lunes, septiembre 28, 2026

De Cuba: ¿Quién fue el VERDADERO creador de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y de la mal llamada Libreta de Abastecimiento?

 ¿Quién fue el verdadero creador de los Comité de Defensa de la Revolución, CDR, y de la Libreta de Desabastecimiento o Racionamiento en Cuba? 

Por Pedro Pablo Arencibia
28 de septiembre de 2019


En el  libro One hell of a Gamble (The Secret History of the Cuban Missile Crisis) de los investigadores Aleksander Fursenko y Timothy Naftali que desde febrero de 1959, según los archivos abiertos de la KGB y la GPU soviéticas, comenzaron los acercamientos a la Unión Soviética iniciados no por Jorge Risquet, que es la versión oficial trasladándolos a fecha posterior, sino por Emilio Aragonés en México. 


Pero se plantea por algunas personas que Fidel y Raúl Castro ya estaban vinculados al Comunismo internacional desde antes del asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y que, mediante el oficial de la KGB Nikolai Leonov, el comunismo soviético  le brindo  en México ciertos recursos a la preparación y expedición del yate Granma. Mucho de lo anteriormente planteado en este párrafo puede leerse en el post RELEVANTES PRUEBAS E INDICIOS DE QUE FIDEL CASTRO Y RAÚL CASTRO RUZ ESTABAN VINCULADOS AL COMUNISMO INTERNACIONAL ANTES DEL TRIUNFO REVOLUCIONARIO DE ENERO DE 1959 Y QUE NO FUERON SUCESOS POSTERIORES AL 1 DE ENERO DE 1959 LOS QUE LOS FORZARON A TOMAR EL CAMINO COMUNISTA.

Lo siguiente se extrajo del ensayo  Razones de Angola IX, de César Reynel:

¨La inteligencia checa, que desde 1948 era incapaz de tomar una sola decisión sin consultar con Moscú, pidió asesoramiento de los soviéticos y recibió respuesta a través de la decisión del Presidium de Comité Central que hoy puede ser consultada en el Archivo del Presidente de la Federación Rusa (Extracto del Protocolo 198, reunión del Presídium de diciembre 27, 1958, folio 3, lista 65, Fichero 871). En esa resolución (que ya está desclasificada y es pública), el PCUS aprobó “la intención de los amigos checos de ayudar al movimiento de liberación en Cuba”, y dio instrucciones precisas de no dejar ningún rastro escrito diciendo que la armas eran para Cuba, que verificaran exhaustivamente la seriedad de las intenciones de la compañía (léase contacto), y que no enviaran ningún arma que pudiera ser rastreada como perteneciente al bloque soviético.
  
 Tampoco olvidemos que los primeros especialistas extranjeros en Inteligencia y Contrainteligencia  que asesoraron a los incipientes órganos de la Seguridad del Estado  después del triunfo de la Revolución fueron los checoslovacos, hispanosoviéticos y ex combatientes  de la Guerra Civil española. Uno de ellos fue Angel Martínez Riosola,   ¨Angelito¨, cuyo verdadero  nombre  era  Francisco  Ciutat de Miguel  quien llegó a Cuba el 4 de  marzo de 1960;  su avión procedía de Venezuela pero antes había recorrido varios países europeos como Checoslovaquia y Bélgica  para eludir algún ¨chequeo¨ de las agencias de inteligencia y contrainteligencia de Occidente; otro, de tantos,  fue el verdadero creador de los Comités de Defensa de la Revolución  en Cuba así como la mal llamada Libreta de Abastecimiento: el General hispano soviético Enrique Lister.

Esto no escapaba a los órganos de Inteligencia de los EE.UU., los cuales tenían informado al Presidente Dwight D. Eisenhower, el cual el 17 de marzo de 1960 aprobó  el documento titulado “Un programa de acción encubierta contra el régimen de Castro”,con el objetivo de derrocar a la amenaza que se establecía a 90 millas de las costas de EE.UU. pese a que su gobierno de manera extraordinariamente rápida había reconocido  la llegada al poder del nuevo régimen en Cuba. No olvidemos que ¨el gobierno de los 100 días¨ (realmente fueron 127 días)  de Ramón Grau San Martín no fue nunca reconocido por los EE.UU. pues Grau se negó a jurar ante el Tribunal Supremo de Justicia y sobre la Constitución de 1901  argumentando  que dicha constitución contenía la Enmienda Platt.

La creación de los Comité de Defensa de la Revolución fue  sugerida por el asesor hispano-soviético General Enrique Lister Forján, pero  ya en la Italia de Benitto Mussolini existía una organización similar para que los vecinos se vigilaran y delataran unos a otros; ni en eso fue original Fidel Castro.

Fotos del General Enrique  Líster Forján en la Guerra Civil Española (1936-1939):



Fotos del  General Enrique Líster Forján en la Unión Soviética:




Captura de pantalla  del libro Fidel Castro: Escupiré sobre su Tumba de Alejandro Prieto Blanco


A continuación un fragmento del artículo Víctor Pina. El hombre perfecto que se desencanta de su obra, del ex preso político Eduardo Prida.

Enrique Líster Forján (April 21, 1907, Ameneiro, La Coruña —Diciembre 8, 1995, político, militar, de oficio original albañil. Vivió su adolescencia en Cuba y retorno a España en 1925 ingresando en el Partido Comunista Español. Involucrado en movimientos extremistas revolucionarios es forzado al exilio para Cuba, tomado parte en la Isla en las revueltas desde 1931 al 1935 contra el Presidente Gerardo Machado, clandestinamente regresa a España y se une al Ejercito Republicano con un grado militar de alto rango, dados a sus vínculos con los agentes rojos en Cuba. Nombrado Jefe de la 11na. División y más tarde el mas bolchevique de las formaciones militares republicanas, el Quinto Ejercito del Ejercito Republicano.

 Líster instrumento planes y acciones para desbastar el Ejercito Nacionalista y jugó un papel relevante en los contraataques, pero su reputación como líder militar se ha disputado con el argumento de ser pura propaganda del PCE. Sin embargo, su escaso entrenamiento como jefe de grande unidades militares y los resultados obtenidos 



claramente indican que se caracterizo por malgastar grandes recurso para obtener muy escasos resultados, otros orientan sus críticas a que fue poco cooperativo y escucho pocas opiniones.

( General Enrique  Lister )

Después de terminada la Guerra Civil Española encamino sus pasos a la URSS donde participó en las tropas cercadas de Leningrado en 1944, después curso estudios militares en la Academia Superior de Mando Frunze y cumplió diferentes misiones en la actividad de Inteligencia en países de lengua Española. Su rengo militar es de Teniente General del Ejército Soviético. Instalado en Francia desde 1947 por la GRU.

