lunes, diciembre 02, 2024

Cuando en Cuba empresarios capitalistas ofertaban productos de excelente calidad a bajos precios y regalaban casas y otros premios

Cuba no huele nada bien

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'El consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario. Y desodorante se produce tan poquito, que ya el Gobierno no informa nada de ello.'

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(Además de buen precio y excelente calidad,  muchos de esos productos de aseo  regalaban significativas sumas de dinero (en el texto de la imagen se lee: $5000, $1000, $500), numerosos artículos, casas recién construidas, etc., para incrementar sus ventas dada la gran competencia que existía de esos productos. Imágenes y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)

Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami 29 Nov 2023 

¿Tiene algún "amigo de Cuba" (de la dictadura) al lado de su casa una montaña de basura nauseabunda durante semanas o meses?

¿Olían bien las axilas de la gente común en los tiempos de Gengis Khan o de las cruzadas cristianas a Jerusalén?

Respuestas: 1) Ningún izquierdoso latinoamericano o europeo tiene un basurero gigante nauseabundo de vecino; y 2) No, la gente común no olía bien hace 800 o 1.000 años.

Como los alabarderos del castrismo no tienen que taparse la nariz al caminar por las calles en que viven, "que viva la revolución cubana". Que sean los cubanos los que se la tapen para no desmayarse con el vaho hediondo de los basureros callejeros, focos de enfermedades en un país prácticamente sin medicamentos. La crisis de higiene es de tal magnitud que los ciudadanos tampoco huelen bien.

¿Culpables de los basureros sin recoger?

El diario oficialista Tribuna de La Habana entrevistó recientemente a la gobernadora de La Habana, Yanet Hernández, quien culpó de los apestosos basureros al "elevado número de habitantes y población flotante, las 73 instalaciones hospitalarias, las 557 grandes industrias, los 87.991 trabajadores por cuenta propia, y las 3.592 MIPYMES".

Imaginémonos que la alcaldesa de París (ciudad con igual número de habitantes que La Habana), Anne Hidalgo, alegase que hay allí mucha gente, industrias, hospitales, tiendas, centros turísticos, y que solo a la Torre Eiffel van 25.000 personas diariamente, lo cual explica la existencia de basureros pestilentes hasta en el Arco del Triunfo.

Yanet Hernández dijo que de los 440 camiones con que cuenta La Habana para la recogida de basura solo funcionan 174, y que "el coeficiente de disponibilidad técnica está al 40% por falta de neumáticos, baterías, llantas". O sea, hay en operación estable 69 camiones para recoger la basura que generan 2,1 millones de personas.

Y cité a la capital francesa porque antes del castrismo en películas de Hollywood y en revistas se mencionaba a La Habana como "el París de América Latina". Me consta, lo he visto en filmes de los años 40 y 50. En una de ellas el actor Glenn Ford lo repite dos veces.

También lo afirmaba el parisino más famoso de entonces, Christian Dior, quien en 1952 estableció en la tienda El Encanto (que visitó personalmente) una de las dos únicas filiales suyas fuera de Francia. O sea, en esos años solo en París, Nueva York y La Habana, se podían adquirir los últimos modelos del famoso diseñador. Toda la ropa comprada en dicha filial habanera tenía bordada la frase: "Christian Dior exclusivo en Cuba, El Encanto, La Habana".

Pero sigamos con La Habana pestilente de 2023. Según el rollizo premier Manuel Marrero, la pestilencia en las calles es culpa de la gente, no de las autoridades públicas. "La responsabilidad de la higienización de la ciudad es de todos", dijo hace poco. Otros burócratas también culpan a los habaneros porque generan 23.814 metros cúbicos de residuos sólidos diarios.

¿Cuántos miles de metros cúbicos de basura se genera en Viena, Bucarest, Houston, o Quito, con igual cantidad de habitantes que La Habana? ¿Hay allí basureros inmundos en las calles?

