martes, abril 12, 2022

Waldo Acebo Meireles: Un Mariel silente. Una tormenta perfecta se está produciendo bajo las narices de la administración Biden, que no mueve un dedo para evitarla

 Nota de dolor: 

Hoy ya 30 de abril de 2022, me acabo de enterar del fallecimiento de  Waldo Acebo Meireles, historiador y colaborador de Cuba Encuentro,com Algunos artículos de su autoría se reproducián también en este blog Baracutey Cubano dada la calidad de los mismos pero mostrando siempre la fuente original de donde fueron tomados.  

Waldo era muy amigo de mi primo Antonio ¨Tony¨ Arencibia y lo conocí en el velorio de mi tio,  padre de mi primo Tony, el cual  había estudiado historia. En mi libro La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas cito en varias ocasiones varios de sus enjundiosos artículos relativos a la remuneración que recibió el Ejército Libertador  y el actuar de Máximo Gómez Báez y otros patriotas respecto a esa remuneración. 

Llegue mi más sentido pésame a su familia.

Waldo, su esposa y nietas en momentos más felices

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

En una dictadura totalitaria, como la Castrista,  ¨lo económico¨ y  ¨lo político¨ son  inseparables. En una dictadura autoritaria como, por ejemplos, la de Francisco Franco y la de Augusto Pinochet en Chile  existe cierta  separación  entre ¨lo político¨ y lo ¨económico¨ pues permiten,  con determinados grados de libertad,  trabajar  a los que tienen conocimientos de la esfera económica. En las democracias  existe esa relación entre ¨lo político¨y ¨lo económico¨  pero serán mayor o menor los grados de libertad según el tipo de gobierno que se tenga: si es un gobierno liberal (en el sentido europeo o clásico;  pero no liberal  en el sentido norteamericano de EE.UU. ) los grados de libertad son mucho mayor que en un gobierno que no es liberal en ese sentido.

El autor comete un  error cuando afirma que  el acuerdo del 14 de diciembre de 1984 establecía una entrada anual de 20.000 cubanos que quisieran emigrar a este país (EE.UU.). Ese acuerdo en su redacción dice UNTIl  en idioma Inglés que en idioma español significa HASTA.  Ese ¨error¨ se lo oí también al ya fallecido jurista Julio Fernández Bulté (1937-2008)  cuando impartía una conferencia en la universidad donde yo trabajaba. Se puede ser un gran profesor, jurista y persona,  y  claudicar haciéndose    el ¨ignorante¨  en la disciplina en la que es un eminente especialista cuando se vive ante una dictadura que lo puede convertie ¨en una no persona¨ y darle una ¨muerte civil  incruenta¨. Sería bueno que el autor del artículo investigara más profundamente en lo ocurrido en esos años por la parte estadounidense y por la parte cubana, pues  hasta en el escrito procastrista EL PROCESO MIGRATORIO CUBANO HACIA ESTADOS UNIDOS: ANTECEDENTES, ACTUALIDAD Y PERSPECTIVAS ANTEPOSIBLES ESCENARIOS  de la Dra. Miriam Rodríguez del Centro de Estudios de Migraciones Internacionales de la Universidad de La Habana  se lee en su página 7:

 ¨....Los años de 1985 a 1987 los acuerdos quedaron truncos ante la denuncia de Cuba de las trasmisiones ilegales que realizaba Estados Unidos hacia Cuba a través de Radio Martí, trasmisiones que se utilizaban para lanzar campañas de propaganda en contra de Cuba. Posteriormente estos acuerdos se restauraron en l987, con la firma de un nuevo acuerdo migratorio que reanudaba el de 1984 e iniciaba las conversaciones sobre el tema de las transmisiones radiales hacia Cuba

Me sorprende que el autor Waldo Meireles  (quién vive en libertad y con acceso a las fuentes originales)  y que vivió muchos años en Cuba  no haya tenido en  cuenta  para el actual éxodo migratorio que tienen mucha más importancia  el incumplimiento de los acuerdos migratorios de septiembre de 1994 y mayo de 1995 y de  la consecuente Declaración Conjunta POR LA PARTE CUBANA,  que el  incumplimiento (PARA ÉL,  NO PARA MÍ)  por la parte norteamericana de los acuerdo del  14 de diciembre de 1984, pues los acuerdos de 1994 y 1995 SÍ  hablaban de un mínimo de 20 000 visas anuales las cuales se otorgarían por un sorteo anual  que se llevaría a cabo cada año, con las cartas enviadas o entregadas ANUALMENTE en la Oficina de Intereses de los EE.UU. en La Habana. La enorme cantidad de cartas enviadas cada año y la gran cantidad de personas que iban a  dicha oficina para entregarlas por desconfiar del correo, el cual está  bajo control  de la tiranía castrista, era un  descomunal  PLEBISCITO  que la tiranía sólo lo permitió  hasta 1998.

En el trabajo de la Dra. Miriam Rodríguez,  entre las muchas falsedades (convoyadas con medias verdades, pues así ¨cuelan¨ mejor),  se dice  dice que los EE.UU.  fueron los que eliminaron el puente aéreo Varadero-Miami (Cuba-Miami Refugee Airlift). Veamos lo que  apareció en la prensa norteamericana de esa  época, la cual es una prensa libre y no la que  había ya en Cuba, la cual respondía a los caprichos e intereses de la tiranía castro-comunista.


Los ¨Vuelos de la Libertad comienzan en 1965 y concluyen, por decisión Castrista, en 1972



Sobre Los Vuelos de la LIbertad   pueden ver el siguiente video:
 
Pepe Forte
Diciembre 1, 2021

Los Vuelos de la LIBERTAD | The Freedom Flights




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Tomado de https://www.cubaencuentro.com

Un Mariel silente

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Una tormenta perfecta se está produciendo bajo las narices de la administración Biden, que no mueve un dedo para evitarla

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Por Waldo Acebo Meireles

Miami

13/04/2022

Lentamente sin mucho aspaviento se ha ido gestando una nueva crisis, en este caso no de “balseros” propiamente, aunque ellos están teniendo una triste y mortal participación; en este año fiscal han sido interceptados 1.257[1] balseros cubanos y decenas han desaparecidos en el mar, es una crisis de cubanos que si bien en meses anteriores se veían obligados a atravesar el estrecho o tapón del Darién considerada una de las regiones más peligrosas de América Latina[2], no solo por lo abrupto del terreno y la espesura de la selva sino incluso por la presencia de bandas de narcotraficantes que asaltan, violan y torturan a los caminantes.

Gracias a los interesados acuerdos entre Cuba y Nicaragua los cubanos pueden evitar el paso por el Darién, Panamá y Costa Rica, ahora parten desde Nicaragua para atravesar Honduras, Guatemala y finalmente México hasta la frontera sur de EEUU. Ya se ha tornado en una frase cotidiana en Cuba: ¿Qué, te vas a ver los volcanes? Forma de destacar sin mucha sutileza que el interlocutor está planeando partir hacia un viaje que espera que no tenga retorno.

Los que parten “a ver los volcanes” queman las naves como Hernán Cortes, venden todas sus pertenencias, casas, autos, motos, y todo aquello a lo que le pueda extraer un par de dólares que saben que van a necesitar en la ardua y larga travesía a la que se abocan, por ello es tan terrible para estos inmigrantes cubanos que después del largo camino recorrido, en la mayor parte de las ocasiones sin la adecuada preparación física y sometidos a las tensiones del desconocimiento y el temor a los asaltos y otras contingencias, sean rechazados en la frontera de EEUU, esta es una terrible realidad para la cual no están preparados.

Pero lo cierto es que estamos abocados a una nueva crisis de cubanos emigrando por cualquier vía y forma hacia EEUU, y los datos nos indican que ya en estos momentos el número de emigrantes cubanos se acerca a la mitad de las crisis del Mariel y la del 1994:

Sobre cuáles hombros recae esta alarmante situación, como es habitual el régimen que mal gobierna Cuba culpa al “imperialismo yanqui”, esa es la norma, pero sin lugar a duda que alguna cuota de responsabilidad tiene EEUU. Pero dejemos en claro el grueso, el 99,9 % de la culpabilidad por la situación que se está gestando es total responsabilidad del desgobierno de Cuba, la Tarea de Desordenamiento Monetario y la inflación galopante que lo acompañó fue un estímulo, como si hicieses falta otro, para que los cubanos no viesen más salida que ir a ver los volcanes o enfrentarse a las aguas del estrecho de la Florida.

