jueves, julio 18, 2024

Luis Cino Álvarez desde Cuba sobre los supuestos dos golpes de Estado de Fidel Castro contra el ¨presidente¨Manuel Urrutia Lleó nombrado presidente provisional en El Pacto de Caracas firmado el 20 de julio de 1958

 Tomado de https://www.cubanet.org/

Los dos golpes de Estado de Fidel Castro contra el presidente Urrutia

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Hace 65 años, el 17 de julio de 1959, al forzar a Manuel Urrutia a renunciar a la presidencia, Fidel Castro escenificó el primer golpe de Estado televisado de la historia.

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Manuel Urrutia firma y Fidel Castro  observa


Por Luis Cino Álvarez

17 de julio, 2024

LA HABANA, Cuba.- Hace 65 años, el 17 de julio de 1959, al forzar a Manuel Urrutia a renunciar a la presidencia, Fidel Castro escenificó el primer golpe de Estado televisado de la historia.  

Unos meses antes, el 16 de febrero, Fidel Castro había dado otro golpe de estado a Urrutia, al asumir el cargo de primer ministro en sustitución de José Miró Cardona, que renunció por estar en desacuerdo con la instauración de la pena de muerte.

El cargo de primer ministro le confirió a Fidel Castro facultades de Jefe de Estado, por encima del presidente. 

Hasta ese momento, Castro había dicho que no quería integrar el Gobierno, sino fiscalizarlo en su condición de “jefe de la revolución”, sin estar obligado a participar en actos oficiales.

La condición que impuso Fidel Castro para aceptar el cargo de premier fue seguir vistiendo el uniforme verde olivo y que le permitieran tener el control directo de la política general. Para ello, hubo que modificar el artículo 146 de la Ley Fundamental con la que el nuevo régimen sustituyó a la Constitución de 1940, en vez de restaurarla “en un plazo no mayor de 18 meses”, como había prometido Castro durante la insurrección. 

El artículo 146 establecía: “Corresponderá al primer ministro dirigir la política general del Gobierno, despachar con el presidente de la República los asuntos administrativos, y acompañado de los ministros, los propios de los respectivos departamentos”.

En el discurso durante la toma de posesión como primer ministro, Castro negó tener ambiciones personales. Dijo: “Estaré aquí mientras cuente con la confianza del presidente de la República y mientras cuente con las facultades necesarias para asumir la responsabilidad de la tarea que se me ha impuesto. Estaré aquí mientras la máxima autoridad de la República —que es el presidente— lo estime pertinente o mi conciencia me diga que no soy útil. Está de más reafirmar mi respeto por la jerarquía, mi ausencia de ambiciones personales, mi lealtad a los principios, mi firme y profunda convicción democrática”.  

Fidel Castro argumentó que como sería responsable de la política del Gobierno, necesitaría “unos poderes lo suficientemente amplios que le permitieran actuar con eficacia”.

A las reuniones semanales del Gobierno, Fidel, acompañado de Celia Sánchez, solía llegar con horas de retraso, y a veces posponía la discusión de los asuntos porque había pasado la noche trabajando y necesitaba dormir.

Urrutia ya no pudo presidir los consejos de ministros y solo conservó un poder de veto nominal sobre los decretos.

El 17 de julio de 1959, Urrutia despertó con la noticia de la renuncia de Fidel Castro. El periódico Revolución, órgano del M-26-7, anunciaba en primera plana, con letras negras de cinco y media pulgadas, que Fidel renunciaba al cargo de primer ministro y que, en unas horas, en comparecencia televisiva, explicaría los motivos de su dimisión.

Esa noche, ante las cámaras de la CMQ, Fidel Castro dijo que le era imposible seguir ejerciendo el cargo debido a las denuncias de Urrutia sobre infiltración comunista en el Gobierno.

Castro, que había negado reiteradamente que fuera comunista, dijo: “Estar promoviendo el fantasma del comunismo, sin razón ni justificación alguna, es estar promoviendo la agresión extranjera contra nuestro país”.

Derrochando perfidia e histrionismo, soltó la siguiente parrafada: “Quiero que el pueblo razone y me diga si en mi condición de primer ministro, sin renunciar, yo podía venir a hacer esta declaración aquí. Quiero que el pueblo me diga, honradamente, si creía que fuese el procedimiento correcto, después que todo esto se está tramando, después de las angustias que ha estado viviendo el país, de las campañas de calumnias, presentar una acusación que trajese como consecuencia la destitución del señor presidente, y que me presentasen a mí ante el mundo entero como un caudillo clásico quitando y poniendo presidentes de la República; que me diga si tenía otro procedimiento sino el procedimiento de renunciar para poder expresar al pueblo estos hechos”.

Fidel Castro sabía que teniendo de parte suya un abrumador apoyo popular y el mando de todas las fuerzas militares, a Urrutia, a quien acusaba de “traición a la patria”, no le quedaría otra alternativa que renunciar.  Y, efectivamente, antes de que terminara la larga comparecencia televisiva de Castro, se anunció la renuncia de Urrutia que, hostigado por las turbas, pidió asilo político en la embajada de Venezuela.

Horas después, el Consejo de Ministros anunció que el nuevo presidente sería el abogado Osvaldo Dorticós Torrado.

Aunque Dorticós no aceptó la renuncia de Fidel Castro y el Consejo de Ministros le suplicó que se mantuviera al frente del Gobierno, el Comandante se hizo de rogar durante nueve días en los que, entre otras cosas, participó en un juego de pelota entre los equipos del Ejército Rebelde y de la Policía Militar y dirigió un simulacro de batalla naval en el Malecón que consistió en el hundimiento de dos destartaladas embarcaciones y en el que poco faltó para que un avión cayera al mar.  

No fue hasta el 26 de julio de 1959, durante una multitudinaria concentración en la Plaza de la Revolución, que Fidel Castro aceptó seguir al frente del Gobierno para, según dijo, “obedecer la voluntad popular”.

Dorticós fue una figura decorativa hasta 1976, cuando Fidel Castro pasó a ocupar la presidencia de los Consejos de Estado y de Ministros. Con la salud quebrantada, muy deprimido, se suicidó en 1983.

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Tomado de https://diariodecuba.com/

Aciertos y desaciertos: Manuel Urrutia

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'No fue electo por el pueblo, sino designado y subordinado a los revolucionarios que tomaron el poder. Las medidas implementadas durante su mandato sentaron las bases del totalitarismo.'

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(Ernesto Guevara, Manuel Urrutia y Camilo Cienfuegos. Todas las fotos y con sus comentarios  fueron añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Por Dimas Castellanos

La Habana

21 Febrero 2021

Manuel Urrutia Lleó (Yaguajay, 1901- Nueva York, 1981). Magistrado de la Audiencia de Santiago de Cuba. Emitió un voto absolutorio en la Causa 67 de 1956, a favor de los participantes en la expedición del yate Granma y el alzamiento del 30 de noviembre en Santiago de Cuba. Propuesto por el Movimiento 26 de Julio (M-26-7) para presidente provisional de la República, cargo al que juró en la noche del 1 de enero de 1959. Se opuso al rumbo totalitario que tomó la Revolución. Renunció en julio de 1959, salió al exilio en abril de 1963 y participó en actividades contrarias al totalitarismo cubano. Escribió libros y fue profesor de Español. Falleció en julio de 1981 en el Hospital Saint John de Nueva York.

