Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
jueves, septiembre 08, 2022
Rafaela Cruz desde Cuba: ¿se está cayendo el Castrismo?
La situación actual es peor y distinta a cualquiera de las previas agudizaciones de la sempiterna crisis que desde 1959 padece Cuba. Incluso las dudosas estadísticas oficiales dibujan un cuadro estremecedor.
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Por Rafaela Cruz
La Habana
07 Sep 2022
Una sensación se generaliza entre los cubanos: tanto los que viven costas afuera como los que sobreviven costas adentro presienten que algo está a punto de pasar. Los del exilio ya lo debaten abiertamente; los del insilio —aquellos en Cuba forzados al silencio— son más conservadores, quizás para no fomentar falsas expectativas, y apenas lo barruntan, pero atestiguan el agotamiento extremo del país e intuyen que la actual crisis del régimen es diferente a otras previas.
Incluso las dudosas estadísticas oficiales dibujan un cuadro estremecedor.
Entre 1990 —año del propagandístico "31 y pa'lante"— y la actualidad, la industria cubana se ha reducido a la mitad. La mayor debacle sucedió en la fabricación de bienes intermedios y de equipo, que cayó, respectivamente, en un 80 y un 94% —casi desapareciendo—, cuando son los sectores industriales tecnológicamente decisivos y de mayor valor agregado.
La agricultura, peor. Con respecto a 2013, se obtienen hoy menos viandas, hortalizas, arroz, maíz, frijoles y frutas… algunos renglones han caído entre un 70 y un 80%. En los últimos seis años, la producción de arroz se contrajo un 60%, la de cerdo un 70%, la de res un 22% y la de harina de trigo un 32%. La oferta agropecuaria total de hoy es la mitad de la de 2018. Hay hambre en Cuba.
Lógicamente, esa reducción brutal de producción agrícola e industrial se refleja en el valor de la circulación mercantil minorista que, medida como porciento del PIB, ha pasado del 38,4% en 2010 al 22,7% en 2021 (aun con un PIB bastante menor), un declive constante donde cada año ha ido peor que el anterior.
(Imagen añadida por el Bloguista de Baracutey Cubano)
Para compensar la improductividad nacional, el Gobierno comprometió la balanza comercial del país hasta un déficit en 2021 de 1.300 millones de dólares. El peso relativo de la producción nacional de alimentos y bienes industriales se reduce con respecto a lo que se importa. Crece la deuda externa.
Caer enfermo espanta a los cubanos. Si en 2018 se pensó que un faltante de 150 fármacos del cuadro básico del Sistema Nacional de Salud era dramático, ahora faltan 324, casi el 40%. Entre ellos hay anestésicos, antibióticos y algunos de los principales medicamentos para controlar la epidemia de trastornos cardiovasculares y psiquiátricos. La gente sufre y muere.
No fue el Covid-19, sino la ruina del sistema de salud, lo que provocó que en 2021 fallecieran 167.645 cubanos, superando en más de un 50% la media histórica. Un genocidio que los medios estatales obvian.
Y ni el Covid-19 ni el "bloqueo" explican por qué, cuando más producción hace falta, los salarios de los obreros agropecuarios e industriales, que antes de la Tarea Ordenamiento superaban la media nacional en un 34 y un 35%, respectivamente, ahora están por debajo, mientras que los salarios en administración pública (burocracia) y en defensa (represión) sí superan la media.
Ni el Covid-19 ni el "bloqueo" explican que de entre seis y ocho millones de toneladas anuales de producción azucarera se haya bajado a menos de medio millón, lo que traducido a precios actuales significa una pérdida de ingresos superior a 3.500 millones de dólares.
Ni el Covid-19 ni el "bloqueo" explican tampoco los apagones, relacionados, sí, con una reducción del 50% de la inversión en suministros de electricidad, gas y agua durante los últimos seis años, al mismo tiempo que la inversión en turismo crecía un 15%, acaparando casi la mitad de la inversión nacional. A más hoteles, más apagones.
La manía hotelera abulta el PIB, pero este agregado macroeconómico no informa sobre la sostenibilidad del crecimiento, por lo que Cuba, aun "creciendo", tiene un costo de oportunidad superior a la utilidad perdida en la descapitalización de sectores vitales que impactan directamente en la población, como la propia agricultura y la industria.
Pero incluso inflando el PIB con el sobredimensionamiento de la planta hotelera (sin hacer inversiones complementarias que la hagan sostenible), la Economist Intelligence Unit, en su serie hasta 2026, estima para Cuba crecimientos inferiores al 5%, mínimo imprescindible que debería crecer la economía para que el pueblo note alguna mejoría. No habrá tal mejoría a corto o medio plazo.
Entre mala inversión y poca renta, una formación bruta de capital crónicamente negativa ha llevado el país a la actual desinversión, descapitalización, desindustrialización y desconexión de las cadenas de valor internacionales, que diferencia esta crisis de las anteriores. Ahora, a la ineficiente gestión centralizada de la economía, se suma un capital físico improductivo, corroído y obsoleto.
Y no es solo material lo envejecido e improductivo. Casi uno de cada cinco cubanos supera los 60 años, que es lo esperable cuando, en 2021, nacen 34.000 niños menos que una década antes. De 2016 a la fecha, el país perdió 126.009 habitantes; de estos, más de la mitad desaparecidos en 2020, un récord que, debido a la emigración, se superará este año, confirmándose que la situación actual es peor y distinta a cualquiera de las previas agudizaciones de la sempiterna crisis que desde 1959 padece la nación.
La extrema urgencia económica y demográfica se potencia con una degradación antropológica, obra y gracia de un sistema de adoctrinamiento que comienza en el útero y se corona con un diploma universitario cada vez más insignificante. El alma cívica de la nación es sensiblemente corrupta, notablemente soez y agresivamente insolidaria. La arcilla de la Revolución resultó un fango pestilente en el que apenas creen algunos nostálgicos recalcitrantes. Cuba hoy es descreimiento y desesperanza, pero también anhelo de cambio.
Aun en medio de esta tormenta perfecta de la cual es difícil ver salida, el castrismo conserva intacta su estructura política. Su monopolio informativo, adoctrinador y propagandístico, ensombrece cualquier pequeña libertad que se cuele por las redes sociales; sus órganos de vigilancia y represión están afilados y, lo más importante para su sostenibilidad, la sociedad civil cubana permanece atomizada por un sistema curtido por 62 años de experticia totalitaria.
No parece que baste el absoluto fracaso económico y moral de la Revolución cubana, el castrismo no se rendirá. Concretar esa sensación de que queda poco, depende de un levantamiento popular sostenido o una fractura en la cúspide del poder. De momento, ambas alternativas parecen precarias, aunque es cierto que el río está sonando: cada vez más gente le planta cara al régimen, y cada vez es más palpable la tensión entre las facciones mafiosas de la cúpula castrista.