¿Debemos considerar a estos emigrantes dentro del capítulo de emigrantes económicos? Como ocurren con una buena parte de los emigrantes centroamericanos y los mexicanos. En mi criterio no es así, aunque los cubanos emigrantes no estén conscientes de ello. Como dijo alguien de quien prefiero no recordarme: “la política es economía concentrada”, y todos, sin omitir uno, los descalabros de la economía cubana que han llevado a esta emigración a lanzarse lo mismo a las aguas que al duro camino de selvas y territorios no precisamente amigos tienen a la funesta política de un desgobierno que ignora las necesidades del pueblo en sus orígenes y causa.

Aunque no es en lo absoluto el factor determinante sí tiene una influencia letal el que EEUU no hayan cumplido plenamente con el acuerdo del 14 de diciembre de 1984 que establecía una entrada anual de 20.000 cubanos que quisieran emigrar a este país, tendrían prioridad los presos políticos y sus familiares y cubanos que tuvieran familiares con ciudadanía norteamericana, de haberse cumplimentado cabalmente 740.000 cubanos hubiesen entrado legalmente, no fue así.

Otro elemento desalentador fueron las concesiones de Obama, el fin de la política de “pies secos/pies mojados” y aún peor la abrupta terminación del Programa de Parole Profesional Médico Cubano (CMPP) que dejó a partir del 12 de enero de 2017 a cientos de médicos y otros profesionales de la salud en un limbo.

Después vino Trump con sus ansias de deshacer todo lo que fuese algo realizado con la administración anterior y se encontró la excusa perfecta: el “Síndrome de la Habana” algo que aún nadie puede explicar que fue, o es, y cuyas causas van desde “grillos asesinos” hasta “histeria colectiva”, pero fue suficiente para convertir el paralelepípedo frente al Malecón en un cascarón vacío y frenar todos las posibilidades migratorias legales a EEUU salvo las que se alcance con grandes gastos y extremas dificultades en Guyana.

Las cifras oficiales de inmigrantes cubanos están a continuación:

El escenario está listo para la tormenta perfecta y ya se está produciendo bajo las narices de la administración Biden que no mueve un dedo para evitarla.

[1] Esta cifra se acerca a la suma total de los periodos correspondientes entre 2018 y 2021, unos 1.459 arrestos, entre esos tres años, de no disminuir también podría rebasarse la cifra de 1.468 detenidos en 2017.

[2]https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-41405970

© cubaencuentro.com


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miércoles, mayo 05, 2021

Es totalmente falso que el Partido Republicano de los EE.UU. dejó de ser el partido de Lincoln para convertirse en el de Jim Crow. ¿Un ejemplo? Votaciones sobre la Ley de los Derechos Civiles de 1964

PragerU
May 22, 2017

Did you know that the Democratic Party defended slavery, started the Civil War, founded the KKK, and fought against every major civil rights act in U.S. history? Watch as Carol Swain, professor of political science at Vanderbilt University, shares the inconvenient history of the Democratic Party.  

The Inconvenient Truth About the Democratic Party



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Apuntes  del Bloguista de Baracutey Cubano  sobre  la Ley de los Derechos Civiles de 1964 o H.R. 7152. CIVIL RIGHTS ACT OF 1964.

El Presidente Abraham Lincoln  era republicano y fue el que abolió la esclavitud en los EE.UU..

EL Ku Klux Klan  tiene sus orígenes en el Partido Demócrata. Pocas personas conocen  la votación para aprobar la Ley de los Derechos Civiles (la igualdad de derecho para negros y otras minorias) en  1964 en los EE.UU.  el 79.53 % de los del Partido Republicano votó afirmativamente mientras que aproximadamente sólo  el 62.70 % de los congresistas  del Partido Demócrata de la Casa de Representantes (House of Representatives)  la aprobó.   Algo interesante es que años antes el Senador demócrata  John F. Kennedy se había opuesto  a una ley similar y años después fue el que la promovió, aunque al ser asesinado John F. Kennedy el que la firmó fue el Presidente demócrata Lyndon . B. Johnson

En los links o enlaces  también  pueden ver las votaciones individuales en la Casa de Representantes y en el Senado  para aprobar la Ley de los Derechos Civiles. En esas votaciones

YEA  significa ,  es decir: voto a favor de la aprobación

NAY  significa NO, es decir: voto en contra de la aprobación del proyecto de ley.

CASA DE REPRESENTANTES

Por el SÍ: 

Repúblicanos:136  DE 289 = 47.06 %

Demócratas:  153 DE 289 = 52.94 %

Por el NO:

Repúblicanos: 35 DE 126 =  27.78 %

Demócratas:   91 DE 126 =  72.22 %


Republicanos que votaron: 136 + 35 =  171

 % de republicanos que votaron por el NO:  20.47 %

 % de republicanos que votaron por el :  79.53 %

Demócratas que votaron: 91 + 153 =  244

% de demócratas  que votaron por el NO:  37.30 %

% de demócratas  que votaron por el SÍ:    62.70 %

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SENADO

Por el SÍ

Repúblicanos: 27 DE 73 =

Demócratas:  46 DE 73 =

Por el NO:

Repúblicanos: 6 DE 27 = 

Demócratas:   21 DE 27 =  

Republicanos que votaron: 27 + 6 = 33

 % de republicanos que votaron por el NO:  18.18 %

 % de republicanos que votaron por el  :   81.82 %

Demócratas que votaron: 46 + 21 =  67

% de demócratas  que votaron por el NO:  31.34 %

% de demócratas  que votaron por el :    68.66 %

CONCLUSIÓN: LOS CONGRESISTAS Y SENADORES DEL PARTIDO REPUBLICANO VOTARÓN PROPORCIONALMENTE MÁS A FAVOR DE LA LEY DE LOS DERECHOS CIVILES DE LOS NEGROS Y OTRAS MINORIAS EN LOS EE.UU. QUE LOS CONGRESISTAS Y SENADORES DEL PARTIDO DEMÓCRATA.

BASTA YA DE MANIPULACIONES Y ENGAÑOS !!

Votación del  Senador Robert  Byrd en contra de la Ley de Los Derechos Civiles:


Hillary Clinton y Joe Biden  con el entonces relevante  miembro del Ku Klux Klan  Senador demócrata Robert Byrd, ya fallecido, quién tenía el alto cargo de Gran Dragón.

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Tomado de https://www.govtrack.us/congress/votes/88-1964/h182
 
VOTACIÓN EN LA CASA DE REPRESENTANTES 
(HOUSE OF REPRESENTATIVES)
H.R. 7152. CIVIL RIGHTS ACT OF 1964. ADOPTION OF A RESOLUTION (H. RES. 789) PROVIDING FOR HOUSE APPROVAL OF THE BILL AS AMENDED BY THE SENATE.

This was the final House vote on the Civil Rights Act of 1964. There was an earlier House vote on the original House bill, prior to a Senate amendment. See also the Senate vote on the Civil Rights Act of 1964.

This vote was related to H.R. 7152 (88th): An Act to enforce the constitutional right to vote, to confer jurisdiction upon the district courts of the United States to provide injunctive relief against discrimination in public accommodations, to authorize the Attorney General to i.



VOTACIÓN EN EL SENADO
(SENATE)
HR. 7152. PASSAGE.

This was the Senate vote on the Civil Rights Act of 1964. See also the final House vote.

This vote was related to H.R. 7152 (88th): An Act to enforce the constitutional right to vote, to confer jurisdiction upon the district courts of the United States to provide injunctive relief against discrimination in public accommodations, to authorize the Attorney General to i.


En el diagrama siguiente los votos demócratas  están en color AZUL (en oscuro los votos a favor; en azul claro los votos en contra). Los votos repúblicanos están en color ROJO (en oscuro los votos a favor; en rojo claro los votos en contra)



Por cierto,  John F. Kennedy había votado en contra cuando no era Presidente  pero  cuando  ya era Presidente  cambió su punto de vista   como se puede verificar en su discurso de  junio  11 de 1963,    después de haberse produccido  una serie de protestas de la comunidad afroamericana, al pedirle a la legislatura que aprobaran esa ley.


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Tomado de http://www.capitalgainsandgames.com

Who Opposed the Civil Rights Act of 1964?


