Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
domingo, septiembre 17, 2023
VIDEO EN ESPAÑOL: ENTREVISTA DE TUCKER CARLSON A JAVIER MILEI
El antisistema Javier Milei sorprende al ganar las primarias en Argentina: cómo queda la carrera para las presidenciales de octubre
Por Veronica Smink
Role,BBC News Mundo, Argentina
14 agosto 2023
En un resultado que ha causado enorme sorpresa en Argentina, el economista que se califica como libertario Javier Milei fue el impensado ganador de las elecciones primarias de este domingo.
Milei y su agrupación La Libertad Avanza lideraron la carrera presidencial con más del 30% de los votos.
Por detrás quedaron las dos fuerzas que han gobernado durante las últimas dos décadas el país: el macrismo (Juntos por el Cambio), con cerca del 28% de los votos, y la coalición oficialista peronista-kirchnerista, Unión por la Patria, con más del 27%.
La vasta mayoría de encuestas le daban al excéntrico Milei alrededor del 20% de intención de voto, diez puntos por detrás de las otras dos coaliciones que, juntas, han protagonizado la llamada "grieta", que ha dividido políticamente al país los últimos 20 años.
Pero este resultado deja a Milei, actualmente diputado nacional, como el favorito de cara a las elecciones generales del 22 de octubre, delante de los ganadores de las internas de Juntos por el Cambio, la exministra de Seguridad de Macri, Patricia Bullrich, y del oficialismo, el actual ministro de Economía, Sergio Massa.
Giorgia Meloni , conservatora y hoy Primera Ministra de Italia, es constantemente acusada de fascista por la izquierda globalista que busca un Nuevo Orden Mundial, cuando realmente Meloni es una patriota nacionalista italiana.
Fratelli d'Italia
Mayo, 2022
Una gran Giorgia Meloni interviene en Marbella, España, junto a Abascal y amigos de Vox
¿Qué es el fascismo? De Hitler y Mussolini, su relación con el socialismo y el neomarxismo y su influencia en los políticos y regímenes de hoy. Un análisis de los politólogos María I. Puerta Riera y Julio M. Shiling, con Alejandro Oropeza, presentador del programa “Casos y Cosas de la Política”, transmitido el 26 de octubre de 2022 por Radio Doral Voice.
TV Libertad aboga por la libertad y la democracia para Cuba y el mundo, dentro de un marco cultural que sea consecuente con su fomento y preservación.
Resulta del todo aberrante observar cómo, a día de hoy, la izquierda sigue cantando las bondades del comunismo, cuyo triunfo condenó a muerte a más de cien millones de personas. El último ejemplo de tal barbarie propagandística tuvo lugar recientemente en Ecuador, donde la Asamblea Nacional aprobó una resolución para condenar el asesinato del terrorista Ernesto Che Guevara.
......
Más allá de esta anécdota, lo trágico de la cuestión radica en que multitud de jóvenes, políticos e intelectuales continúan alabando las virtudes de esta ideología totalitaria y genocida, al tiempo que proclaman con total soltura su espíritu "antifascista", cuando en realidad comunismo, fascismo y nazismo configuran un frente común. Son, en esencia, manifestaciones diversas del pensamiento anticapitalista más extremo.
Uno de los aspectos más llamativos y contradictorios de estos movimientos de izquierda tiene que ver con su total ignorancia del ideario nacionalsocialista, que guarda numerosas similitudes con el comunista. Ambos aspiran a reconstruir la sociedad desde los cimientos –para lo cual precisan derribar las instituciones existentes–; a conformar un mundo nuevo que, a modo de paraíso utópico, dé origen a un hombre renovado, cuya voluntad individual quede anegada por el bien común, el espíritu del pueblo (léase Estado). Así pues, el eje vertebrador de comunistas y nazis es ni más ni menos que su idolatrado socialismo.
Hitler y Lenin perseguían un mismo objetivo: erradicar la libertad individual y el capitalismo. El primero tenía una visión nacionalista basada en la lucha de razas; el segundo, una perspectiva internacionalista sustentada en la lucha de clases. Luciano Pellicani, en su obra Lenin y Hitler, los dos rostros del totalitarismo, desentraña a la perfección el denominador común de ambas ideologías. Así, basta con leer los alegatos anticapitalistas de los líderes nazis para comprobar el germen puramente socialista del totalitarismo hitleriano:
Adolf Hitler: La lucha más fuerte no debía hacerse contra los pueblos enemigos, sino contra el capital internacional. La lucha contra el capital financiero internacional era el punto programático más importante en la lucha de la Nación alemana para su independencia económica y su libertad (...)
En la medida en que la economía se adueñó del Estado, el dinero se convirtió en el Dios que todos tenían que adorar de rodillas (...) La Bolsa empezó a triunfar y se dispuso lenta pero seguramente a someter a su control la vida de la nación (...) El capital debe permanecer al servicio del Estado y no tratar de convertirse en el amo de la nación.
Tampoco después de la guerra podremos renunciar a la dirección estatal de la economía, pues de otro modo todo grupo privado pensaría exclusivamente en la satisfacción de sus propias aspiraciones. Puesto que incluso en la gran masa del pueblo todo individuo obedece a objetivos egoístas, una actividad ordenada y sistemática de la economía nacional no es posible sin la dirección del Estado.
