sábado, julio 11, 2020

CASTRO COMUNISMO Y NARCOTRÁFICO. UNA TEMPRANA Y ESTRECHA RELACIÓN


EL MAYOR DE LA INTELIGENCIA , DGI, MANUEL DE BEUNZA HABLA SOBRE LA PARTICIPACIÓN DE FIDEL CASTRO EN EL NARCOTRÁFICO JUNTO A TONY DE LA GUARDIA Y JOSÉ ABRANTES

Parte 1


Parte II


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Cuba y el narcotráfico en 1984 (Part. I)



Cuba y el narcotráfico en 1984 (Part. II)


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EL NARCOTRÁFICO ES UN VIEJO NEGOCIO DEL CASTRISMO COMO LO DEMUESTRA EL EX DIPLOMÁTICO JUAN F. BENEMELIS. VEAMOS.

Tomado de http://debates.1talk.net/

El Cartel de La Habana (I)

Por Juan F. Benemelis
De su libro
Las guerras secretas de Fidel Castro


¨Fidel Castro siempre ha sostenido contactos y realizado transacciones con el "bajo mundo". El área de la Sierra Maestra, donde se desarrolló la lucha guerrillera contra el dictador Batista, era la principal zona productora de marihuana de Cuba.

Castro no sólo permitió que en los territorios bajo su control se continuase cosechando la droga, sino que la utilizó para recoger fondos que le permitiesen adquirir armamentos. Fue a través del bandolero Crescencio Pérez, por años refugiado en esas serranías y ascendido a comandante guerrillero por el propio Castro, que tuvo lugar esta fructífera transacción comercial.

En julio de 1957, varios líderes de la oposición política opuestos también a los métodos de Castro, visitaron a los rebeldes en la Sierra Maestra. Luego de ese encuentro, Raúl Chibás, figura central de este Frente Cívico Revolucionario, ofreció una conferencia de prensa en el Hotel Sands de Miami Beach con portavoces de grupos anti-batistianos.

Ante los líderes políticos y representantes de la prensa, Chibás expresó con desilusión "la gente de Fidel ha organizado siembras de marihuana en distintos puntos inaccesibles, y Fidel lo permite porque dice que la marihuana excita la combatividad de las gentes. Desde la Sierra se transporta la marihuana para los pueblos cercanos y se vende, y de este modo recaudan dinero". ¨
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¿Cuál era el tipo de relaciones que Castro mantenía con cuatro poderosos grupos de la mafia norteamericana desde aquella época? Arthur M. Schlesinger, asesor personal del presidente Kennedy, explica en su libro "Robert Kennedy and his Time", cómo tales conexiones permitieron que Castro sobreviviera fácilmente a los elaborados planes que la CIA acarició durante largo tiempo para asesinarle. Sus nexos con la familia de Santos Trafficante, entre otros, le mantenían informado sobre los planes de Washington.

(De pie y de izquierda a derecha: Guillermo García, Ernesto Guevara, Universo Sánchez, Raúl Castro, Fidel Castro y Crescencio Pérez)

En un informe de la época, emitido por el Buró Federal de Narcóticos de Estados Unidos, se especulaba ya sobre los tempranos orígenes de la coalición de Castro con el tráfico de narcóticos en los Estados Unidos a través de esas cuatro familias. Schlesinger comenta en su libro que, en julio de 1961, el Buró conocía que Santos Trafficante, uno de los jefes del crimen organizado con lazos en La Habana, representaba los intereses de Castro en el narcotráfico hacia Estados Unidos.

Mediante esos lazos ilegales, Cuba realizó durante la década de los sesenta una serie de transacciones comerciales, muchas veces en alta mar, a través de las que se adquirían semillas de arroz, pastos, semen congelado, ejemplares vacunos y otros productos agrícolas de alto rendimiento.

Pero éstos no serían los únicos vínculos que Cuba explotaría. En el verano de 1960, Raúl Castro, ministro de defensa cubano, visitó Checoslovaquia donde sostuvo largas entrevistas con su contraparte, el general Jan Sejna. El resultado fue un acuerdo de asistencia mutua entre ambos ministerios para la experimentación de la producción de drogas.

Este acercamiento checo-cubano sucede al tiempo que la URSS comienza a desarrollar una comunidad de inteligencia con el concurso de todos los aparatos de espionaje del bloque soviético, en que ha de figurar destacadamente el Departamento Z de la inteligencia checoslovaca. ¨
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El Cartel de La Habana (II)

Por Juan F. Benemelis
De su libro
Las guerras secretas de Fidel Castro


En 1961, la Unión Soviética solicitó los servicios de especialistas checos para iniciar a Cuba en este campo, con instrucciones de prestar atención especial al estudio del tráfico de drogas desde América Latina hacia los Estados Unidos. El GRU y la KGB soviética, asistidos por el Departamento Z de Checoslovaquia, y la Segunda Administración de Espionaje, ayudaron a conformar los trabajos ilegales de Cuba, incluyendo el narcotráfico.

Según el general Sejna, esta operación recibió el nombre de “epidemia rosada”. De inmediato, los checoslovacos comenzaron un programa de tecnología especial en su centro de investigación secreta de Milovice para desarrollar las técnicas de producción necesarias. Los resultados fueron luego facilitados a los servicios cubanos que hasta el momento sólo conocían las crudas técnicas usadas en América del Sur.

A pedidos del entonces premier moscovita Jruschov, y con la intención de acelerar los ya coordinados planes de inteligencia, el general soviético Nikolai Savinkin visitó a todos los países del bloque comunista, entre ellos a Cuba, para precisar detalles sobre el delicado componente del narcotráfico y disponer su despegue.

Una noche de noviembre de 1960, fue ultimado a balazos en un pequeño hotel de Ciudad México el nicaragüense Jail Zarruck, en lo que las autoridades al principio calificaron de crimen pasional. Zarruck recién había regresado de un viaje a La Habana. Con posterioridad se comprobó que el asesino había sido Francisco Otero Lastra, conocido como "Paco el cubano" en el vasto mercado negro latinoamericano, cuya relación con Castro en la compra y venta de armas era sabida.

Esa misma semana, agentes de la policía mexicana allanaron una casa ubicada en la calle Berlín, donde encontraron paquetes de drogas junto a varios cargamentos de ametralladoras, rifles M-1 y otros efectos militares provenientes de Cuba. Fueron detenidos Trecy y Debrowsky, a quienes se le atribuyó el envío de armas a la América Central para un movimiento castrista donde debía figurar el asesinado Zarruck.

El caso no halló una explicación más coherente hasta 1964. El 4 de junio de ese año, Otero Lastra fue asesinado en la prisión de Lecumberri, México. Su viuda declaró a periodistas que su marido había comprado armas para Castro con el dinero de la venta de narcóticos, y que ello era del conocimiento de La Habana. La policía mexicana consiguió pruebas de las actividades de Zarruck y de Otero en el negocio de narcóticos y de armas que vinculaban a funcionarios cubanos en México y en otras capitales del continente en dicho tráfico.

Según el diario Wall Street Journal, en 1961 tuvo lugar una entrevista entre el entonces capitán Moisés Crespo, Che Guevara y un grupo de guerrilleros latinoamericanos en la que se discutió la introducción de drogas en Estados Unidos con vistas a levantar fondos para la guerrilla. Moisés Crespo había sido del círculo íntimo del ex presidente cubano Carlos Prío, razón por la que conspira contra Batista y se asila en los Estados Unidos en 1956, donde espera el triunfo de la Revolución.

Su amistad con el comandante castrista Efigenio Ameijeiras hace que lo licencien junto con éste, en 1967, a raíz de un escándalo de consumo de drogas y marihuana. Crespo salió de Cuba, vía Mariel, en 1980, y no tardó en vincularse al narcotráfico. Murió en Miami en 1986.
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¨En un audaz golpe de mano, el Frente Revolucionario Democrático (FRD), organización de exiliados cubanos dirigida por el ex-premier cubano Antonio de Varona, hacía pública el 25 de septiembre de 1961 una información basada en documentos secretos obtenidos de la embajada cubana en Montevideo.
En ellos se revelaba un plan de Castro y del Che Guevara para infiltrar la Argentina a todos los niveles, con el fin de preparar condiciones para el derrocamiento del gobierno y hacer ascender a los peronistas y a la izquierda al poder.¨

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Tomado de http://taniaquintero.blogspot.com/

El Cártel de La Habana (III)

Por Juan F. Benemelis
De su libro
Las guerras secretas de Fidel Castro

El Che Guevara dirigía el establecimiento de centros de entrenamiento guerrillero en Argentina, controlando así los brotes subversivos entre Bolivia y Paraguay en los bordes fronterizos con Argentina. Los documentos revelaron que los agentes de la inteligencia cubana que trabajaban para el Che Guevara habían logrado integrar a este andamiaje a los principales traficantes de cocaína del área con el fin de establecer un corredor que facilitase el traspaso de armas y de hombres y la búsqueda de fondos para las operaciones. El escándalo provocado por la publicación de los documentos trajo como consecuencia la expulsión de Cuba de la OEA en enero de 1962.

