viernes, octubre 07, 2022

Video: Elecciones 2022 USA: un debate. Isadora Velázquez, abogada y analista demócrata, y Julio M. Shiling, escritor y politólogo republicano en el programa 'A Fondo

 Tomado de https://patriademarti.com/

Elecciones 2022 USA: un debate


Elecciones 2022 USA: un debate. Isadora Velázquez, abogada y analista demócrata, y Julio M. Shiling, escritor y politólogo republicano en el programa 'A Fondo' que conduce el periodista Juan Manuel Cao, analizan el voto por correo, el recurso de Trump y el aplazamiento del Supremo al DOJ, los escaños del Senado para votar y reelección, los posibles resultados según las encuestas sobre DeSantis-Crist, Marcos Rubio, Georgia y el aborto, y la visita de Biden a Florida.

Programa transmitido el 5 de octubre, 2022 por América TeVé.

********

Enemigos internos y externos de los EEUU

Patria de Martí

21 Septiembre 2022


Enemigos internos y externos de los EEUU. En 'Noticias y Más', Jorge Díaz y Julio M. Shiling analizan cómo la administración Biden dirigida por Obama y los elementos más radicales del Partido Demócrata, respaldados por instituciones como el DOJ y los directivos del FBI, están destrozando a Estados Unidos desde dentro y facilitando las maniobras de los tradicionales enemigos externos que avanzan en sus agendas políticas y económicas gracias a la debilidad de la administración Biden para enfrentarlos.

Programa transmitido por Radio Mambí el 20 de septiembre, 2022.



Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

viernes, septiembre 09, 2022

Alfredo M. Cepero: UNA OLA ROJA (se refiere al color del Partido Republicano) SE CIERNE SOBRE WASHINGTON.

 
Tomado de http://www.lanuevanacion.com

UNA OLA ROJA SE CIERNE SOBRE WASHINGTON.

*******

Por lo tanto, no hay duda alguna de que el control del Senado será decidido en unos pocos estados claves.

*******

Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero

 Por estos días los republicanos han acudido a dos famosas palabras pronunciadas por Ronald Reagan para describir la forma en que ellos se sienten sobre la probabilidad de que su partido controle el Senado en las elecciones parciales que se avecinan este mes de noviembre. Esas palabras son “cautelosamente optimista.” No son exactamente las palabras que un apostador quiere escuchar cuando está buscando algo seguro en que arriesgar su dinero—pero este 2022 puede ser cualquier cosa menos un año estable en la política Americana.

En las elecciones parciales de este año—escasamente dentro de dos meses—los votantes en 34 estados asistirán a las urnas para decidir cuál es el partido que se apoderará del control del Senado. Hasta este momento, todo indica que los republicanos saldrán triunfantes—y pondrán fin al actual empate de 50-50 en que la vicepresidenta Kamala Harris emite el voto decisivo y los demócratas tienen el control de todas las comisiones.

Ahora bien, considerando la baja popularidad de Biden, ¿por qué existe esta duda sobre ganar un sólo escaño que daría a los republicanos la fuerza política que necesitan para neutralizar la agenda del presidente por los próximos dos años? La realidad es que los republicanos están a la ofensiva mientras los demócratas están a la defensiva. Los demócratas tendrán una ventaja financiera, pero los republicanos tienen el mensaje y la energía en el camino que conduce a las elecciones de noviembre. Además, Nevada y Arizona—donde los actuales senadores demócratas están enfrascados en una apretada contienda con sus retadores republicanos—podrían convertirse en triunfos para el partido del elefante.

Por otra parte, aunque las probabilidades de éxito de los republicanos parecen debilitarse en Georgia y en Pensilvania—me refiero a los escaños del republicano Pat Toomey en Pensilvania y el demócrata Raphael Warnock en Georgia—“yo pienso” que la marea nacional favorable a los republicanos aumentará las probabilidades de triunfo de los dos candidatos de este partido en las elecciones de noviembre. Este “yo pienso” es lo que tiene nerviosos a muchos conservadores en Washington—pero, a pesar de todo, los republicanos parecen tener ventaja en este momento.

