sábado, agosto 19, 2023

Desde Cuba: Obispos católicos: 'Cuba vive uno de los momentos más difíciles de su historia'

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

Obispos católicos: 'Cuba vive uno de los momentos más difíciles de su historia'

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La guía de la Iglesia Católica para el periodo 2023-2030 asegura que la inflación, la escasez y la emigración genera agobio, desesperanza y desidia en la Isla.

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DDC

La Habana 18 Ago 2023

Los obispos católicos de Cuba presentaron el Plan Pastoral de esa Iglesia en la Isla para el periodo 2023-2030, propuesta que "llega contemporáneamente con la vivencia de uno de los momentos más difíciles de la historia patria", dijeron.

Uno de los documentos del plan señala: "Estamos probablemente en la crisis más grave de los últimos decenios. Las carencias de alimentos y medicinas han alcanzado niveles nunca antes vistos entre nosotros. Hay una inflación y un malestar crecientes con una carga significativa de agobio, desesperanza y desidia. Nuestras comunidades y agentes pastorales participan del cansancio que genera el subsistir diario en Cuba. No se reconoce suficientemente la riqueza que supone para la nación la pluralidad de pensamientos, opiniones e ideas, cada vez más presentes entre nosotros".

En lo que el plan define como una "mirada creyente de la realidad", los obispos describen la sociedad cubana actual: "Para un sector importante del pueblo, sobre todo jóvenes y personas capacitadas, la salida que vislumbran es la emigración (...) Experimentamos un aumento de la inseguridad ciudadana. Es más profundo el deterioro de los valores  morales, la no percepción del bien y de la verdad, y la adhesión a los mismos".

Los religiosos manifestan su optimismo ante algunos cambios introducidos por el régimen cubano: "Quizás una cierta apertura en el emprendimiento privado, con el consiguiente cambio de mentalidad sobre el valor de estas iniciativas, sea el elemento más significativo de una transformación que se gesta, tan anhelada en otros ámbitos por muchos cubanos".

Sobre las pretensiones de este plan, sus puntos 17 y 18 señalan: "Queremos acercarnos a este pueblo nuestro como hermanos, pues compartimos la misma vulnerabilidad (...) En este sendero optamos por amar y dar la vida, como lo ha hecho Jesús. Por eso, no podemos dar rodeos o seguir de largo ante tantas heridas y abandonos que nos rodean. Es necesario hoy una conversión personal y comunitaria que implique acercarnos y comprometernos con la humanidad vulnerable en Cuba."

"Es necesario promover una pastoral de conjunto con espacios de diálogo franco —continúa el texto—, discernimiento espiritual y acompañamiento de los cansancios y dificultades de nuestros agentes pastorales. Al mismo tiempo, la comunicación eclesial debe promover la escucha y el diálogo entre nosotros y con la sociedad. Este anhelo de comunión nos empuja a revisar las actitudes y estructuras para verificar si reproducimos modelos de autoritarismo o descartamos a ciertos miembros de la comunidad."

El plan de acción católico cubano para los próximos años, según los obispos de la Isla, "es fruto de lo que ustedes (creyentes) han orado y compartido a lo largo de estos años y enriquecido durante el proceso sinodal en sus fases comunitarias y diocesanas".

Miembros de la Iglesia Católica cubana suelen criticar los abusos del Gobierno y en ocasiones también han sido víctimas de la represión. En julio pasado, el padre cubano Alberto Reyes, sacerdote de la Arquidiócesis de Camagüey, denunció que los miembros de la Iglesia que exponen las injusticias que ocurren en el país son llamados y amenazados por el régimen.

Reyes explicó que "la causa del deterioro de la libertad religiosa en Cuba" es el "gobierno totalitario" que rige el país y que, al buscar el control absoluto, necesita también "tener el control sobre la Iglesia: qué se permite, qué no se permite, de acuerdo a sus propios intereses".

En ese sentido, señaló que si bien se pueden celebrar misas en los templos, el acceso de la Iglesia en Cuba a los medios de comunicación y al sistema educacional "es nulo", y "es ínfimo" en el caso del sistema de salud. Para las procesiones y las eucaristías en la vía pública el permiso está sometido a "las condiciones que ellos quieran dar".

"Hemos sido amenazados con ser enjuiciados y con ser encarcelados si seguimos publicando en los medios nuestra opinión sobre la situación del país, cuando no coincide con la versión oficial del Gobierno", indicó el padre.



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jueves, abril 27, 2023

Miguel Díaz-Canel, Presidente marioneta de los Castro, se reúne con obispos católicos cubanos en medio de las duras críticas de miembros de la Iglesia Católica

 



Tomado de https://diariodecuba.com/

Díaz-Canel se reúne con obispos católicos cubanos en medio de las duras críticas de miembros de la Iglesia

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Una nota oficial inscribe el encuentro en 'los intercambios que la dirección del país sostiene con diferentes sectores de la nación'.

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DDC

La Habana

27 abril 2023

En medio de una crisis económica agudizada por la escasez de combustible y de esfuerzos nulos desde el Gobierno por escuchar los llamados de la Iglesia sobre la situación social de la Isla en los últimos años, representantes de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) se reunieron este miércoles en el Palacio de la Revolución con Miguel Díaz-Canel y otras autoridades del Partido Comunista (PCC), incluida Caridad Diego, encargada de controlar los asuntos religiosos desde el Comité Central.

Según una nota de la Presidencia, replicada por medios oficiales, el encuentro "forma parte de los intercambios que la dirección del país sostiene con diferentes sectores de la nación".

Díaz-Canel habló del Padre Félix Varela, y luego de que "ambas partes expresaran gratitud por la posibilidad del encuentro, se abordaron temas relacionados con la labor de la Iglesia Católica, la situación socioeconómica del país, el fortalecimiento de valores en la sociedad, entre otros asuntos de interés común", señaló el texto sin entrar en más detalles.

La nota oficial añadió que "la reunión transcurrió en un clima de respeto mutuo", lo que inscribió dentro de "la política de la Revolución hacia la religión y los creyentes y la plena libertad religiosa consagrada en la Constitución de la República de Cuba", pese a las frecuentes denuncias e informes de organizaciones de derechos humanos sobre las violaciones al respecto.

Por el ente episcopal estuvieron presentes en el intercambio el cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez, arzobispo de La Habana; el presidente de la Conferencia de Obispos Católicos, monseñor Emilio Aranguren Echeverría, obispo de Holguín-Las Tunas, entre otros representantes.

A Díaz-Canel lo escoltaron el primer ministro, Manuel Marrero Cruz; el viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández; el miembro del Secretariado del Comité Central del Partido y jefe de su Departamento Ideológico, Rogelio Polanco Fuentes; Caridad Diego Bello y otros funcionarios del PCC y el Gobierno.

Hasta el momento de publicada esta nota, la COCC no había emitido su versión de lo ocurrido en la reunión, que tiene lugar dos meses después de que el cardenal Beniamino Stella, enviado del papa Francisco, visitara Cuba. Stella dijo entonces que la Iglesia Católica quería la liberación de los presos políticos condenados por el 11J.

"El papa desea mucho que haya una respuesta positiva (por parte del Gobierno cubano). Es importante que los jóvenes que en un momento manifestaron su pensamiento de la forma que conocemos puedan volver a sus casas", afirmó Stella, citado por EFE.

El cardenal aseguró que durante su visita a Cuba pudo manifestar a las autoridades cubanas este "anhelo" de la Iglesia y se mostró deseoso de que a partir del "momento útil y positivo" que ha supuesto su visita nazcan "cosas nuevas para el pueblo cubano".

La semana pasada el sacerdote cubano Alberto Reyes Pías, una de las figuras que más abiertamente ha criticado al régimen cubano, afirmó que solo la Iglesia Católica está en condiciones de liderar un diálogo en la Isla.

