sábado, septiembre 17, 2022

Algunos apuntes sobre un video que contiene una versión sobre los sucesos sangrientos de Orfila en la Cuba de 1947 y de otros sucesos de la República de Cuba

Fotos de la revista Bohemia  cuando cubrió los sangrientos sucesos de de Orfila¨










A continuación Otra versión de los hechos  un tanto diferente a la del video y que quizás responda a la pregunta: ¿Por qué Mario Salabarría cuando fue detenido  escondía 5 mil pesos en sus zapatos? 


Quiénes y por qué asesinaron a Cossío del Pino: el golpe de Estado de Batista
(fragmento)

16 abril, 2020

Los sucesos de Orfila

En horas del mediodía del 15 de septiembre de 1947, fuerzas policiales al mando del comandante Mario Salabarría asaltaron la residencia del comandante de la Policía, Antonio Morín Dopico, en el reparto Benítez (Orfila), Marianao. En el inmueble se encontraba Emilio Tro reunido con miembros de su grupo. Salabarría se presentó amparado en una orden de arresto contra Tro por la muerte del capitán de la policía del Ministerio de Salubridad, Raúl Ávila, firmada por el juez de instrucción, Riera Medina.

La casa fue rodeada y estalló un fuerte tiroteo que se extendió por más de tres horas. El jefe del ejército, general Pérez Dámera, quien se encontraba de visita oficial en Washington, al enterarse del enfrentamiento por una llamada telefónica ordenó el envío de tanques y carros blindados para poner fin al conflicto. Poco antes del arribo del ejército —al mando del comandante Lázaro Landeiras— los sitiados habían pedido un alto al fuego para sacar del inmueble a las mujeres y a una niña de ocho meses (hija de Morín), pues el humo de las bombas lacrimógenas las asfixiaban. Los agresores respondieron con burlas y amenazas. Pero al ver la llegada del ejército —el teniente Ramón de la Osa bajó de un carro blindado y se aproximó a la vivienda— los sitiados pensaron que sus vidas serían respetadas.2 Se equivocaron.

El primero en salir fue Morín con su hija en brazos, la intervención de un soldado impidió su asesinato a manos del comandante Meoqui. Tras Morín salió Aurora Soler, su esposa, seguida de Tro y Luis Padierne. De momento reinó la calma. Parecía que todo había terminado. Pero disparos de una pistola 45 dirigidos a Emilio desataron la violencia. Ráfagas de ametralladoras derribaron a Aurora, en estado de gestación. Emilio intentó levantarla del suelo y fue ametrallado; estando herido se apoyó en el teniente de la Osa —que estaba a su lado— pero otra ráfaga lo desplomó. Padierne intentó escapar saltando por encima de Tro, pero fue derribado de un culatazo por el teniente Pérez Dulzaides y rematado en el suelo por El Colorado, que siendo un civil participó de la refriega.

En la casa fueron masacrados Arcadio Méndez y Alberto Díaz. El primero a manos de José Fallat (El Turquito) y el segundo por el capitán de la policía, Mariano Miguel.3 El capitán de la Policía y miembro de la UIR, Mariano Puertas, enterado del combate por la radio acudió en defensa de sus compañeros y fue ultimado al aproximarse a la vivienda. El chofer de Tro, Manuel Villa Yedra, resultó herido, pero logró sobrevivir. Terminado el sangriento episodio el teniente coronel del ejército Oscar Teobaldo Díaz Martínez detuvo a Salabarría y lo condujo al campamento de Columbia. Un río de sangre corrió frente a la casa.

La película de Guayo


El camarógrafo Eduardo Hernández (Guayo), se presentó en el campo de batalla y filmó escenas dantescas que fueron utilizadas posteriormente en el proceso judicial. La película se proyectó en algunos cines de la capital, entre ellos el Negrete. El ministro de Gobernación, Alejo Cossío del Pino, al ver el documental comentó con el productor del noticiero, Manuel Alonso, que el film podría lastimar la sensibilidad de la ciudadanía y provocar reacciones en los amigos de los contendientes. Luego de escuchar al titular de Gobernación, Alonso decidió suspender la proyección. Inconforme con la medida, el jefe del Ejército citó a los principales directores de periódicos y revistas a una reunión en el campamento militar de Columbia y les proyectó el film. Al concluir la presentación los presentes coincidieron en que la opinión pública debía conocer tales hechos y la película se proyectó en casi todos los cines de la capital.

» Amenazan de muerte a Cossío

Al despedir el duelo en el Cementerio de Colón, el miembro de la UIR, Raúl González Jerez, apuntó: «Los que matan por la espalda no pueden morir de frente. La justicia tarda, pero llega».4 En el panteón a las víctimas se colocó una placa con los nombres de los responsables de la masacre. Entre ellos estaba el de Cossío del Pino. Lo acusaban de favorecer a Salabarría siendo ministro, situación que se agravó con la suspensión temporal del film. Cossío envió un artículo a la prensa en su defensa pero su nombre permaneció en la lista negra.

Otra vesión más detallada en:  La masacre de Orfila, artículo escrito por Ciro Bianchi Ross; acá un fragmento de dicho artículo:

¨Tro -jefe de la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR)- se mostró contrario al grupo de Orlando León Lemus (El Colorado)  y no acató la autoridad de Salabarría. Las diferencias se agudizaron cuando el Presidente lo nombró director de la Academia de la Policía  Nacional y Tro insistió en instalar su despacho en el mismo edificio donde Salabarría, jefe del Servicio de Investigaciones e Informaciones Extraordinarias, tenía sus oficinas. El nombre de Tro se vinculaba al atentado de la calzada de Ayestarán, el 26 de mayo de 1947, del que El Colorado salió milagrosamente ileso. Morín Dopico, por su parte, provenía del "bonche" universitario y, aunque fue absuelto, se le suponía implicado en la muerte del profesor y jefe de la Policía Universitaria  Ramiro Valdés Daussá, en 1940. Grau, para que se "regenerara" lo designó jefe de la Policía del municipio de Marianao.

Su alianza con Tro era estratégica: ambos eran enemigos de Salabarría.

Ya Blas Roca, secretario general del Partido Socialista Popular y a la sazón Representante a la Cámara, había advertido que aquellos nombramientos en los cuerpos policiales de jefes y miembros de las pandillas tendrían consecuencias fatales para la seguridad ciudadana y el desenvolvimiento político de la nación.

LOS SUCESOS

En la noche del 5 de septiembre de 1947, el automóvil de Tro era impactado por más de sesenta disparos. Sus ocupantes resultaron heridos, pero Tro no se hallaba en el interior del vehículo. Los agresores, dijeron las víctimas, eran gente de El Colorado, e identificaron entre ellos a uno de sus hombres, el capitán Rafael Ávila. Una semana después, el viernes 12, Ávila era abatido a balazos en la bodega de 21 y D, en el Vedado. Salabarría, designado como oficial investigador del atentado, logró, luego de riguroso interrogatorio, que los testigos reconocieran a Tro como culpable, lo que en las entrevistas iniciales  nadie se había atrevido a hacer.  El sábado 13 se libraba orden de detención contra Tro, y Salabarría recibió la misión de ejecutarla.

El 15, al filo del mediodía, Tro y tres de sus hombres acudieron a un almuerzo en la casa de Morín Dopico, en 8 esquina a D, reparto Benítez, en Marianao, una barriada conocida por Orfila, a causa de la farmacia situada en la zona. Hacia las tres de la tarde desde un auto patrullero se hicieron disparos contra la residencia y se generalizó el tiroteo. Entre los agresores, que eran unos doscientos,  estaban Salabarría y El Colorado. También el comandante Roberto Meoqui, Rogelio Hernández Vega (Cucú) segundo jefe de la Policía Secreta, José Fallat, alias El Turquito...


Cuando Tro y sus acompañantes decidieron rendirse ya habían arribado al lugar las tropas del Ejército, con las que venía el general Gregorio Querejeta y el teniente coronel Lázaro Landeira, jefe de los tanques. El primero en salir de la casa fue Morín Dopico que llevaba en brazos, herida a sedal, a su hija Miriam, de apenas diez meses de nacida. Luego, salió Aurora Soler y, detrás, Emilio Tro. Todo parecía haber terminado cuando se escuchó de nuevo el tableteo de una ametralladora y la esposa de Morín, herida de muerte, cayó al suelo.

Un policía la tomó por los brazos para levantarla y Tro trató de alcanzarla por los tobillos. Una ráfaga más y Tro se desplomó cocido a balazos. Trató de asirse, tal vez para incorporarse,  a las piernas del capitán De la Osa, ayudante del  general Genovevo Pérez, jefe del Ejército, que también resultó herido por la misma ráfaga. Fue inútil.

Tenía quince perforaciones en el tórax, dos en la región escapular, otras seis a flor de piel, tres en el hombro, otra en el muslo y otra más en la cara que le destrozó el maxilar superior y le vació el ojo derecho.

Imágenes que el camarógrafo Guayo, del Noticiero Nacional,  captó en ese momento muestran a El Turquito cuando disparaba contra Aurora Soler y Emilio Tro. Sus disparos, de pasada, hirieron al chofer de este y fulminaron a Luis Padierne, otro de los hombres de Tro. El Ejército impidió que continuara la matanza, que arrojó seis muertos por parte de los sitiados y muertos y heridos por la parte contraria.


Morín Dopico fue conducido al Hospital Militar en calidad de detenido, y el teniente coronel Landeira arrestó a Salabarría. Eran más de las seis de la tarde y una lluvia intensa caía sobre La Habana. La sangre de las víctimas, impulsada por el agua, cubría de rojo el pavimento.

La madre de Tro fue la primera en acusar al presidente Grau como el responsable de la tragedia. Lo mismo hicieron muchos de los líderes políticos de la época que tacharon al Gobierno de "irresponsable, inepto e indisciplinado" "Bajo el régimen actual no hay garantías para las mujeres ni los niños, respetados aun en las etapas peores del terror en Cuba", dijo el senador  Eduardo Chibás, en tanto que otros tildaron al Ejecutivo de fomentador de desórdenes y violencia, y algunos más, de manera clara y terminante, identificaron al Presidente como "el gran culpable, el gran defraudador, el gran asesino, el gran simulador".

