miércoles, agosto 12, 2026

Videos y artículo: Cómo el nieto de Raúl Castro pasó de guardaespaldas a figura clave del poder en Cuba: ahora lo vinculan con la mafia cubana en México

 Tomado de https://www.clarin.com

Cómo el nieto de Raúl Castro pasó de guardaespaldas a figura clave del poder en Cuba: ahora lo vinculan con la mafia cubana en México

  • Antes prácticamente desconocido, se ha convertido en una figura clave en las conversaciones de La Habana con Washington, a pesar de no haber ocupado nunca un cargo público. Incluso se ha barajado su nombre como posible candidato para ser el próximo líder de la isla.
  • En un juicio, fue señalado de ayudar a introducir en el país mercancías compradas con tarjetas de crédito robadas, recibir artículos de lujo como sobornos y permitir que criminales buscados circularan libremente por la isla.

Por David  C. Adams

y  Frances Robles

11/08/2026 14:00

Hace una década, Raúl Castro, como presidente de Cuba, se encontraba de visita oficial de Estado en París cuando un corpulento guardaespaldas de su séquito llamó la atención.

El hombre se mantuvo tan cerca de Castro mientras caminaban por la alfombra roja del Palacio del Elíseo que un miembro de la guardia de honor francesa intentó apartarlo. Incluso François Hollande, presidente de Francia en aquel entonces, le hizo señas para que retrocediera.

El escolta de seguridad que no dejaba de aparecer en las fotos oficiales no era otro que el nieto de Castro, Raúl G. Rodríguez Castro, coronel del Ministerio del Interior.

Hoy, el guardaespaldas, antes prácticamente desconocido, se ha convertido en una figura clave en las conversaciones de Cuba con Estados Unidos, a pesar de no haber ocupado nunca un cargo público. Incluso se ha barajado su nombre como posible candidato para ser el próximo líder de Cuba, según la administración Trump.

"Él ejemplifica cómo funciona ese gobierno", afirmó Tim Rieser, asesor de política exterior del exsenador Patrick Leahy, demócrata de Vermont, quien se reunió con el Sr. Rodríguez Castro en varias ocasiones. “Es como un negocio familiar, y quien hace una década nos describieron como el guardaespaldas del presidente Castro, por alguna razón y por algún medio, se ha convertido en algo mucho más importante”.

Pero Rodríguez Castro, quien se ha reunido con algunos de los altos cargos de la administración Trump, también podría haber utilizado su considerable influencia para proteger una operación de contrabando a gran escala que sacaba personas de Cuba e introducía mercancías ilícitas en el país, según entrevistas y documentos judiciales.

Rodríguez Castro, de 42 años, fue señalado de ayudar a introducir en el país mercancías compradas con tarjetas de crédito robadas, recibir artículos de lujo como sobornos y permitir que criminales buscados circularan libremente por la isla, según muestran las entrevistas y los documentos judiciales.

El plan fue objeto de una investigación federal que resultó en la condena de al menos 21 personas y penas de prisión de varias décadas. Rodríguez Castro no ha sido acusado.

Este artículo se basa en documentos judiciales y entrevistas con casi una docena de personas que conocen personalmente al Rodríguez Castro, incluyendo a una persona cercana a las negociaciones con Estados Unidos, o que están familiarizadas con la investigación criminal en la que surgió su nombre.

Rodríguez Castro no respondió a las solicitudes de entrevista enviadas a través de los canales diplomáticos oficiales y de un conocido en común. Un alto funcionario cubano calificó las acusaciones de calumniosas.

El papel destacado del Rodríguez Castro en las conversaciones con la administración Trump pareció sorprender a algunos funcionarios cubanos que lo consideraban simplemente un cuidador de su abuelo.

Aun así, un funcionario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba publicó en redes sociales el mes pasado que el Rodríguez Castro había sido objeto de una campaña de desprestigio en los medios estadounidenses, con el objetivo de presentar al gobierno cubano como dividido.

Mientras ayuda al gobierno cubano a sobrevivir y a gestionar su conflicto con Estados Unidos, quienes han hablado con el Rodríguez Castro afirman que no ha ocultado su ambición de convertirse en el próximo presidente de su país, aunque no está claro si cuenta con el apoyo interno necesario para lograrlo.

La trama del contrabando

La red de tráfico de personas era conocida como la Mafia Cubana en Quintana Roo; su nombre provenía del estado del este de México donde tenía su base.

Según el Departamento de Justicia y miembros de la banda criminal que cooperaron con la fiscalía, la organización utilizaba embarcaciones robadas en Florida para sacar clandestinamente de Cuba a personas que querían llegar a Estados Unidos.

Los migrantes cubanos eran llevados a México, donde permanecían retenidos en casas de seguridad hasta que pagaban las tarifas de tráfico, y eran torturados si no lo hacían, según testimonios judiciales.

Dos acusados ​​en el caso implicaron al Rodríguez Castro como colaborador de la organización, según consta en los registros judiciales y entrevistas con varias personas familiarizadas con la investigación. Ambos acusados, José Miguel González Vidal y Reynaldo Crespo Márquez, se declararon culpables y fueron condenados a largas penas de prisión por su participación en la trama.

Según varias fuentes cercanas al caso, Rodríguez Castro organizó el paso seguro del grupo hacia y desde Cuba, tal como declaró un líder del grupo ante la fiscalía estadounidense. El nombre de Rodríguez Castro surgió en un caso del Departamento de Justicia de Estados Unidos en 2020 contra el grupo, según las pruebas recabadas por la fiscalía y una de las personas que participaron en la investigación.

Las personas que conocen al Rodríguez Castro hablaron bajo condición de anonimato para preservar sus relaciones con funcionarios del gobierno cubano, y quienes están familiarizados con el caso penal lo hicieron para tratar asuntos legales delicados que no estaban autorizados a revelar.

Se desconoce si el Rodríguez Castro es objeto de la investigación en curso. El Departamento de Justicia declinó hacer comentarios.

Según una declaración de admisión presentada ante un tribunal federal como parte de la declaración de culpabilidad firmada por el González Vidal, quien fue sentenciado a 25 años de prisión, la red de contrabando robaba embarcaciones del sur de Florida para sobornar a funcionarios extranjeros. La declaración no menciona al Rodríguez Castro.

Sin embargo, según consta en los registros judiciales, González Vidal y otro acusado declararon ante las autoridades estadounidenses que Rodríguez Castro se encontraba entre los funcionarios extranjeros que recibieron una embarcación robada.

El asunto también se trató en audiencia pública. Durante un juicio en septiembre de 2023 en Miami, un abogado defensor interrogó a Crespo, quien era testigo colaborador, sobre una reunión en la que les dijo a los fiscales que González Vidal y Rodríguez Castro habían hablado de enviarle una lancha a Cuba. Crespo cumple una condena de 20 años de prisión por su participación en la operación de contrabando.

González Vidal dijo que los hombres que traficaban migrantes y mercancías sobornaron a Rodríguez Castro para que mantuviera alejados a la Guardia Costera y la Aduana cubanas, según declararon tres personas.

A cambio de permitir que la mercancía que la red de contrabando compraba en México con tarjetas de crédito robadas pasara la aduana cubana, Rodríguez Castro recibió una lancha de alto rendimiento Fountain 38 y varios otros regalos, incluyendo un reloj Rolex, una motocicleta Suzuki y ropa Louis Vuitton, afirmó González Vidal.

Los productos se vendieron posteriormente en tiendas del gobierno cubano, dijo.

La versión de González Vidal fue corroborada por mensajes de texto y de voz que el FBI incautó. Según fuentes cercanas al caso, la información fue extraída de los teléfonos celulares de miembros de la red de contrabando.

