jueves, octubre 09, 2025

Roberto Álvarez Quiñones: Cuba comparte ya con Haití el título de países más pobres del continente y emula con el África subsahariana.

 Tomado de https://diariodecuba.com

¿Terminará Cuba pareciéndose a Haití?

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Cuba comparte ya con Haití el título de países más pobres del continente y emula con el África subsahariana.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami 

05 octubre 2025

A principio de los años 90, en pleno "Periodo Especial", conversando en La Habana con un buen amigo mío le comenté en privado que en Cuba se estaba iniciando un proceso de "africanización" en cuanto al nivel de pobreza y retroceso socioeconómico.

Estuvo de acuerdo. Y convinimos en que teniendo en cuenta la ubicación geográfica de la Isla, más bien estábamos en el inicio de una especie de "haitianización" de Cuba, considerando el hambre, el malvivir y la escasez insólita de todo que estaba azotando al pueblo cubano luego del destete de la economía cubana de su rolliza nodriza soviética.

Al desintegrarse la URSS, el Producto Interno Bruto (PIB) de Cuba se desplomó en un 35%. La economía se hundió en la peor crisis conocida desde su independencia. En los 31 años de "hermandad cubano-soviética" Moscú entregó a los Castro unos 115.000 millones de dólares, incluyendo todo el petróleo que se consumía, y armamentos en gran escala. Aquello superó financieramente al Plan Marshall de EEUU para reconstruir toda Europa después de la Segunda Guerra Mundial.

Pocos años después de la debacle por el fallecimiento del tío soviético Volodia, y como salido del sombrero de un mago, en Caracas apareció en escena el populista procastrista Hugo Chávez, quien después de atornillarse en el poder comenzó a subsidiar con sus petrodólares al régimen de La Habana, y a regalar el 66% del petróleo que consumía Cuba, mientras también los Castro enviaban a Venezuela miles de médicos para confiscarles hasta el 90% sus salarios en divisas. Encima, el régimen castrista reexportaba gasolina venezolana regalada y ganaba con ello unos 700 millones de dólares de ganancia anuales.

Así la narcodictadura chavista evitó el colapso de la economía cubana. Pero con la tutoría castrista la bonanza económica venezolana se acabó en 2016, y esa nación se sumergió en la peor crisis económica de su historia republicana.

Cuba regresó entonces a los años 90, y en peores condiciones, pues ahora la infraestructura y la planta industrial del país estaban más destartaladas, había menos fuerza de trabajo calificada, y la agricultura producía menos.

Haití y Cuba hermanadas: los países más pobres de Occidente

Por eso hoy la Isla comparte con Haití el título de países más pobres del continente, y emula con el África subsahariana. Ese es un rasgo de la "haitianización" de Cuba, que es un proceso en marcha. O sea, no se trata de comparar ya hoy cómo se vive hoy en Haití y en Cuba.

Los cubanos, al menos en estos momentos, no viven como los haitianos. Además, por ahora hay otra diferencia entre ambos países. En Haití el Estado hoy está al borde del colapso. Reina el caos con pandillas armadas que siembran el terror en las calles y controlan cada vez más al país.

En lo que va de 2025 esas hordas bárbaras han asesinado a 4.000 personas, incluidas 465 mujeres y niños. Más de un millón de haitianos han abandonado sus hogares para escapar de la muerte y las atrocidades de esas pandillas que evocan a los hunos de Atila en el siglo V.

En Cuba, el Estado-Nación formal ya no existe, pero fue sustituido por un Estado mafioso, que el experto cubano Juan Antonio Blanco define como "una elite cleptocrática y autocrática" que "ejerce el poder real de forma exclusiva y promueve sus intereses particulares por encima de todo interés nacional, después de haber sometido a la obediencia incondicional a las instituciones armadas y judiciales".

Estado mafioso que controla, pero es incapaz de gobernar

En efecto, el Estado cubano de la llamada "revolución" y su sistema de gobernanza fidelista fue engullido por la mafia militar raulista que erigió un Estado paralelo, privado y corporativo, por encima del Estado formal, del Gobierno, y del mismísimo Partido Comunista, que según la Constitución es la máxima instancia de poder. Mangonea a la Asamblea Nacional, y a las Fuerzas Armadas, cuyo jefe supremo, también constitucionalmente, es Miguel Díaz-Canel, un "presidente" de la República pelele, sin poder real alguno.

Ese Estado paralelo reprime enfermizamente, como nunca antes, a quienes osan criticar a ese régimen delincuencial, que ya amasa una fortuna privada de 18.000 millones de dólares mientras los cubanos pasan hambre y viven en la miseria.

Sin embargo, si bien es cierto que esa claque dictatorial mafiosa controla el país a sangre y fuego, también es cierto que en materia de gobernanza es lo peor que ha tenido Cuba nunca.  En el Gobierno castrista actual se imbrican la mala entraña, la ambición desmedida, el divorcio del pueblo, el anticubanismo, la falta de talento y de sentido común, y la falta de cohesión en el liderazgo político para siquiera enfrentar la crisis devastadora que está acabando con Cuba.

Es por eso que lo que hoy aún puede considerarse una metáfora literaria, se empieza a perfilar como una posibilidad real: Cuba pudiera convertirse en una especie de Haití light. Por lo pronto, ya ese país vecino es el que más se parece a Cuba. Ambos conforman el dueto de naciones más pobres y atrasados del hemisferio occidental.

