sábado, enero 06, 2024

Marnia Briones Andre, hija del historiador cubano de 82 años Newton Briones Montoto asegura que la muerte de su padre fue un lamentable homicidio producto de una pelea

 Tomado de https://www.cubanet.org

Hija del historiador Newton Briones dice que su padre no fue asesinado

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La mujer aseguró que no se trató de un asesinato, sino de un lamentable homicidio producto de una pelea

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(Newton Briones Montoto  y Ciro Bianchi  en una conferencia de  historia sobre el tema de las acusaciones de Eduardo R. Chibás  a Aureliano Sánchez Arango. Fotos y comentarios añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

MIAMI, Estados Unidos. — Marnia Briones Andre, hija del fallecido historiador cubano Newton Briones Montoto, negó que la muerte de su padre estuviese vinculada a un asesinato.

En una publicación colgada en redes sociales el pasado 31 de diciembre, la mujer aseguró que no se trató de un asesinato, sino de un lamentable homicidio producto de una pelea.

(Newton Briones Montoto)

“Hago esta publicación por otros motivos. El primero es aclarar que mi padre no fue asesinado, ni lo asaltaron, ni fue un ataque del enemigo. Fue un lamentable homicidio producto de una pelea, que aún no se sabe que la ocasionó, ni como alguien puede pelear con una persona de 82 años hasta llevarla al estado en el que él quedó, un coma profundo por cuatro días”, escribió Marnia Briones en su cuenta de Facebook.

La hija del fallecido historiador indicó que las investigaciones sobre el caso estaban en marcha y que no revelarían más detalles hasta que el caso no estuviese terminado.

Marnia Briones también pidió a amigos y conocidos no compartir más publicaciones sobre el “asesinato” de su padre.

“Primero, es mentira; y segundo: como familia no queremos que él sea tomado como banderín para hablar de la violencia en Cuba ni de nada político. Hemos pasado días terribles, con mucha incertidumbre, angustia, tristeza y desesperación. Espero que comprendan nuestro dolor.

La mujer agradeció a los médicos de la terapia intensiva del Hospital Militar donde su padre fue atendido, así como a los oficiales de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) “que me acompañaron desde el primer día”.

La noticia sobre la muerte de Newton Briones Montoto trascendió el pasado 29 de diciembre. Diferentes versiones de los hechos coincidían en que el ensayista e historiador perdió la vida tras haber sido víctima de un robo

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Tomada de https://www.facebook.com/

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Carlos Dieguez
2013

Debate sobre la polémica Aureliano VS Chibás



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martes, abril 26, 2022

Fallece el relevante académico cubano Manuel Márquez Sterling y Domínguez autor del libro Cuba 1952-1959. The True Story of Castro´s Rise to Power


 Tomado de https://www.radiotelevisionmarti.com/

Fallece el académico cubano Manuel Márquez Sterling y Domínguez


Por Redacción Radio Televisión Martí

Abril 24, 2022

El académico cubano Manuel Márquez Sterling y Domínguez falleció este sábado, 23 de abril, en Plymouth, New Hampshire donde vivía hace años, informó su hermana, la escritora y profesora Uva de Aragón.

Nacido en La Habana en 1931, Márquez Sterling y Domínguez se graduó de Derecho por la Universidad de La Habana. En 1960 se exilió en Estados Unidos, donde desarrolló una larga carrera docente. Era profesor Emeritus de Plymouth State University, donde enseñó Historia por varias décadas.

Publicó las novelas Hondo Corre el Cauto y La Cúpula, y el ensayo histórico Cuba 1952-1959. The True Story of Castro´s Rise to Power. Colaboró, además, con su padre, el intelectual y político cubano Carlos Márquez Sterling, en la elaboración del volumen Historia de la Isla de Cuba, y recopiló parte de la correspondencia de este en Memorias de un Estadista.

Amante de la ópera y del baseball, Márquez Sterling y Domínguez a menudo impartía conferencias sobre estos temas, al igual que sobre la historia contemporánea cubana, señaló Uva De Aragón.

Su hija mayor, Gloria Victoria Márquez Sterling Tanner, falleció en 2020.

Lo sobreviven su viuda, Gloria Sánchez Márquez Sterling; sus hijas, Carolina y Loli Márquez Sterling; su nieto, Nicholas Tanner; sus sobrinos, Carlos y Guillermo Márquez Sterling; sus hermanas Lucía A. Pérez, Uva de Aragón y Gloria A. Baker, y otros familiares.

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Opiniones Pedro Corzo entrevista a Manuel Marques 



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Adiós a un maestro: Manuel Márquez-Sterling

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El historiador Manuel Márquez-Sterling y Domínguez nos dejó este 23 de abril en su exilio de Nuevo Hampshire, tan lejos de su adorada patria.
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Por Daniel I. Pedreira
25 de, 2022 

MIAMI, Estados Unidos. – Cuba ha perdido a uno de sus historiadores más destacados y consecuentes, al que, por desgracia, gran parte de los cubanos desconocen. Manuel Márquez-Sterling y Domínguez nos dejó este 23 de abril en su exilio de Nuevo Hampshire, tan lejos de su adorada patria. En sus 90 años de vida fue testigo de los procesos políticos de Cuba y del exilio. Se crió en el seno de una familia intelectual y política, en un país donde el apellido Márquez-Sterling ocupó un lugar de honor en la vida cívica del país desde la gesta independentista. 

Con su padre, el reconocido estadista cubano Carlos Márquez-Sterling y Guiral, escribió Historia de la Isla de Cuba (1975), dándole formato de libro de texto para la enseñanza de la juventud cubana. Publicó las memorias de su padre, de forma epistolar, en Carlos Márquez-Sterling: Memorias de un Estadista (2005). Su última obra publicada, Cuba 1952-1959: The True Story of Castro’s Rise to Power (2009) documenta la caída de la República y la llegada al poder de la dictadura castrista. 
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Memories of Plymouth: CUBA / Manuel & Gloria Marquez-Sterling (2018)



Dr. Manuel Marquez-Sterling (2009) Part 2




Dr. Manuel Marquez-Sterling (2009) Part 3






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lunes, agosto 03, 2020

La Gallina escarbadora o La Habana nunca necesitó de un Eusebio Leal mientras fue libre y espléndida

s://www.hechosdehoy.com/
La Habana nunca necesitó de un Eusebio Leal mientras fue libre y espléndida


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Tras la muerte del historiador de La Habana, se ha desatado una pandemia de pésames. Muchos sentidos, otros, para cazar likes. No pocos son deudores de esa rimbombante cursilería de la que estaba plagada la prosa y la oralidad del siempre leal Eusebio.
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Por Camilo Venegas
1 agosto,  2020

Bladimir Zamora tenía una gracia única para poner nombretes, porque a ese humor innato con el que salió de Cauto del Paso, le sumaba su inteligencia y su cubanía. A Eusebio Leal le puso la Gallina Escarbadora. Nunca más lo llamamos por su nombre, ni él ni los que sabíamos del mote.

