domingo, febrero 08, 2026

Aqui se profundiza en la posición que tuvieron algunos relevantes patriotas cubanos respecto al anexionismo cubano del siglo XIX


El Matarrelatos

30 de enero, 2026

¿Céspedes pidió la anexión a EE.UU? La CARTA OFICIAL que tus Maestros te OCULTARON (1869)



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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Carlos Manuel de Céspedes y López del Castillo no fue anexionista pese a su firma en algunos documentos.

 De una entrevista realizada años después por un corresponsal extranjero a Céspedes y publicada en La Independencia, nos ayude a ganar en claridad sobre este punto:

Al estallar la guerra había indudablemente una gran mayoría del pueblo en favor de la anexión de la isla a los Estados Unidos. Nunca fui muy partidario de esta medida aunque nunca me opuse a ella; pero yo soy uno entre muchos centenares de miles. El pueblo y el ejército en un tiempo hicieron en el Camagüey una demostración con el objeto de ventilar la doctrina de la anexión. Se adoptaron resoluciones, se apoyaron y se enviaron a la Cámara de Diputados que se hallaba allí en sesión. La Cámara adoptó unánimemente la resolución en favor de la anexión. El documento que inmediatamente se llenó de más de mil firmas del pueblo se envió a Nueva York para que se remitiera a Washington...74

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 ARTICULOS  Y FRAGMENTOS DE ARTÍCULOS  PERTENECIENTES A  LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO 

CARTAS CASI SIEMPRE IGNORADAS DEL ANEXIONISMO CUBANO EN EL SIGLO XIX

(Este artículo fue publicado en Baracutey Cubano al menos en el año 2010)

( Muy breve fragmento de mi ensayo Ecos de Una Extraña Petición, Mención del Concurso Vitral 2000, concurso de la revista del mismo nombre de la Diócesis de Pinar del Río; el premio quedó desierto ...por las bases del concurso de haber recibido el premio se tenía que publicar )

Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso

En el estudio del anexionismo cubano se ignoran muy frecuentemente las cartas proanexionistas de Carlos Manuel de Céspedes y de Ignacio Agramonte y se centraliza esa ideología en la figura de Narciso López. Algunos fragmentos de algunas de esas cartas de Céspedes se exponen a continuación:

1) A William Seward, secretario de Estado de los Estados Unidos del gobierno de Andrew Johnson, 24 de octubre 1868. Firmada por Céspedes, Pedro Figueredo, Bartolomé Masó y Francisco Maceo Osorio entre otros:

al acordarnos de que hay en América una nación grande y generosa, a la cual nos ligan importantísimas relaciones de comercio y grandes simpatías por sus sabias instituciones republicanas que nos han de servir de norma para formar las nuestras, no hemos dudado un solo momento en dirigirnos a ella, por conducto de su Ministro de Estado, a fin de que nos preste sus auxilios y nos ayude con su influencia para conquistar nuestra libertad, que no será dudoso ni extraño que después de habernos constituido en nación independiente formemos más tarde o más temprano una parte integrante de tan poderosos Estados, porque los pueblos de América están llamados a formar una sola nación y a ser la admiración y el asombro del mundo entero.68

2) Al agente del Gobierno en Armas en Estados Unidos, el 2 de enero de 1869:

V. comprenderá que en la mente de la mayoría de los cubanos, de los que se precian de conocer nuestra situación social, esta siempre fija la idea de esa anexión como último recurso para no caer en el abismo de males en que según ellos nos lanzaría una encarnizada guerra de razas; y como a eso agregan, que conocen la índole y el carácter de los dependientes de España, nacidos en América y tan dados a formar partidos y a sostener ambiciones, argumento que tiene aquí muchos partidarios que lo apoyan, es conveniente indagar el espíritu de ese Gobierno sobre el particular para poder dirigir en todo caso la marcha de los acontecimientos.69

Según Leuchsenring, en la página 120 de la obra citada, al día siguiente Céspedes demandó del Presidente Grant ayuda para arrancar la Isla de la dominación española e incorporarla como un estado más de la Unión Norteamericana .

3) Circular a los mandos, con motivo del nombramiento de Thomas Jordan, como jefe de operaciones de Camagüey; mediados de 1869.

[Cuento con] que usted con su conocimiento y su voluntad coadyuvará por cuantos medios le sugiera su amor a la patria, a que llevemos a feliz término la consolidación de nuestro gobierno, haciendo conservar el necesario equilibrio de los diferentes poderes que lo constituyen, para que mañana podamos ser dignos de entrar a formar parte de la Gran República Americana que hemos tomado por modelo, y a la cual hemos propuesto ya nuestra anexión...70

La proposición de la que se habla en el fragmento anterior es el acuerdo de la Cámara de Representantes, acuerdo aprobado por unanimidad (y posteriormente firmado por Céspedes), que planteaba:

Hacer presente al Gobierno y al pueblo de los Estados Unidos, que este es realmente, en su entender, el voto unánime de los cubanos y que si la guerra actual permitiese que se acudiera al sufragio universal, único medio de que la anexión legítimamente se verificara, esta se realizaría sin demora.71

Este acuerdo no fue entregado por José Morales Lemus, ministro de la República en Armas en Estados Unidos, al presidente Grant, pero no se puede inferir de esto que Grant desconoció de esas intenciones del Gobierno en Armas.

Existieron antecedentes de este acuerdo muy cercanos en el tiempo: las cartas de la Asamblea del Centro al presidente Grant y al general Banks del 6 de abril de 1869. De estas cartas mostraremos respectivamente un fragmento:

Parece que la Providencia ha hecho coincidir estos acontecimientos con la exaltación al Poder del partido radical que representáis, porque sin el apoyo que de ese partido aguardamos, puestos en lucha los cubanos con un enemigo sanguinario, feroz, desesperado y fuerte, si se consideran nuestros recursos para la guerra vencerán ( los cubanos ) si, que siempre vence el que prefiere la muerte a la servidumbre, pero Cuba quedara desolada, asesinados nuestros hijos y nuestras mujeres por el infame gobierno que combatimos, y cuando según el deseo bien manifiesto de nuestro pueblo, la estrella solitaria que hoy nos sirve de bandera, fuera a colocarse entre las que resplandecen en la de los Estados Unidos, sería una estrella pálida y sin valor.72

Después de agradecer a Banks la resolución presentada por él en el Congreso, la cual autorizaba al Presidente de los Estados Unidos a reconocer la independencia de Cuba, se lee:

Cuba desea después de conseguir su libertad, figurar entre los Estados de la gran República; así nos atrevemos a asegurarlo interpretando el sentimiento general . Puede Ud. estar seguro que si los E.U. no se apresuran a proporcionarnos sus valiosos auxilios, una larga guerra mantenida con un enemigo que conociendo su impotencia tala y destruye los campos que ya no volverá a poseer, ha de cubrir de ruinas nuestro hermoso país. A la gran República, como defensora de la libertad, como Nación a cuyos brazos nos lanzaremos terminada la guerra, y como protectora de los destinos de América, le corresponde en rigor, dar con su influjo un término inmediato a esta terrible contienda.73

Estas cartas pueden leerse íntegramente en el libro de Juan J. Pastrana, editado en Cuba en 1974, sobre documentos y cartas relacionados con Ignacio Agramonte, uno de los firmantes del mencionado acuerdo y de las mencionadas cartas de la Asamblea del Centro.