En 1959, la KGB le encomienda asistir a Cuba junto con otros cientos de Hispano-Soviéticos aconsejando a Fidel Castro sobre la creación de los Comités de Defensa de la Revolución que fueron a vivir en el edificio Carreño en el Vedado. Trabajo activamente en el Ministerio del Interior dentro de la Contra Inteligencia y después en Tropas Guarda Fronteras. En 1976 regresa a España, denuncia de la línea liquidacioncita impuesta por Santiago Carrillo y su propuesta de pacto con los franquistas. Fundó el PCOE y en 1986 regresó al PCE como miembro de su Comité Central. Falleció en 1994 en Madrid. Fue General de los Ejército Soviético, Yugoeslavo, Polaco y Cubano.

Escribió dos libros Nuestra guerra (1966) and Memorias de un luchador (1977).

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Julio M. Shiling: Para Cuba, el cambio político debe preceder al cambio económico


Para Cuba, el cambio político debe preceder al cambio económico

Por Julio M. Shiling

Sept. 25, 2026

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Durante más de seis décadas, la dictadura castrocomunista ha sobrevivido utilizando como armas la escasez, el miedo y el cálculo paciente de que las naciones democráticas acabarían cansándose de sus principios. Ese cálculo se encuentra ahora bajo presión. La política exterior estadounidense sigue considerando el derrocamiento de este régimen como una cuestión de seguridad nacional para Estados Unidos, para Occidente y para la propia América Latina. Las pruebas recientes son evidentes: la denuncia directa del presidente Trump ante las Naciones Unidas sobre el papel de La Habana en el fomento de la subversión comunista; el discreto análisis de la Reserva del Ejército sobre la posibilidad de proporcionar al Mando Sur unidades policiales, médicas y de apoyo con poca antelación; y la continua ronda de sanciones del Departamento de Estado dirigidas contra las élites cubanas, los canales financieros y el aparato de extracción de recursos. No se trata de gestos. Son los instrumentos concretos de un juicio estratégico de larga data.

Los exiliados cubanos han respondido de la misma manera. En Miami —la segunda ciudad cubana más grande después de La Habana— se ha reunido una impresionante coalición de líderes empresariales cubano-estadounidenses para anunciar la creación de la Cámara de Comercio Nacional Cubano-Estadounidense y declarar su disposición a financiar la reconstrucción poscomunista de la isla. Su mensaje es claro y bienvenido: la nación en el exilio está dispuesta a correr con los gastos de una Cuba libre. Washington toma nota. El cambio de régimen parece, de repente, más atractivo desde el punto de vista fiscal.

Sin embargo, el atractivo no es lo mismo que la sensatez. La verdad fundamental que tanto el Gobierno estadounidense como la comunidad cubano-estadounidense deben tener presente es la siguiente: en Cuba, el cambio político debe preceder al cambio económico. Bajo un sistema totalitario, ambos no pueden avanzar con seguridad en paralelo durante la fase inicial de la transición. Un orden económico de mercado no crea democracia; opera bajo el orden político que ya existe. China, Vietnam y la Rusia postsoviética son ejemplos que lo recuerdan constantemente. El capital puede fluir, la empresa privada puede prosperar y las mismas estructuras dictatoriales —o sus sucesoras recicladas— pueden seguir firmemente al mando.

El castrismo no es simplemente un conjunto de políticas ineficaces. Es un sistema institucional, epistémico y hegemónico que ha colonizado todas las estructuras formales e informales de la vida cubana. Los tribunales, las universidades, los órganos de seguridad, los medios de comunicación, las organizaciones sindicales e incluso el lenguaje del discurso cotidiano se han moldeado para preservar el monopolio del régimen. Abrir las arcas a la inversión mientras esas estructuras permanecen intactas no liberaría a los cubanos; subvencionaría precisamente el aparato que los ha mantenido cautivos. El resultado no sería una economía de mercado democrática, sino un despotismo híbrido: capitalismo sin libertad, enriquecimiento sin rendición de cuentas y una nueva generación de nomenklatura con trajes diferentes.

Lo primero que se requiere es un período deliberado de justicia transicional. Esto es esencial. Se trata del desarraigo sistemático de la toxicidad que deja tras de sí el totalitarismo: la depuración de las instituciones corrompidas, la recuperación de la verdad histórica, el desmantelamiento de las redes de privilegios y vigilancia, y el establecimiento del Estado de derecho como algo más que un eslogan. Solo tras esa depuración podrá comenzar una auténtica reconstrucción económica sin el riesgo de que el comunismo regrese en una forma reciclada. La ayuda humanitaria de emergencia y las medidas básicas para aliviar el sufrimiento deben llegar de inmediato. Pero los flujos de capital más importantes —la reconstrucción que la riqueza cubano- estadounidense, así como los inversores extranjeros, están dispuestos a financiar— deberían esperar con cautela hasta que se hayan afianzado los cimientos políticos.

La creencia de que el capitalismo por sí solo generará automáticamente la democracia es una ilusión reconfortante que la historia ha refutado repetidamente. Los mercados son instrumentos. Amplifican los propósitos del orden político que los dirige. Cuando ese orden sigue siendo totalitario o incluso una variante autoritaria blanda, los mercados se convierten en herramientas para el enriquecimiento de las élites y la perpetuación del régimen, en lugar de motores de la libertad popular. El propio colapso soviético demostró el coste de una liberalización económica prematura sin una purificación política e institucional paralela: el surgimiento de sucesores oligárquicos y dictatoriales que aún amenazan a la región.

Los exiliados cubanos han conservado, a lo largo de generaciones de exilio, lo mejor de la historia, la cultura y las aspiraciones democráticas de la nación. Ese legado les impone ahora una doble responsabilidad: apoyar la reconstrucción material de la patria y, con mayor urgencia, insistir en que dicha reconstrucción no se convierta en el mecanismo mediante el cual el castrismo sobreviva bajo otro nombre. El Gobierno estadounidense, por su parte, debe resistir la tentación de tratar el capital como un sustituto de la ardua labor de apoyar una auténtica ruptura política y la justicia transicional.

El orden de los pasos es innegociable. Primero, el cambio político. A continuación, la depuración institucional. Solo entonces, toda la fuerza del capital cubano-estadounidense y el compromiso occidental. Si se invierte ese orden, Cuba corre el riesgo de cambiar una forma de cautiverio por otra: más próspera para unos pocos, pero sin libertad para la mayoría, y que seguirá siendo un lastre estratégico para el hemisferio. La oportunidad que se nos presenta es histórica. Desperdiciarla al confundir la inversión con la liberación sería una tragedia de nuestra propia fabricación.

© Patria de Martí. Todos los derechos reservados.

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En entrevista con el periodista y presentador Tony Benítez en Tony Benítez TV, el politólogo, escritor, historiador y director de Patria de Martí y TheCubanAmericanVoice, Julio M. Shiling, analiza el denominado Informe de Harvard sobre el futuro de Cuba y expone los elementos que considera indispensables para alcanzar una verdadera transición democrática. Entrevista grabada el 22 de septiembre de 2026.