El contexto de su nombramiento

A propuesta de Frank País, Fidel Castro se reunió en la Sierra Maestra con Raúl Chibás, presidente del Partido del Pueblo Cubano Ortodoxo (PPCO) y Felipe Pazos, expresidente del Banco Nacional de Cuba, para tratar la situación política nacional y la conformación de un Gobierno provisional. La reunión duró dos días y al concluir, el 12 de junio de 1957, se suscribió el "Manifiesto al Pueblo de Cuba". Según Luis M. Buch, Pazos dejó entrever su aspiración a ser el presidente provisional de la República, pero Fidel, "después de los primeros tanteos, consideró muy difícil vencer sus escrúpulos personales ante el temor de que en ese caso interpretasen su viaje a la Sierra como movido por un interés personal..."; razón por la cual no fue propuesto para esa responsabilidad (Gobierno Revolucionario cubano: génesis y primeros pasos, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1999).

(En la Sierra Maestra de 1957 el político Raúl Chibás, el economista  Felipe Pazos y el futuro tirano  Fidel Castro. Detrás el Dr. Julio Martínez Páez, eminente doctor en medicina  especializado en cirugía ortopédica, quién poseía el grado de Comandante)

Chibás y Pazos viajaron a EEUU en octubre de 1957. Allí suscribieron, con las asociaciones cívicas cubanas en el exilio, incluyendo a dos representantes del M-26-7, el "Acuerdo de la Junta de Liberación de Cuba" (Pacto de Miami), en el que se declaraba "la aspiración a la conformación de un Gobierno constitucional, legal y democrático, en el que el pueblo de Cuba pueda expresar sus aspiraciones". Para ese Gobierno se propuso a Felipe Pazos como presidente provisional.

En diciembre de 1957, en respuesta al Pacto de Miami, Fidel planteó que "lo importante no era la unidad en sí, sino la base sobre la cual se sustentaba la misma". Cinco meses después, en mayo de 1958, en la reunión de Altos de Mompié —en la que Fidel fue nombrado comandante en jefe de todas las fuerzas revolucionarias—, Urrutia fue ratificado como candidato presidencial por el M-26-7. Luego, en julio de 1958, en Venezuela se creó el Frente Cívico Revolucionario (Pacto de Caracas), donde el M-26-7 logró que se aprobara a Manuel Urrutia, en lugar de Felipe Pazos, que había sido propuesto por el Pacto de Miami. Finalmente, el 1 de enero de 1959, en Santiago de Cuba, Urrutia prestó juramento y habló al pueblo en funciones de presidente de la República.

(Al centro Manuel Urrutia Lleó presidiendo el juicio de los implicados en el levantamiento del 30 de noviembre de 1956 en Santiago de Cuba y de los expedicionarios sobrevivientes  del yate Granma. Urrutia. Posteriormente, estando Batista en el Poder,  Urrutia  partió voluntariamente al exilio y nunca se le dejó de enviar su salario como magistrado dada la independencia  que tenía el Poder Judicial  respecto al Poder Ejecutivo encabezado por el ¨dictador¨ Fulgencio Batista que permitía publicar todo lo que se había censurado de publicar en los breves  períodos de censura  que hubo durante su gobierno ante determinados hechos violentos)

El Gabinete y las primeras disposiciones

El 2 de enero de 1959, declinando una responsabilidad que constitucionalmente le correspondía por su condición de presidente, Urrutia designó a Fidel Castro comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, y por recomendación de Fidel, al coronel Rego Rubido como jefe del Estado Mayor del Ejército.

Al día siguiente comenzó a integrar su Gabinete, con figuras procedentes de los movimientos cívicos y revolucionarios. Entre los primeros, Ángel Fernández, en Justicia; Julio Martínez Páez, en Salubridad; Humberto Sorí Marín, en Agricultura; Luis Orlando Rodríguez, Gobernación; Manuel Ray Rivero, Obras Públicas; Rufo López Fresquet, en Hacienda; Elena Mederos, en Bienestar Social; Roberto Agramonte, ministro de Estado; y José Miró Cardona, primer ministro, este último propuesto por Fidel por considerarlo "como un bálsamo para la burguesía".

Entre los segundos, Luis M. Buch, ministro de la Presidencia y secretario del Consejo de Ministros; Faustino Pérez, ministro de Recuperación de Bienes Malversados; Armando Hart, en Educación; Raúl Cepero Bonilla, en Comercio; Manuel Fernández García, en Trabajo; Enrique Oltuski, en Comunicaciones; Augusto Martínez Sánchez en Defensa; Regino Boti, encargado del Consejo Nacional de Economía; Julio Camacho Aguilera, en la Corporación Nacional de Transporte; y Osvaldo Dorticós, encargado de la Ponencia y Estudio de las Leyes Revolucionarias.

Las leyes dictadas

El 7 de febrero se sustituyó la Constitución de 1940, la cual —según Fidel Castro en el juicio por el asalto al cuartel Moncada— debía ser restablecida como “la verdadera y suprema ley del Estado, en tanto el pueblo decidiese modificarla o cambiarla”. Sin embargo, en lugar de restablecerse plenamente fue sustituida por unos estatutos constitucionales conocidos como Ley Fundamental del Estado Cubano.

El Congreso fue disuelto y los mandatos de gobernantes, alcaldes y concejales extinguidos. Las figuras del Gobierno anterior fueron cesanteadas, y las organizaciones e instituciones y organizaciones disueltas. Se implementó un programa para cerrar todos los prostíbulos, casinos y loterías. Se intervino la Cuban Telephone Company. Entre otras leyes dictadas, la de mayor impacto fue la Reforma Agraria, de mayo de 1959, cuyo antecedente estaba en la Ley 3 de la Sierra Maestra, la cual había concedido a los colonos, arrendatarios, aparceros o precaristas, la propiedad de hasta dos caballerías, previa indemnización a la parte afectada. El autor de esta Ley de la Sierra Maestra, Humberto Sorí Marín, había asegurado que "dentro de los cánones precisos de la Constitución de 1940, no habría una sola confiscación".

Fidel, al presentar al Gabinete el nuevo proyecto de Ley —elaborado por Antonio Núñez Jiménez—, aceptó que fuera examinado por una comisión presidida por Sorí Marín, pero las enmiendas realizadas no se tomaron en cuenta. Finalmente, la Ley se firmó el 17 de mayo de 1959 en el Pico Turquino, con tal prisa que ese mismo día, en el avión que los conducía, Fidel, leyendo y releyendo el texto, añadió el tema de las cooperativas. Mediante un decreto presidencial que acompañó a la Ley se creó el Instituto Nacional de Reforma Agraria con Fidel como director ejecutivo, lo que generó una dualidad de poderes: el real, en manos de Fidel, y el nominal, depositado en Urrutia.

Al poner en práctica la Ley, se aconsejó a los jefes agrarios que cuando se dispusieran a intervenir una finca, "la Ley debe llegar después de la intervención y agregó que a la hora de decidir cuántas caballerías le dejan a un latifundista, puede que tengan el criterio de dejarle 100 como marca la Ley, si están bien cultivadas, pero mejor dejarle 50."

Los conflictos

Resultado de la heterogeneidad de las diversas fuerzas políticas que participaron en la lucha insurreccional, surgieron fuertes contradicciones. Una de ellas fue la ocupación militar por el Directorio Revolucionario, el 1 de enero de 1959, del Palacio Presidencial, la Universidad de La Habana, la base aérea de San Antonio de los Baños y el Capitolio Nacional. El Che, que ya estaba en La Habana, viajó a Camagüey el día 5 de enero para informárselo a Fidel. El conflicto se pudo negociar, y el día 6 de enero el Directorio entregó el Palacio a Camilo Cienfuegos y Machado Ventura, quienes asumieron la dirección del edificio.

Según Luis M. Buch, José Miró Cardona tenía contradicciones con Urrutia, por esa razón varios ministros provenientes del M-26-7 le plantearon a Fidel que ocupara el premierato. Para aceptarlo, Fidel puso como condición: “tener el control directo de la política general, sin menoscabo de las facultades que, conforme a la Ley Fundamental, le correspondían al presidente de la República”.

