrollo y bienestar (…) es necesario que la Constitución brinde las posibilidades para que cada ciudadano tenga un salario que realmente satisfaga sus necesidades".

"Igualmente, han de garantizarse las prestaciones sociales necesarias para equilibrar la vida familiar, de modo que sea posible y alcanzable por todos sus miembros una vida estable y vivienda digna, hasta después de la vida laboral de los mismos", advierten.

Los bajos salarios (de un promedio de 30 dólares al mes) y las pensiones miserables son una de las principales quejas de los cubanos.

Por último, los obispos opinan que el derecho a invertir en el país concedido a las empresas extranjeras debería "ser extendido al ciudadano cubano".

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MENSAJE PASTORAL DE LOS OBISPOS CATÓLICOS DE CUBA

con ocasión del proceso de consulta del Proyecto de Constitución de la República de Cuba

    “…Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que tenga autoridad sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo, sobre los animales del campo, las fieras salvajes y los reptiles que se arrastran por el suelo.
Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios los creó. Hombre y mujer los creó”

Génesis 1, 26-27

Queridos hermanos:

    Hemos querido comenzar nuestro mensaje con el clásico y hermoso pasaje sobre la creación del ser humano que se relata en el primer libro de la Biblia: el Génesis. De manera poética y figurativa nos transmite importantes verdades sobre nuestra naturaleza. El hombre y la mujer comparten la misma naturaleza y son iguales en dignidad y derechos. Tienen el mandato de procrear y poblar la tierra y, además, autoridad, derechos y deberes para utilizar y administrar los bienes que les han sido dados para su provecho, el de su familia y el de la sociedad. También tienen la obligación de cuidar la tierra por su valor en sí misma y porque es reflejo de la belleza de Dios. Estos principios constituyen un patrimonio adquirido por la humanidad, tanto por los creyentes como por los no creyentes. Sirvan estas premisas como prólogo de nuestro mensaje.

LA IMPORTANCIA Y ALCANCE DE UNA CONSTITUCIÓN

    Nuestro pueblo ha sido convocado y está inmerso en un proceso de consulta con el fin de que todos los ciudadanos aportemos criterios y proposiciones que contribuyan a enriquecer la redacción de una nueva Constitución de la República de Cuba. La misma será presentada, a todos los cubanos, en referendo para ser aprobada o rechazada. El referendo popular será la última palabra de todo nuestro pueblo sobre la Constitución. Por eso, conviene resaltar la importancia del mismo como un acto en el que cada ciudadano está llamado a expresarse con el ‘sí’ o el ‘no’ mediante su voto, o absteniéndose de hacerlo.
    Como pastores comprendemos, a partir de los procesos que ha vivido nuestra Nación, a quienes piensan que su opinión no cuenta. Sin embargo, queremos invitar a todos nuestros compatriotas a optar por una participación consciente y responsable. De igual forma solicitamos a las autoridades que guían el siguiente proceso que las opiniones y aportes recogidos sean tenidos en cuenta.

    Es sabido que los diferentes temas presentes en el texto son motivo de frecuente conversación y toma de posiciones que han generado muchos intercambios de opiniones y debates, manifestando diferentes posturas: unos participando con sus aportes, otros con cierta reserva y también quienes consideran que ya todo está decidido. Es lógico que sea así, pues es signo de la pluralidad de posturas, de interés y de preocupación, ya que sabemos que la Constitución de un país debe reflejar las características de la sociedad y determina, de muchas maneras, la vida de los ciudadanos y su futuro, también la convivencia entre ellos, la participación en la toma de decisiones que afectan sus vidas y las relaciones de los mismos con el Estado y la sociedad.
    De modos diversos y en reiteradas ocasiones, muchos nos preguntan acerca del parecer de la Iglesia sobre determinados aspectos contemplados en el proyecto constitucional que está siendo debatido. Por tales motivos, como obispos, queremos dirigirnos a ustedes, miembros de nuestras comunidades, y a todas aquellas personas que también han expresado su deseo de conocer nuestro pensamiento. Nos mueve y fundamenta la fe en Jesucristo Salvador de todos los hombres, la fuerza de su Palabra que nos inspira y sostiene, el amor y la búsqueda del bien para nuestro pueblo.
    Partimos de una frase martiana que expresa el sentido y valor que él le daba a la Carta Magna de una nación: “Una Constitución es una ley viva y práctica que no puede construirse con elementos ideológicos”[1]. La Constitución es la ley fundamental de una nación que fija la organización de la sociedad y los derechos, deberes y garantías de los ciudadanos. De ahí que deba reflejar “los principios y valores esenciales y mínimos, lo que implica no abarcar y expresar en detalle todos los ámbitos de la vida política, económica y social”[2]. También es legítimo afirmar que la Constitución no se puede subordinar a leyes, decretos, resoluciones, partidos políticos, ideologías, disposiciones o sentencias judiciales, ya que una Carta Magna prevalece por encima de todos ellos. Es oportuno recordar que “la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado”[3]. Además, la Constitución en cuanto Ley Fundamental, se aplica por igual a todos los ciudadanos e instituciones sin importar la índole de los mismos. “El hombre no manda a otro hombre; la ley los manda a todos”[4]
    Así mismo, por la importancia de la Constitución como referencia última de la legalidad en la Nación y dada su supremacía sobre cualquier interés particular, como expusimos anteriormente, consideramos no solo aconsejable sino necesario, que la misma Constitución disponga la creación de un Tribunal de Garantías Constitucionales con la finalidad de salvaguardar los derechos que en ella se refrendan.
    Resaltamos que la persona humana es, por su intrínseca libertad y dignidad, el sujeto y centro de todos los derechos y deberes que garantiza una Constitución, que siempre debe estar en beneficio de la persona para así sustentar la convivencia de todos.