I see that Senate Majority Leader Harry Reid took a swipe at Republicans this morning, comparing them to those who opposed the Civil Rights Act of 1964 for filibustering health reform legislation. It’s worth remembering that the longest filibuster of the 1964 act was conducted by a still-sitting senator, Robert C. Byrd, who personally spoke against the legislation for 14 hours and 13 minutes on June 9 & 10, 1964. Here’s an extract from my book, Wrong on Race: The Democratic Party’s Buried Past, which was published last year.

                 The enormous desire to memorialize the senseless murder of John F. Kennedy, plus Johnson’s determination to demonstrate his power and purge his own racist past by getting a substantive civil rights bill through the Senate, proved a formidable combination. The long filibuster of 1964 was only delaying the inevitable. That all the participants knew this only goes to show how deep their racism was. It’s one thing to engage in a filibuster if there is even a glimmer of hope that something might be salvaged as a result. But serious commitment is required to take such action when one knows that ultimate failure is the only conceivable outcome. This fact should be kept in mind when thinking about people like Senator Robert C. Byrd, Democrat of West Virginia, whose individual filibuster of the 1964 civil rights bill is the second longest in history, taking up eighty-six pages of fine print in the Congressional Record. Only a true believer would ever undertake such a futile effort.

                Even so, one final element was essential to passage of the civil rights bill—the strong support of Republicans. Although Democrats had a historically large majority in the House of Representatives with 259 members to 176 Republicans, almost as many Republicans voted for the civil rights bill as Democrats. The final vote was 290 for the bill and 130 against. Of the “yea” votes, 152 were Democrats and 138 were Republicans. Of the “nay” votes, three-fourths were Democrats. In short, the bill could not have passed without Republican support. As Time Magazine observed, “In one of the most lopsidedly Democratic Houses since the days of F.D.R., Republicans were vital to the passage of a bill for which the Democratic administration means to take full political credit this year.”
    
                A similar story is told in the Senate. On the critical vote to end the filibuster by Southern Democrats, 71 senators voted to invoke cloture. With 67 votes needed, 44 Democrats and 27 Republicans joined together to bring the bill to a final vote. Of those voting “nay,” 80 percent were Democrats, including Robert C. Byrd and former Vice President Al Gore’s father, who was then a senator from Tennessee. Again, it is clear that the civil rights bill would have failed without Republican votes. Close observers of the Senate deliberations recognized that the Republican leader, Senator Everett McKinley Dirksen of Illinois, had done yeoman work in responding to the objections of individual Republicans and holding almost all of them together in support of the bill. “More than any other single individual,” the New York Times acknowledged, “he was responsible for getting the civil rights bill through the Senate.”





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viernes, enero 17, 2020

Waldo Acebo Meireles: Historia del Proyecto Cuba (I)



Historia del Proyecto Cuba (I)

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Este trabajo aparecerá en varias partes
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Por Waldo Acebo Meireles
Miami
6/01/2020 

Los historiadores tendrán
la última palabra.
Maida L. Donate (2011)[1]

Panorama político-económico y cultural

En febrero de 1968 Oscar Lewis llegó a Cuba, era la tercera vez que lo hacía, la primera fue en 1946 invitado a impartir un curso de antropología en la Universidad de La Habana, la segunda fue en agosto de 1961, pero esta tercera vez llegó a una Cuba muy diferente no solo a la de 1946, sino también a la de 1961, en esos momentos la derrota de la Brigada 2506 en Girón en gran medida gracias al armamento suministrado por la URSS y la declaración del carácter socialista, parecían reflejar una estrecha alianza con ese país y el resto de los países socialistas, en 1968 la situación era muy distinta, era en la cotidiana manera en Cuba de nombrar los años: “Año del Guerrillero Heroico”, e internacionalmente era el año de la “Primavera de Praga”; “La Revolución de Mayo” en Francia y la “Masacre de Tlatelolco” en México.

La situación económica de Cuba en 1968 estaba marcada por el agotamiento de las reservas de capital generada durante los poco más de 50 años de una república, convulsa y en ocasiones agobiada por dictaduras pero que había puesto al país entre los primeros lugares del continente; el crecimiento de una deuda externas contraídas con países capitalistas como Francia y España; el endeudamiento aunque con préstamos “blandos” con la URSS y otros países de la esfera de influencia soviética; y el continuado fracaso de los planes económicos ideados por Fidel Castro, en gran medida basados en un voluntarismo no refrendado por las realidades del país. Otro elemento que influía en la situación económica era el embargo decretado por Kennedy que hacía más complejas las relaciones comerciales y financieras con los países capitalistas.

Por otra parte, La Habana ya comenzaba a sentir los efectos de una política que a partir de que la capital con poco más de un millón de habitantes era la cabeza hidrocefálica y parasitaria de un país de unos seis millones, por tanto, ninguna inversión en la capital, supuestamente todos los recursos deberían ser empleados en el resto del país, era una especie de relación amor-odio que contribuyó al acelerado deterioro de la ciudad.

En lo político Cuba había abrazado el pensamiento de la confrontación irreductible con EEUU y en concordancia con ello promovía y brindaba ayuda a los movimientos guerrilleros en Latinoamérica, lo cual era visto con sospecha por el bloque socialista europeo y con franca hostilidad por varios de los partidos comunistas en la región. “En julio de 1966, el Primer Ministro cubano señalaba que lamentablemente había ocasiones en que los países del campo socialista se equivocaban, algunas de ellas por asesoramiento erróneo por parte de seudorrevolucionarios”[2] que respondían a las orientaciones emanadas de Moscú; el 10 agosto de 1967 en un discurso Castro había hecho públicas esas discrepancias.

Las relaciones de Castro con Moscú eran tensas desde la Crisis de Octubre en la que quedó muy mal parado el principio de soberanía de Cuba totalmente desestimado con los acuerdos entre Khrushchev y Kennedy. Las afectaciones al ego de Castro no fueron paliadas ni tan siquiera por la entrega en mayo de 1963 de las más altas condecoraciones de la URSS por el mismo Khrushchev.

No menos tensas habían sido las relaciones con China; Castro había denunciado en enero de 1966 un diferendo comercial relacionado con los intercambios de azúcar por arroz, pero en realidad detrás de esto estaban las presiones chinas para que Cuba se pusiese de su lado en el conflicto político-ideológico con la URSS, así como la labor de proselitismo que efectuaba la Embajada de China entre determinados sectores de la población.

Los que seguíamos de cerca los vaivenes de la política en ocasiones veíamos como predominaban diferentes corrientes: guevaristas, que quedó claramente expresada en la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) creada en agosto de 1967 donde en el discurso de clausura manifestó las discrepancias con los partidos comunistas latinoamericanos señaladas más arriba.

El maoísmo de cierta forma se manifestaba en múltiples medidas de gratitud tomadas, en la llamada “Ofensiva Revolucionaria” que intervino todos los pequeños negocios que aún existían y que Castro proclamó en marzo de 1968, además se manifestaba en cierta certidumbre de que “Cuba sería la primera sociedad en experimentar formas comunistas de organización y convivencia social”[3], un preámbulo para ello fueron la creación en tres pequeños pueblos rurales —San Andrés de Caiguanabo, Banao y Gran Tierra— donde se empezarían a experimentar formas comunistas de vida y organización social[4], lo cual no dejaba de recordar el “Gran Salto Adelante” y las “comunas populares”.

Las ideas trotskistas de la “revolución permanente” no eran ajenas y aunque se evitaba mencionar a Trotsky lo cual podía ser tomado por la URSS como el anatema final algunos dirigentes gubernamentales y políticos en sus pronunciamientos dejaban escapar conceptos que lo acercaban a este pensamiento, y en algún momento se habló a sotto voce de la existencia si no de un partido de un grupo de esa tendencia. Sin embargo, Castro arremetió contra algunas posiciones trotskistas en un discurso de 1966 en la clausura de la primera conferencia de la Tricontinental.

A esta situación en el plano político tenemos que añadir otros elementos como fueron la denuncia del llamado “sectarismo” en 1962 y el proceso de depuración de elementos prosoviéticos conocido como la “microfacción” en enero de 1968[5], y finalmente los discursos de Castro en contra de los manuales que fueron más de uno pero el más agresivo fue el del 13 de marzo de 1968[6], en este se definió el tono que va a predominar a partir de ese momento, es el discurso de la “Ofensiva Revolucionaria”, que ya mencionamos, es el discurso que arremete contra los manuales[7], es el discurso en que deja bien claro que no se podía estar creyendo en que los misiles intercontinentales de la URSS estaban a disposición de Cuba y su defensa, es el discurso en que propone planes como el del “Cordón de la Habana”, es el discurso en que reafirma la proyección tercermundista de la revolución.