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El informe de Harvard: elaborado en Boston, pero concebido en La Habana

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Por Julio M. Shiling

14 de septiembre, 206

El Grupo de Trabajo de Harvard sobre el Futuro de Cuba se presenta como un ejercicio académico sereno destinado a trazar un camino para salir de la catástrofe nacional. En realidad, ofrece algo mucho más insidioso: un plan para una continuidad controlada bajo un orden dictatorial renovado. Envuelto en el lenguaje del pluralismo, el gradualismo y la reforma pragmática, el documento funciona menos como una hoja de ruta hacia la democracia que como una justificación intelectual para una variante cubana del capitalismo concesionario postsoviético: el modelo putinista con un toque tropical. Propone una transición, sí, pero una cuidadosamente diseñada para preservar el esqueleto institucional, las redes de personal y la impunidad moral del actual régimen cleptocrático y sultanista.

En el núcleo de cualquier transición democrática genuina desde un régimen totalitario se encuentra la justicia transicional. Las transiciones exitosas desde el comunismo —o desde cualquier sistema que haya violado sistemáticamente la dignidad humana— han requerido medidas retributivas contra quienes dirigieron la represión, una restitución correctiva para las víctimas, una reforma sistémica que desmantele el aparato de seguridad y una ruptura simbólica con el antiguo orden. La depuración, el escrutinio de la vieja guardia, las comisiones de aclaración histórica y las garantías de no repetición no son adornos opcionales. Son las condiciones mínimas para impedir que la antigua élite se limite a cambiarse de uniforme y siga gobernando.

La experiencia postsoviética demuestra las consecuencias de omitirlas. Allí donde se aplazó o se negó la rendición de cuentas —Rusia, Bielorrusia, las repúblicas de Asia Central—, el resultado no fue la democracia, sino un autoritarismo más flexible y menos ideológico en el que la antigua nomenklatura del partido y los servicios de seguridad se convirtieron en los nuevos dueños del Estado y de la economía. Georgia, Ucrania, Moldavia y Armenia lograron aperturas democráticas imperfectas solo tras levantamientos populares que forzaron una ruptura más clara. La transición incompleta de Nicaragua produjo el mismo resultado previsible: las viejas estructuras se reafirmaron. El Informe de Harvard no menciona nada de esto. Guarda silencio sobre la justicia transicional, sobre la rendición de cuentas por sesenta y siete años de crímenes contra la humanidad, sobre la necesidad de disolver los órganos represivos que han sostenido el orden castrista. Ese silencio no es un descuido. Es la elección política central del documento.

En cambio, el informe se apoya en gran medida en el marco constitucional existente. Insta a la restauración de derechos que ya están nominalmente presentes en la Constitución de 2019, al tiempo que trata ese mismo instrumento como un punto de partida viable. Sin embargo, esa Constitución se elaboró precisamente para constitucionalizar la supremacía del Partido Comunista y para proporcionar cobertura legal a las mismas prácticas a las que el informe afirma oponerse. Tratarla como un fundamento en lugar de como un obstáculo equivale a aceptar la propia ficción jurídica del régimen. La propuesta de una futura Asamblea Constituyente se aplaza al medio o largo plazo, una vez que las autoridades actuales ya se hayan posicionado como «facilitadoras» del proceso. En otras palabras, se invita a los artífices del desastre actual a diseñar la arquitectura del futuro. Esto no es democratización; es cooptación.

El lenguaje del Informe sobre la «amnistía» para los presos políticos revela aún más su orientación. La liberación inmediata e incondicional es un imperativo moral y jurídico. Ningún poder estatal legítimo ha tenido jamás la autoridad para encarcelar a ciudadanos por el ejercicio de derechos que incluso los propios documentos del régimen reconocen hipócritamente. Hablar de «amnistía» es otorgar un reconocimiento implícito al teatro judicial que produjo esas condenas. Plantea la libertad como una concesión en lugar de como la restitución de lo que nunca se les quitó legítimamente.

La misma lógica aparece en el tratamiento del fracaso económico. La catástrofe se atribuye principalmente a la ineficiencia, a malas decisiones de inversión y a la mala gestión —síntomas, no causas—. La etiología más profunda —el monopolio totalitario del poder, la destrucción sistemática de la vida social y económica independiente y la extracción de riqueza por parte de una casta gobernante organizada en torno al control personalista— queda en gran medida sin examinar. La receta que se propone a continuación es, por tanto, predecible: mejorar el funcionamiento del sistema existente, abrir espacio a la propiedad privada dentro de límites cuidadosamente gestionados, reintegrarse en las instituciones financieras internacionales e invitar a la diáspora a financiar la reconstrucción. El resultado sería una dictadura más productiva, no un Estado libre.

Resulta especialmente revelador el interés del informe por la eventual derogación de la Ley Helms-Burton. Esa ley condiciona el levantamiento del embargo a reformas políticas y civiles concretas: la legalización de la actividad política, la liberación de presos, la disolución del aparato de seguridad, la celebración de elecciones libres bajo observación internacional y avances hacia un poder judicial independiente y una economía de mercado. La Ley Helms- Burton no permite un aterrizaje suave para la antigua élite. El documento de Harvard, por el contrario, busca precisamente ese aterrizaje suave. Al abogar por la eliminación de la principal barrera jurídica que vincula la normalización económica a los requisitos previos democráticos, proporciona una justificación académica para el objetivo diplomático de larga data del régimen: el alivio sin renunciar al poder.

Lo que surge es un proyecto de autoritarismo ilustrado. El sistema castrocomunista debe racionalizarse, deben corregirse sus ineficiencias más flagrantes y deben moderarse sus excesos represivos lo justo para desbloquear recursos externos, mientras que las instituciones hegemónicas y el personal que las integra permanecen en gran medida intactas. El precedente soviético es instructivo y condenatorio. No afrontar el pasado no condujo a la democracia, sino a una nueva forma de tiranía que resultó más duradera precisamente porque se desprendió de las restricciones ideológicas residuales del marxismo-leninismo, al tiempo que conservaba los instrumentos de control. El Informe de Harvard ofrece a Cuba el mismo trato. Se trata de una transición del comunismo sultanista a un orden más moderno, menos doctrinario, pero aún así totalmente dictatorial.

Una verdadera transición democrática exige una ruptura, no una renovación. Requiere el desmantelamiento de las estructuras que hicieron posibles los crímenes, la exclusión de quienes los dirigieron de futuros puestos de poder y el establecimiento de instituciones diseñadas para impedir su regreso. Cualquier cosa que no sea esto no es un camino hacia la libertad, sino una sofisticada apología de la continuidad. El documento del Grupo de Trabajo, a pesar de su pulido académico y su prestigio institucional, es, en última instancia, propiedad intelectual de la dictadura que pretende trascender.

© Patria de Martí. Todos los derechos reservados.