"Somos un pueblo cansado y desgastado, somos un pueblo al cual se le va la vida en la lucha por la supervivencia; somos un pueblo que ha aprendido a defenderse como puede y que sale a desfilar y aplaude con energía mientras prepara su emigración definitiva del país. Somos un pueblo sumergido en la miseria y la precariedad, donde se hace cada vez más difícil cultivar los valores del espíritu. Y somos un pueblo que ya no cree en las promesas vacías que sus gobernantes insisten en repetir", dijo al medio católico español El Debate.

En una entrevista posterior con DIARIO DE CUBA, Reyes dijo que "la Iglesia tiene un papel fundamental en Cuba y en cualquier sociedad, que es predicar el Evangelio".

"La Iglesia está haciendo lo que tiene que hacer, que es predicar el Evangelio, que es inmensamente liberador. Además de eso, la Iglesia ayuda a pensar y ayuda a la gente a salir de ese letargo, de esa rutina, en la cual la vida se convierte en sobrevivir, en resolver los problemas del día. Yo creo que la Iglesia, a través de infinidad de escritos, de las redes sociales, encuentros, retiros, está ayudando a la gente a pensar y a tomar conciencia de quiénes son y de cuál es la situación y de qué se puede hacer. Lo otro que está haciendo la Iglesia es acompañar, está acompañado mucho a las familias de los presos políticos. Está acompañando mucho a personas que son perseguidas", apuntó.

El párroco de Camagüey, quien ha sido blanco de represión y actos de repudio de parte del régimen por su apoyo al pueblo y a la sociedad civil independiente en sus intentos de manifestarse pacíficamente en las calles, lamentó que "el discurso del Gobierno sigue siendo de continuidad, de mantener la misma línea".

"No hay ningún mensaje que puedas leer entre líneas, ninguna acción que pueda hacer prever, que se está preparando algún cambio. Con lo cual, el gran peligro es que esto termine en un estallido social violento que nadie quiere. Pero llega el momento en que las cuerdas se rompen, llega el momento que el nivel de aguante de un pueblo termina", señaló.




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martes, septiembre 13, 2022

Mensaje de los Obispos Católicos de Cuba en relación con el referendo sobre el nuevo código de las familias por Obispos Católicos de Cuba

 
Tomado de https://iglesiacubana.org

Mensaje de los Obispos Católicos de Cuba en relación con el referendo sobre el nuevo código de las familias por Obispos Católicos de Cuba

“Cuba, cuida tus familias, para que conserves sano tu corazón”

San Juan Pablo II, Santa Clara, 22 de enero de 1998.


 A los fieles de la Iglesia Católica;

a quienes se sienten cercanos a la Iglesia y desean saber su parecer; y a todos aquellos a quienes les interesa conocer los criterios de los Obispos de Cuba acerca del nuevo Código de las Familias.

Queridos hermanos:

1. Ante la proximidad del fin del proceso de consultas y aprobación del nuevo Código de las Familias, los Obispos de Cuba nos sentimos en el deber de compartir el presente mensaje para reafirmar los criterios que, sobre estos asuntos tan humanos e importantes, ya hemos manifestado en reiteradas ocasiones. Otras iglesias y grupos religiosos también están publicando pronunciamientos en los que expresan sus ideas y convicciones sobre las temáticas abordadas en el nuevo texto legal que se somete a votación.

2. La Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, como instancia legislativa, aprobó recientemente el último proyecto presentado del Código de las Familias, lo que le dio rango de ley y, como tal, fue publicado en la Gaceta Oficial. No obstante, y como rasgo distintivo en este proceso legislativo, la nueva ley deberá ser validada en referendo popular, convocado para el domingo 25 de septiembre. De forma que, si el resultado de la votación es SI, la ley entrará en vigor al día siguiente; pero si prevalece el NO, la ley no tendría eficacia y se mantendría vigente el actual Código de Familia de 1975.

3. Es de señalar que, de darse esta última opción, eso no significaría la imposibilidad de seguir trabajando en un nuevo Código, que actualizara la legislación familiar e introdujera todos los aspectos positivos que contiene esta ley sometida a referendo, pero que a su vez, adecuara las instituciones polémicas al sentir mayoritario del pueblo y a los principios morales que nos han legado los padres fundadores de la Patria y que nos sostienen como Nación. Recordemos que José Martí manifestó que: “el amor es la adhesión ardorosa e incondicional que un individuo de un sexo siente respecto a un individuo del otro. La diferencia de sexos es, no sólo su cualidad, sino su esencia característica”[1]; mientras que José Antonio Saco insistía en que: “El amor y respeto que los hijos tienen a sus padres, dan a éstos sobre el corazón de aquéllos un ascendiente que los hace ser sus mejores institutores”[2].

[1] José Martí, Obras Completas, T. XXI, p. 114

[2] José Antonio Saco: Obras, V. I, p. 272.

4. Resulta positivo en esta propuesta de ley presentada, entre otros, la precisión con que se rechaza la violencia en el seno de la familia, la manera en que se recogen y protegen los derechos de los abuelos, el modo en que se inserta el cuidado de los ancianos, personas en situación de discapacidad y vulnerables. También vemos con beneplácito que se reconozca lo establecido en la Convención sobre los Derechos del Niño y que, en diversos ámbitos, se manifieste explícitamente la obligación de dar alimento y cuidar a los que queden en situaciones desfavorables y durante el embarazo. Esto, sin embargo, no puede hacer que se pasen por alto los cuestionamientos, críticas, rechazos de un sector importante de nuestra sociedad, los cuales se sustentan en legítimos principios, valores, las ciencias humanas y biológicas, nuestra historia, tradiciones y creencias religiosas de nuestro pueblo.

5. Creemos y manifestamos que:

- No beneficia a la familia cubana la introducción en nuestra legislación de los contenidos de la llamada “ideología de género”, que sustenta muchas de las propuestas.

- No es verdad que lo más beneficioso para los niños y adolescentes sea introducir una interpretación del principio de “la autonomía progresiva” que se extiende a la posibilidad de que los menores de edad, sin la autorización de sus padres, puedan asumir determinados criterios, sobre todo que impliquen procesos clínico-quirúrgicos irreversibles, que determinen situaciones existenciales o identitarias para las que no están preparados.

- Tampoco que puedan ser adoptados legalmente por parejas del mismo sexo, cuando la adopción es esencialmente un modo de conceder al niño por ley, lo que por naturaleza le corresponde y necesita: un padre y una madre. Fundamentos también aplicables a no admitir la pluriparentalidad, la aplicación de técnicas de reproducción humana asistida a parejas del mismo sexo o, incluso, la fecundación in vitro postmortem, por la que un niño nacería intencionalmente huérfano de padre. Todo hijo es un don y un fin en sí mismo; es un derecho del niño tener un papá y una mamá.

- No es ético que se reconozca como adecuada la llamada “gestación solidaria”, en la que una mujer que lleve en su vientre durante nueve meses una criatura la deba entregar inmediatamente después del parto a otras personas, privando a ambos, madre e hijo, del vínculo afectivo que la gestación naturalmente establece.

- El matrimonio entre hombre y mujer, que es la base natural de la familia, no puede ser desplazado o deformado para dar paso a otras maneras construidas legalmente. El plan originario del Creador es éste: “Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó: varón y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra” (Génesis 1, 27-28a). Esta verdad revelada sustenta la fe de todos los cristianos.

6. Vemos con desilusión que éstas y otras propuestas que resultaron notoriamente cuestionadas por parte de la sociedad, siguen intactas en el Código que se presenta ahora a referendo. A lo anterior se suma la campaña oficial para presentar como idóneo el texto que se propone, para lo cual se han utilizado todos los medios de comunicación a que tenemos acceso los cubanos. Para que el voto sea tal, se requiere contar con pluralidad de información que permita al ciudadano asumir su propia decisión. La información, al fluir en un solo sentido, sin otros contrapesos, opera como un factor condicionante, y el voto que de la misma se derive expresará, necesaria e inevitablemente, una voluntad condicionada.

