martes, junio 09, 2026

Julio M. Shiling: El imperio del castrismo se desmorona

 Tomado de https://patriademarti.com/

Por Julio M. Shiling

Junio. 5, 2026

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Durante décadas, los detractores de la presión económica contra el régimen castrista-comunista insistieron en que las sanciones no funcionaban. Según esta opinión generalizada, La Habana había aprendido a sobrevivir a todas las restricciones, a adaptarse a todos los obstáculos y a transformar todas las dificultades en propaganda política. Sin embargo, los dramáticos acontecimientos que siguieron a la Orden Ejecutiva 14404 del presidente Donald Trump han puesto de manifiesto la debilidad de ese argumento. Los acontecimientos del último mes demuestran que las sanciones no solo funcionan, sino que son más eficaces cuando se diseñan partiendo de una comprensión clara de la estructura real del régimen y de sus fuentes de poder.

Firmada el 1 de mayo de 2026, la Orden Ejecutiva 14404 representa el desafío más serio jamás dirigido contra la arquitectura financiera que ha sostenido el castro-comunismo desde el colapso de la Unión Soviética. En lugar de centrarse exclusivamente en funcionarios individuales o restricciones simbólicas, la orden apunta a la extensa red de corporaciones extranjeras, inversores, bancos, empresas navieras, operadores hoteleros y socios comerciales. Estos han permitido al régimen sobrevivir mucho tiempo después de la desaparición de las subvenciones soviéticas.

Para apreciar la importancia de esta medida, hay que comprender cómo la dictadura cubana se reinventó tras la caída de la URSS. La pérdida del apoyo soviético sumió al régimen en una crisis existencial. Ante el colapso económico, la dirección no abandonó el socialismo. En su lugar, desarrolló gradualmente un sistema híbrido que combinaba el totalitarismo político con una forma de capitalismo concesionario controlado por los militares.

Los cimientos de esta transformación se sentaron a través del proceso de Perfeccionamiento Empresarial iniciado en 1988. Bajo la bandera de la eficiencia y la modernización, se concedió a las empresas militares una autonomía y una autoridad económica cada vez mayores. Con el tiempo, estas entidades controladas por los militares se expandieron a prácticamente todos los sectores rentables de la economía. Esta evolución alcanzó su máxima expresión en GAESA, el extenso conglomerado militar que llegó a dominar el turismo, el comercio minorista, el transporte, la banca, el sector inmobiliario, la logística y la inversión extranjera.

El resultado no fue un mercado libre, sino un imperio militar-comercial. Los inversores extranjeros que llegaban a Cuba no invertían en los trabajadores cubanos, los empresarios cubanos o la clase media cubana. Estaban estableciendo asociaciones con empresas controladas por las fuerzas armadas y alineadas con el Partido Comunista. Los ingresos generados por estos acuerdos fluían en su gran mayoría hacia las arcas del régimen, mientras que los cubanos de a pie seguían excluidos de una propiedad significativa, de la organización laboral independiente, de la participación política y de las oportunidades económicas.

Durante años, las corporaciones internacionales participaron voluntariamente en este acuerdo. Las cadenas hoteleras firmaron acuerdos de gestión con empresas turísticas de propiedad militar.

Las empresas mineras se asociaron en empresas conjuntas con monopolios estatales. Las instituciones financieras facilitaron transacciones que sustentaban las necesidades de divisas fuertes del régimen. Las empresas navieras transportaban mercancías a través de infraestructuras controladas por el ejército. Al hacerlo, muchas de estas corporaciones se convirtieron en componentes indispensables del sistema económico que preservaba el régimen de partido único.

Su participación tuvo consecuencias que fueron mucho más allá del comercio. El sistema laboral cubano ha violado durante mucho tiempo los principios más básicos consagrados en los convenios internacionales del trabajo. Los trabajadores contratados a través de empresas extranjeras veían sus salarios confiscados por el Estado, carecían de representación independiente y se les negaba el derecho a negociar libremente con los empleadores. Mientras las empresas disfrutaban de acceso a una mano de obra cautiva, el pueblo cubano seguía privado de sus derechos fundamentales. Los beneficios generados por estos acuerdos ayudaron a sostener las mismas instituciones responsables de la represión política, la censura, las detenciones arbitrarias y la denegación de las libertades civiles.

Por eso la Orden Ejecutiva 14404 ha resultado tan disruptiva. Al imponer sanciones secundarias a las entidades extranjeras que operan en sectores estratégicos de la economía cubana y a aquellas que hacen negocios con empresas controladas por el ejército, la orden transformó a Cuba de un riesgo comercial manejable en una responsabilidad financiera potencialmente devastadora. El acceso al sistema financiero estadounidense, a las redes bancarias internacionales y a los mercados globales se volvió de repente más valioso que la participación continuada en la economía cubana en contracción.

Las sanciones no se limitaron a las empresas extranjeras. El 4 de junio, Washington amplió también su enfoque a las familias gobernantes del régimen y a los pilares institucionales que durante mucho tiempo han sostenido el poder castrista. El Departamento del Tesoro impuso sanciones a Miguel Díaz-Canel y su esposa, Lis Cuesta Peraza; a Manuel Anido Cuesta, hijastro de Díaz-Canel; y a Alejandro Castro Espín y Raúl Alejandro Castro Calis, respectivamente hijo y nieto de Raúl Castro. Las medidas congelan los activos bajo jurisdicción estadounidense y prohíben las transacciones con ciudadanos, empresas e instituciones financieras estadounidenses. Con ello, ponen de manifiesto una creciente voluntad de actuar no solo contra los titulares de cargos públicos, sino contra la red más amplia de familiares, intermediarios y beneficiarios que ha rodeado a la élite gobernante durante décadas.

Igualmente significativa ha sido la decisión de sancionar al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y su agencia de viajes Amistur Cuba S.A., así como a Minera la Victoria S.A. Estas entidades han servido como instrumentos fundamentales para el control militar, la vigilancia vecinal, las operaciones de influencia internacional, la financiación del régimen y la movilización política. Al dirigirse a organizaciones en lugar de únicamente a individuos, las sanciones golpean la infraestructura institucional a través de la cual la dictadura ha ejercido el poder. En el contexto de una futura transición democrática, tales medidas refuerzan un principio importante: la rendición de cuentas debe extenderse tanto a figuras concretos, así como a las estructuras que permitieron, financiaron y perpetuaron la represión sistemática.