Pero lo "cercano" en términos políticos e históricos puede ser lejano para la perspectiva individual. Un riesgo enorme es caer en la desilusión luego de esta semieuforia que hoy se respira, peor aún sería si la impaciencia se traduce en culpabilizaciones mutuas. ¡Aquí hay un solo culpable!
Desde Dionisio de Siracusa a hoy, todas las tiranías han caído. Todas. El castrismo se está desmoronando desde el día en punto, hace bastante tiempo ya, en que la mayoría de los cubanos dejaron de creer en él, pero eso no quiere decir que vaya a terminar de caerse ya o que vaya a caer por su propio peso.
La Revolución sobrevivió a los 60 porque llegó Kruschev, sobrevivió al Periodo Especial porque apareció Chávez; nada garantiza que no surja ahora otro mecenas internacional, o una coalición de pequeños interesados (China, Rusia, Brasil, Venezuela, México) que pueda coordinarse —formal o informalmente— para sostener al régimen. Tampoco es descartable que algo de inversión foránea cuaje en más aceite, pollo, detergente y una disminución de los apagones que provoque que la gente vuelva a resignarse a su infortunio conocido, el cual puede parecer menos amenazador que una libertad jamás experimentada.
Es cierto que el castrismo es hoy más débil que nunca, pero el pueblo aún no tiene fuerzas. El pueblo es un gigante dormido; que despierte depende tanto del hartazgo material, como de aprender a soñar con libertad y prosperidad. Ustedes, los que lograron escapar, pueden manejar esas dos palancas. No se cansen de hacerlo, no nos dejen solos… aunque a veces lo merezcamos.
Emilio Morales: El Primer Ministro de la dictadura de Cuba se adelanta al Congreso del Partido Comunista de Cuba y anuncia la llegada del Periodo Especial II
Manuel Marrero se adelanta al Congreso del PCC y anuncia la llegada del Periodo Especial II
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El primer ministro ha reconocido que la hambruna en Cuba está al doblar de la esquina.
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Por Emilio Morales
Miami
30 marzo, 2021
El primer trimestre del 2021 ha sido desastroso para la economía cubana. La tercera ola del Covid-19 ha regresado la cuarentena al país, cerrando aeropuertos, el transporte entre provincias, municipios y estableciendo el toque de queda en numerosas ciudades.
La tercera ola de la pandemia ha impedido el arribo de turistas y ha cortado la principal vía de envío de remesas: la ruta informal. Al mismo tiempo, ha hecho colapsar el sistema de salud, el cual tiene serios problemas estructurales, con la mayoría de los hospitales cayéndose a pedazos y con una escasez de medicamentos e insumos sin precedentes en la historia de la salud pública cubana.
A esto hay que sumar el aumento de la escasez de alimentos y otros productos de primera necesidad, lo cual se hace cada vez más visible en las redes minoristas. La combinación de estos factores ha agudizado la crisis política económica y social que vive la Isla en un momento que el país se encuentra a las puertas del VIII Congreso del PCC, el cual supone la retirada de los octogenarios del poder y el ascenso de una generación que nunca ha tenido en sus manos el control del Gobierno.
En medio de este escenario, la Tarea Ordenamiento implementada por las autoridades ha tenido como su mayor logro la protesta ciudadana. Mientras tanto, el bloqueo interno a los ciudadanos para generar riquezas ha desmentido el mito de que la Administración Trump afectó al cuentapropismo con las sanciones a Cuba. Los hechos y datos muestran que fue el Gobierno cubano quien paró en seco a las reformas y detuvo el crecimiento del emprendimiento en la Isla. Para ello, implementó una fuerte campaña para demonizar a los emprendedores en la prensa, subieron los impuestos, limitó a los emprendedores a tener solo una sola licencia y tomó medidas que hicieron crecer más la brecha que impone el apartheid establecido, que favorece la inversión extranjera y limita la inversión de los propios cubanos.
Para colmo de males, el anuncio de autorizar una lista de 2.000 actividades para ejercer el trabajo por cuenta propia dejando fuera a los profesionales, deja intacto el grueso nudo de seguir teniendo atadas las fuerzas productivas, lo cual no ayuda al desarrollo de la economía del país, pues provoca una subutilización de sus capacidades de fuerza de trabajo, y lo convierte en un incentivo para seguir estimulando la emigración de los profesionales.
Esta inmovilidad del Gobierno afianza la imagen de que Cuba es uno de los mercados menos atractivos y de más alto riesgo de América Latina para atraer la inversión extranjera. Cada vez más son las barreras que suma el Gobierno a su propia imagen de incompetencia. No basta el bloqueo interno a sus propios ciudadanos que les impide generar riquezas en su propio país, las limitaciones de tipo legal, la falta de seguridad jurídica y la falta de liquidez, ahora hay que sumar el endeudamiento y el no cumplimiento de los pagos incluidos a sus principales socios políticos, lo cual los ha dejado prácticamente sin líneas de créditos. A esto hay que agregar el impacto del embargo y la activación del título III de la ley Helms Burton, cuyo efecto disuasivo ha sido más poderoso por el momento, que los resultados de las propias demandas.
Ante esta realidad, el primer ministro Manuel Marrero ha hecho visible la estrategia suicida del atrincheramiento que han impuesto los octogenarios antes de su salida final, en vísperas del VIII Congreso del PCC: el anuncio solapado de la llegada del Período Especial II.
El pueblo no come planes
El primer ministro ha reconocido que la hambruna en Cuba está al doblar de la esquina. En una reunión relámpago con directivos del Ministerio de la Agricultura (MINAGRI) y de su sistema empresarial, planteó a los asistentes que la producción de alimentos era el tema más sensible que afrontaba el país en estos momentos, y que era un problema de seguridad nacional.
En su diatriba les reprochó a los ejecutivos que "el pueblo no come planes". Y acto seguido dictó sentencia con la habitual magia cantinflesca del discurso oficial: "Tenemos que aplicar la ciencia, la innovación y establecernos objetivos, metas e indicadores para medir en todo momento los resultados, porque resultados es lo que necesita la población".
Para rematar y confirmar que él mismo es víctima de su propio dictamen y convencido de que sus reclamos no pueden ni van a cumplirse, echó mano al último recurso que él considera que queda para la sobrevivencia de la crisis que se avecina: "muchos patios y parcelas privadas no producen alimentos". Y agregó: "Tenemos que ir a tocar las puertas a esas familias e incentivarlas a que cultiven esos espacios para consumo propio y el de la comunidad".
De este modo, el primer ministro, colocado a dedo por el general López Callejas, ha dictado sentencia de lo que viene cuando concluya el VIII Congreso del PCC: no una apertura, sino el Periodo Especial II.
