Dictadura cubana condena a Anna Bensi y su madre a dos años de limitación de libertad
Tomado de https://www.diariolasamericas.com/
Régimen cubano condena a Anna Bensi y su madre a dos años de limitación de libertad
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La activista denunció una injusticia. Organizaciones de derechos humanos señalan este juicio como ejemplificante y una estrategia para castigar las críticas y amedrentar a las familias
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Por Carlos Armando Cabrera
1 de octubre de 2026
MIAMI.- El Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este condenó este jueves 1 de octubre a Anna Sofía Benítez Silvente, conocida en las redes sociales como Anna Bensi, y a su madre, Caridad Silvente Laffita, a dos años de limitación de libertad para cada una. La activista comunicó el resultado al salir de la sede judicial, en Cojímar, donde fueron juzgadas por grabar y divulgar la visita de un agente policial a su vivienda.
“Nos declararon culpables a mi mamá y a mí”, manifestó la joven, que calificó la decisión de “una injusticia”. El fallo fue anunciado oralmente y ambas esperan recibir la sentencia escrita.
La responsabilidad de esta persecución recae en el régimen cubano, cuyas instituciones convierten la documentación de una actuación policial en motivo de castigo y extienden la presión a familiares y personas solidarias. Cubalex ha señalado que esta es una práctica de criminalización destinada a silenciar las críticas y proteger de la fiscalización ciudadana a los agentes del Estado.
En declaraciones públicas al concluir la vista, que duró alrededor de cuatro horas, el abogado defensor Roberto Ortega Ortiz explicó que la resolución se notificará en unos 15 días. A partir de entonces, las sancionadas dispondrán de diez días hábiles para apelar. Presentar el recurso dependerá de lo que decidan ellas, precisó.
La limitación de libertad permite cumplir la pena fuera de un establecimiento penitenciario, bajo control judicial. El artículo 39 del Código Penal de Cuba, establece que la persona sancionada no puede cambiar de residencia ni trasladarse a otro municipio o provincia sin autorización, y debe comparecer ante el tribunal cuando sea requerida. Ortega mencionó también la prohibición de salir del país. Las condiciones particulares deberán constar en el documento pendiente.
Bensi relató que el policía querellante había exigido una disculpa pública en video para recuperar su reputación. Según explicó al terminar el juicio, el abogado del agente solicitó dos años de privación de libertad para ella y dos de limitación de libertad para Caridad. El tribunal aplicó finalmente esta última sanción a las dos.
El expediente se originó el 10 de marzo, cuando el suboficial del Ministerio del Interior (MININT) Yoel Leodán Rabaza Ramos llegó al domicilio familiar en Alamar, acompañado por otro hombre y vestido de civil, para entregar una citación de la Seguridad del Estado dirigida a Silvente.
Madre e hija han sostenido que registraron y difundieron el encuentro como medida de protección. Justicia 11J recogió esa explicación de la creadora de contenido y documentó los interrogatorios, las amenazas y las restricciones que siguieron a la publicación.
El 25 de marzo, Anna quedó imputada como coautora del delito atribuido a su madre. La acusación se ampara en el artículo 393 del Código Penal cubano, referido a los actos contra la intimidad personal y familiar, la propia imagen y voz, la identidad de otra persona y sus datos.
La Fiscalía archivó las actuaciones el 13 de abril porque esa figura solo puede perseguirse mediante una querella de la persona que se considera perjudicada, conforme al artículo 394.1. El 6 de julio, Bensi anunció que funcionarios judiciales habían acudido a su casa para comunicar la reactivación del procedimiento, después de que Rabaza Ramos presentara la acción particular.
Cuatro días antes, la joven había permanecido unas 11 horas bajo interrogatorio de la Seguridad del Estado. Justicia 11J y varios medios de prensa, incluído DIARIO LAS AMÉRICAS, también documentaron presiones contra su hermana Elmis Rivero Silvente, residente en Estados Unidos, durante una visita a Cuba en abril de este año. Los oficiales la amenazaron en relación con Anna y trataron de que la convenciera de abandonar sus denuncias, dijo en entrevista con este rotativo.
