lunes, enero 17, 2022

Video. Zoé Valdés entrevistada el 14 de enero de 2022 por Andrés Alburquerque donde nos habla de su novela Pajaro Lindo de la madrugá.

Zoé Valdés entrevistada por  el agudo analista político Andrés Alburquerque. En la entrevista  la destacada escritora  habla  de su novela  Pajaro Lindo de la madrugá y de otros temas relacionados con dicha novela y con  su labor patriótica  por la libertad y democratización de Cuba..



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sábado, enero 15, 2022

Videos de Yuri Bezmenov quien desertó del KGB soviético donde explica las técnicas para subvertir y crear desafección en una sociedad que explican algunos fenómenos del pasado reciente y actuales en nuestros países incluyendo los EE.UU.


 Videos de Yuri Bezmenov quien desertó del KGB soviético donde explica las técnicas para subvertir y crear desafección en una sociedad. En sus palabras encontraremos la explicación de algunos fenómenos del pasado reciente y actuales en nuestros países incluyendo los EE.UU.

Áreas deaplicación de la  subversión:

Religión

Educación

Vida social

Estructura de Poder

Relaciones laborales

La Ley yel Orden

 Yuri Bezmenov habla de la Desmoralización y la subversión ideológica de Occidente

Parte 1



Parte II



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omas Schuman (Yuri Bezmenov) L.A. 1983:  Psychological Warfare Subversion & Control of Western Society (Complete)





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Sobre la subversión ideológica: cómo se ha fabricado nuestro mundo

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Dos décadas atrás un antiguo agente de los servicios soviéticos contó la forma en que se había llevado a cabo una de las mayores operaciones de éstos. Tanto que hasta hubo sorpresas.
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Por Eduardo Arroyo
España
1 de enero de 2010

Al hilo de lo expuesto en esta misma columna la semana anterior acerca de la manera en que se subvierte un país, me viene a la memoria una entrevista realizada por un antiguo oficial del KGB soviético, que se hizo famoso allá por los años 80 hablando de la "subversión ideológica". El mencionado oficial atendía por el nombre de Yuri Bezmenov pero su verdadero nombre era Thomas David Schuman y nació en la URSS en 1939. Su trabajo en la agencia de noticias comunista Novosti le permitía dedicarse a sus tareas como espía de la URSS en los EEUU. La cuestión no es que espiara sino que, como contó a Ed Griffin en 1984, su tarea no tenía nada que ver con el espionaje. La "subversión ideológica" era algo mucho más complejo que, en su opinión, de acuerdo con la información aportada por otros espías del KGB de su mismo calibre, también desertores en Occidente, acaparaba más del 80% de los recursos del KGB, algo muy distante de las tareas de inteligencia a lo James Bond.

¿En qué consistía la "subversión ideológica"? Se trataba de un proceso lento consistente en "transformar la percepción de la realidad de cada norteamericano de modo que, prescindiendo de la abundancia de información, nadie fuera capaz de alcanzar conclusiones significativas interesantes para la defensa de sí mismos, sus familias, su comunidad y su país". Schuman añadía que se trataba de "un gran lavado de cerebro que procede lentamente y que se divide en cuatro fases". La primera de ellas es la "desmoralización", que dura entre 15 y 20 años porque este lapso de tiempo es el mínimo requerido para educar a una generación de estudiantes en el territorio enemigo, de manera que la "ideología marxista leninista es insuflada en el interior de los maleables cerebros (soft heads) de por lo menos tres generaciones de estudiantes… sin que sea contrarrestada por los valores americanos básicos".

(Yuri Bezmenov)

El resultado es una generación de intelectuales que "están programados para pensar y reaccionar a ciertos estímulos de acuerdo con un cierto patrón. No puedes cambiar su mentalidad incluso si les presentas información auténtica. Incluso cuando les demuestras que el blanco es blanco y el negro es negro, tampoco puedes cambiar la percepción básica y la lógica del comportamiento". Para una persona sometida al proceso "desmoralizador", "la exposición a información auténtica ya no importa" porque por que el sujeto "es incapaz de valorar la información verdadera… los hechos no significan nada para él incluso si recibiera una ducha de información con pruebas auténticas, con documentales y fotos… él rehusará creerlo. Esta es la tragedia de la situación de desmoralización".

Llegados a este punto el proceso de "desmoralización es irreversible" y se necesitan otros 15 o 20 años para educar a otra generación en un sentido opuesto. Según Schuman (a) Bezmenov, el proceso de desmoralización había finalizado a mediados de los años 80 en los EEUU y había alcanzado, gracias a la "perdida de estándares morales", esferas que ni siquiera el por entonces director del KGB Yuri Andropov y sus expertos hubieran podido sospechar.

El paso siguiente es la "desestabilización", otro proceso de entre 2 y 5 años de duración, que afecta básicamente a la economía, las relaciones exteriores y la defensa. Bezmenov o Schuman, como se quiera, se asombra de la enorme influencia que alcanzaban por aquél entonces las ideas marxistas en los EEUU y es aquí donde su profecía verdaderamente truena: "La mayoría de los políticos americanos, periodistas y educadores enseñan a otra generación de gente que creen que viven una época de paz. Falso. Los EEUU se hallan en estado de guerra, una guerra no declarada y total contra los principios básicos y fundadores de su sistema. Y el que ha iniciado esta guerra no es el camarada Andropov, por supuesto, sino el sistema".

Finalmente, en la fase siguiente de "crisis", que se prolonga por un período de unos 2 o 3 meses, se alteran de manera crítica la concepción y la propia situación de relaciones económicas, de política exterior o de defensa. En opinión del experto soviético, puede llevar el tiempo señalado conducir a un país a la "crisis", pero ésta desemboca finalmente en la última fase de "normalización", un cínico concepto acuñado por la propaganda comunista cuando el aplastamiento de Checoslovaquia por los tanques, que puede durar indefinidamente y que hace que una situación que violenta radicalmente los intereses y la propia supervivencia de un país se enquiste como si fuera algo "normal".

Es posible que el entrevistador de Schuman-Bezmenov fuera una persona controvertida e incluso dudosa. G. Edward Griffin era miembro de la John Birch Society, una organización de "extrema derecha" a la que se culpó del mismísimo asesinato de JFK, pero ese tipo de descalificación es irrelevante para un espíritu crítico sensato porque lo que de verdad importa es si lo expuesto por
Schuman era o no cierto y si el KGB llegó a poner a punto técnicas para actuar a largo plazo, sobre generaciones enteras.

 (Yuri Bezmenov)

A nuestro juicio no es de extrañar. Quienes vimos por aquellas fechas la propaganda "pacifista" que solicitaba abiertamente el "desarme unilateral" de Occidente y pedía el desmantelamiento de los misiles Pershing mientras Europa era apuntada por infinidad de misiles balísticos SS-20, no podemos dejar de pensar que Schuman tenía razón. Además, observe ahora el lector crítico e inteligente –o sea, los que no leen prensa- y desmenuce este proceso tetrafásico para intentar explicar cómo se ha transformado la realidad española a golpe de "desmoralización" y subsiguientes. ¿Es que hay un agente del KGB debajo de la cama? Sin duda no. Pero sí que existen varias generaciones de personas educadas por la propaganda prosoviética y marxista en los 60 y 70 que ocupan ahora cargos respetables, sin rendir en absoluto cuentas de su pasado oscuro. Además, posiblemente este proceso de "desmoralización" sea el mejor que pueda idearse para transformar la mentalidad de una sociedad al punto de que llegue a aplaudir todo lo que le envenena, mina y reconcome hasta su destrucción.

Es posible que los plazos aquí expuestos deban modificarse y matizarse pero sin duda cuestiones como el invierno demográfico, la inmigración masiva, el aborto, el capitalismo global, la desmoralización absoluta o todo lo que fomenta el odio al propio país han llegado por medio de estrategias muy parecidas a las que aquí describe Bezmenov. La "memoria histérica" o la "educación para la majadería" que propone el gobierno son ejemplos paradigmáticos de técnicas soviéticas de educación de la población general. Sirva este modesto artículo para poner en guardia a nuestros compatriotas de qué es lo que realmente nuestro país enfrenta.

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viernes, enero 14, 2022

Francisco Almagro Domínguez: La crisis de la «baja» cultura en Cuba

 
Tomado de https://www.cubaencuentro.com

La crisis de la «baja» cultura en Cuba

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La liberalidad de las redes sociales impuso al mundo democrático un reto: lidiar con nuevos líderes de opinión

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Por Francisco Almagro Domínguez

Miami

14/01/2022

I

Durante una actividad de la Iglesia católica una monja me hizo un comentario que cambió, radicalmente, mi perspectiva de las causas de la llamada revolución cubana. La religiosa había estudiado en los mejores colegios de la Isla; y tras pasar por las también muy prestigiosas universidades de Europa, se le tenía como lo que era, una intelectual con ropa de ordenada. No puedo recordar por qué caímos en el tema de la génesis revolucionaria. Sus palabras fueron más o menos que la revolución se debió, más que todo, a una pujante clase media emergente en la Cuba de entonces; un proceso deseado por estudiantes, profesionales y pequeños y medianos propietarios quienes pretendían ampliar las libertades y extender el desarrollo económico alcanzado hasta entonces.

