miércoles, agosto 05, 2026

Cuba: Violencia sexual como tortura: así opera la Seguridad del Estado dentro de las cárceles cubanas; utilizan a reclusos comunes para cometer agresiones sexuales contra presos políticos y reclusos que desafían al régimen.

 Tomado de https://adncuba.com/

Violencia sexual como tortura: así opera la Seguridad del Estado dentro de las cárceles cubanas

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Testimonios de víctimas, familiares y expertos describen cómo la Seguridad del Estado y funcionarios penitenciarios presuntamente utilizan a reclusos comunes para cometer agresiones sexuales contra presos políticos y reclusos que desafían al régimen.

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Por Karla Pérez

4 de agosto de 2026

“Dile al Gago que está acabando con los muchachos del 11 de julio”. Ese fue el mensaje que mandó, entre risas, el oficial de la policía política Javier Reboso al recluso común que violó a un preso político recluido en el penal de Guanajay, Artemisa, en abril de este año.

Dos años antes, ese mismo preso común, confabulado con el oficial Reboso, intentó violar al también manifestante del 11 de julio de 2021 y prisionero político Julián Manuel Mazola.

La violencia sexual es uno de los grandes problemas que sufren las poblaciones penitenciarias en gran parte del mundo. Sin embargo en Cuba, lejos de enfrentarse, es utilizada por la Seguridad del Estado y los funcionarios penales como forma de tortura e intimidación contra reclusos que exigen sus derechos y prisioneros políticos.

A pesar del rígido control que el régimen cubano ejerce sobre la información de lo que ocurre en los penales y los silencios que genera este tipo de violencia en las víctimas, ADN Cuba accedió a testimonios de prisioneros, familiares y especialistas en derechos humanos que exponen el uso de esta forma de tortura y la impunidad con que se realiza.

Un patrón documentado de represión

En marzo de 2024, el preso político del 11J Artemisa, Julián Manuel Mazola Beltrán, sufrió un intento de violación en la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en dicha provincia.

Su agresor, el preso común conocido como “El Gago de San José”, ha estado vinculado a otros casos de agresiones de este tipo en dicho penal y se ha denunciado su complicidad con el régimen. Sin embargo, solo fue condenado a tres meses más de cárcel por el ataque al preso político.

Mazola Beltrán tuvo que iniciar en esa ocasión una huelga de hambre junto a otros compañeros del 11J en protesta para que su agresor fuese amonestado.

A nivel mundial, la tasa de violación en prisiones ha variado a lo largo de los años, pero estudios sugieren que la victimización sexual de los presos oscila entre el 10 y el 28 por ciento.

Un informe especial de Human Rights Watch (HRW) en 2001 sobre el abuso dentro de los sistemas penitenciarios estimó que entre 250,000 y 600,000 presos son violados cada año en Estados Unidos.

En Cuba, como en el resto del mundo, este es un problema de larga data. Evidencias del mismo pueden encontrarse en la novela de Carlos Montenegro, “Hombres sin mujer”, publicada en 1938. 

Sin embargo, resulta preocupante que en el caso cubano, este problema sea instrumentado por las autoridades carcelarias y la Seguridad del Estado, para usarlo como forma de intimidación y castigo contra los reclusos.

Julio César Morales González, condenado en 1993 a seis años de prisión por el delito de sabotaje, fue ultrajado sexualmente en el régimen especial de la prisión El Yayal de Holguín.

El preso político contó al medio independiente Cubanet que cuando ocurrió el suceso se encontraba además sin acceso a los medicamentos de los que era dependiente.

En enero de 2026, el preso político Onaikel Infante Abreu fue abusado sexualmente por un recluso en la prisión de Agüica, Matanzas, mientras se encontraba en celda de castigo, confirmó su esposa Sujay Acosta a ADN Cuba.

Acosta, quien se comunicó con Infante Abreu luego del ataque, conoció que aparentemente entraron varios reclusos comunes a la celda donde se encontraba y uno de ellos lo violó.

“En las celdas de castigo no entra nadie que no sea de la Seguridad del Estado", agregó la esposa en enero anterior.

El expreso político exiliado José Batista Falcón, quien pasó por varias cárceles de Santiago de Cuba explicó a ADN Cuba que contra los presos políticos “emplean todo tipo de prácticas: violaciones sexuales, golpizas, actos denigrantes. Lo hacen los reos comunes enviados por la Seguridad del Estado”.

Durante dos meses que permaneció recluido en la prisión Aguadores, Santiago de Cuba, en 2011, un recluso común enviado por el régimen intentó tocarlo cuando él dormía. El abuso no llegó a concretarse porque otros reclusos defendieron al opositor.

“Cuando yo estuve preso vi intentos de violación e intentos de golpiza contra los presos políticos”, añadió.

En un hilo publicado el 22 de marzo de 2024, Cubalex documentó que las autoridades de la prisión Combinado del Este utilizaban a reclusos comunes para agredir al preso político Yuri Almenares debido a su orientación sexual. 

La organización recordó además que los abusos físicos y sexuales constituyen prácticas sistemáticas en las cárceles cubanas y citó antecedentes como los casos registrados en 2012 en una prisión de Camagüey, donde fueron documentados maltratos, torturas y agresiones contra personas privadas de libertad por su orientación sexual e identidad de género. Entre las víctimas figuraban personas transgénero que incluso fueron amenazadas con perros.

Aunque las violaciones suelen ser las manifestaciones más extremas, las agresiones sexuales también incluyen otro conjunto de prácticas como los tocamientos y contacto físico no consentido, desnudez forzada, registros corporales abusivos, así como acoso, amenazas y humillaciones sexuales.

Para la abogada Laritza Diversent, directora ejecutiva de la organización Cubalex, las agresiones sexuales dentro de la prisión, tanto en las cárceles de mujeres como en las de hombres, “son un arma que se utiliza para controlar y doblegar”.

“El personal de prisión sabe de esta situación y muchas veces las provoca. Hay grupos vulnerables que son más susceptibles: la comunidad LGBTQ+, los menores de edad o las personas mucho más jóvenes que entran en las prisiones de adultos. Actualmente no hay inspección independiente, no hay acceso a donde no se puede mirar y donde tampoco la sociedad mira. El Estado no ha hecho nada”, indicó Diversent.   

La coartada de la violencia delegada

Uno de los objetivos de todo sistema penitenciario es la reinserción social del recluso. Resulta por tanto contraproducente que las propias autoridades estimulen la comisión de nuevos delitos, más cuando se trata de acciones tan graves y estigmatizantes como los delitos sexuales.

Los agresores, que normalmente son personas que ingresaron a prisión por este tipo de delitos o similares, continúan practicándolas en la cárcel con la anuencia o el encargo de las autoridades, lo cual exacerba en ellos este tipo de conductas nocivas, se exponen a nuevas situaciones de conflicto y dificultan aún más su proceso de reinserción social. En cierta medida, los victimarios también resultan víctimas de sus captores y del sistema.

Una ex prisionera política que estuvo recluida en la cárcel de mujeres de Camagüey y que pidió no ser identificada por razones de seguridad contó a ADNCuba que la Seguridad del Estado operaba dentro del penal con la colaboración de la jefatura de la prisión, funcionarias del Ministerio del Interior (Minint) y un grupo de reclusas condenadas a largas penas.

"Tenían un grupo de mujeres sancionadas a más de 15 años que actuaban al servicio de la Seguridad del Estado y el Minint. Se dedicaban a ultrajar, chantajear y amenazar tanto a presas comunes como políticas. A algunas las llevaban a la oficina y les prometían beneficios, como permitirles compartir pabellón con sus esposos presos, a cambio de colaborar", relató.

La exreclusa aseguró además que quienes se negaban a colaborar eran objeto de campañas de difamación y amenazas. "Decían que eran lesbianas o informantes para desacreditarlas. Hacían reuniones en el teatro de la prisión y las iban llamando una por una. Algunas hablaban, otras no; otras hacían lo que les ordenaban. Hubo mujeres que fueron violadas por otras presas en complicidad con las guardias de pasillo. Todo era ordenado por la Seguridad del Estado y la jefa de la unidad. Ellos tenían conocimiento de todo lo que sucedía", afirmó.