La audiencia estaba prevista para el 17 de septiembre, pero fue aplazada. Bensi atribuyó aquella suspensión a supuestos problemas personales de la jueza. Posteriormente, su abogado recibió la convocatoria para este 1 de octubre.
Rabaza Ramos sostiene que la difusión vulneró su intimidad y lo expuso a amenazas al revelar su identidad. La defensa rechaza que documentar una diligencia oficial constituya el delito imputado. Cubalex señala que las imágenes muestran a un funcionario ejerciendo sus atribuciones, sin revelar aspectos de su vida privada o familiar.
La entidad invoca el artículo 101 de la Constitución, que somete a los órganos estatales y sus empleados al control ciudadano, y el artículo 326 de la Ley del Proceso Penal, que reconoce valor probatorio a grabaciones obtenidas por particulares sin engaño ni violencia. El artículo 393 exige, además de la falta de consentimiento, el propósito de afectar los derechos que protege.
Cuba-Demanda, que asesora a la defensa desde el exterior, había denunciado otra presunta irregularidad. Su director, Santiago Alpízar, sostuvo que se avanzó hacia la audiencia sin procurar la conciliación prevista en el artículo 707.2 de la legislación procesal. También cuestionó que los hechos descritos por el querellante configuren una conducta delictiva.
El oficialismo defendió el procesamiento. El perfil Héroes de azul en Cuba lo presentó como una cuestión de responsabilidad digital y afirmó: “Las redes sociales no son un territorio sin ley”. Su argumento distingue entre grabar y divulgar imágenes sin consentimiento, una interpretación cuestionada por los juristas que consideran legítimo registrar actuaciones de funcionarios públicos.
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) denunció el despliegue policial para impedir que activistas, periodistas independientes y representantes religiosos acudieran al tribunal. Informó del arresto del líder bautista David Espinosa Martínez y su esposa cuando se dirigían a presenciar la vista, y confirmó la detención del pastor Rolando Fidel Pérez Lora, conocido como Pregonero de Cristo.
El cerco de este jueves se extendió a varios opositores y periodistas independientes. Camila Acosta denunció en sus perfiles de Instagram y Facebook que la Seguridad del Estado le impidió salir de su vivienda tanto a ella como a su esposo. La comunicadora reportó una patrulla, uniformados y oficiales vestidos de civil, en un operativo de unas siete u ocho personas desplegado desde el miércoles 30 de septiembre, en vísperas de la audiencia.
Según relató, dos individuos que se presentaron como integrantes de ese órgano represivo les comunicaron verbalmente la prohibición, sin mostrar identificación ni orden judicial. Yoani Sánchez también informó de vigilancia frente a su domicilio. Integrantes de Fuera de la Caja Cuba afirmaron que patrullas y agentes les impedían acudir a acompañar a las acusadas.
Antes de ingresar al recinto, la joven de 21 años reivindicó su derecho a expresar desacuerdo con el sistema político. Recordó que utiliza un teléfono para comunicar lo que piensa y reclamó una “Cuba libre” y elecciones libres.
La Asociación Convención Bautista de Cuba Occidental había exigido respeto al debido proceso y a las libertades religiosa y de expresión. “No podemos, no queremos y no vamos a dejarlas solas”, manifestó en su declaración del 29 de septiembre. También se pronunciaron las Asambleas de Dios, la Liga Evangélica de Cuba y la Iglesia Metodista. Solidaridad Cristiana Mundial pidió retirar los cargos.
Desde Estados Unidos, el congresista republicano por Florida Mario Díaz-Balart exigió el cese de la persecución política contra ambas. Advirtió a quienes continúen reprimiendo a los cubanos que “no quedarán impunes y enfrentarán serias consecuencias”. Su pronunciamiento se produjo antes de conocerse el resultado.
María Elvira Salazar describió el juicio como un acto desesperado de una “dictadura moribunda” que intenta intimidar y silenciar a la población. Carlos Giménez denunció el procesamiento por documentar la actuación de un agente y reclamó la libertad incondicional de madre e hija.
