sábado, julio 18, 2020

La verdad y la plaga. Francisco Almagro Domínguez: La gravedad de la plaga no es la plaga en sí, sino los efectos que está teniendo sobre el hombre posmoderno, materialista, desconfiado y soberbio



La verdad y la plaga

**********
La gravedad de la plaga no es la plaga en sí, sino los efectos que está teniendo sobre el hombre posmoderno, materialista, desconfiado y soberbio
********

Por Francisco Almagro Domínguez
Miami
16/07/2020
Tu verdad no; la verdad
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.
Antonio Machado

¿Y qué es la verdad? Pregunta Pilatos a Jesús, según el evangelista Juan, después que el Cristo ha dicho que ha venido al mundo para decir la verdad. Mas allá de su valor teológico e incluso filosófico, el relato bíblico enfrenta dos personas con conceptos distintos de la verdad. El romano con todo su poder terrenal hace una pregunta retórica, irónica. Jesús, para quien su respuesta proviene del judaísmo, desafía el dominio material del prefecto imperial de Judea. Como señalan algunos biblistas, dos mil años atrás la racionalidad grecolatina es retada por la experiencia de la fe. Para decirlo en lenguaje de nuestros días: Pilatos y Jesús no están en la misma página: cada cual comprende el significado y el significante de la palabra verdad de modo diferente.

No es atrevido pensar que, por nuestras raíces grecolatinas y judeocristianas la verdad para nosotros no es solo razón, sino también experiencia. Llegar a la verdad de las cosas puede entonces, como han escrito tantos filósofos desde la antigüedad, ir por dos senderos: el de la racionalidad y el de la práctica, a través de la abstracción y de la sensopercepción. Es tan antiguo el debate sobre el conocimiento de la verdad, que algunos estudiosos afirman que todo se encuentra en Platon, idealista, y Aristóteles realista-materialista. Lo demás son anotaciones al margen.

Partiendo pues de la dificultad para conocer y comprender la verdad, los astutos filósofos y políticos de la posmodernidad resolvieron el dilema con el viejo concepto del solipsismo —existe lo que yo percibo como real. Toda verdad es relativa. Al no existir ninguna verdad absoluta —ni siquiera este enunciado, que se autonegaría— todo vendría a ser según el cristal con que se mire —Ley Campoamor. Caminaría el ser humano entre verdades a medias o mentiras, que es lo mismo. Los críticos de la posmodernidad achacan la pérdida de valores occidentales, precisamente, a que hay verdades que no pueden ser relativas porque el ser humano perdería su centro de gravedad racional y moral. Buscando la verdad con excesiva libertad, con libertinaje, vale todo, comenzaría el final de la vida en democracia.

Esta larga introducción es para decir que si hay una víctima mayor en la pandemia de covid-19 es la verdad. Se ha impuesto a un gravísimo suceso clínico la ideología subjetivista-relativista: todo depende de cómo percibe cada uno la enfermedad. Cada cual sabe cómo combatir la infección, y su tratamiento. Para el hombre posmoderno, sin asideros ciertos, los científicos mienten, los políticos mienten, los periodistas mienten. A veces solo la Internet posee algo de verdad. Esa es una gran diferencia con otras plagas mortales, incluida la mal llamada Gripe Española. La pandemia de 1918 encontró un mundo en guerra, dividido. Pero nadie se cuestionaba la rápida propagación ni las medidas de protección como las mascarillas de tela y gasa, aunque poco pudieron ayudar entonces a salvar vidas.

De modo que la gravedad de la plaga no es la plaga en sí, sino los efectos que está teniendo sobre el hombre posmoderno, materialista, desconfiado, soberbio, sin código moral y ético definido, incoherente, y, sobre todo, inculto. El hombre de la subjetividad individual del todo vale, ha sido alimentado desde el último tercio del siglo XX solo con apariencias y no compromiso; es pobre de espíritu, en hacer por los demás, en sentir y abrazar la otredad.

La sospecha de que todos mienten, que vivimos en el imperio de las no-verdades, hace que millones no tomen en serio la gravedad de la pandemia. He aquí el peligro de la libertad sin responsabilidad: en la medida que los países más desarrollados de Occidente se han montado en el carro del secularismo y el relativismo, la Plaga los ha azotado con más fuerza. No es un castigo divino. Es la lógica de la Verdad, con mayúsculas: hay un orden de las cosas, y ese orden, llámese medio ambiente, derechos humanos, la defensa de la vida y de una muerte digna debe ser respetado; frutos que el hombre no debe tocar en el poético Árbol del Bien y el Mal si no quiere verse desnudo, alegóricamente, en este valle de lágrimas.

La última “hazaña” en la búsqueda individual de la verdad ha sido la demolición de los símbolos históricos. Sin llegar a consensos, proveídos de una incultura rampante, grupos de vándalos deciden por su cuenta quienes deben permanecer en bronce o en mármol, y quienes no. Quienes los apoyan se escudan en el derecho personal a juzgar la historia. Ninguno se ha preguntado por qué los regímenes totalitarios comienzan tumbando estatuas y quemando banderas sin pedir permiso a nadie. El vandalismo que hemos visto no es más que la expresión de una sociedad donde las personas se arrogan el derecho de revisar el pasado según sus intereses y ahí no paran: toman acciones violentas contra símbolos y personas que no se acomodan a su visión del mundo.

En el caso de Estados Unidos, la verdad ha sido secuestrada por las elecciones de noviembre próximo y el país está pagando un alto precio por ello. Pareciera que ningún bando es sincero, y, en consecuencia, el ciudadano está decidiendo por su cuenta que hacer y no hacer. Los opositores al presidente han tomado algunos de sus errores prácticos y discursivos para repetir hasta la saciedad que ha sido incompetente frente al coronavirus. El presidente Trump, según sus críticos, no ha hecho nada o lo ha hecho todo mal. Para ellos no hay términos medios. Es una verdad absoluta.

Entre muchas medias verdades de la prensa esta que Donald Trump recomendó inyectarse o tomar cloro; reportaron dos decenas de casos intoxicados, y nunca se publicó un nombre, un lugar, un fallecido por esa causa. La prensa ha dicho que sus funcionarios se niegan a usar mascarillas; es fácil comprobar que todos la llevan puesta. Los opositores hablan de que su entorno no respeta el distanciamiento social; en el Jardín de las Rosas y en la Sala de Prensa de la Casa Blanca están sentados todos a seis pies de distancia uno del otro. Habló Trump de la hydrocloroquina como un probable medicamento alternativo; sugirió que podía ser útil y barato. Es como si hubiera prescrito el medicamento por orden ejecutiva.