En julio de 1968 se publicó, y distribuyó gratuitamente, el Diario del Che en Bolivia, fue leído con avidez por la población y muchos leyendo entrelineas y no tan entrelineas concluyeron: “lo embarcaron”.

El 21 de agosto de 1968 la Unión Soviética y otros miembros del Pacto de Varsovia invadieron Checoslovaquia; la intervención de Castro en la televisión el 23 de agosto apoyando con cierta reticencia la invasión del Pacto de Varsovia, fue como un jarro de agua fría para los cubanos que de alguna forma esperaban una condena y una defensa del principio de soberanía. Fue una frustración de todo ese idealismo de una especie de una utopía libertaria. Castro empero ratificó la perspectiva de un socialismo tercermundista y cuestionó si el Pacto de Varsovia estaría dispuesto a asistir a Vietnam si ellos solicitaban su apoyo o a Cuba si era atacada por EEUU.

Un elemento importante en el plano social en este período fue el ucase que prohibió la venta de bebidas alcohólicas y que se extendió hasta 1971, qué lo determinó, es difícil actualmente dar una respuesta, quizás el ya evidente desarrollo del alcoholismo en la población y sus efectos negativos en cuanto a disciplina social, ausentismo, etc.; pero la medida trajo consigo el desarrollo de la producción casera del alcoholes mal craqueados que, junto con el consumo de alcoholes metílicos, produjeron centenas de muertes y graves enfermedades de carácter crónico.

En un contexto menos estudiado en 1967 se desata la llamada “lucha contra el burocratismo” que lo que en realidad buscaba era la eliminación de los controles económicos y con ello eliminar los estados financieros contables sustituidos por informes estadísticos en los cuales los costos de producción no son tomados en cuenta; junto con ello, también en 1967, se había eliminado la carrera de contador ya que “al desaparecer las relaciones monetarias mercantiles entre las empresas estatales en la economía, lo cual condujo al establecimiento de un sistema de registro orientado fundamentalmente al empleo de indicadores físicos.”[8]

Este fenómeno de la desaparición de las relaciones mercantiles entre las empresas estatales llevó aparejado la eliminación de los controles de entrada y salida del personal y junto con ello la eliminación de los pagos por sobrecumplimiento de las normas de trabajo que funcionaron hasta 1967, incluso corrieron persistentes rumores de que el dinero iba a desaparecer, detrás de todo esto ajustes estaba la concepción guevariana de hacer “riquezas con la conciencia y no conciencia con las riquezas”. El incremento del ausentismo y de las licencias por enfermedad, por la cuales el trabajador recibía el 100 % del salario[9], se volvieron problemas endémicos, la respuesta jurídica a todo esto fue la llamada Ley contra la vagancia de 1971[10]

Otra situación concomitante propiciada por un exceso de circulante para el que no existía una adecuada oferta mercantil llevó a una real devaluación del peso lo que en la práctica produjo o un aumento de los precios en el mercado negro o el surgimiento de una economía subterránea sobre la base del trueque o el intercambio, en particular los campesinos ofrecían, ilegalmente, sus productos a cambio de, por ejemplo, ropa y zapatos de trabajo, que no podían obtener de otra forma.

Las consecuencias de todo esto no es aquí nuestro objetivo, lo que queremos es exponer cual era el clima existente en Cuba, en el que además Castro buscó establecer un nexo entre las luchas independentista iniciadas en el siglo XIX y su actuación en 1968, retomando una lucha que había sido menospreciada en un llamado Manual de Capacitación Cívica que salió a la luz en 1960 con casi 400 páginas y en el cual Carlos Manuel de Céspedes perdió de hecho su título de “Padre de la Patria” y que en la impresión de las nuevos billetes en 1961 prácticamente desapareció de la numismática nacional pasando del billete de 10 pesos al de 100 que no tenía de hecho ninguna circulación.

Para tener una completa visión de a que Cuba llegaba Oscar Lewis en 1968 debemos añadir otros aspectos no menos interesantes y sin lugar a dudas importantes. Para esa fecha había desaparecido la enseñanza de la sociología y carreras afines como la antropología y la etnología en las universidades cubanas. La Reforma Universitaria de 1962 dio prioridad a las ciencias naturales y la tecnología y no reconoció la carrera de sociología[11] “En la práctica esto provocó en el ámbito de nuestras investigaciones sociales una prevalencia excesiva de una teoría foránea aplicada mecánicamente, e inadecuada para el análisis y solución de los problemas nacionales concretos. Un ejemplo de esta tendencia fue la casi desaparición de la sociología como disciplina en el curriculum universitario durante algunos años.”[12] La cita anterior trata elegantemente lo que fue la aplicación de la interpretación estalinista del marxismo imperante en esos momentos en Cuba, que consideraba que esas eran estudios de carácter burgués o instrumentos de la burguesía.

Lo único que quedó de esos estudios fue la creación en 1961 del Instituto de Etnología y Folklore asesorado por Fernando Ortiz y después dirigidos por el musicólogo y folclorista Argeliers León que además impartió seminarios como director del Departamento de Música de la Biblioteca Nacional José Martí, sobre la música y características de las religiones sincréticas cubanas. “En ese mismo período se creó en la Universidad de La Habana la licenciatura en Sociología, fuera de la influencia del marxismo soviético, a diferencia de otras disciplinas universitarias.”[13] Es decir que para 1968 desde el punto de vista de la sociología y la antropología Cuba era un desierto casi total.

Sin embargo, en otras áreas de la cultura la situación no era tan terrible. El 30 de julio de 1967 se inaugura en el Pabellón Cuba en La Habana el “Salón de Mayo”, era la primera vez que la afamada exposición parisina de arte contemporáneo se exponía en América. Gracias a la gestión de Wifredo Lam y Carlos Franqui[14] se había logrado la organización de la exposición. El público habanero se enfrentó a las corrientes de avanzadas por primera vez: al op-art, el cinetismo, el objetivismo, el surrealismo, etc.; casi 200 artistas y personalidades de la cultura acudieron de todo el mundo, en la exposición quedaba implícito un rechazo al llamado realismo socialista, rechazo que la artista plástica Jean Schuster[15] explicitó en una de las páginas del programa de la exposición, aunque dejó abierta una posible duda sobre el desarrollo del arte en Cuba.

Entre el 4 y el 12 de enero de 1968 se efectuó el Congreso Cultural de La Habana, con una amplia y diversa participación de intelectuales y artistas de unos 70 países, la diversidad de los participantes se reflejó lógicamente en la diversidad de posiciones ideológicas y políticas que en el Congreso se manifestaron sobre los múltiples asuntos y problemas de alcance mundial que fueron abordados, al parecer Castro se sintió complacido por los resultados alcanzado, por lo menos así lo manifestó en el discurso de clausura cuando señaló: “…este Congreso se ha caracterizado por el hecho de su amplitud en la representación, de las procedencias tan diferentes, de las actividades tan diferentes que desempeñan cada uno de sus participantes, y que, sin embargo, una serie de cuestiones, una serie de principios fundamentales fueron recogidos con extraña unanimidad… Y se puede afirmar que los problemas fundamentales que hoy afronta la humanidad, los peligros más serios, fueron abordados, y fueron abordados de una manera, a nuestro juicio, muy correcta.”[16]

Junto con el Salón de Mayo este congreso marcó el momento cumbre de la “luna de miel” entre el sistema político que se había implantado en Cuba y la intelectualidad mundial. Duró poco, la justificación de la invasión a Checoslovaquia lo concluyó abrupta y definitivamente. El rechazo también fue prácticamente tan unánime como habían sido los acuerdos del Congreso.

En el plano editorial el inicio y hasta mediados de los 60’ estuvo sobrecargado por la literatura soviética como Los hombres de Panfilov, La carretera de Volokolamsk o Somos hombres soviéticos y el resto de la literatura del “realismo socialista” que inundaba las librerías; una corriente de aire fresco fue la llegada de cientos de títulos de Seix Barral y del Fondo de Cultura Económica, fue un alivio. El cual fue completado con el surgimiento de las Ediciones Dragón impulsada por Oscar Hurtado[17], que puso en manos del lector los clásicos de la literatura de ciencia-ficción, fantástica y policiacas, incluyendo autores cubanos.