Tras la muerte del historiador de La Habana, se ha desatado una pandemia de pésames. Muchos realmente sentidos. Otros, hechos para cazar likes. No pocos son deudores de esa rimbombante cursilería de la que estaba plagada la prosa y la oralidad del siempre leal Eusebio.

Dejémonos de hipocresía. La Habana nunca necesitó de un Eusebio Leal mientras fue libre y espléndida. Durante los 440 años que se construyó todo lo que define a la ciudad (desde 1519 hasta 1959), jamás precisó de un cortesano que la ensalzará. Bastaban los habaneros para ello.

Eusebio Leal no fue un historiador (su trabajo, de hecho, está plagado de imprecisiones y hasta de ficciones), fue un escenógrafo. Maquilló una parte ínfima de la ciudad (si se compara con el tamaño de los escombros) y la convirtió en un escenario inanimado para recibir visitas ilustres y producir postales.

Renay Chinea logra retratarlo en un párrafo: “Era un pésimo historiador. No obstante, un escritor deplorable. Sin embargo, su intelectualidad es nula y quien lo acuse de buen servidor público, es un embustero. Hemos salido de un hombre cutre y engolado. Lamepapas, lamereyes, lamegenerales de la fotografía oficial. Un esperpéntico fingidor. Y ahí me paro”.

Sus elogios al dictador Fidel Castro quedarán para siempre entre las más ridículas guataconerías de la historia de Cuba. Su incondicional servilismo, lo llevó a firmar aquella ominosa carta que apoyaba el fusilamiento de tres habaneros. El propio régimen debería sentirse avergonzado de que, tras 61 años de colectividad forzada, la salvación de una ciudad se le atribuya a una sola persona. 

Si La Habana no se murió cuando perdió a Casal, Lezama o Portocarrero, no lo hará por Eusebio. Nadie se va a morir, menos ahora que esa mujer en ruinas inclina el ceño.
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En el año 2005  ó 2006 publiqué en este blog mi sospecha de que Eusebio Leal no había tenido como mentor a Emilio Roig de Leuchsering,   ya que  Roig de Leuchsering sustentó la idea que  no había existido  una ceiba cuando la primera misa o fundación de La Habana. A continuación  algo más extenso que publiqué años después:
  Nota del Bloguyista de Baracutey Cubano

Me disgusta mucho cuando Eusebio Leal altera y manipula  la historia por  oportunismo y para su beneficio particular. Lo anterior,  en lo relativo a la alteración y a la manipulación de la historia, lo voy ejemplificar, pero la posible ejemplificación no se agota con ese ejemplo:

 Si mal no recuerdo, alrededor de los años 30s del siglo pasado,  hubo un fuerte debate académico en la Academia de Ciencias de Cuba de aquella época,  entre Don Fernando Ortíz y Emilio Roig de Leuchsering  sobre la existencia o no, de  una ceiba cuando se fundó la ciudad de La Habana  en el lugar que hoy está situada dicha ciudad, pues ese fue el tercer asentamiento de la ciudad  (el primero había sido en la costa sur de la provincia de La Habana cerca del río Mayabeque y el segundo, si mal no recuerdo, cerca del río Almendares). Don Fernando Ortíz era de la opinión de que  esa supuesta ceiba  había existido en el lugar y en el momento donde y cuando  se celebró el primer cabildo y la primera misa; Emilio Roig   de Leuchsering negaba esa existencia. Ambos en varias exposiciones, réplicas y contraréplicas (quedanron su  argumentos científicos  en formas de artículos) defendieron sus puntos de vista y el punto de vista  más aceptado fue el de Emilio Roig de Leuchsering, quien sería años después el supuesto  tutor intelectual de Eusebio Leal, al go que parece que no fue verdad según lo expone Francisco Escobar en un artículo que añadiré al final del artículo de Juan Juan.

No he conocido que nuevos argumentos de la ciencia histórica  le  hayan quitado la razón a Emilio Roig de Leuchsering sobre la no existencia de dicha ceiba; sin embargo, su discípulo (después de muerto su mentor)  retomó la existencia de esa ceiba y la utilizó y utiliza con fines turísticos  para llenar los caudales de su bolsillo y el de la tirania que tanto defiende. 

Los que hemos viajado por la Peninsula de Guanahacabibes  rumbo al cabo de San Antonio (un territorio bastante virgen)   hemos visto que  no hay ceibas  cerca de la costa y que las que existen un poco más alejadas de la costa  son  de baja altura y raquíticas;  el agua salobre  mata a las ceibas al penetrar por sus raices. 

Con las pocas ruinas que quedan de la antigua muralla  de La Habana que resguardaban a la ciudad ocurrió algo parecido cuando Eusebio Leal mando quitarles el revestimiento que tenían para que parecieran más antiguas a los turistas. Recordemos que la pirámide de Keops estaba revestida y que fueron  ciertos conquistadores,  muchos siglos después,  los que le quitaron a las piramides  el revestimiento para utilizar el material en nuevas construcciones;  en la piramide de Keops  solamente queda revestida una parte cercana a la cúspide.

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sábado, agosto 01, 2020

La Habana de Castro contada por Eusebio Leal. Luis Cino Álvarez desde Cuba:


Agosto 1, 2020

Otaola: "¿Eusebio Leal salvó La Habana? ¿Qué fue lo que salvó Eusebio Leal?"

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La Habana de Castro contada por Eusebio

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El sustituto de Historiador, que jamás tendrá su erudición, probablemente será un panzón vividor, de discurso barato, escudado tras “el bloqueo y la falta de recursos”. Y la ciudad se seguirá cayendo. Cómo no. ¡Si se caía con Leal!
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Por Luis Cino Álvarez
1 de agosto, 2020

LA HABANA, Cuba. – La muerte  a los 77 años del Historiador de La Habana Eusebio Leal tras una larga batalla contra el cáncer ha provocado un sinfín de lamentaciones. Hay lamentos y ditirambos de altos personeros del régimen -que era de esperarse- y también, en las redes sociales, tristeza en los comentarios de muchas personas, incluso no simpatizantes del castrismo, bien intencionadas, a las que les preocupa qué va a ser de la capital cubana ahora que no estará Leal.

A esas personas lamento decirles que la ciudad, ante la desidia de las autoridades, se seguirá derrumbando. Como se derrumbaban en vida de Leal, más allá de los límites de su preciado y embellecido casco histórico, las edificaciones en Centro Habana, El Cerro o Diez de Octubre.

El pasado 27 de enero murieron tres niñas aplastadas por un balcón que se derrumbó en el barrio de Jesús María. Hace solo unos días, una mujer del Cerro murió a consecuencia de las lesiones recibidas tras caerle encima el techo de su vivienda y un empleado de Servicios Comunales resultó seriamente herido cuando se desplomó la pared de un edificio apuntalado de la calle Belascoaín convertido en un vertedero de basura.