El presidente se defiende a su muy particular manera: los científicos pueden tener “su” verdad, y los políticos la “suya”; y como nadie se pone de acuerdo, hace valer “su” autoridad, bien ganada en las urnas. Para Trump basta ser el mejor país del mundo haciendo test, de modo que no hay que preocuparse tanto. ¿Donald Trump es la verdad absoluta? No puede serlo. Es un ser humano, y con ciertas características de personalidad que lo hacen vulnerable. En la medida que sus rivales sigan usando el desorden y las medias verdades para dañar la reelección, se fortalecerá por un simple sentido de solidaridad con la víctima —un papel, hay que admitirlo, que el presidente sabe hacer muy bien.

Muchos de sus seguidores, y otros que permanecen en las sombras, esperan noviembre 3, como hace cuatro años, para votarle. Las encuestas, que no son la realidad sino una aproximación matemática, parecen favorecer al candidato demócrata. Las encuestas deberían leerse al revés entre tanta posverdad y relativismo. El hombre posmoderno se ha habituado a pensar poco, y a no hacerse responsable ni por ese poco. La racionalidad y la certeza de la fe y de la experiencia han dado paso a la cultura del espectáculo, de la subjetividad, del aquí-ahora y el no-compromiso. Esa es la lectura que Donald Trump ha sabido hacer del electorado. Esa es la que aún no han hecho sus oponentes.

Publicado en Habaneciendo.com, Blog del autor.

© cubaencuentro.com

Etiquetas: , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

viernes, junio 12, 2020

El presidente chino y la plaga. Francisco Almagro Domínguez: El presidente chino hizo lo que saben hacer desde tiempos de Marco Polo: enviar la plaga mortal por la Ruta de la Seda

Jesús Angulo
Junio 11, 2020

Frank de Varona informa detalladamente cómo se está desarrollando éste plan diabólico llevado a cabo por la extrema izquierda del partido demócrata, la cual se ha adueñado del mismo.

Frank de Varona - El Diabólico Plan de los Demócratas

*********

El presidente y la plaga

*******
El presidente chino hizo lo que saben hacer desde tiempos de Marco Polo: enviar la plaga mortal por la Ruta de la Seda
*******
Presidente Xi Ping

Por Francisco Almagro Domínguez
Miami
11/06/2020
Antes de empezar un viaje de venganza cava dos tumbas.
Confucio

El primero en hacer un cuento chino fue el presidente Xi Ping. Es muy difícil creer que en un sistema comunista no haya información sobre lo que sucede en la quincalla de la esquina. O tal vez no. Son varias las paradas para llegar a las alturas. El que mucho reprime, poco aprieta. Los gritos de los primeros médicos en alertar de la epidemia fueron apagados con cartas auto inculpatorias, mordazas familiares y la oportuna desaparición —¡oh coincidencia!— de quien alertaba sobre el mismo virus que lo mataría.

El presidente chino hizo lo que saben hacer desde tiempos de Marco Polo: enviar la plaga mortal por la Ruta de la Seda. Xi, de sobra informado de la misteriosa neumonía, encerró la ciudad de Wuhan en la provincia de Hubei. Después invitó al hombre que sin el apoyo asiático seguiría una gris carrera política. Para el etíope líder de la OMS (Organización Mundial de la Salud) Tedros Adhanom Ghebreyesus, su mérito mayor en el campo de la salud fue ocultar brotes de cólera cuando era ministro de sanidad. Además, iba bien calzado con una rancia filiación marxista. Por supuesto, bastaron pocos días para que el señor Tedros, como todo un experto, declarara in situ que la epidemia estaba controlada por el régimen de Pekín. De ese modo, había Ping ganado.

Sin embargo, para los primeros días de enero de 2020 hubo suficiente evidencia clínica de la infestación y su letalidad. Europa seguía embriagada con las festividades de Año Nuevo. Dos de los países con más turistas en el Viejo Continente se creían ajenos al “virus chino”. Los presidentes de España e Italia, y sobre todo el primero, había entrado por la puerta de atrás a la Moncloa, y conformado un gobierno Frankenstein —cabeza socialista, corazón comunista, brazos separatistas. Tal vez la culpa no le hizo calcular la magnitud de la tragedia. Pedro Sánchez no es responsable de la insensatez de las marchas y convivios partidistas donde se contaminaron miles de personas. Pedro Sánchez, como Tedros, se saben peones, piezas intercambiables. Ese es su pecado: estarán allí hasta que otros decidan por ellos.

En Latinoamérica la pandemia se ha parecido a sus presidentes. En los sitios donde impera el autoritarismo populista o las dictablandas como México y Nicaragua, los lideres se han balanceado en la tela de una araña hasta que los muertos y los infestados han terminado por romperles el discurso de los estrujones y besuqueos; han estimulado la bobería —palabra absolutamente intencional— de que abrazarse y quererse basta para derrotar al temible enemigo. En el caso de México, la sandez se repite cada mañana: si usted no puede convencer, confunda; y así lo hace AMLO, al mejor estilo cantinflesco, pero sin gracia y en cámara lenta. Andrés Manuel debería saber que todo pueblo tiene su paciencia, no la misma que él tuvo para esperar una tercera oportunidad.

La dictadura de Nicolas Maduro al fin ha tenido días de reposo. La oposición, a la desbandada, sin camino cierto y acosada por habituales desencuentros y la ausencia de liderazgo unificado, acata el confinamiento político. Tras la maniobra de contrainteligencia, finamente elaborada y ejecutada por agentes venezolanos y cubanos para frustrar la invasión mercenaria, el chavismo madurista ha encontrado su mejor aliado en la covid-19. Puede que haya llegado la hora de hacerse con el control de la inoperante Asamblea Nacional. Nicolás puede dormir tranquilo mientras haya epidemia: el coronavirus es su mejor, eficaz y barato policía.

