domingo, marzo 22, 2020

Alberto Roteta Dorado.: ELECCIONES EN LA OEA. ¿QUIEN PROPUSO A LA CANDIDATA ECUATORIANA?


ELECCIONES EN LA OEA. ¿QUIEN PROPUSO A LA CANDIDATA ECUATORIANA?


Luis Almagro y María Fernando Espinosa


Por Dr. Alberto Roteta Dorado.
21 de  marzo de 2020

Santa Cruz de Tenerife. España.- Durante una entrevista concedida en el mes de diciembre de 2019 al diario ecuatoriano El Universo, el canciller de Ecuador, José Valencia, precisó que su país estaba comprometido en apoyar a Luis Almagro, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) para su nueva candidatura.  

Esto visto de manera descontextualizada aparentemente carece de valor; sin embargo, resulta llamativo que dicha afirmación se hizo casi tres meses antes de que tuviera lugar la votación para que esta organización eligiera a su nuevo secretario, o lo ratificara, y aún más significativo si consideramos que una de las propuestas al cargo es una ecuatoriana, lo que resulta paradójico toda vez que cualquier representante de una nación cuya candidata sea una compatriota ofrecería, sin duda alguna, su voto. 

Pero veamos quien es la candidata que los representantes de su propia patria rechazaron con tanta anticipación, y que, además, ratificaron su negativa este viernes, 20 de marzo, cuando en una apurada tenida se procedió a la elección de un nuevo secretario para un período de cinco años. 

María Fernanda Espinosa, a diferencia de otros líderes y políticos latinoamericanos, no es una improvisada. Fue profesora asociada e investigadora en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. Se le concedió una beca por la Asociación de Estudios Latinoamericanos, la Fundación Ford, así como por la Society of Woman Geographers de los Estados Unidos de América y la Fundación Rockefeller durante su trabajo de investigación sobre la Amazonía. También obtuvo reconocimientos de la Agencia Alemana de Cooperación Técnica y de la Natura Foundation por sus trabajos de investigación.

Pero no se conformó con estas distinciones y se anotó en su trayectoria un Ph D. de Rutgers University. Sin embargo, dicha universidad estadounidense lo niega por no figurar en sus archivos su disertación para la defensa de dicho título, quedando solo como referencia su permanencia en este centro entre 1994 y 2000 sin que alcanzara los requerimientos para alcanzar el doctorado

Con este “aval” comenzó a incursionar en la política, y ¡de qué modo! Lo hizo vinculada al socialista Rafael Correa, expresidente ecuatoriano, actualmente buscado por la justicia de este país. Durante el mandato de Correa se desempeñó como Ministra de Relaciones Exteriores, Asesora Especial del Presidente de la Asamblea Constituyente, Ministra Coordinadora de Patrimonio Humano, Ministra de Defensa Nacional, hasta ser nombrada en octubre de 2014 Representante Permanente de Ecuador ante las Naciones Unidas en Ginebra, etapa durante la cual defendió el caso de Julian Assange, detenido en 2016. El 5 de junio de 2018 fue electa presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas durante el 73 periodo anual de sesiones.  

Todos estos cargos y distinciones fueron observados detenidamente por los escasos representantes que quedan de la izquierda regional, los que manipularon su candidatura a la Secretaría General de la OEA. Ya sabemos que el Gobierno de Ecuador no formuló la propuesta, ni la apoyó en la elección. Sin embargo, con tiempo suficiente, alguien o varios, tramaron un maquiavélico plan para que la también miembro activo del Partido Alianza PAIS, de marcada proyección izquierdista, apareciera como rival del uruguayo Luis Almagro. 

Espinosa no podía ser propuesta por Cuba, por cuanto, como es sabido, dicha nación fue expulsada de la organización durante los años iniciales de la llamada revolución cubana (31 de enero de 1962) por haberse involucrado demasiado su naciente gobierno con sus aliados, tanto de China, como de la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, ambas de marcada militancia marxista-comunista, lo que la apartaba de la línea general de los gobiernos que por aquellos tiempos formaban parte de la entidad.  

