sábado, agosto 19, 2023

Desde Cuba: Obispos católicos: 'Cuba vive uno de los momentos más difíciles de su historia'

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

Obispos católicos: 'Cuba vive uno de los momentos más difíciles de su historia'

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La guía de la Iglesia Católica para el periodo 2023-2030 asegura que la inflación, la escasez y la emigración genera agobio, desesperanza y desidia en la Isla.

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DDC

La Habana 18 Ago 2023

Los obispos católicos de Cuba presentaron el Plan Pastoral de esa Iglesia en la Isla para el periodo 2023-2030, propuesta que "llega contemporáneamente con la vivencia de uno de los momentos más difíciles de la historia patria", dijeron.

Uno de los documentos del plan señala: "Estamos probablemente en la crisis más grave de los últimos decenios. Las carencias de alimentos y medicinas han alcanzado niveles nunca antes vistos entre nosotros. Hay una inflación y un malestar crecientes con una carga significativa de agobio, desesperanza y desidia. Nuestras comunidades y agentes pastorales participan del cansancio que genera el subsistir diario en Cuba. No se reconoce suficientemente la riqueza que supone para la nación la pluralidad de pensamientos, opiniones e ideas, cada vez más presentes entre nosotros".

En lo que el plan define como una "mirada creyente de la realidad", los obispos describen la sociedad cubana actual: "Para un sector importante del pueblo, sobre todo jóvenes y personas capacitadas, la salida que vislumbran es la emigración (...) Experimentamos un aumento de la inseguridad ciudadana. Es más profundo el deterioro de los valores  morales, la no percepción del bien y de la verdad, y la adhesión a los mismos".

Los religiosos manifestan su optimismo ante algunos cambios introducidos por el régimen cubano: "Quizás una cierta apertura en el emprendimiento privado, con el consiguiente cambio de mentalidad sobre el valor de estas iniciativas, sea el elemento más significativo de una transformación que se gesta, tan anhelada en otros ámbitos por muchos cubanos".

Sobre las pretensiones de este plan, sus puntos 17 y 18 señalan: "Queremos acercarnos a este pueblo nuestro como hermanos, pues compartimos la misma vulnerabilidad (...) En este sendero optamos por amar y dar la vida, como lo ha hecho Jesús. Por eso, no podemos dar rodeos o seguir de largo ante tantas heridas y abandonos que nos rodean. Es necesario hoy una conversión personal y comunitaria que implique acercarnos y comprometernos con la humanidad vulnerable en Cuba."

"Es necesario promover una pastoral de conjunto con espacios de diálogo franco —continúa el texto—, discernimiento espiritual y acompañamiento de los cansancios y dificultades de nuestros agentes pastorales. Al mismo tiempo, la comunicación eclesial debe promover la escucha y el diálogo entre nosotros y con la sociedad. Este anhelo de comunión nos empuja a revisar las actitudes y estructuras para verificar si reproducimos modelos de autoritarismo o descartamos a ciertos miembros de la comunidad."

El plan de acción católico cubano para los próximos años, según los obispos de la Isla, "es fruto de lo que ustedes (creyentes) han orado y compartido a lo largo de estos años y enriquecido durante el proceso sinodal en sus fases comunitarias y diocesanas".

Miembros de la Iglesia Católica cubana suelen criticar los abusos del Gobierno y en ocasiones también han sido víctimas de la represión. En julio pasado, el padre cubano Alberto Reyes, sacerdote de la Arquidiócesis de Camagüey, denunció que los miembros de la Iglesia que exponen las injusticias que ocurren en el país son llamados y amenazados por el régimen.

Reyes explicó que "la causa del deterioro de la libertad religiosa en Cuba" es el "gobierno totalitario" que rige el país y que, al buscar el control absoluto, necesita también "tener el control sobre la Iglesia: qué se permite, qué no se permite, de acuerdo a sus propios intereses".

En ese sentido, señaló que si bien se pueden celebrar misas en los templos, el acceso de la Iglesia en Cuba a los medios de comunicación y al sistema educacional "es nulo", y "es ínfimo" en el caso del sistema de salud. Para las procesiones y las eucaristías en la vía pública el permiso está sometido a "las condiciones que ellos quieran dar".

"Hemos sido amenazados con ser enjuiciados y con ser encarcelados si seguimos publicando en los medios nuestra opinión sobre la situación del país, cuando no coincide con la versión oficial del Gobierno", indicó el padre.



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martes, septiembre 13, 2022

Mensaje de los Obispos Católicos de Cuba en relación con el referendo sobre el nuevo código de las familias por Obispos Católicos de Cuba

 
Tomado de https://iglesiacubana.org

Mensaje de los Obispos Católicos de Cuba en relación con el referendo sobre el nuevo código de las familias por Obispos Católicos de Cuba

“Cuba, cuida tus familias, para que conserves sano tu corazón”

San Juan Pablo II, Santa Clara, 22 de enero de 1998.


 A los fieles de la Iglesia Católica;

a quienes se sienten cercanos a la Iglesia y desean saber su parecer; y a todos aquellos a quienes les interesa conocer los criterios de los Obispos de Cuba acerca del nuevo Código de las Familias.

Queridos hermanos:

1. Ante la proximidad del fin del proceso de consultas y aprobación del nuevo Código de las Familias, los Obispos de Cuba nos sentimos en el deber de compartir el presente mensaje para reafirmar los criterios que, sobre estos asuntos tan humanos e importantes, ya hemos manifestado en reiteradas ocasiones. Otras iglesias y grupos religiosos también están publicando pronunciamientos en los que expresan sus ideas y convicciones sobre las temáticas abordadas en el nuevo texto legal que se somete a votación.

2. La Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, como instancia legislativa, aprobó recientemente el último proyecto presentado del Código de las Familias, lo que le dio rango de ley y, como tal, fue publicado en la Gaceta Oficial. No obstante, y como rasgo distintivo en este proceso legislativo, la nueva ley deberá ser validada en referendo popular, convocado para el domingo 25 de septiembre. De forma que, si el resultado de la votación es SI, la ley entrará en vigor al día siguiente; pero si prevalece el NO, la ley no tendría eficacia y se mantendría vigente el actual Código de Familia de 1975.

3. Es de señalar que, de darse esta última opción, eso no significaría la imposibilidad de seguir trabajando en un nuevo Código, que actualizara la legislación familiar e introdujera todos los aspectos positivos que contiene esta ley sometida a referendo, pero que a su vez, adecuara las instituciones polémicas al sentir mayoritario del pueblo y a los principios morales que nos han legado los padres fundadores de la Patria y que nos sostienen como Nación. Recordemos que José Martí manifestó que: “el amor es la adhesión ardorosa e incondicional que un individuo de un sexo siente respecto a un individuo del otro. La diferencia de sexos es, no sólo su cualidad, sino su esencia característica”[1]; mientras que José Antonio Saco insistía en que: “El amor y respeto que los hijos tienen a sus padres, dan a éstos sobre el corazón de aquéllos un ascendiente que los hace ser sus mejores institutores”[2].

[1] José Martí, Obras Completas, T. XXI, p. 114

[2] José Antonio Saco: Obras, V. I, p. 272.

4. Resulta positivo en esta propuesta de ley presentada, entre otros, la precisión con que se rechaza la violencia en el seno de la familia, la manera en que se recogen y protegen los derechos de los abuelos, el modo en que se inserta el cuidado de los ancianos, personas en situación de discapacidad y vulnerables. También vemos con beneplácito que se reconozca lo establecido en la Convención sobre los Derechos del Niño y que, en diversos ámbitos, se manifieste explícitamente la obligación de dar alimento y cuidar a los que queden en situaciones desfavorables y durante el embarazo. Esto, sin embargo, no puede hacer que se pasen por alto los cuestionamientos, críticas, rechazos de un sector importante de nuestra sociedad, los cuales se sustentan en legítimos principios, valores, las ciencias humanas y biológicas, nuestra historia, tradiciones y creencias religiosas de nuestro pueblo.

5. Creemos y manifestamos que:

- No beneficia a la familia cubana la introducción en nuestra legislación de los contenidos de la llamada “ideología de género”, que sustenta muchas de las propuestas.

- No es verdad que lo más beneficioso para los niños y adolescentes sea introducir una interpretación del principio de “la autonomía progresiva” que se extiende a la posibilidad de que los menores de edad, sin la autorización de sus padres, puedan asumir determinados criterios, sobre todo que impliquen procesos clínico-quirúrgicos irreversibles, que determinen situaciones existenciales o identitarias para las que no están preparados.

- Tampoco que puedan ser adoptados legalmente por parejas del mismo sexo, cuando la adopción es esencialmente un modo de conceder al niño por ley, lo que por naturaleza le corresponde y necesita: un padre y una madre. Fundamentos también aplicables a no admitir la pluriparentalidad, la aplicación de técnicas de reproducción humana asistida a parejas del mismo sexo o, incluso, la fecundación in vitro postmortem, por la que un niño nacería intencionalmente huérfano de padre. Todo hijo es un don y un fin en sí mismo; es un derecho del niño tener un papá y una mamá.

- No es ético que se reconozca como adecuada la llamada “gestación solidaria”, en la que una mujer que lleve en su vientre durante nueve meses una criatura la deba entregar inmediatamente después del parto a otras personas, privando a ambos, madre e hijo, del vínculo afectivo que la gestación naturalmente establece.

- El matrimonio entre hombre y mujer, que es la base natural de la familia, no puede ser desplazado o deformado para dar paso a otras maneras construidas legalmente. El plan originario del Creador es éste: “Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó: varón y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra” (Génesis 1, 27-28a). Esta verdad revelada sustenta la fe de todos los cristianos.