Marrero debería saber qué desde hace mucho tiempo el pueblo "no come planes", ni tampoco los noticieros de televisión con noticias falsas de cumplimientos de planes de producción, ni cree en el Partido ni en la revolución, ni en sus dirigentes, en lo único que cree es en el dólar que le envían desde el exterior o en la búsqueda desesperada de ver cómo puede emigrar o sobrevivir en la dinámica del mercado negro.
Marrero debería saber que los campesinos no producen porque el Estado revolucionario les arrebata el 80% de sus cosechas a precios de candonga, para después dejarlas podrir en el campo o en los almacenes estatales, por la ineficiencia de Acopio en su arcaico mecanismo de recogida y distribución.
Marrero debería leer los informes de la agencia MUNDOBAT, una Organización No Gubernamental de ayuda al Desarrollo (ONGD), con sede en el País Vasco y vinculada a instituciones cubanas, que indican que el 57% de las cosechas en el campo cubano se pierden por no recogerlas a tiempo.
Marrero debería saber que los campesinos no producen porque no son dueños ni de sus tierras ni de sus cosechas. No producen porque no pueden vender sus cosechas en un libre mercado de oferta y demanda. No producen porque el estado le vende los insumos en dólares y Acopio les compra las cosechas en pesos. No producen porque se cansaron de ser esclavos.
Lo que sí debe saber el pueblo cubano
Sin embargo, aun cuando Marrero ha cumplido con la misión de adelantar las fichas y anunciar lo que viene, ha obviado el detalle que no estamos viviendo los tiempos de los años 90, cuando estalló el Periodo Especial. Hoy las circunstancias son muy diferentes, la posibilidad de que la solución sea otra crisis de balseros no es posible, pues sería interpretado como un acto de guerra por el Gobierno de Estados Unidos.
Han pasado 30 años y la generación contestataria de hoy no es la misma, son jóvenes y no tan jóvenes que han encontrado en las redes sociales un espacio para el disenso. Esta realidad ha desmontado la hegemonía informativa y de adoctrinamiento que ha tenido el PCC por más de 60 años.
La nueva generación no comparte la estrategia suicida de los octogenarios de aferrarse al estúpido atrincheramiento ideológico. Prefieren la libertad, la liberación de las fuerzas productivas, la posibilidad de generar riquezas en su propio país, la libertad de pensamiento, la inclusión y las oportunidades para todos.
La nueva generación no quiere un Periodo Especial II. Quiere zafarse de una vez por todas de las cadenas del castrismo, quiere construir con sus propias manos el porvenir en su propio país, en un ambiente de leyes que permita las oportunidades para todos, sin mafias militares que controlen las riquezas del país, sin dirigentes tecnócratas mediocres y obedientes a esa mafia maléfica que se ha adueñado de la Isla.
Si algo tiene que saber el pueblo de Cuba y esa nueva generación es que hay un exilio grande y poderoso listo para el rescate del país. Si algo deben saber el pueblo de Cuba y la nueva generación es que el exilio cubano es la fuerza más poderosa que existe para reconstruir el país con una solución entre cubanos.
Este exilio puede movilizar más de 30.000 millones de dólares en inversiones de todo tipo en los primeros tres años, cuando ocurra la transición hacia un gobierno democrático y elegido por el pueblo. Su espíritu no es de apropiarse de las industrias, hospitales y escuelas, sino reconstruirlos, ponerlos a disposición plena del desarrollo del país. Su espíritu es ayudar a construir un nuevo país junto a sus familias y amigos, entre todos los cubanos bajo un ambiente de leyes que protejan y ponderen la libre empresa, el libre mercado, la libertad de asociación y pensamiento y propicien la felicidad ciudadana.
Germán M. González desde Cuba. ¿Se aproxima una versión cubana de la genocida hambruna que hubo en los años 30 del siglo XX en Ucrania con el nombre de Holodomor?
Deseo señalar que en la República anterior a 1959 José Manuel Cortina y Fulgencio Batista trataron de que el Congreso aprobara una Ley de Reforma Agraria. El Senador pinareño José Manuel Cortina iba a donar parte de sus tierras, las cuales incluían la zona de La Güira en la Cordillera de los Órganos y que tenía el nombre de Hacienda Cortina. El edificio que ocupa la Casa del Estudiante Universitario al costado de la Universidad de La Habana y casi enfrente del Hotel Colina era la residencia de José Manuel Cortina quien desempeñó con un balance político positivo su actividad política formando parte de diferentes gobiernos ya fuera en la rama ejecutiva como en la rama legislativa.
Los intereses que se opusieron a llevar a cabo en ese momento una Reforma Agraria perderían en 1959: ¨Güiro, calabaza y miel ¨, pues como expresó el Comandante Camilo Cienfuegos: ¨con novilla o sin novilla le partimos la siquitrilla!¨, aludiendo a aquellos que pensaron que donando tractores, reses, etc. para la Reforma Agraria no se verían afectados...
Sobre el Голодомор, le recomiendo encarecidamente al autor la galardonada película Mr. Jones (2019), basada en hechos reales, un dramático thriller que narra la historia del periodista de investigación británico Gareth Jones que viajó a la Unión Soviética (obviamente en misión de espionaje), y en Ucrania documentó fotográficamente actos de canibalismo, lo cual le costó la vida al violar un pacto de silencio con el Народный комиссариат государственной безопасности. El testimonio de Jones sirvió de inspiración a George Orwell para escribir Granja de animales (Nota del Bloguista de BC. quizás se refiera al libro que conocemos en español como Rebelión en la Granja). Dirigida por Agnieszka Holland, fue rodada en Rusia, UK, Polonia y Ucrania justamente en los sitios que narra la historia.
Excelente artículo y muy razonable pronóstico, de hecho es la crónica anticipada de una futura tormenta, que ya fue anunciada hace unos días por la prensa, citando las palabras de Machado Ventura sobre la falta de dinero para comprar comida en la postpandemia. El secretario provincial en Sancti Spíritus reaccionó narrativamente diciendo que enfrentarían la crisis y vencerían, también dijo que tenían listos cincuenta mil machetes y unas dos mil cuatrocientas guatacas para hacer el deshierbe manual, ya que no había insecticidas. Ante estos hechos, temo que las palabras de mi amigo Manolo Fraginals resulten proféticas.
Gracias al señor Germán M. González por su trabajo
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John Fortes responde a una pregunta de MJ Ramirez
Él decía que veía una Cuba futura muy pobre y capitalista, no sin antes pasar por un escenario donde se sembrarían boniatos y calabazas como un acto de emergencia, dada la pronta cosecha de estos productos. Moreno Fraginals tenía la experiencia del machadato y por estudios conocía bien la hambruna devastadora de la última etapa colonial a consecuencia de la reconcentración weyleriana, y que en ambas circunstancias se recurrió no sólo a este tipo de siembra, sino a hacer sopa de verdolaga y otras hierbas y flores no tradicionales en la mesa cubana. Así que, estimado MJ Ramirez, esta sería la tercera gran hambruna en Cuba.