La abogada Laritza Diversent comentó que la mayoría de agresores sexuales son los llamados 'disciplinas', reclusos comunes que controlan determinados espacios en las cárceles. “Los oficiales son parte de ese control que ejerce este recluso y es una es una forma de tortura, que utilizan las autoridades penitenciarias cuando quieren doblegar o castigar a una persona”.  

Un exrecluso entrevistado por ADN Cuba y víctima de un intento de violación, confirmó que durante sus años en prisión escuchó sobre otros casos de abusos sexuales. “Sí considero que hay un patrón en los agresores: la mayoría son personas que ya no les interesa salir adelante y quieren tener el favor de la policía. Creo que ellos (los funcionarios) le dicen: mira, este muchacho molesta, qué puedes hacer con él y te rebajo años”.

El uso de reclusos para realizar actos de violencia sexual por encargo constituye la coartada empleada por las autoridades para mostrarse ajenos a estas violaciones y salvar responsabilidades en caso de que estas fueran exigidas.

Sin embargo, desde la perspectiva del derecho internacional, esa violencia sigue siendo atribuible al Estado. La Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura establece que existe tortura cuando el dolor o sufrimiento es infligido por un funcionario público, o por otra persona que actúe a instigación suya o con su consentimiento o aquiescencia.

La jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos también ha reconocido la responsabilidad estatal cuando las autoridades permiten o facilitan actos de violencia contra personas bajo su custodia, aun cuando estos sean ejecutados por terceros. En la misma línea, las Reglas de Bangkok exigen la adopción de políticas claras para proteger a las personas privadas de libertad de toda forma de violencia basada en el género, así como de abuso y acoso sexual, además de la capacitación del personal penitenciario para prevenir estas conductas y erradicar la discriminación.

Esta distinción resulta especialmente relevante para analizar el caso cubano. Si bien la violencia sexual es un problema estructural en sistemas penitenciarios de todo el mundo, las denuncias documentadas por organizaciones de derechos humanos muestran que, en Cuba, las autoridades no solo incumplen su obligación de prevenirla y sancionarla, sino que en algunos casos la instrumentalizan como una forma de violencia delegada.

Al permitir o incentivar que reclusos comunes agredan sexualmente o amenacen con hacerlo a presos políticos, opositores o personas pertenecientes a grupos vulnerables, el Estado convierte una práctica criminal en un mecanismo de intimidación, castigo y control, incurriendo en una forma de tortura por la que es internacionalmente responsable.

El trauma como condena

Las secuelas de estas agresiones se presentan de forma inmediata y subsisten a lo largo del tiempo.

El joven manifestante del 11J violado en abril de 2026 en la cárcel de Guanajay, que además fue sometido a sustancias químicas para concretar la agresión, estuvo ingresado en el puesto médico de la prisión en estado de shock, con afectaciones físicas y psicológicas severas.

Un estudio académico publicado en 2007 sobre la victimización sexual en centros penitenciarios advierte que las consecuencias sociales pueden ser. Las personas agredidas pueden sufrir un profundo deterioro de sus relaciones personales, cambios forzados en su forma de vida, pérdida de estatus dentro del entorno penitenciario y procesos de estigmatización que las convierten en objetivos de nuevas agresiones. 

Una vez que una víctima es "marcada" dentro de la prisión, aumenta el riesgo de sufrir episodios repetidos de violencia sexual, lo que perpetúa un ciclo de abuso y agrava el daño físico y psicológico. En el caso de los presos políticos, estas consecuencias se suman al impacto de la persecución estatal, reforzando el carácter de la violencia sexual como un método de tortura y sometimiento.

Consultada recientemente por ADN Cuba, Sujay Acosta indicó que su pareja, Onaikel Infante, continúa con secuelas del abuso. “Él se siente muy mal con eso. Yo siempre que voy a la visita le doy consejos, aunque sé que no se le va a olvidar nunca. Eso lo golpeó demasiado”.

La esposa señaló que hasta el momento, cuatro meses después de la agresión, Onaikel no ha recibido atención psicológica ni su agresor ha sido sancionado.

Las secuelas de la violencia sexual en prisión trascienden el momento de la agresión y pueden acompañar a las víctimas durante años. El estudio antes citado señala que entre los efectos físicos se encuentran las lesiones derivadas de ataques violentos y un mayor riesgo de contraer infecciones y enfermedades de transmisión sexual, mientras que las secuelas psicológicas incluyen trastorno de estrés postraumático, síndrome de respuesta al estrés y trauma asociado a la violación, con un impacto directo sobre el funcionamiento cognitivo y conductual de las víctimas.

“Me han quedado secuelas. En la calle ya he tenido pesadillas sobre ese día y eso es algo que me deprime mucho”, contó a ADN Cuba el recluso consultado bajo condición de anonimato.

La psicóloga Vanessa Rosabal conversó con ADN Cuba sobre el impacto que puede tener para una persona sobrevivir a un intento de agresión sexual o a una agresión sexual en un contexto de privación de libertad.

“Cuando una persona es sobreviviente de violencia sexual en el contexto carcelario, la misma enfrenta una situación de trauma severo, donde resulta esperable que la misma se sienta desesperanzada e impotente, identificando en ella vulnerabilidades, sintiéndose atrapada y sin salida, ante un entorno que brinda poca seguridad. Es importante diferenciar o reconocer quién perpetra el acto. Ya que proviniendo de pares, se espera una respuesta de aislamiento y desconfianza, con una importante soledad asociada; pero cuando los ataques son perpetrados por agentes gubernamentales, la sensación de indefensión y desesperanza se intensifican, cuestionando cómo es posible ser violentada por quienes deberían cuidar o defender”, explicó la experta.

Rosabal añadió que, cuando la agresión sexual es cometida, tolerada o incluso ordenada por quienes tienen poder, “se establece un aprendizaje social distorsionado, donde la justicia se percibe como inaccesible o ineficaz, se da la naturalización y normalización de la violencia, perpetuando ciclos de repetición violenta o traumática. Además se fomenta un clima de terror que actúa contra la solidaridad, la sospecha constante y el miedo a ser la próxima víctima, terminan aislando aún más a las víctimas”.

Dichas cuestiones, además del estigma social aparejado a estas formas de violencia, son las razones por las cuales en muchas ocasiones no se conocen estos actos. Datos consultados de las organizaciones independientes Centro de Documentación de Prisiones Cubanas y Cubalex, muestran que estos registros particulares son reducidos, contrastando con los testimonios de ex prisioneros, que refieren que ocurren con mucha más frecuencia.

En los casos en que esta forma violencia es orientada por funcionarios estatales, la elección de este método de tortura y no de otros, tiene como objetivo también dificultar la denuncia pública por parte de la víctima.

Tortura, violencia sexual y derecho internacional

Según Cubalex, el uso de la violencia sexual como herramienta de represión contra disidentes y miembros de comunidades vulnerables representa una grave violación de los derechos humanos. La organización señaló que este patrón incluye intentos de violación, amenazas y otros actos de violencia motivados por la opinión política, la orientación sexual o la identidad de género de las víctimas, lo que constituye tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes, prohibidos por el derecho internacional.

La organización subrayó que estas prácticas vulneran la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura, así como el derecho a la seguridad personal y a la protección frente a la violencia basada en género, reconocido en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y en los Principios de Yogyakarta sobre la aplicación del derecho internacional de los derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género.

El uso de la violencia sexual contra presos políticos y otras personas consideradas "enemigos del Estado" no constituye un fenómeno exclusivo de Cuba. Diversas investigaciones académicas y organismos internacionales han documentado que este tipo de abusos forma parte del repertorio de prácticas empleadas por regímenes autoritarios para castigar la disidencia, sembrar el miedo y desalentar cualquier forma de oposición.

Una investigación publicada en 2015 por la Universidad de Columbia sostiene que la violencia sexual puede ser utilizada como una forma de terrorismo de Estado. Según el estudio, estas agresiones buscan generar un clima de terror que trasciende a las víctimas directas, enviando un mensaje al resto de la población sobre las consecuencias de participar en actividades opositoras o de apoyar a grupos considerados desafectos por el poder. De esa manera, la violencia sexual se convierte en un mecanismo para debilitar la capacidad de reclutamiento, organización y resistencia de los movimientos disidentes.