 El 13 de febrero de 1959 el Consejo de Ministros procedió a analizar la exigencia de Fidel y se acordó cambiar la redacción del artículo 146 de la Ley Fundamental, quedando así: “Corresponderá al primer ministro dirigir la política general del Gobierno, despachar con el presidente de la República los asuntos administrativos, y acompañado de los ministros, los propios de los respectivos departamentos”. Al respecto Buch comenta que no es lo mismo "representar" que "dirigir". En virtud de este cambio, el jefe de la Fuerzas de Tierra, Mar y Aire y primer ministro se convirtió, en jefe político del Gobierno. Miró Cardona presentó la renuncia y Fidel, al ocupar el cargo, anunció un programa de gobierno que "lograría para el pueblo un nivel de vida superior al de cualquier otra nación" y, en  paralelo a las primeras medidas de beneficio popular, se concentró la propiedad en manos del Estado y se desmontó la sociedad civil existente.

El 21 de enero de 1959, el primer ministro afirmó: "ni me inmiscuyo, ni me inmiscuiré en los problemas de la Presidencia de la República". Sin embargo, el 6 de febrero, en un discurso público, hizo señalamientos críticos al Gobierno. Urrutia, que lo escuchó por la radio, se presentó al Consejo de Ministros y dijo: "Yo creo que cuando Fidel está hablando del Gobierno se está refiriendo a mí", a lo que Enrique Oltuski respondió: "A mí me parece que no es contra usted, sino contra el Gobierno en general".

En julio Fidel "renunció" al premierato. Al día siguiente acusó a Urrutia de obstaculizar la aprobación de leyes revolucionarias en el programa televisivo Ante la prensa, donde dijo: "La razón de la renuncia es una razón de orden interno (…) obedece a la imposibilidad por mi parte de continuar ejerciendo el cargo en las actuales circunstancias, dadas las dificultades con el señor presidente de la República". Ante la presión, Urrutia presentó la renuncia y en su lugar se designó a Osvaldo Dorticós Torrado. El 26 de julio, en el sexto aniversario del asalto al Cuartel Moncada, Fidel reasumió el cargo con plena autoridad para juzgar, legislar y gobernar.

A manera de conclusión

La gran lección de nuestra historia política, magnificada durante el Gobierno de Urrutia, es la importancia vital de la soberanía popular: el pueblo tiene que participar activamente, elegir libremente y exigir a los elegidos: algo imposible en un sistema totalitario.

Urrutia no fue electo por el pueblo, sino designado y subordinado a los revolucionarios que tomaron el poder. Aunque no fuera su voluntad, las medidas implementadas durante su mandato sentaron las bases del totalitarismo. Su acierto, infructuoso, se limitó a intentar frenarlo. El hecho fue que la Constitución de 1940, por la que se había derramado tanta sangre, fue sustituida de forma definitiva. Su restitución había identificado a los que se opusieron al golpe de Estado de 1952. Con ella se justificaron las acciones armadas como el asalto al cuartel Moncada, el desembarco del Granma y la lucha guerrillera. Y el propio Urrutia, en su condición de magistrado, se basó en ella para emitir el voto absolutorio a favor de los acusados por esos hechos.

La sustitución de la Carta Magna de 1940 por la Ley Fundamental del Estado Cubano sentó las bases del poder político, económico, cultural y social que se institucionalizó en 1976 y perdura hasta hoy. Ese fue su gran desacierto, que por su impacto negativo, arroja sombras sobre cualquier acierto de su Gobierno.

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Fidel Castro on Face the Nation in 1959

(En el minuto 13 Fidel Castro promete elecciones en 18 meses, ni más, ni menosm  pues necesita reorganizar el país)


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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Manuel Urrutia Lleó había sido nombrado en 1958 por el Pacto de Caracas, pacto acordado por la mayoría de las organizaciones antibatistianas, como el Presidente provisional que gobernaría por breve tiempo hasta que se llamara a elecciones después de la victoria revolucionaria.

Fidel Castro se había opuesto, después de que sus delegados lo había aceptado, al Pacto de Miami porque no lo nombraba como el jefe militar de ese pacto de lucha antibatistiana.El posterior Pacto de Caracas sí lo nombraba, entre otros acuerdos, en ese cargo, al igual que el retorno a la Constitución de 1940 ( que nunca se cumplió), el llamado a elecciones en un breve espacio de tiempo ( también incumplido después del triunfo, pues Fidel lanzaría la consigna: ¨ ¿Elecciones para qué ? ¨) y  de Urrutia como Presidente Presidencial, se desembarazaría aproximadamente en menos de 7 meses. 

 En febrero de 1959   el Dr. Antonio ¨Tony¨de Varona durante una comparecencia televisiva  exigió que Fidel Castro cumpliera con  el Pacto de Caracas y convocara a elecciones a la mayor brevedad posible según estipulaba el pacto firmado;  petición  que reiteró el 12 de junio de 1959 por otro canal de televisión y expresó:  "No creo que la revolución deba estar en el poder sin el mandato del pueblo más del tiempo necesario… y el que se oponga, es que tiene mentalidad fascista, nazista o comunista.". Fidel a esa petición del cumplimiento del Pacto de Caracas   que no sólo le hizo  Tony Varona respondió con su cínico ¿Elecciones para qué?. Sólo a mediados de los años 70 del pasado siglo  fue que llamó a lecciones cuando todos los resortes del poder y de su mantenimiento estaban en sus manos para hcer una ilegítimas elecciones de partido político  único usando todos los recursos del Estado para que él y toda su camarilla  fueran ¨elegidos¨  mediante una ley electoral hecha a la medida por ellas para  mantenerse en el poder.

Fidel Castro no quería poder sino TODO EL PODER Y DE MANERA VITALICIA  y ser el jefe militar de las organizaciones firmantes del Pacto de Caracas lo ponía en ese camino utilizando además de usar:  el miedo mediante  el terror revolucionario, la demagogia, el adoctrinamiento, el populismo, el convertir al Estado revolucionario en  el patrón de más del 90% de los trabajadores del país, disponer  a su voluntad de la riqueza del país construida por otros, silenciando  y apoderándose de todos los medios de comunicación  masiva prohibiendo la libertad de prensa, impresión y, en general, de la libertad de expresión,etc.
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Tomado de https://www.cubanet.org/

El Pacto de Caracas: una traición más de Fidel Castro

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Ya en el poder, el máximo líder incumplió los acuerdos que había firmado con las restantes fuerzas que se opusieron a Batista
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Por Orlando Freire Santana
20 de julio, 2018


LA HABANA, Cuba.- A las nuevas generaciones de cubanos no se les enseña que el Movimiento 26 de Julio (M-26-7), que lideraba Fidel Castro, era tan solo una de las agrupaciones que se lanzó a la lucha contra el gobierno de Fulgencio Batista hacia la segunda mitad de los años cincuenta. Por tal motivo hubo varios pactos y concertaciones con vistas a organizar ese enfrentamiento.

El Pacto de Caracas, rubricado en la capital venezolana el 20 de julio de 1958, hace ahora 60 años, fue uno de esos encuentros que sostuvieron las fuerzas que se oponían al batistato. Firmaron el Pacto 11 partidos y organizaciones políticas, entre ellos el M-26-7, el Partido Auténtico, el Partido Ortodoxo, el Directorio Revolucionario y la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). Por el M-26-7 firmó el Pacto, en nombre de Fidel Castro, el señor Luis Buch Rodríguez, en ese momento responsable de Relaciones Públicas de ese movimiento rebelde, y posteriormente secretario del Consejo de Ministros en el primer gabinete de la revolución.