“Este tipo de contacto con el arte de vanguardia de Occidente no era, sin embargo, un evento aislado. Los mismos cubanos de a pie acudían a ver películas procedentes de una mayor variedad de países que nunca antes —y que ahora—, obras de los más sobresalientes cineastas, no exhibidas en cines de arte, sino en los circuitos comerciales normales.”[18] El cine era el entretenimiento favorito de los cubanos, en La Habana existían 134 salas cinematográficas[19], y a mediados de los 60 los cubanos tuvieron la posibilidad de ver los filmes de los más renombrados directores mundiales como: Akira Kurosawa, Agnes Varda, Zoltan Fabri, Michelangelo Antonioni, Tony Richardson, Orson Welles, Kaneto Shindo, Mikhail Kalatozov, Francesco Rosi, Andrzej Wajda, Roman Polanski, Jerzy Kawalerowicz, Josef Mach, Ingmar Bergman, Milos Forman, Federico Fellini, Pier Paolo Passolini, Miklos Jancso, Gillo Pontecorvo, etc.

Por otra parte, la producción nacional produjo títulos como La muerte de un burócrata (1966), de Tomás Gutiérrez Alea; Las aventuras de Juan Quin Quin (1967), de Julio García-Espinosa; Lucía (1968), de Humberto Solás y Memorias del subdesarrollo (1968), de Gutiérrez Alea. Fueron los años de oro de la producción cinematográfica cubana.

Un aspecto importante para caracterizar la época fue la apertura del Departamento de Filosofía de la Universidad de la Habana, y la salida en febrero de 1967 del primer número de la revista Pensamiento Crítico[20] en la misma “además de numerosos clásicos de la filosofía y el pensamiento premarxista, fueron publicados relevantes pensadores contemporáneos como Marx Weber, Georg Lukács, Charles Wright Mills, Louis Althusser, Auguste Cornu, Isaac Deutscher, Galvano Della Volpe, Herbert Marcuse y otros.”[21]

Era una época en que las lecturas, rápidamente hechas y más o menos mal digeridas, iban desde Regis Debray hasta John Maynard Keynes pasando por Franz Fannon, Vilfredo Pareto, Maurice Godelier, Antonio Gramsci, Claude Lévi-Strauss, entre tantos otros que más tarde serían proscritos.

Oscar Lewis, como tantos otros, fue conocido por los cubanos por medio de Pensamiento Crítico que publicó un artículo con su firma en la revista[22], la temática de los barrios marginales[23] y de acuerdo a la terminología marxistas del lumpen proletariado habían entrado en el escenario editorial cubano con La favela de Carolina María de Jesús[24] y poco después con Manuela la mexicana de Aida García Alonso[25] y además la revista Casa de las Américas publicó en 1969 su trabajo “La muerte de Dolores”[26].

Y finalmente, lo que fue el motivo original de su visita a Cuba en 1968, el Instituto Cubano del Libro, había preparado la edición de su libro de antropología cultural Tepoztlán, un pueblo de México, este era el segundo estudio que hacía Lewis sobre esa comunidad que había sido estudiada previamente, desde un diferente ángulo, por Robert Redfield cuya obra fue considerada un hito de la etnografía latinoamericana.

Todo lo anterior pretende dar una imagen, muy sintética, de cuál era el panorama político-económico, cultural y del pensamiento en Cuba a la llegada, en su tercera visita, de Oscar Lewis.

[1]https://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/oscar-lewis-proyecto-cuba-2-264920
[2] Blanca Torres Ramírez.- Las relaciones cubano-soviéticas, Colegio de México. 1971, pág. 111.
[3] Rafael Hernández. “El año rojo. Política, sociedad y cultura en 1968”. En: Revista de Estudios Sociales, agosto 2009, pág. 44.
[4] Mientras se proponía crear comunidades experimentales comunistas Castro criticaba a la URSS por proponerse crear el comunismo ya que en su entender esto no era posible “en medio de un mundo subdesarrollado” Ver: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1966/esp/f010566e.html
[5] Casualmente en ese mes se produjeron inesperados retrasos en la llegada de los tanqueros soviéticos con petróleo y también casualmente el risueño Alexander Alexeiev fue sustituido por el más severo Alexander Soldatov, que no consiguió entrevistarse con Castro por varios meses.
[6]http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1968/esp/f130368e.html
[7] La crítica a los manuales estaba dirigida a las traducciones de los manuales soviéticos, pero ya en 1966 se había eliminado de la Escuelas de Orientación Revolucionaria [EBIR] el uso del libro de Blas Roca Los fundamentos del socialismo en Cuba, este fue sustituido por los folletos Obra Revolucionaria con los discursos de Castro.
[8] Francisco F. Borras Atiénzar y Concepción E. Rodríguez Machado. “La educación contable en Cuba: conocimientos, habilidades y valores”. Revista Visión Contable N° 12. Enero-diciembre de 2014. Págs. 221-245.
[9] Una interpretación extrema de la Ley 1100, del 27 de marzo de 1963 les concedió a los obreros que hubiesen alcanzado determinados honores, nada difíciles de obtener, el 100 % en sus retiros, esta interpretación fue abolida a inicios de los años 70’ y la Ley 1100 fue sustituida por la Ley 24 de junio de 1979.
[10] Ley 1231 del 16/3/1971.
[11] En 1969 los psicólogos promovieron la creación de un Departamento de Sociología. El primer grupo de graduados recibieron su título en 1973, hasta que se graduó la última generación en 1980, después de lo cual la sociología desapareció para volver en la Universidad de La Habana en su forma actual, como carrera, a partir de 1990 (después de la reapertura del Departamento de Sociología en 1984 y la reintroducción de la sociología como asignatura en 1987).
[12] Orieta Álvarez Sandoval y Alfredo A. Álvarez Hernández. “Las Ciencias Sociales en la Academia de Ciencias de Cuba (1962-1981)”. En: Tiempos de América, no. 9 (2002), pág. 68.
[13] Aurelio Alonso Tejada. Marxismo y espacio de debate en la revolución cubana, Ruth Casa Editorial, 2009. Pág. 225.
[14] Franqui había adoptado una actitud contestaría con relación a los cambios políticos en Cuba, pero la ruptura final ocurrió cuando firmó una carta condenando la invasión a Checoslovaquia en 1968.
[15] “Todo se hace falso si la creación artística es sometida a la necesidad de educar a las masas… Esta es la solución del desprecio, contra la cual se había levantado Lenin. Fue esta, sin embargo, la solución adoptada por Stalin y Zhdanov… la doctrina contrarrevolucionaria conocida por el nombre de realismo socialista…Es una suerte para Cuba el haber evitado (espero que definitivamente) esta monstruosidad.” Jean Schuster. “Notas sobre el Arte en la Revolución”. En: Programa Salón de Mayo, Pabellón Cuba, La Habana, 30 de julio de 1967, pág. 5, http://www.annaillustration.com/archivodeconnie/wp-content/uploads/2008/10/Salon-de-mayo-67-p5.pdf
[16]http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1968/esp/f120168e.html
[17] Oscar Hurtado es reconocido, con toda razón, como el padre de la ciencia-ficción cubana, pero todos olvidan que a él junto a Edmundo Desnoes le debemos el libro Pintores cubanos publicado en 1962 por Ediciones R.
[18] Rafael Hernández. “El año rojo. Política, sociedad y cultura en 1968”. En: Revista de Estudios Sociales, agosto 2009, pág. 47.
[19] Actualmente quedan alrededor de unas 40 salas y no en el mejor estado.
[20] Se publicó por un grupo de miembros del Departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana desde febrero de 1967 hasta junio de 1971.
[21] Aurelio Alonso Tejada.- Ibidem.
[22] Oscar Lewis. “La cultura de la pobreza”. En Pensamiento Crítico No. 7, agosto de 1967, pp. 55-65.
[23] En Cuba eran llamados “barrios de indigentes” o “llega y pon”.
[24] Carolina María de Jesús. La favela, Colección Literatura Latinoamericana, Ediciones Casa de las Américas, Cuba, 1965.
[25] Aida García Alonso. Manuela la mexicana, mención Ensayo, Colección Premio, Casa de las Américas, 1968.
[26] Oscar Lewis. “La muerte de Dolores”. En Revista Casa de las Américas, noviembre-diciembre 1969 Año X No. 57, pp. 60-74.