6. Vemos con desilusión que éstas y otras propuestas que resultaron notoriamente cuestionadas por parte de la sociedad, siguen intactas en el Código que se presenta ahora a referendo. A lo anterior se suma la campaña oficial para presentar como idóneo el texto que se propone, para lo cual se han utilizado todos los medios de comunicación a que tenemos acceso los cubanos. Para que el voto sea tal, se requiere contar con pluralidad de información que permita al ciudadano asumir su propia decisión. La información, al fluir en un solo sentido, sin otros contrapesos, opera como un factor condicionante, y el voto que de la misma se derive expresará, necesaria e inevitablemente, una voluntad condicionada.

7. Apelamos a la conciencia y a la responsabilidad de todos los cubanos, creyentes o no, a que tengan en cuenta a la hora de votar lo que les dicte su conciencia, su fe, sus convicciones y principios, pensando no sólo en las generaciones actuales, sino también en las futuras, y en el bienestar espiritual y material de todos los cubanos.

8. Al ejercer el voto, los invitamos a tener presente los criterios que aquí hemos expuesto y, que, como pueblo, se analizaron en el 2019 durante la discusión previa a la aprobación de la Constitución actual: “Es una constatación innegable que la mayoría de los cubanos quiso que se mantuviera la definición de matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, tal y como aparece en el actual Código de Familia de 1975. Se reconocía así implícitamente, que dicha unión, por las condiciones biológicas y psicológicas propias del ser masculino y femenino son las que permiten la complementariedad en el amor de dos personas y crean el ámbito natural para procrear y hacer perdurar la especie humana. Es esta realidad la que debe ser fortalecida y preservada, no debilitada”[3].

9. Que María de la Caridad, nuestra Madre y Patrona, interceda por cada uno de sus hijos cubanos para que, iluminados por el Espíritu Santo, tomemos la decisión más acertada para el presente y futuro de los hijos de esta nación.

Con afecto los bendicen,

+  Cardenal Juan de la C. García Rodríguez, Arzobispo de La Habana

+  Dionisio G. García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba

+ Wilfredo Pino Estévez, Arzobispo de Camagüey

+ Emilio Aranguren Echeverría, Obispo de Holguín, Presidente de la COCC

+ Arturo González Amador, Obispo de Santa Clara, Vice-Presidente de la COCC

+ Juan Gabriel Díaz Ruiz, Obispo de Matanzas

+ Álvaro Beyra Luarca, Obispo de Bayamo-Manzanillo

+ Juan de Dios Hernández Ruiz SJ, Obispo de Pinar del Río, Secretario General de la COCC

+ Domingo Oropesa Lorente, Obispo de Cienfuegos

+ Silvano Pedroso Montalvo, Obispo de Guantánamo-Baracoa

+ Marcos Pirán, Obispo Auxiliar de Holguín

+ Eloy Ricardo Domínguez Martínez, Obispo Auxiliar Electo de La Habana

Padre Dariusz Josef Chalupznski, Administrador Diocesano de Ciego de Ávila

La Habana, 12 de septiembre de 2022

Memoria del Dulce Nombre de la Bienaventurada Virgen María

[3] Mensaje del Comité Permanente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, 22 de febrero de 2019.

Pres. 22.077. COCC - Mensaje en relación con el referendo - 120922

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martes, noviembre 16, 2021

Alfredo M. Cepero: LA IGLESIA SE PREPARA PARA SER PARTE DE LA NUEVA NACIÓN CUBANA.

 
Tomado de http://www.lanuevanacion.com

LA IGLESIA SE PREPARA PARA SER PARTE DE LA NUEVA NACIÓN CUBANA.


Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero

11-15-21 

En los casi 63 años de la larga noche de la tiranía castrista los tiranos fueron visitados por tres papas y acatados con el silencio cómplice de una curia cubana que puso los intereses materiales por encima de sus obligaciones pastorales y sus principios morales. Para esos pastores fue más importante conservar la propiedad de los templos que defender a sus ovejas más vulnerables. A la cabeza de todos ellos estuvo el pérfido cardenal Jaime Ortega Alamino, el más indigno de los purpurados que ha tenido nuestra patria desde que Fray Bartolomé de las Casas pisó tierra cubana.

Ortega optó por poner a la iglesia al servicio de la tiranía y descender hasta la ignominia de maldecir y desprestigiar a los opositores al régimen. Por ejemplo, el 11 de agosto de 2006, con motivo de la enfermedad de Fidel Castro, Ortega encabezó una carta de los obispos cubanos donde se dice: “Los Obispos de Cuba pedimos a todas nuestras comunidades que ofrezcan oraciones para que Dios acompañe en su enfermedad al Presidente Fidel Castro e ilumine a quienes han recibido provisoriamente las responsabilidades de gobierno”.

Yo digo que, como todo ser humano, este cardenal pudo adolecer de alguna que otra limitación pero una de ellas no fue la falta de capacidad intelectual. Era un hombre inteligente pero corrupto que estaba totalmente consciente de que pedía a Dios que “acompañara en su enfermedad” a un ateo confeso y a un asesino congénito. Ortega llegó incluso a utilizar un lenguaje sarcástico cuando--en un discurso pronunciado en el 2012 en la Universidad de Harvard--se refirió a 13 opositores cubanos que se habían refugiados en la Iglesia de la Caridad en La Habana como:  "todos antiguos delincuentes y gente sin nivel cultural, algunos con trastornos sicológicos".

Por desgracia Ortega no estuvo sólo en su complicidad con la tiranía. En el mes de diciembre de 1980 los hermanos Cipriano, Ventura y Eugenio García Marín, buscaron refugio en la Nunciatura del Vaticano en La Habana. Los tres fueron extraídos de la Nunciatura con engaño y fusilados no solo ante la indiferencia sino con la complicidad de un Vaticano y una curia cubana en total contubernio con los tiranos. Y aún antes del castro comunismo, durante la dictadura de Fulgencio Batista, el entonces cardenal Manuel Arteaga Betancourt participó en el homenaje dado al sátrapa por haber salvado la vida durante el ataque al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957.


Ahora, todo parece indicar que la alta jerarquía católica cubana ha dado permiso a muchos de sus miembros de menor rango para que tomen posiciones favorables a la oposición a la tiranía castro-comunista. No creo en la espontaneidad de muchas de estas declaraciones contestatarias porque la iglesia católica es un ejército que no permite la discrepancia. Los prelados de alta jerarquía negarán muy pronto que jamás hayan apoyado al tirano.  

Dirán, por ejemplo, que apoyaban al gobierno para preservar la integridad de la iglesia. Me recuerdan a un compatriota mío con quién compartí labores en la Voz de los Estados Unidos de América. El señor era un furibundo defensor de Fulgencio Batista. El primero de enero sufrió una epifanía y se convirtió en un furibundo partidario de Fidel Castro. Cuando un amigo lo acusó de ser un “cambia casacas”, el personaje en cuestión negó haber cambiado y le contestó: “Yo no cambié, el que cambió fue el gobierno”. Así son las cosas de la hipocresía y del oportunismo en la vida política.

Afortunadamente, aún en tiempos revueltos surgen voces que nos recuerdan el ejemplo de integridad y coraje de Juan el Bautista. Desde el Padre Félix Varela hasta el Arzobispo Dionisio García Ibañez­—pasando por Antonio María Claret, Enrique Perez Serantes, Eduardo Boza Masvidal y Pedro Claro Meurice Estiú—la iglesia católica cubana ha tenido numerosos paladines de la fe.

Durante la visita de Juan Pablo Segundo a Santiago de Cuba el Arzobispo Meurice hizo honor a su nombre hablándole muy claro al pontífice: “Le presento, además, a un número creciente de cubanos que han confundido la Patria con un partido, la nación con el proceso histórico que hemos vivido las últimas décadas, y la cultura con una ideología. Los cubanos tenemos que aprender a desmitificar los mitos. ” La tiranía lo castigó prohibiendo futuras procesiones en honor a la Virgen de la Caridad en Santiago de Cuba.

Y siguiendo con Santiago de Cuba, hay algo en esa tierra que despierta en sus hijos una intensa pasión por la verdad y la justicia. El último de ellos el Arzobispo Dionisio García Ibañez. Una anécdota para ilustrar lo que acabo de escribir. Durante la visita a Cuba del Papa Benedicto XVI en marzo de 2012 Dionisio García se negó a estrechar la mano ensangrentada de Raúl Castro el enano mental y moral que insiste en la perversidad de prolongar la pesadilla del pueblo de Cuba. La bestia, acostumbrada a la adulación y la sumisión de su caterva de criminales, recogió con rapidez la mano que Monseñor García le había dejado extendida.

Avanzando a los tiempos en que vivimos, hace menos de una semana los obispos católicos de Cuba abogaron el pasado jueves por un diálogo "armónico y civilizado", la implementación de "cambios necesarios" y un "gesto de indulgencia" para los detenidos tras participar en las protestas antigubernamentales del pasado 11 de julio (11J) en la isla.

Asimismo, un grupo de sacerdotes cubanos hizo referencia al 15 de noviembre evocando el 11 de julio con estas palabras: "El 11 de julio miles de cubanos salieron a las calles con un clamor que durante muchos años fue un grito ahogado: ¡Libertad! Libertad para expresarnos sin ser reprimidos, para que exista una pluralidad política, para ser protagonistas de la marcha y el destino de nuestra tierra. Muchos de ellos fueron golpeados, detenidos, denigrados. Muchos están siendo juzgados y condenados duramente sin haber hecho el mal." La carta fue firmada por los padres Alberto Reyes Pías, Rolando Montes de Oca Valero, Lester Zayas Díaz, Kenny Fernández Delgado y otros religiosos.

Y hasta hubo monjas que—montadas en el caballo de Maceo—se han enfrentado a los tiranos. Sor Nadieska Almeida Miguel, Superiora de las Hijas de La Caridad en Cuba, les dijo a los tiranos: "Basta ya de querer hacernos creer que en nuestro país todo está bien; de dar una imagen de la realidad que no es verdadera; de ignorar los gritos de las madres que tienen a sus hijos presos con largas condenas por decir con valentía: esto no es lo que yo quiero; de gritos ahogados, de enfermos sin medicamentos, de silencios generados por desconfianza entre vecinos y de tanto despliegue policial en todos los lugares. No nos sentimos cuidados, nos sentimos vigilados".