No obstante el contenido de las cartas citadas de Céspedes, es preciso y justo decir que el Padre de la Patria no fue un ferviente defensor de la anexión a ultranza, pero plantear, que esos planteamientos fueron bien de carácter coyuntural por algunas situaciones en el desarrollo de la guerra o producto de un sentido de integración de toda la América en un estado, o como resultado de las mayoritarias fuerzas anexionistas camagüeyanas presentes en la Asamblea de Guáimaro es hablando popular y gráficamente: " tratar de tapar el sol con un dedo"; para ya no opinar sobre el criterio de que esas fueron veleidades. Un argumento más sólido en contra de la sinceridad de los escritos de Céspedes a favor de la anexión puede ser el siguiente fragmento, escrito por Céspedes en 1869 a la emigración cubana en E.U., citado por Ramiro Guerra en su obra La Guerra de los Diez Años : Todo se pierde si ustedes no me ayudan con un esfuerzo poderoso. Vengan Yanquis, vengan demonios, venga el infierno entero en nuestra ayuda, con tal que de que venga alguien. Después haremos con los que nos ayuden lo que ahora hacemos con los españoles.

El anexionismo de esos años es un anexionismo liberal democrático y no esclavista como del que había sido portador años antes el general venezolano Narciso López, el histórico chivo expiatorio del movimiento anexionista, por sus relaciones conspirativas con los esclavistas de los estados sureños de Norteamérica; aunque debo de aclarar, que ya desde los tiempos de Narciso López, el núcleo anexionista de Puerto Príncipe, el cual tenía ramificaciones en Oriente y era uno de los tres más importantes del país, estaba francamente inclinado por el modelo demo-republicano, capitalista y antiesclavista de los estados del Norte de la Unión Americana.

¿ En cuál de estos escritos de Céspedes se muestra su real posición con respecto a la anexión en esos dos primeros años de la guerra ?. Quizás el siguiente párrafo, extraído de una entrevista realizada años después por un corresponsal extranjero a Céspedes y publicada en La Independencia, nos ayude a ganar en claridad sobre este punto:

Al estallar la guerra había indudablemente una gran mayoría del pueblo en favor de la anexión de la isla a los Estados Unidos. Nunca fui muy partidario de esta medida aunque nunca me opuse a ella; pero yo soy uno entre muchos centenares de miles. El pueblo y el ejército en un tiempo hicieron en el Camagüey una demostración con el objeto de ventilar la doctrina de la anexión. Se adoptaron resoluciones, se apoyaron y se enviaron a la Cámara de Diputados que se hallaba allí en sesión. La Cámara adoptó unánimemente la resolución en favor de la anexión. El documento que inmediatamente se llenó de más de mil firmas del pueblo se envió a Nueva York para que se remitiera a Washington...74

El desprecio y el rechazo a esas intenciones cubanas por parte del Presidente norteamericano Ulises S. Grant, serían la razón fundamental de que en el futuro se descartara esa opción por muchos luchadores cubanos y de manera particular en Céspedes. José Martí tomaría muy en cuentas estas experiencias en la estrategia de preparación y desarrollo de la Guerra Necesaria.

Las razones que motivaron la solicitud y aprobación de la resolución en favor de la anexión podemos encontrarla en el tipo de gobierno que tenía España sobre Cuba y el prestigio que gozaban entre los cubanos, el gobierno y la sociedad norteamericana. El historiador Pedro Pablo Rodríguez plantea sobre esto lo siguiente:

Cuba fue probablemente uno de los primeros países hispanoamericanos, y de lo que hoy llamamos el Tercer mundo, en establecer un vínculo identificador de la modernidad con el modelo social estadounidense, al extremo de que -según avanzó el siglo pasado, y a diferencia de muchas de las naciones de la América española- las modernas sociedades europeas apenas fueron tomadas, en rigor, como los ejemplos por seguir75

Para los criollos, según el historiador Pedro Pablo Rodríguez, desde fines del siglo XVIII estaba muy claro que España, por su precario desarrollo fabril y los lastres remanentes del feudalismo en su vida y sicología social, no era un modelo de modernidad; al abordar el momento en que fueron desechados por los criollos los más avanzados modelos europeos de sociedad, el mencionado historiador plantea:

... hasta mediados del siglo [ siglo XIX ], Gran Bretaña y Francia -y en alguna medida ,Alemania- continuaron siendo los modelos de desarrollo, mientras que la España desgarrada por las discordias internas seguía viéndose como un país a la zaga de la propia colonia.76

y posteriormente señala que desde principios del siglo XIX ya los Estados Unidos eran observados con interés por los propietarios e intelectuales criollos:

.. en ambos sectores, de manera creciente y continua, la república norteamericana se fue convirtiendo en el horizonte común. La intelectualidad liberal se fue entusiasmando con el sistema político basado en el ejercicio de la democracia electoral, lo que, a su juicio, explicaba la estabilidad social y política del país del Norte en comparación con la América hispana, dividida y caudillesca. Por otra parte, mientras aumentaban las relaciones económicas entre Cuba y los Estados Unidos, la sacarocracia se iba interesando no solo por aquel mercado, sino por preparar allí mismo los cuadros que condujesen sus negocios.

Mientras en el decenio de los años 20 solo una pequeña minoría de exiliados, enemigos de absolutismo, residía en los Estados Unidos, para los años 40 era frecuente que la gente pudiente enviara algunos de sus hijos a estudiar ingeniería o comercio al país norteño. De este modo, los Estados Unidos devenían un importante mercado consumidor de las producciones agrícolas de los terratenientes cubanos, a la vez que modelo de eficiencia y de desarrollo mercantil, industrial y tecnológico....77

La esclavitud en los estados del sur de los Estados Unidos era la única mancha del modelo y sistema norteamericano para los liberales de Cuba de esa época, pero ésta desaparece al vencer los estados del norte a los estados del sur en la guerra civil o Guerra de Secesión.

La abolición de la esclavitud en Norteamérica, con la Guerra de Secesión, conmovió la atenta mirada de los liberales cubanos, e incluso levantó las esperanzas de los patriotas, durante los primeros tiempos de la Guerra de los Diez Años, en los beneficios de la anexión o de la independencia asegurada por los Estados Unidos.78

Deseo hacer la siguiente observación: la aceptación de la esclavitud en el Sur (pese al avansadísimo Bill of Rights) por las colonias norteamericanas del Norte, se produjo porque era el único camino para que la aún endeble unión de los de las Trece Colonias no desapareciera. Muchos años después surgiría, según narra José Martí, el Partido Republicano con el objetivo de eliminar ese baldón.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Sobre la causa independentista cubana en el siglo XIX , yo me quedo con la sinceridad de John Aaron Rawlins y no con la actitud de Simón Bolivar. Valoren ustedes.

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EL ESPECTRO POLÍTICO NORTEAMERICANO CON RESPECTO A LA PROBLEMÁTICA CUBANA

(Breve fragmento de mi ensayo Ecos de Una Extraña Petición, Mención del Concurso Vitral 2000, concurso de la revista del mismo nombre de la Diócesis de Pinar del Río, Cuba; el premio quedó desierto ... por las bases del concurso de haber sido premiado el ensayo, se tenía que publicar en Cuba, algo que a la tiranía no le hubiera gustado nada)

Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso


El presidente Grant le prometió inicialmente ayuda a los insurgentes cubanos en una entrevista extraoficial brindada a Morales Lemus, pero en general, fue notoria la posición de Grant en contra de la lucha cubana. Esta actitud fue abiertamente adoptada después de la muerte, 5 de septiembre de 1869, del Secretario de Guerra John A. Rawlins, su amigo y ex compañero de armas. Grant reconoció inicialmente la beligerancia de los cubanos y como consecuencia de ello se habían obtenido ciertas ventajas para la causa cubana en territorio norteamericano; aunque, el historiador Rolando Rodríguez plantea en la obra citada, que el Secretario de Estado Hamilton Fish recibió el reconocimiento pero no le colocó los sellos que lo legalizaban87.