Yo no soy sólo el vencedor del marxismo, sino también su realizador. O sea, de aquella parte de él que es esencial y está justificada, despojada del dogma hebraico-talmúdico. El nacionalsocialismo es lo que el marxismo habría podido ser si hubiera conseguido romper sus lazos absurdos y superficiales con un orden democrático.
(Adolf Hitler y Joseph Goebbels)
Joseph Goebbels: Nosotros somos socialistas (...) somos enemigos, enemigos mortales del actual sistema económico capitalista con su explotación de quien es económicamente débil, con su injusticia en la redistribución, con su desigualdad en los sueldos (...) Nosotros estamos decididos a destruir este sistema a toda costa (...) El Estado burgués ha llegado a su fin. Debemos formar una nueva Alemania (...) El futuro es la dictadura de la idea socialista del Estado (...) Ser socialista significa someter el Yo al Tú; socialismo significa sacrificar la personalidad individual al Todo.
S. H. Sesselman (líder el partido nazi en Múnich): Nosotros somos completamente de izquierda y nuestras exigencias son más radicales que las de los bolcheviques.
Gregor Strasser (presidente del partido nazi entre 1923 y 1925, mientras Hitler estuvo encarcelado): Nosotros, jóvenes alemanes de la guerra, nosotros, revolucionarios nacionalsocialistas, desencadenamos la lucha contra el capitalismo.
El programa político nazi incluía la "eliminación de las ganancias" y de la "esclavitud del interés", la "estatalización" de empresas estratégicas y la "expropiación" forzosa, sin indemnización, de la propiedad privada. Y si bien el régimen nazi no nacionalizó todos los medios de producción, puso la economía al servicio de los intereses del Estado, bajo amenaza de duras penas y castigos (expropiación, cárcel, trabajos forzosos y condena a muerte). No en vano, tal y como razonaba la cúpula nazi, "¿qué necesidad tenemos de socializar los bancos y las fábricas? Nosotros socializamos los seres humanos".
Así, no es extrañar que el último canciller de la República de Weimar, el general Kurt von Schleicher, advirtiera de que el programa nacionalsocialista "apenas era distinto del puro comunismo". De hecho, muchos de los que engrosaron las filas de las temidas SS y SA procedían de las filas comunistas, siendo su fin último el bolchevismo.
Visto lo visto, y puesto que los nazis combatieron tanto o más que los comunistas el malvado capitalismo, me pregunto por qué Ecuador no condena igualmente el asedio de las potencias aliadas al régimen de Hitler... O bien por qué los jóvenes antisistema no estampan el rostro del Führer sobre camisetas rojas con una esvástica de fondo, al más puro estilo Che Guevara. ¿A qué viene esta discriminación, si al fin y al cabo Hitler y el Che perseguían el mismo fin, empleando, además, medios tan similares?
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Fotos del joven socialista Benito Mussolini cuando fue tomado preso
25 Reflexiones sobre el totalitarismo en el Siglo XX (1917-1989)
( Fragmento de un extenso ensayo)
Por Alain de Benoist
La publicación, con ocasión del 80.º aniversario de la Revolución de Octubre, de un Libro negro del comunismo redactado por un grupo de historiadores bajo la dirección de Stéphane Courtois, ha desencadenado un debate de gran amplitud primero en Francia y después en el extranjero.[5] La obra, que tenía que haber sido prologada por François Furet, fallecido algunos meses antes, se esfuerza por dibujar, a la luz de las informaciones de que hoy disponemos, un balance preciso y documentado del coste humano del comunismo. Este balance se cifra en cien millones de muertos, o sea, cuatro veces más que el número de muertos que esos mismos autores atribuyen al nacionalsocialismo .
En rigor, tales cifras no constituyen una revelación. Numerosos autores, desde Boris Souvarin hasta Robert Conquest y Soljenitsin, se habían interesado ya en el sistema concentracionario soviético (Gulag); en las hambrunas deliberadamente mantenidas — si no provocadas — por el Kremlin en Ucrania, que en 1921-22 y 1932-33 causaron cinco y seis millones de muertos respectivamente; en las deportaciones de que fueron víctimas siete millones de personas en la URSS (kulaks, alemanes del Volga, chechenos, inguches y otros pueblos del Cáucaso) entre 1930 y 1953; en los millones de muertos provocados por la «revolución cultural» china, etc. Respecto a esos trabajos anteriores, el balance que propone el Libro Negro parece incluso calculado a la baja: no han faltado estimaciones mucho más altas. [6]
El interés del libro reside más bien en que se apoya en una documentación rigurosa procedente en parte de los archivos de Moscú, hoy abiertos a los investigadores. Ésa es la razón de que las cifras que en él se reflejan no hayan sido apenas impugnadas, y la conclusión de un cierto número de observadores es que «el balance del comunismo constituye el caso de carnicería política más colosal de la historia» [7] o que ya se ha hecho la verdad sobre «el mayor, el más sanguinario sistema criminal de la historia». [8]
Así las cosas, lo que ha despertado el debate no son tanto los propios hechos como su interpretación. Sea cual fuere su latitud — observa Stéphane Courtois —, todos los regímenes comunistas han «erigido el crimen de masas en verdadero sistema de gobierno» .