Lo cierto es que Grau, refugiado en sus habitaciones privadas del Palacio Presidencial, se negó a atender a los que acudieron a la mansión del ejecutivo a fin de que dispusiera la intervención del Ejército en la refriega, toda vez que era sabido que Tro y sus hombres jamás se entregarían a las fuerzas de Salabarría. Se ha especulado mucho sobre esa actitud de Grau. Muchos años después Salabarría revelaría un detalle desconocido. El mandatario sufría de repentinas pérdidas de memoria y mientras transcurría  lo de Orfila estaba en una de sus crisis, lo que impidió que se le diera participación de los sucesos. Alguien avisó al general Genovevo Pérez, de visita en Washington, de lo que sucedía y el obeso y bien vitaminado militar dispuso desde allá el empleo de los  blindados para poner fin a la matanza.¨

Hago la observación que pese a esos problemas neurológicos el Dr. Ramón Grau San Martín se postuló para Presidente de la República en las elecciones generales  del 1 de noviembre de 1954 y hasta en las elecciones generales del 3 de noviembre de 1958 no dándole paso a figuras del  Partido de la Cubanidad, partido político que creó después que  el Presidente Carlos Prío Socarrás quiso gobernar  sin  su  ¨guía¨.


Entrevista al Dr.  Ramón Grau San Martín publicada en la revista Bohemia del 2 de febrero de 1957  donde en el texto se lee que él está sentado en una silla de ruedas.

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Carlos Calvo

14 septiembre, 2022

Los sucesos de Orfila. ¿Por qué ocurrio? | Carlos Calvo y el Dr. Gustavo León



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Algunos apuntes del Bloguista de Baracutey Cubano  sobre el  video anterior de Carlos Calvo y el Dr. Gustavo León que contiene una versión sobre los sucesos sangrientos de Orfila en la Cuba de 1947 y de otros sucesos de la República de Cuba

En el instante 15:24 del video se comienza lo de Orfila

  • En el Reparto Benitez una parada del tranvía se llamaba Orfila ¿Quién dió nombre a quíén: la parada a la farmacia o la farmacia a la parada?
  • Batista era del ABC (Ramal 7) y consultó con el jefe de la célula y  el jefe  dijo que ellos  apoyaban la mediación de Sumner Welles.  Batista y Sergió Carbó conspiraban desde antes; por otra parte, Batista le pasaba actas del juicio al encarcelado Carlos Prío, acusado por supuestamente  lanzarle un artefacto incendiario a un tranvia que pasaba por la calle J; J termina en una entrada de la Universidad. Batista llama a Carbó y Carbó  lleva a Prío a Columbia, pues Carbó visitaba como periodista el local de los alistados, sargentos, etc.
  • Batista también conspiraba  en Pro Ley y Justicia. Desde antes del gobierno de  Machado ya había violencia, pues se había exaltado la violencia (Ej: guerrita de 1906, levantamiento del Partido Independiente de Color en 1912, la guerra de  La Chambelona en 1917, etc, la enseñanza de las palabras de Antonio Maceo:  ¨la libertad se conquista all filo del machete, no se pide; mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejercitarlos¨)  como la vía viril de reclamar los derechos o supuestos derechos..
  • Recién electo Franklyn D. Roosevel  ciertos cubanos  se entrevistaron con él y le pidieron ayuda para resolver la situación cubana con Machado, situación en la que la crisis mundial económica  tuvo gran importancia. FDR nombra a Sumner  Welles, el cual viaja a Cuba y correctamente selecciona a Carlos Manuel de Cépedes  pues conocía su integridad y no tenía ambiciones políticas  y llamaría a elecciones  generales donde él no se postularía y mientras tanto restituiría la Constitución de 1901. Por cierto: Machado como presidente había pedido  el fin de la Enmienda Platt; de eso no se habla ni tampoco que  Machado escribió un libro que se titula: 8 años de lucha, donde da su versión de los hechos.
  • Carlos Manuel de Céspedes  conocía la situación cubana y la internacional pues había ejercido cargos no sólo en el Exterior; también los había ejercido dentro de Cuba. El Castrismo lo pone hablando en Inglés (había nacido en New York) manipulando su imagen para que se crean que había ¨aterrizado¨en Cuba ajeno a la situación cubana.La designación de Carlos Manuel de Céspedes y Quesada no sólo  fue de Sumner Welles; la aceptaron los sectores que habían tomado parte en la mediación como, por ejemplo,  el ABC. Por cierto, cierta parte del ABC que no aceptó la mediación se convirtió en el ABC Radical... Lo importante es que Sumner Welles consultó con los cubanos para esa presidencia  temporal.
  • Mañana quizás siga comentando si mi amigp Carlos Calvo me lo permite. Espero que no me tilden de adepto a Sumner Welles o de Carlista no por ser ciudadano español y conocer de las guerras carlista si no por simpatizar con el hijo del Padre de la Patria, del cual no soy muy simpatizante por darle ¨un golpe de estado¨ en la conspiración  a Francisco Vicente Aguilera, mandar casi de manera autocrática  como Presidente de la República en Armas y negarle la salida al Exterior a Francisco Maceo Osorio que estaba enfermo y que murió en Cuba al poco tiempo; causa quizás por la que El Marqués de Santa Lucia le negó al Padre de la Patria la salida al Exterior cuandio este la pidió. Pues el Marqués de Santa Lucia era muy amigo de Francisco Maceo Osorio aunque Céspedes también lo había sido... Lo mio con la Historia es ¨sin pelos en la lengua´¨ y  con compromisos solamente con la verdad histórica.

  • Muchos de esos hombres de ¨gatillo alegre¨  cuando el gobierno de Carlos Prío Socarrás cobraban y se les pagaba desde la  oficina de Aureliano Sánchez Arango mediante ¨botellas¨ o sinecuras  en diferentes ministerios  después que Eufemio Fernández (que había sido también ¨hombre de acción¨ y que  fue  nombrado  en noviembre de 1948 Jefe de la Policía Secreta    por parte del gobierno  del Dr. Carlos Prío Socarrás, quien asumió la Presidencia el 10 de octubre de 1948)  pudo  llegar a un acuerdo con sus jefes o  ¨padrinos¨ ( entre ellos habían hasta congresistas) para que  se estuvieran  tranquilos entre ellos; eso levantó denuncias y protestas  en la prensa de aquel entonces. La  estrategia de Grau había sido darle cargos y armamentos para que  lucharan  y se mataran  entre ellos ...No se exterminaron entre ellos y, como era de esperar, siempre hubo alguna que otra baja colateral de la población ajena a esas luchas entre grupos;  lo cual  aumentaba el malestar en la población cubana que deseaba paz y tranquilidad para trabajar y disfrutar del fruto de su trabajo. No niego que entre esas personas  de ¨gatillo alegre¨pudo haber patriotas que pensaban que lo que hacían era bueno para Cuba,  pero siempre fueron excepciones... 
Tomado del Diario de La Marina del 21 de noviembre de 1948.


Eufemio Fernández Ortega  

  • ¨Tomado de https://espaciolaical.net/Violencia en peligro de extinción::En 1951 Prío intentó poner fin a la violencia mediante un acuerdo de paz entre las pandillas. La tarea fue encomendada al secretario de la Presidencia, D. Orlando Puente. Las primeras reuniones con los representantes de los grupos fracasaron. Para salir del laberinto el Presidente le pidió a Eufemio Fernández que actuara de mediador. El ex jefe de la Policía Secreta se reunió con los «padrinos» de los grupos de acción, entre ellos el presidente del Senado, Miguel Suárez Fernández; el senador matancero Diego Vicente Tejera; el Representante a la Cámara por Oriente Baire Llópiz; el congresista villaclareño, Gilberto (El Flaco) Leyva; el Representante Rolando Masferrer, y otros. En mayo de 1951 se alcanzó el acuerdo. Fue un acuerdo sin documento que lo avalara en el que los grupos se comprometían a enterrar los odios y renunciar a la violencia. En respuesta el gobierno les daría «facilidades» para incorporarse a la vida civil o abandonar el país a quien así lo deseara. Se repartieron entre los grupos centenares de «botellas» y sinecuras en los ministerios de Educación y de Obras Públicas y en la Renta de Lotería.5. Varios miembros de la UIR rechazaron el acuerdo por considerarlo «una traición a los muertos».6 El 23 de junio de 1951, Sergio Bustamante (UIR), murió en un encuentro con agentes del Gras en la Plaza del Vapor. En el enfrentamiento fue herido Herminio Díaz (UIR). El 24 de noviembre de 1951 recibió siete balazos frente a su domicilio, en el reparto Arroyo Apolo, el ex jefe de la Radio Motorizada, capitán Dámaso Montesinos. Logró salvar su vida. El miembro de la UIR, Jesús Lamela Barrios, fue uno de los agresores