Descomposición social y la mayor violencia en la historia cubana

Hay en Cuba un incremento asombroso de la violencia y la criminalidad, algo nunca antes visto en la Isla. Por robar un teléfono móvil, una bicicleta o cualquier objeto de valor, asesinan a cualquiera en plena calle. Se están erosionando los cimientos de la convivencia social, la decencia, los pilares de la modernidad y la cultura occidental.

Hay un resquebrajamiento de lo que fue Cuba antes del diluvio castrocomunista, una gradual descomposición de soportes en los que se afincan el Estado moderno y la sociedad, ya en el siglo XXI.

Con esa descomposición paulatina de la Cuba occidental no es descabellado hablar de un proceso de "haitianización" en Cuba. Pero para precisar mejor por qué hablo de un posible Haití light echemos un vistazo a la historia haitiana.

Con el nombre de Saint-Domingue fue el primer país de América Latina en liberarse del colonialismo europeo (de Francia). Inspirado en la Revolución Francesa, el general Toussaint Louverture, un haitiano exesclavo se alzó en armas, liberó a los esclavos, y encabezó la lucha por la independencia, que se logró el 1 de enero de 1804, tres meses antes de Napoleón coronarse como emperador (18 de mayo de 1804). Se adoptó el nombre de Haití, que significaba "tierra de montañas" en lengua arahuaca, la que hablaban sus primitivos pobladores.

Durante las sangrientas rebeliones independentistas murieron más de 200.000 personas. Los esclavos liberados destruyeron 200 ingenios azucareros y 1.200 cafetales. Y Haití pasó de mayor productor y exportador mundial de azúcar y de café a fines del siglo XVIII a ser un país en ruinas. Y ya sabemos que, con el derrumbe azucarero y cafetalero en Haití, Cuba se convirtió en el mayor productor y exportador mundial de azúcar y café. De muy alta calidad, por cierto.

Luego Haití fue martirizado por autocracias y dictaduras, en medio de un clima violencia atroz. Entre 1845 y 1915 hubo 22 presidentes y 21 de ellos fueron asesinados o derrocados. Y entre 1886 y 2024 hubo 12 presidentes, cuatro fueron asesinados y los otros seis desalojados del poder.

Pero la peor desgracia fue la tiranía dinástica de Francois Duvalier (Papá Doc) y de su hijo Jean-Claude. En 13 años (1958-1971) Duvalier padre y sus milicias Tonton Macoutes ("El Hombre del Saco") asesinaron o hicieron desaparecer a unas 150.000 personas. Su hijo Jean-Claude Duvalier, al convertirse en dictador con solo 19 años de edad, continuó asfixiando a los haitianos, hasta su derrocamiento en 1986. Malversó más de 600 millones de dólares del paupérrimo Tesoro Público.

Como se observa, el haitiano es el pueblo que más ha sufrido en América Latina, y merece la solidaridad y el apoyo de toda la comunidad internacional.

Pero, ojo, en la isla "más fermosa que ojos humanos vieron…" de seguir las cosas cómo van puede que ambas naciones se parezcan más. Y así será si la cofradía militar que ostenta el poder no mueve fichas en lo económico, social y político. Aunque, a decir verdad, la única solución justa y edificante es echarla del poder.

Mientras tanto, esa claque dictatorial aglutinada en torno a GAESA sigue agravando la crisis humanitaria que azota a los cubanos. Continúa desbrozando el camino hacia la "haitinización", o más exactamente hacia un Haití light.

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Juan Antonio Blanco: ¿Es Cuba un estado mafioso?

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El "Estado mafioso" de Cuba, con el académico Juan Antonio Blanco.


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ErnestoMiami

Octubre 11, 2025

La Tragedia de Cuba: El País Rico que el Socialismo Arruinó en 6 Décadas



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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En Cuba en   los años finales de la década de los años 60  del pasado siglo Humberto Pérez fue  ¨tronado¨  y su libro sobre economía  marginado; después en  determinados años de la década 70s resurgió  con su Cálculo Económico, SDPE, etx;  a mediado de los años 80s  fue nueva y más fuertemente tronado  y  la tiranía retomó las ideas económicas  del Che Guevara que eran y son un disparate  pero que eran las que leconvenía al inmovilismo Castrista- En los años 90s   el  Centro de Estudios sobre América ( CEA) con los economistas Pedro Monreal, y Julio Carranza al frente y otros sociólogos  intentaron mover la economía,  pero eso no gustó  y Raúl Castro Ruz fue el que publicamente (centro de estudios del l Comité Central del PCC, fue disuelto.

No sabía que Humberto Pérez González aún estaba vivo y activo !!


Secretos de Cuba

 8 de octubre de 2025

La TRAICIÓN de Fidel a Humberto Pérez González, el GENIO que pudo EVITAR el Período Especial



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miércoles, agosto 13, 2025

El economista Pedro Monreal: GAESA es el 'Leviatán' militar que se enriquece mientras Cuba se empobrece. Video de la entrevista de Pepe Forte al Dr. Juan Antonio Blanco Gil donde se aborda: Crisis en Cuba: pasado, presente y futuro

Economista: GAESA es el 'Leviatán' militar que se enriquece mientras Cuba se empobrece

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Pedro Monreal advierte que el conglomerado militar actúa como monopolio dolarizado y concentra inversiones que no se traducen en bienestar social.

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DDC

Madrid 

13 agosto 2025

El economista cubano Pedro Monreal cuestionó la narrativa oficial que presenta a GAESA como motor del desarrollo de la Isla, señaló que su aporte real a la economía es tenue y que ha introducido dos distorsiones estructurales. En una extensa reflexión publicada en X, Monreal describió a la corporación militar como un monopolio que capta divisas sin canalizarlas de forma significativa hacia bienes y servicios públicos, cuyo esquema cerrado de negocios prioriza beneficios corporativos sobre el bienestar de la población.

"El entramado corporativo de GAESA opera visiblemente como 'big business', pero su contribución al desarrollo, idealizada por la propaganda oficial, es tenue porque ha incrustado dos grandes distorsiones estructurales: dolarización parcial y un patrón de inversiones deformado", dijo.

(Pedro Monreal)

"Una de las definiciones de desarrollo considera que este consiste en colocar un país en trayectorias ascendentes de complejidad tecnológica y organizativa. Es limitada porque se circunscribe al aspecto económico, pero sin esa base el desarrollo social es una quimera. No existe evidencia pública, por muchas anécdotas que mencione el relato oficial, que valide la supuesta función de GAESA de 'arrastre/ empuje' que cabría esperar de una gigantesca corporación pública que pudiera contribuir al desarrollo de la economía", escribió.

Para el analista, "la operación de GAESA está afincada en una visión de monopolio, sin perder de vista que el monopolio es un tipo de estructura de mercado que potencia beneficios extraordinarios para las entidades que lo practican".

"GAESA es piedra angular de la estructura monopolista del mercado interno dolarizado y es punta de lanza para su constante expansión. Contrasta la perspicacia mercantil que despliega en comparación con la encartonada gestión que predomina en 'la empresa estatal socialista'", añadió.

En palabras de Monreal, "es problemática la imagen que oficialmente intenta venderse de GAESA como 'vaca lechera' de divisas para el funcionamiento del Estado. Es visible su gran capacidad de 'extracción' de divisas, pero es borroso su 'aporte' en divisas a bienes y servicios públicos".

"Ni la principal fuente de ingresos internos en divisas de GAESA es la retribución por el trabajo de los residentes en Cuba, ni el destino final de buena parte de las divisas que 'recupera' parece estar por fuera de su esquema relativamente 'cerrado' de negocios. Ese esquema incluye permisividad oficial en la asignación de divisas porque GAESA puede usar directamente las divisas que capta para reponer inventarios y para sostener a largo plazo una excesiva inversión asociada principalmente al turismo", sostuvo.

Monreal lamentó que la falta de "datos desglosados de flujos de divisas que permitan conocer con precisión cómo pudiera funcionar una eventual 'doble vía' GAESA-presupuesto nacional" y consideró que está "claro que un porcentaje muy alto de la inversión nacional beneficia directamente ese esquema corporativo".

"Son poco creíbles las promesas oficiales de que la dolarización es pequeña y que financia ventas en moneda nacional. En el mejor de los casos, contrasta el 'chorro' de la entrada de divisas al entramado de GAESA con el 'goteo' que pudiera existir hacia la economía en pesos", dijo.

Monreal sostiene que GAESA se beneficia de la dolarización y de un patrón de inversiones distorsionado, lo que le resta incentivos para apoyar reformas que impulsen el desarrollo. Afirma que, tras el fracaso de la unificación monetaria prometida en 2021, el conglomerado militar fue el gran vencedor, logrando mantenerse aislado del colapso de la economía en pesos y obteniendo así una victoria corporativa a costa de una derrota para la política económica nacional.

El asunto de GAESA reviste alta sensibilidad política porque el partido comunista necesita 'normalizar' un Leviatán corporativo militar como parte de la legitimación de su esquema de poder político. El asidero actual es la 'economía de guerra' ('bloqueo' hiperbolizado)", consideró el analista.

"GAESA es una estructura monopolista controlada por militares que normaliza —con disímiles argumentos— la suplantación de entidades civiles, indicando una simbiosis de poder político y de militares 'disfrazados' de negociantes. ¿Necesita el bienestar social en Cuba el liderazgo de accionistas corporativos anónimos controlados por militares? Mi respuesta es un rotundo no por todo lo anteriormente expuesto", zanjó Monreal.

Una investigación del diario estadounidense destapó que el conglomerado militar cubano GAESA mantenía, en marzo del año pasado, unos 18.000 millones de dólares en activos, de los cuales 14.500 millones estaban depositados en cuentas bancarias no identificadas. Estos documentos contables muestran que la empresa controlada por las Fuerzas Armadas no solo sobrevivió a las sanciones estadounidenses, sino que logró ingresos multimillonarios mientras Cuba sufría apagones, escasez de alimentos y colapso de servicios básicos.

El lunes, el propio Monreal inició una serie de reflexiones tras este destape. En su primera publicación advirtió que, más allá de la veracidad de las cifras publicadas sobre el conglomerado militar, lo preocupante es la "normalización" de que los ciudadanos cubanos no tengan acceso a información relevante sobre un actor clave de la economía nacional.

Aunque reconoció el valor de contrastar los números con datos oficiales o de otras fuentes, insistió en que el análisis siempre estará "contaminado" por la opacidad que rodea a GAESA. En opinión del analista, el Gobierno ha respondido con silencio, dejando claro que no habrá acceso público a los "datos duros" del conglomerado.

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ErnestoMiami

7 de agosto, 2025

En idioma español: GAESA: The Cuban Army Empire That Accumulates $18 Billion

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En el episodio número 23 de EL PODCAST DE PEPE FORTE, el periodista Pepe Forte conversa con el Dr. Juan Antonio Blanco, reconocido analista y presidente del think tank Cuba Siglo 21, sobre la grave crisis multidimensional que atraviesa Cuba.

La charla profundiza en el presente y futuro de la Isla, analizando el colapso económico, social y político, y ofreciendo pronósticos y recomendaciones para un posible cambio de rumbo.

En esta entrevista descubrirás:

  • Factores clave que han llevado a Cuba a la actual crisis.
  • Escenarios futuros y sus implicaciones.
  • El papel de la gobernabilidad y la sociedad civil.
  • Propuestas para una transición sostenible.

Crisis en Cuba: pasado, presente y futuro - Entrevista con Dr. Juan Antonio Blanco


Ambrosio Hernández y Luis Zúñiga Reyes: Militares castristas con miles de millones de dolares



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sábado, diciembre 16, 2023

Video de la entrevista: El "Estado mafioso" de Cuba, con el académico Juan Antonio Blanco ex miembro del Departamento América del Comité Central del PCC, ¿Qué poder le queda a la elite mafiosa en Cuba?

 NoticiasCubanet Cuba

15 de diciembre, 2023

El "Estado mafioso" de Cuba, con el académico Juan Antonio Blanco


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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Juan Antonio Blanco  es hijo de Elena Gil, una reconocida militante comunista del viejo partido comunista de Cuba, que después del triunfo de la Robolución  dirigió el  ¨plan de formación de maestros  llamados popularmente ¨Makarenkos¨.  Juan Antonio Blanco después de desertar vivió varios años en Canadá.

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Tomado de https://diariodecuba.com/

¿Qué poder le queda a la elite mafiosa en Cuba?

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De los tres pilares del poder del régimen castrista queda uno solo en pie y ha empezado a quebrarse.

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Por Juan Antonio Blanco

Miami

12 Abril 2021

La elite de poder en Cuba, a las puertas del VIII Congreso del PCC, atraviesa una etapa de desafíos existenciales, inseguridades y miedos nada usuales. Enfrenta una crisis generalizada provocada por la transición de clase burocrática comunista hacia una clase mafiosa moderna, que no debe confundirse con una clase capitalista moderna.

La mentalidad y hábitos totalitarios les impidieron entender que la mejor oportunidad para materializar ese plan se la había ofrecido el "deshielo" del presidente Obama. Menospreciaron  el colchón de legitimidad y finanzas que esa Administración les confirió de forma generosa y unilateral. "El imperialismo ha sido derrotado", proclamaron entonces de forma tan arrogante como prematura.

Como dice el reciente informe especial Cuba y EEUU: la relación bilateral, publicado en febrero por el Havana Consulting Group:

"Los octogenarios en el poder mostraron que no estaban preparados para el cambio. Tan pronto levantó el vuelo de regreso a los EEUU el Air Force One con Obama después de su histórica visita a la Habana, el régimen congeló las reformas, arremetió en la prensa contra la política de Obama hacia Cuba, lanzó un nuevo hostigamiento económico y policial a los cuentapropistas, puso fin a la aprobación de nuevas cooperativas no agropecuarias, comenzó a demonizar en la prensa a los emprendedores, reforzó la represión contra los opositores y disidentes, e inició los ataques sónicos a los diplomáticos norteamericanos y canadienses. De manera abrupta, después de reabiertas las embajadas, el régimen dio comienzo a un acelerado retroceso en el proceso de mejoramiento de las relaciones entre ambos gobiernos. Tampoco honró sus compromisos con los acreedores que generosamente habían cancelado y reestructurado sus deudas".

Del "deshielo" al caos

Raúl Castro mantuvo el país en la dinámica de confrontación geopolítica con EEUU y expandió el control intervencionista en Venezuela y la actividad subversiva regional. El cierre económico interno, el impago de la deuda y la renuencia a una reforma económica estructural genuina gestaron un estado de inviabilidad económica y financiera peor que la que precedió al deshielo, cuya bonanza no podía durar sin una apertura real. En su lugar, Raúl Castro optó por acelerar el uso de GAESA para privatizar progresivamente los sectores rentables de la economía en beneficio de una cúpula mafiosa centrada en su familia.

En el afán de atraer capital extranjero a sus negocios —sin permitir al sector privado crecer para crear fuentes de empleo y asegurar la producción de alimentos—, dio pasos hacia el llamado Reordenamiento. Ese salto al vacío ha creado el caos actual al intentar la unificación monetaria y el retiro de subsidios a empresas estatales en medio de una letal pandemia, la descapitalización de la economía y la caída brutal de las principales fuentes de divisas (brigadas médicas en el extranjeroremesas y turismo).

La elite de poder se perfila cada vez más claramente como una mafia anticubana. Solo le importan sus negocios. Se ha desentendido del tradicional pacto social impuesto por los estados comunistas: garantizar trabajo y servicios públicos a cambio de docilidad política. La pobreza y la desigualdad hoy se disparan junto a la inflación y el colapso de la infraestructura habitacional, centros de trabajo, hospitales y escuelas. La canasta básica y las medicinas más elementales son difíciles de adquirir sin tener divisas, y a veces ni siquiera teniéndolas.

La "tormenta perfecta" ya no es una predicción

La soberbia, ineptitud y estupidez de la mafia anticubana han creado la tormenta perfecta en su contra.

El poder del Estado comunista se apoya en tres pilares: la ideología (asegurada por el monopolio de la información y el adoctrinamiento perpetuo), la dependencia económica y social del ciudadano hacia las instituciones estatales (cimentada por el "pacto social" impuesto por el comunismo) y el miedo (aportado por el despiadado aparato represivo).

De esos tres pilares solo queda el tercero y ha comenzado a quebrarse.

Internet y los viajes al exterior pusieron fin a la burbuja informativa. El Estado ya no provee salarios que tengan poder adquisitivo real, tampoco una canasta básica subsidiada, viviendas, educación y salud adecuadas, ni servicios públicos decentes.

Si se concibe el "poder" como una relación de dominación en la que una parte tiene la capacidad de persuadir u obligar a la otra a actuar según sus intereses, entonces ¿qué poder le queda a la elite mafiosa anticubana? El miedo. Pero ¿cuánto miedo puede tener a la represión una población llevada al extremo existencial de una hambruna? Las protestas, cada vez más numerosas y masivas, parecen indicar que se agota.

¿Retornarán al uso masivo del terror?  

El doble filo del Artículo 4 de la Constitución

La invocación reiterada del Artículo 4 de la Constitución parece reflejar cierta melancolía por el paredón, las masacres y las sentencias a cadenas perpetuas como solución al problema. Si las multas y detenciones ya no paralizan las protestas ciudadanas, ¿puede esta mafia privilegiada —que no aporta empleos ni servicios, que ha perdido el control de la información y carece de legitimidad histórica o legal— ordenar una masacre sin que sea su último acto en el ejercicio del poder?

El Artículo 4 del texto constitucional dice:

La traición a la patria es el más grave de los crímenes, quien la comete está sujeto a las más severas sanciones. El sistema socialista que refrenda esta Constitución, es irrevocable.

Los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución.

El Artículo 4 se refería al orden "socialista" que esa constitución consagra y pretende hacer "irrevocable". Nada loable, cierto. Sin embargo, la construcción del nuevo Estado mafioso no estaba contemplada ni consagrada en la Constitución. A la luz del Artículo 4 de esa constitución, los traidores son los miembros de la mafia anticubana que impulsan esa transición hacia un Estado criminal. Es a ellos a quienes resulta legítimo "combatir por todos los medios".

Desde hace décadas la disidencia cubana se ha adherido a métodos no violentos. Pero no es difícil pronosticar cuál sería la reacción —no solo de la oposición, sino de una parte de la población e incluso de sectores de la burocracia estatal y de las instituciones armadas— si la mafia anticubana en el poder decreta una nueva era de terror al amparo del Artículo 4. Las medidas de seguridad de sus privilegiados barrios serán insuficientes.

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Mi aporte para el conocimiento  de la Historia de Cuba: 


  La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas

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El presente libro no tiene necesariamente que leerse de ¨cabo a rabo¨; es decir, de ¨principio a fin¨, pues está escrito como un libro de consultas. Por esta razón en algunos temas se repiten fragmentos que aparecen en otros.

En este libro solo abordo algunos episodios de la historia política de Cuba que por razones disímiles se han tergiversado o escamoteado a generaciones de estudiantes y lectores, incluso, aunque en cierta medida, cuando existía un sistema democrático en el país, pero desde que se impone la dictadura comunista esta situación se recrudece, y ya no por diferentes razones, sino por una sola: mantener el poder político de una casta y la ideología que le sirve de fachada.

La historiografía cubana anterior a 1959 se ocupaba básicamente de la historia de los hechos, o sea, de la exposición de los hechos históricos sin profundizar grandemente y de manera sistemática en las causas que los motivaron. En la historia de los hechos se entiende por lo general que el objetivo del historiador es exponer los hechos de la mejor forma y que hablen por sí sólo. El papel del historiador no era construir una historia ajustada a su propio gusto o afinidad política, aunque es cierto, que siempre se dieron excepciones. Una de ellas es la revisión de la historia cubana que apareció en la revista Masas, revista de la cual el entonces joven y comunista Carlos Rafael Rodríguez fue director; otra excepción fue el abogado e historiador Emilio Roig de Leuchsering.

Después de 1959 se dio un vuelco radical en la historiografía cubana, pues a partir de ese momento en el país se escribiría una historia de Cuba con un objetivo rector preconcebido de carácter político ideológico, donde la pregunta fundamental para ser respondida sería el porqué. La importancia de satisfacer ese objetivo preconcebido ha sido tal, que la historia de los hechos se ha visto afectada en gran medida. Se desarrolló lo que se conoce en el mundo académico como la política de la historia.


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jueves, febrero 09, 2023

Juan Antonio Blanco: ¿Preparan en Cuba una privatización de la salud pública 'a la rusa'?

 ¿Preparan en Cuba una privatización de la salud pública 'a la rusa'?


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Tomado de https://diariodecuba.com/

¿Preparan en Cuba una privatización de la salud pública 'a la rusa'?

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Un sector de la población cubana, en especial los mayores de 50 años, ha aceptado por años las faltas de libertades del comunismo a cambio de 'salud y educación garantizadas'. ¿Y ahora qué?

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Por Juan Antonio Blanco

Miami

09 febrero 2023

Suceden cosas curiosas en Cuba. Acaban de conceder autorización a una MIPYME (TaTamanía) para que médicos, enfermeras y terapeutas monten un negocio privado de atención a ancianos. Tampoco La Habana ha reaccionado hostilmente al anuncio de un negocio privado (Horus Intellicare Solutions) para proveer servicios de telemedicina en territorio cubano desde EEUU, donde la diáspora pagará por la atención médica de sus familiares y amigos en la Isla.

¿A qué se debe la silenciosa tolerancia sobre esos hechos mientras se cocinan nuevas y más estrictas medidas contra la salida al exterior de médicos y enfermeras del sistema público de salud?

El laboratorio de ideas Cuba Siglo 21 había alertado el mes pasado de que los oligarcas de GAESA en Cuba se inclinan por copiar el sistema económico del Estado mafioso ruso. Lamentablemente, ya ese pronóstico fue validado por el anuncio oficial ruso-cubano de que Cuba procedería a una reforma general de su sistema económico bajo asesoría y supervisión de Moscú. Si bien eso es preocupante, ya era motivo de inquietud lo que estaba ocurriendo con el sistema cubano de salud, antes de hacerse este anuncio.

Según cifras oficiales, en Cuba el número de hospitales decreció entre 2008 y 2021 un 32%. Sin embargo, las inversiones en hoteles de lujo sobrepasan desde hace años las realizadas en el sector de salud pública por miles de millones de dólares. En apenas cinco años, del 2017 al 2021, la salud pública y asistencia social recibieron el 1,29% de las inversiones mientras que los "servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler" fueron beneficiados con el 50,48% del total de las inversiones. No es casual que el pésimo mantenimiento de la higiene en hospitales provoque anualmente infecciones y muertes siendo las más recientes las de diez recién nacidos en un hospital materno.

Un sector de la población cubana, en especial los mayores de 50 años, ha aceptado por años las faltas de libertades del comunismo a cambio de "salud y educación garantizadas". Pero en la pandemia del Covid-19 en 2021 los cubanos enfrentaron la cruel realidad de que el sistema de salud pública es un sofisma. Los pacientes tienen que llevar a los hospitales no solo sábanas y toallas, sino también tienen que conseguir desde la sutura para las operaciones, hasta sueros y antibióticos. Y todo eso procede de la diáspora, sea en productos, o en remesas para adquirirlos en el mercado negro.

Lo que existe hoy en Cuba es algo nuevo y peor que el comunismo. Llámese Estado mafioso, Estado criminal, mafiocracia, cleptocracia autocrática o como se prefiera, el nuevo Estado cubano no tiene la menor intención de proveer a la población de salud y educación a cambio de arrebatarles sus libertades políticas y civiles. Estas se las siguen quitando sin garantizarles otra cosa.

¿Mejorará la salud pública con la asesoría de la mafia rusa? Difícilmente. No debe objetarse la posibilidad de que se abra un sector privado de salud, pero no a la rusa, de modo que caiga el sistema público y se privilegie a los amigos de la oligarquía con permisos para que monten sus negocios de medicina privada.

Las ideas de los tecnócratas rusos lograron que entre 2000 y 2018, el número de hospitales en su país pasara de 10.700 a 4.390 para una población de 146 millones. La mayor parte situados en Moscú y San Petersburgo. Pese a la existencia de un sector de medicina privada, actualmente se estima que solo un 20% de la población rusa tiene acceso a servicios médicos de calidad. En Rusia la inversión en los hospitales públicos ha sido relegada y su infraestructura se deteriora cada vez más. Y aunque los hospitales privados suelen encontrarse en condiciones aceptables, los precios son muy altos para el ciudadano medio.

Los líderes y tecnócratas rusos que ahora asesoran a Miguel Díaz-Canel denominaron ese proceso en su país "optimización" de la infraestructura de salud pública. ¿Adónde llevarán la salud pública de la Isla bajo su asesoría? ¿Podrán hundirla aún más? ¿La "reordenarán"? ¿La privatizarán en favor de la nueva mafia cubana y sus amigos?

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miércoles, diciembre 14, 2022

¿Qué 'se cayó' en Cuba en 2022?. Juan Antonio Blanco: Este año colapsó ("se cayó") el régimen de gobernanza en Cuba (el sistema de leyes, normas e instituciones vigentes en el país). El Gobierno solo se sostiene a golpe de bayonetas.

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

¿Qué 'se cayó' en Cuba en 2022?

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El Ministerio del Interior es ahora, de hecho, un ejército privado para proteger el poder y los intereses de la nueva clase.'

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Por Juan Antonio Blanco

Miami

13 Dic 2022 

No es posible saber adónde vamos ahora si primero no entendemos dónde estamos. Este año colapsó ("se cayó") el régimen de gobernanza en Cuba (el sistema de leyes, normas e instituciones vigentes en el país). El Gobierno solo se sostiene a golpe de bayonetas.

En 2022 se desplomó en Cuba el modelo mafioso-totalitario de Estado que estaba vigente desde hace dos décadas. El colapso energético fue el empujón letal a un sistema totalitario que habiéndose desentendido de sus anteriores mecanismos de cooptación social, acumuló una ingobernabilidad creciente. Fue el modelo totalitario de Estado mafioso el que colapsó, no el país. Tampoco colapsaron el Gobierno totalitario y el poder de la nueva oligarquía mafiosa, que todavía es renuente a iniciar reformas reales e intenta sostener el estatus quo por la fuerza.

El balance de 2022 refleja la crisis terminal de un régimen de gobernanza fallido con un Estado frágil, administrado por un Gobierno mediocre, que a su vez está dirigido por una oligarquía voraz y delincuencial.

Lo que ha colapsado es un modelo totalitario de régimen mafioso donde el poder real descansa en una oscura y minúscula elite de poder, integrada mayoritariamente por militares y exmilitares, que se han apropiado del 70% de las riquezas nacionales por medio de GAESA (un oligopolio con empresas no auditables, la mayoría registradas en Panamá), han roto todo compromiso social con la población y han entrado a formar parte, junto a Venezuela, de una empresa criminal transnacional para actividades ilícitas.

