miércoles, noviembre 06, 2024

Elecciones en EEUU: Donald J. Trump recupera la Casa Blanca cuatro años después y afirma: "Va a ser la época dorada de EEUU, ¡esto es una locura!"

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

A continuación 20 promesas de campaña de Donald J. Trump  para las elecciones del 5 de noviembre de 2024, las cuales fueron expuestas  por César Reynel Aguilera en un video  de un canal de YouTube al cual es merecida y  frecuentemente invitado. Hacer click encima de la imagen si desea verla  de mayor tamaño.


Inmediatamente después de ser electo Donald Trump: 

Lo anterior fue tomado de un  video del canal  Filosofía Judía.

En los mapas se ve de manera evidente  la marea roja de las elecciones  USA 2024, que sólo ha sido  superada  por la de Ronald Reagan cuando ganó 49 de los  50 Estados. El siguiente mapa refleja  el resultado de las elecciones en los más de 3 000 condados que tienen los Estados Unidos de América. En el mapa no aparecen los Estados de Alaska (de estar en el mapa estaría pintado de rojo), Hawai ( de estar en el mapa estaría pintado de azul) ni  algunos  otros territorios de los EE.UU.

Tomado de Tomado de https://www.reddit.com



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Resultados Finales  de la votación  entre Kamala Harris y Donald J. Trump

Pueden ACTUALIZAR Y PROFUDIZAR en  los resultados,  llendo a .la página web:



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Resultados parciales  hasta las 3:00  AM  el día  5 de noviembre de 2024; los Estados de color  rosado pálido es que sus resultados  están pendientes pero con resultados, hasta ese momento, favorables a Trump; los Estados con color azul pálido es que sus resultados,  hasta ese momento, son  favorables a Kamala Harris.


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La BRILLANTE definición de TRUMP sobre el SOCIALISMO 


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Negocios TV

Noviembre 6, 2024

DISCURSO DE DONALD TRUMP, EN ESPAÑOL, TRAS LA VICTORIA EN LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES EN EEUU


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Tomado de https://www.libertaddigital.com/

Elecciones en EEUU: Trump recupera la Casa Blanca cuatro años después

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El cambio de voto entre las minorías se antoja decisivo. Los republicanos mejoran en casi todos los estados y tendrán también el control del Senado.

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Domingo Soriano

06/11/2024

Donald Trump será, de nuevo, presidente de EEUU. A las 7.25 de la mañana hora de Madrid (seis horas menos en Florida, donde el candidato republicano tiene su cuartel general) Fox News le daba como concedidos los votos electorales en Pensilvania. Con esos 19 votos, alcanzaba los 267. Y esto, unido a los tres de Alaska (que no se le concedían oficialmente porque es uno de los últimos estados en comenzar el recuento, pero que nadie duda que serán republicanos), confirmaba lo que se venía intuyendo durante toda la noche electoral: el 45º presidente también será el 47º.

Desde el comienzo del recuento, el optimismo de los demócratas se iba diluyendo. Sí, es cierto que las encuestas habían dado vencedor a Trump de forma consistente, aunque ajustada, en los últimos dos meses. Pero al mismo tiempo, parecía que Kamala Harris recuperaba terreno en los últimos días. De hecho, a lo largo del fin de semana, se publicaron muchas cifras que apuntaban a que no sólo se acercaba al republicano, sino que lo superaba.

Nunca sabremos con certeza si los datos de esas últimas horas previas a la apertura de las urnas eran ciertos o no, si correspondían a encuestas reales que luego no se confirmaron en las votaciones o tenían más que ver con el deseo (o manipulación) de algunos analistas demócratas en ver un cambio de tendencia que cambiase el resultado del partido en el descuento. En cualquier caso, nada de esto tiene ya importancia más allá del recordatorio de que el que recoge y analiza los datos suele tener también interés en que salgan determinados resultados.

¿Cómo ha llegado la victoria de Trump? Pues de forma más holgada de lo previsto. No puede decirse, ni mucho menos, que haya sido arrolladora (landslide, como dicen los americanos), incluso aunque lo parezca con un primer vistazo a un mapa electoral pintado de rojo. Arrollador fue lo de Ronald Reagan, que le sacó 18 puntos de voto popular a Walter Mondale (58,7% vs 40,6%) y ganó en todos los estados salvo Minnesota. En esta ocasión, el resultado real es el de un país dividido casi al 50%. En realidad, todavía no está claro quién ganará el voto popular, aunque parece que podría caer del lado de Trump (primera vez que lo consigue un republicano desde 2004).

Pero si en el voto popular han estado cerca, en el Colegio Electoral, que es lo que importa en estos comicios, el triunfo del expresidente ha sido más claro de lo que casi nadie esperaba. Durante las semanas previas a las elecciones, todos nos habíamos hartado de escuchar que en la mayoría de los estados ya teníamos todo el pescado vendido: es decir, que el ganador podía otorgarse a los azules o los rojos [Recordatorio: en EEUU los colores cambian respecto a los europeos: allí el rojo es para la derecha] casi antes de que se abrieran las urnas. La incertidumbre estaba en siete estados, los famosísimos swing states: Arizona, Georgia, Michigan, Nevada, Carolina del Norte, Pensilvania y Wisconsin. Pues bien, a falta de completar el recuento en Nevada (algo que parece que podría llevar varios días) Trump aparece como más que probable ganador en todos ellos.

Además, la victoria de Trump llega unida a la del Partido Republicano en el Senado. Todavía faltan algunos asientos por otorgar de forma definitiva, pero parece seguro que el GOP tendrá como mínimo los 51 senadores necesarios para asegurarse la mayoría (de hecho, están cerca de los 53-54, aunque hay varias contiendas muy ajustadas). Incluso se podría producir una mayoría en la Cámara de Representantes, aunque esto último es lo más dudoso a primera hora de la mañana del miércoles. Y el único consuelo demócrata: si tampoco logran contener la marea republicana en la Cámara, la derrota será terrible. Con un añadido que hace más impredecible todavía lo que puede ocurrir en los próximos cuatro años: los candidatos republicanos de este ciclo electoral son los más trumpistas de la historia. Muchos republicanos clásicos fueron derrotados en las primarias de un partido que controla el magnate inmobiliario.

Por qué ha ganado Trump

A partir de aquí, llega el momento del análisis. Por qué ha ganado Trump. Sí, evidente, porque ha tenido más votos en los lugares clave. Pero, ¿por qué más?

Lo primero, porque es mejor candidato de lo que parece. Es verdad que genera mucha animadversión (por no decir, odio) pero también tiene una enorme capacidad de movilización entre sus bases y una extraordinaria capacidad de encontrar votos en caladeros tradicionalmente no republicanos. En este sentido, siempre quedará la duda de qué resultados habría obtenido otro candidato republicano. Y sí, podemos pensar que un candidato que generase menos miedo entre algunos votantes demócratas-centristas podría haber rascado algo por ahí. Pero también es cierto que quizás ese candidato más moderado no sería capaz de aglutinar a ese votante un poco cansado de todo y con cierto toque anti-político al que Trump sí atrae. Al final, lo único cierto es que Trump ha mejorado sus resultados en prácticamente cualquier métrica o despiece que se quiera hacer: colectivo de votantes (tanto si hacemos la diferencia por raza, sexo,...); zonas rurales o urbanas; en los suburbios y en el centro de las ciudades; regiones con más y menos renta; etc... Apenas hay un desglose de esos que los demógrafos hacen en estas ocasiones en el que no aparezca mejor que hace cuatro años.

[Nota: todavía no hay resultados definitivos con los que confirmar al 100% estas estadísticas. El análisis más preciso requerirá de unos cuantos días. Pero, por poner un ejemplo, en el momento de escribir estas líneas a primera hora del miércoles por la mañana, el resultado de Trump frente a los demócratas es mejor que el de 2020 en 49 de los 50, la excepción es el estado de Washington y por apenas unas décimas, por lo que podría cambiar. Cuando decimos "mejor" nos referimos a que gana con más distancia en todos los que ganó en 2020, pierde por menos en los que se lleva Harris y cambia el resultado en unos pocos, siempre a su favor].

En segundo lugar, por el contrario. En la política, como en el deporte, la calidad y el mérito del triunfo depende también del rival al que te enfrentas. Y hay que reconocer que Kamala Harris ha sido una candidata nefasta desde el principio: poco conocida, con una imagen de cierta antipatía-rigidez ante los medios, con la sensación de que era poco más que un recurso de emergencia tras la retirada de Joe Biden, muy poco solvente (sobre todo en temas económicos) en las pocas entrevistas concedidas, con un candidato a vicepresidente con una imagen de izquierdista radical... Es algo parecido a lo que apuntábamos sobre Trump: da la sensación de que cualquier candidato demócrata razonable (menos izquierdista y woke) habría sacado mejores resultados. Pero nunca lo sabremos.

También es cierto que nos equivocaríamos si pusiéramos toda la atención sólo en los dos candidatos a las presidenciales. Como decíamos antes, la derrota demócrata es histórica en casi todos los frentes. Y eso se demuestra en el resultado al Senado. Es decir, no es únicamente un Trump-Harris. Aunque leyendo las noticias y los análisis que se publican en la mayoría de la prensa europea a veces parezca complicado de entender, lo cierto es que las cifras de aprobación de la Administración Biden-Harris han sido bastante flojas a lo largo de todo su mandato. En la parte económica, la inflación ha hecho muchísimo daño al ciudadano medio estadounidense. Y ni siquiera el crecimiento económico post-Covid (que, además, se ha frenado bastante en los últimos dos trimestres) ha servido para compensarlo. Además, está el problema de la inmigración: la mayoría de los norteamericanos creen que la política en la frontera sur del país está siendo un desastre que está permitiendo la entrada de centenares de miles de personas sin control. Por último, la opinión sobre la política exterior del dúo Biden-Harris tampoco concita demasiado entusiasmo. En ningún momento de la campaña han sido capaces de responder a las afirmaciones de Trump de que bajo su mandato, entre 2016 y 2020, el mundo era un lugar más tranquilo y la posición de EEUU, más firme.

Otro asunto del que se hablará mucho en los próximos días será el de la composición demográfica del voto. De nuevo, lo más llamativo es que Trump ha mejorado en (casi) todos los grupos que podamos imaginar. Entre los blancos, mantiene una sólida ventaja de unos 10 puntos sobre Harris (muy superior entre los hombres y entre los votantes no universitarios). Pero es que también mejora sustancialmente sus resultados entre las minorías. Esto no quiere decir que el voto negro sea republicano: los afromericanos siguen votando demócrata de forma abrumadora, pero Trump sigue haciendo lo que ha conseguido desde 2016, mejorar las cifras de su partido de forma sustancia (aunque sólo sea un 15-20%, dependiendo del Estado y de cómo clasifiquemos a los votantes, eso ya es una ayuda muy importante para los republicanos).

Pero, sin duda, el tema de moda a partir de hoy va a ser el de los latinos: éste siempre ha sido un colectivo demócrata. Y se suponía que la dureza del discurso anti-inmigración de Trump reforzaría ese voto. Pues no. Las primeras encuestas hablan de cerca de un 40% del voto latino para el republicano. Con estados en los que se acerca a la mayoría y con colectivos en los que supera claramente el 50% (hay varios estados en los que los hombres latinos han votado más a Trump que a Harris). ¿Qué está pasando aquí? ¿Asistimos a un cambio electoral de esos que definen las elecciones durante varias décadas? Pues eso parece. Como siempre en estos casos, hay muchas explicaciones y nadie tiene una respuesta definitiva, pero en este punto la sensación es que el activismo político-social demócrata podría estar pinchando en hueso. Los latinos son más religiosos y socialmente conservadores que el votante blanco medio. Es un tipo de electorado en el que la retórica woke que predomina entre las élites costeras no es que genere indeferencia, es que directamente les repele. Siempre se ha dicho que su voto era demócrata por la cuestión inmigratoria (más facilidades para los recién llegados) y económica (aquí podríamos poner más matices, pero podría decirse que el Estado del Bienestar a la europea que proponen los demócratas genera más simpatías en este colectivo, que tiene ingresos inferiores a la media). Pues bien, ahora parece que esto está cambiando, mucho y muy rápido. No es una cuestión menor: ningún otro grupo demográfico crecerá más que los latinos en los próximos 25-30 años. Y ya no está tan claro que eso vaya a ser una garantía para los demócratas.

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Tomado de https://www.libertaddigital.com/

Trump, eufórico: "Va a ser la época dorada de EEUU, ¡esto es una locura!"

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El candidato republicano, en Florida: "Este es el movimiento político más grande de la Historia. Nunca ha habido nada igual".

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Libertad Digital

06/11/2024

El que será el 47º presidente de EEUU, Donald Trump, ha festejado en su cuartel general de West Palm Beach, en Florida, a eso de las 2:30 de la madrugada –8:30 en España–, su victoria en las elecciones de este martes, asegurando que "esta va a ser la época dorada de EEUU": "Hemos conseguido lo más increíble, fijaos en lo que ha pasado, ¡esto es una locura!".

El líder republicano, que ha obtenido un triunfo arrollador frente a la demócrata Kamala Harris, arrancó dando las gracias: "Somos miles hoy aquí. Un movimiento increíble. Un movimiento como el que nadie ha visto jamás. Sinceramente, creo que este es el movimiento político más grande de la Historia. Nunca ha habido nada igual a esto. Vamos a llegar a un nuevo nivel de importancia porque vamos a sanar nuestro país. Tenemos un país que necesita ayuda, y vamos a arreglarlo todo. Hemos hecho historia por un motivo, y el motivo es este".

Trump, eufórico, ha prometido a sus seguidores que luchará a diario por todos ellos, "por vuestras familias, por vuestro futuro, y ha insistido en que "esta va a ser la época dorada de EEUU, es lo que queremos conseguir: Make America Great Again". Cuando comunicaba que el Partido Republicano aspiraba a los 315 votos y que habían ganado "el voto popular", el respetable clamaba: "¡USA, USA!". El vencedor, acto seguido, anunciaba que "hemos vuelto a recuperar el Senado: hemos subido en Nevada, en Montana, en Ohio, en Michigan, en Wisconsin…", y daba las gracias a su esposa Melania, quien "ha hecho un trabajo muy duro", a sus hijos, "que son unos chavales increíbles", y al que será su vicepresidente, JD Vance, otro –adivinen– "tipo increíble". 

Inmigración, guerras, unidad

Después de que el senador por Ohio subrayara que "acabamos de ser testigos del mayor retorno de la historia de EEUU" y prometiera que "vamos a dejar la mejor situación económica bajo el liderazgo de Donald Trump", éste volvía a tomar la palabra y se refería a la inmigración ilegal: "Tenemos que impedir que la gente siga entrando en nuestro país, tenemos que seguir trabajando en nuestras fronteras. Que los que quieran volver, vengan, pero que vengan legalmente". Después, elogiaba a Elon Musk, que "lo dio todo": "Es un genio. No tenemos muchos genios, y tenemos que protegerlos".

En el último tramo de su intervención, Trump declaró que "la gente de EEUU volvió a asumir el control de su país", que "no queremos guerras" –"Acabamos con el ISIS, es verdad, pero no queremos guerras. No queremos guerras, las queremos parar"– y que: "No hay ningún trabajo como este, es el trabajo más importante del mundo. Tuvimos un muy primer mandato y voy a cumplir las promesas que he hecho. Nada me va a impedir a mantener mi palabra". "Es el momento de dejar las divisiones aparte. Tenemos que intentarlo y lo vamos a conseguir: el éxito va a permitir que estemos todos juntos", concluyó.-

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Agustín Laje Arrigoni

Noviembre 5-6, 2024

AGUSTÍN LAJE  EN LA COBERTURA  DE LA NOCHE ELECTORAL. TRUMP GANÓ Y DA DISCURSO DE VICTORIA

(A partir del instante 1:29:00 comienza el discurso de Donald Trump el cual es traducido al idioma español o castellano) 


Fox News

Nov 6, 2024

Donald Trump speaks after winning the 2024 Presidential Election


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Periodista Digital

Noviembre 9, 2024

 ¿Cómo se frenó el FRAUDE en EEUU? ROBERTO CENTENO explica las claves del ÉXITO DE TRUMP


UniVista TV

Noviembre 8, 2024

Marian de la Fuente con un fuerte análisis de las declaraciones de Kamala Harris tras su derrota



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domingo, septiembre 01, 2024

Julio M. Shiling: Lo que Trump debe hacer para ganar en 2024

 Tomado de https://patriademarti.com/

Lo que Trump debe hacer para ganar en 2024

Por Julio M. Shiling

30 de agosto, 2024

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La expulsión de Joe Biden de la candidatura presidencial del Partido Demócrata ha vigorizado a la izquierda estadounidense. Los más eufóricos constituyen el grueso de los medios industriales, que oficialmente, desde hace década y media, han cambiado sus credenciales periodísticas por el activismo político e ideológico. El otro grupo de entusiastas son las instituciones centrales del Estado administrativo no electo, así como la atrincherada oligarquía de los medios sociales y los sistemas cibernéticos. Algunos han etiquetado esta poderosa extensión del actual Partido Demócrata como un componente del Estado Profundo y del Complejo Industrial de la Censura. Donald Trump no compite contra Kamala Harris. El candidato republicano y el expresidente están desafiando a un sistema bien organizado y sin escrúpulos.

Cuando Barack Obama introdujo los eslóganes vagos y de apariencia simplista de “esperanza” y “cambio”, a lo que se refería era a una revolución blanda impulsada por los marxistas que iba a llevarse a cabo en el ámbito cultural. Inspirándose en Gramsci, Adorno, Horkheimer, Marcuse, Foucault y en su mentor ideológico de Harvard, Derrick Bell (el padre de la Justicia Crítica y de las Teorías Críticas de la Raza), Obama desencadenó el socialismo cultural con su estratagema de la política de la identidad, entendiendo que la ley, las normas, los medios de comunicación, la educación y el gobierno se nutren de la cultura para construir sus instituciones. Se trata de un enemigo familiar contra el que lucha la mayor parte del Occidente democrático. Su propósito global es el mismo que en tiempos de Marx, lo que permite ajustes pragmáticos en la ideología y la implementación. El sistema es una versión furtiva y postmoderna del comunismo.

Si Harris es el rostro que representa este ataque a la democracia, Donald Trump, con todos sus defectos e imperfecciones, es la única opción que desafía esta amenaza autoritaria. Si quiere tener éxito, Trump y el Partido Republicano deben adherirse a las reglas de enfrentamiento que se están librando contra él y contra la República estadounidense. Calcular mal o subestimar las maniobras y planes de guerra de la izquierda en las elecciones de 2024 sería perjudicial para la victoria de Trump. He aquí dos pasos esenciales que los republicanos deben seguir.

Se trata de la Cruzada de la Libertad. 

El equipo de Trump puede aprender de la exitosa campaña del presidente Javier Milei en Argentina el pasado noviembre. Esto no debería ser demasiado difícil para el candidato republicano. Ambos son políticos no convencionales que a menudo hablan imprudente y peligrosamente de improviso. El movimiento MAGA (Hacer Argentina Grande Nuevamente) de Sudamérica fue capaz de desbancar a un gobierno socialista del Foro de Sao Paulo con objetivos similares a los del Partido Demócrata estadounidense. La estrategia electoral de Milei consistió en elevar la conciencia popular sobre la importancia de la libertad y los peligros del comunismo, y declaró su convicción de defender la civilización occidental y enfrentarse al neo-marxismo globalizado.

Trump debe comunicar eficazmente al pueblo estadounidense, como hizo Milei a los argentinos, que su oponente no es más que el mascarón de proa de un mal mayor. Esto tampoco debería ser difícil de hacer. Harris es un candidato mediocre de extrema izquierda que está irrefutablemente vinculado a políticas socialistas fracasadas y al fanatismo de la política de identidad marxista. La Ideología de Género y la Teoría Crítica de la Raza, dos adaptaciones ideológicas marxistas modernas, no tienen mayor partidario que Harris. Dos tercios de los estadounidenses rechazan las políticas impuestas por el Estado de la Ideología de Género en la educación, las instalaciones públicas, el gobierno y la competición atlética. Trump debe ilustrar este punto de forma inteligente y respetuosa. Para ilustrar este punto en términos sencillos, consideremos los mandatos de cobertura de seguro médico.

La emblemática Ley de Asistencia Asequible (ACA) de Obama, defendida abrumadoramente por los demócratas, incluidos Biden y Harris, declara ilegal que una compañía de seguros privada se niegue a cubrir las operaciones de transexualidad. Sin embargo, en la cuestión de cubrir los gastos de las familias nucleares que buscan tener hijos, pero tienen dificultades, procedimientos como la fecundación in vitro (IVA), no están cubiertos automáticamente, en acorde con la ACA. Trump ha anunciado que apoyaría la financiación pública o los mandatos de las aseguradoras sobre la cobertura para ayudar a las familias, ayudando potencialmente a las mujeres a lograr el embarazo. Las cosmovisiones que separan a ambos candidatos presidenciales son universos aparte. Los republicanos no deben permitir que Harris se vista de moderación.

MAGA debe ampliar su coalición

Robert F. Kennedy Jr., parte de una familia estadounidense icónica de políticos demócratas, ha apoyado abiertamente a Trump como el menor de dos males. Esto no significa que solamente apoye tibiamente al candidato republicano. Kennedy ha hecho una descripción mordaz y certera de la naturaleza radical de la institución que hoy se autodenomina Partido Demócrata. Lo más importante en su advertencia es la grave amenaza a la que se enfrentan la libertad de expresión y la libertad en general por parte de la candidatura Harris-Obama-Biden. Los republicanos deben dar prioridad a atraer a todos los votantes demócratas desafectos que se sienten traicionados por su partido. Hay que recordar que Ronald Reagan fue demócrata.

Las familias de clase trabajadora de todas las razas, etnias y religiones deben ser buscadas e incorporadas bajo el paraguas de MAGA. La anarquía migratoria fronteriza Biden-Harris ha perjudicado a todos los estadounidenses. Sin embargo, como grupo minoritario, ha golpeado desproporcionadamente a los estadounidenses negros y a los hispanos. El gasto social que se ha concedido a los inmigrantes ilegales ha venido en detrimento del mencionado grupo de estadounidenses. Los republicanos deben hacer todo lo posible para atraer a negros e hispanos a la carpa MAGA. Siendo ambos grupos socialmente conservadores y afines a la religiosidad, el Partido Republicano sería natural para ellos.

Los judíos deberían sentirse ofendidos por el apoyo del Partido Demócrata al islamismo. Ha sido, no solo, el ponerse del lado emocional de los llamamientos genocidas a la eliminación de Israel por parte de grupos islamistas-marxistas. El apoyo que Irán, el supervisor y financiador de la invasión del 7 de octubre, ha recibido de Obama y luego de Biden-Harris ha permitido los ataques del islamismo contra Israel y Occidente. La paz sin precedentes que vivió el turbulento Oriente Próximo bajo la guardia presidencial de cuatro años de Trump no fue una coincidencia. Fue el efecto causal que reflejó una exitosa estrategia de política exterior.

Las mujeres se han visto atacadas por la incursión de hombres (que dicen ser mujeres) en los deportes femeninos, los baños, las prisiones y los espacios públicos. Esto ha sido el resultado directo de políticas que siguen el dogma marxista y que han sido aplicadas por los demócratas. Harris y Tim Walz, su compañero en la vicepresidencia, son verdaderos creyentes en el culto a la transexualidad. Para la candidatura demócrata, los derechos de los transexuales son más importantes que los de las mujeres. Trump debe acercarse a la población femenina. Aquí es donde los republicanos son más vulnerables.

La cuestión del aborto, al igual que la política de grupos identitarios, ha sido una herramienta de la que se ha aprovechado la izquierda. Mentira tras mentira descarada, los demócratas hablan como si el aborto se hubiera ilegalizado en todo el país. No es así. Cada estado, según el dictamen de sus ciudadanos, tiene la potestad de elaborar el plazo legal para poner fin a la vida de un feto. Sin profundizar en los aspectos morales de sí una mujer tiene derecho a hacer con su cuerpo lo que desee, incluido poner fin a otra vida humana, defender los hechos debería ser algo que los republicanos deben insistir. Roe contra Wade ha muerto, pero las mujeres aún pueden abortar.

Después de abordar las rutas de campaña mencionadas, el Partido Republicano debe estar preparado y ser capaz de defender la integridad de las elecciones de 2024. Un abogado al servicio del Partido Republicano debe estar presente en todos y cada uno de los distritos electorales, en todos los centros de votación relevantes de los estados claves. El voto anticipado, las boletas ausentes y el voto por correo están aquí para quedarse, en su mayor parte. Los republicanos deben sacar provecho de estas iniciativas y utilizarlas en su beneficio. Los esfuerzos para conseguir el voto deben ser amplificados. Dejar la opción de votar exclusivamente el día de las elecciones podría dar la victoria a los demócratas. Los republicanos deben aprender del libro de jugadas de los demócratas. No en moral, virtudes o políticas. El partido de Lincoln debe imitar sus esquemas de poder, su astuta habilidad para utilizar los tribunales en jurisdicciones conservadoras y romper el muro de los votantes demócratas tradicionales. Esta elección es demasiado importante.

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Tomado de https://patriademarti.com/

Camarada Kamala

Por Julio M. Shiling

26 Julio 2024

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La izquierda estadounidense aspira a implementar el cuarto mandato presidencial de Barack Obama. O, mejor expresado, el objetivo es otra oportunidad para profundizar la revolución socialista que lanzó en 2008 y que Donald Trump tuvo la osadía de interrumpir y, dentro de ciertos límites, revertir o frenar su avance. Es lo que el filósofo marxista alemán Rudi Dutschke etiquetó como la “marcha a través de las instituciones”. En el contexto estadounidense, este modelo radical es una composición híbrida de fundamentos epistemológicos neo-marxistas (la “Teoría Crítica” de la Escuela de Fráncfort, la “Hegemonía Cultural” de Gramsci y la “Reificación” de Lukacs), la metodología socialista fabiana y el marco determinista estructural del posmodernismo. No hay nadie más adecuado para expandir esta revolución contra el sistema sociopolítico excepcionalista estadounidense que Kamala Harris.

Joe Biden sirvió bien a la causa izquierdista, o lo mejor que pudo. Sin ser nunca muy brillante, ni siquiera en el apogeo de su larga carrera política, consiguió cumplir la tarea, ofreciendo tanto una imagen de moderación como de servidumbre. Esto era esencial para quienes han dirigido realmente la administración y la campaña de Biden: El gobierno en la sombra de Obama, que evolucionó hasta convertirse en un régimen cuando el  46º presidente entró en la Casa Blanca en 2021. La debacle del debate de junio y el hecho de que Trump estuviera a punto de morir por culpa de la bizarra y flagrante negligencia del Servicio Secreto y otras agencias de inteligencia eran la última oportunidad de Biden. Se produjo una revolución palaciega, con la habilidad que nadie cómo los demócratas saben llevar a cabo tan bien, y ahora el puñal pasa a Harris.

Kamala siempre fue la favorita de Obama entre las opciones presidenciales demócratas para 2020. Hay una buena razón para ello. Mientras que a Biden se le podría hacer seguir y acatar las normas establecidas del izquierdismo estadounidense, para Harris se trata, literalmente, de una disposición genética. La profunda conexión de Kamala con el dogma y la praxis neo-marxista es un hecho. La actual vicepresidenta de Biden y exsenadora y fiscal no llevará a los moderados a la cabina de votación, pero es una verdadera creyente en la revolución socialista blanda de Obama. 

Harris, ferviente y fiel, es una promotora y practicante lingüística de la ideología de género. Este delirante y subversivo esquema de lenguaje posmoderno busca alterar la percepción de la realidad, distorsionando y desnaturalizando el habla, los símbolos y los conceptos. Es fundamental en la campaña del marxismo para censurar, hacer posible lo absurdo y promover directamente la Ideología de Género (IG) y la Teoría Crítica Queer (TCQ). Las adaptaciones de la orden ejecutiva de 2021 del Título IX ejemplifican la convicción de la administración Biden-Harris de ganar terreno con los principios marxistas que se centran en reformular la cultura.

El Título IX forma parte de las Enmiendas Educativas de 1972, que modificaron la Ley de Educación Superior de 1965. En el primer día de su presidencia, Biden emitió una orden ejecutiva por la que se revisaban las normas de aplicación del Título IX para dar prioridad a la igualdad de género, un sello distintivo de la IG marxista. Harris ha sido la persona clave en esta revisión de la enmienda de 1972, que socava la igualdad y, en concreto, los deportes, la educación y las actividades de las mujeres. La actual favorita demócrata a la presidencia (aparentemente) ha argumentado persistentemente en contra de la igualdad y a favor de la equidad. No se trata de una cuestión semántica.

La equidad es la antítesis de la igualdad. Su aplicación requiere desigualdad, discriminación y segregación. La equidad es una herramienta potente para hacer la guerra en la dicotomía opresor/opresor que inventaron Marx y Engels y perfeccionaron los marxistas culturales. No únicamente la IG y la TCQ emplean conceptualmente la equidad para impulsar el marxismo. La Teoría Crítica de la Raza (TCR), la Teoría Crítica Postcolonial (TCP) y la Teoría Crítica Feminista (TCF) son algunas otras premisas comunistas adaptadas a la pretensión hegemónica cultural que depende de la equidad para camuflar su proyecto liberticida. En el ámbito laboral estadounidense, es la “E” de DEI, o “Diversidad, Equidad e Inclusión”. Son caballos de Troya básicos que hablan de igualdad y armonía mientras instituyen el racismo, el sexismo, la relatividad sexual, la supremacía de las minorías y la censura a través del discurso del “odio” o de ámbitos “inseguros”.

Una de las primeras paradas de Harris como heredera demócrata coronada, fue dirigirse a la Federación Americana de Profesores (AFT), el segundo sindicato de profesores más grande del país y firme apologista de los planes de estudios de extrema izquierda y de las políticas de adoctrinamiento marxista militante (IG, TCQ, TCR, TCP y TCF). Allí aseguró a los miembros de la AFT que el material sobre ideología de género y prácticas sexuales estaría “protegido” en las aulas de los niños. Los derechos de los padres serían eludidos dando primacía a los maestros de escuela, consejeros y otros comisarios de IG y TCQ.

Durante la revuelta marxista de 2020 en todo Estados Unidos dirigida por Black Lives Matter y Antifa, Harris fue uno de los más ardientes defensores de los saboteadores comunistas. Recaudar dinero para el Minnesota Freedom Fund, una organización de extrema izquierda que pagó fianzas para sacar de la cárcel a los sediciosos, entre los que había delincuentes violentos, acusados de asesinato y violadores, fue solo una de sus acciones. Durante todo el largo verano de saqueos, asesinatos, incendios provocados y ataques a la democracia estadounidense, Harris hizo constantes referencias a las causas subyacentes que produjeron esta respuesta de los subversivos marxistas.

Desfinanciar a la policía, un objetivo clave de todos los movimientos comunistas, ha encontrado un apoyo enorme y constante por parte de Harris. Los marxistas entienden que la aplicación de la ley local es la primera línea de autoridad que protege el orden imperante. Debilitar este punto de defensa es crucial para el objetivo final marxista de provocar el caos y la crisis. Estas condiciones suelen preceder a las demandas de cambio de régimen.

La inmigración masiva para quebrantar la soberanía nacional, así como para vigorizar la hemorragia cultural, es una de las mayores amenazas de la civilización occidental. Fiel al socialismo fabiano y a su adhesión a la gobernanza global y a los acuerdos socioeconómicos, Harris ha apoyado con firmeza y es responsable de la anarquía en la frontera sur. Desde abogar por el desmantelamiento del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y equiparar esta importante agencia federal al grupo supremacista blanco Ku Klux Klan, hasta propugnar la despenalización de los cruces fronterizos ilegales, Harris es uno de los mayores defensores de la inmigración masiva. Esto es así en la teoría y en la práctica.

El ecologismo radical, o ecosocialismo, como otros lo llaman, ha encontrado un enorme apoyo político y moral en Harris. Como copatrocinadora del Green New Deal, el proyecto estadounidense de extrema izquierda en sintonía con el extremismo ecologista, globalista y acientífico, la exsenadora por California y vicepresidenta de Biden se ha situado en el polo del fanatismo alarmista climático. La fracturación hidráulica, o fracking, la técnica utilizada en la industria del petróleo y el gas para extraer gas natural y petróleo de formaciones rocosas subterráneas profundas que han contribuido a la supremacía petrolera estadounidense ha encontrado en Harris una ardiente opositora. Si es elegida, propone prohibirla.

Los abortos en Estados Unidos están ahora en manos de los estados. Harris copatrocinó la titulada Ley de Protección de la Salud de la Mujer de 2021. Esta pieza legislativa pretendía ampliar los abortos a demanda sin ninguna limitación. Esto incluye todo el periodo de cualquier embarazo. Una posición tan radical, incluso entre los abortistas, ha sido sostenida por Harris. Sin duda, ella haría todo lo que estuviera en su mano para demoler la configuración democrática de Estados Unidos, tal y como la esbozaron los Padres Fundadores.

Kamala Harris nació en un hogar de formación marxista. Donald Harris, el padre de Kamala, era un reconocido marxista que enseñaba teoría y política económica en la Universidad de Stanford, en California. Junto con Shyamala Gopalan, la madre de Harris, los progenitores de la demócrata pertenecieron a grupos estudiantiles de ultraizquierda como la Asociación Afroamericana mientras estudiaban en la Universidad de California en Berkeley. Sin duda, la designación en 2019 de la senadora más izquierdista emitida por GovTrack, un sitio web no partidista que supervisa el historial de voto de los políticos y los califica, en consecuencia, era bien merecida. El sueño de Obama de tener a Harris en el Despacho Oval sería horrible. Hay que detener el marxismo.

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domingo, septiembre 17, 2023

VIDEO EN ESPAÑOL: ENTREVISTA DE TUCKER CARLSON A JAVIER MILEI

 Javier Milei

15 septiembre,2023

ENTREVISTA DE TUCKER CARLSON A JAVIER MILEI


Javier Milei

17 septiembre,2023

MILEI LA ROMPIÓ TODA EN SAN LUIS


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Tomado de https://www.bbc.com/

El antisistema Javier Milei sorprende al ganar las primarias en Argentina: cómo queda la carrera para las presidenciales de octubre

Por  Veronica Smink

Role,BBC News Mundo, Argentina

14 agosto 2023

En un resultado que ha causado enorme sorpresa en Argentina, el economista que se califica como libertario Javier Milei fue el impensado ganador de las elecciones primarias de este domingo.

Milei y su agrupación La Libertad Avanza lideraron la carrera presidencial con más del 30% de los votos.

Por detrás quedaron las dos fuerzas que han gobernado durante las últimas dos décadas el país: el macrismo (Juntos por el Cambio), con cerca del 28% de los votos, y la coalición oficialista peronista-kirchnerista, Unión por la Patria, con más del 27%.

La vasta mayoría de encuestas le daban al excéntrico Milei alrededor del 20% de intención de voto, diez puntos por detrás de las otras dos coaliciones que, juntas, han protagonizado la llamada "grieta", que ha dividido políticamente al país los últimos 20 años.

Pero este resultado deja a Milei, actualmente diputado nacional, como el favorito de cara a las elecciones generales del 22 de octubre, delante de los ganadores de las internas de Juntos por el Cambio, la exministra de Seguridad de Macri, Patricia Bullrich, y del oficialismo, el actual ministro de Economía, Sergio Massa.

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lunes, diciembre 07, 2020

EE.UU. : John Ratcliffe , director nacional de Inteligencia: Antes de declarar un ganador se deben resolver “problemas” electorales

Píldoras de LIBERTAD

Diciembre 8, 2020

¿Por qué el régimen de China Comunista  odia al Presidente Donald Trump?¿Quiénes son esos viejos amigos poderosos de  China comunista que están en los altos círculos  de poder e influencias de EE.UU. ? 


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 Tomado de https://es.theepochtimes.com/

Antes de declarar un ganador se deben resolver “problemas” electorales, dice director de Inteligencia

Por Jack Phillips

07 de Diciembre de 2020

El más alto funcionario de inteligencia  de Estados Unidos sugirió el domingo que las demandas electorales y otros asuntos deben ser resueltos antes de que se declare el ganador de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre.

John Ratcliffe , director nacional de Inteligencia, dijo a Fox Business que los asuntos planteados por el equipo legal del presidente Donald Trump  tienen que ser escuchados en la corte.

“Con estos temas electorales, nosotros veremos quién está en cual asiento y si habrá un gobierno de Biden”, dijo Ratcliffe a la cadena de televisión.

Además, dijo que debido a la expansión sin precedentes de los votos por correo, quedan muchas preguntas sin responder sobre los resultados.

“Esencialmente, tuvimos una votación universal por correo en todo el país de una manera que no habíamos visto antes, y hasta ese momento, casi el 73 por ciento del pueblo estadounidense este año votó antes del día de las elecciones, un buen porcentaje de ellos por correo”, dijo.

“Eso es un aumento de alrededor del 80 por ciento sobre cualquier cosa que hayamos visto antes, así que no es de extrañar que veamos lo que está sucediendo en todo el país como resultado de eso, con la votación por correo y todas las preguntas —y las preguntas que se están planteando en los juicios y de parte de todos los estadounidenses acerca de lo que pasó en la elección”, añadió.

En la entrevista del domingo, Ratcliffe tomó nota de las acusaciones que se plantearon en los últimos días, incluido un camionero que afirmó haber transportado cientos de miles de boletas por correo aparentemente completadas desde una ciudad de Long Island, Nueva York, a Pensilvania. También se refirió a las imágenes recientes obtenidas por el equipo de Trump en las que se ven a trabajadores electorales sacando de debajo de una mesa contenedores negros de votos, como si fueran maletas, después de que aparentemente se les dijera a los observadores y a otros trabajadores electorales en el State Farm Arena de Atlanta, que se fueran a casa para pasar la noche.

“Pero la gente tiene que entender que eso es diferente a los problemas de fraude electoral —como los conductores de correos que dicen haber llevado más de 200,000 boletas de Nueva York a Pensilvania. Decenas de miles de votos supuestamente enviados por correo, pero sin pliegues o arrugas en ellas. Lugares con más votos que papeletas emitidas”, dijo el director de inteligencia. “La gente saca maletas y evidencia en vídeo sobre ello, con explicaciones cuestionables para ello. Esos son temas de fraude electoral que deben ser investigados y hay muchos de ellos y no es solo una persona o un grupo de personas. Es por todo el país”.

Los funcionarios electorales de Georgia dijeron que el vídeo que muestra contenedores que son retirados de la mesa no es algo inusual, mientras que el equipo de Trump dijo que es una prueba de fraude. Los funcionarios del condado de Fulton, Georgia y los oficiales electorales proporcionaron relatos contradictorios de lo que ocurrió la noche del 3 de noviembre. Una portavoz del condado, Regina Waller, dijo a ABC News y a otros medios de comunicación a las 11:30 p.m. en la noche de las elecciones que el recuento de votos había terminado para la noche.

Posteriormente, esa semana, otros funcionarios del condado de Fulton confirmaron que el conteo había continuado durante varias horas más. El jefe del Partido Republicano de Georgia, David Shafer, dijo que los observadores electorales no estuvieron presentes durante este período de tiempo.

Como resultado, Ratcliffe dijo que numerosos estadounidenses no creen que “los votos fueron contados de manera justa, que los procesos a nivel estatal y local no fueron administrados de manera justa”.

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viernes, octubre 30, 2020

María Jesús Guzmán del diario ABC de España: El modelo estadístico que vaticinó la victoria de Donald Trump en 2016 predice que ahora arrasará

 

El modelo estadístico que vaticinó la victoria de Trump en 2016 predice que ahora arrasará

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El politólogo estadounidense Helmut Norpoth asegura que el candidato republicano tiene un 91% de posibilidades de ganar

Últimas noticias de las elecciones en EE.UU. de 2020 

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Por María Jesús Guzmán

Madrid

30/10/2020

El politólogo estadounidense Helmut Norpoth augura que Donald Trump arrasará en las elecciones presidenciales que se celebrarán el próximo 3 de noviembre en el país y que, por tanto, saldrá reelegido con un amplio margen de ventaja: según los cálculos del experto, el candidato republicano tiene un 91% de posibilidades de ganar, frente al demócrata Joe Biden, al que le otorga tan solo un 9% de probabilidades. De este modo, ni su criticada gestión de la crisis del coronavirus ni las protestas del movimiento antirracista «Black Lives Matter», que en ocasiones se tornaron virulentas, harían a Trump salir de la Casa Blanca. De un total de 538 votos electorales, siempre siguiendo las cábalas de Norpoth, el ahora mandatario se hará con 362, mientras que su contrincante logrará 176.

El politólogo, que publicó este estudio el pasado 2 de marzo, se basa en el llamado «modelo primario», que de nuevo tiene muy poco: de los últimos seis comicios que han tenido lugar en Estados Unidos ha predicho los resultados de cinco -el único desatino fue la derrota de Al Gore frente George Bush en el 2000-. En la página de la Universidad de Stony Brook, donde trabaja como profesor de ciencias políticas, Norpoth cuenta que comenzó a elaborar este método, hasta ahora «cuasi» infalible, tras las elecciones de 1992 y que lo utilizó por primera vez en 1996, cuando «Bill Clinton fue reelegido para un segundo mandato». Recuerda que «predecir esta victoria se consideró arriesgado en ese momento porque estuvo bastante mal en su primer mandato».

El parámetro clave: las primarias

En aquella época, su modelo era más simple de lo que es en la actualidad. Lo amplió y perfeccionó con el paso del tiempo -de hecho, asegura, sigue sufriendo cambios- pero ha mantenido siempre un parámetro que considera clave y en torno al cual giran sus cálculos: las primeras primarias de los partidos y «la forma en que los candidatos se desenvuelven en esos primeros comicios». Afirma que «es un muy buen indicador de lo que sucederá en noviembre» y que, además, tenerlo en cuenta lo diferencia del resto de predicciones y encuestas.

El modelo utiliza datos de comicios que se remontan hasta 1912, año en que se introdujeron las primarias presidenciales. En esa ocasión, el candidato que ganó la votación de su formación, Woodrow Wilson, pasó a derrotar al que había perdido la del suyo, William Howard Taft. A partir de entonces, el candidato que obtiene mejores resultados en las primarias ha tendido -casi siempre- a ganar las elecciones generales. Para analizar los comicios anteriores a 1952, Norpoth incluye todas las primarias. Sin embargo, en los estudios que hace de las votaciones celebradas a partir de 1952, normalmente, utiliza solo la de New Hampshire. En 2008 añadió Carolina del Sur: tanto Barack Obama ese año como Hillary Clinton en 2016 disfrutaron de un fuerte apoyo en el bastión demócrata.

Esta vez como detalla Norpoth en su página web, «en el lado demócrata, Joe Biden y Bernie Sanders dividieron las primarias demócratas en New Hampshire y Carolina del Sur, mientras que Trump ganó cómodamente las republicanas en New Hampshire (las de Carolina del Sur fueron canceladas este año)». «Cuando vi que en New Hampshire Trump obtuvo el 85% de los votos y que el contrincante más cercano fue Bill Weld con el 10%, estaba bastante seguro de lo que el modelo iba a predecir», relata el politólogo. «Si Trump hubiera obtenido solo el 55% y uno de los oponentes se hubiese hecho con el 40%, es posible que no hubiera predicho que Donald Trump tendría la oportunidad de ganar», explica, y agrega: «La gente ha olvidado cómo le fue a Joe Biden en New Hampshire. Fue terrible. Obtuvo el 8,4% de los votos, lo que es inconcebible para un candidato con aspiraciones de ser presidente».

Otro factor: la tendencia a la reelección

Lo que también favorecería a Trump en este -extraño en todos los sentidos- 2020, además de sus resultados en las primarias de su partido, es la historia electoral de Estados Unidos que le precede, que es, como la historia en general, cíclica. Según el análisis previo al establecimiento de este método, tras un mandato en la Casa Blanca, el partido en el poder es el favorito para ganar la reelección.

No obstante, si se aplica este modelo estadístico y sus principales varas de medir (los resultados en las primarias y la tendencia a la reelección) a todas las elecciones estadounidenses desde 1912, no siempre acierta. De 27 comicios, hay dos en los que fallaría: los de 1960, «una de las elecciones presidenciales más reñidas», y los anteriormente nombrados de 2000, «cuando el último recuento en Florida le dio la victoria a Bush; aun así, Al Gore terminó ganando el voto popular». No ocurrió lo mismo, sin embargo, con las últimas elecciones: el experto en ciencias políticas contradijo a todas las encuestas que daban por sentada la derrota de Trump y apostó por su victoria sobre Hillary Clinton (le dio 87% de probabilidad de éxito). Su estudio fue publicado el 7 de marzo de 2016; el 8 de noviembre de ese mismo año los resultados electorales le dieron la razón.

Resultados contrarios a las encuestas

Por su parte, tal y como publicó el corresponsal de ABC en Washington, David Alandete, «las encuestas electorales en Estados Unidos reflejan una distancia por parte de Joe Biden de al menos seis puntos sobre Donald Trump. Lo cierto es que algunos de los sondeos han llegado a reflejar una diferencia de hasta 14 puntos, aunque han sido escasos. Esta semana, la media de sondeos de RealClearPolitics apunta a una distancia del demócrata de casi nueve puntos».

Ante ello, Norpoth afirma que su método es invariable y no tiene en cuenta el momento histórico-social, la popularidad de los candidatos en el momento: «Mi predicción es lo que llamo "final incondicional". No cambia. Es un modelo matemático basado en cosas que han sucedido. La elección presidencial de 2016 ha sucedido, los resultados de las primarias ya están disponibles. Puedo agregar los resultados de más primarias, pero incluso esos números han sucedido y tampoco pueden cambiar».

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