Puede deducirse de ahí que el comunismo no ha matado en contradicción con sus principios, sino en conformidad con ellos — en otros términos, que el sistema comunista no ha sido sólo un sistema que ha cometido crímenes, sino un sistema cuya esencia misma era criminal. «Nadie más — escribe Tony Judt — podrá desde ahora poner en duda la naturaleza criminal del comunismo».[9] A ello se añade el hecho de que el comunismo ha matado más que el nazismo, que ha matado durante más tiempo que él y que ha comenzado a matar antes que él. «Los métodos instituidos por Lenin y sistematizados por Stalin y sus émulos — escribe Courtois — no sólo recuerdan a los métodos nazis, sino que con mucha frecuencia les son anteriores». Y añade: «Este mero hecho incita a una reflexión comparativa sobre la similitud entre el régimen que a partir de 1945 fue considerado como el más criminal del siglo y un régimen comunista que hasta 1991 ha conservado toda su legitimidad internacional y que, hasta hoy, está en el poder en varios países y mantiene adeptos en el mundo entero» .
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Las estrechas relaciones entre la Alemania Nazi y la URSS
Videos: El politólogo conservador Julio M. Shiling expone y debate junto a otros intelectuales sobre el marxismo cultural y su influencia en los EE.UU.
Ponencia de Julio M. Shiling, director de Patria de Marti y The CubanAmerican Voice en el Foro 'Educación y adoctrinamiento en las Américas', celebrado en la sede del Interamerican Institute for Democracy el 6 de junio, 2022.
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T V Libertad
Junio 10, 2022
MARXISMO CULTURAL. Daniel Álvarez, teólogo y profesor de la Universidad Internacional de Florida y Julio M. Shiling, politólogo, escritor y director de Patria de Martí y 'The Cubanmerican Voice' con los periodistas y presentadores Roberto Rodríguez Tejera y Ricardo Brown debaten sobre el marxismo cultural y su influencia en los EEUU en el programa "Contacto Directo" transmitido el 10 de junio, 2022 por Actualidad Radio (Miami 1040AM).
Líderes militares retirados advierten sobre la amenaza marxista en Estados Unidos
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Este valiente y preocupado grupo de altos oficiales retirados americanos ha dado la voz de alarma. Han defendido la libertad y han declarado categóricamente que no renunciarán a su juramento de salvaguardar a su país de la tiranía
Un grupo de líderes militares de alto nivel emitió el 12 de mayo una carta abierta en la que advierte que Estados Unidos “está en una lucha por nuestra supervivencia como República Constitucional como en ningún otro momento desde nuestra fundación en 1776”.
Para no dejar lugar a confusiones o malas interpretaciones, la misiva deja claro que el peligro proviene de un “conflicto (que) es entre los partidarios del socialismo y el marxismo contra los partidarios de la libertad constitucional y la libertad”. Los generales y almirantes retirados, además, se comprometieron a “apoyar y defender la Constitución de los Estados Unidos contra todos los enemigos”, sin importar si eran “nacionales” o “extranjeros”.
Inicialmente con 124 firmas, el viernes 14 de mayo, el número de exoficiales de alto rango que firmó la carta aumentó a más de 150, según un comunicado de prensa ofrecido por el sitio web del grupo, Flag Officers 4 America. La izquierda se ha visto un poco afectada por esto, pero su reacción ha sido subrepticia. La revista Foreign Policy, de tendencia izquierdista, tituló la misiva “La revuelta militar contra Joe Biden“. Dejando a un lado las falsas afirmaciones que aluden a este ejercicio de la Primera Enmienda como un acto sedicioso, la respuesta emblemática de la izquierda se refiere probablemente al sentimiento general de la carta, el compromiso del influyente grupo que afirma: “Aunque retirado del servicio activo, cada uno de nosotros se siente obligado por ese juramento a hacer lo que pueda, en nuestra capacidad actual, para proteger a nuestra nación de las amenazas a su libertad”.
Las profundas preocupaciones expresadas por los más de 150 generales y almirantes americanos en la declaración están bien pensadas y argumentadas meticulosamente. La advertencia general de los oficiales de alto rango es sobre el camino autoritario socialista al que la administración Biden-Harris está llevando a Estados Unidos, con la connivencia cómplice de los medios de comunicación corporativos, las Big Tech y el capitalismo woke. Además, el grupo militar de élite destaca que este insidioso rumbo es antiamericano, promarxista, y que va en contra del diseño fundacional de la nación y del precepto del Estado de derecho. Señalan numerosas áreas de preocupación que se destacan con especificidad.
El intento abierto de adoctrinar a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos mediante la inculcación por la fuerza de la Teoría Crítica de la Raza marxista a todo el personal alistado es subversivo y lo denuncian. También se citó la politización del ejército con fines ideológicos. La utilización de miles de tropas para “proteger” el edificio del Capitolio de una “amenaza inexistente”, en clara referencia a la teoría de la conspiración del terrorismo doméstico de la supremacía blanca de la izquierda (Blue Anon), fue una de las cuestiones alarmantes planteadas.