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Opinión  breve, clara y alta de Bismary Bacallao sobre el Informe del Grupo de Trabajo de Harvard

 

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domingo, septiembre 27, 2026

Video: Libertad de prensa en Cuba: Cómo Castro la destruyó // La hora de la unanimidad totalitaria. Pedro Pablo Arencibia argumenta en contra de algunos mitos castristas




El Tesoro del Presidente

26 de septiembre, 2026

Libertad de prensa en Cuba: Cómo Castro la destruyó // La hora de la unanimidad totalitaria


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Nota del Bloguista del blog Baracutey Cubano 

Excelente video pero deseo hacer dos señalamientos: 

La Constitución de 1940 admite temporalmente la censura de prensa cuando admite la suspensión de las garantias Constitucionales, las cuales se suspenden en determinadas y  extraordinarias circunstancias; veamos: 

Tomado de

https://pdba.georgetown.edu/Constitutions/Cuba/cuba1940.html

Sección segunda. De las garantías constitucionales

(fragmento)

Art. 41- Las garantías constitucionales de los derechos reconocidos en los artículos veintiséis, veintisiete, veintiocho, veintinueve, treinta (párrafos primero y segundo), treinta y dos, treinta y tres, treinta y seis, y treinta y siete (párrafo primero) de esta Constitución podrán suspenderse, en todo o en parte del territorio nacional, por un período no mayor de cuarenta y cinco días naturales, cuando lo exija la seguridad del Estado, o en caso de guerra o invasión del territorio nacional, grave alteración del orden u otros que perturben hondamente la tranquilidad pública.

La suspensión de las garantías constitucionales sólo podrá dictarse mediante una Ley especial acordada por el Congreso, o mediante Decreto del Poder Ejecutivo; pero en este último caso en el mismo Decreto de suspensión se convocará al Congreso para que, dentro de un plazo de cuarenta y ocho horas y reunido en un solo Cuerpo, ratifique o no la suspensión, en votación nominal y por mayoría de votos. En el caso de que el Congreso así reunido vetase en contra de la suspensión, las garantías quedarán automáticamente restablecidas.

 La Constitución de 1940 ya se había restablecido con las elecciones del 1 de noviembre  de 1954; no obstante los llamados Estatutos Constitucionales de Batista de  marzo o abril  de 1952 no iban en contra de la mencionada Constitución según sentenció el Tribunal de Garantías Constitucionales en votación de 10 votos contra 5.  En el artículo del Dr. Alberto Luzárraga ( sobresaliente abogado y banquero INTERNACIONAL cubano) titulado EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL Y SU ORGANIZACION: UNA PROPUESTA DE REFORMA, se lee: 

¨...Aunque sin duda hubo buenas sentencias, aparentemente el tema constitucional no cobró suficiente importancia en la conciencia popular ni en el Tribunal en sí. Este efecto se palpó a raíz del 10 de Marzo cuando por una votación de 10 contra 5 el Tribunal de Garantías (por sentencia #127 de 17 de Agosto de 1953) desestimó el recurso interpuesto por 25 ciudadanos contra los Estatutos Constitucionales promulgados por Batista...¨ 

Hago la observación de que los miembros de ese tribunal no estaban supeditados a Batista ni habían sido nombrados por Batista para ejercer esa responsabilidad. Sería interesante conocer los argumentos de los que votaron a favor de desestimar el recurso y los argumentos de los que votaron en contra. Tampoco he conocido de que Batista haya tomado represalias contra los 5 magistrados que votaron en contra de sus Estatutos. 

El 1 de  noviembre de 1954 se efectuaron elecciones políticas generales pluripartidistas que  pese al retraimiento de parte de la Oposición política, se eligieron 18 senadores y 16 Representantes a la Cámara que eran de la Oposición política;   con la toma el 24 de febrero de 1955 de la Presidencia por el candidato electo Fulgencio Batista se restableció  automáticamente la Constitución de 1940 en virtud  que los Estatutos Constitucionales o  Ley constitucional de 1952  disponía en su Artículo 256, y de acuerdo con la modificación que se le hiciera por Decreto Ley No. 1133, del 30 de octubre de 1953 (Gaceta Oficial, 6 de noviembre de 1953, Edición Extraordinaria No. 90) que la Constitución de 1940  sería restablecida a partir de la fecha en que tomara posesión del mando del país el presidente electo..

Pedro Corzo entrevista al relevante historiador  Manuel Marques Sterling (año 2008); hijo de Carlos Marques Sterling, quien fuera un destacado político opositor a Batista .  En el intervalo 20:25 a 21:07 el  historiador    afirma que Fulgencio Batista  restauró la  Constitución de 1940


En mi libro  La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas,  página 364, añado más argumentos sobre la restitución de la Constitución de 1940  por  Fulgencio Batista  después de los dos golpes  de Estado que se llevaron a cabo el 10 de marzo de 1952:

 En otro orden de cosas deseo señalar que en Cuba la distribución de la riquezaa  era de las mejores en Latinoamérica según observó el economista marxista mexicano Juan Antonio  Noyola Vázquez; la bibliografía está en mi libro La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas: Sobre la distribución de la riqueza en Cuba antes de 1959, comparada con la distribución de la riqueza en los demás países de Latinoamérica:


Juan Antonio  Noyola Vázquez

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LA HORA DE LA UNANIMIDAD

 
Por Luis Aguilar León
La Habana,Cuba
13 de mayo de 1960

La libertad de expresión, si quiere ser verdadera, tiene que desplegarse sobre todos y no ser prerrogativa ni dádiva de nadie. Tal es el caso. No se trata de defender las ideas del Diario de la Marina; se trata de defender el derecho del Diario de la Marina a expresar sus ideas. Y el derecho de miles de cubanos a leer lo que consideren digno de ser leído. Por esa plena libertad de expresión y de opción se luchó tenazmente en Cuba. Y se dijo que si se comenzaba por perseguir a un periódico por mantener una idea, se terminaría persiguiendo todas las ideas. Y se dijo que se anhelaba un régimen donde tuvieran cabida el periódico Hoy, de los comunistas, y el Diario de la Marina, de matiz conservador. A pesar de ello, el Diario de la Marina ha desaparecido como expresión de un pensamiento. Y el periódico Hoy queda más libre y más firme que nunca.

Evidentemente el régimen ha perdido su voluntad de equilibrio.

Para los que anhelamos que cristalice en Cuba, de una vez por todas, la libertad de expresión. Para los que estamos convencidos de que en esta patria nuestra la unión y la tolerancia son esenciales para llevar adelante los más limpios y fecundos ideales, la desaparición ideológica de otro periódico tiene una triste y sombría resonancia. Porque, preséntesele como se le presente, el silenciamiento de un órgano de expresión pública, o su incondicional abanderamiento en la línea del gobierno, no implica otra cosa que el sojuzgamiento de una tenaz postura crítica. Allí estaba la voz y allí estaba el argumento. Y como no se quiere, o no se puede, discutir el argumento, se hizo imprescindible ahogar la voz. Viejo es el método, bien conocido son sus resultados.