Sucesos trágicos como estos vienen ocurriendo desde hace décadas, cuando Eusebio Leal, que aún gozaba de buena salud, estaba demasiado ocupado en la restauración de monumentos y edificaciones de interés histórico y velando por la administración de la empresa Habaguanex -los militares lo desplazaron de allí en cuanto enfermó- y los ingresos en divisas del turismo.

Eusebio Leal mostró preocupación por el deterioro de La Habana, pero, en la práctica, su interés y sus esfuerzos se centraron en el sector de interés histórico –y turístico- de la Habana Vieja, ese trozo de la capital cubana que consiguió fuese declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

Allí Eusebio Leal montó una Habana Vieja para vender y recaudar moneda dura de los turistas. Una Habana Vieja casi virtual, sepia o en technicolor, a gusto del cliente. Como un grabado de Landaluze. Falso folklore de postal turística. Un tinglado para atrapar incautos. Mezquita y catedral ortodoxa casi sin feligreses. Un jardín-cementerio para ricos, con tierra de varios colores, a la sombra de un convento. Y previo pago de licencias a la Oficina del Historiador hay personajes costumbristas: ancianos barbudos, vestidos de verde olivo, impersonators de Fidel Castro, y cartománticas de utilería con atuendos decimonónicos.

Una Habana con Cohíba, mojitos, Cuba Libres, música de Compay Segundo y tiendas con precios del Primer Mundo. Y también boinas guerrilleras con la estrella roja, carteles y camisetas con el rostro ferozmente soñador de Che Guevara.

Una pintoresca estafa a sólo metros de La Habana profunda, la real. La que habla a gritos y palabrotas. La ciudad que, además del olor a ron y lechón asado de los restaurantes, apesta a mierda, sudor y basura sin recoger. La de los edificios apuntalados, las cuarterías, las calles con baches, los salideros de aguas albañales. Y los marginales, los desventurados y la policía por doquier.

En su cuenta de Twitter, el presidente Miguel Díaz-Canel afirmó que Eusebio Leal “salvó La Habana por encargo de Fidel”. En realidad, la parte de La Habana que salvó Leal fue a pesar de Fidel. Si del máximo líder hubiese dependido, la habría demolido para construir toscos edificios prefabricados, al estilo soviético o yugoslavo, como los que hay en Alamar, San Agustín o el Reparto Eléctrico. No se puede negar a Leal el mérito de haber intercedido para conseguir que se restaurara y conservara y no fuera arrasada la parte antigua de la ciudad.

No debe haber sido fácil para Leal, una rara avis entre el funcionariado comunista que ni en los peores momentos del ateísmo de estado negó que era católico, arreglárselas para ser, simultáneamente, el Historiador de la Ciudad que sustituyó a Emilio Roig de Leushering y un ducho empresario y diputado de la Asamblea Nacional.

De algún episodio triste también formó parte, porque su firma quedó marcada en la declaración de apoyo al fusilamiento de los tres jóvenes cubanos que secuestraron la lanchita de Regla por aquel ya lejano 2003.

Tal vez a las peripecias para hacer compaginar todo eso se refería Leal cuando en el año 2008, en el VII Congreso de la UNEAC, al concluir su discurso, como el abate Sieyés, exclamó: “¡Yo sobreviví!”.

Recordemos que Emmanuel Joseph Sieyés se las arregló para estar en los Estados Generales, la Convención, el Directorio, el Consulado y el Senado de Napoleón Bonaparte, y siempre libró su pescuezo de la guillotina.

Eusebio Leal fue un fiel alabardero del castrismo, pero en descargo suyo hay que decir, eso sí, que era el más culto de los contadísimos funcionarios cultos del régimen, y que, hasta sus últimos momentos, trabajó incansablemente al frente de la Oficina del Historiador de la Ciudad, como atestiguan los que laboraron bajo su dirección.

Puedo entender a los que se preocupan por el destino de La Habana después de Eusebio Leal. En el castrismo siempre todo puede ser peor. El sustituto de Leal, que jamás tendrá su erudición, probablemente será un panzón vividor, de discurso barato, escudado tras “el bloqueo y la falta de recursos”. Y la ciudad se seguirá cayendo. Cómo no. ¡Si se caía con Leal!
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viernes, julio 31, 2020

Cuba. Murió Eusebio Leal Spengler, historiador de La Habana. Tenía 77 años y era uno de los más fieles funcionarios de la tiranía Castrista

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Murió Eusebio Leal Spengler, historiador de La Habana

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Tenía 77 años y era uno de los más fieles funcionarios del régimen.
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DDC
La Habana
31 julio,  2020

Eusebio Leal Spengler, historiador de La Habana y uno de los más fieles funcionarios del régimen, murió este viernes por la mañana, informa el diario oficial Granma. Tenía 77 años.

Según el reporte, Leal falleció "víctima de una penosa enfermedad", eufemismo que la prensa oficial de la Isla suele utilizar para referirse al cáncer.

Granma indicó que en las próximas horas ofrecerá información sobre funerales.

Leal era miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular. En los últimos años había recibido varios homenajes oficiales y los rumores sobre su delicado estado de salud eran frecuentes.

A Leal, político, ensayista e investigador, se le reconoce su trabajo por el rescate de edificios y zonas del Casco Histórico La Habana, aunque buena parte de esa labor ha sido beneficio principalmente para el sector del turismo y no para los habitantes de la capital cubana, gravemente deteriorada tras décadas sin inversiones ni mantenimiento a sus inmuebles.

Doctor en Ciencias Históricas y maestro en Ciencias Arqueológicas y en Estudios sobre América Latina y el Caribe, Leal asumió el cargo de director del Museo de la Ciudad de La Habana en 1967.

Era Embajador de Buena Voluntad del sistema de Naciones Unidas, Doctor Honoris Causa por varias universidades de América Latina y Europa y miembro de número de la Academia Cubana de la Lengua, donde ocupaba el sillón letra F.

Leal era además presidente de honor de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba, presidente de la Comisión de Monumentos de la Ciudad de La Habana, asesor del Congreso de Integración Cultural Latinoamericano, profesor titular docente de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, profesor de la Academia General Máximo Gómez de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, profesor invitado de varios centros universitarios latinoamericanos, miembro correspondiente de las academias de historia de España y Venezuela, así como de la Comisión Nacional de Monumentos de Cuba, entre otros cargos.

El pasado 12 de octubre de 2019 fue reconocido como miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano que desde hace años  he estado publicando.