En Cuba el Designado no la ha tenido fácil. Pero de ahora en adelante todo puede ser peor. Su problema no es la covid-19. La data muestra una disminución de casos y la ausencia de fallecidos. Ya había sido escrito en estas páginas: el sistema de salud cubano, con todos sus defectos y sus muchas carencias, cuenta con recursos humanos bien calificados, lo más importante a la hora de enfrentar una epidemia de esa magnitud. A quienes lo duden, deberían verificar cuántos médicos y enfermeros formados en Cuba han revalidado sus títulos en el muy competente sistema norteamericano de salud.

A pesar de eso, la Isla es un país detenido en el tiempo, social y económico. Una pausa infinita para un pequeño grupo de octogenarios, quienes impiden a todo un pueblo vivir decentemente. Sus esperanzas siguen estando en el Norte, revuelto pero triunfal; que el turismo y la exportación de médicos les permita unos días más, y morir tranquilos en sus mansiones de Kholy, Nuevo Vedado y en el santiaguero barrio de Vista Alegre.

En tanto, quien hace el papel de presidente debe parecerlo: seguir arengando contra el “bloqueo yanqui” a la malanga, la cebolla, la yuca y el vasito de leche… si la vida le ha dado este limón, pues que se haga una limonada. En caso de que el Designado se la jugase, y dejara entrar el turismo, y un solo extranjero contrajera el virus en la Isla, se le podrá ver deambulando sin rumbo fijo, harapiento y hablando solo por el Parque Vidal de Santa Clara.

El presidente de Estados Unidos ha hecho lo que sabe: ser Donald Trump. Como casi todos los líderes del mundo, subestimó el coronavirus. En su mente Wuhan está muy lejos de New York. Enemigos y amigos deberían admitir que Trump es lo que se llama un peleador a la riposta. Sus mejores golpes son cuando el contrario inicia el ataque. Mas allá de su personalidad inflamada, poco critica, y narcisista, rasgos comunes en casi todos los que han ocupado la Oficina Oval, Donald es, hasta ahora, un campeón.

Hasta ahora, porque el asesinato de George Floyd y las masivas protestas en todo el territorio nacional han sido, de todas, la mayor amenaza a su casi segura reelección. Aparentemente los ciudadanos se manifiestan contra el racismo —existe, innegable— y el exceso de fuerza policial. Pero oculto en la movilización de jóvenes y afroamericanos hay censura al actual gobierno, e ira tras meses de encierro y desempleo. Pudiera ser que también la izquierda liberal y un sector neo-anarquista se hubieran robado el show; incluso que algunas de las más violentas manifestaciones fueron infiltradas por agentes pagados. De todo, una cosa es cierta: ha sido la movilización nacional —e internacional— más grande y variopinta de los últimos diez o quince años.

Después de estos días, pueden suceder varias cosas. Una ya ha sido anunciada: el presidente reiniciará pronto su campaña política —¿o tal vez nunca la abandonó? Con un discurso enrojecido, repetitivo, histrionismo bien estudiado, Trump debe recuperar la confianza de su base y convencer al electorado indeciso de que no se cambia de comandante en el medio de la batalla. Otra cosa es que el Partido Demócrata deje atrás el espejismo de las encuestas, las triquiñuelas y chimes de alcoba, y escojan otro contrincante a última hora —el propuesto esta, cuando menos, puchindrum—, y a un(a) vice que, estratégicamente, pudiera salir de la esquina azul en sustitución del candidato a nocaut en el primer asalto.

Por último, y quien lo dude emociones más que razones tendrá, la economía norteamericana va en camino de una rápida recuperación tras haber estado en coma inducido. Quiere decir que algunas partes podrán demorarse en volver a funcionar, pero los centros vitales están arrancando como la primavera, explosivos. El mundo, en cambio, demorará para llegar a los niveles de consumo y productividad anteriores a la pandemia, similar a lo sucedido después de la Segunda Guerra Mundial.

Esa es la carta de triunfo eleccionario de Donald Trump, y la jugará con toda la fuerza y el talento que sus enemigos le niegan, subestimándolo. ¿Quién se lo podría impedir? No será la segunda ola de covid-19, probablemente mayor que la primera. Serán las masas enardecidas en las calles. La movilización de calle. Y en eso, la izquierda y los agentes extranjeros son duchos.

Para desgracia de la hueste antitrompista, la impronta George Floyd habrá desaparecido en un par de semanas. Los antitrompistas buscarán darle otro golpe a Trump antes de noviembre. Tiene que ser un recto al mentón. Es difícil imaginar cual sería el contragolpe del inquilino de la Casa Blanca. Hay dos o tres contrincantes fuera de Estados Unidos que se pintan solos en el ring internacional. Pero el más peligroso, sin duda, está aquí adentro. Donald debe orar para que no aparezca otro George Floyd cuya pegada, como la de otro George, Foreman, lo tiraría de cabeza en la lona.

Publicado en Habaneciendo.com, Blog del autor.

© cubaencuentro.com

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

jueves, mayo 28, 2020

Francisco Almagro Domínguez: Al seguir la pista de la carne, es posible reconstruir la deconstrucción de un país llamado Cuba. LA GANADERÍA DE LA CUBA REPUBLICANA


La carne y la plaga

********
Al seguir la pista de la carne, es posible reconstruir la deconstrucción de un país llamado Cuba
********



Por Francisco Almagro Domínguez
Miami
27/05/2020

Un perro hambriento sólo tiene fe en la carne.
Antón Chéjov

La obsesión de los cubanos por la carne no es nueva. Cuando oímos la palabra carne, para la mayoría se trata de la carne vacuna, no la ovina, tan apreciada en Oriente Medio con la misma intensidad que la carne de cerdo es rechazada allí por sus tradiciones religiosas. Tampoco es la de pollo, a la cual el compañero Evo achacó la feminización de los hombres-machos y un raro hirsutismo en las mujeres-hembras. La carne es la carne. La Fibra, la Prohibida, de res, de vaca. En torno a ella y sus misteriosas desapariciones y trasmutaciones en incomestibles sucedáneos durante el periodo involucionario hay cientos de chistes, algunos de una hondura filosófica que envidiaría el mismísimo Sócrates.

Aire Frio, pieza teatral de Virgilio Piñera publicada por primera vez en 1959, recrea la vida republicana anterior. El personaje de Luz Marina, la protagonista, en cierto momento dice que tiene ganas de comer carne con papas. El teatrólogo Rine Leal afirmaba que era una de las mejores frases catárticas del teatro cubano para representar la miseria y la frustración. También Virgilio escribiría La carne de Rene, novela de tesis, donde esta vez la carne humana, débil y mortificada, evoca la lucha entre la materialidad carcelera y la espiritualidad trascendente.