La investigación añade que este patrón resulta especialmente evidente cuando los abusos se producen de forma reiterada en centros de detención controlados por el Estado, se dirigen contra grupos específicos —como opositores políticos o personas pertenecientes a minorías vulnerables— y ocurren con el conocimiento, la participación o la aquiescencia de las autoridades. En esos contextos, señala el estudio, resulta imposible sostener que los altos mandos desconocían estas prácticas, especialmente cuando las denuncias no son investigadas ni los responsables reciben sanción alguna.

En el caso de Cuba, el ciclo de la violencia se completa con la inexistencia de un Estado de Derecho que exija la rendición de cuentas de los perpetradores.

Alain Espinosa, abogado de Cubalex, comentó a ADN Cuba sobre la impunidad con que estos crímenes se mantienen al interior del sistema cubano. “Se trata de un método de tortura que se ha institucionalizado, sistematizado y diseñado de manera intencional para quebrantar a opositores, activistas y el resto de personas presas por motivos políticos”.

“Cuando están ocurriendo estos hechos, que normalmente son ordenados o sugeridos por la Seguridad del Estado, y la víctima comienza a solicitar auxilio, esto se ignora de forma deliberada para permitir que se pueda concretar la agresión sexual. Una vez que ya ha ocurrido el abuso o intento esto es agravado, por ejemplo, cuando el personal médico, que también es militar, se niega a documentar las lesiones o tratan de minimizarlo. La Fiscalía rara vez actúa o cumple con su función en estos casos, para garantizar impunidad a sus comisores”, añadió Espinosa.

Las denuncias recopiladas por ADN Cuba muestran que la violencia sexual en las cárceles cubanas no puede entenderse solamente como una consecuencia del hacinamiento o de la falta de control penitenciario. Cuando estas agresiones son ordenadas, facilitadas o toleradas por la Seguridad del Estado y las autoridades carcelarias, se convierten en un instrumento deliberado de represión. Su propósito es quebrar psicológicamente a los presos políticos, humillarlos, enviar un mensaje de terror al resto de la población penitenciaria y reafirmar que, bajo el régimen cubano, el cuerpo y la mente de quienes disienten también es un campo de castigo y control.

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Cubanos por el Mundo - Live

Mayo, 2026

Presos del 11J sufren abusos sexuales en prisión en Cuba con impunidad



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domingo, agosto 02, 2026

Julio M. Shiling: La batalla por Miami, centro político, intelectual, cultural y económico de una Cuba que se niega a rendirse




 La batalla por Miami

Por Julio M. Shiling

Agosto 1, 2026

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La nación cubana cuenta con dos grandes ciudades. Una es La Habana, la capital histórica que hoy sigue cautiva bajo el yugo de una dictadura marxista-leninista. La otra es Miami, una ciudad situada bajo la jurisdicción territorial de Estados Unidos, pero que, a lo largo de las décadas, se ha convertido en una ciudad tan cubana como la propia La Habana. Si La Habana encarna la tragedia de una república ocupada, Miami representa la continuidad de la nación cubana en libertad. Es allí donde una vigorosa comunidad de exiliados ha preservado los ideales del gobierno constitucional, la libertad individual y la restauración democrática. Se ha convertido en el centro político, intelectual, cultural y económico de una Cuba que se niega a rendirse.

Durante más de seis décadas, la nación cubana fuera de la isla ha mantenido una postura notablemente coherente. La crisis de Cuba no puede resolverse mediante reformas cosméticas, ajustes administrativos o aperturas económicas diseñadas meramente para prolongar la vida del régimen existente. Una reconciliación nacional auténtica requiere algo mucho más profundo: el desmantelamiento completo del sistema totalitario y la restauración de una república democrática regida por el Estado de derecho. El hecho de que el Estado comunista cubano imitara los modelos económicos de China, Vietnam o la Rusia postsoviética no alteraría la realidad fundamental de que un monopolio político leninista sigue siendo incompatible con la libertad.

Es precisamente esta postura inquebrantable la que se ha convertido en uno de los mayores obstáculos estratégicos de la dictadura. Desde 1959, el castrocomunismo ha dedicado enormes recursos a influir, dividir, infiltrarse y neutralizar a la nación cubana en el extranjero. Las organizaciones de la oposición, los círculos académicos, las instituciones culturales, las redes políticas, las comunidades empresariales y las plataformas mediáticas se han convertido, en distintos momentos, en objetivos de operaciones de influencia diseñadas para debilitar el apoyo al cambio democrático. El objetivo rara vez ha sido persuadir a la comunidad del exilio para que abrace el comunismo sin reservas. Una meta mucho más alcanzable ha sido fomentar la neutralidad, la resignación, la ambigüedad o el desánimo respecto al propio cambio de régimen. Ese esfuerzo ha fracasado en gran medida.

En todo caso, Miami se ha convertido en el principal bastión democrático de la nación cubana. Ha generado el liderazgo político, la memoria institucional, los recursos económicos y la defensa internacional que siguen poniendo al descubierto ante el mundo la verdadera naturaleza del castrocomunismo. Consciente de esta realidad, la dictadura ha ido perfeccionando constantemente sus métodos. Desde la década de 1990, la campaña para «domesticar» a Miami se ha acelerado considerablemente. Cada década que pasa ha sido testigo de esfuerzos cada vez más sofisticados por normalizar la dictadura, difuminar las distinciones morales y redefinir lo que constituye un discurso aceptable sobre Cuba comunista. Hoy en día, con una Administración estadounidense que presta una atención renovada a Cuba y un secretario de Estado cubano-estadounidense que contribuye a dar forma a la política de Washington hacia la isla, la importancia estratégica de neutralizar la nación cubana en el exterior se ha vuelto aún mayor desde la perspectiva de La Habana.

Es en este contexto estratégico más amplio donde ciertas narrativas cuidadosamente cultivadas merecen un análisis minucioso. Hay un hecho que no admite ninguna duda seria. El sistema de prisiones políticas de Cuba ha sido documentado durante décadas por antiguos presos, familiares, organizaciones internacionales e innumerables testigos presenciales como un sistema caracterizado por privaciones severas, coacción psicológica, maltrato físico, castigos arbitrarios, aislamiento prolongado y violaciones sistemáticas de la dignidad humana. No se trata de una acusación aislada, sino de un historial abrumador. Constituye la norma y no la excepción.

La historia también nos enseña que existen excepciones. A lo largo de la historia de los sistemas penitenciarios comunistas, algunos reclusos han aceptado distintos grados de colaboración con las autoridades penitenciarias y, a cambio, han recibido un trato menos severo que el impuesto a la mayoría. Tales casos han surgido en muchos sistemas dictatoriales. Su existencia no invalida la brutalidad del sistema en sí mismo; más bien, subraya el poder discrecional de las instituciones totalitarias para otorgar privilegios de forma selectiva siempre que ello sirva a los intereses institucionales.

En este contexto bien establecido, los relatos que hacen referencia a la creación de miles de obras de arte durante el encarcelamiento, al disfrute habitual de una alimentación excepcional, al acceso privilegiado al que no tienen acceso los reclusos comunes u otras circunstancias inusualmente favorables suscitan, naturalmente, preguntas legítimas por parte del público. Tales anomalías no pueden separarse simplemente de las realidades más amplias de un sistema penitenciario cuya característica definitoria ha sido durante mucho tiempo la represión. Las experiencias extraordinarias dentro de un sistema penitenciario extraordinariamente cruel exigen una explicación extraordinaria.

No es necesario alegar un reclutamiento formal o una colaboración consciente para reconocer cómo operan los servicios de inteligencia totalitarios. Las operaciones de influencia modernas no suelen basarse en agentes declarados, sino en situaciones, narrativas, personalidades y circunstancias que, objetivamente, promueven objetivos estratégicos. No es necesario que una persona tenga la intención de hacer propaganda para que la propaganda se beneficie de su imagen pública, su testimonio o su conducta.

El objetivo no es necesariamente persuadir a los observadores de que las prisiones cubanas son humanas. Tal afirmación se derrumbaría bajo el peso de miles de testimonios acumulados a lo largo de más de seis décadas. Más bien, el propósito es más sutil: introducir confusión donde antes existía claridad moral; normalizar casos excepcionales hasta que parezcan representativos; sustituir la abrumadora evidencia histórica por anomalías cuidadosamente amplificadas; y, sobre todo, transformar lo extraordinario en ordinario. Esta es la banalidad del mal en otra forma: no la negación rotunda de que existe la opresión, sino su dilución gradual a través de una narración selectiva hasta que lo excepcional eclipse la norma.

