domingo, abril 28, 2024

Orlando Freire Santana desde Cuba: Muchos cuadros intermedios han optado por no comprometerse demasiado con un régimen al que consideran sin remedio.

 Tomado de https://www.cubanet.org/

¿Por qué no avanzan las proyecciones gubernamentales para “reimpulsar la economía”?

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Muchos cuadros intermedios han optado por no comprometerse demasiado con un régimen al que consideran sin remedio.

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Por Orlando Freire Santana

27 de abril,2024

LA HABANA, Cuba. – Evidentemente hay insatisfacción en la cúpula castrista del poder debido a que no avanzan con la velocidad deseada las que ellos denominan “proyecciones gubernamentales para corregir distorsiones y reimpulsar la economía”. Un proceso que en el lenguaje coloquial se conoce como el paquetazo económico del castrismo. Eso se evidenció durante una reciente reunión del primer ministro, Manuel Marrero Cruz, con los gobernadores provinciales y el intendente de la Isla de la Juventud. 

El señor Marrero dio a entender que no marchan bien procesos como la descentralización de competencias a los municipios, la reducción del déficit fiscal, el desarrollo del sistema empresarial y la integración entre todos los actores económicos (los estatales y los no estatales). Además, el alto funcionario destacó que “han faltado mano dura y medidas ejemplarizantes” en muchos lugares.  

Por supuesto que el castrismo esperaba una activa participación de los cuadros intermedios (provinciales y municipales), y hasta de una parte de la población para llevar adelante su nueva estrategia. Máxime teniendo en cuenta el eslogan del oficialismo, en el sentido de que este proceso a nadie le es ajeno. Sin embargo, y de acuerdo con las propias palabras del primer ministro, las cosas no están sucediendo así. Esto fue lo que expresó Marrero al respecto: “Existen estructuras a nivel de provincia y de base que no se están metiendo en las comunidades, no se reúnen con el pueblo, hay desatención a las comunidades en muchos lugares”.

No debemos contemplar esta especie de apatía hacia las directivas provenientes de “arriba” como un suceso aislado. Se unen a otras actitudes evasivas, como el no completamiento de la plantilla de auditores, ni en la Contraloría ni en las empresas, así como las inspecciones de precios ―tan exigidas por las altas instancias del poder― que no se realizan con la rudeza que piden las autoridades. 

Todo indica que muchos cuadros intermedios ―y quizás también algún que otro miembro de la nomenclatura superior― ya se hayan dado cuenta de que este régimen no tiene remedio, y por tanto opten por no comprometerse demasiado con el Gobierno. Aunque, claro, el que disfrute de alguna prebenda ―como, por ejemplo, un automóvil asignado por el tipo de trabajo que realice―, la defenderá  por todos los medios. 

En la propia reunión se habló sobre la contratación gubernamental a las producciones agropecuarias de los distintos productores, en especial a las formas no estatales de gestión de las tierras. El Gobierno aspira a que los productores contraten y después le vendan al Estado la mayoría de sus producciones, no obstante la ineficiencia de la estatal Empresa de Acopio, que muchas veces no recoge todas las producciones, y hasta no les paga puntualmente a los hombres que trabajan la tierra. 

Pero en este asunto se manifiesta también esa especie de “desobediencia” hacia las directivas del poder, que consiste en resistirse a la contratación masiva con las empresas comercializadoras estatales. Trascendió en la reunión que no sobrepasa del 60% las contrataciones del Gobierno con los distintos tenedores de tierras. 

El vicepresidente de la República Salvador Valdés Mesa, presente en la cita, lamentó: “La gente se ha ido acostumbrando a que no se le contrate, y entonces llevan los productos al mejor postor,  al que más le pague”

Al parecer, le va a costar mucho trabajo a la maquinaria del poder llevar adelante su “corrección de distorsiones y reimpulso de la economía”.

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lunes, diciembre 05, 2022

Roberto Álvarez Quiñones escribe que los cubanos no van a alimentarse con payasadas 'soberanas' aunque Manuel Marrero, primer ministro y coronel de inteligencia haya creado la Comisión Nacional de Soberanía Alimentaria

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

Los cubanos no van a alimentarse con payasadas 'soberanas'

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Hace unos días, Manuel Marrero, primer ministro y coronel de inteligencia, anunció en Cuba la creación de la Comisión Nacional de Soberanía Alimentaria.