Sin artículos de higiene personal

Pasemos ahora a la higiene personal. En tiempos de las Cruzadas y de Temujin (nombre de Gengis Khan), la gente común no podía oler bien. No se conocía el desodorante, jabón de baño, champú, agua de colonia. No había cómo cepillarse los dientes con cremas dentales desinfectantes, ni afeitarse con cremas refrescantes. No había detergentes para lavar platos, limpiar mesones y tabernas. No papel higiénico, ni lociones aromáticas al alcance que no quien no fuese muy rico.

Pues bien, hoy, en pleno siglo XXI, con un calor insoportable y ventiladores y aires acondicionados paralizados por los apagones, los cubanos tienen esas carencias del Medioevo profundo. Hay escasez insólita, o falta total de desodorante, jabón, champú, perfumes, agua de colonia, talco. Y de detergentes, desinfectantes, frazadas, escobas, trapeadores, ni para los hospitales.

(Los jabones premiados contenían dentro de la pastilla de jabón un ¨gallo tapao¨ que al  irse gastando la pastilla  es que se conocía su existencia;  de ahí la figura del gallo en el anuncio)

Según especialistas, el consumo anual per cápita mundial de jabón de baño oscila entre 3,9 y 4,8 libras. Los fabricados en Cuba por el "consolidado" Suchel pesan 4,4 onzas. Pero en 2022 produjo apenas 5,700 toneladas de jabón de baño, o sea 12,5 millones de libras. Por tanto, el consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario. Y desodorante se produce tan poquito que ya el Gobierno no informa nada de ello.

En tanto, Suchel Camacho, empresa mixta castrista con el catalán Manuel Camacho, vende en las shopping y en la tienda online Habanabell a precios en divisas inflados, pero apenas produjo 2.000 tubos de desodorante en ocho meses.

Por fuentes de EEUU se supo que Cuba en 2022 importó del "imperio" 2,4 millones de dólares en pastillas de jabón, 803.000 dólares en desodorantes, 360.000 en champú y 330.000 en jabón líquido y  detergentes. Pero, claro, para el sector turístico, las shoppings, y la oligarquía dictatorial. Que le pregunten a Mariela Castro o a Liz Cuesta qué jabones, desodorante y champú ellas usan.

Lo concreto es que en las 12.669 bodegas del país "dan" por la libreta un jabón de lavar y uno o dos jabones de baño para cada núcleo familiar, según la cantidad de personas. Y un tubo de pasta dental ¡cada dos meses!, cuando lo hay.

Hace unos días, Yosvany Pupo, viceministro primero de Comercio Interior, anunció con gran bombo que para "fines de año se venderá un jabón por consumidor".  Al otro día, una mujer llamada Virgen López escribió en las redes sociales: "Es muy bueno que el Gobierno tape la boca y dé con piedras en los dientes a los que tergiversan los esfuerzos que hace el país para salir adelante poco a poco. Fueron muy alentadoras las informaciones de la Mesa Redonda de ayer 16 de nov. Gracias".

Eso confirma dos cosas: el daño antropológico causado a muchos por la propaganda castrista, y la ventaja de una tiranía que se eterniza en el poder, pues quienes hoy tienen menos de 73 años de edad no conocieron, o no recuerdan todo lo que destruyó el castrismo.

Cuba era una potencia latinoamericana en productos de aseo

Hasta 1959, último año de capitalismo, Cuba era una potencia de América Latina en la fabricación de productos para el aseo, limpieza, e higiene, y específicamente el mayor productor de detergentes del subcontinente.  No había que importar nada, salvo algunas exclusividades que nunca faltan en todo mercado normal.

Grandes fábricas nacionales se encargaban de producir todo lo necesario: Crusellas, Sabatés (fundadas en el siglo XIX) y los Laboratorios Gravi (1925), entre ellas.