La dictadura comprende desde hace tiempo que todo proyecto totalitario que tenga éxito requiere algo más que poder policial. Requiere la construcción de un entorno cultural en el que los ciudadanos empiecen a cuestionar realidades que antes eran evidentes por sí mismas. No busca meramente la obediencia, sino la redefinición de la verdad misma. Lo que se ha logrado a lo largo de décadas dentro de Cuba se persigue ahora, mediante métodos diferentes, más allá de sus fronteras. El campo de batalla ya no se limita a la isla; ahora se extiende a las instituciones, los medios de comunicación y la vida cultural de la nación cubana libre.

Por esa razón, Miami debe mantenerse intelectualmente alerta. La respuesta no puede imitar la intolerancia de la dictadura. Toda persona tiene derecho a hablar libremente, a crear arte libremente, a expresar opiniones impopulares libremente e incluso a emplear un lenguaje o un comportamiento que otros puedan considerar vulgar u ofensivo. Estas libertades distinguen a la democracia del totalitarismo y deben permanecer inviolables. Sin embargo, la libertad de expresión nunca ha implicado estar exento del escrutinio público. Los demás tienen el mismo derecho a cuestionar afirmaciones bizarras, analizar circunstancias improbables, criticar la conducta pública y evaluar los relatos a la luz de las pruebas acumuladas por la historia. El discurso democrático exige precisamente ese ejercicio del juicio razonado.

La batalla por Miami no es, por lo tanto, meramente geográfica. Es una batalla por la memoria histórica, la claridad moral, la legitimidad política y la futura identidad de la propia nación cubana. La Habana entiende que, mientras Miami siga sin ser conquistada intelectualmente, las aspiraciones democráticas del pueblo cubano seguirán vivas. Al fin y al cabo, la obra de arte más trascendental no se ha pintado sobre lienzo. El verdadero cuadro, en este caso reciente, lo ha pintado el castrocomunismo.

© Patria de Martí. Todos los derechos reservados.

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viernes, julio 31, 2026

Cuba: Fallece Concepción Valdés Castro, primera cubana doctora en Ciencias Matemáticas. Algunos apuntes sobre ¨Conchita¨ de un exalumno suyo de Análisis Matemático actualmente devenido en bloguista de urgencia

Nota de Pedro Pablo Arencibia Cardoso,  Bloguista de Baracutey Cubano 

Para algunos interesados: Bloguista es una palabra inventada por mí  a partir de las palabras:  bloguero y periodista donde bloguero es una persona que crea, escribe y gestiona un blog y periodista es un profesional que supuestamente  investiga, recopila, contrasta y difunde información sobre hechos de interés público a través de la prensa, la radio, la televisión o los medios digitales. Su labor principal debe ser  buscar la verdad y ofrecer datos veraces para que la sociedad esté informada; lo de urgencia es por el llamado periodismo de urgencia.

Fui alumno  de la Dra. Concepción Valdés Castro (a la que desde ahora  llamaré  ¨Conchita¨, pues es como todos  los de aquellos tiempos la llamábamos al hablar de ella)  cuando ella estaba en quinto  año  y yo en primer año de la carrera de Licenciatura en Matemática; su hoy viudo, y entonces novio,  estaba en tercer año de la misma carrera aunque  en ese mismo curso académico contrajeron nupcias. Ella impartía las conferencias de la asignatura Análisis Matemático. En ese curso académico los alumnos de primer año (más de 220 alumnos al comenzar el curso; los cuales fuimos divididos en dos grupos) recibimos  las clases  en el  edificio que  que había sido el  edificio  de la Universidad de la Habana para las carreras de Arquitectura e Ingeniería, que es  el edificio  en el  que hoy se encuentra la Facultad de Física. Conchita impartía  las conferencias en la sesión de la mañana y Teresita Noriega en el grupo de la sesión de la tarde.

Recuerdo que Conchita  era  muy seria en  su trabajo docente así como en las relaciones con sus alumnos, aunque sin dejar nunca de ser afable cuando se le preguntaba algo; quizás esa actitud era su carácter natural o quizas era para poner distancia dada la pequeña  diferencia entre la  edad de ella y la de los alumos, la cual era sólo de 3 ó 4 años.

Después de  ella graduarse  la vi de  profesora en el Instituto Técnico íMilitar (ITM) cuando  en la Universidad a los todavía estudiantes   se nos  impuso   la llamada ¨inserción laboral¨ y a mí me ubicaron como profesor en dicho  instituto, quizás con la intención   que el entorno militar me disciplinara, lo cual no lograron, pero esa es otra historia. Conchita  no era militar, pues vestía de civil; quizás Conchita  buscó o le asignaron una plaza en ese instituto  para así tener  en un futuro un medio básico o una vivienda para conformar un hogar junto a Carlos,  pero eso es sólo una especulación mía, la cuak  está  originada  por el hecho que lo natural era  que se quedara como profesora en la Universidad de La Habana como sí sucedió con Teresita Noriega. Recuerdo que en la biblioteca del ITM  estaban actualizados los números  de dos de las revistas norteamericanas de  Matemática Pura y de Matemática Aplicada  más importantes; en la  biblioteca de la entonces Escuela de Matemática y en la Biblioteca Central de la Universidad de La Habana  no se encontraban esas ni muchas otras de menor importancia. Tengo  la opinión  que quizás Conchita y los recursos asignados a esa institución militar  hicieron posible la existencia  de esas dos importantes revistas en el ITM.

Sobre el gran talento de Conchita  para las Matemáticas, diré que la matemática francesa Marie Dufló (de grata recordación  junto a su pareja Claude Mutafián)   le expresó, en aquellos tiempos de finales de los años 60s y mediados de los 70s,  al hoy Dr. Juan Martínez que  Conchita era la mujer más talentosa  para las Matemáticas que ella había conocido en Cuba; también le dijo que ellos se interesaron en trabajar en Cuba para ver como en Cuba se construía el Socialismo y  también porque querían conocer  el país donde había nacido Ramón Rubio (José Ramón Rubio Agüero), el cual les había impresionado en Francia por su talento.  Otro argumento  a favor de su extraordinario talento matemático  es el siguiente: Conchita llegó casi un año después que su esposo a la  Universidad Estatal de Moscú para comenzar a  hacer su  doctorado; tiempo y esfuerzos después ella y su esposo presentaron el mismo día sendas tesis doctorales ante el  tribunal presidido por el gran  matemático  Andrey Nikolayevich Kolmogorov; en el tribunal tambié estaba Boris Vladimirovich Gnedenko, otro relevante matemático que en ese momento era el Tutor Principal de  Juan Martínez, el cual me escribió lo siguiente: ¨... Gnedenko estaba en el tribunal y despues de la disertación me invito a su casa, quedaba en la misma uniiversidad. Me dijo encarecidamente: quiero trasmitirle de parte de Kolmogorov (era el jefe del tribunal) felicitaciones a Conchita por  su buena tesis y la  disertación de la misma...¨

Tengo la opinión,  y personas mucho más calificadas que yo  comparten mi opinión,  que Conchita de no haber tenido las  responsabilidades que la sociedad usualmente le asigna,. delega o impone  a la mujer cubana (mucho más cuando la mujer está  casada y con hijos) ella  hubiera alcanzado la Categoría Científica de Dra. en Ciencias. y hasta probablemente  hubiera  sido seleccionada en y por  la Unión Soviética para cursar estudios en el exclusivo Instituto de Matemática Steklov,  como lo fueron, por ejemplo, los cubanos Guillermo López Lagomasino  y Andrés Fraguela Collar, de los cuales fui  condiscípulo.

El  dominio del idioma ruso  que tenía Conchita era tal  que tradujo del idioma ruso al idioma  español el libro Historia de las Matemáticas , de la autoría de  K. Ribnikov. publicado por  la  prestigiosa Editorial Mir  de Moscú.

Mis más sinceras condoloncias  a sus hermanos José, mi amigo y compañero del equipo de natación de  la entonces  Escuela de Matemática,  a  su hermano jimagua Pablo, el cual estudió Física,  y a  Rolando (Roly),  así como  a su viudo,  el Dr. C. Carlos Sánchez Fernández y a su descendencia.