Dos  detalles que quizás caractericen la personalidad de Eusebio Leal son  los siguiente:


En las primeras décadas de la República de Cuba, se suscitó un debate científico en la Academia de Ciencias de Cuba sobre la existencia o no de la legendaria ceiba en la reunión del primer cabildo habanero y en la primera misa. Don Fernando Ortíz  tenía la opinión que esa ceiba existió y Emilio Roig de Leuchsering (posteriormente   Historiador de la Ciudad de La Habana y supuesto  mentor de Eusebio Leal) afirmaba que no existió. El debate finalizó saliendo triunfante la idea de la NO existencia de dicha ceiba. Muchos años después Eusebio Leal en un oportunismo por incrementar el turismo a la Ciudad de La Habana y con ello las arcas de la tiranía Castrista  retoma la opinión de Fernando Ortiz y no la de su mentor, inventando leyendas alrededor de esa ceiba, y de sus supuestas sucesoras, que  es la que está en el templete muy cerca de la costa. Por cierto: ¿ Alguien ha visto alguna vez una ceiba frondosa muy cercana a una  costa? . Las profundas raices de las ceibas y el agua salobre cercana a las costas tienen mucho que ver. En la Península de Guanahacabibes se pueden ver, aún en el primer y en el segundo farallón,  ceibas raquíticas.

Eusebio Leal hasta desvistió del resano  los pocos restos de la antigua muralla que protegía a La Habana para aparentar que estaban en su aspecto original, lo cual no es  cierto. hay personas, incluyendo la viuda de  Emilio Roig de Leuchsering  y el hijo del Presidente Alfredo Zayas que trabajaba en la Oficina del Historiador de La Habana, que Eusebio Leal Leal nunca fue discípulo de Emilio Roig de Leuchsering.
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Tomado de http://nuevoaccion.com

EUSEBIO LEAL: EL PODER Y EL DELIRIO DE UN BUFÓN CASTRISTA

 Por Frank Escobar

Exclusivo para Nuevo Acción

En la víspera del Año Nuevo la ostentosa oligarquía castrista se regaló a sí misma una espléndida fiesta al aire libre en La Plaza de la Catedral-150 CUC por persona- con un opíparo banquete sobre los adoquines y la música en vivo a cargo del  recién llegado Isaac ” El Cantante Renegado” Delgado. El todopoderoso gestor, Eusebio Leal Spengler, Historiador Oficial, tenía que corresponder a los favores recibidos de Raúl Castro y su junta de generales en el año que terminaba y nadie con mayor experiencia cortesana que él para saber cómo complacerlos.

Largo y pedregoso ha sido el camino recorrido por este “Mefisto cubano” (aludiendo la famosa película de Ishvan Szavo) para llegar hasta aquí. Múltiples los adversarios y oscuros los pronósticos pero Leal, firme y leal en su férreo maquiavelismo superó todos los obstáculos y derrotó a sus fuertes y atrincherados enemigos. No importó que fuesen Comandantes de la Sierra Maestra, toros rabiosos del Partido o vacas sagradas de la Cultura. Su estrategia siempre fue muy clara: adulación sin límites hacia Fidel Castro: llegó al extremo de habilitar un lujoso salón en el Palacio de los Capitanes Generales con el trono traído especialmente desde España para una visita de los Reyes que nunca se realizó y lo reservaba exclusivamente para el uso privado de su Comandante en Jefe, inclusive Fidel Castro pretendió humillar al Rey Juan Carlos en su patética visita a Cuba proponiéndole que lo usara como si se tratara de un inodoro compartido pero Juan Carlos demostró mucho sentido común al negarse, en definitiva él siempre estuvo de acuerdo en ser un “rey sin corona”.

Asi describe el carácter rastrero del Historiador Oficial del Castrismo, desde La Habana, el periodista independiente Jaime Leygonier: “Alma de cortesano, proclamaba: Fidel Castro es mi padre (en la foto, Leal con el tirano mayor), pero al menos dos veces, el dictador lo avergonzó en televisión por adulaciones que le desagradaron. En una de ellas, en la Asamblea Nacional, en los años 90, comparó a Castro con Bolívar quien en Caracas, destruida por un terremoto y espada en mano, hizo callar a un cura que predicaba el castigo divino por la revolución. Castro, disgustadísimo, le dijo: "Ni yo soy Bolívar, ni Cuba es Venezuela destruida por un terremoto".

Todas sus biografías, ampliamente diseminadas en el internet, repiten el mismo lacónico discurso de un párrafo para narrar los misteriosos primeros cuarenta años de su vida. Por supuesto que esa biografía está llena de omisiones y ha sido edulcorada con una retórica mendicante para enmascarar su verdadera historia y servir a la vez como breve adagio de una prepotente descarga narcisista de títulos, condecoraciones y reconocimientos.

Eusebio Leal Spengler o más exactamente Eusebio Spengler Leal nació en un humilde hogar de Centro Habana y es el hijo de un policía y una empleada doméstica. Su padre lo abandonó a muy temprana edad. Recibió toda la educación gratuita que ofrecían los Carmelitas Descalzos de la Iglesia del Carmen, en Infanta y Concordia, donde además trabajaba su madre. Fue monaguillo y un efusivo católico practicante durante su adolescencia hasta que comenzaron las persecuciones religiosas y oportunistamente abandonó a quienes habían sido sus protectores y amigos. Nunca estuvo en la UMAP ni fue castigado por sus prácticas religiosas a pesar que desde muy joven halló su vocación de bufón del palacio episcopal y era un asiduo visitante del Arzobispado y entretenía con sus payasadas al entonces Arzobispo Monseñor Evelio Díaz Cia.

También asistía a la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús de los jesuitas de la Calle Reina donde conoció a quien sería su verdadero mentor y por quien realmente encontró su vocación de historiador, su relación maestro- discípulo con Emilio Roig es una de las tantas mentiras de su vida. La persona que más lo influenció y con quien más aprendió sobre temas de Historia de Cuba fue Monseñor Fernando Azcárate y Freyre de Andrade. Azcárate era descendiente del alemán Fesser que había instalado las primeras locomotoras en Cuba; era el nieto de Nicolás Azcárate, el patricio reformista de Guanabacoa para quien trabajó José Martí; el sobrino del Mayor General Fernando Freyre de Andrade y el primo del Ministro de Trabajo del gabinete del presidente Ramón Grau San Martin Carlos Azcárate. Se había graduado de Teología en la Universidad Gregoriana, de Derecho en la Universidad de la Habana y de Psicología en la Universidad Católica de Villanueva. Había sido Superior de los Jesuitas en Cuba y Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de la Habana. Monseñor Azcárate fue además quien lo casó por la Iglesia la primera vez. Con la madre de sus dos hijos mayores.

 Como generalmente sucede con las personalidades cobardes a quienes azotan sus continuas deslealtades muchos años después, cuando Azcárate, ya retirado y casi olvidado por sus diferencias con el nuevo arzobispo y luego Cardenal Jaime Ortega Alamino, vivía como un simple párroco en la Ermita de Monserrate, Eusebio Leal le mordió la mano. Resulta que José Martí durante su breve estancia en La Habana de entreguerras vivió cerca de la ermita y Carmen Zayas Bazán, su esposa quiso bautizar a su hijo José Ismael allí, lo que al fin se hizo y las Actas Parroquiales de la Ermita de Monserrate conservaban el acta de bautizo con la firma de Martí como padre del niño.  Leal se empecinó en llevarse el tomo correspondiente al bautizo para copiarlo y Azcárate se negó porque las Actas Parroquiales no se mueven de las parroquias, aparentemente Leal desistió y se marchó. Pero Azcárate unos días después quiso revisar de nuevo la página y se percató que la habían arrancado, inmediatamente llamó al entonces Jefe de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, José Felipe Carneado. En fin Leal fue amonestado y obligado a devolver la página robada y desde entonces Azcárate no quiso saber más nada de él...