Tampoco podía hacerlo el representante del régimen chavista pues Nicolás Maduro ha sido cuestionado de manera reiterada por sus múltiples violaciones en el seno de esta organización, y aunque al final, no se lograron acciones concretas, el proceso de la activación de la Carta Democrática de la OEA fue aprobado por resolución, en junio de 2018, para intervenir a favor del pueblo venezolano y en contra del mandatario Nicolás Maduro y el régimen chavista. 

De modo que había que acudir a otros recursos – de ahí lo de mi hipótesis del plan maquiavélico de modo anticipado, con premeditación y alevosía–, y los más interesados, que sin duda, son los castristas y los chavistas, cuyos desvergonzados líderes son el epicentro del mal en América Latina, implicaron a los Gobiernos de unas pequeñísimas islas que se pierden en las profundidades entre el Caribe y el Atlántico, para la formulación de la propuesta de María Fernanda Espinosa como aspirante al cargo de la OEA.  

Se trata de los gobiernos de Antigua y Barbuda, cuyos territorios son de 280 y 161 kilómetros cuadrados, respectivamente, y su población de 96.286 personas –densidad de población de 219 habitantes por Km2–,*  así como San Vicente y las Granadinas, cuya isla principal, San Vicente posee 344 km², contando con una población de alrededor de 110.000 habitantes.** Estas minúsculas islas caribeñas fueron incorporadas en la Séptima Cumbre Extraordinaria de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA), celebrada el 24 de junio de 2009, en Maracay, a este engendro comunista, coincidiendo con la entrada de Ecuador a dicho organismo, que hoy es solo una entidad fantasma, perdida ante el viraje político radical que han experimentado las naciones de América Latina.  

Nadie en el mundo, al menos con un mínimo de sentido común, podrá creer que a los representantes de estas islas se les ocurrió hacer la propuesta de una ecuatoriana correísta para ocupar el cargo de Secretaria General de la OEA. La posibilidad de que el Rafael Correa esté detrás de todo este asunto queda descartada, por cuanto, considera que la postulación de “una persona que se prestó junto a su esposo a la traición de Moreno y a la persecución en Ecuador”, es una “puñalada” a la Revolución Ciudadana, eslogan correísta para referirse a su etapa como mandatario, imitando la idea de Revolución Bolivariana del chavismo. 

De ahí que estrechemos el círculo para quedarnos con la opción de un plan ideado por el castrismo, por el chavismo, o mejor aún, una combinación de ambos con el objetivo de librarse de Almagro, quien ha mantenido desde su elección en 2015, pero sobre todo a partir de 2016, una enérgica actitud acusadora hacia el desgobierno de Nicolás Maduro, amén de las fuertes declaraciones contra la dictadura comunista cubana.  

De cualquier forma, y por suerte para la democracia de la región, a pesar de las aseveraciones del movimiento Alianza PAIS: "Más allá de las revanchas y odios, Espinosa es la mejor candidata para reconciliar a América Latina", a los castro-chavistas les salió mal la jugada toda vez que la señora de Ecuador, aspirante a ser la primera mujer en dirigir la OEA, solo obtuvo 10 votos contra los 23 que logró Luis Almagro – participaron 33 de los 34 miembros de la organización– ,*** quien se mantendrá a partir de ahora por un nuevo período de cinco años; y aunque ya se sabe acerca de su controversial postura política, nadie podrá negar que ha sido un incansable luchador contra la dictadura venezolana y por la restauración del orden democrático y constitucional de la patria de Bolívar.  

Así las cosas, y suponiendo que mi hipótesis sea correcta, el triunfo definitivo de Luis Almagro representa una nueva derrota para las pocas dictaduras que prevalecen en la América Latina, las que, como ya expuse antes, tal vez estuvieron implicadas en el montaje de una absurda propuesta por los representantes de unas pequeñísimas naciones más interesadas en su turismo caribeño que en tener a una comunista en la OEA.  
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*Datos de 2020, según, Datosmacro.com 
**Según Countrymeters, datos del 2020. 
***El peruano Hugo de Zela se retiró de la contienda unos pocos días antes de que tuviera lugar la cita para la votación. 

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viernes, marzo 20, 2020

Video. Luis Almagro es reelegido como secretario general de la OEA frente a la candidata a la que apoyaba la dictadura chavista-madurista de Venezuela


54 Special Session of the General Assembly. March 20th, 2020.
(Reelegido Luis Almagro como  Secretario General de la OEA  por 23 votos  a favor y 10 votos a favor María Espinosa. En el instante 3:35:12 se empieza a  anunciar  el  resultado)



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Luis Almagro es reelegido como secretario general de la OEA frente a la candidata a la que apoyaba el chavismo

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La votación se ha celebrado en la sede de la institución en Washington entre medidas de excepción por el coronavirus
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Luis Almagro tras ser reelegido - Efe

Por David Alandete
Washington
20/03/2020

Luis Almagro ha sido reelegido como secretario general de la Organización de los Estados Americanos por una mayoría de 23 votos frente a los 10 que ha logrado su competidora, María Fernanda Espinosa. La votación del consejo permanente del organismo panamericano ha tenido lugar en su sede en Washington bajo medidas de excepción por la crisis del coronavirus.

A Almagro le apoyaba Estados Unidos, además de sus principales aliados en el continente americano, entre ellos Colombia y Brasil. A Venezuela la representa en la OEA un embajador designado por la Asamblea Nacional, de mayoría opositora al chavismo. La votación ha sido secreta, por papeleta depositada en urna. Sin embargo la delegación de México ha revelado que votó por la contrincante de Almagro.

La reunión del Consejo Permanente de la OEA se ha celebrado en una ciudad casi paralizada por la pandemia del coronavirus. A los participantes, incluido Almagro, que ocupa el puesto de secretario general desde 2015, se les ha distribuido guantes y mascarillas para prevenir el contagio. Algunos han usado ese material y otros no.

«Mi agradecimiento a aquellos que llevaron mi candidatura y a los otros candidatos, hicieron que este fuera un proceso competitivo que obligó a sacar lo mejor de cada uno», dijo Almagro tras ser reelegido.

Horas antes, México y los países de la Comunidad del Caribe habían pedido que se aplazara la elección por la crisis del coronavirus, que ha impedido la entrada de la prensa y otros observadores al recinto de la OEA, cercano a la Casa Blanca. Finalmente ha habido quórum para votar porque se han presentado representantes de 33 de los 34 países miembros.

En sus cinco años al frente de la OEA como secretario general, Almagro, que antes fue ministro de Exteriores de su Uruguay natal, ha defendido la necesidad de impulsar de procesos de transición a la democracia en Cuba, Venezuela y Nicaragua. «Le hemos dado a la OEA la relevancia política que merecía, el papel de ser el foro político principal del hemisferio, le hemos dado a la OEA vigencia», dijo Almagro sobre su primer mandato al presentar su candidatura en febrero.

Por su parte la ecuatoriana Espinosa contaba con el respaldo tácito de los dos regímenes que no están presentes en el Consejo Permanente de la OEA, el de Cuba y el de Venezuela. De hecho fue propuesta para el cargo por uno de los gobiernos aliados de Maduro en el caribe, el de Antigua y Barbuda. Paradójicamente, no la apoyaba el gobierno de su propio país, que preside Lenín Moreno. Espinosa fue ministra de Defensa de Ecuador entre 2012 y 2014, bajo Rafael Correa, prófugo de la justicia y enemistado con su sucesor.

Espinosa no pudo estar en la sala de la OEA donde se celebró a la elección debido a unas normas que se fijaron para limitar la asistencia debido al coronavirus, indicó a Efe una fuente cercana a la candidata.

Una de las decisiones más relevantes de Almagro fue reconocer a Juan Guaidó como presidente encargado y representante legítimo de Venezuela, facilitando la expulsión de los representantes del chavismo. La embajadora de México ante la OEA, Luz Elena Baños Rivas, intentó sin éxito que la delegación venezolana, que encabeza Gustavo Tarre, no participara en la votación. «El secretario general no tiene capacidad de reconocer gobernantes legítimos o no», dijo Baños Rivas.

Un tercer candidato, el peruano Hugo de Zela, se retiró la semana pasada alegando que no había logrado los apoyos necesarios de los demás estados miembros. A De Zela le apoyaba el gobierno de Perú.