En Paz Descanse nuestra querida y admirada Conchita y que la Esperanza Cristiana  fortalezca  a todos aquellos   que  sufren por su partida hacia la Casa del Padre. Para los matemáticos no creyentes queda, entre otras esperanzas, que sea realidad el Universo de Kurt Gödel, del cual expongo algunos elementos  en este posts.


Pueden conocer algunos datos biográficos más de Conchita  en  Ecured

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Comentario de Abel Castro Figueroa.

Soy del año intermedio entre Pedro Pablo y Conchita, y uno de los alumnos de Análisis Matemático de la última. Para los que leen este blog y no son matemáticos comento que el Análisis Matemático viene a ser el Cálculo expuesto con rigor, con demostraciones de todas las propiedades y teoremas.

La matemática tiene una característica que no comparte con otras ramas del saber, digamos con la medicina: quien estudia algún tema matemático necesita una cantidad de memoria mínima, casi nula. Después de las tablas de multiplicar yo no sabría decir cuándo necesité memorizar algo. Lo que se necesita es poder entender, y si es necesario, desentrañar lo que estudia. Una vez logrado eso, el asunto, por extraño que pueda parecer y abstracto que sea, se incorpora al conocimiento porque resulta natural, se queda con uno. Más bien se siente que tiene que ser así y que no puede ser de otro modo. No incluyo ejemplos porque sé que este blog lo leen personas sin formación en matemáticas no elementales.

            Es evidente que Conchita tenía esa virtud en grado sumo. Cuando en alguna rara vez se le detenía el hilo de una demostración, decía, regresando al inicio: vamos a ver… A tiene que ser B; B, por supuesto, tiene esta propiedad… y seguía con toda facilidad el hilo hasta el final, razonando, no memorizando.

            También asistí a algún seminario sobre Teoría de Funciones donde ella expuso sobre el tema de conjuntos pico (peak set) de una función perteneciente a determinada álgebra de funciones, y para ella, en el sentido de posible dificultad, era lo mismo; expuso con sencillez y claridad, tal y como en sus clases.

            Aquí conviene aclarar otra de las afirmaciones de Pedro Pablo, que yo comparto: que Conchita hubiera alcanzado el Doctorado en Ciencias si no hubiese tenido que enfrentarse a su maternidad y ser cabeza de un hogar. Este es un doctorado de nivel superior (no un segundo doctorado en el sentido de otro, sino superior, y que en cierto sentido engloba al primero). Este nivel no existe en la mayoría de los países, pero sí en Francia y lo que era entonces la URSS. Tenemos cinco matemáticos cubanos con ese grado. También pudo haberlo sido el ya fallecido Bustamante, pero se había radicado en México. Por cierto, en ese país viven cuatro de los cinco; el otro en España. Algunos ya jubilados, pero como me diría alguna vez el mismo Pedro Pablo, eso no se lo puede quitar nadie. En este mismo blog hay entradas donde se habla de ellos.

Abundando sobre las capacidades de Conchita escribo un comentario que me hizo precisamente uno de esos doctores en ciencias, y al que recuerdo llamé Patriarca de las matemáticas en el occidente de Cuba: Miguel Jiménez. En cierta época unos brillantes matemáticos de París visitaban La Habana para impartir cursos de Postgrado, y uno de ellos fue el de Teoría de la Medida. En ellos dos, en Jiménez y en Conchita fue que había pensado quien impartía el curso (probablemente Marie Duffló) para que lo redactaran. Escogieron a Jiménez por razones circunstanciales, pero estaba claro que él y Conchita eran los que mejor habían asimilado el curso.

            En los últimos años, Conchita también hizo contribuciones a la historia de las matemáticas en Cuba donde se puede constatar igualmente su rigor. Desde España mi humilde reconocimiento y el recuerdo de su magnífica labor.

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Tomado de https://www.cibercuba.com/

Fallece Concepción Valdés Castro, primera cubana doctora en Ciencias Matemáticas

Dra. Concepción Valdés CastroFoto © Facebook/Universidad de La Habana - UH

Por Redacción de CiberCuba

29 Julio, 2026

La Universidad de La Habana informó este miércoles del fallecimiento de Concepción Valdés Castro, Profesora Emérita de esa institución y primera mujer cubana en alcanzar el grado de Doctora en Ciencias Matemáticas.

«La comunidad universitaria lamenta profundamente la partida de la Dra. Concepción Valdés Castro, figura esencial en la enseñanza de la Matemática en Cuba», expresó la institución al comunicar la noticia en sus redes sociales.

La institución destacó que «su magisterio se distinguió por el rigor intelectual, la pasión por enseñar y la vocación de servicio a la educación superior cubana».

«A sus familiares, colegas, discípulos y amigos, extendemos nuestro más sentido pésame, seguros de que su legado permanecerá vivo en cada aula, en cada libro y en cada profesional formado bajo su guía», concluyó la Universidad de La Habana.

Valdés Castro, nacida en 1946, falleció el domingo pasado durante un vuelo entre Panamá y La Habana, cuando regresaba de participar en la Reunión Latinoamericana de Matemática Educativa, celebrada en Santo Domingo, República Dominicana.

Cursó la enseñanza media superior en el Instituto de la Víbora e ingresó en la Universidad de La Habana durante los primeros años de la década de 1960.

Formó parte del segundo grupo de graduados tras la Reforma Universitaria y comenzó a impartir conferencias a estudiantes de cursos inferiores cuando apenas cursaba el segundo año, debido a la escasez de profesores.

En 1976 obtuvo el Doctorado en Ciencias Matemáticas en la Universidad Estatal de Moscú M. V. Lomonósov, convirtiéndose en la primera cubana en alcanzar ese grado científico en la disciplina.

Dedicó más de cinco décadas a la docencia, la investigación y la formación de generaciones de matemáticos, principalmente desde las aulas de la Universidad de La Habana.

Su trabajo académico se concentró especialmente en el Análisis Matemático, con investigaciones relacionadas también con la Teoría de Colas y la Fiabilidad.

La Universidad de La Habana la identificó además como fundadora de la carrera de Matemática en Cuba.

Su trayectoria estuvo estrechamente vinculada a los primeros años de esa especialidad: comenzó como alumna ayudante y posteriormente integró el claustro de la actual Facultad de Matemática y Computación.

Junto con el matemático Carlos Sánchez Fernández, su esposo y compañero de vida, desarrolló una amplia obra pedagógica y de divulgación sobre la historia de las matemáticas.

Entre los libros de los que fue coautora figuran Los Bernoulli: geómetras y viajeros, Las funciones: un paseo por su historia, De los Bernoulli a los Bourbaki: una historia del arte y la ciencia del cálculo y Kolmogórov: el zar del azar.

Entre los reconocimientos recibidos durante su carrera destacan el Premio Sofía Kovalevskaya, en la categoría Trabajo de toda una vida, y el Premio Raimundo Reguera, destinado a distinguir aportes sobresalientes en el campo de la Matemática.

Valdés Castro recibió el Premio Sofía Kovalevskaya en marzo de 2023, durante una ceremonia celebrada en el Aula Magna de la Universidad de La Habana.

Su fallecimiento se suma al de otras figuras académicas cubanas que la comunidad universitaria ha lamentado en los últimos meses.

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Preguntas frecuentes sobre el legado de Concepción Valdés Castro

CiberCuba te lo explica:

¿Quién fue Concepción Valdés Castro y cuál fue su aporte a la Matemática en Cuba?

Concepción Valdés Castro fue la primera mujer cubana en obtener el grado de Doctora en Ciencias Matemáticas, destacándose como una figura esencial en la enseñanza y desarrollo de la Matemática en Cuba. Dedicó más de cinco décadas a la docencia, investigación y formación de matemáticos, contribuyendo significativamente con obras y publicaciones en el ámbito académico cubano.

¿Cuáles fueron algunos de los reconocimientos que recibió Concepción Valdés Castro a lo largo de su carrera?

Entre los reconocimientos que recibió destacan el Premio Sofía Kovalevskaya y el Premio Raimundo Reguera, ambos otorgados por la Sociedad Cubana de Matemática y Computación. Estos premios destacan su contribución de toda una vida a la Matemática en Cuba y su papel como pionera en el ámbito académico.

¿Qué legado dejó Concepción Valdés Castro en la educación superior cubana?

