jueves, mayo 12, 2022

Video de análisis: ¿Que fue a buscar Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a Cuba?

 AmericaTeVeCanal41

Mayo 11, 2022

 ¿Que fue a buscar Andrés Manuel López Obrador (AMLO)  a Cuba?



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Tomado de https://diariodecuba.com/

Díaz-Canel despide a AMLO con banquete y concierto, mientras los cubanos piden 'luto oficial'

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La prensa mexicana reveló que en la tarde del domingo el gobernante cubano organizó una cena para celebrar la visita de AMLO a Cuba.

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DDC

La Habana

10 de mayo 2022

El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel organizó un banquete y un concierto de mambo, trova y danzón para despedir al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, mientras gran parte de la población cubana pedía que se declarara "luto oficial" por la explosión ocurrida en el Hotel Saratoga, que ha causado la muerte de 40 personas mientras varias siguen desaparecidas.

Pese a que la prensa cubana no ofreció detalles del evento, el diario mexicano El Universal informó que, tras la entrega de la Orden José Martí al gobernante mexicano, Díaz-Canel lo invitó junto a su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, a una cena animada por un concierto de la Orquesta Faílde en el Palacio de la Revolución.

La agrupación musical cubana interpretó canciones como "No lo van a impedir", de Amaury Pérez; "Almendra" de Aberladito Valdés; "Veracruz", "Bonito y sabroso", de Benny Moore, y "Mambo 8", de Dámaso Pérez Prado. 

Tras la polémica celebración, que tuvo lugar mientras varias familias cubanas esperaban noticias sobre sus allegados desaparecidos tras la explosión en el Saratoga, AMLO partió hacia México, donde ha elogiado en repetidas ocasiones a Díaz-Canel.

Sobre su aliado cubano, AMLO dijo en la conferencia mañanera de este lunes que es "un hombre honesto, trabajador, humano, una muy buena persona, un buen servidor público y un buen ser humano".

El mexicano, quien siguió un cuidadoso guion durante su visita a la Isla, pues no habló públicamente del tema migratorio, principal motivo del viaje, podría generar una gran polémica a Díaz-Canel tras la revelación de la celebración festiva en un momento en el cual la población cubana reclama días de "luto oficial".

En las 24 horas que duró su primera visita oficial a Cuba, el gobernante mexicano también tuvo tiempo de reunirse con Raúl Castro Ruz, informó la prensa estatal de la Isla este lunes.

"Ambos líderes destacaron las entrañables relaciones entre México y Cuba" en la reunión, que tuvo lugar en la tarde del domingo, según un reporte de la televisión estatal cubana acompañado de imágenes.

Castro, retirado de sus cargos políticos desde el pasado año, resaltó el "importante aporte" del presidente López Obrador al desarrollo de los vínculos bilaterales con el Gobierno de Cuba, informó EFE.

También destacó la contribución del gobernante del país norteamericano "a la necesaria integración latinoamericana y caribeña" durante la presidencia pro-témpore de México de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en el periodo 2020-2021.

López Obrador siguió el guion del régimen en su visita a Cuba, donde reafirmó su rechazo al embargo y se comprometió a insistir a su homólogo estadounidense, Joe Biden, para que no excluya a los gobiernos de Nicaragua, Venezuela y Cuba de la Cumbre de las Américas.

El mexicano cerró este domingo en Cuba una gira que lo llevó primeramente a visitar Guatemala, El Salvador, Honduras y Belice. Durante la visita a la Isla, ambos gobiernos firmaron una declaración para el fortalecimiento de sus relaciones históricas y un acuerdo para la cooperación en el área de la salud.



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jueves, julio 29, 2021

Miguel Sales Figueroa con dos artículo: El Presidente López Obrador y la solución del problema cubano Liturgia y semántica de “la revolución” por Miguel Sales

 El Presidente de México AMLO sobre de Cuba en reunión de cancilleres de la CELAC


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López Obrador y la solución del problema cubano 

Por Miguel Sales Figueroa

Málaga, España

29 de julio 2021               

En un discurso pronunciado con motivo del 238 aniversario del natalicio de Simón Bolívar, ante cancilleres y altos funcionarios de 33 países latinoamericanos y caribeños, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, elogió a Cuba porque “ha sido el único país del continente que se ha enfrentado a la hegemonía de Estados Unidos”.

Tras hilvanar algunos disparates históricos acerca de “la unidad del continente latinoamericano forjada por Bolívar” y las relaciones de Washington con los países del sur, volvió a encomiar la política cubana de los últimos 62 años y calificó a la Isla de “nueva Numancia por su ejemplo de resistencia”, añadiendo que, ”por esa misma razón, Cuba debería ser declarada patrimonio de la humanidad”.

Creo que esta vez la fértil imaginación de AMLO se ha quedado corta. Habría que dar un paso más allá y proponer que la UNESCO proclame a Cuba Parque Mundial. Así como los países tienen sus parques regionales o nacionales, las Naciones Unidas podrían declarar que todo el territorio de la Isla y el conjunto de sus habitantes quedaran bajo la jurisdicción de la comunidad internacional. Como el magno organismo no suele ser parco en sus denominaciones, el nombre definitivo podría ser algo así como “Parque Jurásico del Socialismo Real en el Planeta Mundial Globalizado” o PJSRPMG, para abreviar. (Confieso que esta última precisión de planeta-mundial-globalizado no es de mi cosecha; la aprendí de una diplomática guatemalteca muy ducha en gramática (más bien parda) que ejercía sus talentos en los cenáculos parisinos de finales de siglo). 

De aprobarse, esta medida podría ser la solución de todos los problemas que afligen a los 11 millones de cubanos que malviven allí. Para empezar, se prescindiría del gobierno y de sus innumerables parásitos: burócratas del PCC, policías, militares, administradores, dirigentes de los CDR, etc. El nuevo PJSRPMG estaría administrado por un reducido equipo de interventores suecos y jardineros surcoreanos, acompañados de un pequeño número de guardas forestales finlandeses. 

La entidad recibiría subsidios del Centro del Patrimonio Mundial de la UNESCO y además cobraría una tasa adicional de entrada a los turistas extranjeros que quisieran recorrer esa maravilla universal y aprender la historia revolucionaria y antiimperialista del país, que condensaría la historia del mundo. Habría secciones inspiradas en Disney World o en el Parc Astérix de las afueras de París, con atracciones como una aldea de guanajatabeyes en trance de ser arrasada por los conquistadores españoles, con hogueras y todo; una representación del alzamiento de los vegueros contra el estanco de tabaco decretado por la Corona en 1717; un barracón de esclavos subsaharianos (aquí podrían darle un pequeño papel a Díaz-Canel, en plan de mayoral con látigo, por ejemplo); un barco cargado de chinos de Cantón, engañados por la codicia de los hacendados habaneros, que cruza el océano rumbo a las plantaciones de la Isla; una escenificación de “qué-república-era-aquella”, con senadores gordos vestidos de dril cien que encienden sus puros con billetes de 20 dólares, mientras la gente muere de hambre en torno a sus cadillacs y, en fin, la representación de la magna odisea libertadora, que empieza con el humanitario asalto al Cuartel Moncada, -Raúl disfrazado de enfermera de la Cruz Roja, curando a los militares de la tiranía heridos en combate-, Fidel montado en Ubre Blanca tremolando una banderola que ponga “Socialismo o Muerte, leches”; las masas coreando “Paredón p’a los gusanos” ante el Palacio Presidencial, y escenas de las múltiples victorias, de Playa Girón a Mariel y de las colas ante las oficinas de Inmigración (para inmigrar, claro) hasta el pueblo enfurecido machacando a los anexionistas el 11-J.