  • El mayor ladrón, pandillero y asesino que ha dado Cuba y que le había propuesto a Batista dar un Golpe de Estado a Batista cuando un tiempo antes visitó Kuquine con su cuñado Rafael Díaz-balart,  hizo una denuncia ante el Tribunal de Cuentas el 4 de marzo de 1952 contra el gobierno de Carlos Prío Socarrás a menos de una semana de los dos Golpes de la madrugada y mañana del 10 de marzo de 1952. El primer golpe dado  por el grupo del antibatistiano Capitán Jorge García Tuñón al Presidente Carlos Prío Socarrás y el segundo el que dio  Batista al apropiarse del golpe que había dado García Tuñón con el objetivo de evitarle a Cuba una dictadura militar. En 1972 en la revista Réplica, (de Max Lescnik)  se publicó una entrevista a Jorge García Tuñón sobre lo que había ocurrido 20 años antes; en esa entrevista García Tuñón expresó: Diría el mismo García Tuñón en una entrevista que concedió a la revista Réplica, de Miami, en marzo de 1972:«Dimos el golpe por la madrugada. Batista quedó confinado en una oficina del edificio del Regimiento. El mando en Columbia lo teníamos los militares. Pero en casos como estos, por mucho que se haga, siempre hay presente alguna desorganización. Batista logró enviar a un capitán a distintas postas para que ordenara a sus jefes que permitieran la entrada de civiles al campamento. Cuando vinimos a ver miles de ellos estaban por toda la base militar dando vivas a Batista, confraternizando con los soldados y hasta bailando congas… El mando se nos fue de las manos.»  y añade:  «Lo que se nos ocurrió en el momento fue transmitir una orden por los amplificadores para que los soldados se presentaran ante los jefes de compañías a fin de que inscribieran sus nombres para los ascensos que se estaban estudiando. Cinco minutos después todos estaban en sus respectivas compañías y dimos órdenes a los jefes que las formaran para restablecer el mando… Mientras tanto, Batista había salido de la oficina donde lo teníamos y al frente de la muchedumbre de civiles que se había infiltrado en el campamento recorría las postas y compañías donde era aplaudido por los soldados, pues estaba dando la sensación de que el golpe era obra suya y que él era el jefe… Este fue el segundo golpe del 10 de marzo, dirigido contra los que habíamos conspirado con él».
  • Una sola muerte es una tragedia para una familia, pero tengo la opinión que es exagerado calificar de horrorosa la cantidad de poco más de 50 muertos entre los grupos civiles armados y la represión gubernamental a dichos grupos en esos años. Esa cifra la tomé del libro sobre Rolando Masferrer del escritor Roberto Luque Escalona. Es importante señalar  que pese a que Guiteras planeó en más de una ocasión matar a Batista, éste le tendió varias ¨ramas de olivo¨ a Guiteras. La última rama se la envió Batista con un amigo común: el entonces Teniente Coronel Ignacio Galíndez, el cual había pertenecido a la organización terrorista La Joven Cuba, la cual había sucedido a la organización TNT (la abreviatura del componente de la dinamita) ambas fundadas por Guiteras. En esa reunión  en la que hablaron a solas Guiteras (con una pistola o revolver envuelto en un periódico) y Galíndez, este último le dijo a Guiteras que el gobierno sabía de sus planes de irse a México y regresar con una expedición armada, pero Batista le ofrecía un alto puesto en el gobierno si renunciaba a esos planes. Guiteras creyó que era un ¨farol¨ de Batista y no le creyó a Galíndez. Esa reunión fue pocos días  antes de la muerte en combate de Guiteras junto al comunista venezolano Carlos Aponte, el cual había sido un protegido de Rubén Martínez Villena y posteriormente  del brazo armado del partido comunista de Cuba cuando regresó de combatir junto a Augusto César Sandino en Nicaragua  e intentar secuestrar o ultimar a un ¿diplomático? extranjero a la salida del Hotel Sevilla en La Habana.
  • Tengo la opinión que también fue exagerada la expresión de Eduardo R. Chibás  de llamarle La Jornada Gloriosa al triunfo de la candidatura de Ramón Grau San Martín como Presidente en las elecciones de 1944, pues si bien también ganaron las gobernaturas de 4 provincias de las 6 provincias del país, en el Senado La Alianza Auténtica-Republicana obtuvo  24 senadores mientras que la Coalición Socialista Democrática la superó al obtener 30 senadores de los 54 del Senado; de los 70 puestos en la Cámara de Representantes la Alianza Auténtica-Republicana alcanzó sólo 27, por lo que en los dos primeros años de  su gobierno constitucional Grau tuvo que gobernar con  minoría en ambas cámaras del Congreso. No obstante  eso no fue  muy importante para Grau, al que le decían ¨El Mesías¨, pues durante su mandato  firmó 17 000 decretos presidenciales u órdenes ejecutivas sin contar con el Congreso según se plantea en el libro La verdadera república de Cuba, un buen libro que es antibatistiano y anti Enmienda Platt,  que no oculta datos y hechos. En dicho libro me parece recordar que leí que  en esas elecciones la mayoria de las alcaldías  y los concejales las ganaron los de la Coalición Socialista Demócrática. Batista no fue a esas elecciones porque la Constitución de 1940 prohibía la reelección inmediata; su coalición fue debilitada también porque la elección de Batista de señalar a Carlos Saladrigas (que había sido un buen Primer Ministro) no agradó a Mario Garcíal Menocal y a otros y  se fueron con sus partidos de la coalición que había triunfado en 1940. Los resultados de las elecciones de 1944 fueron tomados de https://es.wikipedia.org/wiki/
  • En la Bohemia del 26 de junio de 1949 hay un artículo del destacado intelectual cubano  Francisco ¨Paco¨  Ichaso (uno de los fundadores del ABC)  titulado El Proceso auténtico donde analiza la elección y gobierno de Grau San Martín y al partido PRC (auténtico); en mi libro La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas, hay un largo fragmento de ese artículo. Pero más importante que  lo anterior es señalar que todos los gobiernos  de la República de Cuba antes de 1959,  y no sólo los gobiernos auténticos de Grau o Prío, hicieron una valiosa obra. En el libro La verdadera República de Cuba, escrito por el Dr. Andrés Cao Mendiguren,  uno de los  mejores libros sobre la república cubana (1902-1958 ) que se ha escrito (quizás el mejor de los que  he leido en mi vida),  incluyendo la monumental obra en 10 tomos Historia de la Nación Cubana, aunque este último incluye el período colonial y llega hasta el año 1952, se lee: ¨Cabe decir que aquellos pensamientos de 1913 expresaban una realidad  porque esa nación  se alcanzó muy pronto  en décadas posteriores,  aunque en 1959  fue demolida por los que  usurparon el poder, y ha sido vilipendeada  por una oleada de intelectuales comprometidos o  mediocres. El testimonio de ello es que Cuba ocupaba  las primeras posiciones  en todos los renglones de los anuarios de las Naciones Unidas  para la América Latina. Y hay que reconocer que estos logros  tan destacados  no se hubieran podido conseguir  si nuestros gobernantes, y a pesar de sus errores,  no hubieran tenido interés  y acierto para  resolver los problemas de la sociedad cubana, si nuestros legisladores no nos hubieran  dado una legislación avanzada  y moderna, o si el  pueblo cubano no hubiera estudiado  y trabajado  para superarse. El pueblo cubano era exigente  y siempre aspiraba  a lo mejor, pero tenemos  que acusarnos  de un pecado,  y es que  cuando no lo lográbamos plenamente, en vez de analizar  los fallos  y aplaudir lo logrado, prodigábamos una crítica irresponsable.¨ (Cao, 2008, p. 87)

El Embajador cubano en Washington Manuel Márques-Sterling firma el nuevo tratado de las relaciones entre Cuba y EE.UU. y con ello el fin de la Enmienda Platt. Detrás, de pie, se encuentra Cordell Hull,  Secretario de Estado de los Estados Unidos de América.

  • El derecho al voto de la mujer  venía conformándose o abordándose desde el gobierno de Alfredo Zayas y Alfonso y  avanzó con el gobierno de Gerardo Machado y Morales, pero para algunos historiadores admitir eso es tan difícil  como admitir que Machado era anti Enmienda Platt y que fue el que incentivó y propició la industria nacional con la Reforma Arancelaria de 1927, la cual afectó algunos intereses norteamericanos. La Enmienda Platt se derogó en el gobierno de Carlos Mendieta y Montefur  cuando el 29 de mayo de 1934 Manuel Márques Sterling y Sumner Welles y ante la presencia del Secretario de Estado Cordell Hull y otros  entre los que se encontraba, el jefe de la División de Tratados, Charles Barnes, con su auxiliar Sidney Smith firmaron el nuevo Tratado.  Es importante  decir que un Tratado entre dos países es mucho más que un convenio; en EE.UU. un tratado tiene que tener la aprobación del Congreso.  El  mal llamado ¨gobierno de los 100 días¨ de Ramón Grau  San Martín y Antonio Guiteras  no podía abolir la Enmienda Platt  porque dicha enmienda estaba  dentro de un Tratado que había sido firmado por representantes de dos gobiernos constitucionales democráticamente elegidos y  ese mal llamado ¨gobierno Grau-Guiteras¨ no había sido elegido por el pueblo cubano y lo más importante:  no se regía por Constitución alguna.  El historiador Herminio Portell Vilá  no abolió  la Enmienda Platt en una reunión hemisférica donde estaba presente Cordel Hull ya que no podía abolirla. Las Constituciones de un país es la ley fundamental que, entre otras cosas,  protege del poder del Estado a  los ciudadanos.  El mandato de Grau-Guiteras llevó a Cuba más inestabilidad y hechos violentos  que los que ya existían antes de ellos apropiarse del poder otorgado por ¨cuatro gatos¨ , fundamentalmente del Directorio Estudiantil de 1930,  que se creían dueños de Cuba y sus destinos.  Una de las últimas manifestaciones en contra de  ese mal llamado gobierno fue una multitudinaria manifestación que con Eduardo Chibás al frente coreaban: ¨King Kong que se vaya Ramón!!!¨ ya que en esos tiempos se había estrenado la película King Kong. Aquí pueden leer, en la pluma de Carlos Márques-Sterling, como fue la derogación de la Enmienda Platt y la firma de el nuevo Tratado: https://www.contactomagazine.com
  • Fulgencio Batista y José Eleuterio Pedraza en los años 30 del siglo pasado
  • El gobierno constitucional  de Fulgencio Batista  de 1940 fue un gobierno democrático tanto por su elección como por su ejercicio: Libertad de prensa, libertad de reunión, Independencia del Poder Judicial, en su gabinete habían personas que pertenecían a la oposición política, había un Congreso legitimamente elegido con una oposición representada. La represión de Pedraza junto a Batista fue a partir de 1934 hasta el final de esa década (como Jefe de la Policía y como gobernador de La Habana ) y perseguía fundamentalmente  a los  grupos político que usaban la violencia. La represión más notoria   de Pedraza fue cuando la huelga de marzo de 1935, la cual no estaba proyectada para ser   una huelga pacífica; veamos: en Ecured, la wikipedia digital Castrista, se lee: ¨...Antonio Guiteras lideraba en esa época la organización Joven Cuba y estimaba que era prematuro y en extremo riesgoso el convocar a la huelga general sin tener el armamento necesario para apoyarla y mantener a toda costa el paro. En total coincidencia, el Partido Comunista y la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC) consideran insuficiente la preparación previa al paro, pues aún no tienen completamente organizada su vasta red de organismos armados de autodefensa para apoyarlo...¨. La ¨huelga¨ fue abortada por la represión encabezada por Pedraza. Durante el gobierno democrático y constitucional de Batista de 1940-1944 Pedraza apenas actuó, pues el 3 de febrero de 1941 fue quitado como jefe del Ejército por intentar darle un Golpe de Estado a su amigo, el Presidente Fulgencio Batista, el cual había tomado posesión como Presidente el 10 de octubre de 1940; es decir:  a menos de 4 meses de Batista haber tomado posesión de la Presidencia. Sobre esa Presidencia Constitucional de Fulgencio Batista pueden leer: https://cubaysuhistoria.wordpress.com/la-republica/la-constitucion-de-1940-y-los-gobiernos-autenticos/gobierno-del-general-fulgencio-batista-y-zaldivar-1940-1944/  . En el siguiente video se ve a Batista rodeado de multitudes que de manera totalmente voluntaria (y no como en el Castrismo)  fueron a recibirlo en Santiago de Cuba: Fulgencio Batista llega en ferrocarril. Cuba (1943)


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jueves, junio 10, 2021

SIN CASTIGO NO HABRÁ PAZ. Alfredo M. Cepero: Nosotros somos el brazo justiciero de nuestros muertos y, en sus nombres, los guardianes de la patria nueva

 
Tomado de http://www.lanuevanacion.com

SIN CASTIGO NO HABRÁ PAZ

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Nosotros somos el brazo justiciero de nuestros muertos y, en sus nombres, los guardianes de la patria nueva

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Por Alfredo M. Cepero

09 Junio 2021

Director de www.lanuevanacion.com

Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero

.Mientras que la ley era aplicada con vergonzosa lentitud, los crímenes internacionales campeaban por su respeto. El resultado fue que los horrores del Siglo XX se multiplicaron. Para una mente humana normal es muy difícil comprender la violencia multitudinaria e indiscriminada que tuvo lugar en muchos países del mundo. Según algunos estimados 170 millones de civiles fueron víctimas de genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en el siglo pasado. Después de las dos Guerras Mundiales la comunidad internacional juró que esas masacres jamás volverían a ocurrir.

