miércoles, agosto 09, 2023

Alfredo M. Cepero: LOS TRES CERDOS DEL PANTANO. Sanchez Grass en contra de que sea secreto el juicio contra Donald Trump correspondiente al encausamiento hecho contra Trump por el Fiscal Jack Smith

 Sanchez Grass

9 de agosto, 2023

La jueza federal Tanja Chutkan, debe conciliar entre el abogado especial y la defensa de Trump, al borde de la Primera Enmienda.

El Departamento de Justicia quiere para Trump un juicio silente.


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Sanchez Grass

9 de agosto, 2023

Sánchez Grass en contra de que sea secreto el juicio contra Donald Trump correspondiente al encausamiento hecho contra Trump por  el Fiscal  Jack Smith 



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Tomado de http://www.lanuevanacion.com

LOS TRES CERDOS DEL PANTANO

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“El diablo los cría y ellos se juntan”

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Por Alfredo M. Cepero

Director de La Nueva Nacion

http://www.lanuevanacion.com/index.php

8-8-23

 Siempre he estado consciente de que la similitud de principios y de objetivos une a los seres humanos. Pero en tiempos recientes he aprendido que el odio es tan fuerte como los principios para unir a los resentidos. Lo he aprendiendo observando la alianza oprobiosa de Barack Obama, Bill Clinton y George W. Bush. Parodiando un dicho popular: “El diablo los cría y ellos se juntan”. Su escenario preferido es el pantano de Washington en el cual los tres han navegado con éxito. Su enemigo preferido es Donald Trump que se ha impuesto como meta drenar ese pantano y poner a trabajar a los burócratas que viven de los impuestos que nosotros pagamos.

Procedo a poner las cosas en  su sitio. Pantano es una metáfora que compara al Gobierno Federal en Washington—con todos sus burócratas y políticos—a un pantano. Es un lugar desagradable con un ambiente pútrido que se traga a los seres humanos y donde nada se logra. Una gente atrincherada en el pantano y que decide los destinos de la nación sin haber recibido un mísero voto.

Y, dicho sea de paso, el noventa por ciento de ellos votan por los demócratas que son quienes les pagan sin obligarlos a trabajar. Donald Trump, por el contrario ha dicho que los obligara a ganarse el pan con el sudor de la frente y utiliza con frecuencia el término de “desecar el pantano” como una especie de lema, tal como utiliza el lema de “Hagamos grande a América”.

Ilustro el tema con un ejemplo. El 12 de enero de 2010, un devastador terremoto asoló la empobrecida nación de Haití con un saldo de 220,00o muertos y más de 300,00 heridos. Bill Clinton y George W. Bush se unieron al Presidente Obama para recaudar fondos para la reconstrucción de Haití. El Presidente Obama nombró al corrupto de Bill Clinton a cargo del proyecto. El resultado fue que no todos los fondos fueron a parar al bolsillo de los haitianos.

La prueba la tengo en las declaraciones de Vijaya Ramachandran  Directora de Energía y Desarrollo del Breakthrough Institute. A tal efecto la Ramachandran declaró: “A partir del terremoto de 2010, 6 MIL MILLONES DE DÓLARES han sido destinados a la ayuda del pueblo de Haití. Casi todos los fondos han sido administrados por intermediarios como organizaciones internacionales no-gubernamentales y contratistas privados”. Por su parte, Kim Ives, Director del periódico Haiti Liberte, declaró a la BBC: “No caben dudas de que muchos haitianos no son fanáticos de los Clinton.”

Al mismo tiempo, algunos contratistas describieron la operación como “la carrera del oro”. Además, en correos electrónicos con altos funcionarios de la Fundación Clinton aparecen notas especificando que los contratos serían otorgados a corporaciones identificadas por las letras FOB (en español “Amigos de Bill Clinton”)

Por su parte, ni Obama ni Bush—aunque es difícil que no lo supieran—se dieron por enterados de estas manipulaciones. Obama describió la operación diciendo: “El Presidente Clinton ha ayudado a restablecer la democracia en Haití”. George W. Bush dijo, por su parte: “Felicito al Presidente Obama por su rápida respuesta a este desastre y me siento complacido de haber trabajado junto a Bill Clinton”. Elogios para dos demócratas que siempre han sido sus enemigos y nunca una frase favorable para su compañero de partido Donald Trump. Prueba de que ahora el enemigo de Bush no es Obama sino Donald Trump. A tal punto, que Bush ha sellado su nueva amistad con Obama abrazando a Michelle.