Estas diferentes posiciones adoptadas por personalidades pertenecientes a un gobierno norteamericano, es un ejemplo de la situación general, de que en los diferentes gobiernos norteamericanos han existido personalidades que han adoptado diferentes posiciones con respecto a la causa cubana. No era la misma posición la que ocupaba con respecto a Cuba el Secretario de Guerra Rawlins, de grandes simpatías hacia la causa cubana y llamado "nobilísimo" por el indiscutible historiador antimperialista cubano Emilio Roig de Leuchsenring88, que la posición representada en ese mismo gobierno por el Secretario de Estado Fish.

(John Aaron Rawlins (February 13, 1831 – September 6, 1869) was an United States Army general during the American Civil War, a confidant of Ulysses S. Grant, and later U.S. Secretary of War.)

Poco antes de morir de tuberculosis, el Secretario de Guerra Rawlins le expresó en su lecho de muerte a Creswell, su amigo y compañero de gabinete:

Deseo que le prestéis vuestro apoyo. Cuba debe ser libre. Su tiránico enemigo debe ser aniquilado. Esta República es responsable de ello. Juntos hemos trabajado.89

El historiador Abdala Pupo hace una cita más extensa de las palabras del moribundo Rawlins:

Allí está Cuba, la pobre Cuba que lucha. Quiero que Ud. defienda a los cubanos. Cuba tiene que ser libre. Su tiránico enemigo tiene que ser aplastado. Y no sólo debe ser libre Cuba, sino que deben serlo todas sus islas hermanas. Nuestra República es responsable de su libertad. Yo desapareceré, pero Ud. tiene que tomar a pecho esta cuestión. Por ella hemos trabajado juntos. Ahora le incumbe a Ud. solo velar por Cuba.90

(John Aaron Rawlins cuando era militar)

La imagen de un gobierno norteamericano monolítico y constante en su posición con respecto a Cuba, va en contra del análisis histórico dialéctico de cualquier hecho histórico. Después de comenzada la Guerra de los Diez Años, se presentaron en los Estados Unidos varios proyectos de ley, mociones y resoluciones que reconocían la independencia cubana. El senador Sherman presentó una resolución que autorizaba a Grant a reconocer la independencia, tan pronto considerase que los beligerantes cubanos tenían un gobierno de facto91. Hubo también una proposición que planteaba la anexión.

El presidente Grant con el reconocimiento que inicialmente le dio a la lucha cubana, debido a Rawlins, y su posterior cambio a una posición francamente anticubana, debida a Fish, es una muestra clara de las diferentes posiciones que asumió el gobierno norteamericano en todo el siglo XIX e inicios del XX.

EXPANSIONISMO NORTEAMERICANO Y MEJICANO

El particularizar la posición norteamericana en contra del reconocimiento de la beligerancia cubana, sin plantear la posición oficial que asumieron muchos de los gobiernos de nuestras hermanas repúblicas latinoamericanas en esa guerra, es un error rayano con la manipulación. No plantear esa situación es obviar un necesario análisis dentro del contexto histórico de la región; paradójicamente es muy frecuente mencionar incuestionables episodios expansionistas o imperialistas de E.U. como fueron: la apropiación y colonización del oeste norteamericano y la anexión de una parte del territorio mejicano por Estados Unidos. Pero se omite, o se desconoce, por ejemplo, la ocupación de la región de Yucatán por el Gobierno Mexicano y la guerra de guerrillas que éste tuvo que enfrentar por parte de la población yucateca opuesta a la mencionada ocupación. En otras palabras: se habla mucho (¡ y peor aún: se generaliza !) sobre las reales ambiciones imperiales del presidente norteamericano James Knox Polk, pero se calla, o se desconoce, que el ya mencionado general mejicano Santa Anna, gobernante mexicano en esos mismos años, se ¨anexó ¨ también a Yucatán y para colmo, vendió y deportó como esclavos a Cuba muchos indios yucatecos que se habían opuesto a la ocupación y que habían sobrevivido a la fuerte represión de su gobierno.

(James Knox Polk)

Sobre la anexión de Tejas es necesario profundizar en la historia. Tejas era una región prácticamente abandonada por el gobierno mexicano, lo cual fue aprovechado por muchos colonizadores norteamericanos para asentarse en dicho territorio. El general mexicano Santa Anna sitió entre el 23 de febrero y el 6 de marzo de 1836 a los tejanos en El Álamo, en San Antonio. La guarnición fue totalmente asesinada. La independencia de Tejas fue declarada el 2 de marzo de ese año y el 21 de abril, en San Jacinto, los tejanos derrotaron las tropas del gobierno mexicano.

Es preciso señalar que la población de la República de Tejas, en número ampliamente mayoritario, deseaba la anexión a los Estados Unidos, pero no fue hasta el 4 de julio de 1845 (casi 9 años después y 8 pedidos de anexión rechazados por el Congreso de los EE.UU.) que el Congreso votó por la anexión de Tejas a los Estados Unidos, el cual en ese momento estaba gobernado por John Tyler, el cual firmó la resolución de anexión de Tejas como su último acto como presidente.

(Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón (21 Febrero 1794 – 21 Junio 1876), frecuentemente conocido como Santa Anna o López de Santa Anna, en 1847)

Es frecuente equiparar, y hasta confundir, la anexión de Tejas con la de los territorios mexicanos apropiados por los Estados Unidos después de la Guerra Mejicana que sostuvo los E.U. con ese país y que le trajo como consecuencias a Méjico, la pérdida de California y otros territorios, aunque es cierto, que fueron sucesos ocurridos en las tierras tejanas los que la desataron. Esta guerra fue provocada realmente por las ya mencionadas ambiciones imperiales del presidente Polk, aunque es interesante saber que en California una parte de la población quería independizarse del gobierno mexicano.

En resumen: es una falta grave y frecuente el omitir u obviar, el proceso histórico de conquistas, expansionismo, escisión, desgajamiento, etc., que conformaron nuestras actuales repúblicas latinoamericanas y sus fronteras, a la vez, que se expone de manera muy desinformada, parcial y tendenciosa, algunos episodios expansionistas o imperialistas de los Estados Unidos.