Sobre las declaraciones de José Ramón Machado Ventura, aquí le dejo un artículo donde queda claro por la presencia de los secretarios provinciales y la franqueza del segundo secretario del PCC la gravedad de la situación financiera, funcional e infraestructural cubana. Un barco que hace aguas por todas partes, los capitanes lo saben y no hacen nada por la salvación. Saludos.
La ineficiencia como el sinónimo de la agricultura cubana
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Por Germán M. González,
Bauta, Artemisa
08/06/2020
Durante los años 30 del siglo XX ocurrió en la antigua Unión Soviética una hambruna que exterminó millones de personas. Este fenómeno resultó mayor en la antigua república soviética de Ucrania, donde se denominó Holodomor (también Голодомор; Golodomor; observación del Bloguista de Baracutey Cubano) en ese idioma, vocablo que se traduce como “matar de hambre”.
Tanto el número de fallecidos como las razones se discuten aún. Los defensores del régimen soviético lo atribuyen a “errores” de Stalin y minimizan las muertes. En un documental (Holodomor-1933. Lecciones no aprendidas de la historia), realizado en Rusia en el año 2008, se defiende a este país y se calcula en 3,5 millones las muertes en Ucrania y en siete millones las ocurridas en toda la Unión Soviética. Otros cálculos llegan hasta unos 15 millones de fallecidos solo en Ucrania y hasta 30 millones en toda la Unión Soviética, y achacan esa hambruna a políticas deliberadas con el fin de aplastar la resistencia de los campesinos a la colectivización forzosa que los despojaba de sus tierras y medios de producción (en Wikipedia se reflejan documentos y argumentos a favor y en contra de cada posición).
En definitiva, tanto defensores como detractores de la URSS aceptan la existencia de la hambruna (el mínimo reconocido de siete millones de muertes por el documental ruso son demasiadas) y la culpa se convierte en un problema semántico: errores u horrores, pero siempre a cargo del gobierno soviético, presidido con poder totalitario por el camarada Stalin.
En Cuba, durante la república, todos los analistas nacionales e internacionales reconocían la necesidad de una reestructuración en la propiedad de la tierra. Al respecto la nunca suficientemente recordada Constitución de 1940 proscribió el latifundio, priorizó el traspaso de la propiedad agraria a entes nacionales, protegió al pequeño propietario (artículos 90 y 91) y en las Disposiciones Transitorias se estableció la utilización de tierras estatales en cada municipio para la creación de cooperativas que se denominarían José Martí y estarían protegidas por la política fiscal.
(Una caballería es igual a 13.42 hectáreas. Tabla conformada por el economista y comunista Oscar Pino Santos en su librito La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana, escrito en 1957)
En 1959, al tiempo que organizaba expediciones armadas a países vecinos (Panamá, Dominicana, Haití) Fidel Castro firma la 1ª Ley de Reforma Agraria, la cual fue elaborada por el comandante Humberto Sorí Marín, entonces ministro de Agricultura (fusilado poco después) y otros. En el viaje hacia La Plata, donde se firmaría la ley, Fidel Castro la radicaliza hasta hacerla irreconocible. Años después, en la entrevista publicada como Cien horas con Fidel confiesa a Ignacio Ramonet, el autor, que sus modificaciones sorprendieron hasta a C.R. Rodríguez y Che Guevara, reconocidos estalinistas.
La 2ª Ley de Reforma Agraria se promulga en 1963. Si la primera dejaba en manos de sus propietarios hasta un límite de 1.342 Ha la segunda bajaba el límite hasta 67, cifra que en las condiciones de Cuba resulta insignificante. Digamos que un campesino en los lugares alejados, con esa tierra debía trabajar personalmente, él y sus descendientes sin vacaciones ni días festivos, solo para sobrevivir. La propia ley en el prólogo reconocía el carácter político de su objetivo en su segundo POR CUANTO: “La existencia de esa burguesía rural es incompatible con los intereses y los fines de la Revolución Socialista”.
Entre el cúmulo de mentiras que repiten con inspiración Goebbeliana los gobernantes y sus voceros está la de que se entregó en esa época la tierra a los campesinos. Lo cierto es que a los agricultores que se encontraban en condición de arrendatario u otra forma de trabajar tierra ajena se le entregaron hasta lo que se llamó “mínimo vital”, unas 27 Ha. El resto se transformó en latifundios estatales, gigantescos, ineficientes, insostenibles desde el punto de vista económico y ambiental, con la aplicación masiva e indiscriminada de productos químicos, los llamados “Planes de la Revolución” ejemplifican una de las grandes barrabasadas del autócrata mayor. En fin, en manos particulares quedó solo el 15 % de las tierras agrícolas del país.
Los campesinos sobrevivientes fueron desplazados por múltiples motivos: para compactar los mencionados planes; para evitar apoyo a los alzados contra el gobierno en la década de los pasados 60; para formar las cooperativas de Producción Agropecuaria —versión tropical de la colectivización forzosa estalinista— o simplemente renunciaron por falta de créditos, insumos, posibilidades de comercialización de la producción, no pago de ésta, etc. La reubicación de los campesinos en poblados de edificios multifamiliares resultó lo que José Martí advirtiera: “Divorciar al hombre de la tierra, es un atentado monstruoso”. (Obras Completas, Edición Digital, t 8, p 278).
Hoy los restos del campesinado cubanos, sin créditos eficientes, sin insumos, con sus producciones mal pagadas o no pagadas por las entelequias estatales (Acopio, Frutas Selectas, ECIL, CONCAR, empresas agropecuarias estatales, etc.) perseguidos, vilipendiados, producen entre el 85 y el 90 % de la producción agropecuaria cubana, que solo basta para cubrir menos del 15 % de los abastecimientos limitadísimos a la población. El resto se importa.
El enemigo imperialista cubre las necesidades alimentarias cubanas en proporciones que sorprende a quien oye el estrépito continuo sobre el bloqueo: $257,7 millones en el año 2019; $13,4 millones solo en enero del 2020 y la friolera de $6,2 miles de millones desde 2002 cuando el gobierno estadounidense autorizó esas ventas hasta la fecha. Más sorprende que la cantidad anual autorizada actualmente sea de $9,2 mil millones, muy lejos de las compras reales lo cual implica que el hambre no es a causa del bloqueo, comprar se puede, sino de la situación ruinosa de la economía cubana. Fuente: (http://www.cubatrade.org).
La inmensa mayoría de los cubanos desconocen además que EEUU no prohíbe la importación de ningún producto desde Cuba, solo se reserva el derecho de no comprarlo a entidades estatales, sí puede, legalmente, hacerlo a personas naturales, cooperativas, empresas privadas, etc.