Una iniciativa tan noble no debería caer en saco roto y la persona más indicada para dirigir este proyecto auspiciado por las Naciones Unidas sería, por supuesto, López Obrador. El primer magistrado azteca podría desempeñar el cargo una vez que deje la presidencia de México en 2024, ahora que la fuerza hegemónica de los malvados yanquis ha desmantelado el estupendo sistema del dedazo presidencial con el que el PRI les garantizaba una holgada sinecura vitalicia a sus ex mandatarios. En su nuevo destino podría repetir los triunfos logrados durante su presidencia en la lucha contra los narcotraficantes, la pandemia de COVID-19 y los feminicidios en México. Pobre país, -parafraseando a Porfirio Díaz-, tan lejos de Washington y tan cerca de La Habana.

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  Liturgia y semántica de “la revolución” 

Por Miguel Sales Figueroa

24 de julio 2021               

El 11 de julio de 2021, un número considerable de cubanos se echó a la calle para protestar contra el gobierno que los oprime y les obliga a vivir en la pobreza. Por primera vez en 60 años, los opositores al régimen comprobaron que son muchos y que no están solos. Intuyen que por cada manifestante que bajó al asfalto, hubo 20 compatriotas que no se atrevieron, pero que los apoyaban in pectore.

Ese día, el miedo cambió de bando y los jerarcas comunistas contemplaron por primera vez la posibilidad real de que en la Isla pueda repetirse lo que hace tres décadas ocurrió en Europa del Este. Poco importan los “actos de repudio” y las concentraciones de masas que la dictadura saque a escena. Cuando el vendaval de la libertad sopla entre las grietas de un sistema arcaico, no hay gesticulación ni conjuros suficientes para evitar el derrumbe.

La prensa occidental reseñó los sucesos desde diferentes puntos de vista. Pero los titulares fueron curiosamente análogos: “Disturbios vs Revolución”. Ya fuera The New York Times, The Economist, Le Monde o El País, todos coincidieron con el oficialista Granma en que “La Revolución” (es decir, el régimen anquilosado del PCC que apenas ha cambiado en seis decenios bajo la férula de sus nonagenarios fundadores) se enfrentaba a una horda de vulgares perturbadores que coreaban, entre otras consignas freudianas, “libertad”, pero que en realidad querían remesas, visados, ventiladores y cajitas con croquetas.

Afirmar que la revolución cubana de 1959 es un suceso que todavía sigue ocurriendo en la Isla 62 años después, equivale a decir que el régimen de Leonid Brezhnev era la Revolución de Octubre en 1980. A nadie en su sano juicio se le hubiera ocurrido calificar de “revolución” al gobierno soviético de ese año y, sin embargo, los más prestigiosos periódicos de hoy no tienen empacho en llamar “revolución” a la tiranía valetudinaria que administra Díaz-Canel. Estas muestras de pereza intelectual y estupidez colegiada son muy frecuentes cuando la prensa occidental trata de asuntos relativos a América Latina. “Revolución” e “imperialismo” son dos comodines que ahorran el análisis de situaciones complejas y reconfortan a buena parte de los lectores “progresistas”.

El despliegue de los escuadrones policiales disfrazados de pueblo enardecido constituye el otro aspecto esencial de la liturgia totalitaria en situaciones como esta. No es cuestión de preservar los privilegios de una casta militar corrupta ni de proteger a los funcionarios que administran el cortijo, sino de defender “las conquistas de la revolución” (léase educación, sanidad y deportes, sectores todos menguantes y de execrable calidad) ante decenas de miles de anexionistas y agentes de la CIA que quieren convertir a Cuba en un suburbio de Miami, sin escuelas ni hospitales.

La aceptación del lenguaje gubernamental y de los clichés de la izquierda marxista dificulta la comprensión de lo que sucede hoy en Cuba y solo beneficia al Estado represor. Para entender lo que ocurre allí es preciso desprenderse de la semántica “revolucionaria” y examinar la realidad sin anteojos. La dictadura del PCC es un anacronismo, incapaz de solucionar los problemas fundamentales del país, y únicamente podrá mantenerse en el poder mediante la violencia y la intimidación. Pero la población ha empezado a perder el miedo y comienza a reclamar los derechos más elementales, que el sistema comunista ha pisoteado durante 60 años. El desenlace demorará más o menos tiempo, pero no hay duda alguna de que la libertad terminará por imponerse. 

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lunes, julio 26, 2021

José Martí, el Apóstol de la Independencia de Cuba, refuta las recientes palabras de AMLO, Presidente de México, sobre Libertad, Soberanía e independencia de Cuba

 El Presidente de México AMLO sobre de Cuba en reunión de cancilleres de la CELAC


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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

¿Andrés Manuel López Obrador entre esas intervenciones norteamericanas al sur del Río Bravo  habrá contado la ayuda que los EE.UU. le dieron a México,  en armas y recursos, para que combatieran  a las tropas francesas que invadieron México y pusieron a Maximiliano  de Habsburgo como  Emperador de México ?

El pueblo cubano no ha sido un pueblo que ha disfrutado de la Libertad en estos 62 años. José Martí escribió en su artículo Tres Héroes, publicado en la revista La Edad de O¨ro:

Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía. En América no se podía ser honrado, ni pensar ni hablar. Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado. Un hombre que obedece a un mal gobierno, sin trabajar para que el gobierno sea bueno, no es un hombre honrado. Un hombre que se conforma con obedecer a leyes injustas, y permite que pisen el país en que nació, los hombres que se lo maltratan, no es un hombre honrado. ¨

Si alguien tenía dudas  si  había libertad o no en Cuba los recientes sucesos represivos en Cuba comenzados el 11 de julio de 2021 los puede sacar de la duda.  

la ejemplar Constitución de la República de Cuba  de 1940  se dice en su Título 1, artículo 2:  ¨La soberanía reside en el  pueblo y de éste dimana todos los poderes públicos¨ .   Pese a que la supuesta restitución de la Constitución de 1940 fue la bandera principal que los revolucionarios  enarbolaban para luchar contra el gobierno de Fulgencio Batista, la tiranía de Fidel Castro y de sus cómplices  nunca la restituyó en la práctica cuando se hicieron con el Poder el 1 de enero de 1959,  En estos 62 años Cuba no ha  tenido soberanía por que el soberano, el  pueblo cubano  no  ha podido ejercer la soberanía que de él debe de emanar. En estos 62 años el pueblo cubano no ha tenido  elecciones legítimas generales ni tampoco elecciones  legítimas parciales , pues  el monopartidismo,  el miedo (bien fundado por las acciones de un régimen represivo des su toma del poder) y una amañada Ley Electoral  conformada   para que permanezca por siempre   en el Poder la cúpula Castrista ,   las ha impedido. 