Y se ha hecho amigo hasta del corrupto Biden. Bush se unió a Obama y a Clinton en la filmación de un video en apoyo a Joe Biden, el tránsfuga que le robó las elecciones a Donald Trump. Estoy convencido de que Bush apoyó a Biden para contradecir las declaraciones de Trump sobre el robo de las elecciones de 2020. En dicho video, los tres expresidentes destacaron la importancia de escuchar a personas con diferentes opiniones. Desde luego, Bush no incluye las opiniones de Donald Trump entre las de esas personas que discrepan de la política de los dos partidos.  

De hecho, el silencio de Bush durante la campaña de Trump por la presidencia fue motivo de disgusto para los partidarios del millonario neoyorkino. Es más, la presencia de Bush junto a Obama y Clinton durante la toma de posesión de Joe Biden fue un testimonio elocuente de donde están las lealtades de Bush. Aceite para los demócratas y vinagre para Trump.

Y quede bien claro que ninguno de estos tres cerdos tiene un futuro político ni tiene relevancia para seguir haciendo daño. Son páginas borrosas de un pasado que los americanos quisieran olvidar. Además, los dos partidos han cambiado radicalmente. Mientras los demócratas han girado hacia la izquierda, los republicanos se han movido hacia la derecha. Y en eso no creo que habrá retroceso.

Pero los tres cerdos siguen empeñados en seguir hablando aunque ya nadie los escuche. En  el video de apoyo a Biden dijeron: “El hecho de que los tres hagamos estas declaraciones juntos quiere decir que este país disfruta de una transición institucional. América es un país generoso con gente de gran corazón. Los tres nos sentimos afortunados de haber sido presidentes de esta gran nación”. Y yo digo que más afortunados son unos Estados Unidos en que estos tres cerdos no tienen probabilidad de regresar a la Casa Blanca y están condenados a seguirse revolcando en el pantano de Washington.

8-8-23

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POR OTRA PARTE:

Sanchez Grass

Agosto 8, 2023

La jueza federal Aileen Cannon, con sede en Florida, solicitó al Departamento de Justicia de Estados Unidos que justifique el uso continuo de un gran jurado del Distrito de Columbia.

La Jueza Cubana del caso Trump desafía al Departamento de Justicia.


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RECORDEMOS:

I) Video donde se muestra antes de las elecciones Presidenciales  del 2016 la campaña de la izquierda en contra deTrump: Trump Nunca Será Presidente 


II)  12 Minutes Democrats Denying Election Results

III) Donald Trump is perhaps best known for the money he's made (and lost) in real estate, his less-than-humble demeanor and his hit reality TV show, 'The Apprentice'. In recent years, the business tycoon has also been chasing the dream of holding the highest office in the land. Although many people know he has been eyeing the Oval Office for a couple of election cycles, you may be surprised to learn just how far back his presidential aspirations reach. Watch as Donald, in a 1988 appearance on 'The Oprah Winfrey Show', shares his thoughts on running for office.

Donald Trump Teases a President Bid During a 1988 Oprah Show | The Oprah Winfrey Show 






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domingo, agosto 06, 2023

Julio M. Shiling: Acusación contra Trump III: ¿libertad de expresión y elecciones justas?

AmericaTeVe Miami

Ex Fiscal analiza lo que está detrás de los cargos que vinculan a Trump con el asalto al Capitolio



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Acusación contra Trump III: ¿libertad de expresión y elecciones justas?

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Amañar unas elecciones es una forma de robo, y hay muchas maneras de conseguirlo

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Por Julio M. Shiling

3 de agisto, 2923

Read in English

La última acusación contra el expresidente Donald J. Trump, la tercera, no solamente consolida el hecho de que Estados Unidos tiene ahora un sistema judicial de dos niveles. Sus arquitectos, la administración Biden, que cada día que pasa nos recuerda que es un régimen más que un gobierno, están centrando su guerra contra la república estadounidense en el ámbito de la libertad de expresión y las elecciones justas. La búsqueda de un modelo autoritario blando, pseudodemocrático y de partido único es inequívoca.

A través del consejero especial Jack Smith, el fiscal seleccionado por Biden para el Departamento de Justicia (DOJ), un gran jurado federal de Washington, D.C. (la sede legal más izquierdista de Estados Unidos) acusó a Trump de cuatro cargos criminales relacionados con las elecciones presidenciales de 2020 el martes 1 de agosto. Estos son: (1) conspiración para defraudar a Estados Unidos; (2) conspiración para obstruir un procedimiento oficial; (3) obstrucción e intento de obstruir un procedimiento oficial; y (4) conspiración contra los derechos civiles de los estadounidenses. Todos ellos están relacionados con los desafíos de Trump a las elecciones presidenciales de 2020. Estas acusaciones son tan peligrosas para los principios subyacentes de una sociedad libre como absurdas en lo que respecta a la teoría jurídica.