No dijo que no hubiera miseria, desempleo, corrupción. Desde su punto de vista, la revolución cubana no era hija de la pobreza y del atraso tecnológico, sino de élites y “clases vivas” que culturalmente estaban preparadas para dar el salto a otro nivel de desarrollo social y económico. Ahí habría que incluir, dijo, a la numerosa intelectualidad cristiana que tanto había aportado al desarrollo cultural de la república con cientos de colegios, universidades, y publicaciones.

Casualmente por aquellos días la Editorial Letras Cubanas publicó algunos ensayos de Jorge Mañach, entre ellos La crisis de la alta cultura en Cuba[i]. Con prólogo de Jorge Luis Arcos —vale la pena leerlo— fue conocida por las nuevas generaciones la obra de este gran intelectual sagüero. Mañach, figura imprescindible en la cultura insular, había sido silenciado por décadas debido, como es habitual, a sus ideas políticas y fuga exiliar.

Lo curioso es que muchas de las ideas de Mañach sobre la cultura cubana tendrían hoy asombrosa actualidad, un siglo después de impartida la conferencia en la venerable Sociedad Económica de Amigos del País[ii]. Para el ensayista y profesor la cultura insular se hallaba en un momento crítico. Crisis como idea de cambio. La “alta” cultura cubana estaba indecisa, apocada, en la encrucijada de no saber si los imprescindibles cambios sociales y económicos que la Isla necesitaba serían adversos o favorables.

Para Mañach las certezas de la crisis estaban en la ausencia casi total de producción intelectual desinteresada, entendiendo por esta la que se realiza al margen del hacer profesional y el ascenso político; el oportunismo partidista; la desaparición del artículo culto; una prensa plagada de arribistas, con la simulación y el choteo como características propias del “ser cubano”.

II

Los estudiosos se han preguntado si hubo o aún existe una cultura revolucionaria. El adjetivo, a propósito, pretende separar la producción intelectual posterior a 1959, ligada al proceso de cambios profundos en la sociedad cubana de la otra, aquella que fraguó en la era republicana. Jorge Mañach en el citado ensayo escribía que la cultura nacional es un agregado de aportes intelectuales numerosos, orientados hacia un mismo ideal y respaldado por un estado de ánimo popular que los reconoce, aprecia y estimula. Y agrega: Consta, por lo mismo, de tres elementos: los esfuerzos diversos, la conciencia y orientación comunes, la opinión social.[iii]

De ese modo podría afirmarse que, como todo proceso de cambios profundos, la revolución cubana creo su propia estética sobre una base de valores éticos cuya narrativa tenía una épica muy singular[iv]. En esos primeros meses del triunfo, y quizás en el primer lustro, existía un mismo ideal respaldado por un estado de ánimo popular. La creación hecha en la Isla en esa época posiblemente nunca más volvió a ser la misma en cantidad y calidad, algo que se extendió hasta mediados de los 70, a pesar del frenazo ideológico que fueron las Palabras a los intelectuales y el affaire Padilla a finales de los 60 con el consecuente y tristemente célebre “Decenio” Gris.

En la medida que el proceso se fue radicalizando, también la cultura, como expresión supra estructural, se fue tornando exclusivista. Una elite cultural fue tornándose parte del poder. Con todos los medios de comunicación en sus manos, el Estado totalitario decidía quien publicaba y quien no, si la obra era o no revolucionaria, cual filme o documental obedecía al canon marxista-castrista. A pesar de que nunca el realismo socialista dominó la escena cultural cubana no se puede decir que no lo haya intentado. Tal vez nunca lo lograron porque el choteo y la simulación fueron suficientes antídotos según nos descubriera Jorge Mañach.

Lo que estuvo claro siempre para los ideólogos castristas más ilustrados era que la cultura debía ser un elemento esencial en dotar a la revolución de una mística salvadora; fuegos artificiosos que ocultaran la sangre de una guerra civil —Escambray—, la división familiar, el exilio masivo, las carencias materiales y espirituales que el proceso, por su inoperancia genética, iba produciendo. De cierta manera se confundían los papeles: ya no se sabía dónde terminaba el intelectual y comenzaba el policía cultural. Habíase alcanzado “alta” cultura en Cuba: la del poder absoluto. Como en un invernadero, el intelectual orgánico tuvo todo tipo de apoyo mefistofélico: sin las penurias para pagar sus propias ediciones, ni costear sus viajes, ni cazar concursos por su cuenta para ser conocido.

En tanto, la pregunta podría ser: y la cultura que se fue de la Isla, ¿esa no es cubana? ¿Solo es cultura cubana la que se genera en el archipiélago con la anuencia de los comisarios culturales? La cultura disidente dentro de Cuba, ¿es cultura?

III

La liberalidad de las redes sociales impuso al mundo democrático un reto: lidiar con nuevos líderes de opinión. Al dictatorial-totalitario asignó un desafío mayor: medirse en un terreno, el de las ideas y las alternativas, para lo cual nunca estará preparado. El discurso variopinto de los grandes medios de comunicación, galerías, museos, editoriales, compañías de radio, televisión y cine tuvo que adaptarse a la realidad de un espacio virtual donde desconocidos tenían voz. El ajuste de los poderosos capitalistas fue sumarse, incluso comprar ese nuevo hacer.

De la misma manera, porque Cuba no está en otra galaxia, aparece a finales del siglo XX un hacer distinto en la cultura, y sobre todo, peligrosamente incontrolable. Ya los escritores, músicos, pintores y cineastas no necesitan del Papa Estadopara realizar e incluso comercializar sus obras, —algunas fuertemente contestarias— en la literatura y el cine. El dilema para el mundo autoritario, incapaz de sostener diálogos con la Otredad pues desarmaría su rígida estructura ideológica, es no tener opción: más de lo mismo, atrincheramiento en el pasado. Como la llamada estética revolucionaria está ligada o es parte indisoluble de la ideología castrista-comunista, permitir espacios de disenso en las expresiones creativas —salvo en muy contadas excepciones— es poner en duda toda la épica trascendental, milenarista.

Ese nuevo hacer del arte en Cuba, no muy alejado de cómo se mueve el mundo democrático, hizo que surgiera lo que los ideólogos y comisarios culturales cubanos comenzaron a catalogar de baja cultura. Contra ella publicaron artículos y entrevistas. Fracasada la estrategia de la humillación y el ninguneo, el siguiente paso fue recordarle en persona a los blogueros, pintores, cineastas, revistas online e incluso instituciones religiosas que los medios de comunicación eran de los revolucionarios.

La baja cultura no se detuvo. No quiso entender. Hasta que llegó lo que tenía que llegar: las Palabras a no intelectuales: el Decreto 349. A partir de ese momento, el régimen judicializó, siempre fue así, pero nadie parecía, —no se trata de la revista lezamiana— quien sí y quien no era un creador. Aquellos polvos formaron el lodazal posterior. Cuando una idea no se combate con ideas sucede algo como el Movimiento San Isidro, y la protesta frente al Ministerio de Cultura.

El 11J podría verse en esa cadena de hechos que, si bien tiene una fuerte base económica en el agobio y la frustración por sesenta años de fracasos, se le sumó la rebeldía cultural de las generaciones más jóvenes, deseosas, como siempre, de ser protagonistas del cambio. La canción “Patria y Vida” la coreaban miles de compatriotas. Salía espontánea. Como un himno. Como en una época fue cantado el bodrio “La Marcha del Pueblo Combatiente”. Se había roto el mito de la unidad y el amanzanamiento del pueblo cubano.

Por primera vez uniformados cubanos maltrataban, abusaban de gente humilde como ellos, indefensos. Eso nunca se había visto en directo. Durante el Maleconazo los policías y sus adláteres tuvieron la decencia de ponerse camisetas de la Brigada Blas Roca para repartir golpes. Intelectuales de los llamados orgánicos —y por supuesto, los inorgánicos también— dijeron basta y no quisieron volver a andar. Se había creado lo que los ideólogos comunistas llamarían una situación revolucionaria; factores objetivos y subjetivos suficientes para hacer caer un gobierno. Era imprescindible hacer control de daños. Sobre todo, en el primero y más vital de los sectores, el de la cultura.