José Martí escribió escribió sobre la independencia de un pueblo:


"... La independencia de un pueblo consiste en el respeto que los poderes públicos demuestren a cada uno de sus hijos. En la hora de la victoria sólo fructifican las semillas que se siembran en la hora de la guerra. Un pueblo, antes de ser llamado a guerra, tiene que saber tras de qué va, y adónde va, y qué le ha de venir después. Tan ultrajados hemos vivido los cubanos, que en mí es locura el deseo, y roca la determinación, de ver guiadas las cosas de mi tierra de manera que se respete como a persona sagrada la persona de cada cubano, y se reconozca que en las cosas del país no hay más voluntad que la que exprese el país, ni ha de pensarse en más interés que en el suyo."  ("Carta a J.A. Lucena.", New York, 9 de octubre de 1885. Tomo 1. Página 186.)¨

Para Martí la independencia no solamente no existía cuando una Metrópoli no respetaba los derechos de los habitantes de la Colonia; tampoco se era independiente cuando los poderes públicos de una nación, desempeñados por nacionales o por extranjeros, no demostraban respeto hacia cada uno de sus hijos. Observemos que ese respeto, según Martí, debía ser para cada uno de sus hijos y no para una parte, pues el concepto de pueblo para Martí no era sectario. Siguiendo ese concepto martiano de independencia, a partir del 1 de enero de 1959 y hasta el día de hoy, Cuba ha sido como República  menos independiente que nunca.


José Martí  también expresó:

 ¨Y no quiero a mi patria ¡no! víctima de capataces. La prefiero esclava de los demás a verla esclava de sus hijos.¨ (citado por Hortensia Pichardo en su libro  José Martí-Lecturas para los niños, página 189,  Ciudad de La Habana. Editorial Pueblo y Educación, 1990. Tomado de la Edición de la Editorial Oriente, 1985) ya que  la experiencia latinoamericana en lo relativo a las luchas intestinas y fratricidas que siguieron a la liberación del yugo español de ciertas naciones de América del Sur y la desconcertante experiencia de ver que varios de sus libertadores se convirtieron posteriormente en dictadores de sus pueblos, dejaron en Martí una impronta tal, que él prefería que Cuba siguiera siendo colonia española, antes de que cayera en manos de caudillos: Luego José Martí, que era antianexionista,  prefería  que Cuba no fuera independiente a que  a ella la sometiera una satrapía de cubanos.

Finalmente una advertencia de José Martí  que por  no hacerle caso  el pueblo cubano ha sufrido  60 años de la peor dictadura que ha existido en el hemisferio occidental:

El 20 de octubre de 1884, y después de un incidente desagradable con Máximo Gómez, Martí le escribió al dominicano su determinación de: ¨ ...no contribuir en un ápice por el amor ciego a una idea en que me está yendo la vida, a traer a mi tierra a un régimen de despotismo personal, que sería más vergonzoso y funesto que el despotismo político que ahora soporta y más grave y difícil de desarraigar, porque vendría excusado por algunas virtudes, establecido por la idea encarnada en él, y legitimado por el triunfo¨ (José Martí. Obras Completas. Tomo 1, 177)
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Por otra parte:

Rosa Luxemburgo fue una de las más destacadas personalidades de la socialdemocracia en las dos primeras décadas del siglo XX. Rosa Luxemburgo no sólo realizó un estudio teórico del marxismo, sino que siempre demostró un profundo interés en como el marxismo se llevaba a la práctica social. En su debate epistolar con Vladimir Ilich Ulianov, conocido como Lenin, escribió:

“La libertad reservada sólo a los partidarios del gobierno, sólo a los miembros del partido –por numerosos que ellos sean- no es libertad. La libertad es siempre únicamente libertad para el que piensa de modo distinto. No es por fanatismo de ‘justicia’, sino porque todo lo que pueda haber de instructivo, saludable y purificador en la libertad política depende de ella, y pierde toda eficacia cuando la ‘libertad’ se vuelve un privilegio.”
Luxemburgo, Rosa (1918); Crítica de la Revolución Rusa; traducción de José Aricó, y estudio preliminar de Georg Lukács. Buenos Aires, Argentina, 1969. Pág. 119
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“Es un hecho notorio e incontestable que sin una ilimitada libertad de prensa, sin una vida libre de asociación y de reunión, es totalmente imposible concebir el dominio de las grandes masas populares.”
Luxemburgo, Rosa (1918); Crítica de la Revolución Rusa; Argentina; pág. 118.
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“Sin elecciones generales, libertad de prensa y de reunión ilimitada, lucha libre de opinión y en toda institución pública, la vida se extingue, se torna aparente y lo único activo que queda es la burocracia.”
Luxemburgo, Rosa (1918); Crítica de la Revolución Rusa; Argentina; pág. 123.


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martes, abril 02, 2019

Supongamos…- El historiador cubano Alejandro González Acosta radicado en México responde a AMLO fabulando deliciosamente sobre lo que hubiera ocurrido si los aztecas hubieran en 1460 navegado en sentido inverso al que hizo posteriormente Hernán Cortés con su tropa para la conquista de México

Tomado de https://zoevaldes.net/


Supongamos…


 Sacrificios humanos de los aztecas. Imágenes añadidas por el bloguista de Baracutey Cubano

Por Alejandro González Acosta
2 de abril de 2019


Supongamos (“digo, es un decir”), supongamos, que los feroces aztecas, ya constituidos como un Imperio desde 1430, y bajo el mando del hueytlatoani Axayácatl, en alianza con los industriosos mayas tan avanzados en navegación y astronomía, hubieran construido una flota de piraguas dotadas con amplísimas velas de yute, y que para seguir el viaje de su dios alado Quetzalcóatl hacia el Oriente, partieran viajando hacia donde sale el sol alrededor de 1460 desde el puerto de Tulum, al pie de la pirámide más espectacular del mundo, que en realidad ya era un observatorio y faro de navegantes.

Posiblemente hicieron escalas sucesivas en las islas de Cibao y Cubanacán, donde toparon con los pacíficos taínos, los temerosos siboneyes y los huidizos guanajatabeyes. Algunos caribes feroces que avistaron en el camino huyeron velozmente en sus largas chalupas cuando estos vieron la formidable flota azteca que se les acercaba. En la espaciosa bahía de Bariay esperaron que el buen dios Ehécatl otorgara sus vientos buenos en el mes de Tlayeti, para que los llevaran hacia el Oriente, como hizo la buena Serpiente Emplumada.

Supongamos (es un suponer) que esa flota hubiera llegado a las Islas Afortunadas también conocidas como Canarias -quizá por la más occidental Isla de Hierro- entonces habitadas por los ariscos pueblos originarios, y que los aztecas, con sus armas más sofisticadas, como las espadas de filosa obsidiana y sus certeras lanzaderas de venablos o azagayas, llamadas átlatl, forrados de sus armaduras de algodón y maguey prensado, los hubieran derrotado, convirtiéndolos primero en sus súbditos y luego en sus aliados.

Después habrían ido saltando de una isla a otra y luego desde ellas hacia Tierra Firme, en África. El astuto Axayácatl, viendo complacido la división imperante entre sus adversarios, habría constituido de inmediato una confederación con los aborígenes inconformes, formados por las varias naciones de aquel archipiélago, como los guanches, canarios, majos, benahoritas y bimbaches, agrupados con el invasor extranjero para combatir contra un enemigo común, los agresivos castellanos que merodeaban periódicamente por esos rumbos, capturando prisioneros y cobrando onerosos impuestos.