En abril de ese mismo año, agentes del Servicio Federal de Narcóticos de los Estados Unidos, al mando de Eugene J. Marshall, detuvieron al conductor de un pequeño camión estacionado en una barriada del suroeste de Miami. En su casa se hallaba su esposa; allí se hallaron pruebas que establecieron la conexión de la pareja con los servicios secretos de Castro.

En un compartimiento de doble fondo se halló, además, una cantidad enorme de cocaína pura. La operación concluyó con el arresto de cuatro cubanos: José Barral, Mario Delgado, José León y Gabriela Giralt; un quinto cómplice era el norteamericano Rudolph Martínez. En sus declaraciones, los detenidos admitieron su conexión con los servicios cubanos, señalando como enlace a Juventino Guerra, otro cubano al servicio de Castro desde Nueva York, detenido recientemente en esa ciudad por tráfico de cocaína pura. Los cinco confesaron su participación en el narcotráfico entre Estados Unidos y La Habana.

En el curso de una conferencia de prensa en Washington, el Comisionado de Narcóticos de Estados Unidos, Charles Siragusa, aseguró que la cocaína procedía de Cuba. El 8 de mayo de 1962, Henry L. Giurdano, miembro de esa institución, informaba ante la Comisión de Drogas y Narcóticos de la ONU en Ginebra que "existían pruebas incontrovertibles para dudar sobre el informe del gobierno de Cuba sobre que el tráfico ilícito de drogas había sido erradicado de Cuba".

En testimonio ante el Senado norteamericano, Thomas Cash, agente especial para la zona de Miami de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) señalaba que desde 1963 su agencia recibía información que implicaba al gobierno cubano en el tráfico de drogas.

En junio de 1967, prestó declaración ante una comisión especial de la OEA el venezolano Marcano, quien daría pormenores de la subversión castrista en Venezuela. Marcano, entrenado por los servicios cubanos de inteligencia y contra inteligencia, participó en numerosos actos de sabotaje y terrorismo contra su país.

De acuerdo con Marcano, siguiendo instrucciones de los cubanos, en 1965 se supo en contacto en Colombia con el contrabandista Luis Pérez Lupe, que tenía en sus manos casi todo el comercio ilícito de mercancías, armas y drogas en la costa atlántica. Pérez Lupe aceptó trabajar para La Habana y propuso hacer un puente desde Aruba a las costas venezolanas, con el lanchero de bandera venezolana Nelson Sosa, quien debía trasladar una carga de hombres y armas.

Después, Marcano entró en Venezuela por Maicao, a través del famoso "camino verde" usado por la inteligencia cubana, y que era transitado, entre otros, por traficantes de drogas. Marcano destacó que los cubanos estaban involucrados en el mercado negro que recorre por el Amazonas hasta Manaos. Asimismo, los agentes de Castro organizaron el concurrido corredor de Aruba; otro importante conducto clandestino creado por los cubanos fue el de la costa atlántica colombiana, en el que utilizaban barcos franceses que trabajaban en los bananares de Santa Marta, los cuales podían trasladar hasta diez personas y hacer un viaje sin escala a Hamburgo.

A fines de 1963, un asistente de Raúl Castro viajaba a Checoslovaquia con el fin de obtener equipos especiales para la producción de narcóticos en Colombia y la manufactura de drogas sintéticas como parte de un programa experimental. Según el general Sejna, el propio Raúl Castro recogió los equipos en abril de 1964 tras una visita a Moscú.

Posteriormente, el jefe de logística médica del ejército checo, general Miroslav Hemalla, voló a Cuba acompañado de dos subordinados y dos técnicos para analizar con Castro la posibilidad de producir la droga localmente en la República Dominicana. En La Habana se firmó un acuerdo de cooperación médica para el entrenamiento de cubanos en el uso de los equipos especiales.

En octubre de 1964, los servicios de inteligencia del bloque soviético -incluidos los cubanos- firmaron un pacto estableciendo un sistema de inteligencia integrado. James Angleton, decano de los jefes de la inteligencia norteamericana declaró en una famosa entrevista que "la CIA y sus servicios hermanos en [Gran] Bretaña, Francia y Alemania Occidental habían encontrado suficientes evidencias de coordinación entre la inteligencia soviética, búlgara, de Alemania oriental, Libia, cubana, húngara, rumana y polaca, durante largos períodos, para convencer a los más escépticos".

Los soviéticos orientaron a los checos a introducirse en México y aprender los detalles operativos de ese país, debido a que las más efectivas operaciones de narcóticos ejecutadas por Cuba se realizaban allí aprovechando la corrupción prevaleciente en los medios oficiales. El nombre secreto para esta operación encubierta fue el de “Rin”, y el agente responsable en México fue el mayor Jidrich Strnad, que actuaba bajo las órdenes del Coronel Borsky.

Cuba y Checoslovaquia desarrollaron operaciones conjuntas, como la de Chile, donde el agente checo Danislav Lhotsky estableció una red experimental de producción y distribución de droga en concierto con los cubanos. En 1967 Lhotsky recibió la condecoración Estrella Roja del gobierno de su país.

En la primavera de 1967, el general soviético Savinkin convocó una reunión de varios días en Moscú con la alta dirigencia de los países miembros del Pacto de Varsovia, incluida a Cuba. Entre los tópicos discutidos figuró el uso de los narcóticos como arma de erosión contra el Occidente. A la reunión asistieron por Checoslovaquia los generales Sejna, Bohimir Lomsky y el ministro del interior, Josef Kudrna; la delegación cubana estuvo encabezada por el Ministro de Defensa Raúl Castro.

Meses después, Raúl Castro se dirigió a Praga donde sostuvo intensas reuniones con los altos jefes militares y de inteligencia checos, entre ellos el general Sejna. Allí se abordaron pormenores de la previa reunión en Moscú concernientes a la futura expansión de la actividad narcotraficante y la coordinación de los trabajos de investigación de drogas entre Cuba y Checoslovaquia.

Es conocido que las misiones diplomáticas de Corea del Norte en Europa sufragaban sus gastos con el tráfico de drogas y el mercado negro. Asimismo, el polvo para producir el metaqualon, el psicotrópico más ampliamente consumido en el mundo, provendría fundamentalmente de Hungría, Alemania del Este y de China comunista.

La política de burlar el embargo norteamericano condujo a Cuba a una cultura de corso, legitimada por el gobierno; y, de lo necesario se pasó a la generalización de estas prácticas. En la década de los 60, Castro planteaba reiteradamente el derecho de reproducir y de cualquier manera hacerse de productos occidentales, siempre y cuando se entendiera que dichas mercancías fuesen necesarias.

Los derechos reclamados por Cuba habrían de ejecutarse por medios ilegales y en violación a acuerdos internacionales. Así, la empresa de los servicios secretos cubanos CUBALSE efectuaba las transacciones ilegales del régimen, incluyendo estas las relaciones con organizaciones mafiosas y cierto tráfico de narcóticos.

En la década de los 70, el énfasis comienza a desviarse a la actividad de transferencia tecnológica hacia la URSS y el país, y es precisamente cuando comienzan a organizarse empresas y departamentos especializados, a veces dirigidos directamente por Castro y otras en manos de sus servicios de inteligencia.

El esfuerzo masivo del bloque soviético en el tráfico de drogas alcanzó su cenit en la década de los setenta, donde Turquía devino en el centro de una extensa red de narcotraficantes, mercado negro de armas y terrorismo operado desde Bulgaria. Se utilizaron también los territorios de Sicilia, Trento y Trieste en el norte de Italia, y estuvieron involucradas las Brigadas Rojas. Esta sería una operación muy similar a la descubierta en el Caribe a través de Cuba, Nicaragua y Panamá.

Khun-Sa sería el monarca del famoso “triángulo de oro” que llegaría a producir 60 toneladas de heroína anualmente. El Triángulo se halla en los meandros de los ríos Mae-Sai y del Mekong, y bordea a Laos, Tailandia y Burma, en una tierra de nadie. Khun-Sa contaría con el apoyo del partido comunista de Burma, del marxista Pathet Lao.