Con la inflación en dobles dígitos, la puerta abierta de la frontera sur y la inseguridad en cuanto a la turbulencia de la guerra entre Rusia y Ucrania los demócratas tienen sobradas razones para temblar ante la batalla por el Senado. Jugar a la defensiva para un presidente con un nivel de popularidad por el suelo a sólo dos años de haber sido electo no es una tarea fácil. De hecho, un promedio de encuestas nacionales compiladas por la organización cibernética FiveThirtyEight mostró un deplorable nivel de aprobación de Biden de 57 por ciento de rechazo frente a 38 por ciento de popularidad. Este el peor desempeño para un presidente en funciones desde la presidencia de Harry Truman en 1946, año en que la inflación campeaba por su respeto en el país y los comunistas estaban a punto de apoderarse de Europa Oriental. El lema de los republicanos en aquellas elecciones parciales fue “estamos cansados”. “Voten por los republicanos”. Los votantes lo hicieron y el partido del elefante se apoderó del control de la Cámara de Representantes y del Senado por primera vez en 16 años.

Pero los demócratas se niegan a comparar aquel año de postguerra de 1946 con este 2022. Ellos argumentan que, a pesar del bajo nivel de popularidad de Biden, los niveles de apoyo de su partido frente a los republicanos muestran que ambos están separados únicamente por uno o dos puntos. Los demócratas afirman que esto se debe al énfasis de los republicanos en cuestiones sociales. Especialmente, regulaciones más estrictas sobre el aborto a nivel estatal después de la decisión del tribunal anulando el fallo de Roe v. Wade. Y, muy importante, la influencia del ex presidente Donald Trump apoyando a candidatos en las primarias republicanas que podrían tener un atractivo más limitado a la hora de enfrentarse a candidatos demócratas en las elecciones generales.

Pero, según el rotativo vocero de la izquierda, The Washington Post: “A pesar de la debilidad de algunos de sus candidatos, los republicanos tienen una mayor probabilidad controlar el Senado. Porque anteriores elecciones han demostrado que es muy difícil obtener muchos puntos por encima de los puntos de aprobación del presidente”. La aprobación deplorable de Biden en los Estados en que los escaños del Senado serán más discutidos quiere decir que los demócratas tendrán que superar ese patrón para tener una mínima esperanza de salir vencedores. Por lo tanto, no hay duda alguna de que el control del Senado será decidido en unos pocos estados claves.

Abundando en el tema, de los 35 escaños que serán decididos en noviembre, 21 son republicanos y 14 demócratas. Dos de ellos son el resultado de elecciones especiales: Es altamente probable que los votantes en California elijan a Alex Padilla a un término completo de seis años. El gobernador Gavin Newsom lo nombró al Senado el año pasado como sustituto de la Vicepresidenta Kamala Harris. Y en Oklahoma, el Representante Markwayne Mullin tiene garantizada su victoria sobre el Senador conservador Jim Inhofe, quien se retira dos años después de haber sido reelecto por cinco períodos.

Por otra parte, cinco senadores republicanos—Richard Shelby, de Alabama, Roy Blunt de Missouri, Richard Burr, de Carolina del Norte, Rob Portman, de Ohio y Pat Toomey, de Pensilvania—comparados solamente con un Senador demócrata, Patrick Leahy, el decano del Senado, que se retira después de 48 año en  la Cámara Alta. En tres de estos cinco estados con escaños republicanos a debatir el partido del elefante debe de triunfar con facilidad.

En Alabama, Katie Britt, asistenta de Shelby por muchos años, es considerada la ganadora en un estado que no ha elegido a un senador demócrata desde 1992. Por su parte, los republicanos de Missouri respiraron con tranquilidad cuando su Fiscal General, Eric Schmitt, ganó las elecciones primarias frente al republicano controversial Eric Greitens, quién era considerado como un probable perdedor en las elecciones generales del mes de noviembre. En Ohio, el exitoso escritor J.D. Vance—autor de “Hillbilly Elegy”—domina las encuestas en un estado que votó abrumadora por Donald Trump en 2016 y 2020.