 LA DIGNIDAD DEL HOMBRE Y DE LA MUJER

    Esta afirmación, mirada desde nuestra fe, expresa que cada ser humano, por ser criatura de Dios, posee una dignidad particular que lo pone por encima de todo lo creado. Esta constatación hizo exclamar al autor del Salmo 8 (5.7) de la Biblia, lleno de admiración y agradecimiento:

“(Señor), ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él
el ser humano para darle poder?...
Lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies”.

    Estas verdades sobre la persona humana fueron también expresadas por nuestro José Martí cuando afirmó: “…dígase hombre, y ya se dicen todos los derechos…”[5], para indicar que cada persona viene a este mundo con la dignidad y los derechos que pertenecen exclusivamente a su condición humana.
    A lo largo de la Historia, por el mal uso de la libertad que Dios le dio al hombre, los seres humanos no nos hemos tratado con el respeto que merece nuestra dignidad. A través de los siglos han sido muchas las guerras, tiranías, violencias, discriminaciones, injusticias y muchos desastres más, por lo que no es de extrañar que, terminado el horror de la Segunda Guerra Mundial, las naciones sintieran la necesidad urgente de poner por escrito y ratificar públicamente los derechos que todo ser humano tiene por la simple razón de serlo. Nuestro país tuvo mucho que ver en este empeño que se materializó en los 30 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos del 10 de diciembre de 1948, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

RESPETO A LOS DERECHOS HUMANOS

    Visto lo anterior, apreciamos que el proyecto constitucional (art.39) haya querido tener en cuenta el respeto y la aplicación de los derechos humanos reconocidos en diversos tratados internacionales de los cuales Cuba es signataria. Igualmente valoramos la declaración de que las personas son iguales en su dignidad, en sus deberes y derechos, sin discriminación alguna[6]. Al mismo tiempo lamentamos la ausencia del reconocimiento a la diversidad de opinión política (cf. art 40), así como también sería necesario explicitar que el derecho a la vida (cf. art. 43) debe respetarse desde el momento de la concepción del individuo hasta la muerte natural y, a su vez, sería de desear que abarque la exclusión de la pena de muerte.
    Del mismo modo se requiere un mayor esclarecimiento sobre el derecho a la objeción de conciencia (art 59), de manera que la preservación del derecho de unos no implique violentar el derecho y la conciencia de otros. También se deben clarificar las causas, el alcance, los medios y límites en relación al art. 3 relacionado con la defensa de la Patria, para proteger la integridad y el ejercicio del derecho de las personas. El uso de la fuerza es un recurso extremo, solo justificado en determinadas circunstancias y en condiciones excepcionales y debe ser proporcional a las causas que lo provocan. La Iglesia siempre ha valorado el diálogo y el respeto mutuo como el mejor medio para superar los conflictos.
    También resaltamos que, el art. 40 añade a la Constitución vigente otras tres categorías como sujetos de derecho: “género, orientación sexual e identidad de género” que provienen de una evidente influencia de la llamada “ideología de género”, las cuales son innecesarias, porque bastaría con la categoría “sexo” para que queden comprendidos todos los miembros de la sociedad, tal como se reconoce en el art. 45: “la mujer y el hombre gozan de iguales derechos y responsabilidades…”.
    El sexo viene dado por la naturaleza y no es una construcción cultural adquirida, como propone equivocadamente la referida ideología de género, que se caracteriza por un fuerte subjetivismo, que lleva al individuo a decidir por sí mismo lo que es bueno y lo que es malo. De tal manera que, dicha ideología, sostiene entre sus postulados principales que cada persona elige su propia identidad sexual. Esta corriente ideológica ha venido introduciéndose en Cuba, entre otros, por algunos medios oficiales y por la influencia del mundo exterior.
    Así mismo, en el Proyecto de Constitución se reconoce a los ciudadanos “el derecho a profesar o no creencias religiosas, a cambiarlas y a practicar la de su preferencia, con el debido respeto a otros credos y de conformidad con la ley”[7]. Según lo anterior, y en correspondencia a lo que debe ser un Estado laico moderno, los obispos cubanos reafirmamos que la libertad de practicar la religión propia no es la simple libertad de tener creencias religiosas, sino la libertad de cada persona de vivir conforme a los valores de la fe que profesa, de expresarlos públicamente, teniendo por límite el respeto al otro. En nuestro caso concreto, esta libertad implica, además, el reconocimiento jurídico de la Iglesia y de su identidad y misión propias, lo que incluye la posibilidad de dar a conocer su enseñanza moral de acuerdo al Evangelio, de acceder de modo sistemático a los medios de comunicación, la libertad de enseñanza y de evangelización, de construir edificios y de adquirir y poseer bienes adecuados para su actividad; y la libertad de asociarse para fines no solo estrictamente religiosos sino también educativos, culturales, de salud y caritativos.