La carne vacuna era un alimento apreciado antes de la Involución. No había que preocuparse de su ausencia ni por sus precios. Cualquier ciudadano(a) podía ir a la carnicería o casilla, y sabia pedir el corte que quería o podía pagar: de primera, de segunda, falda, carne para asar, picadillo. Había casi tantas reses como personas, y el ganado autóctono, logrado después de varios siglos de tanteos prácticos, era resistente al calor y a la sequía tropical.

Al seguir lapista de la carne —follow the meat, diría un novelista de suspenso— es posible reconstruir la deconstrucción de un país llamado Cuba. La carne de res es como un ovillo de Ariadna que nos conduce por el laberíntico mundo de la Involución cubana, pero sin salida. Uno de los encarnes del Difunto fue con las vacas. Y sobre todo con los toros, extraña propensión inconsciente por los grandes sementales. En un inflamado discurso prometió convertirnos en exportadores de carne vacuna y de quesos a… ¡Europa! Los planes especiales para cruzar razas, pastoreos novedosos, siembra masiva de pangola, y la importación de sementales como Rosafé Signet, terminaron en los sesenta con una parte considerable de la masa ganadera cubana.

Al mismo tiempo, apareció la libreta de abastecimiento-racionamiento, y las novenas: carne de res cada nueve días. Pero en la medida que avanzaba el destace de la ganadería, los nueve días fueron diez o doce, e intercalaron pollo y pescado. Recuerdo que en los setenta pidieron a los becarios renunciar a la cuota de carne en las casas pues en las escuelas nos “darían” carne. Nunca me comí un bistec de res en la beca. Carne en salsa, carne rusa —de lata—, picadillo hecho pelotas, elásticas.

Para finales de los ochenta la carne de res era en Cuba casi una desconocida por las generaciones nacidas veinte años antes. Y la mayoría de los carniceros unos potentados merecedores de una canción de los Van Van donde los calificaban, orilleramente, de bárbaros y canchas. La carne de caballo se hizo famosa cuando la res se puso difícil. Decían que era más nutritiva porque tenía más sangre. Los matarifes, sacrificadores y destazadores de reses y caballos robados, comenzaron a surgir como moscas, y se hizo preciso legislar contra ellos como si fueran homicidas.

Aun faltaría por llegar el mal llamado Periodo Especial, que, junto a la mortalidad de las vacas por inanición y sacrificio ilegal, redujeron el ganado a casi la extinción. Un evento que debe marcar un hito en la industria alimentaria por su singularidad abominable fue el picadillo texturizado, extendido, o simplemente picadillo de soya, promocionado e incluso vendido como carne de primera, mezclado con un porciento de soya. El mal olor y sabor necesitaba varios hervores y así ni los perros se lo comían.

Nunca olvidar las hamburguesas Mc Castro. Una mezcla de cárnicos que fueron adelgazando en el tiempo, vendidos con panes parecidos a los originales y también para especiales ciudadanos: los compañeros vanguardias recibían un tiquete que les daba derecho a una Mc Castro y un refresco. No era gratis, por supuesto. La hamburguesa gratis se la comían otros. En aquella época, imposible olvidarlo, un dentista apareció en la televisión nacional explicando que la dentadura humana, filogenéticamente, no estaba preparada para comer fibra. Por supuesto, enseguida palpé mis caninos e incisivos para saber si no habían desaparecido como la carne.

En los últimos diez o quince años la industria de la carne y sus derivados ha ido de mal en peor, si es eso posible. Desde el vasito de leche ha pasado más de una década. Se ha publicado sobre la importación de reses y sementales. Pero la opción dada a los cubanos es la carne de jutia, de avestruz y de cocodrilo, sin duda manjares más difíciles de criar y de comerciar que una res. Antes de que la plaga entrara a dar el estoque final a la Involución en materia alimentaria, es curioso como en la Isla la palabra carne ya no significa res sino cerdo. Es muy probable que los milenios de Cuba no solo no se hayan comido nunca un filete. No saben que quiere decir falda, churrasco, bola de pierna para asar. No hablemos de derivados como quesos y yogures de verdad.

Quizás por esa razón ha provocado en las redes sociales tanta indignación el comentario de que en Estados Unidos y en Madrid había escasez de carne de vaca. Todo sale de la queja de los procesadores, quienes advierten que al ser una industria todavía con mucha manufactura, operarios que trabajan unos cerca de otros, las medidas de distanciamiento social y el cierre de las plantas afectaría el suministro. Ese evento dispararía los precios, y tal vez necesitarían sacrificar cerdos y no desviarlos al mercado para no atiborrar los frigoríficos. Los precios no pueden bajar de manera insostenible; los ganaderos y la industria necesitan, para sobrevivir, un nivel mínimo de precios. Al escribir estas líneas, parece haberse llegado a un entendimiento con los proveedores.

Si seguimos la pista de la carne, muy malas debe estar las cosas en la Isla, los alimentos y los servicios sociales, para que los periodistas se monten en la noticia de la escasez de carne en la primera economía del mundo. Una sociedad, la norteamericana, debían decirles a los reclusos de la plantación, donde cada día se come menos carne roja, y toneladas se echan a perder en los mercados porque quien puede, y son bastantes, prefieren el salmón, el pavo y el pollo —con pechuga— debido a los efectos nocivos sobre la salud. Muy malas deben andar las cosas cuando el Órgano Oficial afirma que hay enormes colas en los mercados yanquis, no por la distancia social y que admiten pocos cada vez, sino porque ‘hay gran escasez de productos básicos”.

Hemos llegado así, siguiendo la pista de la carne, al momento en que solo un milagro, y no ganadero, puede salvar a la Involución cubana. Al límite donde, perdida toda vergüenza, quien habla en televisión o escribe en los periódicos no importa ni su propio prestigio, no de reportero, no de escritor, no de académico, sino de simple ser humano digno, que ve el desastre a su alrededor. Es increíble la crueldad y la desinformación a la que someten a su propio pueblo en tiempos en que la Internet y los celulares podrían desmentirlos en segundos. Eso debería alertar a aquellos que aún no creen capaces a algunos de hundir la Isla en el mar antes de decir que estuvieron equivocados, que el camino de la prosperidad y la paz para Cuba no es el transitado por sesenta años, y que hay que rectificar en serio, por sus propios hijos y nietos.