La heroína que sale del triángulo de oro encontraría un puente en un país del bloque soviético, Bulgaria, donde la firma comercial XINTEX, una filial de los servicios secretos búlgaros, el "Dajnavna Sigurnost" se ocuparía de comerciarla. El 70 por ciento de la droga que entraría en Europa se canalizará por los búlgaros; y uno de los narcotraficantes más célebres del viejo continente, el turco Bekir Celenk figuraría como el cliente más escogido del jefe de la inteligencia búlgara, Dimitre Savov.

Dentro del bloque soviético, los búlgaros encabezarían las vastas transacciones multilaterales de droga por armas, para beneficiar al Ejército Rojo del Japón, a la OLP Palestina, al IRA de Irlanda, el movimiento vasco-terrorista de ETA.

En especial, la OLP dependería tanto en sus finanzas de las transacciones en drogas por armas, mediante los búlgaros sobre todo después de que la crisis del petróleo en 1973 redujo drásticamente sus ingresos provenientes de los países árabes amigos. La OLP cultivaba la droga en el valle del Bekaa, en Sraune y Sahle, que luego la remitían a Bulgaria.

Del libro Las guerras secretas de Fidel Castro, Juan F. Benemelis.
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Tomado de http://taniaquintero.blogspot.com
El Cártel de La Habana (IV)

(pueden leer la partes I, II y III haciendo click AQUÍ )

Por Juan Benemelis
(Ex diplomático Castrista vinculado a la Inteligencia)


En el curso de la década de los 70 se dieron cita dos coyunturas importantes. La primera tendría que ver con el consumo de narcóticos, que vería una gran expansión en Estados Unidos primero con la marihuana y luego con la cocaína.

La otra coyuntura tenía que ver con el narcotráfico en sí. El Cartel de Medellín necesitaba de un punto intermedio cercano para operar hacia aguas norteamericanas. El Cartel de Medellín llegará a introducir unas 45 toneladas de cocaína en Estados Unidos, representando 25 billones de dólares, y alrededor de 10 toneladas en Europa.

En una intervención ante el Senado, en abril de 1983, James H. Michel, Secretario de Estado para Asuntos Interamericanos, expresó que existían pruebas de que en 1979, el buró político del Partido Comunista de Cuba había aprobado un plan para intervenir en el narcotráfico utilizando a Cuba como puente y base de apoyo para las redes de traficantes de Estados Unidos.

El suministro se organizó desde las fuentes de abastecimiento en América del Sur y el gobierno de La Habana necesitaba recursos en moneda convertible que estaría dispuesto a obtener de cualquier manera. La vinculación cubana con el narcotráfico era inevitable desde un principio, y además tenía que producirse de manera casi natural: primero, porque en las áreas de producción de Suramérica, los guerrilleros sostenidos por Cuba ocupaban el mismo espacio ilegal que los narcotraficantes.

La guerrilla necesitaba armas y dinero, mientras que el narcotráfico, siempre abundante en dinero, necesitaba protección armada y, sobre todo, acceso a las redes de organización clandestina de la guerrilla y su experiencia conspirativa. Además, una parte importante de todo el tráfico de drogas cayó en manos de exilados cubanos, sobre los cuales La Habana tenía abundante información para el chantaje. La parte del exilio que se vinculó al narcotráfico con Cuba también se sentía razonablemente segura de que no sería traicionada.

En la medida que la crisis financiera y económica se hacía más profunda, la dependencia de la Isla para con los recursos extraídos de Angola y del narcotráfico se amplió. Apurado por lograr una nueva fuente de recursos, Castro se fue involucrando cada vez más en el tráfico de drogas, como apuntara el general cubano exiliado Rafael del Pino.

Tradicionalmente los barcos usados en el narcotráfico colombiano tenían que atravesar el Paso de los Vientos, entre Cuba y Haití, lo que muchas veces les situaba en aguas territoriales cubanas, donde eran interceptados. Las pérdidas de los narcotraficantes se incrementaron con alarma.

(Al centro el Embajador Fernando Ravelo y a su lado el alto Johny Crump)

Según el testimonio dado en 1982 por el narcotraficante colombiano de Miami Juan Lozano (alias Johnny Crump), es alrededor de 1975 que algunos de los más importantes narcotraficantes colombianos se entrevistaron en Bogotá con el embajador cubano Fernando Ravelo Renedo para negociar la devolución de los barcos y las tripulaciones.

El embajador cubano contestó con una contraoferta de La Habana: a cambio de 800 mil dólares por cada barco, Cuba estaba preparada no sólo para ignorar la actividad de los buques madres que se detectasen en sus aguas, sino que podía proveerles de servicios de reparación y gasolina en sus puertos, así como identificación y escolta cubana hasta las proximidades de los cayos de la Florida.

Así, los poderosos colombianos Alfonso Cotés y Alfonso García comenzaron sus negocios de tráfico a través de Cuba. Los agentes de inteligencia cubanos se pusieron en contacto con algunos potentados de la droga en Miami, como por ejemplo Johnny Crump y el conocido narcotraficante Jaime Guillot-Lara, quien con posterioridad sería empleado de los servicios secretos cubanos y se casaría con una hija de Raúl Castro.

Entre los cubanos exiliados en Estados Unidos implicados en el narcotráfico con Cuba estaban José Alvero Cruz y Osiris Santi. En noviembre de 1976, Alvero había viajado a España donde disponía de fondos bancarios, y allí obtuvo de la propia embajada cubana en Madrid un pasaporte cubano. En 1978, actuando como agente de Cuba, Alvero arregló el envío de 5,000 armas para las guerrillas sandinistas en Nicaragua. Por su parte, Osiris Santi era un narcotraficante cuyos barcos ya recibían protección en los puertos cubanos. Su lugarteniente, Orlando Torres, se entrevistaba constantemente en México con los funcionarios del régimen cubano destacados en Mérida.

El narcotraficante colombiano, Jaime Guillot-Lara -casado con la hija del ministro de defensa cubano Raúl Castro- será el contacto entre Cuba y el movimiento M-19. El 7 de noviembre de 1981, Guillot-Lara tiene que escapar a toda prisa de Colombia y se refugia en México, donde los agentes cubanos negocian su libertad con las autoridades mexicanas con el fin de evitar que se descubriera su conexión con La Habana. En 1982, Castro hablaba de Guillot-Lara como "un buen amigo".

(Jaime Guillot Lara, foto superior, y en la foto inferior René Rodríguez Cruz quien fuera una de las personas especializadas en dar el tiro de gracia a los fusilados en la Sierra Maestra  y al principio del triunfo de la Revolución; posteriormente fue Presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos o ICAP, una dependencia Castrista vinculada con la Dirección de Inteligencia. Murió en extrañas circunstancias en Cuba después de llegar huyendo por las acusaciones de narcotráfico. Comentarios y fotos añadidas por el bloguista de Baracutey Cubano)

La conexión cubana sería descubierta y probada más tarde. Los informes de la participación cubana en el tráfico de drogas saldrían por vez primera a la luz pública en 1982, cuando la Oficina Legal de los Estados Unidos en Miami nombró entre los acusados al jefe de la marina de guerra de Cuba, almirante Aldo Santamaría, y al ex embajador cubano en Colombia, Fernando Ravelo, en un caso que incluía 23 toneladas de marihuana.

El 15 de noviembre de 1982, los colombianos Guillot-Lara y Johnny Crump, y los cubanos Lázaro Visuña, Mario Estévez y David L. Pérez, brindaron a un tribunal en Miami amplias pruebas de las actividades de narcotráfico por parte de Cuba desde el año 1975, tráfico que tenía como uno de sus objetivos el envió de armas a la guerrilla colombiana del M-19.

Según la deposición de Johnny Crump, él y Guillot-Lara se dirigieron a La Habana en compañía del embajador Ravelo, donde éste y el embajador de Cuba en Venezuela, Norberto de la Osa, les confirmaron que el barco Viviana, dedicado al narcotráfico, obtendría salvoconducto todas las veces que atravesase las aguas jurisdiccionales cubanas.

Por la protección de este tránsito, Guillot-Lara pagaba 20 mil dólares por cada tonelada de marihuana a bordo. A su vez, el compromiso incluía el transporte de armas a las guerrillas del M-19 en Colombia. Según Guillot-Lara, a su retorno a Colombia inició los trámites para preparar otro barco para enviar a Cuba en 1980.

(El embajador Fernando Ravelo bautizando a Viviana, hija de Johny Crump, el cual se encuentra en la extrema derecha de la foto)

Conforme al testimonio de Johnny Crump, los funcionarios cubanos Ravelo y René Rodríguez Cruz -presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP)-, le sugirieron la posibilidad de comprar y enviar armas para elementos anti-Pinochet en Chile a través de Panamá. Una semana después, un chileno de apellido Galván, le hacía entrega de un microfilm en un cigarrillo que contenía la lista de las armas, alimentos y municiones para 300 hombres.