Concepción Valdés Castro dejó un legado significativo en la educación superior cubana a través de su rigor intelectual, pasión por la enseñanza y vocación de servicio. Fue fundadora de la carrera de Matemática en la Universidad de La Habana y autora de textos de referencia utilizados en la enseñanza superior, lo que asegura que su impacto perdurará en futuras generaciones de matemáticos.

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Fotos  tomadas en el Aula Magna de la Universidad de La Habana   en la celebración  del  Aniversario 45 de la Sociedad Cubana de Matemática y Computació, la cual fue  llevada a cabo en octubre del 2023.


La Dra Concepción Valdés Castro y su esposo el Dr. C. Carlos Sánchez Fernández en el evento sobre Matemática Educativa titulado  RELME 39, celebrado del 20 al 24 de julio de 2026 en República Dominicana; el infarto que provocó el deceso de Conchita  ocurrió en uno de los vuelos  para  regresar a Cuba ya que la ruta de regreso era República Dominicana -- Panamá -- Cuba..

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Universo de Gödel

¿De qué se trata el famoso Universo de Gödel?

Kurt Gödel era un lógico matemático que en búsqueda de soluciones para las ecuaciones de Einstein se topó con una idea extremadamente extraña y loca... 

Albert Einstein y Kurt Gödel 


¿En qué consiste? 

Este hombre parte de la base de que el universo completo se encuentra en rotación constante, como quien enciende una licuadora espacio-temporal y la fuerza centrifuga arrastra todo hacia el centro, para posteriormente volver a la rotación lo que haría que en algún momento volviera a llegar al centro y seguir con el ciclo repetitivo. 

Con base en esto, argumenta que tomando una nave espacial en este tipo de universo podríamos viajar entre dos puntos cualesquiera del espacio y el tiempo, sin importar la distancia o el periodo de tiempo, cualquier suceso podría ser visitado.

"Para un universo de nuestras dimensiones, por ejemplo Gödel calculó que tendría que rotar una vez cada 70.000 millones de años y el radio mínimo para el viaje en el tiempo sería de 16.000 millones de años luz. Sin embargo, para viajar atrás en el tiempo, uno tendría que viajar justo debajo de la velocidad de la luz. 

Fuente: 

Kaku, M. (2005), Parallel Worlds. Girona, España. Ediciones Atlanta, S.L.
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Dagoberto Valdés Hernández desde Cuba: EL DAÑO ANTROPOLÓGICO EN CUBA: CONCEPTO, EQUÍVOCOS Y SANACIÓN

 
Tomado de https://centroconvivencia.org/

EL DAÑO ANTROPOLÓGICO EN CUBA: CONCEPTO, EQUÍVOCOS Y SANACIÓN

Por Dagoberto Valdés Hernández

27 de julio, 2026

Cada vez se toma más conciencia de lo difícil que será la sanación del daño antropológico que, sin duda, es el desastre más profundo y duradero que ha causado el totalitarismo comunista en Cuba.

Incluso, algunos, sin haber estudiado el tema, expresan que es tan grave el daño que es irreversible, que no es posible su sanación. En esta columna quisiera compartir parte del fruto de mi tesis doctoral sobre: “El daño antropológico y su sanación en Cuba” que ha sido ya publicada y puede se adquirida en Amazon.

Considero que estas aclaraciones pudieran ayudar a rectificar tempranamente algunos errores que, como en todo concepto nuevo, acompañan a su divulgación.

El concepto

Creo que lo primero es recordar y fijar el concepto al que hemos arribado en la investigación doctoral:

“El daño antropológico causado por el totalitarismo en Cuba es el debilitamiento, la lesión o el quebranto, de las facultades cognitiva, afectiva y volitiva, así como de las dimensiones ética, social y espiritual de la persona humana, todas o en parte, según sea la profundidad del deterioro o trastorno causado, no obstante, subsistir siempre la esencia de la persona humana y su dignidad” (Valdés, D. 2019).

Es bueno precisar, aquí, aún más, lo que se ha identificado en dicho concepto:

– El daño tiene tres grados de profundidad: debilitamiento, lesión o quebranto. No todas las personas han sufrido igual gravedad del daño. No todas sanarán igual.

– El daño se inflige sobre alguna o todas las tres facultades de la persona humana: cognitiva, emotiva y volitiva. No todas las personas han sufrido igual daño en su facultad de pensar, sentir y actuar. En ocasiones notamos la dificultad para pensar con cabeza propia y constatamos el adormecimiento de la conciencia crítica y el discernimiento. Además, se aprecia la falta de la necesaria inteligencia emocional y el ablandamiento de la fuerza de voluntad y la falta de perseverancia en el buen obrar.

– El daño también puede impactar en las tres dimensiones de la persona humana: ética personal, convivencia social y desarrollo espiritual-trascendente.

– Sin embargo, en el mismo concepto se precisa claramente que, a pesar de todas las lesiones que pueda ocasionar el daño antropológico: “subsiste siempre la esencia de la persona humana y su dignidad.”

Equívocos e inexactitudes

Con frecuencia nos encontramos que la divulgación y el uso del término daño antropológico ha estado mezclado con algunos equívocos e inexactitudes como son:

– Que el daño antropológico alcanza a la esencia y a la dignidad de la persona dañada. Esto es un error que ignora lo dicho en el mismo concepto y que puede traer gravísimas consecuencias como los crímenes de lesa humanidad, el exterminio y las violaciones de los derechos humanos inalienables, por la falsa consideración de que, por estar dañada o quebrantada gravemente, la persona pierde su esencia, su “ser” humano y su dignidad inviolable.

– Otra inexactitud ha sido considerar que, por haberse acotado esta investigación al daño antropológico causado por el totalitarismo en Cuba, no existe en otros sistemas, épocas históricas o lugares geográficos. Debe quedar claro que acotar un fenómeno, causa, tiempo y lugar para investigar si ha habido un daño a la persona humana, no es excluyente ni niega que pueda haber otro tipo de daños en otros sistemas sociopolíticos, en otros países y en otras épocas de la historia de la Humanidad. Y, por el contrario, afirmar la existencia de fenómenos similares en otros lugares y sistemas no niega ni justifica la existencia en Cuba concretamente bajo este sistema.

– Otro equívoco pudiera ser considerar que el daño a la persona del cubano haya comenzado solo o exclusivamente con la aparición del sistema totalitario en Cuba. Es evidente que las etapas y sistemas anteriores dejaron su propia huella negativa pero eso ni niega ni justifica el daño que ha causado el actual régimen y que especificamos al estudiar las causas y consecuencias que distinguen a este tipo de daño antropológico.

– Otro error sería confundir o identificar las causas y consecuencias del daño antropológico con rasgos de la identidad e idiosincrasia del cubano: “es que somos así”, “es que esos daños forman parte de nuestro “ethos“, de nuestro “ser” cubanos. Falso, porque si es daño no es identitario, aunque todas las identidades, culturas e idiosincrasias, por ser precisamente humanas, son limitadas e imperfectas. Una realidad es esa imperfección, y otra realidad es un daño infligido desde fuera de la persona humana por un sistema político, económico y social que va contra la naturaleza humana, niega la verdad, establece la vida en la mentira, en la posverdad, reescribe la historia y establece un control totalitario sobre todos y cada uno de los ámbitos en los que vive y se desarrolla la persona.

– Y, por último y más grave, sería considerar que el daño antropológico es irreparable, irreversible, condenándonos a la fatalidad del fracaso de la condición humana.

La sanación

Nada más lejos de nuestra investigación: precisamente consideramos que la “subsistencia de la esencia y la dignidad de toda persona humana” es el principal fundamento y el punto de partida de las tres etapas de la recuperación del daño antropológico:

1. La conversión antropológica: que es la toma de conciencia de que hemos sido dañados, el discernimiento de en qué facultades y dimensiones hemos sido dañados, y la toma de decisión de que queremos cambiar y sanarnos.

2. La sanación antropológica: que es una “sanación in radice“, desde la raíz, eliminando las causas que provocaron el daño, buscando los remedios éticos, cívicos y espirituales que contribuyan a sanar las consecuencias del daño.

3. Avanzar hacia un desarrollo humano integral mediante un proceso educativo personal y comunitario que afiance las vivencias de un proyecto humano y nacional: personalista, ético, social y trascendente, como nos legaron Varela y Martí.