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COMENTARIO DE ROBERTO A. TORRICELLA

(aechivo: dejado en Cubanet)
Por  Roberto A. Torricella

Tan culpables como los antedichos, algunos auspiciadores del triunfo comunista en Cuba entrevieron el peligro inminente pero las bajas pasiones (envidia, odio, hipocresía, resentimiento, cobardía moral y esa malsana inclinación de “pescar en río revuelto”) anularon la sensatez y al amor por Cuba. Miles de veces repetían la frase “cualquiera, con tal que se vaya Batista". Era intolerable para esa legión de necios que un hombre sin pergamino universitario, un simple sargento, dirigiera los asuntos del país. Y era tan profundo el odio clasista de tales “señoras y señores” que su animadversión era menor respecto a Castro. Cada vez que algún castrista arrepentido alude a la “traición” de Fidel, cita la promesa de éste de celebrar elecciones y de gobernar con la Constitución de 1940, como si esas circunstancias no hubieran ocurrido o estado vigente anteriormente.

DICTADURA O TIRANÍA

¿Qué es dictadura? ¿Qué es tiranía? ¿Qué es despotismo? ¿Hubo en Cuba durante la década de los 50s una situación que teórica o factualmente merezca cualquiera de esos nombres? Obviamente no. Veamos:

Dictadura es la concentración, en bien o en mal, de todos los poderes. ¿Tal era el caso en Cuba? Honestamente, no.

El Congreso ejercía sus funciones con independencia del Poder Ejecutivo y de la judicatura, con una representación oposicionista pequeña debido al retraimiento grausista en las elecciones, pero cumplió sus deberes con inteligencia y valor. En oportunidades diversas, leyes-decretos, aprobados por el Consejo de Ministros durante etapas de suspensión de garantías constitucionales y en receso el Poder Legislativo, fueron derogadas por éste al reanudar sus actividades.

El Poder Judicial (cuya independencia es suficiente para asegurar el carácter democrático de cualquier régimen), hubo de desenvolverse sin interferencia alguna, no obstante que su lenidad para con los terroristas constituía un estímulo a la sedición. ¿No se dictaron autos de procesamiento contra algunos miembros de la policía y del ejército por supuestos delitos cometidos al calor de la guerra civil? En ningún momento la estructura gubernamental, la “dictadura”, infringió la independencia del Poder Judicial.

No sólo los tres poderes del Estado eran interdependientes, sino que se desglosaron funciones del Poder Ejecutivo y se los adscribió a numerosos organismos autónomos y paraestatales cuya dirección y funcionamiento estaban a cargo de personas no vinculadas al gobierno.

Tiranía y despotismo poseen como elemento tipificador –adicional al de la dictadura- el ejercicio injusto, abusivo, anonadante de esos poderes. Contestemos con algunas interrogantes: ¿Por qué sobrevivieron Fidel y Raúl del asalto al Cuartel Moncada? ¿Por qué fueron excarcelados mucho antes de cumplir la sanción que le impusieron tribunales ordinarios? ¿Por qué la revista “Bohemia”, órgano del fidelismo, y otros, disfrutaron de las ventajas ofrecidas por bancos paraestatales creados por la “tiranía”? ¿Por qué la generalidad de los dirigentes terroristas y conspiradores claves que estuvieron en poder de la policía sobrevivieron a la “brutalidad” de ésta? ¿Por qué algunas entidades y empresas no fueron objeto de ataques o desaparecieron en aquella época a pesar de la ayuda notoria que prestaban al castrismo? ¿Por qué líderes oposicionistas recibían en el exilio las caudalosas rentas de sus propiedades? ¿Por qué periódicos, revistas, estaciones de radio y de televisión que alentaban la guerra civil no fueron allanados y destruidos sus maquinarias y mobiliario? Cualquiera que sea la respuesta, tendrá que aparecer en ella un elemento: la falta absoluta de crueldad, de prepotencia y de abuso por el gobierno existente.

¿Dónde está, pues, el dictador o el tirano?

BRUTALIDAD DE LA POLICÍA

La acusación de crueldad atribuida a la fuerza pública es la que más daño hizo ante la opinión pública internacional. Es, sin embargo, la más infame e infundada. La represión de los cuerpos policíacos fue una respuesta y rara vez se practicó descaminadamente. Aun así, como un exponente de que ni el ardor de la lucha ni la conciencia de que estaba en juego la vida, deshumanizaron la actuación del gobierno, ya que muchos pudieran confeccionar una extensa lista con los individuos a quienes protegió, escondiéndolos y atendiéndolos en sus casas, consiguiendo su excarcelación, facilitando su salida del territorio nacional, mientras que se mantenían a sus familiares en las posiciones públicas.

No puede aceptarse que la policía castigara con la muerte a quien produce la muerte indiscriminada con un aparato explosivo, pero no puede aceptarse tampoco que mientras se condene la acción policiaca, se cohoneste y aplauda la del terrorista. No puede aceptarse moralmente que el mayor número de víctimas producidas por un “revolucionario” merezca un alto grado en la jerarquía rebelde y que igual acción realizada por un miembro la fuerza pública merezca el pelotón de fusilamiento.

EL PELIIGRO DE CUBA
El peligro de Cuba no fue Fidel Castro ni su movimiento 26 de Julio. Lo fue la mayoría de la ciudadanía elite, clase media, y de profesionales, con cultura y patrimonio, que ciegamente y por odio apoyaron a un gánster de reconocida procedencia asesina. Será mucho más fácil rectificar el daño y la destrucción causada por la tiranía castrista que alimentar el sentido común y el juicio racional a una ciudadanía no pensante, fanatizada por tener a este tipo de criminal como su indiscutible líder cuando, en realidad, en Cuba no se requería ni había la necesidad de una sangrienta revolución terrorista. El problema es mucho más profundo y mucho más serio que Castro ya que él es una simple herramienta y síntoma del comunismo internacional que nos conquistó y destruyó a Cuba. Colocar la culpa solamente en el castro-comunismo no debe servir para cegarnos de la vasta cofradía de ignorantes que lo hicieron su príncipe. La república sobrevivirá a Fidel Castro y sus secuaces pero es menos probable que sobreviva a la multitud de necios irresponsables como los que lo convirtieron en su Robin Hood.
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Supuesto discurso contra la amnistía de Castro en 1955  pronunciado por Rafael Díaz Balart, Representante a la Cámara de Cuba, en el Capitolio Nacional en mayo de 1955.

Tiene la palabra el doctor, Rafael Díaz-Balart, líder de la mayoría parlamentaria del Congreso de la República de Cuba:

Señor presidente y señores representantes:

He pedido la palabra para explicar mi voto, porque deseo hacer constar ante mis compañeros legisladores, ante el pueblo de Cuba y ante la historia, mi opinión y mi actitud en relación con la amnistía que esta Cámara acaba de aprobar y contra la cual me he manifestado tan reiterada y enérgicamente.

No me han convencido en lo más mínimo los argumentos de la casi totalidad de esta Cámara a favor de esa amnistía. Que quede bien claro que soy partidario decidido de toda medida a favor de la paz y la fraternidad entre todos los cubanos, de cualquier partido político o de ningún partido, partidarios o adversarios del gobierno. Y en ese espíritu sería igualmente partidario decidido de esta amnistía cualquier o de cualquier otra amnistía.

Pero una amnistía debe ser un instrumento de pacificación y de fraternidad, debe formar parte de un proceso de desarme moral de las pasiones y de los odios, debe ser una pieza en el engranaje de unas reglas de juego bien definidas, aceptadas directa o indirectamente por los distintos protagonistas del que se esté viviendo en una nación.

Y esta amnistía que acabamos de votar desgraciadamente es todo lo contrario. Fidel Castro y su grupo han declarado reiterada y airadamente desde la cómoda cárcel en que se encuentran, que solamente saldrán de esa para continuar preparando nuevos hechos violentos, para continuar utilizando todos los medios en la búsqueda del poder total a que aspiran. Se han negado a participar en todo proceso de pacificación y amenazan por igual a los miembros del gobierno que a los de la oposición que deseen caminos de paz, que trabajen en favor de soluciones electorales y democráticas, que pongan en manos del pueblo cubano la solución del actual drama que vive nuestra patria.

Ellos no quieren paz. No quieren solución nacional de tipo alguno, no quieren democracia ni elecciones ni confraternidad.