(Manifestación en Caracas pro Fidel Castro. 1958(

Tras reconocerse que ya la insurrección armada era el medio más eficaz para derrocar a Batista, y que debía de haber castigo para los culpables de crímenes contra la población cubana, los firmantes del Pacto coincidieron en que “una vez salido Batista del poder, había que conducir al país a su normalidad mediante un breve gobierno provisional, encauzándolo  por el procedimiento constitucional del pueblo cubano”.

Una de las pocas agrupaciones que no fue convocada a la cita de Caracas fue el Partido Socialista Popular, el de los comunistas cubanos. No es difícil imaginar que el motivo de la exclusión haya sido la desconfianza  que esa fuerza política despertaba en todos aquellos que anhelaban un futuro democrático para la nación cubana.

Pero los comunistas, voluntariosos como siempre y prestos a colarse por cualquier hendija, se adhirieron de inmediato al Pacto de Caracas, y enviaron a la Sierra Maestra a Carlos Rafael Rodríguez, uno de sus más conspicuos militantes. Este señor, una especie de Fouché cubano, se convertía en activo luchador antibatistiano después de haber sido ministro de Batista en los años 40.

Del Pacto de Caracas emergió el denominado Frente Cívico Revolucionario, cuyo coordinador resultó ser José Miró Cardona, el cual ocuparía el cargo de primer ministro en aquel gabinete revolucionario integrado a partir del 1ro de enero de 1959. Además, se ratificó que Manuel Urrutia Lleó sería el nuevo presidente de la República.

Lo que ocurrió después de la huida de Batista es bien conocido. Fidel Castro decidió deshacerse de todos los que alertaban acerca del peligro comunista que se cernía sobre la joven revolución. En ese contexto, Miró Cardona fue sustituido por el propio Castro en febrero de 1959, mientras que Urrutia fue obligado a renunciar en julio de ese propio año. La querella entre Castro y Urrutia se zanjó de una manera que marcó pautas en cómo sería el tratamiento mediático en lo adelante: Castro pudo dirigirse al pueblo por radio y televisión para esgrimir sus puntos de vista; a Urrutia, en cambio, no le llevaron al Palacio Presidencial las cámaras de televisión, tal y como él lo había solicitado.


Con respecto a uno de los acuerdos principales emanados del Pacto de Caracas, Fidel Castro se las arregló para que su gobierno ni fuera breve ni se encauzara por los procedimientos constitucionales que habían acompañado el devenir cubano.



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 Tomado de http://www.autentico.org/oa09042.php

PACTO DE CARACAS
20 de Julio 1958


Desde el golpe artero del 10 de marzo, que rompió el proceso democrático de la nación, el pueblo de Cuba se ha enfrentado con heroísmo y decisión a las fuerzas de la tiranía. Todas las formas de lucha se han utilizado en estos seis cruentos años y todos los sectores de la vida cubana se han opuesto con patriotismo a la dictadura de Fulgencio Batista. El pueblo de Cuba ha demostrado que su amor por la libertad es inquebrantable, derramando a raudales la sangre de sus mejores hijos, en su afán de ser libre.

Desde los días lejanos de las manifestaciones estudiantiles, en que cayeron los primeros mártires de esta lucha, hasta recientes combates, como el de Santo Domingo en la Sierra Maestra, en que la tiranía sufrió la más aplastante de sus derrotas, al dejar en el campo de batalla un reguero de muertos, prisioneros y heridos y gran cantidad de armas y parque, mucha sangre se ha derramado y múltiples esfuerzos se han realizado en aras de la libertad de la patria esclavizada. Huelgas obreras, tres grandes conspiraciones militares, valientes protestas de todas las instituciones cívicas del país se han unido a heroicas acciones de Santiago, Matanzas, La Habana, Cienfuegos y Sagua la Grande. En las ciudades, el sabotaje, el atentado y múltiples formas de lucha revolucionaria han probado el espíritu indomable de una generación fiel a las estrofas inmortales del himno bayamés de que «morir por la patria es vivir».

El proceso insurreccional se ha extendido a todo el país. En las regiones montañosas de Cuba se han abierto nuevos frentes de batalla, y en las llanuras, guerrillas y columnas hostigan constantemente al enemigo. Actualmente, en la Sierra Maestra, miles y miles de soldados, en la más grande ofensiva intentaba por Batista, se estrellan contra el coraje de los combatientes revolucionarios que defienden palmo a palmo, hasta la última gota de sangre, los territorios libres de Cuba. En la zona de Oriente, librando grandes combates fuerzas de la Columna numero seis Frank País dominan la tercera parte de la provincia. En las llanuras de Oriente, la columna número dos se bate desde Manzanillo hasta la región camagüeyana de Nuevitas. En las villas, el frente del núcleos auténticos y del 26 de Julio. En Cienfuegos y Yaguajay, guerrillas revolucionarias luchan y se mueven intensamente. Pequeñas guerrillas operan en Matanzas y en Pinar del Río. En cada rincón de Cuba, una lucha a muerte se libra entre la libertad y la tiranía, mientras en el extranjero numerosos exilados y emigrados se esfuerzan por liberar a la patria oprimida.

Conscientes de que la coordinación de los esfuerzos humanos, de los recursos bélicos, de las fuerzas cívicas, de los sectores políticos y revolucionarios de todos los núcleos oposicionistas, civiles, militares, obreros, estudiantes, profesionales, económicos y populares, pueden derrocar a la Dictadura en un esfuerzo supremo, los firmantes de este documento unimos nuestro aporte, al adoptar un acuerdo en favor de un gran frente cívico revolucionario de lucha, de todos los sectores, para que codo con codo, aportando cada uno su patriotismo y sus esfuerzos, unidos arrojemos del poder a la Dictadura criminal de Fulgencio Batista y devolvamos a Cuba la paz ansiada y el encauzamiento democrático que conduzcan a nuestro pueblo al desarrollo de su libertad, de su riqueza y de su progreso. Todos estamos de acuerdo en la necesidad de unirnos, y el pueblo así lo demanda.

Tres puntos son los pilares de esta unión de las fuerzas oposicionistas cubanas:

Primero: Estrategia común de lucha para derrocar la tiranía mediante la insurrección armada, reforzando en un plazo mínimo todos los frentes de combate, armando a los miles de cubanos que están dispuestos a combatir por la libertad. Movilización popular de todas las fuerzas obreras, cívicas, profesionales, económicas, para culminar el esfuerzo cívico en una gran huelga general, y el bélico en una acción armada conjuntamente con todo el país. De este empeño común, Cuba surgirá libre y se evitará nueva y dolorosa efusión de sangre de las mejores reservas de la patria La victoria será posible siempre, pero más tardía, de no coordinarse las actividades de las fuerzas oposicionistas.

Segundo: Conducir al país, a la caída del tirano mediante un breve gobierno provisional, a su normalidad, encauzándola por el procedimiento constitucional democrático.

Tercero: Programa mínimo de gobierno que garantice el castigo de los culpables, los derechos de los trabajadores, el orden, la paz, la libertad, el cumplimiento de los compromisos internacionales y el progreso económico, social e institucional del pueblo cubano.

Al pedirle al Gobierno de los Estados Unidos que cese toda ayuda bélica y de cualquier orden al dictador, reafirmamos nuestra postura de defensa de la soberanía nacional y la tradición civilista y republicana de Cuba.