(La tabla es solamente respecto al ganado vacuno; no se incluyen, por el ejemplo: el caballar, el ovino, el caprino, el asnar, etc. . Todas las imágenes y sus comentarios fueron añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)
Las tablas anteriores fueron tomadas del libro del comunista y castrista Oscar Pino Santos:
Consultar el Anuario Estadístico de Cuba (www.onei.cu) da ganas de llorar: Más de la mitad de las tierras agrícolas ociosas, la mayor parte cubiertas de marabú; menos de cuatro millones de cabezas de ganado sobrevivientes de más de nueve millones en los años cincuenta; cuatro millones de ha de cultivo menos desde aquella época; rendimientos agrícolas solo comparables a los del África subsahariana en los mejores casos; zafras con indicadores de eficiencia miserables y producciones de inicios de la república; vacas rindiendo como promedio nacional menos de 4 Kg de leche/día; ganado vacuno con peso promedio en matadero que más bien semeja de ganado caprino. La ineficiencia como sinónimo de agricultura cubana.
Ahora los genios que acompañan al designado (para dos períodos) como equipo de gobierno anuncian que no hay dinero para importar alimentos. Es decir, la apuesta del autócrata mayor por el turismo, las remesas y el alquiler de fuerza de trabajo en el exterior (fundamentalmente de salud) y en el interior (al turismo principalmente) se ha ido a bolina con la covid-19, la consiguiente contracción económica mundial y los cambios políticos en los países receptores de la fuerza de trabajo médica. Y además acuden (la continuidad fatídica) a las mismas fórmulas que desde hace sesenta años han reducido a casi nada la economía agraria en Cuba (y las otras también): la represión, el burocratismo, el estatismo al extremo.
El tiempo perdido sin realizar las reformas reales que hubieran revitalizado la economía interna está pasando la cuenta y a la larga todos tendrán que admitir que las consignas triunfalistas sencillamente no resultan comestibles.
El Holodomor a la vista, pues de limonada y guarapo no se vive… y además no hay ni limoneros ni caña de azúcar: son especies en extinción en los campos cubanos.
Según el economista y comunista Oscar Pino Santos en su librito La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana, escrito en 1957, el 25 % de los alimentos que consumían los cubanos, siendo Cuba un país agrícola, eran importados. Lo que no dice ese economista comunista que murió en el 2005 trabajando en el Consejo de Estado es que esa importación se debía en gran parte no por ineficiencia económica del país, como ocurre desde hace casi 60 años, sino por distintas razones; veamos algunas:
1) Resultaba mucho más barato comprar, por ejemplo, el arroz en los EE.UU., en los Estados de la cuenca del Mississipi, que cultivarlos en Cuba; con otros cultivos sucedía lo mismo. Era más barato comprar en EE.UU. la manteca de cerdo, la cual apenas se consume en los EE.UU.pero que era entonces de consumo tradicional en Cuba, que producirla en Cuba o producir aceites vegetales.
2) En Cuba se intentó por los años 20s y 30s cultivar trigo, sobre todo en las provincias centrales, pero no dió resultado, luego la harina de trigo, fundamental para hacer panes, galletas, confitería, etc., se tenía que comprar en el exterior cubano y así otros productos que eran de consumo tradicional del cubano.
3) Finalmente, los cubanos estábamos acostumbrados a consumir bacalao de Noruega, tasajo uruguayo (en Cuba estaba prohibida la matanza de ganado caballar), al igual que la mantequilla holandesa, quesos franceses y suizos, turrones, jamones y vinos españoles, peras, manzanas, melocotones, albaricoques enlatados de EE.UU., calamares y sardinas españolas, etc. .En resumen: Los cubanos éramos un poco sibaritas dentro del alcanze que tenían nuestros bolsillos y nos gustaba darle gusto al paladar, aunque los alimentos y bebidas fueran exóticos.
En el mencionado librito y en el Cuadro No. 20 se muestra el consumo doméstico, producción nacional e importaciones de los principales productos alimenticios en el período 1954-1956 donde se observa que la cantidad y el valor (en porcientos) del consumo doméstico de producción nacional fueron el 81% y el 71% respectivamente, mientras que la cantidad y el valor del consumo doméstico de importación fueron 19% y 29% respectivamente. En ese cuadro, cuya relación de alimentos bien serviría como ejemplo objetivo de cual era la canasta básica del cubano promedio de aquellos tiempos, muestra datos interesantísimos como el hecho de que el 98% de la cantidad y el 92% del valor de los productos lácteos consumidos por la población cubana era de producción nacional.
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Holodomor (en idioma ucraniano: Gran Hambruna): Stalin mata de hambre
Para otros usos de este término, véase Holodomor-1933. Lecciones no aprendidas de la historia.
Fotografía de Alexander Wienerberger en alguna región no identificada de Ucrania durante la hambruna, 1933
Holodomor o Golodomor (en ucraniano, Голодомор, “matar de hambre”), también llamado Genocidio ucraniano u Holocausto ucraniano, es el nombre atribuido a la hambruna que asoló el territorio de la República Socialista Soviética de Ucrania, en el contexto del proceso de colectivización emprendida por la URSS, durante los años de 1932-1933, en la cual habrían muerto de hambre entre 1,5 y 10 millones de personas.1 2 3 Los archivos secretos desclasificados tras la desintegración de la Unión Soviética reflejan un aumento de la mortalidad en 1932 estimado en una tasa adicional a la media de años anteriores de unas 150 000 personas, mientras que 1933 refleja algo más de 1,3 millones de personas –lo que hace un total de unas 1,5 millones de personas fallecidas a consecuencia directa de la hambruna según estos documentos–, si bien desde 1934 tanto la mortalidad como la natalidad descendieron entre un 20 y un 40% en comparación con la media de los años previos a la hambruna.
(Guénrij Yagoda (derecha) en compañía del escritor Máximo Gorki (izquierda). Como subjefe de la policía política, Yagoda fue uno de los principales responsables de la represión del campesinado en el ámbito de la colectivización y la deskulakización.)
Existen dos puntos de vista fundamentales y opuestos sobre los responsables políticos de la tragedia, y muchos puntos de vista intermedios entre estos. Según el primer punto de vista, el Holodomor habría sido un acto intencional de exterminio desatado por el poder central soviético encabezado por Iósif Stalin, y en particular, contra la nacionalidad ucraniana. Según el otro punto de vista, la tragedia habría sido consecuencia de una mala cosecha unido a la política de requisas del grano impuestas por el poder soviético a los campesinos con pequeñas propiedades, como medida punitiva para forzar la colectivización obligada, que dio como consecuencia la hambruna, no sólo en Ucrania, sino también en otras zonas agrícolas de la Unión Soviética. El poder soviético de la época culpaba de la escasez de grano que impedía alcanzar las cuotas fijadas de alimentos al sabotaje -y a la guerra a la colectivización- emprendidos por los campesinos ricos, llamados kuláks, que habrían acaparado y destruido las cosechas y ganados, como método de oponerse al proceso de colectivización, justificando así las requisas efectuadas.