La Embajada de Estados Unidos en Cuba reiteró su respaldo durante la jornada con el mensaje: “Pensar diferente no es un crimen”. El encargado de Negocios, Mike Hammer, había visitado a la familia en abril, cuando ambas enfrentaban restricciones y presiones de las autoridades.
Para Justicia 11J, las consecuencias exceden la sanción contra dos personas: convertir la documentación de una actuación estatal en un riesgo penal puede llevar a otros ciudadanos a dejar de grabar y denunciar abusos por temor a represalias.
Amnistía Internacional ya había incluido en abril el hostigamiento contra Bensi y Caridad entre los casos de represión a creadores de contenido y sus familias. Su directora para las Américas, Ana Piquer, denunció que la represión también “castiga deliberadamente a sus madres, padres y familiares como forma de coerción”. Para la entidad, involucrar a los seres queridos en el castigo busca sembrar miedo y restringir el espacio cívico.
Hasta el cierre de esta nota, la cúpula gobernante, ni los medios oficiales de la dictadura cubana habían emitido criterios sobre el caso.
¿Quién es Zamira Marrero, la jueza que preside el juicio contra Anna Bensi y su madre?
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La magistrada ya había sido identificada por organizaciones independientes entre los jueces que intervinieron en procesos contra manifestantes del 11J en La Habana.
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Por ADNCUBA
1 de octubre de 2026
La jueza Zamira Marrero Morgado, presidenta del Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este, es quien preside este jueves el juicio contra la influencer Anna Sofía Benítez Silvente, Anna Bensi, de 21 años, y su madre, Caridad Silvente.
Su nombre ya había aparecido en investigaciones y denuncias públicas relacionadas con los procesos judiciales contra manifestantes de las protestas antigubernamentales del 11 de julio de 2021 (11J).
El antecedente cobra relevancia porque Marrero Morgado formó parte del tribunal que juzgó a 129 manifestantes del 11J en un proceso celebrado el 20 y 21 de diciembre de 2021, según información publicada entonces por organizaciones independientes.
En aquella causa se solicitaron penas de hasta 30 años de prisión por el delito de sedición. Su nombre figura entre los jueces identificados públicamente por Cubalex y Justicia 11 por su participación en procesos contra manifestantes.
Una jueza ya identificada en los procesos del 11J
En marzo de 2022, Cubalex publicó una relación de jueces y fiscales que habían intervenido en procesos contra participantes de las protestas del 11J en La Habana. Zamira Marrero Morgado aparecía en esa lista junto a otros magistrados que participaron en causas contra manifestantes de los barrios de Toyo y La Güinera.
El listado incluía a Marrero Morgado y documentaba condenas que llegaron hasta los 30 años de cárcel en algunos casos.
Marrero Morgado ocupa actualmente la presidencia del Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este, órgano judicial donde se desarrolla el proceso contra Anna Bensi y Caridad Silvente.
Medios independientes y activistas han reportado además que, a finales de agosto, la magistrada habría rechazado una solicitud de la defensa para anular el proceso.
El proceso contra madre e hija se originó después de que ambas grabaran y difundieran en redes sociales en marzo pasado la visita a su vivienda de un suboficial del MININT que acudió vestido de civil para entregar una citación de la Seguridad del Estado. Están acusadas de “actos contra la intimidad personal y familiar”.
De los derechos de los jóvenes a un juicio contra una joven
Otro aspecto que ha llamado la atención en torno a Marrero Morgado es su trayectoria académica. Según reportes publicados esta semana, en abril de 2025 defendió una tesis de maestría en la Universidad de La Habana relacionada con el “interés superior del niño comisor de delito”, además de haber publicado trabajos académicos vinculados con la protección de los derechos de los menores.
Ese antecedente ha sido destacado por activistas debido a que ahora la magistrada preside un proceso en el que una de las acusadas es precisamente una joven de 21 años.