7. Apelamos a la conciencia y a la responsabilidad de todos los cubanos, creyentes o no, a que tengan en cuenta a la hora de votar lo que les dicte su conciencia, su fe, sus convicciones y principios, pensando no sólo en las generaciones actuales, sino también en las futuras, y en el bienestar espiritual y material de todos los cubanos.

8. Al ejercer el voto, los invitamos a tener presente los criterios que aquí hemos expuesto y, que, como pueblo, se analizaron en el 2019 durante la discusión previa a la aprobación de la Constitución actual: “Es una constatación innegable que la mayoría de los cubanos quiso que se mantuviera la definición de matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, tal y como aparece en el actual Código de Familia de 1975. Se reconocía así implícitamente, que dicha unión, por las condiciones biológicas y psicológicas propias del ser masculino y femenino son las que permiten la complementariedad en el amor de dos personas y crean el ámbito natural para procrear y hacer perdurar la especie humana. Es esta realidad la que debe ser fortalecida y preservada, no debilitada”[3].

9. Que María de la Caridad, nuestra Madre y Patrona, interceda por cada uno de sus hijos cubanos para que, iluminados por el Espíritu Santo, tomemos la decisión más acertada para el presente y futuro de los hijos de esta nación.

Con afecto los bendicen,

+  Cardenal Juan de la C. García Rodríguez, Arzobispo de La Habana

+  Dionisio G. García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba

+ Wilfredo Pino Estévez, Arzobispo de Camagüey

+ Emilio Aranguren Echeverría, Obispo de Holguín, Presidente de la COCC

+ Arturo González Amador, Obispo de Santa Clara, Vice-Presidente de la COCC

+ Juan Gabriel Díaz Ruiz, Obispo de Matanzas

+ Álvaro Beyra Luarca, Obispo de Bayamo-Manzanillo

+ Juan de Dios Hernández Ruiz SJ, Obispo de Pinar del Río, Secretario General de la COCC

+ Domingo Oropesa Lorente, Obispo de Cienfuegos

+ Silvano Pedroso Montalvo, Obispo de Guantánamo-Baracoa

+ Marcos Pirán, Obispo Auxiliar de Holguín

+ Eloy Ricardo Domínguez Martínez, Obispo Auxiliar Electo de La Habana

Padre Dariusz Josef Chalupznski, Administrador Diocesano de Ciego de Ávila

La Habana, 12 de septiembre de 2022

Memoria del Dulce Nombre de la Bienaventurada Virgen María

[3] Mensaje del Comité Permanente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, 22 de febrero de 2019.

Pres. 22.077. COCC - Mensaje en relación con el referendo - 120922

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viernes, octubre 29, 2021

Julio M. Shiling: El papa Francisco: un verdadero seguidor del castrocomunismo

El papa Francisco: un verdadero seguidor del castrocomunismo

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El levantamiento cubano del 11 de julio obligaba a una respuesta moral cristiana del jefe de la Iglesia católica. El silencio de la Santa Sede de Bergoglio ha sido escalofriante

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Por Julio M. Shiling

10.27.21

[Read in English]

El 24 de octubre en la Plaza de San Pedro la policía política del Vaticano retiró una bandera cubana a un feligrés arrodillado que rezaba tranquilamente por la libertad de Cuba durante la misa dominical. Este incidente deplorable no debería haber sorprendido a nadie, pues el papado bajo el cardenal Jorge Mario Bergoglio ha sido testigo de un cambio sísmico en la relación de la Santa Sede con religiones políticas paganas como el socialismo desde 2013. El castrocomunismo, sin embargo, parece tener un lugar especial en el corazón y el alma del papa Francisco.

El primer obispo jesuita de Roma ha hecho causa común en un sinfín de temas sostenidos por la ultraizquierda y los actores globalistas sobre el medio ambiente, la política de inmigración, el capitalismo de libre mercado, las premisas de la Teoría Crítica (raza, género, feminista, poscolonial, etc.), las políticas de Covid-19 y los regímenes comunistas e islámicos en el mundo. El papa Francisco nunca ha sido tímido a la hora de expresar sus opiniones sobre asuntos temporales en el ámbito público. Sin embargo, durante su visita de 2015 a la Cuba comunista, no se expresó ni una sola vez sobre la gravedad de los crímenes contra la humanidad que sus anfitriones marxistas-leninistas han cometido sistemáticamente. 

Los temas principales abordados por el primer papa nacido en las Américas durante su viaje papal a Cuba fueron la búsqueda de “reconciliación” en la que el régimen de Castro, la administración Obama y él estaban trabajando en secreto. Esta infame farsa de reproche, el Pacto Castro-Obama, no condicionaba absolutamente nada en términos de mejora de los derechos humanos para el pueblo cubano. Fue un regalo salvavidas que el Vaticano de Bergoglio extendió a la dictadura comunista.

 Durante la reunión privada con el tirano cubano Fidel Castro, el papa Francisco le dio una copia de su encíclica Laudato Si, un tratado de defensa ecosocialista sobre el cambio climático, el calentamiento global y las emisiones de carbono, que además distorsiona y tergiversa las opiniones de San Francisco de Asís. Ni una pizca, ni siquiera un panfleto sobre las libertades civiles y políticas. 

El activista cubano por los derechos humanos y expreso político Ángel Moya declaró en su momento a The Guardian comparando el viaje del pontífice argentino con la visita papal de Juan Pablo II en 1998: “Juan Pablo habló claro, pero el actual papa [el papa Francisco] es demasiado blando con respecto a los derechos humanos. Los cubanos tienen una vida dura, pero él no ha sido lo suficientemente categórico al hablar de las libertades civiles”. Tanto Moya como su esposa, Berta Soler, líder del movimiento de las Damas de Blanco, fueron detenidos al igual que la mayoría de la oposición cubana durante la estancia del Papa Francisco en Cuba. Esta racha represiva no molestó a Bergoglio ni a su séquito. 

 El lamentable y mal llamado “Acuerdo de Paz” colombiano (2016), que fue mucho más un “Acuerdo de Impunidad”, fue apoyado y mediado tanto por el régimen castrista como por el del papa Francisco. Este acuerdo, a pesar de ser rechazado por el pueblo colombiano en un referéndum, el Gobierno de Juan Manuel Santos lo forzó por el Congreso, pasando por alto el escrutinio popular.

La resolución hecha en Cuba extendió una impunidad insidiosa al movimiento terrorista marxista de las FARC y les permitió encajar en la formulación postsoviética del modelo dictatorial del Foro de Sao Paulo, un mecanismo socialista reinventado para lograr el control político por medios democráticos, pero una vez en el poder, comienza la demolición sistémica. Venezuela, Nicaragua y Bolivia son ejemplos de este prototipo dirigido desde La Habana. 

Los lazos de simpatía del papa Francisco con las ideologías de izquierda no han sido un caso aislado entre los sectores del clero latinoamericano de las décadas de 1960 y 1970. La Teología de la Liberación, la Conferencia Episcopal Latinoamericana de Medellín (Colombia) de 1968, el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo (Argentina) fueron algunas de las expresiones revolucionarias en acción de un intento de fusión artificial y antinatural entre marxismo y cristianismo que buscaba rehacer América Latina a imagen del socialismo. El actual ocupante de la Santa Sede no fue inmune a esa toxicidad.

El levantamiento cubano del 11 de julio obligaba a una respuesta moral cristiana del jefe de la Iglesia católica. El silencio de la Santa Sede de Bergoglio ha sido escalofriante. Cientos de miles de cubanos salieron a las calles exigiendo ser libres, queriendo esa misma libertad que Dios nos dio a todos como un derecho natural. La esperada carnicería y las draconianas sentencias de prisión, llevadas a cabo por la dictadura comunista cubana contra el vulnerable pero patriótico pueblo cubano que tenía a Cristo en su corazón y en sus oraciones mientras actuaba, tristemente no han encontrado ningún espacio en el mundo del papa Francisco.    