El riesgo de las fronteras abiertas reflejado en el fiasco de la inmigración de Biden/Harris fue un punto elevado. También se hizo hincapié en China como principal amenaza para Estados Unidos. Se abordó la censura de la libertad de expresión y de la actividad política por parte de las Big Tech, con el apoyo de los medios de comunicación corporativos. La posición de Biden/Harris sobre el acuerdo nuclear con Irán, los Acuerdos de Abraham y el oleoducto Keystone fue duramente criticada. El estado de anarquía en algunas ciudades americanas a causa de los disturbios de Black Lives Matter y Antifa del verano de 2020, la ejecución arbitraria de la ley en los distritos judiciales controlados por la izquierda, han pisoteado, según los generales y almirantes militares retirados, los conceptos tradicionales de igualdad ante la ley (fundamentales para los principios del Estado de derecho).
La carta también plantea serias preocupaciones sobre el estado mental y físico del “Comandante en Jefe”, en referencia a Biden. Los adversarios de Estados Unidos, al ver que la cúpula del Partido Demócrata se expone las dudas sobre los procedimientos del código nuclear, emiten peligrosos mensajes de incompetencia sobre los que se podría actuar. La correcta cadena de mando sobre el uso del armamento nuclear, nunca debe ser una discusión pública que se preste a falsas interpretaciones por parte de los enemigos de los Estados Unidos.
Los oficiales de alto rango no dejaron de lado lo que es, muy probablemente, la variable más seminal que determinará el destino de Estados Unidos: la integridad de las elecciones. La H.R.1 y ahora la S.1, la intención de la izquierda de federalizar las elecciones y, por lo tanto, de rebajar los estándares electorales más allá de los de cualquier país democrático industrializado del planeta, destruiría, según la declaración, “la imparcialidad de las elecciones y permitiría a los demócratas permanecer para siempre en el poder violando nuestra Constitución y acabando con nuestra República Representativa”.
Este valiente y preocupado grupo de altos oficiales retirados americanos ha dado la voz de alarma. Han defendido la libertad y han declarado categóricamente que no renunciarán a su juramento de salvaguardar a su país de la tiranía. Thomas Jefferson, en una carta de 1787 a William Stephens Smith, escribió: “El árbol de la libertad debe ser refrescado de vez en cuando con la sangre de patriotas y tiranos”. Esto es un recordatorio para todos de que la democracia y el hecho de tener una república constitucional nunca ha sido una complacencia con el gobierno despótico. Estos pretorianos patrióticos se hacen eco del sentimiento de Jefferson.
Cómo el espectro del comunismo rige nuestro mundo |
Ep.1 Introducción
A pesar de que los regímenes comunistas de Europa del Este se desintegraron, el espectro perverso del comunismo no ha desaparecido. El colapso de los regímenes comunistas de la Unión Soviética y Europa del Este marcó el fin de medio siglo de Guerra Fría entre el ala capitalista y la comunista en Oriente y Occidente. En ese momento, muchos fueron optimistas, creyendo que el comunismo se había convertido en una reliquia del pasado.
No obstante, la triste verdad es que una ideología comunista metamorfoseada se arraigó y atrincheró por todo el mundo. Están los regímenes abiertamente comunistas como China, Corea del Norte, Cuba y Vietnam; está Europa del Este, donde la ideología y las costumbres comunistas aún ejercen una influencia significativa; están los países africanos y sudamericanos, que intentan el socialismo bajo la bandera de la democracia y el republicanismo. Luego están las naciones de Europa y Norteamérica, que se han convertido en anfitriones de influencias comunistas sin que la gente sea consciente de ello.
El comunismo engendra guerra, hambruna, matanza y tiranía. Estos en sí mismos son lo suficientemente aterradores, pero el daño infligido por el comunismo va mucho más allá. Es cada vez más claro para muchos que, a diferencia de cualquier otro sistema en la historia, el comunismo declara la guerra a la humanidad misma, incluidos los valores humanos y la dignidad humana.
¿Cuál es la naturaleza del comunismo? ¿Cuál es su objetivo? ¿Por qué toma a la humanidad como su enemigo? ¿Cómo podemos escapar de él?
LEE MÁS AQUÍ👉https://es.theepochtimes.com/como-el-...
NTD ha producido una serie especial de televisión adaptada del libro "Cómo el espectro del comunismo rige nuestro mundo", del equipo editorial de "Nueve comentarios sobre el Partido Comunista" de The Epoch Times.
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✍️ Firme la petición para investigar, condenar y rechazar al Partido Comunista Chino
La verdad y la plaga. Francisco Almagro Domínguez: La gravedad de la plaga no es la plaga en sí, sino los efectos que está teniendo sobre el hombre posmoderno, materialista, desconfiado y soberbio
La gravedad de la plaga no es la plaga en sí, sino los efectos que está teniendo sobre el hombre posmoderno, materialista, desconfiado y soberbio
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Por Francisco Almagro Domínguez
Miami
16/07/2020
Tu verdad no; la verdad
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.