He aquí que va llegando a Cuba la hora de la unanimidad: la sólida e impenetrable unanimidad totalitaria. La misma consigna será repetida por todos los órganos publicitarios. No habrá voces discrepantes, ni posibilidad de crítica, ni refutaciones públicas. El control de todos los medios de expresión facilitará la labor persuasiva: el miedo se encargará del resto. Y, bajo la vociferante propaganda, quedará el silencio. El silencio de los que no pueden hablar. El silencio cómplice de los que, pudiendo, no se atrevieron a hablar.

Pero, se vocifera siempre, la patria está en peligro. Pues si lo está, vamos a defenderla haciéndola inatacable en la teoría y en la práctica. Vamos a esgrimir las armas, pero también los derechos. Vamos a comenzar por demostrarle al mundo que aquí hay un pueblo libre, libre de verdad, donde pueden convivir todas las ideas y todas las posturas. ¿O es que para defender la justicia de nuestra causa hay que hacer causa común con la injusticia de los métodos totalitarios? ¿No sería mucho más hermoso y más digno ofrecer a toda la América el ejemplo de un pueblo que se apresta a defender su libertad sin menoscabar la libertad de nadie, sin ofrecer ni la sombra de un pretexto a los que aducen que aquí estamos cayendo en un gobierno de fuerza?

Lamentablemente, tal no parece ser el camino escogido. Frente a la sana multiplicidad de opiniones se prefiere la fórmula de un solo guía y una sola consigna, y una total obediencia. Así se llega a la unanimidad totalitaria. Y entonces ni los que han callado hallarán cobijo en su silencio. Porque la unanimidad totalitaria es peor que la censura. La censura nos obliga a callar nuestra verdad; la unanimidad nos fuerza a repetir la mentira de otros. Así se nos disuelve la personalidad en un coro colectivo y monótono.

Y nada hay peor que eso para quienes no tienen vocación de obedientes rebaños
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RESULTADOS DE LA ENCUESTA  LLEVADA A CABO POR LA REVISTA BOHEMIA  A UNA MUESTRA DEL PUEBLO CUBANO. ESTA ENCUESTA  FUE PUBLICADA EN EL EJEMPLAR DE  LA REVISTA  CORRESPONDIENTE AL 21 DE JUNIO DE 1959; DE LOS RESULTADOS DE ELLA   SE PUEDE INFERIR QUE  YA  PESE AL TERROR REVOLUCIONARIO EL APOYO  A LAS MEDIDAS Y LEYES  REVOLUCIONARIAS  NO ERA  TAN ALTO COMO LA PROPAGANDA CASTRISTA  LO MENCIONA.












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viernes, septiembre 25, 2026

Esteban Fernández -Roig: COMANDANTE “NINO“ DÍAZ.. El Comandante del Ejército Rebelde Higinio ¨Nino¨Díaz testimonia sobre algunos asesinatos de Raúl Castro Ruz en el II Frente Oriental Frank País

 Tomado de https://www.facebook.com/

COMANDANTE “NINO“ DÍAZ

Por Esteban Fernández -Roig

24 de septiembre, 2026

Yo detesté al Ejercito Rebelde en pleno, pero como toda regla tiene su excepción, fui buen amigo Higinio “Nino” Díaz.

El comandante «Nino» Díaz Ané nació en Guantánamo el 11 de enero de 1925. Y no fue castrista ni un solo día de su vida.

Las broncas con Raúl Castro en la Sierra Cristal fueron de apaga y vamos.. Nino le tiró 20 veces los pantalones a la China...

Las fricciones políticas con Raúl Castro y el Che Guevara se intensificaron tras instalada la tirania.

Ya en el mismo 1959 se integró a la oposición clandestina. A mediados de este año inicial, participó directamente en la fundación en Cuba del “Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR)” junto a figuras como Bebo Acosta, Manuel Artime y Rogelio González Corzo.

Al incrementarse la persecución del G-2 , Nino logró salir clandestinamente hacia el exilio en lugar de ser capturado.

Posteriormente, en 1961, sirvió como comandante del Batallón Especial de la Brigada 2506, rumbo a Oriente, donde participaron, entre otros Jorge Mas Canosa y Antonio Calatayud.

Les conté que fui él último en quedarme en el Buque Madre Venus del JURE, me recogió y me llevó para Miami Bebo Acosta.

(Higinio Díaz Ané, ¨Nino¨,  con el uniforme del Ejército norteamericano, pues después del fracaso de lo ocurrido con  la Brigada de Asalto 2506, en Bahía de Cochinos en abril de 1961, se unió, como lo hicieron muchos ex brigadistas,  al Ejército de los EE.UU.  con la esperanza que los EE:UU. con sus fuerzas militares regulares invadiría y liberaría a Cuba. Comentario aladido por el Bloguista de Baracutey Cubano) 

Le pregunté: “¿Y ahora qué va a pasar con el Venus?” Me respondió: “No, no te preocupes que quedará en buenas manos, el comandante Nino Díaz acaba de fundar el “Ejército de Liberación Cubano” y utilizará el Venus para continuar la lucha” . Y así lo hizo.

Respiré tranquilo y me uní a los legendarios capitanes del Escambray Vicente Méndez y Edel Montiel en la casa de Carlos Zarraga. Él trajo el Venus para Miami. Lo ayudamos a pintar, artillar y reparar la gloriosa motonave. 

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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY  CUBANO

Cuba. Sobre algunos de los asesinatos de Raúl Castro Ruz en el II Frente Oriental Frank País testimoniados por Higinio ¨Nino¨ Díaz quien fuera Comandante del Ejército Rebelde perteneciente a dicho frente guerrillero

 


Páginas 66 y 67 del libro  Memorias de un Combatiente Nacionalista Cubano



Páginas 147 a la 151



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Tomado de http://www.lanuevanacion.com/

y

https://cubastrategicstudies.com/

EL BATALLÓN ESPECIAL DE LA BRIGADA 2506

Por Pedro Roig Esq.

23 abril 2024

 ¿Por qué escribo sobre este tema? Recientemente amigos santiagueros, me sugirieron documentar una monografía sobre el Batallón Especial en el contexto estratégico de la Brigada 2506. De forma que les presento esta síntesis histórica con datos inéditos sobre la Operación Marte, nombre que la CIA le dió a la mission militar de nuestro batallón.

Han pasado 61 años desde que junto a queridos hermanos de lucha, integramos el Batallón Especial de la Brigada 2506, que tuvo como misión de combate, desembarcar por el sur de Oriente tres días antes de Bahía de Cochinos. El factor esencial del plan era la presencia del Grupo de Recepción para identificar, mediante contraseñas, la pequeña playa. Luego del desembarco serían los guías del batallón, hasta el campamento.

EL COMIENZO Y LA MISIÓN

El plan tenía como meta estratégica, desembarcar una fuerza de combate, por el diminuto surgidero del río Macambo, entre Guantánamo y Baracoa. El Batallón Especial incluía numerosos veteranos en acciones de guerrilla.  Al frente estaba el comandante Higinio “Nino” Díaz. El propósito era establecer en las montañas, bases de operaciones para hacer frecuentes ataques a objetivos de oportunidad como puentes, infraestructura ferroviaria y  sistema de energía eléctrica, creando confusión en los mandos enemigos tres días antes del desembarco principal por Bahía de Cochinos. Yo tuve el privilegio de formar parte  del Batallón Especial.