El padre Félix Varela, polifacético sacerdote cubano, filósofo e independentista, se refirió a la impiedad entre sectores de los llamados “religiosos” en su clásico Cartas a Elpidio (1838). Muchos pontífices, a través de encíclicas, cartas y discursos, han advertido sobre los peligros de una penetración comunista en la Iglesia.

Entre las que destacan están Noscitis et Nobiscum (papa Pío IX1849), Pascendi Dominici Gregis (papa Pío X 1907) y Divinis Redemptoris (papa Pío XI 1937). En la Pascendi Dominici Gregis, la encíclica dice al referirse a los enemigos de la Iglesia, “ponen en marcha sus designios para su ruina no desde fuera sino desde dentro, de ahí que el peligro esté presente casi en las mismas venas y en el corazón de la Iglesia”. La Divinis Redemptoris de 1937 declara que “el comunismo es intrínsecamente malo”. 

Estas son algunas expresiones y preocupaciones de la Iglesia real. El papa Francisco es un outsider moral periférico, como lo demuestra su posición frente al comunismo cubano. 

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martes, julio 13, 2021

De la Carta de jóvenes católicos camagüeyanos del 13 de julio de 2021: Que la jerarquía de la Iglesia tome posición junto al pueblo. Acompañarlo, guiarlo y protegerlo.


Petición  de Maria Victoria Olavarrieta


Maria Victoria Olavarrieta

Soy católica practicante desde que nací. Aquí estoy, pieiéndole a nuestro Papa que  alce su voz. Los católicos cubanos necesitamos en esta hora tan dura saber que usted está del lado del pueblo. 

Hablo en nombre de los venezolanos, nicaragüenses y cubanos, que frente a los crímenes de nuestras tiranías nos hemos sentido huérfanos de Papa.

Maria Victoria Olavarrieta

Olamar14@yahoo.com

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Tomado de https://www.facebook.com/

Carta de jóvenes católicos camagüeyanos

13 de julio de 2021

Emmo. y Rvdmo. Sr. Juan de la Caridad Cardenal García Rodríguez 

Arzobispo de la Arquidiócesis de San Cristobal de La Habana 

Excmo. y Rvdmo. Sr. Wilfredo del Pino Estévez 

Arzobispo de la Arquidiócesis de Camagüey 

Sirva esta carta para hacerles llegar el sentir de este grupo de jóvenes camagüeyanos.

Somos una generación formada en el seno de esta Iglesia. Somos hijos y nietos de un grupo de católicos que, en tiempos muy difíciles para nuestra Fe, no la escondieron en una habitación de la casa, sino que la enarbolaron en sus centros de estudio, de trabajo, en sus vecindarios; asumiendo con valentía todas las consecuencias que esto les trajo en un sistema comunista.

Rodeados del ejemplo de esos laicos, de sacerdotes y de religiosas fieles y consagradas que sostuvieron la Iglesia en horas oscuras, crecimos. Nosotros también recibimos las burlas y las agresiones de personas convocadas a ello en nuestras escuelas, solo por pensar distinto y reconocer sin miedo nuestra Fe. Pudimos resistir porque tuvimos una Iglesia que nos refugiaba y protegía como una madre; y a una madre mambisa, que ha acompañado al pueblo y sus luchas desde hace más de 400 años. En sus templos y casas vivimos experiencias que nos construyeron y nos alentaban, con obras y no solo con palabras, a ser como Jesús y a seguirle incondicionalmente porque El es el camino, la verdad y la vida.

En la Cuba de hoy, no solo es difícil ser católico, es difícil ser cubano. Los niños que ustedes vieron crecer y formarse, son ahora esta juventud dividida geográficamente, confundida, pero aferrada a la esperanza de que mejores días han de llegar a nuestra Patria. Resulta obvio que se debe hacer algo más por ello.

Queremos escribir nuevas páginas en la sufrida historia de nuestro pueblo, pero no sentimos el respaldo de nuestra Iglesia, y no entendemos su silencio, se nos acaban las ideas para justificarlo. Vemos con dolor como algunos de nuestros sacerdotes son reprimidos, impidiéndoles actuar y ser coherentes con la verdad y la realidad del pueblo del que todos somos parte. Seguimos sufriendo, pero ahora solos, sin acompañamiento, sin liderazgo. La angustia nubla el juicio, no somos tan fuertes ni tan virtuosos, pero estamos.

Por todo esto, con la certeza de que la madre Iglesia que nos abrazó de niños sigue estando allí, en nombre de la juventud católica cubana y en nombre de nuestro pueblo, les pedimos:

1- Abrir los templos y permitir el acceso del pueblo para que sirva como literal refugio, casa de oración y adoración a Dios especialmente en estos momentos. Que las torres de las iglesias sean el sitio donde se dirija el cubano cuando alce la cabeza.

2- Exponer la imagen de la Virgen de la Caridad en la puerta de cada templo, para que sintamos aún más fuerte la bendición y consuelo de nuestra Madre. Ella que es Madre de todos e idioma común para cada cubano.

3- Que la jerarquía de la Iglesia tome posición junto al pueblo. Acompañarlo, guiarlo y protegerlo.

4- Permitir que los sacerdotes y las religiosas cumplan su misión de acompañamiento.

5- Recordar que los pobres, los necesitados, los desfavorecidos, son los grandes protagonistas de la misión de la Iglesia. Cuba está pobre, necesitada y desfavorecida.

6- Hacer constar de todo lo que pasa en detalle a la Iglesia Universal.

Es momento de demostrar la validez del Evangelio, de poner en práctica las doctrinas sociales de la Iglesia. “El concepto de pan no alimenta”, afirmaba nuestro nunca olvidado Monseñor Adolfo Rodríguez.

Y él también decía: “

En el Señor miramos con serena confianza el futuro siempre incierto, porque sabemos que mañana antes que salga el sol, habrá salido para Cuba, la Providencia de Dios”. Hoy la sentimos más cerca que nunca.

Sabemos que hacéis mucho incansablemente, pero el pueblo necesita saber explícitamente que estáis a su lado. Estamos pendientes y nos comprometemos a hacer todo lo que esté en nuestra mano por que Cuba emerja de nuevo al coro de las naciones.

Esperanzados:

Osmel Antonio Fernández Landrián 

María Teresa López Rodríguez

María De Los Ángeles Peraza Sánchez 

Elizabeth Peraza Sánchez

María De Jesús Fenollar

Anibys Fong Rodríguez

José Carlos Poleo Zaldívar

Claudia De La Caridad Cabrera Escalada 

Mónica Láncara Torres

Carlos M. Padilla Morani

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Alejandro Garrido:

Que comunicado más debilito e inútil el de los obispos en Cuba.

 ¡Qué vergüenza!  

Los obispos no están viendo a Jesucristo en el apaleado, ni en el hambriento, ni el necesitado,  ni en el asesinado, ni en el pueblo que reclama sus derechos. No están al lado de los pobres. Están en el planeta Martes,  viendo una película de la Tierra y analizando que final mejor proponerle  para hacerla más bonita, más rosadita con florecitas y unas nubesitas bonitas. ¡ " Coj..... ", que son Cristos vivientes caminando con su cruz, con la cruz de Cuba entera,   con la de los que les golpean,   con la de ustedes también y los están  matando físicamente y los eliminarán en vida a todos ! 

Pero yo os digo que de toda palabra inútil que hablen los hombres darán cuenta en el día del Juicio» (Mt 12,36).