Antonio Machado
¿Y qué es la verdad? Pregunta Pilatos a Jesús, según el evangelista Juan, después que el Cristo ha dicho que ha venido al mundo para decir la verdad. Mas allá de su valor teológico e incluso filosófico, el relato bíblico enfrenta dos personas con conceptos distintos de la verdad. El romano con todo su poder terrenal hace una pregunta retórica, irónica. Jesús, para quien su respuesta proviene del judaísmo, desafía el dominio material del prefecto imperial de Judea. Como señalan algunos biblistas, dos mil años atrás la racionalidad grecolatina es retada por la experiencia de la fe. Para decirlo en lenguaje de nuestros días: Pilatos y Jesús no están en la misma página: cada cual comprende el significado y el significante de la palabra verdad de modo diferente.
No es atrevido pensar que, por nuestras raíces grecolatinas y judeocristianas la verdad para nosotros no es solo razón, sino también experiencia. Llegar a la verdad de las cosas puede entonces, como han escrito tantos filósofos desde la antigüedad, ir por dos senderos: el de la racionalidad y el de la práctica, a través de la abstracción y de la sensopercepción. Es tan antiguo el debate sobre el conocimiento de la verdad, que algunos estudiosos afirman que todo se encuentra en Platon, idealista, y Aristóteles realista-materialista. Lo demás son anotaciones al margen.
Partiendo pues de la dificultad para conocer y comprender la verdad, los astutos filósofos y políticos de la posmodernidad resolvieron el dilema con el viejo concepto del solipsismo —existe lo que yo percibo como real. Toda verdad es relativa. Al no existir ninguna verdad absoluta —ni siquiera este enunciado, que se autonegaría— todo vendría a ser según el cristal con que se mire —Ley Campoamor. Caminaría el ser humano entre verdades a medias o mentiras, que es lo mismo. Los críticos de la posmodernidad achacan la pérdida de valores occidentales, precisamente, a que hay verdades que no pueden ser relativas porque el ser humano perdería su centro de gravedad racional y moral. Buscando la verdad con excesiva libertad, con libertinaje, vale todo, comenzaría el final de la vida en democracia.
Esta larga introducción es para decir que si hay una víctima mayor en la pandemia de covid-19 es la verdad. Se ha impuesto a un gravísimo suceso clínico la ideología subjetivista-relativista: todo depende de cómo percibe cada uno la enfermedad. Cada cual sabe cómo combatir la infección, y su tratamiento. Para el hombre posmoderno, sin asideros ciertos, los científicos mienten, los políticos mienten, los periodistas mienten. A veces solo la Internet posee algo de verdad. Esa es una gran diferencia con otras plagas mortales, incluida la mal llamada Gripe Española. La pandemia de 1918 encontró un mundo en guerra, dividido. Pero nadie se cuestionaba la rápida propagación ni las medidas de protección como las mascarillas de tela y gasa, aunque poco pudieron ayudar entonces a salvar vidas.
De modo que la gravedad de la plaga no es la plaga en sí, sino los efectos que está teniendo sobre el hombre posmoderno, materialista, desconfiado, soberbio, sin código moral y ético definido, incoherente, y, sobre todo, inculto. El hombre de la subjetividad individual del todo vale, ha sido alimentado desde el último tercio del siglo XX solo con apariencias y no compromiso; es pobre de espíritu, en hacer por los demás, en sentir y abrazar la otredad.
La sospecha de que todos mienten, que vivimos en el imperio de las no-verdades, hace que millones no tomen en serio la gravedad de la pandemia. He aquí el peligro de la libertad sin responsabilidad: en la medida que los países más desarrollados de Occidente se han montado en el carro del secularismo y el relativismo, la Plaga los ha azotado con más fuerza. No es un castigo divino. Es la lógica de la Verdad, con mayúsculas: hay un orden de las cosas, y ese orden, llámese medio ambiente, derechos humanos, la defensa de la vida y de una muerte digna debe ser respetado; frutos que el hombre no debe tocar en el poético Árbol del Bien y el Mal si no quiere verse desnudo, alegóricamente, en este valle de lágrimas.
La última “hazaña” en la búsqueda individual de la verdad ha sido la demolición de los símbolos históricos. Sin llegar a consensos, proveídos de una incultura rampante, grupos de vándalos deciden por su cuenta quienes deben permanecer en bronce o en mármol, y quienes no. Quienes los apoyan se escudan en el derecho personal a juzgar la historia. Ninguno se ha preguntado por qué los regímenes totalitarios comienzan tumbando estatuas y quemando banderas sin pedir permiso a nadie. El vandalismo que hemos visto no es más que la expresión de una sociedad donde las personas se arrogan el derecho de revisar el pasado según sus intereses y ahí no paran: toman acciones violentas contra símbolos y personas que no se acomodan a su visión del mundo.
En el caso de Estados Unidos, la verdad ha sido secuestrada por las elecciones de noviembre próximo y el país está pagando un alto precio por ello. Pareciera que ningún bando es sincero, y, en consecuencia, el ciudadano está decidiendo por su cuenta que hacer y no hacer. Los opositores al presidente han tomado algunos de sus errores prácticos y discursivos para repetir hasta la saciedad que ha sido incompetente frente al coronavirus. El presidente Trump, según sus críticos, no ha hecho nada o lo ha hecho todo mal. Para ellos no hay términos medios. Es una verdad absoluta.