Pongamos por caso –es sólo un suponer- que las huestes aliadas de aztecas y los multiétnicos aborígenes hubieran llegado al agreste peñón de Yabal-Tariq, luego Gibraltar, y también se hubieran coaligado con los moros musulmanes que resistían el vigoroso empuje de los barbudos castellanos, que insistían en realizar crueles sacrificios a su dios crucificado incinerando a sus prisioneros. Sucedió que una de las bellas moriscas que habitaban allí se enamoró perdidamente del fornido y broncíneo Axayácatl, y desde que se amancebaron se convirtió en su asesora e intérprete, pues además del guanche y el árabe, hablaba con fluidez el castellano y algo de catalán, pues había sido esclava y sirvienta de varios señores. Los moros y cristianos la llamaron despectivamente como La Cava, en recuerdo de otra mujer fatídica que, unos siglos antes, ocasionó la invasión musulmana en la península y la caída del último rey godo, pues se sabe bien que desde Eva, Lilith, Pandora y Elena de Troya, las mujeres sólo traen males y desgracias.

Con semejante refuerzo y unidos en una formidable coalición, dirigidos por los bravos aztecas, los pueblos sometidos al yugo castellano –porque en la época no había España aún- emprendieron una ofensiva que los llevaría hasta las puertas de la amurallada ciudad de Toledo, donde llegaron después de un prolongado asedio a Sevilla, remontando el Guadalquivir con sus piraguas de amplias velas, pues en ambas ciudades encontraron decisiva ayuda en los agazapados y sometidos judíos y moriscos, todos bajo al cruel dominio castellano, que los sacrificaba periódicamente en piras de grandes llamas como herejes y apóstatas.

Semejante fuerza multinacional y mancomunada sitió durante meses a la imperial ciudad y habría cortado el cauce del caudaloso Tajo para privarlos de agua y someterlos por sed y hambre. También hubo una gran mortandad de cristianos y musulmanes porque los aztecas venidos del otro lado del océano traían consigo unos gérmenes desconocidos que sirvieron como soldados invisibles, con enfermedades como el cocololiztli y el matlazáhuatl, para los que no estaban preparados los aborígenes europeos. Y finalmente vencieron e implantaron un reino de sabiduría y tolerancia donde los jóvenes castellanos fueron educados en los sabios principios de los dioses aztecas Quetzalcóatl y Huitzilopochtli, Tláloc y Coatlicue, desterrando las supercherías de un esquelético y pusilánime palestino derrotado llamado Jesús de Nazaret, pues esta era una falsa religión de esclavos cobardes y no de señores triunfales; en verdad, sólo un pueblo muy atrasado e ignorante podía adorar a un dios muerto y clavado en un madero como un murciélago. Así lo explicaron a los conquistados con gran paciencia sus tlamatinime evangelizadores, y lo ilustraron con las pictografías de sus tlahcuiloque.

Cada año, en primavera, por los campos de la antigua meseta castellana que ahora era conocida como la Gran Chichimeca, iban las tropas aztecas al son de sus atabales, fotutos y chirimías, que habían consagrado a su gran dios Xochipilli, patrono de la música, el canto y la danza, con las sonoridades de los teponaztli y huéhuetl, omichica-huaztli, chicahuaztli y tlapitzalli, chichtli y oyohuatli… Toda una orquesta sinfónica en clave pentatónica.

Los campos recién conquistados florecían con prodigiosas pirámides humeantes, donde periódicamente ofrecían a los dioses los tributos necesarios de vidas humanas para que el sol pudiera nacer cada día, alimentado con la sangre propiciatoria de sus ofrendas. La Guerra Florida señoreaba por toda la península y ya se preparaban para cruzar los Pirineos y continuar su marea civilizatoria como le habían mandatado sus dioses. En las afueras de una pequeña villa que ocupaba el centro geográfico de la península, sobre un cerro que los aborígenes conocían antes como “de los ángeles”, levantaron la Gran Pirámide de la Neo-Cemanáhuac, desde donde los cuerpos descorazonados de los gloriosos ofrendados a los dioses eran arrojados por las escaleras, después de cumplir con su función vivificadora.

Para no dejar huella ni memoria de los antiguos señores bárbaros, quemaron en grandes piras los manuscritos que los degenerados romanos, los avaros fenicios, los rudos godos y los afeminados árabes habían acopiado, y pusieron a sus tlahuiloques a enseñar los nuevos signos de su escritura a los dominados, que así podrían recibir el beneficio de las sabias enseñanzas de Huizilopochtli y Tecaztlipoca, verdaderos señores del universo.

En vez de viñedos y trigales, los campos castellanos fueron sembrados con elotes y nopales: por todas partes las milpas y las nopaleras se alzaban gozosamente al sol y nutrían a los conquistados y los conquistadores: la felicidad reinaba sobre esa tierra antes alejada de los dioses, y sus sabios y valientes hueytlatoani establecieron su morada en un palacio que sería el de Axayacátl El Grande en la ribera del antiguo río que los conquistados conocieron como Manzanares, y que sería renombrado como Atoyatl Itztic, el Río Helado.

Los naturales conquistados por la poderosa alianza de guanches, bereberes, moros, musulmanes y judíos, encabezados por los dirigentes aztecas, serían educados en las sabias enseñanzas del otro lado del océano con la dulzura característica del Anáhuac, y 500 años después, todos celebrarían alegremente el medio milenio de la llegada de los sabios aztecas a las riberas del Atoyatl Itztic, y allí mismo se realizarían grandes sacrificios en lo alto de la pirámide que se levantaría orgullosa y desafiante donde algunos pretendieron ver algún día remoto una plaza mayor.

Toda la Europa decadente habría sucumbido al poderoso avance y la superioridad de los benefactores extranjeros, y el expandido imperio azteca se extendería desde los fiordos de la antigua Noruega –rebautizada como Mictlán en la nueva cosmografía- hasta las orillas del Bósforo, que ya se conocería como Nic-Anahuac, es decir, “hasta aquí el Anáhuac”.

Y desde la laguna mexica gobernaría todo este imperio, por la gracia de la Santísima Trinidad de Tecaztlipoca, Quetzalcóatl y Huitzilopochtli, el sabio Axayácatl El Grande, enviando misioneros con sus afilados cuchillos de obsidiana para realizar los ritos de purificación. Todos hablarían el náhuatl y entonarían en su divino honor sinfonías primorosas en su escala pentafónica, que resonarían levemente en las amplias salas, sin bóvedas, de los templos dedicados a los dioses, dispersos por todo el continente antes conocido como Europa y ahora nombrado el Gran Cemanáhuac.