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viernes, febrero 05, 2021

Católicos de Cuba llaman a una renovación del país: «Estamos viviendo el colapso de un modelo económico, político y social»

 

Tomado de https://www.ayudaalaiglesianecesitada.org/

Católicos de Cuba llaman a una renovación del país: «Estamos viviendo el colapso de un modelo económico, político y social»

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 Una carta escrita por 15 sacerdotes de diferentes diócesis cubanas, y a la que se han unido ya más de 700 católicos, pide «una república donde se rinda culto a la dignidad plena de todo hombre y mujer»

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Por Oliver Maksan

02/02/2021

ACN, Oliver Maksan.- En un llamamiento escrito por 15 sacerdotes de diferentes diócesis de Cuba y al que se han unido ya más de 700 católicos cubanos, sacerdotes y laicos, se critica duramente el sistema estatal y social comunista de su país y se pide una renovación fundamental. En el comunicado, hecho público el pasado 24 de enero, al que ha tenido acceso Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) , los autores del comunicado esbozan un sombrío panorama de la situación en la república insular. «Estamos viviendo el colapso de un modelo económico, político y social», afirman, «Cuba necesita cambios políticos. Necesitamos superar el autoritarismo».

Defensa de la dignidad del hombre y la mujer

Al mismo tiempo, los autores del llamamiento esbozan el sueño de «una república donde se rinda culto a la dignidad plena de todo hombre y mujer». Explican su propio compromiso político partiendo de «un compromiso político-económico-social que brota de la fe». Se trata de «transformar el mundo según la imagen del hombre pleno que hemos contemplado en Cristo».

Panorámica de La Habana. (ACN)

Por el contrario, los autores del manifiesto consideran que el sistema vigente desde la revolución comunista a finales de los años cincuenta no es reformable. Literalmente dicen: «Aunque previsible por fundamentarse en una filosofía que ignora la verdad sobre lo que da sentido pleno al ser humano, el sistema económico, político y social que define los destinos de Cuba desde 1959, ha sido incapaz de evolucionar».

En particular, los autores lamentan la difícil situación económica de Cuba. El trabajo no permite al pueblo «el acceso a comprar dignamente lo que necesita. Vive acosado por un grave desabastecimiento, por precios prácticamente inalcanzables».

«Casi imposible vivir sin incurrir en ilegalidades»

«La casi imposibilidad de vivir sin incurrir en ilegalidades, hace del “mercado negro” un aliado indispensable de la subsistencia y un ámbito dominado por el robo, el soborno y hasta el chantaje. El ambiente de “sálvese quien pueda”, donde todo vale, muestra una corrupción que permea prácticamente todos los estratos sociales», sigue diciendo el texto.

A esto se suma la sensación de ser continuamente espiados, lamentan los autores. A veces —dice el llamamiento— la persona, sin culpa alguna, se siente temerosa debido al excesivo control de los órganos de Seguridad del Estado que incluso llegan hasta la vida estrictamente privada de las personas.

Destrucción de la familia y emigración

El texto también lamenta las consecuencias de la situación para la familia cubana. Así, la emigración para buscar trabajo desestructura muchos hogares. «Frecuentemente, la única vía para mejorar la calidad de vida, tiene como consecuencia la separación de sus miembros».

Según los autores del texto, la frustración económica y la lucha cotidiana y fatigosa por la existencia provocan la pérdida del horizonte moral. «No pocas veces, el anuncio de un hijo, que debería ser un motivo de esperanza y alegría, se convierte en causa de incertidumbre y preocupación y termina en el aborto», se dice en el comunicado. Para superar la crisis, los autores proponen diversas medidas. Por ejemplo, se necesita con urgencia mejores marcos legales.

Impunidad legal de los afines al gobierno

«El hecho de que no existan bufetes de abogados que trabajen con independencia del control del Estado, promueve la impunidad de un sector de la sociedad afín al gobierno, a la vez que pone en peligro cualquier iniciativa políticamente diversa y pacíficamente presentada», dicen los autores.

Además, se precisa un diálogo que incluya también a los cubanos exiliados que viven en el extranjero. Se necesita «el reconocimiento de la plena ciudadanía de los cubanos residentes en el exterior. Significa que estos también puedan participar activamente en la toma de decisiones de la sociedad cubana». Los autores se refieren de este modo a los cubanos que han huido de la isla, de la revolución comunista, desde 1959.

Para los autores del llamamiento es decisivo optar por la verdad. «Vivir en la verdad tiene un precio a veces alto, pero nos hace libres interiormente, más allá de toda coerción externa. Vivir en la mentira es vivir en cadenas». Esta «opción fundamental por vivir en la verdad y en la libertad nos descubre nuestro real poder como ciudadanos. Somos un gigante dormido que puede hacer que Cuba cambie».

Aludiendo a la ideología oficial atea, los autores dicen: «Este pueblo, hace muchos años, le dio la espalda a Dios, y cuando un pueblo le da la espalda a Dios, no puede caminar». El llamamiento finaliza apelando a la vuelta a Dios: «Nosotros, como creyentes, consideramos que es momento, como pueblo, de volver a Dios».

ACN apoya proyectos pastorales en Cuba, para que la Iglesia pueda cumplir su misión, también en condiciones difíciles. Entre otros programas, ayuda en la renovación de parroquias, la reparación de vehículos usados y en el fortalecimiento de la familia.

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Tomado de https://pensemosjuntoscuba.wordpress.com/

En honor de nuestra Madre y Patrona, Reina de Cuba, Madre de la Caridad

1. Hermanos cubanos:

Como creyentes en Dios, sacerdotes, consagrados, laicos, como hombres y mujeres de buena voluntad, como cubanos que amamos a nuestra patria y que soñamos un futuro luminoso para ella, enviamos este mensaje, nacido del amor.

Convencidos de que, como nos enseñó el Padre Félix Varela, «no hay Patria sin virtud, ni virtud con impiedad» y que el bien y la paz solo son posibles en la conjugación de la justicia, la misericordia y la verdad.

Deseando, como José Martí, una República donde se rinda culto a la dignidad plena de todo hombre y mujer, independientemente de sus pensamientos, de sus posturas e incluso de sus pecados personales.

Siendo coherentes con nuestra conciencia, que no nos permite permanecer callados de frente a la construcción del presente y del futuro de nuestra nación; porque no queremos ser «personas que se lavan las manos como el gobernador romano y dejan correr el agua de la historia sin comprometerse» [1].

En comunión con el magisterio de los Obispos Católicos de Cuba que, en el número 13 de su reciente mensaje navideño, nos invitan a «que no tengamos que esperar a que nos den desde arriba lo que debemos y podemos construir nosotros mismos desde abajo».

Bajo la inspiración del esclarecedor mensaje de San Juan Pablo II, que hace veintitrés años nos urgió a «ser protagonistas de nuestra propia historia personal y nacional» [2].

Queremos dar voz a nuestros pensamientos y sentimientos: alegrías y tristezas, frustraciones e ilusiones… sabiendo que no son sólo nuestros sino de una gran parte de nuestro pueblo cubano en cada una de las orillas donde palpita el corazón de Cuba, porque somos una única nación en la isla y en la diáspora. «El cubano sufre, vive y espera aquí y también sufre, vive y espera allá afuera» [3].

2. He escuchado el lamento de mi pueblo [4]

La Palabra de Dios es luz para lo que vive nuestra patria hoy.

En el libro del Éxodo, la Biblia nos relata la historia de Moisés, el hombre al cual Dios se manifiesta con la intención de liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto, y al cual le dice: «He visto la aflicción de mi pueblo (…) He oído el clamor que le arrancan sus opresores y conozco sus angustias. Voy a bajar para librarlo (…) Ponte en camino que yo te envío»[5].

Dios ve, escucha y siente con su corazón de Padre lo que vive su pueblo, no le pasan desapercibidos sus tristezas, sus angustias y su clamor. Pero Dios no se detiene en una constatación estéril, sino que expresa su compasión como compromiso.