Leal es un mentiroso compulsivo, todavía recuerdo a Leandro Romero con uno de sus libros repetidos – acostumbraba a publicar lo mismo varias veces con ligeras variaciones y diferentes títulos- plagado de rectificaciones. Eusebio Leal no conoció nunca a Emilio Roig de Leuchsenring (foto de la izquierda), (1887-1964), él creó con Roig una especie de relación osmótica empleando a su asistente de toda la vida, Alfredo Zayas Méndez y a su ex secretaria y viuda Maria Benítez. Todo para darle aparente legitimidad al traspaso ficticio del cargo de Historiador Oficial de la Habana. En definitiva la Oficina del Historiador fue creada -como un favor político a Emilio Roig- por el Alcalde de La Habana Miguel Mariano Gómez Arias con sueldo del Ayuntamiento Municipal y desapareció con la muerte de él en 1964. El verdadero historiador de La Habana era Manuel Pérez Beato, editor de “El Curioso Americano” y autor de “El Callejero Habanero” y “La Habana: rectificaciones históricas” (todo un volumen para corregir los errores de Emilio Roig en sus “Apuntes Históricos”) y tenía la oficina en su propia casa.

La Oficina del Historiador la resucitaron oportunistamente veinte años después de muerto Roig para darle apariencia de continuidad a la Alcaldía de La Habana con la recién creada Asamblea Provincial del Poder Popular de Ciudad de la Habana, su presidente, el comandante Oscar Fernández Mel comenzó a ser llamado “Alcalde”, por cierto que “el alcalde” no soportaba a Leal pero por órdenes de Fidel Castro- quien ya había sido cautivado con sus bufonadas rimbombantes- tuvo que tragárselo.

El historiador honorario de la Habana Vieja Ricardo Rey Merodeo que fue amigo personal de Roig y su correligionario político por muchos años me aseguró que Leal y Roig no se conocieron y que conociendo a Roig como lo conocía él jamás hubiera simpatizado con un Leal de veinte años por “calambuco” y “amanerado”. Leandro Romero “El Chino”, que estuvo trabajando con Leal por treinta años me aseguró también que ellos no conocieron personalmente a Emilio Roig.  En la Oficina Museo dedicada a Emilio Roig en el Palacio de los Capitanes Generales - que en los ochenta atendía su viuda Maria Benítez- no encontré ninguna fotografía que testificara la amistad de Eusebio Leal con Emilio Roig, ni siquiera una foto de grupo. Nunca quise hacerle esa pregunta a Maria Benítez o a Alfredo Zayas para no comprometerlos y por respeto a ambos.

Con respecto a su título universitario la historia fue la siguiente según sus profesores que también fueron los míos. La Escuela de Historia, por requerimientos políticos, creó un curso especial de trabajadores para titular a Eusebio Leal y con él a todo el equipo que se había designado previamente para trabajar en la Oficina del Historiador y el Museo de la Ciudad. Fue un curso único e intensivo, casi a caballo que según creo se hizo en tres años – el curso regular son cinco-y junto con él se graduaron, su “alter ego” Rayda Mara, su “primo” Leandro Romero, Carlos Fernández (hoy en el exilio) y otros. Ya anteriormente se había utilizado este sistema para otorgar títulos de historiadores a altos oficiales de las FAR. Con la diferencia que ciertos generales como los Hermanos Casas, Arnaldo Ochoa y Leopoldo Cintras recibían las clases en su casa.

Fui testigo presencial de varias de sus notorias chapucerías. La primera fue un 14 de Julio de mediados de los ochenta, tradicionalmente ese día se hacía un acto público frente al Templete (foto), en la Plaza de Armas, con la ejecución de “La Marsellesa” y “La Bayamesa” por la Banda Municipal, Ese día Leal había invitado al embajador de Francia y en su ansiedad por iniciar su recorrido de rutina no se percató que el embajador, siguiendo el protocolo, antes de retirarse, debía saludar personalmente al director de la banda. El Historiador Oficial ignoraba esto y le agarraba el brazo y lo jalaba pensando que su invitado estaba perdido, El embajador, más alto y corpulento que él, y francés, logro zafarse al fin y fue a saludar al director de la banda. Leal permanecía atónito sin comprender nada hasta que se le hizo visible la intención del francés y entonces, ni corto ni perezoso, se lanzó a una carrera veloz para alcanzarlo y asi poder cumplir el también con dicha cortesía pero tuvo mala suerte y tropezó con una “china pelona” levantada en el pavimento y cayó al suelo obligando al embajador a regresar para auxiliarlo.

La segunda anécdota fue más o menos de la misma época, Leal atendía a una delegación de parlamentarios británicos y pretendía hacerles creer que unos cañones empotrados en las inmediaciones del Museo de la Ciudad pertenecían a una batería inglesa de la época de la Toma de La Habana (1762). Pero uno de los legisladores era casualmente un experto en fundiciones británicas y heredero de una vieja familia de fundidores y quiso verificar el cuño de la fundicion, asi que por supuesto se percató del fraude y lo rectificó públicamente. Los cañones eran españoles y más bien habían combatido contra los ingleses.

La tercera fue en 1991, en vísperas de la celebración del Medio Milenio del Descubrimiento – los castristas le llamaban “Encuentro Mutuo”- y también del centenario del gran historiador y polígrafo cubano Jose Maria Chacón y Calvo, conocido como el VI Conde de Casa Bayona. La Familia Chacón gozó de antiguo señorío sobre la villa de Santa Maria del Rosario. Debido a sus largos años como diplomático en España y al celo de su antigua asistente la mayor parte de sus documentos se encontraban en Madrid pero yo había logrado localizar su expediente académico universitario que debido al tiempo transcurrido requería de una restauración. Luego de seguir todo el trámite burocrático pertinente le solicité al Museo de la Ciudad- que era en ese momento el único lugar en Cuba donde se hacían restauraciones de papel-que lo reparara pero me lo negaron. Le insistí personalmente a Leal por intermedio de Diana, su rubia y estilizada secretaria y ella me contestó que Leal había decidido que era imposible porque ellos tenían pocos materiales y muchas prioridades.