Entre muchas medias verdades de la prensa esta que Donald Trump recomendó inyectarse o tomar cloro; reportaron dos decenas de casos intoxicados, y nunca se publicó un nombre, un lugar, un fallecido por esa causa. La prensa ha dicho que sus funcionarios se niegan a usar mascarillas; es fácil comprobar que todos la llevan puesta. Los opositores hablan de que su entorno no respeta el distanciamiento social; en el Jardín de las Rosas y en la Sala de Prensa de la Casa Blanca están sentados todos a seis pies de distancia uno del otro. Habló Trump de la hydrocloroquina como un probable medicamento alternativo; sugirió que podía ser útil y barato. Es como si hubiera prescrito el medicamento por orden ejecutiva.
El presidente se defiende a su muy particular manera: los científicos pueden tener “su” verdad, y los políticos la “suya”; y como nadie se pone de acuerdo, hace valer “su” autoridad, bien ganada en las urnas. Para Trump basta ser el mejor país del mundo haciendo test, de modo que no hay que preocuparse tanto. ¿Donald Trump es la verdad absoluta? No puede serlo. Es un ser humano, y con ciertas características de personalidad que lo hacen vulnerable. En la medida que sus rivales sigan usando el desorden y las medias verdades para dañar la reelección, se fortalecerá por un simple sentido de solidaridad con la víctima —un papel, hay que admitirlo, que el presidente sabe hacer muy bien.
Muchos de sus seguidores, y otros que permanecen en las sombras, esperan noviembre 3, como hace cuatro años, para votarle. Las encuestas, que no son la realidad sino una aproximación matemática, parecen favorecer al candidato demócrata. Las encuestas deberían leerse al revés entre tanta posverdad y relativismo. El hombre posmoderno se ha habituado a pensar poco, y a no hacerse responsable ni por ese poco. La racionalidad y la certeza de la fe y de la experiencia han dado paso a la cultura del espectáculo, de la subjetividad, del aquí-ahora y el no-compromiso. Esa es la lectura que Donald Trump ha sabido hacer del electorado. Esa es la que aún no han hecho sus oponentes.
La civilización occidental, que es la que lidera EE.UU., se fundamente en los valores de la religión judeo-cristiana, la familia y el concepto de nación
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Las lecciones de las depredaciones en EUA contra su historia
Por Jorge Hernández Fonseca
11 de Julio de 2020
Las depredatorias manifestaciones ocurridas recientemente en EUA, tomando como justificación oportunista el injusto asesinato de un afroamericano, nos dejan importantes lecciones que todo norteamericano debe asimilar. Hay un ataque directo a nuestra cultura occidental, motivado directamente por el marxismo cultural, en un intento de imponernos un régimen ajeno, carcelario y estéril, que ha fracasado en cuanto lugar se ha aplicado.
A las categorías de izquierda y derecha, hay que agregar ahora las categorías de nacionalistas y mundialistas. Los primeros luchan por jerarquizar los valores de cada país individualmente y defienden postulados donde prima la individualidad, siendo simpatizantes de la derecha. Los segundos defienden valores colectivos, gobierno mundial centralizado (un paso a más de la ONU) y jerarquizan los valores colectivos sobre los individuales, simpatizando con la izquierda.
No hay que agregar que el gobierno norteamericano de Donald Trump es una especie de líder mundial de los nacionalistas. No hay un país sin embargo auto declarado mundialista, porque el fracaso de Cuba, Venezuela y Nicaragua –mundialistas declarados-- no son merecedores de defensa alguna. Sin embargo, los que usan el marxismo cultural para atacar a EUA --el BLM y ANTIFA, ya declaradamente “marxistas” (izquierda)-- son financiados por el mundialismo internacional. La sociedad “igualitaria” a que aspiran, se espeja en Caracas y la Habana.
Lo complejo de la situación actual es que el Partido Demócrata, prisionero de la izquierda política interna, se ha dejado arrastrar por el mundialismo izquierdista y ha santificado las depredaciones, derrumbe de estatuas y linchamiento público de la policía, cruzando la línea de la defensa de los intereses nacionales estadounidense, yéndose al terreno movedizo del “vale todo” con tal de ganar el pleito electoral de Noviembre, que se decidirá entre el mundialismo de los derribadores de estatuas y el nacionalismo de Donald Trump. Izquierda contra Derecha.
La larga historia de la Cultura Occidental, de la cual Estados Unidos es el país líder, tiene raíces en el Mundo Greco-Romano, en el Capitalismo Anglosajón y en el espíritu cristiano que defienden los nacionalistas. Esto pretende ser sustituido por una cultura relativista, donde la ética y la moral no tienen padrones y donde se jerarquiza la “igualdad” por encima de la “libertad” (Cuba, Venezuela y Nicaragua lo han conseguido). Por eso se ataca a la cultura, a la historia y a los principios que han hecho a EUA un país rico y poderoso. ¡Nada tan insensato!