Como fue escrito al inicio de este artículo, los chistes sobre la carne de res son tantos que se agolpan, que se atropellan, y nos matan… de risas tristes. Uno de mis preferidos narra que la carne de res y el huevo estaban siendo perseguidos por toda La Habana. El huevo, inteligente, le dice a la carne: “vamos a escondernos, y así no nos van a encontrar”. “Escóndete tú”, responde la carne, “que a mí aquí no me conoce nadie”.

Artículo publicado en Habaneciendo.com, Blog del autor.

© cubaencuentro.com
**********

Tomado de la revista Vitral No. 73
( http://www.vitral.org )

LA GANADERÍA DE LA CUBA REPUBLICANA

Por Jesuhadín Pérez Valdés

“La riqueza de vuestra tierra, el crecimiento de vuestra hierba y la habilidad demostrada de transformar hierba en carne, está convirtiendo la clase de ganado que uds. están produciendo, en un producto comestible insuperable para las mesas de Cuba , y espero que en un no muy lejano futuro, para las mesas de muchos ciudadanos del mundo”.

Frank Scofield.
Autoridad internacional en ganado de razas de carne

En la exposición nacional de ganadería, celebrada en 1956 en el parque nacional de exposiciones, el profesor H. H.Kildee, juez del evento, expresó al Patronato de dicha exposición lo siguiente:
“Quiero encomiar y felicitar a los funcionarios y expositores que han hecho de ésta exposición un gran éxito en cualquiera de sus aspectos.

“(…) Los grandes campeones y muchos de los ganadores de cinta azul, debearían ganar, o por lo menos estar entre los primeros, en las mejores exposiciones de los Estados Unidos y Canadá. La calidad: de las mejores de su clase (…) Estuve encantado con el ganado (…) criado y mejorado en Cuba”.

En 1953, tres años antes del referido evento, ya Cuba contaba con más de cinco millones de cabezas de ganado, esto significaba un animal por cada 1,10 personas. Posición envidiable si la comparamos con las existencias estimadas por la F. A. O en el propio año en 36 países. Pero, ¿cómo llegamos a obtener tal riqueza y qué lugar ocupó en nuestra economía nacional?.
Revisemos la historia...

La ganadería en la etapa anterior a 1902

Excavando en las raíces de la ganadería –anterior a la etapa republicana- descubrimos como ésta, nace y se desarrolla entrecruzada y paralelamente a otra gran riqueza: la azucarera, como si emergieran ambas de la historia en dependencia simbiótica …¿por qué? Veamos.

Nuestras tierras fértiles generaron un rápido aumento de la fortuna azucarera y a ésta le resultaba indispensable la fuerza brutal del animal, tanto para el cultivo como para el transporte de la caña (o productos terminados). Estas mismas tierras producían los pastos idóneos para la manutención y florecimiento del ganado. Fue éste el motivo que ambas riquezas crecieran hermanadas. Miguel Penabad Fraga, autor de La Ganadería en Cuba nos cuenta:
“Pronto llegó a fomentarse gran número de haciendas ganaderas contando la isla con unos mil hatos que contenían más de un millón de cabezas de vacunos.” (D.M /1957 pág 105.)

Además, otra cuestión determinante para el crecimiento de la ganadería en aquella época fue la posición geográfica que convirtió a Cuba en principal abastecedora de carnes saladas, cueros, pieles y ganados a las flotas diversas que se dirigían a México, Perú y otras zonas sureñas. Esto, sumado a las necesidades internas de consumo y transporte de mercancías como café, tabaco y azúcar, hicieron del ganadero una persona de mucho poder e influencia, hasta ser coprotágonista del primer gran conflicto entre ganaderos y vegueros, que culminó con la abolición de los grandes latifundios pastoriles.

A pesar de los conflictos y las contradicciones existentes en la época, agravadas por las subidas de los impuestos, en 1843 se organiza en Puerto Príncipe la Primera Exposición Agrícola y Ganadera. Que fuera –según Penabad- el espaldarazo definitivo a la ganadería.

Dos décadas y media después vendría el azote de la guerra. Pasados diez años de conflicto la situación era deprimente; sin embargo, para el grito de Baire los potreros contaban ya con 2 485 766 animales. (¡!) Pero con Baire empezó la guerra…

Después de tomar posesión los Estados Unidos de Cuba se hizo un nuevo censo en el año 1899, en el que solo aparecieron 376 650 reses… La contienda liberadora se había llevado 2 100 000 cabezas de ganado…

1902. La República

La riqueza ganadera estaba prácticamente aniquilada y gran parte de los hacendados arruinados; sin embargo, las necesidades internas, tanto para las labores agrarias, el tiro de carga y pasaje, como para el consumo de carne, leche y sus derivados, seguían incrementándose, por lo que se dieron facilidades arancelarias para la revitalización de la ganadería, importándose ganado de Venezuela, Puerto Rico, Texas, Tampico y la Florida tratando –los ganaderos- de atizar –por cuarta vez- ésta riqueza, y prendió…
…Ya para 1910 en los potreros cubanos había –según stock de la época- unas 3 200 000 reses vacunas. ¡La semilla ganadera había prendido nuevamente! Pero otra dura prueba se avecinaba…

La Primera Guerra Mundial

La situación de guerra propició una demanda enorme de tabaco y azúcar, al tiempo que se redujo al mínimo la importación de alimentos. Esto generó sobre la ganadería una presión enorme, ya que tuvo que cubrir la necesidad de fuerza animal para el laboreo y transporte en zafras sobre-estimuladas por las peticiones internacionales y, al mismo tiempo, cubrir las urgencias nacionales de alimentación, de carne, leche y sus derivados. Es bueno señalar que esta delicada situación hizo del ganadero un recio soporte de la alimentación pública en general.

A pesar de la exigente situación que puso al rojo vivo las existencias ganaderas los criadores, cebadores y mejoradores cubanos las soportaron, e incluso crecieron, pues para el censo de 1918 en los potreros nacionales habían 3 955 000 cabezas vacunas.