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Por Roberto Álvarez Quiñones 

Miami

03 diciembre 2022 

A los historiadores siempre se les escapa un detalle clave a la hora de estudiar académicamente el marxismo-leninismo, o el fascismo. Ambas doctrinas consideran que las masas populares son ignorantes, tontas o estúpidas.

No importa que la vida y las evidencias científicas digan lo contrario. Porque una cosa es engañar a personas y otra es que, por haber sido engañadas, esas personas sean estúpidas. Se le atribuye a Abraham Lincoln esta genial conclusión: "Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo, engañar a algunos todo el tiempo, pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo".

Sin embargo, los marxistas en particular siguen insistiendo en que "la gente" es ignorante y todo lo demás. Armado con ese dogma, Lenin llevó a la práctica el experimento diseñado por Karl Marx que terminó costando a la humanidad más de 120 millones de muertos (según las investigaciones posteriores a la publicación en 1997 del Libro negro del comunismo), además de mucho sufrimiento, atraso y pobreza en 35 países de Europa, Asia y América.

El mariscal Hermann Goering, segundo hombre en la jerarquía nazi, en el juicio de Nuremberg, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, dijo: "Con voz o sin ella, al pueblo siempre se le puede llevar hasta el punto que sus dirigentes quieran".

Al compás de esa misma música Fidel Castro se dedicó a mentir todo el tiempo. Y lo siguen haciendo sus sucesores en "la continuidad". Pero mi propósito aquí no es teorizar, sino destacar cómo en consonancia con esta premisa marxista-fascista de "la idiotez popular masiva" el régimen de Raúl Castro insiste en querer a estas alturas tomarle el pelo a los cubanos.

"Ahora sí vamos a construir el socialismo"

Hace unos días el primer ministro castrista, el coronel de inteligencia Manuel Marrero, anunció la creación de la Comisión Nacional de Soberanía Alimentaria (CNSAL), para "quitar trabas al sector campesino", y que se cumpla la ley de igual nombre aprobada en octubre pasado (2022).

El rollizo premier dijo que el propósito es que "no quede un patio, una parcela o un pedazo de tierra sin sembrar". Desgarrándose las vestiduras (como se decía en la Roma imperial), Marrero aseguró que ahora sí ya "no habrá espacio para discursos y promesas, y resultados en números que no se vean en la mesa".

Escenificó un deja vu. En 1987 Fidel Castro, en uno de sus arrebatos histriónicos tipo Mussolini, exclamó: "Ahora sí vamos a construir el socialismo". Y mucha gente (¿tonta?) luego se burlaba sotto voce: "Y entonces, comemierda, ¿qué hemos estado haciendo hasta ahora?".

El coronel Marrero no aclaró cómo una comisión de barrigas-llenas (así llaman en la Isla a los burócratas castristas) cubrirá de manjares abundantes las mesas cubanas. Se trata de otro truco para aplacar los ánimos ante la agobiante escasez de productos agropecuarios, que insufla cada vez más vapor a la caldera social, siempre en peligro de estallar.

¿De qué soberanía habla este jerarca de un gobierno que entrega las mejores tierras a argentinos y otros extranjeros para producir libremente en los campos, en vez de entregarlas a sus propios ciudadanos?

Décadas antes de la Revolución Francesa (ojo, liberal burguesa, que no estatista socializante) Jean-Jacques Rousseau precisó que la soberanía de un país es el pueblo mismo, radica en él. Ningún rey, Estado o Gobierno es soberano per se de nada. El único soberano es el pueblo, que elige en las urnas a quienes lo representan, se encargan de los deberes públicos y son los servidores del soberano. No al revés, como ocurre bajo regímenes totalitarios. Para el gran pensador franco-suizo la soberanía popular garantiza que "domine siempre el interés común sobre el interés particular".

En Cuba, lo más indignante es que mientras el premier presentaba la CNSAL, al mismo tiempo la Oficina Nacional de Estadísticas e Información  (ONEI) revelaba que entre enero y septiembre de 2022 las inversiones en la construcción de hoteles de lujo y en infraestructura turística se elevaron hasta 15.832 millones de pesos, una cantidad muy superior a los 13.336 millones de pesos invertidos en 2021.