Así, las elecciones presidenciales de Noviembre próximo en EUA, ya no son la corrida de los partidos tradicionales. Será la corrida entre un Partido Norteamericano, contra un partido que cuestiona su pasado, derriba estatuas y ataca a la policía, para borrar toda su historia y cultura.
Artículos de este autor pueden ser encontrados en http://www.cubalibredigital.com
La victimización ha resultado una metodología efectiva en facilitar procesos radicales
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La toxicidad que es el marxismo cultural contó enormemente con el aporte de Herbert Marcuse, considerado el “padre de la Nueva Izquierda”. Imagen añadida por el bloguista de Baracutey Cubano
Por Julio M. Shiling
Junio 25, 2020
Los EE. UU. tiene un problema de color. No es uno negro sino rojo. Estamos viendo una sublevación comunista que busca el quiebre integral del orden democrático. Aprovechando la lamentable muerte del estadounidense negro George Floyd a manos de un policía blanco, la izquierda radical ha reaccionado sediciosamente alzando el banderín trasnochado de “racismo sistémico” y ha arremetido bestialmente contra el orden público por vías de saqueos, asesinatos, vandalismo y otros instrumentos de terror, incluyendo una campaña mediática en consonancia perfecta con esas de Pravda. El batallón de guerra más destacado de este alzamiento ha sido Black Lives Matter (BLM) (“Vidas Negras Importan”), una organización de fundamentación marxista con un apego particular a la ideología de género, contextualizada ideológicamente como una prole emblemática del marxismo cultural.
La noción sobre si existe racismo sistémico en EE. UU. tiene validez solo en la imaginativa de los promotores de esta estrategia de victimización y de las industrias comerciales/políticas que se nutren de dicha postura. Racismo sistémico, la política y práctica institucionalizada dentro de un Estado que pone en desventaja y discrimina contra personas de un color particular, categóricamente, no se ejerce en EE. UU. Todo lo contrario, existe una gama de normas que favorecen a la comunidad negra sobre la blanca en el campo de la educación, los trabajos públicos y la programación social. La acusación generalizada de “racismo” por parte de la policía es otra mentira.
En 2019 hubo 375 millones interacciones entre la policía y la población estadounidense. La totalidad de muertes de ciudadanos desarmados negros, por un policía blanco, fue de solo nueve personas en ese año. Es cierto que el nivel de homicidios de negros en EE. UU. es alarmante. El racismo, sin embargo, no tiene nada que ver con eso. El 93 % de los asesinatos de negros son cometidos por otros negros y típicamente esto ocurre en ciudades cuyos puestos políticos principales han sido o son encabezados por negros. Que el 13 % de la población (negros en EE. UU.) cometa el 53 % de los crímenes violentos es desolador. El hecho de que el 75 % de los niños negros crecen en un hogar sin padre apunta con más precisión a explicar estas cifras. La destrucción de la familia negra ha sido el resultado de la programación de bienestar social puesta en vigor en la década de 1960. Es ahí y no en un racismo inventado en donde habría que reconsiderar.
¿Por qué entonces evocan “racismo”? Muy sencillo: necesidad revolucionaria. La victimización ha resultado una metodología efectiva en facilitar procesos radicales. Karl Marx y su materialismo histórico, dándole primacía a la economía y las relaciones de producción, insistía en que el obrero era explotado. Lo victimizó. Mejorías en la condición del trabajador y la elevación de su estándar de vida influyeron nada en disuadirlo de su error. Otros discípulos enmendaron esa cosmovisión.
Georg Lukács y Antonio Gramsci discreparon de Marx/Engels y entendieron que la economía no era el factor determinante. La primacía se la relegaron a la cultura. Fueron, sin embargo, los marxistas alemanes del Colegio de Frankfurt (Theodor Adorno, Walter Benjamin, Erich Fromm, Max Horkheimer y Herbert Marcuse) los que elevaron las premisas de Lukás y Gramsci a niveles monstruosos al casar a Marx con Freud y producir ese Frankenstein que conocemos como el marxismo cultural. No se puede entender la sedición hoy en EE. UU. y la estrategia de BLM, sin apreciar esto.
El Colegio de Frankfurt al formular la teoría crítica impregnó totalmente las ciencias sociales y las humanidades con el marco intelectual ultrarelativista y materialista que padecemos hoy: el posmodernismo. La toxicidad que es el marxismo cultural contó enormemente con el aporte de Herbert Marcuse, considerado el “padre de la Nueva Izquierda”. El sociólogo marxista estimaba que sociedades capitalistas avanzadas tecnológicamente, adquirían un vínculo con el artículo de producción. Esto, según Marcuse, producía una “concienciación falsa” e inhibía al obrero asumir el papel vanguardista. En otras palabras, el obrero en el capitalismo no le interesaba ser un comunista revolucionario por las prebendas que el sistema y su esfuerzo le otorgaban.
Marcuse entonces sacó al obrero de la ecuación marxista y colocó en su lugar a ese estrato de la sociedad que se sentía marginado. Aquí es donde la noción de victimización colectiva adquiere preponderancia. La insistencia en mantener a los negros en EE. UU. en un estado de mentalización de víctima perpetua está en línea con el papel de revolucionario que un percibido marginado puede asumir. El formulario de Marcuse le asignaba al intelectual radical la tarea de guiar a los marginados (explotados). Este siniestro proyecto también buscaba inculcar una culpa colectiva a los blancos para que asistieran al proceso revolucionario.