Dentro de este contexto, los últimos cinco meses después del 11 de julio han sido tiempos de grandes interrogantes para el pueblo de Cuba donde han predominado el miedo y la incertidumbre tanto en la oposición como en el gobierno. El pueblo está cansado del yugo y la tiranía se aferra a su poder y a sus riquezas mal habidas. No quepan dudas de que habrá que derrocarla a plomo, palo y metralla. Pero no nos preocupemos porque esas vienen más pronto que tarde. El pasado 18 de octubre, en un artículo titulado “La  pasta se salió del tubo” escribí: “Pero todo indica que esa oposición ya no es amedrentada por la represión y le ha perdido el miedo al miedo”.

Este 15 de noviembre, fecha en que escribo estas líneas, se ha producido el hecho de un país que ha regresado al siglo XIX. El gobierno ha privado al pueblo de todo tipo de comunicación masiva y mantenido en total encarcelamiento a los líderes de las manifestaciones planificadas con anterioridad. Los carniceros temían las consecuencias internacionales de un charco de sangre en la represión de la oposición. Y la represión parecía ser la única arma que detendría el empuje de unos opositores que ven cercana la libertad.

Hablando de un futuro que cada día parece más presente, la construcción de una nueva nación cubana demandara el esfuerzo de todos sus hijos de todas las razas, todos los sexos y todas las religiones. Es imposible concebir una Cuba futura sin la presencia y la contribución de la Iglesia Católica y de muchas iglesias cristianas. Para ello, esas iglesias tienen que pasar de la retórica a la acción sin pérdida de tiempo. Tiene que incorporarse a la  lucha y preparar el camino demandando del gobierno, aún a sabiendas de que se los negará, los siguientes derechos:

Libertad para todos los presos políticos.

Libre entrada y  salida de los cubanos del territorio nacional

El derecho de los cubanos a desfilar en forma pacífica, asociarse en organizaciones cívicas y tener acceso a los medios de información.

El fin de la discriminación por razones raciales, religiosas, ideológicas o sexuales.

Todos estos derechos forman parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la cual Cuba fue ponente y signataria.

Todos estos derechos tienen que servir de cimientos a la nueva nación cubana. Una nación que, para perdurar, tendrá que ser “tarea de todos, pedestal de nadie”, según estipula el lema de nuestra revista “La Nueva Nación”

11-15-21 

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0 de noviembre de 2021

Urgente: sacerdotes cubanos envían carta a la policía política y la Seguridad del Estado






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A continuación, la carta firmada por los sacerdotes Alberto Martín Sánchez, Castor Álvarez Devesa, Alberto Reyes Pías, Rolando Montes de Oca Valero, Lester Zayas Díaz, Jorge Luis Pérez Soto, Jorge Luis Gil Orta, Fernando Gálvez Luis, Kenny Fernández Delgado, Ramón Rivas, Danny Roque Gavilla, José Conrado Rodríguez Alegre y el diácono Maybgl Gómez Hernández.

A las autoridades civiles y militares.

A los miembros de la Policía Nacional Revolucionaria.

A los miembros de la Seguridad del Estado.

A todos aquellos que en estos días han sido convocados para reprimir la marcha ciudadana del 15 de noviembre.

Los que firmamos esta carta somos cubanos, sacerdotes católicos llamados a ser pastores de nuestro pueblo, que queremos sólo el bien de nuestra patria, queremos una Cuba donde reinen la justicia, la libertad y la paz.

El 11 de julio miles de cubanos salieron a las calles con un clamor que durante muchos años fue un grito ahogado: ¡Libertad! Libertad para expresarnos sin ser reprimidos, para que exista una pluralidad política, para ser protagonistas de la marcha y el destino de nuestra tierra. Muchos de ellos fueron golpeados, detenidos, denigrados. Muchos están siendo juzgados y condenados duramente sin haber hecho el mal.

En estos momentos el gobierno está haciendo lo imposible para que la población desista de la manifestación pacífica programada para el 15 de noviembre. Hay un llamado masivo al enfrentamiento violento. Hay citaciones y advertencias a muchas personas que han expresado su adhesión a esta convocatoria. Y no estamos de acuerdo con eso, no queremos violencia, rechazamos la orden de combate, los palos entregados en los centros de trabajo, las convocatorias a “ejercicios de defensa”.

Si bien es cierto que ningún cubano debe alzar la mano contra su compatriota por el solo hecho de pensar distinto, mucho menos la policía que por vocación tiene el deber de dar ejemplo de civismo a toda la población, que existe para cuidar a los ciudadanos y proteger el orden público.

No queremos volver a ver policías golpeando y maltratando a su propio pueblo. No queremos que se vuelva a derramar sangre, no queremos volver a escuchar disparos. No, porque ese no es el camino que nos llevará a la Cuba que necesitamos y que todos deseamos.

No golpees a los manifestantes porque tanto ustedes como ellos viven entre tanta escasez y miseria. No los calumnies como mercenarios, porque tanto ustedes como ellos tienen padres, madres, amigos, conocidos, que lo dieron todo por un ideal y que hoy no tienen nada. No les impidas marchar pacíficamente porque tanto ustedes como ellos quieren vivir sin miedo a decir lo que piensan, sin miedo a ser vigilados, sin miedo a “caer en desgracia”. No arrestes a ningún cubano por expresarse en paz, por soñar, por sentirse con derecho a vivir en una Cuba de todos, por sentirse con derecho a participar en su construcción.

No reprimas, esta marcha es por ellos y es por ustedes.

Cuando se escriba lo que sucedió el 15 de noviembre, sólo habrá dos alternativas: hablar de aquellos que fueron convocados a golpear y reprimir pero decidieron proteger y cuidar a sus compatriotas; o se cuente cómo golpeaste a tu hermano y cómo reprimiste a aquel que estaba reclamando lo que otros muchos añoran.

Les pedimos que sigan siempre la voz de sus conciencias, esa voz que nos dice que el camino no es ni la intolerancia ni la represión. Hazlo por Cuba, por ti, por tus hijos. Este 15N elige el respeto, el cuidado, la paz, y no aceptes ninguna invitación a la violencia.

Todos somos cubanos, todos hermanos. Demos ejemplo al mundo diciendo sí a la paz, a la libertad y al civismo.

Que la Virgen de la Caridad del Cobre, Madre y Patrona de todos los cubanos, interceda por nosotros ante su Hijo Jesucristo; Él es nuestra paz. A sus pies encomendamos los esfuerzos y anhelos de los que sueñan y trabajan por una Cuba de todos, con todos y para todos.


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CARTA DE LA COCC

A las autoridades civiles y militares.

A los miembros de la Policía Nacional Revolucionaria.

A los miembros de la Seguridad del Estado.

A todos aquellos que en estos días han sido convocados para reprimir la marcha ciudadana del 15 de  noviembre.

Los que firmamos esta carta somos cubanos, sacerdotes católicos llamados a ser pastores de nuestro pueblo, que queremos sólo el bien de nuestra patria, queremos una Cuba donde reinen la justicia, la libertad y la paz

El 11 de julio miles de cubanos salieron a las calles con un clamor que durante muchos años  fue un grito ahogado: ¡Libertad! Libertad para expresarnos sin ser reprimidos, para que exista una pluralidad política, para ser protagonistas de la marcha y el destino de nuestra tierra. Muchos de ellos fueron golpeados, detenidos, denigrados. Muchos están siendo juzgados y condenados duramente sin haber hecho el mal.

En estos momentos el gobierno está haciendo lo imposible para que la población desista de la  manifestación pacífica programada para el 15 de noviembre. Hay un llamado masivo al enfrentamiento  violento. Hay citaciones y advertencias a muchas personas que han expresado su adhesión a esta convocatoria. Y no estamos de acuerdo con eso, no queremos violencia, rechazamos la orden de combate, los palos entregados en los centros de trabajo, las convocatorias a “ejercicios de defensa”.

Si bien es cierto que ningún cubano debe alzar la mano contra su compatriota por el solo hecho de pensar distinto, mucho menos la policía que por vocación tiene el deber de dar ejemplo de civismo a  toda la población, que existe para cuidar a los ciudadanos y proteger el orden público. 

No queremos volver a ver policías golpeando y maltratando a su propio pueblo. No queremos  que se vuelva a derramar sangre, no queremos volver a escuchar disparos. No, porque ese no es el camino que nos llevará a la Cuba que necesitamos y que todos deseamos. 

No golpees a los manifestantes porque tanto ustedes como ellos viven entre tanta escasez y miseria. No los calumnies como mercenarios, porque tanto ustedes como ellos tienen padres, madres, amigos, conocidos, que lo dieron todo por un ideal y que hoy no tienen nada. No les impidas marchar 

pacíficamente porque tanto ustedes como ellos quieren vivir sin miedo a decir lo que piensan, sin miedo a ser vigilados, sin miedo a “caer en desgracia”. No arrestes a ningún cubano por expresarse en 

paz, por soñar, por sentirse con derecho a vivir en una Cuba de todos, por sentirse con derecho a participar en su construcción.

No reprimas, esta marcha es por ellos y es por ustedes. 

Cuando se escriba lo que sucedió el 15 de noviembre, sólo habrá dos alternativas: hablar de aquellos que fueron convocados a golpear y reprimir pero decidieron proteger y cuidar a sus  compatriotas; o se cuente cómo golpeaste a tu hermano y cómo reprimiste a aquel que estaba reclamando lo que otros muchos añoran.

Les pedimos que sigan siempre la voz de sus conciencias, esa voz que nos dice que el camino no es ni la intolerancia ni la represión. Hazlo por Cuba, por ti, por tus hijos. 