La reacción ante la Orden Ejecutiva 14404 era previsible. Antes de la fecha límite del 5 de junio para la exposición de las sanciones, una lista cada vez mayor de destacadas empresas extranjeras anunció su intención de retirarse, suspender sus operaciones, reducir su presencia o distanciarse del régimen. La española Meliá, durante mucho tiempo el mayor operador hotelero extranjero en Cuba, comenzó a rescindir los acuerdos de gestión que afectaban a numerosas propiedades. Iberostar siguió con medidas similares. La canadiense Blue Diamond Resorts anunció su salida. La indonesia Archipelago International puso fin a sus operaciones. En el sector minero, la canadiense Sherritt International, uno de los socios extranjeros más importantes del régimen, suspendió su participación directa y comenzó a reducir sus operaciones. Los gigantes del transporte marítimo y los intermediarios financieros también tomaron medidas para limitar su exposición, mientras que las redes de pago conectadas con Cuba sufrieron importantes interrupciones.

Este éxodo revela una verdad esencial. El modelo económico postsoviético del régimen de Castro nunca fue autosuficiente. Dependía de una afluencia continua de capital extranjero, experiencia, marcas, tecnología y legitimidad. Una vez que esos socios comenzaron a marcharse, las vulnerabilidades de todo el sistema se hicieron visibles. La clase militar-empresarial cultivada a lo largo de décadas de Perfeccionamiento Empresarial y consolidada bajo GAESA se ha visto ahora privada de gran parte de su capacidad de inversión extranjera. Como consecuencia, el acceso del régimen a divisas fuertes se verá inevitablemente afectado.

La importancia de estos acontecimientos va mucho más allá de las pérdidas económicas inmediatas. Lo que se está desarrollando hoy es el desmantelamiento progresivo de la maquinaria institucional que permitió al castrismo-comunismo sobrevivir tras la caída del bloque soviético. La red de empresas militares, monopolios privilegiados, asociaciones extranjeras y acuerdos laborales controlados por el Estado que enriqueció a una élite gobernante reducida está empezando a desmoronarse.

Ese proceso tiene profundas implicaciones para la futura transición de Cuba hacia la democracia. La justicia transicional no consiste únicamente en enjuiciar a funcionarios individuales. También requiere desenmascarar y desmantelar las estructuras que hicieron posible el régimen totalitario. El imperio económico construido en torno a GAESA y sus socios extranjeros se convertirá inevitablemente en objeto de aclaración histórica, escrutinio legal y rendición de cuentas pública una vez que comience la democratización.

Muchas de las empresas que ahora se apresuran a salir del país preferirían presentarse como actores empresariales inocentes. Sin embargo, los registros históricos demostrarán que numerosas empresas extranjeras se asociaron a sabiendas con instituciones controladas por una dictadura que violaba sistemáticamente los derechos laborales, las libertades civiles y la dignidad humana. Si bien la responsabilidad de estos abusos recae ante todo en el propio régimen, quienes se beneficiaron del sistema no pueden eludir por completo la responsabilidad moral de haber contribuido a mantenerlo.

La rápida desintegración de este complejo militar-comercial demuestra que las sanciones, cuando se diseñan adecuadamente y se aplican con rigor, pueden alcanzar objetivos estratégicos qu muchos consideraban antes imposibles. Al apuntar a las fuentes reales de poder financiero del régimen, en lugar de limitarse a sus símbolos políticos, la Orden Ejecutiva 14404 ha golpeado el corazón del modelo de supervivencia postsoviético que mantuvo a flote el comunismo castrista durante más de tres décadas.

La historia puede preguntarse por qué una política que comparte la claridad de estas medidas fundamentales, destinadas a privar de fondos a un régimen criminal, no se aplicó décadas antes. No obstante, más vale tarde que nunca. Irónicamente, el día que se celebra internacionalmente como el Día del Trabajador, el presidente Trump promulgó una medida que desafiaba directamente un sistema construido sobre la explotación de la mano de obra cubana y el enriquecimiento de una élite militar privilegiada. Ya sea intencionado o casual, puede que resulte ser uno de los regalos más trascendentales jamás otorgados a los trabajadores cubanos. Supuso un golpe decisivo contra la maquinaria financiera que se beneficiaba de su opresión y representó un paso significativo hacia el día en que Cuba pueda finalmente comenzar la difícil pero necesaria labor de reconstrucción democrática y justicia transicional.

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ESTAMPIDA MASIVA: Meliá, Iberostar, Visa y Mastercard abandonan a la dictadura cubana


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jueves, enero 16, 2025

Juan Antonio Blanco: Las medidas del Presidente Joe Biden indignan, pero no sorprenden; no perdió su última oportunidad de ayudar al Estado mafioso y totalitario cubano.

 Tomado de https://diariodecuba.com

Las medidas de Biden indignan, pero no sorprenden

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El presidente Joe Biden no perdió su última oportunidad de ayudar al Estado mafioso y totalitario cubano.

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Por Juan Antonio Blanco

Miami

15 enero 2025 -

El presidente Joe Biden no perdió su última oportunidad de ayudar al Estado mafioso y totalitario cubano. Las opiniones de miembros de ambos partidos estadounidenses y de la comunidad de exiliados cubanos y venezolanos fueron irrelevantes para él, y presionó una vez más a los líderes de varias agencias de seguridad para que acomodaran su decisión.

Siempre "se puede más", como le agradaba decir a Fidel Castro. En efecto, siempre es posible caer más bajo: el presidente de EEUU sacó a Cuba del listado de estados que apoyan el terrorismo, y adoptó otras medidas de último minuto, altamente delicadas, de consuno con el régimen de La Habana, y tramitadas en la oscuridad con premeditación y alevosía.

Después de esta decisión —no solo contra los intereses de los cubanos, sino de los propios estadounidenses—, es difícil imaginar qué otra cosa puede el mago de la Casa Blanca sacar de su sombrero antes de salir para siempre de ese escenario.

¿Por qué esta decisión es una bajeza innombrable?