LAS REPUBLICAS IBEROAMERICANAS Y LA PROBLEMATICA CUBANA

En la Guerra de los Diez Años la posición que asumieron las repúblicas latinoamericanas fue muy moderada y en algunos casos muy parecida a la del gobierno de Grant. En el artículo " 1895 y José Martí. Cómo respondió América Latina " de Héctor García Quintana92 se puede leer como solamente nueve gobiernos latinoamericanos dieron su reconocimiento oficial a la beligerancia cubana y algunos de ellos bastante tardíamente: En 1869 México, Chile, Venezuela, Bolivia y Perú; Colombia en 1870; El Salvador y Brasil en 1871 y Guatemala en 1875. En el libro " Memorias de la Guerra" del General Enrique Loynaz del Castillo se pueden leer fuertes críticas a la falta de solidaridad oficial de los gobiernos latinoamericanos durante la Guerra de Independencia de 1895. Ramiro Guerra resumiendo el comportamiento de los gobiernos hispanoamericanos con relación a la Guerra de Independencia de 1895 escribió:

La guerra cubana de 1895 produjo, por una de las constantes paradojas de la historia de Cuba, resultados diametralmente opuestos a los imaginados por Martí. Las Repúblicas hispanoamericanas se abstuvieron de mezclarse en la lucha .93

Pero esta situación era de esperarse si analizamos determinados antecedentes históricos sobre la ayuda de otros gobiernos hacia los criollos de la mayor de las Antillas, veámoslos:

Philip S. Foner hablando del estímulo internacional a la independencia cubana en la década de los años veinte plantea:

... El principal estímulo a la independencia de Cuba vino de Colombia y México. Aparte del hecho de que se sentían en deuda con los patriotas cubanos que habían combatido en sus ejércitos y esperaban pagar esa deuda ayudando a liberar a Cuba de España, los caudillos revolucionarios sabían que mientras la isla permaneciese en manos españolas seguirían siendo un peligro para la causa emancipadora. Porque Cuba era la base en América desde donde proyectaba Fernando VII reconquistar los nuevos estados independientes. Por eso, no es de extrañar que, durante este período, Colombia y México procurasen fomentar en Cuba la rebelión contra España. 94

y mucho más adelante señala:

En 1830, la década de esfuerzos intensos por la independencia de Cuba se había cerrado. Las autoridades españolas seguían acusando a Colombia y México de proseguir su plan de invadir la isla, pero tal acusación tenía muy poca base real: la oposición de Estados Unidos había resuelto definitivamente la cuestión. Además, con la caída del reaccionario gobierno borbónico en Francia y el ascenso de Luis Felipe al trono de 1830, Fernando VII había perdido toda posibilidad de ayuda francesa para reconquistar sus antiguas colonias. México y Colombia, libres ya de la amenaza de España, dejaron de prestar ayuda a las actividades independentistas en Cuba, y el reconocimiento formal, por parte de España, de las repúblicas hispanoamericanas, que ocurrió en 1836, acabó con todas las esperanzas cubanas de auxilio procedente de aquellos países.95

(Simón Bolivar)

Pero es mi criterio que las verdaderas razones del cese de las promesas de ayuda hacia Cuba por parte de las repúblicas hispanoamericanas podemos encontrarlas en el siguiente fragmento de una carta personal (es decir, sin la finalidad que su contenido se conociera públicamente ) de Bolivar del 20 de diciembre de 1824 al general Santander:

¨Me parece bien que el gobierno de Colombia, por los medios que juzgase a propósito, intimase a España que si en tanto tiempo no reconocía la independencia de Colombia y hacía la paz, estas mismas tropas irían inmediatamente a La Habana y Puerto Rico. Más cuenta nos tiene la paz que libertar esas dos islas: J’ai ma politique a moi. La Habana independiente nos daría mucho que hacer, la amenaza nos valdría más que la insurrección. Yo tengo mi política. Este negocio bien conducido puede producir un gran efecto. Si los españoles se obstinaren, Sucre puede ir a una parte, y Páez a otra, porque ambos están animados del mismo deseo ...¨ 96


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Tomado de http://primaveradigital.org


Hamilton Fish el Fouché estadounidense


Por Frank Cosme Valdés Quintana

Santos Suárez, La Habana (PD) La historia de un país siempre está precedida de hechos que influyen negativa o positivamente en los posteriores acontecimientos de esa nación. Así siempre ha sido siempre y siempre será. Cuba no es la excepción; es más, esa ha sido la regla en estos últimos 143 años.

No se puede desligar la historia cubana de la presencia "constante" de dos naciones, España y Estados Unidos, que tanto ayer como hoy y de acuerdo a la situación internacional, intereses e intrigas de ciertos personajes influyentes que manejan la política a altos niveles en esos países, han perjudicado más que favorecido la causa de la independencia o la libertad de esta isla de las Antillas.

La siguiente anécdota, muchas veces pasada por alto, como tantas otras, ilustra lo que afirmamos.

Hamilton Fish era Secretario de Estado de los Estados Unidos siendo presidente el General Ulyses S. Grant, de memorable actuación en la Guerra de Secesión.

Fue la época en que los cubanos cansados ya del bla, bla, bla sobre autonomismo y reformismo decidieron que el único camino era el separatismo, la independencia.

El General Grant había declarado públicamente que "el deseo de independencia de los cubanos es una legítima y natural aspiración", y que esa independencia constituía "una necesidad manifiesta de los intereses propios de los cubanos y del resto de América, incluyendo los Estados Unidos".

(José Morales Lemus)

Sin embargo, en diciembre de 1874 la prensa de Nueva York anunció un cambio de posición en la política de este presidente. El Sr. Grant, en otro mensaje al Congreso, dejaba traslucir que el gobierno de EU se daba por satisfecho con una solución que dejando a Cuba nominalmente sujeta a España, le diese prácticamente facultad de gobernarse por sí sola.

Visto a secas, cualquiera se preguntaría ¿cómo es posible que el máximo representante de una nación pueda ser tan obtuso para declarar una cosa y después contradecirse? Por la otra mano, cabría preguntarse quién o quiénes están detrás de estas declaraciones, a todas luces sucias jugarretas políticas para quedar aparentemente bien con todos, no solucionar nada y dejarlo todo en el mismo lugar.

Los Joseph Fouché han estado presentes en las historias de todas las naciones. Los Fouché de esta fueron Hamilton Fish, ex-banquero y Secretario de Estado, y su yerno, el abogado Sydney Webster, su consejero, defensor del gobierno español. Eran ellos quienes en la penumbra movían los invisibles hilos de la tramoya anti-cubana.

Los cubanos, confiados como siempre, creían disponer de la indulgencia de los políticos estadounidenses hasta que un desastre ruidoso y de fatales consecuencias los despertó a la realidad.

Hamilton Fish y su yerno se hallaban detrás de todos estos desastres. La hostilidad de estos hacia los mambises detenía el generoso primer impulso del General Grant, hábil en estrategias militares pero ignorante e inexperto en estas sucias maniobras diplomáticas que sus influyentes asesores lograban llevar a su ánimo.

Los fracasos y ruidosos desastres siempre han hallado explicación satisfactoria en algunos historiadores dada la rivalidad que siempre existió entre los grupos cubanos que luchaban por la independencia, rivalidad que siempre ha existido desde que el mundo es mundo en otras asociaciones que han luchado por algo, pero el nivel de intrigas a que han sido sometidos los cubanos, ha sido siempre pasado por alto. Invariablemente, estas intrigas terminaban por dividir aún más a estos grupos que se acusaban mutuamente de los fracasos.

(Hamilton Fish)

Y allá iban tozudamente, cada cual por su lado, a reunir de nuevo en colectas populares los elementos para equipar una nueva expedición, un nuevo buque y... un nuevo fracaso. Nuevo éxito de bufete de Sydney Webster, brazo ejecutor de Fish, este Fouché estadounidense.

Pero siempre hay alguien que hace valer aquellas proféticas palabras de Cristo de "que no hay nada oculto que no llegue a saberse". José A. Echeverría, a la sazón comisionado del gobierno en armas de Cuba en los EU, después del fallecimiento de Morales Lemus, se lo hizo saber al propio Hamilton en una carta donde le desenmascara y la cito textualmente: "Es responsabilidad de la política de su gobierno, que por una parte estimula a los cubanos con su declaración de principios a no ceder en la lucha contra sus opresores, y por otra se encierra en una actitud expectante de los sucesos que en cierta manera uds mismos provocan. El pueblo de Cuba desea la paz y está dispuesto a aceptarla en condiciones honrosas, según propone ahora S.E. el presidente de EU a instancias suyas: más, para un pueblo como el de Cuba, que se ha impuesto sacrificios tan sangrientos por su libertad, no puede haber paz honrosa que no tenga por base su independencia."