La base de los supuestos actos de “fraude”, según los acusadores, es que cuando Trump dijo que las elecciones habían sido robadas, sabía que no lo habían sido. En otras palabras, el Departamento de Justicia de Biden afirma que el expresidente hacía declaraciones que sabía que eran falsas. “Estas afirmaciones eran falsas, y el acusado sabía que eran falsas”, reza parte del documento, pero “las repitió y difundió ampliamente de todos modos”. Además, la acusación afirma, entre otras cosas, que Trump “difundió mentiras de que había habido fraude determinante en las elecciones y que en realidad había ganado.”   

La idea central de la acusación se basa en la premisa de que Trump creía sinceramente que había perdido de forma justa. Esto no es demostrable, y con una alta probabilidad, es una suposición incorrecta. No hay nada que pueda sugerir honestamente que Trump no pensó y no cree que las elecciones presidenciales de 2020 fueron amañadas. El 45° presidente no es el único que cuestiona los resultados. Lo cierto es que ningún tribunal de Estados Unidos juzgó un caso en el que se presentaran todas las pruebas —estadísticas, videográficas y testimonios de testigos— relacionadas con las flagrantes irregularidades en ciertos distritos fundamentales. Las derrotas legales sufridas por Trump, el Partido Republicano y los grupos de defensa de los ciudadanos que impugnaron la legitimidad del proceso consiguieron que sus casos fueran desestimados, anulados o derrotados basándose en cuestiones técnicas o temporales del asunto. Los méritos completos de los desafíos a la legitimidad nunca se escucharon en un tribunal de justicia estadounidense.

Lo cierto es que nunca sabremos, con certeza, quién ganó las elecciones presidenciales de 2020. Amañar unas elecciones es una forma de robo, y hay muchas maneras de conseguirlo. El papel que desempeñaron el FBI y otras agencias de inteligencia, por ejemplo, al presionar a medios de comunicación social como Twitter y Facebook para que censuraran historias, como los escándalos de Hunter Biden, con la falsa teoría conspirativa de que se trataba de desinformación rusa, es intromisión electoral. El FBI sabía que el contenido del portátil de Biden afectaría negativamente a la campaña del candidato demócrata en vísperas de las elecciones. Como dejó claro el histórico artículo de Time del 4 de febrero de 2021, escrito por Molly Ball, sí hubo una “cábala” conspirativa compuesta por oligarcas de las grandes tecnológicas, élites de los medios corporativos, jefes sindicales y más de 150 grupos activistas de izquierda que se confabularon para derrotar a Trump utilizando metodologías cuestionables.

Bajo la lógica política de la pandemia covid, las leyes electorales fueron modificadas nueve meses antes de las elecciones de 2020 por los tribunales estatales, el ejecutivo y los organismos burocráticos. Las legislaturas estatales, las únicas entidades autorizadas por la Constitución para participar en esta actividad, fueron eludidas. Estos cambios en el proceso electoral permitieron el voto por correo al por mayor, relajaron normas como la verificación de firmas, toleraron urnas desatendidas y reorganizaron los plazos permitidos para votar. Era de esperar que unas elecciones con todas estas importantes alteraciones de procedimiento produjeran anomalías impresionantes. Y así fue.   

Además, hubo fondos privados desproporcionados que ayudaron a enclaves electorales demócratas clave, eludiendo posiblemente los límites de gasto establecidos por las leyes federales de financiación de campañas que favorecían a la candidatura de Biden. El Center for Tech and Civic Life, una coalición de organizaciones sin ánimo de lucro de izquierda y otras ONG financiadas por Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, volcó alrededor de 500 millones de dólares en zonas electorales locales que los demócratas necesitaban para ganar. Desde 2020, al menos veinticuatro estados han prohibido este tipo de participación de dinero privado en elecciones financiadas con fondos públicos.

Las elecciones de 2020 no fueron singulares en contener irregularidades y manipulación electoral. Es un hecho irrefutable que las elecciones de 2016 se vieron empañadas desde el principio por actividades fraudulentas cometidas por el FBI, la CIA, el Departamento de Justicia, el Comité Nacional Demócrata y la campaña de Hillary Clinton. El escándalo de la colusión rusa, un engaño urdido por agentes de inteligencia extranjeros que trabajaban para la campaña presidencial del Partido Demócrata y alimentado tácitamente por el gobierno de Obama, violó los derechos civiles de los estadounidenses e intentó inclinar la contienda de 2016 a favor de Clinton. Esta vil estratagema, para vincular falsamente al dictador ruso con Trump, perjudicó toda su presidencia. La mentira del bulo de Rusia se mantuvo viva incluso cuando sus autores tenían claro que todo era una invención. Sin embargo, utilizando esta mentira, demócratas clave cuestionaron la legitimidad de la presidencia de Trump (no se pierdan este collage de 12 minutos de negacionistas electorales demócratas). Hillary Clinton declaró rotundamente, hasta en 2019, que Trump era un “presidente ilegítimo”.   