Este 15N elige el respeto, el cuidado, la paz, y no aceptes ninguna invitación a la violencia. Todos somos cubanos, todos hermanos. Demos ejemplo al mundo diciendo sí a la paz, a la  libertad y al civismo. 

Que la Virgen de la Caridad del Cobre, Madre y Patrona de todos los cubanos, interceda por nosotros ante su Hijo Jesucristo; Él es nuestra paz. A sus pies encomendamos los esfuerzos y anhelos de  los que sueñan y trabajan por una Cuba de todos, con todos y para todo.

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domingo, noviembre 14, 2021

15 DE NOVIEMBRE. PRELUDIO.. Alberto Roteta Dorado sobre la manifestación en Cuba 15N convocada por el grupo Archipiélago:


 CUBA

Nov 12, 2021

CUBA se prepara para la GRAN PROTESTA CONTRA el RÉGIMEN a través de las redes sociales | RTVE


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15 DE NOVIEMBRE. PRELUDIO.

Por Dr. Alberto Roteta Dorado.

13 de noviembre 2021

La convocatoria para la Marcha Cívica por el Cambio es un gesto de autenticidad nacional en la que los jóvenes intelectuales del país ocupan el papel protagónico.  

Santa Cruz de Tenerife. España.- En breve, el régimen comunista de Cuba extremará la cruel represión que por estos días ejerce sobre cientos de jóvenes. Este 15 de noviembre un grupo de jóvenes cubanos, mediante la Plataforma Archipiélago, han convocado a una marcha pacífica para exigir la libertad de cientos de prisioneros políticos, el fin de la violencia y el respeto de los derechos de todos los cubanos. 

El régimen castrista, como antesala a lo que realmente hará el día convocado, se encuentra inmerso en un despliegue sinigual de sus fuerzas represoras. Miles de agentes encubiertos vigilan día y noche a jóvenes indefensos cuyo único “delito” es pensar de un modo diferente y opuesto a los anquilosados y terroríficos cánones del comunismo cubano. La intimidación, las amenazas, la intromisión en la vida personal e intimidades de los posibles manifestantes, la difamación, la marginación, la expulsión de sus puestos de trabajo, entre otras tantas modalidades, han sido puestas en práctica por un cuerpo represor que se autodefine como de los mejores y más sofisticados del mundo.    

La indiferencia primero, y luego la total negación a la manifestación pacífica fue el modus operandi de la longeva dictadura. La respuesta ofrecida a la solicitud formal hecha por los representantes de Archipiélago se basó en el engendro de Constitución vigente en la isla desde 2019, un panfleto lleno de contradicciones y arcaicos dogmatismos. Al mantenerse bien firmes en sus propósitos, a pesar de la negativa del régimen, la Seguridad del Estado ha acudido a las más bajas formas de intimidación, incluidos el chantaje y la constante amenaza. Por otra parte, la dictadura hizo coincidir sus ridículas maniobras militares que tienen lugar cada año con el día en que inicialmente se había convocado a la marcha, por lo que los organizadores de Archipiélago se vieron obligados a cambiar el día de la tenida.  

Las trampas de la Constitución vigente en Cuba. 

La Constitución de Cuba en su Capítulo II, Derechos, en su  ARTÍCULO 56, establece que: “Los derechos de reunión, manifestación y asociación, con fines lícitos y pacíficos, se reconocen por el Estado siempre que se ejerzan con respeto al orden público y el acatamiento a las preceptivas establecidas en la ley”. 

Los líderes de Archipiélago basados en este artículo solicitaron un permiso a las autoridades cubanas para la realización de la marcha del próximo 15 de noviembre. La idea del derecho de reunión y manifestación expresada teóricamente en la Constitución es solo esto, una idea, algo que en el orden práctico carece de aplicabilidad, toda vez que el panfleto de los comunistas cubanos está pensado y elaborado para dar la impresión desde la apariencia de ciertas “bondades” y “libertades”; aunque en realidad detrás de cada “bondad” se esconde de manera sutil el poder controlador y represor del régimen castrista. 

Así las cosas, además del derecho a la reunión, asociación y manifestación, se establece que esto solo tendrá cabida siempre “que se ejerzan con respeto al orden público y el acatamiento a las preceptivas establecidas en la ley”; siendo este solo un ejemplo entre las numerosas incongruencias e inconsistencias que de manera deliberada y con alevosía redactaron los encargados de conformar la más reciente de las constituciones de Cuba. Surge entonces la interrogante acerca de que se entiende al orden público y que significa el acatamiento a las perspectivas establecidas en la ley. 

Téngase presente que la ley se ha dictado conforme a las exigencias de esa “fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado”,* esto es, el Partido Comunista, quien, según la propia Constitución: “Organiza y orienta los esfuerzos comunes en la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista”; lo que presupone que todo lo que se distancie un ápice de los cánones establecidos por el partido único reconocido de manera oficial en Cuba es ilegal. De ahí la negativa de las autoridades del régimen castrista a la realización de la marcha cívica, la que, según la escueta y demorada respuesta ofrecida a los organizadores de la tenida del 15 de noviembre, es totalmente ilícita. 

Entre los absurdos argumentos en los que se sustenta la negativa de la dictadura se encuentra el gastado concepto de la participación activa de determinadas organizaciones estadounidenses en la convocatoria de la marcha. Nada más distante de la realidad. Es importante precisar de una vez y por todas que la idea de la marcha cívica es algo genuinamente cubano, algo que se gestó en el seno de la intelectualidad más joven de la isla y que tiene sus precedentes en la sonada tenida de centenares de jóvenes en las cercanías de la sede del Ministerio de Cultura el 27 de noviembre de 2020. ** 

El hecho de que numerosas personalidades y entidades sociopolíticas, entre las que se encuentran Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura, Pablo Casado e Isabel Ayuso, líderes españoles integrantes del Partido Popular de España, PP,*** y hasta el propio Joe Biden, presidente de los Estados Unidos de América, por solo citar unos pocos ejemplos, se pronunciaran a favor de la protesta del 15 de noviembre en Cuba, no significa que tuvieran que ver con la gestación, organización y puesta en marcha de las futuras acciones. La convocatoria para la Marcha Cívica por el Cambio es un gesto de autenticidad nacional en la que los jóvenes intelectuales del país ocupan el papel protagónico.  

Es absurda la idea acerca de una provocación por parte de los participantes en las acciones del 15N. La única provocación es la respuesta negativa del régimen comunista de Cuba a un derecho elemental de los cubanos, el derecho a la reunión y a la manifestación. Así mismo, constituye una provocación la orden del dictador Miguel Díaz Canel al enfrentamiento entre cubanos, algo que reitera, toda vez que ya está el precedente de su convocatoria para enfrentar a los manifestantes del pasado 11 de julio: “Hay suficientes revolucionarios para enfrentar cualquier manifestación que pretenda destruir la revolución”. Se sabe que a los trabajadores del país se les obligará a participar de manera activa en el enfrentamiento a los manifestantes. Ya está disponible un arsenal de palos y se preparan los tradicionales actos de repudios por doquier, con lo que la dictadura está negando lo expresado en el Artículo 54 de la citada Constitución referente a la idea de que “El Estado reconoce, respeta y garantiza a las personas la libertad de pensamiento, conciencia y expresión”. 

De cualquier modo, aún cuando se sabe de manera anticipada que la policía política y el “pueblo revolucionario” – las turbas adoctrinadas del decadente castrismo– impedirán la movilidad de los principales líderes y de centenares de jóvenes dispuestos a participar en las acciones del 15N, las acciones de Archipiélago pasarán a la historia de la lucha del pueblo cubano; aunque, lamentablemente, quienes rigen – por ahora– los designios de la isla están   “CONVENCIDOS de que Cuba no volverá jamás al capitalismo como régimen sustentado en la explotación del hombre por el hombre, y que solo en el socialismo y en el comunismo el ser humano alcanza su dignidad plena”. 

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* ARTÍCULO 5. El Partido Comunista de Cuba, único, martiano, fidelista, marxista y leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, sustentado en su carácter democrático y la permanente vinculación con el pueblo, es la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado.

Organiza y orienta los esfuerzos comunes en la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista. Trabaja por preservar y fortalecer la unidad patriótica de los cubanos y por desarrollar valores éticos, morales y cívicos.

** La protesta en el Ministerio de Cultura y el intento de diálogo. El 27 de noviembre, más de 300 jóvenes que incluyó a artistas, intelectuales, cineastas y periodistas independientes se congregaron de manera espontánea frente a la sede del Ministerio de Cultura para exigir respuestas sobre la forma en que el Estado manejó los hechos que terminaron en el desalojo del Movimiento San Isidro, MSI. La protesta pacífica e inédita en su forma, se abrió a un reclamo más amplio para exigir el respeto a la libertad de expresión y el cese de la censura y el hostigamiento a representantes del arte y personas con pensamiento diferente en Cuba. 

*** El PP ha mostrado este viernes en Madrid su respaldo a los centenares de actos y manifestaciones convocados en Cuba y en el resto del mundo para apoyar la Marcha Cívica del 15 de noviembre. Ante lo que un comunicado considera un «hecho histórico», el PP ha convocado en su sede de la calle Génova de la capital española a las principales organizaciones y movimientos promotores de estas iniciativas en favor de la democracia y la libertad «para mostrar su apoyo a las mismas y exigir que los cubanos puedan ejercer el derecho de manifestación sin coacciones ni violencia».

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CARTA DE LA CONFERENCIA DE OBISPOS CATÓLICOS DE CUBA (COCC)

A las autoridades civiles y militares.

A los miembros de la Policía Nacional Revolucionaria.

A los miembros de la Seguridad del Estado.

A todos aquellos que en estos días han sido convocados para reprimir la marcha ciudadana del 15 de  noviembre.