En esa época yo estaba haciendo mi servicio social en “La Guía Arquitectónica de la Habana” – una empresa mixta creada por “Ediciones Plaza Vieja” y la Junta de Andalucía con motivo del Medio Milenio- pero me habían asignado temporalmente a Santa Maria del Rosario y estábamos reorganizando alli la documentación del antiguo”Club Rosareno” cuyo presidente había sido Francisco Ichaso, yo estaba a cargo del Gabinete de Investigaciones Históricas de la Guía. El antiguo Club lo habían convertido en una sala de exhibición de videos y la antigua casa de los Condes de Casa Bayona se había transformado en un restaurante. Jose Maria Chacón y Calvo había fallecido solo y casi en la indigencia por los años setenta y lo habían enterrado en su panteón familiar del Cementerio de Colon con su hábito franciscano pues había pertenecido a la Orden Terciaria. Según me contó William Gattorno, que estuvo presente, a su funeral solo asistieron unos pocos ancianos y recordaba al Conde de Lagunillas, tan pobre y abandonado como él y a un grupo de franciscanos. Los aristócratas cubanos que quedaron en la Cuba revolucionaria recibieron todo el resentimiento y la humillación de la “nueva clase castrista” que envidiaba su legitimidad.

En 1991 los empresarios españoles de Felipe González ya estaban haciendo inversiones en Cuba y casualmente había un grupo estudiando los famosos “Baños del Obispo” que estaban localizados en Santa Maria del Rosario y habían creado una corporación cubano española de “Aguas Minerales y Termalismo”, presidida por el Comandante Jesús Montané Oropesa, el ayudante personal de Fidel Castro. Para enmascarar los negocios capitalistas que le reportaban buenas ganancias personales los adláteres castristas usaban la apariencia de proyectos culturales o de conservación medioambiental y en ese campo Eusebio Leal les había brindado grandes servicios, por lo que había una estrecha colaboración entre ellos. En el caso particular de Santa Maria del Rosario el negocio del termalismo estaba muy acelerado por el interés de los inversionistas españoles y no habían tenido suficiente tiempo para fabricar el bodrio cultural previo, por lo tanto estaban atrasados.

Un día me llegó una citación urgente del Ministerio de Cultura – de Lucy Tejeda- porque Montané quería reunirse con todos los grupos culturales que estaban trabajando en el área del Cotorro, término municipal, para crear el “Eco-proyecto cultural comunitario de Santa Maria del Rosario” –todo un “Frankestein” de retórica castrista-.y nuestro equipo también tenía que participar dada la urgencia del Comandante Montané.  Se creó el “Grupo de Apoyo al Termalismo” y resultó que los únicos que realmente teníamos algún proyecto cultural desarrollado éramos nosotros -llevábamos seis meses investigando alli- por lo que rápidamente todos los burócratas del Ministerio de Cultura- en esa época Alejandro Rios, “el cineasta” de Miami Dade College era uno de ellos- se adhirieron como larvas a nuestro trabajo.

Al fin llegó el día y me tocó a mí hacer la presentación en un salón de protocolo del Ministerio de Cultura repleto de espectadores, pero conociendo bien la psicología castrista y la ignorancia de sus testaferros comencé mintiendo, dije primero que en España, donde José María Chacón y Calvo había pasado muchos años de su vida y era muy reconocido, ya se había creado una comisión conmemorativa de su centenario presidida por el propio Rey y que la Embajada española se había ofrecido a través del Instituto de Cooperación Iberoamericana a surtir la biblioteca. Montané se sintió empequeñecido frente a sus socios españoles y me interrumpió con un exabrupto, dio un puñetazo en la mesa y dijo que “no podíamos seguir permitiendo que nos siguieran robando nuestras figuras históricas”, no pudo citar el nombre de José María Chacón y Calvo porque se le había olvidado pero continuó refiriéndose retóricamente a él como El Conde y aseguró que personalmente se ocuparía de la restauración de su expediente.

Por supuesto que con las órdenes del “Comandante Montané” Eusebio Leal inmediatamente encontró los materiales y llegó a la exageración de encuadernar el expediente con una cubierta de piel repujada como si fuera un libro de lujo. Cuando lo devolví al Archivo Universitario nadie lo reconocía y sentí pena por el expediente de Ignacio Agramonte que no tenía una cubierta asi, todavía tiene que estar alli y es el único de miles que no tiene cubierta de cartón.

Al final no se hizo nada en Santa Maria del Rosario, excepto habilitar un pequeño local de la vieja casona para biblioteca pública con su nombre y libros donados por editoriales españolas que habían participado en “La Feria del Libro de La Habana”.

Para la apertura si se invitó al viejo intelectual castrista Cintio Vitier que como todo un consagrado “ruiseñor de emperador” elaboró toda una pieza retórica ambigua, una sobria ensalada franciscana con aderezo marxista y un fuerte tufo de teología de la liberación. Vitier sin embargo si había conocido muy bien a José María Chacón y Calvo, quien había sido su mentor y consejero por años antes de la revolución castrista y él había llegado al extremo de nombrar a su segundo hijo –nacido también antes de la revolución- como él.

Jaime Leygonier (foto de la izquierda) se refiere también en su mencionado artículo al conocido extorcionismo ejercido por el Historiador Oficial y su larga lista de personas saqueadas tanto voluntaria como involuntariamente: “Por menos, cayeron personas más poderosas, pero Leal flotaba como corcho, por sus relaciones en el mundo cultural internacional que lo hicieron inamovible en un cargo donde, en tiempo de crisis, hacía malabarismo con donaciones a medio conseguir. Raúl Castro, centralizador, le cercenó parte de su poder económico. Que un hijo de Leal tenga una galería de arte en Europa para vender obras cubanas, recuerda el rumor extendido entre sus empleados, y en el mundo cultural, de que desde sus orígenes Leal visitaba a ancianas solitarias, poseedoras de obras de arte o artesanías lujosas, y encantador las obtenía por testamento o "préstamo para exposición", sin llevarlas a museo alguno. Según referían, en vida, el académico Néstor Baguer (Agente de la Seguridad del Estado) y la poetisa Dulce María Loynaz, ésta escritora fue víctima de uno de esos "préstamos": Una barca egipcia de marfil que Leal le solicitó para una exposición, que nunca expuso y jamás devolvió.”

Despues del arresto de múltiples colaboradores y el confinamiento domiciliario de los más ancianos debido a la galopante corrupción de su empresa con nombre de cacique apócrifo: Habaguanex, el siempre fiel Eusebio Leal salió ileso. Raúl Castro, muy acostumbrado a ”tirarle la toalla” a sus viejos generales corruptos, no solo lo ha confirmado como el amo perpetuo del casco histórico de La Habana sino que además ha permitido que su empresa finalmente se convierta en  nacional. Raúl Castro lo designó presidente de un nuevo superministerio que impulsara la restauración del patrimonio histórico y cultural en toda Cuba. Por un decreto raulista, emitido por el Consejo de Estado, se establecía la “Red de Oficinas del Historiador y del Conservador de las Ciudades Patrimoniales de Cuba”, que incluiría todas las Oficinas del Historiador de las ciudades coloniales de La Habana, Santiago de Cuba, Camagüey, Trinidad y el Valle de los Ingenios, Cienfuegos, Remedios, Sancti Spíritus, Bayamo y Baracoa. Era el establecimiento del nuevo “zar” de la restauración, conservación y explotación turística de todo el patrimonio cultural cubano.