Por otra parte, Johnny Crump cuenta cómo durante una campaña en la costa norte del Pacifico, las autoridades colombianas cercaron a un grupo guerrillero del M-19 comandados por Carmenea Cardona, muchos de los cuales figuraron en el secuestro de la embajada dominicana en Bogotá y que supuestamente debían haber estado refugiados en Cuba.

Entre los detenidos y testigos de la causa de Miami figuraba también Mario Estévez, un agente de la inteligencia cubano, infiltrado en los Estados Unidos en 1980. En su deposición ante el Gran Jurado, Estévez expresó que había sido infiltrado con el objetivo de activar el tráfico de drogas, comenzando por transacciones de marihuana hasta que fue arrestado el 29 de noviembre de 1981. Estévez testificó ante una comisión del senado de los Estados Unidos que había introducido en la Florida marihuana y gualudes desde Cuba, y de ahí trasladado a Nueva York.

Las declaraciones de Estévez resultaron desconcertantes: la alta cúpula de la dirigencia cubana había organizado una extensa red de narcotráfico desde América Latina hasta los puntos de distribución en ciudades norteamericanas, usando sus propios servicios secretos. Estévez identificó al alto oficial de inteligencia cubana, René Rodríguez Cruz y al vicealmirante Aldo Santamaría como las personas encargadas por Castro para canalizar este tráfico.

Estévez apuntó que desde los inicios de la década de los setenta se producía marihuana en la región cubana de Manzanillo para venderla en los Estados Unidos, operación que Castro venía madurando desde los días de la guerra de Vietnam. Estévez estimó en 200 millones de dólares anuales los ingresos cubanos sólo por concepto de la marihuana.

Durante el período de su actividad ilícita, Estévez logró el traslado de Cuba a Estados Unidos de alrededor de 270 kilogramos de cocaína, posteriormente vendida en Miami, Chicago, Ohio, Nueva Jersey, Nueva York y otras ciudades. El dinero acumulado lo llevaba a Cuba él personalmente. También informó que en un momento de su actividad, sus jefes en el gobierno cubano le recomendaron se trasladase a Bimini, en Las Bahamas, para conocer y entrenar a Frank Bonilla, otro agente proveniente de Cuba.

De regreso a Cuba, recalaron en la pequeña isla de Paredón Grande, donde hallaron el buque Viviana del colombiano Guillot-Lara con un cargamento de 8 millones de qualudes. El yate estaba escoltado por buques de guerra cubanos.

De acuerdo con la narración de Estévez, corroborada luego por otros narcotraficantes, estando en Paredón Grande concurrieron el jefe de la Marina de Cuba, almirante Santamaría, y el alto jefe de la inteligencia René Rodríguez, presidente del ICAP, organismo pantalla de la inteligencia cubana, con quienes sostuvo una extensa conversación sobre el narcotráfico. Explicó que cuando salió de Cuba a bordo del Viviana se acarreaba otro barco, el Lazy Lady, hasta la isla de Andros en Las Bahamas, donde se hizo el traspaso de los qualudes. Después fue ordenado a seguir hasta Cayo Güincho donde recogió 23,000 libras de marihuana procedente de Cuba.
(fotos superiores:  Gonzalo Bassols y el ya fallecido Vicealmirante  Aldo Santamaría Cuadrado; fotos inferiores: el extrañamente  fallecido en Cuba  René Rodríguez Cruz  y el embajador Fernando Ravelo)

El testimonio de Estévez implicó en el narcotráfico internacional a Santamaría, René Rodríguez, al embajador Ravelo, a Gonzalo Bassols Suárez, diplomático cubano en Colombia; a Teodobaldo Rico Rodríguez y Francisco Echemendía, funcionarios del Ministerio del Interior de Cuba.

Con posterioridad, René Rodríguez moría en La Habana, en circunstancias misteriosas, después del fusilamiento de los militares el general Ochoa, Tony de La Guardia, en 1989, y al deceso en prisión, en 1991, del general José Abrantes Fernández, exministro del Interior.

Coincidentemente, Estévez también fallecería en una prisión norteamericana. Los hilos de la trama que conducían hasta Fidel y Raúl Castro irían desapareciendo con el tiempo.

El ex secretario de Estado, Shultz, refiriéndose a los resultados del Gran Jurado de Miami, indicó que se "demostró la evidencia de la complicidad de Cuba en el tráfico de narcóticos en América Latina”. En marzo de 1983 fue confiscado en la Florida un velero con 750 libras de marihuana a bordo. Durante el registro del bote se halló un diario con la ruta seguida. Había zarpado de la Florida para Las Bahamas, siguió a Haití, luego a Cuba, después a Jamaica, retornó a Las Bahamas y finalmente llegó a la Florida de nuevo.

Poco después, el 20 de mayo de 1983, el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan declaraba en Miami que existían fuertes pruebas de que funcionarios de Castro estaban involucrados en el tráfico de drogas desde Cuba. Un mes después, el administrador de la DEA, Francis Mullen ratificaba ante el senado estadounidense que el gobierno de Cuba estaba consciente de los movimientos de drogas a través de su territorio, y que facilitaban tales movimientos.

Del libro Las guerras secretas de Fidel Castro, de Juan F. Benemelis.

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Arnaldo M. Fernández: Los cortocircuitos anticastristas en el asesinato de JFK. . La comunidad de inteligencia estadounidense concluyó que ni Castro ni el Kremlin tenían nada que ver con el asesinato de JFK


Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

La expresión  que ¨no tenían nada que ver¨ es algo muy  difícil  de  probar por tantas cosas que excluye esa expresión pues, por ejemplo,  las actividades  de Inteligencia y Contrainteligencia  del Kremlin y de Castro podían, por oficio, haber  conocido algunos indicios relativos a  la conspiración que se estaba fraguando o (al menos) los deseos de atentar  contra JFK; indicios  que  habrían llevado  a que esos servicios profundizaran  en esa línea.  Siempre me ha sido muy  extraño que tantos relevantes cubanos antiCastristas  estuvieran de visita en Dallas ese día, algo que seguramente no pasó inadvertido para el servicio de Inteligencia  Castrista, el cual probablemente tenía doble agentes entre ellos.

Una de las personas supuestamente participantes, en una de las tantas hipótesis,  en el magnicidio de Dallas y vinculada, de cierta manera,  con Cuba es Frank Fiorini también llamado Frank Sturgis:

 
Frank Sturgis  llegó a ser jefe de los Órganos de Control (Inteligencia y Contrainteligencia en las fuerzas armadas) de  la Fuerza Aérea Revolucionaria  después del triunfo de la Robolución el 1 de enero de 1959:

Frank Sturgis y Fidel Castro


Sturgis sería pareja de  Marita Lorenz (una alemana que siendo menor de edad que mantuvo relaciones maritales con Fidel Castro en el propio 1959 y años después con el ex dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez) a quién había reclutado para la CIA y quien participaría en un supuesto y fallido  plan de atentado contra Fidel Castro mediante envenenamiento durante un viaje a Cuba.

Marita Lorenz  y su padre junto a Fidel Castro

Marita Lorenz y Frank Sturgis


FRANK STURGIS  UNITED STATES MILITARY, UNDERCOVER OPERATIVE

(Fragmento)

Marita Lorenz: Sturgis with Oswald

In September 1977, Marita Lorenz told Paul Meskil of the New York Daily News that she met Oswald in the fall of 1963 at an Operation 40 safe house in the Little Havana section of Miami. According to Lorenz, she met him again before the Kennedy assassination in 1963 in the house of Orlando Bosch, with Sturgis, Pedro Luis Díaz Lanz, and two other Cubans present. She said the men studied Dallas street maps and that she suspected that they were planning on raiding an arsenal. Lorenz stated that she joined the men traveling to Dallas in two cars and carrying "rifles and scopes", but flew back to Miami the day after they arrived. In response to her allegations, Sturgis said he did not recall ever meeting Oswald and reiterated his previous denials of being involved in a conspiracy to kill Kennedy.

On October 31, 1977, Sturgis was arrested in Lorenz's apartment after Lorenz told police that Sturgis threatened her in an attempt to force her to change her testimony to federal investigators. In an interview with Steve Dunleavy of the New York Post shortly after he posted bail, Sturgis said that he believed communist agents had pressured Lorenz into making the accusations against him. Later that week in Manhattan Criminal Court, charges against Sturgis were dropped after the prosecutor told the judge that his office found no evidence of coercion or harassment. Recapping the series of events, Timothy Crouse of The Village Voice described Sturgis and Lorenz as "two of the most notoriously unreliable sources in America".