En junio de 1898, 22 años después de dada a conocer al público esta carta por el periódico La Independencia en Nueva York, al comenzar las operaciones militares de EU tras la explosión del Maine, un sargento de los Rough Riders, regimiento de caballería comandado por Theodore Roosevelt, cayó muerto en la primera batalla, la de las Guásimas, que sostienen contra las tropas españolas. Fue el primer soldado estadounidense muerto en esta guerra. Su nombre, Hamilton Fish, hijo de Nicolas Fish, primogénito del antiguo Secretario de Estado".

Un nieto pues, con su mismo nombre, resultó ser la primera víctima de esta guerra liberadora de Cuba que tanto el abuelo hizo por evitar.

glofran263@yahoo.com
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Manuel A. Sanguily y Garrite
 
Manuel Sanguily como Ministro de Estado (responsabilidad que corresponde a la de Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores en nuestros días) del gobierno de José Miguel Gómez, en su discurso en el teatro Polyteama, a poco más de una década de la imposición de la Enmienda Platt, expresó:

"Mantendrá el Gobierno las relaciones más cordiales en el orden diplomático y de los negocios, con las naciones amigas entre nosotros dignamente representadas, y sobre todo cultivará los grandes y vitales intereses que en franca y afectuosa correspondencia nos ligan a los Estados Unidos, no ya solo en consideración a las ventajas que deriva de ellos nuestra economía, sino por los incomparables servicios que el pueblo y el Gobierno americanos han prestado a la causa de la justicia, de la civilización y de nuestra nacional soberanía.
Y no os sorprenda esta sincera manifestación de quien siempre ha vivido inquieto y receloso en el temor de los grandes y los fuertes. Dos veces -una, por la ceguedad de nuestra vieja y orgullosa Metrópoli; otra por la ceguedad de enconos fratricidas-, vinieron aquí los americanos traídos por su fortuna o llamados por nuestras discordias, y siempre se retiraron de nuestro territorio, haciéndonos el doble beneficio de construir dos veces la república, y dejándonos en el corazón atribulado, desengaños y escarmientos; más en ambas ocasiones, motivos superiores de admiración y de gratitud por esa magnánima conducta que jamás en la historia habían observado los pueblos fuertes y triunfantes con los débiles, conturbados y decaídos" (
Ibarra, 312)

He escogido esas palabras de Manuel Sanguily en el teatro Polyteama, y no las de otro cualquier patriota o ciudadano, por la posición vertical que siempre mantuvo Sanguily en su quehacer político:

Sanguily se opuso en un primer momento, como ya expresamos, a la imposición de la Enmienda Platt. Posteriormente, y ya en la República como miembro del Senado cubano, se opuso a la venta de tierras cubanas a capital norteamericano. En ese cargo de Secretario de Estado del Gobierno de José Miguel Gómez, se opuso de palabra y de hecho a la injerencia norteamericana en Méjico cuando el derrocamiento del presidente Francisco I. Madero y su sustitución por Victoriano Huerta, actitud que suscitó desavenencias con el gobierno norteamericano. Sanguily fue en su momento, él más fuerte y decidido opositor en el Senado cubano a la aprobación en 1903 del Tratado de Reciprocidad Comercial con los Estados Unidos (TRC). La verticalidad de Sanguily llegó hasta el punto de acusar públicamente de corrupto al gobierno de José Miguel Gómez (1909-1913), pese a pertenecer a su gabinete como Secretario de Estado.

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MARTÍ: UN ACERCAMIENTO PUNTUAL


"El animal anda en manadas; el hombre con su pensamiento libre."
J. Martí (Tomo II, 52)

( continuación ...... )


La búsqueda de un modelo para las Antillas


Martí, en una carta rimada del 21 de octubre de 1889 (Tomo 16, 354-358), dirigida a un antiguo compañero y colaborador, el anexionista Néstor Ponce de León, expuso sus convicciones antianexionistas pero a la vez el respeto a las ideas de los demás.

A mi Señor Néstor Ponce de León:
*
Viene a decirme Capriles
Que alguien dijo en Broadway,
Que en mi discurso exclamé:
“¡Los anexionistas viles!
*
¡Bien y con mucha razón
Me mandó usted el recado
De tenerme preparado
El espinudo bastón!
*
Miente como un zascandil
El que diga que me oyó
Por no pensar como yo
Llamar a un cubano “vil”
......................................
Donde no nos puedan ver
Diré a mi hermano sincero:
“¿Quieres en lecho extranjero
A tu Patria, a tu mujer? ”
*
Pero enfrente del tirano
Y del extranjero enfrente,
Al que lo injurie: “Detente”
Le he de gritar: “¡Es mi hermano!”
*
En la Patria de mi amor
Quisiera yo ver nacer
El pueblo que puede ser,
Sin odios y sin color.
*
Quisiera, en el juego franco
Del pensamiento sin tasa,
Ver fabricando la casa
Rico y pobre; negro y blanco.
*
Y cuando todas las manos
Son pocas para el afán,
¡Oh, patria, las usarán
En herirse los hermanos!
*
Algo en el alma decide,
En su cólera indignada,
Que es más vil que el que degrada
A un pueblo, el que lo divide.
**
¿Quién con injurias convence?
¿Quién con epítetos labra?
Vence el amor. La palabra
Sólo cuando justa, vence.
*
Si es en uno el honor, los modos
Varios se habrán de juntar:
¡Con todos se ha de fundar,
para el bienestar de todos!
*
Su MartíN.Y. 21 de octubre de 1889
*

Bibliografía
José Martí, Obras Completas (Tomos: 1, 2, 3,4, 9, 10,12, 13, 14, 15, 16, 18, 20 ), Editorial de Ciencias Sociales, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1975
Hortensia Pichardo, José Martí-Lecturas para los niños. Edición muy deteriorada por el tiempo.

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Nota  del Bloguista de Baracutey Cubano 



Las palabras anteriores son de Manuel  Márquez Sterling y  fueron tomadas de la página 26  de La diplomacia en nuestra historia. Antes de proseguir les diré que SOY UN INDEPENDENTISTA CUBANO, un independentista cubano en el sentido martiano de independencia, el cual generaliza aquel que restringe ese concepto a una relación Colonia- Metrópoli.

José Martí dijo:

¨ La independencia de un pueblo consiste en el respeto que los poderes públicos demuestren a cada uno de sus hijos.¨

y observen que los poderes públicos pueden ser foráneos o no y que el respeto es hacia cada uno de sus ciudadanos y no a una parte.

Por cierto José Martí dijo:

¨Y no quiero a mi patria ¡no! víctima de capataces. La prefiero esclava de los demás a verla esclava de sus hijos.¨, palabras citadas por la relevante historiadora 
Hortensia Pichardo en su libro José Martí-Lecturas para los niños, en su capítulo Mi Patria y en  la página 189 de la edición publicada en Cuba en 1990 por el Combinado Poligráfico de Guantánamo.

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Los fichajes  de la bibliografía y mucho más que lo que hay en este post se encuentra  en  mi libro La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas  (Spanish Edition) Paperback – March 28, 2022

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sábado, febrero 07, 2026

En video expertos analizan presión de EE. UU. a Cuba; "Son los preparativos para una acción que van a tomar". El movimiento Cuba Primero intensifica acciones clandestinas dentro de la isla

 NTN24

6 de febrero, 2026

La presión de Estados Unidos sobre Cuba, con barcos de guerra apostados cerca a sus aguas limítrofes, han generado gran preocupación en el régimen cubano dado el reciente despliegue militar de Washington que derivó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en Venezuela.  