Los que firmamos esta carta somos cubanos, sacerdotes católicos llamados a ser pastores de nuestro pueblo, que queremos sólo el bien de nuestra patria, queremos una Cuba donde reinen la justicia, la libertad y la paz

El 11 de julio miles de cubanos salieron a las calles con un clamor que durante muchos años  fue un grito ahogado: ¡Libertad! Libertad para expresarnos sin ser reprimidos, para que exista una pluralidad política, para ser protagonistas de la marcha y el destino de nuestra tierra. Muchos de ellos fueron golpeados, detenidos, denigrados. Muchos están siendo juzgados y condenados duramente sin haber hecho el mal.

En estos momentos el gobierno está haciendo lo imposible para que la población desista de la  manifestación pacífica programada para el 15 de noviembre. Hay un llamado masivo al enfrentamiento  violento. Hay citaciones y advertencias a muchas personas que han expresado su adhesión a esta convocatoria. Y no estamos de acuerdo con eso, no queremos violencia, rechazamos la orden de combate, los palos entregados en los centros de trabajo, las convocatorias a “ejercicios de defensa”.

Si bien es cierto que ningún cubano debe alzar la mano contra su compatriota por el solo hecho de pensar distinto, mucho menos la policía que por vocación tiene el deber de dar ejemplo de civismo a  toda la población, que existe para cuidar a los ciudadanos y proteger el orden público. 

No queremos volver a ver policías golpeando y maltratando a su propio pueblo. No queremos  que se vuelva a derramar sangre, no queremos volver a escuchar disparos. No, porque ese no es el camino que nos llevará a la Cuba que necesitamos y que todos deseamos. 

No golpees a los manifestantes porque tanto ustedes como ellos viven entre tanta escasez y miseria. No los calumnies como mercenarios, porque tanto ustedes como ellos tienen padres, madres, amigos, conocidos, que lo dieron todo por un ideal y que hoy no tienen nada. No les impidas marchar 

pacíficamente porque tanto ustedes como ellos quieren vivir sin miedo a decir lo que piensan, sin miedo a ser vigilados, sin miedo a “caer en desgracia”. No arrestes a ningún cubano por expresarse en 

paz, por soñar, por sentirse con derecho a vivir en una Cuba de todos, por sentirse con derecho a participar en su construcción.

No reprimas, esta marcha es por ellos y es por ustedes. 

Cuando se escriba lo que sucedió el 15 de noviembre, sólo habrá dos alternativas: hablar de aquellos que fueron convocados a golpear y reprimir pero decidieron proteger y cuidar a sus  compatriotas; o se cuente cómo golpeaste a tu hermano y cómo reprimiste a aquel que estaba reclamando lo que otros muchos añoran.

Les pedimos que sigan siempre la voz de sus conciencias, esa voz que nos dice que el camino no es ni la intolerancia ni la represión. Hazlo por Cuba, por ti, por tus hijos. 

Este 15N elige el respeto, el cuidado, la paz, y no aceptes ninguna invitación a la violencia. Todos somos cubanos, todos hermanos. Demos ejemplo al mundo diciendo sí a la paz, a la  libertad y al civismo. 

Que la Virgen de la Caridad del Cobre, Madre y Patrona de todos los cubanos, interceda por nosotros ante su Hijo Jesucristo; Él es nuestra paz. A sus pies encomendamos los esfuerzos y anhelos de  los que sueñan y trabajan por una Cuba de todos, con todos y para todo.

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Gleyvis Coro Montanet
Nov 12, 2021

GLEYVIS CORO POESÍA SIN FIN




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jueves, noviembre 11, 2021

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba llama a evitar la violencia y a permitir que todos sean escuchados

 Tomado de https://diariodecuba.com/

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba llama a evitar la violencia y a permitir que todos sean escuchados

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Ante el 15N, advierten que urge 'un proyecto de nación que involucre y motive a todos; que tenga en cuenta las diferencias, sin exclusiones ni marginaciones'.

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DDC

La Habana

11 noviembre 2021

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) llamó a evitar la violencia en el país y a favorecer un clima donde cada cubano pueda expresarse sin ser marginado, ante la inminencia de la Marcha Cívica por el Cambio en Cuba y el aumento del clima represivo en vísperas del 15 de noviembre.

En un mensaje divulgado por las autoridades de la Iglesia Católica de la Isla en su sitio oficial, los obispos advirtieron que notan "el aumento de un clima de tensión y confrontación que no es saludable ni beneficia a nadie".

"Cualquier acto de violencia entre nosotros, ya sea física, verbal o sicológica, hiere gravemente el alma de la nación cubana y contribuye todavía más al pesar, al sufrimiento y a la tristeza de nuestras familias. Un alma herida no está en condiciones de construir un futuro de esperanza. La violencia contradice la voluntad de Dios", subrayaron.

Los jerarcas de la Iglesia señalaron que "toda persona merece estima y reconocimiento de su dignidad, por su condición de ser humano e hijo de Dios, por ser ciudadano libre, sujeto de derechos y deberes. En consecuencia, todo cubano debería poder expresar y compartir libremente y con respeto, sus opiniones personales, su pensamiento o sus convicciones, incluso cuando disienta de la mayoría".

"Consideramos que urge, cada vez más, la implicación de los cubanos en un proyecto de nación que involucre y motive a todos; que tenga en cuenta las diferencias, sin exclusiones ni marginaciones".

"Pensamos que hace falta implementar mecanismos donde, sin temor a intimidación y represalias, toda persona pueda ser escuchada y se encaucen las insatisfacciones ante las duras realidades cotidianas que agobian a tantos, especialmente a los más empobrecidos y vulnerables", indicaron.

Para la COCC es "imprescindible la implementación de los cambios necesarios, tan largamente deseados, que favorezcan una vida digna y feliz para todos los hijos, aquí, en esta tierra nuestra". 

"¡Cuánto agradecerían tantas familias cubanas y la misma Iglesia, y cuánto disminuiría la tensión social, si hubiese un gesto de indulgencia para los que aún permanecen detenidos por los acontecimientos del pasado verano!", señalaron, en referencia a los cientos de detenidos y encarcelados, algunos de ellos con sanciones de más de 20 años, por manifestarse el pasado 11 de julio. 

"Una vez más exhortamos a todos a que no escatimemos esfuerzos para que se allanen los caminos del entendimiento, la reconciliación y la paz; de tal modo que las diversas propuestas sobre el destino presente y futuro de nuestro país, encuentren un ámbito de cordura, tolerancia y concordia, y se establezca un diálogo armónico y civilizado en el cual se puedan encontrar las mejores soluciones a los problemas que nos atañen", finalizaron.

Los obispos calificaron el momento actual como una "hora difícil de la historia de nuestra nación" y se encomendaron a la Virgen de la Caridad del Cobre, Madre y Patrona de Cuba, "para que la luz que brota de la paz y del amor, prevalezca sobre los nubarrones del odio y de la enemistad". 

Hace apenas horas, un grupo de sacerdotes católicos cubanos publicaron una carta a favor de la paz y la no violencia ante la próxima Marcha Cívica por el Cambio. También Sor Nadieska Almeida Miguel, superiora de las Hijas de la Caridad en Cuba, suplicó a las autoridades por el fin de la violencia. Ambas misivas fueron publicadas en la página de Facebook Areópago Cubano: Pensamiento Social de Inspiración Cristiana.

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CARTA DE LA COCC

A las autoridades civiles y militares.

A los miembros de la Policía Nacional Revolucionaria.

A los miembros de la Seguridad del Estado.

A todos aquellos que en estos días han sido convocados para reprimir la marcha ciudadana del 15 de  noviembre.

Los que firmamos esta carta somos cubanos, sacerdotes católicos llamados a ser pastores de nuestro pueblo, que queremos sólo el bien de nuestra patria, queremos una Cuba donde reinen la justicia, la libertad y la paz

El 11 de julio miles de cubanos salieron a las calles con un clamor que durante muchos años  fue un grito ahogado: ¡Libertad! Libertad para expresarnos sin ser reprimidos, para que exista una pluralidad política, para ser protagonistas de la marcha y el destino de nuestra tierra. Muchos de ellos fueron golpeados, detenidos, denigrados. Muchos están siendo juzgados y condenados duramente sin haber hecho el mal.

En estos momentos el gobierno está haciendo lo imposible para que la población desista de la  manifestación pacífica programada para el 15 de noviembre. Hay un llamado masivo al enfrentamiento  violento. Hay citaciones y advertencias a muchas personas que han expresado su adhesión a esta convocatoria. Y no estamos de acuerdo con eso, no queremos violencia, rechazamos la orden de combate, los palos entregados en los centros de trabajo, las convocatorias a “ejercicios de defensa”.

Si bien es cierto que ningún cubano debe alzar la mano contra su compatriota por el solo hecho de pensar distinto, mucho menos la policía que por vocación tiene el deber de dar ejemplo de civismo a  toda la población, que existe para cuidar a los ciudadanos y proteger el orden público. 

No queremos volver a ver policías golpeando y maltratando a su propio pueblo. No queremos  que se vuelva a derramar sangre, no queremos volver a escuchar disparos. No, porque ese no es el camino que nos llevará a la Cuba que necesitamos y que todos deseamos. 

No golpees a los manifestantes porque tanto ustedes como ellos viven entre tanta escasez y miseria. No los calumnies como mercenarios, porque tanto ustedes como ellos tienen padres, madres, amigos, conocidos, que lo dieron todo por un ideal y que hoy no tienen nada. No les impidas marchar 

pacíficamente porque tanto ustedes como ellos quieren vivir sin miedo a decir lo que piensan, sin miedo a ser vigilados, sin miedo a “caer en desgracia”. No arrestes a ningún cubano por expresarse en 

paz, por soñar, por sentirse con derecho a vivir en una Cuba de todos, por sentirse con derecho a participar en su construcción.