Lo cierto es que los demócratas tienen un historial de negación de los resultados electorales cuando pierden. Las elecciones presidenciales y de gobernadores de 2000, 2004, 2016 y 2018 también fueron negadas (aquí hay un vídeo de 24 minutos). Algunos demócratas lo insinuaron, otros dijeron rotundamente que la elección en cuestión fue “robada”. Los legisladores demócratas intentaron convencer a los electores de que no votaran a Bush o a Trump, según las elecciones. En otras palabras, estaban obstruyendo un proceso legal, según los cargos imputados a Trump. ¿Por qué Hillary Clinton y otros negacionistas electorales, demócratas y teóricos de la conspiración no están en la cárcel?  

La Primera Enmienda asegura a los estadounidenses el derecho a la libre expresión. Por eso el discurso del que se hicieron eco los negacionistas electorales demócratas, por repulsivo que fuera, no dio lugar a un delito penal. Hillary y sus compañeros negacionistas estaban ejercitando un discurso protegido, aunque se basara en una falsedad políticamente orquestada y pudiera potencialmente incitar a otros a infringir la ley. Se puede argumentar que movimientos marxistas como Black Lives Matter y Antifa se sintieron obligados a cometer actos violentos en busca de un cambio sistémico, basándose en las declaraciones emitidas por Clinton y otros que planteaban dudas sobre la legitimidad de la democracia estadounidense.

Trump también estaba haciendo uso de sus derechos de la Primera Enmienda cuando cuestionó la veracidad de los resultados de las elecciones presidenciales de 2020. Esta acusación contra el 45º presidente es un ataque directo a la Constitución y a la libertad de expresión. Cuando se considera la rareza circunstancial del proceso electoral presidencial en cuestión, la defensa de Trump se ve reforzada. Se puede discutir si las irregularidades en las elecciones de 2020 influyeron o no en el resultado. Sin embargo, cuando cualquiera hace una comparación estadística con los patrones de votación reportados el 3 y 4 de noviembre de 2020, así como cruza los datos históricos de votación, nadie puede negar seriamente las impresionantes anomalías descubiertas. La guerra de los demócratas contra Trump en este último asalto legal no solo saquea la libertad de expresión. 

La última acusación del Departamento de Justicia de Biden contra el favorito republicano en la contienda presidencial de 2024 es lisa y llanamente manipulación electoral. El razonamiento parcial emitido por el entonces director del FBI, James Comey, para no recomendar que Hillary Clinton fuera acusada penalmente por su manejo y destrucción de material gubernamental clasificado y privilegiado, fue, precisamente, que estaba involucrada en un proceso electoral. Comey admitió que durante toda la investigación del FBI creyó que Clinton ganaría las elecciones de 2016. La prudencia judicial ejercida por el exdirector del FBI fue con pleno conocimiento de los riesgos de deslegitimar las elecciones estadounidenses.

El legado de este intento insensiblemente audaz de impedir que un adversario político compita en unas elecciones puede socavar todo el sistema democrático estadounidense. Cuando la gente no confía en los métodos antes aceptados para elegir representación en un acuerdo de gobierno consensuado, la violencia popular sustituye al civismo. El componente añadido de criminalizar la libertad de expresión porque desafía la narrativa que promueve un partido político es perjudicial para un pueblo libre. Biden y el actual Partido Demócrata están plantando semillas tiránicas de destrucción. Una sección del Preámbulo de la Declaración de Independencia aborda estas preocupaciones. “Los Gobiernos se instituyen entre los Hombres, derivando sus justos poderes del consentimiento de los gobernados, -- Que siempre que cualquier Forma de Gobierno se vuelva destructiva de estos fines, es Derecho del Pueblo alterarla o abolirla, e instituir un nuevo Gobierno”.

© Patria de Martí. Todos los derechos reservados.

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* Autor Julio M. Shiling  

Julio M. Shiling  es politólogo, escritor, columnista, conferencista, comentarista de medios y director de Patria de Martí y The CubanAmerican Voice. Tiene una maestría en Ciencias Políticas de la Universidad Internacional de Florida (FIU) en Miami, Florida. Es miembro de la Asociación Estadounidense de Ciencias Políticas y del PEN Club (Capítulo de Escritores Cubanos en el Exilio).