Ante esta presión, Díaz-Canel moderó su tono y expresó disposición al diálogo con Estados Unidos, aunque estableció condiciones: "sin presiones, sin precondicionamiento, en una posición de iguales, en una posición de respeto a nuestra soberanía". Sin embargo, la portavoz de la Casa Blanca, Carolyn Leavitt, advirtió: "El gobierno cubano está en las últimas y su país está a punto de colapsar, deberían ser prudentes en sus declaraciones dirigidas al presidente de Estados Unidos". 

 La situación en la isla caribeña se agrava por la crisis energética. Cuba requiere aproximadamente 110.000 barriles de petróleo diarios para su demanda energética, pero produce internamente solo 40.000 barriles. Venezuela suministraba cerca de 30.000 barriles diarios, pero según reportes del Miami Herald, el régimen cubano revendía aproximadamente el 60% del crudo recibido a mercados asiáticos en lugar de suplir las necesidades del sistema eléctrico. 

 El presidente Trump advirtió hace cuatro semanas: "No habrá más petróleo ni dinero para Cuba. Cero. Le sugiero encarecidamente que lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde". Posteriormente ordenó a Venezuela cesar los envíos petroleros a la isla. 

Julio Shilling, politólogo y escritor cubano; Alejandro Garlobo, exprisionero político, y Santiago García, consultor y experto en seguridad, analizaron en La Noche de NTN24 los pormenores de la presión estadounidense sobre Cuba. 

"Son los preparativos para una acción que van a tomar": expertos analizan presión de EE. UU. a Cuba

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Armando Labrador Cuba Primero
6  de febrero, 2026

El movimiento Cuba Primero intensifica acciones clandestinas dentro de la isla

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Telemundo 51
 Miami
6  de febrero, 2026

Mike Hammer dice que el régimen no lo va a intimidar y seguirá apoyando al "cubano de a pie"



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martes, febrero 03, 2026

 Tomado de https://patriademarti.com

La necesidad imperiosa de EEUU de derrocar el régimen comunista de Cuba


Por Julio M. Shiling

2 de febrero, 2026

ead in English

Las órdenes ejecutivas, los memorandos de seguridad nacional y los objetivos del Departamento de Estado de la administración Trump representan un giro audaz y necesario hacia el desmantelamiento de la dictadura comunista de Cuba. No se trata de una mera postura, sino de una necesidad estratégica basada en décadas de pruebas que demuestran que políticas de distensión solo prolongan la tiranía. El socialismo, como afirmó enfáticamente el renombrado economista húngaro János Kornai, es irreformable: los intentos de «reformar» el socialismo fracasan inevitablemente debido a sus contradicciones inherentes.

Las crisis crónicas de Cuba —pobreza rampante, escasez y represión— no son accidentes, sino resultados deliberados de un sistema inducido políticamente y plagado de decadencia ética y moral. Las llamadas «reformas» del régimen son parches superficiales, diseñados para atraer la inversión extranjera mientras se mantiene un control férreo. Los proyectos más recientes de MYPIMES (Micro, Pequeñas y Medianas Empresas) son intentos cleptocráticos de transformar Cuba en una dictadura oligárquica al estilo de Putin. Estados Unidos debe rechazar de plano estas escasas concesiones. Solo un cambio de régimen a gran escala puede erradicar las causas fundamentales y restaurar la prosperidad del pueblo cubano.

La verdadera soberanía en un marco democrático significa soberanía popular, que se ha negado a los cubanos desde el golpe ideológico de Fidel Castro en 1959. En esencia, la soberanía genuina en un contexto democrático significa la voluntad del pueblo, expresada libremente. Desde la toma del poder por los comunistas, los cubanos han sido despojados de este derecho y viven bajo un régimen que gobierna mediante el miedo y la coacción, en lugar del consentimiento. Las estridentes acusaciones de la dictadura sobre las «violaciones de la soberanía» por parte de Estados Unidos son inventos cínicos que ignoran que los verdaderos soberanos —la nación cubana— llevan generaciones sin voz. Washington debería ignorar con valentía estas falsas acusaciones y actuar para empoderar al pueblo, en consonancia con los valores fundamentales de libertad y autodeterminación de Estados Unidos. Hacer lo contrario es perpetuar un mito que solo beneficia a los opresores.

Para desmantelar este régimen, el Departamento de Justicia de la era Trump debe ejercer toda la fuerza de la ley. Reactivar la acusación de 1993 contra Raúl Castro por orquestar redes de tráfico de drogas que canalizaban cocaína a través de Cuba, obteniendo millones en ganancias ilícitas. Igualmente importante es perseguir los cargos por el derribo a sangre fría en 1996 de los aviones de Hermanos al Rescate, que asesinó a tres ciudadanos estadounidenses y a un residente en Estados Unidos en espacio aéreo internacional, un acto flagrante de terrorismo patrocinado por el Estado. Ampliar estas acusaciones a otras élites del régimen, respaldadas por testimonios de testigos presenciales de narcotraficantes colombianos como Carlos Lehder, quien detalló reuniones personales con Raúl Castro para coordinar rutas de contrabando. Jhon Jairo Velásquez («Popeye») reveló además la profunda implicación de Cuba en las operaciones del Cartel de Medellín. No se trata de acusaciones, sino de hechos corroborados que exigen rendir cuentas, golpeando el corazón criminal del régimen y disuadiendo a sus facilitadores.

La Ley de Libertad y Solidaridad Democrática Cubana (LIBERTAD) de 1996 (también conocida como Ley Helms-Burton) proporciona una base jurídica sólida para el cambio de régimen, centrándose en el atroz robo de propiedades estadounidenses por parte de la Revolución Cubana, valorado entre 6000 y 8000 millones de dólares, lo que lo convierte en la mayor expropiación de este tipo de la historia. Al activar plenamente el Título III, Estados Unidos puede demandar a las entidades que se benefician de los activos robados, paralizando la complicidad extranjera y aislando a La Habana. Esto no es una agresión, es justicia, rectificar un error histórico que financió la supervivencia del régimen y subrayar que las revoluciones basadas en el saqueo no pueden perdurar.

Durante más de seis décadas, el comunismo cubano ha sido un caldo de cultivo para el terrorismo marxista, albergando, entrenando y armando a insurgentes de un extremo al otro de América Latina. Ningún país del hemisferio occidental ha quedado indemne de la subversión comunista orquestada por el castrismo. Este apoyo perdura hoy en día, con La Habana respaldando a grupos narcoterroristas y elementos subversivos en todo el hemisferio. Es alarmante que muchas organizaciones radicales de izquierda en Estados Unidos sirvan de fachada encubierta para la influencia cubana y china, difundiendo propaganda y promoviendo la subversión. Las pruebas empíricas de documentos desclasificados y testimonios de desertores revelan un patrón de violencia exportada que se ha cobrado miles de vidas, lo que exige una respuesta firme de Estados Unidos para neutralizar esta amenaza.

Cuba funciona como un colosal puesto de espionaje, lo que supone un riesgo existencial para la seguridad estadounidense. Trump acertó al destacar la instalación de inteligencia de señales de Lourdes, la mayor de Rusia en el extranjero, ahora ampliada con bases de espionaje chinas y colaboraciones norcoreanas, que permiten la interceptación de comunicaciones y secretos militares estadounidenses. Agentes cubanos como Ana Belén Montes y Víctor Manuel Rocha, que traicionaron a la inteligencia estadounidense durante décadas y proporcionaron información falsa clave que desvió la política estadounidense (estos son solo dos ejemplos) y causó daños irreparables. Estas infiltraciones en instituciones clave de Estados Unidos ponen de relieve el astuto pragmatismo del régimen, exitoso desde el punto de vista dictatorial, aunque fracase estrepitosamente según los estándares democráticos de soberanía popular, derechos humanos y bienestar material.

