martes, febrero 22, 2022

Ernesto Pérez Chang desde Cuba: Pueblo contra pueblo no puede ser la solución. El régimen se conforma con nuestros silencios, nuestra inmovilidad y, mejor aún, con nuestra complicidad, aunque esta llegue bajo la forma de un “simple acto de sobrevivencia”

 



Tomado de https://www.cubanet.org/

Pueblo contra pueblo no puede ser la solución

*********

El régimen se conforma con nuestros silencios, nuestra inmovilidad y, mejor aún, con nuestra complicidad, aunque esta llegue bajo la forma de un “simple acto de sobrevivencia”

*********

Por Ernesto Pérez Chang

18 de febrero, 2022 

LA HABANA, Cuba. — Lo leí en un grupo de intercambio de divisas en Facebook. En un comentario a una publicación de venta de dólares, un usuario amenazaba a un vendedor con denunciarlo a la policía si no le rebajaba la tasa de canje a menos de 70 pesos cubanos, a pesar de que esta última cifra igual superaba la tasa oficial de 24 por 1, de modo que aún así el acto de compra-venta, en su carácter clandestino, continuaba siendo castigado por la ley.

Es decir, un cubano oprimido que está violando la ley y que, sin dudas, pretende emigrar o revender los dólares que adquiere de manera ilegal en el mercado negro, amenaza a otro cubano oprimido con entregarlo a la policía si no se pliega al chantaje. Un acto mezquino, sin dudas, pero no un hecho aislado, y en esto radica mi principal preocupación porque, en la misma publicación, más de uno apoyó la idea de denunciar al vendedor que propusiera los dólares a más de 70, incluso bajo el argumento de que vender a mayor precio “es un abuso contra los pobres cubanos que solo quieren comprar dólares para salir de este país”.

Un “razonamiento” (por llamarle de algún modo) que no solo se equivoca al descargar todas las responsabilidades —culpabilidades— sobre lo malo que hoy sucede en Cuba en los hombros del sujeto equivocado, sino que traduce la irracionalidad y la hipocresía que se han vuelto práctica común de una parte considerable de la población, esa que, curiosamente, se debate en una disyuntiva infernal: la de escapar de la Isla o permanecer en ella bajo un sistema político opresivo.

Gente que, pretendiendo huir de un régimen policial, recurre a la denuncia ante las fuerzas represivas como chantaje contra un semejante. Gente carente tanto de dignidad como de sentido común que, paradójicamente, se escuda en la represión para conseguir escapar de esta.

Una aberración similar fue la disputa entre una “colera” y una “revendedora” que presencié no hace mucho en uno de los tantos tumultos frente a una tienda donde habrían de vender pollo congelado y aceite. Aunque las mujeres se dedican a dos trabajos marcados no solo como ilegales, sino, además, mediáticamente criminalizados (y, por tanto, estratégicamente responsabilizados por la dictadura con la crisis de desabastecimiento que nos azota desde mucho antes de la pandemia, producto del manejo de la economía en beneficio de una élite militar), ambas en medio de la trifulca se amenazaban con delatarse, apelando a la complicidad de cierto “amigo policía”, gracias al cual se las dejaba delinquir “en paz”.

También por estos días, cierta “figura pública” me ofreció, casi como en un acto de suprema “bondad”, su fórmula personal para “no buscarse problemas”. Algo similar a lo que hace el conocido e intocable super negociante de barrio al que la policía le perdona la vida porque los 26 de julio cuelga una bandera rojinegra en su balcón y, lo que es mejor, siempre está disponible para “combatir al enemigo”.

Ambos “métodos para permanecer a flote”, por cuanto llevan de obediencia extrema, fingimientos y actos de cobardía, no son muy diferentes a lo que sucede con el delator chantajista y las coleras apadrinadas por represores.