Víctima del Holodomor en una calle de la ciudad ucraniana de Járkov. Esta fotografía fue realizada por un espía alemán, en 1932
Según los críticos del régimen soviético si se tiene como referencia la definición jurídica de genocidio4 5 y numerosas evidencias,6 7 8 9 se verificaría la naturaleza genocida del Holodomor al haber fuertes indicios de haber sido una hambruna artificial creada por el régimen soviético,10 11 12 13 14 15 16 17 comandado por Iósif Stalin. Si bien se provocaron hambrunas también en otras regiones de la URSS, el término Holodomor se aplica específicamente a los sucesos ocurridos en Ucrania. Sin embargo, algunas instituciones, han revocado la definición de genocidio, como la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, que revocó su denominación de "genocidio" en el 2010, alegando que si bien reconocía que la hambruna forzada de Holodomor llegó a serlo como consecuencia de la política del régimen totalitario de Stalin, consideró no se ajustaba a la definición de genocidio, al no ser dirigido contra un pueblo en concreto sino contra el pueblo soviético en su totalidad. La rectificación de la declaración anterior se hizo a petición del propio gobierno ucraniano pro ruso de Víktor Yanukóvich, en contradicción con lo que había afirmado su antecesor en la presidencia y opositor Víktor Yúschenko .18 19
Hacia noviembre de 2011, la propia Ucrania y 22 gobiernos de otros países han denominado a las acciones del gobierno soviético como un acto de genocidio.20 La declaración conjunta de las Naciones Unidas de 2003 ha definido la hambruna como el resultado de políticas y acciones "crueles" del régimen totalitario que causaron la muerte de millones de personas de etnias como la ucraniana, rusa, kazaja y otras. El 23 de octubre de 2008, el Parlamento Europeo adoptó una resolución21 en la que se reconocía el Holodomor como un crimen contra la humanidad22 23 Además de la condena de estos países, el Parlamento Europeo,24 la Asamblea General de las Naciones Unidas,25 26 la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en su Resolución 1481,27 28 29 30 la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa31 32 y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura33 34 35 han expresado su repulsa por los hechos, aunque sin utilizar la expresión genocidio en sus declaraciones.
Actriz cubana al gobierno: "Respétame, no me vendas comida para puercos"
Por Redacción de CiberCuba
28/05/2020
La popular actriz y humorista cubana Yerlin Pérez denunció en Facebook que el módulo alimentario que están vendiendo en el municipio Centro Habana por la pandemia del coronavirus parece “comida para puercos”.
La mujer, quien es recordada por el papel de Arturita en el programa "Deja que yo te cuente" y por su actuación en "Pateando la Lata" y en telenovelas posteriores, dijo que se sintió estafada al comprar la bolsa de alimentos, que viene sellada, pues cuando llegó a su casa y la abrió encontró que adentro había un amasijo amorfo y revuelto que se suponía eran croquetas.
Indignada, Yerlin Pérez reclamó a las autoridades: “Respétame, no me vendas comida para puercos”.
Dijo que decidió hacer su denuncia en redes siguiendo la orientación de los “juicios ejemplarizantes” que ponen cada noche en el noticiero y que “invitan a denunciar lo mal hecho” durante la crisis sanitaria.
“Quiero aclarar que un día oí que no era obligado comprarlo, es cierto, lo que no me parece justo es que venga en una Jaba cerrada, y cuando la persona llega a su casa y lo abre se encuentra esto”, expresó.
“Es mejor que nos digan que el país está atravesando una situación difícil, que no hay nada, a que te estafen de esta manera, porque es estafa, todos saben que se cobra no se regala, si saben que muchos ahora no estamos trabajando y hay que ahorrar el poquito dinero que hay, por qué hacen que las personas hagan cola para vender esto”, se preguntó.
Agregó que compró el paquete en la bodega #496 de Espada y Humbold y reclamó a las autoridades: “está bueno ya de falta de respeto estoy empin... como diría un buen cubano que se respete, está bien, ya asumimos que no hay carne de puerco, por lo que sea, pero RESPÉTAME, no me VENDAS COMIDA PARA PUERCO”.
Su post, donde la actriz asegura “Yo no pido langosta, ni tan siquiera carne de puerco, si el país está en crisis y lo que tiene es croqueta, que dé croqueta, pero coño no me quieran envenenar con esa mierda”, se ha hecho viral y ha sido respondido por otros artistas y vecinos de Centro Habana que también se sintieron timados con la venta del módulo.
La famosa actriz Luisa María Jiménez reaccionó a la publicación y afirmó: “Qué horror!!!! Y después hay que oír ese noticiero!! Todo es maravilloso!! Todo garantizado para el pueblo y no sabemos todavía lo que nos espera. Qué verguenza!!!”.
Otra actriz, Yazmín Gómez Vázquez también expresó “Pareciera intencional, ya que en estos momentos, no hay el "dando vuelta", ahora es directico de la fábrica al punto de venta porque no hay más na'”.
El cantante y comediante Yunier Díaz también publicó una imagen similar de las croquetas compradas en la bodega # 053, de Neptuno y Perseverancia, en el mismo municipio Centro Habana.
También reaccionó a la publicación el actor Bárbaro Marín, quien señaló que el producto era un “horror”. “Y siguen pidiendo sacrificios del pueblo? y esto, además, hay que agradecerlo como una revolucionaria LIMOSNA?, yo pensé que eran corchos de botellas mal hechos, incluso llegué a pensar que era obra de un mediocre artista plástico, pero no hermanos, son CROQUETAS!!!”
Marín fue más radical y dijo que “quien quiera comida decente, dígase CERDO, CARNERO, ARROZ, HORTALIZAS, etc, que acerque su plato al televisor a la hora del noticiero”.
“Allí hay de todo y para todos. He dicho!!!!!”, sentenció.
Cuba enfrenta una severa crisis de alimentos que afecta a la población del país, la cual se mantiene en aislamiento para prevenir el contagio con el nuevo coronavirus.
En estos momentos, la venta de croquetas se ha vuelto un asunto de otras dimensiones y se ha convertido, de un producto alimentario para tiempos de crisis en una cuestión de seguridad.
No solo porque la mala calidad de la masa podría causar enfermedades gastrointestinales, sino porque algunas denuncias de ciudadanos afirman que las croquetas explotan cuando se fríen y han causado quemaduras y lesiones a varios pobladores de la isla.
La semana pasada un hombre publicó una foto de su rostro quemado a causa de unas croquetas que le explotaron en la cara.
Yerlin Pérez, nacida en Remedios, Santa Clara, ha trabajado en telefilmes, telenovelas y series con directores como Delso Aquino y Elena Palacios.