Pero La Habana Vieja es hoy una Habana Muerta y Eusebio Leal es el responsable. Una isla folclórica, acorralada y estéril que ya no conserva la más pálida identidad de la urbe metropolitana que fue hasta el Siglo XIX. La memoria decrépita y apuntalada de una antigua y reconocida metrópoli que ha sido vendida como una puta. La maqueta podrida de una ciudad gloriosa de los Siglos XVII y XVIII a la cual se le ha negado una muerte digna. Hoy las misteriosas mansiones del azúcar y del tabaco son solares enmascarados o se han convertido en instituciones culturales ficticias que el castrismo usa como trampas para atrapar dólares públicos-de la UNESCO o de la Junta de Andalucía por ejemplo- y privados de sus tontos útiles. No obstante y a pesar de la rapiña las tuberías se reventaron, las paredes se enfermaron y las rejas se vencieron. La pintura de sus fachadas desapareció y solo han podido sustituirse con una triste mascarilla de cal barata. El negocio de la restauración de la Habana Vieja siempre ha remitido a cosa turbia, a fraude pestilente. La inocua gestión de Eusebio Leal Spengler, el archiconocido bufón cultural de los Castro ha dejado al desnudo que Habaguanex es una vulgar patente de corso.

El prolongado proceso de erosión ha convertido los edificios pintorescos habaneros de las postales en genuinos monumentos cariados. La prolongada permanencia de los Castro en el poder y su inexorable vocación de Erostratos han condenado la Habana Vieja a la muerte por deterioro y falsificación. Hasta la arquitectura y la urbanización, las más firmes y persistentes manifestaciones de la cultura material pueden ser abatidas y hasta destruidas no por el fuego sino por la abulia, la desidia, el mal gusto y el canibalismo revolucionario.

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jueves, julio 26, 2018

LA VERDADERA HISTORIA DE LA CAPTURA DE RAÚL CASTRO DESPUÉS DEL ASALTO AL CUARTEL MONCADA EL 26 DE JULIO DE 1953


 Dr. Antonio de la Cova habla del asalto al cuartel Moncada con Ninoska Perez, Julio 25, 2007

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Publicado  en  Baracutey Cubano  lunes, agosto 07, 2006

LA VERDADERA HISTORIA DE LA CAPTURA DE RAÚL CASTRO


Granma, el periódico oficial del Partido Comunista cubano, publicó una versión distorsionada de la captura de Raúl Castro, el 27 de julio de 1953, el día después del ataque al Moncada.



Por el Dr. Antonio de la Cova
La Nueva Cuba
Agosto 6, 2006

La verdad es más cercana a la versión que estoy citando aquí de mi libro "The Moncada Attack: Birth of the Cuban Revolution" (El Ataque al Moncada: Nacimiento de la Revolución Cubana), que será publicado por la Prensa de la Universidad de South Carolina, el 30 de junio de 2007.

Después que el ataque al Moncada fue sofocado, se envió aviso de radiocomunicación rapidamente a los puestos militares en la provincia de Oriente. El teniente Vicente Camps Ruiz, de 42 años de edad, había sido asignado dos días antes a la guarnición de San Luis, 17 millas al norte de Santiago de Cuba, que contaba con 15 hombres. Él respondió a la alerta. situando un bloqueo en la carretera y vigilancia sobre las línea ferroviaria entre San Luis y el poblado de Dos Caminos. El lunes, temprano en la mañana, Raúl Castro, entonces con 21 años de edad, caminaba rumbo a San Luis, siguiendo las líneas del ferrocarril, habiendo dormido la noche antes en un cañaveral en El Cristo. Había comprado pan y agua en Dos Caminos antes de caer en la emboscada tendida por el sargento de la policía Emilio Bóveda González, el cabo Canet y el policía Victoriano Pellecier. Bóveda condujo al detenido al puesto de San Luis, porque no tenía identificación, mientras dejó a los otros dos policías en el puesto de vigilancia.

Cuando el teniente Campos interrogó a Raúl Castro, alrededor de las 8 de la mañana, éste dijo llamarse Ramón González, y ser hermano del lider del PAP (partido de Fulgencio Batista) en Marcané. Declaró que había asistido a los carnavales de Santiago e iba de regreso a su casa en Cueto, cerca de Marcané. Camps recuerda: "Raúl no tenía documentación y sólo traía 50 centavos en los bolsillos. Se me hizo sospechoso cuando no pudo explicar satisfactoriamente por qué no había comprado pasaje de ida y vuelta para los carnavales. Entonces él dijo que había ido a Santiago en un carro con dos amigos que nombró." Camps hizo desvestir al prisionero para ver si tenía alguna herida y examinar su hombro para ver si tenía marcas de haber disparado con un rifle. "No obstante su declaración de que era un campesino, yo noté que usaba canzoncillos atléticos, una ropa interior no usada por los campesinos por su similitud con la ropa interior femenina." El teniente recuerda que las manos de Raúl Castro temblaban cuando lo dejó en la celda mientras verificaba su identidad.

El teniente Camps llamó al jefe militar del puesto de Alto Cedro, quien le contestó que la persona que supuestamente había llevado a Raúl hasta Santiago, había vendido su carro un mes antes y que el otro alegado acompañante estaba convaleciendo de una fractura en una pierna. La descripción dada de Ramón González, no coincidía con la del detenido. Cuando el sospechoso fue confrontado con los hechos, enseguida confesó su participación en el asalto al Moncada y su verdadera identidad. La pruebade la parafina demostró que el detenido no había disparado ningún arma de fuego. Al día siguiente Camps y dos cabos escoltaron al prisionero hasta el cuartel de Palma Soriano, donde permaneció por tres días hasta que fue trasladado al vivac de la Cárcel Municipal de Santiago, un edificio colonial construído en 1845. Camps le dijo a Raúl: " mira, a tu hermano lo mataron," y le entregó un ejemplar del periódico gubernamental Ataja con una titular que decía "Muerto Fidel Castro." Camps dijo que el jóven exclamó: "Murió como él quería, fue un gran cabrón." A la pregunta de Camps de "¿Por qué dices eso?", Raúl le contestó: "porque nos traicionó. Dijo que nos íbamos a unir a algunos soldados del Moncada que iban a dar un golpe de estado. Yo no maté a nadie".

Al llegar a Santiago Raúl Castro declaró a los reporteros de Cadena Oriental de Radio y del Havana Post lo siguiente:

"Yo arribé a Santiago el sábado por la noche con el propósito de tomar parte en el asalto al Moncada. Me marché de La Habana, donde vivía en la calle Neptuno # 214, el viernes, invitado por mi hermano Fidel, quien no me explicó los planes hasta que arribamos a la granja Siboney. Allí nos dijo que íbamos a asaltar el Moncada y como íbamos a hacerlo, pero todo resultó diferente (ellos fueron engañados y les dijeron que los soldados y los oficiales estaban contra el gobierno y que los iban a apoyar). Mi hermano me aseguró que no iba a haber asesinatos, pero cuando llegamos al hospital civil, ocurrieron algunos. Yo entré al edificio del Palacio de Justicia, con cinco compañeros, para evitar que los soldados lo tomaran y desde allí dispararan contra los atacantes."