Teniendo en cuenta los éxitos alcanzados y el incremento de las necesidades –no olvidando la expansión y existencia de nuevos colosos azucareros- en 1927 se efectuó una nueva reforma arancelaria que fomentó la creación de poderosas industrias de derivados. ¿Los beneficios? Miguel Penabad los describe:
“…impidieron la salida de torrentes de divisas hacia el extranjero en pago de alimentos que se pudieran elaborar en Cuba y ofrecer trabajo permanente(…) a millares de ciudadanos que vuelcan sus salarios en el comercio, la industria, el transporte y los espectáculos, sosteniéndoles desde luego, a los sectores empleadores citados, la capacidad de producción y ventas, consumidores que a su vez, compran carne, leche y sus derivados manufacturados en Cuba”.

El desarrollo ganadero propició que el consumo de leche condensada y evaporada-con materia prima nacional- para 1932 fuera de 10,8 cajas (518,4 latas) por cada 100 habitantes, éste consumo se elevó a 30 cajas (1824 latas) en un año para las estaciones de 1951 y se calculaba que, para 1960, se consumirían aproximadamente 2 millones y medio de cajas de leche (120 000 000 de latas) que necesitarían unos 100 125 000 kilogramos de leche fresca y 22 500 toneladas de azúcar refino nacional, (ver:Coop. Comp. Nac. de Alim. para incrementar la producción con igual número de vacas. Tab. Esp. D.M/ 1957.)

Esta positiva evolución fue –paulatinamente- cubriendo una diversa variedad de productos de consumo. Al revisar las estadísticas vemos como del año 1926 al año 1939, se redujeron las importaciones (carne y derivados) en un promedioo anual de $ 29 081 673, siendo las principales:



También se eliminaron importaciones por concepto de carnes en conserva y otras carnes $ 1 510 631, y se exportaron además, -sin dañar en lo más mínimo el abasto al país de esos productos- en una década 14 954 359 pesos… Según el doctor Lamar Roura, presidente en 1943 de la Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba, de 1931 a 1940 se había producido –entre importaciones ahorradas y exportaciones- un beneficio global de 80 051 001 pesos… (ver ponencia del Dr. L. Roura al Primer Congreso de Alimentación, año 1943).

En 1945 se efectuó –según palabras del periodista Miguel Penabad- : “el mejor censo de todas las épocas en Cuba, que registró las existencias de ganado en julio de 1946”.(La ganadería en Cuba /M. Penabad. D.M. 1957.) Se hizo teniendo en cuenta la división política administrativa republicana.(Ver la carne y la población de Cuba … W. Denie Valdés. /Vitral Núm: 65. pág 24. Año 2005.) Este censo inspeccionó 159 958 fincas, de éstas tenían ganado vacuno: 119 780, arrojando los siguientes detalles.




Wilfredo Denie Valdés, quien fuera historiador de la ciudad de Pinar del Río durante muchos años, asegura que el cómputo final de éste censo se ubicó en los ¡Cuatro millones ciento quince mil, setecientos treinta y tres animales!. Por otra parte M. Penabad nos dice: “es evidente que la riqueza ganadera es (era) la más difundida, pues cuenta (contaba) con 147 772 poseedores por lo menos”. (Paréntesis del autor.).

Siete años después, en otro censo, se nota una reacción en las existencias, dando un total de 5 391 100 cabezas, que finalmente fue fijado por la Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba en 5 060 000 debido a las características del mismo.

Las existencias de ganado vacuno en los diez países con mejor índice promedio de cabeza animal por habitante, muestran la posición cubana en 1953:




La ganadería como mecanismo generador de empleo

Otro importante factor en el proceso de desarrollo ganadero es la generación de empleos por su positivo impacto social. En este sentido se destacan no solo los sectores estrictamente vinculados a la ganadería, sino otros que dependen indirectamente de ésta, como son fábricas de helados, fábricas de calzado, fábricas de piensos, producciones mieleras, ferreterías, fábricas de embutidos, de queso, saladeros de cuero, jabonerías, laboratorios y muchos más.

Por estos años, según el Dr. Lamar, en Cuba existían 165 004 empleadores que utilizaban permanentemente 193 859 empleados, que ganaban salarios por valor de 105 977 843 pesos…

Sacrificio vacuno

“Antes de 1959 en nuestro país se sacrificaba el ganado (…) sin ataduras por parte del Estado…”. Esta afirmación fue hecha por W. Denie Valdés, historiador ya mencionado; pero entonces…¿qué cantidad de animales serían sacrificados para poder cubrir las demandas nacionales de consumo en más de treinta sectores dependientes en alguna manera del ganado cubano, aún si despreciáramos las exportaciones?

La respuesta a ésta pregunta fue dada por el Dr. José Manuel Cortina, presidente de la Asociación de Ganaderos de Cuba y publicada en varios periódicos y revistas de la época durante el bienio de su mandato. Él aseguraba, tabuladamente que, desde el año 1942 al año 1951, los criadores cubanos entregaron para el consumo nacional 9 300 000 reses vacunas, con un peso promedio de 32 arrobas (800 lbrs/363.6 Kgms) en pie, por las cuales recibieron 687 600 000 pesos. Entonces podemos –por éste dato-deducir, que en nuestro país, en la razón antes mencionada, y según los informes del Dr. Cortina, se sacrificaban aproximadamente: ¡Un millón de animales al año! (Ver: La ganadería en Cuba. M. Penabad. D. M. pág. 110; 2da col. 3er par. T.E. /1957). Y, otro dato curioso, en igual período y por igual cantidad de ganado, con similar peso, los ganadores norteamericanos percibieron $ 1 782 600 000, o sea una diferencia en perjuicio cubano de $ 1 095 000 000… (el autor no encontró la respuesta a tal diferencia, es probable que se debiera a los precios internos del mercado nacional).

Inversiones

Los valores comprometidos operando en el sistema ganadero nacional fueron amplios. Basta decir para probarlo que, para 1956, las inversiones en tierras ascendían a 477 500 000 pesos. En casas, cercas, pastizales, pozos, aguadas, equipos y vehículos: $291 475 000, y en animales vacunos: 657 750 000, para un gran total de…: 1 426 725 000 pesos. Esto teniendo en cuenta los valores promedio estimados y aprobados en el año sancionado (1956) donde, por ejemplo, una caballería estaba valorada en $1 491 y una cabeza de ganado: $ 109.62 (según: La ganadería, importante riqueza cubana. M. Penabad./ D.M. pág 106. Cuadro Nº 3.)
Otras inversiones de consideración, directa e indirectamente vinculadas a la ganadería, fueron:



Fuentes: Ministerio de la Agricultura. Tribunal de Cuentas. Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba. (datos de 1954 e Instituciones de la época).