La aparición de Archipiélago y su líder Yunior García —el actor y su obra— pudo ser la respuesta pensada —o aprovechada— por los listos operadores de la inteligencia para ponerse una suerte de vacuna contra toda protesta ulterior y el movimiento disidente en Cuba. Los resultados de la obra yuriniana no pueden ser más claros: Luis Manuel Otero y otros disidentes al fin pudieron ser apresados y condenados. La obra tuvo varios actos y escenas al mejor estilo Ionesco: pedir permiso sabiendo que lo iban a negar; insistir en salir, cambiar la fecha de la marcha; anuncio del régimen de movilización militar; recogida de firmas por todo el país para comprometer decenas de personas con la marcha; movilización cederista y por centros de trabajo para bloquear la marcha; caminar con una flor por la despejada Calle 23 —ojo, Yunior probable blanco en movimiento; casa bloqueada por el pueblo sin paloma acéfala en la puerta; actor parado en la ventana con una rosa blanca en el pecho— actor en escena, blanco inmóvil; actor desaparecido, elenco sobrecogido; actor aterriza en Madrid, elenco preso o deportado; fin de la obra… y del actor.

IV

Lo que sucederá en Cuba durante 2022 con una crisis económica insoluble y una bancarrota ideológica y moral como nunca antes, ni los sacerdotes Ifa, quienes hacen la Letra del Año, lo saben con certeza. Un par de refranes asociados al Signo —Baba Eyiogbe— resultan curiosos: ningún gorro puede ser más famoso que una corona y el Elefante es muy fuerte pero no lo suficiente para derrotar el viento. Cada cual que lo interprete a su manera, o como suelen decir, lo que se sabe no se pregunta. La quiebra ideológico-cultural del proceso castrista es tan evidente que bastaría repasar en la prensa oficiosa el espacio dado a la Tarea Reordenamiento… de las Ideas.

Hay todavía algo peor: las carencias culturales de quienes hoy, supuestamente, gobiernan la Isla. Se podría criticar a Raúl Roa por sus desplantes en Naciones Unidas, quien por cierto nunca fue comunista, pero tenía una obra hecha antes de 1959; Carlos Rafael Rodríguez, exministro batistiano en 1940, de quien los adversarios envidiaban talento y fino humor; Osvaldo Dorticós, alias cuchara, abogado cienfueguero exitoso y exdecano del Colegio de Abogados en 1958. Y más acá, en la época de la llamada institucionalización, cuando en cada ministerio o comité estatal dirigían los mejores cerebros que aún permanecían en Cuba[v]. La generación del Continuismo está culturalmente castrada en su origen: formada en las becas, en los Camilitos, en la Lenin, los déficits de saberes, el pensar fuera de la caja —¡cuidaito compay gallo!— explican sus improvisaciones e incapacidad para de entender el complejo mundo en que vivimos.

Todo el movimiento Hip-Hop, los festivales de rock, la música urbana, el llamado cine pobre, el realismo sucio en la literatura y el arte minimalista son expresiones que la nueva era cubana está pariendo y no hay fuerza humana que la pueda abortar. Quiéralo o no, la elite cultural que ha medrado durante decenas de años del poder absoluto, nada nuevo tiene para decir. Por eso “Patria y Vida”, un himno de combate como algunos lo han calificado, rompe con lo simbólico-cultural y es tan peligrosa. La respuesta dada por el régimen a “Patria y Vida” evidencia la desnudez cultural del régimen. Las contra-canciones no solo carecen de valores musicales o estéticos, sino que se le ven las costuras de la urgencia.

¿Qué podemos esperar para 2022 —respetando la Letra del Año— ante la crisis cultural-ideológica del régimen? Pues lo que estamos comenzando a ver: una coreanización de la cultura como nunca se ha visto; quizás una neo-parametración en todos los ambientes creativos donde la fidelidad estará primero que todas las cosas; la infancia, protagonista de cosas de adultos como marchas, mítines de repudio, loas al pasado y al Máximo Líder al peor estilo Colmenita; los adultos sometidos cuentos para niños donde solo hay malos y buenos —sabemos quién es cada uno.

Para los comisarios habrá trabajo de sobra. La alta cultura revolucionaria se irá apagando no porque carezca de valores estéticos, que son innegables, sino porque pertenecen a una época muy concreta, pasada, y sus valores éticos, morales, prácticamente han desaparecido en un mundo donde también la subjetividad y la gratificación inmediata hacen lo suyo. La baja cultura, como la quisieran llamar, se irá imponiendo en la Isla y fuera de ella. Y cuando como en una indigestión el régimen expulse a los creadores, los escupirá sin mediar palabras, llegarán a la Isla sus creaciones como frescos alisios, disfrutables en el Malecón mientras se sueña con caminar sobre las aguas en dirección al Norte resuelto y frutal.

Existe una situación revolucionaria. Cuba puede estar a las puertas de un proceso de cambios, y no porque quienes parecen gobernar lo desean. Las evidencias son, como señalaba Jorge Mañach hace un siglo, la ausencia de producción intelectual verdadera, novedosa, creativa; una elite cultural atada a un poder que cada día es menos representativo de las necesidades del pueblo; la urgencia de “enseñar la historia patria” como si no hubieran estado sesenta años desconociéndola; la impostura evangélica de un Martí-Juan Bautista anunciando la venida del salvador Fidel-cristo a quien, como un santo, acaban de construir un templo con sus reliquias para propagar su palabra de vida eterna.

La crisis que ha provocado la “baja” cultura es insondable. No es un aldabonazo suicida. Y no será el último. Es una pena que quienes pueden, no quieran oírlo. No quieran abrir la puerta. El reloj de la historia no se detiene. París y San Petersburgo fueron lo mismo.

[i] Mañach, Jorge. La crisis de la alta cultura en Cuba, (3-41) en: Ensayos, Selección y prólogo de Jorge Luis Arcos. Editorial Letras Cubanas del Instituto Cubano del Libro, La Habana, Cuba.

[ii] Conferencia impartida en la Sociedad Económica Amigos del País, y publicada en La Habana, 1925 con prólogo de Fernando Ortiz.

[iii] Mañach, Jorge. Ob. cit: pág. 9.

[iv] Como toda revolución, suele acompañarse de una lectura de la historia donde los vencedores se posesionan de “verdades irrefutables”. La revolución cubana escribió la historia de manera que la revolución de 1959 encajara y fuera el final de la lucha anticolonial y fratricida de la república. Refiriéndose a los mambises: “entonces ellos hubieran sido como nosotros, y nosotros como ellos”.

[v] Los ministros y presidentes de las instituciones del Estado fueron escogidos con “pinzas”. A la cabeza de cada ministerio se pusieron individuos que no solo tenían experiencia en sus campos. La mayoría tenia un amplio bagaje cultural, adquirido antes y después de 1959.

© cubaencuentro.com

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jueves, enero 13, 2022

Fallece en Madrid Roberto ¨Bobby¨ Batista, hijo de Fulgencio Batista

 Una excelente antrevista a Roberto ¨Bobby¨ Batista Fernández


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Muere en Madrid Bobby Batista, hijo de Fulgencio Batista

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'Nos dio a todos una lección de humildad, amor y educación', dice su hija Esther Batista.

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DDC

Madrid

12 Ene 2022

Bobby Batista, uno de los hijos del presidente y dictador cubano Fulgencio Batista, falleció este miércoles a los 74 años de un cáncer de páncreas en la Clínica Universidad de Navarra, en Madrid, España, informó el periodista Jesús Díaz Loyola en Facebook.

Esther Batista, hija de Bobby Batista, confirmó la muerte en su cuenta de Instagram. "Buen viaje, papá. Te quiero", dijo en su perfil privado. Díaz subió una captura de la publicación. 

"Nos dio a todos una lección de humildad, amor y educación. Mi padre es una gran persona, bueno y humilde. Ha sido siempre un padre excepcional", dijo Esther Batista a Díaz la semana pasada.

Las honras fúnebres de Bobby Batista serán este jueves en el Tanatorio de San Isidro, en Madrid. Será sepultado en el panteón familiar, junto a sus padres Fulgencio Batista y Marta Fernández, en la sacramental de San Isidro, en Madrid, señaló Díaz.

Bobby Batista publicó en 2021 el libro "Hijo de Batista" con la editorial Verbum. "Lo he escrito para mis hijos, nietos y para el legado histórico político cubano. Fulgencio Batista no era aquel ogro, aquel dictador cruel que pinta la política castrista, y hay que reconocerle su valía", dijo el año pasado en una entrevista en DIARIO DE CUBA.

"El gran error de mi padre y con el que nunca podré estar de acuerdo fue el golpe militar de 1952. Se convirtió en semidictador, yo no diría completamente dictador porque solo aunó dos de los tres poderes del país. Se hizo del poder ejecutivo y el legislativo pero el poder judicial se mantuvo independiente. Las leyes no dependían de mi padre", agregó.