Para cortar el sustento del régimen, hay que imponer una cuarentena integral o un bloqueo total, cortando el flujo de recursos y mitigando al mismo tiempo el sufrimiento de la población civil mediante la ayuda humanitaria distribuida a través de canales imparciales como la Iglesia católica. Hay que detener inmediatamente todas las remesas, ya sean en efectivo o en especie, junto con los viajes, las licencias comerciales de la era Obama-Biden, los planes de inversión y cualquier mecanismo que canalice fondos a La Habana. Estas entradas, que suman miles de millones al año, sostienen la dictadura sin beneficiar a los cubanos de a pie. Además, el Departamento de Justicia debería desplegar su arsenal legal contra GAESA, el conglomerado militar que domina la economía cubana, actuando contra sus entidades offshore en Panamá y otros lugares en virtud de leyes similares a la RICO contra el crimen organizado. Procesar a las organizaciones fachada que se hacen pasar por empresas legítimas y exigir responsabilidades a las naciones cómplices, desmantelando la red financiera global del régimen.

En última instancia, la naturaleza totalitaria del castrocomunismo, mucho más omnipresente que el mero autoritarismo, exige nada menos que un cambio de régimen. Su formato estratégico en toda América, incluidas las insidiosas operaciones de influencia en Estados Unidos, amplifica los peligros para la seguridad nacional: el espionaje, el patrocinio del terrorismo y los imperios de la droga han costado vidas estadounidenses y han socavado la estabilidad. Las medias tintas han fracasado. El apaciguamiento invita a la escalada. Al llevar a cabo estas acciones, Estados Unidos salvaguarda sus intereses y defiende la libertad de 11 millones de cubanos y de toda América Latina. El cambio de régimen no es opcional, es el imperativo moral y estratégico de nuestro tiempo, que garantiza un hemisferio libre de sombras comunistas.

© Patria de Martí. Todos los derechos reservados.

©La necesidad imperiosa de EEUU de derrocar el régimen comunista de Cuba | Patria de Martí

Source:https://patriademarti.com/

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lunes, febrero 02, 2026

Miguel Sales Figueroa: Cómo terminará el régimen comunista de 1959

 Cómo terminará el régimen comunista de 1959

Por Miguel Sales Figueroa

2 de febrero de 2026

Los párrafos siguientes fueron escritos hace casi 30 años y figuran en mi libro Nacionalismo y revolución en Cuba. 1823-1998, publicado bajo el pseudónimo de Julián B. Sorel por la Fundación Liberal José Martí (Madrid, 1998). 

El lector de hoy puede poner Díaz-Canel donde dice Castro y evaluar la exactitud del pronóstico.

Mi gratitud va a Gustavo Sánchez, amigo y lector atento, que desde París me recordó la existencia de estas páginas casi olvidadas.  

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“La represión totalitaria y la crisis de la ilusión generada por la evaporación del mito revolucionario han sumido a los habitantes de la Isla en un estado de ataraxia política. El cinismo, la insolidaridad y la indiferencia hacia el destino del país constituyen los rasgos dominantes de esta situación. La propaganda incesante y el simulacro de adhesión que el régimen ha impuesto durante décadas han terminado por inocular en los cubanos una saludable desconfianza hacia cualquier empresa colectiva. 

“De ahí la paradoja de que la revolución sea improbable y la paz social, imposible. En la medida en que el castrismo intente transformar la estructura productiva del país, introduciendo pequeñas dosis de economía de mercado, aumentará el descontento, tanto de quienes consideren esta liberalización insuficiente, como de los partidarios del marxismo-leninismo puro y duro, que quedarán al margen de los nuevos sectores empresariales. 

“Si esta evolución acarrea disturbios como los ocurridos en agosto de 1994, el gobierno tendrá que reprimirlos sin la opción de abrir las fronteras para trasladar el conflicto a las calles de Miami o a las tiendas de campaña de la Base Naval de Guantánamo.

“La ‘revolución contra la revolución’ quizá no llegue a producirse. Pero el gobierno puede verse confrontado a un problema de orden público cada vez más grave, que quizá la policía política no alcance a reprimir con los métodos tradicionales. Ese será el momento de lanzar el ejército a la calle. Y la experiencia de Europa del Este ilustra lo que suele suceder en regímenes de este tipo cuando los tanques y la infantería tienen que hacer el trabajo sucio de las fuerzas represivas.  […]  

“En realidad, el régimen igualitario, represivo, estatizante, militarista y xenófobo implantado entre 1959 y 1965 ya ha muerto y sólo Castro parece no darse cuenta. Apenas queda en pie su caparazón burocrático, la escenografía espectral en medio de la cual el Comandante repite los latiguillos y las consignas de antaño, exhortando a la interminable, aburridísima tarea de construir el socialismo, -“con su obispo y su puta y, por supuesto, muchos policías”, como dice el poema de Heberto Padilla.

“Lo más curioso del sesgo que toman los acontecimientos es que Castro, que pretendió en una época convertirse en el Lenin y el Stalin de la revolución comunista en Latinoamérica, se conforme ahora con llegar a ser el Den Xiao Pin de Cuba y lo proclame públicamente. [La frase se refiere a la declaración de Castro de que “… los éxitos impresionantes de China y Vietnam indican con claridad lo que puede y lo que no puede hacerse si se quiere salvar la Revolución y el Socialismo”. Granma Internacional, 26 de julio de 1995”.] Pero más paradójico aún es que -ironía del destino- esta voluntad de exotismo lo lleve a parecerse cada vez más al caudillo que gobernaba la Isla cuando él nació: el general y dictador Gerardo Machado.

“La conjunción de una crisis económica devastadora, una oposición anémica y desunida, un dominio amplio del gobierno y una injerencia -al principio renuente, luego más decidida- de Washington, selló la suerte de la dictadura machadista. Esta misma combinación, con diferencias de grado no de naturaleza, ha comenzado a operar en la Cuba de Castro. Sólo la violencia callejera está, por el momento, ausente de la coyuntura actual. 

“Pero si el gobierno no se decide a acelerar y profundizar las reformas, pronto se verá confrontado a manifestaciones y desórdenes que, sin llegar a transformarse en una revolución organizada, pueden amenazar la supervivencia del Estado socialista. Entonces, como en esas tramas circulares tan abundantes en la novelística hispanoamericana, los destinos de ambos dictadores se superpondrían en un desenlace trágico, tributario tanto del afán de protagonismo histórico como de la fatalidad geográfica.

“Porque, a fin de cuentas, este es el verdadero fatum de la Isla: el contrapunteo cubano de la voluntad histórica y el determinismo geológico, la pulsión hacia el cumplimiento de un destino grandioso mediante la lucha revolucionaria que se estrella contra la inercia social y las limitaciones físicas del medio en el que ha de desenvolverse. Son el sueño y las alas de Martínez Villena, la exaltación romántica y mucilaginosa que nutre y envenena a la vez el proyecto de nación que ahora periclita.