Otras existencias

Además del ganado vacuno, en Cuba existían –para el año 1956- según datos de la A. N. G. C. una riqueza en ganado menor que alcanzaba los 133 600 000 pesos, que podríamos desglosar así:



Todas éstas producciones convertían nuestra ganadería en una fuente económica de potencial extraordinario. Pero con los logros alcanzados, los criadores cubanos no creyeron dada por hecha su labor, sino que en los años 1956 y 1957, según el Ministerio de la Agricultura de la época se importaron 11 845 animales de pura raza, para el mejoramiento y superación de lo que fuera ya –ateniéndonos a las palabras de Miguel Penabad Fraga- “Nuestra segunda riqueza nacional”… y se exportaron formidables ejemplares, ejemplo de ello: “Monitor Cero”, vendido en $ 16 000 y “Celso 81” criado por la Compañía Ganadera El Palmar. S.A y vendido en $ 10 000, ambos a la República Dominicana.

A modo de conclusión

La hacienda ganadera prendió, se expandió y cubrió en gran medida las necesidades de consumo nacional. Según un estudio realizado por el Ing, José Tamargo, Jefe del Departamento de Estadísticas del ministerio correspondiente, para el año 1956 existían en Cuba: 5 325 472 reses. Ahora bien, éstas unidades de ganado vendidas a 14 centavos la libra de pie, precio autorizado oficialmente y que rigió durante el tiempo en cuestión, arroja un valor de 581 528 320 pesos. Si además le sumamos el valor mínimo de las 300 000 caballerías que se destinaban a la ganadería y las inversiones hechas en casas, cercas, aguadas, potreros, equipos y otros, sumaría un gran total de mil trescientos cincuenta millones, quinientos tres mil, trescientos veinte pesos. ($ 1 350 503 320) ¡solo en el sector bovino! convirtiendo la ganadería –con más de 145 000 poseedores- en una poderosa fuente de riquezas.

¿La calidad del ganado? “-De los mejores de su clase-” Según consideraciones del juez y profesor H. H. Kildee, o las de Frank Scofield, asesor e inspector de ganado y autoridad internacional, quien aseguró;
“….he encontrado en Cuba una calidad de ganado (..) como no me había imaginado encontrar cuando vine aquí”

Y el ganadero cubano, ¿qué opinión y perspectiva tenía, estando plenamente consciente de los considerables valores que manejaba…? Lorenzo W Lamadrid, presidente a la sazón de la Asociación Nacional de Ganaderos de Cuba nos tiene la respuesta.

“El ganadero no cree que ha llegado al final de su tarea técnica en lo pecuario ni en lo económico; sabe que mucho falta por lograr para colocar esta riqueza en el plano que ella merece y confía en que el gobierno y las instituciones crediticias oficiales conozcan de cerca las aspiraciones y necesidades de éste sector, tratando con sus dirigentes, previamente, toda medida o plan de fomento, expansión e intensificación, para que ésta colaboración llene a plenitud los anhelos de una clase que por su laboriosidad y entusiasmo demostrado siempre, representa un sólido puntal de la economía nacional”.
Con este potencial existente y una actitud consciente y comprometida con el desarrollo económico y el fortalecimiento de nuestra riqueza ganadera, terminamos nuestra primera mitad del siglo XX y algunos años más. Después otra etapa de la historia de Cuba vendría… por ahora, al releer las ideas de Lorenzo W. Lamadrid, publicadas por aquellos años en la prensa… sobran las palabras.


************

Cuba Antes de Fidel Castro

(a partir de los 22 minutos y 23 segundos se muestra el avance tecnológico de la ganadería en Cuba mostrandolo en una hacienda con el lote de la raza Suiza-Parda)

***********
Precio minorista en pesos de algunos alimentos en Cuba entre 1937 y 1951

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

lunes, mayo 04, 2020

La plaga de la pasividad. Andrés Reynaldo: De no ser por la prensa independiente, el coronavirus en Cuba quedaría 'como una impertinente cepa gripal que obligó a los funcionarios a vestir con nasobuco'.



La plaga de la pasividad

*********
De no ser por la prensa independiente, el coronavirus en Cuba quedaría 'como una impertinente cepa gripal que obligó a los funcionarios a vestir con nasobuco'.
*********

Por Andrés Reynaldo
Miami
02 Mayo 2020

En Occidente, a través de los siglos, las plagas agitan las ideas. Hoy, con la plaga del virus chino, apenas queda tiempo para dividir la atención entre la polémica científica y la polémica civil. De página en página, pasamos de la crítica de la cloroquina a la crítica de la civilización, del conteo de anticuerpos a la auditoría de las arcas nacionales. No hay político que no lleve dibujada en la espalda la diana de nuestra ansiedad.

A Kierkegaard, cuya muerte a los 42 años corrobora que el verdadero genio madura en juventud, debemos la observación de que la ansiedad es el mareo de la libertad. Bienvenido, pues, el mareo. Para aquellos que hemos vivido bajo la dopamina totalitaria es de alguna manera reconfortante el espectáculo de instituciones, prensa y ciudadanos libres confrontando los errores de sus líderes, exigiéndoles convertir lo imposible en lo posible. Puede que no nos dé absoluta seguridad. Basta con que establezca un margen razonable de esperanza.

En Cuba, ni polémica científica ni polémica civil. Cabrera Infante (últimamente vuelvo a tocar puerto en su fascinante lectura) decía que Cuba era un sueño que salió mal. Yo lo veo como el fallido intento de un Caribe que se resistía a ser la parodia de lo mediterráneo y la antítesis de lo anglosajón. Un sueño occidental. Que salió muy mal.

La inteligencia de la isla muere por asfixia. Pocos son capaces de obras y proyectos de un valor permanente en una cultura que cada vez se vuelve más autoreferencial; si cabe la frase, menos sedienta de trascendencia. Menos celosa de su excelencia. La cultura es, sobre todo, ambiente. Y el oxígeno del ambiente de una sociedad es la crítica.