  1. Porque es falso que el régimen cubano haya dejado de apoyar y colaborar con el terrorismo de otros estados y de actores no estatales, comenzando por Venezuela, Irán, Rusia, Hamas, Hezbollah, FARC, ELN y otros.
  2. Porque el régimen cubano agredió y dejó incapacitados a dos decenas de diplomáticos en La Habana, no ha asumido su responsabilidad ante esos hechos, y sigue albergando en su territorio a terroristas prófugos de la Justicia estadounidense.
  3. Porque valida la política de mantener presos políticos como rehenes susceptibles de ser canjeados, sin que hayan variado las leyes bajo las cuales fueron a prisión, por lo que ellos mismos u otros pudieran volver a ser detenidos, cuando en primer lugar nunca debieron haber sido enjuiciados y enviados a cumplir sentencias en cárceles de la Isla. El número de presos políticos en Cuba no es solo el de las cifras oficiales referidas a las protestas del 11J, entre ellos se encuentran cubanos que desde hace décadas languidecen en mazmorras por supuestos crímenes que bien pudieran ser revisados por instituciones internacionales. En contraste, La Habana recibe por medio de este acuerdo prebendas duraderas que permitirán a la elite de poder fortalecer su régimen de terror en un momento de extrema debilidad y aislamiento internacional.  
  4. Porque esas concesiones hechas a La Habana son esenciales para el fortalecimiento del régimen en el momento de su más extrema debilidad. La lista es larga: sacarlos de la lista de países terroristas, quitarles todos los controles y filtros financieros que eso implica para la seguridad de EEUU, suspender el Capítulo III de la Ley Helms-Burton para garantizar a la elite de poder cubana la ininterrumpida explotación de las propiedades confiscadas sin indemnización, retirar las restricciones a las empresas conectadas con los oligarcas de GAESA y otras más.
  5. Por propiciar de nuevo que sean mediadores de los presos políticos aquellos que asumen una representación que nadie les dio, y lleguen a acuerdos y concesiones sin conocimiento de los afectados. Al parecer, esta vez la mediación sería del Vaticano, ya que la Iglesia Católica cubana se declaró desconocedora de estos acuerdos cuando se hicieron públicos. En estos días en que se rinde homenaje al presidente Jimmy Carter, es bueno recordar que él exigió en Cuba y Panamá que los dictadores dialogaran directamente con los representantes de diversas organizaciones de la oposición, y que el presidente Ronald Reagan siempre le recordó a los sandinistas en las reuniones de Manzanillo que Washington podría conversar con ellos, pero nunca negociaría nada, ya que eso tendría que hacerse entre los sandinistas y los representantes de las organizaciones civiles y armadas que se le enfrentaban.
  6. Por tratar de manipular y enfrentar las necesidades y sentimientos de los presos y sus familiares con los activistas y opositores que están obligados a denunciar esta maniobra y siempre han defendido sus derechos a riesgo de su propia libertad.
  7. Porque envía una señal de impunidad a los mafiosos de La Habana, Caracas y Managua que los reafirma en su criterio de que toda dificultad con EEUU es siempre temporal y basta esperar a nuevas elecciones para volver al cómodo estatus quo anterior.
  8. Porque envía una señal desmovilizadora a la Unión Europea de que no debe seguir los veleidosos y cambiantes pasos de la política de EEUU en estas cuestiones, debiendo limitarse a velar exclusivamente por los intereses de sus propias empresas en esos países. 

Este "incidente anómalo" en Washington (como gustan llamar en la Casa Blanca de Biden al Síndrome de La Habana) va sin embargo mucho más allá del caso de Cuba. Puede llegar a tener repercusiones de largo alcance al interior de la política estadounidense. Es probable que fortalezca aquellas corrientes que creen que los ininterrumpidos y múltiples esfuerzos de funcionarios ubicados en diversas agencias estratégicas para inducir decisiones erráticas dirigidas a fortalecer a los enemigos de EEUU (no solo en favor de Cuba, sino de Irán, Venezuela y otros), deben ser investigados por un comité especial o un gran jurado. A estas alturas es difícil creer que son solo casualidades como resultado de la miopía ideológica de tontos útiles. 

La reversión inmediata de estas medidas deberá ser tarea prioritaria de la nueva Administración en Washington, porque se trata de asuntos que afectan la seguridad de EEUU y de la región en su conjunto. Los presos políticos y toda Cuba serán liberados incondicional y honorablemente, no canjeados por la eternización del Estado mafioso cubano. No falta mucho para ello.

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AmericaTeVe Miami

16 de enero, 2025

La conspiración de Petro y el Papa para que Biden le levante sanciones a la dictadura cubana


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Mario J. Pentón

15 de enero, 2025

Marco Rubio rompe el silencio sobre medidas de Biden hacia Cuba y muestra qué hará Trump


AmericaTeVe Miami

15 de enero, 2025

Marco Rubio: No cabe duda que Cuba es un Estado patrocinador del terrorismo


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jueves, septiembre 12, 2024

Luis Cino Álvarez desde Cuba: Los mandamases castristas deberían imitar la leninista Nueva Polírica Económica (NEP) y no al estalinismo

 Tomado de https://www.cubanet.org/

Los mandamases castristas deberían imitar la NEP y no al estalinismo

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Bajo la NEP se autorizó la producción y comercio libre de los campesinos y fueron creadas miles de empresas privadas en todas las ramas de la economía.

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Por Luis Cino

Sepyoembre 10, 2024

LA HABANA,  Cuba.- Las medidas que están tomando los mandamases de la continuidad castrista para limitar las actividades de los dueños de Mipymes y otros emprendedores privados recuerdan la ofensiva emprendida por Stalin contra los kulaks (campesinos acomodados) y los nepmen (especuladores), a partir de 1928, cuando puso fin a la Nueva Política Económica (NEP, las siglas en ruso de Nóvaya Economícheskaya Polítika).

La NEP había sido decretada por Vladimir Ilich Lenin el 21 de marzo de 1921, en el Décimo Congreso del Partido Comunista Soviético. 

Ante la desastrosa situación social y económica en que estaba Rusia luego de más de cuatro años de guerra civil, Lenin, con la NEP, optó por la adopción de un capitalismo de Estado que sustituyera al comunismo de guerra que estuvo vigente desde el triunfo de la revolución bolchevique de octubre de 1917.      