A los militares decimos que ha llegado el instante de que nieguen su apoyo a la tiranía; que confiamos en ellos, que sabemos que hay hombres dignos en las fuerzas armadas y que si en el pasado centenares de oficiales, clases y soldados han pagado con la vida, la prisión, el destierro o el retiro su amor a la libertad y su oposición a la tiranía, muchos quedan en esa actitud. Esta no es una guerra contra los institutos armados de la República, sino contra Batista, único obstáculo a la paz, que desean, anhelan y necesitan todos los cubanos, civiles y militares. A los obreros, a los estudiantes, a los profesionales, a los comerciantes e industriales, como a los colonos, hacendados y campesinos, a los cubanos de todas las religiones, ideologías o razas, pedimos que se unan a este esfuerzo libertador, que derrocará a la infame tiranía que durante años ha regado con sangre el suelo de la patria, segando sus mejores reservas humanas, arruinando su economía, perturbando hasta sus cimientos todas las instituciones cubanas, al interrumpir el proceso democrático y constitucional del país, al que ha conducido a esta cruenta guerra civil que finalizará con el triunfo de la revolución por el esfuerzo unido de todos. Ha llegado la hora de que la inteligencia, el patriotismo, el valor y el civismo de sus hombres y mujeres salve a la patria oprimida con la decisión de todos los que sentimos muy en lo hondo el destino histórico de nuestra nación, su derecho a ser libre y a constituir en la comunidad democrática, como forma esencial de la vida, el porvenir hermoso a que tiene derecho por su Historia y por las inmensas posibilidades que le dan sus riquezas naturales y la capacidad indudable de sus hijos. Exhortamos a todas las fuerzas revolucionarias, cívicas y políticas del país a que suscriban esta declaración de unidad, y posteriormente, tan pronto las circunstancias lo permitan, celebraremos una reunión de delegados de todos los sectores, sin exclusión alguna, para discutir y aprobar las bases de la Unidad.

Territorio Libre de Cuba,
Caracas, Venezuela

Fidel Castro, Movimiento 26 de Julio; Carlos Prío Socarrás, Organización Auténtica; E. Rodríguez Loeche, Directorio Revolucionario; David Salvador, Orlando Blanco, Pascasio Lineras, Lauro Blanco, José M. Aguilera, Ángel Cofiño, Unidad Obrera; Manuel A. de Varona, Partido Cubano Revolucionario (A); Lincoln Rodón, Partido Demócrata; José Puente y Omar Fernández, Federación de Estudiantes de la Universidad; capitán Gabino Rodríguez Villaverde, ex oficial del ejército; Justo Carrillo Hernández, Grupo Montecristi; Angel María Santos Buch, Movimiento de Resistencia Cívica, y doctor José Miró Cardona, coordinador secretario general.
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Otra Nota del  Bloguista de Baracutey Cubano

Fidel Castro firma en el Pacto de Caracas  por el Movimiento 26 de Julio porque ya había descabezado y apropiado de la ¨vertiente de ¨el llano¨  del Movimiento 26 de Julio mediante el llamado a la Huelga General, que se llevó a cabo el 9 de abril de 1957, la  traición a dicha huelga al apoyarla tibiamente y  el ¨golpe de Estado^ a la vertiente de  ¨el llano¨ de dicho movimento en la reunión de Altos de Mompié; veamos: 

En la reunión de Altos de Mompié  toma el mando  total del Movimiento 26 de Julio, al apoderarse de la vertiente de ¨el llano¨,  la cual era independiente de la vertiente de  ¨la montaña¨ de ese movimiento que era la comandada por Fidel Castro; no  de otras organizaciones o movimientos que se oponían al gobierno de Batista.  Ramos Latour fue sancionado por un tribunal creado por Fidel Castro en la reunión de Los Altos de Mompié tras el fracaso de la Huelga del 9 de Abril; primeramente Fidel la alentó y después la apoyó tibiamente. El fracaso llevó al descabezamiento del Movimiento 26 de Julio en su vertiente del Llano, o sea, urbana, algo que benefició grandemente a Fidel, que situó a personal de su confianza en lo puestos al frente del M-26-7 en cada provincia.  veamos el caso del sucesor de Frank País: René Ramos Latour ¨Daniel¨, el cual le había dicho a Fidel Castro en una reunión anterior para tratar la organización y ejecución  de la huelga que no habían armas para la Huelga del 9 de abril a lo que Faustino Pérez, expedicionario del Granma, le respondió que  vendrían armas en una expedición (la susodicha expedición fue la de ¨El Corojo¨, la cual fracasó); finalmente  Fidel Castro expresó  su opinión de hacer la huelga pese a lo expresado por Ramos Latour.  Señalo que en el movimiento obrero había poco respaldo antibatistiano por la labor de Eusebio Mujal que se había pasado pocos  años antes  al lado de Batista. El LLano fue la vertiente del M-26-7 que llevó el mayor peso  durante casi toda la lucha insurreccional en contra del gobierno de Batista y la que tuvo que enfrentarse al cuerpo con mayor espíritu combativo: La Policía Nacional.

El anticomunista René Ramos Latour era el Comandante en Jefe del M-26-7 del Llano, posteriormente ascendería a la Sierra Maestra solamente con el grado de Capitán, subordinado a personas con menos méritos combativos que él, y sería enviado a combatir continuamente a las posiciones más peligrisas  hasta que cayó en combate. Esta reunión fue en mayo, a finales de julio murió René Ramos Latour. Si mal no recuerdo, en el tribunal que valoró y sancionó a Daniel, y a otros, estaba el Che Guevara con el cual había tenido desavenencias.

Enzo Infante, hombre de confianza de Fidel, da en
esta versión de esa reunión:

¨ A René Ramos Latour se le imputaba no solo la falta de visión que le llevó a compartir los criterios sobre la posibilidad de realizar acciones efectivas con las milicias del Llano, sino la concepción de aquellas como tropas paralelas a las de la Sierra, sin entrenamiento ni moral de combate y sin pasar por el riguroso proceso de selección de la guerrilla. Se le criticó el sistema de grados militares otorgados por él como comandante en jefe de las milicias, según el reglamento de estas implantado sin la consulta y aprobación del mando del Ejército de la Sierra. Fidel expresó que para ser comandante, un combatiente tenía que haber estado un año en campaña y no podía aceptarse la asignación de grados sin el correspondiente aval. Asimismo, señaló la falta de coordinación y subordinación de las milicias con las fuerzas guerrilleras que operaban en zonas del III Frente al mando del comandante Juan Almeida, de quien se expresó en términos muy elogiosos, comparándolo con Antonio Maceo, situación esta que creaba una dualidad de mando inaceptable e inconveniente a la dirección de las operaciones militares.

Se refirió, además, a la creación de una columna guerrillera sin consulta y consentimiento del mando del Ejército Revolucionario, la que recientemente había efectuado el ataque y toma del cuartel de Ramón de las Yaguas, con la ocupación de más de 70 armas, dirigida por el comandante Belarmino Castilla Mas (Aníbal), cuyos grados otorgados por Daniel reconoció, pero ratificó que no podían otorgarse estos grados sin la aprobación de la Comandancia de la Sierra. Hizo referencia a la distribución del armamento que se obtenía y señaló los equipos ocupados por el enemigo para la apertura de un segundo frente, lo que generó una fuerte discusión con Daniel sobre este punto.

Todas estas cuestiones abordadas en un clima tenso, demostraban la existencia de discrepancias en la Dirección Nacional, entre los elementos del Llano y los de la Sierra y la necesidad de tomar medidas para superarlas. ¨
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Alberto Méndez Castelló desde Cuba: Cuba: Violencia política y monopolio de armas

 Tomado de https://www.cubanet.org/

Cuba: Violencia política y monopolio de armas

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Dos de las seis características generales de la dictadura totalitaria son el sistema de terror, físico o psíquico, y el control de todas las armas, limitando o negando su acceso a la población.

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Por Alberto Méndez Castelló

18 de julio, 2024 

PUERTO PADRE, Cuba.- Se sabe: violencia es intimidación, que conlleva el crimen o el terror y puede inmovilizar por miedo insuperable, no sólo a personas, familias o comunidades aisladas, sino también a una nación o, incluso, a una comunidad de naciones.