El abogado de González Vidal, Juan D. Berrios, declinó hacer comentarios.

Rodríguez Castro, en una reciente entrevista con USA Today, que algunos críticos interpretaron como autopromocional, afirmó no poseer riqueza propia. Según él, "amigos y admiradores adinerados" le habían pagado ropa de moda, vehículos extranjeros de lujo y costosos viajes al extranjero.

El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos R. Fernández de Cossío, en una entrevista con The Times de La Habana, calificó de "calumnias" las acusaciones contra Rodríguez Castro relacionadas con la red de contrabando.

Afirmó que, durante varios años, en el marco de las negociaciones migratorias con Estados Unidos, funcionarios cubanos habían expresado reiteradamente su preocupación por el tráfico ilícito generalizado de cubanos a través de Centroamérica y México. No recibieron respuesta, añadió.

Les alertamos. Reunión tras reunión: '¿Han tomado medidas? ¿Qué han hecho?'", declaró Fernández de Cossío. “No me cabe la menor duda de que existen organizaciones en México, Centroamérica y otras partes de Latinoamérica, en las que participan cubanos que se han enriquecido traficando con inmigrantes ilegales a Estados Unidos. “Pero les aseguro”, añadió, “que no hay ningún vínculo con el gobierno cubano”.

El Departamento de Estado no respondió a la solicitud de comentarios.

Un estadounidense cercano a las conversaciones entre Estados Unidos y Cuba afirmó que, a pesar de las acusaciones de tráfico de personas, Rodríguez Castro era considerado un representante idóneo para interactuar con la administración Trump, ya que su afición por los bienes materiales sugería que estaba abierto a las ideas capitalistas.

Rodríguez Castro no se disculpa por su estilo de vida. Sus padres tuvieron un matrimonio problemático, por lo que Rodríguez Castro, también conocido como “Raulito”, pasó gran parte de su juventud en casa de sus abuelos, según afirman varias personas que lo conocieron en su juventud. Su apodo, por el que se le conoce comúnmente, es “el Cangrejo”, que se le puso porque nació con un dedo extra en una mano.

A pesar de sus raíces revolucionarias, desciende de una familia de clase alta: su abuela era heredera de la fortuna del ron Bacardí. Disfrutaba de los deportes extremos, la música con letras atrevidas y era menos refinado que otros miembros de la élite revolucionaria cubana.

Estudió economía en la Universidad de La Habana, donde obtuvo créditos por viajar con su abuelo, según Juan Juan Almeida, hijo exiliado de un héroe de la Revolución Cubana de 1959 y cercano a la familia Castro durante muchos años.

“Es más conocido fuera de Cuba que dentro”, dijo. “Cangrejo y todos los Castro saben que su poder solo dura hasta el día en que muera su abuelo”. Rodríguez Castro, a quien a menudo se le ve fotografiado con ropa de diseñador de alta gama, era muy conocido en su juventud por aparecer en videos de fiestas en conciertos, con el dúo de reguetón Gente de Zona y en barcos.

Un miembro de la familia dijo que a veces se desplazaba por La Habana en uno de los BMW de su abuelo, lo que molestaba a algunos que pensaban que proyectaba una mala imagen en un país donde la gente sufre una grave escasez de alimentos, medicinas y electricidad.

Rodríguez Castro ha gozado de un acceso extraordinario, asistiendo prácticamente a todas las reuniones de su abuelo, incluyendo la del difunto Papa Francisco.

Tras servir como guardaespaldas, se convirtió en asistente personal del Castro, de 95 años, quien fue vicepresidente durante décadas y asumió la presidencia en 2006 cuando su hermano Fidel enfermó. Aunque ya no ocupa ningún cargo oficial en el gobierno, Castro es ampliamente considerado la persona más poderosa de Cuba.

Después de que Cuba iniciara reuniones secretas con Estados Unidos este año para intentar levantar las sanciones impuestas por la administración Trump, Rodríguez Castro se reunió por separado con el director de la CIA, John Ratcliffe, y el secretario de Estado, Marco Rubio. (Según informó The Times, la CIA creó secretamente un grupo de trabajo como parte de la campaña estadounidense para presionar a Cuba a fin de lograr cambios políticos, económicos y de liderazgo).

Arturo López-Levy, investigador asociado de la Universidad de Denver y primo segundo del Rodríguez Castro, afirmó que gran parte de las críticas a su pariente se basan en videos de comportamiento polémico que circularon hace más de una década.

Añadió que no ha hablado con su primo en unos siete u ocho años, pero que su imagen pública parece haber cambiado considerablemente.

“La relación con su abuelo ha cambiado: de un joven bastante inmaduro a alguien con conocimientos políticos y una conexión con él, no solo para proteger su vida, sino también políticamente”, dijo López-Levy, ex analista del Ministerio del Interior de Cuba. “No ha estado fuera de la puerta; ha estado dentro de todas las reuniones”.

PB

Sobre la firma

David C. Adams 

The New York Times 

Bio completa 

Frances Robles 

Frances Robles es una reportera de investigación que cubre EE.UU. y América Latina. Es periodista desde hace más de 30 años.

Bio completa

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Mario J. Pentón

11 de agosto, 2026

El Cangrejo recibió sobornos para cuidar a mafia cubana en México, dice NYTimes


America Noticias USA

Julio, 2026

🚨EXCLUSIVA: "EL CANGREJO” UNA VIDA LLENA DE ADICCIONES Y PROBLEMAS MENTALES..


UniVista TV

11 de agosto, 2026

¡Bomba del New York Times! “El Cangrejo”, nieto de Raúl Castro, bajo la lupa federal



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lunes, agosto 10, 2026

Dagoberto Valdés Hernández desde Cuba: NI TRANSICIÓN HÍBRIDA, NI CAMBIO FRAUDE EN CUBA: ¡DEMOCRACIA!

 Tomado de https://centroconvivencia.org

NI TRANSICIÓN HÍBRIDA, NI CAMBIO FRAUDE EN CUBA: ¡DEMOCRACIA!

Por Dagoberto Valdés Hernández

 10 de agosto, 2026

Es hora de que los cubanos que pensemos así digamos, alto y claro: no queremos ni transición híbrida, ni cambio fraude, ni más inventos, ni experimentos con seres humanos. ¡Queremos democracia!

Yo, por mi parte, les comparto mi opinión:

No a la transición híbrida.

Esto quiere decir que no quiero para mi patria un “modelo híbrido” como el de China o Vietnam, que combine una transformación económica hacia una economía de mercado manteniendo el mismo modelo político de un solo partido y una sucesión “monárquica” familiar.

Todos podemos comprobar que en las condiciones de un poder totalitario que controla todo: ya sea saltándose, a discreción, según le convenga, las instituciones y las leyes, o sea agazapado detrás de esas instituciones que le sirven para disfrazarse de Estado o de institucionalidad. Todos sabemos quiénes ostentan el poder real en Cuba. Y mientras no haya un cambio político real, total y ágil, no habrá ninguna posibilidad de democracia en Cuba. Ninguna ruta será efectiva, ni rápida, ni lenta, ni de adentro, ni de fuera.

Me parece importante una precisión: una democracia de calidad no podrá edificarse manteniendo ripios de un sistema totalitario, ni de la renovación de la hegemonía familiar, ni de otras combinaciones manteniendo a los mismos que han hundido a Cuba en esta situación. Basta de buscar “Delcys” ni algo parecido. Cuba no es Venezuela. Ni lo aplicado en Venezuela serviría para Cuba. Lo que hay que buscar no es a uno de ellos que haga la transición. Ninguno de los mismos del orden totalitario puede ser garantía de ningún tipo de estabilidad ni de orden justo y democrático. Solo saben y quieren controlar y reprimir.