Roberto Francisco (Bobby) Batista Fernández (Nueva York, 1947), "fue uno de los nueve hijos de Fulgencio Batista y Zaldívar, ex presidente de Cuba. Desde que cayó convaleciente en el mes de septiembre, muchas han sido las muestras de cariño hacia Bobby. Su carácter y su forma de ser traspasaron los límites de la vida que llevó. Bobby fue una persona que se supo ganar el cariño y el aprecio de todos los que le conocieron", dijo Jesús Díaz Loyola.

"En sus contactos habituales a través de sus grupos de WhatsApp, hizo público desde el principio todos los pormenores de los tratamientos que recibió para luchar contra el cáncer de páncreas que padecía. Para él, fueron meses de mucha lucha", agregó.

https://youtu.be/7tZWq7L0Ixs

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Familia Batista-Fernández

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El totí. Waldo Acebo Meireles sobre el Embargo norteamericano a la tiranía que oprime a Cuba


Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

El totí

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El “bloqueo”, es el totí según el régimen cubano, al que desde hace decenas de años se le otorga la responsabilidad de todos los males que agobian a los cubanos en la Isla

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Por Waldo Acebo Meireles

Miami

12/01/2022

Leo las noticias sobre Cuba: “La cosecha de frijol en Cuba será limitada: la siembra decrece en 30 mil hectáreas. El gobierno culpa a EEUU por la ‘imposibilidad de adquirir insumos’ como fertilizantes y semillas de calidad para la siembra” Otra: “El pollo carísimo es la palabra que más se escucha entre los cubanos que hacen largas colas en La Habana para conseguir alimentos en estos primeros días del año. Muchos esperan desde el día anterior cerca de los mercados, duermen a la intemperie, corriendo riesgos de madrugada para alimentar a sus familias. Es la misma situación que vivieron durante 2021 y que no parece tener perspectivas de pronta mejora”.

Todas tiene algo en común: La culpa es del “bloqueo”, es el totí que desde hace decenas de años asume la responsabilidad de todos los males que agobian a los cubanos en la Isla, el problema está en una mala identificación de esa negrísima y endémica ave cubana tan endémica por su clasificación taxonómica como por sus atributos de responsable de las ineficiencias y el latrocinio de la dictadura que ha sumergido a ese pueblo en la más absoluta penuria.

Para recobrar la dignidad de esa ave cubana que en otra época contribuía a desparasitar a un ganado hoy prácticamente desaparecido veamos algunas cifras.

Las exportaciones de EEUU a Cuba comenzaron en 1992, de acuerdo a los datos del Censo de EEUU[1] y agrupándolos por quinquenios nos brinda el siguiente cuadro:

El año pasado, 2021, las exportaciones a Cuba fueron de 294 millones de dólares lo cual fue superior al promedio anual de $228,6 millones en esos 30 años de relaciones comerciales. No tenemos los datos para cómo se invirtieron 294 millones en 2021 pero si para los $286,5 de 2019[2] que estuvo también sobre el promedio.

Es de suponer que la mayor parte de los $9,1 millones fueron dedicados a satisfacer las necesidades de la plutocracia en el poder, por otra parte, las decisiones que se toman de no adquirir fertilizantes, pesticidas o las semillas de frijoles no son un problema del “bloqueo” sino de la incompetencia de la burocracia gobernante y las prioridades que ellos establecen.

El tema del pollo lo hemos abordado en ocasiones anteriores[3] pero no está de más tocarlo nuevamente[4]:

Como se refleja en la gráfica las compras de carne de aves ha crecido en cada quinquenio con un promedio anual de 53.665 TM. en el primer quinquenio; 123.314 en el segundo; 128.707 en el tercero y en el cuarto 190.168 de lo cual se deriva que si en diciembre de 2021 la compra se mantiene al promedio de enero a noviembre de ese año entonces la compra total del año pasado ha sido de 302.023 TM., lo cual supera con creces los promedios anuales anteriores. ¿Entonces cómo explicar el desabastecimiento de carne de pollo en los mercados? Sin duda que no es el totí el culpable.

Lo caro a que lo venden en las MLC tampoco es un problema del totí ya que Cuba lo importa como promedio a 40 centavos de dólar la libra, un poco por debajo del precio en que se comercializó en 2021 de alrededor de 44,84 centavos la libra[5]en EEUU[6], quizás se torne más caro por las deficiencias para su distribución, incorrecto almacenamiento, etc., pero eso no es problema del totí.

Como un último dato tomemos en cuenta que EEUU es el octavo exportador de mercancías a Cuba por encima de Canadá, Francia, Países Bajos, Argentina y otros, con un 4,04 % de las importaciones cubanas, la diferencia vital es la que a todos los demás les debe miles de millones de dólares, pero a EEUU tiene que comprarle con dinero en mano, como decimos por acá: “cash”. Y eso resulta un problema que sí es del totí.

[1]https://www.census.gov/foreign-trade/balance/c2390.html

[2] Datos tomados de: https://oec.world/en/visualize/tree_map/hs92/export/usa/cub/show/2019/

[3]https://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/el-misterio-del-pollo-335171 y https://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/nuevamente-el-asunto-de-los-pollos-335280

[4] Datos tomados de: https://www.ers.usda.gov/data-products/livestock-and-meat-international-trade-data/

[5] (FOB) Free on Board, término de envío utilizado para indicar que el vendedor no es responsable de los bienes que se dañan o destruyen durante el envío.

[6]https://www.indexmundi.com/es/precios-de-mercado/?mercancia=pollo

© cubaencuentro.com


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miércoles, enero 12, 2022

Gleyvis Coro Montanet sobre Cuba: Hoy es siempre todavía

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

Hoy es siempre todavía


Por Gleyvis Coro Montanet

Madrid

10 Ene 2022





La Cuba de charanga y etiqueta,

consigna y bananera economía,

devota de Canelo y compañía,

de espíritu burlón y dura jeta,

ha de perder su mármol y su día,

su futuro infalible, su careta.

El vano ayer engendrará un mañana

vacío y, por fortuna, pasajero.

Será un joven pajuzo y tarambana,

que cante reguetón y odie el bolero

y a la moda más rancia, la castrista,

idolatre al hermano del hermano

o admire la patraña especialista

en mutilarnos y esconder la mano.


Otra Cuba inferior que sufre y reza,

languidece en prisión y hambrea triste

molida por la Cuba que la embiste.

Pues quien osa pensar con su cabeza

recibe un aluvión de maldiciones,

una carga indecente de bribones

y de pingas sagradas, compañeras

de las barbas rebeldes apostólicas

que han llenado el país de calaveras

con sus bilis filosas y diabólicas.


El vano ayer engendrará un mañana

vacío y ¡por fortuna! pasajero.

La sombra del pajuzo tarambana

que canta reguetón y odia el bolero

—ese hombre nuevo frío y chapucero—

como la náusea de un borracho frito

con trova roja dormirá la mona

entre las heces de un país marchito.

Y habrá un mañana diferente escrito

porque la Historia, amigo, no perdona.


Porque otra Cuba nace,

la Cuba de su patio y de su casa,

con una nueva juventud que hace

de la peste vivida su coraza.

Una Cuba valiente y redentora,

una Cuba que postea

con teléfono en mano vengadora,

y que no será otra Cuba que no sea

la Cuba de la rabia y de la idea.

Gleyvis Coro Montanet nació en La Tirita, Pinar del Río, en 1974. Ha publicados los poemarios Aguardando al guardabosque (Ediciones Loynaz, Pinar del Río, 2006) y Jaulas (Letras Cubanas, La Habana, 2010), Lejos de casa. Memoria lírica del problema cubano (Cristal de Agua, Madrid, 2018) y Mujer, aparta de mí ese smartphone. Poesía con emojis (Editorial Gata Encerrada, Madrid, 2020). Este poema pertenece al libro inédito Se habla cubañol.

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martes, enero 11, 2022

Javier Prada desde Cuba: Ni educación, ni salud, ni seguridad en las calles. Video de un violento ajuste de cuenta a un presunto ladrón de motorina

 
Tomado de https://www.cubanet.org/

Ni educación, ni salud, ni seguridad en las calles

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Si de pronto se materializara en Cuba ese instante de libertad que sacudió a Rumanía en 1989, abundarían los Ceauşescu linchados por un pueblo que descarga su ira sobre un ladrón de poca monta, cuando lo que realmente desea es apalear a la corruptela de cuello blanco que se ha robado un país

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Por Javier Prada

10 enero, 2022 

LA HABANA, Cuba.- Por estos días circula un video en redes sociales donde se ve a varios vecinos de la barriada habanera de Lawton dándole tremenda golpiza a un sujeto que presuntamente fue sorprendido cuando intentaba robar una moto eléctrica. Lo más impactante del video es precisamente la violencia con que las personas se lanzaron sobre el bandido, con lo primero que encontraron a mano.