Posthumous allegations: Hunt's "deathbed confession"

Frank Sturgis y Howard Hunt

After the death of Hunt in 2007, John Hunt and David Hunt revealed that their father had recorded several claims about himself and others being involved in a conspiracy to assassinate John F. Kennedy. In the April 5, 2007 issue of Rolling Stone, John Hunt detailed a number of individuals implicated by his father including Sturgis, as well as Cord Meyer, David Sánchez Morales, David Atlee Phillips, William Harvey and an assassin he termed "French gunman grassy knoll" who many presume was Lucien Sarti. The two sons alleged that their father cut the information from his memoirs, "American Spy: My Secret History in the CIA, Watergate and Beyond", to avoid possible perjury charges. According to Hunt's widow and other children, the two sons took advantage of Hunt's loss of lucidity by coaching and exploiting him for financial gain. The Los Angeles Times said they examined the materials offered by the sons to support the story and found them to be "inconclusive".

PORTUGAL, 1980: CAMARATE AFFAIR

Sturgis is also linked to the assassination, on December 4, 1980, of Portuguese prime minister Francisco de Sá Carneiro and 6 other people aboard a Cessna aircraft, in what became known as the Camarate affair. He was named by two of his alleged accomplices, Fernando Farinha Simões and José Esteves, in a written confession, as the person who pressed the button of the detonator to activate the bomb on the plane.

LATER LIFE

In 1979, Sturgis traveled to Angola to help rebels fighting the communist government, which was supported by Cuba and the Soviet Union, and to teach guerrilla warfare. In 1981 he went to Honduras to train the US backed Contras who were fighting Nicaragua's Sandinista government, which was supported by Cuba and the Soviet Union; the Army of El Salvador; and the Honduras death squads. He made a second trip to Angola and trained rebels in the Angolan bush for Holden Roberto. He interacted with Venezuelan terrorist Carlos the Jackal. In 1989 he visited Yassir Arafat in Tunis. Arafat shared elements of his peace plan, and Sturgis was debriefed by the CIA on his return.

In an obituary published December 5, 1993, The New York Times quoted Sturgis' lawyer, Ellis Rubin, as saying that Sturgis died of cancer a week after he was admitted to a veterans hospital in Miami, five days shy of his 69th birthday. It was reported that doctors diagnosed lung cancer that had spread to his kidneys, and that he was survived by a wife, Jan, and a daughter named Autumn.

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Los cortocircuitos anticastristas en el asesinato de JFK

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La comunidad de inteligencia estadounidense concluyó que ni Castro ni el Kremlin tenían nada que ver con el asesinato de JFK
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John F. Kennedy y Lee Harvey Oswald, por Hom Nguyen (Pinterest).

Por Arnaldo M. Fernández
Broward
10/07/2020

Every man should have a built-in automatic crap detector operating inside him.
If you're going to write, you have to find out what's bad for you.
Ernest Hemingway, 1954 [1]

La obsesión de conectar a Lee Harvey Oswald (LHO) con Fidel Castro es otro redil ilusorio en que vienen dando vueltas y más vueltas quienes se quedaron estancados en las lagunas de la Comisión Warren (1964), que apenas acertó en que Jack Ruby mató a LHO. Y eso porque fue captado en televisión.

Los informes del Comité Selecto de la Cámara [de Representantes] sobre Asesinatos (HSCA) en 1979 y de la Junta de Revisión de los Registros del Asesinato (ARRB) en 1998, así como las investigaciones más rigurosas acreditan que en Dallas no hubo magnicida, sino magnicidas y LHO no pudo ser uno de ellos [2]. La comunidad de inteligencia estadounidense concluyó que ni Castro ni el Kremlin tenían nada que ver con el asesinato de JFK, así que las conexiones de Jacobo Machover no tienen sentido histórico ni lógico, pero como irrumpieron en este sitio cabe discutirlas y vamos a hacerlo entresacando fallas ejemplares de su crap detector.
  • “Marxista, Oswald lo era desde su estancia en el cuerpo de los marines”. Philip H. Melanson demostró que LHO no era ningún marxista, sino que forjó esa leyenda “con cartas cargadas de política y actuaciones públicas en solitario” [3]. Nunca se relacionó personalmente con ningún camarada, sino con anticomunistas de pura cepa como George de Mohrenschildt y David Ferrie, quienes coincidirían en aparecer suicidados a poco de llamarlos el HSCA a testificar. Ser marxista heterodoxo no explica que desertara en 1959 a la URSS, voceara en la embajada americana que revelaría a funcionarios soviéticos los secretos relacionados con su servicio militar como operador de radar en la base de los aviones espías U-2 (Atsugi, Japón) y regresara a la patria en 1962 —con viaje pagado por el Departamento de Estado y el privilegio de traer a su esposa soviética— sin que nadie pidiera cuentas por traición.
  • “El intento posterior de asesinato a través de una mirilla telescópica, el 10 de abril de 1963, del general Edwin Walker (…) se enmarca en esa idea…”. Gerald McKnight demostró cómo la Comisión Warren colgó tal antecedente criminal a LHO [4] a pesar de que la bala ocupada por la policía en casa del general Walker era calibre 30.06 [7.62 x 63 mm] revestida de acero y el rifle con mira telescópica atribuido a Oswald es un Mannlicher-Carcano, que usa balas calibre 6.5 x 52 mm revestidas de cobre.
  • “Lo esencial de su acción se desarrolló en el seno del Fair Play for Cuba Committee [FPCC]”. James DiEugenio demostró cómo LHO repartía en 1963 la primera edición (1961) del panfleto del FCPP “The Crime Against Cuba”, que no pudo adquirir por sí mismo en 1961, ya que estaba en la URSS, ni a su regreso a USA, pues la edición se había agotado, sino a través de la CIA, que había comprado 45 ejemplares de esa primera edición [5]. En 1963, la CIA y el FBI principiaron una operación conjunta contra el Comité Pro Justo Trato a Cuba (FPCC, por sus siglas en inglés) para desacreditarlo vinculándolo al Partido Comunista de USA (PCUSA) y a Moscú por regla transitiva. Al debatir sobre el FPCC en la radio local (WDSU, Nueva Orleans) el 21 de agosto de 1963, LHO subrayó que —por haber vivido cierto tiempo en la Unión Soviética— tenía excelente calificación para rechazar la tacha de que el FPCC estaba bajo control comunista. A la semana dejaba en carta al CPUSA el rastro documental del vínculo que había negado en el aire: “Frankly, I have used my position [en el FPCC] to foster communist ideals”. Nunca informó al FCPP de su correspondencia con el PCUSA.