Bajo la NEP se autorizó la producción y comercio libre de los campesinos y fueron creadas miles de empresas privadas en todas las ramas de la economía, incluso en la industria pesada. El Estado Soviético solo retuvo el control sobre los bancos, el comercio exterior y las principales industrias.  

Pronto hubo una recuperación económica. Para 1928, la producción agrícola e industrial rusa había vuelto a los niveles de antes de la Primera Guerra Mundial. Pero a pesar de sus buenos resultados, la NEP fue revertida en 1928, cuatro años después de la muerte de Lenin, por su sucesor, Stalin. 

El nuevo dictador negó que fuera una ruptura con las políticas leninistas, alegando que Lenin había dicho a los comunistas que se oponían a la NEP que esta era “un paso hacia atrás para luego dar dos pasos hacia adelante”.

Stalin creyó llegado el momento de dar esos pasos y acabó con la coexistencia entre el sector estatal y el privado al sustituir la NEP por los planes quinquenales. Obsesionado por conseguir capital para la industrialización acelerada de la Unión Soviética, Stalin volvió al monopolio estatal y al control centralizado de absolutamente toda la actividad económica. Y los desastrosos resultados no se hicieron esperar. 

Al someter Stalin a los campesinos a la colectivización forzada, entre 1928 y 1937, murieron de hambre 12 millones de personas (solamente en Ucrania, entre 1932 y 1933, murieron seis millones).

Después de la muerte de Stalin en 1953, y del informe de Khruschev en el XX Congreso del Partido Comunista en 1956, el sistema presupuestario estalinista basado en la planificación centralizada fue sustituido por el cálculo económico, que concedía autonomía a las empresas estatales, decidía la producción y las inversiones y obtenía un porcentaje de las utilidades.

Fidel Castro, en políticas económicas, se la pasó dando alocados bandazos entre el sistema presupuestario estalinista y el cálculo económico de la época post-estalinista. 

Como mismo Stalin revirtió la NEP, Fidel Castro, cuando contó con el petróleo venezolano que le garantizaba Hugo Chávez y con las ganancias derivadas del turismo y las remesas, dio marcha atrás a las tímidas reformas de mercado que se había visto obligado a adoptar durante el Período Especial.

Los mandamases de la continuidad fidelista, también dando bandazos y condenando a los cubanos a la miseria perpetua, apuestan testarudamente por el monopolio estatal y el control centralizado de la economía.

Aunque digan aprobar el desarrollo del sector privado, en realidad estrangulan a “los nuevos actores económicos no estatales”, como los llaman, con sus trabas y limitaciones absurdas, los altos impuestos y la falta de un mercado mayorista.  

nsisten en conceder las mayores y mejores extensiones de tierras a las ineficientes empresas estales, aunque se llenen de yerba y marabú; y obligan a los campesinos y cooperativistas a vender, a precios bajísimos, la mayor parte de sus producciones a los centros de acopio estatales, no importa si los productos se echan a perder en los almacenes por falta de transporte, de combustible, de envases o simplemente por desorganización. Y para colmo, impone precios topados a lo poco que les dejan a los campesinos para vender a los particulares, haciéndoles incosteables sus cosechas.

La crisis de la agricultura cubana, cada vez más agravada por las miopes políticas de los mandamases, sumada a la desmesurada inflación provocada por el fracaso del reordenamiento económico, tiene a los cubanos al borde de la hambruna. 

Y los mandamases, como si con ellos no fuera. Siguen culpando al “bloqueo”, mostrándose triunfalistas y hablando de sobrecumplimientos que solo existen en el NTV y el periódico Granma.

Cuando dicen que van a solucionar un problema, lo que hacen es agravarlo. Está ocurriendo ahora, con los topes de precio, las ventas forzadas y los cierres de Mipymes: lo que han conseguido es que haya menos productos y que haya que recurrir al mercado negro para conseguirlos.  

Sería conveniente que, al menos para aliviar siquiera un poco las penurias de sus compatriotas, ya que no se deciden a soltar el poder y largarse, los mandamases continuistas, en vez de elucubrar “estrategias político-ideológicas” y otras sandeces, tuviesen en cuenta las experiencias de la NEP en Rusia y el desastre que provocó Stalin cuando la revirtió.   

No es posible que los mandamases de la continuidad, pese a lo que les hayan enseñado sus profesores comunistas de la Escuela Ñico López, sean más dogmáticos con el marxismo-leninismo de lo que fue el mismísimo camarada Vladimir Ilich.


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jueves, septiembre 29, 2022

Julio M. Shiling: Cómo el socialismo está ganando el control de las empresas estadounidenses

 
Tomado de https://patriademarti.com/

Cómo el socialismo está ganando el control de las empresas estadounidenses

Por Julio M. Shiling

27 de  septiembre,2022

El armamento de la cultura para hacer avanzar el marxismo, o como Karl Marx prefería llamarlo, el "socialismo científico", comenzó a ganar una influencia significativa en la comunidad empresarial estadounidense en la década de 1970. Los socialistas fabianos siempre tuvieron claro este punto. Su principal discrepancia con los marxistas clásicos era que tenían fe en que se podía subvertir el capitalismo y hacerlo funcionar para su nirvana colectivista. En lugar de controlar los medios de producción mediante la propiedad directa, los fabianos (al igual que los fascistas) sostenían que las empresas podían adaptarse a su propósito político y ser administradas mediante la cooptación. La actual deconstrucción del capitalismo es una prueba de que el izquierdismo radical ha hecho enormes incursiones en el sistema de libre empresa, que en su día fue una de las posesiones más preciadas de Occidente.

La caída del comunismo soviético aceleró la primacía que los elementos no económicos de la teoría marxista iban a cosechar. El dominio hegemónico de las instituciones culturales, educativas, civiles y jurídicas en las sociedades democráticas por parte de los defensores del marxismo moderno (o cultural) aceleró la propuesta de que se podía hacer funcionar el mercado para los objetivos socialistas. Si Vladimir Lenin pudo hacerlo en 1921 con la Nueva Política Económica, un acuerdo empresarial híbrido entre el Estado y el sector privado (capitalista extranjero) que salvó a los bolcheviques, los neo-marxistas posteriores a 1989, después de todo, no hacían más que seguirle. Este fue precisamente el argumento de Deng Xiaoping en 1977 y 1978 cuando reunió a sus camaradas para ayudar a construir el "socialismo con características chinas" (el modelo chino) y así salvar el comunismo en el país más poblado del mundo. Marx y Engels argumentaron constantemente a favor de la primacía de la praxis sobre la teoría. En la década de 1990, la noción intelectual y práctica de la producción de propiedad privada había sido completamente renovada.