El asalto a conductores de las llamadas “motorinas” fue una constante durante todo el 2021, pero en el último trimestre se hicieron más frecuentes, dejando incluso víctimas mortales. La insostenible situación económica y social que atraviesa el país ha destapado una ola de delitos, en su mayoría robos, estafas y asaltos con arma blanca o de fuego, que no parecen preocupar al Ministerio del Interior como sí lo hacen las marchas pacíficas o las protestas públicas de los opositores, que transcurren casi siempre en silencio o con un cartel que denuncia la represión de la dictadura.

Ante las fuertes críticas emitidas por la ciudadanía a raíz de la muerte por degüello de un motorista holguinero para robarle su vehículo, las autoridades cubanas se vieron obligadas a revelar información sobre el caso, asegurando que no habrá impunidad para los criminales, y culpando a los medios independientes de intentar crear un ambiente de temor e inseguridad en el país

Sin embargo, los asaltos continúan, incluso a plena luz del día como el ocurrido en Lawton, lo cual indica que los malhechores están muy desesperados o muy confiados de poder salir airosos de su empresa. La incompetencia de las autoridades, sumada a la precariedad material que se agudizó tras la llegada de la COVID-19 y la aplicación de la Tarea Ordenamiento, ha enfurecido a los cubanos que saben cuánto hay que sacrificarse para adquirir un medio de transporte; de modo que si se topan con un ladrón en plena faena, no vacilan en hacer justicia por su mano.

El estado cubano es violento. Lleva más de seis décadas ejerciendo toda clase de violencia sobre sus ciudadanos, pero ha logrado vender muy bien la imagen de un país seguro para que los turistas vengan confiados en que no se verán expuestos a los espeluznantes crímenes que ocurren en otras naciones latinoamericanas.

La prensa estatal omite noticias sobre asaltos a mano armada, feminicidios, asesinatos y abusos sexuales en complicidad con el discurso oficial. Ni siquiera hace referencia a la tasa de delitos registrados en los últimos meses, mientras la población propaga las denuncias visibilizadas a través de los medios independientes, que contribuyen cuando menos a emitir alertas sobre la peligrosidad en las calles.

Como parte de la estrategia de ocultamiento y con el pretexto de evitar la diseminación de nuevas cepas de la COVID-19, se ha mantenido limitado el turismo de ciudad, sobre todo en La Habana. El verdadero motivo podría ser mantener a los visitantes resguardados en sus alojamientos y así evitar que las denuncias por haber sido víctimas de crímenes se añadan a las abundantes quejas por los pésimos servicios, instalaciones deterioradas y comidas en mal estado; las tres (des) gracias que ofrecen numerosos hoteles cubanos a sus clientes.

El ánimo popular está tan sombrío por el agotamiento, la inflación, la escasez y la certeza de que este país no marcha a ninguna parte, que la gente desfoga su frustración en las colas, dentro del transporte público, a la hora de acarrear agua potable o cuando sorprenden a un crápula in fraganti. Si de pronto se materializara en Cuba ese instante de libertad que sacudió a Rumanía en 1989, abundarían los Ceauşescu linchados por un pueblo que descarga su ira sobre un ladrón de poca monta, cuando lo que realmente desea es apalear a la corruptela de cuello blanco que se ha robado un país.

La golpiza inmisericorde que se observa en el video; esa rabia homicida que debe conformarse con un ratero recolector de plástico y baterías de litio, quiere saciarse con Miguel Díaz-Canel, Alejandro Gil, Marino Murillo y los rostros más conocidos de la opulencia de los Castro y los López-Calleja, que han dejado al pueblo cubano sin comida y sin valores, devorándose a sí mismo en cada esquina, peleando entre coterráneos a brazo partido por un pedazo de pan. Literalmente: un pedazo de pan.

El castrismo ha cerrado la vía de la democracia en Cuba con tropas antimotines, juicios sumarios y penas de cárcel exageradas. La respuesta ciudadana ha sido escapar o reproducir la violencia de estado en el seno familiar, en la vía pública, en la intimidad.

Uno a uno han caído los mitos del comunismo antillano, desde la educación y la salud pública hasta la seguridad en las calles. Tristemente, la espiral de criminalidad seguirá creciendo porque la situación en Cuba no va a mejorar a corto plazo. Antes que ciertas piezas caigan en las casillas deseadas por los amos de la ínsula, mucha hiel tragará este pueblo que ya debería estar empachado, pero por alguna razón, siempre puede tragar un poco más.



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lunes, enero 10, 2022

Video. Descemer Bueno - Lágrimas De Sangre ft Maykel Osorbo, Isabella Castillo (Video Oficial)

 Descemer Bueno

Enero 3, 2022

Lágrimas de Sangre es un tema que he tenido el honor de componer junto al valiente Maykel Castillo (El Osorbo) quien actualmente se encuentra detenido en cárceles cubanas por enfrentarse al  régimen cubano y unirse al grito de libertad de su pueblo. También nos acompaña la voz de Isabella Castillo, actriz y cantante cubana, que comparte nuestras mismas angustias por la realidad de la Isla.

#DescemerBueno #MaykelCastillo #IsabellaCastillo

Descemer Bueno - Lágrimas De Sangre ft Maykel Osorbo, Isabella Castillo (Video Oficial)



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domingo, enero 09, 2022

Manuel C. Díaz: LA TREMENDA CORTE -Un clásico de la radio cubana-

 Tomado de https://zoepost.com/

LA TREMENDA CORTE -Un clásico de la radio cubana-


Por Manuel C. Díaz.

7 de enero, 2021

«El tremendo juez, de la tremenda corte, ¡va a resolver un tremendo caso…!» Así comenzaba, noche a noche, uno de los programas cómicos de la radio cubana de más éxito en la historia de la radiodifusión latinoamericana. Sí, latinoamericana. Y es que la Tremenda Corte llegó a escucharse también en varios países del continente.

El programa comenzó a transmitirse en 1942, primero a través de la RHC Cadena Azul y posteriormente a través de CMQ Radio, desde la que estuvo saliendo al aire hasta 1961, cuando fue cancelado por las autoridades revolucionarias.

Algunos de sus principales actores, como Leopoldo Fernández, (José Candelario Tres Patines), Aníbal de Mar (El Tremendo Juez), Mimi Cal (Luz María Nana Nina), Miguel Ángel Herrera (El Secretario) y Wilfredo Fernández (Perico Jovellanos y Campoflorido) debieron marchar al exilio; otros, como Adolfo Otero (Rudesindo Calveiro y Escobiña), Julito Díaz (en ocasiones reemplazaba al Secretario), y Edwin Fernández, que interpretaba a Simplicio Bobadilla y Comejaibas, murieron en Cuba; los dos primeros en 1958, y el tercero, en 1997. También murió Reynaldo Miravalles, quien en el papel de Leoncio Garrotín y Rompecocos, aparecía frecuentemente en el programa.

Ochenta años después de haber salido al aire por primera vez, y gracias a que más de trescientos episodios fueron sacados de Cuba, todavía La Tremenda Corte se escucha no solo en la radio de Miami, sino también en la de países como México, Perú, Panamá, Costa Rica y República Dominicana.

Y uno no puede dejar de preguntarse: ¿cuáles son las causas de un éxito tan perdurable?; ¿cómo es posible que un programa hecho en los albores de la radio y cuyos argumentos se basaban en la realidad cubana de aquella época, pueda gustarles a jóvenes latinoamericanos cuyos padres no habían nacido cuando éste se transmitía desde la Isla en los años cuarenta y cincuenta?

Las respuestas a esas preguntas habría que buscarlas, primero, en la calidad de los libretos. Y segundo, en el profesionalismo de sus actores. No hay más que escuchar los programas para comprobar que sus libretos estaban adelantados a su tiempo. En ellos están presentes todos los elementos de las más sofisticadas comedias modernas: personajes interesantes; diálogos cortos, incisivos e inteligentes; tramas simples, pero con enredos; y finales con resolución de los conflictos.

(Castor Vispo)

Su autor, Castor Vispo, era un español nacido en La Coruña que a los 18 años llegó a Cuba para reunirse con sus familiares. Su primer trabajo fue en las oficinas de un almacén. Para cuando Vispo comenzó a escribir (un poco al estilo culto e irreverente de Jardiel Poncela) en el semanario La Semana (más tarde se incorporaría a la revista humorística Zig Zag), ya se sentía identificado con la esencia de la cultura popular criolla.

De ahí pasó a la radio, donde creó una serie humorística cuyo personaje principal era un detective gallego con el americanizado nombre de Rudy Rod. Algún tiempo después produjo un programa cómico llamado El Precinto Competidora, que terminaría por convertirse en La Tremenda Corte.