Si no se puede decir que Silvio desafina, que García Márquez es, básicamente, un canon juvenil y que Alicia ya solo daba en sus últimas décadas para bailar valet parking, ¿cómo condenar las potencialidades suicidas del Interferón, la explotación del personal médico internacionalista y, en suma, el desamparo de la población a manos de una mafia que lleva 60 años actuando como un despiadado ejército de ocupación?

De no ser por la prensa independiente, el tránsito de la plaga a través del territorio nacional quedaría para los historiadores futuros como una impertinente cepa gripal que obligó a los funcionarios a vestir con nasobuco. (Por cierto, Randy Alonso no debía volver a quitárselo jamás.) Del origen de la plaga, ni hablar. En todo caso, la mano propagadora apunta hacia EEUU. Una búsqueda de la palabra "Wuhan" en el sitio Cubadebate nos remite a un repertorio de servilismo prochino que excede el enmascaraje de la propaganda en Beijing.

Al repasar periódicos y publicaciones italianas, francesas, británicas, norteamericanas, españolas, para citar los principales focos, destaca la urgencia de lucidez de sus intelectuales, el magma contestatario de una población en ejercicio de sus derechos. La plaga pone al descubierto fracturas subterráneas, destruye la conformidad, ridiculiza la retórica política, saca a la luz las imprecisiones de la ciencia. Su inadmisible costo humano impide saludar esa purificación en el caos. Pero uno se da cuenta de que muchas cosas van a quedar más claras.

No así en Cuba. Allí, la nueva normalidad será un regreso a la vieja anormalidad. Infantilizado en la opresión, aturdido en su miseria, el cubano es incapaz de decir "no". Una pasividad que no se explica solamente por el miedo sino por una quiebra de su identidad, por la ausencia de responsabilidad con su propia persona, por su incapacidad de escándalo ante el dolor.

Triste país el nuestro, despojado hasta de la ansiedad.

Etiquetas: , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

viernes, abril 17, 2020

Post plaga. Zoé Valdés: ¿Advierten que cuanto más padecemos más nos controlan, como si inocular e incentivar sufrimientos formara parte de algún plan macabro para mermar la humanidad y limitar sus movimientos?

Plaga: los gobiernos y la OMS


*********

Post plaga

********
¿Advierten que cuanto más padecemos más nos controlan, como si inocular e incentivar sufrimientos formara parte de algún plan macabro para mermar la humanidad y limitar sus movimientos?
********

Por Zoé Valdés
2020-04-16

Han pensado en el miedo de los niños a salir de nuevo a las calles, como leí ya en alguna parte? ¿Han reflexionado en los abuelos sobrevivientes, paralizados, indecisos, resguardados hasta el final de sus días? ¿En las depresiones y suicidios, como ha sucedido con el joven actor venezolano Miguel Ángel Sánchez en Nueva York? ¿En los afectados por los daños colaterales de la plaga?

¿Se han detenido a analizar que, como ocurrió tras los dramáticos ataques terroristas en Estados Unidos el 11-S de 2001, nada traerá de vuelta las costumbres anteriores, salvo el hombre mismo, que es el único ser que tropieza mil veces con la misma piedra sin consecuencias en su memoria? ¿Advierten como yo y unos pocos que cuanto más padecemos más nos controlan, como si inocular e incentivar sufrimientos formara parte de algún plan macabro para mermar la humanidad y limitar sus movimientos? Seguramente no. Es muy temprano, y con mayor frecuencia los ciudadanos de este extraño mundo se inquietan más de lo que sucederá en las pantallas de sus ordenadores que en sus propias vidas.

Aquello que leíamos en las novelas –lo digo para los sesudos que se niegan todavía a leer novelas– nos está finalmente invadiendo, poseyéndonos, destruyéndonos. Ningún influencer hasta ahora ha preconizado nada como esto. Sólo los novelistas, únicamente los escritores han sido visionarios, aunque no todos. Pero el individuo, esta raza cada día menos conectada con su mente y absolutamente desligada del pensamiento, lee menos y manotea más.

Por otra parte, veo a actores que otrora admiré pidiendo, exigiendo, amenazando y reclamando recompensas, ayudas, contribuciones, subvenciones; piensan sólo en ellos y en sus carreras como actores, muy poco en sus vidas, o viditas. Y, por supuesto, nada en las vidas de los demás, no ya de los músicos, ni siquiera, mucho menos de los autores, cuyos textos fomentan, nutren sus actuaciones; ¿y de la gente que no tiene ni donde caerse muerta, literalmente hablando? Nada. Cero.

¿Qué hay que pedir, además de un mínimo de vergüenza, para que esa gente no pierda? Ellos, que son los que inundan los teatros, los cines, pagan por verlos actuar, y que hoy en día quedan desvalidos, despedidos de sus trabajos por razones obvias, hundidos en el espanto de no saber qué hacer cuando tengan que enfrentar otra crisis, la mayor de todas, que nos tocará invariablemente.

Me entristece y avergüenza esa necesidad de convertir la tragedia en un espectáculo en el que importa más la fama que la verdadera tragedia. Ahora todos cantan al son de una promesa que no cumplirán: que si serán buenos, mejores, que si abrazarán al primero que se tropiecen, blablablá… Nada de eso ocurrirá si no les ponen el billete delante. Porque de verdad lo que buscan estos personajillos deprimentes mediante esos lamentables vídeos es asegurar contratos en un futuro, más que ser de verdad solidarios con el dolor ajeno.

La post plaga será tan o más dura que la plaga misma. No nos observarán igual, estaremos más encarcelados que ahora: con el chip encajado en el brazo, o en la oreja (el lugar es lo de menos), el teléfono pinchado a un robot rastreador o perseguidor… Espiados y aplaudiendo.

Muertos en vida y aplaudiendo, que es lo que mejor se les da a los que van por ahí creyéndose todavía vivos y pseudo libres. Porque, ¿qué "reclamo burgués" sería ese de ser libres enteramente?
*************
DISTRITOTV
18 abril, 2020

ESCÁNDALO,el paciente 0 salió del laboratorio de Wuhan. ¿Se escapó el virus o China lo propagó?


El Toro TV
Abril 17, 2020

España: El demoledor mensaje de Julio Ariza al comunista  Pablo Iglesias


Etiquetas: , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...