  • “En el transcurso del debate, [LHO] atacó duramente al presidente John F. Kennedy”. El debate puede escucharse o leerse su transcripción. La única vez que salió JFK a relucir fue en esta pregunta a LHO: “Do you agree with Fidel Castro when in his last speech of July 26th of this year he qualified President John F. Kennedy of the United States as a ruffian and a thief?”. La respuesta de LHO dista de ser duro ataque al presidente: “I would not agree with that particular wording. However, I and the Fair Play for Cuba Committee do think that the United States Government through certain agencies, mainly the State Department and the C.I.A., has made monumental mistakes in its relations with Cuba”.
  • “Hubo un altercado entre Oswald y los militantes del Directorio [Revolucionario Estudiantil], que terminó con la detención de los cuatro protagonistas [LHO, Carlos Bringuier, Miguel Cruz y Celso Hernández]. Pocos días antes, el 5 de agosto, hubo un extraño encuentro en el interior de la tienda de ropa de Bringuier[:] Oswald había entrado a ofrecerse (…) para derrocar a Castro”. Ray y Mary La Fontaine demostraron que estas acciones públicas de LHO con exiliados cubanos eran pura charada [6]. El altercado sobrevino el 9 de agosto en Canal Street, pero LHO lo había reportado ya al FCPP en carta fechada el 1 y enviada el 4 de agosto. Tras pasar la noche en el calabozo tuvo otra ocurrencia: solicitar entrevista con agente del FBI. Vino John L. Quigley, a quien dio ejemplares de volantes del FPCC y abrumó con mentiras sobre su militancia pro-Castro para dejar así otro rastro documental.
  • “La participación documentada de Lee Harvey Oswald en el Fair Play for Cuba Committee fue su principal credencial para acercarse [en Ciudad México] a los diplomáticos [de Cuba] (…) Su embajada y su consulado se encontraban en el mismo edificio”. Edwin López y Dan Hardway demostraron que, como la embajada y el consulado de Cuba estaban en la misma calle [Francisco Marquez] de la Colonia Condesa, pero en edificios distintos [la embajada daba a Tacubaya y el consulado, a Zamora), la CIA tenía su puesto de vigilancia fotográfica (LIERODE) enfrente, en el tercer piso de un edificio de apartamentos, con un fotógrafo que cubría la embajada desde una ventana y una cámara de pulso cubriendo el consulado desde otra ventana [7]. Sin embargo, la CIA nunca presentó foto de LHO entrando a o saliendo de ninguno de los dos edificios. Ni entregó grabación alguna de voz de LHO, a pesar de que su centro de escucha (LIENVOY) tenía intervenidos los teléfonos de los consulados cubano y soviético. Aquella credencial —e incluso otra del PCUSA falsificada por LHO— no fue otra cosa que la extensión a Ciudad México de la charada de Nueva Orleans, a la cual se añade que la CIA tampoco reporta a un ciudadano americano que intenta viajar ilegalmente a Cuba.
  • “La visita a la legación de la Unión Soviética en el Distrito Federal, situada a dos cuadras de la de Cuba, no fue sino un pretexto, o una tapadera”. El fichero de trabajo de Russ Holmes atesora las transcripciones de cinco conversaciones por teléfono relacionadas con LHO e interceptadas por LIENVOY [8]. Aquella visita era obligatoria, pues LHO pidió a Cuba visa en tránsito hacia la URSS, que no podía otorgarse sin constar la visa de destino.
  • “¿Qué fue entonces a hacer en el consulado? Ese es el principal misterio”. Bill Simpich sudó la camiseta intelectual para aclararlo [9]. Oswald fue a proseguir su leyenda de Lee el Rojo y Harry el Castrista en medio de la operación conjunta CIA-FBI para desacreditar al FPCC. Sólo que oficiales de inteligencia al tanto y con acceso a LIENVOY usaron sendos impostores de él y de Silvia Durán, empleada mexicana del consulado cubano, para llamar al consulado soviético por teléfono el 28 de septiembre de 1963. Así mismo usaron al impostor de LHO el 1º de octubre en dos llamadas a diplomáticos soviéticos. Así quedó tendida una trampa a LHO para endilgarle a su debido tiempo el asesinato de JFK vinculado a Castro y al Kremlin.
  • “Varias versiones, contradictorias, han sido dadas a conocer. Una es la de Gilberto Alvarado (…) Otra versión es la de Sylvia Durán”. The Mary Farrell Foundation comprobó hace rato que Durán fue veraz y Alvarado no pudo ser más mentiroso, como tantos otros [10].
  • “[Durán] fue interrogada una primera vez por la policía mexicana y luego, al haber intentado abandonar el país con destino a Cuba, una segunda vez, el 27 de noviembre”. El expediente de la CIA “Personal Information Taken from Silvia Tirado Bozan de Duran” [11] acredita que fue arrestada el 23 de noviembre de 1963 —a instancia de la estación de la CIA— y al ser amenazada con extradición a USA “to face Oswald”, Durán replicó que “she had no fear of a confrontation with him”. También acredita que el intento de escapar a Cuba fue la excusa que dio a la CIA su agente LENVOY 2 [el ministro de Gobernación mexicano Luis Echeverría] tras arrestar inconsultamente a Durán el 27 azuzado por el embajador americano Thomas Mann. Durán fue interrogada el 28 y liberada el 29 sin que diera jamás indicio de huir a Cuba. Por el contrario, la CIA no dejaría a “any American to confront Silvia Durán or to be in contact with her”. Así fue: ningún americano tuvo acceso a ella hasta que el periodista Ron Kessler (Washington Post) logró entrevistarla en 1976. Aunque Durán era testigo clave en la investigación del asesinato del presidente Kennedy, la Comisión Warren dispuso tan sólo de las versiones alteradas de sus respuestas a la policía mexicana. Así quedó escondido —hasta que el HSCA pudo tomarle declaración el 6 de junio de 1978— que la llamada registrada como suya y de LHO al consulado soviético el 28 de septiembre de 1963 era obra de impostores.
  • “Oswald, sin embargo, pudo rellenar un formulario de solicitud de entrada (…) al Ministerio de Relaciones Exteriores en La Habana (…) La respuesta habría llegado el 5 de octubre [y] tanto la solicitud como la respuesta oficial, no son originales sino traducciones al inglés, lo que plantea serios interrogantes sobre su fiabilidad (…) Esas planillas han sido sin duda elaboradas (…) después del asesinato de Kennedy”. La Comisión Warren recibió ambos originales en español [12]. El formulario de solicitud está fechado el 27 de septiembre de 1963 en el consulado y refleja el 30 de septiembre como fecha prevista de arribo a Cuba; la respuesta está fechada en La Habana el 15 de octubre y tiene cuño de salida de correspondencia el 17 del mismo mes. Ni la CIA ni el FBI detectaron falsificación.

  • “Aunque no declararan ante la Warren Commission, [los cónsules cubanos] Azcue y Mirabal, así como de nuevo Sylvia Durán (…) sí lo hicieron [ante el HSCA en 1978] (…) La aceptación por el gobierno cubano de que la Cámara de Representantes interrogara a los ex cónsules en México formaba parte de esos intentos de romper el «bloqueo»“. La Comisión Warren no llamó a declarar ni a Durán ni a los cónsules cubanos, como tampoco llamó al agente de la CIA Boris Tarasoff, quien nada tenía que ver con el bloqueo pero había transcrito las llamadas del 28 de septiembre y del 1º de octubre al consulado soviético. Así compartía con Azcue, Mirabal y Durán la calidad de testigo de un hecho crucial que la CIA ocultaba: la presencia de un impostor de LHO en Ciudad México [13].
  • “[En el HSCA] lograron sacarle al ex cónsul Eusebio Azcue [que LHO] había ido directamente el viernes 27 de septiembre al consulado de Cuba antes de ir a pedir una visa a la embajada soviética [y] no había estado allí solo dos veces ese viernes, (…) sino tres [y] la tercera fue un sábado (…) Pero aún más sospechosas fueron sus explicaciones sobre las distintas copias del formulario que rellenó Lee Harvey Oswald[:] Eran seis copias, (…) pero no coincidían entre ellas: en otros términos, habían sido falsificadas”. Al testimonio del cónsul saliente Eusebio Azcue ante la HSCA [14] puede dársele las vueltas que vengan en ganas, pero la Comisión Warren sabía ya que LHO visitó primero el consulado cubano y el HSCA no pudo sacarle a Azcue que la tercera visita fue el sábado 28, porque Azcue no escondía nada. Simplemente no recordaba la secuencia, que sí recordaron Durán y el cónsul entrante Alfredo Mirabal como tres visitas el viernes 27. Mucho menos puede concluirse que los ejemplares de la solicitud de visa de LHO fueron falsificados, porque las disparidades fueron explicadas por Azcue: como los formularios venían impresos en papel grueso, no se mecanografiaban de una sola vez en original y cinco copias —usando papel carbón— sino tres veces en original y copia. HSCA mandó a peritar y no detectó falsificación, pero sí que la firma de LHO era auténtica.
  • “El ex cónsul Azcue fue convocado rápidamente no por el Ministerio de Relaciones Exteriores sino por el Ministerio del Interior. Tuvo largas conversaciones allí con el temible comandante Manuel Piñeiro, apodado «Barbarroja», entonces jefe del Departamento América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba”. Azcue testimonió que, al irrumpir LHO en las noticias, acudió enseguida al titular del MINREX [Raúl Roa], quien por razón del asunto mandó a Azcue a ver a Barbarroja. Por muy temible que fuera, Piñeiro no podía ocupar en aquel entonces la jefatura del Departamento América, que asumiría el 25 de diciembre de 1974. En 1963 no había ni Comité Central.
  • “Oswald quizás no estuvo solamente en los consulados de la Unión Soviética y de Cuba, según ciertos testimonios (…) Uno de ellos llama particularmente la atención: el de la escritora Elena Garro (…) Varios representantes [de la HSCA] apuntan, sin embargo, a otro escritor, el inglés Comer Clark, quien tuvo un encuentro con Fidel Castro en 1967”. Por supuesto que el testimonio de Garro llama mucho la atención. Oswald habría ido a twist party en Ciudad México y allí fue incitado al asesinato por Durán, agente de la DGI. Nadie mejor que el jefe de estación de la CIA, Winston Scott, despachó a este respecto a la laureada escritora mexicana: “She is also nuts”. Y desde luego que cabe apuntar a Clark, quien reportó haberse encontrado con Castro cuando este salía de una pizzería y en la acera, rodeado de gente, el quídam confesó: “Sí, yo oí hablar del plan de Lee Harvey Oswald para matar al presidente Kennedy. Hubiera podido salvarlo, pero no lo hice”.