Reduccionismo aparte, traigo a los lectores este concepto –una de las tantas conceptualizaciones posibles de la palabra violencia– aplicado desde el punto de vista criminológico y de sociología política, pues, sin mencionar el suceso en sí mismo, a raíz de ocurrir la semana pasada la tentativa de magnicidio del expresidente Donald Trump, el jefe de Partido Comunista de Cuba (PCC) y gobernante impuesto y jamás electo por los cubanos Miguel Díaz-Canel, como quien tira piedras al vecino teniendo techo de vidrio, o hablando de sogas en casa del ahorcado, dijo: “El negocio de las armas y la escalada de violencia política en EEUU, propician incidentes como el que ha tenido lugar este sábado en ese país”.

Por supuesto, aunque desde la visión profesional tengo hipótesis del magnicidio en grado de tentativa, respecto al expresidente y actual candidato presidencial republicano Donald Trump, suceso que no deja de ser un crimen premeditado y consumado respecto a la persona fallecida y los lesionados y, en suma, un delito de terrorismo, ninguna opinión daré al respecto.

Esa es misión de los criminalistas estadounidenses: esclarecer el hecho desde su ideación hasta su realización. Y esa es misión de la prensa estadounidense y de la extranjera acreditada allí: informar objetivamente quién o quiénes, cuándo, cómo, dónde y por qué ocurrió ese hecho, que importa en sí mismo, sí, del mismo modo en que más que las cifras de armas en posesión de la población estadounidense, importa el motivo lícito o ilícito del uso de esas armas por parte de las personas.

El argumento de Díaz-Canel

Pero… Óiganme, según hizo Díaz-Canel, en el contexto del atentado a Donald Trump, diciendo jeroglíficamente sobre la violencia ejercida contra el régimen castrocomunista, y presentándose como víctima de terrorismo –siendo en realidad victimario de terrorismo de Estado contra su propia población–, es un supino despropósito más avieso que quimérico de quien pretenda presentar al Estado cubano como democrático, y a los cubanos, como una sociedad sin comercio de armas por falta de clientes, y no como en realidad somos, una sociedad a la fuerza desarmada, como consecuencia natural del régimen totalitario que sufrimos.

Hablar de ausencia de armas en la Isla porque los cubanos no somos dados a tener una pistola en la gaveta de la mesa de noche, o una escopeta en el closet, o que en Cuba no existe violencia política, aunque sí “manifestaciones de indisciplina social”, porque los cubanos están conformes con el régimen comunista, es sencillamente desvergonzado, sí, ¡cómo no!, es decir de cínicos.         

Dos de las seis características generales de la dictadura totalitaria, como ya hemos dicho en otras ocasiones, son el sistema de terror, físico o psíquico, y el control de todas las armas, limitando o negando su acceso a la población.

El terrorismo de Estado

El terror, que necesariamente no tiene que ser a golpes, patadas, o con estacas de marabú en manos de las “brigadas de respuesta rápida” contra manifestante u opositores pacíficos –aunque ninguna de esas acciones está excluida– es dirigido por el Partido Comunista, y un 11-J escuchamos a Díaz-Canel confirmar que la orden de combate “está dada”.

Ese sistema de terror físico o psíquico lo supervisa para los líderes comunistas la policía política, y está dirigido no sólo contra las personas públicamente señaladas como “contrarrevolucionarias”, sino también contra ciertas clases de la población, fundamentalmente con poder económico, a las que el régimen observa, vigila y controla como potencialmente “contrarrevolucionaria”, sin que fuera de esa 

Y este sistema de miedo, que constituyen los actos de terrorismo de Estado contra la población, ya sean realizados por la policía política, o por las presiones sociales ejercidas por los dirigentes comunistas de todos los niveles, no es un actuar de personas improvisadas ni de gente inepta. Contrario a lo que pudiera pensarse de que las acciones de terror son cometidas por meros rufianes –que lo son–, tras esas actuaciones conducentes al miedo existe la utilización de medios y métodos de la ciencia moderna, específicamente de la psicología científica y de la psicología operativa, ya sea para influenciar sobre individuos dispersos o sobre la nación toda.

¿Qué armas prohibirá Díaz-Canel?

Luego puede preguntarse: ¿Prohibirá Díaz-Canel el comercio de machetes, cuchillos o equipos de música, que son los medios empleados por los cubanos para agredirse entre sí o para alterar la tranquilidad ciudadana…?

Por supuesto que no. Díaz-Canel no prohibirá la venta de esos medios empleados por los cubanos para agredirse entre sí o para alterar la tranquilidad ciudadana, primero que todo, porque son herramientas de “trabajo” o de “distracción”, y principalísimamente, porque los ataques con esas armas blancas o acústicas se producen entre los mismos cubanos de la plebe; los dirigentes comunistas permanecen fuera del alcance de agresiones con machetes o cuchillos y están lejos de los agresivos ataques sónicos que empleando “música” sufrimos en Cuba, un país incivilizado a la medida de quienes lo diseñaron y construyeron de esa forma, los comunistas.

El monopolio de las armas

Pero los comunistas sí mantendrán el monopolio de las armas. En una región como Latinoamérica, supuestamente de paz, no existe un Estado en que, con respecto a su población, su Ejército posea tantas armas, fusiles, ametralladoras, cañones y tanques, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba.

Mientras, a la población hambrienta le está prohibida para conseguir aves de caza, la posesión de una escopeta y hasta de un pequeño rifle calibre .22, municiones de las que carecen hasta los campeones olímpicos de tiro, y la razón es una, y no de “bloqueo”, sino de miedoadministrativos o político del Estado totalitario.

Los dirigentes del Estado totalitario castrocomunista han ejercido tanto miedo en los cubanos que, cual bumerán, el pánico se ha vuelto sobre ellos mismos, acostumbrados a mandar a una población indefensa, abroquelados con guardaespaldas armados.

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Alfredo M. Cepero sobre el atentado al Ex Presidente Donald J. Trump en Pennsylvania: La mano de Dios desvió la bala del asesino Thomas Matthew Crooks.




Tomado de http://www.lanuevanacion.com/

EL ELEGIDO DE DIOS

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La mano de Dios desvió la bala del asesino Thomas Matthew Crooks.

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Por Alfredo M. Cepero

Director de La Nueva Nación

www.lanuevanacion.com/index.php

7/14/24

Siempre he creído que Donald Trump es un instrumento de Dios para salvar a esta nación de la crisis política, económica y moral en que la han sumido el simulador Barack Obama y su marioneta Joe Biden. Después del milagro de ayer en Pennsylvania estoy convencido de que estaba en lo cierto. Dos pulgadas hacia la izquierda habrían puesto la bala en el centro de la frente de Donald Trump y la mafia del “capo” Barack Obama habría seguido vendiendo al país y robándose los impuestos del pueblo americano. Pero, como decimos los cubanos, “les salió el tiro por la culata”. La mano de Dios desvió la bala del asesino Thomas Matthew Crooks.

El ex presidente estaba mostrando una gráfica del número de ilegales que había cruzado la frontera abierta por orden de Joe Biden cuando se escucharon cinco disparos y Donald Trump se puso la mano en la oreja derecha y se lanzó al piso. En ese momento su equipo del Servicio Secreto entró en acción y creó un cordón de protección alrededor del ex presidente. Cuando finalmente se puso de pie su cara estaba ensangrentada, cerró el puño y—siempre desafiante—maldijo a su atacante. Ese es el Donald Trump que conocemos y que siguen los millones de miembros de MAGA. Este ataque fue el intento más serio de asesinato desde el efectuado contra Ronald Reagan en 1981.

