domingo, abril 24, 2022

Cordones sanitarios. Miguel Sales Figueroa: sobre las elecciones en Francia (2022) entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen

 Cordones sanitarios

 Emmanuel Macron y  Marine Le Pen

Por  Miguel Sales Figueroa

24 de abril de 2022

Dentro de pocas horas sabremos quién será el ganador de las elecciones presidenciales en Francia. Los sondeos de opinión apuntan a que Emmanuel Macron revalidará el mandato que logró en 2017 ante la misma contendiente, Marine Le Pen, aunque esta vez el margen de victoria será mucho menor.  

Este año, entre la primera y la segunda vuelta, pasé unos días en París, donde pude confirmar que esta opinión está muy arraigada allí. Aunque es preciso tener en cuenta que la capital francesa es un feudo de la izquierda caviar y de los grupos anticapitalistas más radicales, que en su mayoría apoyarán al presidente actual, aunque lo harán con una pinza en la nariz.

Desde finales del siglo pasado, tanto socialistas y comunistas como liberales y conservadores se habían unido para demonizar al Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen, padre de Marine, al que estigmatizaron como fascista y de extrema derecha. Si un candidato de esta fuerza pasaba a segunda vuelta, todos los demás volcaban sus votos en beneficio de su adversario, cualquiera que fuese su ideología. A eso le llamaban “frente republicano” o “cordón sanitario”. 

Así, con los votos de la izquierda, el conservador Jacques Chirac ganó la presidencia en 2002 con el 82% del escrutinio, mientras que Le Pen padre tuvo que conformarse con el 18%. Pero ya el hecho de que Le Pen pasara a segunda vuelta, superando en casi un millón de votos al socialista Leonel Jospin, fue un augurio del nuevo rumbo que tomaba la política francesa.

En 2017 Marine Le Pen obtuvo un resultado similar al que su padre había alcanzado 15 años antes y pasó a la segunda ronda, donde compitió con un jovencísimo Emmanuel Macron, que en muy poco tiempo había realizado una carrera meteórica desde el consejo de administración de un banco prestigioso hasta el umbral del Elíseo, pasando por un ministerio en el gabinete del socialista François Hollande. Pero en esa ocasión el reparto final de votos fue más ajustado: Macron logró el 66% y Le Pen el 34%.

Esta vez se espera que la diferencia sea aun menor. La demoscopia más rigurosa indica que los sufragios podrían repartirse en una proporción de 55/45, en beneficio de Macron. Eso significaría que Le Pen ha multiplicado por 2,5 el apoyo obtenido por su padre hace 20 años.

Las causas de esta evolución son múltiples, pero me limitaré a citar dos: la repulsa generalizada que suscita Macron entre gran parte del electorado de cualquier signo y la práctica desaparición de los partidos tradicionales, que han naufragado definitivamente en estos comicios. Si se suman los sufragios de los radicales de izquierda y derecha, el voto antisistema ascendió al 60% en la primera vuelta. Esa desafección universal perjudica a ambos candidatos, aunque quizá un poco menos a Le Pen.

En cualquier caso, un resultado como el previsto en la segunda vuelta certificaría la caducidad de los métodos usados hasta ahora para frenar a la nueva derecha francesa. No se puede ningunear a la mitad menos uno del electorado. No se puede dejar fuera del parlamento y los gobiernos regionales a 4 de cada 10 franceses que votan por un partido de oposición. A partir de ahora, la aplicación del “cordón sanitario” parecería más un apartheid light que un “frente republicano” para salvar la democracia.  

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Apr 25, 2022

Federico Jiménez Losantos sobre el resultado de las elecciones en Francia




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jueves, abril 21, 2022

Julio M. Shiling: ¿Podría el putinismo ser el modelo de transición del castrismo? Ambas dictaduras invierten enormemente en el campo de pintar imágenes falsas a través de operaciones de inteligencia y contrainteligencia

 
Tomado de https://elamerican.com/

¿Podría el putinismo ser el modelo de transición del castrismo?

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Ambas dictaduras invierten enormemente en el campo de pintar imágenes falsas que se adapten a sus objetivos políticos, a través de operaciones de inteligencia y contrainteligencia

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Por Julio M. Shiling

04.20.22

[Read in English]

Cuando un régimen autocrático cae, una sociedad libre y abierta no es un resultado indudable. No todas las transiciones políticas son democráticas. Algunos procesos de democratización se revierten. Otros solo migran a diferentes formatos de despotismo. Algunos son bastante inteligentes. Samuel P. Huntington argumentó en su libro de 1991, La Tercera Ola, que los grandes cambios democráticos se producen en bloque y forman parte de las tendencias históricas. El politólogo americano también señaló que estos procesos seminales suelen ser revocados. 

La política es una dinámica. Las dictaduras se dan cuenta de que, para mantenerse en el poder, deben reformular su modelo cada cierto tiempo. El castrocomunismo tiene serios problemas de supervivencia. La necesidad de seguir ejerciendo formas brutales de terrorismo de Estado contra su pueblo, tras más de seis décadas de control totalitario, es de lo más frustrante, desde la perspectiva de un tirano. Aunque cada caso contiene siempre elementos sui generis, hay varias opciones no democráticas que el régimen marxista de Cuba puede intentar emular.

Están los modelos chino y vietnamita. Estas dictaduras comunistas de partido único han renovado sus sistemas económicos según modelos de mercado controlados por el partido que coexisten con un estado leninista. La ideología marxista con particularidades nacionalistas sigue siendo el dogma oficial. El sketch dictatorial del Foro de São Paulo, un invento del difunto tirano cubano Fidel Castro, es otra opción. Este formato está diseñado para imitar una “democracia”. Tiene procesos de votación amañados, una pseudo oposición ineficaz, límites salientes a la libertad, ningún Estado de derecho, y coopta los reinos empresarial y militar.   