Sin embargo, la liberación no es obra solo de Dios, o de Moisés; es obra también de un pueblo que se une en torno a la fe y al ansia de libertad. El pueblo tiene que co-implicarse, ponerse en camino, y aprender a vivir en libertad a través de un inmenso desierto que le supone numerosas renuncias, la tentación de preferir ciertas comodidades a la libertad, pensar que el esfuerzo ha sido inútil y de que nunca alcanzarán el futuro que tanto ansían.

Estamos persuadidos de que este texto habla al corazón de nuestra realidad presente. Dios lo conoce todo, nada escapa de su mano. El presente y el futuro de Cuba también están en sus manos. Pero Dios trabaja con nosotros, y nos pide, como a Moisés, actuar nuestra parte de responsabilidad y libertad. Decía San Agustín: «El Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti».

3. He visto…, he oído…, conozco… [6]

Soñar a Cuba y continuar construyendo nuestra sociedad es posible, solamente, si partimos de su realidad. La contemplamos con inmenso amor, como lo hace un hijo con su madre; y también con mirada crítica, como lo hace un hijo adulto que ha renunciado a permanecer como un eterno inmaduro. Ponemos aquí nuestra visión sintética, pues los fenómenos sociales son siempre complejos.

La sociedad cubana es diversa y heterogénea.

No existe ya aquella pretendida y a la vez artificial uniformidad social. En Cuba coexisten diversos estratos sociales y económicos. La presencia de clases sociales y el progresivo ahondamiento de sus diferencias es una realidad palpable y especialmente dolorosa cuando los más pobres sufren los embates de medidas económicas que los dejan desamparados.

Cuba también es diversa desde el punto de vista político e ideológico. Hay un sector afín a la ideología oficial que sustenta el Estado, y también hay numerosos sectores en la sociedad civil con otras orientaciones ideológicas que, aunque no son reconocidas oficialmente, están presentes, algunas de ellas con organización, y ejercen un influjo real en la sociedad.

El acceso a internet y a las redes sociales, aunque limitado y monitoreado, ha roto la barrera estatal que contenía e incluso impedía el flujo de información y la capacidad del ciudadano común para generarla. Precisamente este creciente fenómeno de comunicación social manifiesta que existe una diferencia entre la opinión pública y la opinión oficialmente publicada. Hay una realidad que no se publica, negándola en nombre de la ideología.

Estamos viviendo el colapso de un modelo económico, político y social.

Aunque previsible por fundamentarse en una filosofía que ignora la verdad sobre lo que da sentido pleno al ser humano, el sistema económico, político y social que define los destinos de Cuba desde 1959, ha sido incapaz de evolucionar. Han sido muchas las propuestas para reactivarlo, una especie de cadena interminable de promesas incumplidas de “ahora sí”. A este propósito ya los obispos cubanos alertaban en la carta pastoral «El amor todo lo espera» del año 1993: «Más que medidas coyunturales de emergencia, se hace imprescindible un proyecto económico de contornos definidos, capaz de inspirar y movilizar las energías de todo el pueblo».

La continua promesa incumplida ha llevado a un cansancio y a un escepticismo que cae como una densa nube sobre el cubano de a pie. Éste, a menudo, siente que se hunde en el desaliento por vivir en un país cuyo futuro feliz se aleja, como el horizonte, con cada paso.

Asistimos en este momento a medidas extremas. Las tiendas en MLC y el llamado ordenamiento económico amargan aún más la cotidianidad de este pueblo. Su trabajo no le permite el acceso a comprar dignamente lo que necesita. Vive acosado por un grave desabastecimiento, por precios prácticamente inalcanzables, y por tener que pagar en una moneda extranjera que con su esfuerzo no puede ganar. Esta situación lacera el valor del trabajo y con él, la mismísima dignidad humana. Depender de lo que otros manden del fruto de su trabajo, nos coloca inevitablemente en una situación de mendicidad.

No se puede desligar lo económico de lo político. Como ya lo advertía «El amor todo lo espera» en su número 46, Cuba necesita cambios políticos. Con esta intuición de los obispos cubanos, hoy son muchos los que se comprometen por un cambio pacífico y, lamentablemente, reciben la represión por respuesta. Empeñarse en superar la precariedad y llevar a Cuba a un futuro digno, tiene que pasar por el reconocimiento de la realidad y por la escucha de aquellos que con buena voluntad ofrecen alternativas. La política necesita escuchar a la realidad y partir de ella, de lo contrario se convierte en ideología. Es un absurdo con terribles consecuencias sacrificar la realidad en el altar de una ideología.

La generalización de la corrupción.

La doble moral y la mentira se han convertido en elementos cada vez más habituales de nuestra cotidianidad. La falta de libertad de pensamiento y la censura estimulan la incoherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace. Por otra parte, la casi imposibilidad de vivir sin incurrir en ilegalidades, hace del «mercado negro» un aliado indispensable de la subsistencia y un ámbito dominado por el robo, el soborno y hasta el chantaje. El ambiente de «sálvese quien pueda», donde todo vale, muestra una corrupción que permea prácticamente todos los estratos sociales.

A esto se suma la sensación de que continuamente estamos siendo espiados, de que podemos «caer en desgracia». Esta sensación, confirmada por la delación de la que, como víctimas o testigos, todos tenemos experiencia, siembra la duda, mata la confianza e impide la unidad que, como pueblo, tanto necesitamos. A veces hasta sin culpa alguna, la persona se siente temerosa debido al «excesivo control de los órganos de Seguridad del Estado que llega a veces, incluso, hasta la vida estrictamente privada de las personas. Así se explica ese miedo que no se sabe bien a qué cosa es, pero se siente, como inducido bajo un velo de inasibilidad»7.

La misma voz oficial del Estado ha reconocido la necesidad de rescatar valores, pero no basta decirlo ni amenazar con castigos severos, se necesita poner remedio en las causas, en el origen mismo de la corrupción. Este «poner remedio a la corrupción» pasa, necesariamente, por proteger a la familia y renovar el sistema educativo.

La crisis de la familia: una herida en el alma de Cuba.

El ambiente que vivimos incide directamente en la familia cubana. Muchos hogares se desestructuran por la separación que implican la emigración y las misiones. Frecuentemente, la única vía para mejorar la calidad de vida, tiene como consecuencia la separación de sus miembros.

La frustración económica y la lucha cotidiana y fatigosa por la existencia provocan la pérdida del horizonte moral. La familia cubana, centrada en la sobrevivencia, corre el peligro de cerrarse a la vida. No pocas veces, el anuncio de un hijo, que debería ser un motivo de esperanza y alegría, se convierte en causa de incertidumbre y preocupación, y termina en el aborto.

En el otro extremo del ciclo familiar, los ancianos, tantas veces solos, carecen de una economía que los sustente, a pesar del aumento de las pensiones, además de la ausencia de medicamentos imprescindibles y del necesario afecto.

Es justo reconocer que incluso en medio de la crisis, el pueblo cubano valora la familia y trata de crear caminos de felicidad.

Crisis del sistema educativo.

Aunque el pueblo cubano es alfabetizado, el sistema de educación está en crisis. La subordinación de los intereses educativos al sistema político-ideológico, provoca que el nivel académico haya bajado drásticamente en los últimos decenios. Este sometimiento de la educación a la política explica la mutilación del pensamiento crítico, la imposición de un esquema único de reflexión en el que pocos creen, la precariedad de medios y de personas competentes, la no apertura oficial a otras formas de educación, que se apruebe a estudiantes por conveniencia y que se hostigue y hasta se excluya del sistema de educación superior a aquellos cuyo modo de pensar es distinto al oficialismo.

4. El clamor de mi pueblo.

Vivimos un momento crítico de nuestra historia nacional. Los ensayos oficiales de respuesta revelan que la crisis implica a la estructura misma del sistema, lo cual se ha manifestado de un modo evidente en la negativa a sostener un diálogo abierto y transparente, promoviendo la violencia verbal, psicológica y física, en lugar de buscar un debate realista e inclusivo que exponga las diversas propuestas y conduzca a soluciones evaluables.