Pero, aunque los hayamos relegado a la historia, los horrores del nazismo no fueron incidentes aislados. Al mismo tiempo, centenares de miles y en algunos casos millones de personas fueron asesinadas, entre otras, en Rusia, Camboya, Vietnam, Sierra Leona, Chile, Cuba las Filipinas, el Congo, Bangladesh, Uganda, Iraq, Indonesia, East Timor, El Salvador, Burundi, Argentina, Somalia, Chad, Yugoslavia y Ruanda en la segunda mitad del siglo pasado.

Ahora bien, lo que es sin dudas más lamentable es que nosotros como comunidad internacional hemos sido testigos de esas masacres con indiferencia e inactividad. Los casos más recientes y todavía oprobiosos en nuestro continente son Cuba, Venezuela y Nicaragua. El resultado a nivel mundial ha sido que en casi todos los casos el dictador o jefe de gobierno responsable de esas atrocidades −con excepción de Núremberg entre 1945 y 1949−ha escapado el castigo, la justicia y hasta la censura. En lo personal, la mayor frustración de mi vida es que Fidel Castro haya muerto en su cama y no ajusticiado como Ceausescu y como Gadafi.

Y hablando del estado criminal establecido en mi patria por los engendros diabólicos de Birán puedo afirmar, sin exagerar en lo más mínimo, que ha sido el más sanguinario, largo y opresivo del Continente Americano. En sus 62 años de maldad han nacido tres generaciones de cubanos a quienes se les ha negado la existencia de Dios, el orgullo de patria y el derecho primordial a la libertad. No en balde cuando pueden escapar de aquel infierno la mayoría de los cubanos nacidos bajo el castrismo no tienen idea de los principios y valores espirituales legados por nuestros libertadores. Tratan de obtener y de disfrutar los bienes materiales de que fueron privados por la tiranía castrista.

Por otra parte, los bribones de Birán jamás habrían podido crear y mantener ellos solos su infierno de más de medio siglo. Contaron con la complicidad activa de miles de rufianes tan criminales y sanguinarios como ellos. De ahí que el castigo−sin excepción alguna−tiene que ser aplicado a todos. Tal como lo expone el ruso Fiódor Dostoievski en su novela "Crimen y Castigo".

Aunque parezca increíble y a pesar del horror sufrido por el pueblo de Cuba todavía hay miserables−allá y aquí−que predican el apaciguamiento, la negociación y hasta el perdón a los tiranos. ¡Cuánto bochorno y furia siento cuando escucho a algunos cubanos hablar de "borrón y cuenta nueva"!

Quisiera que esos apátridas me dijeran cual daño hay que perdonar  y contra quién o quienes fue cometido ese daño. Esos apaciguadores no pueden perdonar el daño cometido contra otro. Mucho menos el daño colectivo cometido contra todo el pueblo de Cuba. Pero ese delito de lesa patria tiene que ser castigado o perdonado por los tribunales de la  nación. Nunca por un ciudadano en calidad personal.

Esos "perdonadores" no pueden perdonar la barbarie, el despojo, la miseria y la desolación desatadas por los vándalos de la tiranía sobre la totalidad del pueblo cubano. Y ahí es donde hay que  desenmascararlos y "darle los palos al burro" en el momento y lugar en que se caiga. Ninguno de ellos ha sufrido miseria, cárcel u opresión. Unos viven en un exilio pletórico de prosperidad y de abundancia y otros viven en Cuba recibiendo remesas de ese mismo exilio. Sugiero a estos panzudos y oportunistas que le pregunten a la madre de Orlando Zapata Tamayo si ella está dispuesta a perdonar a los asesinos de su hijo.

Ahora, hagamos un poco de historia porque la historia explica con frecuencia los acontecimientos posteriores. Nuestros padres de la patria fueron forzados por el gobierno interventor americano a hacer concesiones a los españoles que controlaban el comercio y extensas propiedades en la Isla. El resultado fue unos vencedores pobres y unos vencidos ricos. El cubano siguió siendo por mucho tiempo un paria en su propia tierra. Y una independencia sin justicia, sin castigo y en la pobreza trajo devastadoras consecuencias.  

Cuando el cubano vio esposada la justicia cundió el desánimo y le fue más fácil alternar en la república, durante 57 años, el desgobierno y el latrocinio. Aquellos polvos de 57 años de republica corrupta le facilitaron el camino a los 62 años de fango y tiranía que ha padecido la Isla. Una cadena de tiranos se apoderó del gobierno por la fuerza para enriquecer sus arcas y satisfacer su arrogancia. Batista fue hijo de Machado y Fidel Castro fue engendrado por Batista.

Ni siquiera los gobernantes demócratas escaparon del maleficio de la corrupción, la violencia y el desgobierno. Durante los gobiernos de Ramón Grau y de Carlos Prío las bandas delincuenciales "campearon por su respeto" con el consentimiento tácito del Palacio Presidencial. Los funcionarios públicos temblaban de miedo al escuchar los nombres de muchos de aquellos pandilleros. Porque cuando esta gente amenazaba cumplía sus promesas y cuando se peleaban entre ellos nadie se atrevía a intervenir.

Y prueba al canto. El 15 de septiembre de 1947 una banda de pandilleros al mando del Comandante Mario Salabarría rodeó la casa del Comandante Antonio Morín Dopico en el Reparto Orfila para saldar deudas en el bajo mundo habanero. Una verdadera batalla campal que se prolongó durante tres horas y en la que, entre otros, resultaron muertos, después de haberse rendido, y ya fuera de la casa, el Comandante Emilio Tro y la señora Aurora Soler de Morín, en estado de gestación. El factor más interesante es que los jefes de ambas bandas eran todos miembros de la policía y del ejército Constitucional de Cuba.

Si esta vez queremos una paz duradera tenemos que hacer justicia y castigar a los criminales. Esta vez la aplicación de la ley debe predominar sobre la tradicional "toalla" cubana. Porque lo que está en juego es la felicidad del pueblo cubano y el destino de la patria incluyente y justiciera que nos legaran Martí, Maceo y Gómez. Todos somos iguales y nadie es tan grande que pueda escapar a la aplicación de la ley. Con Martí digo: "Es criminal quien sonríe al crimen; quien lo ve y no lo ataca, quien lo sienta a su mesa; quien se sienta a la mesa de los que se codean con él o le sacan el sombrero interesado''.

Para que no se repita en el futuro lo que necesita Cuba ahora es tener presente qué y quiénes la pusieron a morir. Y de nuevo acudimos a la sabiduría de los versos sencillos de Martí: ¿Del tirano? Del tirano / Di todo, ¡di más!, y clava / Con furia de mano esclava / Sobre su oprobio al tirano". Ahora nos toca actuar a quienes hemos tenido la fortuna de sobrevivir este infierno. Nosotros somos el brazo justiciero de nuestros muertos y, en sus nombres, los guardianes de la patria nueva.

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Desde el minuto 57 del siguiente video hasta el instante 1:26:20 el Doctor Gustavo León se narra los antecedentes  y los sucesos de Orfila en los que participaron su padre y su tío Orlando León Lemus  (¨El Colorao¨) desmintiendo algunas falsedades sobre esos sucesos.



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lunes, febrero 01, 2021

Dimas Castellanos desde Cuba sobre aciertos y desaciertos del gobierno del Dr. Ramón Grau San Martín (1944-1948). La masacre de Orfila

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Algunas de los decretos del  ¨gobierno de los 100 días¨  (realmente eran  órdenes ejecutivas,  pues no existía un Congreso que legislara)  tenían sus precedentes en gobiernos anteriores como  fueron, por ejemplos,   en los gobiernos de Alfredo Zayas y Gerardo Machado. Esos decretos  respondían  al  Programa del Directorio de 1930. Primera Presidencia  de Cuba  del Dr. Ramón Grau San Martín  con un  gobierno  de 127 días inconstitucional, no democraticamente elegido por el pueblo,  que no aseguró  paz y estabilidad

Ramón Grau San Martín en ese primer gobierno no juró ante la Constitución de 1901, ni tampoco ante  la Constitución que llevó a cabo Gerardo Machado en 1928. Esta actitud Grau la explicó diciendo que no juraba ante  la Constitución de 1901 porque  ella contenía la  Enmienda Platt.  Para tener  una visión más profunda sobre la personalidad de Grau San Martín es  importante conocer que en la Presidencia de Grau en el período 1944-1948, apenas gobernó teniendo en cuenta  al Congreso,  ni aún en sus dos últimos años en que su partido tenía mayoría  en la Cámara de representantes y en el Senado; poco conocido es que Grau fue expulsado del Partido Auténtico en un momento de la década de los años 30 del pasado siglo y que durante la Presidencia del Dr. Carlos Prío Socarrás se separó del Partido Auténtico y creo otro partido político. En las elecciones generales de 1958 y pese a su avanzada edad no le dio pasó a otras figuras del partido político al que pertenecía  y se postuló para la Presidencia. Ramón Grau  San Martín era llamado ¨El Mesías¨,  pues  padecía de esa  ¨enfermedad¨ llamada  mesianismo político.  En el libro   La Verdadera República de Cuba (cuyo autor es  el Doctor en Medicina  Andrés Cao Mendiguren, quien  luchó contra el gobierno de Fulgencio Batista en el período  1952-1958 y posteriormente luchó contra la tiranía Castrista,   por lo cual sufrio largos años de prisión) en su página 582 se lee: ¨... ese mismo pueblo vió como Grau gobernó por medio de decretos personales, ignorando al Congreso casi siempre en cuanto a la promulgación de leyes... más de 17 000 decretos en sus cuatro años de gobierno, contrastando con un puñado de leyes. La escusa durante sus dos primeros años  fue que él tenía minoría congresional, pero en los dos últimos años de su gestión Grau  tenía mayoría legislativa  y a pesar de ello continuó  haciendo lo mismo. No era el pueblo  el que gobernaba, sino era el Presidente Grau el que lo hace por decreto, algunos de ellos inconstitucionales como eventualmente veremos.