El Batallón Especial (para guerra de guerrilla) fue entrenado en el campamento Beauregard, instalación militar del ejército de los Estados Unidos en Louisiana. La base tiene una enorme extensión de tierra y fue utilizada en numerosas ocasiones durante las dos guerras mundiales, para ejercicios de grandes unidades de combate incluyendo tanques y artillería de alto calibre.

(¨hombres ranas¨ de la Brigada 2506)

El área reservada para preparar las unidades de exiliados cubanos estaba perfectamente aislada. Allí se entrenaron los “Hombres Ranas”, que con enorme riesgo, marcaron en medio de la noche, las playas por donde desembarcaron en Bahía de Cochinos, los batallones de la Brigada. También se entrenaron miembros de los grupos de infiltración, el Batallón Especial y hombres que fueron trasladados a Guatemala donde formaron parte del Quinto Batallón de la Brigada.

ENTRENAMIENTO

Para los que integramos el Batallón Especial de la Brigada, el punto de partida para la base de entrenamiento en Louisiana fue el aeropuerto de Opa-Locka en Miami.  El vuelo duró varias horas. En la base nos montaron en camiones militares que tenían la vista al exterior cerrada con lonas.  Después de un buen rato llegamos a lo que sería nuestra base de entrenamiento.  En el campamento tuve la enorme alegría de poder abrazar a queridos amigos de mi infancia y juventud en Santiago de Cuba.

Nos recibieron los instructores de la CIA, y nos acomodaron en las viejas instalaciones del campamento. El entrenamiento físico fue intenso, aplicado a fortalecer la resistencia muscular, el sistema cardiovascular, y la velocidad.  Claramente diseñado para pelear en las montañas como fuerza de guerrilla.

La tropa se entrenó en el manejo de varios tipos de armas, incontables y largas marchas, camuflaje de posiciones defensivas y tácticas de combate. El tiempo era limitado y los instructores se empeñaron en hacer un buen trabajo.  Uno de los entrenamientos más efectivos para preparar psicológicamente al batallón guerrillero fue arrastrarse una distancia de 100 metros, pasando por debajo de alambres de púa, colocados a un pie del suelo, con ametralladoras calibre 30 mm, disparando sobre la cabeza de la tropa, mientras hacían detonar en los alrededores cargas de explosivos para hacer el efecto de un violento combate.

El hecho de que la tropa estaba en su mayoría integrada por jóvenes estudiantes, profesionales y militares, contribuyó a acelerar el entrenamiento físico y adquirir los conocimientos y el manejo de las armas.  El batallón se estructuró en tres compañías de fusileros, una compañía de armas pesadas y una compañía de jefatura, más el grupo de recepción en Cuba.

JEFATURA

Jefe del Batallón: Higinio “Nino” Díaz

S1 – Jefe de Personal: Mariano Regalado Acosta

S2 – Jefe de Inteligencia: Rodrigo Portuondo Taquechel

S4 – Jefe de Logística: Ernesto Alomá Sabas

S5 – Jefe de Orden Cívico-Militar: Sergio Rojas Santamarina

Juez: Osvaldo Soto

Médico: Guillermo (Willy) Salazar Hernandez

Oficial Ejecutivo: Eduardo Fernandez Uriarte

JEFES DE COMPAÑÍAS

Compañía 1: Antonio Crespi Larralde

Compañía 2: Ramón Corona Villar

Compañía 3: Ramón Cubenas Conde.

Compañía de Armas: Emilio Posada Gómez

Integraban el vital grupo de recepción: Ramón Machado, Rodolfo Hernández Herrera (Seafury), José Betancourt López, Enrique Márquez Suárez, Pedro Lozano, Rubén C. Hernández y Félix Ruiz.

Más de un tercio de los miembros del batallón eran “santiagueros” con estrechos vínculos de amistad y familia.  Entre los que señalamos a Jorge Más Canosa, Antonio Calatayud, Jose A. Ortiz y yo, que juntos forjamos  fuertes vínculos de lucha por el resto de nuestras vidas.

INFORMACIÓN SOBRE LA CAPACIDAD MILITAR DEL ENEMIGO EN ORIENTE

De acuerdo con informes de inteligencia de la CIA, las fuerzas armadas enemigas, estaban a las órdenes de Raúl Castro, con su cuartel general en Palma Soriano.

AVIACIÓN

El aeropuerto Antonio Maceo, en Santiago de Cuba, es el campo de aterrizaje principal en la zona. Este aeropuerto sirve de base para tres aviones de combate, incluyendo un T-33, dos C-47, un C-45, y dos helicópteros.

Patrullas regulares emprenden vuelo desde el Cabo Cruz (cerca de Niquero), dirigiéndose al Cabo Maisí, la vigilancia termina al anochecer.  No se han recibido informes de que tengan  capacidad  para vuelos nocturnos.

MARINA DE GUERRA

Santiago es el cuartel general para el distrito naval oriental.  Estaciones navales menores están situadas en Manzanillo, Caimanera, Baracoa, Gibara, y Puerto Padre.

Los buques normalmente estacionados en Santiago incluyen la fragata Antonio Maceo (F-302), los buques guardacostas GC-34 y GC-13, y las lanchas patrulleras.

FUERZAS TERRESTRES

La Fuerza Táctica de Combate de Oriente tiene 7,000 elementos en la provincia, integrados en 7 batallones de infantería, 2 de artillería, y 1 de tanques. Dos batallones de infantería están destacados en Guantánamo. El batallón de tanques queda en Palma Soriano.

LA MILICIA

Hay entre 40,000 y 80,000 milicianos en la provincia de Oriente dependiendo del grado de movilización y entrenamiento.

De ellos hay entre 5,000 y 10,000 milicianos en la zona de Guantánamo. Pequeñas unidades de la milicia local están destacadas entre el poblado de Imías al este del surgidero del río Macambo y San Antonio del Sur, al oeste.  Estos poblados se comunican por un estrecho camino que corre entre la costa y las montañas.

FUERZAS AMIGAS EN ORIENTE.

En las montañas entre Guantánamo-Mayarí y Baracoa se han identificado cuatro pequeños grupos de guerrillas (entre 50 y 100 hombres) muy activos en combates con fuerzas de la milicia de Castro pobremente entrenados.

Informes de jefes de la Resistencia en Oriente indican que el comandante “Nino” Díaz es muy respetado en la zona de Guantánamo, donde por muchos años su familia tuvo cafetales y “Nino” Diaz peleó en estas montañas en la lucha guerrillera contra Batista.