Crusellas, con 800 trabajadores, asociada a la estadounidense Colgate-Palmolive, creó la empresa Detergentes Cubanos SA, en la barriada de El Cerro. Fabricaba los detergentes FAB y Rápido; los jabones Candado, Palmolive y Hiel de Vaca; la pasta dental Colgate; el limpiador Ajax; Kolonia 1800 y Myrka; agua de tocador Rhum Quinquina (para el cabello); agua de violetas Lavanda; champú Halo Colgate, así como desodorantes, brillantina, polvos y talcos.

Sabatés, asociada con Procter & Gamble, producía los detergentes Tide, Ace y Lavasol, los jabones Camay, Heno de Pravia, Oso, Tornillo, Llave, Elsa; así como Glostora (para el cabello)

Laboratorios Gravi S.A, con su fábrica en Jovellanos, Matanzas, producía la pasta dental Gravi, el jabón de lavar Rina, el jabón de tocador Suave, y otras 14 líneas de producción.

Y que no venga nadie a decir que no estaban al alcance del "pueblo trabajador". Con el peso cubano entonces a 1x1 con el dólar, una pastilla de jabón cubano Camay, Hiel de Vaca, o cualquier otro con perfume exquisito y calidad internacional, costaba 20 centavos. Eso equivalía al 0,14% del sueldo promedio de un obrero industrial de 130 pesos-dólares en 1958 (o 1.326 dólares de hoy), el octavo más alto del mundo entonces, según la OIT. Asimismo, equivalí al 0,3% del salario promedio de un obrero agrícola, entonces de 65 dólares mensuales.

Hoy un jabón "socialista", más pequeño y con mala calidad cuesta en el mercado negro entre 4% o el 6,8% (150-200 pesos) de un salario promedio de 3.500 pesos (28,40 dólares). Y eso, cuando "aparece".

Moraleja: En el otrora París latinoamericano y potencia fabricante de productos de aseo, hoy ni la ciudad, ni sus ciudadanos (y de todo el país) pueden oler bien. ¡Gracias, Fidel y Raúl!

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Comerciales en la Televisión Cubana antes de 1959




RECUERDOS DE CUBA- Comerciales de la TV cubana antes del 1959 y principio del 1960


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“Christian Dior en El Encanto”...

Por Francisco Valiente
10 de enero 2022


Christian Dior, quizás el más famoso modista de todos los tiempos, tenía solo dos salones de moda suyos fuera de París, uno en Nueva York, y el otro en La Habana.

En 1952 llegaron a obtener la exclusiva de comercialización de la famosa marca Christian Dior en Norteamérica. A pesar del temor que sentía por los vuelos de avión, en el año 1956, el modisto Christian Dior voló a La Habana para visitar la famosa tienda y comprobar cómo se exhibían susexclusivos modelos 
 
Muchas quinceañeras de la época lucían hermosos trajes de Christian Dior...

Lo curioso era que se trataba de la capital de un país pequeño, lo cual expresaba el empuje económico y socio-cultural  de Cuba en aquellos tiempos...

¡Qué próspero era nuestro país!...


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Tomados de la Bohemia correspondiente a la tercera semana del mes de junio de 1958






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jueves, noviembre 30, 2023

Roberto Álvarez Quiñones: Cuba no huele nada bien. 'El consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario.

 Tomado de https://diariodecuba.com

Cuba no huele nada bien

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'El consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario. Y desodorante se produce tan poquito, que ya el Gobierno no informa nada de ello.'

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(Además de buen precio y excelente calidad,  muchos de esos productos de aseo  regalaban significativas sumas de dinero (en el texto de la imagen se lee: $5000, $1000, $500), numerosos artículos, casas recién construidas, etc., para incrementar sus ventas dada la gran competencia que existía de esos productos. Imágenes y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)

Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami 29 Nov 2023 

¿Tiene algún "amigo de Cuba" (de la dictadura) al lado de su casa una montaña de basura nauseabunda durante semanas o meses?

¿Olían bien las axilas de la gente común en los tiempos de Gengis Khan o de las cruzadas cristianas a Jerusalén?

Respuestas: 1) Ningún izquierdoso latinoamericano o europeo tiene un basurero gigante nauseabundo de vecino; y 2) No, la gente común no olía bien hace 800 o 1.000 años.

Como los alabarderos del castrismo no tienen que taparse la nariz al caminar por las calles en que viven, "que viva la revolución cubana". Que sean los cubanos los que se la tapen para no desmayarse con el vaho hediondo de los basureros callejeros, focos de enfermedades en un país prácticamente sin medicamentos. La crisis de higiene es de tal magnitud que los ciudadanos tampoco huelen bien.

¿Culpables de los basureros sin recoger?

El diario oficialista Tribuna de La Habana entrevistó recientemente a la gobernadora de La Habana, Yanet Hernández, quien culpó de los apestosos basureros al "elevado número de habitantes y población flotante, las 73 instalaciones hospitalarias, las 557 grandes industrias, los 87.991 trabajadores por cuenta propia, y las 3.592 MIPYMES".

Imaginémonos que la alcaldesa de París (ciudad con igual número de habitantes que La Habana), Anne Hidalgo, alegase que hay allí mucha gente, industrias, hospitales, tiendas, centros turísticos, y que solo a la Torre Eiffel van 25.000 personas diariamente, lo cual explica la existencia de basureros pestilentes hasta en el Arco del Triunfo.

Yanet Hernández dijo que de los 440 camiones con que cuenta La Habana para la recogida de basura solo funcionan 174, y que "el coeficiente de disponibilidad técnica está al 40% por falta de neumáticos, baterías, llantas". O sea, hay en operación estable 69 camiones para recoger la basura que generan 2,1 millones de personas.

Y cité a la capital francesa porque antes del castrismo en películas de Hollywood y en revistas se mencionaba a La Habana como "el París de América Latina". Me consta, lo he visto en filmes de los años 40 y 50. En una de ellas el actor Glenn Ford lo repite dos veces.

También lo afirmaba el parisino más famoso de entonces, Christian Dior, quien en 1952 estableció en la tienda El Encanto (que visitó personalmente) una de las dos únicas filiales suyas fuera de Francia. O sea, en esos años solo en París, Nueva York y La Habana, se podían adquirir los últimos modelos del famoso diseñador. Toda la ropa comprada en dicha filial habanera tenía bordada la frase: "Christian Dior exclusivo en Cuba, El Encanto, La Habana".

Pero sigamos con La Habana pestilente de 2023. Según el rollizo premier Manuel Marrero, la pestilencia en las calles es culpa de la gente, no de las autoridades públicas. "La responsabilidad de la higienización de la ciudad es de todos", dijo hace poco. Otros burócratas también culpan a los habaneros porque generan 23.814 metros cúbicos de residuos sólidos diarios.

¿Cuántos miles de metros cúbicos de basura se genera en Viena, Bucarest, Houston, o Quito, con igual cantidad de habitantes que La Habana? ¿Hay allí basureros inmundos en las calles?

Sin artículos de higiene personal

Pasemos ahora a la higiene personal. En tiempos de las Cruzadas y de Temujin (nombre de Gengis Khan), la gente común no podía oler bien. No se conocía el desodorante, jabón de baño, champú, agua de colonia. No había cómo cepillarse los dientes con cremas dentales desinfectantes, ni afeitarse con cremas refrescantes. No había detergentes para lavar platos, limpiar mesones y tabernas. No papel higiénico, ni lociones aromáticas al alcance que no quien no fuese muy rico.

Pues bien, hoy, en pleno siglo XXI, con un calor insoportable y ventiladores y aires acondicionados paralizados por los apagones, los cubanos tienen esas carencias del Medioevo profundo. Hay escasez insólita, o falta total de desodorante, jabón, champú, perfumes, agua de colonia, talco. Y de detergentes, desinfectantes, frazadas, escobas, trapeadores, ni para los hospitales.

(Los jabones premiados contenían dentro de la pastilla de jabón un ¨gallo tapao¨ que al  irse gastando la pastilla  es que se conocía su existencia;  de ahí la figura del gallo en el anuncio)

Según especialistas, el consumo anual per cápita mundial de jabón de baño oscila entre 3,9 y 4,8 libras. Los fabricados en Cuba por el "consolidado" Suchel pesan 4,4 onzas. Pero en 2022 produjo apenas 5,700 toneladas de jabón de baño, o sea 12,5 millones de libras. Por tanto, el consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario. Y desodorante se produce tan poquito que ya el Gobierno no informa nada de ello.

En tanto, Suchel Camacho, empresa mixta castrista con el catalán Manuel Camacho, vende en las shopping y en la tienda online Habanabell a precios en divisas inflados, pero apenas produjo 2.000 tubos de desodorante en ocho meses.

Por fuentes de EEUU se supo que Cuba en 2022 importó del "imperio" 2,4 millones de dólares en pastillas de jabón, 803.000 dólares en desodorantes, 360.000 en champú y 330.000 en jabón líquido y  detergentes. Pero, claro, para el sector turístico, las shoppings, y la oligarquía dictatorial. Que le pregunten a Mariela Castro o a Liz Cuesta qué jabones, desodorante y champú ellas usan.

Lo concreto es que en las 12.669 bodegas del país "dan" por la libreta un jabón de lavar y uno o dos jabones de baño para cada núcleo familiar, según la cantidad de personas. Y un tubo de pasta dental ¡cada dos meses!, cuando lo hay.

Hace unos días, Yosvany Pupo, viceministro primero de Comercio Interior, anunció con gran bombo que para "fines de año se venderá un jabón por consumidor".  Al otro día, una mujer llamada Virgen López escribió en las redes sociales: "Es muy bueno que el Gobierno tape la boca y dé con piedras en los dientes a los que tergiversan los esfuerzos que hace el país para salir adelante poco a poco. Fueron muy alentadoras las informaciones de la Mesa Redonda de ayer 16 de nov. Gracias".

Eso confirma dos cosas: el daño antropológico causado a muchos por la propaganda castrista, y la ventaja de una tiranía que se eterniza en el poder, pues quienes hoy tienen menos de 73 años de edad no conocieron, o no recuerdan todo lo que destruyó el castrismo.

Cuba era una potencia latinoamericana en productos de aseo

Hasta 1959, último año de capitalismo, Cuba era una potencia de América Latina en la fabricación de productos para el aseo, limpieza, e higiene, y específicamente el mayor productor de detergentes del subcontinente.  No había que importar nada, salvo algunas exclusividades que nunca faltan en todo mercado normal.

Grandes fábricas nacionales se encargaban de producir todo lo necesario: Crusellas, Sabatés (fundadas en el siglo XIX) y los Laboratorios Gravi (1925), entre ellas.

Crusellas, con 800 trabajadores, asociada a la estadounidense Colgate-Palmolive, creó la empresa Detergentes Cubanos SA, en la barriada de El Cerro. Fabricaba los detergentes FAB y Rápido; los jabones Candado, Palmolive y Hiel de Vaca; la pasta dental Colgate; el limpiador Ajax; Kolonia 1800 y Myrka; agua de tocador Rhum Quinquina (para el cabello); agua de violetas Lavanda; champú Halo Colgate, así como desodorantes, brillantina, polvos y talcos.

Sabatés, asociada con Procter & Gamble, producía los detergentes Tide, Ace y Lavasol, los jabones Camay, Heno de Pravia, Oso, Tornillo, Llave, Elsa; así como Glostora (para el cabello)

Laboratorios Gravi S.A, con su fábrica en Jovellanos, Matanzas, producía la pasta dental Gravi, el jabón de lavar Rina, el jabón de tocador Suave, y otras 14 líneas de producción.

Y que no venga nadie a decir que no estaban al alcance del "pueblo trabajador". Con el peso cubano entonces a 1x1 con el dólar, una pastilla de jabón cubano Camay, Hiel de Vaca, o cualquier otro con perfume exquisito y calidad internacional, costaba 20 centavos. Eso equivalía al 0,14% del sueldo promedio de un obrero industrial de 130 pesos-dólares en 1958 (o 1.326 dólares de hoy), el octavo más alto del mundo entonces, según la OIT. Asimismo, equivalí al 0,3% del salario promedio de un obrero agrícola, entonces de 65 dólares mensuales.

Hoy un jabón "socialista", más pequeño y con mala calidad cuesta en el mercado negro entre 4% o el 6,8% (150-200 pesos) de un salario promedio de 3.500 pesos (28,40 dólares). Y eso, cuando "aparece".

Moraleja: En el otrora París latinoamericano y potencia fabricante de productos de aseo, hoy ni la ciudad, ni sus ciudadanos (y de todo el país) pueden oler bien. ¡Gracias, Fidel y Raúl!

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Comerciales en la Televisión Cubana antes de 1959




RECUERDOS DE CUBA- Comerciales de la TV cubana antes del 1959 y principio del 1960


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“Christian Dior en El Encanto”...

Por Francisco Valiente
10 de enero 2022


Christian Dior, quizás el más famoso modista de todos los tiempos, tenía solo dos salones de moda suyos fuera de París, uno en Nueva York, y el otro en La Habana.

En 1952 llegaron a obtener la exclusiva de comercialización de la famosa marca Christian Dior en Norteamérica. A pesar del temor que sentía por los vuelos de avión, en el año 1956, el modisto Christian Dior voló a La Habana para visitar la famosa tienda y comprobar cómo se exhibían susexclusivos modelos 
 
Muchas quinceañeras de la época lucían hermosos trajes de Christian Dior...

Lo curioso era que se trataba de la capital de un país pequeño, lo cual expresaba el empuje económico y socio-cultural  de Cuba en aquellos tiempos...

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miércoles, diciembre 19, 2018

Pablo Alfonso: Cuba: Rebelión en las redes de Internet

 Christian & Rey - La Conga Wifi (Video Oficial)


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Diciembre 13, 2018

En cuba la lentitud y los altos precios de la conexión a Internet a través de celulares, ha ocasionado que muchos ciudadanos prefieran seguir pagando por horas en las zonas Wifi, y a la par ha generado bromas en las redes sociales.

Internet en Cuba: lento y costoso


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Diciembre 14, 2018
s cubanos no sólo enfrentan el alto costo de los paquetes de conexión por datos móviles para teléfonos celulares, sino que muchos ciudadanos no cuentan con un dispositivo funcional, y los que vende el monopolio oficialista, ETECSA, son demasiado caros y de baja calidad.

Los cubanos y el Internet 

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Cuba: Rebelión en las redes

Por Pablo Alfonso
19 de diciembre de 2018

Varios jóvenes navegan por internet usando una red wifi en La Habana (Cuba).


En un inusual coro de descontento que suma partidarios cada día, decenas de cubanos están reclamando directamente al gobierno mejores condiciones de vida; y a sus funcionarios y ministros una mayor transparencia, responsabilidad y eficiencia en el desempeño de sus cargos.

Sus voces no se escuchan en las calles. El escenario de sus demandas es el ciberespacio. No esgrimen pancartas, utilizan las redes sociales como Twitter, Facebook y otras aplicaciones que se han popularizado en la isla.

Lo que aparenta ser una rebelión espontánea ha cobrado fuerza desde que el 6 de diciembre el monopolio estatal ETECSA permitió el acceso directo de internet a los teléfonos celulares.