La plataforma independiente La Tijera y el influencer conocido como Elieser El Bayardo han llamado la atención sobre esta coincidencia en publicaciones difundidas en redes sociales. La Tijera también cuestionó que Marrero Morgado haya participado en actividades internacionales relacionadas con diálogo y derechos humanos mientras su nombre aparece en denuncias sobre procesos judiciales contra manifestantes del 11J.
El caso de Anna Bensi llega al tribunal bajo escrutinio
El juicio contra Anna Bensi y su madre se desarrolla este jueves mientras organizaciones religiosas, activistas y medios independientes siguen de cerca el proceso. Ya hay denuncias sobre arrestos y vigilancia contra activistas, religiosos y periodistas para impedir su llegada al Tribunal.
La designación de Marrero Morgado ha añadido otro elemento de interés al caso debido a su antecedente documentado de participación en un proceso contra manifestantes del 11J.
El antecedente judicial de la magistrada no determina por sí mismo el resultado del nuevo proceso, pero sí permite entender por qué su designación ha despertado cuestionamientos entre activistas y organizaciones que han documentado los juicios derivados de las protestas de julio de 2021.
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Declaraciones de Ana Bensi antes de entrar al tribunal donde sería injustamente condenada junto a su madre.
30 de septiembre, 2026
¿Por qué Anna Bensi perdona al policía que la lleva a juicio?
Tomado de: Somos Cubanos.com
LOS LIMITES DEL PERDÓN
Por el Rev. Martín N. Añorga
El perdón es un sentimiento sobre el cual no puede legislarse. Hoy día, sin embargo, cuando en el exilio vivimos la etapa de la llamada transición, hay los que quieren apuntar al perdón como condición previa a un acuerdo con los cubanos de la Isla. Vamos a dilucidar algunas nociones relacionadas con el perdón que estimamos muy necesarias; pero primero permítasenos analizar brevemente el tema de la transición.Creemos que para que exista la transición primero hay que provocar la extinción del régimen existente para que podamos avanzar hacia el establecimiento del nuevo gobierno. Hasta ahora todo lo que he oído sobre la transición se basa en la suposición de que Castro está al borde de la muerte y de que una vez ocurrida ésta, los que asuman el poder serán incapaces de controlarlo. Hay que aceptar el hecho de que a menos que el exilio aparticipe de manera activa y efectiva en el derrocamiento del sistema comunista, su participación en el futuro de la Isla va ser mínima. Están los que todavía, a una distancia de medio siglo, confían en las acciones norteamericanas, las que de haber sido ejecutadas a tiempo hubieran evitado el derrame socialista que sufre América. Los Estados Unidos, en las circunstancias en que se hallan en el mundo, están en estos momentos más impedidos que nunca de asumir una acción militar contra Cuba.
Yo mismo he estado en reuniones planificadoras del futuro de Cuba, en los campos educativos y religiosos. Creo en el futuro y en la redención; pero al mismo tiempo creo que se nos ha ido acortando el espacio para ser partícipes de la solución final que se aplique a Cuba. Los que liberan, ascienden. Los que sufren la opresión tienen en sus manos la llave del poder. Los que miramos de lejos, difícilmente saltaremos de espectadores a ejecutores.
Volvamos al tema del perdón. ¿Qué derecho tenemos de perdonar a ejecutores de crímenes que no han sido cometidos en contra nuestra ni de nuestros seres amados más cercanos?. No, el perdón no se maneja en tercera persona. Quien tiene que perdonar es el que ha sufrido la ignominia, el que ha sido víctima de la injusticia y el que se ha dolido en carne propia por los abusos que le han infligido. No estamos proponiendo la revancha desordenada ni el linchamiento en las vías públicas. Lo que queremos decir es que al pueblo cubano hay que ofrecerle garantías de que la justicia no va a ser burlada y que los culpables van a recibir el castigo que merecen por su culpabilidad. Esperamos que en la Isla estén preparados para cuando llegue la hora de la verdad. Los que en el exilio hemos vivido con sentido militante tendremos que respaldar el programa de intramuros encargado de resolver los casos de crímenes que a estas alturas deben estar lo suficientemente documentados
Muchas personas hablan de la dimensión cristiana del perdón y pierden de vista la dimensión teológica del mismo. En el perdón hay varios ingredientes: confesión, arrepentimiento y reparación. Y estos elementos no son tan solo propios del perdón humano, sino que son también reflejos del perdón divino. Perdonar no es regar semillas al voleo, ni recitar frases más o menos piadosas. No es declarar nulo un delito ni un pecado sin que se hayan satisfecho las condiciones impuestas por la moral, la fe y sobre todo, la justicia. El perdón tiene que ser un contrato entre el que lo da y el que lo recibe. No se trata, pues, de una vivencia colectiva, sino de un acto existencial de raíces puramente individuales. Es así que resulta imposible perdonar por decreto.