RUMBO A CUBA

Al atardecer del día 11 de abril, se nos informó que había llegado la hora y que saldríamos esa noche para embarcar rumbo a Cuba.  Emoción y alegría se dejó ver en el grupo que promediaba 24 años de edad. Se nos dió una deliciosa cena.  Armando Ramos Serrano, con su chispa oportuna comentó: “Espero que se repita”. Jorge Más Canosa, Osvaldo Soto, Dionisio Suárez y Antonio “Tony” Calatayud improvisaron palabras cargadas de emoción patriótica.

Camiones cerrados con lona, nos llevaron a la pista junto a los aviones que volaron a la base naval de Cayo Hueso y directo al muelle donde alrededor de la media noche embarcamos en el Santa Ana.   Un oficial naval escribe en su Diario abordo: “Abril 12 – 1 AM. La tropa se instala en la bodega de proa, los hombres lucen cansados del viaje del campo de entrenamiento al barco pero alegres y confiados… A las 3 PM la tropa hizo prácticas de tiro de fusil y ametralladora”.

En los primeros días con agua y alimentos disponibles, se hacían ejercicios y algunos optimistas trataban de correr por la cubierta. Luego de 60 años recuerdo en esas encomiables faenas a “Guille” Fernández Mascaró, “Raulin” Gramatges, José  “Pepín” Mustelier, Pepín Bacardí, Paco Torres de Navarra, “Willy” Salazar, Gustavo Carol, Alfredo Oliva, Alberto de Cárdenas y Oscar Mestre.

PLAN DE DESEMBARCO Y EL GRUPO DE RECEPCIÓN

El reporte de la CIA señala: Aproximadamente a 5 millas al oeste del pueblo de Baitiquirí (060545) se encuentran 11 hombres bastante bien armados que penetrarán la zona del surgidero de Macambo (201569) y erigirán obstrucciones en las carreteras en los puntos (183584) y (222573) antes del desembarco del Batallón, deteniendo de esta forma todo el tráfico.

El grupo mantiene comunicaciones radiotelegráficas con la Base de Apoyo de Retaguardia y otros grupos en la zona. Cuando se haya realizado el desembarco los hombres del grupo de recepción servirán de guías y dirigirán al Batallón desde la playa de desembarco a las colinas al norte de la misma, en donde el Batallón puede establecer su Cuartel General inicialmente.

El 9 de abril el grupo de recepción sufrió un grave accidente con explosivos y su jefe se debatía entre la vida y la muerte en un hospital en la Base Naval de Guantánamo.

CONTRASEÑAS  VISUALES ASIGNADAS POR LA CIA

Desde la Playa.    Entre las horas 2200R y 2400R del 14 de abril, el Grupo de Recepción emitirá la siguiente contraseña o bien con una linterna eléctrica de bolsillo o con una lámpara de petróleo cada 15 minutos: GUIÓN  PUNTO  GUIÓN. El guión será de 3 segundos de duración y el punto de un segundo.

Desde el Navío: Se acusa recepción de esta contraseña consistiendo de un GUIÓN emitido por una linterna eléctrica de bolsillo en el puente de navío. El GUIÓN será de 3 segundos de duración.

Si la operación falla el 14 de abril debido al mal tiempo o por falta de presencia por parte del destacamento de recepción en tierra, se realizará la operación nuevamente en la noche del 15 de abril. En el caso que la operación aborte el 15 de abril la Nave procederá a una posición pre-designada, el navío se comunicará con la base de apoyo de retaguardia y aguardará instrucciones.

OBSERVACIÓN: Cada lancha remolca dos balsas en cada viaje entre la playa y el navío, y viceversa. Las lanchas “Power Kat” con motores silenciosos.: la idea era hacer el menor ruido posible para no alertar al enemigo.

LA NOCHE DEL 14 DE ABRIL

Al atardecer del día señalado para el desembarco, el Santa Ana se aproxima a la costa. A las 8 pm se sitúa en el punto indicado para iniciar la operación. Pero el Grupo de Recepción estaba herido y fuera de combate. En el Santa Ana nadie fue informado que no habría recepción.

Por lo tanto las contraseñas acordadas no fueron recibidas. Ante esta difícil situación, Renato Díaz, jefe naval de la operación, “Nino” Díaz, y los Jefes de Compañía deciden buscar el surgidero del río Macambo en las pequeñas lanchas a bordo.

En la Santa Ana, la tropa ocupó las áreas asignadas en cubierta para facilitar el momento de abordar las pequeñas lanchas  y las balsas. De repente se escuchó  un enorme y prolongado  ruido. Provenía de la grúa de abordo  que levantaba la lancha para colocarla junto al Santa Ana. El estruendo  estremeció el silencio de la noche.

“Sandy” Rousseau, el más joven del batallón y ayudante del mortero de 60mm, con su natural picardía dijo: “Señores, creo que despertamos a medio Guantánamo”, a lo que Roberto del Rosal, operador del mortero, con sabia precisión dijo: “Pero por Dios, ¿no lo pudieron engrasar?”.

Así las cosas, una lancha con motor silencioso salió a buscar la desembocadura del pequeño río. Motivados por la urgencia de encontrar el sitio, otra lancha se incorporó a la búsqueda. Los hombres de las lanchas hicieron un extraordinario esfuerzo, pero sin señales de tierra la misión fue infructuosa.

El Diario de abordo señala; “Por fin a las 12:20AM regresa una de las lanchas que ha recorrido más de 2 kms de costa del este y oeste y no han encontrado la playa, solo hay acantilados en todo el litoral.  Cinco minutos más tarde regresa la otra lancha.  Tampoco había encontrado la playa”.  Se decidió alejarse de la costa y regresar la noche del 15, para encontrar el surgidero del río y desembarcar la tropa.

Tomando rumbo sur, Renato Díaz ordenó subir las lanchas y las balsas que estaban amarradas al costado de la nave.  En el proceso se zafaron 2 balsas que no se pudieron recoger. Durante la larga espera la tropa demostró sólida moral y disciplina.

El Diario de abordo dice: “La tropa está rendida de sueños por tres días de navegación, confinada a la bodega, mal alimentada y con mucho sueño”.  A las 9AM el Padre José González Rubio, capellán del Batallón, ofreció una misa. A las 2:45, “Nino” Diaz desde el Puente de mando, anuncia que al amanecer del día 15, aviones de la Fuerza Aérea de Liberación, habían bombardeado los aeropuertos de Santiago de Cuba, San Antonio y Columbia.  El entusiasmo de la tropa y los marineros fue extraordinario.

LA NOCHE DEL 15 DE ABRIL

Continúa el Diario de abordo: “A las 2:55 pm (dia 15) se escucha a un vigía que grita “Avión a popa”.  Era un avión de reconocimiento, voló muy bajo. Era el avión No 208 de la F.A.R que pudo haberlo visto todo pero no hubo reacción del enemigo. Al menos no lo supimos nosotros.” Nino Díaz y los jefes de  Compañías dan la orden de desembarcar  la noche del 15. “Nino” que es un  patriota tenaz y valiente, se muestra  activo en su puesto de mando, mientras “Moncito” Corona, recorre la cubierta alentando a todos con su sereno coraje.  Sus raíces mambisas tomaron presencia en aquel llamado de heroísmo para la desigual pelea.