Estudie el lector la doctrina  o programa auténtico que daremos a continuación con la realidad  de la conducta  del gobierno constitucional de Grau, y establezca  una comparación  con los hechos  que se fueron sucediendo  para que encuentre las contradicciones a las que nos referimos.

La mencionada doctrina redactada en el exilio y el prorama  del Partido Auténtico aprobado en 1934 al menos oficialmente  eran el  programa del gobierno  y ese lineamiento doctrinal  estaba basado en en el trípode ´nacionalismo, socialimo y antimperialismo´ ¨..


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Tomado de https://diariodecuba.com/

Aciertos y desaciertos: Ramón Grau San Martín (1944-1948)

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Murió en Cuba y nunca se le erigió un monumento, pero sus aciertos y desaciertos encierran valiosas enseñanzas.

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Dr. Ramón Grau San Martín

Por Dimas Castellanos

La Habana

31 enero 2021

Ramón Grau San Martín (La Palma, Pinar del Río, 1881- La Habana, 1969). Médico y político. Profesor de Fisiología de la Universidad de La Habana. Participó en la lucha contra Gerardo Machado, cumplió prisión y marchó al exilio, donde participó en la fundación de la Junta Revolucionaria. En 1933 Integró la Pentarquía y presidió el Gobierno de los Cien Días. En febrero de 1934 fundó el Partido Revolucionario Cubano Auténtico (PRCA). En 1940 presidió la primera etapa de la Asamblea Constituyente y fue candidato a la presidencia de la República en ese año. Electo presidente en las elecciones de 1944.

El contexto

Según una encuesta realizada por la revista Bohemia antes de los comicios de 1944, Grau gozaba de gran popularidad por las medidas que había implementado durante el Gobierno de los Cien Días, del cual se declaraba continuidad. A su favor tenía el alza del precio del azúcar a causa de la Segunda Guerra Mundial. En contra, carecía de la mayoría en el Congreso, en los gobiernos provinciales y municipales.

Con una coalición conformada por una izquierda reformista nacionalista, que quería la renovación civil del país, pero no una revolución, Grau prometió que su Gobierno, llamado "de la cubanidad", mejoraría las condiciones de vida del pueblo, pondría fin a la corrupción y lograría la independencia económica del país; promesas que infundieron grandes esperanzas en los cubanos.

(Batista felicita a Ramón Grau San Martín por su triunfo al ser elegido Presidente de la República de Cuba para el período 1944-1948; Batista no podía postularse para un segundo período inmediato y  su propuesta para Presidente: Carlos Saladrigas había perdido frente a Grau. Pese al resquebrajamiento que ya había tenido  la  coalición muy abigarrada (liberales, conservadores, comunistas, etc.)  que llevó a Batista al triunfo en las elecciones de 1940, su coalición tuvo la mayoría en el Congreso, en los gobiernos provinciales, en las alcaldías y gobiernos municipales. Foto y comentario añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Su Gabinete contó con Raúl de Cárdenas en la vicepresidencia; Carlos Prío Socarrás de primer ministro; Carlos Azcárate, un abogado que había sido consultor de la Secretaría de Gobernación del Gobierno de los Cien Días, en el Ministerio de Trabajo; su primo, José de San Martín, en la Construcción; en Educación, primero Diego Vicente Tejera (hijo) y luego José Manuel Alemán; en Agricultura, el impulsor de la reforma agraria auténtica, Germán Álvarez Fuentes; y Paulina Alsina de Grau, viuda de su hermano, como Primera Dama de la República, quien ejerció enorme influencia en las decisiones gubernamentales.

Su obra de gobernación

Grau recibió el Tesoro con un déficit de 3,5 millones de pesos y en los primeros dos meses lo cerró con un superávit de seis millones, lo que auguraba un buen comienzo en el manejo de los fondos públicos. Facilitó la entrada al país de medios de producción y materias primas para las industrias surgidas durante la guerra, logrando un aumento en la producción de calzados, textiles, alcohol, cerveza, productos de caucho, fármacos, juguetes, caramelos y conservas de frutas.

Desarrolló un plan constructivo que llenó La Habana de parques y otras obras, como la Fuente Luminosa, conocida popularmente como el "Bidet de Paulina", ubicada en el cruce de la Avenida de Rancho Boyeros y la Avenida 26. Por esa labor a su ministro de la Construcción, José de San Martín, le llamaban "Pepe Plazoleta".

Estableció la jornada de verano en los comercios y la colegiación obligatoria de todos los profesionales; creó la caja de los retiros textil, henequeneros, tabacaleros y abogados; recuperó las bases militares construidas por EEUU en Cuba durante la Segunda Guerra Mundial; prohibió el aumento de los alquileres de viviendas y los desahucios; estableció sanciones para los comerciantes especuladores; y fijó un sueldo mínimo para los empleados públicos. Anunció una reforma agraria que se limitó a la suspensión de los desalojos campesinos y a la parcelación de 5.400 hectáreas en Venta de Casanova (antigua provincia de Oriente). Inició un censo agrícola nacional, celebró ferias y exposiciones ganaderas, y creó frigoríficos, dos cooperativas pesqueras y dos mercados libres en La Habana.

El sindicalismo durante su mandato

Para 1945 la negociación colectiva predominaba en la solución de los conflictos entre obreros y patronos. La Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC), con medio millón de afiliados, se había convertido en un importante factor de poder, lo que explica la disputa entre los partidos políticos por su control. En el IV Congreso de la CTC celebrado en diciembre de 1944 —controlado por los comunistas— participó la Comisión Obrera Nacional (CON) del Partido Auténtico, y el presidente Grau asistió al acto inaugural. En ese ambiente de aparente colaboración entre Gobierno y sindicatos se realizó un aumento general de salarios, un incremento en la tarifa para los cosecheros de tabaco y se estableció un sueldo mínimo de 60 pesos para los empleados del Estado. Se instauró la Caja del Retiro Social de Obreros y Empleados de la Industria Azucarera, se dio un día adicional de descanso semanal a los empleados de oficinas y del comercio durante los meses de verano, y se intervinieron empresas cuyos dueños se negaron a cumplir las leyes sociales establecidas. Sin embargo, las medidas más significativas fueron los diferenciales azucareros.

En 1945, de una producción de más de cuatro millones de toneladas de azúcar, el Gobierno reservó 250.000 para venderlas a otros países a siete centavos la libra, casi al doble del precio al que se le vendía a EEUU. Con los ingresos de la venta benefició a los obreros y colonos azucareros, subsidió alimentos importados, construyó escuelas y erigió otras obras de beneficio general. Este fue el primer diferencial azucarero.

 En 1946, en las negociaciones con EEUU para la venta del azúcar, la delegación cubana —con la participación de una representación sindical encabezada por el líder azucarero Jesús Menéndez— logró incluir una cláusula de garantía mediante la cual se aumentaba el precio del azúcar en proporción al aumento de los precios de las mercancías que Cuba adquiría en EEUU. La cláusula arrojó 36 millones de pesos adicionales, que se distribuyeron entre los factores de la producción. Los obreros obtuvieron un ingreso adicional de 29 millones de peso en ese año. Y una cifra aún mayor en el año 1947. Este fue el segundo diferencial azucarero.

La lucha política entre auténticos y comunistas por el control de la CTC se agudizó y definió en el V Congreso, el cual sesionó como dos cónclaves paralelos: uno bajo la dirección de los comunistas y el otro de los auténticos. Por resolución del ministro del Trabajo, Carlos Prío Socarrás, en octubre de 1947, se declaró legítimo al segundo. Después del V Congreso se renunció al diferencial azucarero y se perdieron parte de las conquistas alcanzadas, aumentó la carestía de la vida y proliferó el pandillerismo.

Corrupción, violencia y pandillerismo

La corrupción venía de la Colonia. Los funcionarios públicos y los jueces —sostiene el historiador británico Hugh Thomas— estaban tan mal pagados, que la misma se convirtió en una forma de recompensa. La Colonia siguió viviendo en la República, donde la dependencia cubana del azúcar generaba inestabilidad e incitaba al uso del erario público para lucrar. Aunque personalmente Grau se mantuvo apartado de la corrupción, e incluso no tuvo como otros presidentes una residencia campestre, pero se ha dicho que cuando le insinuaban alguna oportunidad económica, remitía a su interlocutor a su cuñada Paulina.  

Al mal de la corrupción se unió el de la violencia como método predominante para dirimir los conflictos. Las bandas gangsteriles, que emergieron de las organizaciones que combatieron a Gerardo Machado, fueron utilizadas para fines políticos mediante el otorgamiento de prebendas. Ese nefasto vínculo entre corrupción, violencia y pandillerismo tomó fuerza durante el Gobierno de Grau. Si entre 1934 y 1944 esos grupos cometieron 16 atentados, con 14 muertos y 10 heridos; entre 1944 y 1948 realizaron 69 atentados, con 59 muertos y 53 heridos, según contabiliza Newton Briones Montoto (General regreso, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2005).  

 Entre las principales bandas armadas estaban la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR), de Emilio Tro, jefe de la policía suburbana; la Acción Revolucionaria Guiteras (ARG), de Eufemio Fernández; y el Movimiento Socialista Revolucionario (MSR), de Mario Salabarría, jefe de la policía secreta, las cuales escenificaron constantes derramamientos de sangre como el escenificado en el reparto Orfila, en Marianao, entre los hombres de Mario Salabarría y de Emilio Tro, con el saldo de cinco muertos, entre ellos una mujer embarazada, y varios heridos.

(fotogramas de los sucesos de Orfilia el 15 de septiembre de 1947 en el Reparto Benitez de Marianao, La Habana, Cuba.Imagén  y comentario del Bloguista de Baracutey Cubano)  

Una mención especial le corresponde a José Manuel Alemán, ministro de Educación, quien patrocinó la formación de la "Legión del Caribe", un ejército clandestino para derrocar al Gobierno de Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana, en el que tomaron parte, junto a exiliados dominicanos, miembros de la pandillas mencionadas. Alemán utilizó el inciso K, de la Ley de Ampliación Tributaria, para desviar parte de los fondos que ingresaban al Ministerio de Educación. Obligado a renunciar por una moción de confianza que el Senado presentó en su contra, Grau lo nombró ministro sin cartera. E integró el Bloque Alemán-Grau-Alsina (BAGA), un poder creado dentro del Partido Auténtico con vistas a la elecciones de 1948. Finalmente, en octubre de ese año, Alemán robó impunemente millones de pesos del Tesoro de la República y se trasladó a Miami.

A los hechos citados hay que añadir, entre otros, la oposición de Grau a la creación de un Tribunal de Cuentas y la desaparición, en el Capitolio Nacional, del diamante de 25 quilates que marcaba el kilómetro cero de la Carretera Central, el cual apareció tres meses después sobre su mesa de trabajo.

La pérdida de prestigio dividió al autenticismo. Eduardo Chibás, uno de los fundadores del Partido Auténtico, crítico de la corrupción, aspiraba a ser nominado candidato a las próximas elecciones presidenciales, pero Grau lo relegó y optó por Carlos Prío Socarrás. En respuesta Chibás fundó el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) y desató una estruendosa campaña radial que mermó considerablemente la credibilidad del Gobierno auténtico.

A manera de conclusión

Grau, quien había despertado esperanzas por su actuación en 1933, durante el Gobierno de los Cien Días, demostró con su actuación la inutilidad del populismo desposeído de la voluntad para hacer corresponder la palabra con los hechos. La bonanza económica que disfrutó su Gobierno, resultado de la venta de azúcar durante la Segunda Guerra Mundial, le permitió desarrollar obras constructivas, aumentar la producción de artículos nacionales, dictar medidas beneficiosas para el pueblo y respetar las libertades públicas y de expresión. Sin embargo, gobernó de espaldas al semiparlamentarismo establecido por la Constitución de 1940, y toleró la corrupción y el pandillerismo. Careció de la integralidad necesaria para encabezar exitosamente la política de la nación. Como expresó el historiador Hugh Thomas, su gobierno terminó en decepción y desilusión.

Como los presidentes Tomás Estrada Palma y Carlos Mendieta, Grau San Martín murió en Cuba. Nunca se le erigió un monumento, pero sus aciertos, y especialmente sus desaciertos, encierran valiosas enseñanzas. Su valor radica en nuestra disposición y capacidad para tener en cuenta esa memoria histórica para la Cuba que, después de tantas décadas de estancamiento y retroceso, está dando fuertes señales de renacimiento.

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Otra Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En Marianao no existe el reparto llamado Orfila; existía una parada de tranvía con ese nombre y una farmacia que se le decía Orfila. No se cual le dió  el nombre a la otra. El reparto se llama, o se llamaba cuando los hechos sangrientos,  Reparto Benitez

El cirujano Dr. Gustavo León, un estudioso de la Historia de Cuba y Presidente del Partido Auténtico en el Exilio afirma que Fidel Castro era un informante (¨chivato¨)  de Mario Salabarría cuando Fidel Castro pertenecía a la banda de gansterismo político UIR [Unión Insurreccional Revolucionaria] para tenerlo informado de los planes, acciones, etc., de esa organización; quizás eso lo salvó del fusilamiento cuando lo encausaron por un supuesto plan de atentado contra Fidel Castro que se ejecutaría desde el edificio de la Biblioteca Nacional y áreas aledañas a la Plaza Cívica José Martí, rebautizada por el Castrismo como Plaza de la Revolución, pese a que  ella y todos los edificios que la rodean fueron construidos por el gobierno de Fulgencio Batista además de la Biblioteca Nacional.

Por cierto: ¿Quién dió el ¨chivatazo¨ de que Emilio Tró, con muy pequeña escolta. estaba en casa de Morín Dopico?

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Fragmentos tomados de http://www.latinamericanstudies.org/

Fragmentos de la entrevista de Antonio Rafael de la Cova con Mario Salabarría Aguiar, 3056 S.W. 17 St., Miami, Fla. 33145, el 7 de diciembre de 1983. 

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Se habla y se dice de la participación de Fidel en la muerte de Manolo Castro, pero yo nopuedo asegurarte nada. Lo único cierto que hay, que el individuo que le tiró a Manolo Castro. Gustavo Ortiz Faez, que en este momento tiene un alto cargo en la DISIP venezolana, que lo detuvieron a una cuadra de allí, cuando estaba preso en la tercera estación, la primera persona que llego allí a interesarse por el preso fue Fidel Castro. La muerte de Manolo fue a las doce de la  noche. Eso se comentó entre la policía. Ortiz Faez era ahijado de Paulina Grau, porque los Faez son de Matanzas y Paulina era de Matanzas.

 Yo sabía de la existencia del MSR y aquello de Cayo Confites, en lo que yo cooperaba pero en otro plano, no como militante. Yo no era miembro del MSR. Mucha gente piensa que como Rolando Masferrer era amigo mío, y Manolo Castro era amigo mío, que fueron los que organizaron eso, pues pensaron que yo estaba en eso, pero yo estaba en la policía, porque eso me involucraba en otras cosas que no eran factible. Rolando y Manolo fueron los organizadores del MSR. Eufemio Fernández no estaba en el MSR, aunque estuvo en lo de Cayo Confites y tuvo un incidente bastante violento con Fidel allí. Cuando yo salí en libertad en 1979 por la causa contra el gobierno de Fidel Castro, hubo una Conferencia de los No-Alineados en La Habana y hubieron dos o tres dominicanos, y uno de ellos dijo que Fidel lo había nombrado ayudante de él. Dicen que Eufemio le dio una galleta a Fidel, pero no me consta, y aquello culminó con el fusilamiento de Eufemio [en La Cabaña, abril 19, 1961]. Cuando Fidel tuvo en la universidad la Campana de la Demajagua, que se la prestaron los veteranos de Manzanillo, Eufemio y un grupo se la robaron de la universidad. Cuando Fidel fue a buscar la campana al día siguiente para formar el escándalo, se encontró que no había campana, y aquello fue una cosa terrible. Eso fue en el 1947. No se donde la escondieron porque cuando eso ya yo estoy preso. Se la entregaron al general Loynaz del Castillo, que estaba en ese momento de presidente de los veteranos.

 No te puedo decir si Fidel militó o trató de entrar en el MSR porque yo estaba en la policía. Que yo sepa, no estuvo en el MSR. Fidel funcionó dentro de esos del UIR [Unión Insurreccional Revolucionaria], como este muchacho [Rafael] Díaz-Balart también estaba con ese grupo. DíazBalart no era de la UIR, pero como era el cuñado. . . . Orlando Bosch era de la UIR, muy amigo de Fidel, y hablaba mucho por radio con Fidel. Orlando fue presidente de la Escuela de Medicina.

 Yo no sé por qué motivo un grupo de estudiantes del Instituto fue a la universidad en plan de agresión. Entonces Fidel, que estaba en sus inicios en la universidad, fue uno de los que le tiró a Leonel Gómez. No se cual fue el motivo, pero se que él le disparó a Leonel Gómez. Me luce que el aún no estaba definido dentro de la corriente aquella que había dentro de la universidad, porque la agresión a Leonel Gómez significaba la agresión a un grupito de bonchistas del Instituto de La Habana. 

A mi me dijo este señor amigo de él, que lo que lo había hecho variar en relación conmigo, y con los que él consideraba amigos míos, fue cuando yo detuve a su hermano Pedro Emilio [Castro Argota], que trabajaba en Comunicaciones, y le ocupé once mil y pico de pesos en giros postales y cheques que se hurtaban allí. El trabajaba en la selección de la correspondencia. Esos eran valores sin certificar que mandaban la gente del interior y ese trabajo de selección lo hacía un grupo de empleados que usaban una luz para ver si había cheques adentro de las cartas. Me acuerdo que fue una causa bastante difícil, que tampoco nunca me citaron a juicio porque hubo que levantar ochenta y pico de actas a cada uno de los perjudicados que mandaron cheques.

 Mario Muñoz tuvo un altercado en la granja de Siboney antes de ir al Moncada. Le dijo a Fidel que iba a mandar a la gente a la muerte, que el plan era un desastre. Eso me lo dijo Orlando Castro [García], que estuvo preso conmigo.

 Yo no creo que Fidel haya ido a matar a [Oscar] Fernández Caral, por la sencilla razón de que Caral lo conocía a él. Era muy riesgoso jugarse la carta de que Caral iba a quedar muerto y no iba a hablar de él, mas que la muerte de Caral fue en pleno día, en la puerta de su casa. Además, ese barrio de Infanta hacia la universidad es un barrio de estudiantes, donde Fidel era conocido. No comparto esa opinión al hacer esa deducción. Lo lógico es que si lo ve venir, se quite de la puerta, porque sabe que es enemigo. No creo que Fidel sea tan valiente para ir a arriesgarse de esa forma donde es tan fácil detectarlo. Caral era sargento de la policía en la universidad y siempre estuvo al lado de Manolo Castro. Caral era un individuo en la universidad muy definido frente a todos ellos. El hermano de él [Adolfo A. Fernández Caral] es médico y está aquí, y el hermano dice que él esta seguro que fue Fidel Castro quien lo mató. El es médico urólogo de la Clínica “La Gran Familia” en Flagler, entre 27 y 26. Como motivo de ese hecho detuvieron a un individuo que era portero de un cine, el Astral o el Infanta, que salió retratado en el periódico, y efectivamente, el tipo se parecía mucho a Fidel.

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 A Rolando Masferrer lo conocí en 1936 cuando él pertenecía a Joven Cuba, y después se fue para la guerra en España. Cuando regresó lo vi en la universidad, y militaba en el partido comunista.

 El bonche universitario lo formaban Juan González Andino, que está aquí, y otros. Mi hermano Julio estuvo en el MSR, y también en la Legión Revolucionaria de Cuba, donde yo estuve también, porque lo organizamos en 1934 con Manolo Castro, Antonio Acosta, René Moreno Guitart, que murió hace poco, Casimiro Menéndez, que lo mataron, y un grupo que surgimos del sector estudiantil, y casi siempre luchamos juntos en los otros procesos, contra [Fulgerncio] Batista.

 Genovevo Pérez venía relacionado con [Rafael] Trujillo, y aprovecha el problema de Orfila para dar la sensación que nosotros teníamos una conspiración, de acuerdo con Cayo Confites, para derrocar el gobierno. El recibió, y Rolando lo dijo en la Cámara, un millón de dólares de Trujillo por desbaratar la expedición de Cayo Confites. Inclusive Rolando dio en una sesión de la Cámara el número de la cuenta y el banco donde el tenía su dinero depositado en Cuba. Cuando lo de Orfila, Genovevo estaba esa noche en Washington y regresó esa madrugada. Lo de Cayo Confites lo desbaratan al día siguiente o a los dos días, más o menos. Grau es el que da la orden de intervenir, porque él conoce todo el proceso de Orfila, porque Grau inclusive ha tenido en su poder la orden de detención que me dio el juez. Cuando ya es tarde, que el tiroteo es bastante grande, llama al jefe del ejército y le dice que vaya allí a intervenir. Grau no intervino previamente porque él sabía lo que había. Lo que pasa es que como el tiroteo dura tanto, como es natural, no puede permanecer al margen de la cosa, y llama al jefe del ejército para que vaya allí y ponga fin al tiroteo. Lo que da origen al problema de Orfila es la muerte de un capitán del ministerio de Salubridad, Rafael Ávila Ávila. Cuando lo matan, el jefe de la policía me va a ver y me dice que es un hecho que hay que investigar, que el presidente está interesado en eso, y le dije que si el Presidente lo ordena, iba a actuar en esa investigación. Voy a buscar los individuos que están detenidos como testigos presenciales y los interrogo y trabajo con las fotos que tengo, logro determinar quienes son los individuos que actuaron en ese hecho. Entonces llamo al jefe de la policía y le digo, “dile al presidente de la República que hay esto y esto, y los autores son fulano y mengano.” El jefe de la policía lo ve y Grau le dice “dile que proceda.”

 Por la mañana levanto las actuaciones y lo presento al juzgado, y el juez me da la orden de detención contra ellos. Entonces busco al jefe de la policía y le digo que le lleve el mandamiento judicial al presidente. Se lo lleva al presidente, quien le dice: “Dile a él que lo cumpla.” Lo que pasa es que cuando fui al juicio no me pude poner a estar diciendo que el presidente me mandó. La situación es grave, porque el jefe del ejército prácticamente ha dado un golpe de estado. El presidente está en ese momento en precaria. Aunque yo estoy preso, me doy cuenta de lo que está ocurriendo allí en el campamento de Columbia. Genovevo prácticamente dió un golpe de estado.

Genovevo tuvo prisionero a Grau en Palacio aproximadamente como quince días, porque el jefe de la guardia era un coronel que le había puesto Genovevo. Eso fue cuando lo de Orfila y Cayo Confites. Eso nadie lo sabe, porque son cosas que nadie las ha comentado. Además, Grau tenía an veces pérdida de memoria, lo que muy poca gente sabe. Por ejemplo, él estaba leyendo un libro y cuando le daba eso marcaba el libro para no olvidarse. Grau estuvo como cuatro días con pérdida de memoria total. Usaron lo de Orfila como excusa para acabar con la expedición de Cayo Confites. Trujillo le dio un millón de dólares a Genovevo para que pusiera fin a Cayo Confites. Aunque el gobierno americano también presionó, lo que decidió la cosa fue el soborno. El gobierno americano respetaba a Grau. Orfila fue el 15 de septiembre, y a los tres o cuatro días desbarataron lo de Cayo Confites. Genovevo sabía que yo era un elemento vital en lo de Cayo Confites: resolví la estancia de los aviones que iban a bombardear Santo Domingo; resolví el problema del financiamiento con Alemán, y otras cosas. Aunque yo no figuraba en el grupo de dirigentes, pero las cosas que había que hacer, como hablar con el presidente o el jefe de la Marina de Guerra, lo hacía yo. Allí no podían llegar cinco o seis aviones sin que el presidente no lo conociera, y había que tenerlos en un aeropuerto con amplitud, como el del Mariel. Todo eso yo lo resolví. 

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La Habana bajo fuego: la Masacre de Orfila

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El balance de muertos y heridos dejado por estos "agentes del orden" estremeció a la opinión pública y el estamento político
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Por José del Castillo Pichardo
28/06/2008

La masacre de Orfila, del 15 de septiembre de 1947, brindó la excusa ideal al general Genovevo Pérez Dámera -conminado por Washington y "aceitado" por Trujillo- para desmantelar la expedición de Cayo Confites, bajo la premisa de imponer el orden y colocar en control del ejército las armas en manos de fuerzas irregulares. Por eso, siempre escuché de labios de Chito Henríquez, Tulito Arvelo, Dato Pagán y Pedro Mir -hombres "enchabolados" en el desolado cayo preferido de Hemingway y punto de observación naval durante la II Guerra Mundial por su proximidad al Canal de las Bahamas- que "lo de Orfila fue determinante en el fracaso de Confites". Uno se preguntaba entonces: ¿Qué sucedió en Orfila?

Bajo el gobierno de Grau (1944-48) cobraron fuerza los grupos de acción que se enseñorearon en la Universidad de La Habana aprovechando su fuero y ocuparon posiciones claves en la policía, dentro de un esquema de reparto favorecido por el presidente, cuyas rivalidades se resolvían al mejor estilo de Chicago, metralleta en mano. Entre los más destacados estaban el Movimiento Socialista Revolucionario (MSR), liderado por Rolando Masferrer -un egresado de Derecho, vinculado antes al partido comunista veterano de la Guerra Civil Española, director del semanario Tiempo en Cuba y comandante del Cayo-, en cuyas filas militaban Manolo Castro -expresidente de la Federación de Estudiantes Universitarios, director de deportes de Grau y pieza fundamental en el ensamblaje de la expedición de Confites- y el mayor Mario Salabarría -jefe nacional de investigaciones de la policía, veterano del bando republicano en España, también ligado a la expedición.

Asimismo, Acción Revolucionaria Guiteras, encabezada por el Dr. Eufemio Fernández -médico, combatiente de las Brigadas Internacionales, comandante de batallón en la expedición y participante tronchado de Luperón en 1949-, quien sería jefe de la policía secreta de Carlos Prío (1948-52). La Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR) dirigida por el legendario Emilio Tro -con experiencia en España y en la II Guerra Mundial, director de la academia de la policía nacional-, cuyo lema rezaba "la justicia tarda pero llega", era la encarnación de la acción misma.

Entre sus relacionados se hallaba Fidel Castro, presente en el Cayo, gracias a garantías previas dadas por Masferrer de que no se atentaría contra su vida, debido a la pugnacidad entre el MSR y este grupo. Todos los referidos, antitrujillistas militantes, colaboraron en los planes para derrocar al dictador dominicano.

(Policarpo Soler y Orlando León Lemus ¨El Colorao¨)

Lo de la barriada de Orfila en Marianao fue el estallido, traducido en masacre, de las rivalidades entre estos grupos, particularmente del MSR y la UIR, enquistados en la policía. Como refiere Ciro Bianchi Ross, en ella se enfrentaron el mayor Salabarría y el comandante Tro, quien se hallaba almorzando en casa del comandante Morín Dopico, jefe de Marianao. En mayo de 1947 Tro fue vinculado a un atentado del que salió ileso Orlando León Lemus (El Colorado), pareja gangsteril del célebre Policarpo Soler, quien en los 50 serviría a Trujillo y dejaría sus huesos en el país. El rebote llegó el 5 de septiembre, cuando el auto de Tro recibió más de 60 disparos, siendo heridos sus ocupantes, entre los que no se hallaba el director de la academia policial. La gente de El Colorado fue identificada como responsable, entre ellos el capitán Rafael Ávila, quien sería abatido a balazos días después. La investigación de este último suceso, encomendada a Salabarría, estableció mediante testigos la autoría de Tro. 

(El  Dr. Gustavo León Lemus (hermano de Orlando León Lemus ¨El Colorao¨) cuando era presentado ante el juzgado   junto a Roberto Enriques López por los sucesos sangrientos de Orfila)

La orden de arresto de Tro fue ejecutada por Salabarría de manera espectacular. Con más de 200 hombres, entre los cuales El Colorado y un grupo de oficiales policiales, procedieron a ametrallar la vivienda en la que se encontraba Tro. La respuesta fue una balacera que duró tres horas. Enterado Pérez Dámera entonces en Washington, envió tropas del ejército, junto a 20 tanques y camiones blindados, para poner fin al enfrentamiento. Ya en fase de entrega de los sitiados, la esposa embarazada de Morín Dopico fue ametrallada, junto a Emilio Tro, quien fue "colado" por una treintena de balazos, disparados por José Fallat (El Turquito). El balance de muertos y heridos dejado por estos "agentes del orden" estremeció a la opinión pública y al estamento político.

El senador Eduardo Chibás acusó a Grau de la tragedia, mientras éste retiraba su apoyo a la expedición antitrujillista y Pérez Dámera, ya en Cuba, procedía a desmantelarla, incrementando de paso su poder político y militar. Por eso, como decía Chito Henríquez entre sorbos de café y humo de cigarrillo, "Orfila le puso la tapa al pomo a Cayo Confites".


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En el siguiente  artículo no se dice que a Mario Salabarrá cuando fue detenido se le encontraron en los zapatos miles de pesos; concretamente: 11 billetes de mil pesos:


 

Gansterismo en Cuba. 3ra parte. Los sucesos de Orfila.

Por Maikel Mederos Fiallo
25 de julio, 2019


El presente artículo lo dedico como un modesto homenaje personal a la memoria del excepcional camarógrafo cubano Eduardo Hernández “Guayo”.

En trabajos anteriores reflejábamos el contexto histórico que antecede y las figuras principales involucradas en el enfrentamiento entre los distintos grupos de acción gansteril, el 15 de septiembre de 1947, en el reparto Orfila, Marianao. Las fuertes rivalidades entre Emilio Tro y Mario Salabarría dentro del marco institucional policiaco se van a reforzar por una serie de acontecimientos en los meses anteriores y que a continuación describimos.

El 26 de mayo de 1947 Orlando León Lemus “El Colorado” fue tiroteado cuando transitaba por la calzada de Ayestarán. Salió ileso y acusó a Tro del atentado. Fue el comienzo de una guerra a muerte entre ambos grupos rivales.

El 5 de septiembre, el automóvil de Tro fue acribillado a balazos, salvándose este. Durante el tiroteo reconocieron a uno de los agresores. Era el capitán Rafael Ávila, alias “Lechoncito”, perteneciente al grupo de El Colorado.

El 12 de septiembre, Ávila “Lechoncito” fue muerto a tiros en la bodega de 21 y D, del Vedado. Salabarría acusó a Tro del hecho, logrando obtener una orden judicial de arresto al día siguiente y amparado en ella, comenzó a buscarlo.

Nunca he tenido la oportunidad de conocer cómo fue que Mario Salabarría obtuvo la información, o sea, quién dio el pitazo… de que Emilio Tro se encontraba reunido para  un almuerzo en casa de Antonio Morin Dopico, ex jefe de la policía de Mariano, sita en calle 8, esquina a D. Estaban también allí Luis Padierne, Arcadio Méndez y Alberto Díaz González, todos miembros de la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR).

Probablemente el mismo Emilio Tro desconocía de la orden de detención que pesaba sobre él. Lo cierto es que sobre las tres de la tarde, estando sentados en el portal de la casa de Dopico, advirtieron la llegada de los primeros automóviles, precipitándose  hacia el interior de la vivienda, cerrando la puerta y comenzaron los tiros.

Entre los agresores figuraban Orlando León Lemus, El Colorado; Rogelio Hernández Vega, Cucú, segundo jefe de la Policía Secreta; José Fallat o Fayat, El Turquito; el teniente Roberto Pérez Dulzaides; el comandante Roberto Meoqui Lezama y otros hasta completar una tropa de unos 200 hombres, todos allegados a Salabarría, también presente, pero no todos pertenecientes al Servicio de Investigaciones Especiales y Extraordinarias, la dependencia policial que aquel dirigía.

Un huracán de balazos se desató entre ambas partes con profusión de ráfagas de ametralladoras que barrían literalmente todo a su paso, pero se imponía la parte sitiadora con mayor número de hombres y de armas.  La primera víctima fue el oficial Mariano Puerta Yergo, de la 11na. Estación de Policía. Enterado de los sucesos tomó un automóvil, junto con otros dos vigilantes, con la intención de luchar junto a su amigo Tro. No llegó a su destino. Lo fulminó una ráfaga de cuando trataba de ganar la casa sitiada.

En medio de la balacera Tro logró comunicarse por teléfono con el teniente Armando Correa. Le pidió que se dirigiera a Columbia y gestionara la intervención del Ejército, pues él y sus amigos temían ser ejecutados de caer en manos de Salabarría. Correa cumplió el encargo y en compañía de otros miembros de la UIR se personó en la sede del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Ruperto Cabrera los recibió, pero dispuso su retención a fin de evitar —aseveró— su participación en la refriega.

Otras gestiones se hacían en favor de los sitiados. Miembros de la UIR y elementos vinculados a Tro acudieron al Palacio Presidencial. No pudieron ver a Grau que atravesaba una crisis epiléptica con pérdida hasta de memoria (lo cual revelaría Salabarría años después). Lograron, sí, entrevistarse con Paulina Alsina, primera dama de la República, que les aseguró haber obtenido del Presidente la autorización para que el Ejército interviniera en el altercado. Genovevo Pérez Damera, en Washington, recibía noticias del asunto y ordenaba a las fuerzas armadas tomar cartas en el asunto.

Sobre las 6 de la tarde Tro y sus acompañantes agotaban sus municiones. La casa que les servía de parapeto estaba semidestruida y varios habían sufrido heridas, entre los sitiados Arcadio Méndez ya era cadáver en la sala. Dentro, estaba la familia de Dopico, por lo que se insistió en un alto al fuego para que estos salieran. Paralelamente comenzaban a llegar fuerzas del ejército con tanques y carros blindados.

Ciro Bianchi Ros narró magistralmente esta masacre y de su escrito citamos:

“El primero en salir de la casa fue Morín Dopico, quien llevaba en brazos, herida a sedal, a su hija Miriam, de apenas diez meses de nacida. El Ejército lo conduciría al Hospital Militar en calidad de detenido. Luego salió Aurora Soler de Morín, en estado de gestación, y detrás Emilio Tro. Todo parecía haber terminado cuando se escuchó de nuevo el tableteo de una ametralladora, y la esposa de Morín cayó al suelo herida de muerte. Un policía la tomó por los brazos para levantarla, y Tro trató de alzarla por los tobillos con el propósito de sacarla a la calle. No pudo concluirse la gestión, porque apenas llegados a la acera se escuchó una ráfaga más y Tro se desplomó cosido a balazos. Tenía 15 perforaciones en el tórax, dos en la región escapular, seis a flor de piel, tres en el hombro, una en el muslo y otra más en la cara que le destrozó el maxilar superior y le vació el ojo derecho.

Las imágenes cinematográficas captadas por Guayo para el Noticiero Nacional pusieron en evidencia o corroboraron la culpabilidad de algunos de los hombres de Salabarría en los sucesos. En el documental se aprecia cómo El Turquito dispara sobre la señora Soler y Emilio Tro, hiere de pasada al chofer de este y al capitán De la Osa, ayudante del Jefe de la Policía, y fulmina al teniente Padierne, uno de los hombres de Tro. Otra escena capta a Pérez Dulzaides, teniente de la Policía Nacional, encañonando con su ametralladora a los rendidos, en especial a Tro cuando, de rodillas, trataba de levantar el cuerpo agonizante de la esposa de Morín Dopico. Dulzaides fue entrevistado en Columbia con tanta violencia que perdió el conocimiento en dos ocasiones. El cadáver del capitán Arcadio Méndez apareció en la sala de la casa, apenas empezaron a disiparse los gases lacrimógenos lanzados al interior de la vivienda.
El hecho execrable de disparar contra personas ya rendidas provocó una grave riña entre los sitiadores, ya que muchos de ellos increparon a sus compañeros por haber actuado de esa forma. De cualquier manera, el Ejército impidió que prosiguiera la matanza, exigió la entrega inmediata de las armas, y Landeira procedió a la detención de Salabarría y de no pocos agentes a sus órdenes. De inmediato el pleno del Tribunal Superior de la Jurisdicción de Guerra y Marina radicó la causa 95 de 1947 del Estado Mayor General del Ejército contra Mario Salabarría Aguiar, Antonio Morín Dopico y numerosos oficiales, por los delitos de homicidio, desorden público, atentado y daños a la propiedad. También un buen número de civiles quedaba a disposición de los tribunales ordinarios. Cucú Hernández Vega, segundo jefe de la Policía Secreta, se personó voluntariamente ante el coronel Oscar Díaz, oficial investigador de la causa, pero hubo que ordenar el arresto del comandante Meoqui Lezama por no comparecer al llamado de una citación judicial. Orlando León Lemus, El Colorado, se esfumó. En su afán de encontrarlo, el Ejército ocupó, sin éxito, el hotel Sevilla, donde se le suponía escondido, y luego la Guardia Rural lo buscó por el interior de la Isla. Se sabría después que permaneció oculto en la casa del senador Paco Prío hasta su salida clandestina hacia México”.


“En la necrópolis de Colón, una lápida de grandes proporciones que resguarda un panteón tiene inscritos seis nombres y una fecha: Emilio Tro Rivero, Luis Padierne Labrada, Alberto Díaz González, Arcadio Méndez Valdés, Mariano Puertas Yero y Aurora Soler de Morín; 15 de septiembre de 1947. Por cada uno de esos nombres, la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR) la organización fundada por Tro, escribió el de uno de sus asesinos: Mario Salabarría, Roberto Meoqui, Rogelio Hernández Vega… lo que equivalía a una condena a muerte. Escribieron asimismo el nombre de Cossío del Pino (será objeto de un futuro artículo este caso). Consideraban que la prohibición de la exhibición del documental de Guayo, de la que fue responsable, lo hacía cómplice de la tragedia”.

Toda la balacera fue cubierta, a riesgo para sus propias vidas, por varios periodistas. Frente a la entrada principal de la residencia se situó el fotógrafo Louis Hamburg, corresponsal de varias publicaciones norteamericanas en La Habana y unos metros detrás a la derecha se ubica el camarógrafo del Noticiero Nacional Eduardo Hernández (Guayo). Los hombres con cámaras comienzan a fotografiar y a filmar lo que serían los momentos más dramáticos de esa masacre.

Las fotografías que captó Louis Hamburg durante los sucesos las publicó en el periódico El País, en Prensa Libre e Información. Los senadores Pelayo Cuervo y Eduardo R. Chibás utilizaron estas en el Senado como pruebas acusatorias. El reportero estadounidense una vez publicadas las fotos, recibió amenazas de muerte de los miembros del grupo de Salabarría y tuvo que irse de regreso a Estados Unidos.

Otros reportes gráficos fueron captados por Panchito Pérez, de El País, Narciso Báez, de Prensa Libre, Amador y Raúl Vales, de Bohemia y Miguel Buendía, del Diario de la Marina. El material gráfico de estos profesionales del lente fue requisado por el Ejército y sirvió de evidencia contra los encartados Salabarría, El Colorado, Roberto Meoqui, Rogelio Hernández Vega.

Uno de los principales encartados fue José Fallat, alias El Turquito, retratado en el momento que masacraba a Tro, a la esposa de Morin Dopico y a los dos acompañantes cuando salían desarmados de la casa. Al mostrarle las fotografías cuando ametrallaba a Tro, El Turquito expresó:
"Los fotógrafos tienen la culpa de que estemos encerrados. Están enamorados de mi".
Y dirigiéndose al fotógrafo de Prensa Libre Narciso Báez que lo retrataba en el juzgado le advirtió:
"A ustedes, los fotógrafos, son los primeros que vamos a matar después de estos".

Probablemente cuando lea estos párrafos, mi amigo Eduardo Hernández Gabelas, miembro de nuestra comunidad y por entonces un niño, recuerde la escolta que le tuvo que ser situada hasta para ir a la escuela ante las amenazas de los gánsteres.

Por supuesto, esta historia del gansterismo en Cuba continuará… Complaceremos los pedidos expuestos en comentarios en las partes anteriores.
Un saludo para todos.
Bibliografía:
Bianchi Ros, Ciro. “Cantar a Cuba. Una historia diferente”, 2012.
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Mario Salabarria Aguiar  en su juventud

Mario Salabarria cuando fue detenido  por un supuesto plan de atentado contra el tirano Fidel Castro Ruz en 1965


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