En cuanto a los actores habría que decir que todos, desde los principales, Leopoldo Fernández y Aníbal de Mar, hasta sus contrapartes, Mimí Cal y Adolfo Otero, procedían del teatro vernáculo (aquel del Negrito, el Gallego y la Mulata), en el que habían adquirido una gran experiencia.

En el caso de Leopoldo Fernández, haciendo temporadas en las provincias con su propia compañía teatral, la cual fundó en su ciudad natal de Jagüey Grande, en1926. Y ya en La Habana, trabajando con otros artistas del género, como Candita Quintana, Federico Piñero, Alberto Garrido y Mimi Cal, quien fue su esposa durante dieciséis años. También trabajó en comedias en el Teatro Martí (en las que hacía uso de sus legendarias «morcillas») y con la compañía de Revistas y Zarzuelas, de Robreño, en el teatro Payret.

Aníbal de Mar fue otro artista que trabajó en casi todos los teatros de la isla, hasta que pasó a la radio haciendo el papel (antes de que se incorporara a la Tremenda Corte) de Chan Li Po, personaje que lo catapultó a la fama nacional.

Mimí Cal y Adolfo Otero también provenían del teatro, ella con la compañía de Arquímedes Pous y la de Lecuona, con las que, además de actuar, también bailaba. Y él, con la compañía de Garrido y Piñero, presentándose en el Teatro Martí. También trabajó en las películas Hitler soy yo y Siete muertes a plazos fijos, ambas del realizador Manuel Alonso.

(Algunos personajes de La Tremenda Corte)

Como quiera que haya sido, lo cierto es que La Tremenda Corte fue, es y será, un clásico de la radio cubana. Un genuino representante del verdadero humor cubano, ese humor que, sin necesidad de recurrir a la vulgaridad, podía ser criollo y popular a la vez.

Sus personajes eran gente de pueblo; y sus ocurrentes historias, siempre llenas de enredos y malentendidos, eran una imagen de la cotidianeidad ciudadana de aquellos años.

En cierta forma, La Tremenda Corte es una versión radial de la Cuba de ayer. El símil, no por manido, es menos válido. Escuchar sus episodios es como regresar a ella; aunque sólo sea por media hora.

Hasta el día en que el Tremendo Juez, de la Tremenda Corte, al fin, dicte sentencia.

Manuel C. Díaz es escritor, crítico de arte y literatura y cronista de viajes.


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sábado, enero 08, 2022

Orlando Freire Santana desde Cuba: El castrismo y su desmesurado egocentrismo

 
Tomado de https://www.cubanet.org

El castrismo y su desmesurado egocentrismo

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Se trata de un sentimiento que pretende ubicar a la Cuba castrista como la primera en vacunas, estadios de pelota, salones de baile y mucho más

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Por Orlando Freire Santana

7 de enero, 2022

LA HABANA, Cuba.- Los gobernantes cubanos padecen de una peculiar enfermedad que con frecuencia los hace sentirse el ombligo del mundo. También los lleva a acreditarle a Cuba una representatividad que a todas luces excede la real trascendencia de la isla.

Una situación que se ha manifestado últimamente con la producción de las vacunas contra la pandemia del coronavirus. La propaganda oficialista cubana mucho ha insistido en que Cuba es el primer país de América Latina en tener vacunas propias para combatir esa enfermedad. Hablan de que con Abdala, Soberana 02 y Soberana Plus, concebidas por los científicos del grupo empresarial Bio CubaFarma, el país se ubicaba a la vanguardia de nuestra región, e incluso se ponía en este sentido al nivel de las naciones del primer mundo.

Sin embargo, las vacunas cubanas no han recibido el reconocimiento de las instituciones internacionales de salud. En cambio, hemos conocido que una vacuna AstraZeneca fabricada conjuntamente por México y Argentina fue reconocida recientemente por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), convirtiéndose así en la primera vacuna anti COVID-19 producida en América Latina aprobada por los organismos internacionales.

Mientras eso sucede, las autoridades cubanas siguen insistiendo en la primacía de sus vacunas, pero no acaban de presentar la documentación que exigen las referidas organizaciones para acreditarlas oficialmente.

Y por supuesto que el egocentrismo del castrismo no para ahí. Porque, ¿qué decir de lo que ocurre cada 3 de diciembre al cumplirse un aniversario del nacimiento del médico cubano Carlos J. Finlay? La propaganda oficial califica esa jornada como El Día de la Medicina Latinoamericana. En verdad debía ser el día de la medicina cubana. Pero el castrismo, prepotente a más no poder, se arroga una representatividad que resulta en extremo arbitraria. Una vanidad que de alguna manera se emparenta con ese afán desenfrenado de merecer el Premio Nobel de la Paz por las misiones médicas en el exterior.

Otro caso lo tenemos en el estadio Latinoamericano, la principal plaza beisbolera de Cuba. Antes del advenimiento de Fidel Castro al poder, esa instalación se denominaba Estadio del Cerro, en referencia al barrio habanero donde se halla ubicada. Con el nuevo nombre imaginamos que el castrismo pretende ubicar ese estadio por encima de otras instalaciones similares en países que son potencias beisboleras como Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela o México.

Otro tanto presenciamos con el Salón Rosado de la Tropical, la más importante instalación bailable de La Habana. En Cuba se califica como “el más bailable de América Latina”. ¿Qué dirán de ello los salones donde se baila el merengue dominicano, la salsa puertorriqueña, o la samba brasileña?

Mas, el eslogan que como decimos vulgarmente “le pone la tapa al pomo” es el anuncio que emplean varias emisoras radiales de la isla, las que aseguran que Cuba es “el primer territorio libre de América”.

Si acudimos a la historia comprobamos que es exactamente al revés. Cuba fue la última nación de América Latina en liberarse del yugo colonial español. Sin embargo, ya sabemos que el castrismo emplea el adjetivo “libre” para calificar a las naciones que se apartan de las normas de la democracia liberal y abrazan las ideas de la extrema izquierda.

Se trata de una variante del membrete de “progresista” que ellos emplean para denominarse a sí mismos. Porque, ¿a quién que analice la realidad desapasionadamente se le ocurriría calificar de progresista a los regímenes de Nicolás Maduro en Venezuela, Daniel Ortega en Nicaragua, o Díaz-Canel en Cuba?

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viernes, enero 07, 2022

Julio M. Shiling: 6 de enero: un año después de los disturbios en el Capitolio de los EE. UU. y todavía no hay cargos de insurrección

 
Tomado de https://adnamerica.com/

6 de enero: un año después de los disturbios en el Capitolio de los EE. UU. y todavía no hay cargos de insurrección

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Las insurrecciones son actos organizados de violencia que buscan derrocar un sistema político, y han ocurrido en toda Centro y Sudamérica

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Por Julio M. Shiling

Enero 6, 2022

Este 6 de enero se cumple un año desde que un grupo de personas, en su mayoría partidarios de Trump, ingresaron ilegalmente al edificio del Capitolio de los Estados Unidos el día en que se convocó una sesión conjunta del Congreso para certificar formalmente a Joe Biden como presidente.

La izquierda, firmemente en control del Partido Demócrata, convirtió los sucesos del 6 de enero en su versión de la tragedia del incendio del Reichstag de 1933, que fue utilizada para justificar la intensificación de las medidas policiales por parte del Estado en toda Alemania.

Primero, y de primordial importancia, etiquetar el incidente de J6 como una “insurrección” es obsceno y fraudulento. Abusa de un lenguaje y unos conceptos que ya tienen una definición legal establecida, un abuso claramente guiado por objetivos políticos. Esto se debe a que los eventos del 6 de enero no se equiparan a una "insurrección".

Las insurrecciones reales son actos de violencia organizada cuyos objetivos con el derrocamiento de un sistema político, como han sucedido en toda Centro y Sudamérica.

Por ejemplo, en 1964, las Fuerzas Armadas Revolucionarias Marxistas-Leninistas de Colombia (FARC) iniciaron oficialmente una “insurrección” en la comunidad de Marquetalia para derrocar al gobierno colombiano.

En 1989, el terrorista Enrique Gorriarán Merlo formó parte de una “insurrección” contra la naciente democracia argentina y atacó el cuartel militar La Tablada en ese país.

El "Grito de Yara" de Cuba, fue una "insurrección" que marcó el inicio de la Guerra de los Diez Años (1868), es otro ejemplo de un intento, en el citado caso cubano, de terminar con el dominio colonial.

Estos ejemplos, y muchos otros como la revolución liderada por Fidel Castro que tuvo éxito en derrocar el sistema político de Cuba para introducir una nueva forma de gobierno, pueden ser calificados de insurrecciones porque contienen el elemento requerido de violencia premeditada, ejercida de manera coordinada, con el propósito de de derrocar el orden político existente.