Estas propuestas son una posible hoja de ruta para la sanación del daño antropológico causado por el totalitarismo en Cuba.

La familia, la Iglesia y los demás espacios y proyectos educativos tienen una enorme y gravísima responsabilidad de animar, custodiar y garantizar una profunda y duradera sanación del daño antropológico para que este no sea obstáculo para vivir en libertad, democracia y progreso material, moral y espiritual.

Cuba lo merece.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.

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Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).

Doctor en Humanidades por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.

Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.

Ingeniero agrónomo.

Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 20a17.

Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.

Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006.

Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.

Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.

Director del Centro de Estudios Convivencia (CEC). Reside en Pinar del Río.

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miércoles, julio 29, 2026

Sobre Cuba: GAESA cambia de piel: la estrategia para intentar sobrevivir a las sanciones del Presidente Donald Trump

GAESA cambia de piel: la estrategia para intentar sobrevivir a las sanciones de Trump

Por Equipo de Investigación CubaNet

Julio 27, 2026

El pasado jueves, 23 de julio, el Departamento de Estado de Estados Unidos sancionó al fondo de  inversión CEIBA  Investments Limited por sus negocios con el régimen cubano. Junto con la designación, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) emitió varias licencias generales que autorizan temporalmente el cierre ordenado de transacciones con CEIBA y con las empresas en las que posea, directa o indirectamente, al menos el 50% de participación.

La decisión supone un duro golpe para uno de los principales  inversionistas extranjeros en el mercado inmobiliario cubano y estrecha aún más el cerco financiero sobre La Habana. En momentos en que el régimen busca desesperadamente atraer capital extranjero para aliviar su crisis económica, Washington acaba de poner en la mira a uno de sus socios más valiosos y a una de las vías con las que aspiraba a seguir captando inversión. Inversión

La relevancia de CEIBA para el régimen va mucho más allá de un simple fondo de inversión. Mientras el Gobierno cubano anunciaba en junio un paquete de 176 medidas para intentar rescatar una economía al borde del colapso —entre ellas la autorización para vender activos y propiedades estatales—, una operación de mucho mayor calado ya se había prácticamente consumado.

Más de un mes antes, el 22 de abril, habían concluido las negociaciones con la Inmobiliaria Monte Barreto S.A. (IMB), una de las empresas más importantes de la Corporación CIMEX S.A. y propietaria del emblemático Miramar Trade Center, el complejo de negocios más grande de la Isla. Finalmente, la transferencia accionaria se completó el 4 de junio, cuando IMB dejó de pertenecer al Grupo de Administración Empresarial de las Fuerzas Armadas (GAESA) y pasó a manos de CEIBA, un fondo registrado en Guernsey, sancionado por Washington apenas el 23 de julio pasado.

Hasta el 4 de junio, CEIBA poseía el 49% de las acciones de IMB. Ese día GAESA le cedió oficialmente el resto.

Así se concretó el primer traspaso total de un activo estratégico de CIMEX, una empresa integrada al entramado económico de GAESA.

A simple vista, podría parecer una operación más de inversión extranjera, pero testimonios obtenidos por CubaNet apuntan en otras direcciones.

La venta de Monte Barreto no sería un caso aislado. Según dos fuentes de alto nivel dentro de CIMEX y un funcionario del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (MINCEX), consultados bajo condición de anonimato por temor a represalias, la operación forma parte del inicio de una profunda reorganización de GAESA.

El objetivo sería desprenderse, al menos formalmente, de parte de sus activos para protegerlos del creciente impacto de las sanciones impuestas por la Administración de Donald Trump y de un eventual endurecimiento de las medidas financieras contra el conglomerado militar.

Sin embargo, lo que aseguran las fuentes consultadas es que no se están deshaciendo de las empresas; las están moviendo de lugar para no perder el control sobre los negocios más rentables de la Isla.

Una de las piezas centrales de esa estrategia sería CEIBA, una compañía que mantiene vínculos de décadas con el Estado cubano.

Hasta ahora, el conglomerado militar había privilegiado empresas mixtas o contratos de administración con inversionistas extranjeros. La cesión completa de una compañía de esta magnitud marca un precedente inédito. Y podría ser apenas el comienzo. Dirección

Tres fuentes consultadas por CubaNet aseguran que otros activos administrados por GAESA podrían seguir el mismo camino en los próximos meses. Entre ellos figuran empresas inmobiliarias, instalaciones vinculadas a la Zona Especial de Desarrollo Mariel e incluso decenas de hoteles gestionados por la cadena española Meliá Hotels International.

Esta estrategia apunta a que GAESA no estaría vendiendo su patrimonio para retirarse realmente de la economía cubana, como intenta aparentar.

CEIBA, una empresa con muchos intereses en Cuba

Si la adquisición de Monte Barreto, propietaria y operadora del Miramar Trade Center, fuera una operación ordinaria entre una empresa cubana y un inversionista extranjero, probablemente no habría mucho más que contar. Pero el nuevo dueño no es un actor cualquiera y su relación con Cuba es de larga data.

CEIBA aparece registrada en Guernsey, una isla y dependencia de la Corona británica ubicada en el Canal de la Mancha, frente a la costa de Francia, con un régimen tributario favorable que la ha convertido en centro financiero offshore.

Desde su creación, se ha presentado como un fondo internacional especializado en  inversiones en la Isla, específicamente en bienes raíces comerciales y en el sector turístico. De ahí que no resulta extraño que GAESA, con la que CEIBA ha trabajado durante años, le haya cedido la propiedad. Sin embargo, varias fuentes consultadas por este medio apuntan que la elección de CEIBA se explica también en la relación de cercanía y confianza con el régimen cubano.

Para un exfuncionario de la Embajada de Cuba en el Reino Unido, que trabajó en los años en los que fue creada la empresa, el objetivo con este traspaso podría ser “mantener el control en favor del Gobierno cubano”.

Según su testimonio, el proyecto comenzó a tomar forma entre finales de los años 90 y principios de los 2000, cuando La Habana buscaba nuevas fórmulas para captar inversiones internacionales tras el colapso del bloque soviético. La idea, explica el exfuncionario, era crear un vehículo capaz de atraer capital extranjero, pero administrado por personas de confianza para el régimen.

El nombre inicial de la empresa fue Beta Gran Caribe Fund Limited. Desde 2001 su principal gestor ha sido el abogado neerlandés Sebastiaan Berger, quien se mantiene dirigiendo el fondo en la actualidad y es un personaje recurrente en esta historia.

Un año después, la corporación fue rebautizada como CEIBA, el árbol de profundo arraigo en la cultura cubana, venerado por muchos y símbolo de la fundación de La Habana.

Asimismo, es un árbol conocido por su amplia y profunda maraña de raíces, lo que casualmente describe la estructura oculta, subterránea, con la que operan los militares cubanos para evadir el escrutinio público y el embargo. GAESA ha operado por décadas sin transparentar ninguna de sus acciones y, justo ahora, con las circunstancias adversas que ha traído la Administración Trump, necesita camuflarse mejor. Militar

Según el exdiplomático consultado, desde sus inicios las operaciones de CEIBA, al igual que las del Havin Bank, eran seguidas desde cerca por la representación cubana en Londres.

Tanto CEIBA y el Havin Bank como CIMEX (GAESA) serían, tal como lo describe un funcionario del Ministerio de Comercio Exterior y la  Inversión Extranjera, “un mismo sistema endogámico donde cada elemento está en función de un objetivo”. Ese objetivo es, para la fuente, asegurar el control del régimen, aunque “parezcan, con toda intención, entidades independientes”.

Según las fuentes consultadas, la operación con Monte Barreto no supondría entregar el control a un actor externo e inexplorado, sino trasladarlo hacia una estructura conocida por los propios militares cubanos.

Este argumento lo refuta Berger, quien asegura que la empresa extranjera posee el control completo sobre todas las operaciones y no consulta al Estado cubano ni a ninguna otra entidad. “No hay consejeros cubanos en su consejo de administración (todos dimitieron el 4 de junio de 2026) e IMB goza de plena autonomía, incluso en lo relativo a la contratación y remuneración de sus empleados”, dijo el abogado a CubaNet.

De hecho, el gestor de inversiones argumentó que esta transacción sería una muestra de cómo las cosas ahora sí están cambiando en Cuba, una opinión que evidentemente no comparte el Gobierno de Estados Unidos, que acaba de sancionar a la compañía.