Fidel Castro y su grupo solamente quieren una cosa: el poder, pero el poder total, que les permita destruir definitivamente todo vestigio de Constitución y de ley en Cuba, para instaurar la más cruel, la mas bárbara tiranía, una tiranía que enseñará al pueblo el verdadero significado de lo que es la tiranía, un régimen totalitario, inescrupuloso, ladrón y asesino que sería muy difícil de derrocar por lo menos en veinte años.

Porque Fidel Castro no es más que un psicópata fascista, que solamente podría pactar desde el poder con las fuerzas del comunismo internacional, porque ya el fascismo fue derrotado en la Segunda Guerra Mundial, y solamente el comunismo le daría a Fidel el ropaje seudo ideológico para asesinar, robar, violar impunemente todos los derechos y para destruir en forma definitiva todo el acervo espiritual, histórico, moral y jurídico de nuestra República. Desgraciadamente hay quienes, desde nuestro propio gobierno, tampoco desean soluciones democráticas, y electorales, porque saben que no pueden ser electos ni concejales en el más pequeño de nuestros municipios.

Pero no quiero cansar más a mis compañeros representantes. La opinión pública del país ha sido movilizada en favor de esta amnistía. Y los principales jerarcas de nuestro gobierno no han tenido la claridad y la firmeza necesarias para ver y decidir lo más conveniente al Presidente, al gobierno y, sobre todo, a Cuba. Creo que están haciéndole un flaco servicio al presidente Batista, sus ministros y consejeros que no han sabido mantenerse firmes frente a las presiones de la prensa, la radio y la televisión. Creo que esta amnistía, tan imprudentemente aprobada, traerá días, muchos días de luto, de dolor, de sangre y de miseria al pueblo cubano, aunque ese propio pueblo no lo vea así en estos momentos.

Pido a Dios que la mayoría de ese pueblo y la mayoría de mis compañeros representantes aquí presentes, sean los que tengan la razón
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martes, diciembre 24, 2019

¿QUÉ RECUERDAS DE LA NOCHEBUENA EN CUBA? . Testimonios de Carlos Alberto Montaner, General Rafael del Pino, Pedro Corzo, Julio M.. Shiling, José Azel, Diego Trinidad, Waldo Acebo, Julio Estorino, Antonio Arencibia, Julio Sanguinetty, Eugenio Yañez y otros


Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Hace exactamente un año nuestro buen amigo Eugenio Yañez,   analista político  y Doctor en Economía, hoy ya fallecido, nos envió  a veinte de sus colaboradores y amigos el siguiente correo electrónico:
Dec 10, 2018
Estimados amigos:
 Estoy pensando en algo especial para el lunes 24 de diciembre en Cubanálisis, porque es el día de Nochebuena, esa fiesta tan sentido en Cuba que la tiranía nos robó.
 Quisiera publicar opiniones y recuerdos breves de cada uno de ustedes que ha tenido  algún tipo de relación con Cubanálisis sobre la pregunta ¿Qué recuerda de la Nochebuena en Cuba?
 Algo breve, solamente dos párrafos. Tres cuando máximo. No necesitamos ensayos ni tratados esta vez, solo recuerdos.
 Espero tener el honor de recibir sus respuestas. Y si fuera posible, a más tardar el sábado 22 de diciembre.

Saludos,
 Eugenio Yáñez
Cubanálisis

Para leer todos los testimonios deben hacer click  en el enlace del Think Tank CUBANALISIS,, excelente tanque de pensamiento  fundado por Eugenio Yañez, Juan Benemelis y mi primo Antonio Arencibia.
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¿QUÉ RECUERDAS DE LA NOCHEBUENA EN CUBA?


Navidad en Cuba, Villancicos con los mejores Cantantes y Orquestas Cubanas de Antaño. Álbum Completo


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Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso
Miami
Estados Unidos

Los  recuerdos de las Nochebuenas, las Navidades, Año Nuevo  y  Día de Reyes  de mi niñez y adolescencia están entre los más felices de mi vida. El preámbulo a esas fechas lo eran, para mi alegría,  las blancas "flores de aguinaldo", pues en la entonces nueva urbanización donde mi padre construyó nuestras casas (construyó dos en diferentes etapas debido al crecimiento de la familia) en los años 50 del siglo XX, habían unos solares yermos donde  con la llegada del invierno florecían esas campanillas blancas que en un libro de lectura para la escuela primaria, escrito si mal no recuerdo  por el Dr. Carlos de la Torre y Huerta, llamaban  la nieve de los campos de Cuba. Los villancicos en la escuela pública,  en la televisión y en la radio, así como los anuncios navideños y los arbolitos de Navidad con sus nacimientos,  eran   junto con el relativo frío del invierno cubano un marco ideal e inolvidable para disfrutar de la  magia  de las festividades navideñas, cuya razón de ser es Cristo.

En nuestras casas siempre,  antes y después de 1959, se celebró la Nochebuena de manera abierta y sin ninguna “escondedera” cómo  nunca tampoco se escondió el Corazón de Jesús  ni la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre; hasta la estatua de la Santa Bárbara siempre estuvo en su castillo mirando  para la calle en nuestra casa en el reparto habanero nada exclusivo de El Calvario. Sin embargo,  a  la Nochebuena no le dábamos un significado religioso, aunque lo conocíamos. La Nochebuena  para nuestra familia (como para la gran mayoría de las familias cubanas) representaba la gran cena anual  de la unión y la reunión familiar de nuestra familia  en cuya mesa un lechón asado, matado y adobado en casa,  no podía faltar, así como el potaje de frijoles negros, la yuca con mojo, la ensalada de lechuga y tomates,  los diferentes turrones españoles y cubanos, las nueces, las avellanas,  los dátiles e higos así como  los exquisitos dulces de cascos de guayaba y de naranja agria, el dulce de coco rallado, los buñuelos de yuca, etc. que preparaba  mi madre, todo esto acompañado de agua, vinos, refrescos y alguna que otra cerveza sólo para los mayores, pues en la casa no se tomaban, salvo en fechas excepcionales como esa, bebidas alcohólicas, las cuales se tomaban en cantidades muy moderadas. También en la mesa estaban presentes latas de conservas en almíbar de mitades de pera, de  melocotón y  de coctel de frutas, todas procedentes de Estados Unidos.

Una Nochebuena muy especial fue la celebrada en 1957 en la residencia que mi tío materno Ramón  le  diseñó, construyó y regaló (con un auto Chevrolet de 1953 en el garaje) a mis abuelos y a sus hermanas solteras en la incipiente urbanización de clase media llamada Ciudad Jardín; urbanización frustrada y venida a menos después de 1959. Mi tío Ramón, uno de los ocho hijos de mi abuelo sastre con mi abuela,  había sido  un “guajirito” mulato de Unión de Reyes, Matanzas, que se ganó una beca para estudiar en la Escuela de Artes y Oficios localizada en La Habana y después, trabajando y estudiando, se hizo arquitecto en la Universidad de La Habana;  su  ejemplo de superación y prosperidad no era un caso excepcional en la tan vilipendiada República de Cuba anterior al fatídico 1959, en la cual con esfuerzos, sacrificios y  perseverancia para lograr un bien definido objetivo en la vida se podía salir adelante y alto en la vida personal y social. En esa pletórica Nochebuena todos los hijos e hijas, yernos, nueras y  nietos de mis abuelos nos reunimos a cenar uniendo varias mesas y dividiendo a los comensales en dos tandas: en la primera tanda cenamos los niños y en la segunda  los mayores. Los niños no nos dábamos cuenta que éramos dichosos como nunca más lo fuimos  en la vida,  pues todos nuestros seres queridos conocidos estaban  vivos y, para mayor felicidad, reunidos físicamente.

Muy distinta esa Nochebuena a la de 1983  en la que  dos o tres días antes de esa fecha yo llevé  desde Pinar del Río, provincia donde yo residía, en un viaje de “llega y vira”,  un gran pernil de puerco para la casa de mis padres en La Habana sin que afortunadamente  la Policía Nacional Revolucionaria parara  el carro del “botero” en que yo  lo llevaba,  pues estaban  registrando y decomisando toda la carne de cerdo  que fuera para La Habana. En esa ocasión mi madre un tanto triste y apenada me preguntó cuando yo le entregué la carne: Pedro ¿puedo enviarle un pedazo a tus tías?  Yo le respondí: ¡Claro que sí Mima, lo que tú quieras!; fue su última Nochebuena en Cuba. No deseo  terminar este escrito sin señalar que el 24 de diciembre de 1969,  es decir el día de Nochebuena de ese año, en el restaurant El Cochinito, especializado en platos con carne de puerco  y  localizado en la famosa y céntrica calle 23 de El Vedado, lo que se ofreció ese día para todos los comensales fue BACALAO… Señalo algo  fundamental para que se entienda en toda su magnitud lo inmediatamente antes señalado: en aquella época en Cuba ya todos los restaurantes, cafeterías, etc. tenían un sólo dueño: la tiranía castrista, ladrona de las vidas y haciendas de todo un pueblo.