Trabajó en la película francesa “Caravana”, y en otros proyectos cinematográficos como “El Premio Flaco”, “La Película de Ana”, “Bocaccerías Habaneras”, “El Extraordinario Viaje de Celeste García” y “Yuli”.
Ante la falta de leche, una industria de Cuba cambia el helado por el batido de soya. Conozca la canasta básica del pueblo cubano y los precios de los alimentos ANTES DE 1959
Según el economista y comunista Oscar Pino Santos en su librito La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana, escrito en 1957, el 25 % de los alimentos que consumían los cubanos, siendo Cuba un país agrícola, eran importados. Lo que no dice ese economista comunista que murió en el 2005 trabajando en el Consejo de Estado es que esa importación se debía en gran parte no por ineficiencia económica del país, como ocurre desde hace casi 60 años, sino por distintas razones; veamos algunas:
1) Resultaba mucho más barato comprar, por ejemplo, el arroz en los EE.UU., en los Estados de la cuenca del Mississipi, que cultivarlos en Cuba; con otros cultivos sucedía lo mismo. Por cierto: Cuba en el año 1958 fue el tercer productor de arroz de America Latina y produjo 256,000 toneladas métricas de arroz ya molinado. El arroz representó en ese año el 6.6% de la riqueza nacional y tenía 162,000 hectáreas dedicadas a este cultivo . El consumo de arroz per cápita del cubano era de 110 libras/año. Esas cifras se obtuvieron después del plan de diversificación de la economía cubana comenzada por el Presidente Carlos Prío Socarrás y continuada e impulsada por el gobierno de Fulgencio Batista y Zaldivar, la cual se llevó a cabo pese a las medidas que tomó el gobierno norteamericano en contra del gobierno de Batista como consecuencia de la labor de los lobbystas o cabilderos de las industrias norteamericanas afectadas que residían en territorio norteamericano, entre las que se encontraban los productores de arroz de la cuenca del Mississippi. Para profundizar sobre estas medidas adjunto un artículo de mi autoría y para conocer más logros de la economía cubana preCastrista pueden hacer click AQUÍ.
Tengo la opinión que el no haber comprado arroz durante una década a EE.UU. fue una estrategia de la tiranía Castrista para que los productores de arroz de EE.UU. cabildearan en el Congreso de los EE.UU. para que se levantara, sin las condiciones presentes en la Ley Helms-Burton, el Embargo norteamericano contra la tiranía Castrista y con ello ciertos círculos financieros norteamericanos le hiciera préstamos financieros a la dictadura Castrista, parte de los cuales se utilizarían para ampliar y modernizar sus organismos de represión política; préstamos que finalmente el pueblo norteamericano pagaría, pues la tiranía es un relevante no pagador de sus deudas y eso lo saben el Club de París, la extinta Unión Soviética y los demás países de Europa del este, Japón, etc. Veamos como fue el comercio entre Cuba y EE.UU. en años recientes.
2) Era más barato comprar en EE.UU. la manteca de cerdo, la cual apenas se consume en los EE.UU.pero que era entonces de consumo tradicional en Cuba, que producirla en Cuba o producir aceites vegetales.
3) En Cuba se intentó por los años 20s y 30s cultivar trigo, sobre todo en las provincias centrales, pero no dió resultado, luego la harina de trigo, fundamental para hacer panes, galletas, confitería, etc., se tenía que comprar en el exterior cubano y así otros productos que eran de consumo tradicional del cubano.
4) Finalmente, los cubanos estábamos acostumbrados a consumir bacalao de Noruega, tasajo uruguayo (en Cuba estaba prohibida la matanza de ganado caballar), al igual que la mantequilla holandesa, quesos franceses y suizos, turrones, jamones y vinos españoles, peras, manzanas, melocotones, albaricoques enlatados de EE.UU., calamares y sardinas españolas, etc. .En resumen: Los cubanos éramos un poco sibaritas dentro del alcanze que tenían nuestros bolsillos y nos gustaba darle gusto al paladar, aunque los alimentos y bebidas fueran exóticos. Los más pobres siempre tenían los recortes de tasajo y de bacalao, así como el picadillo. Dada la abundancia en Cuba antes de 1959 se sacrificaban las terneras para que el precio de la carne de res no bajara demasiada.
En el mencionado librito y en el Cuadro No. 20 se muestra el consumo doméstico, producción nacional e importaciones de los principales productos alimenticios en el período 1954-1956 donde se observa que la cantidad y el valor (en porcientos) del consumo doméstico de producción nacional fueron el 81% y el 71% respectivamente, mientras que la cantidad y el valor del consumo doméstico de importación fueron 19% y 29% respectivamente. En ese cuadro, cuya relación de alimentos bien serviría como ejemplo objetivo de cual era la canasta básica del cubano promedio de aquellos tiempos, muestra datos interesantísimos como el hecho de que el 98% de la cantidad y el 92% del valor de los productos lácteos consumidos por la población cubana era de producción nacional. Señalo que en Cuba siempre han existido períodos de lluvia y períodos de sequía, ciclones y otros desastres naturales.
Por cierto, Oscar Pino Santos pese a la gran ineficiencia económica que él ayudo a crear después del 1 de enero de 1959, no tengo conocimiento de que hubiera escrito o dicho públicamente críticas a la ineficiencia endémica y sistémica del período revolucionario. Quizás por eso, poco antes de morir, se le otorgó el Premio Anual correspondiente a las Ciencias Sociales. Aclaro que en Cuba antes de que muriera Oscar Pino Santos, yo entregué a la revista Vitral de la Diócesis de Pinar del Río, un artículo donde tocaba estos temas relacionados con Pino Santos y su librito La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana. No se publicó ¿?.
En el siguiente listado de precios es bueno aclarar que esos precios son los promedios, pues según la calidad y las marcas de cada alimento, ellos poseían un gran abanico de precios.
En la tabla No. 23 se puede observar como los porcientos de las importaciones de los Bienes de consumo No Duraderos van disminuyendo entre 1912 y 1957, lo cual se explica por el incremento en los porcientos de las importaciones de Materias primas y envases; sobre todo a partir del año 1927 en que el Presidente Gerardo Machado y Morales introdujo una nueva Ley Arancelaria que de manera significativa impulsó la creación y desarrollo de industrias nacionales; en particular aquellas industrias relativas al aseo personal y de la higiene en general.
Las tablas anteriores fueron tomadas del libro del comunista y castrista Oscar Pino Santos:
Ante la falta de leche, una industria de Cuba cambia el helado por el batido de soya
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Como en el 'Periodo Especial', el crítico sector alimentario busca sustitutos para productos que escasean en tiempos de pandemia.
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DDC
Las Tunas
25 Mayo 2020
Un "novedoso" batido realizado a base de leche de soya y pulpa de fruta ha sido aprobado para la comercialización, por lo que se podrá encontrar próximamente en los mercados, según anunció el director de la estatal Empresa de Productos Lácteos de Las Tunas a la oficial Agencia Cubana de Noticias.