Todos son modos de actuar que, aun como consecuencia de los devastadores efectos sociales de una dictadura prolongada en el tiempo, no se justifican como actos de sobrevivencia, no en este punto crítico al que hemos llegado como pueblo oprimido, explotado, silenciado. Estamos en una situación “terminal” donde es posible determinar a las claras quién en realidad tiene la culpa de cada cosa buena o mala que nos sucede, pero, sobre todo, de definir precisamente ese estado conclusivo de la dictadura, cuán cerca estamos del fin de la opresión y, por tanto, que ya es hora de echar a un lado definitivamente esas “estrategias” que acrecientan el “pantano nacional”.

Quizás algunos años atrás, cuando sin Internet ni redes sociales no nos dejaban explorar la cruda realidad más allá de la familia y el barrio, cuando la “información” nos llegaba de a poquitos y por las vías controladas por el Partido Comunista, se justificaran —aunque solo a la luz de la ignorancia total— ciertas “ingenuidades” que hicieran de los actos de repudio y la “chivatería” un ejercicio de “normalidad”. Pero al día de hoy, cuando ya sabemos de lo que son capaces contra una multitud que toma las calles para protestar de manera pacífica, y cuando es evidente que les importa más construir hoteles que viviendas, comprar patrulleros y no ambulancias, es condenable prestarse, desde la condición de oprimidos, a la delación y persecución policiales.

Tal como van las cosas de excedidas en asuntos de represión, tan evidentes y sobrados en actos de prepotencia —lo cual traduce desesperación—, incluso fingir que nada nos afecta y quedarnos callados (“no meternos en política”) nos debiera mover al desprecio de tales actitudes porque, ya sin apoyo expreso, verdadero, el régimen se conforma (porque gana tiempo) con nuestros silencios, nuestra inmovilidad y, mejor aún, con nuestra complicidad aunque esta llegue bajo la forma de un “simple acto de sobrevivencia”.

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

viernes, marzo 20, 2020

Cuba. La inmovilidad de la dictadura Castrista ante el corona virus Covid-19 provoca que hosteleros privados cubanos toman medidas por su cuenta



Ante la inmovilidad del Gobierno, hosteleros privados cubanos toman medidas por su cuenta

*********
'Nos hemos acostumbrado al sonido de las ambulancias entrando y saliendo de la ciudad', dice un trabajador de un hostal de Trinidad.
*********

Turistas en Trinidad esta semana. ESCAMBRAY

DDC
La Habana
20 de marzo 2020

"Nos hemos acostumbrado al sonido de las ambulancias entrando y saliendo de la ciudad para recoger casos sospechosos" de coronavirus, expresó a DIARIO DE CUBA uno de los trabajadores del Hostal Thelvia, en Trinidad, Sancti Spíritus.

Este negocio privado ha sido uno de los primeros en notificar su cierre en la ciudad, ante el temor a la expansión del Covid-19 y la inacción del Gobierno a la hora de frenar la entrada de viajeros.

A Trinidad —donde se han detectado algunos de los casos positivos extranjeros conocidos en Cuba— continúa entrando diariamente un gran número de turistas. Según datos oficiales publicados por el semanario Escambray, esta semana estaban rentados allí más de 1.200.

"Nos sentimos comprometidos con la campaña de detener la transmisión al permanecer saludables y socialmente distantes. Por lo tanto, cerramos nuestra casa particular durante al menos un mes. Alentamos a todos los negocios privados en Cuba a seguir esta tendencia", publicó el Hostal Thelvia en Facebook.

"Creemos que es la mejor forma de protegernos nosotros y de así proteger a los demás. No seguimos ninguna campaña, pero sí exhortamos al resto de los trabajos privados a que hagan acciones parecidas", dijo la fuente consultada por DIARIO DE CUBA.

"Trinidad sigue recibiendo muchísimo turismo, no tanto individual como el que viene por agencias, en grandes grupos. Se observa diariamente un flujo bastante grande", concluyó.

Otro hostelero que ha decidido cerrar en la ciudad es Julio Muñoz, dueño del hostal Casa Muñoz.

"Ya yo cerré mi hostal y restaurante comenzando un período de autoaislamiento pues no puedo poner en peligro la salud de mi familia y empleados. Otras personas están siguiendo mi ejemplo. No te podría decir la cantidad exacta, pero a cada momento se suman más. Por ejemplo de cuatro restaurantes que rodean al mío, tres han cerrado", declaró Muñoz a DIARIO DE CUBA.

Uno de los que decidió el cierre, el restaurante Cubita Santander, lo comunicó en su página de Facebook.

"Tomamos la decisión compartida entre todos los trabajadores. Costó mucho, pero creemos que es lo más acertado, por nuestro equipo, nuestros clientes y todas las familias trinitarias", dijo el restaurante.

Otros hosteleros de Trinidad, que hablaron bajo condición de anonimato, expresaron también preocupación.

"Nosotros hemos cerrado en principio hasta el 24 de abril", dijo la dueña de un negocio. "Los dos restaurantes particulares más emblemáticos de Trinidad, el San José y el Adita Café, también han cerrado", señaló.

"Estamos haciendo un llamado a la gente para que no salga de sus casas, pero ya sabes como es la gente de imprudente. En mi casa tuve que poner un cartel pidiendo que evitaran visitarnos", se quejó.

En La Habana algunos negocios de hostelería han tomado también la decisión de cerrar sin esperar por el Gobierno.

A partir del 12 de marzo "movimos a los clientes que ya teníamos en Cuba a una parte de nuestro hostal donde no vive nuestra familia. Aumentamos la limpieza con cloro y alcohol, y nuestros empleados empezaron a mantener cierto distanciamiento con los clientes. Es decir, no dar la mano, no besar, etc.", dijo desde la capital una "cuentapropista".

"En esos días todavía teníamos la esperanza de que el Gobierno cerraría las fronteras como han hecho la mayoría de los países del mundo. Pero esta no parece ser la estrategia aquí", continuó.

"Al seguir escuchando las noticias aterradoras provenientes de Italia y de España y los consejos de médicos y científicos de que hacer una cuarentena estricta y el distanciamiento social eran claves para disminuir el contagio, decidimos cerrar completamente y cancelar todas las reservas", explicó.

"Algunos clientes estaban ya decididos a no venir. A otros tuvimos que convencerlos nosotros diciéndoles que no había eventos culturales y que muchos restaurantes y bares estaban cerrados. Sin embargo, algunos han decidido venir y los reubicamos en otros hostales", añadió.

Según esta hostelera, en su edificio hay varios negocios de arrendamiento a extranjeros y todos han cerrado excepto uno.

"Hemos hablado con otros dueños y todos coincidimos en que es un peligro seguir recibiendo huéspedes internacionales y todavía nos preocupa que hay solo uno de los hostales que no ha cerrado. Todos los vecinos usamos el mismo elevador por lo que estamos preocupados y queremos convencer a este arrendador para que deje de recibir huéspedes hasta que termine la epidemia. Por supuesto, esto dependería de su buena voluntad y de su conciencia, ya que como vecinos y sin una resolución del Gobierno no tenemos ningún mecanismo legal para obligarlos a cerrar", comentó.

La economía del sector privado

Otra preocupación del sector privado es el impacto que esta crisis sanitaria tendrá en su economía.

"La ONAT (Oficina Nacional de Administración Tributaria) no tiene ninguna orientación para nosotros, tampoco la Dirección Municipal de Trabajo", criticó esta hostelera.

"Sería de gran ayuda un alivio de la cuota de impuestos. Nosotros ante una situación así hemos devuelto el monto completo de las reservas, lo que ha afectado grandemente los ingresos de marzo y de abril. Nuestros empleados y sus familias dependen de nuestro negocio y es por eso que les hemos pagado el salario de marzo y la mitad del de abril", agregó.

El Gobierno cubano informó que desde este viernes favorecerá que los turistas que ingresen al país se hospeden en hoteles estatales, para asegurar "la supervisión médica".

También, que todo aquel cubano que vuelva a la Isla deberá restringir sus movimientos durante 14 días. No obstante, la medida principal, que es cerrar las fronteras para evitar la importación de más casos del Covid-19, sigue sin estar sobre la mesa.
****************
CORONAVIRUS: CONSEJOS DEL DR ALFREDO MIROLI SOBRE COSAS QUE NADIE TE HA DICHO




Etiquetas: , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...