“Cuentan que a principios de los años sesenta el expresidente Ramón Grau San Martín, muy anciano ya, escuchaba en la radio un discurso de Castro. Éste concluyó la alocución con uno de sus latiguillos favoritos, el ya famoso “la Historia me absolverá”. Grau, hombre sagaz y socarrón donde los hubiera, comentó para su coleto: “Sí, la Historia te absolverá, pero la Geografía te condena”. 

(Nacionalismo y revolución en Cuba, págs. 171-172 y 177-179)

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Dimas Castellanos desde Cuba: Entre el totalitarismo y la mafia: la corrupción en Cuba


 Tomado de https://diariodecuba.com

Entre el totalitarismo y la mafia: la corrupción en Cuba

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Ante el poco valor que el régimen revolucionario otorga al trabajo, el pueblo responde con actividades alternativas.

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Por Dimas Castellanos

La Habana

01 febrero 2026

En la X Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) celebrada en diciembre de 2023, varios funcionarios se refirieron al problema de la corrupción. El ministro de Salud Pública dijo: "Nos enfrentamos al robo de medicamentos y la venta ilícita de fármacos importados". El ministro de Finanzas y Precios planteó: "Las ventas de productos con precios abusivos son asumidas de forma pasiva por la población". El vicepresidente del país añadió que en esas conductas "influyen la tolerancia por parte de la población que no siempre la repudia ni informa a las autoridades responsables de enfrentar estos hechos". El presidente de la ANPP mencionó la "falta de coherencia en la asimilación del concepto de precios abusivos o especulativos". Y en la clausura, el presidente y secretario del Partido Comunista, resumió: "El Estado y el Gobierno no pueden vivir de espaldas al incremento de actividades ilícitas que penetran como un cáncer el tejido social". Resumiendo: la culpa no es del Estado, es del pueblo y por tanto hay que reprimir a los corruptos.                                            

La corrupción estuvo presente antes en nuestra historia. En la Cuba colonial se manifestó en hechos como el desvío de los fondos para la construcción de La Cabaña, que hizo de esa fortaleza la más costosa del mundo. En el garito y la valla de gallos que el gobernador Francisco Dionisio Vives tenía en el Castillo de la Fuerza para su esparcimiento. En el bandolerismo que proliferó en nuestros campos. En la Cuba republicana tomó fuerza en una elite emergida de las guerras de independencia, que utilizó las posiciones públicas para fines individuales. Y después de 1959 ese mal rebasó la esfera político-administrativa para generalizarse en la sociedad. Contrario a esa tendencia, gracias a figuras que van desde el obispo Espada hasta José Martí, pasando por José Agustín Caballero, el padre Félix Varela y otras personalidades ilustres, la moral cívica estuvo presente desde las gestas independentistas en el siglo XIX hasta la Generación del Centenario en el siglo XX. Sin embargo, un sector de los que tomaron el poder en 1959, puso la brújula en dirección al totalitarismo, donde la corrupción encontró un terreno fértil.

La concentración de todos los poderes en un líder, el desmontaje de la institucionalidad, la pérdida de las libertades, el monopolio sobre la prensa, la estatización de la propiedad sobre los medios de producción y la incapacidad del régimen para garantizar salarios en correspondencia con el costo de la vida, condujo a la sobrevivencia.

Al poco valor del trabajo el pueblo respondió con las actividades alternativas. A la imposibilidad de tener empresas, con la vía "estaticular" (con este término califico a un sistema con gastos del Estado y utilidades del particular). A la ausencia de sociedad civil, con la vida sumergida. Al desabastecimiento, con el robo al Estado (único dueño). Al cierre de todas las posibilidades, con el éxodo. Mientras los gritos de "Libertad o Muerte", "Patria o Muerte" y "Socialismo o Muerte", evolucionaron hasta la degradante consigna de "Robo o Muerte".

La involución sufrida se reflejó en la disminución de la producción. En los años 50 del pasado siglo Cuba se ubicaba entre los países de mayor crecimiento económico de América Latina. Las empresas en manos de cubanos, además de azúcar, café, tabaco y ganado, producían calzado, textiles, pinturas, frutas, viandas, dulces, pescado, carne de cerdo, de aves, derivados de la leche y otras. El 72% de lo que se consumía se producía en el país. Hoy, apenas produce y se carece de divisas para adquirir los bienes imprescindibles en el mercado exterior.

Las medidas represivas

La relación de causa y efecto entre totalitarismo, improductividad y corrupción explica la ineficiencia de las medidas represivas, inspectores, amenazas a los particulares y llamados ideológicos sin atender sus raíces. Algunos ejemplos de esa inutilidad son:

  • Entre los años 80 y 90 del pasado siglo el Gobierno desplegó las operaciones "Adoquín", "Pitirre en el Alambre" y "Maceta", dirigidas contra artesanos, comerciantes y mercados campesinos que comenzaban a formar un embrión de clase media.
  • En 1987, el presidente del Instituto de Aeronáutica Civil, Luis Orlando Domínguez Muñiz, fue condenado a 20 años de prisión por malversación. Sus sucesores, Vicente Gómez López y el general Rogelio Acevedo González, resultaron  sancionados por razones similares.
  • El 8 de noviembre de 2003, Granma publicó una entrevista a una funcionaria de la Dirección de Supervisión de Precios del Ministerio de Finanzas, quien declaró que en los primeros ocho meses de ese año, en el 36% de los establecimientos inspeccionados se encontraron irregularidades; mientras en los mercados, ferias, placitas y puntos de venta agropecuarios, el índice estuvo por encima del 47%.
  • En 2005, debido al robo de combustible en las gasolineras, los trabajadores fueron sustituidos por jóvenes egresados de las escuelas de trabajadores sociales, creada por Fidel Castro. Sin embargo el robo continuó con los flamantes trabajadores sociales.
  • En 2010, el Granma del 26 de octubre informó que en Corralillo, Villa Clara, habían sido edificadas más de 300 viviendas con materiales sustraídos para lo cual se desarticularon 25 kilómetros de líneas férreas y se emplearon 59 angulares de las torres de alta tensión.
  • En 2019, el sitio oficial Cubadebate, difundía que "cada hora se robaban en Cuba 626 litros de combustible".
  • Más recientemente, en 2025 fue defenestrado el vice primer ministro y ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández. Según la prensa oficial, por "graves errores cometidos en el desempeño de sus funciones".

De la oligarquía totalitaria a la  oligarquía mafiosa, a través de la corrupción

La oligarquía es un gobierno donde el poder político lo ejerce una elite privilegiada, mientras la mafia denota un grupo estructurado verticalmente que controla una actividad determinada mediante acciones ilícitas y criminales. Según Juan Antonio Blanco, cuando oligarquía y mafia se fusionan como grupo de poder, conforman un Estado mafioso y se relacionan con actores vinculados al crimen organizado y al terrorismo. Lo anterior ha conducido a la nación cubana a la peor crisis social, política, económica y moral de toda su historia, y ha reducido a la mayor parte de los cubanos a la pobreza extrema.


Detrás de esos resultados negativos se oculta una realidad: el Ministerio de Auditoría y Control creado en mayo de 2001 carece de potestad para inspeccionar a GAESA, un holding de las Fuerzas Armadas, que controla, según Emilio Morales, copresidente de Cuba Siglo XXI, el 70% de la economía y el 95% de las finanzas de Cuba.


La crisis en Cuba, agudizada por los acontecimientos que están teniendo lugar en Venezuela —su principal aliado—, tocó fondo. Su única salida es reconocer al Estado totalitario como su causa principal, restablecer las libertades ciudadanas, descentralizar la economía, permitir la formación de una clase media nacional y restituir al ciudadano con sus deberes y derechos. 

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