En Rusia, tras el colapso de la URSS, surgió un modelo dictatorial post-soviético que hizo que muchos en Occidente creyeran que el gigante euroasiático estaba experimentando una transición democrática. Quizás esa era la intención de Boris Yeltsin. Sin embargo, el inconformista reformista probablemente se dio cuenta de lo que Mijaíl Gorbachov aprendió por las malas: la burocracia, los servicios de inteligencia, los militares y la cúpula del partido soviéticos no iban a desprenderse fácilmente de las prebendas del poder. El plan de “privatización” de Rusia era una licencia literal para robar para un capitalismo desprestigiado. Los marxistas sandinistas lo llamaban “piñata”.

Vladimir Putin perfeccionó la autocracia cleptocrática que se construyó en Rusia, en la década de 1990. Este modelo autoritario merece el nombre de “putinismo”. En el año 2000, Putin se convirtió en el dictador de facto. En pocos años, el formato de crimen organizado que prevalecía en la Rusia post-soviética, se transformó en una dictadura altamente personalista, donde todos los tentáculos del poder: económico, político, de inteligencia y militar, estaban en deuda con él. Una clase económica de oligarcas se enriquecería, gracias al putinismo. El sociólogo Max Weber habría calificado este tipo de liderazgo como sultanismo.  

El régimen castrista comparte actualmente muchas de las características de la Rusia de Putin. La Cuba comunista, hay que subrayarlo, sigue teniendo una estructura totalitaria. La dictadura post-soviética en Rusia es autoritaria. Los rusos disfrutan de mayores espacios de movimiento y están materialmente en mejores condiciones. Sin embargo, no son libres. La transición rusa del totalitarismo al autoritarismo fue testigo del mayor plan de privatización de la historia. Las grandes empresas se subastaron a licitadores selectos mediante préstamos del gobierno por acciones, propuestas de vales cuestionables y otros mecanismos nebulosos. El resultado fue una oligarquía, primero criminal y luego controlada políticamente. El paradigma autoritario de Putin anuló cualquier institución que pudiera frenar su poder.  

La economía del comunismo cubano es hoy una mezcla de capitalismo de Estado y de concesión (de amigos). Las empresas estatales castristas controlan directamente el 75 % de la economía. En el sector turístico, esa cifra es aún mayor. El actual sistema económico cubano se prestaría perfectamente a un esquema de “privatización” similar. La riqueza de Cuba ya ha sido saqueada entre los miembros de la familia de los hermanos Castro, sus asociados y la élite gobernante. Al igual que los oligarcas de Putin, la mayoría de ellos viven, a tiempo completo o parcial, en Occidente. Muchos incluso han adoptado la doble nacionalidad o la residencia en el extranjero. Se trata de un intento de proteger los activos mal habidos. 

La desinformación para el régimen de Putin, así como para el castro-comunismo, es una forma de vida. Ambas dictaduras invierten enormemente en el campo de pintar imágenes falsas que se adapten a sus objetivos políticos, a través de operaciones de inteligencia y contrainteligencia. El putinismo y el castrismo son, inherentemente, imperialistas. El modo de liderazgo altamente personalista y caudillista del poder ejecutivo es otro denominador común que comparten ambas dictaduras. La institucionalización del partido es débil en ambos regímenes. El sistema legal es arbitrario y sirve al putinismo y al castrismo de modo similar. 

El comunismo cubano seguramente incorporará elementos de los otros modelos dictatoriales que se aferran a alguna noción de sustento ideológico, aunque sea solamente de nombre. Se incorporarán piezas de los modelos chino y vietnamita. Sin embargo, el putinismo ofrece al régimen castrista un cómodo punto de partida para migrar su modelo tiránico. Las fuerzas de la libertad deben estar atentas a esta estratagema. La única transición democratizadora exitosa en Cuba, tendrá que pasar primero por el proceso de liberación y luego por la justicia transicional. Los errores de otros no deben repetirse.   

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Hoy, jueves 21 de abril de 2022  a las 5:30pm, es nuestro "Simposio  Putinismo: la meta del castrismo" en Miami. Aquí los detalles para asistir en persona o por distancia en transmisión directa:

Transmisión  en directa de Wenceslao Cruz

Patria de Martí - The CubanAmerican Voice - Alianza Democrática - Directorio Democrático Cubano y Radio República

Se complacen en invitarlos al Simposio «PUTINISMO: LA META DEL CASTRISMO»

¿Cómo evitar una transición del castrismo al putinismo? ¿Qué es el putinismo? ¿Cuáles son las características que comparten?

Jueves, 21 de Abril 2022. 5:30 pm

Westchester Regional Library

9445 Coral Way, Miami FL 33165

Programación de Evento

Entrega de Premio Patria de Martí a Alberto García Menocal por su aporte a la cubanidad.

Moderador:

Julio M. Shiling, Politólogo, Escritor y director de Patria de Martí y The CubanAmerican Voice

Panelistas:

Alfredo Gómez Llorens, Historiador y economista

Diego Trinidad, Historiador e investigador

Manuel Milanés, Empresario e influencer

Guillermo (Coco) Fariñas, Expreso político y coordinador del Foro Antitotalitario (FANTU)

Habrá una sesión de preguntas y respuestas, si el tiempo lo permite


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