LA FAMILIA

    La Iglesia siempre ha considerado esencial el derecho y responsabilidad de la familia en la educación de sus hijos. Esto coincide con la Declaración de los Derechos Humanos, cuando dice: “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos” [8]. Este principio se expresa en el Magisterio de la Iglesia de la siguiente manera: “La familia tiene una función original e insustituible en la educación de los hijos…”[9] “Los padres tienen el derecho y el deber de impartir una educación religiosa y una formación moral a sus hijos”[10]: “derecho que no debe ser cancelado por el Estado, antes bien debe ser respetado y promovido. Es un deber primario que la familia no puede descuidar o delegar”[11]
    Es oportuno recordar lo expresado por el Papa San Juan Pablo II en Santa Clara: “¡Cuba, cuida a tus familias para que conserves sano tu corazón!”[12], por esto apreciamos el papel que el proyecto constitucional le otorga a la familia, y la disposición para que ésta cumpla su misión como célula básica de la sociedad, tal como está formulado en el art. 67. Sin embargo, en lo referente a la educación, los principios básicos señalados en el párrafo anterior no están suficientemente expresados, pues, como se afirma en el art. 95b “la enseñanza es función del Estado …” y, a su vez, en los art. 72 y 84 es de señalar que la contribución atribuida a la familia aparece enumerada en último lugar, posteriormente al papel asignado al Estado y a la sociedad. Entendemos que ni el Estado ni ninguna otra institución deben apropiarse esta delicada misión.
    Los obispos consideramos mal fundado y erróneo que aparezca en el proyecto constitucional (art. 68) una definición del matrimonio como “la unión de dos personas con aptitud para ello, a fin de hacer vida común”. Al expresar este criterio no pretendemos desconocer, y en modo alguno menospreciar, la dignidad de ninguna persona, pues, a todas se les debe respetar su condición y su participación social. La enseñanza de la Iglesia siempre ha sido clara: el amor recíproco y complementario entre el hombre y la mujer fundamenta la vocación al matrimonio y a la familia, estableciendo una unidad que no puede equipararse a ninguna otra. Distinción no significa discriminación.
    Los obispos, también, apreciamos lo expresado en el proyecto constitucional sobre los derechos de la familia para alcanzar su pleno desarrollo y bienestar. Para satisfacer estos derechos y lógicos deseos es necesario que la Constitución brinde las posibilidades para que cada ciudadano tenga un salario que realmente satisfaga sus necesidades e, igualmente, han de garantizarse las prestaciones sociales necesarias para equilibrar la vida familiar, de modo que sea posible y alcanzable por todos sus miembros una vida estable y vivienda digna, hasta después de la vida laboral de los mismos. Por ello, nos permitimos recordar lo expuesto en nuestro mensaje “La Esperanza no defrauda”: “Cualquier proyecto social debe abrir espacios para los proyectos de vida personal y familiar de los ciudadanos y deben armonizarse mutuamente ... Las aspiraciones de superación personal deben ser alentadas para lograr así una sociedad civil vigorosa que será siempre un bien necesario para todo país que aspire a una sana prosperidad social y económica, sostenida por sólidos pilares morales y espirituales” [13].