Supongamos que hubiera sido así …

(Agradecimientos al autor).
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Torre azteca de calaveras de los sacrificados en sus ceremonias



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jueves, marzo 28, 2019

Del diario ABC de España: Canibalismo, sacrificios y totalitarismo: la verdad sobre el Imperio azteca que se encontró Hernán Cortés. El régimen sangriento impuesto por la Triple Alianza (Texcoco, Tlacopan y México-Tenochtitlan)


Canibalismo, sacrificios y totalitarismo: la verdad sobre el Imperio azteca que se encontró Hernán Cortés

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Si precisamente medio millar de españoles lograron abrirse paso por un territorio ocupado por millones de personas fue porque muchos pueblos estaban hartos del régimen sangriento impuesto por la Triple Alianza (Texcoco, Tlacopan y México-Tenochtitlan)
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Por Manuel P. Villatoro
@ABC_Historia
y
César Cervera
@C_Cervera_M
27/03/2019


Sacrificio humano en el templo piramidal - Vídeo: La Leyenda Negra que rodea a Hernán Cortés y que defiende López Obrador

La idea de que los españoles deben pedir perdón por la conquista de México parte del error de base de equipar el Imperio azteca a lo que es hoy México, cuyas fronteras, cultura y estructura tiene más que ver con la Nueva España legada por Hernán Cortés que con las civilizaciones precolombinas. Si precisamente medio millar de españoles lograron abrirse paso por un territorio ocupado por millones de personas fue porque muchos pueblos estaban hartos del régimen sangriento impuesto por la Triple Alianza (Texcoco, Tlacopan y México-Tenochtitlan). Cortés firmó una serie de alianzas con estos pueblos mexicas descontentos y encabezó una suerte de revolución para derrocar a este totalitarismo sangriento.

¿Exigirá López Obrador que pidan también perdón los descendientes de la Triple Alianza (solo una parte de los indígenas que sobreviven hoy en México) a sus víctimas? La antropóloga australiana Inga Clendinnen asegura en sus trabajos que lamentar la desaparición del Imperio azteca es como sentir pesar por la derrota nazi en la Segunda Guerra Mundial. La cultura azteca era, según las evidencias históricas, un totalitarismo sangriento que se valía de tribus sometidas para realizar sacrificios humanos durante tres meses de festejos. Se calcula que entre 20.000 y 30.000 personas morían cada año para alimentar estas ceremonias. Las cifras varían (muchísimo) atendiendo a las fuentes que se elijan, pero todas convergen en la misma conclusión: la ingente cantidad de sacrificios humanos que perpetraban anualmente los sacerdotes mexicas antes de la llegada de los españoles al Nuevo Mundo.

Y si los números del llamado «Holocausto azteca» causan tanta controversia, no parece extraño que suceda algo similar con la cantidad de cadáveres que – tras cada uno de los mencionados rituales- eran desmembrados, cocinados e ingeridos por este pueblo. De hecho, algunos historiadores han llegado incluso a negar que se produjera tal antropofagia. Sin embargo, los escritos de aquellos que acompañaron a Hernán Cortés (1485-1547) en sus conquistas corroboraron la triste verdad.

Los españoles que atravesaron el Atlántico dejaron constancia de las prácticas caníbales con las que se toparon en el mismo instante en el que desembarcaron en Tabasco allá por 1519. Desde Bernal Díaz del Castillo (1492-1584), hasta el franciscano Bernardino de Sahagún (1499-1590). Todos ellos pusieron sobre blanco el viaje que hacía el cuerpo de una víctima desde que era sacrificada en el altar, hasta que era devorada por los aztecas. «Después de que los hubieran muerto y sacado los corazones, llevábanlos pasito, rodando por las gradas abajo; llegados abajo cortábanles las cabezas y espetábanlas en un palo y los cuerpos llevábanlos a las casas que llamaban Calpul donde los repartían para comer», explicaba el segundo.
Primeros encuentros

La aventura caníbal de Cortés tiene su origen en 1518, año en que el gobernador de Cuba, Diego Velázquez, puso a este conquistador (entonces un mero terrateniente local) al mando de una armada de 11 navíos y 600 hombres.

Dejando a un lado las diferencias entre ambos (las cuales provocaron varios enfrentamientos posteriores en el Nuevo Mundo), Cortés partió hacia México con el objetivo de hacer valer las creencias de Su Majestad Carlos I. «El día 10 de febrero del año 1519 salió Hernán Cortés de la Habana con 11 buques. […] Dirijiéronse a la isla de Cozumel, donde llegaron felizmente: desembarcaron, y Cortés pasó revista general de sus fuerzas», explica Gil Gelpi y Ferro en su obra « Estudio sobre la América». Posteriormente, y tras varias idas y venidas a lo largo de la costa, la expedición arribó a Tabasco (al sur del país).

Fue en esta zona donde, según explica el propio Michael Harner en su artículo «Bases ecológicas del sacrificio azteca», los españoles tuvieron su primer contacto con el canibalismo local. Todo ello, después de haber vencido varias veces a los nativos.

(Bernal Díaz del Castillo (1492-1584))

El conquistador Andrés de Tapia (1498-1561) así lo confirma en su obra «La conquista de Tenochtitlán»: «[Los nuestros] hallaron alguna gente con quien pelearon, e trajeron ciertos indios; e llegados al real dijeron cómo ellos se andaban juntando para nos dar batalla e pelear a todo su poder para nos matar e comernos». Parece que al español le llamó la atención esta amenaza, pues en las siguientes líneas de su escrito vuelve a hacer referencia a ella: «Alguna gente que andaba de guerra entre unas acequias e rías decien a los nuestros que dende a tres días sería junta toda la tierra e nos comieren».

Fue un lúgubre preludio de la verdad que les esperaba al adentrarse más en el Imperio azteca. Después de varios combates, Cortés reembarcó con sus hombres y se dirigió hacia el norte bordeando la costa. Recorridos unas decenas de kilómetros, volvió a tierra y fundó la ciudad de Veracruz (llamada así, según Francisco López de Gómara, debido a que entraron en la región el «viernes de la Cruz»). Desde allí envió a uno de sus lugartenientes, Pedro de Alvarado (1485,1541), a reconocer el terreno.

Este conquistador fue el siguiente en darse de bruces con el canibalismo azteca. Al menos, así lo confirma Bernal Díaz del Castillo en sus escritos. Concretamente, el cronista dejó patente que en todos los pueblos que tomaban los españoles había «cues» (pequeños templetes con forma de pirámide) repletos de cadáveres a los que se les había arrancado el corazón como ofrenda.

«Dijo el Pedro de Alvarado que habían hallado en todos los más de aquellos cuerpos muertos sin brazos y piernas e que dijeron otros indios que los habían llevado para comer, de lo cual nuestros soldados se admiraron mucho», añade el clérigo. En otra expedición (la que fue enviada a Cempoala), el explorador también señaló que «cortábanles los pies y los brazos y las piernas y los comían».

Otro tanto ocurrió en el verano de 1519 cuando Cortés llegó a Tlaxcala, uno de los pueblos que se resistía a rendir pleitesía a los mexicas y a su emperador, Moctezuma. Tras arribar la región, Bernal Díaz del Castillo no pudo evitar sorprenderse al ver no solo que era habitual el canibalismo, sino que encerraban en jaulas de madera a aquellos que iban a ser sacrificados y se les cebaba «hasta que estuviesen gordos para sacrificar y comer». El extremeño intentó convencer, a partir de entonces, a los nativos de que abandonasen aquella horrible práctica, pero fue totalmente inútil. Y es que, como explica el cronista, «en volviendo la cabeza hacían las mismas crueldades» una y otra vez.
Barbarie en la capital

Tras hacerse con el apoyo de esta tribu y continuar su avance, el 8 de noviembre de 1519 Hernán Cortés llamó a las puertas de Tenochtitlán, donde Moctezuma le recibió con los brazos abiertos creyendo que el español era la personificación de una de sus deidades.

«En vuestra casa estáis; comed, descansad y habed placer», señaló el emperador a los conquistadores (según recoge Francisco López de Gómara en « Historia de la conquista de México»). Posteriormente, incluso les desveló que todos los nativos sentían pavor de ellos: «Los míos tenían grandísimo miedo de veros; porque espantabais a la gente con esas vuestras barbas fieras, traíais unos animales que tragaban a los hombres y, como veníais del cielo, abajábais de allá rayos».

Sin embargo, Bernal Díaz del Castillo pronto averiguó que las costumbres de los aztecas eran mucho más terroríficas que las españolas. De hecho, se percató de ello durante una de las cenas de decenas de platos que le ofrecían a Moctezuma cada noche. Así lo dejó escrito es su obra: «Oí decir que [le] solían guisar carnes de muchachos de poca edad; y que como tenían tanta diversidad de guisados y de tantas cosas no lo echábamos de ver; porque cuotidianamente le guisaban gallinas y gallos de papada, faisanes, perdices, pajaritos de caña, palomas, liebres, conejos y muchas maneras de aves».

En palabras del conquistador, «nuestro capitán le afeó el sacrificio y comer carne humana», lo que hizo que, «desde entonces, […] no le guisasen tal manjar».

Con todo, el historiador Diego Luis de Moctezuma afirma en su obra «Corona Mexicana, o Historia de los nueve Moctezumas» que el líder no solía comer carne humana, y que solo disfrutaba de ella cuando se hacía un sacrificio. Y es que, una de las normas básicas era que el muslo derecho de la víctima siempre estaba destinado para el emperador.

El ritual

El ritual para acabar con la vida de la víctima siempre era el mismo. En primer lugar, cuatro sacerdotes sujetaban los brazos y las piernas de aquel que iba a ser asesinado, el cual se ubicada en lo alto de una pirámide. Después, un quinto religioso abría el pecho del desdichado con un cuchillo de obsidiana y le arrancaba el corazón, que era ofrecido a los dioses (o comido, atendiendo a las fuentes).

A continuación, se hacía rodar el cadáver escalones abajo. «Allí, algunos, a los que denominaban cuacuacuiltin, se apoderaban de él y lo llevaban hasta las casas que llamaban calpulli, donde lo desmembraban y lo dividían a fin de comerlo», explica Bernal Díaz del Castillo.


Recreación de un ritual azteca - P. Joubert

Moros, por su parte, es partidario de que los brazos y las piernas eran cocinados con pimientos y que la palma de la mano era un «bocado exquisito». Las crónicas también hablan de que este cruel plato se solía hacer con maíz.

¿Qué sucedía con el torso de la víctima? Bernal Díaz del Castillo no se olvida de él en su obra al hacer referencia al Real Parque Zoológico de Tenochtitlán. Y es que, en sus palabras, esta parte del cuerpo era entregada a las fieras para que se pusiesen las botas. La cabeza, finalmente, era llevada hasta un gran altar en el que se agolpaban y coleccionaban para la posteridad.

Con todo, López de Gómara señala en su obra que no había maldad en los aztecas. Por el contrario, los «propietarios» de las víctimas establecían una curiosa relación con ella (casi de paternidad) y, una vez que era asesinada, no comían de su carne.

Aquellos destinados a caer bajo el cuchillo de obsidiana solían ser guerreros capturados en batalla, aunque no siempre. «Quiero contar la manera que [los] mexicanos tienen en hacer esclavos, porque es muy diferente de la nuestra. Los cautivos en guerra no servían de esclavos, sino de sacrificados, y no hacían más de comer para ser comidos. Los padres podían vender por esclavos a sus hijos, y cada hombre y mujer a sí mismo. Cuando alguno se vendía, había de pasar la venta delante a lo menos de cuatro testigos», completa el cronista.

Noche caníbal

El 30 de junio de 1520, Hernán Cortés y sus hombres se vieron obligados a escapar de la ciudad después de que el pueblo se alzara contra ellos. Para entonces los nativos ya estaban cansados de unos españoles que, a pesar de haber accedido a la capital como amigos, habían basado su estancia en la rapiña.

A su vez, y tras acceder a la ciudad, los «monstruos barbudos» habían secuestrado al mismísimo emperador Moctezuma para tratar de hacerse con sus riquezas. Al final, a los conquistadores no les quedó más remedio que huir para evitar ser asesinados y comidos. Un punto este último que el soldado Francisco de Aguilar (1479-1571) dejó patente al señalar que la ciudad «quedó invadida» por «masas de gente» que esperaba «con impaciencia la carne de los desdichados españoles».


Batalla de la Noche Triste

La partida (conocida posteriormente como «La noche triste») dejó unos 600 cristianos muertos y obligó a los conquistadores a retirarse hasta la región amiga de Tlaxcala. Tierra en la que, según afirma Fernando Orozco en su obra «Grandes personajes de México», fueron «recibidos con la más cordial benevolencia».

Desde allí, Cortés organizó un nuevo ataque contra la capital que fue precedido, a su vez, por varias escaramuzas para castigar a los poblados sublevados cercanos. En uno de ellos, el conquistador encontró «muchas cargas de maíz y niños asados» que habían sido enviados a la zona para servir presuntamente como provisiones. La imagen volvió a horrorizar a los peninsulares, quienes no terminaban de acostumbrarse a aquella barbarie.

Muerte en la caravana


Durante los meses en que Cortés se hallaba a las puertas de la capital azteca se vivió uno de los episodios de canibalismo más tristemente recordados por parte de los españoles. Una tragedia acaecida entre junio y julio de 1520 y cuya existencia se ponía en entredicho hasta hace dos años.

Según explica el experto en la civilización maya Éric Taladoire en su dossier «La guerra de dos mundos», durante el verano de ese año salió de la ciudad de Veracruz (al sur oeste de México) una caravana compuesta por 550 «españoles, indígenas, negros, mulatos y mestizos» en dirección a Tenochtitlán, hacia donde se dirigía Cortés con sus hombres. La comitiva se completaba con algunos nativos aliados de los conquistadores (destacando totonacos y tlaxcaltecas). Todos estaban bajo el mando de Juan de Alcántara y eran miembros del contingente de Pánfilo de Narváez.


Escena que representa a un grupo de caníbales - Theodore de Bry

La caravana -en la que se también había 50 mujeres y 10 niños- fue atacada por los guerreros de Texcoco. Y sus integrantes, llevados como prisioneros al poblado de Zultépec, donde les mantuvieron presos seis meses para sacrificarles paulatinamente a sus dioses en sus diferentes fiestas indígenas. El principal de estos rituales fue el ofrecido a Huizilopochtli (el dios de la guerra), aunque tampoco fue nada desdeñable la matanza que se produjo en la ceremonia en honor a Izcalli, la deidad del fuego. Posteriormente, en la festividad en honor de Huizilopochtli se vivió uno de los momentos más trágicos, pues fueron asesinados 9 hombres mesoamericanos y 9 mujeres embarazadas.

La forma en la que murieron ha generado controversia estos últimos años. Con todo, la mayoría de los expertos considera que los aztecas abrieron sus pechos y se comieron sus corazones, pues era la pieza mejor considerada de todo el cuerpo humano.

¿Por qué?


Lo que enfrenta a los estudiosos a día de hoy es la causa que llevó a un pueblo como el mexica a practicar la antropofagia. En 1977, el también antropólogo Michael Harner defendió en una investigación que la civilización precolombina comía carne humana para paliar la falta de animales en la región. En la misma señalaba que los aztecas interpretaban la guerra como una forma de «caza organizada» para conseguir alimentos. Esta práctica se vio favorecida debido a que en el Nuevo Mundo era imposible domesticar animales para su posterior ingesta, algo que sí sucedió en la vieja Europa y que permitió a los occidentales abandonar el canibalismo y empezar a verlo como un tabú.

Por su parte, Marvin Harris afirmó en su libro «Bueno para comer» que el canibalismo era utilizado como una recompensa para alentar a los guerreros a pelear. Un manjar que solo se podía obtener combatiendo y que, por tanto, obligaba a quien quería degustarlo a enfrentarse al enemigo.


La marcha a Tenochtitlán” de Cortés - Augusto Ferrer Dalmau

Como era de esperar, la investigación causó gran controversia, fue criticada por el mundo académico y –a día de hoy- continúa siendo atacada por expertos como Manuel Moros Peña. Este contradice a Harris señalando en su principal obra («Historia natural del canibalismo. Un sorprendente recorrido por la antropofagia desde la antigüedad hasta nuestros días») la ingente cantidad de animales que tenían los aztecas a su disposición en el amplio territorio mexica.

«Aunque es cierto que no poseían rumiantes ni ganado porcino y sus principales animales domésticos eran el pavo y el perro, los aztecas cazaban y consumían gran variedad de especies animales salvajes», destaca Moros en su libro. Entre las mismas, enumera algunas como el ciervo, el tapir, el jabalí, la zarigüeya, el armadillo, el conejo y otras tantas más. ¿Por qué no alimentarse de ellas? Se pregunta el autor.

Moros también afirma en su libro que sería absurdo utilizar la carne de un hombre adulto como fuente principal de proteínas para una tribu, pues ofrecía alimento para apenas 215 personas. «Obviamente esta cantidad era algo inútil para los 250.000 habitantes de Tenochtitlán [la capital del imperio azteca] y muchísimo más para los 2.000.000 de habitantes del Valle de México. Máxime teniendo en cuenta que solo se devoraban brazos y piernas», explica en la mencionada obra.

Otras teorías

También se ha posicionado en contra de Harner el demógrafo Sherburne Cook, quien considera en sus libros que el canibalismo tenía la finalidad real de evitar que la población mexica se disparase. Este experto llegó a cifrar en un 25% la cantidad de personas que eran ingeridas por sus semejantes. Un número que, según afirma, habría engrosado en demasía una civilización escasa de alimentos.

Sin embargo, Moros carga también contra él en su obra: «Para controlar el crecimiento demográfico, lo ideal es sacrificar doncellas y, sin embargo, la mayor parte de los prisioneros [ajusticiados] eran hombres». Según sus palabras, tampoco es demasiado lógico que –si únicamente se les asesinaba para controlar el crecimiento demográfico- se les mantuviera con vida varias jornadas antes de acabar con ellos.

Por otro lado, Fray Diego Durán (1537-1588) señala en «Historia de las Indias de Nueva España y islas de tierra firme» que los sacerdotes mexicas creían que, mediante sus rituales, convertían a la víctima en un dios reencarnado. No solo eso, sino que consideraban que todo aquel que ingiriera aquella carne después de llevar a cabo sus oraciones se vería imbuido de un poder celestial. «La tenían verdaderamente por carne consagrada y bendita, y la comían con tanta reverencia y con tantas ceremonias y melindres como si fuera alguna cosa celestial», añade.

Las últimas opciones, explicadas también por Moros, son las más aceptadas a día de hoy. La primera de ellas es la que señala que la antropofagia se llevaba a cabo como una forma de venerar a las deidades: «Los dioses obraban para el bien o para el mal. Por ello, era necesario hacerles ofrendas que no provocaran su ira». La segunda es la posibilidad de que el canibalismo fuera una forma de rendir pleitesía a los dioses para poder tener más hijos: «Contemplado desde el punto de vista mágico-religioso que presidía la vida de los aztecas, sus sacrificios humanos y su canibalismo pueden considerarse ritos de fertilidad muy elaborados basados en los principios de la magia simpatética».

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Tomado de http://www.outono.net/

Brutales sacrificios de niños en el Perú precolombino entre los años 1400 y 1450
El Holocausto de Huanchaco: imaginad lo que dirían si esto lo hubiesen hecho los españoles
 
(fragmento)

El precedente de los macabros hallazgos de Tenochtitlán, en Méjico

Los sacrificios relatados por el diario La República fueron cometidos por la cultura chimú, que habitó las costas septentrionales de lo que es hoy en día Perú. No fue la única cultura precolombina de América que cometió esas atrocidades. El año pasado fue descubierta una torre de cráneos en Tenochtitlán, Méjico un monstruoso monumento azteca del que ya dio testimonio Andrés de Tapia, acompañante de Hernán Cortés, en 1521. Un testimonio que muchos consideraron una mentira creada para justificar la lucha de los conquistadores contra los aztecas. Al final la arqueología demostró que era verdad. Como ya señalé aquí, en una carta fechada en 1524, Fray Juan de Zumarraga, primer Obispo de México, señalaba que en Tenochtitlán sacrificaban a sus ídolos a más de 20.000 personas cada año y a más de 72.000 en todo el Imperio azteca, entre ellos 20.000 niños. El historiador mexicano Mariano Cuevas (1879-1949) cifró esos sacrificios en 20.000 anuales en Tenochtitlán, y señaló que “nos quedamos cortos” si ciframos en 100.000 sacrificios anuales los perpetrados en todo el Anáhuac, nombre dado por los aztecas a su imperio.
 

Torre de calaveras en Tenochtitlán, con los restos de hombres, mujeres y niños víctimas de los sacrificios humanos en el Imperio azteca

La arqueología está desmontando la leyenda negra antiespañola

Desde hace algún tiempo la ultraizquierda de varios países americanos ha extendido una leyenda negra sobre la América española, acusando a España de cometer un “genocidio”, una acusación falsa que suele ir asociada con ataques al Cristianismo e incluso a la lengua española, que fueron los dos principales elementos civilizadores de España en el Nuevo Mundo. Por supuesto, la presencia española en ese continente no estuvo exenta de errores y abusos, pero dista mucho de lo que afirma esa leyenda negra. De hecho, si algo se puede decir de los españoles no es que cometiesen un genocidio, sino que pusieron fin a uno: el que cometían pueblos como los aztecas, los incas, los olmecas, los teotihuacanos, los toltecas, los totonacas, los mochicas y los muiscas contra sus vecinos e incluso contra sus propios compatriotas, niños incluidos. La arqueología está demostrando ahora las falsedades de esa leyenda negra, que iba asociada a una leyenda rosa sobre la América precolombina, como si fuese un paraíso de paz, tolerancia y concordia.

Imaginemos por un momento lo que dirían algunos si las evidencias de sacrificios humanos en América señalasen a los españoles y no a las culturas precolombinas: ahora mismo la extrema izquierda estaría promoviendo una campaña antiespañola mucho más feroz que la actual. La paradoja es que muchos habitantes de la Hispanoamérica actual son descendientes de españoles, que lejos de crear barreras raciales como las establecidas por los británicos en Norteamérica, se mezclaron con la población indígena en un ejemplo de mestizaje que no es nada frecuente en la historia humana. De hecho, lejos de tener planteamientos racistas, España fundó en América 23 universidades abiertas a los indígenas a partir de 1533, cuando se construyó el Colegio de la Santa Cruz en Tlatelolco, en Nueva España (actual Méjico), que fue la primera institución de educación superior de todo el continente. En Norteamérica, los alumnos no blancos no pudieron acceder a ninguna universidad hasta bien entrado el siglo XIX. Ya va siendo hora de que nos decidamos a acabar con tanta leyenda negra antiespañola, unos mitos basados en burdas mentiras y que tienen como fin arrebatar a los habitantes de Hispanoamérica su herencia cultural. Algo tan absurdo como si a los españoles nos quisiesen arrebatar nuestras raíces latinas.

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martes, mayo 15, 2018

Plácido Garza.: LECCIONES HISTÓRICAS DEL ENFRENTAMIENTO ENTRE POLÍTICOS, GOBIERNO Y EMPRESARIOS EN CUBA QUE PUEDEN SERLE ÚTIL A LOS MEXICANOS. Y A OTROS PUEBLOS



LECCIONES HISTÓRICAS DEL ENFRENTAMIENTOE NTRE POLÍTICOS, GOBIERNO Y EMPRESARIOS.


Por Plácido Garza.

El 2 de diciembre de 1959, el Che Guevara como presidente del Banco Nacional de Cuba, recibió en sus oficinas a los empresarios Julio Lobo, Ernesto Gómez Sampera y Goar Mestre.

Los tres habían confiado en el resultado de la revolución cubana y eran de los pocos de la iniciativa privada, que permanecían en la isla a casi un año del triunfo de Fidel Castro
.
El guerrillero argentino había sido investido de tal cargo apenas el 26 de noviembre previo y ese encuentro fue su primer acto oficial como jefe de la institución que manejaba el dinero de ese país.
Les platico:

(Julio Lobo)

En su fuero interno, Julio, Ernesto y Goar creyeron que las organizaciones empresariales cubanas y los Estados Unidos no iban a permitir un régimen socialista en la isla.

1.- Julio era dueño de 20 ingenios que hacían de Cuba, el principal exportador mundial de azúcar. Ocho de las 10 millones de toneladas que producía ese país, salían de sus plantaciones y era fuente de empleo para cien mil cubanos, a quienes prodigaba prestaciones sociales históricas para el continente americano.
2.- Entre 1954 y 1956, Ernesto había construido el primer edificio del mundo con hormigón armado, el “FOCSA”, de 36 pisos, que albergaba 373 apartamentos, una escuela, supermercado, tiendas y restaurantes.
3.- Goar hizo de Cuba el primer país latinoamericano en contar con televisión. Su empresa CMQ-TV convirtió a ese país antillano, en el primero del mundo que difundió televisión a color, mucho gracias a la amistad que tenía con el científico mexicano Guillermo González Camarena, quien en 1940 inventó el sistema tricromático secuencial de campos, para transmitir televisión en color.
Los tres empresarios fueron informados por el Che, que el enfoque capitalista de sus negocios, era incompatible con un gobierno revolucionario socialista.

A Julio le ofreció conservar uno solo de sus ingenios para que sobrevivieran él y su familia “decentemente”. A Ernesto, el departamento del FOCSA donde vivía con su familia, y a Goar de plano le dijo que como se había dado cuenta, la única información pública que el gobierno permitía, tenía que ser afín a los principios revolucionarios del nuevo régimen y que por lo tanto, tenía un mes para entregar la administración y operación de su red de televisoras.

(Encima del Edificio FOCSA y de izquierda a derecha: Arquitecto  Ernesto Gómez Sampera, Ingeniero Bartolomé Bestard  y el Ingeniero Martín Domínguez)

Julio, Ernesto y Goar tuvieron apenas el tiempo suficiente para reunir a sus familias y partieron de Cuba para un exilio definitivo, dejando atrás tres empresas que eran pioneras y modelos mundiales en sus campos.

1.- Julio empezó de cero en República Dominicana y en menos de 10 años llegó a ser dueño del 10% de la trasnacional Chiquita Brand; hoy sus herederos han logrado crecer esa participación al 40%.
2.- Ernesto se fue a España, donde se asoció con el madrileño Martín Domínguez para crear uno de los consorcios constructores que fueron artífices del boom de desarrollo que vivió ese país tras la caída de Franco en los años setenta.
3.- Con préstamos que le hicieron otros refugiados cubanos, Goar fundó en 1960 un pequeño canal de televisión que transmitía -en color, obviamente- desde la “Pequeña Habana” en Miami.
Dos años después, tras haber pagado sus deudas, se mudó a San Antonio, Texas, y su capital se convirtió en el nacimiento de lo que hoy en día es Univisión.

(Goar mestre)

Y mientras tanto, ¿qué pasó con las empresas que les fueron expropiadas a estos tres emprendedores?

1.- Bajo el nuevo gobierno socialista cubano, la producción azucarera se desplomó de 6 millones que producía con Lobo en los controles, a menos de un millón anuales con el Che al mando de la industria. También se esfumaron los 100 mil empleos en la zafra.
2.- El “FOCSA”, que fuera considerado ícono mundial de la ingeniería y arquitectura mundial, se convirtió en uno más de los ruinosos “elefantes blancos” de La Habana, después de 60 años de una dictadura que estancó a Cuba en los años 60 del siglo pasado.
3.- La televisión cubana no solo perdió la primacía mundial que tenía con Goar, sino que ahora es el equivalente a la mexicana “hora nacional”, de tan aburrida, estatista y gris que es.
Estas tres anécdotas ilustran el resultado del enfrentamiento entre políticos, gobernantes y empresarios.

Quizá algo que los “revolucionarios” cubanos hicieron mejor que lo que está haciendo AMLO, fue no enfrentarse a los empresarios, hasta que tuvieron bien amarrado el poder.

Ni Castro ni ninguno de sus barbudos, lanzaron mensajes agraviantes contra la empresa cubana, en sus diarias arengas transmitidas desde la Sierra Maestra. Al contrario, en las redes sociales de hoy en día, se pueden ver los guiños que Fidel les hacía a los empresarios cubanos y extranjeros, desde sus escondites y frentes de batalla.

(Che Guevara)

Ese ejemplo lo siguió incluso Hugo Chávez, quien en sus tiempos de candidato a la presidencia de Venezuela, les hablaba a los empresarios en el tono más meloso que su dialéctica le permitía. Que se sepa, no hay un solo documento escrito o en video, donde Chávez haya agraviado o desafiado a los empresarios en sus días de campaña, y se cuidó al extremo de no mencionar para mal, nombre alguno de la aristocracia empresarial de su país. Fue muy listo, hay que reconocerlo, porque esperó a tener en sus manos el poder, para desatar su furor expropiatorio.

López Obrador está cometiendo el error de enfrentarse a los empresarios, en su etapa de candidato. Sus afanes y delirios de poder, ya consumados, le van a hacer pagar bien caro la factura, cuando ya siendo presidente, a lo mejor no encuentre a ningún Julio, Ernesto ni Goar, a quién expropiarles sus empresas.


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