El perdón adolece del defecto de que no borra el pasado. Solamente Dios puede lavar nuestras culpas hasta disolverlas, para que no quede memoria de ellas; pero para nosotros el viejo apotegma de que “perdono, pero no olvido” es realidad vigente e incontrovertible. Porque nadie puede olvidar porque se lo proponga, o porque se lo pidan. Lo más que podemos hacer es ignorar nuestros recuerdos o rechazarlos cuando aparezcan. De nada vale que se adopte una ley gubernamental que regule el perdón. La ley trabaja en lo que uno hace o dice; pero no en lo que uno piensa o siente.
Otro aspecto que debemos considerar en el perdón es que la declaración del mismo puede eximirnos de un peso; pero al mismo tiempo no pasaría de ser una escapatoria emocional o un trámite espiritual si la persona a la que se lo dedicamos lo rechaza. El perdón se hace válido cuando el que lo da toma conciencia de que ha sido acogido por el que lo recibe. A veces la gente acude a la tontería de preguntarnos si estaríamos dispuestos a perdonar a Fidel Castro. Nuestra respuesta siempre es la misma: “si se arrepiente de sus maldades y solicita humildemente que se le perdone por las mismas, entonces consideraría la posibilidad de perdonarlo”; pero añado que de poco vale mi perdón porque personalmente mi cuota de dolores por su causa no es tan grande como la de una madre a la que le hayan matado a su hijo en Angola o una esposa a la que le hayan acribillado a su marido en el paredón de fusilamiento. Mi perdón no mitiga heridas ajenas ni anula sufrimientos de otros.
Finalmente, nos parece que a estas alturas de la realidad cubana hablar de perdón, o como más comúnmente algunos lo definen, de “borrón y cuenta nueva”, es improcedente. Sería desconocer el sufrimiento de dos generaciones de cubanos, las lágrimas de madres abrumadas, el martirio de esposas desprovistas del amor y el amparo de sus esposos. Sería ignorar el hambre de los niños, la discriminación de los pobres, la angustia de la opresión y la vigilancia amenazadora de todo el pueblo, el vandalismo cometido contra nuestra historia y el ultraje de que han sido objeto nuestros símbolos patrios. Que perdone el que quiera y el que pueda; pero que no se imponga a los que han vivido con las espaldas dobladas bajo el peso de la ignominia, la humillación de un perdón que ni se siente ni se quiere.
El perdón queda limitado a la decisión del ofendido y a la solicitud humillada de quien lo reclama para poder separarse del fuego de su culpa. Nadie tiene el derecho de perdonar en nombre de otros, sin el permiso de estos otros. Quede, pues, para la Cuba que emerja victoriosa de su lucha contra el castrismo, la responsabilidad de que se aplique, con orden y control, la más rápida, enérgica y preciada justicia.
El perdón huérfano de justicia es incompleto.
El perdón colectivo de los demagogos es una afrenta al dolor de los que han sufrido el rigor de los criminales.
El perdón es un derecho de los ofendidos. En nombre de ellos no se toman acuerdos ni se suscriben leyes.
Etiquetas: 11J, Ana Bensi, Anna bensi, condenada, cuba, cubana. derechos humanos, cubano, DDHH, denuncia, dictadura, Influencer, injusticia, jueza, jueza. Zamira Marrero, juicio, libertad, limitación, régimen, Revolución, sentenciada
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