Necesitamos superar el autoritarismo, de manera que se evite «la tentación de apelar al derecho de la fuerza más que a la fuerza del derecho» [8] y todos los hijos de esta tierra podamos sentarnos, en igualdad de condiciones, en la mesa de un diálogo nacional, pues Cuba es de todos y para todos los cubanos. No es ético adjetivar la Patria y conceder carta de ciudadanía a unos pocos privilegiados miembros de un partido.

Como ya expresaron los obispos cubanos en su mensaje [9] a propósito de la última reforma constitucional: «Lo absoluto de tal afirmación [sólo en el socialismo y en el comunismo el ser humano alcanza su dignidad plena] que aparece en el texto constitucional excluye el ejercicio efectivo del derecho a la pluralidad de pensamiento acerca del hombre y del ordenamiento de la sociedad (…) cabe recordar la frase de José Martí: Una constitución es una ley viva y práctica que no puede construirse con elementos ideológicos» [10]. Tampoco es ético y sí «muy discutible el valor del castigo para humanizar, sobre todo cuando este rigor se ejerce en el ámbito de la simple expresión de las convicciones políticas de los ciudadanos»[11].

Volviendo al relato bíblico, cuando Dios libera a su pueblo bajo la guía de Moisés, no habla contra los egipcios (los opresores). Ellos, si no se hubiesen obstinado en su maldad, haciéndose esclavos del sistema que habían construido, hubieran podido escuchar también la voz del Padre, porque él «no quiere la muerte del pecador sino que se convierta de su mala vida»[12]. Pero el Faraón persiste en la injusticia y el atropello del pueblo. Aun fingiendo escuchar a Moisés, no cumple el pacto y falta reiteradamente a su palabra, y esto le atrae la ruina y la muerte. De este modo el Faraón y sus ministros, que creen perseguir al pueblo mientras escapa de la esclavitud, quedan atrapados por su propia persecución. Es el drama de la libertad humana cuando se autoerige en dios y termina rendida al pecado. Como dice el Salmo 33: «La maldad da muerte al malvado»[13].

5. Ponte en camino que te envío [14]

El pueblo cubano, aunque lentamente, ha ido superando y desaprendiendo la indefensión. Es un importantísimo camino de empoderamiento y de recuperación de la autoestima social. Es importante que lleguemos a sentirnos más fuertes, que nos convenzamos de que podemos actuar y vivir sin dejarnos paralizar por el miedo, de modo que logremos expresarnos libremente, buscar el bien y la justicia conservando la paz, y ser críticos de nuestra realidad, porque, de hecho, es un deber de todos aportar a la construcción de una Cuba nueva.

Para los creyentes existe un compromiso político-económico-social que brota de la fe, ésta nos lanza al mundo a transformarlo, a humanizarlo según la imagen del hombre pleno que hemos contemplado en Cristo. Como nos dijo Benedicto XVI: «El derecho a la libertad religiosa (…) legitima que los creyentes ofrezcan una contribución a la edificación de la sociedad. Su refuerzo consolida la convivencia, alimenta la esperanza en un mundo mejor, crea condiciones propicias para la paz y el desarrollo armónico, al mismo tiempo que establece bases firmes para afianzar los derechos de las generaciones futuras» [15].

Con el Papa Francisco estamos convencidos de la necesidad de «conversar desde la verdad clara y desnuda (…) ya no hay lugar para diplomacias vacías, para disimulos, para dobles discursos, para ocultamientos, para buenos modales que esconden la realidad»16. En Cuba la democracia no será una realidad mientras la pluralidad y la diversidad de pensamientos no sean aceptadas y respetadas en el proyecto de Nación, sabiendo que la auténtica libertad de la persona «encuentra su plenitud en el ejercicio de la libertad de conciencia, base y fundamento de los otros derechos humanos»[17].

Los gobiernos existen para el pueblo y por el pueblo. Así como un ciudadano común tiene derechos y deberes, del mismo modo los tiene el Estado. Es hora de superar la falacia de que debemos agradecer lo que son deberes del Estado. Salud, educación, bienestar social, paz civil, ocio y recreación, democracia y libertad de expresión… entre otros, no son regalos sino derechos y el Estado existe para garantizarlos.

Necesitamos con urgencia:

– Mejores marcos legales. El hecho de que no existan bufetes de abogados que trabajen con independencia del control del Estado, promueve la impunidad de un sector de la sociedad afín al gobierno, a la vez que pone en peligro cualquier iniciativa políticamente diversa y pacíficamente presentada.

– El reconocimiento de la plena ciudadanía de los cubanos residentes en el exterior. Significa que estos puedan participar también activamente en la toma de decisiones de la sociedad cubana. Como acontece a todos los ciudadanos de cualquier país democrático, todo cubano debe poder, desde su residencia en el exterior, participar cívicamente en los destinos de su nación.

– Entender lo que significa la reconciliación nacional. Como pueblo, tenemos heridas y conflictos no resueltos. Queremos reconciliarnos para vivir bien y en paz, y esto solo será posible reconociendo la existencia de los conflictos y buscando la solución en medio de ellos. «Cuando los conflictos no se resuelven sino que se esconden o se entierran en el pasado, hay silencios que pueden significar volverse cómplices de graves errores y pecados. Pero la verdadera reconciliación no escapa del conflicto sino que se logra en el conflicto, superándolo a través del diálogo y de la negociación transparente, sincera y paciente»18.

– Entender la relación entre amor y verdad. Un error común es pensar que la predicación del amor excluye el decir la verdad en su realismo dramático. Jamás será prudencia torcer la verdad o reconocerla solo parcialmente. En la carta encíclica Fratelli Tutti el Papa Francisco nos advierte que: «No se trata de proponer un perdón renunciando a los propios derechos ante un poderoso corrupto, ante un criminal o ante alguien que degrada nuestra dignidad. Estamos llamados a amar a todos, sin excepción, pero amar a un opresor no es consentir que siga siendo así; tampoco es hacerle pensar que lo que él hace es aceptable. Al contrario, amarlo bien es buscar de distintas maneras que deje de oprimir, es quitarle ese poder que no sabe utilizar y que lo desfigura como ser humano. Perdonar no quiere decir permitir que sigan pisoteando la propia dignidad y la de los demás (…). Quien sufre la injusticia tiene que defender con fuerza sus derechos y los de su familia precisamente porque debe preservar la dignidad que se le ha dado, una dignidad que Dios ama»[19].

– Optar por la verdad. Necesitamos vivir la verdad en cada decisión de la vida cotidiana. No colaborar con lo que no creo, no participar de la violencia, los actos de repudio, la delación del hermano. ¿Por qué desfilar cuando no comparto las razones del desfile? ¿Por qué asentir en una reunión cuando no estoy de acuerdo? ¿Por qué callar cuando dentro de mí sé que no están diciendo la verdad? ¿Por qué aplaudir si estoy en desacuerdo? ¿Por qué escuchar a mis miedos y no a mi razón? Vivir en la verdad tiene un precio a veces alto, pero nos hace libres interiormente, más allá de toda coerción externa. Vivir en la mentira es vivir en cadenas y como alecciona el Himno de Bayamo: «En cadenas vivir, es vivir en afrenta y oprobio sumidos».

6. Miren que realizo algo nuevo, ya está brotando, ¿no lo notan? [20]

Esta opción fundamental por vivir en la verdad y en la libertad nos descubre nuestro real poder como ciudadanos. Somos un gigante dormido que puede hacer que Cuba cambie, basta despertar. Los que cierran sus ojos ante la aflicción de este pueblo, los que se empeñan en que Cuba no cambie, tienen el poder que le hemos concedido pensando que no podemos hacer nada. Algunos esperan el cambio desde arriba, otros aspiran que llegue una especie de líder mesiánico que arregle todo; sin embargo- ya lo hemos dicho- el cambio empieza por nosotros, por nuestro interior.