Esta iniciativa está enfocada en la sustitución del 50% de la producción de helados en la provincia que se encuentra afectada por el déficit de leche en polvo.
"Una permanente innovación para incrementar las variedades de sus productos a partir de la soya, como materia prima básica ha hecho que la empresa (…) responda con vigor a las exigencias de una etapa tan tensa como la actual, para enfrentar la pandemia de Covid-19", añade la nota.
Arael Martínez Teruel, quien se desempeña como director de esta entidad, comentó a la agencia oficial que "el producto tendrá aceptación popular, pues las producciones realizadas en fase de pruebas han sido muy elogiadas por las personas que ya las han degustado".
También se informó sobre el más reciente producto confeccionado en la entidad, al que nombraron "dulce de leche" porque es “muy similar a la leche condensada que durante años circulaba en la red de Mercados Ideales; ahora se elabora igual, pero en lugar de leche en polvo como materia prima fundamental, se emplea leche de soya".
Según Martínez Teruel, también ha sido muy bien recibido por la población el miragurt, un producto conformado por "suero pasterizado, maicena y azúcar" además de otros productos "tradicionales" como el requesón y el cresol.
Ante la ausencia de leche en polvo la empresa ha tenido que sustituirla mayormente por la soya, un producto que adquirió una controvertida notoriedad en la Isla durante la crisis de los años 90, a la que se llamó eufemísticamente "Periodo Especial".
A la par de la crisis provocada por la pandemia del coronavirus Cuba sufre otra de mayores dimensiones con el abastecimiento de alimentos, evidenciada por la drástica caída en la producción de cerdo y pollo.
La Empresa Productora y Comercializadora de Glucosa, Almidón y Derivados del Maíz radicada en Cienfuegos también anunció recientemente la salida al mercado de productos "nuevos" como el aceite derivado del maízy las cremas saladas de almidón con sabor a queso, pollo o chorizo.
El detergente de Henequén, creado en los años 90 y la harina de yuca son otros de los productos cuya fabricación se ha retomado ante la actual crisis.
Después del coronavirus, volveremos a la etapa precolombina
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¿Qué repercusión tendrá para la población que Díaz-Canel haya convocado a los cubanos a vivir de la agricultura?
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Comunidad taína, según un manual de historia. FLOWVELLA
Por Orlando Freire Santana
La Habana
05 Mayo 2020
La desesperación que exhiben por estos días los cubanos de a pie al tratar de adquirir los artículos de primera necesidadno desaparecerá cuando llegue a su final la pandemia del coronavirus. Tal vez se torne más aguda.
Seguirán las colas, la escasez y el racionamiento porque las arcas gubernamentales se hallarán en crisis, y losniveles de importación del país serán mínimos debido a la estrepitosa caída del turismo, así como las pocas posibilidades de que otros rubros tradicionales de exportación —níquel, azúcar, tabaco, ron— logren un despegue apreciable.
Ante tal sombrío panorama, el presidente Díaz-Canel afirmó recientemente que la agricultura tiene que convertirse en la principal fuente de alimentación de los cubanos. En consecuencia, aseveró que hacia ese sector deben dirigirse los escasos recursos inversionistas con que cuenta el país.
En ese contexto el Ministerio de la Agricultura acaba de anunciar un grupo de medidas de contingencia para garantizar el funcionamiento de sus sistemas productivos. Entre esas medidas destaca la incorporación a los campos de aquellos trabajadores que resulten interruptos en sus centros de trabajo. Quizás algo parecido a lo que experimentamos en los años 90 con aquel denominado Programa Alimentario diseñado por Fidel Castro.
Sin embargo, en esta ocasión las movilizaciones hacia la agricultura contarán con un elemento diferenciador. Porque habrá dinero de por medio. Pero no será para los pobres trabajadores de las ciudades que cambiarán la comodidad de sus oficinas o talleres por los rigores del trabajo en las tierras, máxime en medio de las altas temperaturas que estamos afrontando.
La segunda figura del gobernante Partido Comunista, José Ramón Machado Ventura, en declaraciones recogidas por el periódico Granma (edición del martes 28 de abril), expresó que los productores que reciban el trabajo de los movilizados tendrán que pagar por esas labores. Y ese dinero irá a una cuenta gubernamental para contribuir a resarcir los gastos que ocasiona la pandemia, que ahora están saliendo del presupuesto del Estado. El ubicuo Machadito aclaró que en breve los gobiernos provinciales recibirán las instrucciones para acometer ese proceso.
Otra de las medidas de contingencia anunciadas por los jerarcas del sector agropecuario tiene que ver con la comercialización de sus productos. Se insistió en la necesidad de que la empresa estatal de Acopio llegue a la totalidad de los productores del país, lo mismo estatales que no estatales —cooperativistas, pequeños propietarios y usufructuarios de tierras ociosas— para "convencerlos" de que contraten sus producciones con el Estado. Es decir, que vendan todas sus cosechas al Estado, y no a comercializadores privados. En otras palabras, que los productos vayan a los mercados agropecuarios estatales, y no a los de oferta-demanda.
Semejante maniobra, que ya venía realizándose diligentemente por el vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa, se enmarca además en la estrategia gubernamental de ir cerrando los espacios de mercado que aún se mantienen en la economía. A Díaz-Canel y su equipo de gobierno, al parecer, no les importa mucho que esos espacios estén consagrados en la Constitución de la República.
Bueno, ¿y qué repercusión tendrá para la población que el benjamín del poder haya convocado a los cubanos a vivir de la agricultura? Es probable que los estudiosos de la historia hayan leído que nuestros antepasados de la etapa precolombina, especialmente los indios taínos, subsistían abriendo agujeros en la tierra con sus rústicos instrumentos, y dejaban caer las semillas que después proporcionaban los cultivos con que alimentarse.
Claro que habrá una diferencia notable si contemplamos la acción en perspectiva. Vivir de la agricultura para los taínos fue un avance notable con respecto a sus antecesores guanatahabeyes y siboneyes que vivían en lo fundamental de la caza y la recolección. Sin embargo, para los cubanos de hoy, vivir de la agricultura podría significar un retroceso de más de cinco siglos.
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Libro de Pedro Pablo Arencibia: Paradigmas Psicopedagogicos y caminos de la Investigacion Matematica en la Ensenanza de la Matematica Universitaria y Media
OPINIÓN SOBRE EL LIBRO:
Lo he ojeado, aqui y alla; es conmovedor. humano. Tardare en leerlo de tapa a tapa. Comprendo que es holistico, lo que me parece admirable, meritorio, politica, experiencia humana, Matematicas, Ciencias, y tambien ¨very scholar. Una combinacion unica. Gracias. B.M.
“Marco Rubio a Donald Trump: Te diré lo que es un buen acuerdo: que Cuba sea libre
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz