viernes, abril 01, 2022

Video de marzo 2022: El Ex Presidente Donald J.Trump demanda a Hillary Clinton y a otros

 Sanchez Grass

Mar 29, 2022

La demanda cubre una larga lista de quejas que el expresidente republicano expresó repetidamente durante sus cuatro años en la Casa Blanca después de vencer a Clinton.

El Ex Presidente Donald J.Trump demanda a Hillary Clinton

(lo relativo a esa demanda comienza en el instante 8:50 del video)



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sábado, febrero 19, 2022

Julio M. Shiling: Conspiración secreta: el golpe de Hillary Clinton - Barack Obama para hundir la campaña y la presidencia de Donald Trump



AmericaTeVeCanal41
Febrero 16, 2022

Análisis:Informe de Durham sobre espionaje a Casa Blanca plantea repercusiones de seguridad nacional



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 Tomado de https://elamerican.com/

Conspiración secreta: el golpe de Clinton-Obama para hundir a Trump

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Obama y compañía deberían ser investigados. Si hay justicia, deberían ser declarados culpables de traición

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Barack H. Obama y Hillary R, Clinton

Por Julio M. Shiling

02.17.22

[Read in English]

Una conspiración necesita conspiradores y un objetivo. El último informe del abogado especial John Durham del 11 de febrero proporciona los nombres de muchos conspiradores. La investigación de Durham (Informe Durham) sobre los orígenes del papel intrínseco del Buró Federal de Investigaciones (FBI) en el Huracán Crossfire, la operación de contraespionaje de la agencia contra Donald Trump sobre la falsa afirmación de una colusión rusa con su campaña presidencial de 2016, ha arrojado una gran cantidad de información. Las pruebas apuntan a un motivo claro: hacer caer a Trump. Pero no solo al candidato. La trama, ahora lo sabemos, buscaba efectivamente derrocar a un presidente elegido democráticamente.    

Conspiración secreta

La cúpula del FBI, al servicio de la administración del expresidente Barack Obama, ya ha quedado muy tocada por las conclusiones de un informe de diciembre de 2019, realizado por el inspector general del Departamento de Justicia (DOJIG), Michael Horowitz (Informe Horowitz). Aunque esta última investigación también examinó el Huracán Crossfire, lo hizo en un ámbito mucho más limitado. No obstante, determinó que el FBI había cometido graves errores y se había comportado de forma insensible en su persecución de espionaje del personal de la campaña de Trump y posteriormente de figuras del gobierno.

El FBI concluyó el Informe Horowitz, presentó información falsa en varias solicitudes de autorización del Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA), entre otras desviaciones. Durham dejó claras sus objeciones al limitado alcance de la investigación del DOJIG. 

Durham comentó entonces que “no estamos de acuerdo con algunas de las conclusiones del informe [Informe Horowitz] en cuanto a la predicción y la manera en que se abrió el caso del FBI”. Además, el experimentado abogado federal que ha servido a cuatro presidentes, tres demócratas (Clinton, Obama y Biden) y un republicano (Trump), añadió que, a diferencia de la investigación de Horowitz, su “investigación no se limita a desarrollar información desde dentro de los componentes del Departamento de Justicia” y que, alternativamente, su oficina recopilaría “información de otras personas y entidades, tanto en Estados Unidos como fuera de Estados Unidos”. El Informe Durham está demostrando ser mucho más exhaustivo en sus conclusiones. 

Es de dominio público que la campaña de Hillary Clinton en 2016, junto con el Comité Nacional Demócrata (DNC), contrató a Fusion GPS para reunir información sucia, real o falsa, sobre su oponente político presidencial. Fusion GPS, a su vez, subcontrató a un antiguo oficial de inteligencia británico, Christopher Steele, para que elaborara un “informe”. Steele terminó produciendo desinformación contra la candidatura presidencial de Donald Trump. La fabricación conocida como el “Dossier Steele” fue entregada al FBI, que utilizó la desinformación en sus órdenes FISA para espiar a Trump y su equipo.

La Investigación Mueller destruyó aún más cualquier legitimidad o base de verdad a la falsedad de que Trump se confabuló con Rusia en las elecciones de 2016. El Informe Durham, aunque todavía está en curso, promete arrojar más luz sobre este asunto. Ya ha hecho revelaciones sísmicas que constituyen un patrón de delitos atroces presuntamente cometidos, no solo por Clinton y el DNC, sino también por el FBI, la CIA, el DOJ y el propio Obama. Los delitos son potencialmente tan graves como la traición. 

La presentación de la bomba del 11 de febrero de Durham surge de la acusación del gran jurado de septiembre de 2021 contra Michael Sussman, un abogado que trabajó para la campaña de Clinton en 2016. De este último documento judicial surge la figura de Rodney Joffe.

El ejecutivo tecnológico, a través de dos empresas vinculadas a él, Neustar y UltraDNS, encontró su camino hacia la Oficina Ejecutiva del presidente (EOP) y su tráfico de Internet DNS, así como otras actividades de Internet realizadas desde la Casa Blanca. Teniendo en cuenta que Joffe estuvo involucrado en operaciones probadas de estafa por correo en la década de 1980, es alucinante cómo logró evadir los filtros de seguridad y obtener acceso a información tan privilegiada. 

Clinton y el DNC contrataron al bufete de Sussmann para facilitar la construcción de información negativa sobre Trump. La empresa tecnológica de Joffe fue contratada por Sussmann para la tarea. Según la citada presentación de Durham, Joffe “y sus asociados explotaron este acuerdo minando el tráfico DNS de la EOP”. El objetivo era reunir “información despectiva sobre Donald Trump”.

El gurú de la tecnología no solo tuvo acceso a espiar la Casa Blanca, sino también la sede del republicano en la Torre Trump y el apartamento del 45.º presidente en Central Park West. La moción legal del 11 de febrero implica que la red de espionaje de desinformación conjunta de Sussmann y Joffe comenzó aproximadamente en abril de 2016. La actividad presuntamente ilegal continuó en la presidencia de Trump.  

Entre los frutos del insidioso esquema de construcción de narrativas falsas financiado por Clinton y el DNC (y los donantes del Partido Demócrata indirectamente) estaba la teoría, ahora totalmente desmentida, que conectaba maliciosamente a Trump con un banco ruso, Alfa Bank. 

Esta fábula malintencionada entre Trump y el Alfa Bank fue uno de los factores que fortalecen la narrativa del engaño de Rusia. Sussmann entregó al FBI las alegaciones inventadas de Trump-Alfa Bank en septiembre de 2016, sin revelar que Clinton y el DNC eran sus clientes (una omisión fraudulenta). Además, mientras el abogado de Clinton/DNC desinformaba al FBI, filtraba la información privilegiada (o desinformación) y filtraba la historia retorcida a los medios corporativos. Entre las noticias más citadas sobre la falsa historia de Trump-Alfa Bank, estaba el artículo de Slate del 31 de octubre de 2016.

Tan tortuosamente urdido fue este complot de Clinton/DNC, que inmediatamente después del artículo de Slate, la candidata demócrata de 2016 tuiteó: “Los informáticos han descubierto aparentemente un servidor encubierto que vincula a la Organización Trump con un banco con sede en Rusia”.

El tuit de Clinton implica al actual asesor de Seguridad Nacional de la administración Biden-Harris, Jake Sullivan. Durante su testimonio del 17 de diciembre de 2021 ante las audiencias del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes sobre ese mismo tema, Sullivan afirmó que “no sabía cuál era la naturaleza de ese esfuerzo” o “quién lo estaba financiando.” Las comunicaciones por correo electrónico que han salido a la luz debido al Informe Durham en curso revelan que existe una contradicción entre los hechos y el testimonio jurado de Sullivan ante el Congreso

La presentación de la acusación de Durham del 16 de septiembre de 2016 contra Sussmann, reveló los nombres de los principales operativos del Partido Demócrata, como Marc Elias, el principal litigante responsable de la autoría de los cambios en el voto por correo durante las elecciones de 2020, que provocaron irregularidades masivas en estados clave de voto decisivo, lo que puso en duda la legitimidad de la presidencia de Biden-Harris. También está implicado el director de campaña Robbie Mook. Sullivan era entonces el principal asesor de política exterior de la campaña de Clinton en 2016.   

La épica tarea llevada a cabo por Durham fue facilitada por la desclasificación de documentos relacionados el 6 de octubre de 2020, por parte de Trump. Destacan dos elementos seminales desclasificados que implican al FBI, a la CIA y a Obama. Uno es una nota manuscrita del 28 de julio de 2016, redactada por el ex director de la CIA, John Brennan, que confirma el conocimiento de Obama de la escapada de espionaje presuntamente ilegal de Clinton. La otra es un memorando formal de la CIA del 6 de septiembre de 2016 dirigido a la dirección del FBI en el que se informa de la estratagema de espionaje y desinformación del bando de Clinton para una posible investigación

Fox News obtuvo copias de ambos documentos desclasificados. En las notas manuscritas de Brennan, el exjefe de la CIA habla de “una propuesta de uno de sus asesores de política exterior [de Clinton] para vilipendiar a Donald Trump agitando un escándalo alegando la injerencia del servicio de seguridad ruso.” Brennan añade: “No puede ser utilizado en ningún procedimiento legal —incluyendo las solicitudes de la FISA— sin aprobación previa”

En el memorando dirigido al FBI, Brennan informa de “un plan relacionado con el candidato a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, y con piratas informáticos rusos que obstaculizan las elecciones americanas como medio para distraer a la opinión pública de su uso de un servidor de correo electrónico privado.” El memorándum fue diseñado para desencadenar una investigación. 

Obama, su Departamento de Justicia, la CIA y el FBI sabían lo que estaba pasando. No hicieron absolutamente nada para detener el espionaje de Clinton/DNC a un candidato presidencial y, peor aún, a un presidente legítimamente elegido. Trump nunca fue alertado o advertido. Obama y sus operativos del Estado Profundo (DOJ, CIA, FBI) fueron cómplices en el insidioso complot de Clinton/DNC y en el fomento de la mentira de la colusión con Rusia. 

Los principales medios de comunicación también fueron, no solo cómplices, sino instigadores activos. Todo esto fue diseñado para impedir una victoria de Trump. Sin embargo, una vez que ganó válidamente, fue un golpe no violento de facto diseñado para derrocar a un presidente en funciones. Obama y compañía deberían ser investigados. Si hay justicia, deberían ser declarados culpables de traición. 

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Tomado de http://www.lanuevanacion.com/

LA “POBRE” HILLARY

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Esta señora es tan radiactiva que ni su misma gente la quiere, pero ella no parece darse por enterada.

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Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero

Al leer este título muchos pensaran que he perdido la razón. ¿Cómo sentir lástima por una mujer que ha sido Primera Dama, Senadora, Secretaria de Estado, multimillonaria, madre y abuela? Solamente con uno de esos atributos cualquier persona normal se consideraría dichosa y sería totalmente feliz. Pero Hillary Rodham Clinton no es una persona normal. Esta mujer—tarruda, mentirosa, intrigante, corrupta y vengativa—tampoco presta atención a ninguna de sus verdaderas desgracias. Porque, para ella, su mayor desgracia—según su conducta y sus declaraciones—es no haber podido llegar a la presidencia de los Estados Unidos.

Por aquello de que “a la tercera va la vencida”, después de haber fracasado dos veces en sus aspiraciones a la presidencia, Hillary se prepara ahora para hacerlo por tercera vez. Y, tal como ocurrió en 2016, cuando perdió frente a Donald Trump, Hillary se aferra a su corona y los demócratas no saben qué hacer con ella. Su reciente discurso ante el Partido Demócrata de Nueva York fue el de una candidata que prepara su aspiración a la presidencia.

El periodista William Safire, asesor de presidentes y brillante articulista del rotativo The Washington Post—antes de que el Post contrajera el virus de la izquierda—la consideraba una mujer despreciable. En un ensayo publicado el 8 de enero de 1996, cuando Hillary era primera dama, Safire escribió: "Hillary Clinton es una mentirosa congénita". Y agregó: "Ella tiene el hábito inveterado de mentir y nunca se ha visto obligada a reconocer sus mentiras o las mentiras que ha hecho decir a sus subordinados".

Por mi parte—aunque sé que no me van a escuchar—les doy a los demócratas que quieran mejorar sus probabilidades de tener aunque sea un éxito relativo en las elecciones presidenciales de 2024 el mismo consejo que les di en 2016. El 12 de marzo de 2015 escribí: “Los demócratas tienen, por lo tanto, que tomar una decisión terminante: Hundirse con los Clinton o arrancar la corona de las manos de Hillary. Y eso, tomando en consideración la maldad de esta mujer, no será una tarea fácil”.

La realidad es que las trampas interminables de Hillary Clinton durante la campaña de 2016 pueden ser catalogadas como un “golpe de estado” en cámara lenta. Esa es probablemente la razón por la cual una encuesta de la compañía TechnoMetrica Institute of Policy and Politics (TIPP) arroja el resultado de que el 66 por ciento de los demócratas quieren que Hillary sea investigada sobre cualquier papel en que ella haya participado en la mentira de que Donald Trump conspiró con los rusos. Esta señora es tan radiactiva que ni su misma gente la quiere, pero ella no parece darse por enterada.

Por su parte, el ex congresista republicano Devin Nunes declaró a Newsmax que los delitos descubiertos por el Fiscal Especial John Durham en relación con la campaña presidencial de Hillary Clinton en 2016—se dice que su equipo pagó a una compañía de internet para que penetrara en las computadores de Trump Tower y de la Casa Blanca—“podría resultar en muchos más enjuiciamientos”. Y agregó: “Así que Durham tiene que investigarlo todo. Ya ha procesado a uno de los abogados de los Clinton y otros parecen estar en peligro”

Abundando sobre el tema, el congresista republicano por Ohio, Jim Jordan, afirmó que el informe publicado la semana pasada por John Durham revela que otro abogado de los Clinton, Michael Sussman, trabajó con el experto en computación Rodney Jaffe para crear conexiones entre Trump y los rusos. Los informes de Durham también revelan que Sussman pasó la cuenta de sus honorarios a la campaña de Hillary por su trabajo en las alegaciones del “Russia Bank 1”. La Casa Blanca, por su parte, se ha negado a contestar preguntas sobre las alegaciones de que la Campaña de Clinton en 2016 pagó a una compañía de computación para que se infiltrara en los computadoras de la Casa Blanca después que ya Donald Trump era presidente. Una bajeza que sólo podría esperarse de la Cuba de Castro o la Venezuela de Maduro.

Ahora bien, de lo que no me cabe duda alguna es de que las maquinaciones ilegales de Hillary fueron el detonador de cuatro años de histeria nacional, una nación dividida y peligrosas tensiones con una potencia nuclear como Rusia. Por ejemplo, Clinton contrató al ex espía británico, Christopher Steele, para que compilara información perjudicial a Donald Trump. Los antiguos subordinados y amigos de Hillary sembraron las mentiras del documento de Steele a través del Departamento de Justicia, el FBI y la CIA. Una burocracia politizada y una mujer diabólica no tuvieron escrúpulos en hacerle daño a los Estados Unidos con tal de destruir a un adversario político.

Y todas estas trampas sirvieron de columna vertebral a lo que siempre se ha considerado como un imposible en la nación americana. En este clima de locura colectiva creado por Hillary Clinton, generales retirados se refirieron a Donald Trump como un déspota a la manera de Hitler o Mussolini. Se llegó al extremo de que un exfuncionario del Pentágono formulara un escenario de un golpe militar para destituir al presidente.

De todas maneras, y a pesar del odio que tuvo que enfrentar, Donald Trump logró poner en vigor una lista gigantesca de éxitos: seguridad en las fronteras, independencia energética, empleo total sin inflación, reducción de regulaciones gubernamentales y una política exterior de contención sin intervencionismo. Solamente un hombre de cualidades excepcionales pudo superar tantos obstáculos y tanta maldad. Donald Trump es ese hombre excepcional.

Hillary Clinton ha demostrado ser todo lo contrario. Su mayor éxito ha sido convertirse en una maestra del escándalo. La lista de sus bajezas es capaz de hundir a un transatlántico: la  inversión fraudulenta en acciones futuras de ganado vacuno, los documentos desaparecidos del bufete de Rose en Little Rock, las trampas de Travelgate, la corrupción de Uranio Uno, los correos electrónicos perdidos y el falso informe de Steele.

Pero el esfuerzo fraudulento de sus asociados para penetrar en las comunicaciones ultra secretas de un candidato presidencial y utilizar más tarde esa información ilícita para arruinar la institución casi sagrada de la presidencia pasará a la historia americana como una obra  maestra del engaño.

2-21-22

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sábado, octubre 17, 2020

Twitter censura al ‘New York Post’ tras demostrar la relación del exPresidente Joe Biden con los negocios de su hijo Junter Biden en Ucrania

 GR8 América, Sin Filtros

15 de octubre, 2020

Los emails secretos de Biden

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Tomado de https://okdiario.com/

Twitter censura al ‘New York Post’ tras demostrar la relación de Biden con los negocios de su hijo en Ucrania

Rafa Gqllego

15/10/2020

Twitter ha censurado una información del diario estadounidense The New York Post en la que aparecen emails y documentos de Hunter Biden, hijo del candidato demócrata a la Presidencia de EEUU, Joe Biden, que probarían que el ex vicepresidente durante la administración Obama habría utilizado su cargo para beneficiar a la empresa ucraniana Burisma Holdings, a cuya junta pertenecía su mencionado hijo.

La información publicada por el diario neoyorquino exponía que el hijo del hoy candidato demócrata a la Casa Blanca maniobró para presentar al entonces vicepresidente Joe Biden a un ejecutivo de la ucraniana Burisma, empresa gasística que en ese momento -años 2015 y 2016- estaba siendo investigada por el fiscal general ucraniano, Viktor Shokin. Según el entorno de Trump, Joe Biden habría forzado la destitución del fiscal que investigaba a la empresa de su hijo mediante una llamada telefónica al ex presidente de Ucrania, Petro Poroshenko. Shokin dejó de ser fiscal general en marzo de 2016.

El diario The New York Post publicó este miércoles, tanto en su edición en papel como en la digital, una exclusiva en la que mostraba una colección de correos electrónicos intercambiados entre Hunter Biden y Vadym Pozharskyi, también miembro de la junta de Burisma. Entre estos correos, destaca uno enviado por el ejecutivo ucraniano el 17 de abril de 2015 en el que agradece a Hunter Biden el que le «invite a Washington DC y darme la oportunidad de conocer a tu padre [el vicepresidente Joe Biden] y pasar un tiempo juntos. Es realmente un honor y un placer».

Estos correos dejan en una situación complicada en plena campaña electoral a Joe Biden, que siempre había negado cualquier implicación directa con el trabajo en Ucrania de su hijo. «Nunca traté nada que tuviera que ver con Ucrania, siempre hemos mantenido todo separado», llegó a afirmar Biden recientemente en un debate durante la carrera para la nominación en el Partido Demócrata.

Pues bien, las redes sociales Twitter y, en menor medida, Facebook decidieron frenar la difusión de esta noticia a través de sus redes. Twitter censuró directamente la noticia, eliminándola por completo, mientras que Facebook optó por «reducir» su circulación.

Esta censura de una noticia tan sensible a escasas tres semanas de las elecciones presidenciales en Estados Unidos y de tamaña gravedad para el rival de Donald Trump concentraron la mayor parte de la atención mediática en dicho país, ante este inquietante ataque a la libertad de expresión.

Explicaciones

El senador republicano Ted Cruz, que preside actualmente un subcomité de supervisión y derechos federales, remitió una durísima carta al presidente ejecutivo de Twitter, Jack Dorsey, denunciando que la red social «no sólo está prohibiendo a sus usuarios compartir esta noticia en sus cuentas, sino que prohíbe al propio New York Post colgar su propio contenido».

En su misiva, lanza a Twitter varias preguntas: «Si Twitter no impidió al New York Times compartir su noticia sobre el pago de impuestos del presidente Trump, ¿podría explicar qué principio de neutralidad política explica que esta noticia sea tratada de forma diferente? ¿Ha restringido Twitter alguna noticia publicada por algún gran medio sobre Donald Trump? ¿Ha estado Twitter o alguno de los empleados que hayan decidido censurar esta noticia en contacto de cualquier modo con la campaña de Biden y [su candidata a vicepresidenta] Harris o con algún miembro de su equipo en relación con esta noticia?».

Por su parte, otro senador republicano, Josh Hawley, ha pedido a la Comisión de Elecciones Federales -FEC, el equivalente a la Junta Electoral Central en España- que investigue a Facebook y Twitter «por posibles contribuciones ilegales en especie» a la campaña de Biden, solicitando «medidas correctivas para evitar una mayor interferencia en las elecciones presidenciales de 2020».

Justificar la censura

Ante el revuelo causado por esta censura, pasadas las 2 de la mañana en horario español, las ocho de la tarde en Washington DC y Nueva York, desde Twitter daba por fin de forma oficial una respuesta, tratando de justificar su censura.

El presidente ejecutivo de la red social, Jack Dorsey, concedía que la política de comunicación había sido «inaceptable», pero hasta ahí llegaba su acto de contrición. El ‘pope’ del llamado ‘microblogging’ se explicaba aduciendo que «nuestras acciones en relación al artículo del New York Post no fueron genial, y bloquear la URL para compartir el artículo mediante tuits o mensajes directos con cero contexto sobre el por qué de nuestro bloqueo es inaceptable». Dejaba, a continuación, que se encargase de la argumentación la cuenta perteneciente al departamento de seguridad de Twitter.

Ésta aseguraba que «queremos aportar una aclaración muy necesaria sobre las acciones que hemos tomado con respecto al New York Post», justificando a continuación la censura. Y, de forma acaso sorprendente, la primera y gran razón esgrimida se refería a que en las imágenes que aparecían en el artículo «se incluye información personal y privada como direcciones de correo electrónico y números de teléfono que violan nuestras reglas».

Sólo a continuación se referían al argumento con el que desde las filas demócratas se había atacado la noticia a lo largo del día, que es el del origen de la información.

La información divulgada por el New York Post se basa en correos electrónicos recuperados de un ordenador que supuestamente habría pertenecido a Hunter Biden y que fue llevado a reparar a un servicio técnico en el estado de Delaware, y que nunca habría sido recogido. Esta información habría llegado al ex alcalde de Nueva York -y abogado de Donald Trump- Rudy Giuliani, quien habría entregado una copia al rotativo neoyorquino.

Según la argumentación ofrecida por Twitter para justificar su censura, «los materiales incluidos en la noticia violan nuestra Política de Materiales Hackeados», de nuevo especificando que «nuestra política se refiere a enlaces o imágenes de material hackeado en sí mismas, no a noticias sobre este tipo de materiales».

El New York Post denunció que Twitter no sólo bloqueó el acceso a sus noticias sobre los correos entre el hijo de Joe Biden y la empresa ucraniana para la que trabajaba, sino que llegó a mostrar a los usuarios que trataban de acceder a la noticia original una alerta advirtiendo que la página de su periódico podría ser «no segura».

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Tomado de https://www.usatoday.com/

FBI probing whether emails in New York Post story about Hunter Biden are tied to Russian disinformation

By Kevin Johnson

October 16, 2020

WASHINGTON – Federal authorities are investigating whether a Russian influence operation was behind the disclosure of emails purporting to document the Ukrainian and Chinese business dealings of Hunter Biden, the son of Democratic nominee Joe Biden, a person briefed on the matter said Friday.

The FBI's examination is tied to the New York Post's reporting this week on the contents of a computer hard drive it obtained from President Donald Trump's personal lawyer, Rudy Giuliani.

According to newspaper's account, the computer data had been provided to Giuliani by the owner of a Delaware computer repair shop where a laptop had been left for service last year but was never claimed by the customer.

The FBI's review comes after U.S. intelligence officials warned last month that Russia has been working to denigrate Joe Biden in advance of next month's presidential election.

Robert Cosello, an attorney representing Giuiliani, said he was not aware of an FBI inquiry.

Representatives of the New York Post, meanwhile, did not respond to requests for comment Friday night.

FBI officials declined to confirm or deny the existence of the inquiry.

The person briefed on the matter, who is not authorized to comment publicly, confirmed the FBI's involvement but did not elaborate on the scope of the bureau's review. The development comes just weeks before the 2020 election, and as Trump has pressed the Justice Department to punish Biden and other Obama administration officials for its pursuit of an investigation into Russia's interference in the 2016 election.

The authenticity of the emails remained unclear as of Friday, including whether they were hacked or possibly forged or both.

Giuliani did not respond to requests for comment.

The FBI's involvement was first reported by NBC News.

Contributing: Associated Press


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lunes, mayo 18, 2020

Obamagate: historia de un golpe de estado fallido. Charles Gave: el Obamagate es un caso mucho más grave que el de Watergate, ya que se trata de una tentativa de golpe de estado preparado por un grupo criminal que ha tomado el control de las instituciones en Estados Unidos,


Obamagate: historia de un golpe de estado fallido

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El economista y analista financiero francés Charles Gave, considera que el Obamagate es un caso mucho más grave que el de Watergate, ya que se trata de una tentativa de golpe de estado preparado por un grupo criminal que ha tomado el control de las instituciones en Estados Unidos, apoyado en medios de prensa afines cuyo objetivo era (y es) el de desbancar al ganador de las elecciones, Donald Trump.
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(Todas las  imágenes fueron añadidas por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Por Charles Gave
18 mayo, 2020

Noviembre de 2016, Donald Trump es elegido presidente de los Estados Unidos contra todos los pronósticos. Antes de las elecciones se produjeron muchos intentos de desestabilizar su campaña (Carter-Page, Papadopoulos, Malafort, etc.), de los que no hablaré, debido a la falta de espacio. De hecho, me voy a centrar casi exclusivamente en el caso del general Flynn, ya que me parece obvio que iba a ser abatido ya que, probablemente ninguno como él estaba al tanto de todo.

Antes de presentar los hechos y solo los hechos, primero debo, como en una obra de teatro, enumerar los actores principales y las funciones que desempeñaron.

Todos conocen a Obama y Trump, pero en este caso, los personajes secundarios son igual de interesantes y comenzaré con la constelación de quienes rodearon a Obama.

Aquí está la lista, con sus funciones. Jo Biden, vicepresidente de los EE. UU. Y candidato en 2020 contra Trump. Loretta Lynch, Ministra de Justicia, secundada en sus funciones por Sally Yates, la número dos del mismo ministerio (DOJ) que tiene control sobre el FBI, la policía federal de EE. UU., cuyo jefe en aquel momento era James Comey. La asesora de seguridad nacional era Susan Rice, mientras que el jefe de la CIA era John Brennan y el jefe de las organizaciones de seguridad James Clapper.

Detengámonos en el general Michael T. Flynn. Demócrata, criado en una familia del mismo tenor, gran soldado chapado a la antigua, especialista en inteligencia y acción psicológica, teniente general; o sea con tres estrellas en la charretera, fue nombrado jefe de los servicios de inteligencia del ejército en julio de 2012 por el presidente Obama, cargo al que renunciará en abril de 2014, disgustado por el discurso gubernamental sobre los peligros del Islam militante, así como su aparente indiferencia hacia el poderío ruso.

(Michael T. Flynn)

Se une a la campaña de Trump y tras la elección presidencial es nombrado a puesto de Asesor de Seguridad Nacional. El hombre que susurra al oído del presidente sobre todos los asuntos relacionados con la defensa y la seguridad de Estados Unidos. Huelga decir que, como jefe del servicio de inteligencia militar, debía saber dónde estaban escondidas todas las cacerolas de Libia (Benghazi), Ucrania, Oriente Medio, Siria. Incluyendo la financiación del Estado Islámico por Hilary Clinton para derribar a Assad y va tú a saber en cuántos asuntos más. Era, por lo tanto, el hombre que debía desaparecer de la escena, dado que sus revelaciones podrían haber puesto en peligro todo el aparato del Partido Demócrata y haber llevado a varios de sus líderes al banquillo por corrupción (véase el hijo de Jo Biden en Ucrania y China).

Que fueran a por él no era más que una cuestión de tiempo y es así cómo sucedió.

Comencemos con la versión oficial.

En diciembre de 2016, el Partido Demócrata en los EE. UU. Denuncia que su servidor central ha sido «pirateado» e informa que los culpables son los servicios secretos rusos, que luego transmitieron la información publicada por Wikileaks; todo esto se presenta como una prueba tendiente a demostrar que los rusos buscaban elegir a Donald Trump. Todas estas afirmaciones se hacen públicas sin que el FBI haya tenido acceso a esta máquina para verificar las acusaciones de los demócratas, lo cual es … increíble y sin precedentes.

El 12 de enero de 2017, después de la elección de Trump, Ignatius, un reportero del Washington Post, publicó un artículo extremadamente comprometedor sobre el futuro presidente Trump, quien, durante una visita previa a Rusia, se habría dejado llevar por algunas fantasías sexuales en Moscú. El mensaje estaba claro. Putin poseía suficiente información sobre Trump como para obligar al nuevo presidente de los Estados Unidos a hacer lo que se le antojase.

El 24 de enero, el general Flynn, que asumió el cargo en la Casa Blanca el 20 de enero anterior, recibe una llamada telefónica del número tres del FBI Peter Stzrock para preguntarle si él y uno de sus colegas podrían reunirse para conocerse personalmente, lo que el general acepta. Llegan los dos compadres y le hacen algunas preguntas sobre una llamada telefónica que le hizo al embajador ruso (por supuesto, la conversación había sido grabada y el personal del FBI tenía las minutas); durante la misma Flynn había transmitido al embajador la intención de Trump de mejorar las relaciones entre los dos países. Asombrado general dice que no recuerda muy bien, se niega a responder preguntas del FBI, y todos separan como buenos amigos. A los pocos días, sorpresivamente, el FBI acusa al general de haberse negado a responder a las preguntas que se le hicieron. El pobre hombre se ve obligado a renunciar, es llevado a los tribunales, para pagar su defensa se ve obligado a vender su propia casa. Termina declarándose culpable de un crimen que no cometió ante el temor de que el FBI ataque a su familia, concretamente a su hijo.

A estas alturas el caso de Trump parecía visto para sentencia. Un servidor del Partido demócrata pirateado por los rusos para facilitar su elección, un expediente salaz que sugería la posibilidad de que Trump fuera víctima de chantaje por parte de Moscú y un asesor presidencial que envía señales de apaciguamiento a Rusia antes de estar en el poder en Washington. Se ha dicho misa: Trump era un agente al servicio de Rusia.

Visto lo visto, los demócratas piden una comisión de investigación contra Trump. El Ministro de Justicia en ese momento, elegido por Trump, el Sr. Session, un ex senador del sur que había tomado una copa con el embajador ruso un año antes, y del que ya nadie sabrá si se comportó como un idiota, un traidor o ambos al mismo tiempo, se retira del caso y lo confía al número dos del Departamento de Justicia de la época, un Sr. Rosenstein, un hombre de estado profundo por más señas, que ni tardo no perezoso puso en marcha los mecanismos legales que conducirían a la creación de la comisión de investigación «Muller», por el apellido del ex jefe del FBI y gran amigo de Comey, la misma estaba formada solo por juristas del partido demócrata. Esta comisión envenenará la vida de Trump durante dos años, antes de concluir en 2020 que no se había encontrado nada y que las acusaciones eran infundadas, algo que todos ellos sabían desde el principio.

Primer contratiempo para los demócratas. Pero esto es sólo el comienzo, porque entretanto, el general Flynn había cambiado de abogado quería meterlo en la cárcel durante seis meses a pesar de su «confesión». Realmente preocupado se despide del conocido bufete de abogados que tan mal lo había asesorado hasta la fecha y se pone entre las manos una asombrosa mujer, Sydney Powell. La jurista hace correctamente su trabajo y comienza a desenredar la madeja descubriendo todo el pastel.

A continuación, detallaré la cronología de los hechos tal y como se produjeron.



  1. Descubre que el FBI había puesto al general Flynn bajo vigilancia y escuchas telefónicas tan pronto como se unió a la campaña de Trump en marzo de 2016, lo cual era estrictamente ilegal. También descubre que el FBI, después de nueve meses de escuchar sus conversaciones, concluyó el 4 de enero de 2017 que no se podía culpar al general y que el caso tenía que cerrarse, algo a lo que Peter Stzrock se niega por orden directa de Comey, por lo que el general permanece bajo vigilancia.
  2. Descubre que el 5 de enero, Obama le pide a Comey que no revele a Trump que el general está bajo vigilancia, pretextando de que no estaba seguro si Trump era o no un agente ruso; lo que Comey acepta, cuando ni él ni tampoco Obama tenían la más mínima evidencia de la culpabilidad de Trump o del propio Flynn. De hecho, Comey continuará obedeciendo a Obama y traicionando a Trump, prevaricando que es gerundio, hasta que Trump lo despide.
  3. Descubre que el mismo 5 de enero de 2017, tuvo lugar una reunión en la Casa Blanca donde Obama, Biden, Clapper, Susan Rice, Sally Yates, Brennan, Comey están presentes. Al final de la reunión todos deciden tomar una decisión trascendental: hacer lo imposible para derribar a Flynn. ¿Quién da la orden de tenderle una trampa? Eso está por saberse. Lo que sí está claro es que el plan ya estaba montado el 24 de enero, fecha de la reunión con Flynn. La abogada tuvo acceso a las notas escritas a mano del agente que acompañó a Stzrock durante la visita. El mismo se interrogaba sobre los objetivos de la reunión, a saber: a) conseguir evidencia para despedirlo, b) meterlo en la cárcel o c) desacreditar a la administración Trump. La orden de citar a Flynn bajo un falso pretexto venía de Comey, quien se jactó de ello en una reunión pública en la que se registraron sus comentarios. Fue precisamente durante esta visita que estos dos mafiosos tendieron una trampa al general, creando un delito (negativa a responder preguntas del FBI), cuando en realidad el general había acudido de buena fe a una reunión entre servidores del Estado. Por ejemplo, no le leyeron sus derechos (Miranda), ni tampoco le informaron que podía ser asistido por un abogado. Más aun, es perfectamente legal mentirle al FBI si los investigadores carecen de orden judicial, como era el caso. En realidad, James Comey parecía estar siguiendo la célebre frase de Beria a Stalin: «Desígneme al criminal, yo me encargo de encontrar las pruebas”.
  4. Descubre que James Comey había mostrado el expediente ilegal el 6 de enero de 2017, el día después de la reunión con Obama en la Casa Blanca a Trump y a Flynn sabiendo que era falso de cabo a rabo (lo que demuestran las notas internas del FBI) y que el expediente había sido montado por un agente secreto inglés destacado en Rusia. El hombre recibió la mitad de su salario durante años del Congreso Nacional Democrático (DNC) y la otra mitad la pagaron los fondos de campaña de Hillary Clinton. Todo esto era conocido por Comey, quien sabía perfectamente que la ley electoral estadounidense prohíbe el empleo de extranjeros durante una campaña, algo que hicieron el DNC y Hillary Clinton en este caso.
  5. Por otras fuentes, nos enteramos de que Comey, Clapper, Brennan & Co solicitaron las escuchas telefónicas de una gran parte de los equipos de Donald Trump antes y después del 20 de enero, utilizando este registro falso como justificación. Algo que hicieron a sabiendas de que era falso y sin notificar (por supuesto) a los jueces que emitieron los permisos, lo cual es un delito punible con cadena perpetua.
  6. La Cámara de Representantes, dirigida por el Sr. Schiff, un fanático anti Trump, audicionó varias veces a todas estas personas, Comey, Brennan, Claper, Sally Yates, Susan Rice; cuyas declaraciones asegurando que habían visto, con sus propios ojos visto la evidencia de la culpa de Trump, eran retransmitidas durante todo el día por las cadenas de televisión NBC, CBS, CNN, también escribieron artículos para medios de prensa afines como el Washington Post o New York Times, etc. Las actas oficiales de estas audiencias acaban de ser publicadas por Richard Grenelle, el alto funcionario a cargo de la preservación de este tipo de archivos para gran furia del Sr. Schiff, los demócratas y los medios de comunicación incriminados, ya que en realidad ninguna de estas personas dijo a la comisión haber visto alguna evidencia de la culpabilidad de Trump, porque estaban bajo juramento y corrían el riesgo de terminar en prisión por perjurio. Lo que no les impidió asegurar lo contrario tan pronto como salieron. Sin embargo, lo más sorprendente es que los republicanos presentes en estas audiencias no hayan filtrado la verdad a la prensa amiga. De lo cual deduzco que Trump no solo tiene amigos en el partido republicano, y que el Estado profundo también lo tiene bajo su yugo (el senador Graham me viene a la mente, no sé por qué).
  7. En estas audiencias, y bajo juramento, el jefe de CrowdStrike, la empresa que manejaba la computadora supuestamente pirateada del Partido Demócrata, dijo que no tenía evidencia de que la computadora fuera atacada, y mucho menos por el Rusos. Por lo tanto, es probable que esto también sea mentira. Si esto es así, ¿por qué Julien Assange sigue en prisión en Gran Bretaña por haber sido cómplice del robo en la computadora DNC, que probablemente nunca tuvo lugar? ¿Y todo a petición del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, una guarida de ladrones? Assange debe ser liberado de inmediato.
  8. Acabamos de enterarnos, el viernes pasado, de que Jo Biden había solicitado y obtenido las escuchas telefónicas, no de los enemigos de los EE. UU., sino de sus adversarios políticos, lo cual es otro crimen. Lo mismo para Sally Yates, Susan Rice, Clapper Brennan, quienes, concretamente, al final del segundo mandato de Obama, estaban desesperados por saber los planes de campaña de Trump. Todas estas escuchas eran ilegales. El senador republicano Rand Paul va a convocarlos a todos próximamente para responder a sus preguntas bajo juramento, incluido el Sr. Biden, quien no parece tener un gran respeto por la Ley y tendrá que venir a explicarse antes de las elecciones en el Senado y ante los republicanos. En mi opinión, la carrera de Biden se detendrá abruptamente, y puede que hasta tenga que pasar una temporada en la cárcel acompañado por sus camaradas del partido. A partir de ahí ¿quién será el candidato demócrata y cómo será nominado? Es la pregunta que me hago.
  9. Y finalmente, la guinda del pastel. El Departamento de Justicia, ha pedido de Sidney Powell que retire todos los cargos contra el general Flynn, lo que no impide que el juez Sullivan, gran amigo de Eric Holder, el ex ministro de justicia de Obama durante años, persista en juzgarlo por un perjurio que nunca cometió. Este debe ser el primer caso en la historia de Estados Unidos en el que la fiscalía asegura que el acusado es completamente inocente y que ha sido, además, víctima de un escarnizamiento judicial; pero que aun así el juez tenga la intención de seguir adelante con la causa. En mi opinión, la Corte Suprema tendrá que intervenir.
Me detengo aquí no por falta de material, podría escribir el doble de lo que ya he escrito, pero he llegado al punto en que no queda nada más por demostrar vistas las abrumadoras evidencias expuestas anteriormente. Agreguemos para terminar que ahora que Flynn ha sido liberado, podrá contarlo todo.

En resumen

Este caso es mucho más grave que el Watergate, donde Nixon había tratado torpemente de cubrir a unos inútiles que habían intentado robar las instalaciones del DNC sin que se lo ordenaran. Esto se trata de un intento de golpe de estado, cuidadosamente preparado por un grupo criminal, que había tomado el control de los servicios secretos, el FBI y el Ministerio de Justicia antes del cambio de gobierno, unidos todos con un único objetivo: deshacerse de un hombre que había ganado legalmente las elecciones.

La operación fue cubierta insistentemente por los medios oficiales (CNN, NBC, CBS. NYT, Washington Post) que, por el momento, se niegan a tratar este caso que, es probablemente el mayor escándalo político en la historia de los Estados Unidos. Solo Fox y Breitbart lucharon para apoyar al presidente electo a pesar de los anatemas de los bien pensantes.

A mi parecer, creo que después del Watergate, todos los periodistas (de izquierda) del mundo se han creído que su papel es el de derribar los regímenes “de derecha”; ya que las derechas son malas por definición, todos los medios, incluyendo los criminales están justificados. Actualmente, muchos periodistas creen que destruir a la derecha, justifica todos los medios sin caer en cuenta que es así es como desaparece el estado de derecho.

Y como de costumbre, esta ideología también llegó a Francia años más tarde, lo que significa que padecemos la misma enfermedad. El objetivo de muchos periodistas franceses hoy es pura y simplemente el de destruir a las personas que creen en las ideas de derecha, evitando que se expresen públicamente como sea. Conclusión: ¿Cómo se reconoce hoy los periodistas de izquierda? Sencillo: en que todos están a favor de la censura…

Por lo tanto, estos delincuentes y sus cómplices en los medios de comunicación deben ser llevados a juicio y podrirse en la cárcel por mucho tiempo. Confío en los señores Barr (el nuevo Ministro de Justicia, que me recuerda a un sabueso Droopy basset) y Durham (el fiscal especial elegido por el Sr. Barr, que se me antoja a un hurón) para completar sus investigaciones antes de las próximas elecciones presidenciales; pues si Trump fuera derrotado, todo lo ocurrido quedará impune. El verano será candente, incluso abrasador en Washington y durará hasta principios de noviembre, fecha de las elecciones presidenciales.

Lo último que quiero decir es que el presidente Trump ha demostrado una fuerza increíble y una resistencia asombrosa a lo largo de todo este período. Cualquier otra persona habría salido derrotada o perdido la cordura, lo que me parece admirable. Si es reelegido, no tengo dudas de que los Clinton, y en particular la Sra. Clinton, serán encarcelados junto con el resto de los demás delincuentes que han tratado de fomentar un golpe de estado en los Estados Unidos. Queda la pregunta de qué pasará con Obama, el principal conspirador. ¿Quizás Trump lo perdone por respeto a la institución presidencial? Esto sería un golpe fatal para la inmensa vanidad de ese tartufo santurrón.

Si lo ocurrido se traduce en condenas judiciales, entonces la atmósfera en el mundo volverá a ser respirable y el peligro de guerra retrocederá en todas partes, ya que el estado profundo estadounidense habrá sido destruido. Recordemos que esta fue la primera promesa electoral del presidente Trump. ¡Esperemos que ocurra lo mismo en Francia!

Fuente: Instituto de Libertades

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martes, febrero 18, 2020

Alan Dershowitz, relevante Profesor de Leyes de la Universidad de Harvard, expresó que el entonces Presidente Barack Obama le pidió investigar a alguien (presumiblemente Donald Trump) a pedido del globalista y bimillonario George Soros

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Para leer en español  el artículo. pueden usar la barra del Google Translate 
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Dershowitz: 'Obama personally asked the FBI to investigate somebody on behalf of George Soros'

By Gregg Re
Fox News
February 17, 2020

Harvard Law Professor Alan Dershowitz said Sunday he has proof that former President Barack Obama   "personally asked" the FBI to investigate someone "on behalf of George Soros," the liberal billionaire megadonor. 

Dershowitz's claim came soon after Attorney General Bill Barr openly asked President Trump to stop tweeting about ongoing Justice Department matters, saying it made it "impossible" to do his job. Barr, who also maintained that Trump never personally intervened in a criminal matter despite Democrats' allegations, was hit last week by a letter from former DOJ officials organized by a leftwing group demanding his resignation.

"There was a lot of White House control of the Justice Department during the Kennedy administration and I don't think we saw very many liberal professors arguing against that," Dershowitz said in an interview with Breitbart News that aired Sunday on SiriusXM. "I have some information as well about the Obama administration – which will be disclosed in a lawsuit at some point, but I'm not prepared to disclose it now – about how President Obama personally asked the FBI to investigate somebody on behalf of George Soros, who was a close ally of his." He did not say specifically who the target might have been.



Dershowitz added: "We've seen this kind of White House influence on the Justice Department virtually in every Justice Department. The difference: This president is much more overt about it, he tweets about it. President Obama whispered to the Justice Department about it. And, I don't think these 1,000 former Justice Department officials  would pass the shoe-on-the-other-foot test. Maybe some of them would, but a good many of them wouldn't."

Constitutionally, Dershowitz said, the president "could make a decision to really control the Justice Department" and decide specifically whom to prosecute and not to prosecute. The former member of Trump's impeachment defense team clarified, however, that it wouldn't be a good move.

"He shouldn't do it; it hasn't been done since Thomas Jefferson," Dershowitz said. "Thomas Jefferson did do it. We've seen this throughout our history."

Pressed on the claim that Obama pressed for an FBI probe, Dershowitz responded: "That's going to come out in a lawsuit in the near future, yeah. That is not unusual. People whisper to presidents all the time; presidents whisper to the Justice Department all the time. It's very common; it's wrong, whoever does it -- but it's common, and we shouldn't think it's unique to any particular president. I have in my possession the actual 302 [witness report] form which documents this issue and it will at the right time come out, but I'm not free to disclose it now because it's a case that's not yet been filed."

Many Democrats, meanwhile, have floated the idea  of impeaching Barr, charging that the Justice Department has become too politicized. Highlighting that line of argument, The Washington Post ran an op-ed slamming Barr for acting as Trump's "wingman" -- even though former Attorney General Eric Holder explicitly identified himself as Obama's "wingman." 

And, conservative commentator and Fox News contributor Mollie Hemingway pointed to a 2016 article in The Wall Street Journal , which reported that the Obama DOJ had overruled prosecutors' efforts to pursue criminal charges against HSBC Holdings PLC. Then-Attorney General Eric Holder reportedly misled Congress about the matter, saying there was an issue with evidence, when in fact the Obama administration was worried about the global economic consequences of prosecuting the bank.
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Gregg Re is a lawyer and editor based in Los Angeles. Follow him on Twitter @gregg_re or email him at gregory.re@foxnews.com.

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lunes, julio 30, 2018

¿Y la investigación sobre la supuesta “Collusion” o confabulación de Donald Trump con los rusos pa’cuándo termina?. Arnaldo M. Fernández: el resultado se conocía de antemano: los rusos meten cabeza en la política estadounidense, tal como EEUU mete cabeza en la política de quien le venga en ganas

¿Y la “Collusion” pa’cuándo?

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Unas acusaciones superfluas, porque el resultado se conocía de antemano: los rusos meten cabeza en la política estadounidense, tal como EEUU mete cabeza en la política de quien le venga en ganas
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Por Arnaldo M. Fernández
Broward
30/07/2018

Al filo de la cumbre Trump-Putin en Helsinki, un gran jurado federal acusó a 12 oficiales de la inteligencia militar rusa (GRU) de conspirar para hackear computadoras de personas como el director de la campaña de Hilaria Clinton, John Podesta, y entidades como el Comité Nacional Demócrata (DNC).

Por ningún lado afloró que Trump o algún campañero suyo —ni siquiera algún ciudadano americano— hubiera entrado en colusión con los rusos, pero la mediocridad mediática entró hace rato en colisión con el sentido común para mezclar la interferencia de los rusos en la política estadounidense —que va para un siglo de historia— con la ilegitimidad de la presidencia de Trump por colusión con los mismos rusos.

La resistencia —esto es: quienes se resisten a creer que un outsider pudo llevarse en la golilla del Colegio Electoral al clan Clinton— querían que Trump se plantara bonito en Helsinki y se fajara con Putin por la interferencia rusa, como si fuera tan estúpido para soslayar que, a continuación en casa, el brazo mediático de la resistencia daría más taller todavía a la colusión incluso con la cizaña consabida de que el procurador especial Bob Mueller estaría dejando a Trump para último.

Peste en el guayabal

Mueller y su equipazo andan ya por unos $20 millones gastados en acusar a más de 30 personas de casi 200 delitos, sin dar indicio alguno de la pregonada colusión. Y tal como su acusación anterior contra 3 entidades y 13 personas rusas, esta versión 2.0 se enfila contra 12 GRUeros incapturables.

Ambas acusaciones son superfluas, porque el resultado se conocía de antemano: los rusos meten cabeza en la política estadounidense, tal como USA mete cabeza en la política de quien le venga en ganas. A sabiendas de que no podrá arrestar a ningún GRUero, Mueller queda como si estuviera haciendo algo bueno, pero también a buen recaudo de que sus pruebas pasen por el tamiz de la defensa en juicio criminal ante juez imparcial.

Todavía flota el mal olor de la acusación 1.0, que incluyó a Concord Managment and Consulting. Sorpresivamente, esta entidad rusa compareció ante tribunal americano y su abogado defensor pidió, como Dios manda, el acceso a las pruebas. El pánico cundió en el equipazo de Mueller, que hasta hoy ni presenta las pruebas ni da curso al juicio. Eso equivale a que quienes acusan a alguien de asesinato no quieran llevarlo a los tribunales a pesar de que se entregó.

La agitprop anti-Trump disfrazada de periodismo naufragó otra vez en el maelstrom de la acusación 2.0 y se agarró a una tablita: la coincidencia. Para burlarse de la negligencia criminal de Hilaria Clinton, Trump soltó el 27 de julio de 2016 durante conferencia de prensa en Doral (FL): “Russia, if you’re listening, I hope you’re able to find the 30,000 emails that are missing”. Y como la acusación 2.0 alega: “For example, on or about July 27, 2016” los hackers rusos intentaron “for the first time” piratear un dominio gestionado por tercero y usado por personal de la oficina de Hilaria Clinton, The New York Times vino que se mataba el pasado viernes 13 con que “Trump Invited the Russians to Hack Clinton. Were They Listening?”.

(Donald Trump y Robert Mueller)

Aparte de que la propia acusación 2.0 precisa que los hackers venían trajinando desde “at least March 2016” y siguieron la rima “throughout the summer of 2016”, la coincidencia misma exonera a Trump: nadie en colusión da instrucciones a sus confabulados por TV. TNYT quiere meternos la guayaba que los hackers rusos eran una Brigada de Respuesta Rápida trumpista y pasa por alto el imperativo profesional de advertir que Trump no se refería a los emails de Hilaria en campaña, sino borrados del servidor personal que ella había usado como Secretaria de Estado (2009-13) en contra de las reglas de seguridad informática gubernamental [1].

Cabría precisar que Trump ni siquiera sabía de qué estaba hablando. El 5 de diciembre de 2014, la banda de Hilaria entregó al Departamento de Estado más de 30 mil correos oficiales y retuvo casi 32 mil como personales. Ese mismo día Cheryl Mills, asistente de Hilaria, dio luz verde a la compañía admnistradora del servidor, Platte River Networks, para irlos borrando. Hacia el 31 de marzo de 2015, un tal Paul Combetta había pasado por la chágara del software BleachBit todos los emails retenidos. Así que, incluso antes de que Trump anunciara su candidadura, ya no se podían hackear.

Sombras Putinescas

Tal como Putin manda a liquidar adversarios con veneno, el aparato estatal saliente de Obama y los politiqueros demócatras y repúblicanos anti-Trump envenenan la opinión pública con ánimo de liquidar al presidente electo. Tras la Cumbre de Helsinki, la increíble superchería de que Trump ganó porque entró en colusión se exacerba con que traicionó a USA por no atacar a Putin, como si Obama o Bushito hubieran sido tan guapos tras la anexión de Crimea y la guerra en Georgia, respectivamente. Para ayudar a Ucrania, Obama envió sólo frazadas y Trump, cohetes antitanques [2].

Trump no cerró filas con la comunidad de inteligencia sobre la injerencia rusa en las elecciones, pero esa comunidad está formada por 16 agencias y el dictamen tentativo sobre la injerencia se rindió por analistas de sólo tres —CIA, FBI y NSA, bajo la dirección del jefe de la CIA John Brennan— y se publicó por la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI).

Resulta que tanto este director, James Clapper, como aquel Brennan han mentido descaradamente ante el Congreso y ahora se desfogan no sólo en la intromisión rusa, sino también en la colusión de Trump. A su vez, el entonces director de NSA, Michael Hayden, anda diciendo por ahí que Trump procede como los nazis con los niños de inmigrantes ilegales, como si en los campos de concentración se hubiera dormido con aire acondicionado e ingerido tres comidas calientes al día.

Trump lleva mucha razón en no confiar ni Brennan ni Clapper ni Hayden, tal y como llevó mucha al despedir al FBIoso de la comparsa, Jim Comey. Ni qué decir de que también mucha al increpar a Mueller con que estás perdiendo el tiempo / pensando, pensado; / por lo que más tú quieras, / hasta cuándo, hasta cuándo.

Tergiversar la admiración de Trump por Putin en colusión, así como su replanteo de la política exterior de USA hacia Rusia en traición, ha engendrado uno de los culebrones más estúpidos de la civilización del espectáculo en USA, que incluye episodios como el editor en jefe de Politico, Blake Hounshellen, largando que la colusión de Trump con Putin está probada por el lenguaje corporal. Nada más que de verlos se sabe y allá va la Pelosi para rematar con Putin tiene chantajeado a Trump con trapos sucios guardados.

(Menos la imagen del encabezado,  las demás fueronañadidads por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Al cabo los americanos no votaron por Trump bajo influencia rusa en 2016 ni tampoco van a hacerlo en 2020. Así como el hackeo políticamente motivado del GRU ruso no podía ni pudo alterar la elección presidencial, la investigación políticamente motivada del Deep State americano no podrá anulará la elección del Trump. Por ironía deliciosa, esta investigación partió de un dossier repleto de mentiras aportadas por… ¡fuentes rusas! Además del FBI y la CIA, hasta senadores como Harry Reid (D/Nevada) y John McCain (R/Arizona) aceptaron aquel paquetón, pero no tanto porque el mensajero era un seguroso británico, Christopher Steele, sino más bien porque su dossier opacaba la mala imagen del clan Clinton magnificándola en Trump.

Si Bill había salido mal parado con Lewinsky, eso no importa: Trump pagó a prostitutas rusas para que mearan sobre una cama que Obama había usado de visita en Moscú; si Hilaria fracasó estrepitosamente apretando el botón rojo de reinicio con Rusia, tampoco importa: Putin teme a Hilaria y chantajea a Trump; si Bill se embolsó medio millón por largar un discurso en Moscú, poco antes de que parte del uranio de USA pasara al control de intereses rusos, eso no es nada: Trump tiene larga historia de dependencia y sumisión a Putin. Ya se deslizó incluso que Trump podría ser un asset de la KGB desde 1987. Y así, hasta la colusión del DNC con Hilaria —para amañar las primarias demócratas contra Bernie “El Loco”— resulta una bicoca: Trump entró en colusión con Putin para amañar las mismísimas elecciones presidenciales. Thanks, Steele.

Coda

El 5 de julio de 2016, el agente del FBI Michael Gaeta se reunió en Londres con Steele, quien había largado ya — el 20 de junio— el primero de sus 17 informes que formaron el dossier sobre Trump y Rusia encargado por Hilaria y del DNC sonando la contadora a través de Marc Elias, abogado de la campaña Clinton, quien a través de su bufete Perkins Coie contrató a la firma Fusion GPS, que a su vez contrató a Steele.

El dossier Steele sirvió para tupir a un juez especial y ensalchichar a Carter Page, campañero de tercera de Trump, con la Ley de Vigilancia de la Inteligencia Extranjera (FISA). Así, la investigación de oposición de la campaña electoral de Hilaria contra Trump pasó a ser investigación de contrainteligencia del aparato estatal de Obama contra Trump y su campaña. Sólo que ni Page ni nadie ha sido acusado en virtud de tal o más cual colusión con los rusos.

Nota

[1] El 10 de abril de 2016, Obama tiró en FOX News Sunday el salvavidas de que Hilaria había mostrado “carelessness in terms of managing emails”, pero jamás “intentionally put America in any kind of jeopardy”. La intención no viene al cuento cuando se maneja imprudentemente información clasificada, tal y como no viene al cuento al manejar un vehículo. Un chofer extremadamente descuidado carga con la culpa criminal de arrollar a un peatón, tal y como Hilaria es culpable de arrollar las reglas federales de seguridad informática. Y no fue por equivocación, sino con pleno conocimiento. Como Secretaria de Estado disponía de tres redes de correos electrónicos [no clasificados, clasificados confidenciales o secretos, y clasificados muy secretos] con discos duros bien diferentes y separados. Por la red de no clasificados tiró 110 correos con info clasificada, entre ellos 65 secretos y 22 muy secretos. A tal efecto tuvo que descargar los documentos de una u otra red de clasificados en algún dispositivo de memoria para subirlos a la red de no clasificados. Por eso el FBIoso Comey salió por televisión el 5 de julio de 2016 para volver a tirar el mismo salvavidas de Obama, pero con esta advertencia: “To be clear, this is not to suggest that in similar circumstances, a person who engaged in this activity would face no consequences”. Traducción funcional: Para estar claro, Hilaria Clinton es Hilaria Clinton y cualquier hijo de vecino que haga lo mismo será encausado e irá a la cárcel o pagará una multa.

[2] Además de prestar ayuda militar en serio a Ucrania, la administración Trump viene aplicando sanciones contra personas —incluso un yerno de Putin: Kirill Shamalov— y entidades rusas por diversos motivos, desde e scaramuzas cibernéticas hasta manufactura de cohete crucero fuera de los tratados sobre control de armas. Trump mandó a cerrar el consulado de Rusia en Seattle y expulsó a 60 diplomáticos, entre ellos 12 —¡qué coincidencia!— segurosos disfrazados en la misión rusa ante la ONU (Nueva York). Así mismo prohibió el uso de softwares de la firma rusa de seguridad informática Kaspersky Labs en virtud de “ties between certain Kaspersky officials and Russian intelligence and other government agencies”. Y no solo tomó represalias contra el aliado de Putin en Siria, Bashar Assad, por pasarse de la raya roja que Obama había trazado de mentiritas, sino que también dio luz verde a las tropas especiales de USA desplegadas allí para batir a mercenarios rusos, a.k.a. contratistas militares.

© cubaencuentro.com

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