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Por Alberto Roteta Dorado
Santa Cruz de Tenerife
España

En la Cuba de la etapa castrista se dan una serie de fenómenos que resultan incomprensibles para aquellos que no han pasado por la experiencia de haber vivido directamente en medio de las adversidades de la isla. De ahí que muchos no lleguen a entender cómo es posible que a una nación de gran tradición religiosa le fuera suprimida su Nochebuena y su Navidad. Téngase presente que el régimen castrista, una vez que declaró de manera pública el carácter socialista de su revolución, asumió una modalidad totalmente ateísta, con lo que copiaba fielmente los cánones de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), por aquellos tiempos el modelo prototípico sobre el cual el maníaco comandante que se adueñó de Cuba y de los cubanos basaba todas, o la mayoría, de sus determinaciones.

Esto hizo que una vez iniciada la década del setenta -hasta los sesenta quedaban ciertos remanentes de las costumbres y de las prácticas religiosas que en cierta medida lograron prevalecer- ya apenas se decía nada acerca de la Nochebuena, la gran reunión familiar en la que se cenaba, se bebía el buen vino, y con decencia y decoro se esperaba el sagrado momento del nacimiento  del Maestro-Redentor. Independientemente de la supresión de cualquier elemento de religiosidad por parte de la dictadura castrista, los cubanos se fueron quedando de manera progresiva sin la posibilidad de brindar decentemente y con recogimiento, toda vez que ya no había vinos, o escaseaban demasiado; mientras que los precios del tradicional lechón cubano, y en menor medida del pavo, alcanzaban cifras elevadas, algo que ahora llegó a su clímax ante la depauperación de la economía del país.

Digo brindar con decencia, por cuanto con el transcurso de los años cualquier reunión se convirtió en pretexto para las borracheras que al poco rato llegaban a la agresión violenta, ya sea verbal o físicamente. El hombre nuevo que tanto pregonaron se alzó desde las podredumbres guevarianas para diseminarse por la isla, con lo que se exterminaban esos valores a los que hizo referencia demasiado tarde el sucesor de Fidel Castro en el poder.

Pero como todas las grandes festividades religiosas tienen una octava, o sea, una prolongación durante los siguientes ocho días a su realización propiamente dicha, luego de los días de la Nochebuena y Navidad viene el año nuevo, y es justamente donde el castrismo hizo su peor sacrilegio, esto es, convirtió el sagrado día de año nuevo -a solo unos pocos días del solsticio del invierno, fecha que coincide con la navidad cristiana- en el día del culto a la llamada revolución cubana, por cuanto se vanaglorian ya que de manera coincidente su “triunfo” del día 1 de enero de 1959 se corresponde con el día de año nuevo.

Yo nací en los sesenta y apenas recuerdo acerca de la Nochebuena y de la Navidad. Ya en mi infancia y adolescencia la represión alcanzaba sus máximas expresiones. Eran los tiempos en que todo era diversionismo ideológico, rezagos del pasado, ideas pequeño-burguesas, o cualquier cosa estrafalaria que solo caben en las perversas mentes de los comunistas. La incertidumbre, la desesperanza, la tristeza, las penurias, las limitaciones, y ante todo, la ausencia de libertades mínimas, apenas dejaron lugar para la Nochebuena y la Navidad. Así las cosas, en Cuba fueron exterminadas la misa de media noche o del gallo, la Navidad cristiana, la celebración familiar de la Nochebuena, la espera del nuevo año en su verdadero sentido trascendental y no en relación con el considerado triunfo del castrismo, los decorados de las casas, calles y establecimientos con los adornos que hacen alusión a la etapa navideña, las costumbres de intercambiar regalos; en fin, todo aquello que tuviera que ver con una de las más importantes festividades del mundo de la cristiandad.
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Por Julio M Shiling
Miami
Estados Unidos

En la época más hermosa del año, la cena especial en la víspera de la Navidad, la Nochebuena, aguarda algo singular en el armazón medular del cubano. Es de suponer que la libertad y los espacios espirituales y materiales que ésta extiende, impacta de forma particular el modo de festejar esta celebración nacional emblemática. Cuba, exiliada pero libre, fue el escenario que más profundizó la noción de la Nochebuena. La familia, un montón de ella gracias a Dios, lechón, turrón y vino español, arroz blanco con frijoles negros, arroz moro, plátanos maduros y buena conversación de los adultos que los niños nos deleitábamos en escuchar y explorar. Y Cuba, lejana físicamente, sin embargo, consciente que crecía en ella, de forma abstracta, pero parte integral de su tejido e identificado plenamente que pertenecía a una nación transportada. Así recuerdo la Nochebuena siempre

El frío, la nieve, las noches largas y las luces mágicas tanto de la Avenida Bergenline, como las de Nueva York, fortalecieron el sentimiento de ser cubano en tierra extranjera. La Nochebuena y la Navidad, nos ofrecían la oportunidad para abrazar nuestra herencia, cultura e historia. La necesidad de acercarnos más a nuestra esencia propia como desterrados, se ampliaba por el contraste, no sólo climático de vivir en el norte, sino idiosincrático mucho más. Estábamos conscientes que pertenecíamos a una tribu que salió en busca de libertad y de que vivíamos lejos de nuestras palmeras y nuestro sol. Mis padres, mis abuelos, mis tíos y otros familiares y amistades, lograron, unísonamente, transmitirnos el entorno de la responsabilidad que viene con ser cubano y libre, pero en ausencia del país que me vio nacer. Nuestras Nochebuenas, invariablemente, las hemos celebrado siempre en Cuba, aunque esto fuera en tierra estadounidense, y nunca hemos dejado de aprovechar la oportunidad para preservar la llama de nuestra realidad.
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Por Eugenio Yáñez
Miami
Estados Unidos 

Las Nochebuenas que recuerdo eran la unión de toda la familia para cenar en grandes mesas que se colocaban en el patio de la casa de mi abuela, los mayores en una, los niños en la otra. La comida era muy sabrosa, pero el arroz, los frijoles, las viandas y ensaladas eran algo cotidiano en nuestras mesas durante todo el año, así como la carne, el pollo y el pescado (fundamentalmente los viernes). Lo peculiar en Nochebuena era el lechón asado, que se adobaba en la casa y se cocinaba en la panadería de la esquina, así como vinos (solamente para los mayores) y turrones españoles, manzanas y uvas, nueces y avellanas.

En esa gran reunión había familiares liberales, batistianos, comunistas, ortodoxos, auténticos y no interesados en política, católicos y ateos, pero en Nochebuena y Navidad no se hablaba de esas cosas, sino solamente de amor, confraternidad, alegría, amistad, esperanzas, buena voluntad y mejores deseos. Todo al lado del arbolito y el nacimiento, con villancicos y música navideña, además de música cubana bailable. Cada familia cubana celebraba de acuerdo a sus posibilidades y recursos, pero ni odios ni rencores cabían en ese ambiente festivo: esas miserias humanas las introduciría más tarde el comunismo en nuestra patria.

Después de la cena, algunos iban a la misa del gallo, otros a bailar o pasear, y otros se quedaban en la casa con los niños que, naturalmente, no íbamos a bailar ni tampoco a la misa, por ser a una hora muy tarde para los menores de edad. Y todos comenzaban desde ese momento a pensar en las fiestas de año nuevo, mientras los niños soñábamos con los regalos de los Reyes Magos, confiados en que nos habíamos portado bien.

El totalitarismo nos quitó las festividades y las posibilidades materiales de realizarlas, pero no pudo arrebatarnos las ilusiones ni la buena voluntad entre cubanos, y tanto en la isla esclava como en el destierro, la Nochebuena continúa significando siempre ese gran encuentro familiar de cubanos esperando la Navidad y compartiendo la cena con lo que se pueda poner en la mesa, mientras nos deseamos lo mejor de lo mejor para todos, menos para los miserables que nos roban las ilusiones y el futuro.

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