No hay evidencia de que ninguno de los actos de los manifestantes en el Capitolio de los Estados Unidos el 6 de enero cumpliera con ese criterio, lo que explicaría por qué nadie ha sido acusado hasta ahora del crimen de “insurrección” o cualquier cosa que realmente implique un intento de desmantelar el sistema político de la nación.

Las acciones de la izquierda y sus cómplices que buscan demostrar lo contrario no se pueden racionalizar, aunque sí se pueden explicar por la virulencia contra el expresidente Donald J. Trump. Pero la izquierda no solo persigue a Trump. El 45º presidente es simplemente el mensajero, aunque uno que tuvo éxito en crear una conciencia cívica, a pesar de sus defectos de personalidad. Más de 74 millones de personas votaron por él por una razón en 2020, 11 millones más que en 2016.

Es muy posible que los demócratas nunca imaginaron que a Trump le iría tan bien en las elecciones y, como resultado, decidieron que se deberían cambiar las reglas del juego político. Los demócratas y los medios de comunicación han tratado el evento J6 como parte de una conspiración más amplia llevada a cabo por americanos "supremacistas / nacionalistas blancos", "transfóbicos" y "patriarcales".

Pero, quizás lo más sorprendente son otros eventos más violentos que ocurrieron y no fueron vistos por los mismos demócratas y medios de comunicación con el mismo nivel de crítica o escrutinio.

Durante la primavera y el verano de 2020, hubo más de 637 disturbios relacionados con los movimientos marxistas Black Lives Matter (BLM) y Antifa. Esto causó hasta $ 2 mil millones en daños a las estructuras públicas y privadas (los daños más grandes en la historia de los EE. UU.).  Más de 2,000 agentes del orden resultaron heridos y las revueltas cobraron más de 20 vidas. El 28 de mayo de 2020, el tercer recinto de la policía de Minneapolis fue incendiado por las turbas de BLM y Antifa.

Aún así, muchos demócratas que han calificado el incidente del 6 de enero como una “insurrección” racionalizaron abiertamente los disturbios organizados por BLM y Antifa. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, Washington, DC, la alcaldesa Muriel Bowser y la vicepresidenta Kamala Harris son solo una pequeña parte de los funcionarios públicos que han expresado su apoyo a las protestas de BLM o su "causa", y el vicepresidente incluso abogó por donar dinero para ayudar a los saqueadores, pirómanos y alborotadores que habían sido arrestados mientras cometían delitos.

Para los suscriptores de la teoría crítica de la raza y aquellos situados en la extrema izquierda, estos actos criminales iniciados por BLM fueron parte de una lucha política, y la premisa de victimología que subyace al marxismo cultural necesita siempre de un agresor y una amenaza. Por lo tanto, la brecha del 6 de enero fue convertida en una fábula racista de “terrorismo doméstico” para fomentar un patrón de maniobras políticas concebidas para el desmontaje de Estados Unidos.

Militantes de BLM irrumpían y ocupaban la Cámara de Representantes del Estado de Oklahoma, algo que provocó la interrupción de los asuntos oficiales durante un par de horas el 21 de abril de 2021. Durante las audiencias de confirmación del Senado para Brett Kavanaugh, más de 300 manifestantes se penetraron violentamente en  uno de los edificios del Senado de los EE UU, mientras el Capitolio los legisladores de Hill se salían disparados durante la invasión.

Pero la entrada violenta, ilegal y descarada a un edificio gubernamental donde se llevan a cabo asuntos políticos es una “insurrección” solo si existe antagonismo ideológico, de acuerdo a los preceptos de la izquierda. En lugar de considerar la gravedad de los incidentes antes mencionados, se hizo todo lo posible para que el país se concentrara en el el asunto del 6 de enero como una forma de condenar a Trump y así dañar su credibilidad  como para que no pudiera postularse nuevamente a la presidencia en 2024.

En realidad, las palabras exactas de Trump el 6 de enero fueron: “Hemos venido a exigir que el Congreso se comporte correctamente y solo cuente a los electores que han sido registrados legalmente, registrados legalmente. Sé que todos los aquí presentes pronto marcharán hacia el edificio del Capitolio para hacer oír sus voces de manera pacífica y patriótica".

A pesar de que esas palabras son no tienen nada que ver con la incitación a la violencia, poeteriormente los demócratas llevaron a cabo un fracasado juicio político al presidente. El FBI lanzó una intensa investigación, pero después de siete meses de búsqueda exhaustiva del FBI, la principal agencia de aplicación de la ley del país no encontró evidencia que sugiera que Trump, sus asociados o cualquier grupo de "derecha" planearon los eventos que ocurrieron el 6 de enero.

Esto explica por qué los cargos imputados a los presuntos agresores, muchos de los cuales se han quejado de las cuestionables condiciones en los centros de detención, no contenían acusaciones con connotaciones política como la insurrección, la sedición o la traición. Aún así, la insistencia de los demócratas de continuar con la Comisión del 6 de enero revela la urgencia de criminalizar toda disidencia para que el poder político de la izquierda se consolide y devenga indiscutible.

Aunque hubo lesiones que ocurrieron como resultado de lo que llegó a ser un motín, pocas personas murieron. Un oficial de policía del Capitolio que pereció, en realidad sufrió un ataque al corazón, fuera del edificio del Capitolio de los Estados Unidos. Aunque algunas personas murieron por lesiones físicas involuntarias, la única víctima de un "asesinato" fue Ashli ​​Babbitt, el veterano desarmado de la Fuerza Aérea al que un oficial de la Policía del Capitolio le disparó a quemarropa. Aunque esto fue trágico, difícilmente es evidencia de una "insurrección".

John Catanzara, de la Orden Fraternal de Policía de Chicago, quizás lo dijo exactamente. "No hubo incendio premeditado, no hubo quema de nada, no hubo saqueos, hubo muy poca destrucción de la propiedad".

Al final, el incidente del 6 de enero sirvió le vino de perillas a la izquierda. Los medios de comunicación aplificaron la narrativa izquierdista, hicieron lucir a todos los republicanos como peligrosos racistas con propensión a la violencia y la traición. La decisión de continuar impulsando esta narrativa falsa sugiere que los eventos del 6 de enero serán usados como un arma política en las próximas elecciones presidenciales de mitad de período de 2022 y 2024.

Irónicamente, este es el verdadero secuestro del sistema político de Estados Unidos: la manipulación de la verdad y la caracterización errónea de la ley a fin de impulsar una agenda política. Afortunadamente, el pueblo estadounidense es muy sagaz, y a menudo es capaz percibir la deshonestidad cuando la tiene delante Por el bien del futuro de la nación y de su narrativa histórica, es imprescindible asegurarse de que el 6 de enero se recuerde con precisión y honestidad en lugar de ser explotado para conveniencia política.

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Alberto Roteta Dorado: EL DAÑO ANTROPOLÓGICO COMO FENÓMENO PSICOSOCIAL EN CUBA. Primera parte.

 EL DAÑO ANTROPOLÓGICO COMO FENÓMENO PSICOSOCIAL EN CUBA

Primera parte. 

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El adoctrinamiento excesivo a través de las diversas modalidades de enseñanza fue, y aún sigue siendo en nuestros días, la mayor herramienta del castrismo para manipular el pensamiento de las multitudes. 

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(“En la cuerda”, de Miguel Ángel Couret)

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-

7 de enero 2022

Santa Cruz de Tenerife. España.- Un respetable diario de Uruguay, en octubre de 2018, publicó un brevísimo escrito – quasi una simple nota– en el que se hacía referencia al daño antropológico como un fenómeno que sufre el pueblo cubano como consecuencia de los efectos devastadores ejercidos por el régimen de la llamada revolución cubana. En este pequeño resumen se dice que “se trata de un daño provocado en muchos aspectos sustanciales de las personas debido a la presión que sobre ellas comenzaron a ejercer diversos factores de influencia, los cuales disfrutan de impunidad al no recibir una respuesta de oposición (personal o institucional) contundente para ser contrarrestados”. 

