sábado, agosto 05, 2023

Luis Cino desde Cuba: “Los guerrilleros en el poder”: el libro de K.S. Karol que enfureció a Fidel Castro

 


“Los guerrilleros en el poder”: el libro de K.S. Karol que enfureció a Fidel Castro

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El régimen castrista excomulgó a K.S. Karol y agregó su nombre al listado de escritores extranjeros que, por mostrarse demasiado críticos, pasaron a ser considerados como enemigos

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Por Luis Cino

2 de agosto, 2023

LA HABANA, Cuba. — En 1971, la reacción soberbia e iracunda de Fidel Castro ante los que se preocupaban por las circunstancias que rodeaban el caso del poeta Heberto Padilla provocó que un nutrido grupo de destacados escritores e intelectuales latinoamericanos y europeos que hasta entonces habían estado deslumbrados por la Revolución cubana, a la que consideraban modélica dentro del socialismo, rompieran definitivamente con ella.

El rencor contra K.S. Karol hizo que su nombre volviera a aflorar un año más tarde, el 27 de abril de 1971, en la bochornosa autoinculpación al mejor estilo estalinista a la que fue obligado Heberto Padilla ante sus colegas de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Seguramente, los oficiales de la Seguridad del Estado que trazaron las pautas de “la confesión” de Padilla se propusieron que Fidel Castro, cuando viera la filmación, quedara complacido al confirmar que Karol, por más que se mostrara como ultraizquierdista, era un peligroso agente del imperialismo.

Esa ruptura se veía venir desde 1970, cuando el libro Los guerrilleros en el poder. El itinerario político de la Revolución Cubana, del periodista y escritor polaco K.S. Karol, irritó y puso furibundo a Fidel Castro.

Fue el director del ICAIC, Alfredo Guevara, un personaje muy próximo a Fidel Castro desde que estudiaban en la Universidad de La Habana, quien lo predispuso contra Karol y su libro cuando aún no había sido publicado.

Alfredo Guevara, tras hojear apresuradamente, en el vuelo de regreso a Cuba, las pruebas de galera de Los guerrilleros en el poder…, que Karol, con gran deferencia, le había entregado en Paris, llegó a la conclusión —y se la trasmitió enseguida al Máximo Líder — de que era “el libro más hábilmente elaborado contra la Revolución Cubana”.

Hasta ese momento, Fidel Castro había estado fascinado por K.S. Karol, particularmente después que leyó su libro de 1966 China, el otro comunismo. El líder cubano quería que Karol, que era un estudioso de los regímenes comunistas, escribiera un libro sobre la Revolución cubana. Para que tuviera bastantes elementos para escribir, lo trajo varias veces a Cuba. Entre 1967 y 1969, Castro se reunió varias veces con Karol, conversaron extensamente, lo llevó a recorrer Cuba y le presentó a Celia Sánchez, al presidente Osvaldo Dorticós y a varios funcionarios de la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN).

Fidel Castro confiaba en Karol. Nada en su historial le hizo suponer que lo defraudaría. Nacido en Polonia en 1924, había estudiado en la Unión Soviética y combatido en la Segunda Guerra Mundial en las filas del Ejército Rojo. Aunque había sido víctima de las purgas estalinistas y debido a ello, al terminar la guerra, se radicó en Francia —donde moriría en 2014 —, seguía siendo comunista y simpatizaba con los movimientos armados en el Tercer Mundo.

Además, en refuerzo de sus credenciales, Karol estaba casado con Rossana Rossanda, la jefa de la Comisión Cultural del Comité Central del Partido Comunista de Italia, quien lo acompañaba en sus viajes a Cuba.

Ante la insistencia de Fidel Castro para que Karol escribiera un libro sobre su revolución, el escritor polaco le había advertido que los libros que había escrito habían disgustado a los gobernantes, como pasó con Mao, a lo que Castro le respondió que con él no pasaría eso. Según el testimonio de Rossana Rossanda, Castro le dijo a Karol: “Escriba lo que vea, critique, eso nos ayuda”.

A pesar de las seguridades que le había dado a Karol para que criticara lo que le pareciera mal del socialismo cubano, Fidel Castro, instigado por Alfredo Guevara, reaccionó virulentamente contra el libro sobre Cuba.

Los guerrilleros en el poder… era, básicamente, favorable al régimen castrista, pero a Fidel Castro lo enojaron las críticas a la creciente vinculación de Cuba con la Unión Soviética, el pobre papel del Partido Comunista y los sindicatos, y al hecho de que Verde Olivo, la revista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, hubiera desatado lo que calificaba como “una cruzada contra los intelectuales refractarios al régimen”.