Del mismo modo que en la nueva economía política del Estado mafioso cubano el poder real de un individuo no se corresponde con su cargo burocrático o partidista, tampoco el poder de decisión sobre el rumbo nacional descansa formal o informalmente en las instituciones del antiguo Estado burocrático. El Buró Político, el Comité Central, el Consejo de Estado o la Asamblea Nacional son escenografías donde se legitiman las decisiones de los oligarcas, así como la forma de ocultar su existencia y poder.

Mientras tanto, el nivel de vida de la población se ha depauperado y más de la mitad vive hoy bajo índices de pobreza.

La nueva clase oligárquica no pretende ganarse a la población con servicios y mejoras en la vida cotidiana, sino someterla. El ejercicio del poder ha dejado a un lado la cooptación de la población al estilo de los viejos estados comunistas para descansar ahora exclusivamente en su sometimiento.

Perdido el control sobre la información, y con ello el control ideológico sobre los ciudadanos, sin interés por ocuparse de sus necesidades básicas, los oligarcas confían su supervivencia en la fuerza del aparato represivo del Ministerio del Interior (MININT), los grupos paramilitares y, en especial, de la Contrainteligencia Militar que supervisa la lealtad al interior de las fuerzas armadas con la misma minuciosidad que la Santa Inquisición.

La misión de los cuerpos militares ha evolucionado hacia una nueva doctrina de seguridad nacional interna más cercana a las que ejercían las dictaduras militares argentina y chilena. El MININT es ahora, de hecho, un ejército privado para proteger el poder y los intereses de la nueva clase. La vieja doctrina de "guerra de todo el pueblo" contra un invasor extranjero, ha sido transformada en una "guerra contra todo el pueblo" que hoy protesta su creciente pobreza y abandono. El entrenamiento militar prioritario no es para derrotar una invasión de marines ni detectar teams de infiltración de la CIA, sino para aplastar rebeliones de simples ciudadanos, estén o no organizadas, que expresen sus descontento. La inversión en equipamiento prioriza a los cuerpos antimotines del MININT sobre las brigadas de la Defensa Antiaérea de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (DAAFAR). Es lógico: para enfrentar a ciudadanos desarmados no hace falta adquirir SU-57 ni tanques T-90, sino carros jaulas.

La crisis abarca todas las esferas de la vida nacional

El colapso ha sido el resultado de una crisis generalizada, estructural y sistémica. A diferencia de lo ocurrido en los años 90, no se trata solo de una crisis de capital (financiero), sino también de capital político y simbólico.

Los de "arriba" ya no pueden gobernar como antes y los de "abajo" no soportan más esos métodos de dominación.  Las casi 5.000 protestas contabilizadas en 2022 por el Observatorio Cubano de Conflictos así lo demuestran.

A fines de 2022 la inflación, según datos oficiales, era del 23% en el mercado regular (otros economistas la estiman en un 70%) y de más de 500% en el mercado negro. Un experto internacional considera, sin embargo, que es la séptima en todo el mundo.  La comida escasea y cuesta más adquirirla, se agudiza la crisis hospitalaria y la escasez de medicinas, la salubridad brilla por su ausencia, plagas de mosquitos propagan una nueva pandemia de dengue hemorrágico. El Estado mafioso ha externalizado a la diáspora el costo de la salud y manutención de sus familiares y amigos. Sin remesas, en Cuba se pasa a ser un ciudadano de segunda clase al que afectan, muchos más que a quienes las reciben, la desnutrición y las enfermedades.  

El nuevo Estado mafioso se distanció del pretendido pacto social del comunismo según el cual el Estado suprimía derechos políticos y civiles a cambio de aportar empleos, servicios y un mínimo de bienestar material. La modalidad totalitaria de Estado mafioso implantada en Cuba no se responsabiliza con el bienestar colectivo, ni libera la iniciativa privada para procurarlo en forma individual. Es un Estado mafioso totalitario que en dos décadas se demostró insostenible.

La crisis fue pésimamente gestionada por el Gobierno y agravada por la egoísta explotación de GAESA, cuya lógica corporativa de inversiones no está en función de las necesidades de desarrollo nacional, sino de expandir las utilidades de sus desconocidos accionistas.

Nunca fue eso más palpable que cuando GAESA invertía miles de millones de dólares en construir hoteles que permanecerán vacíos, mientras que Salud Pública apenas contaba con 56 millones para hacer frente a una pandemia desconocida y letal. GAESA agregó nuevas habitaciones ociosas al inventario de propiedades de la oligarquía —junto a las ganancias obtenidas del correspondiente lavado de dinero por sobrefacturación— mientras decenas de miles de cubanos morían por falta de balones de oxígeno, medicinas y ambulancias.

La crisis que se venía incubando afectó la legitimidad del Estado, la credibilidad de las instituciones y de sus funcionarios, la capacidad de la economía de satisfacer la reproducción y mejora de la vida cotidiana, el uso de la ideología como mecanismo de dominación y el funcionamiento general de la sociedad cuyas instituciones se tornan disfuncionales.

En 2022 el sistema en su conjunto finalmente ha caído en una profunda anomia. El apagón total de la Isla alumbró el problema: la vida como se había conocido hasta entonces, había terminado. En el siglo XXI la sociedad no puede funcionar con "alumbrones" esporádicos.

Después de 40 años de explotación, los equipos energéticos, diseñados para ser explotados por solo tres décadas y que recibieron muy deficientes mantenimientos, también colapsaron. Se requieren inversiones por más de 10.000 millones de dólares y no menos de cuatro años para ser reemplazados. Las plantas flotantes turcas son una distracción para apaciguar a quienes ignoran sus límites.