El mercado ya no es un medio para premiar a los innovadores, empresarios y corporaciones más eficientes. Este era el medio tradicional para elevar el nivel de vida y de salud. El mercado resultó ser un potente combatiente de la pobreza. Sin embargo, a medida que la ideología política y los objetivos hegemónicos internacionalistas aumentaron su poder, el mercado se ha convertido en un títere global de los actores políticos. Hoy en día es un foro socioeconómico manipulable, integrado en las instituciones internacionales, en el que socialistas, capitalistas amiguetes y oligarcas estatistas intentan imponer sus principios ideológicos y rehacer al hombre (también conocido como "el nuevo hombre").

El mercado se ha convertido en una herramienta útil para propagar políticas antiliberales y ejercer la ingeniería social. Esta fusión de pecadores y buenos hacedores ha contribuido mucho al avance de la censura y la represión. Estados Unidos es un ejemplo excelente de este problema que amenaza con socavar las libertades básicas y el propio sistema republicano de gobierno, junto con las prácticas democráticas que históricamente han hecho de este país un modelo de éxito. Así es cómo lo están haciendo los socialistas.

El forraje intelectual que sustenta el capitalismo woke es de base gramsciana y de la Escuela de Frankfurt. Adaptaciones de la serie de Teoría Crítica marxista que saquea el pensamiento crítico (un concepto liberal) e instituye, en su lugar, un nihilismo moral prescriptivo, vacío de verdad o conocimiento objetivo, y alineado fanáticamente con interpretaciones falsas de la realidad y la historia. El objetivo es mutar la humanidad en el "noble salvaje" de Jean-Jacques Rousseau en su idílico estado de naturaleza. El armamento abstracto del marxismo cultural que la izquierda estadounidense está importando, contiene las suposiciones falsas que incluye la Teoría Crítica de la Raza, la Teoría Crítica del Queer, la Ideología de Género, la Teoría Crítica del Derecho, la Teoría Crítica Postcolonial y la Teoría Crítica Feminista. Basado en eso están prescribiendo sus tóxicos remedios sociales.

La narrativa, por supuesto, no está directamente etiquetada o descrita como tal. Eso no sería inteligente. Después de todo, el hecho de que haya más de 100 millones de muertes atribuibles al comunismo, es lo suficientemente claro como para que incluso el socialista más novato entienda la necesidad de cambiar la etiqueta y enmascarar el producto. Al igual que con el comunismo, la idea necesita apelar a las emociones de la gente. Los estandartes de la política identitaria, con su desviada interpretación de las "justicias", han incorporado también el cientifismo político a su arsenal propagandístico.

El socialismo verde, otro nombre del ecologismo radical, pretende imponer afirmaciones pseudocientíficas sobre el cambio climático provocado por el hombre. Esto, junto con las lecturas fraudulentas de la historia de Estados Unidos como un sistema exclusivo de supremacía y explotación de los blancos, así como la revuelta transgénero posmoderna contra la naturaleza, Dios y la ciencia, son los principales fenómenos que se utilizan para instituir la praxis marxista en los lugares de trabajo y las salas de juntas corporativas estadounidenses. Los diseñadores de este esfuerzo liberticida están empleando tres conductos principales para el desmantelamiento del sistema tradicional de economía de mercado capitalista.

El punto final, como los fabianos buscaban desde el principio, es centralizar el gobierno político e instituir un sistema socioeconómico socialista universal. Los objetivos necesarios para lograr esta hazaña son destruir la soberanía nacional, la familia, la religión, la clase media y la ciencia apolítica. La comunidad empresarial está sirviendo en la guerra woke mediante la realización de campañas de adoctrinamiento en el sitio de trabajo, un sistema de cuasi-apuntación para calificar el cumplimiento de la inculcación, y el control del capital de inversión.   

La metodología específica para arraigar la agenda izquierdista en la práctica empresarial consiste, fundamentalmente, en tres estrategias interrelacionadas. La primera se denomina "Diversidad, Equidad e Inclusión" (DEI). El mecanismo para imponer la DEI es la vigilancia táctica orwelliana mediante las categorizaciones "Ambientales, Sociales y de Gobernanza" (ESG), el segundo método. Los financieros, quizás el mayor y más peligroso de este monstruo de tres patas, son el tercer dispositivo. Juntos, están logrando los propósitos de centralizar la economía de formas nunca imaginadas por Marx y Engels.

La DEI es la personificación de un oxímoron. Son los libros 1984 y Rebelión en la granja de George Orwell en acción viva. Sus promotores pretenden aplicar programas y políticas en el lugar de trabajo, como parte del dictado oficial de las empresas, que pretenden avanzar en la representación y participación de las personas diferenciadas por grupos de razas, etnias, capacidades y discapacidades, géneros, religiones, culturas y orientación y prácticas sexuales. Seguir las directrices de la DEI suele requerir la aplicación contundente de la censura, la desigualdad, la discriminación, el acoso, el racismo y la opresión. Las suposiciones que validan la autenticidad de la base de agravios de la DEI, se extraen rigurosamente de las fábulas del emporio de las políticas de identidad.

El aspecto de "diversidad" de la noción de DEI llevaría a creer que se trata de reunir a diversos grupos, cada uno con sus particularidades individuales, para servir al noble objetivo de la armonía social. Pero no es así. El factor "diversidad" instiga un intento de adoctrinar a cualquiera que no pertenezca a la supuesta "minoría oprimida" en reflexiones de culpabilidad colectiva. Esto emula la práctica de la propaganda promocional de los sistemas de creencias autoritarios. 