Tras la designación, Ceiba rechazó públicamente la interpretación de Washington. En un comunicado difundido el pasado viernes, 24 de julio, la compañía sostuvo que la adquisición del 51% restante de Monte Barreto fue negociada en condiciones de mercado, se financió con fondos de la propia inmobiliaria y se completó dentro del plazo establecido para poner fin a sus relaciones comerciales con GAESA. CEIBA calificó la sanción como un error y negó que la transacción tuviera como propósito proteger activos o flujos de ingresos del conglomerado militar. Además, anunció que solicitará a la Oficina de Control de Activos Extranjeros y al Departamento de Estado su exclusión de la lista de personas bloqueadas.

¿Una venta en la que el dinero nunca salió del sistema?

Hasta aquí, la operación de venta podía interpretarse como una maniobra del Estado cubano para obtener liquidez en medio de la crisis  económica. Sin embargo, un reporte revela un detalle curioso que fue confirmado a CubaNet por el propio Berger. Economía

La operación no requirió aportaciones de efectivo por parte de CEIBA. Para la adquisición total de las acciones, la empresa utilizó los propios recursos generados por Monte Barreto: reservas acumuladas, dividendos no distribuidos y otros fondos que ya pertenecían a la inmobiliaria.

En otras palabras, la empresa fue comprada utilizando su propio dinero.

Para un funcionario de CIMEX entrevistado por CubaNet bajo condición de anonimato, ese detalle demostraría que el objetivo de la operación no era principalmente obtener recursos frescos para el Estado o atraer nuevos inversores. “No era necesario”, advierte. “El acuerdo fue una pantalla”.

Berger respondió que tales afirmaciones sobre la adquisición de IMB son “rotundamente falsas”.

Sin embargo, múltiples fuentes al interior de ministerios cubanos insisten en que el traspaso forma parte de una estrategia mucho más amplia, que apenas comienza.

La hipótesis coincide con la información aportada por otros dos expertos consultados para esta investigación, que describen el mismo fenómeno utilizando palabras distintas: reorganización, mutación, reestructuración. Pero el objetivo sería el mismo: una puerta giratoria que permita reducir la exposición directa de GAESA ante futuras sanciones internacionales.

Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el conglomerado militar se ha convertido nuevamente en uno de los principales objetivos de la política estadounidense hacia Cuba. Las sanciones financieras, las restricciones a empresas vinculadas con los militares y la posibilidad de nuevas medidas han incrementado los riesgos para quienes mantienen negocios con compañías controladas por las Fuerzas Armadas.

En ese contexto, desprenderse formalmente de determinados activos podría ofrecer una ventaja.

Si las propiedades aparecen registradas a nombre de empresas extranjeras aparentemente independientes, el costo político y jurídico de nuevas sanciones baja. Al menos, esa es la lógica que describen las fuentes consultadas por CubaNet, las cuales apuntan a que más empresas seguirán el mismo camino.

Monte Barreto sería solo el primer paso

Lo ocurrido con el Miramar Trade Center y la inmobiliaria no es un caso aislado. Fuentes vinculadas a distintos niveles de la estructura empresarial del régimen aseguran que otros activos estratégicos de GAESA podrían seguir el mismo camino en los próximos meses. Entre ellos mencionan otras empresas inmobiliarias, proyectos asociados a la Zona Especial de Desarrollo Mariel y una parte importante de la infraestructura hotelera administrada por cadenas extranjeras. Militar

Uno de los casos más avanzados sería el de Meliá Hotels International.

Dentro de la cadena española hay fuentes que advierten que varios de sus principales directivos han viajado recientemente a Cuba para acelerar negociaciones relacionadas con la adquisición de activos que hasta ahora la compañía solo administraba en nombre del Estado cubano.

Aunque este mes la compañía anunció oficialmente el cese de sus operaciones en Cuba, las conversaciones incluirían alrededor de una treintena de hoteles e inmuebles, cuya propiedad continúa en manos del Estado. Los funcionarios consultados sostienen que Meliá podría replicar la fórmula de CEIBA y adquirir el control y la propiedad total de varios de sus negocios en Cuba.

Precisamente, cuando se habla de Meliá, el camino también conduce al fondo de  inversión inglés.

Ya en 2018 ambas compañías habían anunciado un ambicioso programa conjunto de  inversiones durante la Feria Internacional de Turismo (FITCuba).

Cinco meses después, la Bolsa de Valores de Londres (London Stock Exchange) dio la bienvenida a CEIBA, convirtiéndola en el primer fondo enfocado en Cuba que cotizaba en ese mercado. A la ceremonia, por cierto, estuvo presente el personal diplomático cubano en Londres.

Ceiba recaudó 30 millones de libras (39 millones de dólares) mediante la emisión inicial de nuevas acciones. Tras este éxito, su empresa mixta TosCuba inició la construcción del hotel Meliá Trinidad Península, operado por Meliá Hotels International. Dirección

Un exdirectivo cubano de Meliá, que aceptó hablar con CubaNet, asegura que la presencia de una marca internacional en la Isla fue determinante para atraer inversionistas a CEIBA. Meliá dejó de ser simplemente un operador hotelero y se convirtió en una pieza esencial de la estructura de negocios de CEIBA, “una parte inseparable de su núcleo de proyección y estrategias de negocios”, afirma.

A través de la empresa conjunta HOMASI, ambos participan en un portafolio integrado por cinco hoteles: Meliá Habana, Meliá Las Américas, Meliá Varadero, Sol Palmeras y Meliá Trinidad.

El hombre que conecta muchas de las piezas

Si CEIBA fue concebida como una pieza esencial para este nuevo camino que ha tomado la inmobiliaria Monte Barreto, hay un nombre que aparece una y otra vez: Sebastiaan Berger.

El abogado neerlandés llegó a Cuba en 1996 como parte del equipo jurídico Trenité Van Doorne. Poco después fundó en La Habana el despacho Berger, Young and Associates, que con el paso de los años se convirtió en uno de los principales asesores legales de las  inversiones extranjeras en la Isla, donde residió hasta 2013.

Pero su papel va mucho más allá del de un abogado.

Berger figura como directivo o miembro de la junta en una extensa red de compañías relacionadas con CEIBA y, por tanto, con la Isla. Su nombre aparece asociado a sociedades registradas en Panamá, los Países Bajos, España y el Reino Unido vinculadas con la administración de propiedades inmobiliarias y complejos turísticos de gran envergadura en Cuba.

Berger también desempeñó un papel relevante en procesos que marcaron la relación financiera entre Cuba y el exterior. Por ejemplo, en 2008 publicó un exhaustivo libro con el marco legal para las empresas y personas interesadas en hacer negocios en Cuba.

Su presencia e influencia ―cuando de inversión extranjera en Cuba se trata― se mantienen hasta hoy y lo confirma la adquisición total de Monte Barreto.

Fue Berger quien presentó la propuesta de inversión para su aprobación al Consejo de Administración de CEIBA y quien lideró el equipo que implementó la transacción.

Todos los consultados creen que esa continuidad no es casual. Cuando uno sigue el rastro de Berger termina llegando siempre al mismo sitio: negocios estratégicos del Estado cubano.

Y es precisamente esa trayectoria la que ayuda a entender por qué, cuando GAESA decidió desprenderse de uno de sus activos más valiosos, la operación terminó en manos de una empresa dirigida por alguien que lleva casi 30 años trabajando junto al propio sistema. Militar

La lealtad que ha mostrado el abogado neerlandés sería un requisito indispensable porque, según sostienen los entrevistados, el objetivo nunca habría sido perder el control total de esos activos, sino mantenerlos bajo la administración de personas confiables.

La venta de Monte Barreto y otras transacciones en proceso marcan el inicio de una nueva etapa para GAESA. Más que una retirada, pareciera una transformación. Es la vieja nomenklatura cubana buscando la manera de blindar a sus descendientes, la nueva oligarquía. Sin embargo, la Administración Trump, con Marco Rubio como secretario de Estado, parece ir un paso adelante.

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Mario J. Pentón

27 julio, 2026

¡EXCLUSIVA! Así intenta GAESA esconder sus negocios para evadir las sanciones de Trump


Juan Manuel Cao Live

24 de julio, 2026

El periodista Mario Pentón invitado en CaoLive discute las últimas decisiones de Washington.


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