El año 2023 arranca con un país en plena bancarrota energética, financiera, política, económica y social, administrada por una burocracia mediocre, dirigida por una oligarquía egoísta y delincuencial cuyo poder reside en la fuerza no en el consentimiento, y con una sociedad de crecientes índices de ingobernabilidad.

En ese contexto, los agentes de influencia, los amigos externos de la oligarquía cubana y los tontos útiles no podrán hacer mucho. En medio de una crisis estructural y sistémica generalizada, volcar recursos de ayuda internacional e inversiones en un sistema colapsado equivale a recoger agua del pozo con una canasta de mimbre. El sistema está en bancarrota, como ha demostrado Havana Consulting Group. Cualquiera que sea la magnitud de las concesiones que obtengan no van resolver el problema sin que, como mínimo, ocurra una transición radical a otro modelo económico. Los recursos serán objetos de despilfarro y robos sin que tengan un resultado estabilizador.

Sin libertad no hay progreso

Cuba en 2022 ha sido el país del que escapó más de un cuarto de millón de ciudadanos. Cifra que sobrepasa el 2% de éxodo de su población total en un año, lo cual según el Banco Mundial es uno de los indicadores de un Estado frágil (antes denominados fallidos). ¿De qué escapan? Del impacto en su vida cotidiana de un sistema inoperante, de un régimen de gobernanza fallido, de un Gobierno irresponsable y mediocre, una oligarquía voraz y carente de talento. Escapan de las promesas de utopía que se transformaron en pesadilla. Escapan de la certidumbre del infierno a la siempre preferible incertidumbre de la libertad.

Sin conocer su obra, los  cubanos han comprendido a Amartya Sen cuando afirmó que sin libertad no hay desarrollo. No es de los apagones de lo que huyen o de lo que protestan. Cuando el pueblo estalló en las calles de todo el país el 11 de julio de 2021 (11J) no había apagones. Exigen libertad. Sin libertad, sin reemplazar el actual sistema fallido, el Gobierno que lo administra y la oligarquía que los reprime, no hay futuro.

Al cubano de a pie no le alcanza el salario que gana en pesos cuando el costo de la vida se ha disparado; los alimentos subsidiados por la libreta de alimentos le duran diez días; el resto, al igual que las medicinas de padecimientos crónicos, tiene que adquirirlos en dólares, sea en tiendas estatales o el mercado negro; no sabe cuántas horas de electricidad podrá tener cada mes; carece de vivienda digna y servicios de salud adecuados. La cubana es una población a la que ronda el espectro de la hambruna por la incapacidad de garantizar seguridad alimentaria con un sistema fracasado de producción estatizada, sin capacidad de importación suficiente para cubrir el déficit.

Esa población no puede expresarse, protestar o demandar derechos para sí, so pena de correr el riesgo de ser apaleado y encarcelado por mucho tiempo. Cuba es un país en bancarrota que exige nuevas concesiones sin pagar nunca sus deudas; donde sus gobernantes no asumen responsabilidad por ese desastre y culpan a otros países por la situación; donde una casta pasea en BMW y Mercedes Benz y cubre sus inflados vientres con ropa de importación, mientras el pueblo va en harapos cada día a un centro laboral, sin transportación segura y sin siquiera  saber si los apagones permitirán que se labore. El tercer país en desarrollo regional, La Joya de la Corona, La Perla del Caribe, La Azucarera del Mundo, ha sido destruido. Ahora se compara con la miseria endémica de Haití.

Los futuros posibles

En la década de los 90, muchos incurrieron en el error de creer junto a Francis Fukuyama que al terminarse la Guerra Fría con la caída de la URSS y su imperio en Europa oriental, la democracia liberal y el mercado se impondrían en todas partes. Si se trataba de Cuba —que dependía completamente de la URSS— el aserto de Fukuyama sonaba a verdad de Perogrullo. Pero no lo fue. Sería lamentable que las fuerzas democráticas cubanas apostasen de nuevo a la inevitabilidad histórica de su triunfo ahora que ha colapsado el Estado mafioso-totalitario. El desplome obliga a su reemplazo en el corto plazo (12-24 meses). Pero, ¿qué vendrá?

El futuro que aguarda al país no es un destino predeterminado sino será el resultado de la puja entre las fuerzas que promueven proyectos opuestos.

Del viejo Estado comunista, burocrático y totalitario, aún se mantiene la escenografía, y el control estatal totalitario por medio de la represión. Pero sin políticas de cooptación social y económica eso es insuficiente.

Esta situación abre al corto plazo una crisis al interior del poder oligárquico que puede acelerarse por la cada vez más cercana muerte de Raúl Castro, que como toda crisis, también encierra más de un desenlace y futuro posibles.

Uno de esos futuros es una reforma oligárquica del fracasado régimen de gobernabilidad que dejase a un lado el control totalitario de la economía para implantar un Estado mafioso con mercado (aunque sea corrupto) parecido al impuesto por Putin en Rusia.

Otro futuro posible que se anida en la actual crisis es el que se desencadene a partir de una rebelión popular con apoyo de una parte de los militares, y de inicio a una transformación hacia una sociedad abierta, democrática, de libre mercado y Estado de derecho.

Cuando se aproxima el 64 aniversario del secuestro de la República, la principal noticia extraviada entre otros titulares, es el colapso del Estado mafioso-totalitario cubano. Ahora hay, al menos, dos futuros posibles o más esperando por la nación. ¿Hacia cuál marcharemos?

Este artículo adelanta algunas ideas de una investigación más amplia que desarrollan de forma conjunta el presidente del Havana Consulting Group, Emilio Morales, y el autor.


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