La "equidad" es la antítesis de la igualdad. Aquí, la desigualdad debe ser practicada para que la equidad y la justicia redistributiva puedan ser alcanzadas. El objetivo declarado de la "equidad" ordena la injusticia y la falta de equidad para los grupos categorizados como "privilegiados" por el sistema "opresivo" existente. La "inclusión", en lugar de significar la apertura de espacios para todos, consiste en segregar a los grupos en cápsulas de identidad y en separar para conseguir entornos "seguros". En otras palabras, la "inclusión" bajo la fórmula de la DEI significa en la praxis la política de segregación. Irónicamente, esta práctica fue prohibida como política estatal con la Ley de Derechos Civiles de 1964. Sin embargo, la práctica empresarial discriminatoria dictada por los comisarios de la DEI en el lugar de trabajo, escapa al escrutinio constitucional por el engaño magistral de su formulación lingüística.

Los ESG son factores no financieros que forman parte cada vez más de un sistema de análisis métrico que califica el historial y la posición de una empresa en los tres componentes perjudiciales. El Consejo de Normas de Contabilidad de la Sostenibilidad (SASB), la Iniciativa Global de Informes (GRI) y el Grupo de Trabajo sobre Divulgación Financiera Relacionada con el Clima (TCFD) son instituciones importantes que trabajan diligentemente para profundizar en la politización de las empresas. La SASB, la GRI y la TCFD se están convirtiendo rápidamente en los determinantes a la hora de establecer estándares y normas para influir en las políticas de inversión y corporativas. Se han subido al carro del socialismo verde. La preocupación por los derechos humanos que tienen estas entidades de extrema izquierda no se refiere a los crímenes de lesa humanidad cometidos en China, Cuba, Venezuela o Corea del Norte, sino a las "injusticias" percibidas en los campos del contaminado ecologismo radical, el transgenerismo u otras posturas marxistas de la Teoría Crítica..  

El componente "medioambiental" del elemento ESG se ocupa de llevar cuadros de mando, según la postura establecida por las teorías conspirativas ecosocialistas, que incluyen las emisiones de carbono de una empresa, su contribución a la contaminación del aire y del agua, los niveles de deforestación, la gestión de los residuos, el uso del agua y las iniciativas de energía verde aplicables. El elemento "social" de ESG incorpora todo el espectro de quejas del dogma cultural marxista en sus consideraciones de "derechos humanos" y violaciones laborales. Las nociones de "diversidad" de los empleados, los procedimientos de denuncia de acoso sexual y las prácticas laborales justas siguen el esquema entendido por las reivindicaciones basadas en la Ideología de Género, la Teoría Crítica de la Raza, la Teoría Crítica del Queer y la Teoría Crítica Feminista. El esquema laboral neo-esclavista de Cuba, por ejemplo, no parece ofender a los jefes políticos de la ESG.

La tríada ESG concluye con su característica de "gobernanza". Esta parte se ocupa de escudriñar la "diversidad" de su consejo de administración, el destino de sus contribuciones políticas, los niveles de corrupción, la remuneración de los ejecutivos y la naturaleza de sus grupos de presión. Es fácil ver los peligros de intentar sofocar cualquier oposición a la política de izquierdas calificando mal a cualquier empresa que done a causas conservadoras o haga cabildeo en su nombre. Aquí la "diversidad", de nuevo, busca extender la autoridad a poderosas entidades externas en la determinación de las prácticas de contratación de una empresa.

La tercera y más importante salida para instigar el socialismo en la economía estadounidense y las relaciones sociales que se derivan de ella, es el control de los fondos de inversión. Actualmente, tres mega emporios de inversión controlan entre el 80 % y el 90 % del capital de inversión de los accionistas en el Standard and Poor's 500 (S&P 500), que comprende las 500 principales empresas estadounidenses que cotizan en bolsa. Son BlackRock, Vanguard y State Street. Conocidos por muchos inversores como los Tres Grandes, los actuales dirigentes de estas potencias financieras se basan en el sistema de creencias neo-marxista. Facilitar las políticas medioambientales, sociales y políticas de la izquierda radical se ha convertido en su razón de ser.   

Convertir a los accionistas en la categoría de "partes interesadas" politizadas es parte del objetivo. Los beneficios y las ganancias de cuota de mercado, según las directrices de las Tres Grandes, son ahora una función secundaria de la inversión. Se espera que los inversores se conviertan, lo quieran o no, en partidarios financieros de las causas de la izquierda. Dada la complejidad de los fondos de inversión, los fondos de pensiones, los fondos indexados y otros instrumentos de inversión agrupados, a menudo es difícil saber a dónde va el dinero. Además, en el caso de los planes de jubilación y pensiones patrocinados por el empleador, que son una gran fuente de capital de inversión, la mayoría de los participantes tienen poco o nada que decir al respecto. Lo deciden los gestores/inversores de fondos de las Tres Grandes.

Si una empresa que BlackRock, Vanguard o State Street consideran indigna de recibir inversiones porque no pasa su prueba de fuego ideológica, podrían privarla de efectivo. Efectivamente, estas entidades privadas forman un gobierno en la sombra no elegido, donde se les permite dictar el poder basándose en los caprichos culturales marxistas. Esta es la razón por la que tantas empresas parecen volverse locas al abrazar públicamente las causas de la ultraizquierda. 

El sistema de libre empresa está en peligro, al igual que el modo de gobierno republicano. Hay que detener la "fabianización" de la economía estadounidense. No se debe permitir que continúe esta desnaturalización poco ética del modelo capitalista. El mercado no existe para facilitar la tiranía. Los legisladores tienen el poder de desautorizar estas prácticas comerciales subversivas. Después de las elecciones intermedias de noviembre, se convierte en un ahora o nunca.

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martes, junio 21, 2022

Roberto Álvarez Quiñones sobre: Más 'conciencia' castrista, pero con MIPYMES para engañar a Biden

 
Tomado de https://diariodecuba.com

Más 'conciencia' castrista, pero con MIPYMES para engañar a Biden

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Lo que busca el régimen de Cuba con las MIPYMES es captar capital de EEUU, al amparo de la Ley Helms-Burton.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Los Ángeles

20 junio 2022 

Cuando pasen muchos años y el castrismo sea solo materia de estudio de Historia de Cuba, los historiadores, al llegar al periodo final del régimen, recibirán probablemente la primera impresión de que los dirigentes de la cúpula dictatorial eran retardados mentales incapaces de darse cuenta de que el sistema económico comunista no funcionaba y que repetían una y otra vez las mismas cosas esperando tener resultados diferentes y magníficos.