En la gélida Alaska, la senadora por tres períodos Lisa Murkowski—a quién Donald Trump ha jurado derrotar—se encuentra en una apretada contienda contra la ex Comisionada de Administración, Kelly Tshibaka, una favorita del ex Presidente. Según, Larry Casey, administrador de numerosas contiendas senatoriales en Florida y Nueva York: “El control del Senado se decidirá en unos pocos estados. Y en muchos de los estados, podrían producirse cambios en las últimas dos semanas de la campaña”.

De todas maneras, todo indica en este momento que los republicanos despojarán a los demócratas de 4 escaños en el Senado y eso es suficiente para controlar la Cámara Alta. Esa es, precisamente, la ola roja en la que se ahogarán los jinetes del partido del burro que han sumido al país en la miseria, la criminalidad y la anarquía. “El que la hace la paga”, y esta gente tiene que pagar la destrucción intencional  y generalizada que han perpetrado contra este país.

9-6-22

Etiquetas: , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

miércoles, junio 01, 2022

Artículo de Alfredo M. Cepero sobre las masacres y el control de armas en EE.UU.

 



Tomado de http://www.lanuevanacion.com/

¿QUIÉN TUVO LA CULPA?...DOMINGO PANTOJA…

*******

Hitler desarmó a los alemanes y Castro a los cubanos y ya sabemos el resultado.

*******

Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero

 La masacre donde fueron asesinados 19 niños y dos maestros en Uvalde, estado de Texas, ha dado origen a numerosas acusaciones y recriminaciones. El peor parado ha sido el Departamento de Policía y la Policía Escolar de Uvalde. Sobre todo por el hecho de que—por más de media hora –el orate de Salvador Ramos descargó un centenar de balas con su rifle de asalto sobre niños y maestros inocentes e indefensos. Quince minutos antes del ataque Ramos había escrito en Facebook: “Voy a disparar contra  una escuela elemental”. La policía—por su parte—tenía rodeado el plantel escolar pero nadie se atrevía a confrontar y, de ser necesario, matar a Ramos.

Ahora, demócratas y republicanos se echan la culpa los unos a los otros. Es un verdadero milagro que Donald Trump no haya sido culpado por éste incidente. Ahora bien, no hay dudas de que todo esto es parte de la politiquería de cara a las elecciones parciales del próximo mes de noviembre. Todos aprovechan la masacre para acumular más poder. Por eso, dan asco las expresiones hipócritas de compasión por las víctimas.

Este sainete trágico me recuerda un famoso sucu-sucu que se originó en la Isla de Pinos, al sur de la provincia de La Habana, que después se cantaba en toda la república. “Quién tiene la culpa, Domingo Pantoja. No hay cosa que vea que no se la coja”. La letra continuaba con: “La culpa del puerco: Domingo Pantoja. La culpa del pollo: Domingo Pantoja. La culpa del gato: Domingo Pantoja”. Y así por el estilo casi hasta el infinito. De ahí, el título de este trabajo.

Pero, hablando en serio, la culpa la tienen unos demócratas empeñados en desarmar a los ciudadanos con el resultado de hacerlos vulnerables a la violencia de los locos y los delincuentes. En febrero de 1990, los senadores demócratas Herb Kohl y Dennis DeConcini, auspiciaron un proyecto de ley sobre “zonas libres de armas” que más tarde formó parte de la Ley de Control del Crimen de ese mismo año. El presidente de la comisión senatorial que lo convirtió en ley fue nada menos que Joe Biden, el mismo esperpento que durante casi medio siglo ha vivido del cuento y de  nuestros impuestos.

La realidad es que esas “zonas libres de armas” han sido un miserable engaño que no ha frenado la violencia en las escuelas ni en otros centros frecuentados por multitudes. Las masacres en un teatro de Aurora, estado de Colorado, del kindergarten de Sandy Hook, en Connecticut, la de una escuela secundaria en Columbine, estado de Colorado y una docena de incidentes similares alrededor del mundo tienen dos elementos en común: 1) Eran “zonas libres de armas”  y 2) los terroristas que cometieron las masacres sabían que las víctimas estaban desarmadas y que ellos eran los únicos que portaban armas.

Ahora, independientemente de que los criminales hagan o no esos cálculos, las “zonas libres de armas” han sido un rotundo fracaso en cuanto a evitar actos de violencia con armas tanto en los Estados Unidos como el resto del mundo. Tales son los casos en Inglaterra, Francia, Alemania, Suiza, Corea y Japón.

Todo lo contrario ha sido lo ocurrido en el estado de Israel. Hace varios años, los escolares israelíes se convirtieron en el objetivo preferido de la intifada palestina. La respuesta israelí fue armar a los maestros, a los choferes de ómnibus y hasta a los padres que se ofrecieran como voluntarios. Cuando varios terroristas recibieron una dosis de su misma medicina se acabaron las agresiones y nunca más han regresado.

Mientras tanto, en los Estados Unidos continuamos con este circo de tres pistas. Un protagonista que se considera más importante que las víctimas es el diletante Beto O'Rourke, aspirante a la gobernación del estado de Texas. Este parásito que vive de la fortuna de su mujer irrumpió frenéticamente en la conferencia de prensa del actual gobernador de Texas, Greg Abbott, con el objetivo de promover su debilitada campaña política. La Junta Editorial del diario The Wall Street Journal calificó el acto como “un intento desesperado que podría descarrilar su campaña”.

Ahora bien, la conducta más despreciable es la del actual establecimiento republicano. Después de varias décadas defendiendo la Segunda Enmienda, el líder republicano del Senado, Mitch McConnell y varios de sus aliados en la Cámara Alta han expresado su disposición a negociar con los demócratas una solución a la tenencia de armas. Esta no es otra cosa que una oposición a la política de Donald Trump y a su defensa de la Segunda Enmienda.

Pero, como era de esperar, Donald Trump no se dejó intimidar. Como tampoco se dejó intimidar el senador Ted Cruz. Ambos lo demostraron con su comparecencia ante la Convención de la Asociación Nacional del Rifle en la ciudad de Houston, estado de Texas. Trump comenzó su intervención pronunciando con lentitud los nombres de las víctimas mientras se escuchaba la grabación de campanas de iglesias que repicaban convocando a la reflexión.

Acto seguido, propuso poner a fin a las “zonas libres de armas” y se opuso rotundamente a cualquier legislación que pretenda limitar los derechos contenidos en la Segunda Enmienda. Asimismo, puso especial énfasis en la reclusión de enfermos mentales en instituciones destinadas a su cura. A tal efecto dijo: “Tenemos que hacer más fácil el confinamiento de los violentos y de los enfermos mentales en instituciones especializadas en su tratamiento”. 

Desde otro ángulo, en octubre de 2015, en un artículo que titulé “Un pueblo armado nunca sufrirá tiranos”, escribí: “La realidad, por otro lado, es que el gobierno no puede proteger al ciudadano a todas horas y en todas partes. El ciudadano es, por lo tanto, la primera línea de defensa de sus propiedades y de su integridad personal”.

En mi  opinión, la solución no es desarmar sino armar tal como hicieron los israelíes. Entrenar a maestros y empleados administrativos de la escuela en el uso de armas y pagarles una cantidad extra mensual por el desempeño de esa labor. Hitler desarmó a los alemanes y Castro a los cubanos y ya sabemos el resultado.

Las leyes podrán ser modelos en la proclamación de los derechos fundamentales del ciudadano; pero sólo un pueblo armado puede asegurarse de que sean debidamente aplicadas y respetadas por el gobierno. Porque el poder embriaga a los hombres y despierta en ellos sentimientos autocráticos. Las armas en manos del ciudadano son la medicina que les quita la borrachera. No perdamos el tiempo echándole la culpa a Domingo Pantoja.

6-1-22

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...