Ahora bien, estemos claros de que este no fue un incidente aislado. Es el resultado de la campaña vitriólica de Joe Biden contra Donald Trump. Biden y Obama han llegado al extremo de utilizar el Poder Judicial como arma de campaña política. La premisa central de la campaña de Biden es que Donald Trump es un fascista autoritario que debe de ser detenido a cualquier precio. Este fue el gatillo que disparó el rifle del asesino. Porque las palabras son más mortíferas que las balas. Los cubanos somos “expertos” en la fuerza destructiva de las palabras porque el diletante que se robó nuestra libertad y jamás fue capaz de disparar un tiro cerca de cualquiera de sus adversarios.

Como Pilatos, todos los adversarios de Trump ahora se lavan las manos y se compadecen de la víctima. No hay tratado de hipocresía más completo que el de los políticos que se compadecen de su adversario. Todos “ponchan el boleto” para parecer compasivos pero su compasión tiene tiempo limitado. Son como serpientes que comparten un nido, porque más temprano que tarde una matará a la otra. El ejemplo lo tenemos en las palabras de Joe Biden con motivo del atentado contra Donald Trump. El vejestorio mentiroso y ladrón dijo: “No podemos permitir que esto pase en América. No podemos tolerar que esto pase en este país.”

Yo digo es que lo que si pasa en este país son declaraciones como las Chuck Schummer contra Gorsuch y Kavanaugh. En un ataque contra ellos Schummer dijo: “Ustedes han cometido una bajeza y van a pagar el precio. Ustedes no van a saber lo que les costará si siguen con esta decisión”.

Regresando a Trump, podemos decir con toda seguridad que podrán encarcelarlo, podrán tratar de matarlo pero no lo vencerán porque Donald Trump es indomable y porque tiene una misión sagrada de cumplir. Así lo demostró el atentado frustrado del día de ayer. Por todo ello, me uno a las palabras de Marco Rubio: “Dios protegió al ex presidente Trump”.

7/14/24

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The Report
15 July, 2024

Plenty of time and opportunities to eliminate the Threat in Trump case - But !

AmericaTeVe Miami

16 julio, 2024

Jefa del Servicio Secreto asume responsabilidad por el ataque contra Trump pero no dimite



 Times Of India

17 July, 2024

'Kill Trump' Bid: U.S. Secret Service Boss' Bizarre Excuse | 'Didn't Want To Put Men On Sloped Roof'


Aneudys Santos
16 julio, 2024

GUARDAESPALDA Revela El Fallo De Seguridad en ATENTADO CONTRA TRUMP Que Casi Le Cuesta La Vida!


HIGH BEAM / LUZ LAR

16 julio, 2024

Atentado contra Trump. Con Julio Shiling.


Pepe Forte
16 de julio, 2024

¿Falló el Servicio Secreto, o..? | RNC 2024


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miércoles, julio 17, 2024

Orlando Freire Santana desde Cuba: “Efemérides” de julio que el castrismo no quiere recordar. No podemos olvidar el crimen del Remolcador "13 de Marzo", que segó la vida de 41 personas, entre ellas 10 menores de edad

 Tomado de https://www.cubanet.org/

“Efemérides” de julio que el castrismo no quiere recordar

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Los cubanos no podemos olvidar el crimen del Remolcador "13 de Marzo", que segó la vida de 41 personas, entre ellas 10 menores de edad.

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Por Orlando Freire Santana

15de julio, 2024 

LA HABANA, Cuba. – En aquel turbulento verano de 1994, en el apogeo del Período Especial, el descontento de los cubanos alcanzaba su cima ante las carencias todo tipo, así como la negativa de las autoridades a implementar verdaderas reformas que detuvieran la crisis que atenazaba a la sociedad. 

En ese contexto, muchos cubanos optaban por abandonar el país lanzándose al estrecho de la Florida, la mayoría de manera ilegal, en una avalancha incontenible que nos hacía recordar lo sucedido 14 años atrás, cuando las salidas por el puerto de Mariel

En la madrugada del 13 de julio de ese año, cerca de 72 personas abordaron el Remolcador “13 de Marzo” con el objetivo de abandonar la Isla. Las autoridades portuarias, cumpliendo la orden venida de “arriba”, de impedir por todos los medios la fuga de los cubanos, se aprestaron a realizar la macabra misión que les habían encomendado.

A unas siete millas del Malecón habanero, cuatro barcos del gobierno la emprendieron a manguerazos contra el remolcador con el propósito de hundir la embarcación. Nada detuvo la acción criminal: ni el pánico de las personas que caían al mar, ni el llanto desgarrador de las madres a las que las ráfagas de agua les arrebataban a sus hijos de los brazos…

El saldo de la macabra acción fue de 41 personas muertas, entre ellas 10 menores de edad. Según declaraciones posteriores de algunos de los sobrevivientes, las autoridades poco hicieron para salvar las vidas de algunas de las personas que cayeron al mar.

Varios días después de la tragedia, cuando se supo lo sucedido ―porque el régimen, como acostumbra a hacer en esos casos, trató de ocultar el hecho―, la comunidad internacional condenó el crimen en duros términos, mientras que el Gobierno calificaba lo acontecido como “un accidente”.     

Años más tarde, como parte de su gustado papel de víctima, el régimen inauguraba en el habanero barrio de Miramar un denominado “Memorial de la Denuncia”, con el objetivo de mostrar las “agresiones” del imperialismo contra Cuba. El tema migratorio ocupa un lugar preponderante en el memorial, ya que el castrismo considera que Estados Unidos ha usado la política migratoria como arma contra la Isla. 

Sin embargo, no hay lugar en el memorial para exponer la tragedia del Remolcador “13 de Marzo” que aquí comentamos; tampoco para recordar los mítines repudio que sufrieron las personas que penetraron en la Embajada de Perú o se iban por el Mariel; nada se dice de los jóvenes que perdieron la vida cuando las baterías castristas derribaron las avionetas de Hermanos al Rescate, cuyo único “delito” fue salvar las vidas de muchos cubanos en el estrecho de la Florida, y mucho menos hay mención a los tres jóvenes que fueron fusilados en el propio 1994 por querer secuestrar una embarcación para abandonar el país. 

Pero en esa omisión no queda toda la maldad del castrismo. Su crueldad alcanza límites insospechados cuando en ocasiones no ha permitido que familiares de las víctimas del remolcador depositen flores en el Malecón habanero los días 13 de julio. Esbirros de las denominadas “Brigadas de Respuesta Rápida” han sido apostados cerca de la costa para impedir el homenaje de los cubanos a sus hermanos asesinados. 

Por estos días el régimen monta uno de sus acostumbrados shows para denunciar supuestos actos de terrorismo que, según el discurso oficial, se fraguan desde Miami. No dudamos de que, con semejante algarabía, el castrismo haya pretendido desviar la atención de la opinión pública de algunas de sus fechorías cometidas en otros días de julio: el hundimiento del remolcador, la represión contra los manifestantes en las jornadas de protesta de julio de 2021, y el fusilamiento de Arnaldo Ochoa y otros tres militares cubanos.  

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martes, julio 16, 2024

Roberto Álvarez Quiñones: ¿Mutará ahora el castrismo a neocastrismo? Puede que Díaz-Canel no cumpla su mandato como presidente, que termina en octubre de 2028.

 

¿Mutará ahora el castrismo a neocastrismo?

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Puede que Díaz-Canel no cumpla su mandato como presidente, que termina en octubre de 2028.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

13 julio 2024

La militarización de las "zonas de producción agropecuarias, de inversiones constructivas y de montaje, y otras áreas urbanas y rurales" del país, y las "estructuras organizativas de la defensa", de los gobiernos provinciales y municipales de toda Cuba, y encima declarar la "economía de guerra", tiene varias lecturas, algunas de las cuales pueden no ser bien percibidas a primera vista.

Lo que sí es muy obvio es que esa decisión de Raúl Castro (más nadie la pudo tomar) además de su fuerte tufo fascista revela que en el alto mando dictatorial son conscientes de que el régimen, como lo conocemos hasta ahora, ya no da más y que deben hacer "algo" para no perder el poder.