Es casi seguro que así será, no sabemos cuándo. Pero en el presente los cubanos saben, por trágica experiencia, que esos gobernantes "revolucionarios" no son estúpidos, sino malas personas, crueles, que conforman una cofradía mafiosa que se ha hecho millonaria a costa de la explotación de la población, y engañando a media humanidad.

No obstante, la pregunta de los académicos del futuro es válida hoy también: ¿qué esperan los militares que usurpan el poder para hacer lo que de todas maneras habrá que hacer en Cuba, sea quien sea el relevo del dictador nonagenario, para acabar con el hambre y la miseria?

Porque lo más asombroso para los historiadores será cómo Castro II y sus compinches se empecinaron en ignorar que de los 35 países que "construían el socialismo" en el siglo XX, 33 de ellos (todos menos Cuba y Corea del Norte), lo tiraron a la basura por inservible. Y cómo en la propia cuna del comunismo, la Unión Soviética, un reformista (Gorbachov) quiso mejorar el sistema y lo que logró fue desmantelarlo y darle sepultura, pues no tiene arreglo posible. Y que en China tan pronto murió Mao Tse Tung adoptaron "la mano invisible" de Adam Smith, con parches estatales, pero capitalismo al fin.

Elevar la "conciencia" para que haya gran abundancia de todo

¿Y en Cuba qué? A elevar la "conciencia revolucionaria" para que haya abundancia de todo. Crease o no, así es, cual deja vu demencial. Hace unos días en La Habana tuvo lugar la II Jornada Económico-Productiva, Y allí, con el país en ruinas y la gente pasando hambre, sin transporte ni medicinas, apagones interminables, la ministra de Comunicaciones, Mayra Arevich, aseguró que lo que hay que hacer es mejorar las formas de gestión estatales para "garantizar el desarrollo y bienestar de los cubanos".

¿Y cómo hacer para garantizar el bienestar de los cubanos? La fórmula inédita, novedosa, genial, la dio el vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía, Alejandro Gil: exhortó a conquistar un "alto grado de conciencia" revolucionaria en los directores, trabajadores, funcionarios estatales para que haya abundancia de todo.

Poco antes había admitido en la Asamblea Nacional que en 2021 más de 500 empresas estatales tuvieron pérdidas en cada mes del año. Y que en enero y febrero de 2022 ya unas 480 empresas estaban reportando pérdidas por 3.238 millones de pesos (135 millones de dólares). Para lo cual es necesario elevar la "conciencia revolucionaria", y asunto resuelto.

Pero al mismo tiempo que la mafia gobernante se burla de los cubanos, se apura en crear "empresas privadas" de mentiritas, y se vanaglorian de las más de 3.300 pequeñas y medianas empresas y cooperativas no agropecuarias, denominadas MIPYMES, que se han creado. Falso, es toda una gran tomadura de pelo, pues en rigor no son propiedad privada. Están acogotadas y férreamente controladas por el Gobierno. No tienen autonomía, ni libertad de acción, ni la capacidad para generar y acumular riqueza.

Se trata de una maqueta bien montada, no tanto para engañar a los cubanos, que no se tragan ese cuento, sino a la Administración del flojo presidente Joe Biden y sus asesores y funcionarios escorados a babor (izquierda) y hasta procastristas.

Sin duda las MIPYMES fueron creadas por la dictadura castrista con un doble objetivo: 1) desplazar y arruinar al cuentapropismo y a los pequeños negocios, de manera que no se pueda conformar en la Isla un gran sector privado pujante e independiente que le haga competencia al entramado empresarial transnacional militar GAESA; y 2) como disfraz de empresas privadas capitalistas independientes para engañar al Gobierno de Joe Biden, sobre todo a la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC).

"Tumbarle la plata" a EEUU

Lejos de posibilitar el crecimiento, empuje y éxito de los emprendedores cubanos, lo que busca la dictadura con las MIPYMES es captar la inversión de capital estadounidense en Cuba, al amparo de la propia Ley Helms-Burton que permite esas inversiones de EEUU en el sector privado de Cuba. Dicho en otras palabras, Castro II se propone con las MIPYMES "tumbarle la plata" a EEUU.

Y ya de entrada se anotó el primer gol. En mayo la OFAC autorizó por primera vez en 61 años una inversión en un "negocio privado" en Cuba, a cargo del empresario John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial EEUU-Cuba, quien se ha negado a dar detalles de la inversión ni qué MIPYME será la receptora del codiciado (por GAESA) dinero fresco estadounidense.

Kavulich solo ha dicho que no es pura casualidad que a él le aprobaron hacer su inversión el 10 de mayo de 2022, y seis días después el Gobierno de Biden  anunció un relajamiento de las limitaciones a las remesas y de los vuelos a Cuba. "Si uno más uno es igual a dos, en este caso no cabe duda de que no es una coincidencia", aseguró el hombre de negocios estadounidense.

Parece que con Biden en la Casa Blanca es muy fácil engañar a la OFAC, le entidad oficial encargada de aplicar las sanciones a otros países. Y el equipo mafioso dirigido por el general López-Callejas y su ayudante Díaz-Canel está creando supuestas empresas privadas independientes que en realidad son estatales, o negocios de familiares e incondicionales de la cúpula dictatorial.

Burlarse de la Ley Helms-Burton, ese es el propósito primario del régimen, incluso por encima de aplastar al sector privado cubano. Y por eso arma lo que en inglés se conoce como decoys (muñecos) disfrazados de MIPYMES privadas, que en verdad son estatales o propiedad de la crápula que tiraniza a los cubanos desde mediados del siglo XX.

Hay que aclarar que en Occidente no hay MIPYMES estatales, por cuanto se trata de un concepto empresarial típicamente capitalista y liberal para ayudar al crecimiento económico y el bienestar social. Son todos negocios pequeños o medianos que todos los estados apoyan, y no al revés para utilizarlos como comodín para llenar huecos, competir con él y asfixiarlo con impuestos, enriquecer a los gobernantes, o suprimirlos con un simple decreto.

Además, las MIPYMES no pueden aumentar el PIB cubano si no hay una multimillonaria inversión de capital extranjero. Y ahí está el detalle. La descapitalizada Cuba necesita desesperadamente miles de millones de dólares de inversión extranjera, incluyendo tecnología, maquinaria, infraestructura, y know-how. Y nada mejor que engañar a la Administración Biden con señuelos capitalistas y obtener inversiones y créditos bancarios de EEUU.