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Sanchez Grass

3 de agosto, 2023


Nuevo caso contra Ex Presidente Donald Trump obliga a investigar que sucedió en verdad en las elecciones del  2020.

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12 Minutes Democrats Denying Election Results



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¿DONALD TRUMP VIOLÓ LA CONSTITUCION POR CUESTIONAR LOS SUPUESTOS RESULTADOS DE LAS ELECCIONES DEL 2020?

¿EL VICEPRESIDENTE MIKE PENCE ACTUÓ CORRECTAMENTE EL 6 DE ENERO DE 2021 AL VALIDAR LOS SUPUESTOS RESULTADOS?

(en el minuto 23 comienza el análisis constitucional e histórico que le da respuesta a esas y a otras preguntas)

Fernando Godo 1%

2 de agosto 2023

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jueves, agosto 03, 2023

Videos: Donald Trump fue formalmente acusado por intentar revertir las elecciones del 2020. Trump el eterno acusado. de una ¨cacería de brujas¨

Sanchez Grass

3 de agosto, 2023


Nuevo caso contra Ex Presidente Donald Trump obliga a investigar que sucedió en verdad en las elecciones del  2020.


Trump, el eterno acusado.

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¿DONALD TRUMP VIOLÓ LA CONSTITUCION POR CUESTIONAR LOS SUPUESTOS RESULTADOS DE LAS ELECCIONES DEL 2020?

¿EL VICEPRESIDENTE MIKE PENCE ACTUÓ CORRECTAMENTE EL 6 DE ENERO DE 2021 AL VALIDAR LOS SUPUESTOS RESULTADOS?

(en el minuto 23 comienza el análisis constitucional e histórico que le da respuesta a esas y a otras preguntas)

Fernando Godo 1%

2 de agosto 2023




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Tomado de https://voz.us/

Trump fue formalmente acusado por intentar revertir las elecciones del 2020

Por Joaquín Núñez 

Agosto 2, 2023

Donald Trump sumó otro caso a su mochila judicial. El expresidente fue imputado por fiscales federales en relación a su accionar después de las elecciones presidenciales del 2020. Jack Smith, fiscal especial nombrado para el caso, encabezó la investigación que derivó en cuatro cargos: Conspiración para Defraudar a los Estados Unidos; Conspiración para Obstruir un Procedimiento Oficial; Obstrucción de un Procedimiento Oficial y Conspiración contra los derechos de los ciudadanos.

La acusación tiene 45 páginas y fue el resultado de una extensa investigación, que contó con un desfile de testigos de renombre, como Mike Pence y Gary Michael Brown, alto funcionario de la campaña presidencial de Trump en 2020.

El actual candidato republicano a presidente ha experimentando una subida en las encuestas cada vez que se lo ha acusado de algún delito. En este caso, enfrenta cuatro cargos por tres delitos diferentes. Uno de ellos, el de Conspiración para Obstruir un Procedimiento Oficial, hace pensar que los fiscales apuntarán a otros nombres en calidad de cómplices.

Los cargos son la última adquisición de la mochila judicial del expresidente, en la que además conviven los documentos clasificados, la falsificación de registros financieros y potencialmente el caso del condado de Fulton en Georgia.

El DOJ inició hace tiempo una investigación sobre lo ocurrido el 6 de enero del 2021, cuando los partidarios de Trump invadieron el Capitolio y demoraron la certificación de las elecciones presidenciales del 2020. Hasta el momento, más de 950 acusados ​​han sido arrestados por su presunta participación en los disturbios y más de 500 fueron declarados culpables. El caso está bajo la tutela del abogado especial Jack Smith, quien recientemente incorporó a su equipo a Raymond Hulser y David Harbach, letrados con experiencia en casos de corrupción pública.

Trump ya había sido notificado acerca de la investigación días atrás. En aquel momento, tomó su teléfono y escribió lo siguiente: "El trastornado Jack Smith, el fiscal del Departamento de Justicia de Joe Biden, envió una carta (de nuevo, ¡fue el domingo por la noche!) indicando que soy un objetivo de la investigación del Gran Jurado del 6 de Enero, y dándome un plazo muy corto de cuatro días para informar al gran jurado, lo que casi siempre significa un arresto y acusación".

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VIDEO RELACIONADO AUNQUE NO LO PAREZCA:

Sanchez Grass

3 de agosto, 2023

BOMBAZO: Revelan carta del entonces Vicepresidente Joe  Biden a Devon Archer socio comercial de su hijo.



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