En este sentido la definición puede resultar poco explícita para aquellos que no saben directamente lo que ocurre en Cuba a partir del año 1959 con la instauración de un régimen de tipo comunista. No obstante, hay un elemento digno de destacar en esta definición conceptual. Me refiero a la idea de la no existencia de una respuesta de oposición para poder contrarrestar el daño infligido, toda vez que para la comprensión del fenómeno conocido ahora como daño antropológico es de importancia explicar que en la mayor de las Antillas los movimientos opositores son cruelmente perseguidos, marginados, encarcelados, ultrajados y difamados. De ahí la aparente pasividad de un pueblo que se resigna a resistir, cual inagotable resiliencia, por los siglos de los siglos

Para no entrar en detalles demasiado teóricos y poder dedicar más tiempo a elementos que, desde el punto de vista práctico demuestren lo que en realidad es el daño antropológico como fenómeno psicosocial en Cuba, me limitaré a exponer que el término no es tan nuevo como se cree, ni tampoco deberá limitarse a las experiencias del pueblo cubano. Por el contrario, el aparente nuevo concepto se ha venido utilizando por algunos teóricos, sociólogos y analistas en América Latina, región en la que resulta aplicable dicho concepto, de manera muy particular en naciones como Venezuela a partir de chavismo-madurismo, en la Nicaragua dominada por los Ortega-Murillo, en Ecuador durante el correato, Bolivia durante los años del totalitarismo de Evo Morales, entre otras naciones en las que, en mayor o menor medida, resulta patente el efecto de las minorías dominantes con carácter dictatorial sobre las masas oprimidas y manipulables. En este sentido, la nota publicada en el diario El País, de Uruguay, en 2018, es precisa respecto al hecho de que el fenómeno del daño antropológico sea transferible a otras poblaciones del planeta, y “en especial a las de América Latina en su casi totalidad”.

Por otra parte, considero que el término no resulta el más correcto si se tiene en cuenta lo que en sí es la antropología como ciencia social y lo amplio de las concepciones relacionadas con lo antropológico. Tal vez un término menos rebuscado resultaría más comprensible y aplicable al lacerante efecto del dominio absolutista de las dictaduras. Daño psicosocial sería más preciso y limitado a lo que en realidad tiene lugar entre las multitudes que son dominadas por tiranías y dictaduras en cualquier lugar del mundo. Téngase presente que estamos haciendo referencia no solo a carencias materiales, limitación e inaccesibilidad a los servicios médicos de calidad, violaciones de los derechos humanos más elementales, migraciones forzadas, marginaciones y ostracismos, etc.; sino a los graves efectos desde el punto de vista psicológico que tienen lugar en aquellos que son expuestos a las situaciones antes citadas. 

Es por esto que el término daño psicosocial pudiera resultar más definitorio para referirnos a este fenómeno que va más allá del deterioro social, político y cultural, toda vez que afecta, fundamentalmente a la condición humana propiamente dicha, esto es, los sensibles aspectos psicológicos, éticos y morales del hombre, los que se degradan (lo ético y lo moral) progresivamente de modo involuntario e inconsciente como consecuencia de los daños sociales y políticos, amén del efecto adoctrinador de los que ejercen el poder en los regímenes totalitaristas.         

Una vez explicados teóricamente estos aspectos – siempre de manera insuficiente ante la necesidad de exponer con más claridad y sentido práctico el fenómeno del daño antropológico o psicosocial en Cuba– pasemos a analizar de manera concreta el comportamiento del daño antropológico en el pueblo cubano

DESDE LOS PRIMEROS MESES DE INSTAURADO EL RÉGIMEN COMUNISTA COMENZÓ UN GIGANTESCO Y TERRORÍFICO PROCESO DE ADOCTRINAMIENTO.

Un “buen” día, en un instante, la nación cubana pasó a integrar la nómina de los países socialistas del planeta. Fue el 16 abril de 1961, durante uno de sus kilométricos discursos, que el dictador Fidel Castro declaró el carácter socialista de la llamada revolución cubana. Es correcto utilizar el término declaración si se tiene en cuenta que, efectivamente, lo que hizo el enajenado megalomaníaco barbudo fue una simple declaración, sin contar con nadie, sin que fuera sometida la idea a un análisis, a una votación democrática:

“Compañeros obreros y campesinos, esta es la revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes.  Y por esta revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, estamos dispuestos a dar la vida”.*

A partir de este momento los cánones del marxismo-leninismo fueron impuestos de manera estricta en una nación en la que se profesaba la religión cristiana, principalmente la Católica y en menor medida las modalidades evangélicas, y donde, durante las décadas precedentes se toleraba la libertad de expresión y de pensamiento. Un materialismo acérrimo se fue extendiendo por doquier hasta quedar definitivamente establecida la filosofía marxista-leninista como única reconocida de manera oficial. En la Reforma Constitucional de junio de 2002 quedó definido que la “revolución” “fundamenta su política educacional y cultural en los avances de la ciencia y la técnica, el ideario marxista y martiano, la tradición pedagógica progresista cubana y la universal. Por otra parte, los procesos de nacionalización que se llevaron a cabo en los años iniciales del régimen castrista lograron exterminar colegios privados en los que se predicaba la religión cristiana, lo que facilitó la imposición de una única forma de enseñanza que permitiera, además de la instrucción, el adoctrinamiento colectivo de miles de estudiantes de todas las edades y de todos los niveles de enseñanza, desde la primaria o elemental hasta la universitaria, lo que se ratificó en el Artículo 39: Educación y Cultura, de la Reforma Constitucional antes citada: “Promover la educación patriótica y la formación comunista de las nuevas generaciones y la preparación de los niños, jóvenes y adultos para la vida social”.**

Así las cosas, desde los primeros meses de instaurado el régimen comunista en la isla comenzó un gigantesco y terrorífico proceso de adoctrinamiento. La “formación comunista de las nuevas generaciones” estaría garantizada por nuevos maestros y profesores que de manera improvisada asumieron el rol de enseñar sin la preparación adecuada, toda vez que fue necesario incorporar a cientos de maestros ante el éxodo o la expulsión de los docentes cubanos, cuya ideología fuera cuestionada por las nuevas autoridades encargadas de imponer los cánones del marxismo-leninismo, el ateísmo y el comunismo

La preparación intelectual de los profesores pasó a ocupar un segundo plano. Lo importante era estar identificado con el llamado proceso revolucionario y ser capaces de inculcar lo que consideraron nuevos valores – mezcla del retorcido marxismo importado de los manuales soviéticos con las aberrantes concepciones guevarianas de hombre nuevo–; algo que, hasta el presente no ha cambiado a pesar de la omisión en la Nueva Constitución, en vigor desde el 10 de abril de 2019, del término ideario marxista al referirse a la educación: “En su política educativa, científica y cultural se atiene a los postulados siguientes: a) se fundamenta en los avances de la ciencia, la creación, la tecnología y la innovación, el pensamiento y la tradición pedagógica progresista cubana y la universal; a diferencia de la modificación del año 2002 donde se precisa que “fundamenta su política educacional y cultural en los avances de la ciencia y la técnica, el ideario marxista y martiano, la tradición pedagógica progresista cubana y la universal”. 

El adoctrinamiento excesivo a través de las diversas modalidades de enseñanza fue, y aún sigue siendo en nuestros días, la mayor herramienta del castrismo para manipular el pensamiento de las multitudes. Esto es capaz de producir en aquellos que reciben la malévola influencia una serie de condiciones que algunos estudiosos del tema han agrupado en seis categorías: 1. Servilismo, 2. Miedo a la represión, 3.Miedo al cambio, 4. Falta de voluntad política y de responsabilidad cívica, 5. Desesperanza, el desarraigo y el exilio dentro del propio país (insilio) y 6. La crisis ética. ***

Dichas categorías pueden estar presentes en su totalidad en una misma persona o de manera parcial, esto es, una o varias en una misma persona; pero de manera general cuando el daño es sostenido a través del tiempo, como se ha establecido en el caso particular de Cuba, dichas condiciones suelen expresarse de manera simultánea en mayor o menor grado. 

El régimen castrista se propuso desde sus inicios lograr el adoctrinamiento masivo de la población cubana. Para esto creó campañas (alfabetización), instituciones (centros educacionales alejados del seno familiar, escuelas de “cuadros”, institutos de enseñanza militar, Camilitos) y organizaciones (Unión de Jóvenes Comunistas, Unión de Pioneros de Cuba, Comités de Defensa de la Revolución, Federación de Mujeres Cubanas, Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, etc.) mediante los cuales ejerció su más cruel y despiadada fuerza adoctrinadora. 

Inhibir el libre pensamiento de las masas fue y sigue siendo el principal objetivo del régimen. Este es el punto de partida, o la gran causa de los efectos devastadores que hoy conocemos como daño antropológico.

 Continuará…

* A solo dos años de haber asumido el control total de la isla, el 16 de abril de 1961, ante una multitudinaria concentración, en la esquina habanera de 23 y 12, en las cercanías del cementerio de Colón, Fidel Castro pronunciaba un extensísimo discurso, luego de los ataques que precedieron a la invasión de Playa Girón. Fue aquí cuando por primera vez se refirió a la idea de una revolución socialista, lo que se toma como referente de partida del inicio del carácter socialista de la revolución cubana. 

** Acuerdo No. V-74, por el que se aprobó la Ley de Reforma Constitucional el 26 de junio del 2002.

*** Categorías resumidas por Luis Aguilar León en su libro: Reflexiones sobre Cuba y su futuro. Publicado por EDICIONES UNIVERSAL 2020-09, 2020 ISBN 10: 1593880111ISBN 13: 9781593880118

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