La “estabilidad” que surge de la represión es engañosa, inestable y, al final, conduce a la “continudad” del mismo régimen bajo máscara de proceso de transición. Dilata el sufrimiento del pueblo. Siembra desesperanza. Acaba con la confianza en que un cambio es posible.

Aprender de otras transiciones

Aprendamos de la experiencia de Venezuela, aunque Cuba se diferencia mucho del modelo de Venezuela, aunque lo que se quiso implantar fue la versión más “actualizada”, del llamado socialismo del siglo XXI, vale decir, el engendro más enmascarado de democracia. Entonces, ¿qué podríamos aprender del raro “experimento” de Venezuela? Que es incompleto e insuficiente porque:

– Todavía hay presos políticos.

– Miembros del régimen anterior se mantienen activos en las estructuras.

– Quien está protagonizando este proceso es otra de las personas que pertenecía al núcleo fuerte del mismo sistema que se pretende cambiar.

– Las últimas elecciones han quedado sin validar y sus resultados sin implementar, aunque se consta de suficientes pruebas de que fueron robadas.

– La lideresa legitimada por la mayoría de los venezolanos aún está en el exilio.


– Se está alargando la hoja de ruta a costa de: debilitar las mismas energías de los ciudadanos venezolanos que podrían ser invertidas en la reconstrucción de Venezuela.

Todo lo anterior debe ser lección y alerta.

Cuba no es Venezuela, pero podemos aprender de su experiencia.

Aprendamos de la las transiciones en Europa comunista. Hubo de todo en Europa central y del Este. Pero hubo transiciones exitosas como la de Polonia, con Walesa y Checoslovaquia con Havel, entre otras, como las de los países bálticos. Habría mucho que aprender en cuanto a liderazgo y transición real y ágil, así como los indispensables procesos de lustración escogiendo los tiempos y alcance que se consideraron más apropiados, pero lustrando todo lo del régimen anterior. Cuba no es ninguno de esos países europeos, pero podemos aprender de sus transiciones y hacer la nuestra propia.

Aprendamos de la transición de España con su diálogo nacional, los consensos alcanzados, con el desmantelamiento del régimen dictatorial y la rápida redacción y aprobación de una nueva Constitución y la celebración de elecciones democráticas. Todo ello en alrededor de tres años. Cuba no es España, pero podemos aprender de su transición y hacer la nuestra propia.

Propuestas

La hoja de ruta que proponemos en Convivencia trata de evitar los errores que hemos mencionado y otros. Es un camino pacífico, seguro, ágil y verdadero. Es una transformación para desembocar en la democracia, el Estado de Derecho y la reconstrucción nacional.

Esa transición consta de tres procesos implicados, holísticos, que son:

1. Comisión de la Verdad y de Memoria Histórica

Para evitar la amnesia de todo lo pasado, para preparar los informes para los tribunales de justicia transicional y devolver la honra y la buena reputación a las víctimas del comunismo.

2. Justicia transicional y restauración

Para evitar la impunidad. Para ejercer justicia con debido proceso y evitar la venganza y romper la espiral de la violencia. Para restaurar, rehabilitar e indemnizar a las víctimas.

3. Reconciliación nacional y reconstrucción del país

Para sanar el daño antropológico, restañar las heridas de las víctimas. Para abolir la cultura del odio y de la muerte. Para edificar la nueva República sobre los pilares de la suprema dignidad de la persona humana y la correspondiente búsqueda del bien común. Sobre los arquitrabes de la virtud y el trabajo, la convivencia pacífica, la libertad responsable, la participación ciudadana y el amor cívico que debe ser la base de toda sociedad.

En síntesis, no inventemos más engendros híbridos, ni más estrategias fraude.

Cuba necesita que le respeten su propia hoja de ruta confeccionada por los propios cubanos que somos los que mejor conocemos lo que necesita Cuba.

Cuba tiene ya preparados a cubanos honestos, inteligentes, probados, sacrificados, que pueden tomar las riendas de su propia transición, asegurar el orden interno y garantizar la estabilidad hemisférica. De esto no tengo la menor duda. Esos cubanos serían los interlocutores válidos para cualquier apoyo internacional o para los necesarios asesores especializados en temas medulares.

Cuba necesita democracia real y efectiva.

Y la necesita a su forma ya.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.

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* Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).

Doctor en Humanidades por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.

Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.

Ingeniero agrónomo.

Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 20a17.

Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.

Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006.

Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.

Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.

Director del Centro de Estudios Convivencia (CEC). Reside en Pinar del Río.

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Zoé Valdés: La Nueva Oposición cubana será -o es- woke, izquierdista, antifa, gay, negra, o no será. La nueva oposición cubana y la disputa por el relato: identidades, estética política y poder simbólico.

 


Tomado de https://zoepost.com/la-nueva-oposicion-cubana-sera-o-es-woke-izquierdista-antifa-gay-negra-o-no-sera/?fbclid=IwY2xjawTmyMZwZG9mAWV4dG4DYWVtAjExAHNydGMGYXBwX2lkEDIyMjAzOTE3ODgyMDA4OTIAAR5EFaUfGhLiGXm3CGeD5DLiHVqBOhkC-pQTef4B9dKCGGQ05v61xpW03yPk_w_aem_Kpjy5FlH6pzYwKyQ9Ldi-A

La Nueva Oposición cubana será -o es- woke, izquierdista, antifa, gay, negra, o no será

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 La nueva oposición cubana y la disputa por el relato: identidades, estética política y poder simbólico.

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Por  Zoé Valdés.

10/08/2026

La oposición cubana de los últimos años ya no puede leerse únicamente con las categorías tradicionales del exilio histórico, la disidencia liberal clásica o la resistencia anticomunista organizada alrededor de partidos, presos políticos y denuncias de derechos humanos. En la Cuba posterior al deshielo diplomático Obamunista, al agotamiento económico del castrismo tardío, al estallido social del 11 de julio de 2021 y a la expansión de internet móvil, ha aparecido una oposición más fragmentada, performática, generacional y simbólica. Su lenguaje mezcla arte mediocre, redes sociales, antirracismo, ultrafeminismo, defensa de derechos LGBT+, crítica a la censura, estética de protesta global y rechazo al monopolio político del Partido Comunista; modelo George Soros, y pagado por el multimillonario.

Ese fenómeno no debe caricaturizarse ni idealizarse, es complejo por simplista, y por ende peligroso. Como toda corriente política emergente, contiene tensiones, contradicciones y oportunismos. También expresa una realidad incómoda para el exilio cubano: la inconformidad ya no se limita a los sectores que el oficialismo aprendió a etiquetar como “contrarrevolución tradicional”, es la oposición a la medida del régimen, como aquella de Félix Dzerzhinsky, el creador de la Checa, en época de Lenin. Hoy procede de presuntos artistas, probables periodistas independientes, jóvenes incautos de barrios populares, activistas (“artivistas”) culturales, voces afrocubanas antiblancos, defensores de derechos sexuales, creadores digitales y ciudadanos sin militancia formal. Lo novedoso no es lo que dicen, sino desde dónde lo dicen y con qué repertorios simbólicos disputan el espacio público. Lo expresan desde la izquierda y la ultraizquierda antifa.

Durante décadas, el poder cubano construyó una narrativa eficaz: toda oposición era presentada como una extensión de intereses extranjeros, una nostalgia burguesa o una amenaza a la soberanía nacional. Esa fórmula funcionó mientras el Estado conservó el monopolio de la comunicación, de la cultura autorizada y de los espacios de legitimidad. Sin embargo, la emergencia de colectivos como el Movimiento San Isidro y el 27N alteró ese esquema, porque colocó en el centro del conflicto la libertad de creación, la censura, el derecho a expresarse y la represión contra artistas y activistas independientes, todos manipulados por Black Lives Matter y por George Soros desde Estados Unidos.

El Movimiento San Isidro surgió en 2018 en respuesta al Decreto 349, una regulación vista por numerosos creadores como instrumento de control estatal sobre el arte independiente, nada contra el régimen, sólo con relación a un decretito ahí. El 27N, por su parte, convirtió el malestar cultural en una escena pública inédita: cientos de personas (en un país donde mover ya a cinco personas resultaría histórico) frente al Ministerio de Cultura, sentadas durante horas, reclamando diálogo, libertad de expresión y cese del hostigamiento. Aquella imagen fue políticamente poderosa porque mostraba una oposición menos jerárquica, menos doctrinaria y más conectada con el lenguaje global de los derechos y sobre todo con el lavado de cara del régimen que presuntamente permitía estos movimientos.

La presencia de discursos antirracistas (racistas contra los blancos), nazifeministas (contra las verdaderas feministas), LGBT+ o de izquierda crítica dentro de la nueva oposición cubana ha generado comodidad tanto en el oficialismo como en sectores del anticastrismo tradicional que se han dejado colar esto y se sienten muy a la moda. Para el régimen, esas voces son vendidas como peligrosas porque disputan banderas que el Estado afirmó monopolizar: igualdad, justicia social, emancipación y defensa de los marginados. Para parte de la oposición histórica, resultan también cómodas porque introducen prioridades culturales y sociales que no siempre encajan con un relato centrado exclusivamente en elecciones libres, mercado y condena al comunismo, pero que los “moderniza”.

Jamás oí a Eusebio Peñalver, preso Plantado (negro, 28 años de cárcel), hablar de la exclusividad de la oposición negra. Para él eran todos hermanos de lucha, sobre todo su hermano Mario Chanes de Armas, también preso Plantado (30 años y un día de cárcel), blanco de ojos azules.

El resultado es un acomodo doble. Por un lado, estos actores denuncian a media voz al Estado cubano por censura, represión y falta de libertades políticas, aunque son autorizados, se les permite viajar, y las cárceles para ellos son como verdaderos hoteles cinco estrellas con piscinas y bebidas de calidad, además de presencia autorizada de la familia. Por otro, cuestionan formas de autoritarismo social que preceden y exceden al propio castrismo: racismo cotidiano promoviendo el racismo antiblanco, homofobia dentro del esquema castrista, machismo, clasismo, vigilancia moral y desprecio hacia los barrios pobres. Esa doble crítica les permite hablar desde una zona desde la que el régimen controla todo, pero también pareciera que los expone a acusaciones cruzadas: para unos son “mercenarios”; para otros, “woke”, “progresistas” o insuficientemente anticomunistas. Y otra vez gana el régimen.

Buena parte de la nueva oposición cubana habla un idioma político reconocible en muchas democracias occidentales, o ‘admitibles’: derechos, cuerpos, racialidad, género, antiautoritarismo, performance, memoria, redes, cancelación de la censura, activismo transnacional. Esa gramática facilita alianzas internacionales y visibilidad mediática, pero también genera riesgos. La política puede convertirse en estética; la denuncia puede depender demasiado del impacto visual; la legitimidad puede medirse por atención externa más que por arraigo interno. En un país devastado por la escasez, la emigración y el miedo, ningún movimiento puede darse el lujo de sustituir organización e impacto perdurable por viralidad circunstancial.

La crítica a esa estética no debe confundirse con una descalificación de las causas que nombra. Que algunos discursos importen vocabularios globales no significa que los problemas sean importados. En Cuba existen racismo, también antiblanco, pobreza contra todo el pueblo, nada de racialismos, exclusión tanto de disidentes culturales como de campesinos, obreros, sindicalistas, de todo el que se enfrente, represión contra activistas de todo tipo y género, vigilancia sobre la sexualidad y castigo contra quienes se organizan fuera del Estado. Lo discutible no es que esas realidades se denuncien, sino cómo se articulan políticamente, con qué prioridades y con qué capacidad de construir una alternativa nacional amplia.

Otro rasgo de esta nueva escena es la circulación de referencias antifascistas o antiautoritarias. En Cuba, donde el poder se presenta como heredero de una revolución emancipadora, declararse antifascista puede significar rechazar la violencia política, el racismo, la homofobia y la represión estatal. Pero también puede producir ambigüedad: si todo adversario es definido como fascista, el análisis se empobrece; si toda crítica al progresismo cultural se interpreta como reacción autoritaria, se clausura el debate. Una oposición democrática necesita resistir tanto el autoritarismo estatal como la tentación de reemplazarlo por dogmas morales de signo contrario.

La cuestión central no es si una oposición es “woke”, negra, LGBT+, liberal, socialdemócrata, conservadora o libertaria. La cuestión es si puede defender libertades concretas para todos: libertad de expresión, asociación, prensa, movimiento, creación artística, conciencia política y participación ciudadana, conservadurismo y movimientos de derecha cada vez más crecientes y más numerosos. Cualquier corriente que aspire a democratizar Cuba debe aceptar que la nación real es plural, conflictiva y mestiza en sentido cultural y político. No habrá transición democrática sólida si se exige uniformidad ideológica a quienes se enfrentan al monopolio del poder.

El Estado cubano sabe reprimir partidos, encarcelar opositores, desacreditar periodistas y fabricar campañas de difamación. Lo que le resulta más fácil es neutralizar por completo y por comprada una oposición que usa el arte, la canción, el performance, el directo en redes sociales, el cuerpo y la identidad como formas de protesta. Por eso responde mezclando tácticas conocidas: vigilancia, detenciones esporádicas y temporales, procesos penales que comparados con otros resultan irrisorios, exilio de ida y vuelta, descrédito mediático como mascarada y acusaciones de financiamiento extranjero, del que se beneficia también la tiranía. La estrategia oficial intenta reducir una pluralidad incómoda a una sola etiqueta: enemigo útil.

Pero esa reducción ya no alcanza. La crisis cubana atraviesa la economía, la legitimidad, la cultura y la vida cotidiana. La oposición que emerge de ese contexto no será pura ni homogénea. Tendrá contradicciones, modas, errores, imposturas y valentías. Pretender que toda protesta se ajuste a una ortodoxia castrista previa sería desconocer la transformación del país. Y pretender que toda identidad o causa social otorga automáticamente lucidez política sería ingenuo. La madurez democrática consiste en distinguir entre la legitimidad de una demanda y la calidad de su estrategia.

La nueva oposición cubana adaptada al régimen refleja una mutación del conflicto político en la isla. Ya no se trata de disentir contra un partido único, sino de disputar quién puede hablar por Cuba, qué dolores cuentan como políticos y qué sujetos son reconocidos como parte de la nación. Su fuerza proviene de haber roto el molde de la disidencia esperada; su debilidad, de la fragmentación y de la dependencia de repertorios globales que no siempre traducen bien la experiencia cubana. Criticarla es necesario; caricaturizarla, inútil porque como antes y como siempre: Nadie escuchaba y nadie escucha. El desafío será convertir la visibilidad en organización, la identidad en ciudadanía y la protesta en proyecto democrático. Aunque lo veo difícil, el exilio ha sido inoculado con ese virus, y prefieren hacerle un homenaje con manteles blancos y banquete a otro agente divisor (he dicho agente divisor) que los desprecia, a homenajear a escritores a los que citan a las ocho de la mañana en una sede, y les regalan como migaja unos minutos aliñados con una croqueta y un café tibio. Ya estamos así, salir de eso costará casi lo mismo que liberarse de la tiranía. Acabaron con Cuba, acabarán con el exilio de Miami.

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sábado, agosto 08, 2026

Marco Rubio, Secretario de Estado de los EE.UU., afirma que, cuando la Administración Trump termine, 'Cuba estará en una senda irreversible hacia un futuro diferente'.

 Tomado de https://diariodecuba.com

'No hay escapatoria', advierte Rubio al régimen cubano e insiste en tener 'paciencia'

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El secretario de Estado afirma que, cuando la Administración Trump termine, 'Cuba estará en una senda irreversible hacia un futuro diferente'.

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DDC

Washington

08 Ago 2026

"Lo que intentamos enseñarles es que no hay escapatoria", dijo este viernes el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, en declaraciones a Axios relacionadas con el aumento de las tensiones entre Washington y La Habana. "No pueden esperar a que nos rindamos", enfatizó el político cubanoamericano, y llamó la atención sobre la estrategia del régimen de ganar tiempo "simulando reformas mientras busca maneras de evadir las sanciones".

No obstante, "cada vez que crean un nuevo mecanismo para intentar escapar de la soga, simplemente se lo cerramos", destacó Rubio. Sus palabras tienen fácil reflejo en la realidad, toda vez que los reiterados paquetes de sanciones de Washington contra La Habana en los últimos meses apuntan en esa dirección.

Asimismo, el secretario de Estado alertó que "esto no va a desaparecer en los próximos dos años y medio", demostrando que la estrategia de la Administración Trump respecto al régimen cubano es la de la "paciencia y perseverancia".

"Mi nivel de confianza es que, cuando esta Administración termine, como mínimo, Cuba estará en una senda irreversible hacia un futuro diferente", dijo.

El actual contexto geopolítico rema a favor de la intención de Rubio, toda vez que, "por primera vez en la historia de Cuba, el país carece de dos cosas en las que siempre ha confiado: un patrocinador externo y la falta de atención de EEUU hacia el país como una prioridad absoluta", dijo.

"No van a conseguir un patrocinador en los próximos dos años y medio, así que esa es la dinámica que ha cambiado", sostuvo, y agregó: "Eso los ha puesto en una situación muy difícil".

No obstante, Rubio no dejó claro si Washington mantiene aún sobre la mesa las opciones militares respecto a la Isla o si mantendrá la política de sanciones y rejuegos de inteligencia para esperar una implosión del régimen.

"Si hiciéramos algo con Cuba, verán a las mismas personas que sostienen carteles a favor de Hamás y carteles de 'Liberen a Maduro', pero estarán allí con carteles de 'Manos fuera de Cuba'", dijo.

En este contexto, respecto a la estrategia de Washington, un alto funcionario de la Administración Trump dijo a Axios: "EEUU está intentando cultivar relaciones con otros funcionarios cubanos y encontrar la manera de crear una coalición para la reforma. Pero es difícil llegar a una conclusión definitiva porque ese sistema es muy paranoico".

Al hilo de lo anterior, ponderó las conversaciones con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, conocido como "El Cangrejo", pero apuntó: "Cuando Raúl ya no esté, ¿cuál será su estatus? ¿Quién lo protegerá?".

Poco antes de estas declaraciones, Rubio advirtió el jueves que Washington "no tolerará un Estado renegado" al anunciar el nuevo paquete de sanciones contra cinco entidades cubanas y ocho personas vinculadas con la obtención de armamento para el régimen, al tiempo que advirtió que cualquier empresa o institución financiera extranjera que mantenga relaciones con los sancionados podría exponerse también a medidas punitivas.

"El régimen comunista cubano es un patrocinador estatal del terrorismo que espía a EEUU, arma a radicales de izquierda violentos, difunde una ideología marxista venenosa y sirve como base de operaciones para Rusia, China e Irán a solo 90 millas de nuestras costas", afirmó Rubio en un mensaje publicado en su cuenta de X.

El jefe de la diplomacia estadounidense sostuvo que la Administración Trump "no tolerará un Estado renegado que albergue operaciones militares, de inteligencia y terroristas hostiles" cerca del territorio estadounidense.

En las últimas semanas, las relaciones entre Washington y La Habana se han deteriorado todavía más a partir de la publicación, el pasado 20 de julio, del informe Cuba: La capital del comunismo del siglo XXI, en el que el Departamento de Estado describió al régimen de Cuba como una amenaza para su seguridad nacional y la estabilidad hemisférica.

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Mario J. Pentón

7 de agosto, 2026

Marco Rubio revela la estrategia contra Cuba: “No pueden esperarnos”


NTN24

7 de agosto, 2026

El régimen de Cuba se convirtió en objetivo prioritario de la CIA, según The New York Times



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viernes, agosto 07, 2026

Artículo y videos: Un comité del Senado de EE. UU. votó 8 a 7 el 6 de agosto de 2026 para declarar en desacato al Dr. Anthony Fauci, relacionado con la pandemia de COVID-19 que provocó la muerte de 15 millones de personas a nivel mundia y un millón en EE.UU.

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Un comité del Senado de EE. UU. votó 8 a 7 el 6 de agosto de 2026 para declarar en desacato al Dr. Anthony Fauci. La medida busca remitir el caso al Departamento de Justicia tras su negativa a responder preguntas y su uso de la Quinta Enmienda más de 100 veces durante una audiencia sobre el COVID-19.

Estas son  algunas imágenes  que hace años se difundieron en Internet



Viñeta  tomada  en Internet  donde la alumna Hillary Clinton  le pregunta al alumno   Anthony Fauci: ¿Debería haberlos eliminado? ya que presuntamente Fauci debe tener más experiencia que ella  en  eliminar email o correos electrónicos que pudieran perjudicarle.


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Tomado de https://www.elepoch.com315

Comité del Senado vota a favor de declarar a Fauci en desacato

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Ahora, los fiscales federales decidirán si presentan cargos contra el médico

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Por Zachary  StieberTIEBER

6 de agosto de 2026, 

El 6 de agosto, un comité del Senado votó a favor de declarar al Dr. Anthony Fauci, exdirector del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID), en desacato al Congreso.

El Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado votó 8 a 7, siguiendo las líneas partidistas.

Según el senador Rand Paul (R-KY), presidente del comité, basándose en el resultado de la votación, el comité planea recomendar al Departamento de Justicia que acuse a Fauci de desacato al Congreso.

El pleno del Senado podría considerar el asunto antes de remitirlo a la fiscalía, pero Paul indicó que esto podría resultar en un voto negativo.

El desacato al Congreso se produce cuando una persona citada por el Congreso "se niega deliberadamente a comparecer o, tras comparecer, se niega a responder cualquier pregunta pertinente a la cuestión investigada”" Cada cargo conlleva una pena de hasta 12 meses de prisión.

Los senadores republicanos declararon que votaron a favor de declarar a Fauci en desacato por varias razones relacionadas con su reciente comparecencia ante el comité.

Fauci leyó una declaración inicial preparada en la que señaló que ya había testificado ante comités del Congreso, antes de criticar a Paul y anunciar que no respondería ninguna pregunta. Durante el resto de la audiencia, Fauci afirmó que se acogía a su derecho a no autoincriminarse, amparado por la Quinta Enmienda.

Peters afirmó que remitir el caso sin la votación del Senado “sería aún más peligroso y una medida sin precedentes”.

Los senadores recordaron que el Congreso votó a favor de declarar en desacato a Lois Lerner, exfuncionaria del IRS, tras leer una declaración inicial durante una audiencia en 2013 y negarse a responder preguntas. Algunos también señalaron que Fauci recibió un indulto preventivo del expresidente Joe Biden.

"Fauci cuenta con un indulto general que lo protege de ser procesado, pero aun así se niega a responder a la citación del Congreso", escribió Paul en una publicación del 3 de agosto en X.

"eso no es prudencia, es desprecio por el derecho del pueblo estadounidense a la verdad".

"El hecho de que se negara a responder preguntas sobre la corbata que llevaba, el color de la alfombra o el día de la semana… demuestra que su invocación de la Quinta Enmienda no tenía ninguna justificación”, declaró el jueves el senador Josh Hawley (R-MO). "Fue un plan premeditado y deliberado para evadir las preguntas de este comité sobre cualquier tema".

El comité del Senado rechazó varias mociones de los demócratas para archivar la resolución, incluida una del senador Richard Blumenthal (D-CT) que solicitaba que los fiscales federales otorgaran inmunidad a Fauci a cambio de su testimonio sobre asuntos relacionados con el virus COVID-19. Blumenthal afirmó que Fauci tenía motivos fundados para temer, en parte porque Paul había declarado públicamente que quería que Fauci fuera procesado.

El abogado de Fauci, David Schertler, afirmó que las peticiones de Paul para procesar a Fauci activan lo que la Corte Suprema ha denominado una "función básica" de la Quinta Enmienda: "proteger a hombres inocentes... que de otro modo podrían verse atrapados por circunstancias ambiguas".

Varias personas que asesoraron al presidente Donald Trump durante su primer mandato fueron condenadas por desacato al Congreso tras negarse a cooperar con un comité del Congreso. Cada una cumplió varios meses de prisión.

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El Dr. Anthony Fauci comparece bajo citación ante el comité del Senado de Estados Unidos, enfrentando duros cuestionamientos sobre el origen del COVID-19 y la financiación de investigaciones científicas en Wuhan. Durante la apertura de la audiencia, legisladores señalaron que la pandemia cobró la vida de más de 1 millón de estadounidenses y 15 millones de personas a nivel mundial, exigiendo respuestas concretas sobre las decisiones de salud pública tomadas.  Ante las repetidas interrogantes sobre discrepancias entre sus posturas públicas y privadas, así como preguntas sobre un amplio indulto presidencial emitido a su favor, el Dr. Fauci invocó consistentemente su derecho constitucional a la Quinta Enmienda para negarse a declarar. La sesión también incluyó acalorados debates partidistas sobre las políticas sanitarias actuales y el impacto de los cierres perimetrales.  

Capítulos:

01:00 - Acusaciones sobre el origen en Wuhan

13:40 - Defensa demócrata y críticas a la actual administración

23:00 - Dr. Fauci invoca la Quinta Enmienda

50:40 - Cuestionamientos sobre protocolos y efectos médicos

1:26:00 - Interrogatorio sobre el uso de correos no oficiales

1:42:00 - Debate sobre recursos federales y premios personales

2:15:00 - Reclamos sobre el impacto de los confinamientos

2:53:00 - Amenaza de certificación por desacato al Congreso  

La comunidad médica  exige respuestas   sobre el origen del COVID-19


El Mundo en VIVO

29 de agosto, 2026

EN VIVO Dr. Anthony Fauci testifica bajo juramento ante el comité del Senado | EL MUNDO EN VIVO

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El Comité de Seguridad Nacional  del Senado de los Estados Unidos de América  analiza posibles sanciones  contra el Doctor  Fauci  por negarse a responder  preguntas sobre  el origen del virus que provocño la pandemia del  Corona Virus que sólo en EE.UU. provocó la muerte de más de un millón de personas y además llevó a cabo grandes daalos a la economía nacional y de otros países .

El Mundo en VIVO

6 de agosto, 2026

Senado evalúa Desacato de Fauci en el Congreso

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miércoles, agosto 05, 2026

Cuba: Violencia sexual como tortura: así opera la Seguridad del Estado dentro de las cárceles cubanas; utilizan a reclusos comunes para cometer agresiones sexuales contra presos políticos y reclusos que desafían al régimen.

 

Mayor  de la policía política Javier Reboso; uno de los vinculados  con la violación de presos

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Tomado de https://adncuba.com/

Violencia sexual como tortura: así opera la Seguridad del Estado dentro de las cárceles cubanas

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Testimonios de víctimas, familiares y expertos describen cómo la Seguridad del Estado y funcionarios penitenciarios presuntamente utilizan a reclusos comunes para cometer agresiones sexuales contra presos políticos y reclusos que desafían al régimen.

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Por Karla Pérez

4 de agosto de 2026

“Dile al Gago que está acabando con los muchachos del 11 de julio”. Ese fue el mensaje que mandó, entre risas, el oficial de la policía política Javier Reboso al recluso común que violó a un preso político recluido en el penal de Guanajay, Artemisa, en abril de este año.

Dos años antes, ese mismo preso común, confabulado con el oficial Reboso, intentó violar al también manifestante del 11 de julio de 2021 y prisionero político Julián Manuel Mazola.

La violencia sexual es uno de los grandes problemas que sufren las poblaciones penitenciarias en gran parte del mundo. Sin embargo en Cuba, lejos de enfrentarse, es utilizada por la Seguridad del Estado y los funcionarios penales como forma de tortura e intimidación contra reclusos que exigen sus derechos y prisioneros políticos.

A pesar del rígido control que el régimen cubano ejerce sobre la información de lo que ocurre en los penales y los silencios que genera este tipo de violencia en las víctimas, ADN Cuba accedió a testimonios de prisioneros, familiares y especialistas en derechos humanos que exponen el uso de esta forma de tortura y la impunidad con que se realiza.

Un patrón documentado de represión

En marzo de 2024, el preso político del 11J Artemisa, Julián Manuel Mazola Beltrán, sufrió un intento de violación en la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en dicha provincia.

Su agresor, el preso común conocido como “El Gago de San José”, ha estado vinculado a otros casos de agresiones de este tipo en dicho penal y se ha denunciado su complicidad con el régimen. Sin embargo, solo fue condenado a tres meses más de cárcel por el ataque al preso político.

Mazola Beltrán tuvo que iniciar en esa ocasión una huelga de hambre junto a otros compañeros del 11J en protesta para que su agresor fuese amonestado.

A nivel mundial, la tasa de violación en prisiones ha variado a lo largo de los años, pero estudios sugieren que la victimización sexual de los presos oscila entre el 10 y el 28 por ciento.

Un informe especial de Human Rights Watch (HRW) en 2001 sobre el abuso dentro de los sistemas penitenciarios estimó que entre 250,000 y 600,000 presos son violados cada año en Estados Unidos.

En Cuba, como en el resto del mundo, este es un problema de larga data. Evidencias del mismo pueden encontrarse en la novela de Carlos Montenegro, “Hombres sin mujer”, publicada en 1938. 

Sin embargo, resulta preocupante que en el caso cubano, este problema sea instrumentado por las autoridades carcelarias y la Seguridad del Estado, para usarlo como forma de intimidación y castigo contra los reclusos.

Julio César Morales González, condenado en 1993 a seis años de prisión por el delito de sabotaje, fue ultrajado sexualmente en el régimen especial de la prisión El Yayal de Holguín.

El preso político contó al medio independiente Cubanet que cuando ocurrió el suceso se encontraba además sin acceso a los medicamentos de los que era dependiente.

En enero de 2026, el preso político Onaikel Infante Abreu fue abusado sexualmente por un recluso en la prisión de Agüica, Matanzas, mientras se encontraba en celda de castigo, confirmó su esposa Sujay Acosta a ADN Cuba.

Acosta, quien se comunicó con Infante Abreu luego del ataque, conoció que aparentemente entraron varios reclusos comunes a la celda donde se encontraba y uno de ellos lo violó.

“En las celdas de castigo no entra nadie que no sea de la Seguridad del Estado", agregó la esposa en enero anterior.

El expreso político exiliado José Batista Falcón, quien pasó por varias cárceles de Santiago de Cuba explicó a ADN Cuba que contra los presos políticos “emplean todo tipo de prácticas: violaciones sexuales, golpizas, actos denigrantes. Lo hacen los reos comunes enviados por la Seguridad del Estado”.

Durante dos meses que permaneció recluido en la prisión Aguadores, Santiago de Cuba, en 2011, un recluso común enviado por el régimen intentó tocarlo cuando él dormía. El abuso no llegó a concretarse porque otros reclusos defendieron al opositor.

“Cuando yo estuve preso vi intentos de violación e intentos de golpiza contra los presos políticos”, añadió.

En un hilo publicado el 22 de marzo de 2024, Cubalex documentó que las autoridades de la prisión Combinado del Este utilizaban a reclusos comunes para agredir al preso político Yuri Almenares debido a su orientación sexual. 

La organización recordó además que los abusos físicos y sexuales constituyen prácticas sistemáticas en las cárceles cubanas y citó antecedentes como los casos registrados en 2012 en una prisión de Camagüey, donde fueron documentados maltratos, torturas y agresiones contra personas privadas de libertad por su orientación sexual e identidad de género. Entre las víctimas figuraban personas transgénero que incluso fueron amenazadas con perros.

Aunque las violaciones suelen ser las manifestaciones más extremas, las agresiones sexuales también incluyen otro conjunto de prácticas como los tocamientos y contacto físico no consentido, desnudez forzada, registros corporales abusivos, así como acoso, amenazas y humillaciones sexuales.

Para la abogada Laritza Diversent, directora ejecutiva de la organización Cubalex, las agresiones sexuales dentro de la prisión, tanto en las cárceles de mujeres como en las de hombres, “son un arma que se utiliza para controlar y doblegar”.

“El personal de prisión sabe de esta situación y muchas veces las provoca. Hay grupos vulnerables que son más susceptibles: la comunidad LGBTQ+, los menores de edad o las personas mucho más jóvenes que entran en las prisiones de adultos. Actualmente no hay inspección independiente, no hay acceso a donde no se puede mirar y donde tampoco la sociedad mira. El Estado no ha hecho nada”, indicó Diversent.   

La coartada de la violencia delegada

Uno de los objetivos de todo sistema penitenciario es la reinserción social del recluso. Resulta por tanto contraproducente que las propias autoridades estimulen la comisión de nuevos delitos, más cuando se trata de acciones tan graves y estigmatizantes como los delitos sexuales.

Los agresores, que normalmente son personas que ingresaron a prisión por este tipo de delitos o similares, continúan practicándolas en la cárcel con la anuencia o el encargo de las autoridades, lo cual exacerba en ellos este tipo de conductas nocivas, se exponen a nuevas situaciones de conflicto y dificultan aún más su proceso de reinserción social. En cierta medida, los victimarios también resultan víctimas de sus captores y del sistema.

Una ex prisionera política que estuvo recluida en la cárcel de mujeres de Camagüey y que pidió no ser identificada por razones de seguridad contó a ADNCuba que la Seguridad del Estado operaba dentro del penal con la colaboración de la jefatura de la prisión, funcionarias del Ministerio del Interior (Minint) y un grupo de reclusas condenadas a largas penas.

"Tenían un grupo de mujeres sancionadas a más de 15 años que actuaban al servicio de la Seguridad del Estado y el Minint. Se dedicaban a ultrajar, chantajear y amenazar tanto a presas comunes como políticas. A algunas las llevaban a la oficina y les prometían beneficios, como permitirles compartir pabellón con sus esposos presos, a cambio de colaborar", relató.

La exreclusa aseguró además que quienes se negaban a colaborar eran objeto de campañas de difamación y amenazas. "Decían que eran lesbianas o informantes para desacreditarlas. Hacían reuniones en el teatro de la prisión y las iban llamando una por una. Algunas hablaban, otras no; otras hacían lo que les ordenaban. Hubo mujeres que fueron violadas por otras presas en complicidad con las guardias de pasillo. Todo era ordenado por la Seguridad del Estado y la jefa de la unidad. Ellos tenían conocimiento de todo lo que sucedía", afirmó.

La abogada Laritza Diversent comentó que la mayoría de agresores sexuales son los llamados 'disciplinas', reclusos comunes que controlan determinados espacios en las cárceles. “Los oficiales son parte de ese control que ejerce este recluso y es una es una forma de tortura, que utilizan las autoridades penitenciarias cuando quieren doblegar o castigar a una persona”.  

Un exrecluso entrevistado por ADN Cuba y víctima de un intento de violación, confirmó que durante sus años en prisión escuchó sobre otros casos de abusos sexuales. “Sí considero que hay un patrón en los agresores: la mayoría son personas que ya no les interesa salir adelante y quieren tener el favor de la policía. Creo que ellos (los funcionarios) le dicen: mira, este muchacho molesta, qué puedes hacer con él y te rebajo años”.

El uso de reclusos para realizar actos de violencia sexual por encargo constituye la coartada empleada por las autoridades para mostrarse ajenos a estas violaciones y salvar responsabilidades en caso de que estas fueran exigidas.

Sin embargo, desde la perspectiva del derecho internacional, esa violencia sigue siendo atribuible al Estado. La Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura establece que existe tortura cuando el dolor o sufrimiento es infligido por un funcionario público, o por otra persona que actúe a instigación suya o con su consentimiento o aquiescencia.

La jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos también ha reconocido la responsabilidad estatal cuando las autoridades permiten o facilitan actos de violencia contra personas bajo su custodia, aun cuando estos sean ejecutados por terceros. En la misma línea, las Reglas de Bangkok exigen la adopción de políticas claras para proteger a las personas privadas de libertad de toda forma de violencia basada en el género, así como de abuso y acoso sexual, además de la capacitación del personal penitenciario para prevenir estas conductas y erradicar la discriminación.

Esta distinción resulta especialmente relevante para analizar el caso cubano. Si bien la violencia sexual es un problema estructural en sistemas penitenciarios de todo el mundo, las denuncias documentadas por organizaciones de derechos humanos muestran que, en Cuba, las autoridades no solo incumplen su obligación de prevenirla y sancionarla, sino que en algunos casos la instrumentalizan como una forma de violencia delegada.

Al permitir o incentivar que reclusos comunes agredan sexualmente o amenacen con hacerlo a presos políticos, opositores o personas pertenecientes a grupos vulnerables, el Estado convierte una práctica criminal en un mecanismo de intimidación, castigo y control, incurriendo en una forma de tortura por la que es internacionalmente responsable.

El trauma como condena

Las secuelas de estas agresiones se presentan de forma inmediata y subsisten a lo largo del tiempo.

El joven manifestante del 11J violado en abril de 2026 en la cárcel de Guanajay, que además fue sometido a sustancias químicas para concretar la agresión, estuvo ingresado en el puesto médico de la prisión en estado de shock, con afectaciones físicas y psicológicas severas.

Un estudio académico publicado en 2007 sobre la victimización sexual en centros penitenciarios advierte que las consecuencias sociales pueden ser. Las personas agredidas pueden sufrir un profundo deterioro de sus relaciones personales, cambios forzados en su forma de vida, pérdida de estatus dentro del entorno penitenciario y procesos de estigmatización que las convierten en objetivos de nuevas agresiones. 

Una vez que una víctima es "marcada" dentro de la prisión, aumenta el riesgo de sufrir episodios repetidos de violencia sexual, lo que perpetúa un ciclo de abuso y agrava el daño físico y psicológico. En el caso de los presos políticos, estas consecuencias se suman al impacto de la persecución estatal, reforzando el carácter de la violencia sexual como un método de tortura y sometimiento.

Consultada recientemente por ADN Cuba, Sujay Acosta indicó que su pareja, Onaikel Infante, continúa con secuelas del abuso. “Él se siente muy mal con eso. Yo siempre que voy a la visita le doy consejos, aunque sé que no se le va a olvidar nunca. Eso lo golpeó demasiado”.

La esposa señaló que hasta el momento, cuatro meses después de la agresión, Onaikel no ha recibido atención psicológica ni su agresor ha sido sancionado.

Las secuelas de la violencia sexual en prisión trascienden el momento de la agresión y pueden acompañar a las víctimas durante años. El estudio antes citado señala que entre los efectos físicos se encuentran las lesiones derivadas de ataques violentos y un mayor riesgo de contraer infecciones y enfermedades de transmisión sexual, mientras que las secuelas psicológicas incluyen trastorno de estrés postraumático, síndrome de respuesta al estrés y trauma asociado a la violación, con un impacto directo sobre el funcionamiento cognitivo y conductual de las víctimas.

“Me han quedado secuelas. En la calle ya he tenido pesadillas sobre ese día y eso es algo que me deprime mucho”, contó a ADN Cuba el recluso consultado bajo condición de anonimato.

La psicóloga Vanessa Rosabal conversó con ADN Cuba sobre el impacto que puede tener para una persona sobrevivir a un intento de agresión sexual o a una agresión sexual en un contexto de privación de libertad.

“Cuando una persona es sobreviviente de violencia sexual en el contexto carcelario, la misma enfrenta una situación de trauma severo, donde resulta esperable que la misma se sienta desesperanzada e impotente, identificando en ella vulnerabilidades, sintiéndose atrapada y sin salida, ante un entorno que brinda poca seguridad. Es importante diferenciar o reconocer quién perpetra el acto. Ya que proviniendo de pares, se espera una respuesta de aislamiento y desconfianza, con una importante soledad asociada; pero cuando los ataques son perpetrados por agentes gubernamentales, la sensación de indefensión y desesperanza se intensifican, cuestionando cómo es posible ser violentada por quienes deberían cuidar o defender”, explicó la experta.

Rosabal añadió que, cuando la agresión sexual es cometida, tolerada o incluso ordenada por quienes tienen poder, “se establece un aprendizaje social distorsionado, donde la justicia se percibe como inaccesible o ineficaz, se da la naturalización y normalización de la violencia, perpetuando ciclos de repetición violenta o traumática. Además se fomenta un clima de terror que actúa contra la solidaridad, la sospecha constante y el miedo a ser la próxima víctima, terminan aislando aún más a las víctimas”.

Dichas cuestiones, además del estigma social aparejado a estas formas de violencia, son las razones por las cuales en muchas ocasiones no se conocen estos actos. Datos consultados de las organizaciones independientes Centro de Documentación de Prisiones Cubanas y Cubalex, muestran que estos registros particulares son reducidos, contrastando con los testimonios de ex prisioneros, que refieren que ocurren con mucha más frecuencia.

En los casos en que esta forma violencia es orientada por funcionarios estatales, la elección de este método de tortura y no de otros, tiene como objetivo también dificultar la denuncia pública por parte de la víctima.

Tortura, violencia sexual y derecho internacional

Según Cubalex, el uso de la violencia sexual como herramienta de represión contra disidentes y miembros de comunidades vulnerables representa una grave violación de los derechos humanos. La organización señaló que este patrón incluye intentos de violación, amenazas y otros actos de violencia motivados por la opinión política, la orientación sexual o la identidad de género de las víctimas, lo que constituye tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes, prohibidos por el derecho internacional.

La organización subrayó que estas prácticas vulneran la Convención de las Naciones Unidas contra la Tortura, así como el derecho a la seguridad personal y a la protección frente a la violencia basada en género, reconocido en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y en los Principios de Yogyakarta sobre la aplicación del derecho internacional de los derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género.

El uso de la violencia sexual contra presos políticos y otras personas consideradas "enemigos del Estado" no constituye un fenómeno exclusivo de Cuba. Diversas investigaciones académicas y organismos internacionales han documentado que este tipo de abusos forma parte del repertorio de prácticas empleadas por regímenes autoritarios para castigar la disidencia, sembrar el miedo y desalentar cualquier forma de oposición.

Una investigación publicada en 2015 por la Universidad de Columbia sostiene que la violencia sexual puede ser utilizada como una forma de terrorismo de Estado. Según el estudio, estas agresiones buscan generar un clima de terror que trasciende a las víctimas directas, enviando un mensaje al resto de la población sobre las consecuencias de participar en actividades opositoras o de apoyar a grupos considerados desafectos por el poder. De esa manera, la violencia sexual se convierte en un mecanismo para debilitar la capacidad de reclutamiento, organización y resistencia de los movimientos disidentes.

La investigación añade que este patrón resulta especialmente evidente cuando los abusos se producen de forma reiterada en centros de detención controlados por el Estado, se dirigen contra grupos específicos —como opositores políticos o personas pertenecientes a minorías vulnerables— y ocurren con el conocimiento, la participación o la aquiescencia de las autoridades. En esos contextos, señala el estudio, resulta imposible sostener que los altos mandos desconocían estas prácticas, especialmente cuando las denuncias no son investigadas ni los responsables reciben sanción alguna.

En el caso de Cuba, el ciclo de la violencia se completa con la inexistencia de un Estado de Derecho que exija la rendición de cuentas de los perpetradores.

Alain Espinosa, abogado de Cubalex, comentó a ADN Cuba sobre la impunidad con que estos crímenes se mantienen al interior del sistema cubano. “Se trata de un método de tortura que se ha institucionalizado, sistematizado y diseñado de manera intencional para quebrantar a opositores, activistas y el resto de personas presas por motivos políticos”.

“Cuando están ocurriendo estos hechos, que normalmente son ordenados o sugeridos por la Seguridad del Estado, y la víctima comienza a solicitar auxilio, esto se ignora de forma deliberada para permitir que se pueda concretar la agresión sexual. Una vez que ya ha ocurrido el abuso o intento esto es agravado, por ejemplo, cuando el personal médico, que también es militar, se niega a documentar las lesiones o tratan de minimizarlo. La Fiscalía rara vez actúa o cumple con su función en estos casos, para garantizar impunidad a sus comisores”, añadió Espinosa.

Las denuncias recopiladas por ADN Cuba muestran que la violencia sexual en las cárceles cubanas no puede entenderse solamente como una consecuencia del hacinamiento o de la falta de control penitenciario. Cuando estas agresiones son ordenadas, facilitadas o toleradas por la Seguridad del Estado y las autoridades carcelarias, se convierten en un instrumento deliberado de represión. Su propósito es quebrar psicológicamente a los presos políticos, humillarlos, enviar un mensaje de terror al resto de la población penitenciaria y reafirmar que, bajo el régimen cubano, el cuerpo y la mente de quienes disienten también es un campo de castigo y control.

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Cubanos por el Mundo - Live

Mayo, 2026

Presos del 11J sufren abusos sexuales en prisión en Cuba con impunidad



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