Volviendo al principio, en el futuro los historiadores luego de creer inicialmente de que quienes dirigían la economía castrista eran idiotas, pronto se percatarán de no lo eran, sino que conformaban una cofradía de vividores militares y civiles abusadores, corruptos, criminales y mafiosos que odiaban a los cubanos y se hacían multimillonarios a costa de la pobreza y el hambre del pueblo.

Y en el dramático presente, a los cubanos de a pie lo que les importa es que el modelo socialista los hambrea y empobrece cada vez más y que, en vez de ser desmantelado de raíz, el dictador Castro II llega al colmo de disfrazarlo ahora de reformista, con falsas empresas capitalistas, a la vez que para consumo interno de la plebe explotada, repite las mismas comunistas arengas idiotas que lanzaba el dueto Fidel Castro-Che Guevara hace 61 años: elevar la "conciencia revolucionaria". Le zumba el mango.

¿Resucitarán también la "emulación socialista" y el "hombre nuevo", al tiempo que se enriquecen descaradamente con el "enemigo imperialista"?

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lunes, diciembre 14, 2020

Juan Antonio Blanco: El comunismo en Cuba ha muerto

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

El comunismo en Cuba ha muerto

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'La mafia de la Habana se apoderó de los recursos más productivos del país y los integró a GAESA. Ahora anuncian el inicio de una piñata de los recursos improductivos, todavía en manos de ese viejo Estado comunista.'

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Por Juan Antonio Blanco

Miami 14 Dic 2020

¿Cuál es el profundo significado de los recientes anuncios del régimen cubano? Por décadas se vaticinó que en Cuba el comunismo caería a manos del "imperialismo" o del pueblo, según las inclinaciones ideológicas de cada autor. Nadie previó que sería desmantelado por la propia elite de poder cubana. Los libros de historia dirán que no fue derrocado por una invasión estadounidense ni por una sublevación popular, sino por una piñata mafiosa. Al menos ese es el plan. No quieren encaminar al país hacia una sociedad democrática de mercado, como preveía Francis Fukuyama, sino hacia un Estado mafioso, fenómeno nacido con el siglo XXI.

El verdadero plan estratégico yace escondido entre medidas que captan fácilmente la atención de los titulares y del público cubano: depreciación del poder adquisitivo del peso cubano, cese de subsidios a la canasta familiar de alimentos, procesos inflacionarios en ciernes.

La mafia de la Habana, primero se apoderó de los recursos más productivos del país y los integró a GAESA. Así crearon un poder opaco y paralelo al aparato estatal del comunismo burocrático. Ahora anuncian el inicio de una piñata de los recursos improductivos, todavía en manos de ese viejo Estado comunista. Piñata en la que los miembros de esa elite de poder podrán también participar, sea de forma anónima o mediante testaferros, empleando los capitales que ya han acumulado en bancos extranjeros. Eso no es privatizar el aparato productivo, es robarlo por segunda vez.

Trabajadores, e incluso los propios campesinos —recordemos que no poseen títulos de propiedad— están a partir de ahora amenazados por la posibilidad de que sus centros laborales y tierras sean vendidos  a precios de usura, a empresarios inescrupulosos y fondos "buitres" de inversión. La vieja burocracia estatal que se creía sólida, se desvanecerá en el aire.

Librarse de los burócratas estatales no será la entrada al paraíso. Los inversionistas —si es que los encuentran— no vendrán a salvar puestos de trabajo. ¿Quién necesita fábricas con tecnologías de mediados del siglo pasado o bueyes y arados para trabajar la tierra? El bien más preciado será la propiedad del suelo para cuando un día recupere su valor. Cuba está en venta, lo demás es paisaje.

Las edificaciones fabriles pueden ser dinamitadas por los compradores y las tierras quedar a la espera de otros inversionistas que paguen más por ellas en el futuro. ¿La gente? Debe aprender a buscarse el sustento pidiendo remesas, entreteniendo turistas o dedicarse a actividades de poca monta. Prostituirse y delinquir en masa serán parte inevitable de las estrategias de supervivencia.

¿Es posible conjurar ese futuro? Sí. Hay otro futuro mejor al alcance de la mano, pero depende de los cubanos obtenerlo ahora, antes de que sea demasiado tarde. Han terminado seis décadas de espera. No hay más tiempo. La elite de poder empuja a la sociedad cubana a internarse en una nueva historia de mediano plazo, donde a diferencia del pasado ya no hay promesas de prosperidad para todos, mucho menos de libertad para alguien. El comunismo cubano perdió su capacidad de seducción ideológica.

La piñata que acaba de convocarse, disfrazada de estímulos adicionales a la inversión extranjera, marca nuevas líneas al conflicto nacional cubano.

De un lado está el clan Castro y sus aliados: algunos civiles y un puñado de militares —no todo militar es miembro de esa elite mafiosa— que no supera el 0,1% de la población. Frente a ellos hay múltiples sectores del pueblo cuya situación existencial alcanzará niveles insoportables en los próximos meses.

La venta de las instituciones económicas del viejo Estado comunista dejará sin empleo no solo a cerca de dos millones de trabajadores, sino también a cientos de miles de burócratas cuyos ridículos privilegios, en comparación con los de la elite de poder, los mantenía leales a la cúpula. He aquí una nueva masa marginalizada de potenciales disidentes y opositores.

Una sociedad abierta, democrática, con Estado de derecho y economía de mercado que permita buscar la prosperidad en libertad, es una posibilidad real. Puede llegar a verla incluso aquel que tenga hoy 70 años. Como han hecho muchos en el sector creativo, el primer paso es vencer el temor y reclamar un cambio real y profundo, aquí y ahora, hacia la libertad.

La elite de poder está hoy más atemorizada que el pueblo, por eso apresuran sus planes de aterrizaje como oligarcas en un capitalismo mafioso al estilo ruso. Sus horas están contadas si civiles y militares honestos se disponen a deponer esa dictadura. Ellos lo saben.

El comunismo cubano ha muerto. Queda por saber qué régimen —si democrático o mafioso— lo va a reemplazar.


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