Cuba tiene 5 millones de usuarios de Internet, de los cuales 3 millones se conectan a la red en centros de trabajo y 2 millones mediante cuentas privadas, según informó ante la Asamblea Nacional el ministro de Comunicaciones Jorge Luis Perdomo, quien añadió que actualmente hay 1 millón 900 mil cuentas permanentes activas para uso en zonas wifi.

Los datos oficiales muestran que Cuba tiene hoy 5,3 millones de celulares activos, que hasta el pasado día 6 solo podían acceder a Internet a través de los 1,270 sitios con tecnología Wi-Fi, medio centenar de salas de navegación y un servicio de internet en las viviendas, llamado Nauta Hogar, que solo tiene unos 37,000 clientes.

Según el ministro de Comunicaciones, unos 500,000 usuarios se conectaron a Internet desde sus celulares en Cuba durante la primera semana de este servicio.

El alto costo de conexión, comparado con los bajos salarios que reciben los cubanos, obliga a muchos de ellos a depender de las remesas familiares para acceder a Internet o usar la telefonía celular.

Cuba no publica datos sobre los ingresos que recibe el país por estos conceptos, pero un intercambio de tuits entre el ciudadano Norges Rodríguez y un funcionario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, identificado como OPSalomón, reveló que "la entrada de dinero fresco al país producto de los servicios de telecomunicaciones y postales...están entre los servicios que más contribuyen, con las exportaciones".



El alto costo de la conexión a Internet es uno de los temas más criticados por los cubanos en las redes, e incluso aparece en espacios de los medios oficiales de prensa en el interior del país.

 
Los cubanos que han abierto perfiles en Twitter y Facebook, cuestionan la información que publica la prensa oficial y escriben a las cuentas de funcionarios y ministros pidiendo explicaciones sobre los problemas que los aquejan.

 
Aunque muy pocos se autodefinen como disidentes u opositores políticos, sus voces llegan desde casi todo el espectro de la sociedad cubana.


Los cuestionamientos que circulan en las incipientes redes sociales se están haciendo virales, sumándose a informaciones y reportajes que publican sitios en línea desde Cuba, como El Toque, El Estornudo, Periodismo de Barrio, Primavera Digital y 14ymedio, entre otros medios independientes.

La alusión anterior se refiere al ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, uno de los pocos altos funcionarios del régimen que no tiene cuenta de Twitter, y es por eso blanco preferido de las redes sociales.

 Bruno Rodríguez, Canciller cubano

Una lectura del intercambio de opiniones que circula en las redes desde la Isla, evidencia que los cubanos manejan con acierto los problemas que enfrenta el país, tienen un buen nivel de conocimiento del discurso que esgrimen en sus cuestionamientos, y dejan a un lado la retórica política tradicional que se maneja desde la izquierda o la derecha.
Uno de los temas que se abordan en las redes sociales por estos días es el anuncio de convertir el histórico Teatro Payret de La Habana en un hotel. La cantante, Hayde Milanés, hija del cantautor Pablo Milanés, se unió a las críticas a esa decisión del gobierno.

El exministro de Cultura, Abel Prieto, y el Embajador de Cuba en Estados Unidos, Carlos Fernández de Cossio, han recibido también fuertes críticas porque han bloqueado las cuentas de algunos usuarios que les han planteado preguntas "molestas".

En respuesta a una usuaria que le preguntó qué hizo para que lo bloquearan, el tuitero identificado como @condis dijo que le pidió a Abel Prieto que leyera un artículo sobre el Decreto 349 que publicó El Toque https://eltoque.com/por-que-el-decreto-349-deberia-preocupar-a-todos-los-cubanos/, y al embajador Fernández de Cossio le dijo que "la gritería en Naciones Unidas no era diplomacia, que no daba una imagen positiva de Cuba"

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