No reprimas, esta marcha es por ellos y es por ustedes. 

Cuando se escriba lo que sucedió el 15 de noviembre, sólo habrá dos alternativas: hablar de aquellos que fueron convocados a golpear y reprimir pero decidieron proteger y cuidar a sus  compatriotas; o se cuente cómo golpeaste a tu hermano y cómo reprimiste a aquel que estaba reclamando lo que otros muchos añoran.

Les pedimos que sigan siempre la voz de sus conciencias, esa voz que nos dice que el camino no es ni la intolerancia ni la represión. Hazlo por Cuba, por ti, por tus hijos. 

Este 15N elige el respeto, el cuidado, la paz, y no aceptes ninguna invitación a la violencia. Todos somos cubanos, todos hermanos. Demos ejemplo al mundo diciendo sí a la paz, a la  libertad y al civismo. 

Que la Virgen de la Caridad del Cobre, Madre y Patrona de todos los cubanos, interceda por nosotros ante su Hijo Jesucristo; Él es nuestra paz. A sus pies encomendamos los esfuerzos y anhelos de  los que sueñan y trabajan por una Cuba de todos, con todos y para todo.

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martes, junio 22, 2021

Padre Alberto Reyes desde Cuba: Educar en tiempos de ideología de género.

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano




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Educar en tiempos de ideología de género.

(Las imágenes  fueron añadidas por el bloguista de Baracutey Cubano)

Por. Padre Alberto Reyes Pías

20 de junio, 2021

Ha vuelto a pasar.

Un día, una mañana, nos hemos levantado y, de repente, sin previo aviso ni consulta, nos hemos encontrado con la Resolución 16/2021 del Ministerio de Educación de la República de Cuba, donde se nos informa que se implementará un “Programa de educación integral en sexualidad con enfoque de género y derechos sexuales y reproductivos en el sistema nacional de educación”. Así porque sí, porque alguien “desde arriba” (más arriba que la Ministra, que es sólo un rostro) ha decidido que eso es lo mejor para nuestros niños y que, por tanto, se hará, nos guste o no, sin excepciones y sin alternativas.

A muchos nos ha irritado, pero no nos ha sorprendido. Vivimos bajo una dictadura, y las dictaduras no dicen dos palabras seguidas sin mencionar al “pueblo”, en un discurso oficial de amor y servicio y un trato práctico de desprecio y sometimiento. 

¿Qué le dirán a nuestros niños en las escuelas, entre otras cosas?

Les dirán que eso de ser “niño” o “niña” no es una condición determinada por la naturaleza sino algo construido por la sociedad, y que por tanto no importa lo que su cuerpo biológico sea sino lo que ellos quieran ser. 

Les dirán que son iguales y que el identificarse como hombres o mujeres es un criterio arcaico, excluyente y patriarcal. 

Les dirán que, como hombres y mujeres son iguales, las mujeres no tienen por qué asumir el “compromiso” de la maternidad y que el aborto es un derecho, como derecho es ejercer una sexualidad sin límites, con quien apetezca y cuando apetezca. 

Les ocultarán lo que significa disforia de género y les dirán, por el contrario, que tal vez ellos son hombres atrapados en un cuerpo de mujer o mujeres atrapadas en un cuerpo de hombre, y que el camino de la “liberación” no es otro que un cambio de sexo. 

Y al que se oponga a esto, lo estigmatizarán y lo declararán homofóbico e intolerante, y llegará el momento en el cual que una niña diga que quiere vestirse de rosa y ser madre será considerado escandaloso e intolerable.

Ante esto, ha surgido una avalancha de reacciones. Han escrito a la Sra. Ministra la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba “Asamblea de Dios”, la Iglesia misionera en Cuba, la Convención Bautista de Cuba occidental, la Iglesia Metodista de Cuba, la Asociación Iglesia Evangélica Independiente, la Iglesia Menonita de Cuba, e incluso ha habido declaraciones de asociaciones de padres. 

Todas estas intervenciones van por la misma línea: pluralidad. Ninguna ataca a las personas ni a sus opciones concretas de vida, ninguna pide violencia o exclusión. Ninguna. Solamente piden una cosa: libertad de opción.

 Si una familia quiere que sus hijos sean educados en los presupuestos de la ideología de género, tienen derecho a que así sea. Pero si una familia no quiere que sus hijos sean educados en esos presupuestos, tiene derecho a que así sea. 

 Yo soy sacerdote católico y, por tanto, para mí, la verdad plena está en Jesucristo, pero si mañana este gobierno, o cualquier otro gobierno decretara una enseñanza cristiana general y obligatoria para todos, sería el primero en oponerme. 

Hay sitios fuera de Cuba donde, además de la pluralidad de opciones educativas, hay escuelas públicas que mantienen clases de religión y de educación cívica. 

Todos van a la misma clase de matemáticas, pero a la hora de estas materias, los padres deciden si sus hijos van a clases de religión o prefieren solamente educación cívica, sin contenidos religiosos.

 ¿Qué estamos pidiendo? Opciones, pluralidad, derecho a decidir la educación que queremos para nuestros hijos.

 Ahora, seamos realistas. Por muchas cartas que hagamos, por mucho que escribamos en las redes, por mucho que protestemos en todos los medios posibles, ¿nos escucharán y retirarán este proyecto? Lo más probable es que no. 

 No, porque a este gobierno no le importa lo que pida el pueblo, va tanteando el terreno, va dando largas, pero a la corta o a la larga impone lo que quiere. 

Este gobierno sabe que, muchas veces, sólo es cuestión de aguantar el tirón, que pase el primer gran malestar, porque luego las aguas siempre vuelven a su cauce. 

¿Qué ha pasado con los precios estratosféricos e injustos de la electricidad y el teléfono? 

Los precios subieron, nos molestamos, protestamos aquí y allá, pero ya pasó el momento, y aquí estamos todos, apretándonos los cinturones y pagando sumas abusivas, porque por otra parte, hemos aprendido a acomodarnos y a salir a flote, pero bajando la cabeza.

 No creo que nos escuchen, porque la ideología de género no es un invento cubano sino una red mundial muy bien organizada y muy bien financiada, y me pregunto si la ruina económica de este país no ha sido la oportunidad de oro para comprar un terreno más: yo te pago, tú me expandes.

 No, no creo que nos escuchen. De hecho, ya los medios de comunicación social han empezado la promoción de esta cruzada. 

Impondrán la ideología de género, y destruirán a nuestros hijos, pero esta vez con una diferencia. Durante años este gobierno adoctrinó a miles y miles de niños, intentando lavarles el cerebro con el espejismo del paraíso marxista, pero la gente crece, y cuando uno se despierta del embrujo, todo cambia, y se elige una vida distinta, aquí o más allá de las aguas que nos rodean. Esta vez será diferente, porque cuando nuestros niños crezcan y despierten, ya sus vidas estarán tan torcidas que no habrá solución posible.

 ¿Qué hacer? Yo creo que hay que agotar todos los recursos, creo que hay que seguir reclamando la pluralidad y las opciones a las que tenemos derecho, pero pienso que es tiempo de plantearse la desobediencia civil y, llegado el caso, hacer realidad lo que nuestros hermanos han expresado en sus cartas: nuestros hijos no irán a la escuela, y será el momento de unirnos para defender a nuestros pequeños.

 Yo, por mi parte, haré lo que pueda desde donde puedo. Dios mediante a partir de la semana que viene, todos los martes, publicaré poco a poco la historia y los postulados de la ideología de género, porque me he dado cuenta de que incluso maestros que ya apoyan la decisión del gobierno, no tienen idea de aquello a lo que se enfrentan.

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lunes, junio 21, 2021

Texto íntegro de la Declaración de los Obispos Cubanos donde piden que se imparta la educación sexual bajo la tutela de los padres y que estos puedan escoger para sus hijos el estilo pedagógico y los contenidos éticos y cívicos a impartir. Rechazan la oficialización de la ideología de Género en el sistema de Educación


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Tomado de https://iglesiacubana.org/

Mensaje de los Obispos a la familia cubana

Por Los Obispos de Cuba

20 de junio, 2021

En este Día de los Padres nos dirigimos a ustedes con especial cariño, e invocamos sobre los hogares cubanos la protección de la Sagrada Familia de Jesús, María y José. Ellos vivieron unidos en la oración y en la obediencia a Dios, en el trabajo y la alegría. Para ellos hubo momentos de miedo, destierro, falta de techo y de pan, pero el amor verdadero fue su sostén, y los mantuvo en relación estrecha con Dios Padre y entre sí. Ese fue el secreto de su profunda felicidad.

Damos gracias a Dios por los cubanos que saben cuidar a su familia; y por las madres y los padres que reúnen alrededor de una misma mesa a todos sus hijos, aunque tengan diferentes maneras de pensar. Damos gracias a quienes hacen lo imposible con tal de mediar en los naturales conflictos que surgen entre padres, hijos, yernos y nueras. Damos gracias a nuestros mayores por haber defendido la vida desde la concepción hasta la muerte natural, y por darnos el ejemplo de haber tenido, con menos recursos, varios hijos.

Conocemos, del mismo modo, a tantos que no solamente se preocupan por los suyos, sino también por otras familias o personas en dificultad. Hay quienes están pendientes del vecino que necesita una medicina, o de los ancianos que viven solos; o del matrimonio que se está rompiendo, para tratar de salvarlo; o de la compañera de trabajo que requiere ayuda para llevarle algo a su familiar preso o ingresado en el hospital. Hay quienes saben estar atentos al que ha comentado sobre sus deseos de atentar contra su vida, así como del joven que está cayendo en la trampa del alcohol y las drogas. Por todos esos que hacen el bien en silencio, damos gracias a Dios.