Y así por estilo, Machover llega a lucubrar que Castro habría montado una escena en Varadero para que el periodista francés Jean Daniel pudiera atestiguar su inocencia, ya que Castro sabía de antemano qué iba a pasar el 22 de diciembre de 1963 en Dallas. Como si la clave de aquel día no radicara en saber cómo y por qué Lee el Rojo, Harry el Castrista y Oswald el Emigrante Ilegal pudo pasar inadvertido por entre la CIA, el FBI y el Servicio Secreto apostándose en el lugar y la hora precisos para matar —en medio de la calle y a la luz del día— a un presidente de USA en funciones como si fuera un perro.

Coda

El crap detector de Machover al escribir sobre el asesinato de JFK necesita reparación capital.

Notas

[1] Testimonio de Bob Manning (“Hemingway in Cuba”, The Atlantic, agosto de 1965).
[2] Cf.: Meagher, Sylvia: Accessories After the Fact, Skyhorse Publishing (2013)
[3] Spy Saga: Lee Harvey Oswald and U.S. Intelligence, Prager (1990), 13. Aquí leyenda tiene el sentido registrado en el glosario del Centro de Contrainteligencia: “The complete cover story developed for an operative”.
[4] Breach of Trust, University Press of Kansas (2005), 49.
[5] Destiny Betrayed, Skyhorse (2012), 158 s.
[6] Oswald Talked, Pelican Publishing (1996), 176.
[7] Oswald, the CIA, and Mexico City, HSCA (1978), 27 ss.
[8] Número 104-10413-10074 en NARA (Administración Nacional de Archivos y Registros)
[9] State Secret, MFF (sin fecha y en línea). Tres unidades de la CIA rastrearon a LHO desde Moscú (1960) hasta Dallas (1963): Operaciones de Contrainteligencia (CI-OPS), Investigación Especial de Contrainteligencia (CI-SIG) y Contraespionaje de Rusia Soviética (CE-SR/6).
[10] MFF: Stories of Communist Conspiracy in Mexico City (en línea).
[11] Número 104-10102-10145 en NARA, pp. 13 y 16.
[12] Commission Exhibit (CE) 2564
[13] Vid.: Newman, John: Oswald, the CIA, and Mexico City, Frontline, 20 de noviembre de 2003.
[14] Audiencias del HSCA, Volumen III, pp. 131-58.

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viernes, julio 10, 2020

Mamela Fiallo Flor: El error de Carlos Alberto Montaner: respaldar a Joe Biden. «Ya Biden dijo que regresará a la política de la administración Obama. Algo nefasto para la causa de la libertad de nuestra patria»



El error de Carlos Alberto Montaner: respaldar a Joe Biden

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«Ya Biden dijo que regresará a la política de la administración Obama. Algo nefasto para la causa de la libertad de nuestra patria»
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Por Mamela Fiallo Flor *
Julio 6, 2020

El voto cubano influye mayormente sobre la Florida, estado «bisagra» que es uno de los que más define las elecciones de EE. UU., donde se gana no por mayoría sino por representatividad. Por ello, despierta inquietudes el respaldo de Carlos Alberto Montaner, referente del exilio cubano, al candidato demócrata Joe Biden.

Montaner vivió el drama de más de dos millones de cubanos: exiliarse buscando libertad. De adolescente, en los inicios de la revolución, escapó de Cuba en una misión de diplomática. Por semanas, vivió dentro de una embajada e incluso se transportó dentro del baúl de un automóvil con placas diplomáticas.

Por tanto su espaldarazo a Biden ha generado profunda indignación, sobre todo entre quienes han decidido no abandonar la isla, sino luchar contra el régimen día a día, pese a la persecución, pues Biden fue vicepresidente de Barack Obama, quien no solo estrechó lazos con el régimen comunista, sino que además puso fin a la amnistía «pies secos, pies mojados», que permitía el ingreso de cubanos balseros que pisaban tierra firme en suelo de los EE. UU.

Biden apoyó a Obama en su decisión de romper con más de medio siglo de animosidad entre EE. UU. y el régimen comunista cubano y anunció que en caso de ganar volvería a restaurar dichas relaciones.

En entrevista con CBS Miami, Biden dijo que revertiría la política de Donald Trump, alegando que no tenían justificación y que su postura no se limita a Cuba sino a todos los aliados en la región.

Frente a la pregunta del reportero sobre la complicidad del régimen comunista cubano con la narcodictadura de Nicolás Maduro en Venezuela (donde un promedio de 20 000 soldados cubanos resguardaban a la tiranía), Biden contestó que les será muy difícil respaldar a Maduro, pues está en problemas.

En respuesta, Mercedes Schlapp, asesora principal del presidente Trump  , contestó que la postura de Biden implica su respaldo a la dictadura cubana y venezolana. Y destacó cómo Obama «alabó» al régimen comunista cubano durante su presidencia.

Schlapp es hija de exiliados cubanos. Por tanto conoce los horrores del comunismo de primera mano. Con un acento perfecto en español, dijo el nombre de Nicolás Maduro en castellano. Y acusó al régimen comunista cubano de impulsarlo, hecho que Biden niega.

Desde La Habana, el activista político Antonio Rodiles declaró para PanAm Post que el respaldo a Biden es un error y que Montaner no debería dejar que su animosidad hacia Trump (que dejó en manifiesto desde las elecciones del 2016) se convierta en respaldo hacia el partido que busca normalizar al régimen que reprime a los cubanos en la isla.

¿Cuál es su opinión sobre lo dicho por Montaner?

Hoy se discute en los Estados Unidos no solo el futuro de esa nación, sino el rumbo a nivel global. Los demócratas están pujando por una preponderancia de las ideologías de identidad de grupos por encima de la libertad individual como estructura básica o building block de la sociedad. Es muy lamentable que Montaner no comprenda el daño que provocaría el triunfo de esas ideologías y su impacto a nivel global.

Sobre el caso Cuba, ya Biden dijo que regresará a la política de la administración Obama. Algo nefasto para la causa de la libertad de nuestra patria.

¿Cómo afecta su postura a los cubanos que siguen en la isla?

Envía un mensaje confuso y da aliento al régimen que reactiva sus esperanzas de regresar a una política permisiva y de tolerancia ante los abusos y violaciones.

¿Qué le dirías si tuvieses la oportunidad y qué mensaje darías a los cubanos e hispanos en EE. UU. respecto al impacto de las elecciones en la nación?

Está en juego el futuro de la democracia liberal como modelo o paradigma. Si los Estados Unidos pierden su esencia, su liderazgo se verá fuertemente menguando y el mundo lo sentirá. La libertad de Cuba y Venezuela se alejará y la posibilidad de que la élite castrochavista mute, para seguir refinando su poder, se amplían.

* Mamela Fiallo Flor es profesora universitaria, traductora, columnista y firme amante de la libertad.

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jueves, julio 09, 2020

Sobre Cuba: Espía cubano Gerardo Hernández, el jefe de la red Avispa, chivateó a un taxista por hablarle mal de Fidel Castro. Videos de Edgerton Ivor Levy, Ed Levy, mostrando que la red Avispa actuaba en contra de la seguridad de los EE.UU.. En silencio ha tenido que ser. La Respuesta


Otaola: CHIVATÓN! Ex espía castrista pedía represalias para los cubanos que denunciaban la realidad de Cuba

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Espía cubano Gerardo Hernández chivateó a un taxista por hablarle mal de Fidel Castro


Redacción de CiberCuba
6 de julio, 2020

Gerardo Hernández Nordelo, exespía cubano que fungió como jefe de la Red Avispa en Estados Unidos hasta 1998, denunció a un taxista que confundiéndolo con un extranjero le habló mal de Fidel Castro durante un viaje a la isla.

Las declaraciones de Hernández aparecen en un informe de seis páginas dirigido a su contacto en la Dirección de Inteligencia (DI) del Ministerio del Interior, publicado por CiberCuba en la serie Documentando la Red Avispa . El mensaje narra una experiencia de viaje con un taxista desde el Hotel Colina hasta el Aeropuerto Internacional de La Habana.

“Cuando se acercaba el tiempo del vuelo pedí un taxi en el mismo hotel y me llamaron uno. Lo abordé y le pedí ir al Aeropuerto. Estuvimos conversando sobre el clima y la visita del Papa y el taxista me preguntó si yo era puertorriqueño. Cuando le dije que sí me dijo que él tenía sangre puertorriqueña, porque su padre era de allá y su madre cubana. Me dijo que ellos son millonarios porque les acaban de dejar una herencia en Puerto Rico, pero que no la han podido cobrar porque 'el gobierno de Fidel Castro' lo hace muy difícil. Dicho esto, solo hubo que pincharlo un poquito para que el tipo se desplayara y comenzara a hablar mal de la situación del país y del comandante. Este sujeto se llama “José Francisco”, pero es conocido como “Panchito” y su número de taxi dentro de la empresa (“Turistaxi”) es el 348”.   