Al mismo tiempo evidencia nerviosismo y falta de cohesión en la cúpula de la tiranía, pues con eso de "economía de guerra" lo mismo se puede frenar otra vez a los pequeños negocios, que abrir la mano al sector privado.

¿Qué van a hacer quienes usurpan el poder? No se sabe, pero a priori se perfilan dos posibilidades: 1) atrincherarse en su posición de no aflojar la mano, militarizar el país y "resistir" hasta ver si aparece un mecenas milagroso que los subsidie; o  2) mutar del castrismo al neocastrismo, una especie de hibridación de capitalismo de "baja intensidad" con rasgos fascistas, chinos, rusos, y un régimen político autoritario por encima.

Por cierto, esa mutación, pero más liberal, es la condición que ponen Moscú y Pekín para invertir en Cuba. Además, los jerarcas militares y civiles de GAESA también presionan para abrir la mano en la economía, si la controlan ellos. Sobre todo, recuerdan que al desintegrarse la URSS las empresas y todos los activos del Estado pasaron a manos de exdirigentes del Partido Comunista y del Gobierno, a personeros y testaferros, incluso mafiosos, hoy todos megamillonarios.

Pasar ya, con Castro vivo, del castrismo al neocastrismo

Conjeturas aparte, lo concreto por lo pronto es que el régimen ha pasado a las Fuerzas Armadas el control de la agricultura y parte de la industria que no estaba en manos de GAESA. Y con el pretexto de la "economía de guerra" en la práctica se han militarizado los gobiernos de las 15 provincias y los 168 municipios del país. Ahora serán vigilados y controlados in situ por oficiales de las FAR con uniforme y todo.

Ahora los funcionarios públicos "electos por el pueblo" (el llamado Poder Popular), y también los del Partido Comunista en esas instancias carecen de independencia, con un Poder Ejecutivo cuyo techo ahora lo ponen los militares.

Un propósito aquí es meter miedo en los campos para evitar robo de productos, e impedir que agricultores y cooperativas vendan productos "por la izquierda". Pero eso agravará el hambre, pues hoy la vía que tienen muchos cubanos para alimentarse es comprar clandestinamente productos agrícolas y pecuarios.

Pero de todo esto lo más obvio para los cubanos es que con tal militarización agroindustrial aflora con más nitidez la ineptitud e inutilidad del Gobierno del "presidente" y "'primer secretario del PCC" Miguel Díaz-Canel.

Díaz-Canel podría tener los días contados

O sea, puede que Díaz-Canel no cumpla su mandato como "presidente" que termina en octubre de 2028. Quien lo sustituya no tiene mucha importancia, sería otro pelele de la cúspide militar, pero presuntamente más capaz.

Ciertamente Cuba está siendo destrozada por la inviabilidad del socialismo y el empecinamiento de Raúl Castro, pero es el Gobierno de Díaz-Canel el que da la cara, y también el premier Manuel Marrero. Ambos con su ineptitud lo agravan todo.

Díaz-Canel transpira claramente su falta de capacidad y de inteligencia. Carece de audacia, talento, facilidad de palabra, credibilidad, carisma, firmeza. Y lo agrava todo al escoger para el Gobierno a personas tan ineptas como él, particularmente los ministros encargados de la economía, la banca, las finanzas, la agricultura y la industria.

Por eso el actual Gobierno de Cuba es el peor desde la independencia en 1902.  Ante el empeoramiento constante de la crisis alimentaria el "presidente" y sus ministros se dedican a dictar topes de precios que provocan más escasez, regulaciones absurdas que también causan más escasez, impuestos abusivos a quienes producen, multas o cárcel para quienes más éxito tienen como productores, por "enriquecimiento ilícito".

El diario Granma informó hace unos días que en Matanzas se impusieron multas por valor de 6,7 millones de pesos a los ganaderos privados y les decomisaron 33 animales, por vender vacas "por la izquierda". Es decir, por vender ¡sus propias vacas!, como hacen todos los ganaderos del mundo.

También se acaban de aprobar nuevas "directivas de Gobierno" que incluyen reducir la entrega de recursos financieros al sector empresarial, y reducción del presupuesto, y de los gastos estatales "al máximo posible". Y Granma adelantó que habrá más "regulaciones para acotar (limitar) la ganancia en las compras de productos". ¡Le zumba el mango!

El Gobierno no presenta planes serios para aliviar la crisis

Y un detalle muy importante. No son Díaz-Canel y Marrero quienes toman las grandes decisiones en Cuba, pero ellos y sus ministros ni siquiera presentan planes emergentes a los mandamases militares. No insisten en que se deben adoptar medidas liberalizadoras, como suprimir la Empresa de Acopio, que al menos alivien la crisis alimentaria.

No lo hacen puro oportunismo. Temen ser destituidos por los dinosaurios. No quieren perder sus privilegios de oligarcas dictatoriales, sino seguir viviendo a todo dar, disfrutando la dolce vita.

A instancias de GAESA el Gobierno en los últimos 10 años ha dedicado el 35% de todas las inversiones de capital a construir hoteles y otras obras para el sector turístico, con los hoteles medios vacíos por falta de visitantes, mientras que solo un 5,2% del dinero total se ha invertido en la agricultura, que cada vez produce menos.

De tener un mínimo de decoro, Díaz-Canel y sus ministros se habrían opuesto, o por lo menos habrían insistido en reducir la construcción de hoteles para invertir más en la agricultura, y en el desvencijado sistema energético nacional.

Además, no se están creando MIPYMES en la agricultura. En 2023 las ventas minoristas del sector privado alcanzaron el 44,4% del volumen nacional, pero las de productos agrícolas y pecuarios fueron mínimas. El Gobierno tiene la obligación de decirle a la cofradía militar:  si no se libera la agricultura, al menos hay que crear MIPYMES independientes en el campo, o habrá en Cuba una hambruna devastadora.

La "revolución" ahora compulsa a inventar, o robar para comer

El otrora Estado paternalista "revolucionario" ha abandonado a los ciudadanos a su suerte. Les entrega cada vez menos alimentos por la libreta y los obliga a buscar sus alimentos "inventando", robando, hurgando en los basureros, pidiendo limosna, o acudiendo a MIPYMES cuyos precios exorbitantes son inaccesibles. Un cartón de 30 huevos cuesta hasta 2.700 pesos, muchísimo más que un salario mínimo. Y una libra de carne de cerdo no baja de 700 pesos.

Pues bien, pese a este caos hambreador, como vimos, todavía no se sabe qué va a hacer la pandilla raulista, si seguir atrincherada en su posición fidelista, o aflojar la mano. Es un absurdo pretender que, manu militari,  la agricultura cubana produzca más. Eso solo conduciría a una hambruna colosal que evocaría la provocada en 1896 por el gobernador español Valeriano Weyler con su Reconcentración, y que costó la vida a 200.000 cubanos.

Y sería a la vez el suicidio de la claque dictatorial. Porque en pleno siglo XXI la reedición de una tragedia como aquella implicaría una intervención internacional militar humanitaria que iría a la fuente de ese genocidio y pondría fin al totalitarismo castrista-comunista-fascista.

Para concluir, vuelvo al principio. No se sabe si el ¿general? está siendo presionado por sus cúmbilas más cercanos para pasar a esa transición-mutación ya mencionada, pero hay ciertos indicios de que va a haber una mutación a neocastrismo, aunque su perfil no está claro del todo.

Al final no importa en qué consista ese fraude neocastrista, eso no es lo que necesitan, quieren y merecen Cuba y los cubanos. Tienen que ser libres de verdad, reintegrase a la democracia liberal occidental, su cultura, al empuje capitalista moderno. Cualquiera otro final del castrismo hay que evitarlo a toda costa.

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