En consecuencia, el régimen castrista excomulgó a K.S. Karol y agregó su nombre al index de escritores extranjeros que de solidarios compañeros de viaje, por mostrarse demasiado críticos, pasaron a ser considerados como enemigos: René Dumont, Hans Magnus Enzensberger, Oscar Lewis, Paul Huberman, Leo Sweezy, Francesco Rossi.

Contra todos ellos —y los muchos más que pronto sumaría a la lista— cargó furiosamente Fidel Castro en su discurso del 22 de abril de 1970, en un acto dedicado al centenario del nacimiento de Lenin. Sin mencionar nombres, los calificó como “miserables escritorzuelos de izquierda” y “agentes del imperialismo yanqui”.

El rencor contra K.S. Karol hizo que su nombre volviera a aflorar un año más tarde, el 27 de abril de 1971, en la bochornosa autoinculpación al mejor estilo estalinista a la que fue obligado Heberto Padilla ante sus colegas de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Seguramente, los oficiales de la Seguridad del Estado que trazaron las pautas de “la confesión” de Padilla se propusieron que Fidel Castro, cuando viera la filmación, quedara complacido al confirmar que Karol, por más que se mostrara como ultraizquierdista, era un peligroso agente del imperialismo.

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miércoles, enero 05, 2022

La Diva y el olvido injusto. Alejandro Ríos sobre Gina Cabrera y tantas otras leyendas cubanas que hicieron historia durante la gloria republicana

 Tomado de https://www.cubanet.org

La Diva y el olvido injusto

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El revelador documental Divas, dirigido por Adolfo Llauradó en 1995, convoca entrevistas de 11 leyendas cubanas que hicieron historia durante la gloria republicana

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Por Alejandro Ríos

4 de enero, 2022 

MIAMI, Estados Unidos.- El revelador documental Divas, dirigido por Adolfo Llauradó en 1995, convoca entrevistas de 11 leyendas cubanas que hicieron historia durante la gloria republicana. No sólo son apuntes históricos para la posteridad de muchas figuras preteridas por la rusticidad “verde olivo”, entronizada en 1959, sino la demostración fehaciente de su éxito rotundo cuando se desenvolvían profesionalmente en libertad.

Todas las actrices elogian el pasado, no solamente porque eran jóvenes, bellas y mimadas por su público, sino debido a que las posibilidades artísticas eran variadas, numerosas y respetables en términos económicos.

En el grupo figuran, incluso, dos divas seguidoras del castrismo como Consuelo Vidal y Raquel Revuelta, quienes, sin embargo, se quejan enfáticamente de las distorsiones ocurridas en el oficio por la burda intromisión política.

Con el paso del tiempo el documental del actor Llauradó ha ganado en relevancia porque muchas de sus protagonistas ya han fallecido, y algunas de las entrevistas son los únicos testimonios en imágenes que quedan de las mismas para el porvenir.

El zar del cine revolucionario cubano, Alfredo Guevara, consideraba a estas figuras como rezagos del pasado, con la excepción de Raquel Revuelta o la propia Vidal, quienes ostentaban notable influencia política. Hizo todo lo que estaba a su alcance para que no aparecieran en la nueva filmografía.

Rosita Fornés fue rescatada, excepcionalmente, por Orlando Rojas, en Papeles secundarios (1989), y Juan Carlos Tabío, en Se permuta (1995).

El propio concepto de “Divas”, utilizado por Llauradó como un guiño maldito, estaba en las antípodas de la idea proletaria para denotar a las actrices del cine oficial cubano como “compañeras”.

Aquellas estrellas del pasado, además de pertenecer a una clase social en quiebra, generalmente estuvieron involucradas con galanes que terminaron por exiliarse o conspiraron contra el castrismo, circunstancias que las alejaba más de la posibilidad de participar del cine europeizante alentado por Guevara y sus seguidores.

El ICAIC y la tramitada cinemateca que incautó a sus fundadores originales, también prohibieron durante años la cinematografía nacional realizada antes de 1959.

Muchos de aquellos actores y directores, principalmente de los años cincuenta, terminaron por abandonar la intolerancia dictatorial, pero actrices que permanecieron en la isla como Gina Cabrera y Maritza Rosales, por mencionar dos figuras emblemáticas, debieron sufrir el castigo de ninguneo deparado a los “apátridas” en el coto del ICAIC.

A pesar de la insufrible politización de la televisión como medio de adoctrinamiento, sus estructuras de producción no pudieron eludir a quienes habían logrado colocar la pequeña pantalla de la isla entre las más exitosas del continente antes de la dictadura.

Allí se refugiaron las “Divas”, aceptaron recortes salariales leoninos, hicieron guardias de milicias y trabajo voluntario en la agricultura. Sufrieron, en silencio, inimaginables carencias y humillaciones. Solamente hay que ver en el documental de Llauradó a Margarita Balboa referirse a los comerciales que hacía de pasta dentífrica, mientras exhibe una dentadura devastada por la desidia.

Ahora acaba de fallecer, a los 93 años, Gina Cabrera, tal vez una de las más versátiles artistas que aparece en Divas, donde se mueve con el donaire de una reina extemporánea resumiendo, mediante perfecta dicción, su extensa y triunfante carrera.

(Gina Cabrera)

En la última parte de la entrevista se acerca a un librero, habla de su relación casi filial con aquellos volúmenes y señala dos de los mismos, El arte poética, de Aristóteles, así como otro que atribuye a una autora llamada Rosa María, que se titula El arte de comer bien, para terminar con la frase que es toda una suerte de sutil provocación: “Es muy importante comer bien”, como para recordarnos que nadie podía escapar de la devastación alimentaria de la isla.

Tuve la oportunidad de conocer personalmente a Gina Cabrera cuando coincidimos en la Escuela de Letras de la Universidad de La Habana, en la licenciatura de Historia del Arte.

Era un programa nocturno, abierto para profesionales, donde a la sazón figuras consagradas de la televisión fueron impelidas a sacar títulos universitarios para poder seguir trabajando en el medio.

Mi aula era todo un espectáculo con Mariana Ramírez-Corría, Edwin Fernández, Nilda Collado, Maritza Rosales, Cuqui Ponce de León y la propia Gina Cabrera, entre otras estrellas.

La recuerdo puntual y distante, en ocasiones todavía enfundada con parte del vestuario del personaje que había acabado de interpretar en una de las tantas series de Aventuras que protagonizó.

En cierta ocasión sentí pena cuando vi aquel fantasma solitario del pasado, antes de comenzar la clase, disfrutando con premura croquetas que había envuelto en el papel de libretos recién actuados.

Ahora la prensa oficialista cubana le dedica tardíos ditirambos, como fundadora de la televisión y protagonista de programas comerciales que hasta el otro día fueron anatemas en el prontuario ideológico del castrismo.

El laborioso realizador Carlos Collazo le dedicó recientemente un documental titulado Gina, donde incluso el director actual de la Cinemateca de Cuba, quien no es muy dado a tomar riesgos, se refiere a cómo el cine oficialista no la tuvo en cuenta luego de 1959, aunque no explica por qué.

Tal vez le hubiera correspondido al funcionario de marras rendirle algún tributo a la carrera cinematográfica de Cabrera, tanto en Cuba como en México, aprovechando la ausencia de la malsana influencia de Guevara en la presidencia del ICAIC.

Todo parece indicar, sin embargo, que Gina Cabrera evitó caer en la indigencia debido a la esmerada atención de su hijo, quien da las gracias en un texto que se incluye al final del documental de Collazo, donde hace, por otra parte, la siguiente salvedad: “A pesar del olvido injusto”.



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lunes, marzo 11, 2019

UN EJEMPLO DE LA MANIPULACIÓN MAQUIAVÉLICA DEL JOVEN FIDEL CASTRO RUZ: La afrenta de marineros de EEUU a la estatua de José Martí ubicada en el Parque Central de La Habana el 11 de marzo de 1949

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En el sitio oficialista Cuba la gran nación se da una versión de los hechos ocurridos en Cuba en marzo de 1949, cuando dos marineros de la Marina de Guerra de los EE.UU. llevaron a cabo una afrenta a José Martí, Apóstol de la independencia cubana. En este post publicaré otra versión bien diferente y que involucra a conocidos individuos de la política cubana como Alfredo Guevara y Fidel Castro.

Un amigo mio que era cuando la lucha contra el dictador Fulgencio Batista miembro de la jefatura provincial del Directorio Revolucionario me narró el impacto que tuvo en él unas palabras que les dijo en una reunión Fructuoso Rodríguez, el cual visitaba esa provincia como miembro de la jefatura nacional del Directorio Revolucionario; esas palabras lo hicieron desilucionarse de la lucha pese a que no la abandonó totalmente de manera drástica ya que podía serle mortalmente fatal.


 Policías resguardándose y respondiendo a los disparos que  salían de edificios de la Universidad de La Habana durante una protesta en contra del gobierno de Fulgencio Batista.
Fructuoso Rodríguez les dijo que para dinamizar la lucha en la provincia era necesario que en las manifestaciones estudiantiles hicieran lo que ellos hacían en La Habana: cuando ellos convocaban a una manifestación frente a la Universidad de La Habana, situaban a un tirador en uno de los edificios de la Universidad cercanos a la manifestación y de tal manera que quedara frente a los policias que se situaban frente a la manifestación. En un momento determinado y cuando ambas partes estaban con los ánimos soliviantados por los gritos ofensivos de la parte adversaria, el tirador, o los tiradores ocultos, disparaba en contra de uno de los policías. Los policías al ver caer herido a uno de sus compañeros reprimian con mayor dureza a la manifestación, llegando hasta a disparar contra la misma. Eso hacía la lucha más ¨dinámica´y violenta; en los noticieros que cubrían la manifestación sólo se veía a los policías disparando hacia donde estaba la manifestación. Hago la observación de que por la Reforma Universitaria que le daba autonomía a las universidades, los cuerpos armados de la República tenían prohibida la entrada en las universidades cubanas; eso duró hasta que el Castrato tomara el Poder.

En Cuba ese tipo de iniciativa no era nueva: cuando la lucha contra el dictador Gerardo Machado, el Directorio Estudiantil de aquella época se reunió y planteó que había que ¨poner un muerto¨ para que la lucha se hiciera más fuerte contra Machado; dicen que Carlos Prio dijo que no contaran con él, finalmente el muerto¨ lo puso¨ en esa manifestación Rafael Trejo al fajarse con uno de los policías que reprimian esa manifestación. También se dice que Fidel Castro fue el que disparó desde el edificio López Serrano ( situado en Línea y L en lo que fue el Hospital Camilo Cienfuegos y hoy es un hospital para enfermedades de la vista ) contra un policia cuando Eddy Chibás estaba ya al convencer a la policía que la manifestación a la que había convocado era realmente pacífica y que no se producirían disturbios por parte de los manifestantes. A Fidel Castro tal parece que le agradó esa manera de proceder y cuando tomó el poder situó en zonas de beligerancia armada a maestros y brigadistas portadores en sus cuadernos de alfabetización de mensajes políticos a favor del Castrismo para que al calor de la lucha y de las miserias humanas ( que las había y hay en todas las partes contendientes aunque sean de manera ampliamente minoritaria) aparecieran los muertos y mártires que lo ayudarían a que una mayor parte del pueblo se pusiera a su lado.
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Tomado de http://cubamason.foroactivo.net/

(publicado originalmente de http://www.nuevoaccion.com)


LA MANIPULACION DE NUESTRAS IDEAS
(Fragmento)

El Sr. Quevedo que lanzo la gran mentira de los 20 mil muertos a traves de Bohemia hizo con ello una leyenda que hoy aun perdura en la mente del pueblo cubano y cuando cualquier persona con hechos y con cifras trata de desmetir esa gran falacia, simplemente se encuentra con la respuesta de que: "Este es un batistiano". Pero senores no hay que ser batistiano para simplemente decir la verdad. O entonces en que quedamos? No se puede ser tan cerrado a las verdades historicas.

Tenemos otro ejemplo muy cacareado como lo fue la noticia con la que desperto la nacion cubana cuando se publico una foto de unos marineros norteamericanos encaramados en la estatua de nuestro Apostol Jose Marti en el Parque Central. Y senores he aqui la realidad de lo ocurrido:

El Sr. Quevedo que lanzo la gran mentira de los 20 mil muertos a traves de Bohemia hizo con ello una leyenda que hoy aun perdura en la mente del pueblo cubano y cuando cualquier persona con hechos y con cifras trata de desmetir esa gran falacia, simplemente se encuentra con la respuesta de que: "Este es un batistiano". Pero senores no hay que ser batistiano para simplemente decir la verdad. O entonces en que quedamos? No se puede ser tan cerrado a las verdades historicas.

Tenemos otro ejemplo muy cacareado como lo fue la noticia con la que desperto la nacion cubana cuando se publico una foto de unos marineros norteamericanos encaramados en la estatua de nuestro Apostol Jose Marti en el Parque Central. Y senores he aqui la realidad de lo ocurrido:

El siguiente relato es la mejor prueba de como venían trabajando desde hace años los comunistas para instigar odio en el pueblo cubano hacia los Estados Unidos de Norteamérica, usando todos las triquiñuelas en las que la historia y los hechos han demostrado que son expertos: "maestros del engaño", como los calificara el Ex Director del FBI Edgar Hoover.

Corría el año 1949 y el comunismo cubano estaba de capa caída, después que el actual presidente de la República, Carlos Prío Socarrás, siendo Ministro de Trabajo del Gobierno de Grau San Martín, los había desalojado de la CTC y privado de las sinecuras de que los había dotado Fulgencio Batista. El PSP (Partido Socialista Popular) nombre usado por los comunistas cubanos estaba en franca decadencia y desprestigiado, pero sus compañeros de viaje y militantes secretos enquistados en otros partidos hacían lo imposible para revitalizar la idea y seguir con la siembra de odio hacia el capitalismo y al estado capitalista por excelencia de la época: Los USA.

La ocasión propicia se les presentó: A principio de marzo de 1949, habian arribado al puerto de La Habana los barreminas Rodman, Hobson y Jeffers; el portaaviones Palau y el remolcador Papago, pertenecientes a la Marina de los Estados Unidos, y sus tripulantes marineros, del Navy (no infantes de Marina como se ha afirmado) comenzaron a frecuentar los bares cercanos al puerto.

(Fidel Castro observa los golpes recibidos por Baudilio Castellanos en una manifestación de protesta frente a la Embajada norteamericana por esa afrenta )

La idea parece habérsele ocurrido a Alfredo Guevara, que se la transmitió a Baudilio "Bilito" Castellanos, aunque puede haber sido ideada por alguien de la agiprop ( agitación y progaganda. añadido por editor BC) del PSP, quien inmediatamente fue a ver a Fidel Castro, que formaba junto con los otros dos un trio inseparable en la Universidad de La Habana.

La idea consistía en conseguir a varios marineros norteamericanos, emborracharlos y llevarlos para que se subieran en la estatua de José Martí y desecraran el monumento al Apóstol para crear un ambiente contrario a USA. Fidel inmediatamente consiguió a un fotógrafo callejero de apellido Chaviano y lo tuvo a la espera desde el día 10, logrando su objetivo en la noche del 11 de marzo.

Esa noche varios trabajadores de los muelles pertenecientes a la comisión Obrera del PSP, pagados por Bilito Castellanos, intimaron con los marineros norteamericanos y los llevaron a un tour por distintos bares de la capital, emborrachándolos y conduciéndolos ya completamente ebrios al Paseo del Prado. Tres tripulantes del "Rodman", ya completamente ebrios: el sargento Herbert Dave White y los marineros George Jacob Wagner y Richard Choingsby, fueron retados a subirse sobre la estatua. Era tal el grado de embriaguez de los marineros, que solo uno, Choingsby logró encaramarse sobre los hombros de la estatua. Sus dos compañeros, al verlo en la cima, instigados por los militantes comunistas, lo ovacionaron como a un héroe.

Y en esos momentos Fidel y Alfredo Guevara ordenaron al fotógrafo Chaviano que tomara la foto, que indignó a Cuba entera la próxima mañana cuando apareció en el periódico Alerta, adonde la llevó el propio Fidel Castro.

Sabemos con toda seguridad, que ocurrió una discusión entre Alfredo Guevara y Fidel Castro, cuando el primero quería que la foto o las fotos, fueran dadas como primicia al periódico "HOY", órgano de los comunistas cubanos, pero Fidel, con muy buen tacto argumentó que mejor era que lo publicara un órgano ajeno a los comunistas para no levantar sospechas. Bilito le dió la razón a Fidel, y por esa razón las fotos se les dieron como una primicia a Alerta.
A la mañana siguiente fue este mismo trio (Alfredo Guevara, Bilito Castellanos y Fidel Castro) el que desde la Facultad de Derecho lograran que la FEU iniciara la protesta que causara los disturbios en protesta por "la afrenta y la ofensa hecha a la estatua del apostol Martí por los marines yanquis".

Esa es la verdadera historia de la afrenta de los marineros norteamericanos a la estatua de nuestro Apóstol, en la noche del 11 de marzo de 1949.

(Marineros norteamericanos presos por estar implicados en la afrenta o en los disturbios que se desataron. Fotos y comentarios añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

http://www.nuevoaccion.com/marzo2009.html

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