LA ECONOMÍA AL SERVICIO DEL BIEN COMÚN

    Como principio, la Doctrina Social de la Iglesia reconoce el destino universal de los bienes y la función social de la propiedad para lograr el desarrollo integral de la persona, la familia y el bien común. Por ello, nos complace que el Proyecto de Constitución también reconozca la propiedad privada, aunque siempre se deberá tener en cuenta que los límites de cualquier propiedad deben estar solamente condicionados por el principio descrito anteriormente. En este campo, consideramos que lo expuesto en el art. 28 en relación a la inversión extranjera, debe ser extendido al ciudadano cubano en virtud a lo refrendado en el art. 40 sobre “la igualdad de todos los cubanos en sus derechos, deberes y oportunidades sin discriminación alguna”.

CONCLUSIÓN

    Al concluir este mensaje queremos reconocer y valorar que, un buen número de cubanos, está ejerciendo su derecho a opinar y esto, en sí mismo, es un ejercicio beneficioso para las personas y la sociedad. Nosotros, como obispos y pastores de la Iglesia Católica en Cuba, no hemos pretendido hacer una exposición exhaustiva de todos los contenidos del proyecto constitucional, sino que deseamos iluminar aquellos aspectos que más nos han sido reclamados en orden al discernimiento y posterior decisión que cada uno deberá tomar según su conciencia y libertad.
    Pedimos a Dios que nos ayude a encontrar los caminos que favorezcan el crecimiento del respeto mutuo y el reconocimiento de la dignidad de cada persona. Sólo así se hará realidad el sueño de nuestros próceres, proclamado por Martí al desear que Cuba fuera una República “con todos y para el bien de todos”[14]. A nuestra Madre, la Virgen de la Caridad del Cobre, le pedimos que continúe acompañando la vida de nuestro pueblo. ¡La Caridad nos une!

La Habana, 24 de octubre de 2018.
Fiesta de San Antonio María Claret

 + Dionisio García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba
+ Juan de la Caridad García Rodríguez, Arzobispo de La Habana
+ Wilfredo Pino Estévez, Arzobispo de Camagüey
+ Emilio Aranguren Echeverría, Obispo de Holguín, Presidente de la COCC
+ Arturo González Amador, Obispo de Santa Clara, Vicepresidente de la COCC
+ Manuel Hilario de Céspedes y García-Menocal, Obispo de Matanzas
+ Jorge Enrique Serpa Pérez, Obispo de Pinar del Río
+ Álvaro Beyra Luarca, Obispo de Bayamo-Manzanillo
+ Domingo Oropesa Lorente, Obispo de Cienfuegos
+ Juan Gabriel Díaz Ruiz, Obispo de Ciego de Ávila
+ Silvano Pedroso Montalvo, Obispo de Guantánamo-Baracoa
+ Juan de Dios Hernández Ruiz SJ, Obispo Auxiliar de La Habana, Secretario General de la COCC
_______________________________________________________________________

[1] José Martí, Carta de New York, 23 de mayo de 1882, Obras Completas, Tomo IX, páginas 307 y 308.
[2] Proyecto de Constitución, Introducción al Análisis del Proyecto - Consideraciones finales, párrafo 3.
[3] Proyecto de Constitución, art. 10
[4]  P. Félix Varela. Cátedra de Constitución, Observación Segunda. Cita tomada del Libro “Escritos políticos”. Ed. Ciencias Sociales, 1977.
[5] José Martí. “Mi raza”, periódico “Patria”, Nueva York, 16 de abril de 1893. Obras Completas, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1976, Tomo 2, páginas 298 a 300.
[6] Declaración Universal de los Derechos Humanos, art. 2
[7]  Proyecto de Constitución de la República, art. 62
[8]  Declaración Universal de los Derechos Humanos, art. 26.3
[9]  Concilio Vaticano II, Declaración Gravissimum Educationis n. 3
[10] Concilio Vaticano II, Declaración Dignitatis Humanae n.5
[11] Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia n. 239
[12] San Juan Pablo II, Homilía en Santa Clara, 22 de enero de 1998.
[13] Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, Carta Pastoral “La Esperanza no defrauda”, 8 de septiembre de 2013, nn. 29-30
[14]  José Martí, Discurso “Con todos y para el bien de todos”, Liceo cubano de Tampa, EEUU, 26 de noviembre de 1891

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