Marcuse tuvo otro aporte seminal que pavimentó el terreno para que movimientos como BLM pudieran prosperar: la tolerancia represiva. Este concepto, un oxímoron, promueve la supresión de toda libre expresión cuyas ideas/conceptos choque con los planteamientos marxistas. La corrección política y formulaciones contra “lenguaje de odio” son manifestaciones de la tolerancia represiva. Las acciones de las turbas socialistas en las ciudades estadounidenses, concretando su guerra de destrucción, lo hacen bajo el mantra de este concepto intolerante.
BLM con sus eslóganes capciosos cuenta con recursos amplísimos de los enemigos de la libertad como George Soros y sus organizaciones de pantalla, entre otros. Han cooptado a un sector de la comunidad empresarial, los medios y al Partido Demócrata. Igual que la mafia, extorsiona tácitamente exigiendo una genuflexión absoluta o de lo contario, les envía las turbas envilecidas y los tilda de racista.
Siguiendo los pasos de la Comuna de París (1871), esta insurrección comunista fracasará dentro de poco. Los resultados duraderos serán variados. Tristemente, las relaciones raciales darán un paso hacia atrás. Las ventas de armas incrementarán, así como una concienciación renovada sobre la importancia de la Segunda Enmienda. La cuarentena se adormeció ridículamente. El Partido Demócrata amplió su desprestigio. Trump se acabó de asegurar su segundo mandato presidencial.
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Agustín Laje Arrigoni
Junio 25, 2020
¿Qué es Black Lives Matter? ¿Qué quieren? ¿Quién los financia? Te cuento todo esto y más junto a Mamela Fiallo en este video.
El marxismo cultural, o también, liberalismo cultural, es el conjunto de ideas surgidas como forma de subversión contra diversos valores tradicionales y otros elementos fundamentales de una sociedad como la familia, la religión, la sexualidad, la raza, el nacionalismo e incluso el arte, a los que considera "atrasados", "obsoletos" u "opresivos". Esta subversión cultural se disfrazó bajo el eufemismo de Teoría Crítica.
El marxismo cultural suele identificarse con el progresismo, su movimiento político; y con la corrección política, su principal instrumento de manipulación, control y censura.
Su base ideológica es en esencia una síntesis de Karl Marx y de Sigmund Freud. Comenzó formalmente con la fundación de la neo-marxista Escuela de Frankfurt, en Alemania. A partir de los años 1960' se fue extendiendo por todo Occidente, y en menor medida fuera de él.
(Karl Marx, creador del marxismo y Sigmund Freud, creador del psicoanálisis, son los pilares del marxismo cultural.)
Se trata de una construcción teórica que interpreta y aplica el marxismo en términos socioculturales en lugar de económicos. Ataca cada uno de los aspectos, características e instituciones propios de la sociedad occidental-europea a la que considera y señala como "opresiva".
Para obtener su influencia busca el control de todas las instituciones culturales como escuelas, universidades, medios de comunicación y la industria del entretenimiento.
En Europa occidental y en Estados Unidos no se ha aplicado nunca el modelo económico marxista, sin embargo, el marxismo cultural domina todos los aspectos en las sociedades occidentales actuales.
Características
El marxismo cultural se fundamenta en diversos puntos doctrinales, algunos más importantes que otros:
Igualitarismo: negación de las diferencias entre individuos. Es el mantra de Todos somos iguales.
Antiblanquismo: odio a la raza blanca y justificación del genocidio blanco. Inmigracionismo. Promoción del mestizaje. Victimización de los no blancos y criminalización de los blancos.
Feminismo: victimización de las mujeres y criminalización de los hombres. Exaltación del matriarcado y denigración del patriarcado tradicional de Europa.
Apoyo al homosexualismo, y a otras formas de degeneración sexual.
Oposición a las religiones:especialmente anticristianismo, aunque no únicamente.
Animalismo: victimización de los animales y criminalización del ser humano.
Anarquismo, antimilitarismo y pacifismo. Desafío injustificado a la autoridad.
Antifascismo, y anti-nacionalismo en general. Negación de las naciones, de los pueblos y de las razas.
Defensa del aborto libre, el consumo de drogas, la prostitución y de otras prácticas contrarias al buen funcionamiento de una sociedad.
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Videos sobre el tema
El marxismo cultural busca romper la Civilización Occidental y Cristiana. Por Nicolás Márquez
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Libro de Pedro Pablo Arencibia: Paradigmas Psicopedagogicos y caminos de la Investigacion Matematica en la Ensenanza de la Matematica Universitaria y Media
OPINIÓN SOBRE EL LIBRO:
Lo he ojeado, aqui y alla; es conmovedor. humano. Tardare en leerlo de tapa a tapa. Comprendo que es holistico, lo que me parece admirable, meritorio, politica, experiencia humana, Matematicas, Ciencias, y tambien ¨very scholar. Una combinacion unica. Gracias. B.M.
“Marco Rubio a Donald Trump: Te diré lo que es un buen acuerdo: que Cuba sea libre
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz