sábado, enero 18, 2025

El abasto de agua potable a La Habana, el suicidio de un Alcalde por no cumplir una promesa electoral y el Presidente que le dio a La Habana de entonces toda el agua que necesitaba


La fuente seca de Supervielle

Por José Gabriel Quintas

31 julio 2016

En mis andanzas por La Habana Vieja suelo pasar por el parquecito ubicado en la calle Monserrate, en las inmediaciones del famoso Edificio Bacardí. Este espacio posee un busto de Manuel Fernández Supervielle, y a sus pies una pequeña fuente, siempre vacía.

Se me antoja que esa fuente permanentemente seca es una ironía del destino hacia el hombre petrificado en el breve monumento, cuya muerte tuvo mucho que ver con el líquido vital. ¿Quién fue este personaje, hoy preterido?

Supervielle (1894-1947) fue un político, jurista y profesor universitario que luego de militar en diversas agrupaciones se afilió al Partido Auténtico. Fue nombrado por el Presidente Ramón Grau San Martín como Ministro de Hacienda (1944-1946) y en junio de 1946 aspiró a la segunda posición de la República, la Alcaldía de La Habana. Venció, en reñida lid, a dos pesos pesados de la política criolla, Raúl García Menocal, alcalde saliente e hijo del ex mandatario Mario García Menocal, y a Carlos Miguel de Céspedes, flamante Ministro de Obras Públicas durante el gobierno de Gerardo Machado; en la contienda obtuvo alrededor del 55 % del favor popular.

(Manuel Fernández Supervielle)

Afirma la Enciclopedia Ecured, nada generosa para calificar a personalidades de aquella etapa, que Supervielle, como ministro de Grau, ejerció una cartera “que dirigió con eficiencia y honradez”, y sobre su actuación en la Alcaldía habanera agrega que este cargo “también desempeñó con rectitud.” (sic)

Su tragedia fue que prometió que resolvería el agudo problema del abasto de agua a la capital, promesa que no pudo cumplir a pesar de sus esfuerzos, y contrito y avergonzado por faltar a su palabra, se suicidó en su despacho el 4 de mayo de 1947, cuando no había llegado aún al primer año de gobierno edilicio. Eduardo Chibás, quien apoyó a Supervielle en sus aspiraciones políticas, le declaró al periodista Guido García Inclán: “Prefirió morir para no defraudar a su pueblo.” Y añadía: “Cuánta vergüenza debe de haber en un hombre que se mata así.”

Si se hace un balance de los gobiernos auténticos (1944-1952), salta a la vista que la corrupción y el pésimo manejo de los fondos gubernamentales fue una nota dominante, por lo que Supervielle fue una rara avis en ese concierto de políticos corruptos. Recuérdese, sin más, a José Manuel Alemán, Ministro de Educación de Grau, quien se convirtió en millonario a expensas del erario público.

Supervielle, como luego el propio Eduardo Chibás, eligió la muerte antes de caer en el descrédito y la ignominia. Fue una solución radical, sin duda alguna. Al pasar revista a nuestra historia se hallan no escasos miembros de la denominada “clase política”, o servidores públicos si se prefiere, que han alimentado la ilusión de sus compatriotas con falaces promesas.

Los griegos de la Antigüedad eran mucho más sabios. Instauraron el ostracismo, medida que se atribuye a Clístenes, y que consistía en que los ciudadanos, en asamblea plenaria, decidían condenar al destierro por diez años a los que hubiesen transgredido la ley. Esta sanción debía ser extendida a los que engañan a sus ciudadanos con promesas que todos conocen, que a la postre, jamás cumplirán.

Por algo el Apóstol José Martí, en Nuestra América, acuñó esta sentencia para todas las épocas y circunstancias: “Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad”.

El gesto de Supervielle es una lección perenne de que son preferibles acciones drásticas, como acortar la propia vida, antes de no merecer al aprecio y el consentimiento sincero del pueblo. Pero, lamentablemente, allí en el parquecito de Monserrate, la fuente sigue seca.

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Fotos y comentarios del número de la revista Bohemia correspondiente al  4 de agosto de 1946

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Por fín tiene la Habana toda el agua que necesita  p.60

Rodolfo Rodríguez Zaldivar

Bohemia octubre 16 de 1955










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Fotos de la inauguración de una Escuela Primaria Pública (es decir: GRATUITA)  de un barrio clase media baja en 1956; en algunas de esas fotos  se leen carteles de agradecimiento por la creación de  la escuela y  del  acueducto.








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La Cuba de Ayer. . Película Documental .Cubana

( En  el minuto 14 comienzan a hablar   del abastecimiento del  agua)

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

El  Acueducto de Albear, o Acueducto de Palatino,  es una de las 7 maravillas de la Ingeniería Civil en Cuba; pero dado  el progreso que experimentó la República de Cuba nacida el 20 de mayo de 1902  y, en particular,la ciudad de La Habana, ciudad capital de dicha república, hizo que el acueducto y la  ciudad  necesitara nuevas fuentes  y redes de abastecimiento de agua potable.

La Alcaldía de la ciudad de La Habana era la segunda posición política más importante de la República de Cuba; en el proyecto de  la  Plaza Cívica José Martí,  hecho realidad en los años 50s del pasado siglo, el edificio de la Alcaldía de La Habana es el que se robó el MINFAR después del 1 de enero de 1959.

Hubo políticos que en sus promesas de campañas  estuvo  darle  el agua necesaria a la ciudad de La Habana,  pero dicha promesa no fue cumplida. por una causa o por otras. Uno de esos políticos que prometió y no pudo cumplir dicha promesa fue Manuel Fernández Supervielle; hay fuentes que dicen que no cumplió esa promesa porque el Presidente  Ramón Grau San Martín, que era de su mismo partido político, después de incitarlo a que aspirara a ser Alcalde de la ciudad de La Habana,  no le dio, después de Supervielle  ser elegido,  los recursos necesarios para poder cumplir esa promesa de campaña. Según una fuente, Grau San Martín temía que Supervielle se convirtiera en  un fuerte rival político  dentro  de su partido en  futuras contiendas para llegar a  la Presidencia de la República.

Ante el hecho de  no poder cumplir esa promesa, el honesto Manuel Fernández  Supervielle se suicidó.


 

Acueducto de Albear

La fuente de agua conocida como La Cuenca Sur fue con la cual se  solucionaron los problemas  del abastecimiento de agua para la ciudad de La Habana.  Ahora bien: para que el agua de la fuente llegue a su destino es necesario el mantenimiento de la red de  bombas, ductos, etc. para minimizar las averias y los salideros o fugas  de agua. En la ciudad de La Habana  durante muchas décadas, después de 1959,  a esa red no se le ha dado el mantenimiento necesario; de ahí sus roturas.

Las obras de la red de abasto de agua de la  Cuenca Sur para llevar agua a la ciudad de La Habana se hicieron con rl dinero y el esfuerzo del pueblo cubano.

 En estos días la ya retardada inauguración del rescacielos conocido como La Torre K  en el Vedado,  ha provocado que por las Avenidas  de Vento y de Rancho Boyeros se lleven a cabo trabajos  para llevarle agua a dicho rascacielo:


elTOQUE

Los MILITARES se burlan de los CUBANOS: la Torre K de La Habana




DW Español
(de Alemania)
La inauguración de un hotel cinco estrellas está generando malestar entre muchos cubanos




Periódico Trabajadore
2017
Un equipo de Trabajadores visitó esta mañana la obra, ubicada en un punto cercano al poblado de La Salud, en el municipio de Quivicán, en la provincia de Mayabeque, por donde transita el kilómetro seis de los 36 kilómetros de que consta esa conductora, cuya línea central la componen tubos de centro acero de 78 pulgadas.


Reparaciones en avería de Cuenca Sur

Parte 1




Parte 2



National Institute of 
2021
Avería en Cuenca Sur en la madrugada del jueves 13 de mayo que causa afectaciones en el suministro del agua a 6 municipios capitalinos: Plaza de la Revolución, Cerro, 10 de Octubre, Centro Habana, Habana Vieja y Boyeros. 

Actualización sobre obras para reparar cuenca sur en la capital de Cuba



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Observen como  los artículos de la revista Bohemua relacionados con el abastecimiento de agua a la población,  van disminuyendo a partir  de determinada fecha ...encontrarla se lo dejo de tarea. :-)

Agua potable, regadio e hidroeléctricas

Herminio Portell Vilá

Bohemia junio 17 de 1951

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Miles de familias se encuentran sin agua, transporte, luz ni teléfonos a solo veinte  minutos de la capital 

Mario G. del Cueto  p.65

Bohemia febrero 24 de 1952

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Santiago ciudad sin agua

Herminio Portell Vilá p. 51

Bohemia abril 20 de 1952

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Vastas zonas de la provincia habanera  se quedan sin agua 

Rodolfo Rodríguez Zaldivar p. 78

Bohemia Junio 22 de 1952

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El agua, problema nacional de Cuba  p. 48

Jesús Masdeu

Bohemia agosto 17 de 1952 

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Agua y millones  p. 37

Herminio Portell Vilá 

Bohemia noviembre 15 de 1953 

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El Fórum del agua de la AWWA. Agua para la Habana: ¿De Ariguanabo, o de la cuenca sur?

Oscar Pino Santos  p.32 

Bohemia diciembre 13 de 1953

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Castellanos dio más de cuarenta millones de galones de agua a La Habana p.65

José Díaz Garrido

Bohemia septiembre 5 de 1954

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El problema del agua p.38

Herminio Portell Vilá

Bohemia marzo 27 de 1955

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Reportando riquezas: Aguas que dan vida y aguas que matan  p.48

Nivio López Pellón

Bohemia agosto 21 de 1955

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El eterno conflicto del agua habanera

Oscar Bofill   p.62

Bohemia septiembre 9 de 1956

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Por fín tiene la Habana toda el agua que necesita  p.60

Rodolfo Rodríguez Zaldivar

Bohemia octubre 16 de 1955

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Cosas de Cuba: en Omajá no hay agua ni luz ni médicos p.36

Luis Rolando Cabrera

Bohemia septiembre 23 de 1956

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Reportando riquezas: ¿Dará el mar el agua que le falta a la tierra? p. 28

Nivio López Pellón 

Bohemia enero 13 de 1957 

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viernes, junio 19, 2020

Roberto Álvarez Quiñones: La falta de agua en Cuba, otro 'logro de la Revolución'




La falta de agua en Cuba, otro 'logro de la Revolución'

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Hoy el 15% de la población urbana de la Isla no recibe agua de un acueducto.
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Por Roberto  Álvarez Quiñones
Los Ángeles
19 Junio 2020

Debiera ser una vergüenza para quienes todavía hablan de la "revolución cubana" que hoy el 15% de la población urbana de la Isla no reciba agua de un acueducto. Y vale insistir, no son personas que viven en el campo, sino en las ciudades, incluyendo la capital del país.

En pleno siglo XXI esos 1,2 millones de citadinos tienen que salir a buscar el agua en cubos como hacían los aldeanos en la Edad Media. Y 520.000 de ellos la cargan trabajosamente a una distancia superior a 200 metros de su domicilio, según un estudio especializado.  

Parece una exageración, pero no lo es. Con la Zanja Real construida en 1592 por el ingeniero militar italiano Bautista Antonelli los habaneros  tenían un suministro de agua más estable y menos estresante que el de hoy. El complejo sistema hidráulico recorría 13 kilómetros para llevar agua desde el río Almendares a la ciudad amurallada, con ramales por el camino que suministraban agua a caseríos, hospitales y molinos.  

Con aquel acueducto en el siglo XVI los vecinos de San Cristóbal de La Habana se colocaron entre los primeros pobladores urbanos del Nuevo Mundo que tuvieron agua potable. La Zanja Real operó hasta 1835, cuando se inauguró el Acueducto Fernando VII, aunque siguió suministrando agua hasta el siglo XX a algunos distritos de La Habana extramuros.

"Obra maestra de la ingeniería"

Ya en 1878 tuvo La Habana un acueducto moderno de nivel mundial, cuyo proyecto ingenieril ganó nada menos que la Medalla de Oro en la Exposición Universal de París, que lo consideró una "obra maestra de la ingeniería", y consagró internacionalmente a su diseñador y ejecutor, el ingeniero cubano Francisco de Albear.  

La premiada obra podía entregar hasta 302.000 metros cúbicos de agua por día, el triple de los 102.000 metros cúbicos que según las normas vigentes entonces necesitaban los 200.000 habitantes que tenía La Habana entonces.

Luego de 142 años, la maravilla del ingeniero Albear sigue suministrando unos 144.000 metros cúbicos a buena parte de la capital cubana, pero hay ahora dos grandes  problemas:

1) La Habana hace tiempo tiene más de dos millones de habitantes;

2) El Gobierno castrista no ha sido capaz de ampliar en serio las fuentes de abasto de agua, no ha mejorado las ya existentes, y no da el mantenimiento adecuado, por lo cual las redes de suministro están en estado deplorable.

No es la sequía, sino el desastre socialista

(Foto añadida por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Tan ruinosas están las redes que Granma publicó en 2011 que el 70% del agua que se bombeaba hacia La Habana se estaba perdiendo por los salideros, las roturas o la desaparición de tuberías, ya destruidas. O sea, no es la sequía la principal causa de la falta de agua, al menos en la capital, como dice el régimen, sino el desastre socialista.

Datos oficiales revelan que en La Habana siguen sin ser reparadas unas 2.000 roturas y grandes salideros (dos tercios de los reportados) y se pierden millones de metros cúbicos del agua procedente de las fuentes de abasto (acuíferos): Ariguanabo, Vento, Cuenca Sur y Jaruco-Aguacate.

Una de las últimas grandes averías ocurrió recientemente en la conductora Cuenca Sur y ha llevado la crisis de agua a zonas donde no faltaba, como  el Malecón, el Cementerio de Colón, el Nuevo Vedado, El Carmelo, La Rampa y El Príncipe. Eso afecta a hospitales y policlínicos, como el Calixto García, el Fructuoso Rodríguez, el Fajardo y otros.

En el Calixto García, un enorme hospital, además de la peligrosa falta de higiene en general, la falta de agua impide que los 11 laboratorios de esa instalación realicen los análisis ordenados. Fallan  las pipas que le suministran el agua. El pabellón de Geriatría está hasta un mes sin recibir una pipa.

Millones de familias cubanas tienen que esperar a que llegue una pipa al barrio, o que de casualidad  pase un "vendedor de agua" particular. Y las pipas demoran hasta dos semanas en llegar. La viceprimera ministra del Gobierno, Inés María Chapman, admitió recientemente que hay lugares del país donde el ciclo de entrega de agua supera los 13 días. Además, muchas veces llegan a las 12 de la noche, o más tarde.

Y todo ha empeorado por las sequías. A propósito, en Cuba casi nadie sabe que las agravó personalmente Fidel Castro al ordenar la deforestación de 250.000 hectáreas en los años 60 para supuestamente sembrar arroz y también pangola y caña. Cientos de buldóceres y otros equipos pesados arrasaron con todo sin dejar ningún sostén de vegetación que evitara el deslave de la capa vegetal cuando llovía. La erosión resultante de los suelos secó arroyos y ríos pequeños, y vastos terrenos fértiles se convirtieron en áridos.

El director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Antonio Rodríguez, informó en marzo que la mitad del territorio nacional  tenía déficit en sus embalses y que en 163 municipios (de 168 en total) ha llovido por debajo de la media histórica. Pero no dijo nada del extraordinario volumen de agua que se pierde debido al estado calamitoso de las conductoras y redes de abasto, gracias al socialismo.

La falta de agua agrava el azote del Covid-19

Con el Covid-19 el problema el asunto adquiere matices dramáticos. El Gobierno insiste en que se deben extremar las medidas higiénicas para no contagiarse, pero ese mismo gobierno es responsable de que millones de personas no tengan agua mediante un servicio normal estable y seguro, ni tampoco jabón, detergente, desinfectantes.

El castrismo impide la cuarentena al obligar a los cubanos a hacer colas diariamente para poder comer, y encima los expone a contagiarse por falta de agua y jabón.

"Me dicen que hay que lavarse las manos con agua y jabón abundantes, mantener limpia la meseta de la cocina, lavar bien todos los alimentos y la ropa en cuanto regresamos de la calle (…) el agua entra cada cuatro días. Tenemos un tanque y varios cubos para guardar agua, pero el agua no me alcanza para tanto tiempo", dijo a la agencia IPS Cuba la ingeniera Mariela Gómez, residente en La Habana Vieja.

Es tan acuciante la crisis del agua que genera protestas públicas. En febrero en La Habana Vieja vecinos cerraron las calles Zulueta y Corrales en protesta por la falta de agua, y se enfrentaron a la policía. En marzo, también en La Habana Vieja, salieron decenas de vecinos a protestar  porque hacía 18 días que no iba ninguna pipa. Y a fines de  abril en otro barrio habanero, Luyanó, vecinos lanzaron su ropa sucia a la calle en protesta por la falta de agua desde hacía una semana.

El panorama es parecido en casi toda la Isla. En Cárdenas la situación es crítica pese a que en 2016 Arabia Saudita concedió 29 millones de dólares para construir allí redes de abasto de agua. La Dama de Blanco Leticia Ramos asegura que allí se sigue entregando el agua con una pipa cada siete días. "Las tuberías están totalmente destruidas (…). hay una sola pipa de agua para abastecer Cárdenas entera", explicó.

En Santa Clara, el opositor Guillermo del Sol denunció que allí suministran el agua con pipas porque se detectó que el agua del acueducto se ha contaminado con aguas negras albañales.

El desastre en el suministro de agua, particularmente en La Habana, es tal  que cuando ya no haya dictadura habrá que romper casi todas las calles para remplazar las tuberías desechas y construir nuevas conductoras, y alcantarillados. La otrora bellísima capital cubana (hasta 1959) parecerá una urbe bombardeada  con gran ensañamiento.

Lo mismo ocurrirá en todas las ciudades importantes. Ello costará miles de millones de dólares que el nuevo Gobierno deberá conseguir. Será ese un legítimo legado de la "obra de la revolución".
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En el documental La Cuba del ayer-02 de 10 se aborda los avances en la distribución del agua en la Cuba republicana


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Pero aquí no falta el agua:

Así es la vista desde el Iberostar Grand Packard en La Habana



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