En cambio, se invirtieron apenas 1.218 millones de pesos precisamente en la agricultura, la ganadería y la silvicultura. Se invirtieron 318 millones de pesos en la pesca, fundamentalmente para la exportación, y 296 millones en la industria azucarera, que produce ya menos que durante la Guerra de los Diez Años.

O sea, la dictadura hace cuentos y más cuentos mientras solo invierte el 7,6% del total nacional en el sector agrícola y pecuario, y 12 veces más en edificar hoteles para enriquecer aún más a los militares mafiosos que usurpan el poder. Además, la tasa de ocupación hotelera en Cuba en el primer semestre de 2022 fue de un 14,4%, una de las más bajas del mundo. Para el segundo semestre no se espera que supere el 35%.

Echando un vistazo a los últimos dos años se advierte la incapacidad del castrismo-comunismo para producir alimentos, en un país que antes de los Castro era felicitado por la FAO por ser el mayor exportador de alimentos de América Latina en proporción a su población, y por poseer la mejor ganadería cebú del planeta.

Según el Anuario Estadístico de Cuba de 2021, de los 18 renglones agrícolas básicos, 14 se derrumbaron con respecto a 2020, incluyendo la carne de cerdo (-40%), los frijoles (-21%), así como la producción de maíz, huevos, carne de res, viandas, leche fresca, papa, plátanos, hortalizas, cebollas, arroz, cítricos, guayabas, mangos, frutabomba y cacao.

De 2022 no se han dado cifras totales, sino aisladas. El Noticiero de TV ya admitió que Cuba perdió el 90% de los productores porcinos en los últimos cinco años. ¿Ha ocurrido algo siquiera parecido en algún otro país del planeta?

¿Paga un cubano en Miami 520 dólares por una libra de carne de cerdo?

El propio noticiero televisivo estatal reveló que para 2022 se espera la producción de unas 26.000 toneladas de carne porcina, cifra muy inferior a las casi 200.000 toneladas producidas en 2017.

En la provincia de Sancti Spíritus, otrora potencia porcina, según cifras publicadas por el periódico oficial Escambray, resulta que actualmente se producen 38,3 toneladas diarias de carne de cerdo, y en 2018 se producían 465,7 toneladas diarias, para un total de 17.000 toneladas en todo el año. Pero en 2022 no se va a llegar ni a 1.400 toneladas.

Encima de que el Estado paga precios muy bajos a los criadores privados de cerdos, los obliga a entregar la carne producida al Estado. "Se están acabando los puercos, no da negocio criarlos", concluyó un productor en Holguín que ya abandonó ese negocio. Y son encarcelados por "enriquecimiento ilícito" los productores que crían más puercos que los permitidos por el Gobierno.

Se produce ya tan poca carne de puerco (ni de ninguna otra carne) que prácticamente desapareció del mercado formal. Y en el informal una sola libra cuesta entre 340 y 550 pesos cubanos, el 26% de un salario mínimo mensual. En Florida el salario mínimo es de 1.906 dólares mensuales (11 dólares la hora) ¿Paga un cubano con salario mínimo en Miami 520 dólares por una sola libra de carne de cerdo?

Es un insulto, y a la vez una payasada, hablarles a los cubanos de soluciones oficinescas para producir más alimentos cuando lo que hay que hacer es liberar el campo y los campesinos, entregar a los usufructuarios las tierras en propiedad, desmantelar las "comunas" y "sovjoses" castristas (empresas agrícolas estatales), acabar con el monopolio de Acopio, entregar todas las demás tierras estatales a descendientes de sus dueños expropiados hace 60 años, y a quienes la quieran trabajar.

Los cubanos necesitan ¡ya! que el pueblo soberano ejerza sus derechos, como los concibió Rosseau, no solo uno de los precursores teóricos de la última gran revolución social liberal de la historia, sino también inspirador de la revolución estadounidense que dio a luz la primera democracia moderna liberal del mundo con sistema presidencial y una efectiva independencia de los poderes públicos, tal y como la esbozó el barón de Montesquieu antes que Rousseau.

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