El mismo reporte, Hernández lo inicia describiendo otra experiencia similar con un cantinero mientras tomaba unas cervezas en el lobby del Hotel Colina, en El Vedado, donde su contacto lo había dejado previamente. Sin embargo, sobre este empleado con quien conversó no se menciona su nombre en el informe, aunque se ofrecen todas sus señas personales.

"En ese lugar conversé con el muchacho que atiende la barrita. (Alto de pelo castaño, unos 25 años, no sé el nombre). Estuvo contándome que por la visita del Papa habían recogido a todas las jineteras, pero que en las épocas normales las hay por montones, etc. Después me dijo que el gobierno le estaba aprentando la tuerca a los negocios por cuenta propia y que a la gente se le hacía más difícil “escapar”, que la situación de la comida era grave, que los salarios convertidos a dólares son una miseria, etc etc. En un momento de la conversación me di cuenta de que el tipo había cambiado de palo pa` rumba diciéndome que a pesar de todo eso la gente estaba contenta y seguían echando para adelante, etc. Y cuando miré para al lado era que se había parado allí un moreno del hotel que no dudo que sea de la C. I. o algo así”.

El mensaje fue emitido en febrero de 1998, tras el último viaje que realizara Hernández a La Habana antes de ser arrestado en Miami en el operativo para desmantelar la red el 12 de octubre de ese año. La red estaba formada por al menos 27 oficiales y agentes cubanos en Estados Unidos.

El exespía, oficial de la DI, se muestra implacable con todo aquel que se atreve a emitir un criterio discordante de la política oficial, como evidencia en otro de sus mensajes pidiendo expresamente que "nunca más ponga un pie en Cuba" artistas exiliados como Arturo Sandoval, Paquito de Rivera o Maggie Carlés

Sus reportes son críticos contra los exiliados que se refieran despectivamente al gobierno cubano y la figura de Fidel Castro, idolatrado por los llamados "Cinco Héroes". 

Hernández se radicó en Estados Unidos suplantando la identidad del niño Manuel Viramontes, nacido y fallecido en Texas en 1967. Su personaje se sustentaba en una falsa nacionalidad puertorriqueña con marcado acento al hablar el inglés.

Tras su indulto y retorno a Cuba el 17 de diciembre de 2014, Hernández fungió como vicerrector del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) de La Habana y fue electo dipulado a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Actualmente se desempeña como vicecoordinador de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y está dedicado a tareas como reanimar la agricultura urbana, defendiendo un ideal de autoconsumo de barrio en pleno siglo XXI.

En el artículo más reciente del periodista Wilfredo Cancio Isla, en la serie Documentando la Red Avispa, se adjuntan 13 páginas vinculadas directamente a Hernández como principal figura en las operaciones realizadas entre 1994 y 1998. Los documentos forman parte de las más de 10.000 páginas desclasificadas por el FBI para el encausamiento y juicio de los cinco espías que se negaron a colaborar con el gobierno tras ser capturados.

Entre los mensajes enviados desde La Habana y publicados en la serie de CiberCuba aparece la comunicación de ascenso al grado de capitán de Hernández luego de su participación en el plan para el derribo de las avionetas de la organización Hermanos al Rescate, el 24 de febrero de 1996.

Desde 1993, la red fue monitoreada por el FBI gracias a la colaboración del exagente Edgerton Ivor Levy, quien fue enviado a Miami como parte del grupo, pero que a su llegada se puso al servicio de las autoridades estadounidenses.

Levy considera que la historia de la Red Avispa es asignatura pendiente para el pueblo cubano, que cree conocer al dedillo la historia de sus “5 héroes”, pero no son más que víctima de la tergiversación de la historia por parte de la dictadura.

La película estrenada en Netflix sobre la historia de los 5 espías cubanos ha dado mucha visibilidad al tema, pero presenta una visión parcializada y omite detalles sustanciales sobre las operaciones de inteligencia encargadas a la red desde La Habana.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Adriana Pérez, esposa de Gerardo Hernández, el jefe de la red AVISPA, fue cómplice de las actividades de espionaje de su esposo. Adriana, agente ¨Bonsai ¨, sirvió de correo entre el Centro de La Habana y su esposo el cual vivía con varias identidades falsas en los Estados Unidos; esa es la razón fundamental por la que se le negó a Adriana el visado para entrar a los Estados Unidos. Olga Salanueva, esposa de René González, fue entrenada por la Dirección General de Inteligencia, DGI,  en comunicaciones, para desarrollar actividades de espionaje en los Estados Unidos. Olga Salanueva fue detenida  en EEUU como integrante de la red pero dado que ella y su esposo tenían dos niñas menores  se le liberó y expulsó de los EE.UU  por una cuestión humanitaria;   esa es la razón fundamental por la que posteriormente  se le negó su visado de entrada a los Estados Unidos.


(Olga Salanueva y Adriana Pérez )

 En un artículo del diario oficialista cubano Juventud Rebelde del año en que la tiranía admitió que esas personas eran agentes cubanos de inteligencia y firmado por una periodista, se afirma que abril fue el mes en que ellos, Olga y René, se conocieron y se casaron para posteriormente compartir las MISIONES asignadas. Hago notar y resaltar que la esposa de Ramón Labañino era oficial del Ministerio del Interior de Cuba (MININT) y NUNCA tuvo  problema alguno en visitar en la cárcel a su esposo ya que no realizó actividad alguna de espionaje en territorio norteamericano ; he ahí la diferencia con Olga y Adriana.

Por otra parte, los 5 espías en las cárceles de EEUU disfrutaron de facilidades y comodidades que ni soñando pueden tener los presos, políticos o no, en Cuba.


En las fotos algunos de los más  de 20 integrantes que tuvo la red Avispa durante su existencia.  La mayoría de los que aparecen en las fotos fueron capturados y cooperaron con las autoridades norteamericana y se demostró que algunos de sus objetivos fueron penetrar instalaciones militares  de los EE.UU.  e introducir armas y explosivos  en los EEUU para desarrollar actividades  terroristas en los EEUU.

Ed Levy, Agente Ariel de la red Avispa que cooperó con el FBI desde su llegada a los EEUU, revela las operaciones de espías cubanos dirigidas en contra de la Seguridad de los EE.UU. tratando de infiltrar bases militares norteamericanas. "Ellos no estaban cazando terroristas como Cuba pretende, sino que estaban tratando de vulnerar la seguridad nacional de los Estados Unidos en función de los intereses de la inteligencia castrista",  expresó Ed  Levy.

Ed Levy, Agente Ariel, revela las operaciones de espías cubanos en contra de la Seguridad de los EE.UU. tratando infiltrar bases militarares de EE.UU.:

La red Avispa en contra de la seguridad de los EE.UU.

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Les sugiero a aquellos que repiten como cotorras que la red Avispa y Ana Belén estaban luchando contra el terrorismo en contra del pueblo cubano que lean la tesis doctoral del Dr. José Luis Méndez historiador del Centro de Estudios Históricos de la Seguridad del Estado para que vean que hace muchos años que no hay ataques terroristas en Cuba y que nunca fueron tan frecuentes ni letales como los que hicieron el Movimiento 26 de Julio, fundado por Fidel Castro, en la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista. En la tesis del Dr. José Luis Méndez se observa el decrecimiento de las infiltraciones y ataques desde la década de los años 70 hasta prácticamente su desaparición. El gobierno de los EE.UU. desde la segunda mitad de los años 60 y la eliminación de la estación CIA JM Waves  cambió  su estrategia y prioridad contra el comunismo en el marco de la supuesta Guerra Fría; la importancia de Cuba para EE.UU casi fue nula, pese a que desde febrero-marzo de 1959 el Castrismo entrenó y envió  tropas y agentes para que invadieran y subvertieran muchos países en América Latina, África, Asia y  hasta en  los propios EE.UU.  como fue el descomunal plan de atentado el  Viernes Negro  de 1962 en varios lugares públicos de New York en el día de más compra en el año por las rebajas de precios:  



Agentes del FBI escoltan a Roberto Santiesteban (centro), José García y Marino Sueiro tras ser instruidos de cargos por conspiración de sabotaje, el 23 de noviembre de 1962, ante tribunal de Nueva York.

Un plan terrorista de Fidel Castro que verdaderamente le daría un ¨Viernes Negro¨ a Nueva York


Sobre agresiones, terrorismo e invasiones Castristas DESDE EL MISMO AÑO 1959  a otros países puede leer AQUÍ.

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Hector Pesquera, máxima autoridad del FBI en el Sur de la Florida en aquel entonces, habla sobre
la desarticulación de la Red Avispa de espionaje Castrista que operaba en los años 90s del pasado siglo XX en los EE:UU.

En silencio ha tenido que ser. La Respuesta

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