El batallón sabía que se había perdido  el factor sorpresa, que el enemigo nos estaría esperando. Nadie dudaba del enorme peligro. Los más experimentados aconsejaban llevar en las mochilas lo esencial: peines de balas, comida seca y agua.  Alrededor de las 7 pm, con las armas  de combate, fuimos a las áreas designadas para desplazarnos a las lanchas de desembarco. El Batallón estaba listo. Aquella noche de  trepidante incertidumbre sentimos  el infinito orgullo de ser soldados de la libertad y en compañía de  entrañables amigos, enfrentar  la insondable cita con el destino.  

Diario de abordo: “6:30 p.m. Ya estamos cerca de nuestro punto. Tenemos la impresión de que habrá buques de guerra comunistas esperándonos.

“Por fin a las 9:45 p.m., se arrió una lancha con Moreno al frente de la patrulla de reconocimiento.  A bordo va Maximino Torres, el último alcalde de Santiago de Cuba, quien tiene más de 15 años de experiencia de navegación en las costas de Oriente. El barco está a 8 millas de la costa.

“A las 10:35 p.m., recibimos el primer mensaje de la lancha que informó la presencia de un guardacosta de Castro. Moreno maniobra y lo evade. A las 11:00 p.m. Moreno nos dice que al acercarse a tierra la corriente lo tiró contra el coral y rompió la propela. A las 12:00 salió la otra lancha en busca de la playa y la lancha de Moreno.

“La segunda lancha llegó a la orilla (del Macambo), informando que habían visto perfectamente el movimiento de tropas enemigas en la zona de desembarco. De regreso, se encuentra con la lancha de Moreno, que remolca hasta la Santa Ana.

“Ante el inminente peligro “Nino” Díaz y el Capitán Renato Diaz deciden alejarse mar afuera.. A la 1:30 am (16 de Abril) salimos del lugar con rumbo Sur”. Al amanecer se da la impresión de que regresamos a Cayo Hueso.

Es obvio que la Jefatura de Retaguardia de la CIA no tenía un plan alterno para el Batallón Especial y que este desembarco, desde que fue concebido, no era viable.  En primer término el río Macambo era un pésimo sitio para una operación anfibia y el  gravísimo accidente con la explosión de una caja de detonadores, que hirió a los miembros del Grupo de Recepción incluyendo a su jefe Ramón Machado, ocurrió el 9 de abril, cuando el batallón aún estaba en la base de entrenamiento. ¿Por qué después del accidente, con  bajísimo margen de éxito, no se canceló el desembarco?

El excelente investigador histórico, Vicente Blanco Capote, veterano de la Brigada 2506,  me facilitó una entrevista con Ramón Machado, que además disfruta, con  sus 80 años (como casi todos los que quedamos en pié) de una prodigiosa memoria y capacidad de análisis.

Machado, que estuvo entre la vida y la muerte, me precisó la gravedad del accidente y lo muy difícil que sería el desembarco por el pequeño surgidero del río  Macambo. El valeroso combatiente  publicó un libro titulado “Cuba: My (twice) Betrayed Generation”, con documentos sobre este y otros temas sobre la heroica generación que enfrentó la tiranía marxista-leninista de Fidel Castro.

Al amanecer del 17 de abril se ordenó al Santa Ana, regresar al Sur de Cuba.  El Diario de abordo dice: “Ya habíamos navegado muchas horas  hacía Stock Island (Cayo Hueso) y nos encontramos bastante al norte de la provincia de Oriente,”

¿Por qué este cambio de 180 grados,  navegando de nuevo por donde habíamos estado unas horas antes? Esta sería la tercera vez que pasamos frente a Baracoa y a la Punta de Maisí.  En  realidad había un extendido  y profundo descontento en la tropa. Más tarde oímos por radio la noticia de un desembarco por la costa del sur de Cuba que resultó ser la Bahía de Cochinos.

¿UN VIEJO BARCO CON SUERTE?

Cerca de Guantánamo, un DC3 de la FAR, se nos acerca y muy próximo al Santa Ana, nos da dos vueltas y se aleja rumbo Oeste. Se sabe que Raúl Castro ordenó al T33 que sobrevivió en Santiago de Cuba  al ataque aéreo de abril 15, para que destruyera al barco identificado como enemigo. A los pocos minutos el T 33 estalló en pleno vuelo, pereciendo su piloto Orestes Acosta. ¿Por qué el avión destinado a destruirnos, repleto de explosivos, se desintegró en el mar? El régimen lo atribuye a fallas mecánicas. Lo cierto es que la Santa Ana comenzaba a dar señales de ser un viejo barco  con suerte.

El Diario de abordo del día 18 dice: “A la 1:29  de la tarde  nos acercamos a varios buques que navegan en un convoy”. Pensamos equivocadamente, que era una segunda expedición que se dirigia a Cuba. En efecto eran los barcos de transporte, Caribe y Atlántico, que habían recibido órdenes de abandonar Bahía de Cochinos. (adónde nunca regresaron). En el área navegaba el Blagar (LCI), buque artillado de la brigada, al mando de mi viejo amigo, el capitán Juan Cosculluela.

En ese momento nos dimos cuenta que se había creado una peligrosa crisis de identidad. ¿Quiénes eran esos hombres armados, con uniforme verde olivo que se aproximaban a los barcos de transporte?  El Blagar se nos acercó con actitud hostil. El LCI, Barbara J, nos había visto minutos antes y reportado la presencia de un navío desconocido en el área. Los mandos de Retaguardia no habían informado que el Santa Ana, repleto de armas y explosivos tenía órdenes de ir a Girón. La confusión se tornó muy peligrosa.  Minutos antes de un posible desenlace trágico, miembros de la tripulación del Blagar, reconocieron a marineros y amigos en la Santa Ana.

Así fue como, gracias a un golpe de suerte, otro problema, que pudo haber sido fatal, quedó resuelto. Esa noche una barcaza nos pudo dar petróleo, agua y alimentos (incluyendo docenas de latas de ravioli). También nos informaron que la aviación de Castro tenía absoluto control del espacio aéreo sobre Bahía de Cochinos. El desastre de la invasión era inevitable.

En nuestra tropa el daño emocional fue desbastador. Estrechos vínculos de familia y amistad nos unen con los que luchaban y morían traicionados. Aquella fue una noche infinitamente dolorosa y triste. Tres días después, el 22 de abril, nos transbordan a dos destructores de la marina de EE.UU. Noventa hombres a bordo del 931 y sesenta y ocho a borde del 757. Nos llevaron a la Base Naval de Vieques en Puerto Rico desde donde, días después, regresamos a Miami en aviones de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Fin de la historia.


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Fotos de Nino Díaz




El Santa Ana, barco donde  se embarcó el Batallón Especial de la Brigada de Asalto 2506; batallón cuyo jefe era Higinio “Nino” Díaz



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