"En la granja Siboney nos entregaron uniformes del ejército y armas. No teníamos planes de que hacer en Cuba, yo era ortodoxo, y dije "era" porque el ortodoxismo no existe ya. Al fallar el plan me deshice del uniforme del ejército y bajé, por la colina detrás del Palacio de Justicia y abandoné la ciudad y me dirigí a Dos Caminos, cuando fui arrestado y llevado a San Luis y al Moncada, donde fui bien tratado en ambos lugares."

(Citado del artículo "Brother of Fidel Castro Admits Hospital Murders," Havana Post, July 31, 1953, página 1).


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 Dr. Antonio de la Cova habla del asalto al cuartel Moncada con Maria Elvira Salazar, Julio 26, 2004



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Tomado de http://www.granma.cubaweb.cu/

Los días del Moncada (VIII)



 (Raúl Castro detenido en el VIVAC junto a Jesús Montané y otros.  Fotos añadidas a este post por el  bloguista de Baracutey Cubano)

Por Marta Rojas

VII: 30 DE JULIO.

LA DETENCION DE RAUL CASTRO Y SUS PRIMERAS DECLARACIONES

La noticia más importante que se produjo en toda la prensa el día 30 de julio en Santiago de Cuba fue la detención del joven Raúl Castro, quien dirigió la toma del Palacio de Justicia el 26 de julio de 1953, hermano del jefe del movimiento, Fidel Castro.

El cintillo del periódico Oriente decía: CAPTURADO EN SAN LUIS RAUL CASTRO, HERMANO DEL DOCTOR FIDEL CASTRO. La noticia se publicó en la primera plana del periódico con una foto de siete pulgadas de alto por tres columnas de ancho, donde aparecía Raúl de pie. La cabeza de la fotografía decía: "El jefe del ataque al Moncada -se refería a Raúl que había asumido la responsabilidad de aquella acción al saber a Abel muerto y estimar que Fidel se encontraba en las montañas donde proseguiría la lucha-. El pie de grabado decía: "Este jovencito, que no aparenta tener más de dieciocho años de edad, hermano del que se acusa como jefe del movimiento insurreccional, doctor Fidel Castro, se nombra Raúl Castro Ruiz (es Ruz), fue detenido ayer, cerca del poblado de San Luis".

"Este individuo", continuaba el pie de grabado -según informes- "fue el que dirigió personalmente a los atacantes del cuartel Moncada el pasado domingo y estaba parapetado en el edificio del Palacio de Justicia, logrando huir en la confusión que se formó al ser repelida la agresión por la guarnición del Moncada".

En el periódico Prensa Universal, también de Santiago de Cuba, además de la información de la detención de Raúl aparecieron sus primeras declaraciones, hechas en el Vivac de Santiago de Cuba, donde fue presentado. Decía Raúl en las declaraciones:

"Vivo en Neptuno 914, en La Habana, soy estudiante de Ciencias Sociales en la Universidad; mis padres viven en Birán, cerca de Marcané, en Mayarí, y me pasan una mesada; llegué a Oriente el sábado por la tarde para participar en el asalto al cuartel Moncada; salí el viernes por la noche invitado por mi hermano Fidel. Los planes no los supimos hasta que no estuvimos en la finca de Siboney, donde nos dijeron que íbamos a tomar el cuartel Moncada, explicándonos cómo se harían las cosas -dijo, y en otra parte agregó: las órdenes eran hacer prisioneros y no matar a nadie, también se nos dijo de las proclamas que se publicarían al terminar el movimiento en que se dirían de la repartición de tierra a los aparceros con una verdadera Reforma Agraria; el 25 por ciento de la producción a los obreros de todas las fábricas y una serie de leyes progresistas.

"Penetramos con cinco compañeros a la Audiencia de Santiago, con el objeto de tomarla y evitar que los soldados hicieran fuego sobre los compañeros, guardando la retirada a los encargados de tomar el cuartel Moncada. En los momentos que llegamos, cruzaba un soldado, le dimos el alto y lo llevamos para adentro. Personalmente toqué a la puerta, salió el sereno y lo amenacé con mi escopeta, a la vez que deteníamos a dos soldados que dormían en la Audiencia en el tercer piso, subimos a la azotea, desde donde no era posible tirar para el cuartel porque teníamos que sacar mucho el cuerpo por la altura del muro, optando por bajar. Al poco rato llegaron tres o cuatro policías y un paisano con una pistola, abrimos la puerta, entraron y los desarmamos, deteniéndolos. Estuvimos un rato más y al percatarnos que había fallado el golpe, abandonamos el lugar. No sé si el plan era nacional y no sabía nada tampoco de lo de Bayamo.

"Apenas llegaron aquí los revolucionarios fueron trasladados para un finca cerca de Siboney. Una vez allí les repartieron uniformes y armas para el asalto. No nos habían explicado ningún plan sobre cuestiones sociales, únicamente las pequeñas explicaciones hechas por Fidel en breves palabras, lo que ya he dicho.

"Mi afiliación política era ortodoxa, pero la ortodoxia ya no existe.

"A todos los individuos que vinieron, sólo de vista conocía a algunos. Cuando salí del Palacio de Justicia, me despojé de la ropa militar y me quedé con un pantalón de civil que tenía. Arrojé las armas y corriendo a toda velocidad atravesé la calle Garzón, ahí seguí por todas esas calles hasta que fui a dar a la Terminal y por toda la línea fui caminando hasta El Cristo, durmiendo en un campo de caña, al día siguiente salí caminando por la línea hasta Dos Caminos, subí al pueblo, compré pan y tomé agua y al continuar caminando me detuvieron, me dieron el alto, me pidieron identificación y dije que era de Marcané, que había venido a los carnavales y al quedarme sin dinero, me tuve que ir a pie para la casa. Al no poder identificarme me llevaron para el cuartel de San Luis, desde el martes por la mañana hasta el miércoles por la tarde; mientras investigaban mi verdadero nombre. Una vez conocido, me remitieron para Palma y luego para el Moncada." Hasta aquí las declaraciones formuladas por Raúl Castro, que fueron facilitadas a los periodistas previa censura del texto.

Ese mismo día fueron presentados también los combatientes Jesús Montané, Israel Tápanes, Reynaldo Benítez Nápoles, Julio Díaz González y Rosendo Menéndez García, detenidos en la zona de Sevilla, en una finca cercana a Siboney, al presentarse a la patrulla, amparados en las gestiones de paz que se habían iniciado.

Fueron remitidos al Moncada y luego al Vivac.

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