También es cierto, y nos alegramos por ello, que en nuestro país se han aprobado leyes que aspiran a proteger a la familia, como la que permite que la mujer trabajadora goce de facilidades en su trabajo durante el tiempo de su maternidad; el esfuerzo que se realiza por reducir la mortalidad infantil; las vacunas garantizadas para todo niño al nacer; el que los niños tengan escuela y atención médica; y el que los abuelos tengan sus Hogares de Ancianos y su Universidad del Adulto Mayor, entre otras.

Al mismo tiempo, no podemos dejar de reconocer con pesar que las familias cubanas vienen sufriendo diversos embates: encontrar el alimento diario se ha hecho cada vez más difícil, se pierde un tiempo precioso en las colas, con grandes riesgos por el posible contagio con el Covid-19; escasean las medicinas necesarias, han aumentado en modo considerable los precios de los servicios básicos, y el salario sigue sin alcanzar para que tantos vivan con dignidad. El desaliento y la incertidumbre respecto al futuro provocan el deseo de emigrar, sobre todo en los jóvenes, hipotecando el futuro de Cuba. Además, persisten entre nosotros una mentalidad antinatalista y el aumento del número de uniones afectivamente frágiles, divorcios y abortos. La falta de viviendas para los matrimonios jóvenes y el crecimiento de la población penal son otros motivos de preocupación para las familias. Los Obispos deseamos que todos, como ciudadanos, nos impliquemos con mayor eficacia en la solución de estos males.

A esta compleja situación que vivimos como pueblo se añadió, en días recientes, la publicación por el Ministerio de Educación de la Resolución 16/2021 que lleva por título: “Programa de Educación Integral en Sexualidad con enfoque de género y derechos sexuales y reproductivos en el Sistema Nacional de Educación”. Ello ha generado un sinnúmero de declaraciones, inquietudes, opiniones y críticas por parte de padres de familia, individuos y distintas denominaciones religiosas, que perciben con razonable temor, en el contenido de este documento, la influencia de la llamada “ideología de género”, que podría establecerse en nuestro país, alejándonos de nuestra historia y tradición cultural.

Consideramos que es necesario informar a nuestro pueblo qué es el “enfoque de género” y la “ideología de género”, en un lenguaje claro y sencillo, teniendo en cuenta las diversas concepciones filosóficas y religiosas, y en igualdad de condiciones. Sería deseable un debate amplio y participativo, donde todos tuvieran la oportunidad de ser adecuadamente informados y manifestar sus opiniones al respecto. Pensamos que hay en Cuba hombres y mujeres capaces y de buena voluntad, que están dispuestos a compartir, en un diálogo respetuoso, sus reflexiones y proyectos por el bien de la familia cubana.

La mencionada “ideología de género”, que tiene la pretensión de ser un saber científico, es un sistema de pensamiento cerrado; defiende que las diferencias entre el hombre y la mujer, apreciables en su anatomía, psicología y genética, entre otras, no corresponden a una naturaleza constitutiva de la persona humana, sino que son unas construcciones meramente culturales y convencionales, hechas según los roles y estereotipos que cada sociedad ha asignado a los sexos. Desde esta óptica se enseña que un ser humano, aun desde su más tierna edad, podría escoger su propia identidad sexual, independientemente del sexo biológico con el que nació.

El Papa Francisco en el número 56 de la Exhortación Apostólica “La Alegría del Amor”, enfatiza que la ideología de género “niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer. Esta presenta una sociedad sin diferencias de sexo y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer. La identidad humana viene determinada por una opción individualista, que también cambia con el tiempo. Es inquietante que algunas ideologías de este tipo, que pretenden responder a ciertas aspiraciones, a veces comprensibles, procuren imponerse como un pensamiento único que también determine incluso la educación de los niños. No hay que ignorar el hecho de que el sexo biológico (sexo) y el papel sociocultural del sexo (género) se pueden distinguir, pero no separar”. Y concluye el párrafo afirmando: “No caigamos en el pecado de pretender sustituir al Creador. Somos creaturas, no somos omnipotentes. Lo creado nos precede y debe ser recibido como don. Al mismo tiempo, somos llamados a custodiar nuestra humanidad, y eso significa ante todo aceptarla y respetarla como ha sido creada”.

Los Obispos cubanos creemos necesario e indispensable que:

- Se reconozca y respete el derecho primario e intransferible que tienen los padres de educar a sus hijos, el cual debe tenerse en cuenta en todas las formas de colaboración entre padres, maestros y autoridades escolares, y particularmente en las formas de participación encaminadas a dar a nuestros ciudadanos una voz en el funcionamiento de las escuelas y en la formulación y aplicación de la política educativa. 

- Se imparta la educación sexual bajo la tutela de los padres, pues es su responsabilidad. 

- Los padres y madres cubanos cumplan con su deber, sin esperar a que otros los reemplacen en lo que es su obligación. Que ellos puedan escoger para sus hijos el estilo pedagógico, los contenidos éticos, cívicos y, si lo desean, la inspiración religiosa con la cual los quieren formar. 

Es nuestro deber pedir que se reconsidere el contenido de la Resolución 16/2021 del Ministerio de Educación, por no tener en cuenta suficientemente el derecho de los padres en la educación sexual de sus hijos, y también por las graves consecuencias en la formación de niños, adolescentes y jóvenes, al oficializar el avance de la “ideología de género” en el sector de la educación, tan sensible en la formación de la personalidad. Consideramos que no se debe exponer a las nuevas generaciones a una concepción de la sexualidad no validada por la ciencia. Esta situación provocaría un conflicto inevitable en la conciencia de un significativo número de padres, maestros y alumnos, quienes, por un lado, experimentarían el normal anhelo de participar en el proceso educativo y, por otro, la dificultad de verse sometidos a unas enseñanzas que contradicen sus convicciones más profundas.

Nos corresponde a todos, aunque sobre todo a ustedes los padres, promover y testimoniar la belleza y la alegría del matrimonio creado y querido por Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza…Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios los creó. Hombre y mujer los creó” (Génesis 1,26-27). Por tanto, no nos desanimemos cuando, en ocasiones, todo a nuestro alrededor parezca ir contra la institución familiar. No perdamos las fuerzas cuando haya que nadar contracorriente. Enseñemos a los matrimonios jóvenes a trabajar juntos y a cuidar su familia.

Aprovechamos la oportunidad de este mensaje para asegurarles nuestra cercanía afectuosa y oración a todas las familias que están sufriendo a causa de la pandemia, a aquellos que lamentan la pérdida de algún ser querido y que, incluso, se vieron en la imposibilidad de hacerles un entierro como hubiesen deseado. Oramos también por los contagiados, por el personal sanitario que los atiende, y por los científicos e investigadores que trabajan para encontrar un remedio a esta enfermedad. Oramos igualmente para que, en el seno de la gran familia cubana, prevalezca siempre el respeto, la escucha recíproca y la amistad social sobre toda forma de intolerancia y violencia.

Antes de finalizar, felicitamos a todos los padres en su día, poniéndolos bajo la protección de San José, para que los ayude a cumplir su misión, con alegría y fortaleza, al servicio de sus familias. Le pedimos al Señor que en todos ustedes se haga realidad lo que el libro bíblico de los Proverbios (17,6) expresa: “La corona de los ancianos son los nietos, el honor de los hijos son sus padres”.

Que la Virgen de la Caridad, desde su Santuario de El Cobre, y como ha hecho siempre a lo largo de estos siglos, camine a nuestro lado y nos lleve al encuentro de Jesús.

+  Cardenal Juan de la C. García Rodríguez, Arzobispo de La Habana

+  Dionisio G. García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba

+  Wilfredo Pino Estévez, Arzobispo de Camagüey

+  Emilio Aranguren Echeverría, Obispo de Holguín, Presidente de la COCC

+  Arturo González Amador, Obispo de Santa Clara, Vice-Presidente de la COCC

+  Manuel de Céspedes García Menocal, Obispo de Matanzas

+  Álvaro Beyra Luarca, Obispo de Bayamo-Manzanillo

+  Juan de Dios Hernández Ruiz SJ, Obispo de Pinar del Río, Secretario General de la COCC

+  Domingo Oropesa Lorente, Obispo de Cienfuegos

+  Juan Gabriel Díaz Ruiz, Obispo de Ciego de Ávila

+  Silvano Pedroso Montalvo, Obispo de Guantánamo-Baracoa

+  Marcos Pirán, Obispo Auxiliar de Holguín

+  Jorge E. Serpa Pérez, Obispo emérito de Pinar del Río

*************

 El Dr. César Vidal sobre la ideología de género y su agenda deconstructiva. En un análisis muy detallado y con una contextualización muy precisa de este tema, el Dr. Vidal advierte de los cambios jurídicos y sociales logrados por esta agenda en diferentes países, y cómo estos cambios repercuten directamente en nuestra sociedad, rediseñándola por completo para lograr los propios intereses ocultos de diferentes organizaciones y corporaciones. 

La Ideología de Género y su Agenda Deconstructiva




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domingo, noviembre 01, 2020

Desde Cuba: Crónicas del Noroeste Un cura que habla como si fuera libre: Siempre quise decir esto: el comunismo es una gran mentira..



Crónicas del Noroeste III.

Cosas que pasan.

Por Padre Alberto Reyes

Sacerdote camagüeyano 

1 de noviembre,  2020


La vida da, de tanto en tanto, giros. Yo tenía pensadas unas crónicas diferentes. Había recogido meticulosamente en mi celular muchas anécdotas parroquiales sucedidas este mes, pero la vida es caprichosa, impredecible, incluso extraña, podríamos decir. Y es que las anécdotas ya no están, mi celular murió en un aguacero y se llevó muchas cosas a la tumba.

Los domingos en la tarde suelo ir a dos pueblos relativamente cercanos: Caonao y Tabor. Hace un par de semanas mi transporte era una motorina. El cielo amenazaba agua pero a la hora de salir no había caído una gota. Fui a un pueblo, luego al otro. Al regresar comenzaba una tenue llovizna, que un poco más adelante se convirtió en lluvia firme y terminó siendo un torrencial aguacero, cargado de electricidad.