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domingo, febrero 23, 2020

Carlos Alberto Montaner: La batalla diplomática del siglo en América Latina



La batalla diplomática del siglo en América Latina


 Por Carlos Alberto Montaner
23 de febrero de 2020


Se trata del control de la OEA.

El uruguayo Luis Almagro tratará en marzo de reelegirse como Secretario General de la OEA. Ojalá lo logre. Es un abogado que procede de la izquierda. Fue canciller en el gobierno de “Pepe” Mújica. Esa circunstancia desmiente que sea un representante de la rancia derecha latinoamericana o un hombre al servicio de la CIA. Incluso, fortalece su posición frente a la dictadura de Nicolás Maduro, su defensa de los más de cuatro millones de exiliados venezolanos y sus denuncias a los asesinatos y la represión de Daniel Ortega.

Su más dura contendiente es la ecuatoriana María Fernanda Espinosa, nacida en 1964, ex canciller de Rafael Correa. Esta dama, graduada de la Universidad Católica de su país, es una ficha clave en la diplomacia del “Socialismo del siglo XXI” bajo la discreta tutela de La Habana. Como afirma el politólogo boliviano Carlos Sánchez Berzaín, es asombroso que quien maneja una parte sustancial de la OEA sea un país que desprecia a la organización y que no pertenece a ella.

La señora Espinosa es la mujer de Eduardo Mangas, nicaragüense sandinista nacido en 1974 e ideólogo de la secta. Graduado de la UCA en Managua –un vivero de la izquierda totalitaria y colectivista desovado por los jesuitas en Centroamérica- ha sido asesor de Ricardo Patiño, también canciller de Ecuador durante el largo gobierno de Correa.

(Rafael Correa y, a su derecha, María Fernanda Espinosa. AP)

Patiño es un viejo y leal colaborador de los servicios cubanos. No puede ignorarse que Ecuador es de las naciones más penetradas por “los cubanos”, como describiera Enrique García cuando se exilió, ex oficial de inteligencia de La Habana destacado en ese país. Hubo un periodo en el que Cuba subsidiaba a prácticamente todas las grandes formaciones políticas de Ecuador, menos a los socialcristianos.

No se trata, pues, de la competencia legítima entre dos diplomáticos con carreras parecidas respaldados por países que procuran el desarrollo de los pueblos de acuerdo con un modelo objetivamente probado.

Almagro es un hombre de izquierda que responde a los principios de la democracia liberal –transparencia, separación de poderes, honradez administrativa, elecciones plurales y periódicas, democracia representativa-, mientras Espinosa es cautiva de las supersticiones del Socialismo del Siglo XXI: gobiernos de mano dura, control de los otros poderes, nada de respeto por los Derechos Humanos, el Estado como centro y objeto de las transacciones económicas, gasto público excesivo, inflación galopante y el resto de las señas de identidad de ese tipo de gobierno antioccidental y autoritario.

Mientras Almagro es respaldado por el Uruguay presidido por Lacalle Pou, a Espinosa la rechaza Ecuador, que prefiere a Almagro, acaso porque Lenin Moreno, el presidente del país, conoce muy de cerca al matrimonio Espinosa-Mangas y quiere ahorrarle a América la subordinación de la OEA a los dictados de Cuba, Venezuela y Managua.

Argentina y México –claro- son los sostenedores de la candidatura de Espinosa, acompañados por varios de los islotes del Caricom, mientras Estados Unidos, Canadá, Brasil, Chile y el resto de las naciones del Grupo de Lima (con la dubitativa excepción de Panamá), están por Almagro. Pero tal vez la clave del resultado electoral esté en las manos de Carlos Trujillo, embajador de Estados Unidos ante la OEA, abogado norteamericano de padres cubanos.

Trujillo, que ha demostrado sus habilidades diplomáticas, tiene la obligación de hablar con cada una de las cancillerías involucradas en la votación para explicarle que estos comicios no son inconsecuentes. Cada país tendrá que tomar su decisión y pechar con ella. En estas elecciones se juega algo extraordinariamente importante: la alineación del máximo organismo regional ante la disputa entre dos concepciones opuestas de la organización de la sociedad que están a punto de chocar. Por eso le han llamado la batalla diplomática del siglo. El asunto es muy serio.

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