Emprendamos el camino, dejemos de escuchar nuestros miedos, creamos en nuestra fuerza como pueblo. Es importante que nos convenzamos de que sí podemos hacer algo y de que por humilde que parezca, nuestro aporte es poderoso. Reza un proverbio italiano que «si un pequeño hombre en su pequeño mundo, hace una pequeña cosa, el mundo cambia». El primer paso debe ser vaciarnos de odio, porque nada bueno puede construirse sobre el odio. Nuestra primera victoria será «que no tenemos odio en el corazón»[21].

Vacíos de odio, renunciamos absolutamente a la violencia, a la agresión incluso verbal, a la calumnia, a los métodos de los que hoy son víctimas los que proponen un camino nuevo para Cuba. Son métodos caducos e indignos de esa nueva Cuba que empezamos a construir. Una nueva Cuba debe ser humana y humanizadora de sus ciudadanos. Nuestro camino no tiene nada que ver con el odio y la violencia; y sí con una unidad que no excluye. El cambio bueno y necesario no es posible si permanecemos divididos. Urge deponer intereses particulares y pensar proyectos y destinos comunes.

Rompamos las cadenas, las peores son las que llevamos en la mente y el corazón. Optemos por la verdad, y actuemos como hombres y mujeres que ya son libres. «La conquista de la libertad en la responsabilidad es una tarea imprescindible para toda persona»[22]. Escuchemos nuestra conciencia y empujemos con cada palabra y con cada acción en la dirección correcta de la historia, en la dirección de la libertad de esa Cuba nueva y feliz que ha comenzado a ser realidad en nosotros.

7. Epílogo

Hemos compartido esta reflexión en el respeto y la valoración de aquellos hombres y mujeres de buena voluntad que en el ejercicio de su libertad han decidido no profesar la fe y que también comparten nuestros deseos de renovación, conscientes de que la realidad nos interpela a todos y de que una Cuba para el bien de todos solo se puede edificar desde el aporte sincero de cada uno.

Nosotros, como creyentes, consideramos que es momento, como pueblo, de volver a Dios. Este pueblo, hace muchos años, le dio la espalda a Dios, y cuando un pueblo le da la espalda a Dios, no puede caminar. Como decía San Agustín: «Cuando uno huye de Dios, todo huye de uno». Y nosotros huimos de Dios, y le dimos la bienvenida a los ídolos, a aquellos que nos prometieron un mundo mejor sin Dios, desoyendo también a Martí que advertía que «un pueblo irreligioso morirá, porque nada en él alimenta la virtud»[23]. Sí, es momento, como pueblo, de volver el rostro a Dios, y de volver a escuchar en la zarza ardiente sus esperanzadoras palabras:

«He visto la aflicción de mi pueblo… He oído el clamor que le arrancan sus opresores y conozco sus angustias. Voy a bajar para librarlo… Ponte en camino que yo te envío». [24]

En Cuba, a 24 de enero de 2021

XXIII aniversario de la Misa de San Juan Pablo II por la Patria, en Santiago de Cuba

1 Papa Benedicto XVI, «Homilía en la misa celebrada en La Habana», 28 de marzo de 2012.

2 Papa Juan Pablo II, «Discurso en la ceremonia de bienvenida en el Aeropuerto Internacional José Martí en La Habana», 21 de enero de 1998. Nro. 2.

3 Pedro Meurice Estíu, «Discurso de bienvenida a Juan Pablo II», 24 de enero de 1998.

4 Ex3,7.

5 Ex 3, 7-8.10.

6 Cfr. Ex 3, 7-8.

7 COCC, «Carta Pastoral El Amor todo lo espera», núm. 46.3.

8 Papa Francisco, «Carta Encíclica Fratelli Tutti», núm. 174.

9 COCC, «Mensaje de los Obispos Católicos Cubanos en relación con la nueva Constitución de la República de Cuba que será sometida a referendo», 2 de febrero de 2019.

10 José Martí, «Carta de New York», 23 de mayo de 1882, Obras Completas, Tomo IX, pp. 307 – 308.

11 COCC, «Carta Pastoral El Amor todo lo espera», núm. 39.

12 Ez 33, 11.

13 Salmo 33, 22.

14 Ex 3, 10.

15 Papa Benedicto XVI, «Homilía en la misa celebrada en La Habana», 28 de marzo de 2012.

16 Papa Francisco, «Carta Encíclica Fratelli tutti», núm. 226.

17 San Juan Pablo II, «Homilía en la misa celebrada en La Habana», 25 de enero de 1998. 18 Papa Francisco, «Carta Encíclica Fratelli tutti», núm. 244.

19 Papa Francisco, «Carta Encíclica Fratelli tutti», núm. 241.

20 Is 43, 19.

21 Oswaldo Payá Sardiñas, «Discurso al recibir el premio Sajarov», 17 de diciembre de 2002.

22 Juan Pablo II, homilía en la Misa celebrada en La Habana el 25 de enero de 1998, nro. 6

23 José Martí, «Viajes, crónicas, diarios, juicios», Obras Completas, Tomo XIX, Ed. Ciencias Sociales, 1991, p. 391.

24 Ex 3, 7-8.10.

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viernes, noviembre 29, 2019

Impactante revelación de Pablo Milanés: "En la Cuba revolucionaria hubo campos de concentración y a mi también me enviaron allí"



Impactante revelación de Pablo Milanés: "En la Cuba revolucionaria hubo campos de concentración y a mi también me enviaron allí"

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El reconocido cantautor recordó cuando el régimen de Fidel Castro lo obligó a cumplir trabajos forzados en las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP). "Condenaron a miles de muchachos jóvenes simplemente porque pensaban libremente", contó
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29 de marzo de 2018

El cantautor cubano Pablo Milanés, uno de los fundadores del movimiento de la Nueva Trova Cubana, definió como "campos de concentración" a las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) que existieron en la isla entre 1965 y 1968.

En una entrevista del diario chileno La Tercera, Milanés habló de las UMAP como "un asunto muy oscuro de la historia de la Cuba revolucionaria" adonde miles de jóvenes fueron enviados a "reeducarse" por órdenes de Fidel Castro.

(El joven Pablo Milanés cuando cantaba con el cuarteto del Rey; época en que fue internado en la UMAP. Foto y comentario añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

"Fue condenar a miles de muchachos jóvenes a campos de concentración simplemente porque pensaban libremente, ni siquiera porque pensaban lo contrario, sino porque eran librepensadores y tenían opiniones", expresó uno de los íconos de la música hispanoamericana.

Las UMAP funcionaron entre 1965 y 1968 y Pablo Milanés estuvo en uno de esos centros sometido a trabajos forzados, pero logró escapar y huyó hacia La Habana, donde luego fue encarcelado por desacato.

"Siempre lo recuerdo, pero nadie lo refleja nunca. Hago muchas entrevistas en Cuba y cuando hablo de las UMAP es como si hablara del diablo, porque es una pena que se lleva dentro, no han podido corregirla ni pedir perdón tampoco por lo que hicieron", dijo.

"Y no hablemos más de eso, porque fue un asunto muy muy oscuro de la historia de la Cuba revolucionaria: hubo campos de concentración. Fueron 50.000 jóvenes los que estuvieron en los campos de concentración, y entre ellos yo también", añadió.

El periodista de La Tercera le preguntó por qué siguió creyendo en la revolución después de eso que vivió. Y Milanés respondió: "Porque yo soy revolucionario. Ellos no, yo sí".

El músico de 75 años de edad no espera que el Gobierno cubano pida perdón alguna vez. "He dicho que pidan perdón, pero no lo han hecho", afirmó.
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En la UMAP  no sólo habían  homosexuales:  en la UMAP también se encontraban  jóvenes  que la tiranía Castrista pensara que  no eran simpatizante de la revolución o que no  cumplieran los parámetros ¨del hombre nuevo¨ que el Castro - comunismo  deseaba tener en Cuba.

















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