Con cañaverales a derecha e izquierda, la única opción era seguir, intentando no terminar por los suelos. Los relámpagos y su administración pertenecen al Señor de los cielos, así que mejor no preocuparse por lo que no nos es dado controlar. Por motivos técnicos relativos a la humedad y que no domino, la motorina, que era eléctrica, empezó a acelerarse sola, mientras yo me enfocaba en mantener el equilibrio y mi visión de túnel me impedía darme cuenta de la posibilidad de cortar la corriente apagándola. Con horror vi venir de frente, rebotando en los charcos, un autobús a toda velocidad, luego una máquina, luego otro autobús. Mi mente se disparó. Paralizado sobre la motorina, que había adquirido vida propia y que iba a toda potencia por una carretera encharcada, empapado hasta los huesos, con el casco que se movía en todas direcciones…, a mi mente no le quedó nada por decir.

Más adelante, de repente, la motorina dejó de funcionar. Luego me explicarían que se había disparado el breaker de seguridad, pero yo no lo sabía, así que empezó la segunda etapa. Chorreando agua, motorina en mano, caminar, mientras los relámpagos se expandían a derecha e izquierda.

En una situación así, sólo hay dos cosas que hacer: quejarse y maldecir a la galaxia, o pensar. Y yo pensé, pensé en que más allá de mi pasión por atender a mis pueblos las cosas no tendrían que ser así, pensé en toda la gente que en cada aguacero vive una situación similar, porque tiene que andar a pie, o en bicicleta, o en carretón de caballos, pensé en tanta gente con casas precarias donde llueve más dentro que fuera, y pensé que podría haber tenido un accidente, que podría haber muerto, y que había cosas que nunca había dicho. Y tuve miedo, no de morir, sino de morir sin haber dicho cosas que tengo entre pecho y espalda.

Hipótesis química.

Amo la química, me seducen las reacciones. Y desde hace tiempo, cada vez que pienso en la situación de mi pueblo, me viene a la mente una fórmula química que me explique por qué mi pueblo está como está. Y mi fórmula es esta:

(Miedo + Mentira + División) x Silencio cómplice = Opresión

Miedo.

Tenemos miedo, nacemos en el miedo, crecemos en el miedo, vivimos en el miedo.

El miedo es una sensación de inseguridad ante algo que nos puede dañar y que no controlamos. El miedo es automático e incontrolable, y como toda sensación, no es manejable por la voluntad. Pero la eficacia del miedo no radica en el sentimiento sino que funciona porque paraliza a la voluntad. El miedo secuestra a la voluntad contándole historias de terror.

No tenemos mucho poder sobre el miedo que “sentimos”, pero superar la parálisis y actuar según lo que queremos hacer sí depende de nuestra decisión. La voluntad no está sujeta al sentimiento, y esa es nuestra fuerza. Hacer algo puede convivir perfectamente con el miedo a hacerlo.

Cuba es una cárcel grande donde, si te portas mal, te meten en otra más pequeña. Y como cárcel al fin, nos sentimos controlados. Tenemos miedo a decir lo que pensamos, a decir lo que queremos. Tenemos miedo a que de un modo u otro nos bloqueen el estudio o el trabajo, que nos hagan la vida más difícil de lo que ya es. Tenemos miedo a que nos citen y nos “regañen”, advirtiéndonos de nuestra “mala conducta”.

Y mientras tanto, seguimos cantando nuestro Himno nacional y repitiendo que “en cadenas vivir es vivir, en afrentas y oprobio sumidos”. Digámoslo de otro modo, a ver si lo entendemos: lo que estamos diciendo es que “vivir sin honor, sin respeto, sin honra, es vivir como esclavos”. ¿Y no es esclavitud vivir con miedo a decir lo que se cree y se piensa?, ¿y no es esclavitud no poder decidir sobre la propia vida y sobre la vida de nuestra patria?, ¿y no es de esclavos vivir teniendo como horizonte sobrevivir o irse del país?

Entendámoslo de una vez: siempre tendremos miedo, y nunca haremos nada si no aprendemos a vivir a pesar del miedo, si no actuamos según nuestra conciencia mientras el miedo fluye por cada una de nuestras arterias.

Mentira.

Siempre quise decir esto: el comunismo es una gran mentira. Todo es mentira. Goebbles, el ideólogo de Hitler, decía: “Una mentira mil veces repetida, se transforma en verdad”.

Cuba es como un gran teatro, donde nos mentimos unos a otros como parte de una obra que ya no necesita ser ensayada:

  • Que somos una potencia médica: mentira.
  • Que el sistema de educación es extraordinario: mentira.
  • Que somos internacionalistas por pura generosidad: mentira.
  • Que el Noticiero Nacional de Televisión muestra la realidad del pueblo: mentira.
  • Que las manifestaciones del primero de mayo y del 26 de julio son naturales y voluntarias: mentira.
  • Que las brigadas de respuesta rápida no son otra cosa que la reacción espontánea del pueblo enardecido que defiende a su Revolución: mentira.
  • Que no tenemos presos políticos: mentira.
  • Que en Cuba se respetan los derechos humanos: mentira.
  • Que no existe la oposición y la disidencia: mentira.
  • Que como pueblo apoyamos incondicionalmente el socialismo: mentira.
  • Que creemos que el sistema electoral es el mejor del mundo: mentira.
  • Que la vida digna de la ancianidad está garantizada: mentira.
  • Que somos felices aquí: mentira.

Pero estamos acostumbrados a mentir, y tenemos miedo a la verdad, y enseñamos a nuestros niños a actuar en este burdo espectáculo, esperando, eso sí, que un día pase “algo” que nos permita existir y no fingir, sin darnos cuenta de que si todos dijéramos lo que creemos y lo que pensamos, si todos dijéramos la verdad, este sistema colapsaría.

División.

Divide y vencerás. No podemos negar que los antiguos romanos eran sabios.

Uno de los éxitos mayores del sistema comunista es echar a pelear a hermano contra hermano, creando una red de espionaje y delación urbanas que te sumerge en una paranoia continua. Nadie confía en nadie y todos nos cuidamos de todos, porque nadie sabe “con quién estás hablando”.

Nos cuidamos de los vecinos, de los compañeros de trabajo, incluso de nuestros mismos familiares. Calculamos cada palabra, cada reacción, y como babosas en sus caracoles, nos exponemos más o menos según el ambiente, pero siempre con cautela, siempre bajando la voz ante ciertos temas, siempre asustados de “vendernos en bandeja” al que luego irá a dar informes, no por dinero y ni siquiera por convicción, sino porque se ha creído que así puede sobrevivir mejor.

Silencio cómplice.

Y en medio de todo esto, el silencio. Vemos, escuchamos, sabemos…, pero no hablamos. Como espectadores pasivos, esperamos a que otros hablen, y espiamos las reacciones de lo que dicen, prontos a volver la vista hacia otro lado, para no comprometernos.

Y aquí no puedo menos que decir con dolor, que sufro el silencio de mis obispos. No es verdad que la Iglesia no ha hablado, no es verdad, porque la Iglesia somos todos, y muchos laicos, sacerdotes, religiosas, incluso algún obispo en lo personal…, hemos dicho lo que pensamos y lo seguimos diciendo.

Pero los obispos son un cuerpo, son una instancia definida a la que todos miramos, esperando.

Este país necesita un cambio, necesita una transición, necesita vivir y dejar de arrastrar la existencia, y en este momento, en mi opinión, solamente la Iglesia católica está en condiciones de liderar un diálogo y de proponer una transición.

Hay mucha gente empujando en la dirección correcta, mucha gente comprometida, tenaz y valiente. Hay mucha gente en el extranjero apoyando a este pueblo y luchando por esa transición, pero desde donde están no tienen el poder para provocar un cambio interno.

La oposición interna está dividida, sin entender que, como el legendario Voltus V, sólo puede ser fuerte si se dejan a un lado las pretensiones individuales y se trabaja en conjunto. Cuando he viajado al extranjero y me han preguntado: “¿Qué tal la oposición en Cuba?”, me encojo de hombros y sólo puedo decir: “No lo sé”, porque no me queda claro a dónde mirar, ni el pueblo maneja ninguna propuesta concreta. La oposición sería mucho más eficaz si estuviera unida. Si se pusieran de acuerdo, todos podríamos mirarla entonces no sólo con más confianza sino con más claridad. A fin de cuentas, de un modo u otro, todos buscan la libertad de esta tierra y, si trabajaran en conjunto, encontrarían mucho más apoyo de un pueblo que necesita y anhela un camino distinto.

Las iglesias protestantes están divididas, unas a favor, otras en contra del sistema, y tampoco tienen un cuerpo único que coordine un proyecto social.

Por eso este pueblo mira a los obispos, y espera, espera una postura clara a favor de la justicia, de la libertad, del Evangelio en definitiva.

Cuenta Vargas Llosa en su libro: “La fiesta del chivo”, sobre la dictadura de Trujillo en República Dominicana, el momento en el cual los obispos se posicionaron en contra de la dictadura. Y no sé si es histórica la anécdota o no, pero Vargas Llosa pone en labios de su protagonista, católico, esta frase llena de orgullo: “¡Por fin mi Iglesia habla!”.

El cántico de Simeón.

Cuando la Virgen María y San José entraron al templo a presentar al niño Jesús, el anciano Simeón lo tomó en brazos. Dios le había prometido que no moriría sin antes ver al Mesías. Y cuando Simeón tuvo al niño en brazos dijo: “Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”.

Yo no sé cuáles serán las reacciones a estas crónicas, ni tengo mayores expectativas, pero he dicho lo que tenía guardado entre pecho y espalda. Ahora puedo seguir yendo a los pueblos en motorina, aunque llueva y pase lo que pase. Ahora estoy en paz.

Esto es, también la Cuba de hoy.

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